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Teoría del Comercio: Ventaja Comparativa

Este documento resume la teoría moderna del comercio internacional, comenzando con las ideas mercantilistas de los siglos XV-XVIII y la crítica de Adam Smith. Luego explica la teoría de la ventaja absoluta de Smith y la ventaja comparativa de Ricardo. Finalmente, analiza cómo los términos de intercambio se determinan a través de la oferta y demanda entre países de diferentes tamaños.

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Teoría del Comercio: Ventaja Comparativa

Este documento resume la teoría moderna del comercio internacional, comenzando con las ideas mercantilistas de los siglos XV-XVIII y la crítica de Adam Smith. Luego explica la teoría de la ventaja absoluta de Smith y la ventaja comparativa de Ricardo. Finalmente, analiza cómo los términos de intercambio se determinan a través de la oferta y demanda entre países de diferentes tamaños.

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Allison Dayren Alarcón Chávez

Fernanda Gabriela Carrillo Chuc


Odran Irac Mancilla Reynoso
Guillermo Alejandro del Río Barrientos
José Eduardo Cruz Vázquez

Actividad. ADA 4. RESUMEN FUNDAMENTOS DE LA TEORÍA MODERNA


DEL COMERCIO: VENTAJA COMPARATIVA.
Capitulo 2

02 de septiembrede 2022

Campús Mérida

Administración de negocios internacionales

Octavo semestre

Profesor: Rudesindo Basto Ramayo


RESUMEN FUNDAMENTOS DE LA TEORÍA MODERNA DEL COMERCIO:
VENTAJA COMPARATIVA.
Capitulo 2

DESARROLLO HISTÓRICO DE LA TEORÍA MODERNA DEL COMERCIO

Los mercantilistas
Durante el periodo de 1500-1800, de acuerdo con los mercantilistas, sí un país podía lograr
una balanza comercial favorable (un excedente de exportaciones sobre las importaciones)
obtendría pagos netos recibidos del resto del mundo en forma de oro y plata. Para promover
una balanza comercial favorable, los mercantilistas abogaron por una regulación
gubernamental del comercio. Aranceles, cuotas y otras políticas comerciales para minimizar
las importaciones con el fin de proteger la posición comercial de una nación.

En el siglo XVIII, los mercantilistas estaban bajo fuertes ataques, de acuerdo con la doctrina
de flujo de las mercancías-precios, una balanza comercial favorable era posible sólo a corto
plazo, ya que con el tiempo se eliminaría de forma automática. El mecanismo de flujo
mercancía-precio mostró que las políticas mercantilistas proporcionarían, en el mejor de los
casos, sólo ventajas económicas a corto plazo.
Para los mercantilistas, la riqueza del mundo era fija. Esto significaba que las ganancias por
el comercio de una nación venían a costa de sus socios comerciales; no todas las naciones
podían disfrutar, de forma simultánea, de los beneficios del comercio internacional. Este
punto de vista fue desafiado en 1776 por la publicación “La riqueza de las naciones” de Adam
Smith. De acuerdo con Smith, la riqueza del mundo no es una cantidad fija. El comercio
internacional permite a las naciones aprovechar la especialización y la división del trabajo,
que aumenta el nivel general de productividad dentro de un país y, por tanto, incrementa la
producción mundial (riqueza). El punto de vista dinámico de Smith acerca del comercio
sugirió que ambos socios comerciales podrían disfrutar al mismo tiempo de mayores niveles
de producción y consumo con el comercio.
Los neomercantilistas afirman que las exportaciones son benéficas porque generan empleos
para los trabajadores nacionales, mientras que las importaciones son malas porque quitan los
empleos de los trabajadores nacionales para darlos a los trabajadores extranjeros. Por tanto,
el comercio se considera una actividad de suma cero, en la que un país debe perder para que
el otro gane.

Por qué comercian las naciones: la ventaja absoluta


Adam Smith promovía la división internacional del trabajo. Con el libre comercio las
naciones podían concentrar su producción en los productos que podían hacer de forma más
económica, con todos los beneficios consecuentes de la división del trabajo.
Sostuvo que las productividades de los factores de insumos representan el principal
determinante del costo de la producción. Dichas productividades se sustentan en las ventajas
naturales y adquiridas. Las primeras incluyen factores relacionados con el clima, la tierra y
la riqueza mineral, mientras que las segundas incluyen las habilidades y técnicas especiales.
Dada una ventaja natural o adquirida en la fabricación de un producto, Smith razonaba que
una nación fabricaría ese producto a un costo menor y así se volvería más competitiva que
su socio comercial.
El concepto de Smith del costo se fundaba en la teoría del valor del trabajo, que asume que
dentro de cada nación, 1) el trabajo es el único factor de producción y es homogéneo y 2) el
costo o precio de un producto depende en exclusiva de la cantidad de trabajo requerida para
fabricarlo.
El principio comercial de Smith era el principio de la ventaja absoluta: en un mundo de dos
naciones y dos productos, la especialización internacional y el comercio serían benéficos
cuando una nación tenga una ventaja de costo absoluta (utilice menos trabajo para fabricar
una unidad de producción) en un producto y la otra nación tenga una ventaja de costo absoluta
en el otro producto. Para que el mundo se beneficie de la especialización, cada nación debe
tener un producto en el que sea absolutamente más eficiente en su producción que su socio
comercial.
De acuerdo con Smith, cada nación se beneficia al especializarse en la producción del
producto que elabora a un costo menor que la otra nación, mientras que importa el producto
que fabrica a un costo mayor. Como el mundo utiliza sus recursos de forma más eficiente,
como resultado de la especialización, ocurre un aumento en la producción mundial, que se
distribuye a las dos naciones a través del comercio. Todas las naciones se pueden beneficiar
del comercio, de acuerdo con Smith.

Por qué comercian las naciones: ventaja comparativa


De acuerdo con Smith, el comercio mutuamente benéfico requiere que cada nación sea el
productor de menor costo de al menos un producto que pueda exportar a su socio comercial.
¿Pero qué pasa si una nación es más eficiente que su socio comercial en la producción de
todos los productos? Al igual que Smith, David Ricardo (1772-1823) enfatizó el lado de la
oferta del mercado. La base inmediata para el comercio se derivó de las diferencias de costos
entre las naciones, que estaban basados en sus ventajas naturales y adquiridas. A diferencia
de Smith, quien enfatizó la importancia de las diferencias de costo absolutas entre las
naciones, Ricardo acentuó las diferencias de costo comparativas (relativas). Así, la teoría de
comercio de Ricardo se conoce como el principio de la ventaja comparativa.
Con base en la ventaja comparativa de Ricardo, aún cuando una nación tiene una desventaja
de costo absoluta en la producción de ambos productos, todavía puede existir una base para
un comercio de mutuo beneficio. La nación menos eficiente debe especializarse y exportar
el producto en el que es relativamente menos ineficiente (donde su ventaja absoluta sea
menor). La nación más eficiente debe especializarse y exportar el producto en el que es
relativamente más eficiente (donde su ventaja absoluta sea mayor).
El principio de Ricardo de la ventaja comparativa sostiene que el comercio internacional se
debe sólo a las diferencias internacionales en la productividad del trabajo. La predicción
básica del principio de Ricardo es que los países tenderán a exportar aquellos productos en
los que su productividad del trabajo sea relativamente alta.

Curvas de posibilidad de producción


La ley de la ventaja comparativa de Ricardo sugirió que la especialización y el comercio
pueden llevar a ganancias para ambas naciones. Sin embargo, su teoría dependía del supuesto
restrictivo de la teoría del valor-trabajo, en la que se asume que el trabajo es el único factor
de producción. Sin embargo, el trabajo es sólo uno de varios factores de producción.
Al reconocer las deficiencias de la teoría del valor-trabajo, la teoría del comercio moderno
proporciona una teoría más generalizada de una ventaja comparativa. Explica la teoría por
medio de una frontera de posibilidades de producción, también llamada curva de
transformación. Esta curva muestra diversas combinaciones alternas de dos productos que
una nación puede elaborar cuando todos sus factores de producción (tierra, trabajo, capital,
habilidad empresarial) se utilizan de la forma más eficiente. Por tanto, la frontera de
posibilidades de producción ilustra la posibilidad máxima de producción de una nación.

Términos de intercambio de equilibrio


Ricardo no explicó cómo se determinarían los términos de intercambio reales en el comercio
internacional. Esta brecha la llenó otro economista clásico, John Stuart Mill (1806-1873). Al
resaltar la intensidad de las demandas de los socios comerciales. La teoría de Mill es conocida
como la teoría de la demanda recíproca. Asevera que dentro de los límites externos de los
términos de intercambio, los términos de intercambio reales se determinan por la fuerza
relativa de la demanda de cada país por el producto del otro país. En términos sencillos, los
costos de producción determinan los límites externos de los términos de intercambio,
mientras que la demanda recíproca determina cuáles serán los términos de intercambio reales
dentro de esos límites.
La teoría de la demanda recíproca aplica mejor cuando ambas naciones son de igual tamaño
económico, para que la demanda de cada nación tenga un efecto notable en el precio del
mercado. Sin embargo, si dos naciones son de un tamaño económico desigual, es posible que
la fuerza de la demanda relativa de la nación más pequeña sea empequeñecida por la de la
nación más grande. En este caso prevalecerá la razón del intercambio nacional de la más
grande. Si supone la ausencia de los elementos de monopolio que trabajan en los mercados,
la nación pequeña puede exportar tanto del producto como desee y disfrutar de grandes
ganancias por el comercio.
Si dos naciones de aproximadamente el mismo tamaño y con los mismos patrones de gustos
participan en el comercio internacional, las ganancias del comercio serán compartidas
equitativamente entre ellas. Sin embargo, si una nación es significativamente más grande que
la otra, la nación más grande consigue menores ganancias del comercio mientras que la
nación más pequeña logra mayores ganancias del comercio, cuando las naciones son muy
disímiles en tamaño, hay una fuerte posibilidad de que la nación más grande continúe su
fabricación del producto de desventaja comparativa debido a que la nación más pequeña es
incapaz de suministrar toda la demanda del mundo de este producto.

Estimación de los términos de intercambio


Los términos de intercambio de un commodity (también conocidos como términos de
intercambio de sistema de trueque) es una medición frecuentemente utilizada de la razón de
intercambio internacional. Mide la relación entre los precios que una nación obtiene de sus
exportaciones y los precios que paga por sus importaciones.
Una mejora en los términos de intercambio de un país requiere que los precios de sus
exportaciones aumenten en relación con los precios de sus importaciones durante un periodo
determinado. Una cantidad más pequeña de productos exportados que se venden en el
extranjero se requiere para obtener una cantidad de importaciones determinada. Por el
contrario, el deterioro en los términos de intercambio de una nación se debe a un aumento en
sus precios de importación en relación con sus precios de exportación durante cierto periodo.

Ganancias dinámicas del comercio


Los análisis previos de las ganancias del comercio internacional enfatizaron la
especialización y la reasignación de los recursos existentes. Sin embargo, estas ganancias
pueden verse disminuidas por el efecto del comercio en la tasa de crecimiento del país y por
tanto, en el volumen de recursos adicionales disponibles o utilizados por el país que ejerce el
comercio. Esto se conoce como ganancias dinámicas del comercio internacional en contraste
con los efectos estáticos de reasignar una cantidad fija de recursos.
El comercio internacional tiende a lograr un uso más eficiente de los recursos de una
economía, lo que lleva a una mayor producción e ingresos. Con el paso del tiempo, un mayor
ingreso tiende a resultar en más ahorro y, por tanto, más inversión en equipo y plantas de
manufactura. Esta inversión adicional por lo general resulta en una tasa de crecimiento
económico más alta. La evidencia empírica ha demostrado que los países que están más
abiertos al comercio internacional tienden a crecer con mayor rapidez que las economías
cerradas.
El libre comercio también aumenta la posibilidad de que una empresa que importe un
producto capital sea capaz de localizar a un proveedor que le proporcione un producto que
cumpla mejor con sus especificaciones.

Impacto del comercio en los empleos


La teoría del comercio estándar sugiere que el grado en que una economía esté abierta influye
en la mezcla de empleos dentro de una economía y puede ocasionar una dislocación en ciertas
áreas de las industrias, pero tiene poco efecto en el nivel general del empleo. Los principales
determinantes del empleo total son factores como la fuerza de trabajo disponible, el gasto
total en la economía y las regulaciones que gobiernan el mercado laboral.
De acuerdo con el principio de la ventaja comparativa, el comercio tiende a llevar a un país
a especializarse en la fabricación de productos y servicios en los que es excelente. El
comercio influye en la mezcla de empleos porque se esperaría que los trabajadores y el capital
se alejen de las industrias en las que son menos productivos en relación con los fabricantes
extranjeros y hacia las industrias en las que tienen una ventaja comparativa.
Si el comercio fuera un determinante importante en la capacidad de la nación para mantener
un empleo completo, las medidas de la cantidad del comercio y del desempleo se moverían
al unísono, pero por lo general no es así.

Más de dos productos


Cuando un número grande de productos se fabrica por dos países, la operación de la ventaja
comparativa requiere que los productos se clasifiquen por el grado de costo comparativo.
Cada país exporta los productos en los que tiene la mayor ventaja comparativa. Por el
contrario, cada país importa los productos en los que tiene la mayor desventaja comparativa.

Más de dos países


El equilibrio bilateral debe aplicarse a cualquiera de los dos socios comerciales, no hay más
razón para esperar que el comercio bilateral se equilibre entre naciones, como sería entre
individuos. El resultado predecible es que una nación tendrá un excedente comercial (las
exportaciones exceden a sus importaciones) con socios comerciales que compran muchas de
las cosas que suministra a un bajo costo. También, un país tendrá un déficit comercial (las
importaciones de productos exceden a las importaciones de los productos) con socios
comerciales que son proveedores de bajo costo de productos que importa de forma intensiva.
Un país puede esperar que maneje excedentes considerables con socios comerciales que
compran muchas cosas que el país exporta, mientras que los déficits comerciales estarán
presentes con los socios comerciales que son proveedores de bajo costo de los productos
importados.
¿Cuál sería el efecto si todos los países entraran a acuerdos comerciales bilaterales que
equilibraran las exportaciones y las importaciones entre cada par de países? El volumen de
comercio y de especialización se reduciría en gran medida y se impediría que los recursos se
movieran de su nivel de productividad más alto. Aunque las exportaciones se llevarían a un
equilibrio con las importaciones, las ganancias del comercio disminuirían.

Barreras de salida
De acuerdo con el principio de la ventaja comparativa, un sistema comercial abierto provoca
una canalización de recursos de usos de baja productividad a aquéllos de alta productividad.
La competencia fuerza a las plantas de altos costos a salir y dejar a las plantas de menores
costos a que operen a largo plazo. En la práctica, la restructuración de las empresas
ineficientes puede llevar mucho tiempo porque con frecuencia se aferran a la capacidad al
mantener plantas anticuadas. ¿Por qué las empresas retrasan el cierre cuando las utilidades
son subnormales y cuando existe un exceso de capacidad? Parte de la respuesta reside en la
existencia de las barreras a la salida o diversas condiciones de costos que hacen que una
salida prolongada sea una respuesta racional por parte de las empresas.

Evidencia empírica acerca de la ventaja comparativa


La teoría de Ricardo de la ventaja comparativa implica que cada país exportará productos
para los cuales su trabajo es relativamente productivo en comparación con el de sus socios
comerciales. ¿Esta teoría pronostica con precisión a los socios comerciales? Diversos
economistas han sometido la teoría de Ricardo a pruebas empíricas.
La primera lección del modelo ricardiano fue hecha por el economista británico G.D.A.
MacDougall en 1951. Al comparar los patrones de exportación de 25 industrias para Estados
Unidos y Reino Unido para 1937, MacDougall probó la predicción ricardiana de que los
países tienden a exportar productos en los que su productividad de trabajo tiende a ser
relativamente alta. De las 25 industrias estudiadas, 20 encajan en el patrón pronosticado. Por
tanto, la investigación MacDougall ha respaldado la teoría ricardiana de la ventaja
comparativa.
Aunque hay evidencia para apoyar el modelo ricardiano, éste no carece de limitaciones. El
trabajo no es el único factor de la producción. Se debe hacer una asignación cuando sea
apropiado para los costos de producción y de distribución distintos que el trabajo directo. Las
diferencias en la calidad de productos también explican los patrones comerciales en
industrias como las de automóviles y zapatos. Por tanto, se debe proceder con cuidado al
explicar la competitividad de un país sólo con base en la productividad del trabajo y los
niveles salariales.

¿La ventaja comparativa aplica en relación con el outsourcing laboral?


Durante décadas la mayoría de los economistas ha insistido en que los países, al hacer un
balance, ganan en el libre comercio. Su optimismo se funda en la teoría de la ventaja
comparativa desarrollada por David Ricardo en 1817. Afirman que si cada país produce lo
que hace mejor y permite el comercio, todos obtendrán mejores precios y más altos niveles
de producción, ingresos y consumo del que se podría alcanzar en aislamiento. Sin embargo,
¿Es pertinente la teoría de la ventaja comparativa en el nuevo siglo, cuando los empleos
administrativos o de cuello blanco se trasladan hacia países con salarios inferiores? ¿El hecho
de que la ingeniería, la programación y otros empleos de altas habilidades se muevan a
lugares como la India y China entra en conflicto con el principio de Ricardo?
Cuando Ricardo elaboró su teoría, importantes factores de producción (clima, tierra,
geografía y hasta la mayoría de los trabajadores) no se podían mover a otras naciones. Sin
embargo, los críticos de Ricardo señalan que en el mundo actual, recursos importantes
(tecnología, capital e ideas) pueden ubicarse con facilidad en todo el mundo. La ventaja
comparativa se debilita si los recursos se pueden mover a donde sean más productivos: en el
caso actual, existen relativamente pocas naciones con abundancia de mano de obra de bajo
costo.
En este caso no hay ganancias compartidas; algunas naciones ganan y otras pierden.
Los críticos ven en la economía mundial un cambio importante ocasionado por tres
acontecimientos. Primero, sistemas educativos fuertes, en especial en China y la India,
producen miles de trabajadores capacitados en las naciones en desarrollo, quienes son tan
capaces como los trabajadores más altamente calificados de los países avanzados, pero que
pueden trabajar a un costo mucho menor. Segundo, la tecnología de bajo costo de Internet
permite que muchos trabajadores se ubiquen en cualquier lugar. Tercero, una nueva
estabilidad política permite que la tecnología y el capital se muevan con mayor libertad en
todo el mundo.

Ventajas del outsourcing


No todos están de acuerdo con la afirmación de que el libre comercio basado en la ventaja
comparativa ya no aplica en el mundo actual. Señalan que es la tecnología y no el movimiento
de la mano de obra, lo que crea nuevas oportunidades para el comercio en servicios y esto no
niega el caso del libre comercio.
Quienes apoyan el outsourcing sostienen que pueden crear una situación de ganar-ganar para
la economía global. Es evidente que el outsourcing beneficia al país receptor.
Quienes están a favor del outsourcing afirman que si las empresas no pueden ubicar trabajo
en el extranjero se volverán menos competitivas en la economía global conforme sus
competidores reducen costos por medio del outsourcing. Esto debilitará la economía y
amenazará más empleos.

Referencia:
Carbaugh Robert, J. (2009). Fundamentos de la teoría moderna del comercio: ventaja
comparativa. (pp. 29-60).

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