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ALEXANDER KOBLENZ

EL MUNDO MÁGICO
DE LAS
COMBINACIONES

EDICIONES MART1NEZ ROCA, S. A.


BARCELONA
Título original: Volshebnyi mir Kombinatsii

Traducción de J. López de Castro

Revisión técnica: Juan Navarro

© 1980, VAAP, Moscú


© 1983, Edicion~s .\rartínez Roca, S. A.
Gran Vía, 774, 7.° . 08013 Barcelona
ISBN 84-270-0818·X
Depósito Legal: B. 25367 - 1987
Impreso por Diagráfic, S. A.. Consti tuCÍó, 19 - 08014 Barcelona

Impreso en España. Printed in Spain


íNDICE

PrÓlogo 9

En la «despensa., de las maravillas . 11

El laboratorio del a.jedrecista 21

Dos pájaros de un tiro . 28

Horquillas de caballo y peóu 35

Al acecho. 43

La clavada 50

Arterias d~ damisela 61
La «diversión», tema combínativo 61
¡Atraer a toda costa! . 64
/
No sólo en los vuelos son ~li&Tosas las sobrecargas .... 68

El combate por las «esferas de lnfluencla» . 76


Bloqueo 76
Despeje de una casilla 77
Obstrucción 81

Motivos geométriCOS . 85

¿En qué sueñan los peones? . 88

7
Métodos de autodef~sa. . 96
Combinaciones de «abogado. 96
La jugada intermedia 97
Jaque perpetuo 98
Celadas 99
Contraataque 101
A la caza del rey 105
Catástrofes por las diagonales 105
El sacrificio «de trastrueque•. 108
Debilidad de la fila 8 . 110
Combinaciones «magnéticas» 110

Sacrificios intuitivos . 115

¡Hacia. nuevos encuentros! 121


¡Comprobad vuestras solucioues! 127

8
PRÓLOGO

Queridos amigos:

Cuando estudiéis esta obra estaréis asistiendo invisiblemente al


entrenamiento de mis alumnos del club ajedrecístico de Riga. Las
enseñanzas que imparto a estos muchachos tienen por objeto no
sólo ponerles al corriente de las ideas y métodos combinativos más
importantes en la partida de ajedrez,' sino también inculcarles el
·sentimiento de lo bello, sin el cual, a mi parecer, es imposible pe--
netrar a fondo en el mundo mágico de la combinación. únicamente
podrá el jugador de ajedrez tenerse por verdadero artista cuando
las más profundas ideas combinativas dejen de ser para él un se~
creto, cuando él mismo se convierta en creador de ese mundo ori~
ginal y misterioso.
Mas el camino que conduce a tal grado de maestría está lleno
de espinas. Por ello atribuyo especial importancia a los ejercicios
que cada uno ha de resolver en particular. La práctica demuestra
que el análisis sistemático de las distintas posiciones, así como el
estudio de problemas y finales, aceleran el desarrollo de la visión
combinativa, enseñando a los jóvenes ajedrecistas a pensar por sí
mismos yana perderse en situaciones extraordinarias o complica~
das.
Espero que la lectura atenta de este libro contribuya a vuestro
progreso y 05 procure muchos momentos agradables.

A. Koblenz
Riga, agosto de 1~79

9
EN LA «DESPENSA» DE LAS ~lARA VILLAS

Comencemos pues nuestro via- tió con fuerza inusitada. Vinis-


je, ya desde hoy, al maravillo- teis luego a conocer las partidas
so mundo de las combinaciones de los grandes jugadores, así co-
ajedrecísticas. mo las perlas de la poesía aje-
¿Os acordáis de vuestras pri- drecística: problemas y. finales
meras partidas? Las jugabais co- compuestos. Y de esta manera,
mo a tientas, dejabais escapar poco a poco, vuestra pasión por
elementales golpes 'tácticos, per- el ajedrez fue creciendo y for-
díais material, os daban el «ma- taleciéndose. Podíais ya seguir el
te del Pastan ... Pero lo más ad- hilo de la muda batalla que li-
mirable es que, a pesar de todo, braban entre sí las piezas blan-
nunca abandonasteis el ajedrez, cas y negras, comprendiendo las
¿Por qué? Tal vez porque os en- ideas y planes de ambos conten-
cnntrabais a gusto mandando dientes; os resultaban cada vez
aquel pequeño ejército de made- más claros los principios del de-
ra. Os arrastraba ]a emoción de sarrollo armónico y coordinación
la batalla, y pronto el noble jue- de las fuerzas de combate ...
go os cautivó por completo con A menudo, no obstante, habréis
su inmenso poder seductor y sus quedado sorprendidos al perca-
múltiples enigmas aparentemen- taros de que, por encima de la
te indescifrables. Ahora bien, el impresión que os pueda causar
simple barrunto de esos miste- la lógica de las ideas estratégi-
rios, la mera sospecha -como es- cas o la delicada técnica de los
cribía el ilustre cineasta sovié- finales, el máximo placer estéti-
tico V. Meiergold- es ya una co os lo produce observar cómo
forma de actividad, de dina- el bando activo, sin reparar en
mismo. pérdidas de material, lleva a ca-
Por fin, un buen día, acertas- bo una brillante combinación. Pa-
teis a efectuar vuestra primera rece cosa de brujería que, arro-
combinación. Hoyos parece ele- jando lastre, transformemos nos-
mental, pero en aquel entonces, otros mismos esa tosca' materia
estoy seguro, vuestro corazón la- en energía explosiva que nos aca-

11
rrea una rápida y magnífica vic- Con esta definición, ya lo sé,
toria. no os estoy descubriendo Amé-
-¿Seré yo capaz de adquirir rica. La podéis leer en cualquier
ese poder combinativo? ¿No se manual de ajedrez. Sólo preten-
trata de una especie de «don di- do que durante vuestro entrena-
vino», de talento que sólo unos miento no os contentéis con ver
pocos poseen? la combinación misma, sino que
Me parece que esta pregunta os fijéis también en los factores
no os la dirigís únicamente a vos- posicionales que la determinan y
otros mismos, sino que me la di~ en las condiciones que permiten
rigís también a mi. llevarla a efecto. Esto os ayuda-
Si, puedo responderos a la pri- rá a encontrar con rapidez la idea
mera parte. En cuanto a la se- de la combinación, a asimilar pro-
gunda, no cabe duda de que tal fundamente y recordar lo que ha-
ha sido la opinión 111ás común béis visto. "
. durante mucho tiempo, pero la Examinemos un ejemplo toma-
actual pedagogía ajedrecística ha do de la práctica:
dejado bien establecido que la
práctica asidua y un entrena- Diagrama núm. 1
miento sistemático agudizan rá-
pidamente la visión combinativa Moresi Ferrartni
del jugador medio. Además, no Italia, 1972
hay un solo gran maestro que
haya heredado ese don desde la
cuna. Como cualquier otro arte,
el de la combinación exige, para
dominarlo, una actitud refiexiva
y seria, una asiduidad que lo
mantenga «vivo», un entrena-
miento constante.
Pero pasemos, como suele de-
cirse, de las palabras a los he-
chos. Puesto que os veo ya lo bas-
tante fuertes en cuanto a prác-
tica, aunque no muy versados to-
davía en cuestiones teóricas, creo
oportuno que empecemos por de-
finir la combinación.
La combinación es una variante
forzada donde se sacrifican pie- En esta posición juegan las
zas o peones para lograr uno de blancas. Circunstancia importan-
los siguientes fines: mate, ganan- te, pues con no poca frecuencia
cia de material y, en posiciones el resultado del combate depen-
difíciles, igualdad o tablas. En ca- de de quién sea el primero en
da combinación hay siempre un apoderarse de la iniciativa y ases-
tem~,es decir, el motivo o «pre- tar a su adversario el golpe fa-
texto» que da pie para realizarla, y tal.
una idea o proyecto combinativo. La situación es bastante ten-

12
sao Aunque las piezas blancas de 2 .... , AxP? las negras po-
ocupan lugares activos y se dis- dían haber jugado de otra ma-
ponen a explotar la debilidad del nera y ser así las primeras en
rey contrario, han de contar con dar mate: 2.... , DxPT+!!; 3.
la amenaza inmediata de las ne- RxD, TIT+; 4. AST, TxA mate.
gras: ¡mate en 2CR! Por ello resulta claro que, pa-
¿Y qué? ¿Por qué tener mie- ra las blancas, lo más importan-
do? Juguemos 1. A5D +, C2C~ 2. te en la posición del diagrama 1
TICR, AXP?; 3. TxP+, A~T; es no conceder tregua alguna a su
4. D6TD con mate inevitable al adversario.
rey negro. Muy bonito ... pero fal-:- «Pero ¿cómo no va' a ser po-
so. ¡En los cálculos hay que te- sible explotar las ventajas de mi
ner siempre en cuenta la res- posición?», piensa el blanco. En
puesta mas fuerte del adversario! efecto, se dan todas las con di-
Cualquier jugador algo experi- 'ciones favorables para combinar
mentado notará en seguida que con éxito: fuerte presión en la
el punto flaco de esta variante diagonal 2TR-8CD, posición acti-
consiste en 2 .... , AxP? va de la dama blanca, posibilidad
¿Qué es lo que le permite a un de que el alfil de rey intervenga
buen ajedrecista dar de inmedia:' en el ataque por la diagonal lTR-
to con lo esencial de la posición? 8TD. además de que una de las
Su conocimiento de las posicio- torres y sobre todo el caballo
nes típicas. En la variante que apuntan directamente al monar-
acabamos de ver, su memoria .no ca enemigo... y el cerebro del
podía menos de evocar, por aso- ajedrecista empieza entonces a
ciación de ideas, la posición que desentrañar febrilmente los se-
sigue: cretos de la posición y a exami-
nar las posibles variantes.
Diagrama núm. 2 Con este problema de creativi-
clad tendréis que habéroslas a me-
nudo en la práctica. En mi opi-
nión, todo jugador de ajedrez de-
be dejarse guiar por el siguiente
principio, que en su tiempo for-
muló así el primer campeón del
mundo, Wilhelm Steinitz: «El que
tiene ventaja está obligado a ata-
car, so pena de perderla».
A propósito de este axioma,
Emanuel Lasker: escribía: «Ese
"estar obligado" connota una ley
ética a la que es arduo y fasti-
dioso obedecer ... Sólo el que obe-
dece a tal mandato. puede llegar
a ser un artista; el que no, nun-
ca lo logrará». Y más adelante
Con esta imagen en la mente, prosigue: «En ajedrez. esa ley éti-
no es ya difícil ver que en vez ca significa: busca la combinación

13
que recoja el fruto de tu venta- to es que la encontraron recor-
j a. Cree en la existencia de tal dando, probablemente, la posición
combinación y trata de descubrir- temática del mate ahogado:
la. Y si la has buscado cien ve-
ces sin encontrarla, sigue bus- Diagrama núm. 3
cándola. Es posible que la venta-
ja que imaginas tener no sea más
qwe una ilusión, que te hayas
equivoca~ en tus apreciaciones:
verifica las y mejóralas. Pero, an-
te todo, ¡busca con diligencia!
¡Trabaja, pues tu trabajo será re-
compensado!»
Volvamos ahora a la posición
que comentábamos. ¿Están las
blancas en lo cierto al pretender
que se les brindan aquí las con-
diciones objetivas indispensables
para poder realizar una combina-
ción? De ordinario se plantea uno
este tipo de preguntas después de
haber evaluado la posición, es de-
cir, sopesado sus pros y contras
para emitir un diagnóstico preci- y he aquí que la imaginación
so. Una evaluación correcta es recobra sus derechos, junto con
como el «hilo de Ariana» que nos
I la habilidad de combinar. Poco
indica por dónde hemos de bus- a poco va concretándose el plan.
car la idea combinativa. En primer lugar, ¡bloquearle to-
En el caso presente, los facto- das las salidas al rey negro! Es-
res estáticos de la posición mani- trechar el cerco a su alrededor
fiestan una neta superioridad de con las propias piezas, de modo
las blancas. Pero este dictamen que ni Siquiera pueda moverse.
sólo puede guiarnos de manera Según el diagrama 1, dos ideas
general, como si se tratara de una tácticas le permiten al blanco lle-
brújula. La información definiti- var a cabo una vistosa combina-
va que determinará nuestro pro- ción de mate.
ceder será el fruto de una e .• '
]uación de los factores posiciona- l. A5D+ C2C
les de carácter dinámico, el re- 2. D8C+! TxD
sultado de un análisis concreto
de todas las pqsibilidades tácti- ¡Ya está realizada la idea del
cas que la posición encierra. bloqueo!
No sé si las blancas habrían
sido capaces de encontrar la com- 3. TxP+!
binación decisiva sin el auxilio
de una larga experiencia ajedre- ¡Desviación! El alfil negro se ve
cística y del cúmulo de conoci- obligado a abandonar la defensa
mientos así atesorados. Lo cier- del punto 2AD y, al mismo tiem-

14
po, a ocupar la casilla 2TD, blo- con los temas del bloqueo, la des-
queándola a su vez. viación y el mate ahogado, las
blancas han sabido encontrar la
3. AxT solución correcta. (Sin esos cono-
4. C7A mate. cimientos podían también, claro
está, haber alcanzado su objetivo,
Diagrama núm. 4 pero ¿para qué se inventó la bi-
cicleta?)

Tratemos ahora de estudiar


juntos algunos finales artísticos y
problemas que, como antes decía-
mos, constituyen el tesoro poéti-
co del ajedrez.

A. Kakovit}, 1936

Diagrama núm. 5

¡Se logró! En un santiamén las


blancas han llevado brillantemen-
te a la práctica su proyecto, sin
darle tiempo a la dama negra pa-
ra caer sobre el punto 7CR.
Del ejemplo que acabamos de
ver se desprenden las siguientes
conclusiones:

1) Sólo las amenazas enérgicas


le garantizan la iniciativa al ban-
do que la posee. Juegan blancas y ganan
2) Al investigar las posibilida-
des que se le ofrecen, el ajedre- Evaluando la posición no es di-
cista no debe dej arse guiar úni- fícil percatarse de que en el cam-
camente por los factores estáti- po de las negras, pese a su ven-
cos de la posición, sino que ha de taja de material, se respira un
tratar también de descubrir, me- aire malsano: el rey está expues-
diante análisis concretos, los ele- to y, lo que es peor, falto de vías
mentos dinámicos de la misma de escape. Sus propios peones le
(aquí había que tener en cuenta bloquean la casillas 3D y 3AR,
el recurso disimulado de las ne- mientras la torre le impide una
gras: sacrificar la dama en 7TR). posible fuga por· 3R. ¿No podría
3) Gracias a su familiaridad el blanco sacar partido de esta

15
coyuntura ejecutando una combi- Diagrama núm. 6
nación de mate?

1. P4A+

La prosaica solución del pro-


blema, consistente en ganar la ca-
lidad por medio de 1. C4A. P x P;
2. CxT, RXC; 3. TxP, A4T, no
da sino tablas. Y si 2. C X A + ,
las negras recobran la pieza me-
diante un doble ataque: su rey
se retira a 4AR, amenazando al
caballo blanco al tiempo que la
torre da jaque.

l. R4D
2. P5A!
te del peón que más inofensivo
Sacrificio para despejar la ca- parecía al principio.
silla 4AR, que· será utilizada por Un juego complicado y agudo
el caballo. caracteriza el siguiente final del
compositor letón:
2. AxP
3. C4A+ R4R
4. T1D P3A Hennan Matison, 1924

Parando el mate que se ame- Diagrama núm. 7


nazaba. Sin embargo, la brillan-
te jugada que sigue lleva a una
rápida conclusión.

5. T5D+! PxT
6. C3D+! PxC
7. P4A mate.

(Véase diagrama núm. 6)

El defecto de este final consiS"-


te en el carácter forzado de su
solución, donde a las negras no
se les brinda ninguna posibili-
dad de contrajuego O de oponer
un mínimo de resistencia. A pe-
sar de todo, es imposible no su-
cumbir al encanto del desenla- Tablas
ce, así como al hecho de que el
golpe mortal venga precisamen- A decir verdad, se requiere una

16
extraordinaria perspicacia y una pueden dar mate: 5. PBA=D,
buena dosis de espíritu imagina- PBCJ=D+; 6. Rx A, etc. Y a 4.
tivo para visualizar aquí la po- ... , R x P seguiría 5. T8TR + Y 6.
sición de tablas que se les pro- TIT.
mete a las blancas.
5. T8TR+! RxT
1. T8T+ R2A
~ a causa de Por fin el rey negro es empu-
Es malo 1. ... , R"'JJ jado a su primera fila y las blan-
2. TBCD, C4C; 3. PBA=D mate. cas pueden coronar el peón con
Esta variante ilustra la idea mo- jaque. Pero "las cosas no son to-
triz del final: la transformación davía tan sencillas como parece,
de un peón en dama. aunque la lucha está ya a punto
de culminar.
2. T8CD C4C
3. T8AR+! 6. PSA=D+ R2T
7. D2A! P8C=D
Sacrificio de atracción. Des-
pués de 3. . .. , R X T las blancas
En apariencia todo el proyecto
promueven su peón a dama con
de . las blancas se viene abajo,
ganancia de tiempo: 4. P8A=D+,
pues si a. D X D, el negro conti-
R2A; 5. D2A, PBC=D; 6. D x D,
núa 8. ..., C6A +, recobrando la
C6A+; 7. R3D, CXD; 8. P7T y
dama y quedando con ventaja d~
no hay defensa contra la amena-
cisiva de material. Sin embargo ...
za 9. PBT=D.
En vez de la jugada del texto,
8. R.'3R+!! DxD
sería erróneo 3. T X el P x T; 4 .
. PBA =D, ya· que las negras ata-
carían primero: 4.... , P8C=D+; Dw.grama núm. 8
5, R4D, D5C +; 6. R3D, D7D+;
7. R4R, D6R mate.

3. ... R3C!
4. C4A+!!
Comienzo de un asombroso pro-
yecto de salvación. Pierde 4. TIA?
a causa de 4.... , ABA; 5. C4A+,
R2T; 6. C3D, P8C=D; 7. P8A=D,
C6A+!; B. R4D (lo mejor, ya que
en caso de 8. D X C las negras ga~
narían inmediatamente por me-
dio de B.... , D2C+), C7R+; 9.
R4R, C6e +; 10. R4D, D8T +, et~
cétera.

4. R2T ¡Tablas por ahogado! El alfil


enemigo clava la única pieza dis-
Si 4. A X e, las negras no ponible.

17
Cierto que las negras podían cho el estudio de tales composi-
haber coronado su peón trans- ciones para desarrollaren breve
formándolo en alfil en vez de da- plazo la facultad combinativa y
ma, pero también entonces serian la perspicacia táctica. Lo especí-
tablas depués de 8. C3Dt!, A x D. fico de los problemas es que en
¡El caballo queda ahora clavado ellos «ya está todo a punto»: sólo
en otra casilla y por otro alfil! queda hallar el camino más cor-
to para el mate.
Antes de poneros a trabajar,
Kh. Eichstadt, 1848 conviene que tengáis presente es-
te consejo práctico: cada ejerci-
Diagrama núm. 9 cio debe abordarse con la máxi-
ma concentración y seriedad po-
sibles. El propio perfeccionamien-
to rendirá en su justa 'medida
sólo si, al entrenaros, adoptáis la
actitud psicológica de qui~n se
enfrenta con un auténtico adver~
sarib. Ya desde los primeros pro-
blemas desconfiad de las jugadas
fáciles o, en otras palabras, guar-
daos de dar «(capirotazos» irrefle-
xivos con las piezas. Por último,
tratad de analizar mentalmente
las variantes, sin «pasear» el ma-
terial por el tablero.
y ahora... ¡manos a la obra!

Diagrama núm. 10
~ate en 4 jugadas

La solución de este problema


debéis tratar de encont:arla por
vuestra cuenta. (Véans¿ al final
del libro las soluciones de: todos
los ejercicios propuestos como ta-
rea personal.) No os desaniméis
si no se os ocurre en seguida. Des-
pués de algunos intentos fructuo-
sos (y aun infructuosos) estaréis
en mejores condiciones de apre-
ciar la eficacia y originalidad de
la idea del autor.
Todavía os daré a .T;'e501ver al-
gunos problemas más corno pri-
mer trabajo personaL Esto no es
fortuito. A mí mismo y luego a
mis alumnos nos ha servido mu-

18
Díagrama núm. 11 Diagrama núm. 13

~
_ a

Diagrama núm. 12
--
Diagrama núm. 14

19
Diagrama núm. 15 Diagrama núm. 17

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- -
Diagramanúm. 16
-~ ~-e'_
~..... ~ ~

En . los diagramas 10-16, las


blancas juegan y dan mate en 2
jugadas. El diagrama 17 propone
un mate en 3. Lógicamente, este
ejercicio es más complicado por
contar mayor número de varian-
tes. Os lo advierto ya de antema-
no: ¡el hueso es duro de roer!

20
EL LABORATORIO DEL AJEDRECISTA

El objeto de nuestro estudio lo na!' Veréis con qué disimulo el


constituirán ahora los principiJs jugador experto oculta sus pla-
estratégicos del ajedrez. No se nes al adversario y se prepara es-
trata de dogmas rígidos ni axio- tratégicamente concentrando sus
mas forjadas en abstracto, sino fuerzas en el punto crucial dé la
de reglas establecidas y sancio- batalla.
nadas por muchos años de prác-
tica. Si las comprendéis y apli-
cáis correctamente, os permitirán Gambito Evans
explotar al máximo la energía po-
tencial de las piezas y os servi- LehmannMül1er
rán de orientación para elaborar Match RFA - Suiza, 1950
un buen plan de juego.
N o toco este tema por casuali- 1. P4R P4R
dad. Muchos jóvenes ajedrecis- 2. C3AR C3AD
tas, fascinados por la belleza de 3. A4A A4A
las combinaciones, desestiman el 4. P4CD
aprendizaje de estos principias
posicionales por considerarlos me- Con este sacrificio las blancas
nos importantes. Ello es debid0 a tratan de ganar tiempo para de-
qut:: no ven la estrecha relac1ón sarrollar sus fuerzas y ocupar el
que existe entre estrategia y tác- centro .,con los peones. Al mismo
tica. fin tiende la jugada 4. P3A, pero
En los ejemplos que examina- después de 4 .... , C3A; 5. P4D,
remos se apreciará cómo estaba PXP; 6. PxP, A5C+; 7. A2D,
ya todo posicionalmente liSt0 pa- AxA+; 8. CDxA, P4D!; 9. PxP,
ra poder realizar la idea combi- CR X P las negras consiguen in-
nativa. Más en concreto, las d':ls movilizar el centro blanco.
partidas siguientes os ayudarán a
seguir paso a paso la férrea lógi- 4. AxPC
ca con que la posición se va dis- 5. P3A A4T
poniendo para el «estallido» fi- 6. P4D PxP

21
7. O-O A3C Diagrama núm. 18
8. PxP P3D
9. C3A e3A?

Aunque la libertad de acción


de un caballo se reduce conside-
rablemente trasladándolo al bor-
de del tablero (4TD) , en este caso
concreto era importante hostigar
al alfil blanco para obligarlo a
abandonar su posición activa y,
en particular, sus pretensiones de
ataque al pur:to 7AR. De todas
formas, la teoría recomienda aquí
9. ..., C4T. Esto nos ilustra, de
paso, la elasticidad con que han
de aplicarse los principios posi-
cionales, uno ce los cuales es que
las piezas deben desarrollarse ha-- Las blancas han ejecutado con
cía el centro (véase también la éxito la primera parte de su plan
partida siguiente Tal-Suetin). estratégico: ¡retener al rey ene-
migo en el centro! Abara es el
10. P5R! momento de pensar en los me-
dios tácticos que permitan sacar
Por fin se les presenta a las el máximo partido de esta cir-
blancas la pr:.:nera oportunidad cunstancia. He aquí una curiosa
de combinar. S4 desarrollo es cla- regla: una vez lograda la venta-
ramente superior al del enemigo ja posicional que se pretendía, las
y poseen un fuerte centro de peo- consideraciones estratégicas pa-
nes móviles. Basándose en estas san a un segundo plano y hace
ventajas posic:onales, preparan su entrada triunfal la táctica, es
ahora un plan de acción con vis- decir, las ideas combinativas.
tas al futuro.
Como el rey negro está toda- 11. C4TD
vía en el centro, procuran impe- 12. CXP cxA
dirle a toda costa el enroque. Tal 13. D4T+ A2D
es el objetivo del sacrificio del 14. DxC A3R
texto: atrayer:co el PD a la ca- 15. P5D!
silla 4R despejan la diagonal 3TD-
8AR para, en :a jugada siguiente, ¡Fortísima jugada! Además de
dominarla cor: su alfil de dama. despejar la columna D para la
propia artillería, atrae al alfil ne-
10. PxP gro hacia una incómoda clavada.

(Véase ¿::::grama núm. 18) 15. AxPD


16. D4TD+ P3A
11. A3T: 17. TD1D

22
Ahora se cierne sobre las ne- cante deben actuar con energía y
gras una amenaza similar por la armónicamente.
columna de rey: lB. TRIR. 4) Si el objeto de ataque es el
rey enemigo, se precisan a menu-
17. C2D do considerables sacrificios de
18. CxC DxC material llara llevar la ofensiva
19. CxA PxC a feliz término.

Diagrama núm. 19 «También yo sé combinar como


Alekhine, pero Alekhine no tiene
émulo en el arte de preparar la
combinación.» Estas palabras fue-.
ron escritas por Rudolf Spiel-
mann, uno de los más fervientes
adeptos del juego combinativo.
En la partida que sigue se con-
firma plenamente esta máxima de
Emanuel Lasker: «El juego posi-
cional constituye la fase llrepa-
ratoria de la combinación.»

Defensa siciliana

Tal Suetin
TifEs, 1969
20. TxP!
1. P4R P4AD
iDecisivo remate táctico! Las 2. C3AR P3R
negras abandonan, ya que des- 3. P4D PxP
pués de 20. . .. , D x D la otra to- 4. CxP P3TD
rre blanca entra en juego con 5. A3D C2R
mortal efecto: 21. TIR+, etcétera. 6. C3AD CD3A
De la partida que acabamos de 7. C3e
ver podemos sacar las siguientes
conclusiones: Esta jugada no es una pérdida
de tiempo. El desarrollo de uno
1) Estrategia y táctica están de los caballos negros en 2R tie--
estrechamente ligadas. né por objeto, además de refor-
2) Para llevar a cabo una com- zar su propio flanco trasladán-
binación, el bando activo debe no dose eventualmente a 3CR, sim-
sólo tener alguna ventaj a posi- plificar la posición desalojando a
cional (ventaj a de desarrollo en la dama blanca de su puesto do-
el ejemplo precedente), sino tam- minante y concluyendo con nor-
bién una superioridad material malidad el desarrollo del ala de
en el sector donde se libra la ba- rey.
talla definitiva.
3) Las piezas del bando ata- 7. C3C

23
8. O-O P4C londradamente al ataque ni in-
9. A3R P3D tentan forzar los acontecimientos;
10. P4A A2R primero llevan al centro la torre
11. D5T que les queda por desarrollar. Ad-
mitiréis que, arrastrados por el
Ahora se pone en evidencia el carácter violento de los ataques
aspecto negativo del desarrollo recíprocos en distinto flanco, a
del caballo negro por 3eR: la da- menudo nos olvidamos de la exis-
ma blanca ha logrado ocupar una tencia de esa lejana torre...
inexpugnable y amenazadora po-
sición junto a la ciudadela ene- 12. AxC
miga. 13. PxA D2A
14. T2D!
!l. AJA
Jugada de largo alcance. Una
vez abierta la columna AR, la to-
En la defensa siciliana asisti- rre de dama irá rápidamente a
mos aL enfrentamiento de dos ideas 2AR, .intensificando así la presión
estratégicas igualmente agresivas. sobre el frente enemigo.
Las negras cifran sus esperanzas
en un juego activo en el flanco 14. CD2R
de dama, aprovechando la colum-
na semiabierla AD y la posibili- Moviendo varias veces la mis-
dad de hostigar a su adversario ma pieza, las negras sólo consi-
mediante el avance del peDo Las guen retardar todavía más su de-
blancas. por su parte, tratan de sarrollo.
atacar enérgicamente en e.l flan-
co de rey. 15. C4D!
A partir de estos datos no es
dificil seguir el curso psicológico Este caballo no hacía nada
de la lucha. Las negras arden en práctico en 3eD. Ahora es trans-
deseos de adquirir alguna venta- ferido al centro de operaciones.
ja tangible de posición en el ala
de dama, en particular doblando 15. A2D
los peones blancos tras el cam- 16. P5A!
bio en 6AD. pero no se percatan
de que al entregar su alfil de rey Principio de una ingeniosa ma-
por el caballo enemigo debilitan niobra para abrir la columna AR.
las casillas negras en su pr<1pio A las blancas no les importa. en
campo. este caso. ceder a su adversario el
punto !'iR (4R del negro).
12. TD1D!
16. PXP
Trasladando su dama a 5TR. 17. PxP C4R
las blancas han dado a conocer 18. C6R! AxC
sus intenciones agresivas. Sin em- 19. PXA P3C
bargo, para opon"erse a los planes
del adversario, no se lanzan ato- En esta jugada, a lo que pare-

24
ce, cifraban las negras sus espe- Las fuerzas blancas, por el con-
ranzas. A raíz del retroceso de la trario, ocupan posiciones activas:
dama blanca pensaban continuar la torre de lAR apoya el avan-
20 . ... , P4A, refutando las ame- ce del peón en esta columna; la
nazas inmediatas. La réplica si~ otra torre, es cierto, se mantiene
guiente echa por tierra todas sus por ahora en reserva, pero su im-
ilusiones ... portancia se pone de relieve tras
21. ... , R2D, en cuyo caso sigue
Di'agrama núm. 20 un ataque a la descubierta con
jaque doble, 22. A5AR+, Y des-
pués de 22. "', R3A; 23. A4R+,
C4D; 24. A X C + las negras pere-
cen igualmente.
También el alfil de dama ha
participado a su manera en el
ataque controlando la diagonal
lCR-7TD Y. en caso de 21. ... ,
RIA, amenazando mate inmedia M

to en 6T. . .
En suma, esta partida, lo mis-
mo que la anterior, nos permite
apreciar cómo la superioridad po-
sicional se transforma lógicamen-
te en un devastador ataque de
mate.
¡Ahora os toca el turno a vos-
20. Dx e!! PxD otros! Os propongo los siguientes
21. PxP+ Abandonan. ejercicios que debéis tratar de
resolver «sobre el papel», es de-
La posición final ilustra exce- cir, sin ayuda del tablero. En to-
lentemente los errores cometidos dos ellos el enunciado es idénti-
por las negras en esta partida. co: las blancas comienzan y dan
En primer lugar, su aciago retra- mate en 2 jugadas.
so en el desarrollo: ¡las dos te- Si no acertáis a encontrar la
rres siguen en su casilla de ori- solución, no perdáis el ánimo. Sa-
gen! Además de esto, el cam.bio cad el tablero y colocad en él las
del alfil de rey por el caballo piezas. En tal caso intentaréis
blanco sólo ha servido, corr.o ya grabar bien en vuestra memoria
decíamos, para debilitar las pre- tanto la posición inicial del pro-
pias casillas negras y dejar aho- blema como su desenlace. Por
ra un hueco fatal en 2CR (21. cierto, os aconsejo utilizar a me-
... , R1A; 22. A6T mate). nudo este método de trabajo .

25
Diagrama núm. 21 Diagrama núm. 23

Diagrama núm. 22 Diagrama núm. 24

26
Diagrama núm. 2.5

27
DOS PÁJAROS DE UN TIRO

La mayoría de tales combina- in tentando así liberarse de la mo-


-Ciories se inspiran en ,ataques do- lesta clavada que paraliza lite-., "
bles; o sea, cuando una pieza ci ralmente sus fuerzas. p'ero no se~· --:..:}, ',t.,

peón crea dos amenazas a un han dado cuenta de que en 411)


tiempo. Este tipo de ataque es este caballo carece de defensa,
particularmente peligroso si se di- lo cual les proporciona a las blan-
rige contra el rey y una pieza in- cas la idea de una fulgurante
defensa. combinación.

1. T8R!!
Blackburne TeichmaJl1l
El negro se rindió inmediata-
Diagrama núm. 26 mente, ya que después de 1. ... ,
DxT; 2. AxC+. TXA; 3. DXT+,
D2A; 4. D x e quedaba con una
pieza de menos.
Así, gracias a un sacrificio de
desviación, las blancas han logra-
do finalmente ventaja de mate-
rial. He ahí un procedimiento tí-
pico, consistente en que, a partir
de una idea aislada. se pone en
marcha toda una combinación
victoriosa.
El siguiente ejemplo requiere
un examen más detallado de la
situación.

Las negras acaban de jugar'


C4T, atacando al alfil enemigo e

28
Muffang Devos las blancas han obligado al ad-
París, 1948 versario a debilitar también la
diagonal 1TR-BTD tras la juga-
Diagrama núm. n da P4AR que las negras han he-
. cho para defenderse del ataque
a 2CR y quitarle fuerza al alill
de rey enemigo obstruyéndole la
diagonal 2TR-BCD. A consecuen-
cia de esto, la cadena de peones
negros se ha quedado rígida y
ahora se hace mucho más into-
lerable la presión del adversario
por las casillas oscuras. Además,
las piezas negras apenas pueden
moverse, atadas como están a la
defensa. Por ejemplo, ¿podría la
dama abandonar siquiera un ms-
talúe la vigilanCia del punto 2CR?
¡Claro que no! Si nos referimos
a los tres factores fundamentales
de la partida de ajedrez: mate-
Probemos a evaluar el estado rial, tiempo y espacio, hay que
de cosas tal como nos lo repre- reconocer que las negras no sólo
senta el diagrama. Las blancas, han perdido ya la batalla del
que han movilizado ya todas sus tiempo, sino también la del espa-
fuerzas, tienen ventaja posicio- cio. En resumen, vemos aquí reu-
nal. Su dama ocupa un puesto do:- nidas todas las condiciones qu~
minante en el centro y sus dos han de permitir a las blancas
torres controlan sendas columnas aclarar «fulminantemente» la si-
abiertas. A su vez, el alfil situa- tuación por medios tácticos.
do en 2C desempeña un papel im- De entrada, el blanco ve que
portantísimo reforzando la pre- puede ganar un peón mediante lo
sión de la dama sobre el punto AXP, pues aL ... , PxA; 2. DXD,
7CR. TXD seguiría 3. TxC+ con ma-
Todas las piezas blancas ac- te. Sin embargo, ya con más cal-
túan en perfecta armonía, lo cual ma, observa que no sólo el pun-
es, como decíamos, uno de los to 2CR de las negras está pace
principales requisitos para com- defendido, sino también su pri-
binar con éxito. Recordemos, con mera fila. Esto le sugiere una bri-
todo, que las fuerzas atacantes llante idea combinativa.
deben coordinar y ejecutar sus
respectivas tareas sin «pisarse el 1. T7A! DxT7A
terreno)) unas a otras. Tal es el 2. TxC! Abandonan.
caso, por ejemplo, de los dos al-
files, qüe se complementan ideal~ Si 2.... , D2R, las blancas cam-
mente discurriendo por casillas bian sencillamente las torres en
de distinto color. 8R Obligando a la dama enemi-
En la posición que nos ocupa, ga a dejar sin defensa el punto

29
crítico 2CR. ¡Caso típico de pie- La posición de las negras es,
za sobrecargada! por supuesto, lamentable. El rey
Pero imaginad por un momen- se ha quedado en el centro, ence-
to que el PTR blanco se encon- rrando una de las torres y petri-
trara todavía en su casilla origi- ficando, por decirlo aSÍ, su propio
nal (2T), bloqueándole el paso al flanco. No hay duda de que las
propio rey. La citada combina- blancas han de ganar, pero su
ción se vendría entonces abajo, mérito estriba en haber encontra-
ya que después de 1. T7 A??, do el camino más corto hacia la
Dx T(7A); 2. Tx e, TxT; 3. victoria.
D x D?? contaría sobre todo la de-
bilidad de la primera fila... ¡de 1. P6T! PxP
las blancas!, y serían éstas las 2. D4R
primeras en recibir mate: 3.... , Atacando la torre y amenazan-
T8D mate. do al mismo tiempo 3. D8R+!,
He ahí por qué, pese a lo mu- TXD; 4. TxT mate.
cho que pueda seducirnos una
combinación'en ciernes, ,. yaló 2. ... DIA
dispuestos que estemos a llevar- 3. A7D!
la audazmente a cabo, debemos
examinar con gran cuidado la po- Sacrificio de desviación mer-
sición, tratando de no perder de ced al cual las blancas ganan el
vista ni el más menudo detalle. caballo y con él la partida.
Hay que hacerlo, como dicen al- Otro recurso táctico, la obs-
gunos, {(con la cabeza fría, aun- trucción, le permitió a D. Ja-
que arda el corazón». nowski rematar brillantemente
una de sus partidas de torneo:

Beninson Adelman J anowski Schallopp


EE.UU., 1970 Nuremberg, 1896
Diagrama núm. 28 Diagrama núm. 29

30
1. A5Dl Diagrama núm. 3D

Amenazando la dama enemiga


con ganancia de tiempo y desco-
nectándola a la \-ez de la defen~
sa de su PAD.
1. ... PxA

Ya está obstruida la gran dia-


gonal. Sigue ahora un típico ata-
que doble.
2. DxPA+ RlD
3.DxT+ R2D
4. D7C+ R3R
5. D6A+ A3D
¡Y las negras p:erden a causa
de una elemental clavada! nera forzada el problema de la
defensa.
6. A5A Abandonan
1. A8CR+!
En efecto, después de 6. . .. , 2. DxA D7R+
DxT+ y 7.... , DxT, la dama 3. D2C D-xD+
blanca, ayudada per el alfil, aca- 4. RxD A5R+
ba rápidamente con el solitario
e indefens.o rey r:.egro. Las negras ganan ahora la to-
Supongo que es:.os ejemplos ha- rre y obtienen tablas"
brán bastado pa=a convenceros En el ejemplo siguiente, A. Ale-
de la fuerza de la dama en la rea- khine odenta sus operaciones a
lización de ataques dobles. una conclusión análoga:
En su ausencia. el alfil puede Diagrama núm. 31
desempeñar con éxito el mismo
papel destructor.

Lilienthal Tolnsh
Parnu, 194"1.
(Véase diagTCl.'7:Cl núm. 41)

Con la calidad de menos, las


negras deben pecsar en salvarse
a toda costa. Desviando al rey
blanco mediante el sacrificio de
uno de los alfiles :- el subsiguien-
te cambio de daIT'..Es. le obligan a
ocupar una diagc~al crítica, lo
que les permite resolver de ma-

31
Reti Alekhine Diagrama núm. 33
Baden-Baden, 1925

Dtagrama núm. 32

2.•.. R2A

1. TxC Relativamente lo meJ'or


u t b" ' aun-
q e am len en este caso la~
2.
3.
TxC
R3T
CSC+-
C6R+ bla?,cas obtienen ventaja de
terlal recurriendo a un dobl
rna:
4.R2T CxT ¡.- t' t. e mo-
5.AxT C5D .l.VO., ac ICO: el sacrificio de des-
6. T2AR CXA+ taClOn. ,Y la sUbsiguiente trans-
7. TxC A4D! ormaClOn de un peón en d ama.
Abandonan.
3. AxT RXA
4. T7A+ T2D
Alekhine Bog-oljubov 5. P6A+
Match para el campeonato del
mundo, 1929 ¡Desviación! El rey negro no
puede a la vez defender la to-
(Véase diagrama núm. 33) rre y rech,:zar el insolente ata:
que del peon. Es obvio que 1
1. TxA+! TxT nearas
o no es t'an ya en condicio-
as
2. A4T ne: de detener el avance de este
p~on pasado sin sufrir graves pér-
:?ne a las negras en situación
cntlca. Ahora no es pOSI'bl e 2 d.ld~s materiales, pero deciden
slstlr hasta el fin. re-
;¡:~ 12-2D a causa de 3. A X T'
Y la torre blanca penetr~ 5. RIR
€~ las filas enemigas con des-
6. A6C+ RID
tructores
Y . efectos'.4 .T7A+ .
, etc. 7. P7A Abandonan.
SI 2.... , TI-IR, surge un tema
~o m:nos peligroso: la horquilla v ¡Y ahora, a trabajar un poco'
e peon (3. P6A + seguido de 4 amos a ver cómo habéis asimi~
pxT). . lado los temas de esta lección.

32
Diagrama mimo 34 Diagrama mim. 36

Juegan blancas Mate en 3 jugadas

Diagrama I1Úm. 35 Diagrama ;¡¡ím. 37

Juegan blancas Juegan blancas

33
Diagrama núm. 38 Diagrama núm. 4IJ

~~
~/.~"'::.

Juegan negras Juegan blancas

Di:¡grama núm. 39 Diagrama núm. 41

Juegan negras Juegan blancas

34
HORQUIT..LAS DE CABALLO Y PEÓN

Si se hiciera un estudio esta- Esta posición es más elocuen-


dístico de lo que. más temen los te que cualquier discurso. Sólo
jugadores de ajedrez y causa ma- los caballos negros están en con-
yores estragos en una partida, diciones de responder a la ame-
tanto entre principiantes como naza de su congénere blanco «dig-
entre grandes maestros, se lleva- namente», es decir, sin tenerse
rían sin duda la palma los ata- que batir en retirada,
ques . dobles del caballo, vulgar- También son pelígros1simas las
mente llamados «horquillas,. Es- horquillas de peón. Por supues-
to se explica por la original tác- to, todos sabéis ya que, según la
tica combativa de dicha pieza, escala de valores absoi\: tos, la da-
que ataca sin entrar en contac- ma es más o menos igual a dos
to directo con s\.!s (víctimas», ya torres; ~a tor:::e y un peón a dos
se trate de otras piezas o de peo- piezas ligeras; el alfil o el caba-
nes. llo, equiparables entre s1, «valen»
tres peones; y una pieza menor
Diagrama núm. 42 con dos peones cc:npensa la pér-
dida de una torre. Al mismo tiem-
po 05 ha':>éis percatado de q'.!€,

- - - •-
al efectuar una combinación, to-
dos esos va;ore5 s'Jelen alterarse
f~
~ {V~
~~~ ,,~ ~zzm y h:!y '~:"'¡é rcv~52.rl-::3 en cac.a C:J.-

---- - -
~
"''''"%
tN~/~
~I~
Lm~
so, A '-JGsar de e¿o) d.n~es de de-
cidirse :J. sacrificar ma tedal el ju-
~~
~..
~.,,:Ji 11
~, ~
~;/I/I~
gador no puede menos de pen-
sar en dicha escala, aunque sea
BtU_
-•
subconscientemente. ¿Y si la com-
binación tiene por obj eto dar ma-
E;
~-~~

~,,,...~
::1'"'''%
~I~
~um~ te al rey? Entonces queda pres-

-- -
crito tedo espíritu «mercantil»:
~
~ 11
} ~
~""'N/~ ~L,~ ¡ningún precio es caro por la ca-
beza del manar cal Cierto que en
los demás casos no debéis sac!i.-
ticar nada sin haberos represen- perdigadas y... ja tiro del caba-
tado antes la posici6n final y ha- llo negro! Este típico motivo geo-
ber respondido a la siguiente pre- métrico facilita frecuentemente
gunta: ¿a quién favorecerá el ba- la sele<:ción de golpes tácticos en
lance de tuerzas materiales una los qu~ interviene la horquilla
vez concluida la combinación, de caballo.
cuando cela calma suceda a la tem-
pestad»? Lo peligroso de la hor- l. TxA!
quilla de peón consiste precisa-
mente en que, ~cando dos pie- Recurso habitual: el sacrificio
zas a un tiempo, ese peón, a me- que atrae una pieza enemiga a la
nudo a costa de su propia vida, casilla critica.
infiige al adversario un daño irre-
parable, al paro que restablece 2. DxT DxP+!!
el equilibrio material del juego. 3. RxD C5C+
Pasemos ahora a la parte prác- 4. R1T CxA+
tica, comenzando por un instruc- 5. R2T CxD
tivo ejercicio de P. RomanovskI.
Fin de la combinación. Las ne-
Diagrama mím. 43 gras salen de ella con pieza y
peón de más.
En el ejemplo que viene aho-
ra, las blancas ofrecen la torre
seis veces seguidas -¡un récord
en su género!- previendo que, de
aceptarse su sacrificio, el rey y
la dama del adversario qUedarán
situados de una manera «espe-
cial»... Por lo demás. la presen-
cia del caballo no deja lugar a
dudas sobre lo que va a ocurrir.

(V éas~ dfagrama núm. 44)

l. T4C! DIA

Es evidente que aL ... , Dx T


Juegan negras sigue 2. C6A+ y 3. ex D.

El enclaustramiento del rey 2. T8C! D6T


blanco es motivo para inicial' la 3. T8TR! C5T
búsqueda de una combinaci6n. 4. TxC! DIA
No puede negarse que de momen- 5. T8T! D2C
to las piezas blancas están bien 6. T8CD!
defendidas; pero, observando con
atención la posición, nos damos ¡Por fin!
cuenta de que después de la «tor- También UD alfil es capaz de
menta» todas ellas quedarán des- atraer la dama enemiga a la ca-

36
A.. Troibky. 1910 1. A8C! D3TR

Diagrama ntim. 44 Única jugada para no perder


inmediatamente la dama.

2. A4A! DIT

Es obvio que no sirve 2. ""


D2T a causa de 3, C4-6R+, RxP;
4. C5e + seguido de 5, C X D.

3. ASR! D3T
4. A7C+!!

Fascinante. ¿verdad?
También en la partida real sur-
gen p~sibilidades análogas cuan-
do el bando activo logra instalar
sus caballos en el centro o, me-
jor aún, en la fila 5, desde donde
Juegan blancas y ganan les es' fátÜ" e~prender peligro-
sas incursiones en territorio ene-
silla fatal, si se le brinda la oca- migo.
sión de mostrarse tan impertinen-
te como la torre del ejercicio an-
terior.
Randwir. Heinra.
P. Sobolevsld, 1950 Tallinn, 1950

Diagrama nLÍm. 45 Diagmma núm. 46

Juegan blancas y ganan 1. CxP!

37
A primera vista parece que las Suttles Ostoic
blancas, cansadas de una guerra
«de trincheras», se lanzan impe- Diagrama núm. 47
tuosamente al asalto de la forta-
leza enemiga. Pero esto sólo es
una fachada. Su verdadero obje-
tivo es lograr ventaja de mate-
rial mediante una astuta horqui-
lla de caballo, sirviéndose de la
casilla 5AR como trampolín.

1. ... TIA

Con esta réplica las negras


creen refutar la idea' de su ad-
versario, ya que la dama blan-
ca está ahora sobrecargada al te-
ner que ocuparse al mismo tiem-
po de la defensa de la torre y
del caballo (6C). Pero les espe-
ra una sorpresa ...
2 .... , CxD; 3. PxC+, R1A; 4.
2. DxT+! CxD P X D+ las blancas ganaron fá-
3. TxC+ R2T cilmente.
4. T8TR+ RxC He aquí otros ejemplos típicos:
5. TxP+! Abandonan.

En efecto, si 5.... , R X T, deci- Diagrama núm. 48


de la horquilla en 5A, jugada que
debía preverse desde el principio
de la combinación.

(V éase diagrama núm. 47)

Las negras, sin sospechar na-


da, se resuelven a atacar el PR
blanco.

1. ... A4D?
2. D6A+!

jGolpe inesperado! Si el negro


captura ahora la dama enemiga
con el caballo, sigue una horqui-
lla de peón que les permite a las
blancas recuperar su material 1. P4A P4AR
con creces. Por lo demás, así su- 2. P4C! PxPC
cedió en la partida: después de 3. P5A!

38
Blau Donner 1. P5A! AxP
Amsterdam, 1958 2. D5A Aba...'1donan.
Diagrama r'ttlfi!. 49 Con su sacrificio de peón, las
blancas atraen primero el alfil
contrario a la casilla 5AR (4AR
de las negras), y luego, con una
jugada «tranquila» de dama, ame-
nazan dos cosas a la vez: mate en
BAR y, más prosaicamen~e, ga-
nar una pieza (3. D X A) .
El único método de lucha -por
así llamarlo-- contra las horqui-
llas. de peón consiste en la posi-
bilidad de contraatacar con una
de las piezas amenazadas o en
que al menos ésta se retire dan-
do jaque.

1. Tx A! DxT Trifunovic Guimard


2. PxP Mar del Plata, 1953

Aquí la dama negra está desar- Diagrama núm. ji


mada contra este insolente peón,
pues si 2. . .. , D x PR quedaría
ella misma atrapada tras 3. A4A.

Chigo~ Janowski
París, 1900

Diagrama núm. 50

Las negras deciden atacar re-


curriendo a una típica horquilla
de peón.

1. P4A
2. PxPR P5D
3. P6T TIC

39
A primera vista parece que las Suttles Ostoic
blancas, cansadas de una guerra
«de trincheras», se lanzan impe- Diagrama núm. 47
tuosamente al asalto de la forta-
leza enemiga. Pero esto sólo es
una fachada. Su verdadero obje-
tivo es lograr ventaja de mate-
rial mediante una astuta horqui-
lla de caballo, sirviéndose de la
casilla 5AR como trampolín.

1. ... TIA

Con esta réplica las negras


creen refutar la idea' de su ad-
versario, ya que la dama blan-
ca está ahora sobrecargada al te-
ner que ocuparse al mismo tiem-
po de la defensa de la torre y
del caballo (BC). Pero les espe-
ra una sorpresa ...
2.... , CxD; 3. PxC+, RIA; 4.
2. DxT+! CxD P X D+ las blancas ganaron fá-
3. TxC+ R2T cilmente.
4. T8TR+ RxC He aquí otros ejemplos típicos:
5. TxP+! Abandonan.

En efecto, si 5. . .. , R X '1', deci- Diagrama núm. 48


de la horquilla en 5A, jugada que
debía preverse desde el principio
de la combinación.

(Véase diagrama núm. 47)

Las negras, sin sospechar na-


da, se resuelven a atacar el PR
blanco.

1. ... A4D?
2. D6A+!

jGolpe inesperado! Si el negro


captura ahora la dama enemiga
con el caballo, sigue una horqui-
lla de peón que les permite a las
blancas recuperar su material 1. P4A P4AR
con creces. Por lo demás, así su- 2. P4C! PxPC
cedió en la partida: después de 3. P5A!

38
Blau Donner· l. P5A! ÁXP
Amsterdam, 1958 2. D5A Abandonan.
Diagrama núm. 49 Con su sacrificio de peón, las
caneas atraen primero el alfil
entrarío a la casilla 5AR (4AR
re las negras), y luego, con una
jlgada «tranquila» de dama, ame-
mzan dos cosas a la vez: mate en
8\.R y, más prosaicamen~e, ga-
mr una pieza (3. DxA).
El único método de lucha -po~
a:í llamarlo- contra las horqui-
tAs de peón consiste en la posi-
:>lidad de contraatacar con una
j! las piezas amenazadas o en
lle al menos ésta se retire dan-
il jaque,'" "",'

l. TXA! DxT Trifunovic Guimard


2. PxP Mar del Plata, 1953

Aquí la dama negra está de:I·· Diagrama núm. 51


mada contra este insolente I!'r.
pues si 2. ..., DxPR quedJ.í.
ella misma atrapada tras 3. J.4A

Chigo~ Janowski
París, 1900

Diagrama núm. 50

las negras deciden atacar re-


::¡riendo a una típica horquilla
~peón.

l. P4A
2. PxPR P5D
3. P6T TIC

39
La idea de las blancas se apre- Las blancas inician una ma-
cia en la variante 3.... , pxPT; niobra forzada confiando en la efi-
4. PxP, AxP; 5. C4R y una de cacia de una horquilla de peón.
las piezas «(condenadas» se esca . . ¡Pero el tirü va a salirles por la
pa contraatacando. culata!

4. D4A! DSC 1. C50 PxP


5. DxT DXC 2. TxP TxT
6. R1C PxA e 3. P5R TxPAR!
4. PCxT
El peón negro canta victoria ... ,
pero demasiado tarde: las ame- En caso de 4. PXD, TXD; 5.
nazas de las blancas son ya prác- T x T Sigue 5.... , T4D Y decide la
ticamente irresistibles. superioridad de las negras en el
flanco de dama.
7. P6R! Abandonan.
4.... D3C+
El mate del adversario (vale
más» que todo el material ga~' ¡El ancla de salvación!
nado.
5. R1T D8CD+
6. R2C T7D+
Tarrasch Em. Lasker 7. T2R DxP
Match para el campeonato del Abandonan.
mundo, 1908
¿Está todo claro? Si así os lo
Diagrama núm. 52 parece, probad ahora vuestras
fuerzas analizando por cuenta
propia las posiciones siguientes.

40
Diagrar"a núm. 53 Diagrama núm. 55

Juegan blancas Juegan blancas

Diagrama mím. 54 Di'agrama núm. 56

Juegan negras Juegan blancas

41
La idea de las blancas se apre- Las blancas inician una ma-
cia en la variante 3.... , PxPT; niobra forzada confiando en la efi-
4. PxP, AXP; 5. C4R y una de cacia de una horquilla de peón.
las piezas {{condenadas: se esca~ ¡Pero el tiro va a salirles por la
pa contraatacando. culata!

4. D4A! D5C 1. CSC PxP


5. DxT DXC;#} 2. TxP TxT
6. R1C pxA ..) 3. P5R TxPAR!
4. PCxT
El peón negro canta victoria ... ,
pero demasiado tarde: las ame- En caso de 4. PxD, TXD; 5.
nazas de las blancas son ya prác- T x T sigue 5.... , TID Y decide la
ticamente irresistibles. superioridad de las negras en el
fianco de dama.
7. P6R! Abandonan.
4. D3C+
El mate del adversario «vale
más» que todo el material ga- ¡El ancla de salvación!
nado.
5. R1T D8CD+
6. R2C T7D+
Tarrasch Em. Lasker 7. T2R DxP
Match para el campeonato del Abandonan.
mundo, 1908
¿Está todo claro? Si así os lo
Diagrama núm. 52 parece, probad ahora vuestras
fuerzas analizando por cuenta
propia las posiciones siguientes.

40
Diagraníü nún1.. 53 Diagrama núm. 55

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•Juegan blancas
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Juegan blancas
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Diagrama núm. 54 Di'agrama núm, 56

Juegan negras Juegan blancas

41
Diagrama nÚI. 57 Diagrama núm. 59

Juegan negra Juegan blancas

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Diagrama núm. J

1M B
Diagrama núm. 60

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j a;,.b¿ ~j~ ~~ ~ I
Juegan blancas Juegan blancas

42
AL ACECHO

Semejnte a cazador que se es- Trifunovic Aaron


conde p:-a acchar su futura pre- Beverwij:":, 1962
sa, tamién ,veces un soldado
de nue~ro pqueño ejército se Diagrama ?::ím. 61
emboscc detra de sus compañe-
ros en ~pera e su hora de glo-
ria. N o iempn es recompensada
su largcvigilü pero si de pron-
to el azr le poe delante lo que
desea, ¡ué d1Xe le resulta en-
tonces E trium!
De orinario,cuando una pieza
obstructra se :quita de en me-
dio» es :¡tra crar una doble ame-
naza, mcanisro que recibe el
nombre de «aique a la descu-
bierta».3i une de las dos ame-
nazas cnsiste en dar jaque al
rey, se abla donces de «jaque
a la dembiert».

(Vé5e diagama núm. 61) Contra el atacr:.:e a la descu-


bierta no existe C2.S que una po-
l. A8e! sibilidad de sa1v::.ción: el jaque
intennedio. Por e;;onlp10, si en la
¡Jugaa apla~ante! El alfil, ade- posición del diagr=.:na precedente
más de lbrirle el camino a sus faltara el P2AR c.e las blancas,
propias orres, lmenaza mate en la jugada 1. ASe sería errónea
7TH. La:negramo pueden al mis- a causa de ia respuesta 1. ... ,
mo tierpo salarse del mate y TxT+.
del golp 2. T xr, por 10 cual rin- Por lo demás. ¿quién de nos-
dieron imedialmente las armas. otros. al romper sus primeras

43
lanzas en el noble juego, no cayó Torre Ero. Lasker
alguna vez en la siguiente cela- Moscú, 1925
da -astuta a los ojos del novi-
cio- de la defensa Petroff? 1. Diagrama núm. 62
P4R, P4R; 2. C3AR, C3AR; 3.
C x P, C x P? (hay que jugar pri-
mero 3....• P3D); 4. D2R, C3AR?
(relativamente mejor es 4. . .. ,
P4D); 5. C6A + y la dama negra
sucumbe. 'e}
En sesiones de partidas simul-
táneas jugadas por un maestro
contra adversarios inexpertos, no
es raro ver esta celada: 1. P4D,
P4D; 2. P4AD, C3AR; 3. PxP,
. C x P; 4. P4R (es más· fuerte 4.
C3AR), C3AR; 5. A3D, Dx P??
(aquí es indispensable 5 .... , P4R!) ;
6. A5CD +, etc. Da vergüenza,
claro está, tener que rendirse a
la sexta jugada, pero ¿qué reme-
dio queda? ¡La dama es la dama! adversario, sembrando en ella la
El más voraz entre los jaques desolación.
a la descubierta es el que recibe
el nombre de (molino». En un 3. RIC
abrir y cerrar de ojos, este tipo 4. T7C+ RIT
de jaque dej a la posición enemi- 5. T x A-i- RIC
ga literalmente arrasada. Hasta el 6. T7C+ RIT
propio Lasker experimentó una 7. T5C+
vez sus mortales consecuencias.
Las blancas podían también, de
(Véase diagrama núm. 62) paso, capturar el PTD negro, pe-
ro, mirando al futuro, deciden no
Las negras acaban de jugar abrirle la columna TD a la to-
P3TR, intentando ganar así el al- rre enemiga.
fil enemigo aparentemente clava- 7. R2T
do en 5CR. Pero las blancas te- 8. TxD R3C
nían prevista una réplica fenome- 9. T3T RxA
nal. .. 10. TxP+
1. A6A!! DxD y las blancas ganaron.
2. TxP+ RIT Para arrastrar al monarca ene-
3. TxP+ migo hacia una casilla desde don-
de pueda dársele esta clase de ja-
Mientras el alfil, en retaguar- ques a la descubierta se requie-
dia, mantiene a tiro el rey negro, ren no pocas veces sacrificios de
la torre oscila como un péndulo gran envergad;.ua, que no siem-
fatídico a lo largo de la fila 2 del pre saltan a la vista.

44
Westerinen Sigurjonsson bIero. Con frecuencia se ¡erde
Nueva York, 1978 la dama cuando, ávida de aqui-
siciones materiales, irrump sin
Diagrama nLÍm. 63 consideración en el campo ene-
migo y, una vez satisfecho stape-
tito, se encuentra de pront con
que le han cortado todas la!vías
de retirada.

Najdorf Reshevsk:

Diagrama nlÍm. 64

1. DxPC+! RxD
2. A8D+! RIT

A 2. . .. , R2A sigue 3. A5TR


mate.

3. T8C+!

Otro sacrificio, esta vez decisi-


vo. El mecanismo del «molino" 1. AxPC?
entra ahora en acción y las blan- 2. TxA! DxT
~as van a cobrar pingües divi- 3. C3A
:lendos por el capital invertido.
¡La dama ha caído en un; ra-
3. TxT tonera! De nada sirvieron lo de-
4. A6A+ T2CR sesperados intentos de las n~ras
5. AxT+ RIC para salvarse. La partida si.uió:
6. A+C+ R2A 3 .... , P6T; 4. TI C, C2-4A; 5, ']x D,
7. TlA+ R2R P x T; 6. C4C, C3T; 7. elC, .2D;
8. AxD Abandonan. 8. C3D, P4CD; 9. PxP, PxF 10.
C x P, abandonan.
En la partida Blau-Donner (dia- En la posición siguiente las
~ama 49) hemos podido ya ca m- blancas decidieron «cobrarse>x.ma
)robar que ni siquiera una pieza torre, pero el negro, explotndo
an fuerte y móvil como la dama hábilmente la ausencia de lada-
~stá exenta de caer en una cela- ma enemiga en el flanco derey
la, incluso en el centro del ta- mediante amenazas de mate, lca-

45
zó por capturarla gracias a un ja- Tal Vysotzki
que a la descubierta. Riga, 1950

Di:1grai1"tü núrrt. 66
Krup;;kl Heuer
Naroch, 1966

Diagrama núm. 65

timuladas por el descubrimiento


de un fino recurso táctico.

1. D3A CXA 1. C5D: Pxc


2. DxT A2C 2. DxP+ C2A
3. DxAR C6A+! 3. DxT A3A
4. RIT D2A! 4. ABe!
5. PxC AxP+
6. RIC DxD Claramente las negras subesti-
Abandonan. maron ía f",erza de este contra-
golpe que ;ermite a su adversa.-
También era malo 4. F x C a ü) clavarles el alfil con ganan-
causa de 4.... , D4C+ seguido de cia de tien:po.
5.... , AxP mate.
La idea misma de ((cazan> la -1. PxA
dama es tan seductora que pue- 5. TIAD AxD ~
de hacernos perder de vista im- 6. TxD ,..
portantes detalles tácticos.
y las neg:as perdieron en se-
(Véase diagrama núm. 66) guída.
Podían haber opuesto una re-
Ambos contendientes han hecho sistencia más tenaz jugando 5. oo.,
todo lo posibl~ por llegar a esta AlA.
posición. Las negras cO;J. el in- Be aquí, ahora, un ejemplo sa-
te:cto de atraer la dama enemiga cado de la .¡iespensan de las ma-
a una trampa, y las blancas ... es- ravillas aj€:'!'eCÍsticas.

46
L. KubbeI, 1935 Aquí este jaque es oportuno. La
jugada 7. A6D daría solamente
Diagrama núm. 67 tablas en vista de 7.... , D2CR!

7. A.2T
8. D3AD+! RIC

Ahora sigue un movimiento


«tranquilO) y ... d€cisivo.

9. ·D8A!!

¡La dama negra no tiene esca-


patoria! Se amenaza un jaque a
la descubierta: 10. A5A+.

9. R2A

Tampoco saca de apuros 9. . .. ,


D2AR a causa de 10. A6T+, et-
Juegan blancas y ganan cétera.

¿Quién adivinaría '.lue este pro- 10. A5A!


blema se termina con una ence-
rrona de dama? La dama está perdida. ¡Magní-
Aprovechando ta Ilosk~6n res- fica composición!
tringida del rey !legro, 12 dama En la práctica no es raro que
blanca maniobra diestramente por tengáis que recurrir vosotros mis-
las ((gradas) del tablero. mos a los ataques a la descubier-
ta o experimentar e: vuestra pro-
1. DITD+ R2T pia carne su f:..terza y perfidia.
2. DICD+ RIT Por eso, al resolver los ejerci-
3. D2C+ R2T cios que siguen, no os limitéis a
4. D2A+ RIT la simple búsqueda de las com~
5. D3A+ R2T binaciones; tratad también de des-
6. D3D+ cubrir en la posición los indicios
característicos o señales típicas
Es malo 6. D3T+. Yé< que d.:s- que las posibilítan. Esto os ayu-
pués de 6.... , R3C; 7. D4C+, R3A; dará a orientaros mejor en el ta-
8. DxA, DxP tendría:nos un fi- blero y a ver más fácilmente cier-
nal de tablas. tos recursoS tácticos cuya existen-
cia no sospechabais.
6. RIT
7. D3T+
Diagrama núm. 68 Diagrc..""!G. núm. 70

Juegan negras Juega:;) blancas

Diagrama núm. 69 DíagrGn:; !:,¡m. 71

Juegan blancas Juegar:: r:egras


.-
Diagrama núm. 74

_-'a*,_
Diagíarna Húm. 72

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mi • a .i
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f'l.:'h:~
j&;.'!jffi
~~
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~",i,,~
-~ ~
k%'u., ~;. :2i~

Juegan negras Ju~ganblancas

Diagrama núm. 73 Diagrama núm. 75

Juegan negras Juegan negras

49
LA CLAVADA

Cuando una pieza o un peón Bronstein Aficionado


están «clavados») se .paraliza su Sochi, 1950
actividad. No pueden moverse de
su sitio so pena de dejar expues~ Diagmma nLÍm. 76
ta al ataque del adversario una
pieza de mayor valor que a la que
sirven de cobertura. Si esa pieza
es el rey, se trata entonces de
una «clavada absoluta»; en caso
contrario hablaremos de una «s~
miclavada» o «clavada sÍlflple».
Es preciso tener muy en cuenta
esta diferencia, ya que en el pri-
mer caso la paralización de la
pieza clavada es total, mientras
que en el segundo puede a veces
utilizarse para contraatacar, sa-
crificando la pieza que está de-
trás. Para que esto quede bien
claro, lo ilustraremoS con una va-
riante del gambito de dama: lo
P4D, P4D; 2. P4AD, P3R; 3. C3AD, Para dej ar sin defensa a la da~
C3AR; 4. ASC, CD2D; 5. P X P, ma e:: e,;rJga , las blancas sacrifi-
PXP; 6. exP?, CXC!; 7. AXD, can ~a torre atrayendo así al
A5C+; 8. D2D, AxD+; 9. RxA, rey r::egro a la casilla ID, tras lo
R x A y las negras han ganado cual ,,~eda clavado el caballo d~
una pieza. fensor.
y ahora veamOs un bonito
ejemplo de clavada absoluta: 1. T8D+! RxT
2. DXD Abandonan.

Como es natural, ningún juga-

50
dar acepta de buen grado que lo grave cuanto ~'..!.e no disponen de
aten ({de pies y manos», pero DO fuerzas aptas para anular la he-
pocas veces las circunstancias le gemonía de S''': adversario en las
obiigan a dejarse clavar alguna casillas oscuras.
pieza. Esto es siempre peligroso,
pues proporciona al adversario 2. PxA
nuevas posibilidades tácticas que 3. PTDxP P3C
le per;.piten asumir la iniciativa,
o acr~entaTla si ya la tenía. El Con la inte!:dón de cerrar la
método más común consiste en peligrosa diagc::al por medio de
atacar la pieza clavada con fuer- . 4 .... , T4T seg-..:':co de 5.. oo, P4R.
zas superiores a las que la de- Una segunda !:'.a:lera de liberar-
fienden. SQ. de la clal;",¿a sería jugar 3.
Al estudiar los ej emplos que ...• R2A, pero entonces el blanco
siguen, fijaos también en esos empezaría por c.esviar a la dama
«nuevos» recursos: demolici.ón de enemiga de la c.efensa de su se-
las barreras de peones, atracción gunda fila y g~~.r!a tras 4. eX T,
hacia una clavada, etcétera. D xC; 5. Di ..\....:.. seguido de 6.
DxA.

Tal Bilek 4. P4CD Abandonan.


Miskolc, 1963
En efecto, le.o :1egras no pueden
Diagrama núm. 77 defenderse con::-a la amenaza 5.
TIAR.

Lilienthal CapCI.blaJ¡ca
Hastings. 1934-1935

Díagrc.":.: ¡¡Úm. 78

1. TxP! TxT
2. DxC

La torre negra está {(absoluta-


mente» clavada. Ahora las blan-
cas amenazan 3. T1AR. La situa-
ción de las negras es tanto más
Especialmente peligrosa es la Trifunovic Golorobek
clavada en una columna abierta Amsterdam, 1954
cuando el rey se encuentra to-
davía en el centro. A este pro- Diagrama r¡úm. 79
pósito conviene recordar el anti-
guo refrán: «Al hierro candente,
batir de repente}).

1. PxC! DxD
2. PxP TICR
3. C4D D5R

Ahora si.gue una clavada deci-


siva, pero tampoco salvan el jue-
go otras continuaciones, por .ejem-
plo: 3: ... , D?D; 4. TDIR+, C4R;
5. TxC+. R2D; 6. T5D+, RIR;
7. T1R+, etc. En esta variante se
pone bien de relieve el importan-
tísimo papel que desempeña, co-
mo :factor auxiliar, el peón blan-
co de 7C. por lo que las blancas han de
En cuanto a 3.... , DXPA, las echar mano de sus reservas para
negras pierden asimismo después atacar el punto 6AR con superio-
de 4. TDIR+. C4R; 5. TxC+. ridad de fuerzas. Al mismo tiem-
R2D; 6. T7R+, Y ahora si 6.... , po deben impedir a toda costa
R3D sigue 7. C5C +, y si 6. . .. , que su adversario se libere de la
RID decide 7. C6R+, PxC; 8. clavada. ahogando en ciernes cual-
T1D+ y TXD mate. quier tentativa en tal sentido.

4. TDIR C4A 1. P4CR P4C


5. TxD+ CxT
6. TIR Tampoco sirve 1. ... , D5C a cau~
sa de 2. T4R con la irrefutable
Nueva .clavada, esta vez del ca- amenaza 3. P5C.
ballo. Después de 6.... , P4A; 7.
T X e +, R2D las negras abando- 2. P4TR! R3C
naron. Aquí gana la sencilla con- Este desesperado intento de li-
tinuación 8. T7R+, R3D; 9. C5C+ betación se topa con un brillan~
segl1~do de 10. F4A -+, €tcétera.
te sacrificio de alfil que pone rá-
pido nn a la partida.
(V éase diagrama núm. 79)
3. A4R+! CxA
Las blancas han logrado ocu- 4. P5T+ R2T
par la gran diagonal con süda- 5. TxPA+ Abandonan.
ma, clavando de modo absoluto
el caballo negro. A éste. de mo- No hay defensa contra el mate
mento, lo defiende su propio rey, en 2CR (7CR de las blancas).

52
Claro está que el éxito de la casillas negras. que ahor2 irá a
operación se ha debido en gran clavar el caballo enemigo. deÍen-
parte a la mala posición de las sor de la torre.
piezas negras, totalmente aleja-
das del flanco de rey. 1. PxP
Veamos ahora tres ejemplos su- 2. A5C T5D
mamente instructivos tomados de
la práctica de ilustres maestros. Las negras se resignan a entre-
gar la calidad, pero a pesar de
ello no se libran de la clavada.
Nimzovich Marshall También tendrían una partida
Nueva York. 1927 muy difícil después de 2 ..... A3R;
3. D x P, TIA; 4. TDIR!
Di-agrama núm. 80
3. C6C+ P5A'
4. D3AD pxC
5. DxT R2C
6. TDIR! PxP

En caso de 6.. '" A2D, tratando


de impedir la fulminante j'Jgada
que sigue, las blancas ga:!arían
entrando con su torre en la fila 7:
7. AxC+, DxA; 8. T7R":". etc.
¡Recordad que una pieza ele. ,-ada
sufre de parálisi.s y no es:á en
condiciones de defender las casi-
llas invadidas por el enem:.go!

7. T8R!

La dama blanca se encuentra ¡Desviación!


coartada en sus movimientos por
la torre negra de 4D. Pero la po- 7. DxT
sición de esta torre en la misma 8. DxC+ RIC
diagonal que su rey agrava toda- 9. A6T! D2A
vía más las cosas para las ne- 10. D8D+ Abando::,,::.
gras, proporcionándole al adver- .~

sario un buen tema de ataque. (\l¿C.;B d:.sg:-:.::·'?lA. í-t:¡n-¿. :_~:

1. P5A! Evaluemos esta posíció:;.. Las


blancas están claramente ::".",~or.
«Insuflando vida simultánea- El flanco de rey negro se 1::.a ce-
mente al alfil y al caballo», escri- bílitado y la dama blanca ce:.::;a
bió A. Alekhine al comentar esta un punto clave, amén de ir:ex";'Jg-
jugada en el boletín del torneo. nable, junto a la residenc:a :eal
De hecho, este enérgico avance del enemigo. Por si ello fuera po-
de peón abre camino al alfil de co, las torres blancas son ¿:.:e5as

53
Ra.gozin Ka,sparia der el PR, sino que él mismo se
TifUs, 1934 convierte en objeto de ataque.

Diagrama núm, 81 1.... TlR

Sacudirse el yugo del alfil me-


diante 1. . '" Rl T no resolvería los
problemas de la defensa en vis-
ta de 2. AxPR!. DXA; 3. T6T+,
va que el alfil negro estaría so-
brecargado y no podría defen-
der al mismo tiempo la dama y la
casilla 3TR.
&'1 vez de 2.... , DxA, las ne-
gras podrían jugar 2.... , PXT,
pero entonces el alfir de rey blan-
co entraría en acción con gran
potencia y las blancas podrían to-
mar tranquilamente el peón: 3.
D x P(3C). Si ahora 3.... , A X A,
c.ecide la partida 4. D6T +, D2T;
de la única columna 8ierta, 5. DxT+, DlC; 6. DxD mate. Y
mientras el alfil de rey ejere una en caso de 3. . .. , T2A (en lugar
molesta presión sobre la :asilla de 3 .... , AXA), con la idea de
2AR de las negras. Sólo erma- obstruirle la diagonal al alfil de
nece inactivo, por ahora, -1 alfil rey enemigo, todavía le resulta-
ele 3C. Cierto que apunta al PR rían más fáciles las cosas a la
negro, pero esto no tien aquí dama blanca: 4.D6T+, RIC; 5.
importancia decisiva, ya ue tal D x A mate. ¡La torre «defensora»
peón está sólidamente defndido. está clavada!
Pese a su gran ventaj posi-
cional, las blancas han d~ darse 2. T8D!!
prisa, pues el adversario mena-
za 1. ... , CxP. Las blancas se muestran inexo-
Verdad es que en tale~ situa- rables: necesitan «3 cualquier pre-
ciones, la actitud del bano acti- cio» el PR negro.
vo es a menudo semej are a la
del esforzado guerrero que:;e pre- .2. TxT
gunta hacia qué lado debEdirigiJ'
su lanza o dónde es más \!lnera- Después de 2. . .. , D x T; 3.
ble su enemigo. En esta lartida AxPR, TxA; 4. DxT la da1"ila
las blancas tomaron la ecisión blanca amenaza a la vez dar ma-
correcta. te en 7CR y tomar la torre ne-
gra en 7AD. El propio defensor
1. T6C! estaría sobrecargado, ya que no
podría parar el mate por medio
¡Clavada contundente! ~l alfil de 4. . ,., DIAR sin dejar aban-
negro no sólo deja ya d( defen- donada la torre en cuestión.

54
A cualquier jugada (!!ldiferen- Espero lue estéis ya bien con-
te», por ejemplo 2. . .. , C3C, las vencidos el mal que puede ha-
blancas responderían con toda cer una cJi/ada ... y deseo al pro-
sencillez 3. T x T +, D x T; 4. DtiAR pio tiemp~ que no la padezcáis
ganando. vosotros lÍsmos. Sin embargo,
La partida siguió todavía 3. hay en el ajedrez un campo, el
AXPR, C3C; 4. TxA+, RIA; 5. de la comosición artística, don-
T7T Y las negras abar.donaron. de la sal:!ción reside a veces
En el siguiente ejemp~o, las ne- precísamere en la clavada 0, pa-
gras se atienen a la norma: "Cla- ra ser má: exactos, en la (cauto-
var, remachar el clavo y atacar clavada».
dos veces para asegurarse una su-
perioridad de material>.
A. Herbstm.nn y V. Korolkov,
1935 •
Bela venen Panov
Leningrado, 1939
Di':g:Wla mím 83
Diagrama núm. 82

Juega~ laneas y tablas


1. D5R
Para hace] tablas, a las blan-
2. TlR TxT:
cas les bastaía ganar una pieza
3. CxT
• mediante R4" pero esto no les
es posible demomento por tener
Relativamente mejor e:& seguir
amenazada L propia torre.
3. DxD, TxD+; 4. R1C, TxT+;
5. CxT, pxP; 6. PxP. P-!:C.
1. T7T· RIA
3. AxC+ 2. T8T·
4. RIC DxD-':"
5. TxD A5D Las blanca, como antes, si-
6. RZA P5A guen sin pod, ganar la pieza, ya
Abandonan. que a 2, Rtf el negro contesta-

55
ría 2.... , C4C+ logrando la vic- Zak.harov A.nikaev
toria.
Diagrama núm. 85
2. ... RxP
3. P6R+!

En caso de 3. Rill, también que-


daría indirectamente defendido el
alfil: 3.... , C X PR; 4. RX A y si-
gue una fatal horquílla de caba-
llo, 4.... , C3C+, etcétera.

3. RxP
4. R4R C4R!
5. P4D!

¡Tres piezas a tacaoas! Y a pe-


sar de todo las r.egras encuentran
el modo de defenderlas.

5. T5A! 1. CXP PxC


6. T6T+!! AxT 2. AxP AlA
3. T6D!
Diagral/:::' 'l::m. 84
Esta jugada entraña una doble
amenaza: primero, mate en 2 (4.
T6-R +!, etc.), y segundo, la ocu-
pación (¡con ganancia de tiem-
po!) por la otra torre de la casi-
lla ID que acaba de quedar libre,
reforzando decisivamente la pre-
sión sobre el caballo clavado.

3. TIC
4. TI-ID T5C
5. T6A!

Amenazando 6. T X A. La parti-
da aún continuó: 5.... , T5T; 6.
D3D, P5R; 7. D2R, A2C; 8. P3CR
(esta horquilla de peón obliga a
¡Tablas por ahogadol Ni siquie- las negras al cambio de damas),
ra tres signos ce exclamación D5C; 9. DxD, TxD; 10. T7A,
bastarían para traducir el encan- abandonan.
to de este magní5.co final.
El siguiente mé:cdo es típico de
cómo forzar la c:avada de una
pieza enemiga.

56
Spielmann Wahle Alexandria Shul
Viena, 1926
Diagra¡na l1ÚJl1. 87
Diagrama núm. 86

La clavada del CR es muy mo-


También se plantean a veces lesta para las negras, sobre todo
complicados problemas en las po- teniendo en cuenta el alejamiento
siciones donde el caballo de rey del alfil de rey en el otro flanco.
es clavado por el alfil de dama Si este alfil estuviera en 2R, no
enemigo. habría problemas. Para liberarse
de dicha clavada, las negras de-
1. TxA! DxT cidieron expulsar de su puesto al
2. D3A R2C alfil enemigo adelantando los peo-
3. C3A-4R! PxC ... nes del flanco de rey.
4. CxP
1. P3T
Las blancas· han aunado la 2. A4TR P4C?!
fuerza de tres piezas propias con- 3. CxPC
tra la pieza clavada del adversa-
rio, que sólo está defendida por Sacrificio posicional, ya que las
la dama y el rey. Todavía siguió blancas no podíall prever todas
4 .... , D3R (4 .... , DXC; 5. AxC+ sus consecuencias concretas. Pe-
y 6. DxD); 5. AXC+, RIC; 6. ro su intuición les decía que, con-
D4A y las negras abandonaron servando la clavada, se asegura-
en vista de la irrefutable amena- ban una larga iniciativa.
za 7. D6T.
3. PxC
4. AxP R2C
5. D3A CICD

Este caballo se apresura a acu-


dir en defensa de su compañero.

57
6. P4D! Cl-2D Veidzan Hodja
Tirana, 1954
Sería un craso error 6.... , PXP,
ya que después de 7. P5R las ne- Diagrama núm. 88
gras no están en condiciones de
hacer frente a la doble amenaza
8. PxC+ y 8. DxT.

7. D3C AxA
8. P4AR!

Lo principal para las blancás


es reforzar su presión sobre el
punto 6AR.

8. C4T
9. D4C C2-3A
lO. AxC+ RxA
. 11. PAxP+ R2R'

Las blancas tienen más que su-


ficiente compensación por el ma- Las blancas atacan los puntos
terial sacrificado. La partida con- 7CR y 7TR. En ello la torre de
tinuó: 12. Px A, TI T; 13. T5A, 3TR desempeña un importante
DICR; 14. D4T+, R2D; 15. TxC papel clavando el PT enemigo y
y el blanco no tardó en ganar. asegurándole así a la propia dama
A pesar de lo visto, recuérdese un excelente puesto de vanguar-
en todo momento que si el «sal- dia que de otro modo resultaría
tO» de una pieza clavada lleva precario. Parece que la suerte es-
consigo una contraamenaza o pa- tá ya echada y que las negras
sibilidades de contrajuego, la cla- no pueden defenderse simultánea-
vada podría no ser más que ilu- mente de las dos amenazas de
soria. Resulta ejemplar a este ma te. Pero... iles toca jugar!
respecto la siguiente miniatura
de Pillsbury, donde tiene lugar 1. ... D8R+!!
una combinación sobre el tema
del famoso mate Legal, nombre Sacrificio para despejar una ca-
que le viene de un ajedrecista- silla. Ahora el caballo saltará a
francés del siglo XVIII 'ct quien 7A con ganancia de tiempo.
por vez primera se le ocurrió tan
sorprendente idea: 1. P4R, P4R; 2. TxD C7A+
2. C3AD, C3AD; 3. P4A, P3D; 4. 3. RIC CxT+
C3A, P3TD; 5. A4A, A5C; 6. 4. PXC PxD
PxP, CXP?; 7. CxC!, AxD; 8.
A x PA+, R2R; 9. C5D mate. Tan repentinas y extraordina-
Para terminar, veamos todavía rias metamorfosis sólo se dan,
otro bonito ejemplo basado en el por supuesto, en el ajedrez, el
tema de la clavada ilusoria. juego de las «posibilidades impo-

58
sibles», como lo llamaba el ima- y ahora ... ¡pavimentemos el ca-
ginativo escritor e Eustre proble- mino recorrido!
n'Jsta Alexandr Kazantzev.

Diagrama 11«":. 89 Diagrama núm. 91

Juegan blancas Juegan negras

Diagrama Ilún:. 90 Di'agrama núm. 92

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Juegan negras Juegan negras

59
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Dicg~c..Jna núm. 93 Diagrama nlÍm. 9j

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J·c:~g=.n negras Juegan negras

Diag,;"'!Q núm. 94 Diagrama mím. 96

Juega!} negras Juegan blancas

60
ARTERÍAS DE DAMISELA

La ({diversión»,
. .
tema combinativo O. Duras, 1925

En las combinaciones que has- Diagrama núm. 97


ta aquí hemos visto nos hemos ya
familiarizado con el tema de la
«diversión» o desvío. Por lo ge-
neral se recurre a un sa::~!ficio
de diversión cuando no hay más
remedio que obligar a una pieza
(con menor frecuencia varias pie-
zas) o _peón enemigo a qt.;e des-
peje la casilla que ocupa. cosa
que raramente se obtiene pc~ me-
dios «pacíficos)).

(Véase diagrama núm: 97)

1. P7C A4D
2. P7T A3R+

Si 2 .... , R2C, las blancas ga- Juegan blancas y ganan


nan inmediatamente por ~edio
de 3. A4R! 5. A5A
6. A3D! A4D+
3. A5A! P7A 7. RIA R2C
4:. R2C A4D+ 8. A4R!
5. A4R!
y uno de los dos peones avan-
¡Puro sacrificio de dive~sión! zados del blanco se corona.
Por lo demás, sería un e::ror 5. Como en el pintoresco ejemplo
RxP a causa de 5. : .. , A-L\+ y que acabamos de ver, también
las negras ganan el PTD. en el siguiente el sacrificio de di-

61
versión sólo alcanza su objetivo ¡Por fin! Aprovechando la cla-
gracias a una clavada. vada, las blancas fuerzan el des-
vío de la torre enemiga hacia
una columna desde donde no pue-
Em. Lasker, 1890 de seguir «vigilando}) al peón.

Diagrama nlÍm. 98
Stevenson Brian
Middless~, 1962

Diagrama nlÍm. 99

Juegan blancas y ganan

1- R8C! TiC+
2. R8T TiA
3. T6A+ R4T ¿Qué es lo primero que salta
4. R7C T7C+ a la vista al evaluar esta posi-
5. R7T TiA ción? Por descontado, la debili-
6. T5A+ R5T dad del rey negro. El peón ene-
migo instalado como una cuña en
El r~y negro no puede ir a la 6TR (3TP. de las negras) es es-
colum:!la CD debido a la amena- pecialmente peligroso, aunque sin
za RíC. ayuda ajena no pueda hacer nada
concreto. ¿Existe algún medio de
7. R7C T-7C+ ponerlo en con tacto' con otras pie-
8. RS~ TiA zas blancas, en particular con la
9. T4A+ R6T dama? ¡Sí! Ello es posible me-
10. R6C diante un sacrificio de desvia-
ción. A decir verdad, un cálculo
Amenazando 11. TxP. más preciso demuestra que, para
obtener la victoria, las blancas
10. T7C+ han de recurrir todavía a un se-
11. R5T T7A gundo procedimiento táctico: el
12. T3A+ R7T· sacrificio... de atracción (o «de
13. TxP! arrastre») .

62
1. T8D...:...! esperar más. En efecto, a 2. D X T
(dejando de controlar el punto
La dama negé3 es apartada de lAR) sigue sencillamente 2. . .. ,
la defensa del 2 .. D8R+; 3. TXD, TxT mate. Tam-
poco arregla las cosas 2. P X T a
1. DxT causa de 2 .... , DxT+; 3. TIC,
2. DxP D2D T8R+ 1, etc. En esta última va-
3. D8T+:: riante se da la situación llamada
de <dos rayos X», cuando una pie-
De tales «vis::as» no puede es- za (en el caso presente la dama)
perarse nada b;.;e::o. ejerce su poder a través de otra
enemiga que se le interpone.
3. RXD En la fase final de la siguiente
4. T8A rr....a:e. partida, ya clásica, la dama blan-
ca se .ofrece en sacrificio tres.ve-
Cuando la fila 1 del adversario ces consecutivas para desviar una
está mal defen::':éa, el sacrificio pieza contraría de la defensa del
de des'viación es a menudo un punto crítico SR (lR de las ne-
buen medio pa:-a. despejar el ca- gras).
mino hacia las ce-pendencias rea-
les. Adams Torre
Nueva Orleans, 1920

Mikenas Bronstein Diagrama núm. 101


Tallir:.::, 1965

Diagran:::. '::im. 100 .

1. D4CR! Dle
2. D4AD! D2D
3. D7A!! D4C
1. TxP!
Si 3. ..., D5T sigue 4. T4R!,
¡Jugada de r2.:a fuerza y bell:- P3T; 5. DXT!, DxT; 6. DxT+!,
za! Las blancas abandonaron sm etc. ¡Los «rayos X»!

63
4. P4TD DxPT rre enemiga a una casilla domi-
5. T4R D4C nada por el caballo y, como ve-
6. DxPC! remos en seguida, crítica.

¡Último y decisivo sacrificio de 2. TxA


desviación! Las negras se ven 3. T8T+!
forzadas a abandonar, puesto que
a su dama no le queda ninguna Sacrificio de atracción. Ahora
casilla disponible en la diagonal entra en escena una horquilla de
5TD-IR. caballo.

3. RxT
¡Atraer a toda costa! 4. CxT+

El mecanismo de esta segunda Después de 5. C:.< D las blan-


c1ase de combinaciones es c1arí- cas quedan con un peón de más,
sima: por medía de un sacrificio lo que en esta posición es am-
(<<de atracción») se obliga a una pliamente suficiente para ganar
pieza del adversario a qu~ ocu- (análisis de A. Chistiakov y N.
pe una posición desfavorable. Kopaev).

Diagrama núm. 102


Em. Lasker Euwe
Zurich, 1934

Diagrama núm. 103

1. DxA!

jMuy brillante! Aunque de mo-


mento no se ve por qué ...
Las negras contaban aquí sólo
1. PTxD con el cambio automático 1. R xC.
2. AxP+ A x C. pero se llevan una sor-
presa.
¡Ah! Las blancas atraen la te-

64
1. P4CD! AxP 1. DxP+!
2. 02A!
El rey negro es atraído a un
Ahora las dos piezas negras es- jaque a la descubierta. Ahora de-
tán amenazadas. En el tu:or de berá emprender un arriesgado
la batalla, incluso a los j\.:.gado- viaj~ por entre las filas enemi-
res más duchos se les pasan a gas. Por supuesto, de nada ser-
veces por alto estos taimados sa- vía 1. ex A+ a causa de 1. ... ,
crificios intermedios. PxC.
En especial son peligrosos cuan-
do arrastran al rey enemigo a UD 1. RxD
punto desde donde puede dá.rsele 2. CxA+ RlT
jaque a la descubierta, tanto más
si es doble. La siguiente ccmbi- Ya no hay vuelta atrás. En ca-
naci~n pertenece a la flor y ,nata so de 2. . .. , Rl T, las blancas hu-
del arte ajedrecístico. bieran dado el elegante mate de
[os dos caballos (3. C6C mate),
poco frecuente en la práctica.
Ed. Lasker . Thomas
Londres, 1911 3. 05-4C+ R4C
4. P4TR+ R5A
Dragrama núm. 104 5. P3CR+ R6A
G. A2R+ R'7C
7. T2T+ RSC
8. R2D mate.

¡Es difícil de creer que sólo


siete jugadas antes el monarca
negro contemplase tranquilamen-
te el campo de batalla desde las
ventanas de su propio castillo!
Al tratar de resolver los ejer-
dcios que siguen, tened bien pre-
sente el título que hemos dado
a este capítulo: «¡Arterías de da-
miselaht

65
Diagrama nrím. 105 Diag'ilma mimo 1m

Juegan negras Juegan negras

Diagrama ntÍm. 106 Diagrama núm. 108

Juegan blancas Juegan blancas

66
Diagrama núm. 109 Diagrama mím 1J1

Juegan blancas Juegan negras

Diagrama núm. 110 Diagrama núm. 112

Juegan blancas Juegan blancas

67
NO SÓLO EN LOS VUELOS SON PELIGROSAS
LAS SOBRECARGAS ...

Al confiar a una pieza o peón Las piezas blancas apuntan sin


la defensa de otra pieza o de un ningún disimulo a la fortaleza del
pun to determinado, sopesad· bien rey enemigo, aunque es difícil
desde el principio las posibilida- que puedan llevar adelante sus
des que tiene de desempeñar con propósitos ateniéndose a los mé-
éxito su tarea. Si le asignáis más todos «normales» de ataque, por
de una misión a la vez, corre el ejemplo: 1. D7T+, R2A; 2. A6C+,
riesgo de hallarse «sobrecargada:.. R2R; 3. DxPC+, RID; 4. C3A,
PXP; 5. PxP, TxC; 6. PXT,
A 7A + con peligroso con trajuego.
A.Tal Jurikivi ¡A pesar de ello, las blancas
Campeonato de Letonia por logran hacerse con la llave de
correspondencia, 1968-1969 las dependencias reales!

Diagrama núm. 113 1. CxP! Abandonan.

Efectivamente, el PR negro asu-


mía al mismo tiempo dos impor-
tantes funciones: defender el peón
que acaba de ser capturado y pri-
varle al caballo blanco de la ca-
silla <lAR (5AR de las blancas).
¡Eso era demasiado para él!
Si ahora la dama negra, ataca-
da por el caballo, se retira, sigue
mate en dos jugadas: 2. D7T+,
R2A; 3. ABC mate. Y en caso de
1. ... , P x C decide la elemental
2. e5A.

68
S1ma.cin Nlkollch Tolush Kop;ylov
Kislovodosk, 1968 Leningrado, 1954

Diagrama núm. 114 Diagrama ,zúm. 115

1. T8R+l defender a la vez el PCR y la


,diagonal CD-7TR. Si aquí 2.
A las negras les encantaría D X A. las negras ganan rápida-
tratar a este indeseable huésped mente: 2. ..., D3C+; 3. RIT,
como se merece, pero por desgra- C7A+; 4. RIC, CxP+; 5. RIT,
cia la torre que hubiera podido C7A+; 6. RIC. C5C+, etcétera.
hacerlo está sobrecargada, tenien-
do también que defender a la 2. AxC
dama.
Relativamente lo que más posi-
1. R2C bilidades ofrece.
2. TxT Aba!1donan.
2. A4A
Esta vez es la dama negra quien 3. DxA TxD
sufre de sobrecarga, pues no es ~. AxPT D:3T
capaz de capturar la torre ene-
miga sin privar de detensa- a la Ataque doble. "!'io obstante, las
propia en la casilla" 5D. blancas combaten hasta el fin y
a su vez amenazan una pieza del
(Véase diagrama T!úrr~ 115) adversario, recordando que la me-
jor defensa consiste en contra-
1.... AxPC! atacar.

Brillante e inesperado. Ahora 5. ese T1A


se da uno cuenta de que la dama 6. C4R
blanca" llevaba una carga dema-
siado pesada para sus hombros: Las blancas pOdrían tratar de

60
salvar la pieza amenazada jugan- negra no está en condicic:les de
do 6. A2C, pero entonces segui- detener sin abandonar al ~smo
ría 6.... , D3CR+; 7. RIT, D7A; tiempo la defensa de Sll propio
8. TICD, AxPt. etcétera. peón débil.
Además, las blancas se dan
6. T5A! cuenta de que deben explo:ar rá-
Abandonan. pida y enérgicamente la actual
h posición insegura del rey negro.
En la siguiente posición. inten~ <J ya que a cualquier jugada pasi-
temas primero analizar el proce- va las negras podrían co!!testar
so mental de las blancas. 1. ...• R2C y apoderarse de la ini-
ciativa mediante 2..... TxT; 3.
Px T, D X P. Si, por otra parte,
Tal Dvoretzki la torre blanca se retirara en es-
Leningrado, 1974 te momento de la fila 7. el PD
caería en manos del enemigo.
Di'agrama núm. 116 Al calcular variantes. las blan-
cas no tardan en percatarse de
que a nada conduce el prosaico
cambio 1. T X T, A X T, pe:-o, de
repente, se les ocurre UI:l3 idea:
¿ qué pasaría si el alfil negro se
fuera de 3R y dejara de defen-
der la torre? Entonces sena efi-
cacísimo T X T, por estar sobre-
cargada la dama enemiga. De es-
ta idea nace un plan cc:::creto:
¡desvíar dicho alfil!

1. A4A P4AR

Tratando de taponar el acceso


al punto 3AR. Por supt.:esto -es
malo 1. ... , AxA a causa de 2.
¿En qué se fija aquí el blanco Tx T; y si 1. oo., R2C, las blan-
sobre todo? En el PAR enemigo, cas reforzarían su presiéc: sobre
que necesita de continua protec- la torre clavada jugando 2. A X A,
ción y por ello restringe la li- Dx A; 3. D5A! con la ame:::.aza de
bertad de movimientos de una ({,ayos Xl' en el punto 7D (2D de
pieza tan importante como la da- las negras), pues de naca servi-
ma. Las blancas ven también que ría 3. . oo, Dx D en vista de 4.
su torre ocupa un puesto activo, PXD, T2AR; 5. P7D, etcétera.
clavando la del adversario. Éste
no puede liberarse de la clavada 2. PxP DxP
cambiando las torres, pues en ca- 3. AxA Abanc.cc:an.
so de 1. ... , TxT; 2. PxT entra
en liza un peligrosÍsimo peón En efecto, si 3.... , D X A de-
avanzado y pasado qu-e la dama cide sencillamente 4. TxT. DxT;

70
5. D6A+, R4T; 6. P4C+, R5T; 7. Con todo, parece difícil que las
D6T mate. blancas puedan intensificar aún
A menudo es precise provocar más su aiaque, debido al influjo
artificialmente una situación de que a su vez ejerce el caballo ne-
sobrecarga. Para ello se echa ma- gro sólidamente instalado en el
no la mayoría de las veces de centro. La primera jugada, por
un recurso táctico auxiliar, la tanto, tiende a aniquilar ese mo-
destrucción de una de las defen- lesto adversario.
sas, que consiste en alejar del
punto atacado una de las piezas o 1. TxC! PxT
peones que lo defienden. dejan- 2. A6A!
do así sobrecargados a los demás
Si las negras aceptan este nue-
defensores. Sólo hay que tener
vo sacrificio, sus peones del ala
en cuenta que si la combinación
de rey q¡,¡edarán seriamente debi-·
entraña algún sacrificio, la su-
litados. Así, después de 2. . .. ,
perioridad de fuerzas en el sec-
P X A, las blancas penetrarían de
tor decisivo de la batalla ha de
inmediato en la fortaleza ene.oi"
ser bastante grande.
ga por la brecha recién abie!ia:
3. D4C + seguido de 4. D7C mate.
Tal Najdr,rf
Leipzig, ! 960
2. D3C
3. AxP TRiR
4. A5R D3C
Diagrama núm. 117 5. C6T+ RIA
6. P5A! Abandonan.
Si ahora 6 . ... , D4e sigue 7.
CxP!

Botvinnik Chekhover
Moscú, 1935
Diagrama núm. 118

El motivo subyacente a la bús-


queda de una combinación es cla-
ro para las blancas: su superiori-
dad de fuerzas en el fianco de rey.
La posición del caballo blanco en
5AR resulta particularmente peli-
grosa para el enemigo.

71
La búsqueda de un medio para Wlndrich Holz
acabar con las defensas enemigas, RDA, 1969
destruyéndolas o alejándolas del
sector crítico, ocupa a menudo un Diagrama núm. 119
lugar predominante en los cálcu-
los del bando activo. En esta po-
sición, claro está, las blancas ~en­
tran sus reflexiones en dos fac-
tores: 1) Aunque las negras tie-
nen dos piezas de más, una de
sus torres (en 2TD) y la dama
están prácticamente fuera de jue-
go; se impone por tanto actuar
con energía. de manera que el
enemigo no disponga de tiempo
para reagrupar sus fuerzas. 2) La
única debilidad en el campo de
las. negras, que hay que tratar
de explotar cuanto antes, es la
posición precaria en que se en-
cuentra su rey; pero de momen-
to la dama blanca no puede pe- 1. TxP!
netrar en las filas enemigas «vi-
giladas)) por el caballo de 3AR. Precisamente este peón era el
Conclusión lógica: ¡eliminar este pilar en que se sostenía la posi-
caballo aun a costa de un sacri- ción de las blancas. Todo el edi-
ficio de calidad! ficio se viene ahora abajo.
1. TxC AxT 2. TxT TxT
2. D7T+ RIA 3. DxT AxC
3. TIR! 4. D7C AxT
Cortándole la retirada al rey Abandonan.
negro y atrayendo a la vez el al-
fil enemigo a la casilla 4R, donde En caso de 5. D X A seguiría 5.
quedará clavado. ... , D7C+; 6. R3T, D8A!, etcétera.

3. A4R (Véase diagrama núm. 120)


4. D8T+ R2R
5. DxP+ 1. A6R!

Las negras debían ya resignar- Dirigido contra el PAR de las


se a conceder el tanto, pero por negras, único defensor del pun-
inercia siguieron jugando hasta to 3CR.
el mate: 5.... , R3D; 6. D x AR+,
R2D; 7. D5AR+, R3A; 8. P5D+, 1. R2C
R4A; 9. A3T+, RXP; 10. D4R+, 2. A6T+!
R6A; 11. A4C+, R7C; 12. D1C
mate. No sólo liberando la rua 3 para

72
KhoJmov Ban.gik 2. RxA
URSS, 1962 3. C5A+!

Diagrama núm. 120 Otro sacrificio, destinado a eli-


minar las últimas defensas del
rey negro.

3. PxC
4. D2ll.+ A4CR
5. T3~+ R3e
6. A X P4A + Abandonan.

Al estudiar ahora por vuestra


cuen ta las siguientes posiciones,
no os precipitéis a sacrificar ma-
terial; tal vez podáis explotar de
manera sencilla la sobrecarga de
una pieza o peón del adversario.
Pero si sentís que no es posible
lograr vuestros propósitos sin un
sacrificio, ¡lanzaos valientemente
que entre en acción la torre, sino al torbellino táctico!
permitiéndole a la propia dama
participar er, el ataque con ga-
nancia de tiempo.

73
Diagrama núm. 121 Diagrama núm. 123

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Juegan blancas Juegan blancas

Diagrama núm. 122 Diagrama núm. 12~

Juegan negras Juegan blancas


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Juegan blancas Juegan blancas

Diagrama núm, 126 Diagrama núm. 128

Juegan blancas Juegan blancas

75
EL COMBATE POR L..4.S «ESFERAS
DE INFLUENCIA»

Bloqueo F~cher Benko


Nueva York, 1963
Cuando resulta indispensable
impedír que el adversario inva- Diagrama núm. 129
da nuestro territorio o queremos
frenar el avance de uno de sus
l)€:ones (y, a veces, de todo Un
grupo de ellos), solemos recurrir
al bloqueo. Las formas de bloqueo
son variadísimas, como comproba-
réis al estudiar los ejemplos. De
momento os hago notar lo prin-
cipal: un buen bloqueo no sólo
es útil para restringir considera-
blemente los movirrúentos de las
fuerzas enemigas, sino que inclu-
So puede salvarnos en una posi-
ción desesperada levantando ba-
rreras infranqueables para las
piezas de ambos bandos, que así
no llegan nunca a encontrarse.
(Véase diagrama núm. 129) A raíz de esta jugada de blo-
queo, las negras quedan sin re-
Tras la retirada del caballo ata- cursos pata impedir 2. P5R. Hu-
cado, las negras esperaban liqui- biera sido malo adelantar el peón
dar la presión enemiga en el fian- de rey inmediatamente a causa
co de rey mediante 1. ... , P4AR. de 1.<o" P4AR!
Pero las blancas responden con
U:J. inesperado sacrificio! 1. RIC
2. P5R P3TR
1. T6Af 3. C2R Abandonan.

76
En la siguiente composición ar- 3. R1R A5C
tística las blancas le bloquean va- 4. A2D+ R7A
rías veces al alfil negro el cami- 5. A4A!
no hacia la casilla 2D, desplegan-
do en ello notable íngenio. Bloqueando sólidamente el PAR
negro y obteniendo así la victo-
ria, pues en caso de 5 .... , P X A
A. Herbstmann, 1927 sigue 6. P6D Y se corona este p€ón
sin ob~culos.
Diagrama núm. 130

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-•--- -r - •
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7.
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~.
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~,.
~ '~
%,,,,,n i
Despeje de una casilla

Al analizar la combinación de
la partida Moresi-Ferrarini (véa-
se el capítulo «En la "despensa"
de las maravillas») pudimos ya
i _ ~ [ti ~"~

'" - - --
~ '~ ver cómo a veces una pieza 'pro-
íL~

ai •
r;.,,--1/;
pia nos estorba ocupando una ca-
silla imprescindible para instalar
otra pieza. Sucede a menudo que
Wf
~ '~
r;._",% ~ una torpe disposición de fuerzas
no sólo nos corta la retirada, si-
-~ ~

- --
~ ~ '~ no que nos impide llevar a· cabo,
m
%"",'f;i

- dado el caso, operaciones táctica-


:
t" ..~ ~ mente ventajosas. En la práctica,
esto equivale a un ({autoblo-
Juegan blancas y ganan queOll.
En semejantes casos hay que
averiguar si con un sacrificio o
La amenaza por parte de las un jaque (¡para no perder precio-
blancas de coronar el PD puede sos tiempos!) se podrá despejar
ser parada por el negro median- la casilla crítica.
te l .... , P5C o la maniobra 1. ... , Examinad con atención las me-
A8D seguido de 2.... , A4T Y 3. jores partidas de Karpov, Spassky,
.", AIR. Veamos cómo se las arre- Tal, Fischer ... En ellas veréis lo
gla el blanco para lograr la an- bien que (crespirall) las piezas de
helada pr:lmoción. esos carripeones por las columnas
y diagonales abiertas, para poder
1. P6C PxP desplegar toda su actividad en
2. A4C! A8D+ cualqUier momento.

Después de 2.... , P X A queda- (V éase diagrama núm. 131)


ría herméticamente «taponada»
la segunda diagonal importante. Parece como si el ataque de las
Las negras dan este jaque con la blancas por la columna CR hu-
esperanza de abrir todavía bre- biera llegado a un punto muerto.
cha en la posición. Al propio tiempo, las amenazas

77
Hemsohn Heisenbutter Gurgenidze Serltievski
RFA, 1958 URSS, 1962

Diagrama HlÍm. 131 Diagrama núm. 132

del negro en el flanco de dama co- ra posición del AD enemigo y la


bran relieve. columna TR abierta en manos de
¿Qué pueden emprender aquí las negras. A éstas no se les plan-
las blancas para llegar oportuna .... tea más que un problema: ¿cómo
y eficazmente al punto 7CR? Es- despejar para su dama la casilla
to lo podría hacer la dama blan- 4CR?
ca si las dos torres de su bando
no le cerraran el camino ... 1. A7D!

1. T5AD! Atacando a la vez dos piezas


enemigas, las negras imponen la
¡Sólo asi! Las blancas le abren captura de este alfil. De paso le
paso a la propia dama obstru- privan al PR blanco de uno de
yendo simultáneamente la colum- sus defensores.
na AD, por donde ataca el ene-
migo. Las negra,s abandonaron. 2. DxA CxP
En efecto, si capturan la torre 3. D3R D4C+!
blanca o ponen su dama a salvo.
reciben mate: 2. T X PT+ segui- ¡Para eso se necesitaba la casi-
do de 3, ... , D7C mate. lla 4C!

(V éase diagrama núm. 132) 4. DxD CxD+


La posición de las blancas pue- De aquí en adelante los aconte-
de sin ambages calificarse de crí- cimientos se desarrollan dE: ma-
tica en vista de la debilidad de nera forzada: 5. R3C. T6T+; 6.
su flanco de rey, la amenazado- R4C, A6A +; 7. R X C. T4T mate.

78
Ero. Lasker Capablanca entregar la calidad, ya que, en
San Petersburgo, 1914 caso de retirarse la torre, segui-
ría 4, CxA y 5. C4-6D+, etc. La
Diagrama Hum. 133 partida continuó 4. ex T, Ax C;
5. T7T, TIA; 6. TIT, RID; 7.
TBTD -i-, AlA; 8. CSA, abando-
nan.
A veces se revela indispensa-
ble despejar no sólo una casilla,
sino todo un conjunto de esca-
ques, por ejemplo los de las dia-
gonales para activar los alfiles, o
los de las columnas para facilitar
el juego de las piezas pesadas.

Panov ~Iakogonov
TifUs, 1937

Diagrama núm. 134

Las torres blancas hacen de las


suyas en la columna TR, mien-
tras uno de los caballos domina
la situación desde 6R. El segundo
caballo permanece por ahora en
la retaguardia.

1. P5R!

Las blancas despej an la casi-


lla 4R, por donde entrará en jue-
go el caballo de 3A con efecto
decisivo.

1. PDXP
2. C4R C4D
Al estudiar este ejemplo nota-
A su vez el caballo negro dis- réis que durante el ataql,;;;; :CJ se
pone de un fuerte punto centraL ~".:ú:: :dO piezas únicamente pa-
pero esto ya no cambia las co- ra destruir los defensores activos
sas, pues las amenazas que crean de la posición enemiga, sino tam-
las blancas con su siguiente ju- bién para incrementar el poten-
gada son demasiado graves. cial bélico de las propias piezas
atacantes.
3. C6-5A AlA Sin duda habéis caído ya en la
cuenta de que, distribuyendo mal
Las negras se ven obligadas a nuestras piezas y asignándoles pa-

79
peles pasivos, no pocas veces les ejemplo doblando las torres, re-
impedimos actuar con libertad y sultaría poco eficaz debido a su
entorpecemos sus n1aniobras aun lentitud. Al blanco se le OCurre
en el propio campo. una magnífica idea para ganar
Observad con qué sencillez se rápidamente la partida.
desarrolla aquí el D.taque de las
blancas una vez despejada, me- 1. P4CR
diante un sacrificio de calidad, la
diagonal 1TD::8TR. La amenaza 2. P5A obliga a las
negras a aceptar este «regalo».
1. TxCt PxT
2. P7A+! 1. AxP
Z. TDlC A4A
Con esta jugada las blancas de- 3. TxPT!
satan toda la potencia de la ba-
tería que .constituyen la dama y • Sólo ahora se percibe el verda-
el alfil. dero sentido de la apertura de la
El resto de la partida no re- columna CH. Al no poderse jugar
. quiere comentariOs:. 2. "" TXP; 3.... , RxT a causa de 4. TIT+
3. DxP, RIA; 4. D7C+, R2R; 5. seguido de 5. T8T+ +, hay que
A4C+, abandonan. capturar esta torre con la dama,
tras lo cual queda «al descubier-
tO» el alfil que desempeñaba un
starchenko Goldberg importante papel en la defensa
Moscú, 1956 de las negras.

Diagrama núm. 135 3. DxT


4. AxA T2A

Curiosamente, si 4.... , TIA; 5.


A4R!, cualquier retirada de la to-
rre negra conduce a pérdidas de
material.

5. AxP D5T
6. A4R+ RlA
7. TlT Abandonan.

Si. la dama se va de la columna


- TR, sigue 8. T8T+ Y las negras
pierden la torre de 1T.

(Véase diagrama núm. 136)

La artillería de las blancas tie- La dama blanca se muestra


ne ya a su disposición la columna muy decidida, pero ... ¡ningún sol-
abierta TR, pero el incremento dado la acompaña! Ni siquiera
progresivo de la presión, por en el finarla orgullosa señora es

80
Rubtzova Borisenko 4. .., RxP
Sukhumí, 1966
La partida prOSiguió todavía 5.
Diagrama núm. 136 T6T+, R2A; 6. A3R, R2C; 7. TIT,
D2R; 8. A4R+, A3A; 9. AxA+,
RX A; 10. D4R+ (como veis, la
diagonal abierta se ha aprovecha-
do bien), R2A; 11. T5T Y las ne-
gras abandonaron.

Obstrucción

Las r.ombinaciones relaciona-


das con este tema tienen por" m~
tivo principal destruir la coordi-
nacíó:J. existente entre las piezas
enemigas. Su finalidad no es so~
lamente ganar una de ellas, sino
a menudo también cortarles a
capaz de dar mate al rey ene:ni- esas tropas la comunicación con
go sin colaboración ajena. Así su rey para que no puedan se-
pues, se necesitan refuerzos. guir c~fendiéndolo.
El alfil de 3D estaría ya listo
para tomar parte activa en el ata~
que si no fuera por el propio PE Eliskases Belzl
que le bloquea el paso. ¡Y no hay Graz, 1931
tiempo para preparativos! Las
blancas han de tener presente la D:agrama núm. 137
amenaza que pesa sobre su torre.
1. P5R! PDXP
De momento la torre blanca es
inviolable (¡defensa indirecta!)
en vista de la variante forzada 1.
"', CxT; 2. D7T+, R2A; 3. A6C+,
. R2R; 4. DxP+ (sacrificio de des-
viación), CxD; 5. PxPD mate.

2. D7T+ R2A
3. A6C+ R2R
4. PBD+!
No sólo ganando tiempo para
que la torre partici~ en la ofen-
siva, sino despejando también la
diagonal 1TR-8TD. 1. T5D!!

81
'De un solo golpe las blancas CxA; 6. D7D+, etc. Y aL •.. ,
ac~ban con la armonía de las D2A sigue 2. D5C+, RlA; 3.
fuerzas enemigas! Si 1. ... , A X T D6T+, R2R; 4. D6A+, RlA; 5.
o 1. ... , P X T, la torre negra que- CxP+, TxC; 6. DxT.
da sin defensa. Tampoco sirven
1. ... , DxT, a causa de 2. D6A 2. CxP+ R3A
mate, ni 1. ... , T X T, a lo que si-
gue igualmente mate (2. D8A No es posible 2. Dx C debi-
mate) . do a 3. D6D mate.
Asimismo es típico el ejemplo
que viene a continuación. 3. T6D+ Rx e
Como es natural, menos aún les
Kotov Yudovich gusta a las negras la variante 3.
Leningrado, 1939 ... , T3R; 4. D7C+, RXC; 5.
A2A.+, T5R; 6. D6A+, RóC; 7.
Diagrama núm. 138 AID+, T7R; 8. AxT mate.

4. D3AR+ T5A
5. D5T+ R5R
6. A2A+ R6R
7. T3D+ Abandonan.

Una vez más se demuestra en


este ejemplo que no basta con
captar la idea de la combinación;
es preciso también calcular con
exactitud sus variantes, desde el
principio hasta el fin. Añadamos
aquí un curioso detalle: en su au-
tobiografía, publicada en las pá-
ginas de la revista «Shakhmaty
v SSSRl> ((Ajedrez en la URSS»),
el gran maestro A. Kotov escribe
Para inquietar seriamente al rey que en los COITÚenzos de su ca-
enemigo, que se ha quedado en rrera aj edrecística se sentía inse-
el centro, a las blancas les es ne- guro precisamente en el juego de
cesario conquistar el punto 5CR, combinación. No obstante, a fuer-
cosa que logran con facilidad me- za de trabajo y tenacidad, anali-
diante un., sacrificio de obstruc- zando minuciosamente complica-
ción. das combinaciones, logró poco a
poco acabar con ese defecto.
1. T5A! PxT Espero que también a vosotros
el estudio de los ejercicios que
En caso de 1. ... , D3D decide 2. os propongo para resolver perso-
'TxP+! (¡despeje de la casilla nalmente os ayude a adquirir en
5AR!), AxT; 3. C5A+, PxC; 4. breve tiempo una buena visión
DXD+, RlR; 5. A4T+ (desvío), combinativa.

82
Diagrama núm. 139 Diagrama 1¡¡11/1. 141

Juegan negras Juegan blancas

Di"grama mlm. 14fJ Diagrama núm. 142

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Juegan blancas Juegan negras

83
Diagrama núm. 143 Diagrama núm. 145

Juegan blancas Juegan blancas

Diagrama núm. 144 Diagrama núm. 146

Juegan negras Juegan blancas

84
~IOTIVOS GEOMÉTRICOS

Ya sabéis que el ataque simul- Diagrama núm. ¡P.


táneo a varios Ilr.mtos o piezas es
posible en ciertas condiciones 0,
por decirlo más exactamente, en
particulares cor.diciones «geomé-
tricas». De hecho, estas determi-
nadas formas e-:,~aciales se dan
en todas las ccnbinaciones. La
horquilla de caballo, por ejemplo,
¿no depende de una disposición
geométrica de :..as piezas ataca-
das? Y en el caso más sencillo de
varias piezas o peones situados
en línea (en la :::lÍsma columna,
fila o diagonal) y atacados a la
vez, ¿no tenemos igualmente un
motivo geométr:co?

(Véase diagrorra núm. ]4:7) l. T5TR!

Esta posición procede de un


manuscrito lati::o del siglo XIII, ¡Admirable! A su vez el blanco
cuyo autor se esconde tras "el seu- {(se saca de la manga» un doble
dónimo de «cit.:.C:adano boloñés». ataque: a la torre enemiga (en
La situación es dramática. Las 8TR) y a su majestad el rey ne-
blancas tienen c:.:::.a torre de ven- gro (2. T6TD mate).
taja, pero ¿cómo se defenderán al
mismo tiempo e.e las dos amena- 1. TxT
zas de su adversario: la captura· 2. T6T+ R4D
de una torre y el mate en la últi- 3. T5T+
ma fila?
y las blancas ganan.

85
¡He ahí por qué la torre negra R3A; 4. D4TD+; o 3.... , R4R;
fue atraída a 4TR! 4. DIR+. ¡Espléndido final!
También en el siguiente ejem-
plo las blancas consiguen ganar
A. Troibky, 1898 la dama enemiga gracias a sus
«intrigas» por las diagonales.
Diagrama n.úm. 148

V. y M. Platov, 1909

Diagrama n.úm. 149

Juegan blancas y ganan

1. A7T+!

Limitando considerablemente la Juegan blancas y ganan


movilidad del rey enemigo.
1. A6A P5D
1. ..• R5D
2. D4C+ Parece que ahora bastaría pa-
ra alcanzar la victoria 2. CSA,
¿Adónde irá el rey negro? No P8T=D; 3. AXP+, DX A; 4.
puede regresar a la columna R cxD, RXC; 5. R4A, RXP; 6. R5e,
debido a 3. D1R+ ganando las pero resulta que después de 6.... ,
blancas la dama. Sólo le queda, RSR; 7. R6T, D4A; 8. R X P, R6A;
pues, la casilla 4D. 9. P6T, R7A se llega a una posi-
c~5n '::~... jta'::;ias teóricas!
<

2. ... R4D
3. A8C+! 2. C2R! P8T=D
3. CIA!!
En este mortífero jaque se ba-
saba la idea combinatíva de las ¡Asombrosa metamorfosis! Se
blancas. Ahora la dama negra se amenaza «simplemente» 4. ASC
pierde en todas las variantes: 3.' mate. ¿Cómo se defenderán las
... , DXA; 4. D3C+; O bien 3.... , negras? En caso de 3.... , D x C

86
perderían inmediatamente la da- Meckin&, Tan
ma tras 4. A5C+. Tampoco sir- Petrópolis, 1973
ve 3 .... , R7D a causa de 4. C3C+
con análogo resültado. Les queda Diagrama núm. 150
sólo una jugada.

3. D4T
Controlando la casilla crítica
4CR (5CR de las blancas). Pero
ahora, sacrificando el alfil, las
blancas obligan a su adversario a
ponerse a tiro de una horquilla
de caballo.

4. AxP+! RxA·
5. C3C+

y las blancas ganan.


En la posición que sigue es di-
fícil apreciar el motivo geométri-
co que determina la combinación 1. AxP+! RxA
decisiva de las blancas. Sin em- 2. TxPA+! DxT
bargo ésta es indispensable, ya
que las negras no piensan ni mu- Con dos audaces sacrificios las
cho menos cruzarse de brazos: blancas han logrado atraer al rey
después de 1. ... , D8R+ la situa- y la dama del adversario a la
ción del rey blanco sería en extre- misma fila.
mo precaria. Esta amenaza, por
supuesto, se para con facilidad, 3. D7T+ R3A
¡pero en las presentes circunstan- 4. DxD
cias sería un pecado resignarse a
la pura defensal y la superioridad material de
las blancas se impuso rápida-
mente.

87
¿E~ QUÉ SUEÑAN L9S PEONES?

¡Qué pre:gunta tan ingenua! Na- Alekhige Aficionado


turalmente, sueñan en· «ser ar- Trinidad, 1939
mados caballeros» si consiguen
llegar a la última ftla. Mas el ca- Diagrama núm. 151
mino hacia ella «es largo, peno--
so y sin vuelta atrás ... ». Por eso
el peón, al acercarse paso a paso
a su anhelada meta, no tiene de-
recho a equivocarse ni correr in-
considerados riesgos, como pue-
den r.acerlo lás demás piezas. Pe-
ro cuando dicha meta está ya muy
próxima, entonces toBo riesgo es
p€queño para lanzarse de cabeza
hasta las entrañas mismas de la
ciudadela enemiga. ¡Y he aquí
también un vasto campo combi-
nativo que pada tiene que envi-
diar al de los "caballeros por na-
cimiento»!

(Véase diagrc..'11a núm. ¡51) 2. D7R! Abandonan.

En esta posición, las blancas En efecto, la dama negra debe


empieza..'1 por atraer la torre ene- abandonar el control del punto
miga a la casilla lAD (8AD del lAD o permitir la ejecución· de
blanco). una nueva amenaza: 3. P8D=D+.
En el ejemplo siguiente el plan
1. T8A TxT de las negras consiste también en
alej ar de la casilla de promoción
En caso de 1. ... , Dx PD siguen la pieza bloqueadora, en este caSO
unos «rayos Xl) mediante 2. D8A +! el rey.

88
Besaler Müller TeichlJlaJ;1JJ Aficionado
Landau, 1962 Zurich, 1921

Di'agrama núm. 152 Diagrama núm, 153

l. A6D+! estar clavada la torre negra, que


ahora no puede impedir el avan-
Abriéndole a la tone la colum- ce del PTR.
na AR para que apoye al peón
pasado.
Alekhine Schwartz
2. TxA DxP+! Londres, 1926
3. RxD PSA=D+
4. R3C DxT+ Diagrama núm. 154
Abandonan.

(V éase diagra..'1'Ul. núm. 153)

Aquí las blancas resuelven el


mismo problema estratégico ---de-
salojar al rey enemigo de su po-
sicíó~ ,de bl~qu~ mediante una
:-rlal'".I.~o::):a aun !'T! 2.S fina que la an-
terior.

1. TxP!! CxT
2. D5C C2A
3. D8D+! CxD
4. P6T! Abandonan.

El sacrificio de dama que aca-


bamos de ver ha sido posible por 1. P5A! PCxP

89
No es posible, naturalmente, l. Zelinski V. Dzuravlev
PDxP a causa de 2. AxA. Por correspondencia, 1971-1972

2. P6C Diagrama núm. 155

¡Se acabó el bloqueo! Las blan-


cas disponen ya de un peón pa-
sado.

2. TIA
3. D3A!

Justa decisión. Aprovechándose


de la clavada del alfil enemigo,
el blanco provoca- una ventajosa
liquidación de piezas, tras la cual
el avance de su peón pasado será
irresistible.

3. TRIR
4. AxA PxA
5. DxPR! DxD 1. C6A! AxC
6. TxD TxT 2. PxA PxA
7. TxP+ 3. P7A D2R

¡El caballo negro no cuenta aquí Debido al jaque a la descubier-


para nada! Las blancas sin duda ta que se amenaza, las negras han
alguna previeron que no podría de resignarse a la horquilla de
detener ni destruir el peón libre. peón. En caso de 3 .... , D xP?
seguiría 4. AxPA+ y 5. TxD.
7. TxT
8. PxT TIR 4. TxPl TxT
9. PxC=D TxD
10. A6R! Abandonan. ¡Un defensor de menos en la
primera fila!
Esta última jugada debió tener-
se presente al iniciar la combina- 5. DxC!
ción, de lo contrario todo se hu-
biera quedado en pompas de ja- Ahora la torre de lC queda li-
bón ... mitada a sus propios recursos.
En la siguiente posición resul-
ta curioso que el avance del peón 5. DxD
pasado se lleve a cabo gracias a 6. PxT=D+ AlA
una serie de golpes tácticos en el 7. TIA
flanco opuesto, destinados a de-
bilitar bruscamente la primera Clavada decisiva. Aún podría
tila del enemigo. seguir 7. . .. , P7R; 8. T x T!,
P8R=D+; 9. T1A+, etc., pero las

90
negras prefirieron rendirse de in- 5. P7R! D8A+
mediato.
Las negras aún confían en el
jaque perpetuo, pero el blanco ha
Botvi.qnik Capablanca previsto ya el modo de cubrirse:
Torneo AVRO. 1938 6. R2A, D7A+; 7. R3C, D6D+; 8.
R4T, D5R+; 9. RxP, D7R+; 10.
Diagrama núm. 156 R4Tl, D5R+; 11. P4Q, D8R+; 12.
R5T, abandonan. ~

Geller Averbach
Kiev, 1954

Diagrama núm. 157.

La combinación que efectua-


ron las blancas en esta célebre
partida nos seduce no sólo por la
cristalina nitidez de su idea, sino
también por su perÍección téc-
nica.
1. A3T! El P5CD de las negras arde en
deseos de ayudar a su camarada
Alejando del punto critico al de 7C. Pero ¿cómo abrirle paso?
principal defensor.
1. ... TxA!
1. ... DXA
2. C5Tr! ¡Se impone un sacrificio!

Nueva desviación, esta vez del 2. pxT DxPl


peón que protege al rey negro. 3. DxD AxD
2. PxC Ya han desaparecido todos los
3. D5C+ RlA defensores del PAD blanco.
4. DxC+ RlC
4. TxPCR+ R2T
4.... , RIR conduce al mate: 5. 5. T5xA PxP
D7A+, RID; 6. D7D mate. 6. T5CD T8D!!

91
Ganando un importante tiempo Las negras tienen una torre de
y, a la vez, atrayendo la torre más, pero toca jugar a las blan-
enemiga a lD. Las blancas aban- cas, que a su vez disponen de un
donan, ya que después de 7. T X T peligroso peón pasado. Es claro
el negro logra la victoria median- que no puede continuarse 1. A X D
te 7.... , P7A, etcétera. a causa de 1. ... , T8AR + seguido
En algunos casos es necesario de 2.... , TxD. Tampoco resulta
transformar el peón que llega a bueno 1. P8A =D, pues las negras
la última fila no en dama, sino pasarían ir&ediatamente a la
en cualquier otra pieza. La ma- ofensiva: 1. ... , D7A+; 2. R3A,
yoría de las veces esto tiene la fi- D7R+; 3. R4A, D5R mate.
nalidad de evitar las tablas por Parece que no hay solución. Sin
ahogado. El caballo constituye una embargo, transformando el peón
excepción: a él se recurre cuan- en caballo, las blancas ganan un
do hay que aprovechar su ap,ti- . tiempo esencial para reavivar su
tud para atacar dos piezas ene- ataque, al paso que asumen la ini-
migas mediante una horquilla o ciativa. ¡Y ésta, corno ya lo ha-
para entrar instantáneamente en béis podido comprobar, es la cla-
juego dando jaque. De todas for- ve del triunfo! .
mas, este tipo de promoción pro-
duce siempre un efecto de sor- 1. P8A=C+! RIC
presa, pues estaréis de acuerdo 2. A6R+! DxA
en que es bastante raro que en 3. DxD+ RxC
la práctica un peón se transfor- 4. DxPD
me en caballo. y las blancas ganaron explo-
tando su ventaja de matedal.

Furman Keres V. Korolkov, 1937


Moscú, 1948 Juegan blancas y ganan

Diagrama núm. 158 Diagrama núm. 159

92
La bel.!.eza de esta fantástica ¡Y ahora os toca a vosotros
composición se aprecia sin comen- crear obras maestras! Todos los
tarios. ejercicios que siguen tienen un
enunciado común: las blancas jue-
1. C4,~4. + R3T! gan y ganan. Os advierto que es-
2. P8C=C+ R2T tos ejemplos no provienen de par-
3. cg0-6A + R3T tidas reales, se trata de compo-
4. CxP+ R2T siciones artísticas donde la solu-
5. C8-6A+ R2C ción nunca es superficial. ¡Buena
6. C6R+ R2A suerte!
7. P8D=C+! R2R A propósito, no todos los ejem-
8. P8A= e mate. plos tienen por protagonista un
peón pasado; en algunos de ellos
¡La posición final bien merece hay que atender a los motivos
un diagrama! geométricos.

Diagrama núm, 160

93
Diagrama núm. 161 Diagrama núm. 163

Diagrama núm. 162 Di'agrama núm. 164

94
Diagrama núm. 165 Diagrama núm. 167

Diagrama núm. 166 Diagrama núm. 168

95
MÉTODOS DE AUTO DEFENSA

Me podríais preguntar lo si- cuanto antes no pone la debida


guiente: «Está muy bien eso de atención y, en el fervor de la ba-
combinar cuando se ataca, pero talla, pasa por alto las posibilida-
¿ qué pasa sí uno tiene que de- des que el adversario tiene de
fenderse? Ni un solo jugador se «ahogarse».
halla inmune contra un giro ines- Examinemos dos posiciones tí-
perado de los acontecimientos. picas.
¡Cuántas veces la victoria parece
, próxima y, de pronto, el adversa- Lazdin Zemitis
rio nos asesta un golpe por sor- Riga, 1936
presa, reduciéndonos a un papel
defensivo! ¿Qué hacer en ese Diagrama núm. 169
caso?»
Existen, a decir verdad, nume-
rosas ideas combinativas cuyo
único objeto es ayudarnos a en-
contrar una salida en posiciones li-
teralmente desesperadas. Por eso,
aun en medio de los mayores
aprietos, no os dejéis llevar por
el desánimo: ¡recordad que todo
está en vuestras manos!

Combinaciones de «ahogado»

En la práctica, las tablas por


ahogado se dan con bastante poca
frecuencia. Aun así, hay casos en
que un jugador que lleva aplas- 1. D8A+ R3A
tante ventaja de material y arde 2. D8T+ R4A
en deseos de alcanzar la victoria 3. P4C+ PxP

96
4. T5D+ PxT quiere perder la dama después de
5. DSAD+! DxD 4 .... , R3C; 5. D8CR+.

¡Ahogado! Un ejemplo instruc- 4. RxD


tivo.
Ahora veis cómo las blancas
han logrado su Objetivo: su rey
Talmanov GeIler no puede moverse y el negro ha
sido incapaz de impedir esta si-
Diagrama núm. 170 tuación.

La jUgada intermedia

Fascinadós por la posibilidad


de poner en práctica una bella
idea combinativa o, al contrario,
deseando simplificar la posición
gracias a unos cuantos cambios
en apariencia inofensivos, a me-
nudo olvidamos en nuestros cál-
culos que el adversario puede qui-
zá disponer de alguna jugada in-
termedia capaz de imprimir al
curso de la lucha un giro de 180
grados.

En esta posición se jugó L


D3R?, T1TD; 2. T7C+. R3T! y las Rossetto Sherwin
blancas abandonaron. ¡Cuál no se- Portoroz, 1958
ría el enojo de M. Taimanov al.
comprobar, después de la partida, Diagrama núm. 171
que había podido salvarse me-
diante una idea de tablas por aho-
gado! En lugar de su erróneo mo-
vimiento de dama tenía que ha~
ber hecho:

1. TxT RxT
2. T3C+l! DxT
3. D8C+ R2T
4. D8TR+!

Con toda lógica las blancas se


deshacen de las piezas «sobran-
tes», en el sentido literal de la
palabra. El negro está obligado a
aceptar este último «regalo) si no

97
lo T8CD con el caballo, tratan de ponerlo
2. AxC al resguardo de las amenazas ene--
migas.
Las blancas capturan tranqui-
lamente el caballo contando con 2. T3A
la respuesta automática 2. . .. , 3. C5A+ RSA
P x A, tras la cual moverían el 4. C7D
alfil atacado de 3C y obtendrían
tablas sin dificultad. Sin embar- ¡De nuevo salva la situación
go, el negro jugó primero: una jugada intermedia! Es evj.
dente que en caso de 4. R X A?,
2. '" P6A+! T3TR+; 5. R2C, T3CR+¡ 6. RIA,
TxA+ y 7.... , RXC las blancas
¡Incisivo golpe intermedio! Las quedarían sin defensa.
blancas abandonara:!}, ya que des-
pués de 3. R x P, T X A + seguido 4. T3D
de 4. ..., P X A quedan con una
pieza de menos. A 4 .... , T2A sigue 5. C6C+,
R4C; 6. R X A, T2TR+; 7. R2C,
T2CR+; 8. R1A, TXA+; 9. RxT,
V. Chekhover, 1948 R X C y las blancas llegan a tiem-
po para defender su peón: 10.
Diagrama núm. 172 R2A, R4A; 11. R3R, R5A; 12. R2D,
R6C; 13. R1A.

5. C6C+ R4C
6. eSA! TlD
7. C7T+! Tablas.

En efecto, si ahora 7.... , R3T,


las blancas continúan 8. C6A ga-
nando el peón enemigo.

Jaque perpetuo

Este recurso a menudo consti-


tuye la salvación en posiciones
difíciles, por lo que conviene te-'
nerlo siempre presente. La idea
Juegan blancas y tablas misma del «jaque perpetuo» es
elemental: una pieza persigue sin
1. C4D+ R6D cesar al rey enemigo dándole ja-
2. C6R! que, persecución de la que el mo-
narca no acierta a liberarse. En
Dado que 2. R X A? pierde fá- la práctica, empero, las cosas no
cilmente tras 2.... , Tx C; 3. A X T, son tan sencillas, y' con frecuer.-
Rx A, las blancas, maniobrando cia nos encontramos, como pre-

98
ludio al j aque per~tuo. con una Steinberg ~akarov
espléndida combinación salpicada Kharkov, 1955
de sacrificios.
Diagrama m1m. 174

N eumann Aficionado
Viena, 1912

Diagrama núm. 173

Celadas

Las combinaciones basadas en


este tema son por prir:cipio inco-
1. T8R+! CxT . rrectas y sólo se aplica:l en caso
2. D7T+! RxD de que el adversario cometa un
3. C8A+ RIT error. Seducido por una fácil ga-
4. C6C+ Tablas. nancia de material o lli'1 «irreÍu-
table» ataque de mate, no se per-
Es obvio que el rey negro no cata de la trampa que le están
puede «escapar» de los jaques. tendiendo. A menudo se recurre
a la cel~da en posiciones incómo-
(Véase diagrama núm. 174) das o si la oportunidad se pre-
senta ((de paso», H dec;r, si~ CO::.1-
1. CxP!! CxC prc;n(~ter el plar.esta\:1:ecído, ya
2. DxC+! RxD q\.l<i: 12 mayorÍ3. de las veces el.
3. A4D+ R4C movimiento inicial de una celada
<l. A3R+ Tablas. nO es el más fuerte.

La posición del rey negro resul- (V éase diagrama núm. 175)


ta cómica. Convendréis en que eso
no le ocurre con frecuencia en el Se amenaza 1. ... , -TXA; 2.
centro del tablero y rodeado de T x T, C7R con una horquilla de
sus «cortesanos» ... caballo. Las blancas, €!1 lugar de
defenderse, decidieron tender un'l
celada.

90
Chigorin ~rco Ma.kogonov Chekhover
Viena, 1898
Diagrama núm. 176
Diagrama núm. 175

zas de la posición, las negras die-


1. R2T! ron el siguiente jaque, en apa-
riencia inocuo:
Creyendo que era un «descui-
do» de su adversario, y cegadas 1. ... D5C+
por la <:onsiguier:te eUfor,ia, l~S
negras jugaron sm reflexIonar. Aquí ganaban las blancas fá-
cilmente después de 2. RlA. ~ero
1. . .. TxA? pensaron que «todos los caInlnos
2. TxT C'7R conducen a ROmal) ...

A lo que siguió: 2. R2A? TIAR


3. T8D
3. D5R! CxT
4. eSR Abandonan. Creyendo poder explotar. su
ventaja de material tras. el. ~(lne­
No hay defensa contra el mate. vitable)} cambio. ¡Pero SlgUlO u~
Si M. Chigorin no hubiera llev~­ golpe tan inesperado como fulml-
do su rey a 2T en el momento CrI-
tico, las negras podrían ahora sal-
varse mediante 4.... , D8D+ se- 3. ... D5T+!!
guido de 5. . .. , D2D. Abandonan.

(Véase diagrama núm. 176) :Ahora se ve por qué el rey


bl~nco tenía que haber ido a lA!
Esperando que los apuros de
tiempo no le permitieran al ad-
versario apreciar todas las flne-

100
Contraataque Rosenthal Makogonov
Moscú, 1936
Cuando el adversario ataca, la
reacción natural es defenderse de Diagrama núm. 178
sus amenazas inmediatas. Pero,
como ya sabemos, la mejor de-
fensa consiste ... ¡en el ataque! Un
inopinado contragolpe táctico lo-
gra muchas veces cambiar de re-
pente el curso de la batalla.

Johanssen Metzing
.
Diagrama núm. 177

Las blancas decidieron jugar


activamente.

1. A5CR

Sólo que, en vez de salvar la


calidad amenazada, las negras
respondieron con un mortífero
contragolpe.

1. ... C6A!!
Las blancas esperaban que la Abandonan.
dama atacada se retirara, y a 1.
... , DxC tenían la intención de No existe defensa satisfactoria
contestar 2. A X T. Pero, como sue- contra 2. oo., Cx D+ ni 2. 'oo,
le decirse, «(el hombre propone y T X T +. Si, por ejemplo, 2. P X C,
Dios dispone)} ... sigue 2. . .. , A6T mate.

1. DxT+!! (V éase diagrama nú.m. 179)


2. CxD A3T!!
Las negras intentaron liqt¡idar
y las negras ganaron. la clavada de su torre con una
contra clavada. Decisión entera-
mente lógica en principio, pero
en este caso era preciso examinar
con todo cuidado las posibles
amenazas del adversario.

101
Miseto Kloza AIekhine Verlinski
Polonia, 1955 Odessa, 1918

Diagrama núm. 179

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Diagrama núm. 180

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1. A4A parar todas vuestras amenazas,


2. D7T+!! sino que incluso pasa él mismo a
la contraofensiva. En tales casos
¡Atrayendo el rey a un jaque! es fácil que tengáis a disposición
Ahora los acontecimientos se su- algún golpe táctico que no salta
ceden de manera forzada. a la vista.

2. RxD l. . .. TlAR
3. TxT+ RIT ¿Cómo salvar la torre de 6D y,
4. TSC+ R2T a la vez, anular la amenaza 2.
&. Tl-7C+ R3T ... , D X T+? C1aro está que no es
6. T6C+ R2T posible 2. T x D, a causa de 2 .... ,
7. TS-7C+ RIT T8A mate.
8. T6T mate.
2. DID!!
¡El ataque de las blancas se ha
llevado a cabo, como si dijéramos, ¡Esta paradójica jugada 10 de-
en un abrir y cerrar de ojos! fiende todo! ~spués de 2.... ,
Para terminar, he aquí un in- D4T; 3. DxA, DXC; 4. T5D las
teresante final jugado por A. Ale- negras tuvieron que rendirse.
khine. En los ejemplos siguientes, que
debéis analizar por vosotros mis-
(Véase diagrama núm. 180) mos, hace su aparición un nue-
vo objetivo: tablas. Nada tiene es-
A menudo sucede que vuestro to de extraño, puesto que hemos
ataque llega a un punto muerto estudiado precisamente los méto-
y el adversario no sólo acierta a dos de defensa activa.

102
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Diagrama núm. 181 Diagrama núm. 183

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Juegan blancas y ganan Juegan blancas y tablas

Diagrama núm. 182 Diagrama núrn, 184

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Juegan negras y tablas Juegan blancas y tablas

103
Diagrama núm. 185 Diagrama núm. 187

Juegan negras y ganan Juegan blancas y tablas

Diagrama núm. 186 Di'agrama núm. 188

Juegan blancas y tablas Juegan blancas y tablas

104
A LA CAZA DEL REY

Catástrofes por las diagonales Kuzmin Sveshnikov


Bakú, 1973
Cuando, tras el enroque corto,
el rey enemigo queda bien pro- Diagrama núm_ 189
tegido por su propia infantería,
no es fácil hacerle salir de su
plaza fuerte. Para ello existen,
claro está, algunos medios tácti-
cos, de los cuales el más eficaz
tal vez sea sacrificar un alfil o
los dos, abriendo brecha en la for-
taleza real y con frecuencia de-
bilitando todo un complejo de ca-
sillas por donde penetran luego
las demás piezas atacantes. "
He aquí un ejemplo caracterís-
tico. ~-
(Véase diagrama núm. 189)

1. e6e CxC?

Este caballo ha sido arrastradó 3. D5T+ R1C


ex profeso lejos del fianco del 4. AxP! RXA
rey, que ahora queda insuficiente-
mente defendido. Los alfiles han cumplido Con su
deber. Ahora le toca el turno a
2. AxPT+ RxA la «artillería pesada».

No se puede renunciar a la cap- 5. D4C+ R2T


tura: 2 .... , Rl T; 3. -D5T con mate 6. T3A AxP+
inevitable. 7. RIT Abandonan.

105
En tales combinaciones apare- Abriéndole paso a la dama para
cen varios motivos: los alfiles la maniobra final.
(apuntan» al ñanco de rey y, des-
pués de su sacrificio, al bando 2. RIC
atacante le quedan todavía fuer-
zas en número suficiente para dar Si 2.... , R3T sigue 3. D4C y 4.
mate al aterrorizado rey enemigo. D4T mate.

3. D5T.P Abandonan.
Marshall Woll
Nuremberg, 1906 A 3. . .. , P X D sigue «sencilla-
mente» 4. A7T mate, y en caso
Diagrama núm. 190 de 3.... , P3A; 4. DxP+, D2CR;
5. DxD+, RxD; 6. CxP+ se-
guido de 7. e x T las negras que-
dan en una situación enteramen-
te desesperada. .
La· combinación realizada por
las negras en la siguiente parti-
da es una de las más bellas que
existen en relación con el ataque
por las diagonales.

Rotlevy Rubinstein
Lodz,1907

Diagrama núm. 191

También aquí los alfiles blancos


desempeñaron un papel decisivo
en el ataque de mate. Cierto que,
a diferencia del ejemplo prece-
dente, no fueron ellos mismos los
que destrozaron la barrera de peo-
nes protectores del rey adverso,
sino que «encome:"l.daron» esta ta-
rea a o:i"as piezas, apoyándOlas
con su fuego oblicuo.

1. CxPT!

Atrayendo el rey negro a 2TR


(7TR de las blancas).

1. RxC 1. TxC!
2. C5C+ 2. PxD T7D!

106
Desvianci la dama blanca para Después de 5. T::\R el ataque
que deje d defender su AR y, al hubiera sido irresüible, pero en
mÍsmo tierpo, amenazando mate la partida se les p:;ó por alto a
(3 ..... T xlTR mate) en caso de las blancas esta polbilidad.
que la dara se retire de la fila
que ocupa.
Richter ific ion arlo
3. D,T AxA+ Berlín, ]35 .
4. DC T6T!
Abanonan. Diagrama mil. 193

iN o se pede defender lo inde-


fendible!
Desde lego, es difícil resistir
a la fuerz unida de los dos al-
files, pero l veces basta el sacri-
ficio de UD solo en 7TR o 7AR
para obtenr un ataque victorioso.

Bog(jubov Redl
Iermont, 1933

Dirjrama núm. 192

¡Cómo debió de catrariarles a


las negras perder 3. partida a
causa de un sacrifi(o tan «POCO
original>¡: el del alfi en 7TR!

l. AxP+! ,xA
2. C5CR+xC?

Pierde de una maera muy ins-


tructiva. Era Correc) 2. Oo., R1C;
3. D5T, P X C; 4. P RC, T4A! di-
ficultando el avanceP6C (indica-
do por K. Richter)
Er: es~a Josición las blancas po-
día" nabe logrado un ataque de- 3. PxPC+ ac
cisivo. 4. T8T+!

1. lXP+ RxA Ganando tiempo para tender


2. 6C+ RIC una red de mate.
3. Dr D2A
4. T '"v. 4. ~xT

107
5. D5T+ RlC 1. C xPA! RxC
6. P6C! Abandonan. 2. CxPC! PxC
3. AxPCR+ Rle
La cuña introducida por las 4. A7A+! RIT
blancas en la fortaleza enemiga
justifica la decisión del negro, ya Naturalmente, no es posible
. que el mate es inevitable. capturar el alfil a causa de 5.
En suma, el plan de ataque en D7T mate. ¡El caballo negro está
semej antes posiciones viene a ser clavado!
éste: sacrificar un alfil en 7TR y
llevar en seguida el caballo a 5eR 5. A7C+
sin conceder tregua ni cuartel
(¡dando jaque!) al adversario, Ambos alfiles se muestran ine-
abriendo a la vez paso a la pro- xorables ...
pia dama hacia 5TR. La actua-
ci"Ón conjunta de la dama'y el ca- 5. RxA
ballo es aquí excepcionalmente
efic~3.Z. También es útil disponer Todo lo que viene ahora es for-
de una torre en cualquier colum- zado.
na abierta, para trasladarla con
rapidez al flanco de rey por la 6. D6C+ RIA
fila 3 y reforzar así el ataque. 7. D6T+! RxA
Algo distintas son las operacio- 8. D7T+ RlA
nes contra el punto 7AR, aunque 9. TxC+ AxT
también en este caso desempeña 10. Tx A mate.
un papel de primer orden la de-
bilidad de las diagonales. Los alfiles blancos han traba-
jado a las mil maravillas prepa-
rando el ataque final de la artille-
Fürstenberg Witman ría pesada.
1955 Después de los ejercicios que
os daré para resolver personal-
Diagrama nlÍm. 194
mente, hablaremos de algunas
otras formas de combinación asi-
mismo utUizadas como «ariete»
contra los peones que defienden
al rey enemigo.

El sacrificio «de trastrueque»

La idea de este sacrificio se ex-


plica mejor por medio de ejem-
plos. N os limitaremos a dos de
los más característicos.

108
Baguov Funnan Todavía siguió 7. TXA, T1TR;
Bakú, 1972 8. D3C+, R2A; 9. TxC con estra-
gos irreparables.
Diágrama núm. 195

Ta tal Karpov
Las Palmas, 1977

Diagrama núm. 196

1. C5A+! Px C

¿Qué ha ocurrido? A conse-


cuencia de este sacrificio, la po-
sición se ha modificado súbita-
mente: la muralla de peones que
protegía al rey negro está rota y 1. ... D6D!
el monarca desamparado. Las 2. PxD PxPD+!
blancas se encuentran de pronto
con objetivos de ataque. A raíz de este cambio se ha
abierto la columna R y el rey
2. D3C+ R3T blanco queda peligrosamente ex-
3. TxP P3A puesto a las amenazas enemigas.
4. A2R!
3. R2D T7R+
Atacando inmediatamente los
puntos débiles del campo ene- Las negras no se apresuran a
migo. recobrar la dama a fin de no de- -
jarle al adversario ni una sola
4. AIR posibilidad de salvación.
5. AxPTR!
4. RxP TID+
¡Hay que destruir a toda costa 5. R4A
o
TXD.+
lo que queda del muro protector! 6. RxP T7-7D!
7. P3A AIAR+
5. AxA 8. RST A2D!
6. D4T R2C Abandonan.

109
Si las blancas retiran el alfil su primera fila. Contra los defen-
a lA o lo defienden por medio sores de ésta se dirigen uno tras
de 9. C3R, el negro repiica 9 .... , otro los tiros del blanco.
A4AD seguido de 10 .... , TIT
mate. 1. C4C

Ataque a la descubierta: con-


Debilidad de la fila 8 tra la torre de 3T y el caballo
€ de 3D.

Korchmar Po]yak 1. PxC


URSS, 1937 2. DxC

Diagrama rrúm. 197 Liquidación de la defensa. La


dama blanca, por supuesto, es ta-
bú: 2.... , PxD?; 3. TBR+, TIA;
4. TxP+, RIT; 5. TxT mate.

2. D2D
3. D5D!!

¡Jugada de rara belleza! La da-


ma blanca sigue siendo inviola-
ble, y la del adversario se en-
cuentra sobrecargada.

3. ~IA

Liberándose de la clavada. Si
3. . .. , P3CR, decidiría 4. T3-3R!

Todo ajedrecista, creo yo, tiene 4. TxP! DxD


su combinación favorita... que 5. T80;.-
no es por fuerza la misma. A mí,
por ejemplo, me gusta mucho la Las blancas ponen punto final
combinación que vamos a ver a la lucha mediante un sacrificio
ahorC?. Tal vez por eso aparece de desviación.
en todos mis manuales, incluido
éste. ¡Perdónenme los ledores por 5. RxT
ser tan «conservador})! 6. T8R+ TIA
La combinación empieza por 7. TxT mate.
tres admirables jugadas, cada una
de las cuales se basa en un tema
distinto. Oomb41aciones «magnéticas»
Observando el diagrama prec~
dente no es difícil descubrir que Estas comb¡naciones tienen por
el «(talón de Aquiles» de la posi- objeto oblígar al rey contrario a
ción de las negras lo constituye que abandone su «(trono» y em-

110
puj arlo hacia el propio campo, R5D; 6. T X A, R6R (se ame::~­
donde le S€rá leída la sentencia ba 7. R2R Y 8. P3A mate): '7'.
de muerte. Ello se consigue de or- O-O, C5D; 8. TDIR+, C7R-:-: ~.
dinario por medio de jaques ince- TxC+, RxT; 10. A5T+, R6R: ::.
santes y a menudo también sa- T3A+, R5D; 12. A7A!, aDaL':':-
crificios. nano
¿Por qué «magnéticas»? Fijaos ¡El florón que viene ahora f'.;e
bien en los ejemplos y os pare- llamado por Paul Keres (~:.:i
cerá como si las blancas estuvie- del arte ajedrecístico»!
ran haciendo uso de un potente
imán que atrae fatalmente al rey
adverso hacia su inexorable des- Pérez Najdorf
tino ... Torremolinos, 1961

Diagrama núm. 199 •


Imbaud Strumilo
Por correspondencia, 1922

Diagrama núm. 198

He aqul una de esas posic:o:::es


cuya evaluación no plantea d.:.f1-
cultades. Ambos reyes tier.e:: la
vida pendiente de un hilo. pero
la ventaja está de parte ce las
l. CxP AxD blancas porque les toca juga: y
2. AxP+ así ad~lantarse a su adversa~:o en
el ataque. No obstante, eS:'0€S
El rey negro accec::: ¡,¡amable- más fácil de decir que de tace::.
mente» a dar un paseo en dit~C­ Al iniciar su combinación. el b~a.:;.­
ción al campo enemigo. co ha de prever todas sus c'J!:se-
cuencias y en particular el ~e:T.a.­
2. R2R te. El más pequeño descuü:o se-
3. A5C+ R3D ría fatal, ya que en el p::esente
4. C4R+! RxC caso las negras pueden pasa.: in-
mediatamente a ia contr2o~2::s:',a
La partida siguió: 5. P4AR +, y lograr así la victoria.
1. C3A+!! 3. RXA
1• .D2D+ T6D
¡.Jugada «de problema»!
Si 4.... , R4A o 4.... , R4R las
1. 'fxC blancas dan mate empezando por
5. DxP+.
AL .... P X e seguiría 2. D7C+. El final de la combinación me-
R4R; 3. D7R+. R4D; 4. TxP rece conocerse: 5. D X P +. R4R;
mate. 6. D4AR+, R4D; 7. DxP+, R5R;
8. D4A +, R4D; 9. D4A +, R4R;
2. D2C+ R4R 10. D6R+. R5D; 11. T4A+, R6A;
3. A4D+!! 12. D1R +. R7C (12 ..... T7D; 13.
T4A+); 13. T2A+. R6T; 14.
En este sacrificio se basaba la D7R+! seguido de mate.
idea de las blancas. Gracias a él· Ahora sois vosotros "quienes de-
la dama gana un tiempo decisivo béis poner a prueba vuestra vi-
para llevara buen término su sión combinativa, 'vuestra aptitud
ataque: . para calcular variantes y. sobre
todo, ¡vuestro entusiasmo!

112
Diagrama núm. 200 Diagrama núm. 202

Juegan blancas Juegan blancas

Diagrama núm. 201 Diagrama núm. 203

Juegan blancas Juegan blancas

113
Diagrama núm. 204 Diagrama núm. 206

JUf!gan blancas Juegan negras

Diagrama núm. 205 Diagrama núm. 207

¡- ~4;W0

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Juegan blancas Juegan negras

114
SACRIFJCIOS INTUITIVO~

N o todas las operaciones tácti- bará tarde o temprano por impo-


cas discurren por vías forzadas. nerse.
Existen combinaciones y sacrifi- Los sacrificios intuitivos son el
cios tras los cuales el bando acti- «fuego sagrado» del ajedrez. Per
vo se contenta en una primera eso se salen de las normas ordi-
etapa sólo con la iniciativa, sin narias, no dependen de ningún
haber logrado ninguna compen- cálculo, ni siquiera el más exacto,
sación material. Más aún, las con- y les resulta extraña toda escala
secuencias de estos sacrificios sue- «absoluta» de valores ...
len a veces sustraerse a un cálcu- En la práctica de cualquier aje-
lo preciso. El adversa rió dispone drecista eminente se dan' sacrifi-
aquí incluso de más recursos de- cios intuitivos, si bíen no siem-
fensivos que, par ejemplo, en las pre pueden considerarse caracte-.
combinaciones «ordinarias», don- rísticos de su estilo. Entre los
de no puede escoger entre varias más fervientes partidarios del sa~
respuestas y debe atenerse en la crificio intuitivo sobresalen, en mi
mayoría de los casos a una sola opinión, dos: el gran maestro aus-
continuación forzada. tríaco Rudolf Spielmann y el ex
Es indudable que los sacrificios campeón del mundo Mikhail Tal.
basados en la intuición del ata-
cante, a quien le parece que la (Véase diagrama núm. 208)
iniciativa así lograda ha de re-
portarle el triunfo, entrañan mu- 1. CxP!?
chas veces un considerable ries-
go, y para decidirse a realiza:los «La corrección de este sacrifi-
el jugador debe estar dispuesto a cio no puede demostrarS€ por me-
enfrentarse cara a cara con el dios analíticos -escribía el pro-
peligro. Este peligro es grande: pio Spielmann comentando su en-
si tal iniciativa no redunda en cuentro-. En una partida por co-
ventaj as tangibles, la supe::ori- rrespondencia sería quizá refuta-
dad material del adversario cca- do, pero en la batalla cuerpo a

115
Grünfeld Spielmann 5. C2A A4D
6. D3TR D2R
Diagrama núm. 208
Las negras no se distraen de su
ataque capturando el PTD blanco.

7. A2R P6D!

fste sacrificio de peón tiene


por objeto despejar la casilla 5D
para el alfil, con lo cual se impi-
de una vez más el enroque blan-
co después de 8. C x P, TRlR de-
bido a 9. "', A5D+, etcétera.

8. CxP TRIR
9. RIA AxPCD

Maniobra característica. Las ne-


gras no se dej an llevar por una
cuerpo, sobre el tablero, con un excesiva codicia de adquisiciones
tiempo de reflexión limitado a 18 materiales, ya que, por ejemplo.
jugadas por hora, debe casi cier- si 9 .... , A6AD; 10. AxA, DxA+;
tamente conducir a la victoria. 11. RIC, T6R; 12. TIR!, TXD; 13.
Tal es, claro está, el punto de vis- T x D, T x C; 14. P3TD, el blanco.
ta de un jugador práctico.» pese a su peón de menos, puede
En general, Spielrnann opina- aspirar a tablas dada la presen-
ba que, si tales sacrificios requi- cia de alfiles de distinto color.
rieran una corrección absoluta y La partida prosiguió así: 10.
una demostrabilidad analítica sin T1R, D3A+; 11. C2A, A5D; 12.
tacha, sería preciso suprimir mu- D3CR, T5R!; 13. P4TR, TI-IR; 14.
chos de los elementos básicos del A5CD, Tx T+ ; 15. AD x T, T6R; 16.
ajedrez. D5C, TxA+; 17. RxT, DXC+;
La partida que comentamos du- 18. RID, AxPC; 19. TIR, A6AR+;
ró veinte jugadas más y es típica 20. A2R, A6A!; 21. AXA, DxA+;
de lo que representa un sacrifi- 22. R2A, A X T; 23. Abandonan.
cio intuitivo en cuanto a canse- V~amos ahora tres ejemplos to-
cuenc:-as. mados de la práctica de Mikhail
Tal.
2. PxC P5D
3. CID AxPR (V éase di:agrama núm. 209)
4. P4R
l. D4C
Para dejar cerrada al menos
una de las dos columnas centra- Preludio de una combinación de
les. varías jugadas con un doble sacri-
ficio de pieza. Este proceder se
4•.. , AxPR justifica así: las blancas tienen a

116
Tal Pachman hay que tener constantemente en
Riga, 1954 cuenta la ventaja material del ad-
versario. Aquí las blancas deci-
Diagrama mím. 209 dieron lanzarse con valentía al
ataque, confiando en que la ini-
ciativa así conseguida sería larga
y peligrosa para el negro.

5. DXC
6. PxP TxT
7. P7C+ RlC
8. AxPT+

Ante todo importa despejarle


el camino a·l PTR.

8. ." RxA
9. TxT C5R! .

Disponiendo sus fuerzas para


el bloqueo del pequeño peón que
su disposición la columna semi- intenta apoyar a su compañero.
abierta AR, mientras su caballo
ocupa un puesto activo en 5D. 10. P5T C2-3A
Además, las fuerzas del blanco 11. D6C+ RlC
predominan en el ala de rey, don- 12. P6T
de la falange «(petrificada» de peo-
nes negros es objeto de presión Diagrama núm. 210
por parte de la artillería enemiga.
En tales casos es necesario eva-
luar bien la posición, pues no hay
que olvidar que los sacrificios in-
tuitivos no surgen ((de la nada».
También ellos dependen de cier-
tos requisitos posicionales.

1. P3C
2. Tl-1AR P3A
3. P4TR! R1T
4. T5-3A P4A
5. PxP!?

Al disponerse a sacrificar dos


piezas, el propio Tal abrigaba du-
das sobre la corrección de su
idea. El caso es que no pueden Al decidirse a sacrificar tanto
preverse con exactitud las conse- material, Tal contaba, natural-
cuencias de parejos sacrificios y men te, con que sus dos peones

117
pasados y avanzados, sostenidos Con esta jugada «tranquila» las
por la dama y la torre, plantea- blancas preparan una astuta com-
rían al adversario problemas de- binación.
fensivos sumamente difíciles que
le llevarían a cometer errores. 13. T2R
Así sucedió en realidad ...
Merecía considerarse 13 . ... ,
12. T2T DIT.

Una falta, aunque excusable. El 14. T3T! C2T


plan defensivo de las negras era 15. T3D DIT
lógico: trasladar la torre a 2R y 16. DxC5R!
un caballo a 2TR, bloqueando só- Este nuevo sacrificio arrastra
lidamen te el PTR blanco. Pero la a la dqma enemiga fuera de ~a
jugada 12 .... , T2T aebilita la pri- primera fila. Ahora el rey negro
mera fila, circunstancia que las queda envuelto en una red de
blancas aprovechan inmediata- mate: 16 .... , D XD; 17. T8D+,
mente. Un escéptico comentaría R2A; 18. P8C=D+, R3A; 19.
aquí: «Tal tuvo mucha suerte». T6D+, R4A; 20. D6C+, R5A; 21.
Sin embargo, estos «golpes de P3CR+, R6R; 22. T3D+, DxT;
suerte» tan típicos de Tal obe- 23. DXD+, abandonan.
decen a ciertas leyes. Los sacri-
ficios intuitivos se apoyan en un
fino «cálculo)} psicológico. Prime- Tal Filip
ro, defenderse es más arduo que Moscú, 1967
atacar. Segundo, los sacrificios
inesperados modifican bruscamen- Diagrama núm. 211
te el curso de la batalla, y al ata-
cante nunca le resulta fácil pa-
sar de pronto a la defensa. Por
último, es muy frecuente que, por
más que el adversario llegue, co-
mo en este caso, a refutar las
amenazas principales, las piezas
del atacante continúen ganando
en fuerza dinámica y, a la más
pequeña debilidad en el campo
contrario, se revelen capaces de
asestar un golpe mortal.
Las negras hubieran pOdido
conseguir tablas continuando 12 .
... , C2T, en vez de jugar como 10
hicieron. Por ejemplo: 13. T8A+,
CxT; 14. PxC=D+, RxD; 15.
D7C+, RIR; 16. P7T, D8D+; 17. 1. CxP! RxC
R2T, D4T+ con jaque perpetuo. 2. DxP P4R
3. TxT TxT
13. RZT! 4. D5T!

118
Según la escala de valores ma- P X P Y ahora 12. A5D. Po:- otra
teriales, las blancas no tienen su- parte, sj no toman el peó~ (11.
ficiente compensación (dos peo- ... , PXP), sigue 12. P5A con
nes) por el caballo sacrificado. efectos igualmente mortales.
Pero esto no significa que su com-
binación se haya construido «so- 9. TxA! Abando!12.!1.
bre arena»: la posición del rey
negro es ahora bastante jDSt"~U­ Decisión justa, ya que después
ra y la clavada del caballo limi- de 9..... PxT; 10. A5D, TXA;
ta no poco su libertad de movi- 11. D5A + las blancas qued2.!1 con
mientos. gran ventaja de material.
Esta otra clase de compensa- La compensación más «volátil»
ción (dinámica) es característica que pueden traernos los sacrifi-
de los sacrificios intuitivos de Tal, cios intuitivos es la que se ca en
los cuales ae ordinario no llevan ·términos d€ tiempo. Esto !:le re-
automáticamente a la victoria y cuerda una partida de Tal con-
exigen la búsqueda de nuevos gol- tra Vladimir Simagin. Mucho des-
pes tácticos, nuevos recursos de pués de haberse acabado. los dos
ataque. A su vez, el adversario grandes maestros seguían tooavía
suele disponer de múltiples posi- analizando la pOSición crítca.
bilidades de defensa, entre las -¿ Tenían las negras que per-
que puede elegir libremente. der forzosamente? -pregt:ntaba
incrédulo Simagin-. ¡Con t:n ca-
4. ... D3R ballo de más!
-Sí, pero... jtan lej os1 -res-
Amenazando acabar con la pre- pondía Tal sonriendo.
sión blanca mediante 5.... , D5C. He aquí la posición en :..:.tigio:
5. P3TR! A4A
6. RIT!
Tal Simagin
Ahora las negras deben contar Moscú, 1963
con la amenaza P4AR.
Dragrama núm. 212
6. A5D

N o es posible, claro está, 6 .... ,


AxP a causa de 7. TIAR.

7. TlD!
¡Todas las piezas blanc~s han
de (carrimar el hombro»!
7. T3D
8. A3T T3T
Las negras se dan cuenta de
que no pueden regresar a ID, por
ejemplo 8. "', TID; 9. P3AD!,
A3C; 10. TxT, AxT; 11. P4AR!,

119
1. T7n P7A a uno de los principios generales
2. CxP CxC de la defensa: «¡Cuantas menos
3. P7A piezas, mejor!» Pero las negras no
tuvieron en cuenta que esta ju-
¿Qué indujo a las blancas a sa- gada debilitaba su primera fila.
crificar el caballo a cambio sola- A 3.... , R2C el blanco pensa-
mente de un peón? Dos cosas: ba replicar 4. P5T!, Y a 3....• D6A
la posibilidad de explotar el ale- 4. D4A manteniendo las amena-
jamiento temporal del caballo zas TaD y P5T-6T, etcétera.
enemigo y la fuerza de su propio
peón avanzado. 4. TxT DXT+
En este momento amenazan 4. 5. R2T C5D
TaD, además de lo cual existen
verdaderas perspectivas de cam- El caballo corre en ayuda de su
bin"ación y ataque en el fianco de desamparado rey. pero ya es'tar-
rey. de ...

3. T8R+ 6. D6A! C6A+


7. Rae Abandonan.
Obedeciendo a u tomáticamente

120
¡ HACIA NUEVOS ENCUEl'fROS!.

Hemos llegado al final de nues- vista estratgico, creando así las


tro viaje por el maravilloso y fas- condiciories ideales para combi-
cioante mundo de la combina- nar.
cióo ajedrecística, en el cual, co- Una prádca intensa, un cons-
mo movidos por una varita mági- tante perfecionamiento, un estu-
ca, silenciosos actores de made- dio sistemüco de la riquísima
ra han encarnado sobre la «es- herencia lellda por nuestros ma-
cena» blanquínegra las más fan- yores ... Tales el camino para al-
tásticas ideas, elevando el ajedrez canzar las lás altas cumbres de
al rango de verdadero arte. la maestrí; ajedrecística. ¡Bue-
Se ha cerrado un capítulo de na suerte, .migos!
nuestro entrenamiento. Espero que A modo e despedida, una pe-
hayáis ganado en visión combi- queña sorresa; 15 combinacio-
nativa y que, en las posiciones nes de mat. cuyo análisis y reso-
más variadas, seáis ahora capaces lución os hrán pasar, no me ca-
de descubrir por vosotros mismos be duda, mmentos muy agrada-
el golpe táctico decisivo para la bles. Con t:1o, para aliviaros un
victoria, por oculto que esté. poco el «tonento de crean>, os
Pero una nueva tarea os aguar- mostraré de .ntemano las más tí-
da todavía: asimilar los princi- picas escena finales que, como
pios del juego posicional. Esto os un faro, ilurinarán vuestra I'uta
ayudará a conducir la partida co- a través delocéano combinativo.
rrectamente desde el punto de

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Diagrama n.úm. 213 Diagrama núm. 215

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Juegan blancas Juegan negras

Diagrama núm. 214 Diagrama núm. 216

. .
Juegan blancas Juegan blancas

123
Diagrama núm. 217 Diagrama núm. 219

Juegan blancas Juegan negras

Diagrama núm. 218 Diagrama núm. 220

. Juegan negras Juegan negras

124
Diagrama núm. 221 Diagrama núm. 223

Juegan negras Juegan negras

Diagrama mím. 222 Diagrama núm. 224

Juegan negras Juegan negras

125
Diagrama núm. 225 Diagrama núm. 227

Juegan negras Juegan blancas

Diagrama núm. 226

Juegan blancas

126
¡COMPROBAD VUESTRA.S SOLUCIONES!

En la «despensa» de lAS ma¡avUlas

Diag. 9: Kb. Eicbstadt. - 1. C5AR+! (actualmente no se permite


comenzar una solución dando jaque, aunque aquí esto es sólo el pre-
ludio de la verdadera «clave)), que viene a continuación), R5C; 2.
DIAl! Astuta jugada que lleva consigo una amenaza imposible de
refutar, sea cual fuere la respuesta del adversario. En efecto, no
hay defensa contra 3. D3T+!!, RxD; 4. C2A mate.
Diag. 10: L. Kubbel. - 1. D3C! ¡Las negras están en zugzwang!
Hagan lo que hagan, reciben mate inmediato: 1. .... P8A=D; 2. T2D
mate. 1. ... , P8A=C; 2. TIR mate. 1. .", P6R o 1. "., Rx T; 2. D4C
mate.
Díag. 11: L. Kubbel. - 1. DIC! La dama se embosca detrás de la
torre, amenazando 2. T5R mate. Las negras no tienen defensa: 1. . ",
CxT; 2. DxC mate. 1. ... , R5D; 2. C6R mate. l ..... R3C; 2. T3CD
mate.
Diag. 12: L. Kubbel. - 1. D5AR! Ocupando una casilla crucial. Si
ahora 1. ...• TXD, queda cerrada la diagonal lCD-7TR y es posible
2. T8TR mate. Y en caso de 1. .... A X D se le cierra el camino a la
torre negra, que no puede evitar este otro mate: 2. T4TR mate.
Diag. 13: W. Meredith. - 1. D2D!! (amenazando 2. D2TR mate),
DXD; 2. C4A mate. 1. ... , R3D; 2. C4A mate. 1. ... , DXC; 2. CiD mate.
Diag. 14: B. Laus. - l. T6D!, AxT; 2. D7C mate. 1. ... , RxT; 2.
D7AD mate. 1. .", TxT; 2. C4C mate. 1. ... , R5D; 2. DxT mate. 1. "',
T5D; 2. T6R mate. A cualquier otra jugada de torre sigue 2. A2T
mate.
Diag. 15: B. Laus. - 1. D5T! ¡Muy bello y difícil! Ahora es posible
1. ... , PXD; 2. A5A mate.. 1. ... , R7A; 2. CXA mate. 1. "., P7A; 2. D3A
mate. A cualquier jugada del alfil de casillas blancas sigue 2. DIR
mate.
Diag. 16: G. Kbiskop. -1. A4R! (amenazando 2. D5D mate), AxA;

127
2.P4A mate. 1. ...• TxA; 2. TxP mate. 1. ...• RxA; 2. T3R mate.!. ....
T5D; 2. D7R mate.
Diag. 17: l. Khokholoush. - 1. RIC!! (el objeto de esta jugada es
despejar la casilla lAD para el alfil: 2. AlA amenazando 3. P3A mate).
PXP; 2. R2A! seguido de 3. DITR mate. 1. ... , A4AD; 2. A7C+. R4A;
3. D7D mate. 1. ... , P6A; 2. DIT+. R6D; 3. A6T mate.

El laboratorio del ajedrecista

Diag. 21: E. Carpenter. - 1. D3TR!. R5R; 2. T4A mate.


Diag. 22: J. Abbot. - 1. D8T!, R4T (5T, 6T); 2. A5A mate. 1. ... ,
R5A; D4D mate.
Diag. 23: 1. R5A!. P7 A; 2. D3T mate. 1. ... , P6R; 2. D7T mate. 1. ....
R6R; 2. R4A mate. . .
Diag. 24: S. Loyd. - 1. R5A!. Rx C; 2. DIO mate. 1. .... R2D; 2. R5R
mate.
Diag. 25: W. Shinkman. - 1. :I'lD!. RxT; 2. D2R mate. 1. ... , A7C;
2. D4T mate. A cualquier otra jugada de alfil sigue 2. DIC mate.

Dos pájaros de un tiro

Diag. 34: M. KhaveI. - 1. A2A, A3R!; 2. T6C, A4D! (en caso de 2.


... , A5A sigue 3. T6AD con la doble amenaza 4. T X A Y 4. T8A +, y si
2.... , A6C decide 3. T6TD+, R2C; 4. T6CD+, de nuevo con un doble
ataque); 3. T5C, A5A; 4. T4C, A6C; 5. T3C, A7T; 6. T3AR, A2R; 7.
T3R, A3D; 8. T3D. A5C; 9. T4D Y después de 10. T4TD+ las blancas
ganan un alfil.
Diag. 35: L. Kubbel. - 1. T3CD!, C3A (a 1. ... , A2A sigue 2. T7C,
C3T; 3. T7T. maniobra que se repite ¡cinco veces en el finall, y si 1.
... , C3T. entonces 2. T7C+ seguido de 3. T7TD); 2. T5C, AID (se ame-
nazaba 3. 5AD!); 3. T5D!, A2R; 4. T7D seguido de 5. T7A.
Puede que estos finales artísticos os hayan parecido demasiado di-
fíciles, lo mismo que los problemas anteriores. ¡No os preocupéis! In-
cluso el fracaso en hallar la clave de la solución -si os habéis esfor-
zado suficientemente--. os será de mayor provecho que el «picoteo».
mecánico de posiciones elementales. Desarrollar la técnica de~ cálculo
y las aptitudes analíticas no es nada sencillo, y cuanto antes apren-
dáis a analizar las composiciones artísticas, más de prisa os perfec-
cionaréis.
Diag. 36: P. Morphy. - 1. DIAR! El alfil negro está amenazado. Si
ahora 1. ... , A7C sigue 2. DICD con mate inevitable. Si 1. ... , A6A
(A5D, A4R, A3A) gana, según el caso, 2. D3D o 2. D5A. Y si 1. ... , P6C
decide 2. C6C+, P x C; 3. D3T mate.
Diag. 37: Yudovich-Chekhover. - 1. AxPA+!, DxA; 2. T8D+,
R2C; 3. D3A, D3A (única posibilidad de liberarse de la clavada y, con-
siguientemente, de la amenaza 4. P4A); 4. D7A+, abandonan.

128
Diag. 38: Vogt-Alexander. - 1. ...• P5A! (las negras amenazan aho-
ra con un sacrificio de desviación, 2.... , D xC!, ginando así el caballo) ;
2. P X P, D6T! 3. Abandonan.
Diag. 39: Lilíenthal-Botvinnik. - 1. ... , T7C!; 2. D4R (naturalmente,
DO sirve 2. DxT a l:ausa de 2.. : .• D4TR r.lr.;.h~. Y después de 2. D1R,
T7C; 3. T2D, D4TR+; 4. R2C, D4T! las blancas !.iO!'1 ví(!timas de una
doble clavada). T X PT +; 3. R X T. D4TH -+-; 'i. R2C. D X T Y las negras
ganaron todavía otro p~n.
Diag. 40: A. Troitzky. - 1. T6R+!, T x 1'; 2. D6T +!. R4D; 3. D4A +,
R3D (si 3.... , R4R, las r:egras pierden la dama tns 4. DjA+); 4.
D5A +, R2D; 5. D7T+ seguido de 6. D x D.
Diag. 41: L. Kalev. - 1. T7T, RlA; 2. C6R+, R2A; 3. CXA, R1C;
4. T6T!, R x C; 5. T6CD, C2D: 6. T7C y las bian-:2s ganan el caballo.
Tampoco hubiera cambiado las cosas 1. ... , R2A eL ... , R3A.

Horquillas de caballo y peón

Diag. 53: Stahlberg-Najdorf. - 1. A7A!, Rx A (si 1. ... , D x A, las


blancas ganan sencillamente con 2. Tx T, debido a la clavada del alfil
negro); 2. Tx T, Dx T; 3. D7C+, abandonan.
Diag. 54: Euwe-Dunkelblum. - 1. ... , CxPA!; 2. AXC, AxA+:
3. R x A, D2T+ (atacando al mismo tiempo la torre blanca de 7D); 4.
Abandonan.
Diag. 55: Tal-Aficionado. - 1. A6C!. D x A (si 1. .... Px A; 2. D8D
mate); 2. D4T+, T3A; 3. Dx A+. D3D; 4. Dx D mate.
Diag. 56: H. Rinck. - 1. C3A+ (pero no l. C6D+?, R5T!, ni tam-
poco 1. TICD+?, R4T; 2. Ti TD+. R5C; 3. TICD+, R6T Y las negras
se salvan), R4A (en caso de 1. .... R4T' las negras pierden la dama
tras 2. TIT+, R5C; 3. C5D+); 2. T5T! (la torre blanca se coloca «al
acecho»). D8A (lo único para no caer víctima de una horquilla de ca-
ballo); 3. T4T!! (otra jugada «tranquila». esta vez con amenaza de
mate, y las negras, desesperadas. tienden una trampa). D2A + (pero
las blancas nO caen en ella), 4. C7D +! Después de 4. e X D? el rey
negro hubiera quedado ahogado. Ahora las bll:1Ca3 ganan fácilmente.
Diag. 57: Redeli-Baratl. - 1. .... ~r:8T+!; 2. p_xT. '1)51'; J. D8C+,
R2C; 4. D3CD, DXA+; 5. DiC, TxPA!!+:!: 6. Rx:T. Do:\. mate. ¡El
mate de las «charreteras»!
Diag. 58: H. Rinck. - 1. T6CO, CIA; 2. ToAD, A5C; 3. R4A, A6T;
4. T3A!, A3R; 5. R5R, A5e; 6. T4A. A2D (por fin el alfil tiene que ocu-
par la casilla 20, donde será clavado); 7. T7A, C3C; B. T7C y una de:
las dos piezas perece.
La condición principal de la victoria de las blancas es que el rey
blanco haya podido participar a 'tiempo en la lucha. Por eso, en lugar
de 3. R4A, hubiera sido incorrecto 3. T4A?, ya que después de 3.... ,
A3R; 4. T6A, A6T; 5. R4A, R1C; 6. T3A, A20; 7. T7A, A6T las blar.(~a5
no pueden ganar.
Diag. 59: T. Gorgiev. - 1. A6A+, R2T; 2. T7C+, R3T; 3. TiA.

129
R3e! (la vulnerabilidad del caballo negro queda ilustrada en esta va-
riante: 3.... , C3A; 4. AxA, CXA; 5. T7D, etc.); 4. T8A, C3A!; 5. AxA,
R2C (las negras esperan aprovecharse de la mala posición de la torre
y forzar las tablas mediante un «ataque perpetuo», pero el blanco dis-
pone de un motivo geométrico que le conducirá a la victoria); 6. T8R,
R2A; 7. T8T!, R2C; B. A6A+!!, RXA; 9. T6T+ seguido de 10. TXC.
En este final compuesto nos admira la aguda y tenaz defensa de las
negras. •
Diag. 60: G. Kasparian. - 1. C8R! (amenazando 2. C7C+ seguido
de 3. A5A mate), R3C!; 2. P5T+, TXPT; 3. P5A+, TxP; 4. P4C, T4R;
5. A5A +!, T x A; 6. C7C! y el rey negro ha caído en una trampa
mortal.

~ acecho

Diag. 68: Po piel-Marco. - Creyendo no poder desclavar su alfil,


. las negras abandonaron. Sin embargo, tenían a su disposición la ju-
gada L ...• A8C!!, tras de la cual habrían abandonado las blancas.
Diag. 69: PoIlock-Alnus. - 1. D7D+!!, AxD; 2. C6D+. RlD; 3.
C7A+, RIA; 4. T8R+, AXT; 5. T8D mate.
Diag. 70: Alexandrov-Zaitzev. - 1. Dx C2A+ (atrayendo al rey
enemigo a un jaque a la descubierta), RXD; 2. C5C+, RIC; 3. T8D+!
(es importante desviar a la torre negra de la columna R, para quitar-
le al caballo la casilla 4R), TxT; 4. A4A+, RlT; 5. C7A+, RIC (aho-
ra el rey negro es víctima de un «molino»); 6. CxA+, RIT; 7. C7A+.
RIC; 8. C5D+!, RlT; 9. C6C+, PXC; 10. TlT mate.
Diag. 71: Horvat-Sapi. - 1. ... , DxC+; ·2. RxD, CxPD+; 3.
R2A, CxA+; 4. RlC, AxPC! (destruyendo la barrera protectora de
peones y abriéndole la columna CD a su propia torre); 5. P3T, C5A;
6. Abandonan. Además de 5. P3T, como se jugó en la partida, las ne-
gras debieron tener en cuenta las siguientes posibilidades: a) 5. C2C,
AXP+; 6. RIT, C5A; 7. T2R, A6C+; B. RIC, C6T+; 9. RIT, C7A+;
10. RlC, T8T mate. b) 5. T2C, AxP+; 6. RIT, A5A+; 7. RIC, AxC+;
8. D2A, Tx T+; 9. RIA, TXD+; 10. RIC, T8T mate.
Diag. 72: Polces-Kremenetzki. - 1. ... , DXP+!!; 2. RxD, C6D+;
3. R3T (aquí era necesario haber previsto estas breves variantes: a)
3. R3C, TRIC+; 4. R4A, C7C mate, y si 4. R4T, entonces 4.... , T5C+;
5. R3T, A7C mate. b) 3. RIC, TRlC mate), A7C+; 4. R4T (a 4. R3C
sigue 4 .... , TRIC+; 5. R4A, C4R mate), TxP+!! (¡en este sacrificio
de desviación se basa toda la combinación de las negras!); 5. P4AD
(a 5. DxT sigue 5.... , C4A mate), TxP+; 6. R3C, T6A+; 7. R4T,
T6T mate.
Diag. 73: Makogonov-Tolush. - 1. ... , ABA!; 2. Abandonan, ya
que no hay defensa 'éontra la doble amenaza 2.... , TxT y 2.... ,
DxPC mate.
Diag. 74: A. Troitzsky. -1. C6T!, D6T+ (se amenazaba 2. AxP+l,
Dx A; 3. C7A+); 2. RIC, R2C; 3. A6D!, PxP (si 3.... , Dx A, decide la

130
horquilla 4. C5A+); 4. AxD, PXP+; 5. RxP, RxC; 6. A6D ga-
nando.
Diag. 75: Sviderski-Marshall. - Aquí no es bueno ganar un peón
mediante L ... , D xP+?; 2. Rx D, C6R+; 3. R3A, CXD, ya que des-
pués de 4. P4A! el caballo negro queda atrapado al borde del tablero.

La clavada

Diag. 89: Dahl-Schultz. - 1. P6R!, AxP; 2. A4D, P3A; 3. D4C!,


abandonan. Si ahora 3 .... , R2A, decide 4. TR1R. Este tipo de clavada
se designa con el nombre de «cruz}), por efectuarse en dos diagonales
a la vez.
Diag. 90: Zek-Travin. - 1. ... , TIC+; 2. T2D, D8D!; 3. Aban-
donan.
Diag. 91: Andersen-Mink~itz. - 1. ... , P4C (apartando la torre de
la defensa del PR); 2. T4-1A, PXP; 3. CxPR (en caso de 3. PxP, C4R
las negras dispondrían para su caballo de la fuerte casilla 5AD),
AxPT!; 4. RxA, D6C+!!; 5. PxD; PxP+; 6. R1T, TxA mate.
Diag. 92: Rubinstein-Chajes. - Con su última jugada, D6T, las
blancas se han liberado de una clavada (la dama estaba en 7C) que
podía resultar peligrosa después de que las negras jugaran C5C. A su
vez atacan el caballo negro, con lo que defienden indirectamente el
propio alfiL No obstante, las negras continuaron 1. ... , DxA; 2. TxC,
DBA +; 3. R2T, D8A Y la torre blanca queda clavada.
Diag. 93: Lado-O'Kelly. - 1 . ... , TXA!; 2. RxT (si 2. DxT, D4T;
3. T1 AR decide 3. ..., C3C seguido de 4. ..., C5T), D3C -7-; 3. R2A,
AXC; 4. Abandonan. A 4. RXA sigue 4 .... , D5C+; 5. R3R, C4D+;
6. R2A, A5T mate.
Diag. 94: Nateli-Flohr. - 1. ... , Tx A; 2. CxT, P4CD. Aquí las
blancas intentaron liberarse de la clavada por medio del contragolpe
3. C X P, pero después de 3.... , D3C! no pudieron hacer frente a la
doble amenaza contra la dama y el punto 2CR.
Diag. 95: Maric-Gligoric. - 1. ... , T6CD!!; .2. AbaIlconan. ¡La
amenaza de mate es más fuerte que la clavada!
Diag. 96: Fuderer-TrÜullovic. - 1. AxP!, Px A (en C2~O de 1. "',
AxC, las negras, después del cambio intermedio 2. AxC-'-, ADxA;
3. A X A, no podrían neutralizar la presión del blanco por la ¿iaganal
lTD-8TR); 2. exp!, D4A (por supuesto, no 2. 'Oo' A:...(D a causa de 3.
C7R mate); 3. TXT!, TxT; 4. DxA, DxD; 5. CxD, A1.\; 6. C5D,
A2C; 7. C6A+, abandonan.

Arterías de· damisela

Diag. 105: Belavenetz-Makogonov. - 1. ... , A6A!; 2. D2A, A5T!;


3. DxAD. DxT+; 4. T2C, DxAR; 5. D5T, A2R; 6. P6R. DXPR!; 7.
TxP, T7D+; 8. T2C+, TXA!; 9. Abandonan.
Diag. 106: Bondarevski-Ufimtzev. - 1. T8T+, R2A; 2. A8R+!,
e x A; 3. R5C! y el mate es inevitable. Las blancas sacrificaron el
alfil para privar al adversario de la posibilidad C X PR +.
Diag. 107: Ejemplo escolar de A. Mason. - La jugada 1. ... , T7C
es un error, puesto que debilita la fila 1 de las negras: 2. T1D, DI T
(a 2 .... , TxD seguiría 3. TxD, P3C; 4. P7T, T7T; 5. T8D+ Y 6.
P8T=D); 3. D4R! (¡sacrificio de desviación!), TIC; 4. TlCD!, P7A
(4 .... , T1AR; 5. DxD, TXD; 6. P7T); 5. TXT+, DXT; 5. P7T, D1AD;
7. P8T=D, P8A=D; 8. D8R+!, DxD; 9. DxD mate. (j
Diag. 108: Ficher-Reshevsky. - 1. AxP+!, RXA (si 1. ... ,
T X A, sigue 2. C6R ganando la dama); 2. C5R! y se acabó la partida,
ya que las negras pierden la dama. En caso de 2 .... , R X C; 3. D5D +,
R4A; 4. P4CR+, R X P; 5. T1CR+, el rey negro no tarda en su-
cumbir.
Diag. 10g: Behting-Romashkevich. - 1. A5T!, D X A (después de
1. ... , P3C; 2. T5 X Cl se abriría con fatales consecuencias para el ne-
gro la diagonal lTD-8TR); 2. T3xC, D3C; 3. T8R+, R2A; 4. DxPD+!
(sacrificio de desviación), abandonan. En efecto, a 4..... T X D sigue
5. T4-7R mate. ¡Espléndida conclusión! .
Diag. 110: A. Troitzky. - 1. D4D+, R4C!; 2. D5A+, R5C; 3.
D3AR+, R4C; 4. D3CR+, A5C; 5. D4T+! (¡atracción!), RxD; 6. A6A
mate. En caso de 5.... , R5A decide 6. D2A +, A6A +; 7. D X A +, R4C;
8. D3CR+, R4A; 9. D3D+ ganando la dama.
Diag. 111: Gun,sberg-Chigorin. - 1. ... , TxPA! (arrastrando a
la dama blanca fuera de su fila 2); 2. DxT (2. RxT, D5A+; 3. R2C,
D5C+ seguido de 4 ..... T2AR+, etc.), D7D+; 3. RIC, A7A+!; 4.
R1A, C5D! (desviando al alfil de la defensa de la torre: ¡sobrecarga!);
5. AxC, DXT+; 5. R2R, TxT; 7. AXA, DxA; 8. Abandonan.
Díag. 112: Niedermaun-Zuchs. - 1. A8A! (atrayendo la torre ne-
gra a 1AD), TxA (si 1. .... D8C+; 2. R2T, DXP; 3. AxT, DxA; 4.
D6D+, D2AD, decide el sacrificio de desviación 5. T8T+!, R2C; 6.
T7T+); 2. T8T+!, RxT: 3. DxT1+, TIC; 4. D6A+, T2C; 5.
D4T+, R1C; 6. D8R+, DlD; 7. DxD mate.

No sólo en los vuelos son peligrosas las sobrecargas...

Diag. 121: Flohr-Horowit¿-. - 1. AXP, PXA; 2. CSC, R2C; 3.


DxPTR+, R3A; 4. C4R+, R2R; 5. D4T+, P3A; 6. TD1A y las blan-
cas ganaron.
Diag. 122: Euwe-Keres. - 1. ... , P3A!; 2. DxPA, T6AD! (desvia-
ción); 3. D5D, T4A! (no inmediatamente 3 .... , T7A a causa de 4.
A2D); 4. D2D. T X A! La dama y la torre blancas están sobrecarga-
das. Si 5. TXT sigue la horquilla de caballo 5.... , C6A+, y la dama
no puede irse de la fila 2 so pena de mate.
Diag. 123: Mason-Winawer. - 1. TxPC!, PXT; 2. D7T+, C2D
(si 2 ... :, RlD, gana 3. D8T+, R2R; 4. D7C+, T2A; 5. P6A+, etc.); 3.
A XC, DIC; 4. T7C+ 11 ¡Jugada de rara elegancia! La torre negra de

132
1C está ligada a la defensa de su dama. La partida continuó 4.... ,
R x T, lo q:.:e les permitió a las blancas dar el siguiente jaque doble:
5. A8A + ! obstruyendo la fila 8) y ahora 5 ..•. , R X A; 6. D X D+, R2A;
7. D7C+, abandonan.
Diag. 124: Keres-Mikenas. - 1. C5A!, PC XC; 2. T3T, abandonan.
No hay de:;\:Dsa contra el mate.
Diag. 125: SmejkaI-Adorjan. - 1. TxP+l, RxT; 2. D4TR mate.
Diag. l26: Rada-Castel. - 1. T X A! (las negras pierden su prin-
cipal defer:sor y sus casillas oscuras quedan «desesperadamente» dé-
biles), TxT; 2. D4D, D4R; 3. TlR!, abandonan.
Diag. '127: Averbakh-Bondarevski. - 1. AxPt, AXA; 2. DxA+t!
(¡magnífico:), RxD; 3. T6C+, AxT; 4. TxA+, RXP (4 .... , R2T;
5. C5C+, e:c.); 5. CXP+, C5C (a 5.... , R5T sigue 6. T6T+, R4C;
7. CxT-;-, R4A; 8. CXD, TXC; 9. A2A+, R4R; 10. P4A+, etc.); 6.
AxC+, R5T: 7. T6T+, R4C; 8. CxT+, RxA; 9. CxD y las blancas
ganaron.
Diag. 128: Ragozin-Veresov. - 1. TxA+, PTxT; 2. TxP+t
(dos ideas combinativas se suceden inmediatamente: ¡eliminación de
la pieza cf::ensora y desviaciónl), RxT; 3. D7T+, R3R (3 .... , RIA;
4. C4A!); 4. DxPC+, R4R; 5. D7C+, RXP; 6. C6A+! En esta hor-
quilla se basaba toda la combinación. Después de 6.... , P xC; 7.
D x D las ::: :ancas ganaron.

El combate por las {{esferas de influencia»

Díag. 139: Kopylov-Carlson. - 1. ... , T6D!! (con la doble amena'"


za 2 .... , TbA mate y 2 ..... C x P mate); 2. Abandonan, pues a 2. C x T
sigue 2..... A3R mate.
Diag. ~.;ü: A. Troitzky. - A primera vista parece que las blancas
ganan m~~ante 1. R x P (es malo 1. P4T a causa de 1. ... , P x Pa.p.;
2. P x P, R5C y las negras dan mate avanzando el PTR) , pero des-
pués de : ..... R5C el rey negro llega a tiempo al flanco de dama.
Por eso: !. P6A!! (bloqueándole al rey enemigo el camino R4C-3A-
2R-1D-P·.-::C). PXP; 2. RxP, R5C; 3. P4T, PxP a.p.; 4. PxP, R4A;
5. P4T, R~?. (ahora las ne6ras amenazan con acercarse al peón pa-
sado, pero el blanco vuelve a bloquearles el camino sacrificando dos
peones r.:~.3): 6. ?6D!, PxP: 7. P6A, PXP; 8. P5T y el peón se co-
rona.
Diag. :~:: A. Gulyaev. - 1. P7R!, elC; 2. P8R=D. A4T+; 3. RxA,
C3A +!: 4. RoC, C X D; 5. RíA, P7C!; 6. Cx P, C3D -;-: í. R6R, C1A; 8.
A1A+!, ?'>·.P; 9. R7D, C2T (yéndose a un refugio {(seguro»); 10.
C4T mat~.
Diag. :4::: Akopian-Ovesian. - 1. .... P6A! (espero que hayáis
encontracc en seguida esta jugada!); 2. AxP, C5A; 3. D2D, P6D+!
(dando ';::::a al alfil); 4. R2T, AxP!; 5. AxA, TxP+; 6. PxT,
TxP+; 7. R3C, D3R; 8. Abandonan.
Diag. 243: Smyslov-Mikenas. - 1. A3R!! Ahora las blancas no

133
sólo amenazan jaque perpetuo en las casillas 6CR y 6TR, sino tam-
bién el contragolpe 2. TíA. Por eso se declararon inmediatamente
las tablas. AL ... , DxA (pero no 1. ... , AxA? a causa de 2. T7A)
seguiría 2. D5T+, RIC; 3. D7A+, RIT; 4. D5T+, etcétera.
Diag. 144: Reggio-Mieses. - 1. ... , T6C!!; 2. DxT, A5Tf; 3. Aban-
donan, pues en caso de 3. DX A decide 3 .... , D6R+; 4. A2R, Dx AR
mate.
Diag. 145: Tarrasch-.consul tan tes. - L A7A!!, DxA (si L ... ,
T x A sigue el sacrificio de diversión 2. D7C+ !1, Tx D; 3. T X P mate;
y si 2. "') RXP, entonces 3. TIT+, D5T; 4. TxD mate); 2. TXP+1,
DxT; 3. D7C+, RxP; 4. TIT mate.
Diag. 146: A. Troitzky. - 1. P7TD, A5A+; 2. RIT (naturalmente
no 2. R3T, ya que después de 2 .... , A4D las blancas perderían), A4D;
3. C6A. T5TD+; R2C, AXP; 5. C4R!!, AxC; 6. P7T, etcétera.

¿En qué sueñan los peones?

Diag. 161: A. Troitzky. - 1. C7R!, D1AR+; 2. R2R, Dx C; 3.


D3AR+, R5D; 4. D3D+. R4A; 5. D3TD+ ganando la dama. Si 2 .....
R5D, entonces 3. C6A+, R5R; 4. D3D+, R5A; 5. D3AR+, etcétera.
Diag. 162: L. Kubbel. - 1. C3R+, R6C; 2. D4C+, R7A; 3. D4AR+,
R7R; 4. D1A+, R7D (a 4 .... , RXC sigue 5. DIR+); 5. DID+. R6A;
6. D2A +, R5C (claro está que no se puede 6. . ..• R5D a causa de
7. C5A +, etc.); 7. D2CD+! (jugada introductoria de un brillante fi-
nal; la victoria se iría de las manos tras 7. D2D+, R4C!; 8. D2R +,
C6D! y el negro se salva), C6C (forzado, ya que a 7 .... , R4T sigue
8. C4A+ con mate); 8. D3T+ !!, RX D; 9. C2A mate.
Drag. 163: A. Troitzky. - 1. D7T+, R3R; 2. ABA+! (es importan-
te que este alfil participe en la lucha; las negras no pueden captu-
rarlo: 2 .... , DXA; 3. D3T+ seguido de 4. DxD), R3A; 3. D8T+,
R4C!; 4. D7C+, R5A (a 4 .... , R4T sigue 5. A4C+, R5T; 6. A5A con
mate inevitable); 5. R2A!, D X A (forzado en vista de la amenaza 6.
D6A+); 6. D3C+, R5R; 7. DxPA+, R4R! (en caso de 7.... , R5D
decide 8. D3R +, R x P; 9. D lA +, etc.: ¡de nuevo la geometría!); 8.
D3A+!, R5A; 9. D3CR+, R5R; 10. D3R+. R4A; 11. D3TR+. ¡Las
blancas logran por fin capturar la dama enemiga gracias a un moti-
vo geométrico!
Diag. 164: Larsen-Lombardy. - 1. P6T!, AxP; 2. AxPR! (des-
clavándose con ganancia de tiempo), TXT; 3. AxPAR+, A2C; 4.
TxA, T3D; 5. TXA+, RIC; 6. T7CR+, RIA; 7. TxPI, TXA; 8. T8T+
seguido de 9. Tx T. .
Diag. 165: Douller-Dukstem. - Jugando 1. P7C las blancas po-
dían, es cierto, ganar la cal(dad después de 1. ... , T2 X A; 2. P X T =D + ,
T X D, pero el alfil centralizado de las negras y su superioridad de
peones en el flanco de dama dejaban al segundo jugador con amplí-
sima compensación por su pequeña desventaja de materiaL El blan-

134
ca, sin embargo, encontró un carnino más seguro para ganar, digno
de una composición artística: 1. TxA!, T2xA; 2. T8D+!! (ne repor-
taba nada 2. PXT?, PxT; 3. TlAD. R1A), TxT; 3. PxT, TIAD; 4.
T1D!. abandonan.
Diag. 166: L. Kuhbel. - 1. D4C+, R1C; 2. C7D+, AxC; 3. PxA,
T8A +; 4. R2C (las blancas capturarán la torre en la casílla 2AD
para acercarse al punto 3D), TIA+; 5. RxT, D3AD+; 6. R3D, DxT;
7. D xP+. R2C; 8. D7A!! (sólo ahora aparece lo proful'do de la de-
cisión de las blancas de no tomar la torre enemiga en.or1AD; de ha-
berlo hecho así. el negro podría salvarse dando jaque en 7CR),
DxD; 9. P8D=C+!
Diag. 167: K. TraxIer y F. Dedrle. - 1. T2T+!, RxT; 2. AxP+l,
Dx A; 3. P8C=A!!, Tx C ¡ahogado!
Diag. 168: F. LazareL - 1. P7D, A3T! (amenazando mate en una
jugada); 2. A8A!, A5A; 3. A6D!, A X A (de otro modo las -blancas
continúan su persecución «perpetua»); 4. P8D=T!! (en caso de 4.
P8D=D? decide 4....• A5A; a cualquier jugada de la dama. el rey
negro se retira con jaque, y después de 6. Dx A, RxD las negras ga-
nan fácilmente), A5A (a 4.... , AxP sigue 5. T3D+, RxT y tablas
por ahogado); 5. T2D, A4C!; 6. T5D, R5A; 7. T2D!, A3T; 8. T6D, R4C;
9. T2D, tablas. Tan pronto como el rey negro se retire de la diagonal
del alfil, el blanco queda ahogado.

Métodos de autodefe.Q.S3.

Diag. 181: Zost-Kruger. - A veces nos olvidamos de que, a di-


ferencia del juego de damas, en el ajedrez no es obligatorio captu-
rar una pieza amenazada. Así, en esta posición, las negras pensaban,
tras la captura automática 1. R x T, apoderarse de la iniciativa me-
diante 1. ... , D3T+. Pero la continuación de las blancas no fue como
creían: 1. D5D+. R1A; 2. D5A+!, RIC; 3. DSAD+, DIA; 4. A7A+!,
R x A; 5. D6R mate.
Diag. 182: Verk.hovski-Petrosian. - 1. ... , TIA!!; 2. D1T+, R1C;
3. D8TD +, R2T y las blancas tuvieron que conformarse con tablas
por jaque perpetuo. En efecto, si capturan la torre (2. rXT) podría
seguir 2.... , D5C+; 3.-D2C, DxT+; 4. R2T, A4R+; 5. R3T, D4T mate,
e b:e:: 3. T:::~~-:, D x ':'1":": 4. R2T, A4R.+ ; j. 73C, D8R, etc8t.era.
Diag. 183: A. Gurvich. - 1. P6C+, R2C; 2. A4A!, DxA; 3. TxP+,
CxT; 4. P8T=A+! (si 4. P8T=D+ sigue 4 .... , R1A; 5. D7C+, RID
y las negras ganan), RIA; 5. P7C+, ¡tablas! El alfil está «empare-
dado». . . .,
Diag. 184: G. Kasparian. - Es difícil imaginar que aquí se escon-
da una idea de tablas por ahogado. 1. C3R! (sería malo 1. R4C a
,causa de 1. ... , T6D; 2, C4A, T5Dl), T7T!; 2. R4C, P6T; 3. R3C, T7CD1;
4. C4C (es débil 4. C1A debido a 4 .... , T8C; 5. C2T, T6C+), T6C+;
5. R2T, R2A!; 6. C2A (una falsa pista sería 6. C5R, R3D!; 7. C7A+,

135
R3R!; 8. C5C+. R4A; 9. CXP. R5C; 10. C2A+, R6A; 11. C3T, T7C+;
12. RIC 1) RIT. R6C y las negr.as ganan), T7C; 7. RIC, P7T+; 8. RIT,
Tx C ¡abogadol

Diag. 180: Nagyi-Eliskases. - 1. ... , A6TR!; 2. CIR, AxP!; 3.


Cx A, TXC+!; 4. Rx'I', TIC+; 5. RIT, C6C+l; 6. RIC, CxT+; 7.
R x e, D6T+; 8. R2R, T7C +; 9. A2AR, A4A; 10. Abandonan.

Diag. 186: H. M~lSon y K. Betinsh. - 1. A4A+!, R2C; 2.


P8T=D+!, RxD; 3. R8A, A4D; 4. C7A+, AxC; 5. A5R+!, TxA; 6.
PX A. Pese a que les toca jugar a las negras, no .pueden evitar las
tablas por ahogado o de otra manera (6 ....• TIR+; 7. Px T~D, et-
cétera).

Diag. 187: A. Gurvich. -. 1. C6R! (no sírve 1. C5R+, RxC; 2. C3D


a causa de 2.... , P4Cl), P7C; 2. C6T+. R3A; 3. C4C+, R4A; 4. C3R+,
R4R! (4 .... , R5R; 5. C1D! con tablas); 5. C4C+, R5R!; 6. C2A +, R4A;
'7. P4R+!. PXP; 8. CID!!, P8C=D. No se ha podido impedir la pro-
moción de este peón, pero las blancas se salvan dando jaque perpe-
tuo: 9. C3R+, R3A; 10. C4C+. R2A; 11. C6T+, R3A; 12. C4C+, R4A;
13. C3R+, R4R; 14. C4C+, R4D; 15. C3n+, etcétera.

Diag. 188: G. Kasparian. - 1. D7T+. R4C; 2. T5D+! (pierde 2.


D8C+?, R3T!; 3. T3TR+, T5T; 4. TxT+, DxT; 5. D8TR+, R4C; 6.
D3R +, R3C; 7. D8R+, R2C; 8. D7D+, R3T; 9. D20+, D4C, o 5.
D3AR+, R4C; 6. D5AD+, R3C; 7. D2AO+, R~~T; B. D20+, D4C), R5C;
3: 05T+, R5A (3 .... , R6C; 4. T3D+ CO~l tablas); 4. 02T+, R5R; 5.
T5R+ !!. DxT. A pesar de la enorme ventaja material del adversario,
las blancas consiguen dar jaque perpetuo: 6. D2R+. R5D; 7. D2CD +,
;::~';D; 3. D.5C+. R3D; 9. D8C+, R3R; 10. D8R+, R3A; 11. D8TR+.
R4A; 12. D5T+, R5A; 13. D2T+. R5R; 14. D2R+, R5D; 15. D2CD+,
R6D; 16. D2AD +, etcétera.
Queda por examinar la variante que hubiera seguido tras 1. ... ,
D3T (en vez de 1. .... R4C). El propio autor da esta solución: 2. T5D+.
R5T; 3. D7R+, R6T! (o 3.... , D3AR; 4. D1R+, R5C; 5. DIC+. R5A;
6. D1A+! con tablas); 4. T3D+. R5C; 5. D2R+, R4A; 6. TIAR+. R3C
(6 .... , T5AR; 7. TxT+. RxT; 8. D4A+ con jaque perpetuo por la
diagonal 1AR-5CD); 7. b8R+. R4C; 8. D5R+, tablas.
En caso de 5 ..... R5T (en vez de la examinada 5 ..... R~A) sigue
8. D2AR+, R4C; 7. T3CR+, T5CR; 8. TxT+, RxT; 9. D2R+. etc.
y por último, si 5 .... , R4C, lleva a tablas 6. T3CR+, R4A; 7. T3AR+,
R3C; 8. DBR+, etcétera.
Tantos jaques, claro está, son aptos para dar dolor de cabeza. pero
sigo creyendo que una tentativa seria de resolve.r este final, aunque
s.:a parcialmente, constituye un magnífico entrenarniBnto con vistas
a desarrollar la técnica del cálculo.

136
A la caza del rey

Diag. 200: Steinitz-Bardeleben. - 1. C5C+, R1R; 2. Tx C+!, R1A


(si 2 .... , DxT, gana sencillamente 3. TXT+, etc., yen caso de 2.....
RX T sigue 3. T1R+, R3D; 4. D4C+, R2A; 5. C6R+, R1C; 6. D4AR+);
3. T7AR+, RIC; 4. T7C+ r, RIT (4 .... , R1A; 5. CxP+); 5. TXP+.
R1C; 6. T7C+!. R1T; 7. D4T+, RxT; 8. D7T+, R1A; 9. D8T+. R2R;
10. D7C+. RIR; 11. D8C+, R2R; 12. D7A+, RID; 13. D8A+. D1R; 14.
C7A+, R2D; 15. D6D mate.
Diag. 201: Kopylov-Timofeev. - 1. Tx PI, T X T (las negras po-
dían ofrecer una resistencia más tenaz por medio de 1. ... , C5A); 2.
C x T, RX C; 3. D X P +, R1A; 4. C4Tl, C5A (no es posible 4 .... , A X C
a causa de 5. A4C+, etc.); 5. AxP+l, R1R (también es malo 5.... ,
RxA; 6. C5A+, etc.); 6. D4C. R2A; 7. DxC+, RxA; 8. TXA+!, aban-
!donan: Después de 8. . .. , D X T; 9. C5A +, las negras no tienen re-
Imedio.
Diag. 202: GODcharov-Strazduns. - 1. P6Ct, PT X P; 2. C X PR!.
lPxC; 3. AxP+, R1T (en caso de 3 ..... T2A se dejaría sentir la ím-
¡portancia de la columna abierta CR: 4. C5D, D1D; 5. T X P, C3-4R; 6.
TXP+, RxT; 7. T1C+. etc.); 4. TxPC, T2A; 5. D5T+, R1C; 6.
T X PC +! (¡elegante remate de la combinación!), abandonan.
Diag. 203: AJekbine-Mindeno. - 1. C5R! (desviando el PD ene-
migo de la casilla donde se encuentra, para que no entorpezca lo que
sigue). PXC; 2. P6C!, DxPC; 3. D4A+, D2A; 4. T8T mate.
Diag. 204: Alekhine-Supico. - 1. D6C!!. PA X D (a 1. ... , TIC si-
gue 2. DXPT+!, RxD; 3. T3T mate); 2. C7XP+, PxC; 3. T3T+.
D5T; 4. T X D mate.
Diag. 205: Katalymov-Mnatzakaniall. - 1. T7D!, Ax T; 2. A6T
(si el alfil negro estuviera en 3R. esta jugada no sería ahora posible
a causa de 2.... , TxA; 3. D8A+, A1C), PxA; 3. DxT+, R1C; 4.
D7 A + Y D8A mate.
Diag. 206: Stefanov-Andreev. - 1. ... , D X P+!! (principio de una
fantástica persecución para obtener la «cabeza» del rey blanco); 2.
RxD, A6D+; 3. R3C. P5A+; 4. R4C. C3T+; 5. R5C (a 5. R4T se-
guiría 5.... , C4A+; 6. R5C, TR1C+; 7. R6A, T3T+; 8. R7A, T2C+;
9. R8A, TlT mate), TRIC-+-: 6. R6A, T1AD+; 7. R7C (otras varian-
tes de interés son: 7. R5C, C2A +; 8. R4C, TR1C mate; 8. R6C, A5D +;
9. R7C, TDIC+; 10. R6A, C3R+; 11. R7D, T2A mate, 8. R6A, C3R+;
9. R7C, TR1C+; 10. R6A. T3T+; 11. R7D, T1D+; 12. RxP. T2T mate)
T2A+!; 8. RxT, A5D!!; 9. Abandonan.
Diag. 207: WestJer-Kreichik. - 1. ''', TXC+; 2. RxT, T8T+!;
3. R X T, D4T+ (gracias al sacrificio de las dos torres, la dama ne-
gra consigue penetrar en la posición del rey enemigo .con ganancia
de tiempo); 4. R1C, D7T+; 5. R1A, D8T+; 6. R2D, DxP+; 7. R3D.
D7AD+; 8.. R4D, D5A+; 9. R5R, D4D+; 10. R6A, D2A+!; 11. R5R.
D4A+; 12. R4D, P4A+; 13. R3A, D7A mate. ¡Cuesta creer que esto
sucedió en una auténtica partida!

137
¡Hacia nuevos encuentros!

Diag. 213: POlugajevski-Sziladyi. ' - 1. TIC+, R3T; 2. A8A+!


(desviando la torre negra de la columna D), Tx A; 3. T3D! Y no hay
defensa contra el mate temático 4. T3T mate.
Diag. 214: Chernikov-Izerbaev. - 1. D7T+, RIA (a 1. ... , R2A
Sigue 2. T3-3TD!); 2. D x C+!, A X D; 3. Tx A+, ·R2C y, después de la
jugada «tranquila» 4. T3-3TD, el mate es inevitable.
Diag. 215: Meier-Hausmann. - 1. ... , DxPl; 2. DXD (forzado,
ya que no se puede dejar la dama negra en 5D debido a la amenaza
mortal de jaque a la deSCUbierta), T7C+; 3. R1T, TxPT+; 4. Rle,
T7C-7C mate.
Diag. 216: Spielmann-Landau. - 1. C6C+, PXC; 2. D4C+, R1T;
3. R2C, abandonan. Las negras no' pueden evitar 4. TI T mate.
Diag. 217: Spielmann-Henlinger. - 1. C7R +! (¡despeje de casi-
lla!), DxC; 2. DxPT+, RXD; ~. T5T+, RIC; 4. T8T mate.
Diag. 218: Aficionado-Stoner.. - 1. ... , TxP+!; 2. AXT, C6C+;
3. AxC, D1T+; 4. A2T, DXA+; 5. RxD, TIT+; 6. Abandonan. ¡Bri-
llante final! .
Diag. 219: Elert-Boll. - 1. ... , C5C!; 2. Px C, D7T+!; 3. Rx D,
A 7 A +; 4. Abandonan.
Diag. 220: A. Konstantinopolski, ejemplO escolar. - 1. ... , T8R+!;
2. TxT, DxP+!; 3. RxD, C5D+; 4. R1C (aquí se ve el Significado
de la primera jugada de las negras: ahora no sirve 4. RID, ya que
las blancas recibirían mate mediante 4..... Cx P mate, cosa que no
nabria sucedido de estar libre la casilla IR). C6AD +! (forzando la
apertura de la columna CD, pues en caso de 5. RI T seguiría 5.... ,
C7A mate); 5. PxC. TIC+; 6. RIT. C7A mate.
Diag. 221: Furman-Klovan. - 1. .... C6A!; 2. P3C (no es posible,
cIaro está, 2. PxC? a causa de 2 .... , T3T. etc.). T3T; 3. P3T, TxP+!;
4. A x T, D3T; 5. Abandonan.
Diag. 222: Levitzki-MarshalL - 1. ... , D6CR!! «La jugada más
bella de mi vida», comentaba posteriormente Frank Marshall. Las
blancas se rindieron aquí. En efecto. si 2. PT x D, sigue 2.... , C7R
mate. Tampoco sirve 2. PAx D debido a 2.... , C7R+ seguido de 3.. ~ .•
TxT mate. Yen caso de 2. DXD, C7R+; 3. RIT, CxD+; f!. RIC, las
negras. retirando la torre amenazada mediante 4 ..... C7R +, quedan
Con ventaja decisiva de material.
. Diag. 223: Polvin-Kreichik. - 1. ... , DxPT+; 2. RXD, C5C+; 3.
RI T, T6TR +; 4. P x T, T7TR mate.
Diag. 224: Gheorgiu-Díez del Corral. - 1. ... , DxT+; 2. RxD.
TxA+; 3. RlC (o 3. RIR, TxPC; 4. RIA, T7'Í'-7A+; 5. RIR, A7D+),
TxPC+; 4. R1T, T7C-7R!; 5. Abandonan.
Diag. 225: Martinyak-Dobos. - 1. ... , C7A+; 2. TxC, A5D!; 3.
Abandonan. No se puede tomar el alfil a causa de 3 ..... T8R+, etc.,

138
y si la dama se retira, las negras ganan la calidad despt.:és de 2.... ,
AxA.

Diag. 226: Taimanov-Kuzminykh. - 1. C6C, C2T; 2. T x A, P X T;


3. DxT+!, DxD; 4. AxP mate.

Diag. 227: Klemens-Eisenschmidt. - 1. A3T! (defendiendo la TR


con ganancia d~iempo). DXA; 2. D6R, C1D; 3. D7A+::, CxD; 4.
C6R mate.

139
COLECCiÓN ESCAQUES

1 Finales de peones. - 1. Maize!is.


2 Finales de alfil y de caballo. - Y. Averbach.
3 Teoría de finales de torre. - lowenfish y Smyslov.
4 Teoría de aperturas, tomo 1: Abiertas. - V. N. Panov.
5 Teoría de aperturas, tomo 11: Cerradas. - V. N. Panov.
6 Defensa india de rey. - P. Cherta.
7 Táctica moderna en ajedrez. tomo 1. - L Pachman.
8 Táctica moderna en ajedrez. tomo 11. - L Pachman.
9 Estrategia moderna en ajedrez. - Ludek Pachman.
10 La trampa en la apertura. - B. Weinsteín.
11 Aperturas abiertas. - L. Pachman.
12 Aperturas semiabiertas. - Ludek Pachman.
13 Gambito de dama. - Ludek Pachman.
14 Aperturas cerradas. - Ludek Pachman.
15 El arte del sacrificio en ajedrez. -'- R. Spielmann.
16 Cómo debe jugarse la apertura. -A. Suetin.
17 Teoría de los finales de partida. - Y. Averbach.
18 El arte de la defensa. - lIia Kan.
19 Táctica del medio juego. - 1. Bondarewsky.
20 La estructura de peones centrales. - B. Persits.
21 La perlección en el ajedrez. - Fred Reinfeld.
22 El gambito de rey. - Paul Keres.
23 Lecturas de ajedrez. - Yuri Averbach.
24 200 celadas de apertura. - Emil Gelenczeí.
25 Defensa siciliana. Variante Najdorl. - P. Cherta.
26 Ajedrez de entrenamiento. - A. Koblenz.
27 Jaque mate. - Kurt Richter.
28 Combinaciones en el medio juego. - P. A. Romanowsky.
29 La defensa Pire. - G. Fridshtein.
30 El sentido común en ajedrez. - E. Lasker.
31 Ajedrez elemental. - V. N. Panov.
32 La apertura catalana. - Neudstadt.
33 El ataque y la defensa. - Hans Müller.
34 Defensa siciliana. Variante Paulsen. - P. Cherta . •
35 La psicología en ajedrez. - Krogius.
36 El arte del análisis. - Paul Keres.
37 Bobby Fischer. - Pablo Morán.
38 Partidas decisivas. - L. Pachman.
39 200 partidas abiertas. - D. Bronstein.
40 El match del siglo: Fischer-Spassky. - L Pachman.
41 ABC de las aperturas. - V. N. Panov.
42 La batalla de las ideas en ajedrez. - A. Saidy.
43 Ataques al rey. - B. F. Baránov.
44 Capablanca. - V. N. Panov.
45 Los niños prodigios del ajedrez. - P. Morán.
46 Tablas. - lo Verjovsky.
47 Leyes fundamentales del ajedrez. - 1. Kan.
48 Ajedrez y matemáticas. - Fabel. Bonsdorff y Riihimaa.
49 El laboratorio de! ajedrecista. - A. Suetin.
50 Cómo piensan los grandes maestros. - P. Schmidt.
51 Defensa siciliana. Variante del Dragón. - E. Gufeld y E. lazu,ev.
52 Psicología del jugador de ajedrez. - Reuben Fine. 0.;'

53 Los campeonatos del mundo. De Steinitz a Alekhine. - P. Morán.


54 Los campeonatos del mundo. De Botvinnik a Fischer. - Gligoríc.
55 Viaje al reino del ajedrez. - Averbach y Beilin.
56 Anatoli Karpo\f. - Ángel Martín.
57 Alekhine. - Kotov.
58 300 Miniaturas. - Roizman.
59 Errores típicos. - Persits y Voronkov.
60 La defensa Aiekhine. - Ea!es y Williams.
61' . Fiña!es artísticos. -- Kasparian,
62 Diccionario de ajedrez. - Ramón Ibero.
63 Curso de aperturas. Abiertas. - Panov y Estrín.
64 Curso de aperturas. Semiabiertas. - Panov y Estrín.
65 Curso de aperturas. Cerradas. - Panov y Estrin.
66 Defensa siciliana. Variante Scheveningen. - A. Nikitin.
67 Práctica de las aperturas. - L. Pachman.
68 Práctica del medio juego. - l. Pachman.
69 Práctica de los finales. - L. Pachman.
70 Ajedrez y computadoras. - Pachman y Kühnmund.
71 Técnicas de ataque en ajedrez. - R. Edwards.
72 El contraataque en ajedrez. - Damski.
73 El mundo mágico de las combinaciones. - Koblenz.
74 Problemas de ajedrez. - C. Seneca.
75 Tratado de ajedrez superior. - Y. B. Estrín.
76 De la apertura al final. - E. Mednis.
TI Fundamentos estratégicos del ajedrez. - Estrín.
78 Kasparov, campeón de! mundo. - Ángel Martín.
79 Ajedrez práctico. - R. ~dwards.
80 Ajedrez magis-:ral. - Kopec y otros.
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Un libro en el que el niño hallará.


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