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Restauración Oligárquica en Argentina (1930-1943)

El documento resume la década de 1930 en Argentina, conocida como la "Década Infame". Tras el golpe de Estado de 1930, se reorganizó el régimen oligárquico mediante elecciones fraudulentas que mantuvieron el poder de los conservadores. La economía se industrializó sustituyendo importaciones. Sin embargo, el Pacto Roca-Runciman de 1933 favoreció los intereses británicos sobre la industria nacional emergente. La represión estatal afectó a anarquistas y comunistas, aunque el Estado luego buscó mediar

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Restauración Oligárquica en Argentina (1930-1943)

El documento resume la década de 1930 en Argentina, conocida como la "Década Infame". Tras el golpe de Estado de 1930, se reorganizó el régimen oligárquico mediante elecciones fraudulentas que mantuvieron el poder de los conservadores. La economía se industrializó sustituyendo importaciones. Sin embargo, el Pacto Roca-Runciman de 1933 favoreció los intereses británicos sobre la industria nacional emergente. La represión estatal afectó a anarquistas y comunistas, aunque el Estado luego buscó mediar

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Unidad 2 - B.

Restauración conservadora en Argentina

LA DÉCADA INFAME
LA REORGANIZACIÓN OLIGÁRQUICA

General José Félix Uriburu, a cargo del primer golpe de Estado de la historia de nuestro país, el día
de la toma del poder.

La reorganización del régimen oligárquico

Nos referimos como “década de 1930” al período que se abre con el golpe de Estado
comandado por el General José Félix Uriburu en 1930 y se cierra con un nuevo golpe de
Estado en 1943, en manos del GOU. Esta década también es conocida como “década
infame”, por ciertas características de la vida política de las cuales hablaremos a
continuación. Podemos definir al período como uno de reorganización oligárquica en tanto
se modificaron las estructuras políticas, económicas y sociales que habían emergido
durante el radicalismo en una suerte de vuelta a la situación previa a la Ley Sáenz Peña. Sin
embargo, veremos que el contexto es otro y por ende las dinámicas políticas, económicas y
sociales también lo serán.
El golpe

El golpe fue concretado por un grupo de militares y civiles al mando de José Félix Uriburu.
Estos quitaron del poder al entonces presidente democrático Hipólito Yrigoyen y ocuparon
los principales puestos de gobierno. Dentro de los golpistas había un acuerdo en la
necesidad de erradicar al yrigoyenismo de la política, en considerar peligrosa la libertad
política de las masas, en el temor a las izquierdas. Sin embargo, más allá de estos acuerdos
generales había una gran ambigüedad a la hora de pensar un programa de gobierno
concreto. Había grupos nacionalistas que pretendían llevar a cabo un gobierno de tipo
fascista, pero también había una oligarquía liberal que deseaba restaurar la Argentina
liberal previa a la Ley Sáenz Peña. Estas diferencias internas al golpe hicieron débil al nuevo
gobierno, motivo por el cual se explica que en 1931 se llamara a elecciones nuevamente.

Ahora, como dijimos, había común acuerdo entre los golpistas en que las masas populares
no podían elegir a sus representantes. Estas eran consideradas ignorantes y brutas, y por
ende incapaces de decidir un buen rumbo para el país. Por ese motivo las elecciones
fueron realizadas durante toda la década en condiciones fraudulentas. Los conservadores
llamaron a estas prácticas “fraude patriótico”, ya que argumentaban que la falta de
limpieza electoral era necesaria y destinada al objetivo de salvar a la patria. Afirmaban que
el fin justificaba medios como el secuestro de libretas de enrolamiento, la expulsión de los
veedores de los comicios, el uso de documentos de personas fallecidas. También se
desarrollaron prácticas de violencia política expresa, como la censura y la persecución de
militantes opositores, especialmente dentro de las izquierdas.

En los años que van desde 1931 hasta 1943 se sucedieron tres presidentes elegidos de
manera fraudulenta: Agustín Pedro Justo (1931-1938), Roberto Marcelino Ortiz (1938-1942)
y Ramón Castillo (1942-1943). Estos tres gobiernos, aún con sus diferentes características,
llevaron a cabo políticas tendientes hacia la misma dirección: la transformación de la
sociedad y la economía desde arriba, sin buscar el acuerdo con el pueblo.

La industrialización

Al calor de la crisis de 1929 se transformaron las doctrinas y prácticas económicas en


prácticamente todo el globo. Los países centrales empezaron a llevar a cabo políticas

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proteccionistas y disminuyeron la compra de materias primas y alimentos de los países
periféricos, como la Argentina. Gran Bretaña redujo sus importaciones y a partir de la
Conferencia Internacional de Ottawa de 1932 estableció acuerdos comerciales
preferenciales con los países miembros del Commonwealth. De esta manera, nuestro país
se vio en serios apuros, perdiendo una parte importante de su mercado externo. Además,
los precios de los productos primarios venían en caída: entre 1925 y 1934 disminuyeron en
un 40%. La crisis entonces golpeó a todos los sectores económicos de nuestro país,
generando un aumento del desempleo y una caída de los salarios reales, es decir,
produciendo un deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores.

Frente a la deteriorada situación económica, y a la luz de los cambios que se estaban


desplegando en el mundo entero, los gobiernos latinoamericanos y el argentino entre ellos,
comenzaron a modificar sus políticas económicas. Por eso es que a partir de 1930
consideramos una nueva etapa de nuestra historia económica, caracterizada por la
industrialización por sustitución de importaciones. El objetivo era reemplazar algunos de
los productos que otrora se importaban para mejorar la balanza comercial, además de
desarrollar la industria para combatir el desempleo.

En esta primera etapa de la ISI se desarrollaron principalmente industrias livianas como la


textil o la alimenticia. La producción era principalmente para el mercado interno, no así
para la exportación. Pero, ¿quiénes financiaron esta primera expansión industrial? En
primer lugar, capitalistas agrarios de origen local. Grandes empresas poseedoras de
latifundios y algunas agroindustrias diversificaron sus inversiones desarrollando nuevos
emprendimientos fabriles. En segundo lugar, llegaron inversiones extranjeras,
principalmente desde Estados Unidos, Alemania, Francia y en menor medida, Inglaterra.
Estas fueron las empresas de mayor tamaño al momento, y pudieron disponer de grandes
capitales para desarrollar fábricas modernas.

Como podemos imaginar, este impulso industrializador cambió la economía pero también
el paisaje. Las fábricas se establecieron en las principales ciudades del país como Buenos
Aires, Córdoba o Rosario. Las economías regionales, que se habían visto profundamente
afectadas por la crisis, comenzaron a expulsar a la población desocupada hacia estas
grandes urbes, que parecían ofrecer oportunidades laborales. Por este motivo, las
ciudades aumentaron su tamaño y su población, así como también se transformaron en

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grandes polos de consumo, generando un fuerte impulso al sector terciario de la
economía.

El Pacto Roca-Runciman

Aún cuando la economía giraba hacia la industrialización, algunos sectores consideraban


que restablecer las relaciones comerciales con Inglaterra era la mejor forma de salir de la
crisis. Por ese motivo, el vicepresidente Julio Argentino Roca (hijo del ex-presidente), y el
ministro de Comercio de la Corona Británica, Walter Runciman, firmaron en 1933 un
acuerdo conocido como “Pacto Roca-Runciman”. Para el gobierno el pacto fue un éxito, sin
embargo la oposición lo consideró vergonzoso.

Algunas cláusulas del pacto


a) La Argentina se aseguraba una cuota de importación no inferior a las 390.000 toneladas
de carne fría, pero Gran Bretaña tenía la potestad de restringir sus compras cuando lo
creyera conveniente.
b) El 85% de la exportación de nuestro país debía realizarse a través de frigoríficos
extranjeros. El 15% restante podía ser exportado a través de empresas argentinas, siempre
y cuando fuera transportado y comerciado por empresas británicas.
c) La Argentina mantenía libres de impuestos los productos británicos.
d) La Argentina se comprometía a no reducir las tarifas de los ferrocarriles, de origen
británico.
e) La Argentina aseguraba tratar benévolamente a las empresas británicas de servicios
públicos y defender sus intereses.

La conflictividad social
Durante la dictadura de Uriburu los anarquistas y comunistas fueron las principales
víctimas de la represión. Pasaron a actuar en la clandestinidad. El Estado se encargó de
apresar a los dirigentes y huelguistas, censurar medios de comunicación, destrozar locales
políticos y sindicales, reprimir las huelgas. El anarquismo, ya diezmado tras la Semana
Trágica, nunca pudo recuperarse de las embestidas de la dictadura y dejó de ser un actor
social relevante. Los comunistas, fuerza más nueva en ese entonces y poderosa a nivel
internacional, sobrevivieron las embestidas del gobierno pero recién pudieron volver a
actuar de manera más o menos pública a finales de la década.

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Desde la asunción de Justo cambió la relación de los gobiernos con la clase trabajadora y
las izquierdas. No se abandonaron las prácticas represivas y violentas, pero se
establecieron otras formas de vínculo. El Estado empezó a establecerse nuevamente como
árbitro a la hora de resolver conflictos laborales. La institución que se destinó a este fin fue
el Departamento Nacional del Trabajo.

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