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Recursos en Derecho Procesal Civil

Este documento habla sobre los recursos en general y el recurso de reposición en particular. Explica que los recursos son medios legales para modificar o dejar sin efecto una decisión judicial. Luego define quiénes tienen legitimación para recurrir, como las partes, terceros afectados, y representantes legales. También describe el concepto de agravio y el control de admisibilidad de los recursos, el cual evalúa si se cumplen los requisitos formales pero no la fundabilidad.

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Recursos en Derecho Procesal Civil

Este documento habla sobre los recursos en general y el recurso de reposición en particular. Explica que los recursos son medios legales para modificar o dejar sin efecto una decisión judicial. Luego define quiénes tienen legitimación para recurrir, como las partes, terceros afectados, y representantes legales. También describe el concepto de agravio y el control de admisibilidad de los recursos, el cual evalúa si se cumplen los requisitos formales pero no la fundabilidad.

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Introducción al Derecho Procesal Civil y Comercial - Módulo 6 – Unidad 3

RECURSOS EN GENERAL
RECURSO DE REPOSICIÓN
Ab. María Virginia Conti

Tema 1.  Recursos.

1.1. Conceptos.           

Llámanse recursos a los medios que la ley concede para obtener que una providencia judicial sea modificada o
dejada sin efecto. Su fundamento reside en una aspiración de justicia, porque el principio de inmutabilidad de la
sentencia, que constituye a su vez el fundamento de la cosa juzgada, derivado de la necesidad de certeza para la
estabilidad de las relaciones jurídicas, cede ante la posibilidad de una sentencia injusta, y los recursos no son otra
cosa, que el modo de fiscalizar la justicia de lo resuelto.[1]

1.2. Legitimación para recurrir.

¿Quiénes se encuentran legitimados para interponer un recurso? Para dar respuesta a dicha pregunta resulta oportuno
ingresar, en primer lugar, al análisis del concepto del agravio.

1.2.1. El Agravio. Interés.

La procedencia del recurso está determinada por la existencia de agravio, de la misma manera que el interés es la
medida de la acción. En este sentido, lo que determina la facultad de recurrir es el interés, noción común a todos los
actos de parte, que referido a los recursos se concreta en la existencia de un perjuicio o gravamen.

El concepto de agravio, requiere que exista disconformidad entre lo peticionado y decidido, y ello es así cuando el
litigante es colocado en una situación menos favorable que aquella que pretendía obtener a través del proceso. En
consecuencia, quien ha obtenido una sentencia favorable, que acoge todas las pretensiones esgrimidas, no se
encuentra habilitado para recurrir.

En principio, el agravio debe surgir de la parte resolutiva de la resolución, y no así de los considerandos, dado que la
sola diferencia en la argumentación y razonamiento del peticionante y el juzgador, pero que por el principio iura
novit curia, arriba en definitiva a la concesión de lo pretendido, no permitiría alegar la existencia de agravio.

No obstante ello, la regla antes señalada no siempre resulta tal –es decir no surge de la parte resolutiva-, como por
ejemplo, cuando en la parte decisoria se remite a puntos de los considerandos, los que en consecuencia formarían
parte de la resolutiva.  En tal sentido, enseña Couture[2]: “… la eficacia de la cosa juzgada, se extiende
necesariamente a aquellas cuestiones que han sido objeto de debate expreso en el juicio anterior y que, sin ser
motivo de una decisión explícita, han sido resueltas implícitamente en un sentido o en otro, como antecedente lógico
de la decisión. … En principio las premisas o considerandos del fallo no hacen cosa juzgada. Pero por excepción
adquieren esa autoridad cuando lo dispositivo se remite a ellos en forma expresa o cuando constituyen un
antecedente lógico absolutamente inseparable (cuestión principal) de lo dispositivo.”[3]

Asimismo, y tal cual se ha reconocido en ciertas hipótesis, “cuando la decisión pueda influir en ulteriores cuestiones,
debe reconocerse el derecho del vencedor a recurrir respecto de los puntos rechazados o no tratados, que de no
hacerlo resultarían sometidos a la cosa juzgada”, “como en un juicio de desalojo en que se hace lugar por
vencimiento de término y se desestima por falta de pago, si lo último se funda en una causa de extinción de la
obligación, pues en esas condiciones hace cosa juzgada en cuanto al derecho de obtener el cobro”.[4]

El interés, debe ser actual, debe existir al momento de la interposición del recurso y subsistir al momento de la
decisión revisora. De no ser así, el recurso deviene abstracto pues desaparece la razón que dio motivo al recurso.
El interés también debe ser directo, es decir afectar al recurrente y no a terceros. El recurso es personal y los
agravios que pudieren existir respecto de otros sujetos no son invocables, ni habilitan la interposición de recurso, si
respecto del impugnante no existe agravio o perjuicio.

El derecho a recurrir es concedido no sólo a las partes, sino también a los terceros, siempre que la resolución de que
se trate les cause un perjuicio. Tomado conocimiento del mismo, el tercero tiene las mismas facultades que las
partes, en las mismas condiciones y plazos que éstas para impugnar por la vía recursiva pertinente la resolución que
lo afecte.

En cuanto a los terceros, el concepto de agravio no refiere a la diferencia entre lo pedido y lo acordado en la
resolución, sino que el concepto se extiende a cualquier perjuicio que le cause la decisión. Es decir se encuentra
habilitado a impugnar por la sola existencia de un pronunciamiento que lo perjudica.

La norma del art. 354 del CPC, refiere a los terceros afectados por una resolución o por su ejecución, señalando que
podrán recurrir en las mismas condiciones y plazos que las partes, contados desde que tomaron conocimiento del
hecho. Son los terceros afectados por una resolución, que sin haber tenido participación, la decisión les causa un
perjuicio. Son otros terceros distintos que los que participan voluntariamente o citados de manera coactiva (arts. 432
y 433 del CPC), ya que respecto de estos últimos, su legitimación recursiva viene otorgada por la equiparación de
facultades prevista por el art. 432 última parte de la ley 8465.

Pueden recurrir entonces:

- Las partes intervinientes, sus sucesores universales (art. 97 CPCC) o singulares (como tercero adhesivo),  y aquéllos
a quienes se les haya negado participación.

- Terceros intervinientes, voluntarios (art. 432) o citados coactivamente (art. 435) salvo el adhesivo que no puede
recurrir contra la voluntad del litigante con quien coadyuva, excepto, fraude.

- Los titulares de relaciones accesorias, comolos abogados, pero sólo por sus honorarios, no así en relación a la
imposición de costas.” El hecho de que el abogado tenga acción para cobrar sus honorarios al condenado en costas
(art. 14 ley 8226) no le confiere legitimación para cuestionar el pronunciamiento sobre costas, cuestión que involucra
directa e inmediatamente a quien es parte en el proceso, no a su abogado”[5].

- Asimismo la aseguradora citada en garantía, aunque no recurra el asegurado. Se ha señalado que reviste el carácter
de litis consorte autónomo, que interviene con total independencia procesal y puede recurrir la sentencia, con
prescindencia de la actitud que adopte el asegurado.[6]

- Los representantes de las partes pueden recurrir las correcciones disciplinarias que se les impongan, el perito las
resoluciones que confieran su actuación, el testigo respecto de la pregunta que se declara pertinente pese  a que se
ha negado a contestar por improcedente, o del cual se ampara en el secreto profesional, etc.[7]

- El Ministerio Público,  Pupilar y Fiscal, cada uno en la medida de su interés. Hay doctrina que señala que la
legitimación del Ministerio se encuentra limitada a los supuestos de que actúa en representación de alguna de las
partes o en un papel equiparable.[8] Por el contrario, se ha entendido que también en los demás supuestos la ley
reconoce legitimación para recurrir[9].

Sobre el punto el Tribunal Superior de Justicia, ha señalado que si no existe una norma adjetiva que especial y
específicamente otorgue competencia al Ministerio Público Fiscal para intervenir en juicio civil, la misma deviene en
inadmisible, aun cuando en la causa se encuentre involucrado el interés público.[10]

- Los jueces, también pueden recurrir resoluciones, en aquéllos casos que fueren condenados a abonar multas
disciplinarias (arts. 126 y 127 CPCC) o se les impusieran costas al revocarse o anularse resoluciones por errores
inexcusables (arg. art. 137).[11]

1.3. Admisibilidad del recurso.  Control de Admisibilidad.

El conocimiento de la instancia recursiva parte de un juicio de admisibilidad formal, de carácter previo y provisorio,
que debe realizar el órgano a quien se le atribuye el pronunciamiento.[12]

Este control, que se distingue del de fundabilidad,  se realiza en dos momentos y por dos órganos distintos, salvo el
caso de la reposición en que sólo el mismo tribunal. En materia recursiva, la admisibilidad está sujeta a un doble
examen.
Así entonces, el primer análisis, es efectuado por el Tribunal ante quien se interpone el recurso. Corresponde a éste
realizar el análisis de manera oficiosa, verificando que se cumplan los requisitos establecidos para la viabilidad del
mismo. Este control de admisibilidad formal, es de carácter provisorio, por cuanto es revisable ulteriormente por el
Tribunal de conocimiento que en definitiva resuelva sobre la fundabilidad de la impugnación.

El segundo examen, entonces, es realizado por el Tribunal que decide en definitiva sobre la procedencia del recurso,
quien al recibir la causa, deberá también controlar el cumplimiento de los requisitos que permitan su admisión, sin
perjuicio de la decisión del tribunal inferior.

“Juez del recurso es el tribunal al que le corresponde conocer acerca de la fundabilidad del mismo, y por tal razón
aquél tiene la última palabra también en cuanto a la admisibilidad, sin estar condicionado por las partes ni por la
concesión dispuesta por un Tribunal inferior..”[13]

En el caso de la reposición, coinciden ambas decisiones en el mismo juzgador, al ser el mismo Tribunal quien se
expide sobre la admisión quien luego resuelve sobre su procedencia. En tal caso se ha señalado respecto del doble
control, que  si ya lo ha admitido y otorgado trámite, al momento de resolver, sólo puede expedirse sobre su
inadmisibilidad, si se trata de situaciones que no pudieron conocerse desde el primer momento, como puede ocurrir
cuando la contraparte, al contestar el traslado, manifieste la existencia de una notificación anterior a la invocada por
el recurrente,  y demuestre la extemporaneidad del planteo recursivo.[14]

Se trata de un control en cuanto a las formas y requisitos determinados por el art. 355 del CPC y de las exigencias
propias del recurso de que se trata. No importa un análisis de la fundabilidad, puesto que ello hace a la procedencia
del recurso, y ese control excede en algunos supuestos a la competencia del Tribunal receptor.

Para que los recursos sean admisibles, como cualquier acto procesal, deben cumplir con las formalidades de tiempo,
modo y lugar, y, específicamente en materia recursiva,  las condiciones previstas por el art. 355 del CPC. Cabe
recordar que el Tribunal debe verificar que se trate de la vía adecuada y prevista por el ordenamiento para la
impugnación que se intente, por cuanto no le es posible al litigante adoptar otra vía distinta a la prevista por el
ordenamiento (Principio de unicidad).

Así entonces, los recursos serán declarados inadmisibles si la resolución fuere irrecurrible, se hubiere interpuesto
fuera del plazo, sin las formalidades correspondientes, por quien no tenga derecho, o no se fundare en los motivos
que la ley prevé.

1.3.1. Irrecurribilidad.

Como la palabra lo indica,  y en un sentido absoluto, es irrecurrible la resolución que no admite recurso alguno.

Pueden señalarse como irrecurribles en el ordenamiento procesal local las resoluciones previstas en los siguientes
artículos: 30 (recusación con causa); 34 (recusación Secretarios); 44 (habilitación de día y hora); 54 (audiencia
reservada); 82 (omisión de firma de letrado); 91 (calificación de la fianza en admisión condicional); 230 (negativa a
responder una posición en audiencia confesional); 273 (recusación de perito); 276 (ampliación de plazo de pericia);
279 (ampliación de dictamen pericial); 290 (desistimiento del testigo por falta de pliego escrito y ausencia a la
audiencia del proponente) 291 (recepción en  el tribunal de testimonios de testigos residentes fuera de la sede); 441
(levantamiento de embargo sin tercería rechazada); 453 (acumulación de autos procedente); 454 (trámite separado
de expedientes acumulados); 503 (plazo extraordinario de prueba); 531 (ampliación posterior a la sentencia de
remate); 610 (número de árbitros); 670 (nombramiento de defensor de ausentes para inventario y partición); 679
(aprobación de las operaciones sin oposición); 687 (aprobación de partición sin oposición); 761 (orden de
lanzamiento), 770 (aprobación de cuentas sin oposición); 779,2 (mantener la posesión y despojo); 810 (ejec.
Sentencia sin oposición); 814 (relación de daños sin oposición);  Ley nacional 22.172: art. 4.

Existen también supuestos en que si bien no existe irrecurribilidad en sentido absoluto, si se limita la interposición de
determinados recursos, ya sea por otorgarse sólo una vía y denegarse otra, o bien por exigirse además  haber ejercido
alguna actividad procesal para poder recurrir.

Ejemplos del primer supuesto, o sea aquéllos en los que se limita la admisibilidad al otorgarse sólo una vía, serían los
casos en que no se habilita la vía de la reposición, pero sí la de la apelación (art. 198, 289 CPC), o bien a la inversa,
son factibles de ser repuestos, pero no apelados (art. 487 CPC).

Ejemplos del segundo caso – es decir en los que se exige haber realizado alguna actividad para poder recurrir-,
resultan los previstos para la apelación en el juicio de desalojo por falta de pago (art. 758 CPC), en el que se debe
acreditar el pago de los cánones locativos, o bien en el juicio ejecutivo, en el que se requiere haber opuesto
excepciones para que se admita la apelación de la sentencia (art. 558 CPC).

1.3.2. Plazos.
En cuanto a las circunstancia del tiempo, en materia recursiva, el art. 49 de la ley 8465 señala que  son fatales los
plazos para interponer recursos (inc. 2),  fenecen por el mero transcurso del tiempo, sin necesidad de declaración
judicial ni de petición de parte (art. 50). 

Son  términos individuales, corren para cada interesado independientemente de las demás partes y participantes
(art. 45 CPC) y se computan en la forma ordinaria prevista por el art. 46 CPC, y con la prórroga legal de las dos
primeras horas hábiles del día siguiente al del vencimiento (art. 53 CPC). La mayoría está establecido en días: tal es
el caso para la reposición (art. 359 CPC),  y la apelación (art. 366 CPC). En años, está previsto uno de los términos
para la revisión, -máximo de cinco años- señala como plazo final de admisión de dicho recurso (art. 397 CPC).

Respecto del plazo en horas, fijado por la ley de amparo (4915), el Tribunal Superior de Justicia  ha señalado que el
Código Procesal Civil y Comercial no contiene normas específicas sobre los plazos por horas ni para su cómputo, y por
tanto las disposiciones legales al establecer el término en horas para la interposición del recurso, deben ser
interpretadas como un día completo y no de hora en hora. Ese es el sentido que, de ordinario, por razones de
seguridad, practicidad y buena fe procesal se debe acordar a la locución “horas” de modo tal que cuando la ley alude
a "veinticuatro" o "cuarenta y ocho horas" refiere a un día o dos, respectivamente. Así también, cabe señalar que
corresponde excluir del cómputo el día de la notificación (arg. art. 45, CPC, ley 8465, último párrafo, aplicable por
remisión del art. 17 de la ley 4915), ya que en nuestro sistema procesal se excluye el día inicial, que no ingresa en el
cómputo de ningún tipo de plazo, por la que el plazo para la interposición del recurso debe correr desde la hora cero
del día siguiente al que se efectuó la notificación de la resolución de primera instancia.[15]

Son pasibles de suspensión por acuerdo de partes (art. 51 CPC), por muerte de alguna de ellas (art. 97 CPC), o por
existir un impedimento notorio (art. 46 CPC).

Pueden ser interrumpidos,  a raíz de un pedido de aclaratoria (art. 337 CPC).

Y en el caso de recurrir el decreto inicial, el demandado cuenta con el mismo plazo que resulte establecido para su
citación de comparendo, dada la expresa remisión al art. 163 CPC que efectúa el art. 357 CPC.

Vencidos los plazos opera la preclusión, es decir se produce la pérdida de la facultad de recurrir por el transcurso del
término.

1.3.3. Preclusión por consumación.

No sólo por la finalización del plazo acordado por el ordenamiento procesal para efectuar determinado acto o ejercer
una facultad opera la preclusión.  Se ha sostenido que el ejercicio de tal acto o facultad, importa la consumación del
mismo y con ello operaría también la preclusión –por consumación.

Sin embargo, sobre el punto, se ha señalado, existiendo doctrina contradictoria, que se puede aprovechar el plazo en
toda su extensión, y entonces el recurso puede ser subsanado o mejorado dentro del término.

Precisando el concepto, el Tribunal Superior de Justicia ha sostenido que el “principio de preclusión no constituye un
fin en sí mismo, sino, simplemente un instrumento interpretativo enderezado a la consecución de un fin específico,
tal el de lograr la adecuada ordenación de toda la actividad procesal desplegable por las partes, permitiendo que la
instancia en curso avance por una secuencia predeterminada  de etapas que, una vez superadas, le sirvan de bases
firmes e inconmovibles. ... Más precisamente, la preclusión por consumación (que opera por haberse ejercitado ya
una vez la facultad de que se trate), sólo encuentra su razón de ser en la inconveniencia de retrotraer el
procedimiento, sea dejando sin efecto las etapas válidamente cumplidas o colocando a la contraria en la necesidad
de reproducir aquella actividad, en función de los planteos – principales, incidentales o recursivos- indebidamente
omitidos en la  primera oportunidad. En atención a ello y con especial referencia a la materia recursiva, es dable
sostener que la preclusión por consumación no provoca, ipso facto y en todas las hipótesis, el agotamiento del
derecho a ampliar o mejorar las críticas de un recurso ya interpuesto, sino en los casos en que, por efecto directo de
esa interposición, se han generado actuaciones posteriores enderezadas a completar la instancia impugnativa. ... Si
el mentado fraccionamiento argumental de la casación no ha derivado en menoscabo alguno al derecho de defensa
de la contraparte, ni en el entorpecimiento del trámite asignado al procedimiento, no se alcanza a vislumbrar ningún
interés superior que, redundando en beneficio de la comunidad del proceso, amerite  restringir al litigante la
plenitud en el ejercicio de su derecho de defensa.”[16]

1.3.4. Formalidades  correspondientes.

El incumplimiento de las formalidades legales, como causal de inadmisibilidad del recurso, refiere a la forma de
proposición según el tipo de recurso de que se trate.

En este sentido, resulta oportuno marcar la diferencia que ha señalado la doctrina respecto de los elementos volitivo
e intelectivo de los planteos recursivos. Así es como, en algunos casos la legislación procesal sólo requiere de la sola
manifestación de voluntad de impugnar la resolución, tal el caso de la apelación en la que resulta suficiente la
interposición por escrito o simple diligencia (art. 366 CPC) e incluso presentada por el abogado patrocinante (arts. 80
y 81 inc.1 CPC), ya que no se requiere la expresión de los agravios,  cuestión que tendrá su oportunidad una vez
radicado el expediente en el Tribunal de Alzada.

Por el contrario, el recurso de reposición, es de aquéllos que deben interponerse de manera fundada (art. 359 CPC).
En esta impugnación, ambos elementos integran el escrito recursivo, e importan una formalidad que hace a su
admisibilidad.

Con iguales formalidades, es decir articulación fundada, se exige la interposición de los recursos extraordinarios de
casación (art. 383 CPC) e inconstitucionalidad (art. 393 CPC), el recurso de apelación por honorarios (art. 121 ley
9459), la apelación en el juicio de amparo (art. 15 de la ley 4915)

- Cabe agregar que por ley impositiva provincial se impone una causal de admisibilidad para el recurso directo por
ante el TSJ ante la denegatoria de la casación, al establecerse el pago de la tasa de justicia, con la finalidad de
evitar la proposición de articulaciones manifiestamente inadmisibles ante el máximo Tribunal, siendo su imposición
de corte disuasivo tal como así lo reconoció el máximo Tribunal local.[17]

1.3.5.  Falta de legitimación.

La norma del art. 355 del CPC, refiere a “quien no tenga derecho”. Recordando que el supuesto bajo análisis es la
admisibilidad del recurso, el control que debe efectuarse es un control formal, por lo que debe exigirse sólo la
existencia de agravio que afecte al que pretende recurrir. Sobre el punto cabe el análisis realizado sobre la
legitimación para recurrir.

1.3.6.  Motivos no previstos por la ley.

Esta causal de inadmisibilidad, entra en juego principalmente para la concesión de los recursos extraordinarios, los
cuáles sólo pueden ser deducidos por los motivos y causales expresamente previstos, y al recurso directo, por cuyo
medio sólo es lícito reclamar una indebida denegación[18], no así en materia de recursos ordinarios respecto de los
cuales no se encuentran limitados los motivos.

1.3.7.   Impugnación del decreto que decide sobre la admisibilidad.

Realizado el primer control de admisibilidad por el Tribunal de que se trate, corresponde analizar cuáles son las vías
impugnativas para revertir o cuestionar la decisión.

1.3.7.1. Para los supuestos de admisión del recurso,  la parte contraria al recurrente, puede:

- en el caso de la reposición, al evacuar el traslado, plantear que el recurso ha sido indebidamente admitido por no
configurarse los requisitos del art. 355 del CPC. En este supuesto, le corresponde asimismo, por el principio de
eventualidad, evacuar el traslado expresando los motivos por los que no resultaría procedente (fundabilidad del
recurso), para el supuesto de que el Tribunal no estime viables los cuestionamientos que realiza sobre la admisión.
Cabe la misma consideración, para aquellos recursos de apelación que deban ser fundados al momento de la
interposición (vgr. Apelación de honorarios)

- en el caso de la apelación, la ley prevé la oportunidad específica para la contraria al apelante,  para cuestionar la
concesión  en el art. 368 del CPC. En el mismo se señala que “… La resolución en que se conceda el recurso no será
recurrible pero podrá ser revocada por el superior a solicitud de parte o reformada en cuanto al efecto en que haya
sido concedido. La reclamación se hará dentro de los tres días de la notificación del primer proveído que se dicte ..”

- en el caso de los recursos de casación e inconstitucionalidad, la impugnación al decreto debe canalizarse al


momento de contestar el traslado, a semejanza de lo señalado para la reposición.

1.3.7.2. Para el supuesto de declaración de inadmisibilidad de un recurso, las vías impugnativas con que cuenta el
recurrente son:

 - en el caso de la reposición, no habría otro recurso para revertir la denegatoria, puesto que resulta ser el mismo
juez del recurso aquél que lo ha desestimado. No obstante, previendo esa posibilidad, la vía adecuada resultaría la
apelación subsidiaria, siempre que se trate de una resolución apelable (363  1º párr.).

- en el caso de la apelación, casación e inconstitucionalidad, la vía adecuada es el  Recurso Directo.

- inadmitido el Recurso Directo frente a una apelación denegada, puede dar lugar a los recursos extraordinarios, si se
configuran las causales.
- finalmente frente a la denegatoria de éstos, quedaría el recurso extraordinario federal.  Excepcionalmente, el
Tribunal Superior de Justicia ha admitido el recurso de reposición con fundamento en “el principio de economía
procesal que debe presidir los actos jurisdiccionales y la prestación de un mejor servicio de justicia, que excluya los
excesos rituales.

1. 4. Alcance del Recurso.

En su primer párrafo el art. 356 del CPC, marca los límites que deberá respetar el Tribunal revisor, señalando que “El
recurso sólo atribuye al tribunal que lo debe decidir, el conocimiento de los puntos de la resolución a que se refieren
los agravios”.

El Tribunal del recurso, sólo debe analizar y decidir respecto de aquello que ha sido motivo de agravio. La norma del
art. 356, responde al principio de congruencia y al principio dispositivo, y en consecuencia sólo la materia que se ha
impugnado puede ser revisada por el Juez del Recurso. Avanzar sobre otra materia, implicaría desbordar los límites
impuestos por el recurrente, y fallar extra petita. Las cuestiones no recurridas, quedan firmes y consentidas,  y el
Juez del recurso no puede avocarse al conocimiento de las mismas. El Tribunal  que conoce del recurso sólo puede
modificar el fallo impugnado en la medida de los agravios. Responde a la regla que en su expresión latina se formula
como “tantum devollutum quantum apellatum”, la que si bien refiere a la apelación, resulta aplicable a todos los
recursos.

Corresponde precisar que el principio señalado cede en algunos supuestos:

- Si se encuentra afectado el orden público, éste no puede verse limitado por la voluntad de las partes, razón por la
cual el Tribunal del recurso, debe ingresar al análisis en defensa del interés general. Tal el supuesto de existencia de
cosa juzgada, en el que, en cualquier estado o grado del juicio, aun de oficio, debe ser declarada (art. 141 CPC). En
igual sentido debe procederse si se configura un caso de prejudicialidad (art. 1101 del CC).

- Cuestiones accesorias a la impugnación principal: aun cuando el recurrente no se haya referido a las mismas, su
carácter de accesorio impone la modificación de lo decidido si así resulta de la cuestión principal. Así sucede en
cuanto a la imposición de costas. Si es revertida la decisión, y el vencido resulta vencedor, debe ajustarse la condena
en costas conforme el principio del vencimiento (arts. 130 y ss del CPC). Lo mismo cabe para las regulaciones de
honorarios, las que responden al resultado obtenido en el juicio, tanto para la determinación de la base como para la
valoración de la actuación del letrado.

1.4.1.  Prohibición de “reformatio in peius”

La segunda parte del art. 356 del CPC, consagra legislativamente la garantía constitucional de la “no reformatio in
peius”, como expresión del derecho de defensa y de la propiedad (arts. 18 y 17 de la C.N.). La regla importa la
prohibición para el tribunal de recurso de colocar en peor situación a quien ha recurrido, si no ha mediado
impugnación de la contraria. El juzgador en la instancia revisora no puede excederse de los límites que configura la
materia sometida al recurso, ni tampoco modificarla en perjuicio de quien ha promovido el recurso, si la otra parte
ha consentido o se ha allanado a lo resuelto sin cuestionar lo decidido. La justificación de la regla viene dada por la
finalidad propia del recurso, por cuanto el mismo tiene por en miras mejorar la situación del que impugna, y no
puede empeorar, si su contraria la ha consentido. Sobre el punto, el Tribunal Superior de Justicia ha sostenido que
“… el principio bajo la lupa consiste en una prohibición al Tribunal de recurso de empeorar la situación procesal del
recurrente, en los casos en que no ha mediado impugnación de la contraria. Ello así, el principio de la reforma en
perjuicio es – en cierto modo- un principio negativo que impone fundamentalmente una abstención: “no es posible
reformar el pronunciamiento recurrido en perjuicio de su único impugnante. El principio funciona no sólo en los
supuestos en los que la resolución recurrida sea modificada parcialmente sino también cuando ésta resulte anulada
con motivo del recurso”[19]

1.4.2. Efectos respecto de los litisconsortes.  Personal y Comunicante.

En la hipótesis de litis consorcio activo, pasivo o mixto en que cada litigante actúa en forma autónoma, si unos
recurren y otros consienten la misma resolución, se ha dicho que se impone distinguir entre litis consorcio voluntario
y necesario: “En el litis consorcio voluntario cada litigante conserva su personalidad o autonomía. Es un caso de
acumulación subjetiva de demandas que bien podrían haberse tramitado separadamente por distintos juzgados… La
sentencia que decida la revocatoria, la apelación o la casación solamente comprenderá y beneficiará a los
recurrentes”… En el litis consorcio necesario, en cambio, como en el caso de obligaciones solidarias o indivisibles, si
la misma ley impone demandar conjuntamente, por ej., en la simulación a dos sujetos, la solución es distinta.”[20]

La regla general en materia recursiva impone que el recurso beneficia sólo a quien ha hecho uso de la vía
impugnativa. Por lo tanto, en principio, no extiende sus efectos a los demás colitigantes que se encuentran en su
mismo polo de actuación. “Cuando varias partes actúan como actoras o demandadas (litisconsorcio), el recurso
interpuesto por una de ellas ni aprovecha ni beneficia a sus litisconsortes, salvo el caso de litisconsorcio necesario,
solidaridad o indivisibilidad de la prestación, o cuando actúen bajo una sola representación.”[21]

En igual sentido, se ha considerado que “… existiendo un litisconsorcio pasivo de carácter facultativo, el demandado
que no apela la sentencia que lo desfavorece no puede ser beneficiado por el recurso de apelación que articularan
otros en la misma situación de parte…”[22]

Así también se ha destacado que “en caso de litisconsorcio voluntario… y en virtud del principio de la personalidad de
la vía recursiva extraordinaria, la casación interpuesta por uno de los litisconsortes no puede beneficiar o perjudicar a
los restantes litis consortes…”[23]

Frente a esta postura mayoritaria, se ha controvertido la solución para los supuestos de litisconsorcio facultativo en el
que el supuesto de hecho es común a todos los litigantes, entendiendo que cuando en un litis consorcio voluntario, las
pretensiones deducidas exhiben conexión de causa y/u objeto, se requiere el dictado de una sentencia única,
señalándose que … “resulta ilógico pensar que el juzgador pueda arribar a la verdad sobre un hecho común sólo en
relación al litigante que desplegó una determinada actividad, y a otra conclusión, con respecto a los demás. La
inactividad impugnativa de los restantes litis consortes, resulta insusceptible de alterar la necesaria unidad del
juzgamiento en cuestión. En consecuencia, tanto la preservación de la cosa juzgada como el principio de preclusión
procesal, ceden ante la manifiesta incompatibilidad con la existencia de una sentencia contraria recaída en el mismo
juicio, que versa sobre un único y mismo hecho.[24]

Tema 2: Recurso de reposición.

2.1. Concepto.

La reposición en el ordenamiento procesal de nuestra provincia, se encuentra ubicado en el capítulo VI “Recursos”, y


el artículo 358 CPC lo define en igual sentido. No obstante ello, parte de la doctrina ha señalado que su naturaleza es
de tipo incidental, y no se trata de un verdadero recurso, dado que es el mismo tribunal quien resuelve su
procedencia y no otro Tribunal el que decide sobre la resolución cuestionada, careciendo del efecto devolutivo que se
señala como propio de los recursos.[25]  A diferencia de la ley 8465,  la ley 7676, de procedimiento del fuero de
familia, lo regula como incidente, en su art. 117.

Puede definirse al recurso de reposición, como “el remedio procesal tendiente a obtener que, en la misma instancia
donde una resolución fue emitida se subsane, por contrario imperio, los agravios que aquella pudo haber inferido”[26]

Así es como el recurso de reposición procede contra los actos de decisión: decretos o autos, dictados sin
sustanciación, traigan o no gravamen irreparable, a fin de que el mismo tribunal que lo dictó, cualquiera  fuera su
grado, los revoque por contrario imperio (art. 358 CPC).

Se trata de un recurso del tipo “ordinario”, lo que implica que no existe limitación en cuanto a las causales definidas
por la ley para que proceda, sino que la injusticia de lo decidido por tratarse de un acto viciado habilita esta vía
recursiva. Es decir ante la existencia de vicios o errores en la decisión, ya sean del tipo “in procedendo”, “in
indicando” o “in cogitando”, sea que recaigan sobre cuestiones de hecho (valoración de la causa) o de derecho
(errónea aplicación del derecho) cabe la interposición del recurso de reposición.

El vicio, cualquiera sea su tipo, debe recaer o residir en el mismo acto decisorio, de no ser ello así, sino que el error
provenga de otro tipo de acto, no procedería la reposición, sino el incidente de nulidad, ya que la reposición procede
en contra de decretos o autos, y no otro tipo de actos procesales. No obstante lo expresado, hay doctrina en
contrario para el supuesto de que la resolución sea contraria a derecho por la existencia de un yerro en el
procedimiento que llevo al dictado de la misma.[27]

Respecto de la nulidad existente en la misma resolución impugnada, se ha señalado que la vía impugnativa
procedente es la recursiva, cuando por ejemplo carece de la firma del magistrado un decreto que debía contenerla
[28], y no la del planteo de nulidad como lo sostiene otra doctrina[29], porque se duplicarían las vías de impugnación
para un mismo tipo de acto procesal (los de decisión), y entonces no se cumpliría con el principio de especificidad o
unicidad en materia impugnativa.

2.2. Procedencia. Análisis del art. 358 del CPC.


Para el estudio de este recurso, analizaremos en primer lugar el art. 358 del CPC. Así entonces la legislación procesal
local señala:

-  “El recurso de reposición procederá contra decretos o autos… “

Vale recordar, se trata de la vía legal prevista para la impugnación de actos procesales de  naturaleza
decisoria.Quedan excluidas por definición las sentencias,  ya que sólo procede contra decretos o autos.

 “… dictados sin sustanciación…”

La sustanciación importa la realización de la regla de bilateralidad en el proceso, mediante la cual la parte contraria
ejerce su derecho de defensa al responder a una petición, o al tener la posibilidad de ejercerlo frente a alguna
postulación de su contraparte.  Se concreta la sustanciación antes del dictado de una resolución cuando la contraria
ha sido escuchada o se le ha dado la posibilidad de hacerlo al ordenarse un traslado o vista de la petición presentada.

Decretos o autos dictados sin sustanciación, son entonces, todos aquéllos que han sido dispuestos sin haber escuchado
a la contraria, es decir sin previo traslado o vista, decidiendo el tribunal de manera directa ante la petición realizada
por algún litigante.

Quedan exceptuados no obstante de este recurso, los decretos o autos dictados sin sustanciación a los que la ley les
ha previsto otra vía impugnativa, como por ejemplo a la denegatoria de un recurso de apelación, casación o
inconstitucionalidad, en el que el canal indicado es el recurso directo (art. 402 CPC),  o el decreto que admite una
demanda, cuando la vía sea la de la excepción defecto legal (art. 184 CPC). Así también se ha señalado que  el
decreto que dispone un rechazo liminar de la demanda por resultar “improponible objetivamente”, debe ser
cuestionado por la vía de la apelación directa, ya “que no podría ser revisada por el mismo juez quien, por haberla
dictado, por haber juzgado la causa en el fondo, habría quedado ya privado de jurisdicción en relación con el fondo
del asunto (art. 336).[30]

En tal sentido señaló el Tribunal Superior de Justicia que “el remedio procesal bajo examen autoriza a los litigantes a
solicitar la revocación por contrario imperio, de un decisorio, ya se trate de un decreto o un auto, dictado sin
sustanciación, por ante el mismo Tribunal del que emanó la resolución cuestionada (art. 358 ib.) Definido así el
ámbito objetivo de aplicación del recurso de reposición planteado, se pone de manifiesto que éste resulta
improponible respecto de resoluciones de mérito…  este TSJ consideró improponible la acción declarativa respecto de
la norma impositiva municipal. Tales extensiones del auto impugnado – derivadas de la excepcionalidad de la vía
intentada-, implican la sustracción de materia propia de la acción declarativa de inconstitucionalidad incoada, por lo
que al margen de la sustanciación previa, al no recaer sobre un incidente o artículo del proceso, se torna
improcedente el recurso de reposición. En suma la trascendencia de la resolución impugnada en orden a al viabilidad
de la vía elegida por el accionante la torna insusceptible de ser conmovida a través del camino recursivo
ejercido.”[31]

- “… traigan o no gravamen irreparable”

La existencia de gravamen, es requisito indispensable para la procedencia de cualquier recurso, si no  hay perjuicio
no hay derecho a recurrir. Recordando lo mencionado en el análisis de la legitimación para recurrir (art. 354 CPC), si
no hay gravamen, no hay interés, y por lo tanto el recurso es inadmisible. Así es como debe interpretarse el art. 358
del CPC, en cuanto señala “exista o no”, el que refiere a la “irreparabilidad” (en la sentencia) del agravio y no al
agravio mismo.  Lo que quiere significar en definitiva la expresión es diferenciar la situación de la prevista en el art.
361 inc. 3 de la ley 8465.  Sólo  basta la existencia de gravamen, y que la resolución no sea de aquéllas irrecurribles.
[32].

La diferenciación, sobre la irreparabilidad es pertinente para otros recursos, pero no para la reposición.

-"… a fin que el tribunal que los haya dictado…” a este respecto es el mismo tribunal quien decide sobre su propia
resolución.

- “… cualquiera sea su grado…”    Sobre el punto cabe la siguiente aclaración cuando la reposición se interpone en
contra de una resolución –decreto o auto - dictado por un Tribunal Colegiado.  Se deben distinguir tres situaciones:
”Contra las resoluciones del colegio es admisible siempre que no hayan sido dictadas previa sustanciación y que por
naturaleza no sean sentencia o autos que deciden artículo. Contra las decisiones emanadas del presidente o de quien
lo reemplace en el caso concreto, es procedente siempre la reposición cualquiera sea la materia sobre la que verse.
Es un derecho de los litigantes requerir siempre y en todo caso la intervención del tribunal en pleno para que
reexamine la decisión adoptada individualmente por alguno de sus miembros… Finalmente, y con mayor razón, son
recurribles por reposición las providencias de mero trámite o los decretos propiamente dichos dictados por los
secretarios, los que se reputan emanados del presidente o del miembro encargado del despacho del tribunal.”[33]

En cuanto a las resoluciones del Tribunal Superior de Justicia, éste ha considerado:  “Que el remedio procesal bajo
examen autoriza a los litigantes a solicitar la revocación por contrario imperio, de un decisorio, ya se trate de un
decreto o un auto, dictado sin sustanciación por ante el mismo Tribunal del que emanó la resolución cuestionada
(art. 358 ib.) sin embargo, en el caso, el auto que por esta vía se cuestiona no es de aquellos que resultan
susceptibles de reposición, toda vez que tal remedio se reserva para las resoluciones más simples, para los autos o
decretos de trámite, de menor importancia y que en principio no pueden ser recurridos por vía de apelación y no los
que resuelven una incidencia que esencialmente deben considerarse sentencias interlocutorias en cuanto ponen fin a
la controversia sobre una cuestión litigiosa determinada (dfr. Vescovi, Enrique, “Los recursos judiciales y los demás
medios impugnativos” Ed. Depalma 1988, Bs. As. pág. 89/90).  Dicha postura resulta por lo demás, concordante con
jurisprudencia reciente de este Tribunal Superior en la que se dejó asentado que “en principio las resoluciones
emanadas del Tribunal Superior de Justicia sólo admiten impugnación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
No obstante ello, cabe admitir el recurso de reposición cuando se ha incurrido en errores o inadvertencias materiales
perceptibles sin más análisis. Así lo aconsejan el principio de economía procesal, que debe presidir los actos
jurisdiccionales, y la prestación de un mejor servicio de justicia que excluya excesos rituales (TSJ Sala civil, Auto
Interlocutorio 189 del 29/8/00 en autos Centauro SA).  En el subexamen la resolución por la cual se declara la
inadmisibilidad formal de la acción declarativa de inconstitucionalidad incoada, de competencia originaria de este
Tribunal Superior, debe entonces ser considerada una sentencia definitiva toda vez que excluye cualquier otra
posibilidad de discusión de la cuestión propuesta en el ámbito de la Justicia Provincial. Ello así, el interesado sólo
podrá obtener una revisión de la decisión tomada en el orden local a través del recurso extraordinario federal del
art. 14 de la ley 48.”[34] 

Así también lo expresó al sostener que “los eventuales vicios de los que pudieran adolecer las resoluciones emanadas
de este Tribunal sólo admiten impugnación mediante el carril del art. 14 de la ley 48 ante la Corte Suprema de
Justicia de la Nación. No obstante lo expuesto, cabe admitir el recurso de reposición cuando se ha incurrido en
errores o inadvertencias  materiales advertibles sin mayor análisis... Así lo aconsejan el principio de economía
procesal que debe presidir los actos jurisdiccionales y la prestación de un mejor servicio de justicia, que excluya los
excesos rituales manifiestos. (En este caso se procuraba revertir la inadmisión de un recurso de queja en el que no se
había acompañado copia de la contestación del recurso de casación).[35]

-“ … los revoque por contrario imperio”  la finalidad del recurso, es decir, se deje sin efecto se modifique, sustituya
o anule la decisión adoptada por no resultar ajustada a derecho

Por último, es importante consignar que no cabe la reposición para la aclaración de errores materiales, por cuanto
éstos deben subsanarse por la vía de la aclaratoria (art. 336 CPC). Se diferencia ésta vía de la reposición, por  cuanto
no se busca una modificación sustancial en lo resuelto sino la enmienda de simples errores, u omisiones o la
aclaración de puntos oscuros. Asimismo,  la aclaratoria suspende los plazos para otra vía recursiva (art. 337 CPC)

2.3. Formalidades.

- Plazo: La reposición debe interponerse dentro de los tres días de notificada –según la forma que corresponda (arts.
143 y ss del CPC) - la resolución atacada.  Se trata de un  plazo individual (art. 45 CPC).

- Forma:  Por escrito y con las formalidades del art. 37 del CPC, salvo que se trate de una audiencia y el supuesto del
art. 68 (reclamo verbal ante el actuario por denegar la exhibición del expediente), de manera fundada, y con
indicación precisa de la decisión que se ataca. El recurso de reposición debe contener la crítica razonada de la
resolución que se impugna, señalando el perjuicio y los vicios que aquejan al decisorio, y desarrollando los
fundamentos que justifican la revocación del decisorio en cuestión.

Es decir coinciden en el mismo momento la presentación del elemento volitivo e intelectivo, la manifestación de la
voluntad por la que se denuncia la protesta y sus motivos o fundamentación.[36] Rige el principio de autosuficiencia,
y no cabe ampliación posterior, por el principio de preclusión, en el caso, por consumación del acto procesal.

2.4. Decisión in limine.

El tribunal puede decidir liminarmente ante la presentación del recurso, de las siguientes maneras:

- por inadmisibilidad: Si concurren las circunstancias previstas por el art. 355 del CPC, analizadas precedentemente,
corresponde el rechazo in limine,  por resultar inadmisible.

- por improcedencia: si resulta admisible, en los términos del art. 355 del CPC, pero la improcedencia es patente,
ostensible, manifiesta o evidente a primera vista,  el Tribunal puede resolver “in limine litis”  desestimando la
reposición, sin ordenar un traslado previo. Siempre mediante decreto fundado.
La previsión es de excepción, tal como ha sido formulada la norma, en el sentido de que sólo en el caso de resultar
manifiesta la improcedencia, procede el rechazo sin sustanciación.

Es manifiesta, cuando se desprende de las propias constancias de la causa y no requiere prueba.  En tal caso se
impone la sustanciación del recurso.

- por procedencia: si resulta admisible, y asimismo procedente de manera ostensible, el Tribunal debe, sin más,
revocar el decreto o auto cuestionado por resultar contrario a derecho.

Cualquiera sea la resolución liminar, debe estar debidamente fundada, lógica y legalmente (art. 155 Constitución
Provincial y 117 del CPC), explicando las razones que motivan el mantenimiento o la revocación del decreto,
analizando los hechos y las normas aplicables al caso.

2.5. Trámite.

Siempre que el recurso resulte admisible (art. 355 CPC) y que la procedencia o improcedencia no resulte ostensible,
corresponde imprimir el trámite previsto por el art. 359 del CPC.

La regla es la tramitación,  la excepción la decisión in limine.

El trámite consiste en un traslado a la contraria, por el mismo plazo con que se contó para interponer el recurso de
reposición, tres días. 

El recurso se sustancia con la contraria, entendiéndose por tal al participante del otro polo de la relación jurídico
procesal que interesa el mantenimiento del decreto, y no contra todas las partes intervinientes, sino sólo a aquéllas
que presentan intereses contrapuestos con el recurrente.

La contraria, no cuenta con la posibilidad de plantear recurso de reposición en contra del decreto que acuerda
trámite a la reposición planteada, puesto que ello podría motivar una serie interminable de recursos de reposición,
le corresponde en el supuesto de considerar que fue mal admitido, plantear la dicha cuestión al momento de evacuar
el traslado.

2.6. Prueba.

Se admite de manera excepcional la apertura a prueba, por un plazo no mayor a diez días, para el supuesto de que
existieran cuestiones de hecho controvertidas.

Sobre la oportunidad del ofrecimiento de la prueba, la ley nada dice, y la doctrina se encuentra dividida. Para
algunos  “… a semejanza del juicio ordinario y de ciertos incidentes, por ejemplo el de perención de instancia, la
prueba se ofrece – la testimonial dentro de los cinco primeros días – y diligencia dentro del plazo de diez días (art.
212 CPC), contados desde la notificación del proveído de apertura”[37],  entendiendo que al no regularse
expresamente sobre la oportunidad del ofrecimiento, debe estarse a la regla general del juicio declarativo ordinario,
y en consecuencia ofrecerse la prueba luego de decretada la apertura del período.

Para otros, la prueba debe ser ofrecida por el recurrente al momento de deducir la impugnación y por la contraria al
contestarla.[38]  Como fundamento a esta postura se ha sostenido que “atendiendo al mandato del art. 887 del CPCC
-se impone tener en cuenta el espíritu que anima al Código en esta parte, cual es abreviar los trámites, de donde
resultaría un despropósito aplicar a un trámite, aun más reducido que el abreviado, otro más extenso, como es el del
ordinario. Esta es, la solución correcta a fin de integrar la laguna técnica, dado que es preciso acudir, por analogía,
al trámite del juicio abreviado, aplicable a las cuestiones incidentales”. Advierte también el autor citado que “el art.
415 remite a las reglas del juicio ordinario para aquellas cuestiones no previstas en materia de procesos declarativos;
remisión que se hará sólo en cuanto sea compatible con el trámite al que se le aplican las normas generales y  no hay
compatibilidad entre el trámite mayor y un recurso de prueba”. Así entonces, en su análisis, “la prueba debe
ofrecerse con la interposición del recurso o con su contestación, bajo pena de caducidad, salvo la documental y la
confesional (art. 507 CPCC).”[39]

2.7. Resolución. Costas.

La resolución luego de tramitado el recurso, debe ser dispuesta a través de un auto (art. 117 inc.3 CPCC),  por lo que
corresponde determinar el obligado al pago de las costas, de conformidad al art. 133, que remite a las reglas
generales en materia de imposición de costas (arts. 130, 131 y 132 CPC). 

En el supuesto de decisión liminar, sin trámite, se ha resuelto (en fallo dividido) que La facultad judicial para decidir
liminarmente la procedencia de la reposición, esto es omitiendo la sustanciación (art.359 segundo párrafo C.P.C.), no
trae aparejado la imposibilidad de cargar a la contraria las costas generadas por la actividad profesional desplegada
por el litigante vencedor. No existe directiva legal que autorice a apartarse del régimen general en materia de costas
(arts.130,131, 132 y 133 C.P.C.) ni mucho menos que avale que el desgaste jurisdiccional generado con la
interposición del recurso deba ser soportado por el litigante ganancioso…La circunstancia de que la contraria no haya
sido "oída" y por ende no haya mediado oposición a la revocatoria, no le quita el carácter de vencida ni de culpable
de la reclamación, calidad que justifica que deba soportar los gastos fútiles e innecesarios generados por ese "plus"
de actividad profesional que su contraria debió desplegar en pos del reconocimiento de su derecho”.[40]

Con respecto a las costas de la reposición deducida en una audiencia, se ha señalado que sobre las cuestiones
atinentes al desarrollo del acto, las cuales las más de las veces, no pasan de ser vicisitudes propias de la recepción
de las pruebas – contenido de una posición, sentido indicativo de una pregunta, etc.- a las que no puede darse el
carácter de un incidente, no son  susceptibles de provocar una imposición de costas autónoma y, mucho menos, de
generar una regulación de honorarios independiente de la que ya se establece por la actividad desplegada en esa
etapa del proceso.[41]

2.8. Audiencias.

La reposición a una decisión adoptada durante la recepción de una audiencia debe ser interpuesta en la misma
audiencia, sustanciándose y resolviéndose en el mismo acto.

La ausencia de alguna de las partes a la audiencia, si la misma estuvo debidamente notificada, le acarreará como
consecuencia, la imposibilidad de impugnar las decisiones que allí tuvieran lugar, por cuanto opera, ante la falta de
impugnación en tiempo y forma (en la misma audiencia, art. 359), la preclusión y consentimiento de lo decidido.
Igual conclusión merece el supuesto de la incorporación a la audiencia una vez que la misma ya se encuentra en
curso, respecto de las resoluciones ya adoptadas, quedando al participante sólo la posibilidad de cuestionar las
decisiones que se dispongan, pero no las ya decididas en su ausencia.

Se ha diferenciado, la imposibilidad de alegar preclusión para el ausente, respecto de aquellas decisiones


“inopinadas,” dictadas fuera de todo contexto o ajenas a la materia propia de la audiencia, señalándose que en tales
casos no pueden atribuirse a la inasistencia al acto, consecuencias que no podrían estar en las previsiones de quien
no concurrió en su momento.[42]

Se ha sostenido también, respecto de la resolución sobre la impugnación en la misma audiencia  que “razones de
orden práctico han atenuado la imposición legal,  puesto que si la incidencia es compleja y requiere de un estudio
más profundo será resuelta posteriormente”.[43]

2.9. Efectos.

El art. 360 del CPCC dispone que “el recurso de reposición suspende los efectos de la resolución recurrida, salvo
cuando el recurso de apelación subsidiario que fuere procedente no tenga efecto suspensivo”.

El efecto que produce la admisión del recurso de reposición, al imprimírsele el trámite del art. 359 del CPC, es en
principio suspensivo, en relación a la posibilidad de ejecutar lo decidido en la resolución recurrida. 

“La reposición tiene,  por regla general, efecto suspensivo; de tal manera que no se podrá ejecutar el proveído
recurrido, queda entonces en suspenso hasta que se dicte resolución. En lo atinente a la reposición, su correcto
entendimiento supone que el proceso podrá continuar siempre que el punto no impida su avance; es que no afecta a
los demás actos que no hayan sido impugnados”[44]

Sin embargo este efecto está subordinado al recurso de apelación que pudiere interponerse para el supuesto de que
el mismo tuviere previsto el efecto contrario.  En otras palabras, si la apelación subsidiaria tiene previsto efecto no
suspensivo, la reposición tiene la misma consecuencia, y por lo tanto la interposición de uno o ambos recursos no
impiden el cumplimiento de la decisión cuestionada.   Ahora bien, si el decreto o auto recurrido es inapelable, el
recurso de reposición se mantiene en la regla general y por lo tanto su efecto es suspensivo.

El término previsto para la interposición de la apelación adhesiva es el mismo que para evacuar el traslado de los
agravios, diez días. Ahora bien, mientras que para este último el plazo reviste el carácter de no fatal (salvo que se
trate de un juicio abreviado en el que todos los plazos son fatales, art. 516 CPC),  el término para la interposición de
recursos es del tipo fatal (art. 49 inc. 2 CPC).

Con lo expuesto, concluye el análisis de la materia recursiva en general y el estudio del recurso de reposición en
particular, invitándolos a profundizar en las cuestiones de su interés.

[1] Hugo Alsina – Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial – Segunda Edición – Tomo IV – Ediar
Soc. Anon  Editores. Bs. As. – 1961. pág. 184/5

[2] Couture Eduardo J., Fundamentos del Derecho Procesal Civil, 3° Edición, Ediciones Depalma Bs. As., 1978, p.
431,432.

[3] En tal sentido y citando a Couture, se expidió el TSJ - Sala Civ. y Com. Cba., A.I. 184, 29/08/2005, Trib. de
origen; Cám. 7º Civ. y Com. Cba., "Lunad Alfredo c. Ángel Andrades - Reivindicación - Recurso directo", Actualidad
Jurídica de Córdoba Nº 93, p. 6000

[4] Vénica, Oscar Hugo. “Recursos Ordinarios” –Marcos Lerner Editora – Córdoba. 2003. pág.23.

[5] T.S.J. Cba. Sala Civil. Sent. 97, del 25/8/99, en autos “Muñoz Lorenzo Y Otra C/ D.I.P.A.S. - Ordinario - Recurso
De Casación" ("M" - 141/98)

[6] C2CCCba. Sent. 59 del 4/6/02 en: “Amuchástegui, Jorge Omar c. Sergio Cáceres y otro – Ordinario”, Foro de
Córdoba, Suplemento de Derecho Procesal, n° 4, 2002, pág. 154, síntesis

[7] Hugo Alsina – Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial – Segunda Edición – Tomo IV – Ediar
Soc. Anon  Editores. Bs. As. – 1961. pág.192

[8] Vénica Oscar H., Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Córdoba. Ley 8465. Comentado. Anotado.
Concordado – Jurisprudencia, Ed. Lerner, T. III, p. 390

[9] Raúl E. Fernández,  “Impugnaciones Ordinarias y extraordinarias en el CPCC de Córdoba -  1ª Edición – Alveroni
Ediciones – 2006., pág. 78

[10] T.S.J. Sala Civil “Jiménez c/ Citibank” – Rec. Directo. Sent. 72 del 21/7/03.

[11] Raúl E. Fernández,  “Impugnaciones Ordinarias y extraordinarias en el CPCC de Córdoba -  1ª Edición – Alveroni
Ediciones – 2006., pág. 76

[12] Ferreyra de De la Rua, A. – González de la Vega de Opl C. – C.P.C.C Cba. Comentado y conc. – tomo II La Ley –
Bs.As. 2002, pág. 644.

[13] Vénica, Oscar Hugo. “Recursos Ordinarios” –Marcos Lerner Editora – Córdoba. 2003. pág.34.

[14]  Raúl E. Fernández,  “Impugnaciones Ordinarias y extraordinarias en el CPCC de Córdoba -  1ª Edición – Alveroni
Ediciones – 2006., pág. 93.

[15] TSJ  “Rubial c/ Municipalidad de Córdoba-Amparo” AI 194 del 5/9/00 SJ 1313 Pág. 497 – T.S.J. en pleno Cba.
(por intermedio de su Sala Electoral), 25/11/03, A.I. N° 87, “De Sola, Esteban c/ Asociación Española de Socorros
Mutuos - Amparo - Recurso de Casación”.

[16] T.S.J. Sala C y C.Cba. Sent. 173 del 5/12/00 “Banco de la Pcia. de Córdoba c/ Humberto Barraquero – ej.- REc.
Directo” (reseñado en “Recursos – Derecho Procesal”  Rodríguez Juárez – González Zamar - Directores – Editorial
Mediterránea – volumen 2 serie roja, Cba., 2006, pág.328, 329).

[17] T.S.J. Cba. sala C. y C.Cba. AI. 54 del 27/2/97 “Polleto c/ Gutiérrez de Espejo” (reseñado en Recursos – Derecho
Procesal”  Rodríguez Juárez – González Zamar - Directores – Editorial Mediterránea – volumen 2 serie roja, Cba.,
2006, pág.395)

[18] Vénica, Oscar Hugo. “Recursos Ordinarios” –Marcos Lerner Editora – Córdoba. 2003. pág.33

[19] T.S.J. Cba, Sala Civil,  - sent. 118 del 7/11/02 en autos: “Monasterio Santa Catalina de Sena c/ o. García
López” 
[20] Ibañez Frocham, Manuel M. “Tratado de los recursos en el proceso civil”, Bs. As. Ed. Bibliográfico Argentina –
Bernardo Lerner. 1957, pág. 91/92

[21] Hugo Alsina – Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial – Segunda Edición – Tomo IV – Ediar
Soc. Anon Editores. Bs. As. – 1961. pág.192.

[22] Cámara 8va. En lo C. y C. de Cba “Gómez Rubén  A. c/ Ruiz María E.” sent. Del 27/2/01 LL Cba. 2001-910 y ss.

[23] Tribunal Superior de Justicia de Cba. Sala C. y C. “Morchio de García G. c/ L. Terenzio y otra” Auto 175 del
4/9/02.

[24]  Albarenga – Gatani – Vieytes “Efectos de los recursos en el litisconsorcio facultativo” Foro de Córdoba,
Suplemento de Derecho Procesal, Nº6, Advocatus Córdoba, 2003, pág. 11 y ss. Citando también a Palacio Lino E.
“Efecto del recurso interpuesto por un litis consorte en el caso de litis consorcio facultativo” en ED, 153-568;  - 

[25] Ver Ferreyra de De la Rua, A. – González de la Vega de Opl C. – C.P.C.C Cba. Comentado y conc. – tomo II La Ley
– Bs.As. 2002, pág. 649

[26] Palacio, Llino E. “Tratado de Derecho Procesal Civil”, t. , p. 51

[27] Fontaine, Julio L. “Comentario al art. 358” en Ferrer Martínez Rogelio I. (director), Código Procesal Civil y
Comercial de la Provincia de Córdoba, Advocatus, Córdoba, 2000, T.I. pág. 662.

[28] Raúl E. Fernández,  “Impugnaciones Ordinarias y extraordinarias en el CPCC de Córdoba -  1ª Edición – Alveroni
Ediciones – 2006., pág. 118.

[29] Hugo Alsina – Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial – Segunda Edición – Tomo IV – Ediar
Soc. Anon Editores. Bs. As. – 1961. pág. 194

[30] Fontaine, Julio L. Comentario al art. 358” en Ferrer Martínez Rogelio I. (director), Código Procesal Civil y
Comercial de la Provincia de Córdoba, Advocatus, Córdoba, 2000, T.I. pág. 665.

[31] T.S.J. Cba. en pleno (por intermedio de su Sala Electoral) Auto n.12 del 14/4/04 en “Multicanal SA c/
Municipalidad de Córdoba – Acción de inconstitucionalidad” (publicado en Recursos – Derecho Procesal”  Rodríguez
Juárez – Gonzalez Zamar - Directores – Editorial Mediterránea – volumen 2 serie roja, Cba., 2006, pág. 384 y ss.)

[32] Vénica, Oscar Hugo. “Recursos Ordinarios” –Marcos Lerner Editora – Córdoba. 2003. pág. 45

[33] Fontaine, Julio L. Comentario al art. 358” en Ferrer Martínez Rogelio I. (director), Código Procesal Civil y
Comercial de la Provincia de Córdoba, Advocatus, Córdoba, 2000, T.I. pág. 667

[34] TSJ en pleno por intermedio de su sala electoral 20/12/02 AI 57 “Colegio Profesional de Kinesiólogos y
Fisioterapeutas de la Provincia de Cba. (regional IV - Capital c/ Provincia de Córdoba – Acción de
inconstitucionalidad. S.J. 1396 pág. 82

[35] T.S.J. Sala C y C Cba.”Fornari de Torresan Catalina c/ Ompre Omanda – Med.Prep. – Rec. Directo – A.I. 80 del
1/4/05. (publicado en “Recursos – Derecho Procesal”  Rodríguez Juárez – González Zamar - Directores – Editorial
Mediterránea – volumen 2 serie roja, Cba., 2006, pág. 359 y ss.)

[36] Ferreyra de De la Rua, A. – González de la Vega de Opl C. – C.P.C.C Cba. Comentado y conc. – tomo II La Ley –
Bs. As. 2002, pág. 654

[37] Vénica Oscar “H. Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Córdoba - anotado”, tomo III Lerner
Editora ,pág. 415

[38] Fontaine, Julio L. “Comentario al art. 359” en Ferrer Martínez Rogelio I. (director), Código Procesal Civil y
Comercial de la Provincia de Córdoba, Advocatus, Córdoba, 2000, T.I. pág. 670

[39] Raúl E. Fernández,  “Impugnaciones Ordinarias y extraordinarias en el CPCC de Córdoba -  1ª Edición – Alveroni
Ediciones – 2006., pág141 y ss.

[40] C.3ª CCCba. Auto n.22   del 25/2/04 en autos: “Páez, Jorge Alberto Y Otro C/ D.I.P.A.S. (Ex Epos) Apremio”

[41] Fontaine, Julio L. “Comentario al art. 359” en Ferrer Martínez Rogelio I. (director), Código Procesal Civil y
Comercial de la Provincia de Córdoba, Advocatus, Córdoba, 2000, T.I. pág. 671

[42] Fontaine, Julio L. “comentario al art. 359” en Ferrer Martínez, R. Director,  Código Procesal Civil y Comercial de
Córdoba, Advocatus Cba., 2000, Tomo I, pag. 670

[43] Ferreyra de De la Rua, A. – González de la Vega de Opl C. – C.P.C.C Cba. Comentado y conc. – tomo II La Ley –
Bs.As. 2002, pág. 656

[44] Ferreyra de De la Rua, A. – González de la Vega de Opl C. – C.P.C.C Cba. Comentado y conc. – tomo II La Ley –
Bs.As. 2002, pág.659.

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