Diez Formas de Acumular
Méritos
Ajahn Suchart Abhijāto
Traducido por:
Agustín N. Florio
Distribución libre y gratuita
Discurso del Dhamma Nro. 4
3 de Septiembre del año 2000
Por Ajahn Suchart (Abhijato Bhikkhu)
Traducido al español por Agustín N. Florio
Biblioteca LA PALABRA DEL BUDA
Buenos Aires, Argentina
Nosotros mismos somos nuestro propio refugio
Attahi attano nadho (nosotros mismos somos nuestro propio refugio) es el
tema central de la enseñanza buddhista. El Buddha nos enseñó a apoyarnos
únicamente en nosotros mismos porque somos nosotros los creadores del bien
y del mal, y los que cosecharemos los resultados felices o dolorosos según
corresponda. El mecanismo que crea el bien y el mal, el deleite o el
sufrimiento, el cielo y el infierno está dentro de nuestra mente. La mente es el
principal arquitecto. Por lo tanto, el Buddha concluye en que la mente es la
precursora, la que dirige todas las cosas. Es tanto la ejecutora como la
receptora de sus propias acciones. La mente es el amo que da órdenes a su
sirviente, el cuerpo, para que diga y haga cosas.
Existen tres tipos de acciones o kamma: físico, verbal y mental. Cuando
realizamos buen kamma, la felicidad, el progreso y el cielo serán los resultados
consecuentes. Por otra parte, cuando realizamos mal kamma, entonces el
dolor, la preocupación, la ansiedad y la degradación serán los resultados
consecuentes. Y luego de la muerte, la mente irá a uno de los cuatro estados
de confinamiento (apaya-bhumi), como por ejemplo al infierno. Es por eso que
el Buddha insiste en que solo debemos depender de nosotros mismos. No
deberíamos esperar que alguien más creara felicidad y prosperidad, el Cielo o
el Nibbana para nosotros. Debemos hacerlo nosotros mismos. Rezarle a
imágenes del Buddha o pedirles bendiciones a monjes para tener éxito y
prosperidad no es la enseñanza del Dhamma del Buddha. Porque los
iluminados solo pueden señalar el camino hacia la paz, felicidad, y
prosperidad, o advertir sobre el camino que conduce hacia el sufrimiento y el
deterioro. La Enseñanza del Buddha puede ser resumida del siguiente modo:
evitar hacer el mal, dedicarse a hacer el bien y limpiar la mente de todas las
impurezas.
Realizar kamma beneficioso o realizar acciones meritorias tales como dar
caridad, es como depositar dinero en el banco. Cuanto más depositamos, más
dinero tendremos acumulado. El interés también incrementará, y pronto
seremos ricos. Por otra parte, realizar kamma negativo es como pedir un
préstamo en el banco, el cual luego tendremos que pagar con intereses. Puede
volverse una carga muy pesada de soportar. Las personas con deudas siempre
están ansiosas y preocupadas. En cambio, aquellos que tienen dinero en el
banco siempre están sonriendo debido a que sus riquezas continúan creciendo
todo el tiempo. Lo mismo sucede al realizar acciones meritorias. Nos otorga
paz mental; nos hace sentir felices y contentos. Pero cuando realizamos
kamma negativo, nuestra mente estará en llamas. Nos volvemos preocupados
e inquietos. Y seremos capaces de observar todo esto porque es algo que está
sucediendo en nuestra mente aquí y ahora, no en la próxima vida. Por lo
tanto, si buscamos ser felices y prósperos, dormir bien y no sufrir penas,
entonces debemos realizar únicamente kamma beneficioso y evitar realizar
kamma malicioso.
Diez Formas de Acumular Méritos
Existen diez modos recomendados por el Buddha para realizar acciones
meritorias o kamma positivo:
1. Dana. Realizar donaciones, ser generoso; dar ofrendas o regalos, dar
limosna. Específicamente, donar cualquiera de los cuatro
requerimientos a la orden monástica. Y más generalmente, la
inclinación hacia regalar, sin esperar ninguna forma de recompensa por
parte del receptor de la donación.
2. Sila. La cualidad de la pureza ética y moral que previene que uno caiga,
alejándose del Noble Sendero Óctuple. Además, los preceptos de
entrenamiento que lo refrenan a uno de realizar acciones ignorantes.
3. Bhavana. Cultivación o desarrollo mental; meditación.
4. Dedicar méritos a los fallecidos. Realizar acciones meritorias por la
memoria de un muerto.
5. Anumodana. Felicitar a otros por los méritos o el kamma positivo que
realizan.
6. Servir a los demás.
7. Humildad, modestia.
8. Recto punto de vista.
9. Escuchar discursos del Dhamma
10. Enseñar el Dhamma
Lo que estamos haciendo hoy se llama dana o donar. Luego de que donamos
algo bueno y valioso, como por ejemplo dinero, nos sentiremos contentos
porque hemos superado nuestro egoísmo, codicia y avaricia. Si solo pensamos
en nosotros mismos somos codiciosos y egoístas, siempre estaremos
hambrientos y deseando. Mediante el donar podemos superar estas cualidades
negativas y convertirnos en personas felices y satisfechas.
Tener sila (moralidad) es abstenerse de lastimar a otros mediante lo que
decimos y hacemos. Por ejemplo al realizar acciones como matar, robar,
cometer adulterio, decir mentiras, y beber alcohol, lo cual puede lastimarnos a
nosotros mismos y a otras personas. Sila nos ayuda a eliminar el estrés, la
ansiedad y la preocupación que se generan como consecuencia de nuestra
mala conducta. Cuando nosotros mentimos, engañamos o robamos
comenzaremos a sentir preocupación ante la posibilidad de ser capturados y
castigados.
Practicar bhavana (meditación) es limpiar nuestra mente de los contaminantes
(kilesa) como la avidez, la codicia, la ira y la ignorancia, que nos vuelven
depresivos y miserables. Es como lavar nuestras vestimentas. En orden de
hacerlo exitosamente siguiendo el ejemplo del Buddha y sus nobles discípulos,
necesitamos tener recogimiento mental (samadhi) y discernimiento (panna) tal
como necesitamos agua y detergente para iniciar nuestro lavado.
Mediante el desarrollo de samadhi y panna el Buddha eventualmente alcanzó
la Iluminación. Así se convirtió en un buddha, uno que redescubre por sí
mismo el camino liberador del Dhamma luego de que este haya permanecido
olvidado por el mundo por un largo período de tiempo. También se volvió un
arahant; uno que es digno o uno que es puro; cuya mente está totalmente
libre de contaminantes (kilesa), que ha abandonado las diez cadenas
(samyojana) que apresan la mente al ciclo de renacimientos. Cuya mente es
libre de efluentes mentales (asava), y que no está destinado a renacer
nuevamente. Junto con la Iluminación, el Buddha también realizó la suprema
bendición, la cual no puede ser superada por nada en el mundo: ni riquezas,
ni estatus, ni alabanzas, ni placeres sensuales. El único modo en que
podemos adquirirla es a través de la práctica del cultivo de la mente
(bhavana), desarrollando samadhi y panna hasta que la mente realice vimutti
(libertad) de todas las formas de sufrimiento (dukkha).
Dedicar méritos a los fallecidos quiere decir compartir el sentimiento interior
de bienestar que proviene de haber actuado bien o rectamente. Los receptores
de nuestra dedicatoria son aquellas personas que han fallecido y pasado a
existir en forma de peta (fantasma hambriento), una clase de seres
pertenecientes a los planos inferiores que a veces son capaces de aparecerse
ante los seres humanos. Los peta a veces son graficados en el arte budista
como seres hambrientos con la boca del tamaño de un alfiler, por lo cual no
son capaces de pasar por ella la suficiente comida para saciar su hambre.
Nosotros no podemos dedicar nuestros méritos a los vivos debido a que ellos
pueden realizar méritos por sí mismos y tal vez en mayor cantidad que
nosotros. En cambio los peta no son capaces de hacerlo, y dependen de los
vivos para que hagan esto por ellos. Aquellos que han renacido en el mundo
de los humanos o en los cielos, han acumulado suficiente mérito para
mantenerse felices y saciados, o son capaces de adquirir más méritos si así lo
desearan. Aquellos que renacen en un infierno tampoco pueden recibir
nuestra dedicatoria porque están completamente consumidos por el fuego del
sufrimiento.
Los peta que desean nuestras dedicatorias son como vagabundos. Solo una
pequeña parte de los méritos que hemos acumulado puede ser compartida con
ellos, tal como cuando nos prestan monedas para comprar un pasaje de
autobús o una comida barata. Eso es todo. Entonces, cada vez que hacemos
algo correcto o bueno como dar donaciones, y queremos hacer algo por
aquellos que han fallecido, ya sean miembros de nuestra familia o amigos,
podemos dedicarles nuestros méritos. Ellos estarán esperando. Pero para
nosotros que estamos vivos, no deberíamos complacernos. No esperemos que
luego de nuestra muerte otros compartan mérito con nosotros. Incluso si lo
hicieran, sería muy poco mérito el que recibiríamos. Podemos acumular
muchísimo más mérito nosotros mismos mientras aún estamos vivos haciendo
lo que estamos haciendo hoy. Viniendo al templo a dar limosnas, manteniendo
los preceptos morales y escuchando charlas del Dhamma. Esto genera
muchísimo más mérito que lo que un peta podría recibir. Cada vez que damos
limosna deberíamos compartir ese mérito con aquellos que han fallecido. Si
están esperando ellos lo recibirán y nosotros incluso ganaremos más mérito
por el acto de haberlo compartido.
Anumodana es felicitar a alguien que ha actuado bien o rectamente. Cuando
mostramos nuestro aprecio, nos sentiremos bien. Actuar bien o rectamente no
lastima a nadie; solo trae beneficios. Incluso si nosotros no nos beneficiamos
de forma directa por ello, evitaremos sentir celos, porque los celos son una
forma de kilesa (contaminante) que solamente nos puede hacer sentir
miserables. Por otra parte, si felicitamos y mostramos nuestra admiración, nos
sentiremos felices. Los actos buenos o correctos son como olas en el océano
que eventualmente golpearán la orilla, tarde o temprano los beneficios
vendrán a nosotros. Cuando alguien de la comunidad actúa bien o
rectamente, la comunidad como un todo ganará, ya que se hará segura y se
beneficiará. Se volverá una comunidad buena, pacífica. Cuando la comunidad
es pacífica nosotros, que vivimos en ella, nos beneficiaremos. Entonces,
cuando nosotros observamos que alguien actúa bien o rectamente deberíamos
mostrarle nuestro apoyo y admiración.
Servir a los demás es bastante obvio, por eso no hay necesidad de entrar en
detalle.
La humildad o modestia es una virtud que solo puede conducir a hacernos
queribles para los demás; como opuesta a la arrogancia, la cual solo genera
aversión. Si nosotros necesitamos el apoyo y la buena voluntad de otras
personas y no deseamos estar aislados, entonces deberíamos ser humildes y
modestos.
Tener un correcto punto de vista es comprender la ley de la naturaleza o la
verdad que gobierna nuestra existencia. Tal como attahi attano nadho,
nosotros somos nuestro propio refugio. Porque nosotros somos los que nos
hacemos felices o tristes, bien o mal. Cuando comprendemos esto,
conoceremos como vivir feliz y prósperamente. Porque sabremos que actuando
bien o rectamente deberíamos ser felices, y actuando mal o equivocadamente
seremos miserables.
Si creemos en esta ley de la naturaleza y actuamos saludable y meritoriamente
ganaremos felicidad y un destino favorable. Si no lo hacemos, pero aun así
actuamos saludablemente, también cosecharemos los mismos beneficios. Pero
si no creemos y además actuamos de modo insalubre, seguramente
obtendremos un destino desfavorable. Si creemos, definitivamente no nos
atreveremos a ser malvados o a hacer lo equivocado. Los creyentes se
beneficiarán de esta ley de la naturaleza, mientras que los no creyentes no lo
harán debido a preferirán la mala conducta. Conducidos por kilesas
(contaminantes) dominantes como la codicia, la ira y la ilusión, preferirán
actuar mal o equivocadamente debido a que no creen en el cielo ni en el
infierno, en el renacimiento ni en la cosecha de los frutos de su kamma en la
vida futura.
Esto se debe a que mantener un punto de vista equivocado acerca de la ley de
la naturaleza los impulsaría a ciclos interminables de renacimientos, dolor y
sufrimiento incesante resultante de sus acciones insalubres debido a su
incapacidad de deshacerse de su codicia, ira e ilusión. Por otra parte, aquellos
que tienen un recto punto de vista de la Verdad saben que es su propio
kamma negativo el que genera consecuencias desfavorables que ellos mismos
tendrán que cargar. Entonces actuarían bien y correctamente porque no
querrían cosechar un destino indeseable. Continuando con la realización de
actos saludables y meritorios, sus mentes gradualmente avanzarían hasta
alcanzar el mismo nivel que alcanzaron el Buddha y sus nobles discípulos.
Escuchar discursos del Dhamma es una experiencia muy provechosa debido a
que el Dhamma es como una luz en la oscuridad que dispersará la ilusión en
nuestra mente, la cual nos ciega haciendo que no podamos ver la verdad. No
hay ningún beneficio en asociarse con aquellos cuyo nivel de ignorancia es
similar al nuestro. En cambio, deberíamos pegarnos a aquellos que no están
engañados. Tal como el Buddha y sus nobles discípulos, quienes han
adquirido la luz del Dhamma, la cual los hace discernir entre lo correcto y lo
equivocado, entre el bien y el mal. Si regularmente escuchamos sus discursos
sobre el Dhamma, ganaremos conocimiento, sabiduría y una perspicacia que
nos hará obrar solo de forma buena y correcta, generando un destino bueno y
favorable. Por estas razones escuchar discursos del Dhamma es otra forma de
acumular méritos.
Enseñar el Dhamma a otros es otro modo de acumular méritos. Si conocemos
algo sobre el Dhamma, aunque sea un poco, deberíamos enseñárselo a los
demás. Cuando alguien que conocemos cae en una situación difícil y no sabe
cómo salir de allí, unas pequeñas palabras del Dhamma, un consejo será
extremadamente útil y le dará la fuerza necesaria para seguir adelante. En
estos tiempos el Dhamma se está perdiendo. Cuando estamos en problemas
no sabemos hacia dónde mirar para buscar apoyo y coraje debido a que nunca
hemos ido a templos a escuchar la enseñanza del Dhamma, a entrenar y
desarrollar nuestra mente. Es por eso que escapamos de los problemas sin
saber cómo afrontarlos, cuando en realidad sería más fácil lidiar con ellos si
aceptáramos que de hecho cualquier cosa que tenga que ser, será. Debemos
enfrentar la realidad. Cualquier cosa que hagamos tendremos que pagarla
tarde o temprano.
Si hacemos algo equivocado aceptémoslo y estemos listos para enfrentar las
consecuencias. Si nos merecemos perder todo, así será. Si pensáramos de este
modo no habría nadie cometiendo suicidio. Pero en esta época, cuando somos
confrontados por un destino poco favorable, no sabemos que hacer excepto
suicidarnos para escapar, sin darnos cuenta de que lo único que podemos
matar es el cuerpo. La mente continuará su sufrimiento en el infierno. Cuando
renazcamos nuevamente como seres humanos cometeremos suicidio de nuevo
al encontrarnos con problemas que no podamos enfrentar. El Buddha dijo que
por cada suicidio cometido, otros 500 suicidios le seguirán en futuras
existencias humanas. Esto se debe a que se forma un hábito, una inclinación
en la mente hacia cometer este acto una y otra vez.
La única manera de romper el círculo vicioso es tornarse hacia el Dhamma y
usarlo para lidiar con nuestra adversidad. Utilizar la paciencia, la
perseverancia, y la tolerancia para enfrentar nuestro problema sin importar lo
severo que sea. No debemos salir corriendo. Incluso si el problema significara
ir a prisión o ser condenado de algún modo, solo debemos entenderlo como la
consecuencia de nuestro kamma pasado insalubre. Una vez que lo hayamos
pagado se irá para siempre.
La mayoría de nosotros tal vez piense que acumular méritos es únicamente
dar caridad, cuando en verdad existen otros modos de hacerlo. Como cuando
comemos, nosotros no comemos únicamente arroz; también consumimos
vegetales y frutas. Nuestros cuerpos necesitan los cinco grupos de alimentos
en orden de tener una condición fuerte y saludable. De modo similar, nuestra
mente se desarrollará solo si cultivamos Las Diez Formas de Acumular Mérito.
Por lo tanto, es de incumbencia para nosotros poner en práctica lo que hemos
escuchado hoy. Entonces y únicamente entonces cosecharemos el destino
favorable de la bendición y la prosperidad.
Traducido al español durante el Uposatha de Luna Nueva del mes de Abril del
año 2021 en Buenos Aires, Argentina.
¡Que todos los seres sean verdaderamente felices, estén en paz, se
liberen!