GUÍA DE ESTUDIO
Asignatura: Proyecto de química
Temas: Enlaces Iónicos y todas sus propiedades, Enlaces
covalentes apolares, polares y sus propiedades.
Enlaces Iónicos
Los enlaces iónicos ocurren cuando un átomo gana o pierde electrones.
Como resultado de esta transferencia de electrones, se forman iones o,
lo que es lo mismo, partículas cargadas. Estos iones pueden tener carga
negativa (los conocemos como aniones) o positiva (cationes).
Para explicarte cómo se forma un enlace iónico, veremos
algunos ejemplos de enlaces iónicos. Un caso claro es el que se da entre
un átomo de cloro (Cl) y uno de sodio (Na) que, como sabes, forman el
compuesto químico llamado cloruro de sodio, más conocido como la sal
de mesa (NaCl). El sodio solo tiene un electrón mientras que el cloro
tiene siete electrones. Por lo tanto, para crear un enlace iónico, el sodio
entrega su electrón al cloro, satisfaciendo así la regla del octeto.
Además, al perder un electrón, el átomo de sodio se ha convertido en un
catión, con carga positiva, mientras que el cloro, al ganar un electrón,
tendrá carga negativa. Al tener cargas opuestas, se atraen intensamente,
quedando unidos por un enlace iónico.
Propiedades del enlace iónico
Por lo general, los compuestos de enlaces iónicos forman sólidos
cristalinos y se rompen con facilidad. Este es precisamente el caso de la
sal de mesa. Además, estos compuestos suelen tener puntos de fusión
elevados y son solubles en agua.
Una de las propiedades del enlace iónico más características tiene que
ver con la conducción de la electricidad y los estados de la materia.
Aunque en estado sólido no son conductores, esto cambia cuando están
en estado líquido o en una disolución, debido a los iones móviles.
Video: [Link]
Enlaces Covalentes
Un enlace covalente es una fuerza que une a dos átomos de elementos
no metálicos para formar una molécula. Lo fundamental en esa unión es
el hecho de que los átomos comparten pares de electrones de su capa
más superficial (llamada capa de valencia) para lograr la estabilidad de la
molécula que se ha formado con el enlace.
A la tendencia de los elementos de alcanzar una configuración estable se
le conoce como regla del octeto, y es fundamental para la formación de
enlaces covalentes y otros tipos de enlaces químicos (como los iónicos).
Dependiendo de la capacidad de los átomos para atraer electrones, los
enlaces covalentes pueden ser polares o no polares. También pueden ser
simples, dobles o triples, según la cantidad de electrones que comparten.
Características de los enlaces covalentes
Los enlaces covalentes son más estables cuando son no polares, es decir,
cuando la electronegatividad de los átomos es similar.
Solo se forman entre elementos no metálicos (oxígeno (O), hidrógeno
(H), nitrógeno (N), etc.
Los electrones se comparten siempre en pares, bien sea en enlaces
simples, dobles (cuatro electrones) o triples (seis electrones).
Tipos de enlaces covalentes
Los enlaces covalentes se clasifican en función de la electronegatividad
de los átomos del enlace y del número de electrones compartidos entre
ellos.
Enlace covalente polar
Una molécula está compuesta por más de un átomo. Cuando hay un
átomo que atrae a los electrones con mayor intensidad, se genera una
mayor concentración de electrones en esa parte de la molécula. Este
fenómeno se llama polaridad.
La parte de la molécula donde se concentran los electrones tiene una
carga parcial negativa, mientras la otra región de la molécula tiene una
carga parcial positiva.
Por eso, este tipo de enlace recibe el nombre de “polar”, porque hay una
polarización o distribución poco equitativa de los electrones que
conforman la molécula.
En una molécula de agua (H2O), el átomo de oxígeno es el que tiene
mayor polaridad, por lo que atrae a los electrones del hidrógeno.
Enlace covalente no polar
Ocurre cuando los pares de electrones se comparten entre átomos que
tienen una electronegatividad igual o muy similar. Esto favorece una
distribución equitativa de los electrones.
La molécula de hidrógeno (H), compuesta por dos átomos de hidrógeno,
es un ejemplo de enlace covalente no polar.
Enlace covalente simple
Ocurre cuando cada átomo comparte un electrón para completar el par
de electrones del enlace.
Una molécula de cloro (Cl2) se forma cuando los átomos comparten un
electrón para completar 8 electrones en su capa de valencia cada uno.
Enlace covalente doble
Los enlaces dobles se generan cuando se comparten dos pares de
electrones entre dos átomos, para un total de cuatro electrones
compartidos.
Un ejemplo es el dióxido de carbono (CO2), cuyos átomos de oxígeno
comparten un par de electrones cada uno con el átomo de carbono.
Enlace covalente triple
Cuando los átomos comparten seis electrones (tres pares) se genera un
enlace triple.
Un ejemplo es la molécula de nitrógeno (N2), cuyos átomos comparten
tres pares de electrones.
La regla del octeto en los enlaces covalentes
Se conoce como regla del octeto a la tendencia que se observa en
algunos elementos de la tabla periódica de alcanzar una configuración
estable.
De hecho, los átomos más estables de la tabla periódica son los gases
nobles como el argón (Ar) o el neón (Ne), que tienen 8 electrones en su
capa de valencia.
Otros átomos tratan de alcanzar la estabilidad de los gases nobles
reaccionando con otros átomos con quienes puedan compartir
electrones hasta llegar a 8.
Un ejemplo es la molécula de cloro (Cl), que está compuesta por dos
átomos. Cada uno de ellos tiene 7 electrones, por lo que cada átomo
comparte un electrón para que el otro pueda llegar a 8 electrones.
La regla del octeto tiene excepciones, ya que no se cumple con las
moléculas de berilio (Be) y boro (B).
La importancia de la regla del octeto es que al conocer la tendencia que
tienen los átomos para estructurarse, se puede predecir cómo se van a
comportar al combinarse con otros elementos.
Esta regla fue descubierta por por el fisicoquímico Gilbert Newton Lewis
en 1916.
Otros átomos tratan de alcanzar la estabilidad de los gases nobles
reaccionando con otros átomos con quienes puedan compartir
electrones hasta llegar a 8.
Un ejemplo es la molécula de cloro (Cl), que está compuesta por dos
átomos. Cada uno de ellos tiene 7 electrones, por lo que cada átomo
comparte un electrón para que el otro pueda llegar a 8 electrones.
La regla del octeto tiene excepciones, ya que no se cumple con las
moléculas de berilio (Be) y boro (B).
La importancia de la regla del octeto es que al conocer la tendencia que
tienen los átomos para estructurarse, se puede predecir cómo se van a
comportar al combinarse con otros elementos.
Esta regla fue descubierta por por el fisicoquímico Gilbert Newton Lewis
en 1916.
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