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10 OCTUBRE PALABRA Y EUCARISTÍA - 2022 Digital

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3 ENERO 2018

octubre

2022

OCTUBRE

Ciclo C N.º 142


4
octubre
TEXTOS UTILIZADOS

Valoremos la santidad:
Santa Teresa del Niño Jesús, pág. 26
San Francisco de Asís, pág. 40 CENTROS DE DIFUSIÓN
Santa Teresa de Jesús, pág. 77
PERÚ
San Ignacio de Antioquía, pág. 87
San Lucas, pág. 91 LIMA: Jr. Callao 198 / Teléfonos: 427-8276 /
Beato José Timoteo Giaccardo, pág. 95 946763442 / librerialima@[Link]
Ss. Simón y Judas, pág. 135 San Isidro: Av. Víctor A. Belaúnde 121-129
Teléfono: 989594338 / libreriasisidro@[Link]
Anexo: «Para que sean mis testigos»
(Hch 1, 8), pág. 145 AREQUIPA: Calle Jerusalén 122 / Teléfonos: (054)
313132 / 989594339 libreriarequipa@[Link]
CAJAMARCA: Jr. Amalia Puga 937 / Teléfonos:
Palabra y Eucaristía no es un libro litúr- (076) 343958 / 989391492 / libreriacajamarca@
gico, por lo cual, no sustituye, durante [Link]
la liturgia, ni el Misal Romano ni los lec- IQUITOS: Jr. Arica 230 / Teléfonos: (065) 221057 /
cionarios. Los textos son los aprobados 951390691 / libreriaiquitos@[Link]
por la Conferencia Episcopal Peruana. PIURA: Calle Cusco 653 / Teléfonos: (073) 320743 /
987507842 / libreriapiura@[Link]
PUNO: Conde de Lemos 220 / Teléfonos: (051)
Los textos de la liturgia son de la Confe-
363825 / 989191417 / libreriapuno@[Link]
rencia Episcopal Peruana y adaptados al
TACNA: Calle Patricio Meléndez 415 / Teléfonos:
nuevo Misal Romano.
(052) 426807 / 989191416 / libreriatacna@pau-
[Link]
Título: Palabra y Eucaristía (Ciclo C) BOLIVIA
Autor: Equipo Paulinas COCHABAMBA: Calle Nataniel Aguirre O 349
Teléfonos: 4251180 / 67409983
Editorial: Paulinas libreriacbba@[Link]
ISSN: 2220-0290 LA PAZ: Calle Loayza 143 / Teléfonos: 2316263
Año de publicación: Abril 2022 73749676 / librerialapaz@[Link]

Impresión: VIP impresiones en general S.R.L. SANTA CRUZ: Calle René Moreno 99,
esquina Ingavi / Teléfono: 67409836
Comentarios diarios: Equipo Paulinas libreriastacruz@[Link]
Comentarios dominicales: P. Álvaro Torres PUERTO RICO
Corrección de estilo: Ana Campoverde
Calle Arzuaga 164, Río Piedras / Teléf.: 764-4885
Diagramación: Pressila Suchiang, fsp Av. Roosevelt 174, Hato Rey 00925
Teléf.: 763-5441
Diseño, portada y publicidad: Walter Mera
[Link]
Foto de la carátula: Shutterstock 993317442
Editado por:
© Conferencia Episcopal Peruana
Jr. Estados Unidos 838, Jesús María
Teléf.: 463-1010, fax: 463-4620 LIMA: Jr. Estados Unidos 838, Jesús María
Teléfono: 4631010 / Fax: 4634620
© Asociación Hijas de San Pablo
epiconsa@[Link]
Jr. Callao 198, Lima, Perú.
Teléf.: 427-8276, fax: 426-9496 CHICLAYO: Av. Manuel María Izaga 766 / Teléf.:
E-mail: editorial@[Link] (074) 270913 / epiconsa@[Link]
5
Sábado 1 de octubre
MIÉRCOLES
octubre 2
SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS, virgen y doctora (MO)
XXVI semana del Tiempo Ordinario - 2.a semana del Salterio - Blanco

Monición general
En medio del sufrimiento, Job había desahogado su corazón
ante Dios sin tapujos, y al final lo descubre de una manera
nueva. Entonces también toma mayor conciencia de su pequeñez
y de sus límites; pero, al mismo tiempo, su vida adquiere una
plenitud renovada.
En el evangelio, los discípulos, al involucrarse en la misión
de Jesús, descubren también la alegría que nace de ver el reino
de Dios haciéndose realidad entre la gente sencilla, más que
entre los sabios y entendidos. ¿Estamos dispuestos a hacernos
pequeños para acoger el reino?
Señor Jesús, danos un corazón humilde para que nuestra
vida sea tierra fecunda para tu evangelio.

Antífona de entrada Dt 32, 10-12


El Señor la rodeó cuidando de ella, la guardó como a las niñas de
sus ojos; como el águila, extendió sus alas, la tomó y la llevó sobre
sus plumas; el Señor solo la condujo.
Oración colecta
Oh, Dios, que preparas tu reino para los humildes y los sencillos,
concédenos seguir confiadamente el camino de santa Teresa del
Niño Jesús para que, por su intercesión, nos sea revelada tu gloria
eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura del libro de Job 42, 1-3.5-6.12-16
Job respondió al Señor: «Reconozco que lo puedes todo, y
ningún plan es irrealizable para ti. Yo, que nada comprendía, puse
en duda tus designios; hablé de grandezas que no entendía, de
maravillas que superan mi comprensión. Te conocía solo de oídas,
ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento,
echándome polvo y ceniza». El Señor bendijo a Job al final de su
vida más abundantemente que al principio; sus posesiones fueron
1 SÁBADO
octubre
6

catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil
borricas. Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma,
la segunda Acacia, la tercera Azabache. No había en todo el país
mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas
igual que a sus hermanos. Después Job vivió ciento cuarenta años,
y conoció a sus hijos y a sus nietos y a sus biznietos. Y Job murió
anciano y colmado de años. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 118, [Link].125.130
R. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.
Enséñame a gustar y a comprender porque me fío de tus
mandatos.R.
Me estuvo bien el sufrir, así aprendí tus mandamientos.R.
Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón
me hiciste sufrir.R.
Por tu mandamiento subsisten hasta hoy porque todo está a tu
servicio.R.
Yo soy tu siervo: dame inteligencia, y conoceré tus preceptos.R.
La explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los
ignorantes.R.

Aclamación antes del Evangelio Mt 11, 25


Aleluya. Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has
revelado los secretos del reino a la gente sencilla. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y
dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu
Nombre». Él les contestó: «He visto a Satanás caer del cielo como
un rayo. Miren: les he dado potestad para pisotear serpientes y
escorpiones y para dominar a todo poder del enemigo. Y nada les
7 SÁBADO
octubre 1
hará daño alguno. Sin embargo, no estén alegres porque se les
someten los espíritus; alégrense más bien de que sus nombres están
inscritos en el cielo». Y en aquel momento, lleno de la alegría del
Espíritu Santo, exclamó: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y
de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los
entendidos, y las has revelado a los sencillos. Sí, Padre, porque así
te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie
conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el
Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar». Y, volviéndose a sus
discípulos, les dijo aparte: «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que
ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron
ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y
no lo oyeron». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Señor, al proclamarte admirable en santa Teresa del Niño Jesús,
suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te agradaron
sus méritos, aceptes de igual modo nuestro servicio. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Antífona de comunión Mt 18, 3
Dice el Señor: «Si no se convierten y se hacen como niños, no
entrarán en el reino de los cielos».
Oración después de la comunión
Que los sacramentos que hemos recibido, Señor, enciendan en
nosotros la fuerza de aquel amor con el que santa Teresa del Niño
Jesús se entregó a ti y anheló obtener tu misericordia para todos los
hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
DOMINGO
JUEVES
LUNES
octubre
SÁBADO
VIERNES
JUEVES
22
15
8
8

Santa Teresa del Niño Jesús


El 2 de enero de 1873, en Francia, nace la
hija del primer matrimonio declarado santo:
Luis Martin y María Celia Guérin. Teresa
y sus cuatro hermanas abrazaron la vida
religiosa, gracias al modelo de santidad que
vieron en sus padres. A sus cuatro años,
pierde a su madre, a causa del cáncer.
Su educación la recibió primero en casa y
en el colegio de las Benedictinas en Lisieux.
Al recibir la primera comunión, dijo: «Ese fue
el primer beso de Jesús en mi alma (...) Fue un beso de amor,
me sentí amada, y le dije también: "Te amo, me entrego a ti para
siempre"».
El primer inconveniente, para entrar al Carmelo era la oposición
de los superiores por su corta edad. El 9 de abril de 1888 fue
recibida en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, a
los 15 años. Dos años después hizo su profesión religiosa.

Testimonio de vida
A pesar de que no era la costumbre de la época, nutría
su vida espiritual con los Evangelios; la palabra de Jesús
iluminaba sus oraciones y su vida diaria. Siempre se esforzaba
por hacerlo todo con amor y sencillez, incluso las cosas más
pequeñas. Deseaba con toda su alma ser santa, pero conocía
su impotencia y debilidad. A la vez, comprende que puede
confiar en esa misma pequeñez para pedir la ayuda de Dios.
Así, Jesús la llevará a la cima de la santidad. No necesitaba
crecer, sino seguir siendo pequeña. Es este su «caminito
espiritual»: cuanto más pequeña se sienta ante Dios, más
podrá contar con él.
Sobre su muerte decía: «Yo no muero, yo entro en la vida».
Murió el 30 de septiembre de 1897, mientras decía: «¡Oh!, ¡lo
amo!... Dios mío... te amo...».
Señor, ayúdame a hacerme pequeño, a valorar las pequeñas
cosas y a contar siempre con tu ayuda.
9
Domingo 2 de octubre
octubre

XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


3.a semana del Salterio - Verde

«¡Si tuvieran fe...!»


Ha 1, 2-3; 2, 2-4; Sal 94, 1-2.6-9; 2 Tm 1, 6-8.13-14; Lc 17, 5-10

En la Biblia, fe y fidelidad van de la mano. Ambas son actitudes


del creyente frente a Dios. Por la fe, que es la respuesta humana al
plan de Dios para sus criaturas, el hombre entra en el misterio divino.
Pero es Dios quien inicia la historia, el ser humano debe seguirle el
paso y no al revés. La primera lectura nos habla de un fiel que se
desespera contemplando a su alrededor la violencia y la maldad.
Y le grita a Dios: ¿Hasta cuándo? Se atreve a reprochar al Señor
su demora en actuar; pero él le contesta solemnemente, incluso
quiere que sus palabras duren por siempre: el malvado perecerá,
pero vivirá el inocente que confía en mí. San Pablo lee en ese texto
la fe que se entrega a Cristo, redentor y único salvador (Rm 1, 17).
Se trata de la fe perseverante y confiada que san Pablo aconseja a
Timoteo. Esta no es cobardía, sino valentía, amor y dominio propio.
Es el don de Dios que Timoteo recibió cuando Pablo le impuso las
manos. Como respuesta, Dios pide al discípulo testimonio de vida,
consagración en los duros trabajos del evangelio. Debe guiarse
siempre por la fe y el amor que nos hacen cristianos.
En el evangelio, los discípulos de Jesús le piden: Auméntanos la
fe. Es la confesión de la debilidad humana ante el misterio de Dios.
Él se ha anticipado en llamarnos a hacer la experiencia de su vida
y de su amor, pero la fe no crece por el solo esfuerzo humano. Es
preciso entrar en el misterio de Dios respondiendo a su llamado,
saliendo de nosotros mismos, de nuestra debilidad para entrar en la
obra divina. A eso se le llama fe, que va unida a una confianza firme
en Dios y una fidelidad a toda prueba a pesar de la fatiga, la espera,
las tardanzas. Eso es lo que nos quiere decir Jesús con la respuesta
a los discípulos.
2 DOMINGO
octubre
10

Lo ilustra luego con la parábola del servidor. Está ambientada


en la cultura, el contexto en que vivió Jesús. Allí había señores y
criados, servidores que carecían de horarios de trabajo. Este último
ha entregado su persona, su tiempo, sus fuerzas a ese señor. Este
no es un déspota, es simplemente el dueño del siervo. Le pide que
trabaje en el campo cultivando o en el pastoreo todo el día, de sol
a sol. Al regreso a casa no llega a descansar. Todavía le quedan
ocupaciones. Solo muy tarde puede pensar en sí mismo. ¿Y cuál es
su reacción? Reconoce lo que es: un servidor que no se pertenece.
Su recompensa es el deber cumplido a cabalidad. Él es simplemente
un servidor.
Hoy en día, esto nos parece injusto. Pero la enseñanza no gira en
torno a la injusticia que refleja el relato, comprensible en tiempos de
Jesús, sino en la actitud del hombre ante Dios. Todos somos suyos, él
es el Señor. Nos ha llamado por amor, gratuitamente, a compartir su
misterio divino. Nos ha proporcionado su palabra, actúa en nosotros
mediante los sacramentos, nos ha dado hermanos en la Iglesia. Solo
quiere que descubramos que nuestra actitud en la relación con él ha
de ser la de quien reconoce su condición de criatura suya y miembro
de su Iglesia.
No nos pide servicios extras. Quiere que demos a la vida de cada
día, a nuestra cotidianidad, quizá rutinaria, el sentido profundo de
una entrega amorosa a su amor y al amor y servicio de nuestros
hermanos. Allí se juega el sentido de nuestra existencia en este
mundo. Así podremos construir el mundo que él quiere para todos.
Así también podemos llegar a él con una respuesta llena de fe y de
fidelidad a la misión que nos confía; no con exigencias de honores
inmerecidos, sino con la entrega de una vida plena de sentido y de
belleza. Fue lo que Cristo hizo, también María; es lo que nos pide
hacer también a nosotros. Amén.
11 DOMINGO
octubre 2
Monición general
La injusticia que vemos en el mundo, en ocasiones, puede
hacer tambalear nuestra fe. ¿Dónde queda Dios en un mundo
así? Pero no solo es eso. A veces, el hecho de tener alguna
responsabilidad en la comunidad cristiana o ser un asiduo
participante de las celebraciones religiosas puede llevarnos a
creer que nuestra fe es inquebrantable, cuando en realidad no
alcanza ni el tamaño de un grano de mostaza. La fe, por tanto,
no puede desligarse de la humildad, como nos muestran hoy la
primera lectura y el evangelio. Y san Pablo nos invita a llevar
adelante nuestra misión no como un privilegio, sino como un
servicio.
Señor Jesús, que la humildad en la vivencia de nuestra fe nos
haga mejores servidores del evangelio.

Antífona de entrada Est 4, 17


A tu poder, Señor, está sometido el mundo entero; nadie puede
oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que
existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que desbordas con la abundancia
de tu amor los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama
sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que pesa en la
conciencia y nos concedas aun aquello que la oración no menciona.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
La invasión babilónica del reino de Judá trajo destrucción y
violencia. Por eso, el profeta Habacuc se pregunta por la presencia
de Dios en medio de esta situación. El Señor no guarda silencio.

Lectura de la profecía de Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4


¿Hasta cuándo pediré auxilio, Señor, sin que me escuches? ¿Te
gritaré: «Violencia», sin que me salves? ¿Por qué me haces ver
desgracias, me enseñas injusticias, me pones delante violencias y
2 DOMINGO
octubre
12

destrucción, y surgen pleitos y contiendas? El Señor me respondió


así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de
corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no
fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse. El que no
tiene el alma recta sucumbirá, pero el justo por su fidelidad vivirá».
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 94, 1-2.6-9
R. Escucharemos tu voz, Señor.
Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la roca que nos
salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con
cantos.R.
Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador
nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, rebaño
que él guía.R.
Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en
Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me
pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras».R.

Segunda lectura
En su carta a Timoteo, el apóstol san Pablo le ofrece una serie
de consejos para vivir su fe y su ministerio como responsable de
la comunidad cristiana.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1,


6-8.13-14
Querido hermano: Te recuerdo que reavives el don de Dios que
has recibido por la imposición de mis manos; porque Dios no nos ha
dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de fortaleza, amor y buen
juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de
mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del evangelio,
según la fuerza de Dios. Ten como norma las palabras sanas que has
oído de mí en la fe y el amor de Cristo Jesús. Guarda este precioso
13 DOMINGO
octubre 2
depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio 1 P 1, 25
Aleluya. La palabra del Señor permanece para siempre; y esa palabra
es el evangelio que les anunciamos. Aleluya.
Santo Evangelio
Los apóstoles, como seguramente muchos de nosotros,
sentían también la necesidad de tener una fe, una confianza
más firme en Dios. Jesús les muestra que la fe es inseparable
de la humildad.
2 DOMINGO
octubre
14

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 5-10


R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos
la fe». El Señor contestó: «Si ustedes tuvieran fe como un granito de
mostaza, dirían ustedes a ese árbol: “Arráncate de raíz y plántate en
el mar”. Y les obedecería. ¿Quién de ustedes que tenga un criado
arando o pastoreando, le dice cuando llega del campo: “Ven, siéntate
a la mesa”? ¿No le dirá más bien: “Prepárame la cena y sírveme
mientras como y bebo, y luego comerás y beberás tú”? ¿Tienen
que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Así
también ustedes, cuando hayan hecho todo lo mandado, digan:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que debíamos hacer”».
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice el credo.
Oración universal
Presentemos a Dios los sufrimientos y necesidades de su pueblo,
y asumamos el compromiso de oír su voz en los gemidos de nuestros
hermanos y en la escucha atenta de su Palabra. Digamos juntos: R.
Escúchanos y ten piedad.
1. Por el Papa y la Iglesia: para que tenga valor y audacia en el
anuncio del evangelio en este tiempo de tanto sufrimiento para la
humanidad. Oremos.R.
2. Por todos los gobernantes: para que trabajen sin descanso por
un mundo sin guerra y por la construcción de la paz. Oremos.R.
3. Por los que más sufren, los pobres, los marginados y los migrantes:
para que, sintiendo la solidaridad de sus hermanos, se renueve en
ellos el don de la fe. Oremos.R.
4. Por nuestros seres queridos que han partido al encuentro con
Dios Padre: para que él los tenga gozando de su presencia eterna.
Oremos.R.
15 DOMINGO
octubre 2
5. Para que los que viven en pecado escuchen la Palabra de Dios y
cambien de vida. Oremos.R.
6. Por todos nosotros: para que, en este día del Señor, él renueve
nuestra fe y nos conceda el don de la fortaleza. Oremos.R.
Escucha, Señor, nuestras oraciones, acrecienta nuestra fe y no
permitas que nunca nos apartemos de ti. Por Jesucristo, nuestro
Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos
santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio,
perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu
redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Lm 3, 25
El Señor es bueno para quienes esperan en él, para quien lo busca.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que nos alimentemos y
saciemos en los sacramentos recibidos, hasta que nos transformemos
en lo que hemos tomado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

E l neoliberalismo se reproduce a sí mismo


sin más, acudiendo al mágico «derrame» o
«goteo» —sin nombrarlo— como único camino
para resolver los problemas sociales. No se
advierte que el supuesto derrame no resuelve la
inequidad, que es fuente de nuevas formas de
violencia que amenazan el tejido social.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 168)
16
octubreLunes 3 de octubre
XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
San Francisco de Borja (ML) - 3.a semana del Salterio - Verde

Monición general
Los primeros cristianos provenían del pueblo judío, pero
más adelante también se fueron convirtiendo personas de otros
pueblos y religiones. Por eso, surgió una duda: ¿debían también
ellos estar obligados a cumplir la ley judía? San Pablo había
enseñado que no, pero otros predicadores decían lo contrario.
¿Qué dirá el apóstol al respecto?
En el evangelio, un maestro de la ley le pregunta a Jesús
quién puede ser considerado nuestro prójimo, quién es digno
de nuestra compasión. Pero ¿es esa la pregunta que debemos
hacernos? Jesús, más bien, con una hermosa parábola, nos
enseña cómo hacernos prójimos de los demás, principalmente
de quienes sufren.
Señor Jesús, que acogiendo tu compasión siempre seamos
solidarios y misericordiosos con quienes sufren.

Antífona de entrada Est 4, 17


A tu poder, Señor, está sometido el mundo entero; nadie puede
oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que
existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que desbordas con la abundancia
de tu amor los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama
sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que pesa en la
conciencia y nos concedas aun aquello que la oración no menciona.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 1, 6-12
Hermanos: Me sorprende que tan pronto hayan abandonado
al que los llamó a la gracia de Cristo, y se hayan pasado a otro
evangelio. No es que haya otro evangelio, lo que pasa es que
algunos los perturban a ustedes y quieren deformar el evangelio
17 LUNES
octubre 3
de Cristo. Pues bien, si alguien les predica un evangelio distinto del
que les hemos predicado —seamos nosotros mismos o un ángel del
cielo—, ¡sea maldito! Lo he dicho y lo repito: Si alguien les anuncia
un evangelio diferente del que recibieron, ¡sea maldito!
Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres o
la de Dios? ¿Trato de agradar a los hombres? Si siguiera todavía
agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo. Quiero que
sepan, hermanos, que el evangelio anunciado por mí no es de origen
humano; yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino
por revelación de Jesucristo. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 110, 1-2.7-10
R. El Señor recuerda siempre su alianza.
Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos,
en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio
para los que las aman.R.
Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos
merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de
cumplir con verdad y rectitud.R.
Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible. La alabanza del Señor dura por
siempre.R.

Aclamación antes del Evangelio Jn 13, 34


Aleluya. Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se
amen unos a otros, como yo los he amado. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 25-37
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se presentó un maestro de la ley y le preguntó
a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué debo hacer para
heredar la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley?
¿Qué lees en ella?». Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo
3 LUNES
octubre
18

tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu
mente. Y al prójimo como a ti mismo». Él le dijo: «Haz respondido
bien. Haz esto y tendrás la vida eterna». Pero el maestro de la ley,
queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?».
Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en
manos de unos bandidos que lo asaltaron, lo desnudaron, lo
molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por
casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, se
desvió y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel
sitio: al verlo se desvió y pasó de largo. Pero un samaritano que iba
de viaje llegó a donde estaba él y, al verlo, sintió compasión, se le
acercó, le vendó las heridas; y después de habérselas limpiado con
aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una
posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y dándoselos
al encargado, le dijo: “Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo
pagaré cuando vuelva”. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó
como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él contestó:
«El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda, y haz tú
lo mismo». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos
santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio,
perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu
redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Lm 3, 25
El Señor es bueno para quienes esperan en él, para quien lo busca.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que nos alimentemos y
saciemos en los sacramentos recibidos, hasta que nos transformemos
en lo que hemos tomado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
19
Martes 4 de octubreoctubre
SAN FRANCISCO DE ASÍS (MO)
XXVII semana del Tiempo Ordinario - 3.a semana del Salterio - Blanco

Monición general
Pablo, en su juventud, fue un estricto observante de la ley
judía. Pero ¿le aportó eso la salvación, la libertad? Al contrario,
lo hizo perseguidor de la Iglesia, hasta que el Señor salió a
su encuentro y transformó su mundo. Hoy nos comparte su
experiencia.
Cuando Dios irrumpe en nuestra vida, podemos desvivirnos
en mil acciones para agradarlo: rezos, ritos, cantos, actos de
caridad… Pero ¿qué es lo fundamental? ¿Dónde encontraremos
nuestra fuente de vida? Jesús, en el evangelio, nos lo enseña.
Señor Jesús, ilumina nuestros pasos para que siempre
acudamos a ti, a tu palabra, como savia que fortalece nuestras
vidas.

Antífona de entrada
Francisco de Asís, varón de Dios, dejó su casa, abandonó su
herencia y se hizo pobre y humilde. Así, el Señor lo tomó a su servicio.
Oración colecta
Oh, Dios, que concediste a san Francisco de Asís ser configurado
a Cristo en la pobreza y la humildad, concédenos, caminando por
sus sendas, poder seguir a tu Hijo y unirnos a ti con amor jubiloso.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 1, 13-24
Hermanos: Han oído hablar de mi conducta anterior en el
judaísmo: con qué violencia perseguía a la Iglesia de Dios para
destruirla; cómo superaba en el judaísmo a muchos de mi edad y
de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis
antepasados. Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de
mi madre y me llamó por su gracia se dignó revelar a su Hijo en mí,
para que yo lo anunciara entre los gentiles, en seguida, sin pedir
consejo a hombre alguno y sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles
4 MARTES
octubre
20

anteriores a mí, me fui a Arabia y después volví a Damasco. Después,


pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y me
quedé quince días con él. Pero no vi a ningún otro apóstol, excepto
a Santiago, el pariente del Señor. Dios es testigo de que no miento
en lo que les escribo. Fui después a Siria y a Cilicia. Las Iglesias de
Cristo de Judea no me conocían personalmente; solo habían oído
decir que el antiguo perseguidor predicaba ahora la fe que antes
intentaba destruir; y alababan a Dios por causa mía. Palabra de
Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 138, 1-3.13-15
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento
o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos, distingues mi
camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.R.
Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te
doy gracias porque me has escogido portentosamente, porque son
admirables tus obras.R.
Conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando y entretejiendo en lo
profundo de la tierra.R.

Aclamación antes del Evangelio Lc 11, 28


Aleluya. Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.
Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo y una mujer llamada
Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María,
que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. En cambio,
Marta estaba atareada con todo el servicio de la casa; hasta que se
paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado
21 MARTES
octubre 4
sola con el servicio? Dile que me ayude». Pero el Señor le contestó:
«Marta, Marta, te preocupas y te agitas por tantas cosas; solo una
es necesaria. María ha escogido la mejor parte y no se la quitarán».
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Al presentarte nuestras ofrendas, te pedimos, Señor, que nos
dispongas para celebrar dignamente el misterio de la cruz, al que
san Francisco de Asís se adhirió con tanto ardor. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Antífona de comunión Mt 5, 3
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el
reino de los cielos.
Oración después de la comunión
Por este sacramento que hemos recibido, concédenos, Señor,
imitar la caridad y el celo apostólico de san Francisco de Asís, para
que gustemos los frutos de tu amor y los comuniquemos para la
salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P or una parte, es imperiosa una política


económica activa orientada a «promover
una economía que favorezca la diversidad
productiva y la creatividad empresarial»,
para que sea posible acrecentar los puestos de
trabajo en lugar de reducirlos. La especulación
financiera con la ganancia fácil como fin
fundamental sigue causando estragos.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 168)
DOMINGO
JUEVES
LUNES
octubre
SÁBADO
VIERNES
JUEVES
22
15
22
22

San Francisco de Asís


La vida de este fascinante hombre de Dios,
admirado incluso por no creyentes, inició entre
el año 1181 y 1182, en Italia; en una familia
noble y rica. Su juventud la vivió de manera
despreocupada y derrochaba el dinero en
compañía de sus amigos. Recibió la educación
normal de la época. Se enlistó para combatir por
su patria en la batalla de Ponte San Giovanni,
pero lo tomaron prisionero y estuvo cautivo
cerca de un año. Tras ser liberado cayó gravemente enfermo.
Durante su convalecencia se fortaleció y maduró su espíritu. Dejó
de tomarse la vida a la ligera, empezó a meditar y a orar. Bajo la
inspiración de Dios, decidió renunciar a todos sus bienes y vivir
la pobreza del evangelio. Emprendió la batalla espiritual con la
mortificación y venciendo sus propios instintos. Y se dedicó a servir
a los pobres y enfermos.

Testimonio de vida
En oración, frente a una imagen del Crucificado, Jesús le
habló y le pidió reparar su Iglesia, que estaba en ruinas. Para
ello, decidió vender su caballo y unas ropas de la tienda de su
padre. Pero la reparación que le pedía el Señor no era física
sino espiritual. Su conversión fue tan radical, que abandonó
la casa paterna, bienes, herencia y asumió por completo la
pobreza predicada por Jesús en el evangelio. Fundó la Orden
Franciscana, las Hermanas Clarisas y la tercera orden seglar.
Su opción ganó la admiración y el seguimiento de muchos,
entre ellos, santa Clara de Asís; pero también soportó burlas
y desprecios. Comenzó a hablar a todos sobre la penitencia
y el evangelio con tanta sencillez, que sus palabras llegaban
al corazón. Es el primer caso conocido en la historia de
estigmatizaciones visibles y externas.
Ya a punto de morir dijo: «¡Bienvenida, hermana muerte!».
Falleció el 3 de octubre de 1226.
Que tu testimonio me ayude a desprenderme de las cosas
materiales y a vivir más cerca de Dios.
23
Miércoles 5 de octubre
octubre

XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


Santa Faustina Kowalska (ML) - 3.a semana del Salterio - Verde

Monición general
El equivalente judío a nuestro bautismo es la circuncisión, un
rito por el que se pasa a formar parte del pueblo judío y se queda
obligado a cumplir la ley mosaica. ¿Debían ser circuncidados los
paganos que abrazaban la fe cristiana? San Pablo nos narra las
dificultades que surgieron por este motivo y sus luchas para que
el evangelio quedara libre de ataduras.
Por otro lado, seguramente todos en algún momento nos
hemos preguntado cómo orar. Los discípulos de Jesús también
tenían esa misma preocupación. Por eso, hoy en el evangelio, el
Maestro nos enseña la oración fundamental de los cristianos: el
padrenuestro.
Señor Jesús, aquí venimos a ponernos a tus pies con
humildad, enséñanos también a nosotros a orar al Padre.

Antífona de entrada Est 4, 17


A tu poder, Señor, está sometido el mundo entero; nadie puede
oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que
existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que desbordas con la abundancia
de tu amor los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama
sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que pesa en la
conciencia y nos concedas aun aquello que la oración no menciona.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 2, 1-2.7-14
Hermanos: Transcurridos catorce años, subí otra vez a Jerusalén
en compañía de Bernabé, llevando conmigo a Tito. Subí siguiendo
una revelación. En privado les expuse a los más respetables el
evangelio que predico a los gentiles, no sea que estuviera trabajando
o hubiese trabajado inútilmente. Al contrario, vieron que Dios me
5 MIÉRCOLES
octubre
24

ha encargado anunciar el evangelio a los gentiles, como a Pedro


anunciarlo a los judíos; el mismo que capacita a Pedro entre los
judíos, me capacita a mí entre los gentiles. Además, reconociendo,
la gracia que he recibido, Santiago, Pedro y Juan, considerados
como columnas, nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de
comunión, para que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los
judíos. Una sola cosa nos pidieron: que nos acordáramos de los
pobres, lo cual he tratado de cumplir.
Pero cuando Pedro llegó a Antioquía, tuve que enfrentarme con
él porque su conducta era censurable. Ya que antes de que llegaran
algunos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero cuando
llegaron aquellos, dejó de hacerlo y se puso aparte, por miedo a los
partidarios de la circuncisión. Los demás judíos lo imitaron en esta
simulación, tanto que el mismo Bernabé se vio arrastrado con ellos
a la simulación. Cuando yo vi que no procedían rectamente según la
verdad del evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, siendo
judío, vives como pagano y no como judío, ¿cómo obligas a los
paganos a que vivan como judíos?». Palabra de Dios.
R. Te alabamos Señor.
Salmo responsorial Sal 116, 1-2
R. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio.
Alaben al Señor, todas las naciones, aclámenlo, todos los pueblos.R.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por
siempre.R.

Aclamación antes del Evangelio Rm 8, 15bc


Aleluya. Ustedes han recibido un espíritu de hijos adoptivos, que
nos hace gritar: «¡Abba!, Padre». Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4
R. Gloria a ti, Señor.
Una vez, Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó,
uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan
25 MIÉRCOLES
octubre 5
enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oren digan: “Padre,
santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro
pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también
nosotros perdonamos a todo el que nos ofende, y no nos dejes caer
en tentación”». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos
santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio,
perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu
redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Lm 3, 25
El Señor es bueno para quienes esperan en él, para quien lo busca.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que nos alimentemos y
saciemos en los sacramentos recibidos, hasta que nos transformemos
en lo que hemos tomado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P or otra parte, «sin formas internas de


solidaridad y de confianza recíproca,
el mercado no puede cumplir plenamente su
propia función económica. Hoy, precisamente
esta confianza ha fallado». El fin de la historia
no fue tal, y las recetas dogmáticas de la
teoría económica imperante mostraron no ser
infalibles.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 168)
26
octubreJueves 6 de octubre
XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
San Bruno (ML) - 3.a semana del Salterio - Verde

Monición general
En nuestro bautismo, al unirnos a la comunidad de fe de
Jesucristo, recibimos el don del Espíritu Santo. Pero ¿es ese el
fruto de nuestro cumplimiento de la ley o se nos da por nuestra
fe, por nuestra confianza en el Señor? San Pablo nos aclara esta
cuestión en un duro reproche a la comunidad de los gálatas.
En el evangelio, Jesús nos sigue instruyendo sobre la
oración. ¿No es Dios digno de toda nuestra confianza? Y si es
así, ¿no debemos ser perseverantes en nuestra oración? Jesús
nos ilustra esto con dos hermosas parábolas.
Señor, queremos confiar siempre en ti, en que en todo
momento nos escuchas, aunque, a veces, no lo entendamos. Por
eso, aumenta nuestra pequeña fe.

Antífona de entrada Est 4, 17


A tu poder, Señor, está sometido el mundo entero; nadie puede
oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que
existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que desbordas con la abundancia
de tu amor los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama
sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que pesa en la
conciencia y nos concedas aun aquello que la oración no menciona.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 1-5
¡Insensatos gálatas! ¿Quién los ha seducido a ustedes? ¡Y
pensar que ante sus ojos presentamos la figura de Jesucristo en
la cruz! Contéstenme una sola pregunta: ¿Recibieron el Espíritu
por cumplir la ley, o por haber respondido a la fe? ¿Tan estúpidos
son? ¡Empezaron por el espíritu para terminar en la carne! ¡Tantas
magníficas experiencias en vano! Si es que han sido en vano. Vamos
27 JUEVES
octubre 6
a ver: cuando Dios les concede el Espíritu y obra prodigios entre
ustedes, ¿por qué lo hace? ¿Porque observan la ley, o porque
responden a la fe? Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Lc 1, 69-75
R . Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Porque ha visitado a su pueblo. Nos ha suscitado una fuerza de
salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho
desde antiguo por boca de sus santos profetas.R.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de
todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con
nuestros padres, recordando su santa alianza.R.
Y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos
que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le
sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros
días.R.

Aclamación antes del Evangelio Hch 16, 14b


Aleluya. Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras
de tu Hijo. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 5-13
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos: «Supongamos que
alguno de ustedes tiene un amigo y este viene a medianoche para
decirle: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha
venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. Y desde dentro, el
otro le responde: “No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños
y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”. Yo les
digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos
para que no siga molestando se levantará y le dará cuanto necesite.
Por eso yo les digo: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen
y se les abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra, y
6 JUEVES
octubre
28

al que llama se le abre. ¿Qué padre entre ustedes, cuando su hijo


le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide pescado, le dará una
serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues, si
ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto
más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?».
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos
santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio,
perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu
redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Lm 3, 25
El Señor es bueno para quienes esperan en él, para quien lo busca.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que nos alimentemos y
saciemos en los sacramentos recibidos, hasta que nos transformemos
en lo que hemos tomado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

L a fragilidad de los sistemas mundiales


frente a las pandemias ha evidenciado
que no todo se resuelve con la libertad de
mercado y que, además de rehabilitar una
sana política que no esté sometida al dictado
de las finanzas, «tenemos que volver a llevar
la dignidad humana al centro y que sobre ese
pilar se construyan las estructuras sociales
alternativas que necesitamos».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 168)
29
Viernes 7 de octubre
octubre

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DEL ROSARIO (MO)


XXVII semana del Tiempo Ordinario - 3.a semana del Salterio - Blanco

Monición general
¿Nos salvamos por medio de la fe o gracias a la observancia
de la ley? En eso sigue insistiendo san Pablo y para demostrar
su postura, recurre al ejemplo del patriarca Abrahán, el padre
de todos los creyentes. Su fe lo llevó a aceptar al Dios único, a
depositar toda su confianza en él y salvarse mucho tiempo antes
de que existiera la ley de Moisés.
En el evangelio, los milagros de Jesús suscitan la fe de
muchos; pero otros, sus detractores, se niegan a ver en ellos la
presencia del reino de Dios. Al contrario, acusan a Jesús de obrar
esos signos por un pacto con el espíritu del mal, pero ¿puede el
mal destruirse a sí mismo? ¿No sería eso una contradicción?
Señor Jesús, permítenos ver en tu fuerza liberadora a la
misericordia del Padre que actúa en favor de la humanidad que
sufre.

Antífona de entrada Lc 1, 28.42


Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo:
bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu
vientre.
Oración colecta
Derrama, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que,
quienes hemos conocido, por el anuncio del ángel, la encarnación
de Cristo, tu Hijo, lleguemos, por su pasión y su cruz, y la intercesión
de la bienaventurada Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por
nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 7-14
Hermanos: Comprendan entonces que los verdaderos hijos de
Abrahán: son los que tienen fe. Además, la Escritura, previendo que
Dios justificaría a los paganos por la fe, le adelantó a Abrahán la
buena noticia: «Por ti serán benditas todas las naciones». Así que
son los hombres de fe los que reciben la bendición con Abrahán, el
7 VIERNES
octubre
30

fiel. En cambio, los que se apoyan en la observancia de la ley tienen


encima una maldición, porque dice la Escritura: «Maldito el que no
cumple todo lo escrito en el libro de la ley».
Que en base a la ley nadie se justifica ante Dios es evidente,
porque lo que está dicho es que «el justo vivirá por su fe», y la ley
no tiene en cuenta la fe, sino que «el que la cumple vivirá por ella».
Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo
maldición por nosotros, porque dice la Escritura: «Maldito todo
el que cuelga de un árbol». Esto sucedió para que, por medio de
Jesucristo, la bendición de Abrahán alcanzase a los paganos, y por
la fe recibiéramos el Espíritu prometido. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 110, 1-2, 3-4.5-6
R . El Señor recuerda siempre su alianza.
Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos,
en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio
para los que las aman.R.
Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.R.
Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su
pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.R.

Aclamación antes del Evangelio Jn 12, 31b-32


Aleluya. Ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera,
dice el Señor. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos
hacia mí. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 15-26
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, luego de que Jesús expulsara un demonio,
algunos de entre la multitud dijeron: «Expulsa a los demonios con
el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios». Otros, para
ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus
31 VIERNES
octubre 7
pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la
ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está dividido
contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo
expulso los demonios con el poder de Belzebú, si yo expulso los
demonios en nombre de Belzebú, los hijos de ustedes, ¿con qué
poder los expulsan? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero,
si yo expulso los demonios con el dedo de Dios, es que el reino de
Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio,
sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo
vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte sus bienes. El
que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo
desparrama. Cuando un espíritu impuro sale de un hombre, da
vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero,
como no lo encuentra, dice: “Volveré a la casa de donde salí”. Y al
volver, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va, toma otros
siete espíritus peores que él, y se meten a vivir allí. Y el final de aquel
hombre resulta peor que el principio». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Haz, Señor, que nos preparemos dignamente con estos dones
presentados, y que celebremos de tal modo los misterios de tu
Unigénito que merezcamos ser dignos de sus promesas. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Lc 1, 31
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por
nombre Jesús.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor y Dios nuestro, que quienes anunciamos en
este sacramento la muerte y resurrección de tu Hijo, asociados a su
pasión, merezcamos participar del gozo y de la gloria. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
32
Sábado
octubre 8 de octubre
XXVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
3.a semana del Salterio - Verde

Monición general
La ley, como camino para hacer frente a nuestra tendencia al
mal, tuvo su tiempo. Con la llegada de la fe, nos dice san Pablo
en la primera lectura, la ley ha sido superada. Es en torno a la
fe donde ahora se construye la gran familia de los hijos de Dios.
En la lectura del evangelio, una mujer, emocionada por Jesús,
proclama dichosa a la madre que lo concibió. Pero Jesús no se
limita simplemente a los lazos de sangre; él quiere instaurar una
nueva familia, una que nazca de la escucha de la palabra.
Señor Jesús, permite que siempre conduzcamos nuestras
vidas por la escucha y la práctica de tu palabra.

Antífona de entrada Est 4, 17


A tu poder, Señor, está sometido el mundo entero; nadie puede
oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que
existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que desbordas con la abundancia
de tu amor los méritos y los deseos de los que te suplican, derrama
sobre nosotros tu misericordia, para que perdones lo que pesa en la
conciencia y nos concedas aun aquello que la oración no menciona.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 3, 22-29
Hermanos: La Escritura presenta todas las cosas bajo el dominio
del pecado, para que la promesa fuera otorgada a los creyentes
mediante la fe en Jesucristo. Antes de que llegara la fe, estábamos
encerrados bajo la vigilancia de la ley, esperando que la fe se
revelase. Así, la ley fue nuestro guía hasta que llegara Cristo y
Dios nos justificara por la fe. Una vez que la fe ha llegado, ya no
dependemos del guía, porque todos ustedes son hijos de Dios por
33 SÁBADO
octubre 8
la fe en Cristo Jesús. Porque habiendo sido bautizados en Cristo han
quedado revestidos de Cristo. Ya no hay distinción entre judíos y
griegos, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos ustedes
son uno en Cristo Jesús. Y si ustedes son de Cristo, son descendencia
de Abrahán y herederos según la promesa. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 104, 2-7
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
Cántenle al son de instrumentos, hablen de sus maravillas; gloríense
de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.R.
Recurran al Señor y a su poder, busquen continuamente su rostro.
Recuerden las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de
su boca.R.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es
nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.R.

Aclamación antes del Evangelio Lc 11, 28


Aleluya. Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.
Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 27-28
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, mientras Jesús estaba hablando, una mujer
levantó la voz en medio de la multitud, diciendo: «Dichoso el vientre
que te llevó y los pechos que te amamantaron». Pero él le respondió:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la
cumplen». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, el sacrificio establecido por ti y, por estos
santos misterios que celebramos en razón de nuestro ministerio,
perfecciona en nosotros como conviene la obra santificadora de tu
redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
8 SÁBADO
octubre
34

Antífona de comunión Lm 3, 25
El Señor es bueno para quienes esperan en él, para quien lo busca.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, que nos alimentemos y
saciemos en los sacramentos recibidos, hasta que nos transformemos
en lo que hemos tomado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

E n ciertas visiones economicistas cerradas


y monocromáticas, no parecen tener
lugar, por ejemplo, los movimientos populares
que aglutinan a desocupados, trabajadores
precarios e informales y a tantos otros
que no entran fácilmente en los cauces
ya establecidos. En realidad, estos gestan
variadas formas de economía popular y de
producción comunitaria. Hace falta pensar en
la participación social, política y económica
de tal manera «que incluya a los movimientos
populares y anime las estructuras de gobierno
locales, nacionales e internacionales con
ese torrente de energía moral que surge
de la incorporación de los excluidos en la
construcción del destino común» y a su vez
es bueno promover que «estos movimientos,
estas experiencias de solidaridad que crecen
desde abajo, desde el subsuelo del planeta,
confluyan, estén más coordinadas, se vayan
encontrando».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 169)
35
Domingo 9 de octubre
octubre

XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


4.a semana del Salterio - Verde

«¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria


a Dios?»
2 R 5, 14-17; Sal 97, 1-4; 2 Tm 2, 8-13; Lc 17, 11-19

La acción del Señor en el discípulo es transformadora. Dios


nos cambia de simples criaturas a hijos, de pecadores a justos, de
oprimidos a liberados. Aparentemente, solo es una acción corporal,
pero llega a lo hondo de la persona. La primera lectura nos muestra
a un militar leproso que recobra la salud. Los leprosos eran personas
marginadas, no podían vivir en familia ni asistir al templo. En este
caso, además se trata de un extranjero que viene al pueblo de
Dios en busca de salud. Lo hace por encargo de la palabra de un
profeta, un hombre de Dios. Pero ese militar no solo sana su cuerpo;
también, su alma y su espíritu. Depone su orgullo y obedece al
profeta e, incluso, a sus siervos. Abandona a sus dioses y descubre
en el Dios de Israel al único Señor. Esa tierra que se lleva a su país
para levantar un altar sobre ella le recuerda ahora que pertenece al
pueblo escogido, aunque sea extranjero y viva en tierra extranjera.
Pablo, en la carta a Timoteo, nos ofrece su testimonio de la acción
transformadora de Dios, que ha hecho de él no ya un perseguidor,
sino un apóstol. Está preso no solo por Jesucristo, sino también de
Jesucristo. No es el Imperio romano quien lo tiene cautivo, sino el
amor de Jesucristo. Por eso, en el fondo, aunque lleva cadenas, es
un hombre libre, pues la palabra de Dios no está encadenada. Y
mediante un himno a Cristo canta su acción transformante de muerte
a vida, de sufridos a reinantes. Esa acción nos cambia, pero nos deja
todavía en posibilidad de volver atrás. Cristo será siempre el ideal al
que debemos aspirar. Pero, si llegáramos a abandonarlo, él jamás nos
abandonaría, porque si le somos infieles, él permanece fiel.
En la lectura de evangelio, Cristo sana a diez leprosos. Su
palabra eficaz los cura, pero su acción va más allá de lo meramente
9 DOMINGO
octubre
36

corporal. Las huellas de la enfermedad en el cuerpo desaparecen,


no obstante, están llamados a ser nuevos y distintos. Caminaban
en grupo doloroso, hermanados por su desgracia. Entre ellos iba
también uno que no era del pueblo, uno que no solo era un extraño,
sino un enemigo, un samaritano. La fuerza sanadora de Cristo no
conoce fronteras ni discriminaciones. Es el salvador de todos.
La acción de Cristo los transforma. En adelante, ya no serán más
ese grupo de marginados que vive de la caridad pública, que no
puede ingresar a los poblados, que está excluido de la convivencia
en el templo, que son inútiles para la sociedad. Jesús los envía a
los sacerdotes para que reciban de ellos, no la salud, sino para que
acrediten que efectivamente están sanos y pueden reintegrarse a
sus familias y a su entorno social.
Uno de ellos, el samaritano, retorna donde Jesús. Es por él que
ha encontrado la salud. Su gratitud lo abre a la acción de Dios que
no solo cambia su cuerpo, sino, sobre todo, su corazón. ¿Solo este
extranjero volvió a dar gloria a Dios? Levántate y vete. Renovado,
Jesús lo envía a su mundo a asumir como hombre y como hijo de
Dios el papel que le corresponde en la sociedad. De un marginado,
hizo un hombre sociable; de un no creyente en Dios, hizo uno que
grita su gratitud a Dios, un creyente.
Esa es también nuestra propia historia. La acción de Dios nos
debe ir transformando lentamente en el hijo de Dios que debemos
ser. El bautismo obró en nosotros ese encuentro transformante.
A lo largo de la vida, en la escucha de la palabra, que nos señala
cómo debemos ser, y de los sacramentos, que nos comunican el
perdón y la fuerza divina para realizar nuestro ideal, Cristo obra en
nosotros. Preguntémonos con sinceridad si nos dejamos cambiar
por él, si vamos aprendiendo a amar a todos con amor limpio, si
nos llenamos de fe y de esperanza, si nos llenamos de los mismos
sentimientos de Cristo, si el mundo en que vivimos cambia porque
nuestra transformación le da una nueva dimensión: la de Dios y la
de Cristo. Amén.
37 DOMINGO
octubre 9
Monición general
En muchas ocasiones, recibimos testimonios y ejemplos de fe
de las personas que menos esperamos. Eso es lo que nos presenta
la liturgia de hoy. Un funcionario sirio acude al profeta Eliseo
en busca de salud, pero, aunque es curado, no se conforma. Su
gratitud con el profeta y con el Dios de Israel le permite encontrar
también la fe. Igualmente, en el evangelio, de un grupo de diez
leprosos curados, es un samaritano él único que, por medio de
la gratitud, hace de su sanación una experiencia salvífica. En
la segunda lectura, san Pablo, quien también ha experimentado
la fuerza salvadora de la fe en Jesús, nos habla de cuánto está
dispuesto a dar para llevar a otros a abrazar la fe.
Iniciemos nuestra celebración agradecidos por todo lo que el
Señor hace por nosotros.

Antífona de entrada Sal 129, 3-4


Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero
de ti procede el perdón, Dios de Israel.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y
nos sostenga continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Primera lectura
Naamán, general del rey de Siria, acude al profeta Eliseo para
que lo cure de la lepra. Pero no solo encuentra la salud, sino
también la fe en el Dios vivo.

Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 14-17


En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey de Siria,
bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta
Eliseo, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño.
Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: «Ahora
reconozco que no hay Dios en toda la tierra más que el de Israel.
Acepta, te lo ruego, un regalo de tu servidor». Eliseo contestó: «¡Juro
9 DOMINGO
octubre
38

por Dios, a quien sirvo, que no aceptaré nada!». Y aunque Naamán


insistió, Eliseo se negó a aceptar. Naamán dijo: «Entonces, permite
que me den un poco de esta tierra que puedan cargar un par de
mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni
sacrificios a otros dioses fuera del Señor». Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 97, 1.2-4
R. El Señor revela a las naciones su salvación.
Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su
diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.R.
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de
Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro
Dios. Aclama al Señor, tierra entera; griten, vitoreen, toquen.R.

Segunda lectura
¿Cuál es el fundamento de nuestra fe? El apóstol san Pablo
nos lo explica, dejando claro que, por ella, él está dispuesto a ser
encarcelado e, incluso, a entregar la vida.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo


a Timoteo 2, 8-13
Querido hermano: Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre
los muertos, nacido de la descendencia de David. Este ha sido mi
evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas como un malhechor;
pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo soporto
todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación
lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: si
con él morimos, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos
con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él
permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo. Palabra de
Dios.
R. Te alabamos, Señor.
39 DOMINGO
octubre 9
Aclamación antes del Evangelio 1 Ts 5, 18
Aleluya. Den gracias en toda ocasión: esta es la voluntad de Dios en
Cristo Jesús con respecto a ustedes. Aleluya.
Santo Evangelio
Diez leprosos se acercan a Jesús para que los cure. Uno de
ellos era samaritano, que eran muy mal vistos por los judíos.
Jesús les devuelve la salud a todos y los reintegra a la sociedad;
pero solo uno, el menos esperado, vuelve a dar las gracias.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19


R. Gloria a ti, Señor.
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez
leprosos, que se detuvieron a cierta distancia y a gritos le decían:
«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo:
«Vayan y preséntense a los sacerdotes». Y, mientras iban de camino,
quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió
alabando a Dios a grandes gritos y, postrándose rostro en tierra
a los pies de Jesús, le daba gracias. Este era un samaritano. Jesús
tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez? Los
otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero
para dar gloria a Dios?». Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha
salvado». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
9 DOMINGO
octubre
40

Se dice el credo.
Oración universal
Hermanos, la fuerza salvadora de Dios se manifiesta cada vez que
con humildad le suplicamos. Digamos juntos: R. Padre, óyenos.
1. Por el Papa y por toda la Iglesia: para que, movidos por el Espíritu
de Dios, anuncien valientemente el evangelio. Oremos.R.
2. Envía tu luz a los gobernantes y a los poderosos para que trabajen
sin descanso por la paz y la unidad. Oremos.R.
3. Por los que se alejaron y los que sufren crisis de fe: para que
encuentren en la vida y en sus hermanos razones para creer.
Oremos.R.
4. Por los que sufren marginación a causa de su enfermedad,
defecto físico o pobreza: para que sientan la presencia de Jesús
en quienes los consuelan. Oremos.R.
5. Por los difuntos: para que vivan con Cristo y disfruten de la
fidelidad gloriosa de Dios. Oremos.R.
6. Para que al recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor seamos
agradecidos por el don de su gracia salvadora. Oremos.R.
Oye, Señor, las súplicas de tus hijos, purifícanos de nuestros
pecados y permítenos dar gloria a tu nombre santo. Por Jesucristo,
nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Acepta las súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas
ofrendas para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta
piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión 1 Jn 3, 2
Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque
lo veremos tal cual es.
Oración después de la comunión
Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos
fortaleces con el alimento del Santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nos
hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.
41
Lunes 10 de octubreoctubre
XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
4.a semana del Salterio - Verde

Monición general
Para san Pablo, seguir sujetos a la ley luego de que Cristo
nos ha liberado de ella significaba estar sometidos a la
esclavitud. Cristo ha dado un sentido nuevo a todo, nos ha
llamado a la libertad. Para ilustrarlo, el apóstol recurre a las dos
descendencias de Abrahán: la de Agar y la de Sara.
Por otro lado, los contemporáneos de Jesús eran privilegiados
al tener la oportunidad de escucharlo y ver sus obras
personalmente. Pero ¿los hizo eso más dóciles para acoger su
mensaje? Jesús se lamenta de su actitud contrastándola con la
de otros personajes del pasado que no se cerraron al llamado a
la conversión.
Señor Jesús, que nuestra experiencia y los testimonios sobre
tu amor y misericordia nos basten para ser fieles a tu mensaje.

Antífona de entrada Sal 129, 3-4


Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero
de ti procede el perdón, Dios de Israel.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y
nos sostenga continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los Gálatas 4, 22-24.26-27.31—5, 1
Hermanos: En la Escritura se cuenta que Abrahán tuvo dos hijos,
uno de la esclava y otro de su mujer que era libre; el hijo de la
esclava nació según la carne, y el de la mujer libre por una promesa
de Dios. Estas cosas son una alegoría: las dos mujeres representan
dos alianzas. Agar, la que engendra hijos para la esclavitud, significa
la alianza del Sinaí. En cambio, la Jerusalén de arriba es libre; esa
es nuestra madre, como dice la Escritura: «Alégrate, estéril, que no
10 LUNES
octubre
42

das a luz, rompe a gritar, tú que no conocías los dolores de parto,


porque la abandonada tiene más hijos que la que tiene marido». Así
que, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre.
Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manténganse
firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud. Palabra
de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 112, 1-7
R. Bendito sea el nombre del Señor por siempre.
Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor. Bendito sea
el nombre del Señor, ahora y por siempre.R.
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del
Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los
cielos.R.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se
inclina para mirar al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre.R.

Aclamación antes del Evangelio Sal 94, 8ab


Aleluya. No endurezcan hoy su corazón; escuchen la voz del Señor.
Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 29-32
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, la gente se aglomeraba alrededor de Jesús y
él se puso a decirles: «Esta generación es una generación perversa.
Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás.
Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo
será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Sur se
levantará en el juicio con los hombres de esta generación y los
condenará; porque ella vino desde los confines de la tierra para
escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más
que Salomón. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con
43 LUNES
octubre 10
los hombres de esta generación, y la condenarán, porque ellos se
convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es
más que Jonás». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Acepta las súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas
ofrendas, para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta
piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión 1 Jn 3, 2
Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque
lo veremos tal cual es.
Oración después de la comunión
Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos
fortaleces con el alimento del Santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo,
nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

P ero sin traicionar su estilo característico,


porque ellos [los movimientos populares]
«son sembradores de cambio, promotores de
un proceso en el que confluyen millones de
acciones grandes y pequeñas encadenadas
creativamente, como en una poesía».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 169)
44
Martes
octubre 11 de octubre
XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
San Juan XXIII (ML) - 4.a semana del Salterio - Verde
Monición general
Para san Pablo, circuncidarse era depositar nuestra confianza
en la ley como fuerza salvadora, y no en Cristo, como corresponde
a los cristianos. Las comunidades de Galacia debían tener claro
esto y optar por la libertad, la libertad del amor. En el evangelio,
un fariseo invita a comer a Jesús, pero como ellos andaban muy
preocupados por rituales de purificación (el lavado de manos,
por ejemplo, pero no por higiene, sino por un precepto religioso),
Jesús les aclara que vale mucho más cuidar la pureza del corazón.
Señor Jesús, refuerza en nosotros el deseo de purificar
nuestras intenciones, de siempre buscar el bien y evitar vivir de
apariencias.
Antífona de entrada Sal 129, 3-4
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero
de ti procede el perdón, Dios de Israel.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y
nos sostenga continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 1-6
Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por
tanto, manténganse firmes y no se sometan de nuevo al yugo de
la esclavitud. Miren lo que les digo yo, Pablo: si ustedes se hacen
circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Lo afirmo de nuevo: Todo
el que se circuncida está obligado a observar toda la ley. Los que
buscan la justificación por la ley han roto con Cristo, han caído fuera
del ámbito de la gracia. Para nosotros, la esperanza de la justificación
que aguardamos es obra del Espíritu, por medio de la fe; pues, en
Cristo Jesús, da lo mismo estar circuncidado o no estarlo; lo único
que cuenta es la fe que obra por medio del amor. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
45 MARTES
octubre 11
Salmo responsorial Sal 118, 41.43-45.47-48
R. Señor, que me alcance tu favor.
Señor, que me alcance tu favor, tu salvación según tu promesa.R.
No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus
mandamientos.R.
Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás.R.
Andaré por un camino ancho, buscando tus decretos.R.
Serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo.R.
Levantaré mis manos hacia ti recitando tus mandatos.R.

Aclamación antes del Evangelio Hb 4, 12


Aleluya. La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e
intenciones del corazón. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 37-41
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo
invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo
se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer,
el Señor le dijo: «Ustedes, los fariseos, limpian por fuera la copa
y el plato, mientras por dentro están llenos de robos y maldades.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Den,
más bien, como limosna lo que tienen dentro y todo será puro».
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Acepta las súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas
ofrendas, para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta
piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión 1 Jn 3, 2
Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque
lo veremos tal cual es.
11 MARTES
octubre
46

Oración después de la comunión


Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos
fortaleces con el alimento del Santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo,
nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

E n este sentido son «poetas sociales», que


trabajan, proponen, promueven y liberan
a su modo. Con ellos será posible un desarrollo
humano integral, que implica superar «esa
idea de las políticas sociales concebidas como
una política hacia los pobres pero nunca con
los pobres, nunca de los pobres y mucho menos
inserta en un proyecto que reunifique a los
pueblos». Aunque molesten, aunque algunos
«pensadores» no sepan cómo clasificarlos,
hay que tener la valentía de reconocer que sin
ellos «la democracia se atrofia, se convierte
en un nominalismo, una formalidad, pierde
representatividad, se va desencarnando porque
deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por
la dignidad, en la construcción de su destino».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 169)
47
Miércoles 12 de octubre
octubre

XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


Nuestra Señora del Pilar (ML) - 4.a semana del Salterio - Verde

Monición general
Cristo nos ha liberado para que seamos libres, insiste muchas
veces san Pablo. Pero ¿qué tipo de libertad es esta, una que nos
permite hacer lo que se nos antoje? O, por el contrario, ¿es un
compromiso aún mayor de obrar el bien, de dejarse guiar por el
Espíritu?
Por otro lado, ¿de qué sirve una religión que se centra solo
en lo superficial, en la sola observancia de ritos o normas que
no promueven el amor al prójimo? Jesús, en el evangelio, nos
invita a ser vigilantes con nuestra vivencia de la fe, a rehuir de
la hipocresía.
Señor Jesús, permite que nuestra fe en ti sea la fuerza que
nos impulsa a amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo
como a nosotros mismos.

Antífona de entrada Sal 129, 3-4


Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero
de ti procede el perdón, Dios de Israel.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y
nos sostenga continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 5, 18-25
Hermanos: Si los guía el Espíritu, no están bajo el dominio de
la ley. Las obras de la carne son fornicación, impureza, libertinaje,
idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, envidias, rencores,
ambiciones, divisiones, sectarismo, discordias, borracheras, orgías
y cosas por el estilo. Y los prevengo, como ya los previne, que los
que así obran no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto
del Espíritu es amor, alegría, paz, comprensión, afabilidad, bondad,
lealtad, amabilidad, dominio de sí. Frente a estas cosas no hay ley. Y
12 MIÉRCOLES
octubre
48

los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones
y sus malos deseos. Si vivimos por el Espíritu, sigamos también al
Espíritu. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 1, 1-4.6
R . El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra
por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los
cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y
noche.R.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto a su
tiempo y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen
fin.R.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el
Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos
acaba mal.R.

Aclamación antes del Evangelio Jn 10, 27


Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, y yo las conozco
y ellas me siguen. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 42-46
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de ustedes, fariseos, que
pagan el diezmo de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres,
mientras pasan por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que
practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les
gusta ocupar los primeros asientos en las sinagogas y ser saludados
en las plazas! ¡Ay de ustedes, que son como tumbas no señaladas,
que la gente pisa sin saberlo!».
Un maestro de la ley intervino y le dijo: «Maestro, diciendo eso,
nos ofendes también a nosotros». Jesús replicó: «¡Ay de ustedes
también, maestros de la ley, que imponen a la gente cargas
49 MIÉRCOLES
octubre 12
insoportables, mientras ustedes no las tocan ni con un dedo!».
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Acepta las súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas
ofrendas, para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta
piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión 1 Jn 3, 2
Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque
lo veremos tal cual es.
Oración después de la comunión
Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos
fortaleces con el alimento del Santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo,
nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

M e permito repetir que «la crisis


financiera de 2007-2008 era la ocasión
para el desarrollo de una nueva economía
más atenta a los principios éticos y para una
nueva regulación de la actividad financiera
especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no
hubo una reacción que llevara a repensar
los criterios obsoletos que siguen rigiendo al
mundo».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 170)
50
Jueves
octubre 13 de octubre
XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
4.a semana del Salterio - Verde

Monición general
En la primera lectura, san Pablo nos recuerda, con un
hermoso himno, el misterio del amor redentor del Padre que se
nos ha manifestado en su Hijo Jesucristo. Por medio de él, Dios
nos ha dado a conocer la abundancia de su gracia.
Y en el evangelio, Jesús nos recuerda que es fácil hacer
monumentos y honrar a los profetas del pasado. En cambio,
los profetas del presente, aquellos que sacan a la luz nuestras
incoherencias, con frecuencia, resultan incómodos.
Señor, danos un corazón dócil para dejarnos iluminar por los
testigos de tu evangelio.

Antífona de entrada Sal 129, 3-4


Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero
de ti procede el perdón, Dios de Israel.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y
nos sostenga continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 1-10
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, a los santos
y fieles en Cristo Jesús, que residen en Éfeso. Les deseo la gracia y
la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Bendito sea
Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la
persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para
que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha
destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus
hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha
concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este
Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los
51 JUEVES
octubre 13
pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un
derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su
voluntad. Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas
las cosas del cielo y de la tierra. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 97, 1-6
R. El Señor da a conocer su victoria.
Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su
diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.R.
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de
Israel.R.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro
Dios. Aclama al Señor, tierra entera; griten, vitoreen, toquen.R.
Toquen la cítara para el Señor suenen los instrumentos: con clarines
y al son de trompetas, aclamen al Rey y Señor.R.

Aclamación antes del Evangelio Jn 14, 6


Aleluya. Yo soy el camino y la verdad y la vida, dice el Señor, nadie
va al Padre, sino por mí. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 47-54
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de ustedes, que edifican
sepulcros a los profetas, a quienes sus antepasados mataron! Así
se hacen testigos y cómplices de lo que hicieron sus antepasados;
porque ellos los mataron y ustedes les edifican sepulcros. Por
algo dijo la sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles;
a algunos los perseguirán y matarán”; así a esta generación se le
pedirá cuentas de la sangre de los profetas derramada desde la
creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías,
que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, se lo repito: se le pedirá
13 JUEVES
octubre
52

cuenta a esta generación. ¡Ay de ustedes, maestros de la ley, que se


han quedado con la llave del saber; no han entrado ustedes y a los
que intentaban entrar les impidieron!». Al salir de allí, los escribas
y fariseos empezaron a acosarlo con muchas preguntas capciosas,
para sorprenderlo con sus propias palabras. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Acepta las súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas
ofrendas, para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta
piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión 1 Jn 3, 2
Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque
lo veremos tal cual es.
Oración después de la comunión
Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos
fortaleces con el alimento del Santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo,
nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

E s más, parece que las verdaderas


estrategias que se desarrollaron
posteriormente en el mundo se orientaron a
más individualismo, a más desintegración, a
más libertad para los verdaderos poderosos
que siempre encuentran la manera de salir
indemnes.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 170)
53
Viernes 14 de octubre
octubre

XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


San Calixto I (ML) - 4.a semana del Salterio - Verde

Monición general
En la primera lectura, san Pablo nos recuerda que en Cristo se
han hecho realidad las promesas del Padre que nosotros hemos
acogido por medio de la fe. De esa forma, hemos sido marcados
con el sello del Espíritu Santo, nuestra fortaleza para vivir la fe.
Por otro lado, la reducción de la religión a un conjunto de
normas conduce a dejar de lado lo esencial: el amor al prójimo.
La muestra está en los enemigos de Jesús, que son violentos con
quienes no practican la religión tal como ellos la predican. Pero
¿acaso eso debe acobardarnos en la vivencia de la fe?
Señor, limpia nuestros corazones de hipocresías e infúndenos
ánimo para vivir tu evangelio con una vida coherente.

Antífona de entrada Sal 129, 3-4


Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero
de ti procede el perdón, Dios de Israel.
Oración colecta
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe, y
nos sostenga continuamente en las buenas obras. Por nuestro Señor
Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 11-14
Hermanos: Por medio de Cristo hemos sido hechos herederos
también los que ya estábamos destinados por decisión del que hace
todo según su voluntad. Y así nosotros, los que ya esperábamos en
Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también ustedes, que han
escuchado la palabra de verdad, el evangelio de salvación, en el que
creyeron, han sido marcados por Cristo con el sello del Espíritu Santo
prometido, el cual es garantía de nuestra herencia, para liberación
del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria. Palabra
de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
14 VIERNES
octubre
54

Salmo responsorial Sal 32, 1-2.4-5.12-13


R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Den gracias al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de
diez cuerdas.R.
Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.R.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió
como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los
hombres.R.

Aclamación antes del Evangelio Sal 32, 22


Aleluya. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo
esperamos de ti. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 1-7
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta
pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a
sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con
su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada
hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digan de
noche se repetirá a pleno día y lo que digan al oído, o en el sótano,
se pregonará desde la azotea.
A ustedes, amigos míos, les digo: no tengan miedo a los que
matan el cuerpo, pero no pueden hacer nada más. Les voy a decir
a quién tienen que temer: teman al que tiene poder para matar y
después arrojar al infierno. A este tienen que temer, les digo yo. ¿No
se venden cinco gorriones por dos céntimos? Pues ni de uno solo de
ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de su cabeza están
contados. Por lo tanto, no tengan miedo: ustedes valen mucho más
que muchos gorriones». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
55 VIERNES
octubre 14
Oración sobre las ofrendas
Acepta las súplicas de tus fieles, Señor, juntamente con estas
ofrendas, para que lleguemos a la gloria del cielo mediante esta
piadosa celebración. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión 1 Jn 3, 2
Cuando se manifieste el Señor, seremos semejantes a él, porque
lo veremos tal cual es.
Oración después de la comunión
Señor, pedimos humildemente a tu majestad que, así como nos
fortaleces con el alimento del Santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo,
nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

Q uisiera insistir en que «dar a cada


uno lo suyo, siguiendo la definición
clásica de justicia, significa que ningún
individuo o grupo humano se puede considerar
omnipotente, autorizado a pasar por encima
de la dignidad y de los derechos de las otras
personas singulares o de sus agrupaciones
sociales[...]».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 171)
56
Sábado
octubre 15 de octubre
SANTA TERESA DE JESÚS, virgen y doctora (MO)
XXVIII semana del Tiempo Ordinario - 4.a semana del Salterio - Blanco

Monición general
La fe de los hermanos es un motivo de alegría y acción de
gracias para el apóstol san Pablo. Eso es una muestra de lo que
ha acontecido en Cristo y por medio de él. Por eso, Dios lo ha
constituido como cabeza de todo. Y si estamos en semejantes
manos, ¿a qué habría que temer?
Por otro lado, la fe no es puras palabras ni se la vive a
escondidas, nos dice Jesús. Si él entregó su vida por nosotros,
¿por qué no habríamos de dar nosotros un testimonio valiente
de él? Solo la confianza en él y en la fuerza de su Espíritu nos
infundirá fortaleza en medio de la tribulación.
Señor Jesús, asístenos con tu Espíritu Santo para que en
cada circunstancia de nuestra vida sepamos dar un testimonio
valiente de la fe.

Antífona de entrada Sal 41, 2-3


Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a
ti, Dios mío; mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.
Oración colecta
Oh, Dios, que por tu Espíritu has suscitado a santa Teresa de Jesús
para mostrar a la Iglesia el camino de la perfección, concédenos
alimentarnos siempre de su celestial doctrina y enciende en nosotros
el deseo de la verdadera santidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 15-23
Hermanos: Habiendo oído hablar de su fe en Cristo y de su amor
a todos los santos, no ceso de dar gracias por ustedes, recordándoles
en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el
Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación para
conocerlo e ilumine los ojos de su corazón para que comprendan
cuál es la esperanza a la que han sido llamados, cuál es la riqueza
de gloria que da en herencia al pueblo santo, y cuál la extraordinaria
57 SÁBADO
octubre 15
grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos, según la
eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo
de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por
encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por
encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en
el futuro. Y todo lo puso bajo los pies de Cristo, constituyéndolo,
por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo, y por
lo mismo, plenitud del que llena completamente todas las cosas.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 8, 2-7
R. Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. De la boca de los niños de
pecho has sacado una alabanza.R.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas
que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el
ser humano, para darle poder?R.
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y
dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos.R.

Aclamación antes del Evangelio Jn 15, 26b.27a


Aleluya. El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí, dice el Señor,
y también ustedes darán testimonio. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 8-12
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si uno se pone de mi
parte ante los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su
parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me niega ante los hombres,
será negado delante de los ángeles de Dios. Al que hable contra el
Hijo del Hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra
el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando los conduzcan a la
15 SÁBADO
octubre
58

sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen


de lo que van a decir o de cómo se van a defender. Porque el Espíritu
Santo les enseñará en aquel momento lo que tengan que decir».
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Sean aceptables a tu majestad nuestros dones, Señor, a quien
tanto agradó santa Teresa de Jesús con la ofrenda de sí misma. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Sal 88, 2
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu
fidelidad por todas las edades.
Oración después de la comunión
Señor, Dios nuestro, haz que tu familia consagrada a ti, a la que
has alimentado con el pan del cielo, se alegre cantando eternamente
tus misericordias a ejemplo de santa Teresa de Jesús. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

L a distribución fáctica del poder —sea,


sobre todo, político, económico, de
defensa, tecnológico— entre una pluralidad
de sujetos y la creación de un sistema jurídico
de regulación de las pretensiones e intereses,
concreta la limitación del poder. El panorama
mundial hoy nos presenta, sin embargo,
muchos falsos derechos, y —a la vez— grandes
sectores indefensos, víctimas más bien de un
mal ejercicio del poder.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 171)
59 DOMINGO
JUEVES
LUNES VIERNES
JUEVES
octubre 15
592
Santa Teresa de Jesús
Una de las más grandes místicas y literata
de todos los tiempos. Nació en España el 28
de marzo de 1515. Hija de Alonso Sánchez
de Cepeda y Beatriz de Ahumada. Leía con
pasión la vida de los santos, le impresionaba
cómo preferían morir a negar su fe. A los
siete años escapó de su casa intentando
buscar el martirio en África.
Ingresó en 1535 al Convento de la
Encarnación, de carmelitas, en Ávila.
Sufrió mucho a causa de su frágil salud.
Su mayor crisis se debió a una serie de convulsiones, pérdida
de conocimiento, hasta perder sus signos vitales y ser declarada
muerta. Cuatro días después, recuperó el conocimiento, y logró
superar un coma profundo. A partir de esta fuerte experiencia de
enfermedad y muerte todo cambió en la vida de Teresa. Al regresar
al convento, pasó tres años más en cama. Le empezó a molestar la
vida relajada del convento, pero se dejó arrastrar por ella, hasta
que, hacia el 1543, se le apareció Jesús reprendiéndola por el
tiempo que perdía con charlas mundanas. Un tiempo después se
desencadenó en ella una serie de experiencias místicas.

Testimonio de vida
A los 40 años, comenzó la reforma de la orden para volver al
auténtico espíritu carmelita: austeridad, pobreza y la clausura
estricta. Reforma que llevó a la fundación del nuevo Convento
de San José, en 1562. Junto a san Juan de la Cruz reformó a
su vez la rama masculina de los carmelitas.
En su autobiografía escribe: «Yo hubiera querido que, así
como me han ordenado escribir mi modo de oración y las
gracias que me ha concedido el Señor, me hubieran permitido
también narrar detalladamente y con claridad mis grandes
pecados». Murió el 14 de octubre de 1582.
Que por intercesión de Teresa, la grande, podamos
abandonar la vida cristiana relajada y emprender el camino
hacia la más íntima unión con Dios.
60
Domingo
octubre 16 de octubre
XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
1.a semana del Salterio - Verde

«Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan»


Ex 17, 8-13; Sal 120, 1-8; 2 Tm 3, 14—4, 2; Lc 18, 1-8

La vida cristiana se vive en un encuentro entre dos personas que


se aman: Dios y nosotros. Supone un diálogo que llamamos oración.
Dios habla al hombre de su amor y le presenta su proyecto salvador.
El hombre acude a él desde su pequeñez y su necesidad. En esa
oración siempre está presente el pueblo de Dios. Dios conoce y ama
a cada uno dentro de su pueblo, que es la Iglesia. El hombre habla
a Dios y, en su voz, habla también la Iglesia.
La primera lectura nos muestra a un jefe, cabeza de un pueblo,
que es, al mismo tiempo, un orante. Moisés lleva en sus hombros y
en su corazón al pueblo que Dios le encargó llevar a la libertad y a la
posesión de la tierra prometida. En un momento angustioso, cuando
las posibilidades del hombre llegan a su límite, recurre al Dios de la
alianza, al Dios comprometido con el pueblo. Esa oración que pide
salvación debe ser ininterrumpida, no conoce horarios, expresa la
vida que nunca se apaga. Moisés no está solo. Lo acompañan dos
del pueblo y participan también en su oración. Finalmente, Israel
vence, no por su poder, sino gracias a la presencia eficaz de Dios.
Jesús, el hombre Hijo de Dios, es un orante, el mayor de todos.
Vive, a la vez, en la presencia del Padre y de los hombres. Los
discípulos fueron testigos de su oración que, en momentos clave, se
expresó intensa e incesantemente. También pidió a los discípulos que
oraran, les inculcó la necesidad de orar siempre y sin desanimarse.
Para ello, se sirvió de una impactante parábola: dos seres humanos
muy distintos. De un lado, el poder acompañado de la falta de
amor, el juez que no temía a Dios ni a los hombres. Olvidaba que
ser juez significaba expresar la justicia de Dios que cobija a todos
y defiende al inocente. Nadie de por sí es juez natural de otro. De
61 DOMINGO
octubre 16
Dios se recibe la misión de ser juez con todas las cualidades divinas
que ese ejercicio supone. Del otro lado, la imagen de desamparo
e impotencia, una viuda, desprotegida, sin esperanza, pero rica
en una virtud divina: la perseverancia a toda prueba. Ella es la que
finamente vence la indiferencia del juez no por su poder, sino por su
misma debilidad impertinente.
Jesús mismo saca la conclusión. Dios es juez, pero, al mismo
tiempo, es Padre. Su corazón está siempre atento y escucha sin
descanso a sus hijos. ¿Creen que Dios no saldrá en defensa de sus
escogidos cuando claman a él día y noche? ¿Los dejará esperando?
Cada uno tiene su respuesta para este interrogante de Jesús. La
oración del creyente debe ser sin descanso. Tiene la dimensión y la
duración de la vida.
Es el momento de preguntarnos sobre nuestra oración. No solo
por lo que pedimos, sino, sobre todo, por la calidad de la oración.
Debe ser filial, de hijos amados a un Padre que ama. En ocasiones,
cuando sentimos que no somos escuchados como quisiéramos,
desistimos. El Señor nos dice: Siempre y sin desanimarse. El enemigo
de nuestra oración podemos ser nosotros mismos. El pueblo del
Antiguo Testamento pedía ser defendido del enemigo; la viuda
también pedía ser defendida de un enemigo. ¿Qué es lo principal
que está en juego en nuestra vida? ¿Cuál es ese enemigo que se
opone a nuestro camino? ¿Cuál es nuestra necesidad fundamental?
Es cierto que nos agobian males como la pobreza y la enfermedad,
pero también nos acosa la falta de fe y de esperanza. Nuestra oración
debe encontrar también la preocupación, el interés de Dios por
nosotros. ¿Qué es lo que él quiere, con amor de Padre, de nosotros,
sus hijos, llamados por él a entrar en su misterio? Busquemos sin
descanso la voluntad divina que orienta nuestra vida. Amén.
16 DOMINGO
octubre
62

Monición general
La liturgia de este domingo nos invita a reflexionar sobre el
papel que juega la oración en nuestra vida de fe, con mayor razón
aún cuando atravesamos tiempos de sufrimiento o crisis. Por
eso, en la primera lectura, la fuerza del pueblo para defenderse
de sus enemigos nace de la oración perseverante de Moisés, una
oración «sin bajar los brazos». A la misma perseverancia nos
invita Jesús en el evangelio con la parábola de una viuda —
alguien carente de toda protección— que no desfallece en sus
ruegos ante un juez. San Pablo también nos anima a hacer de la
Sagrada Escritura una fuente que anime nuestra oración y nos
guíe en la vida.
Señor, en tus manos ponemos nuestras vidas. Sabemos que
nunca nos desamparas.
Antífona de entrada Sal 16, 6.8
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y
escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la
sombra de tus alas escóndeme.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una
voluntad solícita y estable, y sirvamos a tu grandeza con sincero
corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
En medio del desierto, el pueblo de Israel es atacado por
un ejército enemigo. ¿Dejará desamparado Dios a su pueblo o
acudirá en su auxilio?

Lectura del libro del Éxodo 17, 8-13


En aquellos días, los amalecitas vinieron a atacar a los israelitas
en Refidín. Moisés dijo a Josué: «Escoge unos cuantos hombres, vete
a luchar y ataca a Amalec. Mañana yo estaré de pie en la cima del
monte, con el bastón maravilloso de Dios en la mano». Hizo Josué lo
que decía Moisés, y atacó a Amalec; mientras tanto Moisés, Aarón y
Jur subían a la cima del monte. Mientras Moisés tenía las manos en
63 DOMINGO
octubre 16
alto, vencía Israel; pero cuando las bajaba, vencía Amalec. Y, como
le pesaban las manos, sus compañeros cogieron una piedra y se
la pusieron debajo, para que se sentase; mientras Aarón y Jur le
sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sostuvo en alto las manos
hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su tropa, a filo de
espada. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 120, 1-8
R . El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El
auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.R.
No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme; no duerme
ni reposa el guardián de Israel.R.
El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha; de día el sol no te
hará daño, ni la luna de noche.R.
El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma; el Señor guarda
tus entradas y salidas, ahora y por siempre.R.

Segunda lectura
La Sagrada Escritura no es tanto un libro que sirve para
informarnos, sino, ante todo —como palabra de Dios que es—
una fuente para instruirnos en la vida y conducirnos por el
camino de la salvación.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo


a Timoteo 3, 14—4, 2
Querido hermano: Permanece firme en lo que has aprendido y
se te ha confiado, sabiendo de quién lo aprendiste y que desde niño
conoces la Sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por
la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada
por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir,
para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará formado y
capacitado para toda obra buena. Ante Dios y ante Cristo Jesús,
que manifestándose como rey vendrá a juzgar a vivos y muertos,
16 DOMINGO
octubre
64

te ruego encarecidamente: proclama la palabra, insiste a tiempo y a


destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo
de instruir. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio Hb 4, 12
Aleluya. La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e
intenciones del corazón. Aleluya.
Santo Evangelio
Jesús nos invita a orar con constancia, mucho más en
tiempos de crisis o persecución. Y para animarnos, nos ofrece
una parábola que ilustra hasta qué punto debemos perseverar en
la oración, más aún conociendo el corazón compasivo del Padre.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8


R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo
tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola:
«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni respetaba a los
hombres. Había en la misma ciudad una viuda que no cesaba de
suplicarle: “Hazme justicia frente a mi enemigo”. Por algún tiempo se
negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni respeto a los
hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, para
que no venga continuamente a molestarme”». Y el Señor añadió:
«Fíjense en lo que dice el juez injusto; entonces Dios, ¿no hará justicia
a sus elegidos que le gritan día y noche? ¿Los hará esperar? Yo les
aseguro que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo
del Hombre, ¿encontrará esa fe sobre la tierra?». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice el credo.
Oración universal
Sabiendo que Dios se complace en los que con sencillez y humildad
lo llaman Padre, oremos juntos diciendo: R. Padre, escúchanos.
65 DOMINGO
octubre 16
1. Por el Papa y la Iglesia: para que reaviven incesantemente la
oración de intercesión. Oremos.R.
2. Para que el Señor fortalezca la fe de los que vacilan y reavive la
llama de los que se han alejado de él. Oremos.R.
3. Para el Señor bendiga con su paz a los pueblos que hoy están
en guerra y convierta el corazón de los que fomentan la división.
Oremos.R.
4. Por todos los que viven en soledad y son excluidos: para que
el Señor fortalezca sus pies vacilantes y sus corazones heridos.
Oremos.R.
5. Por los jóvenes: para que, escuchando la Palabra de Dios, se
dejen educar por ella y encuentren razones para creer y amar.
Oremos.R.
6. Para que oremos siempre sin desanimarnos, con la certeza de
que el Señor nos escucha y viene en nuestro auxilio. Oremos.R.
Padre, escucha nuestros ruegos y ayúdanos a permanecer con
los brazos levantados hacia ti y con la mirada puesta en la meta:
Jesucristo. Quien vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, estar al servicio de tus dones con un corazón
libre, para que, con la purificación de tu gracia, nos sintamos limpios
por los mismos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Antífona de comunión Mc 10, 45
El Hijo del Hombre ha venido para dar su vida en rescate por
muchos.
Oración después de la comunión
Señor, haz que nos sea provechosa la celebración de las
realidades del cielo, para que nos auxilien los bienes temporales y
seamos instruidos por los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
66
Lunes
octubre 17 de octubre
SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, obispo y mártir (MO)
XXIX semana del Tiempo Ordinario - 1.a semana del Salterio - Rojo

Monición general
La salvación que Dios nos ha ofrecido y que se ha hecho
realidad por medio de su Hijo Jesucristo, ¿se debe a algún
mérito nuestro o es pura gracia suya? San Pablo nos invita a
tomar conciencia del sentido que tiene nuestra fe y a crecer en
espíritu de gratitud.
En el evangelio, el pedido de un hombre para que Jesús medie
en una disputa de herencia con su hermano es empleada por el
Maestro para advertirnos del peligro de una vida que hace de las
riquezas un fin, no un medio. ¿No es más provechoso compartir
los bienes que acumularlos egoístamente?
Señor, libéranos de cualquier atadura que nos impida vivir tu
evangelio con libertad.

Antífona de entrada Ga 2, 19-20


Estoy crucificado con Cristo, vivo yo, pero no soy yo el que vive,
es Cristo quien vive en mí. Vivo en la fe del Hijo de Dios, que me
amó y se entregó por mí.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que embelleces el cuerpo místico
de tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, haz que el
glorioso martirio que hoy celebramos nos alcance protección
constante, como fue causa de gloria eterna para san Ignacio de
Antioquía. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 1-10
Hermanos: Hubo un tiempo en que ustedes estaban muertos
por sus pecados y culpas, cuando seguían el proceder del mundo
presente, según el príncipe que domina el espacio, el espíritu que
ahora actúa en los rebeldes contra Dios. Antes procedíamos nosotros
también así; siguiendo los deseos de la carne, obedeciendo los
impulsos de la carne y de la imaginación; y naturalmente, estábamos
67 LUNES
octubre 17
destinados a la reprobación como los demás. Pero Dios, rico en
misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros
muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo —están
salvados por pura gracia—, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos
ha sentado en el cielo con él.
Así quiso mostrar a los siglos venideros la inmensa riqueza de
su gracia, por la bondad que nos manifestó en Cristo Jesús. Por la
gracia, en efecto, han sido salvados mediante la fe. Y no se debe a
ustedes, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras,
para que nadie pueda presumir. Pues somos obra suya. Dios nos
ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas
obras, que él nos asignó para que las practicásemos. Palabra de
Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 99, 2-5
R. El Señor nos hizo y somos suyos.
Aclama al Señor, tierra entera, sirvan al Señor con alegría, entren en
su presencia con vítores.R.
Sepan que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su
pueblo y ovejas de su rebaño.R.
«El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas
las edades».R.

Aclamación antes del Evangelio Mt 5, 3


Aleluya. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el
reino de los cielos. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile
a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le contestó:
«Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre ustedes?».
Y dijo a la gente: «Miren: guárdense de toda clase de codicia. Que
17 LUNES
octubre
68

por más rico que uno sea, la vida no depende de los bienes». Y les
propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y
comenzó a hacer cálculos, diciendo: “¿Qué haré? No tengo dónde
almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los
graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el
grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo:
Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; descansa,
come, bebe y date buena vida”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta misma
noche vas a morir. Lo que has acumulado, ¿para quién será?”. Así le
sucede al que amontona riquezas para sí mismo y no es rico a los
ojos de Dios». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
La ofrenda de nuestra piedad sea grata a tus ojos, Señor, que
aceptaste a san Ignacio de Antioquía, trigo molido de Cristo, como
pan inmaculado por el padecimiento del martirio. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Antífona de comunión
Trigo de Cristo soy: seré molido por los dientes de las fieras, a fin
de llegar a ser inmaculado pan.
Oración después de la comunión
Señor, el pan del cielo que hemos recibido en la fiesta de san
Ignacio de Antioquía, nos alimente y nos ayude a ser cristianos de
nombre y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
69 DOMINGO
JUEVES
LUNES VIERNES
JUEVES
octubre 6915
2
San Ignacio de Antioquía
Nació cerca del año 35, en Antioquía.
San Ignacio fue obispo, mártir por
amor a Cristo y Padre apostólico. No
se conocen muchos datos de su vida,
pero sí que, en su viaje desde Antioquía
hacia Roma —donde sería ejecutado—,
escribió siete cartas. Varias dirigidas a
las comunidades cristianas de Éfeso,
Magnesia, Tralles, Filadelfia y Esmirna.
Otra dirigida a Policarpo, el obispo de
Esmirna, y la última a la comunidad
cristiana de su destino, Roma. Cada una
de ellas contiene la fe de las primeras comunidades y revela cómo
era la organización de la Iglesia cristiana primitiva. Fue el primero
en escribir sobre la concepción virginal de santa María, y quien
acuñó el término Iglesia católica para referirse a la colectividad de
fieles. Según la tradición, fue discípulo de san Pablo y san Juan.
Durante la persecución que emprendió el emperador Trajano
contra los cristianos, fue arrestado y condenado a muerte. Fue
devorado en el circo por las fieras salvajes, en el año 107 d. C.

Testimonio de vida
Camino al martirio escribió: «Soy trigo de Cristo y quiero ser
molido por los dientes de las fieras para convertirme en pan
sabroso a mi Señor Jesucristo. Animen a las bestias para que
sean mi sepulcro, para que no dejen nada de mi cuerpo, para
que cuando esté muerto, no sea gravoso a nadie. Si no quieren
atacarme, yo las obligaré. Les pido perdón. Sé lo que me
conviene. Ahora comienzo a ser discípulo. Que ninguna cosa
visible o invisible me impida llegar a Jesucristo. Pónganse de
mi lado y del lado de Dios. No lleven en sus labios el nombre
de Jesucristo y deseos mundanos en el corazón. Les escribo
lleno de vida, pero con anhelos de morir».
Por intercesión de san Ignacio de Antioquía, en este día pide
al Señor la gracia que más estés necesitando.
70
Martes
octubre 18 de octubre
SAN LUCAS, evangelista (F)
XXIX semana del Tiempo Ordinario - Propio del Salterio - Rojo

Monición general
Con alegría, celebramos hoy la fiesta de san Lucas, el autor
del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. Con sus
escritos nos ha legado un testimonio invaluable sobre Jesús y
los primeros tiempos de la Iglesia. Él cumplió a cabalidad el
mandato de Jesús de que vayamos por el mundo anunciando
el evangelio, el reino de Dios que está cerca. Como menciona
la primera lectura, la tradición lo recuerda como compañero
del apóstol Pablo. Juntos, seguramente, recorrieron pueblos y
ciudades anunciando la buena noticia.
Señor Jesús, infúndenos también a nosotros el amor que tu
hijo san Lucas tuvo por tu evangelio.

Antífona de entrada Is 52, 7


Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que
proclama la paz, que anuncia la buena nueva, que pregona la justicia.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Señor Dios, que elegiste a san Lucas para que nos revelara con
la predicación y los escritos el misterio de tu amor a los pobres,
concede, a cuantos se glorían en tu nombre, perseverar viviendo con
un solo corazón y una sola alma y que todos los pueblos merezcan
ver tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo
a Timoteo 4, 9-17a
Querido hermano: Dimas me ha dejado, enamorado de este
mundo presente, y se ha marchado a Tesalónica; Crescente se ha ido
a Galacia, Tito, a Dalmacia; solo Lucas está conmigo. Coge a Marcos
y tráetelo contigo, pues me ayuda bien en la tarea. A Tíquico lo he
mandado a Éfeso. El abrigo que dejé en Troas, en casa de Carpo,
71 MARTES
octubre 18
tráetelo al venir, y los libros también, sobre todo los de pergamino.
Alejandro, el metalúrgico, se ha portado muy mal conmigo; el Señor
le pagará lo que ha hecho. Ten cuidado con él también tú, porque se
opuso violentamente a mis palabras. La primera vez que me defendí,
todos me abandonaron y nadie me asistió. Que Dios los perdone.
Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro
el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Palabra de
Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 144, 10-13.17-18
R . Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus
fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus
hazañas.R.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu
reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad
en edad.R.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus
acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo
invocan sinceramente.R.

Aclamación antes del Evangelio Jn 15, 16


Aleluya. Yo los he elegido del mundo, para que vayan y den fruto, y
su fruto perdure —dice el Señor—. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los
mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares
adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros
pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su
mies. ¡Pónganse en camino! Miren que los mando como corderos
en medio de lobos. No lleven talega, ni alforja, ni sandalias; y no se
18 MARTES
octubre
72

detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una


casa, digan primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz,
descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes. Quédense
en la misma casa, coman y beban de lo que tengan, porque el
obrero merece su salario. No anden cambiando de casa. Si entran
en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les pongan, curen a
los enfermos que haya, y digan: “Está cerca de ustedes el reino de
Dios”». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Por estos dones del cielo, concédenos, Señor, servirte con libertad
de espíritu, para que la ofrenda que te presentamos en la fiesta de
san Lucas ponga remedio a nuestros males y nos alcance la gloria.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Lc 10, 1.9
El Señor mandó a los discípulos que anunciaran a todos los
pueblos: «El reino de Dios ha llegado a ustedes».
Oración después de la comunión
Te pedimos, Dios todopoderoso, que nos santifique el don
recibido de tu santo altar y nos fortalezca en la fe del evangelio que
san Lucas predicó. Por Jesucristo, nuestro Señor.

E l siglo XXI «es escenario de un


debilitamiento de poder de los Estados
nacionales, sobre todo porque la dimensión
económico-financiera, de características
transnacionales, tiende a predominar sobre la
política[...]».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 172)
73 DOMINGO
JUEVES
LUNES VIERNES
VIERNES
JUEVES
octubre 16
15
732

San Lucas
Es el escritor del Evangelio que lleva
su nombre y del libro de los Hechos
de los Apóstoles. Médico de profesión,
nacido en Antioquía, posiblemente judío
de la diáspora. La tradición lo coloca en
el grupo de los 72 misioneros enviados
por Jesús de dos en dos. Fue discípulo
del apóstol Pablo y lo acompañó en
algunos de sus viajes misioneros. De
hecho, en la segunda de Timoteo (4,11),
el día antes de su martirio, el mismo
Pablo dijo: «Solo Lucas está conmigo».
Se cree que escribió el Evangelio cerca del año 70 d. C. En
este libro sagrado incluyó los dichos y hechos de Jesús desde la
encarnación hasta la ascensión. Lucas no se cuenta a sí mismo
como uno de los testigos directos de Jesús, pero su búsqueda
detallada de la verdad histórica lo llevó a plasmar en sus escritos
lo que había oído por boca de los apóstoles, de la Virgen María y
demás discípulos. Se había propuesto realizar una investigación
exhaustiva de todos los hechos y escribirlos ordenadamente.
El buen dominio del griego demuestra que Lucas era muy culto.

Testimonio de vida
A pesar de no haber sido testigo directo de la vida de Jesús,
sorprende la exactitud de sus relatos, llenos de afecto y
sentimiento. Es el Evangelio que mejor revela la misericordia
entrañable de Dios, su amor y su perdón. Y en el libro de
los Hechos de los Apóstoles, nos hace conocer y experimentar
la vida de la Iglesia naciente, el testimonio de los primeros
cristianos y el ideal de todos los que seguimos a Jesús.
Pudo haber sufrido el martirio en Patrás, en Roma o en
Tebas de Beocia.
Que por su intercesión crezca en nosotros el amor por la
Sagrada Escritura, por anunciarla a todos y por testimoniarla
con la propia vida.
74
Miércoles
octubre 19 de octubre
XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Beato José Timoteo Giaccardo - 1.a semana del Salterio - Verde

Monición general
Jesús fue judío, todos sus discípulos también. Por eso, una
de las dudas en los comienzos del cristianismo era si el evangelio
de Jesús debía ser anunciado solo al pueblo judío o también a
las demás naciones (llamados gentiles o paganos por los judíos).
Pero pronto comprendieron que la buena noticia no conoce de
fronteras ni hace acepción de personas. San Pablo fue uno de los
mayores artífices de esa misión.
Por otro lado, Jesús prometió que volvería por segunda vez
para llevar todo a su plenitud, como nos recuerda hoy en el
evangelio. ¿Cómo entonces debemos prepararnos para ese
encuentro? ¿Es acaso una decisión de último momento o es
mejor estar preparados siempre?
Señor, ayúdanos a perseverar en lo mucho o lo poco que nos
hayas confiado y que siempre trabajemos por la instauración de
tu reino en este mundo.

Antífona de entrada Sal 16, 6.8


Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y
escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la
sombra de tus alas escóndeme.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una
voluntad solícita y estable, y sirvamos a tu grandeza con sincero
corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-12
Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios
que se me ha dado a favor de ustedes. Ya que se me dio a conocer el
misterio, tal como acabo de explicárselo brevemente. Lean mi carta
y verán cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido
manifestado a los hombres en otros tiempos como ha sido revelado
75 MIÉRCOLES
octubre 19
ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también
los gentiles comparten la misma herencia, son miembros del mismo
cuerpo, partícipes de la promesa en Jesucristo, por el evangelio, del
cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y
su poder.
A mí, el menor de todos los santos, se me ha dado esta gracia:
anunciar a los gentiles la riqueza insondable de Cristo, aclarar a todos
la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos
en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los principados
y potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría
de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor
nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios por la fe
en él. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Is 12, 2-6
R. Sacarán aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
El Señor es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi
fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacarán aguas
con gozo de las fuentes de la salvación.R.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos
sus hazañas, proclamen que su nombre es excelso.R.
Toquen instrumentos para el Señor, que hizo proezas, anúncienlas
a toda la tierra; griten jubilosos, habitantes de Sion: «Qué grande es
en medio de ti el Santo de Israel».R.

Aclamación antes del Evangelio Mt 24, 42a.44


Aleluya. Estén en vela y preparados, porque a la hora que menos
piensen viene el Hijo del Hombre. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 39-48
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Comprendan
que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le
19 MIÉRCOLES
octubre
76

dejaría asaltar su casa. Lo mismo ustedes, estén preparados, porque


a la hora que menos piensen viene el Hijo del Hombre». Pedro
le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por
todos?». El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y
prudente a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para
que les reparta la ración de alimentos a sus horas? Bienaventurado
el criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así.
En verdad les digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si el empleado piensa: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a
pegarles a los criados y a las criadas, y se pone a comer y beber y
a emborracharse. Llegará el señor de aquel criado el día y a la hora
que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los
que no son fieles. El criado que conoce la voluntad de su señor, pero
no está preparado y no obra según su voluntad, recibirá un castigo
muy severo. En cambio, el que sin conocer esa voluntad hace cosas
reprobables, recibirá un castigo menor. A quien se le dio mucho, se
le exigirá mucho; y a quien se le confió mucho, se le pedirá mucho
más». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, estar al servicio de tus dones con un corazón
libre, para que, con la purificación de tu gracia, nos sintamos limpios
por los mismos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Antífona de comunión Mc 10, 45
El Hijo del Hombre ha venido para dar su vida en rescate por
muchos.
Oración después de la comunión
Señor, haz que nos sea provechosa la celebración de las
realidades del cielo, para que nos auxilien los bienes temporales y
seamos instruidos por los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
77 DOMINGO
JUEVES
LUNES VIERNES
JUEVES
octubre 77 15
2

Beato José Timoteo Giaccardo


Nació y fue bautizado el 13 de junio de 1896,
en Italia. Su inclinación a la vida religiosa lo
llevó a encontrarse con el padre Santiago
Alberione, quien lo encamina hacia el seminario
diocesano de Alba. A sus 21 años le tocó tomar
una riesgosa decisión que cambiaría el resto de
su vida: dejar el seminario para ingresar a la
naciente Sociedad de San Pablo.
Al comunicarle su decisión al obispo, este le
preguntó: «¿Estás dispuesto a renunciar a tu
hábito clerical y al sacerdocio?». Con dolor en el corazón, pero sin
titubear, aceptó la condición impuesta por su obispo. Años más
tarde, en el 1919, fue ordenado sacerdote por manos de este mismo
obispo. Con su ordenación se convierte en el primer sacerdote
paulino ordenado expresamente para un ministerio nuevo en la
Iglesia. Y la predicación realizada con los medios de comunicación
quedaba considerada como verdadera evangelización.

Testimonio de vida
Su vida es un ejemplo actual de cómo es posible conciliar
la más profunda vida espiritual con la más intensa vida
apostólica. Transmitió y profundizó la herencia alberoniana,
compartió durante treinta años con el padre Alberione la
solicitud por cada una de las congregaciones paulinas, en sus
difíciles comienzos y en su desarrollo. Fue el maestro que a
todos precedía con el ejemplo, que lo construía todo con su
oración iluminada y ferviente. Se puede decir que escribió en
cada conciencia y se volcó a sí mismo en cada corazón.
Ya en edad madura, ofreció su vida por la continuidad de su
propia congregación y por la nueva congregación paulina de
las Pías Discípulas del Divino Maestro. Y el Señor aceptó su
ofrenda. Murió en la víspera de la fiesta de la Conversión de
San Pablo, el 24 de enero de 1948.
Giaccardo, ruega por todos los que se dedican a evangelizar
a través de los medios de comunicación.
78
Jueves
octubre 20 de octubre
XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
San Pedro de Alcántara (ML) - 1.a semana del Salterio - Verde

Monición general
En la primera lectura, san Pablo suplica al Padre para que los
creyentes nos dejemos fortalecer por Cristo en nuestro interior,
que dejemos que su Espíritu habite en nosotros. Pues, si él nos
da vida, ¿quién nos la podrá quitar?
En el evangelio, Jesús quizás nos desconcierte con sus
palabras. Lo que dice ahora parece contradecir su mensaje de
amor y misericordia. Pero ¿acaso vivir según los valores del reino
de Dios va a resultar siempre del agrado de todos? Como muchos
lo han experimentado a lo largo de los tiempos, el seguimiento
de Jesús no está exento de conflictos.
Señor Jesús, ya que hemos decidido vivir según los valores del
reino de Dios, ayúdanos a que nada nos aparte de ese camino.

Antífona de entrada Sal 16, 6.8


Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y
escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la
sombra de tus alas escóndeme.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una
voluntad solícita y estable, y sirvamos a tu grandeza con sincero
corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 14-21
Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma
nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, les
conceda, según la riqueza de su gloria, ser robustecidos por medio
de su Espíritu en su hambre interior, que Cristo habite por la fe en
sus corazones, que el amor sea su raíz y su cimiento; y así, con todos
los santos, lograrán abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo;
comprendiendo el amor de Cristo, que supera todo conocimiento,
para que se llenen de toda la plenitud de Dios. Al que puede hacer
mucho más sin comparación de lo que pedimos o pensamos, por el
79 JUEVES
octubre 20
poder que actúa entre nosotros, a él sea la gloria en la Iglesia y en
Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos.
Amén. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 32, 1-2.4-5.11-12.18-19
R. La misericordia del Señor llena la tierra.
Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Den gracias al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de
diez cuerdas.R.
Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.R.
Pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su
corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en
su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en
tiempo de hambre.R.

Aclamación antes del Evangelio Flp 3, 8-9


Aleluya. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de
ganar a Cristo y existir en él. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 49-53
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo he venido a
prender fuego sobre la tierra, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo
que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
¿Piensan ustedes que he venido a traer paz a la tierra? ¡No, sino
división! Desde ahora, una familia de cinco estará dividida: tres
contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el
hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra
la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
20 JUEVES
octubre
80

Oración sobre las ofrendas


Concédenos, Señor, estar al servicio de tus dones con un corazón
libre, para que, con la purificación de tu gracia, nos sintamos limpios
por los mismos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Antífona de comunión Mc 10, 45
El Hijo del Hombre ha venido para dar su vida en rescate por
muchos.
Oración después de la comunión
Señor, haz que nos sea provechosa la celebración de las
realidades del cielo, para que nos auxilien los bienes temporales y
seamos instruidos por los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

« En este contexto, se vuelve indispensable


la maduración de instituciones
internacionales más fuertes y eficazmente
organizadas, con autoridades designadas
equitativamente por acuerdo entre los
gobiernos nacionales, y dotadas de poder para
sancionar». Cuando se habla de la posibilidad
de alguna forma de autoridad mundial
regulada por el derecho no necesariamente
debe pensarse en una autoridad personal. Sin
embargo, al menos debería incluir la gestación
de organizaciones mundiales más eficaces,
dotadas de autoridad para asegurar el bien
común mundial, la erradicación del hambre y
la miseria, y la defensa cierta de los derechos
humanos elementales.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 172)
81
Viernes 21 de octubre
octubre

XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


1.a semana del Salterio - Verde
Monición general
Aceptar el evangelio, convertirse a la fe, nos recuerda san
Pablo en la primera lectura, no es solo una cuestión de palabras,
de discursos bonitos. Es ante todo una forma de vida que se
funda sobre el principio del amor al prójimo.
Por otra parte, los discípulos de Jesús no vivimos de espaldas
a lo que ocurre en el mundo. Al contrario, estamos llamados
a discernir, en medio de los acontecimientos históricos del
presente, la voluntad del Padre. Eso nos recuerda Jesús hoy en
el evangelio.
Señor, abre nuestros ojos para que aprendamos a ver y
distinguir los signos de tu presencia en este mundo.
Antífona de entrada Sal 16, 6.8
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y
escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la
sombra de tus alas escóndeme.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una
voluntad solícita y estable, y sirvamos a tu grandeza con sincero
corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-6
Hermanos: Yo, el prisionero por el Señor, les ruego que vivan de
una manera digna como pide la vocación a la que han sido llamados.
Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos, sopórtense
mutuamente por amor. Esfuércense en mantener la unidad del
Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu,
como una es la esperanza a la que ustedes han sido llamados. Un
solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo Dios, y Padre de
todos, que lo trasciende todo y lo penetra todo y está en todos.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
21 VIERNES
octubre
82

Salmo responsorial Sal 23, 1-6


R. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.R.
¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el
recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que
no confía en los ídolos.R.
Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación.
Este es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios
de Jacob.R.

Aclamación antes del Evangelio Mt 11, 25


Aleluya. Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has
revelado los secretos del reino a la gente sencilla. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 54-59
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Cuando ven subir una
nube por el poniente, dicen en seguida: “Va a llover”, y así sucede.
Cuando sopla el viento del sur, dicen: “Hará calor”, y así sucede.
Hipócritas: si saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo,
¿cómo no saben interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no saben
juzgar ustedes mismos lo que es justo?
Cuando te dirijas al tribunal con tu adversario, haz lo posible por
llegar a un acuerdo con él, mientras van de camino; no sea que te
lleve ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta
en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el
último céntimo». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, estar al servicio de tus dones con un corazón
libre, para que, con la purificación de tu gracia, nos sintamos limpios
por los mismos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
83 VIERNES
octubre 21
Antífona de comunión Mc 10, 45
El Hijo del hombre ha venido para dar su vida en rescate por
muchos.
Oración después de la comunión
Señor, haz que nos sea provechosa la celebración de las
realidades del cielo, para que nos auxilien los bienes temporales y
seamos instruidos por los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

E n esta línea, recuerdo que es necesaria


una reforma «tanto de la Organización de
las Naciones Unidas como de la arquitectura
económica y financiera internacional, para
que se dé una concreción real al concepto
de familia de naciones». Sin duda esto
supone límites jurídicos precisos que eviten
que se trate de una autoridad cooptada por
unos pocos países, y que a su vez impidan
imposiciones culturales o el menoscabo de las
libertades básicas de las naciones más débiles
a causa de diferencias ideológicas. Porque «la
Comunidad Internacional es una comunidad
jurídica fundada en la soberanía de cada
uno de los Estados miembros, sin vínculos
de subordinación que nieguen o limiten su
independencia».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 173)
84
Sábado
octubre 22 de octubre
XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
San Juan Pablo II (ML) - 1.a semana del Salterio - Verde

Monición general
A veces, la diversidad de dones y ministerios de los miembros
de la comunidad se convierte en motivo de conflicto. Pero
¿debería ser así? ¿No es acaso la diversidad lo que enriquece a
la comunidad? San Pablo nos invita a poner nuestros dones al
servicio de la Iglesia, cuerpo de Cristo.
El evangelio, por su parte, nos cuestiona sobre una actitud
frecuente ante las desgracias de los demás: preguntarnos qué
habrán hecho para terminar así, ser ligeros en señalar las
faltas ajenas, pero ciegos ante las propias. Jesús nos invita a
otra mirada, a dejarnos interpelar por esos hechos para ver si
estamos viviendo según los valores de amor y justicia del reino.
Señor Jesús, danos un corazón despierto y misericordioso
para que el dolor que vemos en el mundo nos impulse a seguir
sembrando las semillas del reino de Dios.

Antífona de entrada Sal 16, 6.8


Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y
escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la
sombra de tus alas escóndeme.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una
voluntad solícita y estable, y sirvamos a tu grandeza con sincero
corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 7-16
Hermanos: Cada uno de nosotros recibió su propio don, en la
medida que Cristo los ha distribuido. Por eso dice la Escritura: «Subió
a lo alto llevando cautivos y repartió dones a los hombres». Decir
«subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el
que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para
colmar el universo. Y él ha constituido a unos, apóstoles; a otros,
85 SÁBADO
octubre 22
profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros para
el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio y
para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos
a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre
perfecto, y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.
Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y arrastrados
por todo viento de doctrina, en la falacia de los hombres, que con
astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor,
hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del
cual todo cuerpo recibe unidad y cohesión, gracias a los ligamentos
que lo nutren y por la acción propia de cada miembro; así el cuerpo
va creciendo y edificándose en el amor. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 121, 1-5
R . Vamos alegres a la casa del Señor.
¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya
están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.R.
Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las
tribus, las tribus del Señor. R.
Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella
están los tribunales de justicia, en el palacio de David.R.

Aclamación antes del Evangelio Ez 33, 11


Aleluya. No quiero la muerte del malvado, dice el Señor, sino que
cambie de conducta y viva. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 1-9
R. Gloria a ti, Señor.
En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de
los galileos cuya sangre Pilato mezcló con la de los sacrificios que
ofrecían. Jesús les contestó: «¿Piensan ustedes que esos galileos
eran más pecadores que los demás galileos porque acabaron así?
Les digo que no; y si ustedes no se convierten, todos acabarán de
22 SÁBADO
octubre
86

la misma manera. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados


por la torre de Siloé, ¿piensan ustedes que eran más culpables que
los demás habitantes de Jerusalén? Les digo que no; y si ustedes
no se convierten, todos perecerán de la misma manera». Y les dijo
esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña y fue a
buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya
ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo
encuentro. Córtala. ¿Por qué ha de ocupar terreno inútilmente?”. Pero
el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo removeré la
tierra alrededor de ella y la abonaré, a ver si comienza a dar fruto. Y
si no da, la cortas”». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, estar al servicio de tus dones con un corazón
libre, para que, con la purificación de tu gracia, nos sintamos limpios
por los mismos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Antífona de comunión Mc 10, 45
El Hijo del Hombre ha venido para dar su vida en rescate por
muchos.
Oración después de la comunión
Señor, haz que nos sea provechosa la celebración de las
realidades del cielo, para que nos auxilien los bienes temporales y
seamos instruidos por los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
87
Domingo 23 de octubre
octubre

XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


2.a semana del Salterio - Verde

«El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no»


Eclo 35, 12-14.16-18; Sal 33, 2-3.17-19.23; 2 Tm 4, 6-8.16-18; Lc 18, 9-14

Este domingo, la Palabra de Dios nos insiste en la oración. Nos


dice cómo debe ser el corazón del que ora. ¿Con qué actitud nos
presentamos ante Dios? ¿Qué hace brotar de nosotros la oración?
No referimos a la oración personal, propia, no solo de fórmulas
aprendidas. Es cierto, tampoco podemos tenerlas en menos, el
mismo Señor nos enseñó el padrenuestro; pero aprendamos a
hablarle al Señor desde la realidad de nuestra vida.
El Eclesiástico nos presenta a un Dios justo, que escucha, que
conoce el corazón de las personas. Es un juez a quien es imposible
engañar. Pensemos las palabras en que califica al orante: el débil,
el agraviado, el huérfano, la viuda, los afligidos, el humilde, el
que no desiste, el que persevera. Y las actitudes divinas: no hace
discriminaciones, no favorece a uno con perjuicio de otro, escucha,
no desatiende. La oración misma alcanza el favor divino, llega al
cielo, traspasa las nubes, no descansa. Sintámonos cuestionados
por estas palabras en nuestra práctica como orantes. Acudimos a
Dios como necesitados, humildes, suplicantes; no llevamos méritos
ni exigencias ni posicionamientos, sino la honda verdad de nuestra
vida. Nos reconocemos pecadores; urgidos de ser escuchados,
comprendidos, perdonados.
En el evangelio, el Señor Jesús, en una fuerte parábola, contrapone
dos personajes representativos de su tiempo. Ambos salen de su
cotidianeidad y acuden al templo en busca de la presencia de Dios.
Uno es fariseo, se dirige al templo lleno de confianza en sí mismo, en
su «incuestionable» bondad. Se siente espiritualmente superior a los
otros, es uno de esos que desprecian a los demás, los mira por sobre
el hombro. Se compara con los otros y se llena aún más de soberbia.
Contrariamente a lo que hace Dios, él discrimina a las personas,
23 DOMINGO
octubre
88

peor aún a pecadores públicos, como el que tiene al costado. Por


eso, no habla de sus pecados, que seguramente los tenía, sino de
sus méritos. Sin embargo, el mismo hecho de creerse superior a los
demás ofende al otro y a Dios mismo.
El otro orante es un publicano, un recaudador de impuestos
para el Imperio romano, un personaje mal visto por los otros,
despreciado por traicionar a su pueblo y proceder, muchas veces,
injustamente con sus hermanos. Pero él no presenta méritos, y
quizás tenía alguno. El hecho de ir al templo, de mirar su interior con
humildad, de no compararse con los demás ya son virtudes. La única
palabra que brota de su interior es: ¡Oh Dios, ten compasión de este
pecador! Es un grito de verdad, de miseria interior reconocida, de
deseo profundo de encontrar un camino distinto, el de Dios, el de
su misericordia, el del amor a Dios y a los hermanos.
Pablo, en sus últimas palabras dirigidas a Timoteo, nos comparte
su experiencia de discípulo y de evangelizador comprometido. Ha
seguido con fidelidad el camino de Dios, pero no ha sido mérito
suyo, sino la fuerza de Dios que lo habita y a la que ha permanecido
atento. El Señor me libró…, me seguirá librando, me llevará sano y
salvo a su reino. No es Pablo el que se ha liberado a sí mismo, sino
el que, con humildad, se ha dejado liberar.
Como discípulos sentimos que en nuestro corazón habitan
siempre un fariseo y un publicano; un hombre tentado por la
soberbia, incluso ante Dios, uno que se toma la libertad de juzgar
y descalificar a los demás; y, por otro lado, un pecador llamado
a reconocer que en su corazón siempre faltará amor, fidelidad,
compasión. Esa situación debe ser objeto de nuestra oración. Hay
un único camino para ser verdaderos ante Dios, el del publicano,
pecador, humilde. Si en un momento sentimos que debemos ser
sinceros es en la oración. Es nuestro encuentro con el Dios que nos
conoce y nos ama. Aquel a quien no podemos engañar. Dejémonos
amar y perdonar por él. Amén.
89 DOMINGO
octubre 23
Monición general
Este domingo la liturgia nos invita a seguir reflexionando
sobre la oración, tanto de parte de Dios como de parte del
creyente. El Señor, si resulta imparcial, lo es en favor de los
más desfavorecidos, como nos lo recuerda hoy el libro del
Eclesiástico. A diferencia de nuestra actitud común (ponerse a
favor de los poderosos y en contra de los débiles), el Dios vivo
hace exactamente lo contrario. Por eso, no puede hacer oídos
sordos a la voz del afligido. Pero no solo eso, en el corazón
misericordioso del Padre también encuentra cobijo el pecador
arrepentido, aquel que se siente destrozado por dentro por el
peso de su propia culpa. San Pablo, en la segunda lectura, nos
muestra también cómo vivía su fe desde la humildad.
Señor, danos un corazón humilde y misericordioso para que
nunca nos erijamos como jueces de los demás.

Antífona de entrada Sal 104, 3-4


Que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su
poder, busquen continuamente su rostro.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza
y caridad, y, para que merezcamos conseguir lo que prometes,
concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Como sostiene toda la Sagrada Escritura, Dios no está de parte
de los poderosos, sino de los desfavorecidos; pues él es defensor
de los pobres, oprimidos, huérfanos y viudas. ¡Escuchemos!

Lectura del libro del Eclesiástico 35, 12-14.16-18


El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no favorece
a nadie en perjuicio del pobre, escucha las súplicas del oprimido; no
desoye los gritos del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda;
sus penas consiguen su favor, y su grito llega hasta el cielo; los gritos
del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan;
23 DOMINGO
octubre
90

no desiste hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia.


Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 33, 2-3.17-19.23
R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi
boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y
se alegren.R.
El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra
su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus
angustias.R.
El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. El Señor
redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él.R.

Segunda lectura
San Pablo, prisionero a causa del evangelio, es consciente
del pronto destino que le aguarda: el martirio. ¿Vive esto con
resignación, decepcionado de terminar su vida de esa forma?
¡Escuchemos sus palabras!

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo


a Timoteo 4, 6-8.16-18
Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el
momento de mi partida es inminente. He peleado bien mi combate,
he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la
corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en
aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que esperan con
amor su venida gloriosa. La primera vez que me defendí, nadie me
asistió, todos me abandonaron. Que Dios los perdone. Pero el Señor
me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo
que lo oyeran todos los paganos. Él me libró de la boca del león. El
Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su
reino celestial. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
91 DOMINGO
octubre 23
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya. En Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, y
a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Aleluya.
Santo Evangelio
Jesús nos presenta la parábola de dos hombres que suben al
templo a orar. El primero es un representante de la clase religiosa
y observante de la ley; el segundo, en cambio, un cobrador de
impuestos para Roma, considerado pecador público. ¿Cuál será
para Jesús un modelo de oración?

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 18, 9-14


R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, para algunos que, teniéndose por justos, se
sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo
Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno
era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en
su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los
demás, ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno
dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. El
publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar
los ojos al cielo; solo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten
compasión de mí que soy un pecador”. Les digo que este último bajó
a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se engrandece
será humillado, y el que se humilla será engrandecido». Palabra del
Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice el credo.
Oración universal
Reconociendo que somos pecadores, presentemos con humildad
nuestras oraciones a Dios, diciendo: R. Padre, óyenos.
1. Para que en esta Jornada Mundial de las Misiones acojamos la
invitación del Papa a ser Iglesia misionera, a ser testigos de Cristo
con la propia vida, más que con las palabras. Oremos.R.
23 DOMINGO
octubre
92

2. Por nuestras familias: para que el amor a Dios sea la fuente de


unión entre los esposos, los padres e hijos y los abuelos y nietos.
Oremos.R.
3. Por nuestros gobernantes: para que atiendan solícitamente a los
más pobres y excluidos de la sociedad. Oremos.R.
4. Por los pobres, enfermos y migrantes: para que, al tender su mano,
encuentren la nuestra siempre dispuesta a acoger y compartir.
Oremos.R.
5. Por todos los que entregan sus vidas al servicio del evangelio:
para que encuentren en Dios su fuerza y puedan anunciarlo
proféticamente. Oremos.R.
6. Para que el Señor nos conceda el don de la oración del publicano:
humilde, silenciosa y confiada. Oremos.R.
Oye, Padre, las oraciones de tus hijos, y ya que te agrada la
humildad de corazón, enséñanos el arte de amar y orar con sencillez
y alegría. Por Jesucristo nuestro, Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, los dones que ofrecemos a tu majestad, para que
redunde en tu mayor gloria cuanto se cumple con nuestro ministerio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Ef 5, 2
Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación de
suave olor.
Oración después de la comunión
Que tus sacramentos, Señor, efectúen en nosotros lo que
expresan, para que obtengamos en la realidad lo que celebramos
ahora sacramentalmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
93
Lunes 24 de octubreoctubre
XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
San Antonio María Claret (ML) - 2.a semana del Salterio - Verde

Monición general
La vida cristiana no se reduce a la celebración de rituales
religiosos ni solo a la aceptación de ciertos principios de fe,
sino que se traduce en una forma de vida, un modo de tratar
al prójimo. Pero, como nos lo explica san Pablo, eso no es el
resultado solo de nuestro esfuerzo, sino de la respuesta al amor
que Dios nos ha manifestado en su Hijo Jesucristo.
En el evangelio, un día sábado en la sinagoga, Jesús ve entre
los presentes a una mujer que estaba encorvada por muchos
años, oprimida por una enfermedad y un sistema social en el
que ella carecía de derechos. En esta circunstancia, Jesús nos
revela el sentido liberador del reino de Dios.
Señor Jesús, danos fortaleza para que nos liberemos de
cualquier prejuicio o discriminación contra las mujeres o
cualquier otro grupo de personas de nuestra sociedad.

Antífona de entrada Sal 104, 3-4


Que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su
poder, busquen continuamente su rostro.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza
y caridad, y, para que merezcamos conseguir lo que prometes,
concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 32—5, 8
Hermanos: Sean buenos, comprensivos, perdonándose unos a
otros como Dios los perdonó en Cristo. Sean imitadores de Dios,
como hijos queridos, y vivan en el amor como Cristo los amó y se
entregó por nosotros a Dios como ofrenda y sacrificio de suave olor
agradable a Dios. Por otra parte, de inmoralidad, indecencia o afán
de dinero, ni hablar; es impropio de santos. Tampoco vulgaridades,
estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de lugar.
24 LUNES
octubre
94

Lo que deben hacer es dar gracias a Dios. Pues han de saber que
nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero,
que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Que nadie les engañe con argumentos falsos; estas cosas son las que
atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No se hagan cómplices
de los que obran así; porque si en otro tiempo eran tinieblas, ahora
son luz en el Señor. Caminen como hijos de la luz. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 1, 1-4.6
R . Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Bienaventurado el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de
los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día
y noche.R.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto a su
tiempo y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen
fin.R.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el
Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos
acaba mal.R.

Aclamación antes del Evangelio Jn 17, 17b.a


Aleluya. Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad.
Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17
R. Gloria a ti, Señor.
Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Y había una mujer
que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un
espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús
la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso
las manos y en seguida se enderezó y glorificaba a Dios. Pero el jefe
de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado,
95 LUNES
octubre 24
dijo a la gente: «Seis días tienen para trabajar; vengan en esos días
a que les curen, y no en sábado». Pero el Señor, dirigiéndose a él,
dijo: «Hipócritas: cualquiera de ustedes, ¿no suelta al buey o al asno
del pesebre y lo lleva a beber, aunque sea sábado? Y a esta, que es
hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no
había que liberarla de sus ataduras en sábado?». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, los dones que ofrecemos a tu majestad, para que
redunde en tu mayor gloria cuanto se cumple con nuestro ministerio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Ef 5, 2
Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación de
suave olor.
Oración después de la comunión
Que tus sacramentos, Señor, efectúen en nosotros lo que
expresan, para que obtengamos en la realidad lo que celebramos
ahora sacramentalmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

P ero «la labor de las Naciones Unidas, a


partir de los postulados del Preámbulo
y de los primeros artículos de su Carta
Constitucional, puede ser vista como el
desarrollo y la promoción de la soberanía del
derecho, sabiendo que la justicia es requisito
indispensable para obtener el ideal de la
fraternidad universal[...]».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 173)
96
Martes
octubre 25 de octubre
XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
2.a semana del Salterio - Verde

Monición general
En la primera lectura, el autor de la carta a los Efesios,
teniendo como trasfondo los valores propios de su época, nos
invita a darle al matrimonio un sentido cristiano sobre la base
del fundamento del amor.
En el evangelio, Jesús nos presenta dos parábolas sobre el
reino de Dios. Contrariamente a lo que podríamos esperar, no lo
compara con símbolos de poder, sino con los menos esperados.
La fuerza del reino está en su capacidad de atracción.
Señor, haznos mediadores de tu reino en la historia para que
fomentemos un mundo más justo y fraterno.

Antífona de entrada Sal 104, 3-4


Que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su
poder, busquen continuamente su rostro.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza
y caridad, y, para que merezcamos conseguir lo que prometes,
concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 21-33
Hermanos: Estén sumisos unos a otros en el temor de Cristo. Que
las mujeres respeten a sus maridos como si se tratara del Señor;
porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza
y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por tanto, así como la
Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus
maridos en todo. Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó
a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla,
purificándola con el baño del agua y la palabra, para presentársela
ante sí como una Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante,
sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus
97 MARTES
octubre 25
esposas, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse
a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le
da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos
miembros de su cuerpo. «Por eso dejará el hombre a su padre y a
su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne». Es
este un gran misterio: y yo me refiero a Cristo y a la Iglesia. En una
palabra, que cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo
y que la mujer respete al marido. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 127, 1-5
R . Dichosos los que temen al Señor.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del
fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.R.
Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como
brotes de olivo alrededor de tu mesa.R.
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te
bendiga desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los
días de tu vida.R.

Aclamación antes del Evangelio Mt 11, 25


Aleluya. Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has
revelado los secretos del reino a la gente sencilla. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 18-21
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo: «¿A qué se parece el reino de Dios?
¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un
hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un árbol y las
aves anidan en sus ramas». Y añadió: «¿A qué compararé el reino
de Dios? Se parece a la levadura que una mujer mezcla con tres
medidas de harina, hasta que todo fermenta». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
25 MARTES
octubre
98

Oración sobre las ofrendas


Mira, Señor, los dones que ofrecemos a tu majestad, para que
redunde en tu mayor gloria cuanto se cumple con nuestro ministerio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Ef 5, 2
Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación de
suave olor.
Oración después de la comunión
Que tus sacramentos, Señor, efectúen en nosotros lo que
expresan, para que obtengamos en la realidad lo que celebramos
ahora sacramentalmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

« Hay que asegurar el imperio incontestado


del derecho y el infatigable recurso a la
negociación, a los buenos oficios y al arbitraje,
como propone la Carta de las Naciones Unidas,
verdadera norma jurídica fundamental». Es
necesario evitar que esta Organización sea
deslegitimizada, porque sus problemas o
deficiencias pueden ser afrontados y resueltos
conjuntamente.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 173)
99
Miércoles 26 de octubre
octubre

XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


2.a semana del Salterio - Verde

Monición general
La sociedad en que se formó el cristianismo se caracterizaba
por ser muy jerarquizada, el poder lo tenían los padres y muchos
estaban sometidos a esclavitud. ¿Qué debía decir el cristianismo
frente a esa realidad? El autor de la carta a los Efesios propone
vivirla desde la fraternidad cristiana.
En el evangelio, alguien le pregunta a Jesús si son pocos los
que van a salvarse. El Maestro no nos ofrece números, pero nos
aclara que no basta con declararnos discípulos suyos. Lo que se
necesita es poner en práctica los valores de amor y justicia del
reino de Dios.
Señor Jesús, más que con los labios, ayúdanos a confesarte
con nuestro testimonio de vida.

Antífona de entrada Sal 104, 3-4


Que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su
poder, busquen continuamente su rostro.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza
y caridad, y, para que merezcamos conseguir lo que prometes,
concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 6, 1-9
Hijos, obedezcan a sus padres como el Señor quiere, porque esto
es lo justo. «Honra a tu padre y a tu madre» es el primer mandamiento
al que se añade una promesa: «Te irá bien y vivirás largo tiempo
en la tierra». Padres, ustedes no exasperen a sus hijos; al contrario,
edúquenlos y corríjanlos como haría el Señor. Esclavos, obedezcan
a sus amos según la carne con temor y respeto, de todo corazón,
como a Cristo. No por las apariencias, para quedar bien, sino como
esclavos de Cristo que hacen lo que Dios quiere; con toda el alma,
de buena gana, como quien sirve al Señor y no a hombres. Sepan
26 MIÉRCOLES
octubre
100

que lo que uno haga de bueno, sea esclavo o libre, se lo pagará el


Señor. Amos, compórtense con sus siervos del mismo modo y dejen
de lado las amenazas, conscientes de que tanto ellos como ustedes
tienen el mismo Señor, que está en el cielo, y que no hace distinción
de personas. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 144, 10-14
R. El Señor es fiel a sus palabras.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus
fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus
hazañas.R.
Explicando tus hazañas a los hombres la gloria y majestad de tu
reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad
en edad.R.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se
doblan.R.

Aclamación antes del Evangelio 2 Ts 2, 14


Aleluya. Dios nos llamó por medio del evangelio, para que sea
nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 22-30
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría
ciudades y pueblos enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán
pocos los que se salven?». Jesús les dijo: «Esfuércense en entrar
por la puerta estrecha. Les digo que muchos intentarán entrar y
no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta,
se quedarán afuera y llamarán a la puerta, diciendo: “Señor,
ábrenos”. Y él les contestará: “No sé quiénes son ustedes”. Entonces
comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has
enseñado en nuestras plazas”. Pero él contestará: “No sé quiénes
101 MIÉRCOLES
octubre 26
son ustedes. Aléjense de mí, malvados”. Entonces será el llanto y el
rechinar de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos
los profetas en el reino de Dios, mientras ustedes serán arrojados
fuera. Y vendrán muchos de oriente y occidente, del norte y del sur,
y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Hay últimos que serán
primeros y hay primeros que serán últimos». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, los dones que ofrecemos a tu majestad, para que
redunde en tu mayor gloria cuanto se cumple con nuestro ministerio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Ef 5, 2
Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación de
suave olor.
Oración después de la comunión
Que tus sacramentos, Señor, efectúen en nosotros lo que
expresan, para que obtengamos en la realidad lo que celebramos
ahora sacramentalmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

H acen falta valentía y generosidad


en orden a establecer libremente
determinados objetivos comunes y asegurar
el cumplimiento en todo el mundo de
algunas normas básicas. Para que esto sea
realmente útil, se debe sostener «la exigencia
de mantener los acuerdos suscritos —pacta
sunt servanda—», de manera que se evite «la
tentación de apelar al derecho de la fuerza
más que a la fuerza del derecho».
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 174)
102
Jueves
octubre 27 de octubre
XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
2.a semana del Salterio - Verde

Monición general
A veces, parece que las fuerzas del mal nos abruman y acechan
por todos lados. ¿Cómo perseverar, entonces, en la búsqueda del
bien, en la construcción de un mundo más justo y solidario?
La primera lectura nos invita a hallar nuestra fortaleza en los
valores y fundamentos de nuestra fe.
En el evangelio, el deseo de Herodes de ver a Jesús se ha
convertido en hostilidad: ahora busca matarlo. En esa reacción,
Jesús vislumbra la cercanía de lo que, dentro de poco, ocurrirá
en Jerusalén, pero ¿se dejará acobardar por esas amenazas?
¿Renunciará por ello a su misión de anunciar el reino de Dios?
Señor, danos tu fortaleza para que ni la rutina ni las amenazas
nos impidan encarnar en nuestra vida tu evangelio.

Antífona de entrada Sal 104, 3-4


Que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su
poder, busquen continuamente su rostro.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza
y caridad, y, para que merezcamos conseguir lo que prometes,
concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 6, 10-20
Hermanos: Fortalézcanse con el Señor y con su fuerza poderosa.
Pónganse la armadura que Dios les da, para poder resistir a las
artimañas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de
carne y hueso, sino contra los principados, autoridades y poderes que
dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas
y supremas del mal. Por eso, tomen las armas de Dios, para poder
resistir en los momentos adversos, y superar las dificultades sin ceder
terreno. Estén firmes, repito: abróchense el cinturón de la verdad,
por coraza pónganse la justicia; bien calzados para estar dispuestos
103 JUEVES
octubre 27
a anunciar el evangelio de la paz. Y por supuesto, tengan siempre en
la mano el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias
del maligno. Pónganse el casco de la salvación y empuñen la espada
del Espíritu, es decir, la palabra de Dios. Vivan orando y suplicando,
oren en toda ocasión con la ayuda del Espíritu, velando juntos con
perseverancia por todos los hermanos. Pidan también por mí, para
que Dios abra mi boca y me conceda palabras que anuncien sin
temor el misterio contenido en el evangelio, del que soy embajador
en medio de mis cadenas. Pidan que tenga valor para hablar de él
como debo. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 143, 1, 2.9-10
R. Bendito el Señor, mi roca.
Bendito el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea.R.
Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi
escudo y mi refugio, que me somete los pueblos.R.
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez
cuerdas: para ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu
siervo.R.

Aclamación antes del Evangelio Lc 19, 38


Aleluya. ¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz
en el cielo y gloria en lo alto. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 31-35
R. Gloria a ti, Señor.
En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Vete y
aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte». Él contestó: «Vayan
a decirle a ese zorro: “Hoy y mañana seguiré curando y echando
demonios; y al tercer día habré terminado”. Pero hoy y mañana y
pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera
fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y
27 JUEVES
octubre
104

apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir


a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas! Pero
ustedes no han querido. Pues bien miren, se les va a dejar desierta su
casa. Les digo que no me volverán a ver hasta que llegue el tiempo
en que ustedes digan: “Bendito el que viene en nombre del Señor”».
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, los dones que ofrecemos a tu majestad, para que
redunde en tu mayor gloria cuanto se cumple con nuestro ministerio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Ef 5, 2
Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación de
suave olor.
Oración después de la comunión
Que tus sacramentos, Señor, efectúen en nosotros lo que
expresan, para que obtengamos en la realidad lo que celebramos
ahora sacramentalmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

E sto requiere fortalecer «los instrumentos


normativos para la solución pacífica de
las controversias de modo que se refuercen
su alcance y su obligatoriedad». Entre
estos instrumentos normativos, deben ser
favorecidos los acuerdos multilaterales entre
los Estados, porque garantizan mejor que los
acuerdos bilaterales el cuidado de un bien
común realmente universal y la protección de
los Estados más débiles.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 174)
105
Viernes 28 de octubre
octubre

SEÑOR DE LOS MILAGROS (F) - En Perú


XXX semana del Tiempo Ordinario - 2.a semana del Salterio - Morado

Monición general
En la fiesta del Señor de los Milagros, la liturgia nos invita a
elevar la mirada al autor de nuestra salvación: a Jesús, que, desde
su cruz, nos muestra cuánto amó Dios al mundo. Por eso, él es
digno de nuestra confianza. A él podemos presentarle nuestros
padecimientos porque conoce en carne propia el sufrimiento
humano, como nos recuerda san Pablo en la segunda lectura.
En su vida y en su entrega en la cruz se hace presente la fuerza
sanadora, salvadora del Padre, como ya lo había experimentado
el pueblo de Israel en su tránsito hacia la tierra prometida.
Señor Jesús, sabemos en quién hemos puesto nuestras
esperanzas, no desampares a tus hijos que acudimos a ti.

Antífona de entrada Ga 6, 14
Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor
Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; por él
somos salvados y liberados.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Oh, Dios y Padre nuestro, en tu Hijo Unigénito, que es para
nosotros el Señor de los Milagros, nos ofreces una ayuda y protección
singular; perdona y acoge a tus hijos suplicantes, para que quienes
nos sentimos agobiados por los sufrimientos experimentemos
constantemente tu clemencia y la paz de tu perdón. Por nuestro
Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura del libro de los Números 21, 4b-9
En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló
contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto
para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y ya estamos
hartos de este pan sin consistencia». El Señor envió contra el
pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos
28 VIERNES
octubre
106

israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos


pecado hablando contra el Señor y contra ti; intercede ante el Señor
para que alejé de nosotros esas serpientes». Moisés intercedió ante
el Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: «Haz una serpiente
venenosa y colócala en un mástil: y todo el que haya sido mordido,
al mirarla, quedará sano». Moisés hizo una serpiente de bronce y la
puso en un mástil. Cuando alguno era mordido por una serpiente,
miraba la serpiente de bronce y quedaba curado. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 83, 2-8.11-12
R . Dichosos los que viven en tu casa, Señor.
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma
se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne se
alegran por el Dios vivo.R.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey
mío y Dios mío.R.
Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos
los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación.R.
Cuando atraviesan áridos valles, los convierten en oasis, como si la
lluvia temprana los cubriera de bendiciones; caminan de baluarte en
baluarte hasta ver a Dios en Sion.R.
Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral
de la casa de Dios a vivir con los malvados.R.
Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria; el Señor
no niega sus bienes a los de conducta intachable.R.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 5-12
Hermanos: Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de
Cristo Jesús. Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de
su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la
107 VIERNES
octubre 28
condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando
como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la
muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al
nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el
abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de
Dios Padre.
Por lo tanto, queridos hermanos, ustedes que siempre me han
obedecido, trabajen por su salvación con temor y temblor, no
solamente cuando estoy entre ustedes, sino mucho más ahora que
estoy ausente. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio Jn 3, 15
Aleluya. El Hijo del Hombre tiene que ser elevado para que todo el
que cree en él tenga vida eterna. Aleluya.
Santo Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 11-16
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Yo te aseguro que
hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos
visto; pero ustedes rechazan nuestro testimonio. Si no me creen
cuando les hablo de la tierra, ¿cómo van a creerme cuando les hable
de las cosas del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que
bajó del cielo, el Hijo del Hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene
que ser elevado el Hijo del Hombre para que todo el que cree en él
tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo
único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que
tengan vida eterna». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
28 VIERNES
octubre
108

Oración universal
Señor, tú eres el libertador del hombre. Por eso te pedimos, llenos
de confianza y esperanza, que escuches nuestra súplica comunitaria:
R. Roguemos al Señor.
1. Por el Papa y todos los consagrados: para que busquen siempre
estar al servicio del pueblo de Dios a ellos encomendado.
Oremos.R.
2. Por todos los que luchan por la paz: para que se mantengan firmes
en la promoción de la justicia social, que lleva a una paz auténtica
para todos. Oremos.R.
3. Por todos los migrantes: para que encuentren oportunidades y la
estabilidad que requieren por el bien de ellos y de sus familias.
Oremos.R.
4. Por la unión de nuestras familias: para que puedan ser hogares
sólidos donde se desarrollen los niños y jóvenes al amparo del
amor y la confianza. Oremos.R.
5. Por todos los que celebramos esta solemnidad del Señor de los
Milagros: para que nuestra devoción a Cristo crucificado nos
haga solidarios y atentos a las necesidades de los que más sufren.
Oremos.R.
Señor, enséñanos a ser humildes, para encontrarte en el rostro
de nuestros hermanos que sufren, y así, al elevar nuestros ojos hacia
tu Hijo crucificado, que es para nosotros el Señor de los Milagros,
sea aceptada nuestra oración por la coherencia de nuestra fe. Por
Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, recibe las oblaciones de tu pueblo, para que, alejando
de nosotros todo peligro, podamos ofrecerte este sacrificio de
expiación y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la victoria de la cruz gloriosa
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
109 VIERNES
octubre 28
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque has
puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz,
para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida,
y el que venció en un árbol fuera en un árbol vencido, por Cristo,
Señor nuestro. Por él, los ángeles alaban tu gloria, te adoran las
dominaciones y tiemblan las potestades, los cielos, sus virtudes y los
santos serafines te celebran unidos en común alegría. Permítenos
asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo,
Santo, Santo...
Antífona de comunión Lc 1, 50
La misericordia del Señor llega a sus fieles de generación en
generación.
Oración después de la comunión
Te rogamos, Señor, que mires con piedad a los que hemos recibido
esta eucaristía: ayúdanos con tu gracia, para que experimentemos
siempre la misericordia, que brotó de la cruz redentora. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

En otros lugares
SS. SIMÓN Y JUDAS, apóstoles (F)
XXX semana del Tiempo Ordinario - Propio del Salterio - Rojo

Antífona de entrada
Estos son los varones santos a quienes eligió el Señor
amorosamente y les dio la gloria eterna.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Oh, Dios, que nos concediste llegar al conocimiento de tu nombre
por medio de los santos apóstoles, te rogamos que, por intercesión
de san Simón y san Judas, la Iglesia siga creciendo siempre por el
incremento de los pueblos que crean en ti. Por nuestro Señor Jesucristo.
28 VIERNES
octubre
110

Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 19-22
Hermanos: Ya no son extranjeros ni forasteros, sino que son
ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Están
edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo
Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda
ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado
al Señor. Por él también ustedes se van integrando en la construcción
para ser morada de Dios, por el Espíritu. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 18, 2-5
R. A toda la tierra alcanza su pregón.
El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra
de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche
se lo susurra.R.
Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la
tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.R.

Aclamación antes del Evangelio


Aleluya. A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti
te ensalza el glorioso coro de los apóstoles. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la
noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos,
escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso
de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe,
Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el
Celote, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó
del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de
discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de
la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus
111 VIERNES
octubre 28
enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban
curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza
que los curaba a todos. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Al venerar la gloria eterna de los santos apóstoles Simón y Judas,
te pedimos, Señor, que recibas nuestras súplicas y nos dispongas
para participar dignamente en estos sagrados misterios. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Jn 14, 23
El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y
vendremos a él y haremos morada en él, dice el Señor.
Oración después de la comunión
Después de participar en la comunión, movidos por el Espíritu
Santo, te pedimos, Señor, que cuanto hemos celebrado en recuerdo
del martirio de los apóstoles Simón y Judas nos ayude a perseverar
en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

G racias a Dios tantas agrupaciones y


organizaciones de la sociedad civil
ayudan a paliar las debilidades de la Comunidad
internacional, su falta de coordinación en
situaciones complejas, su falta de atención
frente a derechos humanos fundamentales y a
situaciones muy críticas de algunos grupos. Así
adquiere una expresión concreta el principio de
subsidiariedad, que garantiza la participación y
la acción de las comunidades y organizaciones
de menor rango, las que complementan la
acción del Estado.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 175)
112
Sábado
octubre 29 de octubre
SS. SIMÓN Y JUDAS, apóstoles (F) (en Perú)
XXX semana del Tiempo Ordinario - Propio del Salterio - Rojo

Monición general
Hoy celebramos la fiesta de los santos apóstoles Simón y
Judas, más conocido como san Judas Tadeo. Poco sabemos sobre
ellos más allá de que formaron parte del grupo de los Doce, como
leemos en el evangelio de hoy. La tradición los recuerda como
celosos predicadores de la buena noticia de Jesús, por cuya
causa habrían muerto martirizados. Ellos, junto con los demás
apóstoles, son los pilares sobre los que se asienta la Iglesia,
como nos recuerda la primera lectura.
Padre bueno, por intercesión de tus hijos Simón y Judas,
anima nuestra vida de fe para que sea un testimonio vivo de tu
evangelio.

Antífona de entrada
Estos son los varones santos a quienes eligió el Señor
amorosamente y les dio la gloria eterna.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Oh, Dios, que nos concediste llegar al conocimiento de tu nombre
por medio de los santos apóstoles, te rogamos que, por intercesión
de san Simón y san Judas, la Iglesia siga creciendo siempre por el
incremento de los pueblos que crean en ti. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 19-22
Hermanos: Ya no son extranjeros ni forasteros, sino que son
ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Están
edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo
Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda
ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado
al Señor. Por él también ustedes se van integrando en la construcción
para ser morada de Dios, por el Espíritu. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
113 SÁBADO
octubre 29
Salmo responsorial Sal 18, 2-5
R. A toda la tierra alcanza su pregón.
El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra
de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche
se lo susurra.R.
Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la
tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.R.

Aclamación antes del Evangelio


Aleluya. A ti, o Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos. A ti te
ensalza el glorioso coro de los apóstoles. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 12-19
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la
noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos,
escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso
de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe,
Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el
Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo
grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de
Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que
los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus
inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque
salía de él una fuerza que los curaba a todos. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Al venerar la gloria eterna de los santos apóstoles Simón y Judas,
te pedimos, Señor, que recibas nuestras súplicas y nos dispongas
para participar dignamente en estos sagrados misterios. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
29 SÁBADO
octubre
114

Antífona de comunión Jn 14, 23


El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y
vendremos a él y haremos morada en él, dice el Señor.
Oración después de la comunión
Después de participar en la comunión, movidos por el Espíritu
Santo, te pedimos, Señor, que cuanto hemos celebrado en recuerdo
del martirio de los apóstoles Simón y Judas nos ayude a perseverar
en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

En otros lugares
XXX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
2.a semana del Salterio - Verde

Antífona de entrada Sal 104, 3-4


Que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su
poder, busquen continuamente su rostro.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza
y caridad, y, para que merezcamos conseguir lo que prometes,
concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo
a los Filipenses 1, 18b-26
Hermanos: De una u otra manera, con sinceridad o sin ella, Cristo
es anunciado, y yo me alegro; y me seguiré alegrando porque sé
que esto será para mi bien, gracias a sus oraciones y al Espíritu de
Jesucristo que me socorre. Lo espero con impaciencia porque en
ningún caso saldré derrotado; al contrario, ahora como siempre,
Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida
o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir.
115 SÁBADO
octubre 29
Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé
qué escoger. Me encuentro en este dilema: por un lado, deseo partir
para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro
lado, quedarme en esta vida veo que es más necesario para ustedes.
Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a su lado, para
que avancen alegres en la fe, de modo que el orgullo que sienten
por mí en Jesucristo rebose cuando me encuentre de nuevo entre
ustedes. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 41, 2-3.5
R . Mi alma tiene sed del Dios vivo.
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti,
Dios mío.R.
Tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de
Dios?R.
Recuerdo cómo marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de
Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. R.

Aclamación antes del Evangelio Mt 11, 29ab


Aleluya. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, dice el Señor, que
soy manso y humilde de corazón. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 1.7-11
R. Gloria a ti, Señor.
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos
para comer; y ellos lo observaban atentamente. Notando que los
invitados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola:
«Cuando te inviten a una boda, no te sientes en el puesto principal,
no sea que hayan invitado a otro de más categoría que tú. Y vendrá
el que los invitó a ti y al otro, y te diga: “Cédele a este tu sitio”.
Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al contrario,
cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, para que,
cuando venga quien te invitó, te diga: “Amigo, sube más arriba”.
29 SÁBADO
octubre
116

Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque


todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será
enaltecido». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, los dones que ofrecemos a tu majestad, para que
redunde en tu mayor gloria cuanto se cumple con nuestro ministerio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de comunión Ef 5, 2
Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación de
suave olor.
Oración después de la comunión
Que tus sacramentos, Señor, efectúen en nosotros lo que
expresan, para que obtengamos en la realidad lo que celebramos
ahora sacramentalmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

M uchas veces desarrollan esfuerzos


admirables pensando en el bien
común y algunos de sus miembros [de
las comunidades] llegan a realizar gestos
verdaderamente heroicos que muestran de
cuánta belleza todavía es capaz nuestra
humanidad.
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 175)
117 DOMINGO
JUEVES
LUNES VIERNES
JUEVES
JUEVES
octubre 2
117

Ss. Simón y Judas


Ambos santos tuvieron el privilegio de
ser contados entre los doce apóstoles de
Jesucristo. Tienen en común que dentro del
grupo había dos apóstoles más con el mismo
nombre (Simón el Zelote y Simón Pedro;
Judas Tadeo y Judas el traidor). Los santos
que conmemoramos hoy son Simón el Zelote
(llamado también Simón el Cananeo) y Judas
Tadeo (llamado también Judas el de Alfeo).
Según el Evangelio, Judas Tadeo es hijo
de Alfeo, el hermano de san José; y su madre
es María de Cleofás, prima de la Virgen María. El nombre «Judas»
significa «alabanzas sean dadas a Dios»; mientras que «Tadeo», «el
valiente». A él se le atribuye la autoría de la carta de Judas. Judas
Tadeo es invocado ante las causas difíciles y desesperadas.
Benedicto XVI, hablando de Simón el Zelote o el Cananeo,
afirma que ambos calificativos son equivalentes, ya que «zelote»
significa «celoso» y en hebreo el verbo qanà’ significa «ser celoso,
apasionado». Virtud que tiene Dios con el pueblo elegido.

Testimonio de vida
La predicación de ambos por todo el Oriente Medio llevó al
bautismo a miles de babilonios y de personas de otras ciudades.
Se cree que ambos fueron sepultados en Suanir, ciudad
persa en la que padecieron el martirio. Fueron arrestados
y llevados ante el Templo del Sol, donde se les ordenó dar
culto a la diosa Diana, renegando de Cristo. Rechazaron esa
orden y declararon como falsos los ídolos paganos. En ese
mismo instante, dos demonios horribles salieron del templo,
destruyéndolo. La gente que asistía a la escena, asustada, se
abalanzó con ferocidad sobre los dos apóstoles, que fueron
asesinados brutalmente.
Santos Simón y Judas, que enfrentaron tantas dificultades
por anunciar el evangelio, intercedan por mí para que no me
desanime ante las dificultades.
118
Domingo
octubre 30 de octubre
XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
3.a semana del Salterio - Verde

«El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que


estaba perdido»
Sb 11, 22—12, 2; Sal 144, 1-2.8-11.13-14; 2 Ts 1, 11—2, 2; Lc 19, 1-10

La fuente y fundamento de la vida cristiana es el amor de Dios


Padre a todas sus criaturas, al hombre en particular. En sí mismo el
mundo creado en que vivimos es pequeño, insignificante frente a la
grandeza del Dios infinito. Él es inabarcable, inconmensurable. Lo
dice de forma muy bella el libro de la Sabiduría: Frente a ti, Señor,
el mundo entero pesa un grano en un platillo de balanza; es gota
de rocío que se evapora. Hoy conocemos más sobre el universo de
lo que sabía el autor sagrado; pero el principio es y seguirá siendo
válido. Su valor le viene de Dios, que cuida de su creación con amor
de Padre: Señor, tú amas todo lo que existe. La esperanza del hombre
no se funda en sí mismo, sino en el Dios que lo habita con su amor.
El evangelio nos ofrece la muestra de ese amor de Dios por todas
sus criaturas, incluso cuando el hombre asume una actitud negativa
hacia él. De un lado, está Zaqueo, un jefe de los recaudadores de
impuesto y rico. El oficio que ejerce en la sociedad lo lleva a no
comprender a sus hermanos, incluso a actuar por encima de toda
misericordia. El hecho de que sea rico nos advierte de que usa de
su oficio en beneficio propio, sin importarle el amor a sus hermanos.
Del otro lado está Jesús que lo busca para un encuentro personal. El
amor generoso, entregado del Hijo de Dios y la dureza del hombre
se enfrentan en esta situación. Uno es rico; Jesús, en cambio, es
pobre en bienes de este mundo, no tiene donde reclinar la cabeza.
Su única riqueza es el amor inagotable propio de Dios.
Es, por tanto, el encuentro con el amor de Jesús, que busca
enriquecer a ese rico en bienes y pobre en amor. Jesús atraviesa la
119 DOMINGO
octubre 30
ciudad, parece que tuviera una sola intención: encontrar a Zaqueo
y cambiar su curiosidad en necesidad. Las palabras que le dice —
con nombre propio— son imperativas: Zaqueo, baja que hoy voy
a quedarme en tu casa. No es una opción entre otras, sino una
única decisión que excluye cualquier otra. Zaqueo se deja tocar
en el corazón. Esas palabras de Jesús cambian su actitud inicial no
comprometida en una riqueza inigualable: Bajó, lo recibió en su
casa, se llenó de alegría. Una alegría diferente; no ya la de los bienes
efímeros, sino la que descubre el sentido fundamental de la vida. Esa
alegría es fruto del Espíritu en el corazón humano, no proviene de
la experiencia, sino que es un regalo íntimo de Dios en el corazón.
A partir de entonces todo cambia. El corazón duro se vuelve
generoso; reconoce haber obrado con injusticia y repara. La
preocupación no es ya despojar y acaparar, sino compartir. El amor
de Dios, inagotable e incansable, ha obrado en un corazón. Se podría
decir que Zaqueo era enemigo de Dios antes de su encuentro con
Jesús, pues obraba en contra de lo que él quería. Pero para Dios
no existen enemigos, sino necesitados. Incluso podemos inferir que
Dios se empeña más por la salvación del pecador que el mismo
pecador. El nuevo Zaqueo es distinto.
¿Historia ajena o propia? Al leerlo entremos en la persona de
Zaqueo. Dios nos conoce, nos busca, se empeña en pasar por
nuestra vida, por tener que alojarse en nosotros. Cualesquiera sean
nuestros pecados serán siempre barreras entre su amor y nosotros;
y más aún, en todo pecado hay una repercusión que alcanza y hiere
a nuestros hermanos. Jesús quiere pasar hoy por nuestra vida. No
es simple objeto de curiosidad, de búsqueda no comprometida de
algo extraordinario. Su paso es salvador y un llamado a lo profundo
del corazón. Cambiemos nuestra curiosidad en necesidad de su
presencia. Él nos está diciendo: Hoy tengo que quedarme en tu casa;
y ojalá lo sea para nunca más salir de allí. Amén.
30 DOMINGO
octubre
120

Monición general
«Amigo de la vida», así es como la liturgia de este domingo
llama a Dios. Contrariamente a lo que, a veces, pensamos, Dios
no está señalando con el dedo nuestras faltas. Lo que sí hace,
como menciona la primera lectura, es ofrecernos su misericordia
y su llamado a que nos convirtamos. El evangelio nos muestra
hasta dónde puede llegar ese llamado. Incluso el rico que ha
conseguido su fortuna a costa de la explotación de su propio
pueblo puede dar un giro a su vida cuando se encuentra con la
mirada compasiva del Señor.
Padre bueno, suscita en nosotros arrepentimiento por
nuestras faltas y deseo de acoger tu llamado a la conversión.

Antífona de entrada Sal 37, 22-23


No me abandones, Señor; Dios mío, no te quedes lejos; ven
aprisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación.
Se dice el gloria.
Oración colecta
Dios de poder y misericordia, de quien procede el que tus fieles te
sirvan digna y meritoriamente, concédenos avanzar sin obstáculos
hacia los bienes que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
El Dios de la vida que cuida con misericordia de todas sus
criaturas, también busca que los pecadores nos convirtamos y lo
dejemos entrar en nuestra existencia. ¡Escuchemos!

Lectura del libro de la Sabiduría 11, 22—12, 2


Señor, el mundo entero es ante ti como grano de arena en la
balanza, como gota de rocío matinal que cae sobre la tierra. Tú te
compadeces de todos, porque todo lo puedes, cierras los ojos a los
pecados de los hombres para que se arrepientan. Tú amas a todos
los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado
alguna cosa, no la habrías creado. Y ¿cómo subsistirían las cosas si
tú no lo hubieses querido? ¿Cómo conservarían su existencia si tú
no la hubieses llamado? Pero a todos perdonas, porque son tuyos,
121 DOMINGO
octubre 30
Señor, amigo de la vida. Todos llevan tu soplo incorruptible. Por eso,
corriges poco a poco a los que caen, les recuerdas su pecado y los
reprendes, para que se conviertan y crean en ti, Señor. Palabra de
Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial Sal 144, 1-2.8-11.13-14
R . Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre
jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre
jamás.R.
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en
piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus
criaturas.R.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus
fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus
hazañas.R.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se
doblan.R.

Segunda lectura
Para un misionero como Pablo, lo que más alegría le da es
que las comunidades a las que anunció el evangelio vivan una
fe fructífera y madura, sin dejarse impresionar por cualquier
novedad sobre la segunda venida de Jesús. ¡Escuchemos!

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo


a los Tesalonicenses 1, 11— 2, 2
Hermanos: Pedimos continuamente por ustedes a Dios para
que los haga dignos de la vocación a la que los ha llamado, y con
su poder lleve a término todo buen propósito o acción inspirada
por la fe; de esta manera, el nombre de nuestro Señor Jesús será
glorificado en ustedes, y ustedes en él, según la gracia de nuestro
Dios y del Señor Jesucristo. Les rogamos, hermanos, a propósito de
30 DOMINGO
octubre
122

la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él,


que no pierdan fácilmente la cabeza ni se alarmen por supuestas
revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el
día del Señor fuera inminente. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio Jn 3, 16
Aleluya. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único.
Todo el que cree en él tiene vida eterna. Aleluya.
Santo Evangelio
Mientras Jesús atraviesa Jericó, un publicano se deja llevar
por el deseo de verlo. De esa forma no solo consigue lo que
buscaba, sino hasta lo impensable: Jesús entra en su casa y en
su vida para cambiarlo todo. ¡Escuchemos!
123 DOMINGO
octubre 30
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 19, 1-10
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Vivía allí un hombre muy rico llamado Zaqueo, jefe de los publicanos.
Trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía,
porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una
higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja
en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Él bajó en
seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban,
diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero
Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes,
Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado,
le restituiré cuatro veces más». Jesús le contestó: «Hoy ha llegado
la salvación a esta casa, ya que también este es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que
estaba perdido». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice el credo.
Oración universal
Invoquemos a Dios, que se compadece de los hombres y nos
ama con misericordia infinita, y digamos: R. Escúchanos, Señor.
1. Por el Papa y toda la Iglesia: para que respondamos a la tarea
encomendada con amor, alegría y valentía. Oremos.R.
2. Por los que gobiernan las naciones: para que no miren el bien de
unos pocos, sino que busquen el bien de todos, para lograr así
una paz duradera. Oremos.R.
3. Para que, al igual que Zaqueo, nos dejemos convertir por el Señor,
para servirle en nuestros hermanos. Oremos.R.
4. Para que nos sintamos felices de la vocación que hemos recibido
y la vivamos con generosidad y sacrificio. Oremos.R.
30 DOMINGO
octubre
124

5. Por los más pobres y marginados: para que en sus hermanos vean
el rostro misericordioso de Dios. Oremos.R.
6. Para que nos dejemos convertir por el Señor y hagamos de
nuestra vida pan partido para la vida de los demás. Oremos.R.
Escucha, Padre, a tus hijos que confían en tu misericordia,
compadécete de sus limitaciones y no dejes que ninguno se aparte
de ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las ofrendas
Que este sacrificio, Señor, sea para ti una ofrenda pura y, para
nosotros, una efusión santa de tu misericordia. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Antífona de comunión Sal 15, 11
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu
presencia, Señor.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que aumente en nosotros la acción de tu
poder, para que, alimentados con estos sacramentos del cielo, nos
preparemos, por tu gracia, a recibir tus promesas. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

P ara muchos la política hoy es una mala


palabra, y no se puede ignorar que detrás
de este hecho están a menudo los errores, la
corrupción, la ineficiencia de algunos políticos.
A esto se añaden las estrategias que buscan
debilitarla, reemplazarla por la economía o
dominarla con alguna ideología. Pero, ¿puede
funcionar el mundo sin política? ¿Puede haber
un camino eficaz hacia la fraternidad universal
y la paz social sin una buena política?
Papa Francisco
(Extracto de la encíclica Fratelli tutti, N.° 176)
125
Lunes 31 de octubreoctubre
XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
3.a semana del Salterio - Verde
Monición general
La Iglesia de Filipos era una comunidad muy querida por
san Pablo. Ellos fueron quienes le proveyeron con lo necesario
cuando fue encarcelado en Éfeso. Como respuesta, les envía una
carta llena de afecto. Así lo demuestra el pasaje de hoy, en el que
les indica que su mayor alegría será que ellos hagan de Jesús su
modelo de vida.
En el evangelio, durante una comida en la casa de un fariseo
a la que había sido invitado Jesús, propone a los comensales
una reflexión. ¿Tiene algún sentido proceder siempre de forma
interesada, hacer algún bien solo a quien puede retribuírnoslo?
¿Dónde queda, entonces, el valor de la gratuidad?
Señor Jesús, que jamás esperemos recompensas por el bien
que hacemos a nuestros hermanos fuera del que nos tiene
reservado el Padre.

Antífona de entrada Sal 37, 22-23


No me abandones, Señor; Dios mío, no te quedes lejos; ven
aprisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación.
Oración colecta
Dios de poder y misericordia, de quien procede el que tus fieles te
sirvan digna y meritoriamente, concédenos avanzar sin obstáculos
hacia los bienes que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo.
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-4
Hermanos: Si quieren ustedes darme el consuelo de Cristo y
aliviarme con su amor, si nos une el mismo Espíritu y tienen entrañas
compasivas, denme esta gran alegría: manténganse unánimes
y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obren
por rivalidad ni por ostentación, déjense guiar por la humildad y
consideren siempre a los demás superiores a ustedes mismos. No
se encierren en sus intereses, sino todos busquen el interés de los
demás. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
31 LUNES
octubre
126

Salmo responsorial Sal 130, 1-3


R. Guarda mi alma en la paz junto a ti, Señor.
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no
pretendo grandezas que superan mi capacidad.R.
Sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de
su madre.R.
Espera Israel en el Señor ahora y por siempre.R.

Aclamación antes del Evangelio Jn 8, 31b-32


Aleluya. Si se mantienen en mi palabra, serán de verdad discípulos
míos y conocerán la verdad, dice el Señor. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 14, 12-14
R. Gloria a ti, Señor
En aquel tiempo, Jesús dijo a uno de los principales fariseos que
lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites
a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos
ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Al
contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, lisiados,
cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte;
te pagarán cuando resuciten los justos». Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las ofrendas
Que este sacrificio, Señor, sea para ti una ofrenda pura y, para
nosotros, una efusión santa de tu misericordia. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Antífona de comunión Sal 15, 11
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu
presencia, Señor.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que aumente en nosotros la acción de tu poder,
para que, alimentados con estos sacramentos del cielo, nos preparemos,
por tu gracia, a recibir tus promesas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
127 Ordinario de la misa
octubre

RITOS INICIALES

Canto de entrada
Reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar, con los ministros, mientras
se entona el canto de entrada. Cuando llega al altar, habiendo hecho con los
ministros una inclinación profunda, venera el altar con un beso y, si es oportuno,
inciensa la cruz y el altar. Después se dirige con los ministros a la sede. Terminado
el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal
de la cruz, mientras el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.


El pueblo responde: Amén.
Después el sacerdote, extendiendo las manos, saluda al pueblo, diciendo:
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión
del Espíritu Santo estén con todos ustedes.
O bien:
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el
Señor, estén con ustedes.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.

Acto penitencial
A continuación se hace el acto penitencial, al que el sacerdote invita a los fieles,
diciendo:
Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reco-
nozcamos nuestros pecados.
O bien:
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía,
nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos
pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.
O bien, pero solo en los domingos y durante la Octava de Pascua:
En el día en que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre
la muerte, reconozcamos que estamos necesitados de la misericordia
del Padre para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.
Ordinario de la misa 128
octubre

Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos dicen en común la fórmula
de la confesión general:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he
pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Y, golpeándose el pecho, dicen:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa
María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
El sacerdote concluye con la siguiente plegaria:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros
pecados y nos lleve a la vida eterna.
Y el pueblo responde: Amén.
I
Tú, que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
Tú, que eres la verdad que ilumina los pueblos: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
Tú, que eres la vida que renueva el mundo: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
II
Tú, que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
Tú, que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
Tú, que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten
piedad. R. Señor, ten piedad.
El sacerdote concluye con la siguiente plegaria:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros
pecados y nos lleve a la vida eterna.
El pueblo responde: Amén.

A continuación, cuando está prescrito, se canta o se dice el himno:


129 Ordinario de la misa
octubre

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el


Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre
todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de
Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de
nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;
porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo, Jesucristo, con
el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración colecta
Acabado el himno, el sacerdote, con las manos juntas, dice: Oremos.
Todos, con el sacerdote, oran en silencio durante un breve espacio de
tiempo. Al finalizar, el pueblo aclama: Amén.
La colecta termina siempre con la conclusión larga:
— Si la oración se dirige al Padre:
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
— Si la oración se dirige al Padre, pero al final de ella menciona al Hijo:
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por
los siglos de los siglos.
— Si la oración se dirige al Hijo:
Tú, que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres
Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura
El lector se dirige al ambón y lee la primera lectura, que todos escuchan
sentados. Al final de la lectura, el lector dice: Palabra de Dios.
Todos responden: Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial
El salmista, o el cantor, canta o recita el salmo, y el pueblo pronuncia la
respuesta.
Ordinario de la misa 130
octubre

Segunda lectura
Después, si hay segunda lectura, el lector la lee desde el ambón, como
la primera.
Para indicar el final de la lectura, el lector dice: Palabra de Dios.
Todos responden: Te alabamos, Señor.
Aclamación que precede a la lectura del Evangelio
Sigue el Aleluya o, en Cuaresma, un canto indicado antes del Evangelio.
Evangelio
----------------------------------------------------------------------------
Si el diácono va a proclamar el Evangelio, profundamente inclinado ante el
sacerdote, pide la bendición, diciendo en voz baja: Padre, dame tu bendición.
El sacerdote, en voz baja, dice: El Señor esté en tu corazón y en tus
labios, para que anuncies dignamente su Evangelio; en el nombre del
Padre, y del Hijo †, y del Espíritu Santo.
El diácono se signa con la señal de la cruz y responde: Amén.
----------------------------------------------------------------------------
Si el sacerdote debe proclamar el Evangelio, inclinado ante el altar, dice
en secreto: Purifica mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso, para
que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio.
----------------------------------------------------------------------------
El sacerdote, o el diácono: El Señor esté con ustedes.
El pueblo responde: Y con tu espíritu.
El sacerdote, o el diácono: Lectura del santo Evangelio según san N.
Y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y sobre su frente,
labios y pecho.
El pueblo aclama: Gloria a ti, Señor.
Luego el diácono, o el sacerdote, si se usa incienso, inciensa el libro y
proclama el Evangelio.
Acabado el Evangelio, el diácono, o el sacerdote, aclama:
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Homilía
Luego se pronuncia la homilía, que corresponde al sacerdote o al diá-
cono, y que debe hacerse todos los domingos y fiestas de precepto; se
recomienda los otros días.
131 Ordinario de la misa
octubre

Profesión de fe
Acabada la homilía, cuando está prescrito, se canta o se dice el símbolo
o profesión de fe:
El credo niceno-constantinopolitano
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre
antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de
Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra
salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María,
la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos
de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las
Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo
vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del
Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración
y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso
que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la
resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

El credo de los apóstoles


Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María
Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto
y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre
los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de
los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la
vida eterna. Amén.
Ordinario de la misa 132
octubre

Oración universal
Después se hace la oración universal u oración de los fieles.

LITURGIA EUCARÍSTICA

Preparación de los dones


El sacerdote, de pie junto al altar, toma la patena con el pan y, teniéndola
con ambas manos un poco elevada sobre el altar, dice en voz baja:
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra
y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te
presentamos; él será para nosotros pan de vida.
Si no se hace el canto para el ofertorio, el sacerdote puede decir
estas palabras en voz alta; al final, el pueblo puede aclamar:
Bendito seas por siempre, Señor.
El sacerdote echa vino y un poco de agua en el cáliz, diciendo en secreto:
Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la
divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.
El sacerdote, de pie junto al altar, toma el cáliz y, manteniéndolo elevado, dice:
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y
del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te
presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.
R. Bendito seas por siempre, Señor.
Luego el sacerdote, inclinado, dice en secreto:
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde;
que este sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu
presencia, Señor Dios nuestro.
Luego el sacerdote, de pie a un lado del altar, se lava las manos diciendo:
Lava del todo mi delito, Señor, y limpia todo mi pecado.
Después, de pie en el centro del altar, de cara al pueblo, extendiendo
y juntando las manos, dice:
Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable
a Dios, Padre todopoderoso.
133 Ordinario de la misa
octubre

El pueblo se pone de pie y responde:


El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su
nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Oración sobre las ofrendas
Luego el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración sobre las
ofrendas. A continuación el pueblo aclama: Amén.

Plegarias eucarísticas
Entonces, el sacerdote empieza la plegaria eucarística.
Extendiendo las manos, dice: El Señor esté con ustedes.
El pueblo responde: Y con tu espíritu.
El sacerdote, elevando las manos, prosigue: Levantemos el corazón.
El pueblo: Lo tenemos levantado hacia el Señor.

El sacerdote, con las manos extendidas, dice:


Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
El pueblo: Es justo y necesario.
Concluye el mismo prefacio, cantando o diciendo con voz clara:
Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo
y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en
nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

PREFACIOS

Prefacio I dominical del Tiempo Ordinario


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso
y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Quien, por su Misterio pascual,
realizó la obra maravillosa de llamarnos de la esclavitud del pecado y
de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación
consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las
tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con
Ordinario de la misa 134
octubre

todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:


Santo, Santo, Santo…
Prefacio II dominical del Tiempo Ordinario
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso
y eterno, por Cristo, Señor nuestro. El cual, compadecido del extravío
de los hombres, quiso nacer de la Virgen; sufriendo la cruz, nos libró
de eterna muerte, y, resucitando de entre los muertos, nos dio vida
eterna. Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones
y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo…
Prefacio común I
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso
y eterno, por Cristo, Señor nuestro. A quien hiciste fundamento de todo
y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos. Siendo él de
condición divina, se despojó de su rango, y, por su sangre derramada
en la cruz, puso en paz el universo; y así, exaltado sobre todo cuanto
existe, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él. Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos
sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo…

Prefacio III de la Bienaventurada Virgen María


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, y alabarte debidamente en esta celebración
en honor de la Virgen María. Ella, al aceptar a tu Verbo con
inmaculado corazón, mereció concebirlo en su seno virginal, y, al dar
a luz al Creador, preparó el nacimiento de la Iglesia. Ella, al recibir
junto a la cruz el testamento de tu amor divino, tomó como hijos
a todos los hombres, nacidos a la vida sobrenatural por la muerte
de Cristo. Ella, esperando con los apóstoles la venida del Espíritu, al
unir sus oraciones a las de los discípulos, se convirtió en el modelo
135 Ordinario de la misa
octubre

de la Iglesia suplicante. Desde su asunción a los cielos, acompaña


con amor materno a la Iglesia peregrina y protege sus pasos hacia
la patria celeste, hasta la venida gloriosa del Señor. Por eso, con
los santos y todos los ángeles, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
Prefacio de los santos pastores
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque nos
concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo
a tu Iglesia con el ejemplo de su vida santa, instruyéndola con su
palabra y protegiéndola con su intercesión. Por eso, con los ángeles
y con la multitud de los santos, te cantamos el himno de alabanza
diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo…
Prefacio I de los apóstoles
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso
y eterno. Porque tú, Pastor eterno, no abandonas nunca a tu rebaño,
sino que por medio de los santos apóstoles lo proteges y conservas, y
quieres que tenga siempre por guías a los mismos pastores a quienes
tu Hijo estableció como enviados suyos. Por eso, con los ángeles y
arcángeles, tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo…
Prefacio II de los santos
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno. Porque mediante el testimonio admirable
de tus santos fecundas sin cesar a tu Iglesia con vitalidad siempre
nueva, y nos das así pruebas evidentes de tu amor. Su insigne ejemplo
nos anima, y a su permanente intercesión nos confiamos para que se
cumplan tus designios de salvación. Por eso, Señor, nosotros, llenos
de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos,
diciendo: Santo, Santo, Santo…
Ordinario de la misa 136
octubre

Prefacio de santas vírgenes y religiosos


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso
y eterno. Porque celebramos tu providencia admirable en los santos
que se entregaron a Cristo por el reino de los cielos. Por ella llamas de
nuevo a la humanidad a la santidad primera que de ti había recibido,
y la conduces a gustar los dones que espera recibir en el cielo. Por
eso, con los santos y todos los ángeles, te alabamos, proclamando sin
cesar: Santo, Santo, Santo…

Prefacio I de los difuntos


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso
y eterno, por Cristo, Señor nuestro. En él brilla la esperanza de nuestra
feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir nos entristece,
nos consuela la promesa de la futura inmortalidad. Porque la vida de
tus fieles, Señor, no termina, se transforma, y, al deshacerse nuestra
morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo. Por eso,
con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los
coros celestiales cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo,
Santo, Santo…
Prefacio I de los santos mártires
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno. Porque la sangre del glorioso mártir san N.,
derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta
las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado
fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio;
por Cristo, Señor nuestro. Por eso, con las virtudes del cielo, te
aclamamos continuamente en la tierra, alabando tu gloria sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
137 Ordinario de la misa
octubre

PLEGARIA EUCARÍSTICA I o Canon Romano


V: El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V: Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V: Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas † estos dones, este
sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa
y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en
la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el papa
N., con nuestro obispo N.,
----------------------------------------------------------------------------
Aquí se puede hacer mención del obispo coadjutor o de los obispos
auxiliares: con el obispo coadjutor (auxiliar) N.,
O bien: y sus obispos auxiliares,
El obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: conmigo, indigno siervo tuyo,
O bien, cuando celebra un obispo que no es el ordinario diocesano, dice:
con mi hermano N., obispo de esta iglesia de N., conmigo, indigno
siervo tuyo,
----------------------------------------------------------------------------
y todos los demás obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe
católica y apostólica.
Acuérdate, Señor, de tus hijos [N. y N.] y de todos los aquí
reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los
suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te
ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza a ti,
eterno Dios, vivo y verdadero.
Ordinario de la misa 138
octubre

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, [en los domingos,


cuando no hay otro Reunidos en comunión propio, puede añadirse:
para celebrar el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte
y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal,] veneramos la
memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de
Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, san José, la de los
santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, [Santiago y Juan,
Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino,
Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono,
Juan y Pablo, Cosme y Damián,] y la de todos los santos; por sus
méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. [Por Cristo,
nuestro Señor. / Amén.]
Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de
toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de
la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. [Por Cristo,
nuestro Señor. / Amén.]
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espi-
ritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la
Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, la víspera de su pasión, tomó pan en sus santas y venerables
manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso,
dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO,


QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en


sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus
discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI


SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ
DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN
DE LOS PECADOS. HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
139 Ordinario de la misa
octubre

El sacerdote muestra el cáliz al pueblo, haciendo una genuflexión, y


luego dice:
Este es el Misterio de la fe.
O bien: Este es el Sacramento de nuestra fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
O bien: Aclamemos el Misterio de la fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos
tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.
O bien: Proclamemos el Misterio de la fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Sálvanos, Salvador del mundo, que nos has liberado por tu cruz y resu-
rrección.
Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:
Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al
celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo,
nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y
de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y
majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro,
inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste
los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la
fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofren-
da sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de
tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu
Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y
bendición.
[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]
Ordinario de la misa 140
octubre

Acuérdate también, Señor, de tus hijos [N. y N.], que nos han
precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. A
ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del
consuelo, de la luz y de la paz.
[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita
misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y
mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, [Ignacio, Alejandro,
Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia,
Anastasia,] y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por
nuestros méritos, sino conforme a tu bondad.
Por Cristo, Señor nuestro. Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad
del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
El pueblo responde: Amén.

PLEGARIA EUCARÍSTICA II
V: El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V: Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V: Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias,
Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Verbo, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste
para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María,
la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor.
141 Ordinario de la misa
octubre

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y


manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió
para ti un pueblo santo.
Por eso, con los ángeles y con todos los santos, proclamamos tu
gloria, diciendo a una sola voz: Santo, Santo, Santo…
Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te
pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de
manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo † y la Sangre de
Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado a su pasión, voluntariamente acep-
tada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE
SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y, dándote gracias
de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR
USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HAGAN
ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Luego el sacerdote dice una de las siguientes fórmulas:
Este es el Misterio de la fe.
O bien: Este es el Sacramento de nuestra fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
O bien: Aclamemos el Misterio de la fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anun-
ciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.
O bien: Proclamemos el Misterio de la fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Sálvanos, Salvador del mundo, que nos has liberado por tu cruz y resu-
rrección.
Ordinario de la misa 142
octubre

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:


Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección
de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te
damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia. Te
pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a
cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;
En los domingos, cuando no hay otro Acuérdate, Señor más propio,
puede decirse:
y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte
y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal; y con el papa N., con
nuestro obispo N.,
Aquí se puede hacer mención del obispo coadjutor o de los obispos
auxiliares:
con el obispo coadjutor (auxiliar) N.,
O bien: y sus obispos auxiliares,
El obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:
conmigo, indigno siervo tuyo,
O bien cuando celebra un obispo que no es el ordinario diocesano dice:
con mi hermano N., obispo de esta Iglesia de N., conmigo, indigno
siervo tuyo, y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su
perfección por la caridad.

En la misa por los difuntos:


Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a
tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de
Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.
Acuérdate, Señor, también de nuestros hermanos que durmieron
en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu
misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro.
143 Ordinario de la misa
octubre

Ten misericordia de todos nosotros, y así con María, la Virgen


Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en
tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo,
compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.
Junta las manos, toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y ele-
vándolos, dice:
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad
del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
El pueblo aclama: Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza,


nos atrevemos a decir:
O bien:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la
oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;


venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como
en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras
ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros


días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres
de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la
gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
El pueblo concluye la oración aclamando:
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Ordinario de la misa 144
octubre

RITO DE LA PAZ

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les
doy»; no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y,
conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
Junta las manos.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
El pueblo responde: Amén.
El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo y juntando las manos,
añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
El pueblo responde: Y con tu espíritu.
Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
Dense fraternalmente la paz.

Fracción del pan


Después toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena y pone una
partícula dentro del cáliz, diciendo en secreto:
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz,
sean para nosotros alimento de vida eterna.
Mientras tanto se canta o se recita:
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.

Comunión
El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo
un poco elevado sobre la patena o sobre el cáliz, hacia el pueblo, dice
con voz clara:
145 Ordinario de la misa
octubre

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos


los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya
bastará para sanarme.
Después toma la patena y se acerca a los que van a comulgar.
El Cuerpo de Cristo.
El que va a comulgar responde: Amén.

Oración después de la comunión


Luego, de pie en el altar o en la sede, el sacerdote, vuelto hacia el
pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos mo-
mentos.
Luego el sacerdote dice la oración después de la comunión, al final de
la cual, el pueblo aclama: Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

Después tiene lugar la despedida. El sacerdote, vuelto hacia el pueblo,


extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.
El pueblo responde: Y con tu espíritu.
El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo † y Espíritu Santo, des-
cienda sobre ustedes.
El pueblo responde: Amén.
El diácono, o el sacerdote, dice: Pueden ir en paz.
O bien:
Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.
2
Ordinario de la misa
SÁBADO
octubre
146

O bien:
En el nombre del Señor, pueden ir en paz.
El pueblo responde: Demos gracias a Dios.
Bendiciones solemnes y oraciones sobre el pueblo
Tiempo ordinario, I
El Señor los bendiga y los guarde. R. Amén.
Haga brillar su rostro sobre ustedes y les conceda su favor.R. Amén.
Vuelva su mirada a ustedes y les conceda la paz.R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo †, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.R. Amén.

Tiempo ordinario, II
La paz de Dios, que supera todo juicio, custodie sus corazones y sus
pensamientos en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo
Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo †, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.R. Amén.

Tiempo ordinario, III


Dios todopoderoso los bendiga con su misericordia y los llene de la
sabiduría eterna.R. Amén.
Él aumente en ustedes la fe y les dé la perseverancia en el bien
obrar.R. Amén.
Atraiga hacia sí sus pasos y les muestre el camino del amor y de la
paz.R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo †, y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.R. Amén.
147
octubre

«Para que sean mis testigos»


(Hch 1, 8)
Mensaje del santo padre Francisco
para la Jornada Mundial de las Misiones 2022

Queridos hermanos y hermanas:


Estas palabras pertenecen al último diálogo que Jesús resucitado
tuvo con sus discípulos antes de ascender al cielo, como se describe
en los Hechos de los Apóstoles: «El Espíritu Santo vendrá sobre
ustedes y recibirán su fuerza, para que sean mis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra» (1, 8).
Este es también el tema de la Jornada Mundial de las Misiones 2022,
que, como siempre, nos ayuda a vivir el hecho de que la Iglesia es
misionera por naturaleza. […].
Detengámonos en estas tres expresiones claves que resumen los
tres fundamentos de la vida y de la misión de los discípulos: «Para
que sean mis testigos», «hasta los confines de la tierra» y «el Espíritu
Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza».
«Para que sean mis testigos» (Hch 1, 8) 148
octubre

1. «Para que sean mis testigos»: La llamada de todos los


cristianos a dar testimonio de Cristo
Este es el punto central, el corazón de la enseñanza de Jesús a los
discípulos en vista de su misión en el mundo. Todos los discípulos
serán testigos de Jesús gracias al Espíritu Santo que recibirán: serán
constituidos tales por gracia. Dondequiera que vayan, allí donde
estén. Como Cristo es el primer enviado, es decir misionero del
Padre (cf. Jn 20, 21) y, en cuanto tal, su «testigo fiel» (cf. Ap 1, 5), del
mismo modo cada cristiano está llamado a ser misionero y testigo
de Cristo. Y la Iglesia, comunidad de los discípulos de Cristo, no
tiene otra misión si no la de evangelizar el mundo dando testimonio
de Cristo. La identidad de la Iglesia es evangelizar.
Una lectura de conjunto más detallada nos aclara algunos
aspectos siempre actuales de la misión confiada por Cristo a los
discípulos: «Para que sean mis testigos». La forma plural destaca
el carácter comunitario-eclesial de la llamada misionera de los
discípulos. Todo bautizado está llamado a la misión en la Iglesia y
bajo el mandato de Iglesia. La misión por tanto se realiza de manera
conjunta, no individualmente, en comunión con la comunidad
eclesial y no por propia iniciativa. […] Como enseñaba san Pablo
149 «Para que sean mis testigos» (Hch 1, 8)
octubre

VI […]: «Evangelizar no es para nadie un acto individual y aislado,


sino profundamente eclesial. Cuando el más humilde predicador,
catequista o pastor, en el lugar más apartado, predica el evangelio,
reúne su pequeña comunidad o administra un sacramento, aun
cuando se encuentra solo, ejerce un acto de Iglesia y su gesto
se enlaza mediante relaciones institucionales ciertamente, pero
también mediante vínculos invisibles y raíces escondidas del orden
de la gracia, a la actividad evangelizadora de toda la Iglesia» (n.
60). En efecto, no es casual que el Señor Jesús haya enviado a sus
discípulos en misión de dos en dos; el testimonio que los cristianos
dan de Cristo tiene un carácter sobre todo comunitario. Por eso la
presencia de una comunidad, incluso pequeña, para llevar adelante
la misión tiene una importancia esencial.
En segundo lugar, a los discípulos se les pide vivir su vida
personal en clave de misión. Jesús los envía al mundo no solo para
realizar la misión, sino también y sobre todo para vivir la misión
que se les confía; no solo para dar testimonio, sino también y sobre
todo para ser sus testigos. Como dice el apóstol Pablo con palabras
muy conmovedoras: «Siempre y en todas partes llevamos en el
cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se
manifieste en nuestro cuerpo» (2 Co 4, 10). La esencia de la misión
es dar testimonio de Cristo, es decir, de su vida, pasión, muerte y
resurrección, por amor al Padre y a la humanidad. […]
Por eso, en definitiva, el verdadero testigo es el «mártir», aquel que
da la vida por Cristo, correspondiendo al don de sí mismo que él nos
hizo. «La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús
que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por él que nos
mueve a amarlo siempre más» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 264).
En fin, a propósito del testimonio cristiano, permanece siempre
válida la observación de san Pablo VI: «El hombre contemporáneo
escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan,
o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio» (Exhort.
ap. Evangelii nuntiandi, 41). Por eso, para la trasmisión de la fe es
«Para que sean mis testigos» (Hch 1, 8) 150
octubre

fundamental el testimonio de vida evangélica de los cristianos. Por


otra parte, sigue siendo necesaria la tarea de anunciar su persona
y su mensaje. Efectivamente, el mismo Pablo VI prosigue diciendo:
«Sí, es siempre indispensable la predicación, la proclamación verbal
de un mensaje. […] La palabra permanece siempre actual, sobre
todo cuando va acompañada del poder de Dios. Por esto conserva
también su actualidad el axioma de san Pablo: «La fe viene de la
audición» (Rm 10, 17), es decir, es la palabra oída la que invita a
creer» (ibíd., 42).
En la evangelización, por tanto, el ejemplo de vida cristiana y el
anuncio de Cristo van juntos; uno sirve al otro. Son dos pulmones
con los que debe respirar toda comunidad para ser misionera. Este
testimonio completo, coherente y gozoso de Cristo será ciertamente
la fuerza de atracción para el crecimiento de la Iglesia, incluso en el
tercer milenio. Exhorto por tanto a todos a retomar la valentía, la
franqueza, esa parresia de los primeros cristianos, para testimoniar
a Cristo con palabras y obras, en cada ámbito de la vida.
151 «Para que sean mis testigos» (Hch 1, 8)
octubre

2. «Hasta los confines de la tierra»: La actualidad perenne


de una misión de evangelización universal
Exhortando a los discípulos a ser sus testigos, el Señor resucitado
les anuncia adónde son enviados: «A Jerusalén, a toda Judea, a
Samaría y hasta los confines de la tierra» (cf. Hch 1, 8). Aquí surge
evidente el carácter universal de la misión de los discípulos. Se pone
de relieve el movimiento geográfico «centrífugo», casi a círculos
concéntricos, de Jerusalén, considerada por la tradición judía como
el centro del mundo, a Judea y Samaría, y hasta «los confines de
la tierra». No son enviados a hacer proselitismo, sino a anunciar;
el cristiano no hace proselitismo. Los Hechos de los Apóstoles nos
narran este movimiento misionero que nos da una hermosa imagen
de la Iglesia «en salida» para cumplir su vocación de testimoniar a
Cristo Señor, guiada por la providencia divina mediante las concretas
circunstancias de la vida. Los primeros cristianos, en efecto, fueron
perseguidos en Jerusalén y por eso se dispersaron en Judea y
Samaría, y anunciaron a Cristo por todas partes (cf. Hch 8, 1.4).
Algo parecido sucede también en nuestro tiempo. A causa de las
persecuciones religiosas y situaciones de guerra y violencia, muchos
cristianos se han visto obligados a huir de su tierra hacia otros
países. Estamos agradecidos con estos hermanos y hermanas que
no se cierran en el sufrimiento, sino que dan testimonio de Cristo y
del amor de Dios en los países que los acogen. […]
La indicación «hasta los confines de la tierra» deberá interrogar
a los discípulos de Jesús de todo tiempo y los debe impulsar a ir
siempre más allá de los lugares habituales para dar testimonio de Él.
A pesar de todas las facilidades que el progreso de la modernidad
ha hecho posible, existen todavía hoy zonas geográficas donde los
misioneros, testigos de Cristo, no han llegado con la buena noticia
de su amor. Por otra parte, ninguna realidad humana es extraña a
la atención de los discípulos de Cristo en su misión. La Iglesia de
Cristo era, es y será siempre «en salida» hacia nuevos horizontes
geográficos, sociales y existenciales, hacia lugares y situaciones
«Para que sean mis testigos» (Hch 1, 8) 152
octubre

humanas «límites», para dar testimonio de Cristo y de su amor a


todos los hombres y las mujeres de cada pueblo, cultura y condición
social. […]

3. «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su


fuerza»: Dejarse fortalecer y guiar por el Espíritu
Cristo resucitado, al anunciar a los discípulos la misión de ser sus
testigos, les prometió también la gracia para una responsabilidad
tan grande: «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su
fuerza para que sean mis testigos» (Hch 1, 8). Efectivamente, según
el relato de los Hechos, fue inmediatamente después de la venida
del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús cuando por primera
vez se dio testimonio de Cristo muerto y resucitado con un anuncio
kerigmático, el denominado discurso misionero de san Pedro a
los habitantes de Jerusalén. Así los discípulos de Jesús, que antes
eran débiles, temerosos y cerrados, dieron inicio al periodo de la
evangelización del mundo. El Espíritu Santo los fortaleció, les dio
valentía y sabiduría para testimoniar a Cristo delante de todos.
Así como «nadie puede decir: “¡Jesús es el Señor!”, si no está movido
por el Espíritu Santo» (1 Co 12, 3), tampoco ningún cristiano puede
153 «Para que sean mis testigos» (Hch 1, 8)
octubre

dar testimonio pleno y genuino de Cristo el Señor sin la inspiración


y el auxilio del Espíritu. Por eso, todo discípulo misionero de Cristo
está llamado a reconocer la importancia fundamental de la acción
del Espíritu, a vivir con él en lo cotidiano y recibir constantemente
su fuerza e inspiración. Es más, especialmente cuando nos sintamos
cansados, desanimados, perdidos, acordémonos de acudir al Espíritu
Santo en la oración, que —quiero decirlo una vez más— tiene un
papel fundamental en la vida misionera, para dejarnos reconfortar y
fortalecer por él, fuente divina e inextinguible de nuevas energías y
de la alegría de compartir la vida de Cristo con los demás. […]
Queridos hermanos y hermanas, sigo soñando con una Iglesia
totalmente misionera y una nueva estación de la acción misionera
en las comunidades cristianas. Y repito el deseo de Moisés para
el pueblo de Dios en camino: «¡Ojalá todo el pueblo de Dios
profetizara!» (Nm 11, 29). Sí, ojalá todos nosotros fuéramos en la
Iglesia lo que ya somos en virtud del bautismo: profetas, testigos
y misioneros del Señor. Con la fuerza del Espíritu Santo y hasta
los confines de la tierra. María, Reina de las misiones, ruega por
nosotros.
Roma, San Juan de Letrán, 6 de enero de 2022, Epifanía del Señor.
Francisco
154

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