Arresto
Artículo principal: Prendimiento de Jesús
Tras la cena, según los sinópticos, Jesús y sus discípulos fueron a orar al huerto de
Getsemaní. Los apóstoles, en lugar de orar, se quedaron dormidos, y Jesús sufrió un
momento de fuerte angustia con respecto a su destino, aunque decidió acatar la voluntad de
Dios.43Nota 14
Judas había efectivamente traicionado a Jesús, para entregarlo a los príncipes de los
sacerdotes y los ancianos de Jerusalén a cambio de treinta piezas de plata. 44Acompañado de
un grupo armado de espadas y garrotes, enviado por los príncipes de los sacerdotes y los
ancianos, llegó a Getsemaní y reveló la identidad de Jesús besándole la mejilla. Jesús fue
arrestado. Por parte de sus seguidores hubo un conato de resistencia, pero finalmente todos
se dispersaron y huyeron.45
Juicio
Tras su detención, Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás. Allí fue juzgado
ante el Sanedrín. Se presentaron falsos testigos, pero como sus testimonios no coincidían no
fueron aceptados. Finalmente, Caifás preguntó directamente a Jesús si era el Mesías, y Jesús
dijo: «Tú lo has dicho». El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras ante lo que consideraba
una blasfemia. Los miembros del Sanedrín escarnecieron cruelmente a Jesús. 46En el
Evangelio de Juan, Jesús fue llevado primero ante Anás, suegro de Caifás, y luego ante este
último. Solo se detalla el interrogatorio ante Anás, bastante diferente del que aparece en los
sinópticos.47Pedro, que había seguido a Jesús en secreto tras su detención, se encontraba
oculto entre los sirvientes del sumo sacerdote. Reconocido como discípulo de Jesús por los
sirvientes, le negó tres veces (dos según el Evangelio de Juan), como Jesús le había
profetizado.48
A la mañana siguiente, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, el procuradorNota 15 romano. Tras
interrogarle, Pilato no le halló culpable, y pidió a la muchedumbre que eligiera entre liberar a
Jesús o a un conocido bandido, llamado Barrabás. La multitud, persuadida por los príncipes
de los sacerdotes, pidió que se liberase a Barrabás, y que Jesús fuese crucificado. Pilato se
lavó simbólicamente las manos para expresar su inocencia de la muerte de Jesús. 49
Crucifixión
Artículo principal: Crucifixión de Jesús
Cristo crucificado de Diego Velázquez (siglo XVII).
Detalle del semblante de Cristo recién muerto, obra de José Luján Pérez, 1793.
Jesús fue azotado, lo vistieron con un manto rojo, le pusieron en la cabeza una corona de
espinas y una caña en su mano derecha. Los soldados romanos se burlaban de él diciendo:
«Salud, rey de los judíos».50Fue obligado a cargar la cruz en la que iba a ser crucificado hasta
un lugar llamado Gólgota, que en arameo significa ‘lugar del cráneo’. Le ayudó a llevar la cruz
un hombre llamado Simón de Cirene.
Dieron de beber a Jesús vino con hiel. Él probó pero no quiso tomarlo. Tras crucificarlo, los
soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel en
arameo, griego y latín con el motivo de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos», que
a menudo en pinturas se abrevia INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, literalmente ‘Jesús
de Nazaret, rey de los judíos’). Fue crucificado entre dos ladrones. 51
Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó: «Elí, Elí, lemá sabactani», que, según el Evangelio
de Mateo y el Evangelio de Marcos, en arameo significa: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me
has abandonado?’.52Las palabras finales de Jesús difieren en los otros dos evangelios. 53
También hay diferencia entre los evangelios en cuanto a qué discípulos de Jesús estuvieron
presentes en su crucifixión: en Mateo y Marcos, son varias de las mujeres seguidoras de
Jesús; en el Evangelio de Juan se menciona también a la madre de Jesús y al «discípulo a
quien amaba» (según la tradición cristiana, se trataría del apóstol Juan, aunque en el texto del
evangelio no se menciona su nombre).
Sepultura
Artículos principales: Descendimiento de Jesús y Lamentación sobre Cristo muerto.
Un seguidor de Jesús, llamado José de Arimatea, solicitó a Pilato el cuerpo de Jesús la misma
tarde del viernes en que había muerto, y lo depositó, envuelto en una sábana, en un sepulcro
excavado en la roca. Cubrió el sepulcro con una gran piedra. 54Según el Evangelio de Mateo
(no se menciona en los otros evangelios), al día siguiente, los «príncipes de los sacerdotes y
los fariseos» pidieron a Pilato que colocase frente al sepulcro una guardia armada, para evitar
que los seguidores de Jesús robasen su cuerpo y difundieran el rumor de que había
resucitado. Pilato accedió.55