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Historia del Contenedor Marítimo

Este documento presenta un resumen de la historia de los contenedores de carga. Comenzó en 1956 cuando Malcolm McLean transportó cajas metálicas estandarizadas entre dos puertos de EE.UU., revolucionando el comercio mundial. Luego, en 1966 se estableció la norma ISO para contenedores. Aunque tuvo resistencias iniciales, el sistema de contenedores mejoró la eficiencia del transporte marítimo y terrestre.
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Historia del Contenedor Marítimo

Este documento presenta un resumen de la historia de los contenedores de carga. Comenzó en 1956 cuando Malcolm McLean transportó cajas metálicas estandarizadas entre dos puertos de EE.UU., revolucionando el comercio mundial. Luego, en 1966 se estableció la norma ISO para contenedores. Aunque tuvo resistencias iniciales, el sistema de contenedores mejoró la eficiencia del transporte marítimo y terrestre.
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República de Panamá

Universidad del Istmo

Licenciatura en Logística

Gestión de Compras y Proveedores

Actividad:

Investigacón

Profesor:

Agustin Nieto

Estudiante

Nayelis Bonilla 8-977-1875

Fecha de entrega:

1 de agosto de 2022.
LA HISTORIA DEL CONTENEDOR
Los modulares son el modo de almacenamiento y transporte del presente y del
futuro. Pero también fueron una revolución en el pasado. Te contamos un poco de
la historia de los contenedores. 

La historia de los contenedores es considerada como un hito que revolucionó el


transporte y el comercio mundial. Todo comenzó el 26 de abril de 1956. El
empresario norteamericano Malcolm McLean hizo realidad una idea que tenía
adentro hacía casi veinte años. 

Él se dedicaba al transporte carretero. En 1937, su idea llegó durante una jornada


laboral normal de traslado de mercaderías, con su camión en el puerto. Se
preguntó cuánto dinero y tiempo se ahorraría si pudiera subir su camión
directamente al buque de carga.

Y así lo hizo dos décadas después, dando lugar al inicio de la historia de los
contenedores. Malcolm McLean embarcó 58 cajas metálicas que tenían las
mismas dimensiones de los típicos trailers usados en los camiones, pero sin los
sistemas de rodamientos, en dos viejos buques cargueros. Estos contenedores
(como se denominaría después) estaban reforzados en los vértices con
esquineros para ser manipulados mediante equipos de levante.

Los modulares emprendieron un viaje de seis días desde Newark hasta el Puerto
de Houston, marcando un antes y después en el traslado de mercaderías e
impactando de forma fundamental en el comercio exterior.  

Con el tiempo, se fueron estandarizando las dimensiones y capacidad de carga de


“los contenedores de McLean”, entendiendo que esta innovación mejoraba
indiscutiblemente los procesos de carga y descarga, aminorando costos, tiempo y
esfuerzo. 
En 1966 la historia de los contenedores alcanzó su pico de gloria: se desarrolló la
Norma Internacional ISO Shipping Container, que consolidó al contenedor como la
unidad de carga estándar más eficiente de transporte para el medio marítimo y
terrestre. 

Cómo llegó a la idea


Antes de que McLean -un empresario camionero nacido en 1914 en una familia de
agricultores de Carolina del Norte- utilizara el contenedor como la pieza clave de
su imperio comercial, el transporte marítimo era casi una pesadilla.
En la década de 1950 sólo la logística de cargar y descargar barcos era un desafío
gigantesco.
Los estibadores encargados de hacerlo apilaban, por ejemplo, barriles de
aceitunas y cajas de jabón sobre un palé de madera.
Éste se elevaba con una cuerda gruesa y era depositado en la bodega del barco,
donde otros estibadores acomodaban cada artículo para optimizar el espacio al
máximo y para que la carga no se moviera en alta mar.
Solía haber grúas y carretillas elevadoras disponibles, pero al final muchas de las
mercancías terminaban siendo movidas a pulso.
Era un trabajo mucho más peligroso que el de la manufactura o la construcción.
En los puertos grandes cada pocas semanas había alguna víctima fatal.
La carga y descarga de un barco demoraba la misma cantidad de días del viaje
por mar. Tenía que existir una mejor manera de hacerlo. Y esa respuesta fue la
que encontró McLean. El empresario se había dedicado al negocio del transporte
terrestre de mercancías.

Comenzó con un camión durante los difíciles años de la Gran Depresión y terminó
con una flota de 1.700 cuando vendió la compañía a mediados de los años 50.
McLean estaba convencido de que el uso de contenedores era el futuro del
comercio internacional, pero para eso, requería toda una cadena logística que
hiciera viable el modelo de negocio y convencer a todos los que participaban en el
antiguo sistema de que debían transformarlo.
El primer desafío: cómo convencer a los demás

Para empezar, las compañías de camiones, las navieras y los puertos no se


ponían de acuerdo en un estándar común para fabricar los contenedores.
Después, estaban los poderosos sindicatos de los puertos, que se resistían a la
idea porque la mayor parte de los estibadores perdería su empleo.
Por otro lado, las autoridades que regulaban la carga pesada en Estados
Unidos también preferían el statu quo.
Diferentes normativas establecían cuánto debían cobrar las compañías navieras y
las empresas de camiones.
¿Por qué no permitir que éstas cobraran lo que el mercado dictara? ¿O permitir
que se unieran y ofrecieran un servicio integrado?
No, la primera respuesta fue una frontal oposición a las ideas de McLean.
Pese a las dificultades, el empresario continuó trabajando en la manera de fabricar
contenedores que se pudieran ajustar a los requerimientos de un barco y los de un
camión que pudiese transportar la misma caja metálica llena de productos.
Hasta que llegó el día en que consiguió a su gran cliente: el ejército de Estados
Unidos.

La guerra en Vietnam
McLean aprovechó una laguna legal para obtener el control de una compañía
naviera y de una empresa de camiones.
Luego, cuando los estibadores entraron en huelga, aprovechó ese tiempo de
inactividad para adecuar los barcos viejos a las especificaciones de los nuevos
contenedores. Y animó a la Autoridad Portuaria de Nueva York a crear a un lado
del muelle de la ciudad un centro para los contenedores.
Pero la maniobra más importante ocurrió en 1960, cuando McLean les vendió la
idea del transporte con contenedores a los militares.
El ejército vio en la idea de McLean la solución a sus problemas para enviar
equipamiento militar a Vietnam.
El transporte con contenedores es mucho más eficiente si forma parte de un
sistema integral de logística, de manera que el ejército de EE.UU. era el cliente
ideal.
Además, McLean se dio cuenta que al regresar de Vietnam, sus buques podían
traer los contenedores llenos de carga útil de la economía que más rápido estaba
creciendo del mundo, la de Japón. Y así comenzó en serio la relación comercial
transpacífica.

Siete décadas de evolución


Una relación precipitada por una guerra que finalmente terminó convirtiéndose en
la base de lo que actualmente es el sistema de comercio internacional.
Hoy toda la gestión del transporte marítimo se dirige desde unas computadoras,
que controlan cada uno de los contenedores que se mueven a través de un
sistema logístico global.
Los contenedores refrigerados se colocan en el casco, donde hay electricidad y
monitores de temperatura, y los más pesados al fondo.
Y mientras las grúas cargan el barco, lo van descargando de otros contenedores.
"Por supuesto que no todo el mundo disfruta de los beneficios de esta revolución",
dice Tim Harford, uno de los autores de la serie de la BBC "50 cosas que hicieron
la economía moderna".
Muchos puertos de los países más pobres, como los de África Subsahariana, se
parecen al de Nueva York durante la década de 1950.
Sin embargo, con esas excepciones y para un número creciente de destinos,
ahora las mercancías se pueden transportar de una forma más rápida y barata.

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