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Década Infame: Golpes y Economía en Argentina

El documento describe el período histórico conocido como la Década Infame en Argentina, que comenzó con el golpe militar de 1930 que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen y finalizó con el golpe de 1943. Durante este período, los gobiernos militares y conservadores buscaron impedir que la Unión Cívica Radical volviera al poder a través de proscripciones y fraude electoral. El gobierno también aumentó la intervención estatal en la economía y promovió el desarrollo industrial.

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Década Infame: Golpes y Economía en Argentina

El documento describe el período histórico conocido como la Década Infame en Argentina, que comenzó con el golpe militar de 1930 que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen y finalizó con el golpe de 1943. Durante este período, los gobiernos militares y conservadores buscaron impedir que la Unión Cívica Radical volviera al poder a través de proscripciones y fraude electoral. El gobierno también aumentó la intervención estatal en la economía y promovió el desarrollo industrial.

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Década Infame- restauración conserv.

Se conoce como Década Infame al período de la historia de la Argentina que


comenzó el 6 de septiembre de 1930 con el golpe de estado cívico-militar que
derrocó al presidente radical Hipólito Yrigoyen y finalizó el 4 de
junio de 1943 con el golpe de estado militar que derrocó al presidente
conservador Ramón Castillo.
El golpe de estado del 6 de septiembre fue protagonizado por fuerzas militares
y una minoría de civiles, rápidamente estuvo controlada la situación y no hubo
resistencias significativas.
El gobierno surgido del golpe militar de 1930 fue encabezado por el general
Jose F Uriburu como presidente "provisional" (1930-1932), quien entregó el
poder al también general radical Agustín P. Justo (1932-1938), ,su sucesor, el
radical Roberto Marcelino Ortiz (1938-1942), quien falleció y fue sucedido por
su vicepresidente, el conservador Ramón S. Castillo (1942-1943), derrocado
por la llamada "Revolución del 43".
Durante este período, los gobiernos buscaron impedir que la Unión Cívica
Radical pudiera volver al gobierno, mediante proscripciones y fraude electoral.
En el aspecto económico
 podemos decir que frente a la crisis del sistema mundial de libre
comercio en 1930, Argentina negoció el controvertido pacto Roca-
Runciman con el Reino Unido, que garantizó la continuidad de las
exportaciones de carne, a cambio de reducción de impuestos y otras
importantes concesiones económicas de parte de la Argentina( entre las
que se destacó el cuasi-monopolio de las exportaciones para las
empresas inglesas)
 Debido a la crisis del 30 y después de la primer guerra mundial que
produjo una baja en las exportaciones agropecuarias e importaciones el
estado interviene en la economía. Se produce un desarrollo
industrial vía sustitución de las importaciones La política económica
se volvió estatista, creándose gran cantidad de organismos estatales
reguladores (Junta Nacional de Granos, Junta Nacional de Carnes, etc.)
y empresas públicas (Fabricaciones Militares, Altos Hornos Zapla, etc.).
Asimismo en el Aspecto social: el estado no ignoro los problemas sociales .
Hacia 1934 los trabajadores obtuvieron progresivamente algunas mejoras, los
empleados de comercio obtuvieron una ley que establecia la licencia por
enfermedad y la indemnización por despido. La jornada de trabajo se redujo
considerablemente. En esas condiciones creció notablemente el sector
industrial y la clase obrera, alimentada por una migración masiva del
campo a la ciudad y de las provincias hacia Buenos Aires.
Durante toda la década infame el gobierno justifico el fraude electoral y la
turbia democracia.
Contexto en el cual se produce el golpe de 1930

La crisis económica mundial de 1929 llamada Gran Depresión tuvo un profundo impacto


en la Argentina. Afectó primero económicamente ya que el 80% de los ingresos fiscales en
Argentina provenían del comercio exterior. La crisis creó una situación de tensión social,
con bajas de sueldo, aumento del desempleo; es decir, una contracción de la economía. Y
esto generó también, en el plano político, un contexto en el cual se produce el golpe de
1930. La Crisis de 1929 fue un factor que creó una situación de tensión, de malestar sobre
la economía, en términos sociales y de preocupación e incertidumbre en los sectores
económicos dominantes y esto contribuyó a crear este clima. En América Latina en
general hubo una crisis de sistemas democráticos prácticamente en toda la región. 24
Las posturas nacionalistas surgidas por imitación de lo ocurrido en Italia con Benito
Mussolini, que apoyaban la implantación de un corporativismo, provocaron la división del
Partido Popular y su disolución. Fue entonces cuando los nacionalistas católicos apoyaron
al semanario La Nueva República, opositor al gobierno radical de Hipólito Yrigoyen que, en
plena Gran Depresión mundial de 1929, fue muy criticado por una serie de intervenciones
a provincias por decreto y asesinatos de opositores, entre ellos el del senador Lencinas,25
que produjeron el debilitamiento de la democracia26 y desencadenaron el golpe
militar dirigido por el general José Félix Uriburu.

El golpe del 6 de septiembre de 1930 y el gobierno


militar[editar]
En la mañana del 6 de septiembre, Uriburu se puso al frente de las tropas y oficiales
del Colegio Militar de la Nación* 2 y marchó sobre el centro de Buenos Aires. Las tropas a
sus órdenes eran apenas 2000 soldados y cadetes, pero a medida que avanzaba se le
fueron reuniendo gran cantidad de civiles; no encontró resistencia hasta llegar frente
al Congreso, donde un tiroteo dispersó la columna.* 3
Uriburu se nombró a sí mismo presidente provisional y decretó la disolución
del Congreso y asumió el poder legislativo junto al ejecutivo; también decretó
la intervención federal de todas las provincias, con dos excepciones: Entre Ríos y San
Luis, únicas provincias gobernadas por conservadores. Su gabinete de ministros estaba
formado por miembros del viejo Partido Conservador,
.

Gobierno de Uriburu[editar]
Centenares de dirigentes radicales fueron arrestados, y algunos de ellos enviados a
la cárcel de Ushuaia. La dictadura prohibió todo tipo de manifestación pública y decretó
la ley marcial para cualquiera que fuera sorprendido incurriendo en cualquier delito, incluso
un delito ordinario. También fueron prohibidas las huelgas, que pasaron a ser
consideradas delitos graves.30
El plan económico del gobierno provisional era, en realidad, continuación del de Yrigoyen;
frente a la Depresión, este había decretado la inconvertibilidad del peso. Uriburu decretó el
control de cambios, para evitar la salida del oro que aún permanecía en las arcas del
estado. Estableció un estricto cuadro de prioridades para el gasto público, con la intención
de no entrar en cesación de pagos de la deuda externa. Además debió hacer frente a
retrasos de pagos a los empleados públicos en que había incurrido el gobierno, para lo
cual se crearon nuevos impuestos a las transacciones, a los réditos y a la nafta, y se
aumentaron las tasas de los servicios públicos prestados por el Estado. 31

Gobierno de Agustín Pedro Justo (1932-1938)[editar]


Luego del fracaso del ensayo neocorporativista nacionalista católico de José Félix
Uriburu gobernó la Argentina una alianza política que se denominó la "Concordancia" que
fue una alianza política formada entre el Partido Demócrata Nacional (también conocido
simplemente como Partido Conservador), la Unión Cívica Radical Antipersonalista y
el Partido Socialista Independiente. Esta alianza gobernó el país entre 1932 y 1943, a
través de los presidentes Agustín P. Justo (1932-1938), Roberto M. Ortiz (1938-1940)
y Ramón Castillo que debió completar el período por muerte del presidente Ortiz (1940-
1943).
Agustín P. Justo asumió como presidente el 20 de febrero de 1932. Además de la
convulsión política debida al golpe debió hacer frente a los resultados de la Gran
Depresión, que había acabado con el superávit comercial y terminado con las ventajas
comparativas del intercambio comercial por el cierre de mercados donde se colocaban los
productos exportables del país.

Pacto Roca-Runciman[editar]
El primer ministro de Hacienda de Justo fue Alberto Hueyo; su gestión estuvo marcada por
las restricciones a todos los gastos públicos, aunque paralelamente se llevó adelante una
política de inversión pública; el área donde las inversiones se hicieron más notables fue el
de transportes, donde se creó la Dirección Nacional de Vialidad, a cuyo frente se
encontraba el ingeniero Justiniano Allende Posse.
Invitó a Otto Niemeyer a la Argentina, pero este prefirió pactar con el enviado presidencial,
que era el vicepresidente Julio Argentino Pascual Roca. Hueyo se enfrentó con este, que
estaba dispuesto a ceder en todo a las pretensiones de Gran Bretaña a cambio de
recuperarla como mercado para las exportaciones argentinas. En particular, se opuso a la
pretensión británica de controlar el tipo de cambio, ya que este control obligaría a la
Argentina a endeudarse. También se opuso a conceder ventajas aduaneras a Gran
Bretaña sin contrapartida.45 La firma del Pacto Roca-Runciman en mayo de 1933 empeoró
las relaciones de Hueyo con el resto del gabinete, hasta que este finalmente renunció en el
mes de agosto.46
Uno de los más controvertidos sucesos del mandato de Justo fue la firma del Pacto Roca-
Runciman con Gran Bretaña en 1933. Los británicos habían adoptado, en la conferencia
de Ottawa de 1932, medidas tendientes a favorecer la importación procedente de sus
colonias y dominios, dañando seriamente a los hacendados argentinos.
El tratado suscitó escándalo, pues el Reino Unido aseguró a la Argentina solo un cupo
inferior al de sus dominios, de 390.000 toneladas anuales de carne, a cambio de
cuantiosas concesiones para las empresas británicas. El 85% de la exportación debía
realizarse a través de frigoríficos británicos, las tarifas de los ferrocarriles operados por
el Reino Unido no se regularían, no se fijarían derechos aduaneros sobre el carbón, se
daría tratamiento especial a las empresas británicas con inversiones en Argentina y se
reducirían los precios de la exportación. No menos problemáticas resultaron las
declaraciones del vicepresidente Roca.
Política económica[editar]
La sustitución de Alberto Hueyo por el socialista independiente Federico Pinedo como
ministro de Hacienda, marcaría un cambio en la política del gobierno. La intervención
gubernamental en la economía se hizo más marcada, creándose la Junta Nacional de
Granos, la de Carnes, y poco tiempo más tarde, , el Banco Central de la República
Argentina.
El gobierno de Justo se caracterizó por iniciar en Argentina la construcción de un Estado
intervencionista en la economía. En 1934 se legisló la recaudación centralizada de los
impuestos. Se crearon la Junta Reguladora de Vinos, las de Granos y Carnes, y la
Dirección Nacional de Parques Nacionales. El 6 de junio de 1935, se creó el Banco Central
de la República Argentina .
Ese mismo año se realizó el primer censo industrial, que fijó en 600.000 la cantidad de
trabajadores ocupados en la actividad. Se sancionaron leyes regulando la
actividad bancaria y las inversiones. Las condiciones ofrecidas para el asentamiento de
capitales extranjeros fomentaron la industrialización, sobre todo en las provincias de
Buenos Aires y Santa Fe, donde se radicaron alimentarias (Adams, Royal, Suchard,
Quaker), de caucho (Firestone), eléctricas (Eveready, Osram, Philco) y textiles (Ducilo,
Sudamtex). Las primeras grandes empresas argentinas comienzan a cobrar importancia,
como Di Tella, que fabricará electrodomésticos y automóviles

Situación política[editar]

Alvear fue el líder del radicalismo durante la década infame, por ello fue apresado en la isla Martín
García.

En 1935 Marcelo T. de Alvear volvió de su exilio llevando al fin de la abstención electoral.


La decisión obligaría a la Concordancia a apelar nuevamente al fraude y la represión para
evitar la derrota en las urnas.
El 1 de mayo de 1936 la UCR convocó a un acto multitudinario, en el que por primera vez
se reunieron todos los partidos de la oposición y el movimiento obrero. Ese mismo año la
presión sindical obtuvo la sanción de la Ley 11.729 de contrato de trabajo para el sector
servicios.
Alvear representaba el principal obstáculo a la continuación de la Concordancia. La
Concordancia le opuso la candidatura del radical antipersonalista Roberto M. Ortiz y el
conservador Ramón Castillo. En septiembre se realizaron las elecciones, en las que los
incidentes con muertos y heridos, así como la intervención policial contra los fiscales de la
oposición, fueron frecuentes; varias provincias estaban intervenidas, entre ellas
Catamarca,Las cruciales provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza quedaron en
manos de la Concordancia, que finalmente consagró a Ortiz como presidente.
Para las elecciones de 1937, la Concordancia apeló masivamente al fraude electoral, al
que los dirigentes conservadores llamaron "fraude patriótico", ya que consideraban que
violar la ley estaba justificado si con eso evitaban el regreso del radicalismo. Algunas de
las prácticas más generalizadas consistían en aceptar votos múltiples de libretas
electorales, generalmente retenidas por los patrones a sus empleados, o por los "punteros"
políticos a cambio de favores; el rechazo sistemático de fiscales de los partidos opositores;
urnas con doble fondo, repletas de votos desde antes de iniciarse los comicios; sustitución
de sobres; y rechazo de los votos de quienes se sabía que iban a votar por la oposición.

Gobierno de Roberto M. Ortiz (1938-1940)[editar]


El presidente Roberto M. Ortiz, de la Unión Cívica Radical Antipersonalista, se vio impedido de
ejercer la presidencia desde 1940, debido a la diabetes que sufría, muriendo en 1942, antes de
finalizar su mandato.

Roberto M. Ortiz fue el primer civil en ocho años en revestir la banda presidencial. Intentó
impulsar una serie de reformas que permitieran establecer un régimen democrático, quiso
desmantelar el aparato montado por Agustín P. Justo y trató de obtener por todos los
medios elecciones limpias para el que lo sucediera.
Poco después de que asumiera como presidente, Ortiz enfermó seriamente de diabetes,
enfermedad que luego lo dejaría completamente ciego. En 1940, la incapacidad física de
Ortiz le impediría ejercer la presidencia, por lo que pidió licencia y fue reemplazado en la
función por el vicepresidente Ramón Castillo, quien finalmente asumiría como presidente
en 1942, ante la muerte de Ortiz.

Gobierno de Ramón Castillo (1940-1943)[editar]


Ramón Castillo había sido Gobernador interventor de la provincia de Tucumán durante la
gestión de facto de José Félix Uriburu. Debido a la enfermedad de Ortiz,
desde 1940 estaba efectivamente a cargo del Poder Ejecutivo.
Continuó la política exterior de su predecesor, manteniendo la neutralidad argentina en
la Segunda Guerra Mundial. Creó la Flota Mercante del Estado. Llevó a cabo una política
abiertamente autoritaria, disponiendo de las carteras ministeriales con soltura y disolviendo
el Consejo Deliberante de Buenos Aires ante las denuncias de corrupción en el mismo.

Golpe militar del 4 de junio de 1943[editar]


Véase también: Revolución de 1943

A partir de que Estados Unidos fuera atacado por Japón en 1941 y obligado a salir de


su neutralismo frente a la Segunda Guerra Mundial, la potencia del norte comenzó a
presionar duramente a los países latinoamericanos para hacer lo mismo. La oposición
entre los partidarios de combatir en la Segunda Guerra Mundial o mantener la neutralidad,
se acentuó. Por su parte, el control del Ejército y su apoyo al gobierno se volvió cada vez
más precario desde la muerte del general Agustín P. Justo el 11 de enero de 1943.
Como venía sucediendo desde la dictadura del general Uriburu, frente a las elecciones
venideras (1943) el presidente Castillo había comenzado a organizar un fraude en
gran escala para imponer la fórmula conservadora integrada por Robustiano Patrón
Costas y Manuel de Iriondo..
El presidente Ramón Castillo había enfrentado varias conspiraciones militares e intentos
fallidos de golpe de Estado y en ese momento se estaban produciendo varias
conspiraciones cívico-militares Sin embargo el golpe del 4 de junio de 1943 no fue previsto
por nadie y se realizó con una gran dosis de improvisación y, a diferencia de todos los
golpes que se produjeron en el país, casi sin participación civil.
El hecho concreto que desencadenó el golpe militar fue la renuncia que el presidente
Castillo le exigió el 3 de junio a su ministro de Guerra, el general Pedro Pablo
Ramírez, por haberse entrevistado el 26 de mayo con un grupo de dirigentes de
la Unión Cívica Radical que le ofrecieron la candidatura a presidente en las elecciones
que se avecinaban, encabezando la Unión Democrática, una alianza que el ala moderada
del radicalismo (los unionistas) estaba tratando por entonces de concretar junto al Partido
Socialista y el Partido Demócrata Progresista con apoyo del comunismo.52
El golpe se decidió el día anterior en una reunión en Campo de Mayo dirigida por los
generales Arturo Rawson y Pedro Ramírez
Durante esta época, se estiló el uso de la picana eléctrica y la persecución de la oposición,
para asesinarlos y posteriormente esconderlos en galpones abandonados donde
posteriormente fueron encontrados cientos de cadáveres.
En la madrugada del 4 de junio salió de Campo de Mayo, al noroeste de la Ciudad de
Buenos Aires, una fuerza militar de 8.000 soldados encabezada por los líderes del
levantamiento: los generales Arturo Rawson y Elbio Anaya, los coroneles Emilio Ramírez y
Fortunato Giovannoni y el teniente coronel Tomás A. Ducó. Al llegar a la Escuela de
Mecánica de la Armada, en el barrio de Núñez, la columna fue atacada por fuerzas leales
atrincheradas allí, resultando del combate 30 muertos y 100 heridos. 54 Rendida la ESMA el
presidente Castillo se embarcó en el rastreador Drummond55 con orden de alejarse en
dirección a Uruguay, dejando sola la Casa Rosada donde ingresaron los generales Juan
Pistarini, Armando Verdagauer, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell, y los
almirantes Sabá H. Sueyro y Guisasola, quienes recibieron a la columna rebelde poco
después del mediodía, asumiendo el general Arturo Rawson como presidente.
El triunfo de los insurrectos resultó innegable, y Castillo desembarcó al día siguiente en La
Plata, donde firmó su renuncia.
En un primer momento todas las fuerzas políticas y sociales apoyaron el golpe, con mayor
o menor entusiasmo, con la única excepción del Partido Comunista. Lo mismo sucedió
con Gran Bretaña y Estados Unidos que recibieron el golpe «con gritos de satisfacción»,
según refiere Sir David Kelly, embajador británico en Argentina en ese momento. 56 La
embajada alemana, por el contrario, quemó sus archivos el día anterior. 57

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