El Derecho a Recurrir en materia Penal
Art. 21. Derecho a recurrir. El imputado tiene derecho a un recurso contra las sentencias
condenatorias ante un juez o tribunal distinto al que emitió la decisión.
El Art. 21 del Código Procesal Penal se refiere únicamente al derecho del imputado a
recurrir las sentencias condenatorias; el derecho a recurrir pertenece, sin embargo; a todas
las condiciones de igualdad. El derecho a recurrir este contenido, de modo implícito en el
Art. 8.2.j de la Constitución; y de manera expresa en los artículos 14.5 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), y 8.2 de la Convención Americana
de los Derechos Humanos. En fundamento de los recursos es que los jueces no son
infalibles, sino seres humanos y como tales se equivocan; por lo que sería contrario a los
propósitos de la justicia un sistema jurídico que no permita a las partes perdidosas
procurar un nuevo examen de sus medios, o bien la oportunidad de que un tribunal o juez
diferente pueda enmendar un posible error judicial.
La vía de recurso: es un mecanismo procesal por el cual una de las partes, inconforme con
una sentencia o resolución judicial, la ataca dentro de las condiciones fijadas por la ley,
ante el mismo tribunal que la dictó (a-quo) o ante una superior o de alza (a-qua), con el
propósito de que esa decisión sea modificada o revocada.
También se puede definir como el acto procesal mediante el cual una parte que se
considera agravias por una resolución judicial solicita, en el mismo proceso y dentro de
determinados plazos computados a partir de la notificación de aquella, que el mismo
órgano que la dictó, o uno superior, la reforme, modifique, amplié o anule.
Esta definición del autor Palacio señala algunos caracteres que tipifican un recurso, que
son:
Ataca una resolución judicial. No constituyen recursos las acciones en contra de los
actos del juez que no tienen un carácter propiamente decisorio, al igual que los
actos procesales que producen las partes y cuya impugnación procese a través del
incidente de nulidad, Según ese criterio, que lo que se ataca en ese caso no es una
resolución judicial. Sino una situación procesal.
Es atributico de una de las partes. Las acciones que adopta de oficio el juez para
resolver una cuestión procesal no constituyen un recurso.
Debe ser interpuesto dentro del mismo proceso. El recurso se interpone dentro del
mismo proceso en que dictaron la resolución impugnada y antes de que ésta
adquiera la condición de cosa juzgada, producto del vencimiento de los plazos
previstos. En ese orden de ideas. No constituye un recurso la revisión (Arts. 428 al
435) por su propia naturaleza.
Quienes tienen derecho a recurrir. Aquellos a quienes la ley les otorga de manera expresa
este derecho, en principio, las partes (Arts. 12, 394 al 397 del CPP) y solo en cuanto a las
decisiones que le perjudiquen (Art. 393)
1) El recurso del imputado. (Art. 394). El imputado puede recurrir por si mismo o a
través de su defensor, aun en el caso en que el vicio que motiva el recurso le sea
atribuible a él (Art. 394). En este caso el recurso posee algunas particularidades,
desde tres puntos de vista son:
Desistimiento. El defensor no puede desistir del recurso del imputado sin la
autorización expresa y escrita de este (Art. 398);
Efecto suspensivo. La presentación del recurso por el imputado no suspende la
ejecución de la decisión que ordena su libertad. Ej. Una sentencia ordena la
libertad del imputado (Arts. 337, 387), pero le causa algún perjuicio que lo
motiva a recurrirla. Ej. No le restituye los objetos secuestrados (Art. 186), le
imputado no afecta su derecho a ser liberado desde la misma sala de audiencia;
Efecto extensivo. El recurso de un coimputado favorece a todos los demás, salvo
que los motivos del que recurre sean exclusivamente personales (Ej. Cuando no
le restituyen los objetos ocupados); basta con que recurra uno, para que el
recurso les valga a todos. En el caso de que se hayan acumulado varias causas
por hechos diferentes, el recurso de uno solo de los imputados les vale a todos,
siempre que se base en la inobservancia de normas procesales comunes (Art.
402);
El recurso beneficia al imputado. Cuando es el imputado o su defensor quien
recurre, el tribunal de alzada no puede modificar en su perjuicio la decisión
atacada; si ordena un nuevo juicio (Art. 422.2) por ejemplo, el tribunal
apoderado no puede imponerle una pena mas grava. En cambio, si los que
recurren son las demás partes, el tribunal puede siempre modificar o revocar la
decisión a favor del imputado (Art. 404).
2) El recurso del Ministerio Público. (Art. 395).- El Ministerio Publico solo puede
recurrir la sentencia que sea contraria a su dictamen, salvo el caso en que lo haga a
favor del imputado cuando procesa en interés de la justicia.
3) El recurso de la víctima. (Art. 396).- Esta puede recurrir las decisiones que pongan fin
al proceso, aunque no hubiere constituido en actor civil o querellante, según los
Arts. 85-87, 118-115.
4) Los recursos del querellante y el actor civil. (Art. 396).- Estos pueden recurrir
independientemente del Ministerio Público, siempre que la decisión les produzca
algún agravio. Empero, si se trata de una decisión que se produjo en la fase del
juicio, pueden únicamente si participaron en él.
5) El recurso del tercero civilmente responsable. (Art. 397).- Este puede recurrir
únicamente las decisiones que declaren su responsabilidad.
El desistimiento. Se entiende por desistimiento a la declaración de voluntad mediante la
cual se renuncia al proceso o a un determinado acto procesal. Naturalmente, como es
evidente, cada desistimiento tiene un efecto diferente. Así, con el de un lado; y el
desistimiento de un acto de procedimiento, de otro. El primero, extingue la relación
procesal, mientras que el segundo solo tiene como consecuencia la extinción del acto del
cual se desiste, por ejemplo, del recurso o de cualquier incidente que se haya generado en
el desarrollo del proceso.
El concepto de error como fundamento del derecho a recurrir. Los errores son los defectos
que resultan de una aplicación indebida o inaplicación de una norma procesal que afecta
el debido proceso o las que rigen el momento en que el juez emite la sentencia. El error
puede afectar la actividad procesal, la construcción formal de la decisión, la valoración de
las pruebas y la subsunción entre el hecho prohibido y la figura legal de aplicación que se
demanda. La dogmática identifica los tipos de errores que pueden afectar una decisión
judicial de acuerdo con el aspecto del proceso sobre el cual recaiga el vicio o defecto. Es ese
sentido existen básicamente cuatro tipos de errores: a) errores in procediendo, b) errores in
indicando, c) errores in facto y d) errores in jure.
Error in procediendo. Este tipo de error se produce como consecuencia de una defectuosa
interpretación o errónea aplicación de normas que regulan el debido proceso. Este tipo de
errores afectan la actividad procesal como tal. En consecuencia, un error in procediendo es
el que afecta un tramo determinado del procedimiento con consecuencias gravosas para
una de las partes. Rubianes lo define como “la desviación o apartamiento de las formas
señaladas por el Código Procesal para la dirección, gobierno, y decisión del proceso,
apartamiento que puede afectar a una de las partes, impidiendo la defensa plena de sus
derechos”.12 En la rúbrica de Lino Enrique, este tipo de vicios son el producto de la
violación a las normas procesales que estatuyen los requisitos de validez a la que está
sujeta toda decisión judicial.
Error in indicando de índole procesal. El vitio in indicando es el que resulta de la errónea
aplicación de una regla procesal al momento de que un juez emite una sentencia. “Son los
errores de juicio en que pueden incurrir los órganos judiciales con motivo de la aplicación
de normas de índole procesal”.
Error in facto. Es el que se deriva de una incorrecta valoración de los elementos de prueba
que van a servir de fundamento a la decisión jurisdiccional. Este tipo de vicios está
vinculado con la necesidad de apreciar objetivamente los hechos en su ocurrencia natural,
así como las evidencias materiales que sirven de respaldo a la solución dada por el juez al
conflicto que ha juzgado. La norma de control para orientar a los jueces a los fines de que
no incurran en error in facto, es la contenida en el artículo 172 del CPP, el cual establece
que “el juez o tribunal valora cada uno de los elementos de prueba, conforme las reglas de
la lógica, los conocimientos científicos y las máximas de experiencia y está en la obligación
de explicar las razones por las cuales se les otorga determinado valor, con base a la
apreciación conjunta y armónica de toda la prueba”. Las anteriores condiciones son las
que configuran la sana crítica razonable que es el método que debe guiar al juez al
momento de realizar la necesaria subsunción de normas, hechos y conclusión.
Error in jure. Es el vicio que surge como consecuencia de un razonamiento incorrecto “que
el juez comete al aplicar una norma a un caso concreto, produciéndose así una
discordancia entre el hecho ilícito y la figura legal que se invoca”. Tanto el error in facto
como el in jure afectan básicamente el aspecto sustancial de la resolución, es decir, la
solución material del conflicto, o como lo plantea Manzini: son los vicios “que afectan al
contenido de una resolución a la que por ello se tilda de injusta”.
El error aparente o infidelidad jurisdiccional. El concepto de error admitido por el
legislador y valorado por la jurisprudencia y por la dogmática, es, como lo define
Cabanellas “la desviación de la realidad o de la ley aplicable en que un juez o tribunal
incurre al fallar en una causa”. Pero esa desviación de la realidad o de la ley a la que se
refiere Cabanellas siempre será la consecuencia de otorgarle validez a “un concepto o
juicio que se aparta de la verdad, sin la conciencia e intención que entraña la mentira”. Es
decir, que cuando un juez desvía la realidad o el mandato de la ley con plena conciencia de
que su apartamiento es deliberado y que obedece más bien a un uso ilegítimo de su
autoridad orientado a satisfacer o proteger un interés personal, coyuntural, o por la
presiones de medios de comunicación, de grupos de presión, de las jerarquías del sistema
de justicia o de cualquiera otra de las esferas del Estado, no está incurriendo en un error,
sino más bien en un acto de infidelidad jurisdiccional que invalida las garantías que se
derivan de la vigencia del orden jurídico o del Estado de Derecho.
No hay errores voluntarios. De lo expresado anteriormente podemos llegar a la conclusión
de que el apartamiento o la desviación de la realidad o de la ley nunca pueden ser
voluntarios, por parte del juez, porque en ese caso no habría error, en razón de que los
conceptos de voluntad y error son dos conceptos antinómicos, (Nullas voluntas erratis).
No hay voluntad si hay error. En consecuencia, al construir un concepto a la inversa
llegaríamos a la formulación análoga de nullas erratis voluntas. No hay errores
voluntarios.