“Año del Fortalecimiento de
la Soberanía Nacional”
• Estudiante: _Celi Silva, Kelly Isabel.
_Farfán Madrid, Yadira.
_Espinoza Farias, Felicia.
_Olaya Quintana, Shirley Paola.
_More Abramonte, Yajaira Katherine.
_Pacherres Bayona, Gabriela Antuane.
• Programa De Estudios: Educación Inicial.
• Ciclo/ Sección: III / “A”
• Tema: Expresiones y conocimientos de las emociones
y la regulación del comportamiento.
• Curso: Desarrollo Personal y social en la
Primera Infancia.
• Docente Formador: Vidal Rumiche, Edilberto.
Sullana, Perú 2022
Expresiones y
conocimientos de las
emociones y la regulación
del comportamiento
Durante los últimos años ha aumentado enormemente el interés por el estudio,
comprensión de las emociones y la regulación del comportamiento del ser humano, ya
que ambos aspectos influyen directamente en nuestra toma de decisiones frente a las
diversas situaciones que se nos presentan y como no mencionar la influencia de estas
en la formación de la personalidad.
Es por tal motivo que, el objetivo principal de este trabajo ha sido incentivar al
estudio sobre el concepto de regulación emocional, diferenciar éste del de
afrontamiento y analizar las diferentes estrategias existentes al respecto para
ejecutar un correcto comportamiento.
Es preciso señalar que, el término expresiones se basa en un gesto o un
movimiento corporal que surge con el reaccionar frente a una emoción, con el fin de
dar a entender alguna cosa, y ello dependerá del contexto en el que esta se emplea.
A partir de ello asumimos que la expresión de las emociones correspondería a una
dimensión conductual-expresiva. Cualquier proceso psicológico conlleva una experiencia
emocional de mayor o menor intensidad y de diferente cualidad hedónica. La emoción
es una experiencia omnipresente a todo proceso psicológico.
Por su parte, Daniel Goleman (1995) define a las emociones como «impulsos para
la acción», son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que
la evolución nos ha inculcado. Impulsos arraigados que nos llevan a actuar, estados
afectivos que experimentamos o reacciones subjetivas que representan los modos de
adaptación de las personas cada vez que perciben un objeto lugar, suceso o recuerdo.
Asimismo, la Real Academia Española asume a las emociones como “alteración del
ánimo intensa y pasajera que va acompañada de cierta conmoción somática”. Esto
significa que la emoción:
✓ Implica una alteración o cambio
✓ Está asociada con el estado de ánimo¸ nuestra capacidad de percibir, sentir y
actuar
✓ Puede ser intensa o corta
✓ Crea un cambio o reacción de tipo somático, es decir, en el cuerpo físico
Cabe recalcar que estas, van tomando forma en el cuerpo y crean ciertos cambios.
Estas señales se pueden leer en el lenguaje corporal y en muchas ocasiones tienen una
base emocional. Las emociones se encuentran clasificadas en siete emociones básicas
universales: la sorpresa, la tristeza, el desprecio, el miedo, la ira, la alegría y el asco. De
ellas se derivan las emociones sociales o secundarias, en las que influyen factores
sociales y culturales.
Rendón (2007) considera la regulación emocional como una herramienta para
alcanzar una meta al observar un cambio actitudinal en el concepto de regulación
emocional, pasando ésta de ser identificada como la eliminación y control de emociones
y estímulos a ser entendida como una articulación de los estados afectivos para la
consecución de metas; pues distintos autores afirman que en diversas situaciones las
emociones nos motivaran a salir de nuestra zona de confort para arriesgarnos a los
nuevos cambios e inicios, siempre y cuando se mantenga una capacidad reguladora en
ellas o de lo contrario el poco control de las mismas nos conllevara o generar
deficiencias en nuestro comportamiento e incluso inseguridad para generar relaciones
sociales.
Pero entonces, ¿Qué es el conocimiento de las propias emociones?, ello lo
señalamos como el conjunto de habilidades que sirven para expresar y manejar las
emociones y sentimientos de manera saludable es lo que podríamos llamar inteligencia
emocional; es la capacidad de tomar conciencia de las propias emociones, conocer las
de los demás, comprenderlas y aprender a regularlas; si logramos ello generaríamos la
regulación de un buen comportamiento.
Regulación del comportamiento
Implica la modulación del pensamiento, la motivación, la atención y
el comportamiento, mediante el uso de mecanismos específicos y de
estrategias de apoyo. González (2001, p.1) sostiene que sí, y que la
autorregulación no se adquiere de una vez para siempre, sino que pasa por
distintas etapas, mediante una instrucción y práctica repetida, a través
de múltiples experiencias que se suceden en diferentes contextos, es
decir: “Desarrolla la idea de que las personas responden o realizan una
conducta con la intención de maximizar sus beneficios”
Gracias al estudio de Darwin, “Las expresiones de las emociones en los hombres
y los animales (1872)”, es como hemos entendido como ocurren los procesos
emocionales y las expresiones del lenguaje verbal y no verbal.
En el transcurso de nuestras vidas hemos encontrado percepciones y respuestas
emocionales a través de diversas situaciones, y estas no solo están asociadas a nuestras
emociones sino también a las emociones de los demás. Es por ello, que podemos decir
que las emociones están arraigadas al comportamiento humano y están no son más que
expresiones de este comportamiento.
El sentir odio, tristeza, alegría, miedo, celos, entre otros son las emociones, y
estas se revelan a través de las expresiones. Desde un ángulo evolutivo, entender el
comportamiento humano requiere comprender los mecanismos biológicos del ser humano
mediante las emociones.
Es importante resaltar que la regulación del comportamiento en la infancia se da
a través de las experiencias que los niños generan con su entorno y que estas deben ser
aprendidas sin cohibiciones, pues dentro de la sociedad se cree que los niños deben
priorizar su seguridad física, cuando es mediante su cuerpo donde se establece un
mayor aprendizaje para la vida.
POR EJEMPLO:
En el caso de los niños que viven en apartamentos pueden ver las ventanas como
peligrosas y rehusar acercarse a cualquier ventana, incluso las de la planta baja.
Mientras, los niños que viven en casas de un solo piso pueden intentar trepar unas
escaleras sin ninguna idea de poder caerse. Estos dos ejemplos resaltan el papel
importante del contexto en la regulación del comportamiento. Estos niños no “se portan
mal” a propósito ni tienen dificultad con los impulsos; solo exploran el mundo de acuerdo
a sus necesidades, intereses y con lo que les hace sentirse cómodos.
La regulación del comportamiento inicia con los cuidadores sensibles quienes
satisfacen las necesidades de los niños. Si los cuidadores satisfacen con constancia las
necesidades de los niños, logran fomentar la confianza en ellos, ya que, durante la
primera infancia, los niños buscan en dichos adultos de confianza los indicios de lo que
se debe hacer en diversas situaciones. Esto tiene como nombre la referencia social, lo
cual ayuda a los niños a guiar su comportamiento. Se fijan mucho en los indicios de las
caras de dichos adultos antes de actuar. A la edad de uno y dos años, los niños siguen
usando la referencia social, pero también usan el lenguaje o el habla privada para la
orientación de su conducta y sus acciones. Mientras los niños están desarrollando la
capacidad de manejar los impulsos y aprendiendo el autocontrol, todavía podrán
reconocer los momentos cuando necesitan a su co-regulador en vez de depender
solamente de su propia capacidad de controlar, manejar y adaptar el comportamiento.
A partir de ello sugerimos algunas estrategias u alternativas que nos ayudaran a
regular el comportamiento de los niños:
• Establecer responsabilidades.
• A todos los niños les encanta divertirse y pasarlo bien, es lo normal; no cohibir
su función exploratoria.
• Establecer los límites.
• Enseñarles a distraerse.
• Potenciar una buena auto conciencia.
• Practicar la atención plena.
• Motivarlos al autoaprendizaje y la empatía con y para su entorno.
En definitiva, podemos afirmar, que las emociones cumplen un papel
fundamental dentro del desarrollo de nuestra capacidad intelectual, dentro de ello
nuestra personalidad, puesto que, son conductores con los cuales nos expresamos
sin necesidad del dialogo, es decir las palabras; es por tal motivo que consideramos
crucial la participación del adulto cuidador incentivándolo a contribuir e involucrarse
dentro de la educación y regulación emocional del niño. Cabe resaltar que, para
generar una regulación de calidad dentro de nuestro comportamiento es necesario
que el individuo mantenga contacto con su entorno atendiendo a sus necesidades e
intereses mediante su capacidad exploratoria, explicándoles que es normal actuar
en base a nuestras emociones pero es importante que aprendamos a manejarlas y
empezar a observar sus aspectos positivos, ya que el control emocional ayuda a
disminuir el desgaste psicológico y permite hacer frente a las dificultades que
aparecen en el día a día. Permite controlar los sentimientos y las emociones de la
persona. Genera y potencia la autoestima; es por ello que, para comprender los
estados emocionales de otras personas, primero debemos mirar en nuestro interior.
CUANTO MÁS ABIERTOS ESTEMOS A NUESTROS PROPIOS
SENTIMIENTOS, MEJOR PODREMOS LEER LOS DE LOS DEMÁS.
(DANIEL GOLEMAN)