Tesis Enamoramiento y Duelo
Tesis Enamoramiento y Duelo
MÉXICO
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL
ENAMORAMIENTO Y DUELO
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compromiso y dedicación. A la Dra. Rocío Avendaño por
sus observaciones, consejos y anécdotas las cuales me
tranquilizaron; a la Mtra. Laura Somarriba por sus
pertinentes correcciones para que mi trabajo fuera
mejor.
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A Ariadna aunque las escuelas nos separaron, siempre seremos
amigas.
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ÍNDICE
RESUMEN 6
INTRODUCCIÓN 7
CAPÍTULO 1 – EL ENAMORAMIENTO 8
CAPÍTULO 2 – EL DUELO. 45
2.1 Antecedentes 45
2.2.1 Schneider 47
2.2.2 Worden 49
2.2.3 Bowlby 51
2.2.4 Kübler-Ross 54
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2.5 Elaboración del duelo ante la ruptura amorosa 64
3.1 OBJETIVOS 71
3.2 Indicadores 71
3.5 Procedimiento 72
CONCLUSIONES 81
REFERENCIAS BIBLIOHEMEROGRÁFICAS 84
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RESUMEN
Con esta investigación se busca aportar una revisión que englobe los temas de
enamoramiento y duelo, este último no relacionado con la muerte sino visto como
un proceso de finalizar una relación de la manera más sana posible con una red
de apoyo en donde la situación no llegue a ser fatal sino superada de manera
adecuada.
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INTRODUCCIÓN
De ahí radica la importancia de estudiar que sucede con las personas cuando en
la etapa del enamoramiento, sufren una separación, como es que lo conciben y la
manera en que la afrontan.
Hablar de duelo ante la pérdida de un ser querido no es una tarea fácil y no lo es,
cuando menos, porque el sufrimiento generado ante la misma, es tan intenso que
no nos permite reaccionar en un primer momento ante un drama de primera
magnitud. Un primer paso, no obstante, es hacerlo visible, aunque nos resulte
doloroso; la razón primaria para ello es que de esta manera, conociendo e
identificando lo que nos pasa, seremos capaces de afrontar mejor la situación.
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CAPITULO 1
EL ENAMORAMIENTO
Es importante resaltar la importancia del amor desde los diversos puntos que
atañe a la psicología ya que gracias a ello tendremos un concepto más completo
acerca de la construcción del enamoramiento en nuestra vida, “...no podremos
comprender plenamente conflictos y barreras que hay dentro de nuestra propia
psique, y que coartan nuestros esfuerzos de alcanzar la felicidad en las relaciones
amorosas, a menos que seamos conscientes de nuestra historia, de los pasos que
dimos para llegar a donde estamos hoy en día.” (Eisler, 1996, p. 27)
Sin embargo y pese a todas las aportaciones teóricas que giran alrededor de
diversos proceso en la psicología concluyen que “es la cultura, y no la biología, la
que moldea la vida y la mente humanas” (Bruner, 1990, p. 48) o que ya “podíamos
hablar de una constitución sociogenética y psicogenética paralelas a la
constitución biogenética.” (Elías, 1989, p. 170). Nelson (1985) definía éste
concepto explicando que, al igual que el lenguaje, la cultura es un conjunto
relativamente duradero de prácticas que se realizan dentro de un sistema
simbólico. Al igual que éste sistema, varía aunque a la vez exhiba funciones
universales, y también es preciso adquirirla.
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En todas las épocas y en todas las sociedades, desde hace 40 000 años, todo
miembro de la especie viene al mundo en un estado de extrema incapacidad y
comienza, en la relación con un adulto más competente, a desarrollar capacidades
culturales que garantizarán su sobrevivencia.
Los niños chichimecas, como los niños de hoy empezaron en las primeras etapas
de su biografía a estructurar sus acciones y simultáneamente a construir e
interpretar el mundo. Pero la interacción en la primera etapa de la biografía con un
adulto más competente, en general con la persona encargada del cuidado, no es
sólo el lugar donde la aculturación tiene su punto de partida: aquí es donde la
relación entre los sexos, en la adolescencia y en la edad adulta, inicia su
formación (Ibarra, 1998, p. 45).
El proceso tanto ontogenético junto con la subjetividad son los que hacen que
surja la necesidad de las personas a una cercanía corporal la cual tiende a
designarse como amor ya sea a personas del sexo opuesto o del mismo.
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en una cultura en particular. Además, la noción de cuerpo hará posible una
aproximación al amor como construcción social que involucre a un ser humano
con poder para modificar su entorno social y para elegir.
La cultura es una obra del tiempo “en la que cada individuo desempeña un papel
inconsciente e insignificante.” (Mead, 1985, p. 217). Las descripciones de la teoría
social también son dadas en el mismo tenor. Por ejemplo, en las investigaciones
de Norbert Elias y Michael Foucault, el cuerpo aparece como:
Una consecuencia de los procesos sociales...Michael Foucault (1979, 1980) y Norbert Elias
(1978, 1939)...indican los modos en los que los cuerpos humanos han sido transformados
por los procesos sociales. Pero Foucault y Elias tienen poco que decir acerca de los
cuerpos como agentes sociales. Los cuerpos con los que tratan son los cuerpos de
individuos sujetos a fuerzas sobre las que no tienen ningún control. Para Foucault, el
cuerpo es el texto en el que se inscribe el poder de una sociedad... un poder externo y
represivo... un poder disciplinario... Como Foucault, Norbert Elias desarrolla una
explicación en la que los cuerpos son cambiados a través del proceso social...Elias detalla
la variación en actitudes a través de la historia en torno a ciertas “funciones naturales:”
comer, limpiarse la nariz, escupir, conducta en la cama y relaciones entre los sexos. Al
hacerlo, Elias nos muestra como el cuerpo, o más específicamente las funciones
corporales, son moldeadas históricamente a través de fuerzas sociales. El argumento de
Elias es que en el curso de su desarrollo, la “civilización” ha implicado cambios en la
conducta humana que incluyen la restricción, regulación y transformación de los impulsos
físicos y corporales.” (Lyon & Barbalet, 1994, p. 49).
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El cuerpo es una articulación del proceso cultural y una construcción individual
ejerciendo elección nos da la posibilidad de establecer una mirada diferente sobre
la cultura (López 2000).
El ser humano es fruto de una cultura, en un tiempo y un espacio –que a la vez fue fruto de
otra cultura precedente- y germen de otra. Por lo tanto hay que hacer una articulación con
el proceso social y sus nuevas representaciones simbólicas. El ser humano, estudiado así,
tiene que ser ubicado en una perspectiva de orden temporal, pero como fruto de ese
instante. El individuo tiene múltiples formas de ver y construir lo que vive en su momento.
Las significaciones se construyen de acuerdo con la clase social, con la cultura y sus
valores, con los sistemas alimentarios, con las formas de diversión, y en el fondo de eso,
las expresiones de afecto, sus odios, sus rencores y código ético moral que domine en su
momento; el conjunto de relaciones nos da un sujeto que puede ser interpretado y
explicado en la totalidad de su momento y circunstancia.” (López, 2000, p. 46)
Los conocimientos sobre los procesos corporales en relación con la sociedad son
de producción muy reciente y aún inacabada, para muchos parece que el cuerpo
guarda aún numerosas cosas por descubrir. Sin embargo, las nociones actuales
sobre el cuerpo como una entidad natural y cultural, sobre la memoria corporal y
sobre el lugar de la emoción en la acción social y en la elección serán útiles en la
aproximación a la experiencia del amor en términos sociales.
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Cuando Turner (1989) habla del cuerpo como un entorno o parte de la naturaleza
y a la vez un medio del yo, se refiere a que se halla sujeto simultáneamente a
procesos naturales y a significaciones simbólicas. De hecho es el cumplimiento de
sus procesos naturales lo que lo engancha a la sociedad: “El cuerpo humano se
encuentra sometido a los procesos del nacimiento, la decadencia y la muerte, los
cuales resultan de su localización en el mundo natural, pero tales son asimismo
sucesos “significativos” ubicados en un mundo de creencias, símbolos y prácticas
culturales.” (Turner, 1989, p.87-88) Bajo esta perspectiva, los procesos corporales
no puede ser datos indiscutibles, sino parte de una construcción. Por ello Le
Breton (2002) propone al cuerpo no sólo como un conjunto de órganos
determinados biológicamente, sino también como una construcción simbólica.
Para él, como para Ortega y Gasset, “La carne del hombre manifiesta algo latente,
tiene significación, expresa un sentido...en el cuerpo del hombre, el verbo se hace
carne; en rigor, toda carne encarna un verbo, un sentido.” (Ortega, citado en
Parada, 1998, p. 134).
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perspectiva más integral en la que se dé cuenta de los procesos educativos,
religiosos, geográficos, históricos, antropológicos y epistemológicos (López, 2000).
14
Los procesos de memoria corporal, al ser instituidos en la cercanía corporal y
emocional con otros, enlazan profundamente nuestra subjetividad con el mundo
social. Entonces se hace evidente que estamos hablando de un cuerpo cuyos
procesos tienen tanta relación con lo cultural que con lo natural. Las imágenes del
pasado son evocadas a través del trabajo con el cuerpo porque “están impresas
en nuestra sensibilidad, casi de la misma manera que la información genética.”
(Steiner, 1998, p. 17).
15
sometidas a un determinismo social. El cuerpo humano posee una tendencia a
emocionarse precisamente porque el hecho de sentir miedo, ira, angustia o amor
ha cumplido una función, a lo largo de toda la historia humana, que “consiste en la
evaluación constante de los estímulos externos e internos en términos de su
relevancia para el organismo y de la preparación de reacciones conductuales que
puede ser requeridas como respuesta a esos estímulos.” (Scherer, 1984, p. 296;
citado en Lyon & Barbalet, 1994, p. 57).
Es evidente que las emociones juegan un papel crucial en la elección social de las
personas y en cómo se constituye una cultura, pero en cuanto a la experiencia
amorosa cabría preguntarnos si el amor es una emoción. Algunos estudiosos del
tema, afirman que es más bien una especie de sinfonía que
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el miedo a que se haya ido con un rival; al momento, embargados por la alegría cuando
contesta al teléfono y nos dice “te quiero”; y más tarde, golpeados por la sorpresa y la
desilusión cuando el ser celestial anula la cita que habíamos planeado juntos. El amor
romántico también está relacionado con otro gran número de sentimientos más complejos:
el respeto, la admiración, la lealtad, la gratitud, la compasión, el temor, la timidez, la
nostalgia, el remordimiento e incluso el sentido de la justicia.” (Fisher, 1994, p. 117)
17
1.2 TEORIA PSICOLÓGICA
18
etc. Desde cualquiera de las dos perspectivas, las relaciones existen a través del
tiempo y son vistas desde el ciclo de alejamiento-acercamiento como un constante
flujo dinámico.
Ciclo de acercamiento-alejamiento de la relación de pareja (Díaz Loving, 1996)
En la etapa Extraño/Desconocido se percibe y reconoce al otro, pero no se
realizan conductas o cogniciones con el fin de fomentar una relación o un
acercamiento con el otro. La información sobre el otro se basa en aspectos físicos,
externos y descriptivos.
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En la etapa de Compromiso los sujetos están de acuerdo a continuar dentro de su
relación a largo plazo, tomando la decisión de compromiso con base en el
romance y/o la pasión.
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al mantener el distanciamiento se pasa a la última etapa, la que cierra el círculo de
la relación, el olvido.
Estas etapas no son seriadas, pueden darse casos en que salten de una etapa a
otra, que avancen varias etapas de un salto o incluso que retrocedan, es por eso
que es importante considerar las etapas en las que se encuentran los miembros
de la pareja.
Díaz Loving (1996) también plantea ciertos componentes que acompañan al ciclo
de Acercamiento – Alejamiento. Dichos componentes son:
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individuo influyen en el estilo de afrontar las relaciones, en la filosofía, los
estilos, los hábitos y las estrategias.
Esta teoría desarrollada por Díaz Loving no implica una generalización universal,
sino generalizaciones en niveles sucesivos de análisis, flexibles y perfectibles. Se
deben considerar los tipos de relaciones, sus características demográficas, las
historias individuales de los amantes, la cultura, etc. Sin embargo, la posición
interdisciplinaria de esta teoría ayuda en gran medida a aplicar un análisis más
completo en cuanto al estudio de las relaciones de pareja.
El amor es una experiencia intensa para las personas, enriquece y construye, abre
nuevas perspectivas y genera cambios en muchos niveles. Cambia y evoluciona
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con el tiempo. Incluye una gama muy extensa de sensaciones y manifestaciones.
Dentro del amor pueden existir muchos tipos de vínculos, por ejemplo, la
formación de la pareja amorosa. Y con todo esto, el amor es algo finito, donde hay
amor puede haber desenamoramiento.
Todo amor tiene un momento inicial, durante los primeros encuentros de la pareja
surge el coloquialmente conocido “flechazo”.
“No estamos todavía ante un verdadero "nosotros", sino ante la percepción más o
menos consciente de un deseo que puede aparecer con todas las características
de la violencia inesperada. De golpe, en cotizaciones a menudo imprevistas o
imprevisibles, de una manera vivida como totalmente espontánea, en todo caso
nada reflexiva, puede surgir el "flechazo" inicial. La elección global del ser amado
se le impone a la conciencia antes de toda reflexión crítica, todo razonamiento y
todo cálculo. El deseo se centra en la globalidad de los rasgos o de las
apariencias del objeto del deseo. No hay "porqué" y hasta las palabras utilizadas
para definir los fenómenos -seducción, encantamiento, influjo- aluden
precisamente a la influencia mágica o misteriosa de los deseos imprevistos que
surgen desde el exterior del sujeto. El "flechazo" se comporta como un verdadero
hecho consumado. Sea lo que fuera lo que sigue posteriormente, ese acto
manifiesta con claridad que las instancias psíquicas conscientes no intervienen
sino después; y entonces ellos pueden ratificar o no esa elección inicial, puesto
que este deseo, en su espontaneidad impulsiva, puede ser sólo la expresión de
algunas pulsiones parciales mal integradas entre sí e insuficientes, o demasiado
inestables para que tenga tiempo de instaurarse una verdadera relación amorosa”
(Lemaire, 1979. p. 148). Después del “flechazo” puede que surja el amor.
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de relaciones interpersonales, así como al interés, anhelo o compromiso por algo,
algo que puede ser otro ser humano.
También podemos decir que el amor es una necesidad instintiva que debemos
satisfacer para alcanzar las mayores gratificaciones, como así también los más
grandes sufrimientos.
¿Dónde está el amor? Quizá lo único que podemos decir es que es una metáfora
o una fuerza poderosa e importante; su presencia y ausencia contribuyen a
determinar la naturaleza de las relaciones. No obstante nuestra ignorancia acerca
del amor, nos vemos obligados a apreciar la fuerza plena de su poder” (Sarquis
1995, p.22).
Con el amor se anticipa “Una felicidad futura permanente, que puede estar
idealizada, pero que nos permite establecer la relación y nos lleva a tener el deseo
de “constituirnos en pareja” […] La presencia del otro es en sí misma fuente de
seguridad, satisfacción y alegría. El amor de la pareja aún hasta en las más
tempranas etapas de la vida se representa como un sentimiento de exclusividad;
el otro es más importante para uno. Se sostiene que el amor favorece una perfecta
sensación de unidad, de sumergirse en un conocimiento del otro, es visto como un
sueño, una especie de unión total que hace sentirse pleno” (Sarquis 1995, p. 24).
24
El amor también puede estudiarse como una construcción social, ya que “No
existe ninguna “realidad” particular que sea experimentada simultáneamente por
todas las personas. Cada sociedad y cada cultura tiene sus propias y exclusivas
formas de comprender el mundo, útiles para quienes interactúan dentro de la
sociedad o cultura de que se trate” (Sternberg, 2000, p. 75).
25
Estatus: La apuesta por mejorar el estatus al ser visto con alguien a quien las
mayorías consideran un “buen partido”.
Compañía: El tener una persona del sexo opuesto con quien relacionarse y
compartir experiencias, que puedan formalizarse a futuro.
Intimidad: El establecer una relación cercana y significativa con una persona del
sexo opuesto.
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Similitud de Intereses: El compartir inquietudes es un factor necesario en la pareja.
El tipo de intereses que se compartan dependerá de varios de los factores que se
han mencionado previamente, tales como inteligencia, antecedentes sociales y
culturales, posición socioeconómica, religión educación y muchos otros factores.
De acuerdo a Sternberg (2000) existen cuatro elementos del amor de pareja, que
parecen ser comunes en todas las culturas, aunque el contenido pueda variar.
El amado- suele ser un adulto (aunque también un adolescente),
generalmente del sexo opuesto.
Los sentimientos que se cree acompañan al amor- casi siempre incluyen un
componente sexual apasionado, destacando aquí a la excitación.
Las ideas que se atribuyen al amor- están relacionadas con el bienestar de
la pareja o con sus apetecibles atributos. También se encuentra la
expectativa de estar con el ser amado, ya que hoy en día la perspectiva del
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amor platónico no goza de popularidad, se prefiere amar y ser amado por lo
se que es, y por una persona real.
Las acciones o relaciones entre el amante y el amado- en relación al
conjunto de actos, que apoyan y protegen al amado y le demuestran el
compromiso que el amante ha adquirido hacia él/ella.
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fuente de atractivo. Así también como el encontrar la coincidencia en todo aquello
que se tiene y se valora. Es decir, para escoger a alguien como pareja, es
conveniente estar enamorado, el amor surge de este “atrapamiento” con el otro,
sin embargo ocasionalmente todo queda solo en eso, en un enamoramiento que,
por causas diversas, no llegó más allá, no logró superar los diferentes momentos
que concluyen, idealmente, en la estabilidad que el amor otorga, al menos por un
tiempo.
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Se considera que el amor es más estable, ya que crece de manera lenta y
progresiva. Está fundado sobre bases afectivas más sólidas y profundas.
Cuando se ha querido a alguien realmente, es difícil que se le deje de querer
de un día para otro, lo cual sí puede darse con el enamoramiento, cuya base es
más superficial, subjetiva y voluble, exponiéndolo a cambios radicales y arbitrarios,
incluso por motivos insignificantes. A la vez el enamoramiento se experimenta con
mayor intensidad y atracción, donde los componentes físicos y sexuales suelen
tener una relevancia mucho mayor que en el amor.
30
1.3 TEORIA BIOLÓGICA
31
La clínica también parece confirmar la idea del origen químico de la pasión
amorosa: la manía alegre, que se interpreta como la consecuencia del aumento de
los neurointermediarios, se observa una exagerara actitud de galanteo y gran
facilidad para enamorarse a primera vista. El hipotálamo segrega la hormona
liberadora de hormona luteiniznate (LHRH) que actúa sobre la glándula hipófisis y
determina la liberación de hormonas sexuales que estimulan los ovarios y los
testículos. En animales la LHRH también actúa sobre el cerebro, donde
desencadena las conductas de cortejo y copulación. Se cree que la LHRH es uno
de los agentes hormonales que originan el enamoramiento humano.
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partir de dicho número. El objetivo fue despejar la mente de sentimientos fuertes
entre la exposición al objeto de su amor y la exposición al estímulo neutro.
Era importante tomar en cuenta que los hombres y las mujeres enamoradas que
participaban en el experimento estuvieran seguros de que la fotografía de la
persona amada estimulara los sentimientos de amor romántico de forma más
efectiva que un olor, una canción, una carta de amor, un recuerdo o cualquier otro
objeto o fenómeno asociado con el amado.
Cada sujeto fue preparado para el experimento, primero se les colocaban tres
electrodos en diferentes regiones del cuero cabelludo, conectando de esta manera
al participante con un electroencefalógrafo (EEG). Se les dijo a cada sujeto que
estos cables registrarían sus ondas cerebrales durante el experimento. Cuando en
realidad no era cierto, la maquina no estaba conectada. Este engaño era con el fin
de estimular la sinceridad de los voluntarios, después el participante se sentaba
enfrente de una pantalla de computadora donde s mostraba un icono que parecía
un termómetro vertical y se le daba una esfera rotativa manual que iba de cero a
los treinta grados. Girando este dial accionando por muelles, el sujeto podía elevar
el mercurio del termómetro. Cuando él o ella lo soltaban, volvía a cero. A este
aparato de respuesta por ordenador le llamaron “amorómetro”.
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El experimento comenzó en primer lugar cuando le mostraban al sujeto la foto de
su amado o amada y después una foto neutra de otra persona del mismo sexo o
de un paisaje de la naturaleza. A continuación, cada participante leía una carta de
amor de su amado y luego un párrafo de un libro de estadística. En tercer lugar,
cada uno de los sujetos olía un perfume que le recordaba a la persona amada y
luego agua con alcohol de desinfectar. En cuarto lugar, se le pedía la sujeto que
<recordara> algún momento maravilloso pasado en compañía de la persona
amada y luego que se acordara de algún hecho intrascendente, como, por
ejemplo, la última vez que se había lavado el pelo. En quinto lugar, cada uno
escuchaba una canción asociada con su amado o amada y luego otra cantada por
los personajes del programa de televisión Plaza Sésamo. Por último se les pedía a
cada participante que imaginara un hecho futuro maravilloso junto a la persona
amada y luego un hecho cotidiano como lavarse los dientes. Y entre uno y otro
cometido se intercambiaba nuestra tarea de distracción: contar hacia atrás de
siete en siete, comenzando con alguno de los números de una secuencia de
varias cifras. La labor del sujeto experimental consistía en responder a cada
estímulo haciendo girar el dial del amorómetro para reflejar la intensidad de sus
sentimientos de pasión romántica.
Los participantes fueron once mujeres y tres hombres cuya media de edad se
situaba entre los dieciocho años y medio. Cuando se registraron sus respuestas y
se analizaron estadísticamente, los resultados fueron reveladores: los
sentimientos de intenso amor romántico se desencadenaban casi por igual por
medio de fotografías, canciones o recuerdos del ser amado.
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puede variar según la lateralidad y tenían que estandarizar la muestra lo más
posible.
Fisher, (2004) entrevistó a cada candidato, a veces hasta durante dos horas. Una
de sus primeras preguntas era siempre la misma, ¿cuánto tiempo llevas
enamorado? Y la segunda era ¿qué porcentaje del día y de la noche piensas en la
persona de la que estás enamorado (a)?, esta pregunta era elemental ya que el
pensamiento obsesivo es un ingrediente básico de la pasión romántica. Buscaron
participantes que pensaran en la persona amada durante casi todo el tiempo que
pasaban despiertos así como otras características, por ejemplo que suspiraran
más de la cuenta. Así mismo se les pedía que respondieran un cuestionario
llamado “escala del amor apasionado” que constaba de quince preguntas sobre el
amor romántico y que elaboraron los psicólogos Elaine Hatfield y Susan Sprecher.
Iniciaron el experimento generando confianza explicándoles que ya se había
probado el escáner IMRf del cerebro.
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Realizaban los escaneos preliminares para establecer la anatomía básica del
cerebro, comenzaba el experimento de doce minutos. Primero el sujeto miraba la
fotografía de la persona amada en la pantalla durante treinta segundos mientras el
escáner registraba el flujo sanguíneo en distintas regiones cerebrales.
Este ciclo (o su inverso) se repetía seis veces, lo que les permitía captar ciento
cuarenta y cuatro escáneres o imágenes de diferentes regiones cerebrales de
cada participante durante estas cuatro fases a las que fue sometido. Una vez
terminado el experimento, los volvieron a entrevistar, preguntándole cómo se
encontraban y qué había estado pensando durante todas las fases del test. Y
como agradecimiento les entregaban cincuenta dólares y una foto de su cerebro.
La máquina de IMRf que utilizaban muestra sólo la actividad del flujo sanguíneo en
unas regiones cerebrales concretas. Pero, dado que los científicos conocen qué
tipo de nervios son los que conectan las distintas regiones cerebrales, pueden
suponer cuáles son las sustancias químicas que están activas cuando unas
regiones cerebrales determinadas empiezan a brillar debido a un aumento de la
actividad.
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cerebro. Es primitiva; forma parte de lo que se llama el cerebro de los reptiles o
complejo R, debido a que esta región del cerebro evolucionó mucho antes de la
proliferación de los mamíferos, hace unos sesenta y cinco millones de años. Los
escáneres de los cerebros mostraron que había partes del cuerpo y de la cola del
núcleo caudado que se volvían especialmente activas cuando una amante miraba
la foto de su enamorado.
Los científicos sabían desde hace mucho tiempo que esta región cerebral dirige el
movimiento corporal. Pero hasta hace poco no habían descubierto que este
enorme motor forma parte del <sistema de recompensa> del cerebro, la red
mental que controla la excitación sexual, las sensaciones del placer y la
motivación para conseguir recompensas.
Otro resultado fue la actividad del área ventral tegmental (AVT), una parte clave
del sistema de recompensa del cerebro. El AVT es la veta madre de las células
que generan la dopamina. Con sus axones en forma de tentáculos, estas células
nerviosas distribuyen la dopamina a numerosas regiones cerebrales, incluido el
núcleo caudado. Y cuando este sistema de riego por aspersión envía dopamina a
muchas regiones cerebrales, produce una atención concentrada además de una
energía intensa, una motivación centrada en conseguir una recompensa y
sentimientos de euforia e incluso manía, es decir, los sentimientos básicos del
amor romántico.
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Regularmente los amantes pasan toda la noche hablando hasta el amanecer,
escriben poemas estrafalarios y mensajes de correo electrónico muy reveladores.
Anegados por substancias químicas desencadenantes de la concentración, la
energía y el vigor, los enamorados sucumben al impulso del cortejo.
La corteza insular recoge los datos precedentes del cuerpo referentes al tacto y la
temperatura externos, así como los dolores internos y actividad del estómago, los
intestinos y otras vísceras. En esta parte del cerebro se registran las <mariposas>
en el estómago, la aceleración del latido cardiaco y muchas otras reacciones del
cuerpo. Algunas partes de la corteza insular también procesan las emociones. A
medida que una relación se alarga, las regiones cerebrales asociadas con las
emociones la memoria y la atención empiezan a responder de forma diferente.
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1.3.2 Sustancias implicadas en el enamoramiento:
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Obsesión
Ansiedad o miedo
Incluso el anhelo de tener una relación sexual con el amado puede estar
indirectamente relacionado con unos niveles altos de dopamina. Cuando la
dopamina en el cerebro aumenta, se producen con frecuencia mayores niveles de
testosterona, la hormona del deseo sexual.
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amado y de los preciados momentos que pasó junto a él, pues esta sustancia está
asociada con un aumento de la capacidad de recordar estímulos nuevos.
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comodidad pura, sin conflicto, que se graban en nuestro cerebro y que
incesantemente intentamos recuperar de adultos. De a acuerdo con esta teoría,
aman a quien aman no tanto por el futuro que esperan construir, sino por el
pasado que desean recobrar.
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Dopamina, feniletilamina y oxitocina provocan hiperactividad, insomnio, pérdida de
apetito, temblores, aceleración de los latidos del corazón y de la respiración,
motivación y conductas centradas en un objetivo.
Las etapas químicas del amor según García-Escamilla (2005) son: lujuria,
atracción y vínculo.
Si la persona está bajo el influjo del alcohol, disminuyen los niveles de serotonina
en el cerebro, creando la ilusión de que la persona que se encuentra en la otra
punta del bar es el amor de su vida.
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1.3.3 Desenamoramiento
Biológicamente hablando, las razones por las que el amor se apaga lentamente
pueden hallarse en la forma en que nuestro cerebro responde a la profusión y flujo
de dopamina que acompañan la pasión y que nos hace volar. Los adictos a la
cocaína dicen, que el cerebro se adapta a recibir droga en exceso. Quizás las
neuronas se vuelven insensibles y necesitan más y más.
Es importante tomar en cuenta que el enamoramiento puede disminuir porque es
un estado químico alterado que podría ser equiparable a una enfermedad mental o
la euforia inducida por las drogas, exponerse demasiado tiempo podría ocasionar
trastornos psicológicos y más (Slater, 2006).
En cuanto a la oxitocina la cual está más presente en las mujeres que en los
hombres: nacemos por oxitocina nos amamantamos con ella, es afectivo entre la
madre y el hijo y cuando crecemos nos abraza a la familia. Si una persona logra
que otra tenga oxitocina con ella, difícilmente se irá de su lado, porque las
personas se van al no haber apego (Calixto 2012).
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CAPITULO 2
DUELO
2.1 Antecedentes
Para Freud (1917) el duelo es un proceso normal, ya que a pesar de que sus
manifestaciones son desadaptativas, éstas serán superadas con el paso del
tiempo. El duelo entonces es la reacción ante la pérdida de la persona amada o
del objeto que haga las veces de objeto amado. El examen de realidad es
importante porque hace que el individuo vea que el objeto amado ya no está, y
que es necesario que logre desligarse de él. El duelo entonces es un proceso
largo y doloroso, porque el objeto amado sigue existiendo dentro del mundo
psíquico de la persona.
Melanie Klein (1940) habla de que el niño, desde su temprana infancia, pasa por
estados de duelo similares a los que podría pasar la persona adulta. Los
mecanismos defensivos más importantes presentes en el proceso de duelo, según
Klein, son la negación y la idealización del objeto perdido. Sin embargo, el sufrir
por el objeto amado lleva a la experiencia, la cual se vuelve un incentivo para
poder separarse del objeto perdido.
45
reminiscencias del objeto y una disminución de la capacidad para realizar nuevos
investimientos
[...] El trabajo del duelo incluye tres fases sucesivas, interrelacionadas de
forma en que el fracaso en una afecta a la siguiente: 1) comprensión, aceptación y
confrontación con la pérdida y sus circunstancias. 2) el duelo propiamente dicho,
que incluye una retirada de la vinculación y una identificación con el objeto perdido
y 3) reasunción de la vida emocional en armonía con el propio nivel de madurez, lo
cual frecuentemente implica el establecimiento de nuevas relaciones.
Para Bowlby (1993) el duelo es una serie de procesos psicológicos que se ponen
en marcha debido a la pérdida de una persona amada, incluye procesos
conscientes e inconscientes que ponen en marcha mecanismos de defensa. El
duelo es una de las experiencias más penosas por las que un ser humano puede
pasar (Bowlby, 1993), donde el trauma psicológico es equivalente a sufrir una
herida grave.
Tizón (2004), menciona que una perspectiva completa y actualizada del duelo y
los procesos de duelo ha de entenderlos como fenómenos que:
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7) Poseen resultados entrópicos y negentrópicos: pueden producir un
aumento en la ansiedad, el sufrimiento, el dolor, la enfermedad, la
desestructuración psicosocial, marginación, o bien, a medio y largo plazo,
dar lugar a una mayor organización, integración y creatividad.
Schneider (1984) propone que la naturaleza del duelo es marcada por varias
fases, las cuales varían en orden, intensidad y duración, dependiendo de la
pérdida específica y de cada individuo. Las ocho fases descritas por Schneider
son:
Conciencia inicial
Usualmente indica el comienzo del proceso de duelo, es el momento en que la
realidad de la pérdida alcanza la conciencia de la persona. Cuando la realidad de
la pérdida alcanza a la persona, ésta experimenta un impacto, tanto mental como
físico, debido a la intrusión de la nueva realidad.
Resistencia
Descrita por Schneider (1984) como una estrategia de afrontamiento en la cual la
persona lleva a cabo conductas y desarrolla creencias que intentan encontrar
algún modo de prevenir, superar o revertir la pérdida. Muchas veces se cree que
solamente aguantando las embestidas emocionales del proceso de duelo, éste se
superará.
47
Dejar ir
En esta fase, hay un intento de la persona por devaluar el verdadero impacto de la
pérdida en su vida. Schneider (1984) plantea que el dejar ir como una estrategia
de afrontamiento está relacionada con un locus de control externo, con la creencia
de que el individuo está desamparado ante una fuerza que no puede controlar
(destino, Dios, etc.), y así restarle valor al no poder hacer algo ante la situación.
Conciencia de la pérdida
Ocurre cuando la persona que ha sufrido la pérdida ya no es capaz de evitar dicha
realidad. Tiene que reconocer que lo que se ha perdido no regresará y que esto no
puede ser ignorado. Durante esta fase se pueden experimentar sensaciones de
desamparo, privación o desesperación. El propósito de esta fase es que la
persona que sufre la pérdida adquiera el conocimiento, mientras pueda tolerarlo,
del significado y la magnitud de la pérdida. En esta fase se pone a prueba la
capacidad de la persona de entender, aceptar y controlar sus sentimientos
respecto a la pérdida.
Adquirir perspectiva
Hay tres maneras en las que el proceso de duelo puede encaminarse, dichas
maneras se presentan en la fase de la adquisición de perspectiva. La primera es
regresar a las fases de resistencia o dejar ir, esto puede ocurrir porque la persona
no se cree capaz de seguir tolerando el dolor y el sufrimiento, se considera
incapaz de completar el proceso de duelo. La segunda manera es cuando la
persona se salta el proceso y la elaboración del duelo, se resigna, acepta la
pérdida sin necesidad de entenderla, no busca ni le interesa el crecimiento y
aprendizaje que vienen con el proceso de duelo, simplemente le interesa dejar de
sentir dolor lo antes posible. La tercera manera es cuando la persona empieza a
experimentar una motivación de cambio y crecimiento, se compromete a
solucionar y elaborar su proceso de duelo en orden de permitirse reinvertir su
energía en sí mismo.
48
Resolver la pérdida
Esta fase permite a la persona superar la experiencia pasada, que ha terminado y
ya no es parte de su vida. La persona puede elegir entre seguir evitando la
realidad de la pérdida o aceptarla. La dirección de la elección va a depender de
qué tan completa está la conciencia de la pérdida y que tan capaz o motivada se
siente la persona para resolverla.
Reformular la pérdida
Esta fase refuerza la continuidad de la autoconfianza y la autoconciencia que
resulta de una adecuada elaboración del duelo. La energía que la persona
utilizaba para seguir atada al pasado ahora puede ser utilizada para desarrollar el
potencial y crecimiento, así como en la búsqueda de nuevos retos. Cuando la
persona logra ver la pérdida desde otra perspectiva, existe una sensación de
libertad.
Transformar la pérdida
El propósito de esta última fase es permitir a la persona estar abierta a todas las
fuentes de experiencia y conocimiento, así como tener una nueva perspectiva de
la pérdida. Es en esta fase donde la pérdida del ser amado se toma como parte de
la vida y al duelo como una situación de crecimiento que es parte de la experiencia
humana.
Worden (2004) emplea el término de Tareas del Duelo, ya que considera que el
término de fases implica pasividad por parte de la persona, algo por las que la
persona en duelo invariablemente atraviesa. Menciona que el término de tareas se
refiere a que la persona sea activa y su mejoría está en sus manos, dando una
49
sensación de fuerza y esperanza, al mismo tiempo que contempla las influencias
del exterior en el proceso de duelo.
50
cotidianeidad de la persona que la sufrió, hacer conscientes los roles que
desempeñaba la persona perdida y que ahora toca desempeñar a la persona que
sufrió la pérdida; las adaptaciones internas, cómo influye la pérdida en la imagen
que la persona tiene de sí misma, el redefinirse y preguntarse ¿qué quiero hacer
ahora?; y las adaptaciones espirituales, cómo influye la pérdida en las creencias,
valores y supuestos que tiene la persona. En la tarea III las personas deben
asumir los roles a los que no están acostumbradas, desarrollar habilidades nuevas
y seguir adelante con un nuevo sentido de sí mismas y del mundo.
51
rabia y la desesperanza, así como la posterior aceptación de la pérdida. De
antemano se aclara que los límites entre ellas no son claros y cualquier persona
puede oscilar entre dos de ellas. Sin embargo, se puede discernir una secuencia
general:
Bowlby (1993) considera que en esta fase la persona alterna entre dos estados de
ánimo, primero, la consideración de que la pérdida es real, con el dolor y anhelo
desesperanzado que implica; segundo, la incredulidad y la esperanza de que todo
se arreglará, así como la búsqueda y el deseo de recuperar a la persona perdida.
52
La búsqueda de la persona perdida lleva entonces a buscar estímulos que se
identifiquen con los recuerdos de la persona tal como era. Los componentes de
esta secuencia de búsqueda son los siguientes: (Bowlby, 1993)
Cada uno de estos componentes aparece tanto en hombres como en mujeres que
han sufrido una pérdida, sin importar si existe o no una conciencia clara de su
necesidad de buscar y recuperar.
Esta continua necesidad de buscar y recuperar disminuye con el paso del tiempo y
varía de una persona a otra.
53
podrá salvarse y caer en depresión, angustia o apatía; sin embargo, poco a poco
la persona empieza a examinar la nueva situación en la que se encuentra, a
considerar posibles maneras de enfrentarla y a darse cuenta de las nuevas
posibilidades que implica, así, empieza a construirse una nueva definición de sí
misma y de su situación. Esta redefinición de sí mismo es dolorosa como decisiva,
ya que significa renunciar a la esperanza de recuperar a la persona perdida, al
mismo tiempo que si no se logra dicha redefinición no será posible trazar planes
para el futuro.
54
responsables de la situación que la persona está viviendo. Esta ira es una
expresión de la necesidad de la persona de retomar control sobre la situación.
Aunque esta ira en un inicio puede funcionar como ímpetu para moverse a otras
fases, es importante notar que si no se trabaja adecuadamente, puede estar
presente y entorpecer el proceso.
Cabe destacar que la única cosa que generalmente persiste a lo largo de todas la
fases es la esperanza, no una esperanza de que la situación de la pérdida se va a
revertir, sino una esperanza de que la situación de la pérdida se solucionará y la
persona saldrá avante. Es esta esperanza que da energía a la persona a seguir
avanzando en su proceso de duelo. Sin embargo, a veces es opacada por otros
55
sentimientos, como la ira, la tristeza o la culpa, llegando al grado de prácticamente
borrarla por completo.
56
2.3.2 El duelo complicado
El duelo complicado se manifiesta de varias formas y se le conoce por diferentes
nombres, sin embargo, se elija como se elija llamarlo el duelo complicado es “la
intensificación del duelo al nivel en que la persona está desbordada, recurre a
conductas desadaptativas, o permanece inacabablemente en este estado sin
avanzar en el proceso del duelo hacia su resolución. […]
El duelo puede pasar a ser un estado mórbido que debe ser tratado, acortado,
borrado.
57
En algunas ocasiones el proceso de duelo llega a compararse con el trastorno
adaptativo en el cual la característica esencial es el desarrollo de los siguientes
criterios
58
temporal se presta a numerosos equívocos: los procesos de duelo en el
caso de muchas reacciones ante pérdidas no-capitales sí se resuelven en
menos de seis meses, como exige la definición de trastorno adaptativo.
Pero cuando se habla de la estresante crónico se abre la puerta a la
inclusión de todo duelo como proceso adaptativo. El asunto queda
palmariamente expresado con los ejemplos que acompañan la idea del
trastorno adaptativo crónico: son ejemplos de diversos tipos de duelo en el
sentido no restringido que preferimos conferirles.
Duelo crónico
Es aquel que tiene una duración excesiva y nunca llega a una finalización
satisfactoria. La persona que lo sufre suele ser muy consciente de que no
consigue acabar el duelo, sin embargo, la conciencia no implica resolución. La
intervención se centra en evaluar las tareas del duelo que no se han resuelto e
identificar los mediadores que influyen en ello.
Duelo retrasado
En este caso, la persona pudo haber tenido una reacción emocional al momento
de la pérdida, sin embargo, ésta no fue suficiente para que la persona pudiera
elaborar el duelo. También, los sentimientos desbordantes que aparecen en el
momento de la pérdida pueden hacer que la persona retrase su duelo. La falta de
apoyo social en el momento de la pérdida suele ir asociada con el duelo retrasado.
En un momento del futuro la persona puede experimentar los síntomas del duelo
respecto a una pérdida posterior de forma excesiva, debido a que no se elaboró
de manera adecuada alguna pérdida anterior, debido al retraso del duelo.
59
Duelo exagerado
La persona que experimenta la intensificación de un duelo normal se siente
desbordada y recurre a conductas desadaptativas, la experiencia es excesiva e
incapacitante. Los duelos exagerados suelen incluir a los trastornos mayores que
surgen después de una pérdida, como la depresión clínica o algún trastorno de
ansiedad.
Duelo enmascarado
Las personas con un duelo enmascarado experimentan síntomas y conductas que
les causan dificultades pero no se dan cuenta ni reconocen que están
relacionadas con la pérdida. Aparece enmascarado como síntoma físico o a través
de alguna conducta desadaptativa (depresión inexplicable, hiperactividad,
trastornos de la conducta alimentaria, etc.)
Sin embargo y pese a que existe el duelo complicado esta la contra parte en la
que existe el duelo sano como lo conceptualiza Anna Freud (1960) definía el duelo
sano como el esfuerzo exitoso de un individuo por aceptar que se ha producido un
cambio en su mundo externo y que también él debe realizar los cambios
correspondientes en su mundo interno y en su mundo externo. Todo ello implica
importantes esfuerzos tanto internos intra-psíquicos (de reorganización interna),
como externos (psicosociales: conductuales y en relación con los demás y lo
demás).
Puede decirse que el fin del duelo empieza cuando la persona recupera el interés
por la vida, se siente esperanzada y se adapta a nuevos roles. Con base en esta
respuesta ciertamente no hay una respuesta determinada y tajante, según
60
Freud (1917) el duelo concluye cuando el Yo logra desprenderse de las ataduras
libidinales que lo unen con el objeto perdido. Bowlby (1993) dice que el duelo ha
acabado cuando una persona termina la última fase del duelo, la reorganización.
McLaren (1998) plantea que la resolución del duelo no es cuando se desprende de
los vínculos, sino cuando se encuentra una nueva manera de sostenerlos e
integrarlos a la vida de la persona, en el tiempo y forma benéficos para ella.
Worden (2004) dice que el duelo termina cuando se han cumplido las cuatro
tareas, sin embargo es imposible determinar una fecha definitiva.
Mecanismo de defensa
Un mecanismo de defensa es una técnica utilizada para evitar, negar o
distorsionar las fuentes de ansiedad o para mantener una imagen personal
idealizada que nos permita vivir cómodamente con nosotros mismos; estos casi
siempre constituyen alguna forma de autoengaño el cual a menudo crea grandes
puntos ciegos en la personalidad.
Caruso (2005) Plantea que el núcleo de nuestra problemática está constituido por
la vivencia de la muerte en una situación vital. Expresado en forma más
comprensible, el problema que nos ocupa, generalmente reprimido en la
conciencia de quienes deben experimentarlo directamente, es la vivencia de la
muerte en mi conciencia ocasionada por la separación y, complementario a éste,
el problema que narcisistamente es más mortificantes para quien lo sufre: la
vivencia de mi muerte en la conciencia del otro.
a) Catástrofe del Yo
En la separación se produce una muerte en la conciencia (si para una vida
superior, es algo que por ahora queda abierto y que de todos modos es
discutible). De tal muerte en la conciencia surge la desesperación: dos
personas estaban fundidas en una unión dual que sólo tiene un modelo la
“diada” madre-hijo; la pérdida del objeto de amor, que al mismo tiempo es
fuerte objeto de identificación, conduce a una auténtica mutilación del Yo; a
una catástrofe del Yo por la pérdida de la identidad (no debe negársele
61
importancia, aun en el caso de que la unión dual estuviera supuestamente
más cerca del Ello) y por tanto a una considerable regresión amenazante
para el Yo. Para que la victoria de la muerte no sea absoluta, para que la
muerte en la conciencia no se convierta en aniquiladora de la conciencia
(psicosis) y para que la muerte en la conciencia no siga la extinción física
(morir psicosomático o suicidio), inmediatamente se pone en juego
mecanismos de defensa.
b) La agresividad
Estudios psicoanalíticos (Freud, Lagache, entre otros) comprobaron que la
aflicción, considerada en general como “no egoísta”, contiene en realidad
una gran dosis de agresividad y esconde el reproche: “¿Cómo pudiste
abandonarme?”. A nuestro modo de ver, la agresividad origina la
desvalorización del ausente. El compañero respondía a poderosas
esperanzas del ideal del Yo (aun cuando la conciencia registrara también
aspectos negativos); ahora debe ser desvalorizado para que el Yo,
profundamente lesionado, pueda reconciliarse con un ideal del Yo sacudido
y decepcionado, y le sea posible seguir viviendo. Así, pues, en la situación
descrita, la agresividad, es por tanto, un mecanismo de defensa, porque
parece permitir una desidentificación con el objeto (el amor se transforma
en odio), pero, a la vez, también permite un adherencia al mismo. Digamos
al pasar que la entrada del ausente en la gloria de un panteón –culto
institucional al antigua amado, por así decirlo- constituye una de las formas
más primitivas de introducir furtivamente la agresividad, burlando la censura
del Superyó; además, es la forma más segura de hacer aceptar por parte
del Yo, y al mismo tiempo declarar como definitiva, la muerte del ausente
en la conciencia.
62
c) La indiferencia
Este mecanismo existe incondicionalmente en la situación de separación,
incluso cuando es incompatible con otros estratos de la personalidad,
provoca su represión y su rechazo de la conciencia. Los factores del “me
importa un bledo” ante todo son: disminución del Ideal de Yo, debilitamiento
del Yo por la desidentificación e inflación correlativa del narcisismo.
e) Ideologización
¿Cuál es la meta?, ¿Qué aspecto tiene esta depuración? Ciertamente ella
hace su aparición (si uno no muere antes); es la última racionalización que
hace de la necesidad (entendida literalmente a partir de la catástrofe del
Yo) una virtud. Esta virtud es múltiple: filosofía estoica, autoconciencia
heroica, escepticismo moderado, devoción religiosa. Son múltiples las
máscaras de la ideología que legitiman la muerte. También es posible el
63
auténtico enriquecimiento psíquico (posiblemente mucho más raro de lo
que suponen quienes buscan y prodigan consuelo) porque la vida utiliza los
más diversos materiales para su progreso. Sin embargo, es poco probable
conseguir este enriquecimiento de la vida por una ideología mistificante o
por una falsa conciencia; es más probable que la ideologización sea, en
última instancia, la afirmación de cierta rebelión y en esta forma constituya
una victoria parcial sobre la muerte padecida. Por tanto es probable que ella
sea más bien un “no” que un “si” frente a la separación.
La elaboración del duelo supone una aceptación de la experiencia total del dolor y
sufrimiento mental que el duelo implica, así como el sufrimiento adicional que
emerge durante las tareas del duelo.
Worden (1997) propuso una aplicación práctica desde una perspectiva más
cognitivista en la que aborda al duelo como algo necesario, un tipo de proceso que
implica importante sufrimiento, pero que puede ser aliviado mediantes el consejo
y/o la psicoterapia de apoyo.
Cleiren 1992 (citado en Tizón 2006) enfatiza que el duelo ha de ser entendido más
a partir de las demandas que debe afrontar la persona en duelo que a partir de
una panoplia de objetivos a alcanzar.
64
Hagman 1995 (citado en Tizón 2006) ha esquematizado dichas tareas o
demandas como se muestra en la siguiente tabla.
Demandas o tareas del duelo desde el punto de vista psicoanalítico*
1. Reconocimiento y comprensión de la realidad de la pérdida.
2. Expresión, modulación y contención de la pena y la aflicción.
3. Afrontar los cambios ambientales y sociales.
4. Transformación de la relación psicológica con el objeto perdido.
5. Restauración del self, tanto internamente como en la relación con el
medio.
*Derivada de Hagman, 1995.
65
Reviviscencia, réverie de la Relación
Renuncia:
A esos vínculos
Al mundo que significan
Kübler-Ross (1989) afirma que es muy importante que la persona que sufre la
pérdida manifieste todas sus emociones libremente con la finalidad de ir
aceptando la realidad de la pérdida. Cada persona en duelo tiene necesidades
muy concretas que es importante que vayan cumpliendo para poder facilitar el
proceso.
Bowlby (1993) menciona que los resultados del duelo giran en torno a hacia dónde
apunte el afrontamiento del duelo, ya sea hacia el reconocimiento del cambio de
circunstancias, el replanteamiento de los modelos representacionales y una
redefinición de las metas en la vida: las metas y valores que, habiendo surgido en
la relación con la persona pedida, están vinculados con ésta y pueden mantenerse
sin deformaciones con referencia a su recuerdo, con esto es posible alcanzar un
estado de ánimo en el cual la pareja perdida puede estar presente en el
pensamiento sin la presencia de la tristeza, enojo, frustración o reproche que se
experimentaba antes. O la persona puede apuntar hacia un estado de crecimiento
estancado, en el que uno se encuentra en una situación que no puede resolver.
66
McLaren (1998) destaca que dicho propósito abarca también que la persona
integre la pérdida en su vida en cualquiera que sea la forma, siempre y cuando
ésta se sienta bien.
McLaren (1998) plantea que eliminar el vínculo que se tiene con la persona
pérdida no es el propósito de la elaboración del duelo, sino que la persona puede
encontrar maneras de mantenerlo y aún así superar la pérdida, a menos claro que
sea su propio deseo el eliminar dicho vínculo. Puede haber casos, incluso, que el
simple hecho de pensar en eliminar el vínculo haga que la persona se estrese
sobremanera.
Tizón (2004) todo duelo es una situación diacrónica, que sigue un proceso, por lo
tanto una elaboración adecuada del duelo posee una serie de indicadores y puede
dar lugar a un enriquecimiento personal, a un crecimiento individual y psicosocial,
mientras que una elaboración inadecuada del duelo dará lugar a problemas para
el desarrollo personal a nivel psicológico, biológico y social.
Las redes de apoyo social se conforman con las personas que se relacionan para
conseguir un bien común; en el caso que nos ocupa, sirven para ayudar en
aquellas situaciones en las que existen necesidades de distinto tipo, que no se
encuentran cubiertas. En los últimos tiempos, tanto la Psicología como la
Sociología dan cada vez más importancia a las relaciones sociales y a los
problemas que surgen ante el debilitamiento de las mismas, que afectan
directamente con la salud de las personas.
67
1.- Redes primarias: Se constituyen por aquellas personas que están más cerca
de la persona afectada por el duelo y comprende a la familia, los amigos y los
vecinos.
Contribuyen principalmente a las necesidades de:
• Socialización y mantenimiento de la conexión del doliente con el entorno.
• De cuidado individual y de protección de unos miembros para con otros.
• De afecto: deseos de querer y ser querido.
Es importante tener en cuenta los factores que influyen actualmente en este tipo
de relaciones por el cambio social que se viene produciendo por la presencia de
más familias nucleares, es decir con menos miembros, mayor longevidad,
soledad, aislamiento, individualismo, sociedad hedonista y de culto a lo joven y
bello y, asimismo, a la presencia de menos tiempo para comunicarse y escuchar,
etc.
68
coordinador del caso adquiere gran importancia; de esta forma el contacto puede
estar abierto a un miembro del equipo que será el encargado de transmitir al resto
las cuestiones que se le han planteado. En muchas ocasiones, el voluntariado y
las asociaciones cubren aquello a lo que las instituciones no llegan, supliendo de
alguna manera áreas que plantean necesidades de diferente tipo y que, hoy por
hoy, no están cubiertas.
69
CAPÍTULO 3
Para profundizar más sobre estos dos grandes procesos que son el
enamoramiento y el duelo, se realizó una investigación detallada de manera
documental acerca del enamoramiento y su naturaleza, el cómo es vivido y
experimentado tanto a nivel biológico, psicológico y social, para tener una
perspectiva más completa de cómo es vivido. Por otra parte se hizo una
recopilación de información acerca del duelo desde las perspectivas que
usualmente utiliza la psicología, para comprender lo experimentado en situaciones
de perdida, en este caso se profundizo en la de la pareja.
70
3.1 Objetivos
3.1.1 Objetivo general
Realizar una revisión bibliográfica sobre el proceso del enamoramiento y el duelo,
a fin de conocer cómo se llevan a cabo estos de manera entrelazada.
3.2 Indicadores
Los principales indicadores que rigieron la búsqueda documental, selección y
condensación de la información son:
El proceso del enamoramiento
El duelo
El duelo en la etapa de enamoramiento
71
Posteriormente, con base en la revisión documental y los postulados teóricos
abarcados tanto en el enamoramiento como en el duelo se buscó señalar la
importancia de estos procesos cuando son llevados al mismo tiempo.
3.5 Procedimiento
La presente investigación se dividió en tres etapas con el fin de facilitar el llevar a
cabo los objetivos antes mencionados.
72
- Centro de Documentación, Facultad de Psicología, UNAM
- Biblioteca “Rosario Castellanos”, Programa Universitario de Estudios de
Género, UNAM
- Biblioteca de la Universidad de las Américas, Campus Ciudad de México
- Hemeroteca Nacional de México
- Biblioteca de la Facultad de Medicina, UNAM
- Biblioteca Central, UNAM
- Biblioteca “Manuel Sandoval Vallarta” de la Dirección General de
Divulgación de la Ciencia, UNAM
- Biblioteca “Guillermo Haro” del Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel
Oriente
- Biblioteca de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, Campo 1
73
3.6 Estrategias de análisis
74
FUENTES DOCUMENTALES REVISADAS.
FUENTES DOCUMENTALES
REVISADAS.
2% 0% LIBROS
10% ARTICULOS
10%
TESIS
78%
PUBLICACIONES
35%
30%
25%
20% 1985
1991-1995
15%
1996-2000
10%
2001-2005
5%
2006-2010
0% 1968-1990
75
Las publicaciones anteriores a 1985 (31%) son la mayoría, seguidas por las
publicaciones que vieron la luz en el periodo 1996 – 2000 (18%), luego siguen los
periodos 2001 – 2005 (17%) y 2006 – 2010 (17%), posteriormente el periodo que
comprende los años 1991 – 1995 (10%) para finalizar con el periodo entre los
años 1968 – 1990 (7%). A pesar del alto porcentaje que obtuvieron las
publicaciones correspondientes al periodo anterior a 1985, el cual se atribuyó a
que comprende más de los 5 años que abarcan los otros periodos, se puede
observar cierta regularidad en cuanto a las temáticas que a este trabajo
documental se refieren, regularidad observada sobre todo en el periodo de 1996 a
la fecha.
El análisis de las referencias bibliohemerográficas incluyo la búsqueda de
temáticas relacionadas a los indicadores mencionados con anterioridad con la
finalidad de enriquecer nuestro marco teórico y que estos fueran relacionados
entre sí.
76
convierte en aquel que no puede ser sino
él, el absolutamente especial. Y esto
ocurre aun con nuestra voluntad y no
obstante durante mucho tiempo seguimos
creyendo que podemos pasar sin el y
encontrar esa misma felicidad con una
persona diferente.
Duelo El amor que termina en la muerte
constituye el artificio para contar todas las
incertidumbres, las dudas, todo el deseo
del alma enamorada y su terminar más
allá del pasado y el futuro en ese presente
eterno en el que cesa toda demanda.
77
fenómenos psicológicos (conductuales,
emocionales, cognitivos y psicosociales)
que llevan desde la perdida afectiva la
elaboración del duelo.
Por lo tanto el duelo y los proceso del
duelo hay que entenderlos como
fenómenos que:
1) Rompen o alteran patrones de
vinculación previamente.
2) Alteran el mundo interno: recuerdos,
vivencias, experiencias, relaciones
interiorizadas, relaciones de objeto.
3) Alteran, provisionalmente, las
capacidades y expresiones yoicas.
4) Se expresan y fundamentan a nivel
psicosomático.
5) Se expresan y apoyan a nivel
sociocultural.
6) Incluyen una serie de movimientos
entrópicos y negentrópicos.
7) Poseen resultados en potencia
entrópicos y negentrópicos: pueden
producir ansiedad, el sufrimiento, el dolor,
la enfermedad, la desestructuración
psicosocial, marginación, o bien, a medio
y largo plazo, dar lugar a una mayor
organización, integración y creatividad.
78
AUTOR: Igor Caruso
AÑO: 2009
TITULO: La Separación de los amantes
Indicadores
Enamoramiento La separación forzosa de los amantes, en
la cumbre hipotética de su amor, existe ya
el germen de desprendimiento mutuo, de
lo contrario no tendría lugar una
separación.
Duelo La separación es en parte, una
manifestación transaccional del “complejo
de muerte”, penosa y simbólica. La
separación es considerada como
necesaria, como un final provocado. Pero
el deseo de un final, en su preformación
mágica infantil, es deseo de muerte y
deseo de muerte es “deseo del fin”.
La separación es una amenaza para la
vida, porque es una catástrofe para el Yo
(identificado con el objeto). Por eso, toda
separación va acompañada de una
angustia de muerte mas o menos
reprimida.
79
cual es importante difundir esta temática para el nacimiento de nuevas teorías o
las ya existentes acoplarlas y que sea más enriquecedor este tema.
80
CONCLUSIONES
81
Ante estos estímulos, la persona reacciona, neurotransmisores y hormonas
trabajan, regiones cerebrales se activan y se presenta la reacción fisiológica de
enamorase, un estado de exaltación nerviosa que incluye dilatación pupilar,
taquicardia, sudoración y ruborización.
Sumado a esto, la significación de los estímulos es una parte esencial del amor.
La respuesta fisiológica se da junto con las manifestaciones psicológicas, lo que
llamamos el proceso amoroso. El proceso amoroso comprende, en primera
instancia, el enamoramiento, una etapa pasional, llena de fantasía y de una
percepción distinta de la realidad.
Sin embargo y pese a todas las impliciones que conlleva el amor, una experiencia
intensa, también puede terminar, es lo que se conoce como desenamoramiento.
Éste ocurre cuando dentro de la pareja el amor empieza a morir, a desaparecero
simplemente se percibe a la persona tal cual es, en la que hay una sensación de
muerte.
El desenamoramiento puede ocurrir por diversas razones, relacionadas con la
relación, con las construcciones sociales o con la historia personal de cada
individuo dentro de la pareja.
82
Sin embargo y pese a que se percibe un ambiente hostil o quizás desolador es
importante establecer redes de apoyo las cuales ayuden a que esta situación
llegue a superarse, aunque muchas veces esta llegue a sentirse ausente debido a
que durante la etapa de enamoramiento una o amabas personas implicadas en la
relación de pareja dejaron de la lado familiares y amigos por entregar todo a su
relación y esta haya sido fallida, las redes de apoyo siempre estarán.
83
BIBLIOGRAFÍA
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de Psicología : M. A. Porrúa
84
Díaz Loving y Sánchez A. (1994). “Genero y Pareja”. Revista contemporánea
dePsicología. Vol. 1; núm. 2, pp. 4-15.
85
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[Link]
Internet, [Link]
Internet, [Link]
España, Paidós
86
López, S. (1997) Sin corazón en casa. México: Plaza y Valdez.
Lyon, M. L. & Barbalet, M. (1994) Society’s body: emotion and the “somatization”
of social theory. En: Csordas, T. (Ed.) Embodiment and experience. (48-66) United
Kingdom: Cambridge University Press.
87
Porter, R. (1989) Historia social de la locura. Barcelona: Crítica.
Slater, L. (2006) Esto que llamamos amor, National Geographic, (Febrero, 2006) 4
– 19 p.
88