100% encontró este documento útil (1 voto)
155 vistas89 páginas

Tesis Enamoramiento y Duelo

Cargado por

Rodrigo Achu
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
155 vistas89 páginas

Tesis Enamoramiento y Duelo

Cargado por

Rodrigo Achu
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE

MÉXICO

FACULTAD DE PSICOLOGÍA
INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL

ENAMORAMIENTO Y DUELO

TESIS QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE:


LICENCIADA EN PSICOLOGÍA
PRESENTA:

ANDREA ARANTZA SÁNCHEZ ESCOBEDO

DIRECTOR DE TESIS: MTRO. SOTERO MORENO CAMACHO

REVISOR: LIC. AÍDA ARACELI MENDOZA IBARROLA

SINODALES: MTRA. LAURA ANGELA SOMARRIBA ROCHA

LIC. MARÍA DEL ROCÍO MALDONADO GÓMEZ

DRA. MARÍA DEL ROCÍO AVENDAÑO SANDOVAL

MÉXICO, D.F. 2014


UNAM – Dirección General de Bibliotecas
Tesis Digitales
Restricciones de uso

DERECHOS RESERVADOS ©
PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL

Todo el material contenido en esta tesis esta protegido por la Ley Federal
del Derecho de Autor (LFDA) de los Estados Unidos Mexicanos (México).

El uso de imágenes, fragmentos de videos, y demás material que sea


objeto de protección de los derechos de autor, será exclusivamente para
fines educativos e informativos y deberá citar la fuente donde la obtuvo
mencionando el autor o autores. Cualquier uso distinto como el lucro,
reproducción, edición o modificación, será perseguido y sancionado por el
respectivo titular de los Derechos de Autor.
AGRADECIMIENTOS

A mis padres María de Lourdes y José Valentín por su gran


apoyo y dedicación hacia mí ya que sin ellos no hubiera
sido posible llegar a esta meta tan importante en mi
vida tanto personal como profesionalmente, los amo.

A mis hermanas Nadia y Heda por ser parte de mi vida y mis


sueños, las cuales están incondicionalmente para mí.

A mi familia por siempre estar a mi lado apoyándome de manera


incondicional, a mis tíos Mercedes y Jesús, Zarique y
Rolando, Magdalena y Miguel, Verónica y Raúl, María y
Olgalidia; también a mis primos los cuales han sido un
motor importante en mi vida: Armando, Leticia,
Mónica, Emiliano, Ezequiel, Leonardo, Socorro y Yadira

A mis 4 ángeles, mis abuelitos Juana, Ramón, Gudelia y Federico


sé que en estos momentos estarían muy orgullosos de
mi por lo que he logrado y por la persona en la que me
he convertido.

La UNAM mi segundo hogar a la cual estoy infinitamente


agradecida por todas las oportunidades que me ha
brindado, los conocimientos y habilidades que he
desarrollado hasta ahora, por las personas tan valiosas
que me dio la oportunidad de conocer entre profesores
y amigos los cuales siempre formaran parte de mi vida.

Al Mtro. Sotero Moreno Camacho por su gran apoyo en este


trabajo y por estar conmigo al final de mi licenciatura;
al igual que mi revisora la profesora Araceli por su

2
compromiso y dedicación. A la Dra. Rocío Avendaño por
sus observaciones, consejos y anécdotas las cuales me
tranquilizaron; a la Mtra. Laura Somarriba por sus
pertinentes correcciones para que mi trabajo fuera
mejor.

A la Lic. María de la Luz Cruz Rivas por sus grandes enseñanzas


dentro de mi servicio social, que además llego a
convertirse en una amiga en la cual puedo confiar.

Al Lic. Marco Antonio Cuevas Báez por darme la oportunidad de


desempeñarme en un área nueva para mí la cual me
dejo grandes aprendizajes en mi vida académica y
profesional.

A la Lic. Irma Russek Díaz por su interés en mi desenvolvimiento


profesional y por creer en mí.

A mis grandes amigas que siempre están de manera incondicional


y las cuales han recorrido conmigo este camino a las
cuales agradezco su dedicación y cariño hacia mí:
Viviana mi primer y gran amiga del CCH la cual ha sido
un pilar importante tanto en mi vida escolar como
personal.

A Lucerito gracias por seguir siendo mi amiga y apoyarme en


cada paso que doy.

A Erika por tu gran cariño, preocupación y dedicación hacia mí.

A Nancy García por todas las experiencias durante el CCH las


cuales nos hicieron divertirnos y crecer amiga.

A Ara por soportarme ya tantos años y seguir a mi lado.

3
A Ariadna aunque las escuelas nos separaron, siempre seremos
amigas.

A Emir por estar a mi lado más de la mitad de la carrera, gracias


por tu apoyo y por haberme hecho crecer, siempre serás parte
de mi vida.

A mis colegas Andreita, Clau, Edith, Nathali, Ady, Vania (baby),


Tania y Dany por compartir las mismas preocupaciones,
presiones pero sobre todo porque nos apasiona la
misma carrera, siempre serán parte de mi vida gracias
por estar dentro de ella.

A dos amigas que me adoptaron como parte de su familia Karina


y Lluvia Zepeda gracias por su apoyo y cariño saben
que es reciproco y que esto no cambiará.

A Rubí Jacobo, Karen Meza y Yessica Ochoa por su gran amistad


y cariño que siempre me han brindado.

Gracias a todos porque sin ustedes simplemente yo no existiría,


ya que me han formado, con todas sus enseñanzas,
cariño, amistad, comprensión, regaños y sobre todo la
atención a mi persona.

4
ÍNDICE

RESUMEN 6

INTRODUCCIÓN 7

CAPÍTULO 1 – EL ENAMORAMIENTO 8

1.1 Teoría social 8


1.2 Teoría psicológica 18
1.2.1 Comienzo del enamoramiento 22
1.2.2 Diferencia entre amor y enamoramiento 27
1.3 Teoría biológica 31
1.3.1 Proceso bioquímico 31
1.3.2 Sustancias implicadas en el enamoramiento 39
1.3.3 Desenamoramiento 44

CAPÍTULO 2 – EL DUELO. 45

2.1 Antecedentes 45

2.2 Etapas del duelo de acuerdo a diferentes teóricos 46

2.2.1 Schneider 47

2.2.2 Worden 49

2.2.3 Bowlby 51

2.2.4 Kübler-Ross 54

2.3 Tipos de duelo 56

2.4 Manifestaciones del duelo 57

2.4.1 Duelo complicado 58

5
2.5 Elaboración del duelo ante la ruptura amorosa 64

2.6 Redes de apoyo 67

2.6.1 Tipos de redes 67

2.6.2 Beneficios del apoyo social 69

CAPÍTULO 3 –MÉTODO EN EL ESTUDIO SOBRE EL


ENAMORAMIENTO Y EL DUELO TRAS LA RUPTURA AMOROSA. 70

3.1 OBJETIVOS 71

3.1.1 Objetivo general 71

3.1.2 Objetivos específicos 71

3.2 Indicadores 71

3.3 Pregunta de investigación 71

3.4 Tipo de estudio 71

3.5 Procedimiento 72

3.6 Estrategias de análisis 74

3.7 Análisis Bibliográfico (resultados) 74

CONCLUSIONES 81

REFERENCIAS BIBLIOHEMEROGRÁFICAS 84

6
RESUMEN

La presente investigación aborda la temática del proceso del enamoramiento


desde diversas perspectivas en las que ha sido estudiado. Posteriormente se
centra en el proceso de duelo, sus características, manifestaciones y elaboración.
Para finalmente abordar estas dos temáticas y entender cómo se dan estos dos
procesos de manera conjunta.

Se partió de una revisión documental sobre el enamoramiento y duelo; el análisis


se realizó desde el punto de vista psicológico, sin dejar de lado otros ejes como lo
biológico y social los cuales son vitales para ser abordados ya que esto nos
permitió una visión más profunda acerca de estos temas.

Con esta investigación se busca aportar una revisión que englobe los temas de
enamoramiento y duelo, este último no relacionado con la muerte sino visto como
un proceso de finalizar una relación de la manera más sana posible con una red
de apoyo en donde la situación no llegue a ser fatal sino superada de manera
adecuada.

Palabras clave: Enamoramiento, Duelo.

7
INTRODUCCIÓN

El enamoramiento es el resultado de muchas variables tanto químicas,


psicológicas, biológicas y sociales surgiendo diversos eventos en el que las
personas que lo experimentan se encuentran en un estado de excitabilidad,
confort y felicidad; sin embargo existen parejas que llegan a romper su relación en
esta etapa llegando a pasar por un duelo en el que la mayoría de las veces no es
resuelto de la manera adecuada.

De ahí radica la importancia de estudiar que sucede con las personas cuando en
la etapa del enamoramiento, sufren una separación, como es que lo conciben y la
manera en que la afrontan.

Hablar de duelo ante la pérdida de un ser querido no es una tarea fácil y no lo es,
cuando menos, porque el sufrimiento generado ante la misma, es tan intenso que
no nos permite reaccionar en un primer momento ante un drama de primera
magnitud. Un primer paso, no obstante, es hacerlo visible, aunque nos resulte
doloroso; la razón primaria para ello es que de esta manera, conociendo e
identificando lo que nos pasa, seremos capaces de afrontar mejor la situación.

Se entiende por duelo al estado psicológico en el que se encuentra la persona que


ha sufrido una pérdida sentida y vivida como tal.

Esta investigación tiene como finalidad tener un conocimiento profundo y más


completo recabando información documental. Ya que aunque el tema del
enamoramiento es muy popular y que vivimos en constantes separaciones o
perdidas no se cuentan con los suficientes conocimientos para sobrellevar estos
dos procesos de una manera adecuada.

8
CAPITULO 1

EL ENAMORAMIENTO

1.1 TEORIA SOCIAL

El macrocosmos del ser humano no incluye únicamente su naturaleza biológica,


sino también sus relaciones con las demás personas. Como dice Geertz, “no
existe una naturaleza humana independiente de la cultura” (Bruner, 1990, p. 28).

Es importante resaltar la importancia del amor desde los diversos puntos que
atañe a la psicología ya que gracias a ello tendremos un concepto más completo
acerca de la construcción del enamoramiento en nuestra vida, “...no podremos
comprender plenamente conflictos y barreras que hay dentro de nuestra propia
psique, y que coartan nuestros esfuerzos de alcanzar la felicidad en las relaciones
amorosas, a menos que seamos conscientes de nuestra historia, de los pasos que
dimos para llegar a donde estamos hoy en día.” (Eisler, 1996, p. 27)

Sin embargo y pese a todas las aportaciones teóricas que giran alrededor de
diversos proceso en la psicología concluyen que “es la cultura, y no la biología, la
que moldea la vida y la mente humanas” (Bruner, 1990, p. 48) o que ya “podíamos
hablar de una constitución sociogenética y psicogenética paralelas a la
constitución biogenética.” (Elías, 1989, p. 170). Nelson (1985) definía éste
concepto explicando que, al igual que el lenguaje, la cultura es un conjunto
relativamente duradero de prácticas que se realizan dentro de un sistema
simbólico. Al igual que éste sistema, varía aunque a la vez exhiba funciones
universales, y también es preciso adquirirla.

La cultura también se volvió crucial en cuanto a los vínculos humanos como el


amor, debido a que “las características propias del self social se manifiestan en el
tipo de relaciones que mantenemos con nosotros mismos y con los demás.”
(Vaughan, 1991, p. 261).

9
En todas las épocas y en todas las sociedades, desde hace 40 000 años, todo
miembro de la especie viene al mundo en un estado de extrema incapacidad y
comienza, en la relación con un adulto más competente, a desarrollar capacidades
culturales que garantizarán su sobrevivencia.

Los niños chichimecas, como los niños de hoy empezaron en las primeras etapas
de su biografía a estructurar sus acciones y simultáneamente a construir e
interpretar el mundo. Pero la interacción en la primera etapa de la biografía con un
adulto más competente, en general con la persona encargada del cuidado, no es
sólo el lugar donde la aculturación tiene su punto de partida: aquí es donde la
relación entre los sexos, en la adolescencia y en la edad adulta, inicia su
formación (Ibarra, 1998, p. 45).

El proceso tanto ontogenético junto con la subjetividad son los que hacen que
surja la necesidad de las personas a una cercanía corporal la cual tiende a
designarse como amor ya sea a personas del sexo opuesto o del mismo.

Dentro del proceso de ontogénesis el primer contacto de un ser humano recién


llegado a éste mundo con otra persona, como bien se ha señalado en la cita
anterior, no es un contacto entre dos pensamientos o entre dos hablas, sino el
vínculo entre dos cuerpos. Por ejemplo, Bruner (1990) señala que cuando el niño
adquiere sentido sobre el mundo, se basa no sólo en las palabras, también en la
intención de éstas. Agregaríamos que es el cuerpo el que hace posible la
comunicación y la sensación de esa intención. Por eso, no parece viable una
lectura sobre la historia de la experiencia amorosa sin tener en consideración la
experiencia corporal de la persona.

Si mantenemos que “la naturaleza es una extensión de la comunidad” (Foladori,


1992, p. 230), nuestro cuerpo y su experiencia en cuanto al amor se refiere forman
un microcosmos social cuya lectura nos dará cuenta del sentido otorgado al amor

10
en una cultura en particular. Además, la noción de cuerpo hará posible una
aproximación al amor como construcción social que involucre a un ser humano
con poder para modificar su entorno social y para elegir.

La cultura es una obra del tiempo “en la que cada individuo desempeña un papel
inconsciente e insignificante.” (Mead, 1985, p. 217). Las descripciones de la teoría
social también son dadas en el mismo tenor. Por ejemplo, en las investigaciones
de Norbert Elias y Michael Foucault, el cuerpo aparece como:

Una consecuencia de los procesos sociales...Michael Foucault (1979, 1980) y Norbert Elias
(1978, 1939)...indican los modos en los que los cuerpos humanos han sido transformados
por los procesos sociales. Pero Foucault y Elias tienen poco que decir acerca de los
cuerpos como agentes sociales. Los cuerpos con los que tratan son los cuerpos de
individuos sujetos a fuerzas sobre las que no tienen ningún control. Para Foucault, el
cuerpo es el texto en el que se inscribe el poder de una sociedad... un poder externo y
represivo... un poder disciplinario... Como Foucault, Norbert Elias desarrolla una
explicación en la que los cuerpos son cambiados a través del proceso social...Elias detalla
la variación en actitudes a través de la historia en torno a ciertas “funciones naturales:”
comer, limpiarse la nariz, escupir, conducta en la cama y relaciones entre los sexos. Al
hacerlo, Elias nos muestra como el cuerpo, o más específicamente las funciones
corporales, son moldeadas históricamente a través de fuerzas sociales. El argumento de
Elias es que en el curso de su desarrollo, la “civilización” ha implicado cambios en la
conducta humana que incluyen la restricción, regulación y transformación de los impulsos
físicos y corporales.” (Lyon & Barbalet, 1994, p. 49).

La cultura es también un proceso en el que cada persona aporta algo para su


construcción a través de sus elecciones, sus emociones y sus modos de vivir.
Incluir la noción de cuerpo en el proceso social del amor puede ser una alternativa
que otorgue el poder y la responsabilidad que realmente tienen las personas en el
proceso histórico de su sociedad, considerándolos seres capaces de acción social,
seres que participan plenamente en la construcción de una cultura por medio de
sus movimientos y relaciones cotidianas. Es a través del cuerpo que podremos dar
cuenta de cómo es que en el proceso social del amor se ven incluidos el contexto
cultural y la elección humana.

11
El cuerpo es una articulación del proceso cultural y una construcción individual
ejerciendo elección nos da la posibilidad de establecer una mirada diferente sobre
la cultura (López 2000).

El ser humano es fruto de una cultura, en un tiempo y un espacio –que a la vez fue fruto de
otra cultura precedente- y germen de otra. Por lo tanto hay que hacer una articulación con
el proceso social y sus nuevas representaciones simbólicas. El ser humano, estudiado así,
tiene que ser ubicado en una perspectiva de orden temporal, pero como fruto de ese
instante. El individuo tiene múltiples formas de ver y construir lo que vive en su momento.
Las significaciones se construyen de acuerdo con la clase social, con la cultura y sus
valores, con los sistemas alimentarios, con las formas de diversión, y en el fondo de eso,
las expresiones de afecto, sus odios, sus rencores y código ético moral que domine en su
momento; el conjunto de relaciones nos da un sujeto que puede ser interpretado y
explicado en la totalidad de su momento y circunstancia.” (López, 2000, p. 46)

La fragmentación del ser humano en dos entidades aisladas, mente y cuerpo,


ubicada en las teorías sobre el hombre inclusive antes de Descartes, ha derivado
en una oposición radical entre los procesos sociales (pertenecientes al ámbito de
la mente) y los procesos biológicos (ubicados en el cuerpo) dentro del contexto
teórico actual. Los campos de estudio de ciencias como la biología, la medicina, la
psicología y la sociología se fueron construyendo en esos términos, afianzando
aún más la oposición en la que “Lo que es del cuerpo, pertenece a la biología, lo
que es social pertenece a la sociedad y a la gente en sus relaciones.” (Radley,
1991, p. 13).

Los conocimientos sobre los procesos corporales en relación con la sociedad son
de producción muy reciente y aún inacabada, para muchos parece que el cuerpo
guarda aún numerosas cosas por descubrir. Sin embargo, las nociones actuales
sobre el cuerpo como una entidad natural y cultural, sobre la memoria corporal y
sobre el lugar de la emoción en la acción social y en la elección serán útiles en la
aproximación a la experiencia del amor en términos sociales.

12
Cuando Turner (1989) habla del cuerpo como un entorno o parte de la naturaleza
y a la vez un medio del yo, se refiere a que se halla sujeto simultáneamente a
procesos naturales y a significaciones simbólicas. De hecho es el cumplimiento de
sus procesos naturales lo que lo engancha a la sociedad: “El cuerpo humano se
encuentra sometido a los procesos del nacimiento, la decadencia y la muerte, los
cuales resultan de su localización en el mundo natural, pero tales son asimismo
sucesos “significativos” ubicados en un mundo de creencias, símbolos y prácticas
culturales.” (Turner, 1989, p.87-88) Bajo esta perspectiva, los procesos corporales
no puede ser datos indiscutibles, sino parte de una construcción. Por ello Le
Breton (2002) propone al cuerpo no sólo como un conjunto de órganos
determinados biológicamente, sino también como una construcción simbólica.

Para él, como para Ortega y Gasset, “La carne del hombre manifiesta algo latente,
tiene significación, expresa un sentido...en el cuerpo del hombre, el verbo se hace
carne; en rigor, toda carne encarna un verbo, un sentido.” (Ortega, citado en
Parada, 1998, p. 134).

No es posible la existencia de un cuerpo generalizado, como se propone desde la


mirada biológica o médica, sino un cuerpo que siempre expresará ese enlace
primario con el mundo social, al ser constituido en la intimidad con los demás
desde el momento del nacimiento, o inclusive antes. Cualquier experiencia,
sensación o movimiento corporal se vuelven significantes, ya sea “el movimiento
de la ira, de la ternura, del acercamiento o de la huida, están expresando la trama
de vínculos dada en la estructura del yo mundo.” (Pérez, 1998, p. 202). Los
procesos corporales, más que tener solamente una naturaleza innata, pueden
asumirse como una expresión de la intimidad dentro de la cual fueron construidos
(Parada, 1998). Reconocer el lugar del cuerpo ha implicado un enfoque totalmente
fresco en el que todos sus aspectos son “la matriz fundamental, la infraestructura
material de la producción de la personalidad y la identidad social.” (Turner, 1994,
p. 28) y en el que conocer la circunstancia de ese cuerpo significará asumir una

13
perspectiva más integral en la que se dé cuenta de los procesos educativos,
religiosos, geográficos, históricos, antropológicos y epistemológicos (López, 2000).

Al despojar al cuerpo de su determinismo biológico, ha surgido una nueva


posibilidad de lectura corporal, donde preguntas inexploradas como “¿Qué
comunican entonces la neurosis de órgano o cómo expresan el asma bronquial o
la úlcera duodenal la presencia del sujeto en el mundo?... ¿el espasmo bronquial
traduce un grito silencioso? ¿Una colitis mucosa expresa una expulsión de rabia y
excrementos frente al mundo?” (Sivak, 1998, p. 36), que podrían llevarnos a
respuestas más aproximadas a nuestra realidad.

Otro aspecto vital es la memoria corporal es fundamental desde el inicio de


nuestras vidas porque nuestro cuerpo es creado y completado siempre en relación
con otros. Después de nuestra concepción, en la que nuestros padres nos regalan
parte de lo que ellos mismos son a través de su memoria genética y corporal
instalada en sus células, en el momento de nacer y durante toda nuestra vida, el
cuerpo puede necesitar ser completado, alimentado o susceptible a desarrollarse
entre las múltiples vías que una cultura puede ofrecer. Pero en el transcurso de
éste desarrollo, la memoria corporal es generada por algo más que un mero acto
de imitación, lo cual obliga a diferenciar entre:

Los conceptos de imitación e identificación. El primero es un proceso consciente


en el que se distinguen imitador-imitado, a diferencia del segundo que es además
inconsciente. La identificación es un fenómeno de absorción, de incorporación de
la ajenidad a la que aspira a convertir en su singularidad...Denominamos entonces
inteligencia mimética, a esa capacidad del cuerpo expresivo de ser impresionado
por el otro significativo. Su habilidad reside en capturar esa impresión y habitarla
como propia en todos los pormenores de su texto. Por eso, se dice que un hijo
“gesticula y se mueve igual que su padre”, aunque nunca le haya enseñado. Es la
plasticidad de la inteligencia mimética fundada en la corporalidad. (Parada, 1998,
p. 137)

14
Los procesos de memoria corporal, al ser instituidos en la cercanía corporal y
emocional con otros, enlazan profundamente nuestra subjetividad con el mundo
social. Entonces se hace evidente que estamos hablando de un cuerpo cuyos
procesos tienen tanta relación con lo cultural que con lo natural. Las imágenes del
pasado son evocadas a través del trabajo con el cuerpo porque “están impresas
en nuestra sensibilidad, casi de la misma manera que la información genética.”
(Steiner, 1998, p. 17).

Los procesos corporales no pueden verse como expresiones pasivas de una


cultura. Si es posible hablar del cuerpo como un puente entre el yo y la sociedad
(Porter, 1989) y del entorno social como una estructura que implica una
interrelación en la que la modificación en una de sus partes tiene necesariamente
efectos en otra parte de esa misma estructura, como ha señalado Claude Levi-
Strauss (citado en López, 2000), entonces es viable entender la relación entre las
personas y su cultura como una cuestión recíproca. De hecho los fenomenólogos
no sólo aseguran que el cuerpo es una construcción cultural (Csordas, 1990), sino
que “la cultura es vista como una proyección del cuerpo en el mundo.” (Jackson,
1994, p. 211). Esto significa que la historia cultural no sólo se edifica en el mundo
público, sino que también puede ser escrita a partir del aspecto más íntimo del
mundo privado de las personas: sus procesos corporales. El carácter participativo
del cuerpo tiene sus raíces en emociones como el amor, que juegan el papel de
impulsar los movimientos y elecciones del ser humano que implicarán
consecuencias en la estructura de su mundo social.

En el estudio de la emoción dentro de la psicología social, de acuerdo con Radley


(1991), se ha mantenido la existencia de una influencia en una sola dirección: del
cuerpo hacia la mente, de la sociedad hacia la construcción de la emoción. Por
ello es que, en el caso del amor, se ha llegado a afirmar que “amar no es
experimentar una sensación natural, sino participar en una de las innovaciones de
la cultura moderna Occidental.” (Solomon, 1989, p. 35). Si bien es cierto que la
manera de vivir las emociones pueden ser construidas socialmente, no pueden ser

15
sometidas a un determinismo social. El cuerpo humano posee una tendencia a
emocionarse precisamente porque el hecho de sentir miedo, ira, angustia o amor
ha cumplido una función, a lo largo de toda la historia humana, que “consiste en la
evaluación constante de los estímulos externos e internos en términos de su
relevancia para el organismo y de la preparación de reacciones conductuales que
puede ser requeridas como respuesta a esos estímulos.” (Scherer, 1984, p. 296;
citado en Lyon & Barbalet, 1994, p. 57).

La emoción, como señalan Lyon y Barbalet (1994), integra la experiencia del


sujeto en el mundo y su acción en el mismo. Las múltiples sensaciones derivadas
de sus impresiones son la base de lo que llaman “praxis del cuerpo”, esto es, la
actividad práctica en la vida social. Conceptos como el de actividad, praxis y el
propio concepto de e-moción nos llevan a una constante en la vida humana: el
movimiento. “La emoción mueve espacialmente al cuerpo, lo hace mímica. El
trayecto de la emoción, con sus variaciones de intensidad y de extinción, quedan
dibujadas en una coreografía de movimientos.” (Parada, 1998, p. 136)

Una coreografía no es una serie de movimientos aislados, sino que integra


movimientos y gestos que en su conjunto guardan un sentido y buscan ser
eficaces. La danza humana en el mundo cultural, según Feuerbach y Marx
(citados en Lyon y Barbalet, 1994, p. 57), inicia cuando la gente siente a través de
sus sentidos y actos, completándose en la evocación de emociones que dan un
significado, una dirección y cierta intensidad a los movimientos corporales que
participan de la vida social.

Es evidente que las emociones juegan un papel crucial en la elección social de las
personas y en cómo se constituye una cultura, pero en cuanto a la experiencia
amorosa cabría preguntarnos si el amor es una emoción. Algunos estudiosos del
tema, afirman que es más bien una especie de sinfonía que

Se apropia de todas las emociones básicas en un momento u otro. Cuando sentimos la


necesidad irresistible de llamar por teléfono a “él” o “ella”, podemos sentirnos asaltados por

16
el miedo a que se haya ido con un rival; al momento, embargados por la alegría cuando
contesta al teléfono y nos dice “te quiero”; y más tarde, golpeados por la sorpresa y la
desilusión cuando el ser celestial anula la cita que habíamos planeado juntos. El amor
romántico también está relacionado con otro gran número de sentimientos más complejos:
el respeto, la admiración, la lealtad, la gratitud, la compasión, el temor, la timidez, la
nostalgia, el remordimiento e incluso el sentido de la justicia.” (Fisher, 1994, p. 117)

El hecho de que al amar las personas experimenten tantas emociones es porque,


en realidad, el amor conforma todo un sistema de motivación o impulso orientado
“a la planificación y la persecución de una necesidad o un deseo
específico...diseñado para permitir a los pretendientes construir y mantener una
relación íntima con una pareja determinada que prefiere sobre las demás.” (Fisher,
2004, p. 93).

17
1.2 TEORIA PSICOLÓGICA

El amor ha sido, es y será esencial en la vida de las personas. Se le ha concebido


a través del tiempo y del conocimiento como el más profundo y significativo de los
sentimientos. La presencia de éste da lugar a un involucramiento emocional
espontáneo y dinámico entre dos personas, ocupando un lugar privilegiado en la
literatura, filosofía y la ciencia (Sánchez Aragón, 1995; Díaz Loving, 1999). Pese a
ello, aún existe un claro desconocimiento por parte de científicos acerca de la
naturaleza del amor (Buss, 2004 en Zarco, 2005).

Una de las problemáticas a las que se enfrentaron investigadores en torno al


estudio del amor, es la dificultad para definirlo, incluso muchos psicólogos
sociales, creían que el amor representaba un fenómeno demasiado difícil de
observar y estudiar de forma controlada y científica (Lazard, 2010). No obstante el
amor es un asunto con tal importancia en la vida de la mayoría de las personas
que, con el transcurso del tiempo, los psicólogos sociales no pudieron resistirse a
su estudio y quedaron deslumbrados por el tema (Aron, 1997 en Feldman, 2001).

Como se mencionó en el apartado anterior el ser humano es holístico en el que no


podemos dejar de concebir ninguna de sus partes ya que cada una de ellas es
crucial para su vida; un claro ejemplo de ello es la teoría bio-psico-socio-cultural
de Díaz Loving (1996) empieza con el Ciclo de Acercamiento – Alejamiento, éste
ciclo y su propuesta teórica permite establecer y categorizar el tipo de información
y relación que los miembros de ésta están procesando, así como la codificación e
interpretar al otro como un estímulo.

Dependiendo del grado de acercamiento-alejamiento en que se encuentre la


relación, cada miembro evaluará de manera distinta al otro, tanto cognoscitiva
como afectivamente. Desde la perspectiva del observador, la relación implica una
serie de interacciones a través del tiempo, afectadas por eventos anteriores y por
las expectativas a futuro. Desde la perspectiva del interior de la pareja, la relación
implica sentimientos, emociones, atribuciones, deseos, esperanzas, desilusiones,

18
etc. Desde cualquiera de las dos perspectivas, las relaciones existen a través del
tiempo y son vistas desde el ciclo de alejamiento-acercamiento como un constante
flujo dinámico.
Ciclo de acercamiento-alejamiento de la relación de pareja (Díaz Loving, 1996)
En la etapa Extraño/Desconocido se percibe y reconoce al otro, pero no se
realizan conductas o cogniciones con el fin de fomentar una relación o un
acercamiento con el otro. La información sobre el otro se basa en aspectos físicos,
externos y descriptivos.

En la etapa de Conocido el sujeto evalúa al estímulo y lo categoriza como una


persona que podría convertirse en un conocido o mantenerse como desconocido.
Hay un cierto grado de familiaridad y conductas de reconocimiento, como saludos
o sonrisas, manteniendo un bajo grado de cercanía. De esta manera se evalúa al
desconocido, se sopesan las ventajas y desventajas de intimar, y se decide si se
quiere continuar, si se quiere retroceder o si se quiere quedarse en una relación
simplemente de conocidos.

En la etapa de Amistad la persona decide adentrarse más en la relación, se da


una constante reevaluación que lleva al mantenimiento o incremento de la
amistad, así como una definición de las normas y alcances de la relación. Esta
etapa puede incluir sentimientos de intimidad y cercanía profundos, pero excluye
aspectos románticos, pasionales o sexuales.

La etapa de Atracción empieza en la etapa de la amistad, sin embargo comienza a


tomar otros matices cuando ya hay intereses románticos por la otra persona.

En las etapas de Pasión y Romance existe una respuesta fisiológica y una


interpretación cognoscitiva de intensidad, definiendo a la relación como una
relación más cercana. Estas etapas han sido descritas por población mexicana
como comprensión, amor, agradable, poesía, detalles, arrebato, deseo y ternura
(Díaz Loving, Canales, Gamboa, 1988).

19
En la etapa de Compromiso los sujetos están de acuerdo a continuar dentro de su
relación a largo plazo, tomando la decisión de compromiso con base en el
romance y/o la pasión.

En la etapa de Mantenimiento el compromiso se consolida y requiere fundamentos


y un proceso de mantenimiento, el cual permea el diario convivir a largo plazo, es
la base de la estabilidad ya que implica el enfrentar y resolver las incógnitas,
problemáticas y situaciones que implica la pareja.

En la etapa de Conflicto la funcionalidad y la cotidianidad traen consigo presiones,


tensiones, frustraciones, enojo o miedo. Si esto no se resuelve en un corto plazo,
el mantenimiento de la relación puede verse teñida de conflicto. Si éste es
recurrente y el mantenimiento deja de ser funcional o placentero para alguna de
las partes de la pareja, la etapa de conflicto se desarrolla plenamente.

No hay que olvidar que la pareja puede no ponerse de acuerdo en la problemática


de la relación debido a la subjetividad en la evaluación y percepción de la misma.
Es en esta etapa donde la pareja suele buscar ayuda externa.

En las etapas de Alejamiento y Desamor las personas se lastiman y prefieren


entrar en una dinámica de alejamiento y evitación del cotidiano contacto con la
pareja, no se desea interactuar ni conocer a la pareja, aparece la frustración y el
miedo. Todo aquello que unía, separa. Se fortalecen los aspectos negativos,
buscando activamente evitar a la pareja.

En las etapas de Separación y Olvido la relación se torna insoportable, se


contemplan otras opciones, ya sea terminar la relación o buscar otra pareja, la
meta individual es la separación. Sin embargo, al presentarse la situación de
soledad, es común que la pareja presente intentos por reintegrarse, sin embargo,

20
al mantener el distanciamiento se pasa a la última etapa, la que cierra el círculo de
la relación, el olvido.

Estas etapas no son seriadas, pueden darse casos en que salten de una etapa a
otra, que avancen varias etapas de un salto o incluso que retrocedan, es por eso
que es importante considerar las etapas en las que se encuentran los miembros
de la pareja.

Díaz Loving (1996) también plantea ciertos componentes que acompañan al ciclo
de Acercamiento – Alejamiento. Dichos componentes son:

 El componente Biocultural, el cual incluye el factor biológico representado


por las necesidades de seguridad, compañía, afecto, amor y poder. Dicho
factor permea nuestras relaciones a lo largo de la vida, la manera en que
nos alejamos y acercamos a los demás. Estas características biológicas
incluyen el potencial de desarrollar cultura y transmitirla, la cual rige los
parámetros conductuales aceptables de nuestra especie.

 El componente Sociocultural son las normas, las reglas y los roles


específicos de la interacción humana que regulan la manera en que se
desarrollan las interacciones íntimas, emanados del macroecosistema
cultural, sin importar las diferencias entre culturas. Estas normas se
transmiten e inculcan a través de los procesos de socialización,
endoculturación o aculturación, definiendo y estableciendo las estructuras y
los fenómenos concernientes a la relación de pareja.

 El componente Individual implica el desarrollo de rasgos, valores,


creencias, actitudes y capacidades que los individuos utilizan en sus
relaciones interpersonales, este desarrollo se da a través de los procesos
de socialización, endoculturación y aculturación que interactúan dinámica y
constantemente en el individuo. Las características individuales del

21
individuo influyen en el estilo de afrontar las relaciones, en la filosofía, los
estilos, los hábitos y las estrategias.

 El componente Evaluativo se da cuando se funden el componente individual


y el cultural, interactuando con la estimulación generada por alguien
conocido o atractivo y con quien existe un compromiso de relación. El
sujeto evalúa la relación y al compañero a un nivel cognoscitivo
(características atractivas y efectivas para crear una relación positiva) y
afectivo (cómo se siente al estar con el compañero). La evaluación requiere
percibir, codificar, interpretar e integrar la información relevante, esto ayuda
a decidir cuáles estilos de convivencia, hábitos y disposiciones
conductuales son los más adecuados para relacionarse con el compañero,
así como la visualización de una posible relación con él.

 El componente Conductual implica encontrar la mejor estrategia para


responder al estímulo que el compañero representa, todo esto después de
establecidos los componentes surgidos de las interacciones y evaluaciones
anteriores. La conducta tiene un impacto y una interpretación social del
sujeto hacia la pareja, alterando expectativas y percepción de sí mismo y
del otro. A cada paso se retroalimentan ambos sujetos, ayudándoles a
construir y reconstruir sus propios modelos sobre el acercamiento-
alejamiento para estímulos similares que puedan presentarse en el futuro.

Esta teoría desarrollada por Díaz Loving no implica una generalización universal,
sino generalizaciones en niveles sucesivos de análisis, flexibles y perfectibles. Se
deben considerar los tipos de relaciones, sus características demográficas, las
historias individuales de los amantes, la cultura, etc. Sin embargo, la posición
interdisciplinaria de esta teoría ayuda en gran medida a aplicar un análisis más
completo en cuanto al estudio de las relaciones de pareja.
El amor es una experiencia intensa para las personas, enriquece y construye, abre
nuevas perspectivas y genera cambios en muchos niveles. Cambia y evoluciona

22
con el tiempo. Incluye una gama muy extensa de sensaciones y manifestaciones.
Dentro del amor pueden existir muchos tipos de vínculos, por ejemplo, la
formación de la pareja amorosa. Y con todo esto, el amor es algo finito, donde hay
amor puede haber desenamoramiento.

1.2.1 Comienzo del enamoramiento

Todo amor tiene un momento inicial, durante los primeros encuentros de la pareja
surge el coloquialmente conocido “flechazo”.
“No estamos todavía ante un verdadero "nosotros", sino ante la percepción más o
menos consciente de un deseo que puede aparecer con todas las características
de la violencia inesperada. De golpe, en cotizaciones a menudo imprevistas o
imprevisibles, de una manera vivida como totalmente espontánea, en todo caso
nada reflexiva, puede surgir el "flechazo" inicial. La elección global del ser amado
se le impone a la conciencia antes de toda reflexión crítica, todo razonamiento y
todo cálculo. El deseo se centra en la globalidad de los rasgos o de las
apariencias del objeto del deseo. No hay "porqué" y hasta las palabras utilizadas
para definir los fenómenos -seducción, encantamiento, influjo- aluden
precisamente a la influencia mágica o misteriosa de los deseos imprevistos que
surgen desde el exterior del sujeto. El "flechazo" se comporta como un verdadero
hecho consumado. Sea lo que fuera lo que sigue posteriormente, ese acto
manifiesta con claridad que las instancias psíquicas conscientes no intervienen
sino después; y entonces ellos pueden ratificar o no esa elección inicial, puesto
que este deseo, en su espontaneidad impulsiva, puede ser sólo la expresión de
algunas pulsiones parciales mal integradas entre sí e insuficientes, o demasiado
inestables para que tenga tiempo de instaurarse una verdadera relación amorosa”
(Lemaire, 1979. p. 148). Después del “flechazo” puede que surja el amor.

El término “amor”, además de los variados significados religiosos y filosóficos, de


acuerdo a Sarquis (1995), se utiliza en la práctica para nombrar una amplia gama

23
de relaciones interpersonales, así como al interés, anhelo o compromiso por algo,
algo que puede ser otro ser humano.

El término amor marca la historia de la pareja, además de distinguirla con su


presencia respecto de otros sistemas sociales. El percibir al otro como especial y
deseable, ya sea como realidad o como esperanza, es importante para formar una
pareja, de manera que éste atractivo sirva para organizar y dirigir varios aspectos
de la vida propia. Se ha dicho que el amor es una fantasía, una enfermedad, un
fenómeno que nos lleva de vuelta a los primeros años de vida, un producto de
nuestra imaginación y deseo, como cuando decimos que la belleza está en los
ojos del que mira.

También podemos decir que el amor es una necesidad instintiva que debemos
satisfacer para alcanzar las mayores gratificaciones, como así también los más
grandes sufrimientos.

¿Dónde está el amor? Quizá lo único que podemos decir es que es una metáfora
o una fuerza poderosa e importante; su presencia y ausencia contribuyen a
determinar la naturaleza de las relaciones. No obstante nuestra ignorancia acerca
del amor, nos vemos obligados a apreciar la fuerza plena de su poder” (Sarquis
1995, p.22).

Con el amor se anticipa “Una felicidad futura permanente, que puede estar
idealizada, pero que nos permite establecer la relación y nos lleva a tener el deseo
de “constituirnos en pareja” […] La presencia del otro es en sí misma fuente de
seguridad, satisfacción y alegría. El amor de la pareja aún hasta en las más
tempranas etapas de la vida se representa como un sentimiento de exclusividad;
el otro es más importante para uno. Se sostiene que el amor favorece una perfecta
sensación de unidad, de sumergirse en un conocimiento del otro, es visto como un
sueño, una especie de unión total que hace sentirse pleno” (Sarquis 1995, p. 24).

24
El amor también puede estudiarse como una construcción social, ya que “No
existe ninguna “realidad” particular que sea experimentada simultáneamente por
todas las personas. Cada sociedad y cada cultura tiene sus propias y exclusivas
formas de comprender el mundo, útiles para quienes interactúan dentro de la
sociedad o cultura de que se trate” (Sternberg, 2000, p. 75).

Las sociedades se distinguen unas de otras, entre otras cosas, por su


comprensión de la naturaleza del amor. Las culturas admiten la existencia de más
de un tipo de experiencia amorosa, aunque difieren en la manera de contemplarlas
y en las que consideran dignas de aceptación o idealización. Esto se debe, en
parte, a factores externos, definidos por las propias culturas, y que varían
dependiendo de cada una.

Es común sentir atracción hacia alguien al que se le considera con personalidad


agradable. Entre las características que se consideran deseables figuran el ser
considerado, sociable, fiel, confiable y alegre, la seguridad en sí mismo y el
sentido del humor. Otras características importantes que cabe mencionar son las
siguientes:

Belleza Física: Este es un importante factor de atracción a cualquier edad y en


cualquier cultura, sin embargo los ideales y actitudes que la persona tenga
respecto a la belleza son multifactoriales, dependen de su historia personal, de la
moda, del grupo social al que pertenece, etc.

Recreación: La oportunidad de divertirse con una persona del sexo opuesto en


función de la gratificación que la compañía mutua proporcione.

Socialización: La posibilidad de que dos personas de sexo opuesto se conozcan y


aprendan a interactuar juntas.

25
Estatus: La apuesta por mejorar el estatus al ser visto con alguien a quien las
mayorías consideran un “buen partido”.

Compañía: El tener una persona del sexo opuesto con quien relacionarse y
compartir experiencias, que puedan formalizarse a futuro.

Intimidad: El establecer una relación cercana y significativa con una persona del
sexo opuesto.

Sexualidad: El experimentar y obtener satisfacción sexual, en el intercambio


sensual y corporal con el otro.

Novedad: La novedad siempre atrae, aunque su interés no pueda durar. Una


persona a la que se acaba de conocer o un viejo conocido que ha cambiado
mucho, llamará la atención por lo menos transitoriamente.

Inteligencia y educación: Ya que la inteligencia y los intereses están


estrechamente relacionados, generalmente hay poca compatibilidad entre
individuos de diferentes niveles intelectuales.

Antecedentes Familiares: Dependiendo de la familia de donde se provenga,


podrán atravesarse límites sociales o no, pero la mayoría de las personas buscan
relacionarse con personas de antecedentes familiares similares a los suyos.

Modo de Vestir: Este factor ha ido adquiriendo mayor importancia actualmente. El


estilo de ropas, el arreglo y el adorno personales son poderosos factores para
atraer a los compañeros del sexo opuesto. Incluso a veces el “estar a la última
moda” es más importante que el atractivo natural.
Creencias Religiosas: Dependiendo de la importancia que este papel juegue en la
vida de la persona, y de su amplitud de criterio, este factor puede ser un gran
punto de atracción o rechazo para relacionarse en pareja.

26
Similitud de Intereses: El compartir inquietudes es un factor necesario en la pareja.
El tipo de intereses que se compartan dependerá de varios de los factores que se
han mencionado previamente, tales como inteligencia, antecedentes sociales y
culturales, posición socioeconómica, religión educación y muchos otros factores.

Vecindad residencial: El lugar de residencia se halla determinado por la posición


económica y, como las amistades se establecen en general entre individuos de
aproximadamente la misma posición económica, la vecindad residencial constituye
un factor relevante en las atracciones entre individuos de ambos sexos. Esto, por
otro lado, es más evidente con respecto a aquellos pertenecientes a niveles
económicos inferiores, ya que los superiores tienen mayores oportunidades de
estudiar en colegios y/o universidades, viajar, ir de campamento y en general tener
experiencias con mayor número de personas incluso de lugares remotos.

El amor es, generalmente, la base del vínculo en la pareja, y abre la posibilidad de


considerar al otro, aceptarlo y mejorar la calidad de la relación. Es común quedar
asombrados ante el hecho de amar, o dejar de hacerlo, ya que resulta muy
complicado el explicar el porqué de su existencia. Al amor se lo conoce por la
manifestación de su presencia, pero no se sabe exactamente qué es.

De acuerdo a Sternberg (2000) existen cuatro elementos del amor de pareja, que
parecen ser comunes en todas las culturas, aunque el contenido pueda variar.
 El amado- suele ser un adulto (aunque también un adolescente),
generalmente del sexo opuesto.
 Los sentimientos que se cree acompañan al amor- casi siempre incluyen un
componente sexual apasionado, destacando aquí a la excitación.
 Las ideas que se atribuyen al amor- están relacionadas con el bienestar de
la pareja o con sus apetecibles atributos. También se encuentra la
expectativa de estar con el ser amado, ya que hoy en día la perspectiva del

27
amor platónico no goza de popularidad, se prefiere amar y ser amado por lo
se que es, y por una persona real.
 Las acciones o relaciones entre el amante y el amado- en relación al
conjunto de actos, que apoyan y protegen al amado y le demuestran el
compromiso que el amante ha adquirido hacia él/ella.

Dentro de las variables que definen la atracción e influyen en el destinatario del


amor tenemos: el atractivo físico, la excitación, la proximidad, la reciprocidad, la
similitud y los obstáculos.

De acuerdo a Martin Buber (1960), la capacidad para relacionarse amorosamente


es el potencial humano de creatividad más fino e inusual. Sin embargo es un
potencial imposible de actualizar en soledad. Únicamente puede darse mediante el
encuentro directo entre dos personas.

1.2.2 Diferencia entre amor y enamoramiento

Para De las Heras (2001) el enamoramiento se trata de una ilusión. La producción


de esta situación de debe a toda una serie de mecanismos psicológicos, ocupando
un lugar preponderante la idealización, realidad transfigurada que convierte al otro
en un ser ideal para el enamorado, hecho a su gusto y medida, donde se tiende a
completar inconscientemente lo que se desconoce del otro, proyectándo en él los
atributos que se desearía que tuviese, dándose por sentado que el otro será tal
como se había imaginado. “Esta proyección se realiza de un modo inconsciente,
ya que cuando el enamorado viene a descubrir que el otro no es como creía,
fácilmente le culpa como si este le hubiera engañado, cuando verdaderamente es
él quien, sin darse cuenta, se había engañado a sí mismo […] Me ha
desilusionado” (De las Heras 2001, p. 19).
La atracción que puede darse al conocer a alguien por vez primera, no depende
únicamente de su belleza, puede ser que al descubrir en el otro valores de
cualquier tipo, de los cuales uno mismo carece, suele constituir una poderosa

28
fuente de atractivo. Así también como el encontrar la coincidencia en todo aquello
que se tiene y se valora. Es decir, para escoger a alguien como pareja, es
conveniente estar enamorado, el amor surge de este “atrapamiento” con el otro,
sin embargo ocasionalmente todo queda solo en eso, en un enamoramiento que,
por causas diversas, no llegó más allá, no logró superar los diferentes momentos
que concluyen, idealmente, en la estabilidad que el amor otorga, al menos por un
tiempo.

Es así como muchas veces el enamoramiento es sólo una fantasía producto de la


propia historia, deseos y carencias. Podemos agregar que, posteriormente al
flechazo, tenemos entonces el período del enamoramiento, mismo que debe, no
terminarse tal cual, sino evolucionar en algo más allá de ese momento imaginario
de “felicidad total y completa” con el otro.

“El deseo de que nada cambie nunca es arquetípico del enamoramiento, y si la


vivencia mágica y fusional no se adueña de la totalidad del sujeto, esto se debe a
la vigencia de otros funcionamientos del tipo del principio de realidad, a la
capacidad de establecer diferencias entre el otro real y el otro imaginado”
(Puget, 1997 p. 110). En un escenario a nivel imaginario, al otro se lo figura
completo, sin falta. Éste juego fantasioso es uno de los organizadores axiales del
enamoramiento.

Durante el enamoramiento, el fenómeno más importante “Consiste en que la


pareja se comporta de modo colectivo en consciente como si tratara de organizar
importantes procesos de defensa para ocultar o rehuir la falla que la amenaza,
más bien que para neutralizar o anular sus efectos, reforzando los esfuerzos de
cada uno para mantener fuera del campo de la conciencia toda percepción
desagradable y para mantener lo reprimido donde pudo haber estado durante la
luna de miel” (Lemaire 1979, p. 150).

29
Se considera que el amor es más estable, ya que crece de manera lenta y
progresiva. Está fundado sobre bases afectivas más sólidas y profundas.
Cuando se ha querido a alguien realmente, es difícil que se le deje de querer
de un día para otro, lo cual sí puede darse con el enamoramiento, cuya base es
más superficial, subjetiva y voluble, exponiéndolo a cambios radicales y arbitrarios,
incluso por motivos insignificantes. A la vez el enamoramiento se experimenta con
mayor intensidad y atracción, donde los componentes físicos y sexuales suelen
tener una relevancia mucho mayor que en el amor.

Es así como el enamoramiento puede aparentar egoísmo, y de acuerdo a su nivel


de intensidad, hasta convertirse en algo obsesivo, ya que si es probable que el
amor sea ciego, no hay duda de que el enamoramiento lo es, nubla el juicio crítico,
imponiendo al corazón sobre la razón.

30
1.3 TEORIA BIOLÓGICA

1.3.1 Proceso bioquímico

El resplandor y el brillo de una persona enamorada no son un concepto


metafórico, puesto que pueden observarse. Su causa es un estado de mayor
excitación y más intensa pulsación de órganos y tejidos” Lowen, 1990, p.21). Sí el
amor es una experiencia corporal, es bien entendido que la participación de este
en la vida tendrá por consecuencia una reacción o cambio o nivel químico
neuronal y fisiológico en el organismo de quien lo experimenta. El problema que
se presenta en el intento por comprender cuales son los cambios físicos externos
e internos de quien está enamorado parte del hecho simple que en nuestra
especie humana, al estar enamorado, no se suceden variaciones muy notorias
como lo es en algunas especies animales.

Para (Orlandini, 1998) la causa del enamoramiento reside en las moléculas


olorosas del tipo de las feromonas, que se originan en las glándulas apócrinas de
las axilas, los pezones y la región genital. Aunque no se haya demostrado la
existencia de feromonas en el hombre, la atracción erótica por los olores resulta
indudable. Los investigadores Cutler y Preti descubrieron que la esencia de sudor
axilar masculino, aunque no fue percibido como tal, normalizó los ciclos
menstruales de un grupo de mujeres de estudio. Se hizo evidente que las
moléculas no fueron sentidas conscientemente como olores, pero aun así,
resultaron capaces de modificar la fisiología reproductora femenina.

Los neuroquímicos explican el enamoramiento por cambios en hormonas y


endorfinas del tronco cerebral, el hipotálamo, y el lóbulo límbico del sistema
nervioso central. Se ha supuesto que el aumento de difeniletilamina, dopamina y
adrenalina se relaciona con el fenómeno del enamoramiento. En el estado
opuesto, el descenso de estos neurointermediarios explicaría el
desenamoramiento.

31
La clínica también parece confirmar la idea del origen químico de la pasión
amorosa: la manía alegre, que se interpreta como la consecuencia del aumento de
los neurointermediarios, se observa una exagerara actitud de galanteo y gran
facilidad para enamorarse a primera vista. El hipotálamo segrega la hormona
liberadora de hormona luteiniznate (LHRH) que actúa sobre la glándula hipófisis y
determina la liberación de hormonas sexuales que estimulan los ovarios y los
testículos. En animales la LHRH también actúa sobre el cerebro, donde
desencadena las conductas de cortejo y copulación. Se cree que la LHRH es uno
de los agentes hormonales que originan el enamoramiento humano.

El enamoramiento es todo un proceso químico que la antropóloga Fisher, H.


(2004) desarrolló junto con sus colegas Aron y Brown. Recaudaron datos sobre la
actividad cerebral mientras los sujetos perdidamente enamorados realizaban dos
tareas distintas: mirar una foto de su amado o amada y mirar una fotografía
<neutra> de un conocido que no genera sentimientos románticos positivos ni
negativos. Además, utilizaron un aparato de imagen por resonancia magnética
funcional (IMRf) para sacar fotos del cerebro.

El aparato de IMRf registra el flujo sanguíneo del cerebro. Se basa, en parte, en


un principio sencillo: las células cerebrales que están activas usan más sangre
que las partes del cerebro que están inactivas, ya que tienen que obtener el
oxígeno necesario para realizar su trabajo. Con esta máquina no era necesario
inyectar a los sujetos del experimento ningún contraste de color. Sin dolor.
Fisher junto con sus colegas asignaron una tarea de distracción para que el sujeto
no pensara en la persona amada. Así que les asignó una < tarea de distracción>,
este procedimiento se utiliza para mantener el cerebro libre de emociones.

Entre el momento en que miraban la foto de la persona amada que actuaba de


estímulo positivo y la foto neutra de algún conocido sin interés, a los sujetos del
experimento se les mostraba un número de varias cifras ( por ejemplo, 8.421) en
una pantalla y se les pedía que fueran contando hacia atrás de siete en siete a

32
partir de dicho número. El objetivo fue despejar la mente de sentimientos fuertes
entre la exposición al objeto de su amor y la exposición al estímulo neutro.

Era importante tomar en cuenta que los hombres y las mujeres enamoradas que
participaban en el experimento estuvieran seguros de que la fotografía de la
persona amada estimulara los sentimientos de amor romántico de forma más
efectiva que un olor, una canción, una carta de amor, un recuerdo o cualquier otro
objeto o fenómeno asociado con el amado.

Iniciaron el experimento seleccionando a aquellos que parecían estar


verdaderamente enamorados y dio a cada uno varios cuestionarios diseñados
para conocer su personalidad, sus sentimientos hacia la persona amada y la
duración, intensidad y el momento que vivía en su relación amorosa. Los citaron
una semana después al laboratorio llevando consigo objetos que les hicieran
sentir una intensa pasión romántica hacia el ser amado. Los estudiantes
regresaron con fotografías, cartas, mensajes de correo electrónico, tarjetas de
cumpleaños, grabaciones de música, perfumes, recuerdos escritos en hojas de
papel y anotaciones sobre hechos futuros que imaginaban. Los llevaban como si
fueran flores de cristal.

Cada sujeto fue preparado para el experimento, primero se les colocaban tres
electrodos en diferentes regiones del cuero cabelludo, conectando de esta manera
al participante con un electroencefalógrafo (EEG). Se les dijo a cada sujeto que
estos cables registrarían sus ondas cerebrales durante el experimento. Cuando en
realidad no era cierto, la maquina no estaba conectada. Este engaño era con el fin
de estimular la sinceridad de los voluntarios, después el participante se sentaba
enfrente de una pantalla de computadora donde s mostraba un icono que parecía
un termómetro vertical y se le daba una esfera rotativa manual que iba de cero a
los treinta grados. Girando este dial accionando por muelles, el sujeto podía elevar
el mercurio del termómetro. Cuando él o ella lo soltaban, volvía a cero. A este
aparato de respuesta por ordenador le llamaron “amorómetro”.

33
El experimento comenzó en primer lugar cuando le mostraban al sujeto la foto de
su amado o amada y después una foto neutra de otra persona del mismo sexo o
de un paisaje de la naturaleza. A continuación, cada participante leía una carta de
amor de su amado y luego un párrafo de un libro de estadística. En tercer lugar,
cada uno de los sujetos olía un perfume que le recordaba a la persona amada y
luego agua con alcohol de desinfectar. En cuarto lugar, se le pedía la sujeto que
<recordara> algún momento maravilloso pasado en compañía de la persona
amada y luego que se acordara de algún hecho intrascendente, como, por
ejemplo, la última vez que se había lavado el pelo. En quinto lugar, cada uno
escuchaba una canción asociada con su amado o amada y luego otra cantada por
los personajes del programa de televisión Plaza Sésamo. Por último se les pedía a
cada participante que imaginara un hecho futuro maravilloso junto a la persona
amada y luego un hecho cotidiano como lavarse los dientes. Y entre uno y otro
cometido se intercambiaba nuestra tarea de distracción: contar hacia atrás de
siete en siete, comenzando con alguno de los números de una secuencia de
varias cifras. La labor del sujeto experimental consistía en responder a cada
estímulo haciendo girar el dial del amorómetro para reflejar la intensidad de sus
sentimientos de pasión romántica.

Los participantes fueron once mujeres y tres hombres cuya media de edad se
situaba entre los dieciocho años y medio. Cuando se registraron sus respuestas y
se analizaron estadísticamente, los resultados fueron reveladores: los
sentimientos de intenso amor romántico se desencadenaban casi por igual por
medio de fotografías, canciones o recuerdos del ser amado.

Siguieron con la investigación y para el siguiente experimento descartaron a los


que llevaban algo de metal en la cabeza (en los labios, la lengua, la nariz,
piercings de cualquier tipo o aparatos dentales), ya que esto podría afectar al imán
de la máquina de IMRf. También excluyeron a los que sufrían claustrofobia, los
que estaban tomando algún tipo de fármaco antidepresivo que pudiera afectar a la
fisiología cerebral y a los hombres y mujeres zurdos. La organización cerebral

34
puede variar según la lateralidad y tenían que estandarizar la muestra lo más
posible.

Fisher, (2004) entrevistó a cada candidato, a veces hasta durante dos horas. Una
de sus primeras preguntas era siempre la misma, ¿cuánto tiempo llevas
enamorado? Y la segunda era ¿qué porcentaje del día y de la noche piensas en la
persona de la que estás enamorado (a)?, esta pregunta era elemental ya que el
pensamiento obsesivo es un ingrediente básico de la pasión romántica. Buscaron
participantes que pensaran en la persona amada durante casi todo el tiempo que
pasaban despiertos así como otras características, por ejemplo que suspiraran
más de la cuenta. Así mismo se les pedía que respondieran un cuestionario
llamado “escala del amor apasionado” que constaba de quince preguntas sobre el
amor romántico y que elaboraron los psicólogos Elaine Hatfield y Susan Sprecher.
Iniciaron el experimento generando confianza explicándoles que ya se había
probado el escáner IMRf del cerebro.

El procedimiento era el siguiente: acomodaban lo mejor posible al participante


dentro del escáner, un tubo de plástico largo, horizontal, cilíndrico, de color crema,
abierto en ambos extremos, que abarca desde más arriba de la cabeza hasta la
cintura. El sujeto se recostaba sobre una camilla dentro de esta máquina tubular,
en la semioscuridad, quedando treinta o sesenta centímetros de espacio de
separación por encima y a los lados de su cuerpo, dependiendo del tamaño de la
persona. Se pusieron unos cojines bajo sus rodillas para relajar la espalda, los
taparon con una manta, hicieron reposar su cabeza
sobre una almohada rígida para que permanecieran inmóviles durante el
experimento y les colocaron un espejo ligeramente inclinado sobre sus ojos. De
esta manera, el sujeto podía ver reflejada una pantalla en la que le iban mostrando
sucesivamente cada foto, así como el número de varias cifras con que realizaron
la tarea de distracción.

35
Realizaban los escaneos preliminares para establecer la anatomía básica del
cerebro, comenzaba el experimento de doce minutos. Primero el sujeto miraba la
fotografía de la persona amada en la pantalla durante treinta segundos mientras el
escáner registraba el flujo sanguíneo en distintas regiones cerebrales.

A continuación, el sujeto veía un número, por ejemplo el 4.673. Estos números


cambiaban con cada nueva presentación, pero la tarea de distracción siempre era
la misma. Durante cuarenta segundos, el sujeto debía contar mentalmente hacia
atrás de siete en siete. Luego, el participante miraba la fotografía neutra durante
treinta segundos, mientras se le volvía a escanear el cerebro. Por último, el sujeto
veía otro número, esta vez durante veinte segundos, y contaba mentalmente hacia
atrás de siete en siete.

Este ciclo (o su inverso) se repetía seis veces, lo que les permitía captar ciento
cuarenta y cuatro escáneres o imágenes de diferentes regiones cerebrales de
cada participante durante estas cuatro fases a las que fue sometido. Una vez
terminado el experimento, los volvieron a entrevistar, preguntándole cómo se
encontraban y qué había estado pensando durante todas las fases del test. Y
como agradecimiento les entregaban cincuenta dólares y una foto de su cerebro.

La máquina de IMRf que utilizaban muestra sólo la actividad del flujo sanguíneo en
unas regiones cerebrales concretas. Pero, dado que los científicos conocen qué
tipo de nervios son los que conectan las distintas regiones cerebrales, pueden
suponer cuáles son las sustancias químicas que están activas cuando unas
regiones cerebrales determinadas empiezan a brillar debido a un aumento de la
actividad.

Durante el experimento se activaron muchas de las partes del cerebro de los


enamorados, sin embargo, parece que hay dos regiones que resaltan.
Una de las regiones fue la cavidad del núcleo caudado. Se trata de una región
extensa, en forma de C, que se encuentra muy cerca del centro de nuestro

36
cerebro. Es primitiva; forma parte de lo que se llama el cerebro de los reptiles o
complejo R, debido a que esta región del cerebro evolucionó mucho antes de la
proliferación de los mamíferos, hace unos sesenta y cinco millones de años. Los
escáneres de los cerebros mostraron que había partes del cuerpo y de la cola del
núcleo caudado que se volvían especialmente activas cuando una amante miraba
la foto de su enamorado.

Los científicos sabían desde hace mucho tiempo que esta región cerebral dirige el
movimiento corporal. Pero hasta hace poco no habían descubierto que este
enorme motor forma parte del <sistema de recompensa> del cerebro, la red
mental que controla la excitación sexual, las sensaciones del placer y la
motivación para conseguir recompensas.

El caudado ayuda a detectar y percibir una recompensa, discriminar entre varias y


esperar a una de ellas. Genera la motivación para conseguir una recompensa y
planifica los movimientos específicos para conseguirla. El caudado también está
asociado al acto de prestar atención al aprendizaje. Los sujetos que no sólo
presentaban actividad en el caudado, sino que cuanto más apasionados eran, más
activo se mostraba éste.

Otro resultado fue la actividad del área ventral tegmental (AVT), una parte clave
del sistema de recompensa del cerebro. El AVT es la veta madre de las células
que generan la dopamina. Con sus axones en forma de tentáculos, estas células
nerviosas distribuyen la dopamina a numerosas regiones cerebrales, incluido el
núcleo caudado. Y cuando este sistema de riego por aspersión envía dopamina a
muchas regiones cerebrales, produce una atención concentrada además de una
energía intensa, una motivación centrada en conseguir una recompensa y
sentimientos de euforia e incluso manía, es decir, los sentimientos básicos del
amor romántico.

37
Regularmente los amantes pasan toda la noche hablando hasta el amanecer,
escriben poemas estrafalarios y mensajes de correo electrónico muy reveladores.
Anegados por substancias químicas desencadenantes de la concentración, la
energía y el vigor, los enamorados sucumben al impulso del cortejo.

La dopamina circula por el núcleo caudado y otras zonas del sistema de


recompensa del cerebro, una red cerebral primordial hace al amante centrar su
atención en el premio más importante de su vida, una pareja que transmita su
A.D.N. para toda la eternidad. Fisher (2004) descubrió en sujetos con una relación
más larga mostraron también actividad en la corteza cingulada anterior y en la
corteza insular.

La circunvolución cingulada anterior es una región en la que interactúan las


emociones, la atención y la memoria relacionada con el trabajo. Algunas partes
están asociadas con estados de felicidad, otras con la propia conciencia del
estado emocional de cada uno y la capacidad de evaluar los sentimientos de otras
personas durante la interacción social; algunas se asocian con las reacciones
emocionales y con la valoración de la recompensa.

La corteza insular recoge los datos precedentes del cuerpo referentes al tacto y la
temperatura externos, así como los dolores internos y actividad del estómago, los
intestinos y otras vísceras. En esta parte del cerebro se registran las <mariposas>
en el estómago, la aceleración del latido cardiaco y muchas otras reacciones del
cuerpo. Algunas partes de la corteza insular también procesan las emociones. A
medida que una relación se alarga, las regiones cerebrales asociadas con las
emociones la memoria y la atención empiezan a responder de forma diferente.

El amor romántico es extraordinariamente difícil de controlar: es más fácil que


controlen la sed, por ejemplo, que una emoción como el enfado. El amor
romántico constituye una necesidad, un ansia. Así como un sujeto necesita
comida, agua; el enamorado siente que necesita al ser amado.

38
1.3.2 Sustancias implicadas en el enamoramiento:

Dentro del proceso químico del enamoramiento se encuentran sustancias que


sobresalen como son la dopamina, serotonina, norepinefrina, finiletinamina y
oxitocina.
Fisher, (2004) explica que cuando se elevan los niveles de dopamina en el cerebro
producen una gran concentración de atención, así como una motivación
inquebrantable y una conducta orientada a un objetivo. Estas características son
clave para el amor romántico. Los amantes se concentran intensamente en el
amado, excluyendo a menudo todo lo que les rodea. De hecho, se concentran de
tal modo en las cualidades del ser amado que pasan por alto fácilmente sus
características negativas, adorando incluso las experiencias y los objetos
específicos que han compartido con la persona amada.

Las personas locamente enamoradas consideran al amado como algo novedoso y


único. Y la dopamina ha sido asociada con el aprendizaje de los estímulos
novedosos, algo que resulta clave en el amor romántico es la preferencia del
amante por el ser amado.

El éxtasis es otra característica destacada de los amantes, algo que parece


también estar asociado con la dopamina.

Las concentraciones elevadas de dopamina producen los siguientes efectos:


 Euforia
 Aumento de energía,
 Hiperactividad
 Insomnio
 Pérdida de apetito
 Temblores
 Una aceleración de los latidos del corazón y de la respiración.

39
 Obsesión
 Ansiedad o miedo

La intervención de la dopamina puede incluso explicar por qué los hombres y


mujeres enamorados se vuelven tan dependientes de su relación romántico y
porqué ansían la unión emocional con su amado. La dependencia y el ansia son
síntomas de adicción, y todas las adicciones importantes están asociadas con
altos niveles de dopamina. El amor romántico es una adicción; una feliz
dependencia cuando el amor es correspondido y una ansiedad dolorosa, triste y a
menudo destructiva cuando se ve rechazado.

La dopamina puede ser el combustible que alimenta los denominados esfuerzos


del amante cuando éste siente que su relación amorosa está en peligro. Cuando la
recompensa se demora, las células que producen la dopamina en el cerebro
aumentan su trabajo, bombeando mayores cantidades de este estimulante natural
para proveer de energía al cerebro, centrar la atención e impulsar al afectado a
luchar más aún por alcanzar su premio: en este caso, ganarse el corazón de la
persona objeto de su amor.

Incluso el anhelo de tener una relación sexual con el amado puede estar
indirectamente relacionado con unos niveles altos de dopamina. Cuando la
dopamina en el cerebro aumenta, se producen con frecuencia mayores niveles de
testosterona, la hormona del deseo sexual.

La norepinefrina es una sustancia química derivada de la dopamina. Los efectos


de la norepinefrina son variados, dependiendo de la parte del cerebro que se
active. Sin embargo, el aumento de los niveles de este estimulante produce por lo
general euforia, energía excesiva, insomnio y pérdida del apetito. El aumento de
los niveles de norepinefrina también podría contribuir a explicar por qué el amante
puede recordar los detalles más mínimos acerca del comportamiento de su ser

40
amado y de los preciados momentos que pasó junto a él, pues esta sustancia está
asociada con un aumento de la capacidad de recordar estímulos nuevos.

Maratzzi, (2006) midió los niveles de serotonina en la sangre de 24 personas que


se habían enamorado en los últimos seis meses y que habían experimentado un
obsesión por el objeto de su afecto durante al menos cuatro horas todos los días.
La serotonina es, tal vez, nuestro neurotransmisor “estrella”, al que alteran los
medicamentos psiquiátricos: Prozac, Zoloft y Paxil. Desde hace mucho, los
investigadores ha conjeturado que la gente que padece el trastorno obsesivo-
compulsivo (OCD, por sus siglas en inglés) presenta un “desequilibrio” de
serotonina. Parece que los medicamentos con como el Prozac alivian el OCD al
incrementar la cantidad del neurotransmisor disponible en las conexiones entre
neuronas.

Marazziti comparó los niveles de serotonina de los enamorados con los de un


grupo de personas que sufrían OCD y con los de otro grupo que estaba libre de
pasión y de enfermedades mentales. Los niveles de serotonina tanto en la sangre
de los obsesivos como en la de los enamorados eran 40% más bajos que los de
los individuos normales. De modo que el amor y el trastorno obsesivo-compulsivo
podrían tener un perfil químico similar.

Para Fisher, (2006) el consumo de medicamentos como el Prozac pone en peligro


la capacidad de enamorarse y de permanecer enamorados. Al embotar el águido
filo del amor y la libido asociada con él, las relaciones se estancan. Se presentó un
caso en el cual una pareja que estaba a punto del divorciarse. La esposa tomando
un antidepresivo. Luego comenzó a tener orgasmos nuevamente, sintió otra vez
atracción física por su marido, y ahora están enamorados de nuevo.

Lewis, (2006) plantea la hipótesis de que el amor romántico está enraizado en


nuestras primeras experiencias infantiles con la intimidad, con la manera en que
se sienten al ser amamantados o con el rostro de nuestra madre: situaciones de

41
comodidad pura, sin conflicto, que se graban en nuestro cerebro y que
incesantemente intentamos recuperar de adultos. De a acuerdo con esta teoría,
aman a quien aman no tanto por el futuro que esperan construir, sino por el
pasado que desean recobrar.

Hay otra hipótesis en la cual tienden a escoger a la pareja simplemente por


cuestión del olfato. Wedekind, (2006) realizó un experimento en Suiza, en donde
utilizó camisetas sudadas. Pidió a 49 mujeres que olieran las prendas que
anteriormente habían vestido hombres que no conocían y eran poseedores de una
variedad de genotipos que influyen tanto en el olor corporal como en el sistema
inmunológico. Luego les pidió a las mujeres que determinaran cuáles camisetas
olían mejor y cuáles peor. Lo que Wedekind encontró fue que las mujeres
preferían el olor de las camisetas que habían portado hombres cuyo genotipo era
diferentes a ellas, un genotipo que quizás esté relacionado con un sistema
inmunológico poseedor de algo que el de ellas no tiene.

Para Fisher (2006) la novedad dispara la dopamina en el cerebro, lo que puede


estimular los sentimientos de atracción. Si el corazón palpita en presencia del otro,
se pueden percatar que no es porque están nerviosos, sino porque lo aman.

La diferente correlación entre las numerosas características del amor romántico,


así como los efectos de estas tres sustancias en el cerebro, llevaron a Fisher a
elaborar la hipótesis siguiente: “este fuego en la mente es provocado por unos
niveles elevados de dopamina o de norepinefrina, o de ambas a la vez, así como
por la disminución de los niveles de serotonina. Tales sustancias químicas forman
el eje central del amor obsesivo, apasionado, romántico” (Fisher, 2004 p. 74).
Aumenta la producción de la dopamina, responsable de la capacidad de desear
algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer. La combinación en el
cerebro de dopamina, feniletilamina, compuesto de la familia de las anfetaminas, y
oxitocina provoca aumento de energía por ello los enamorados pueden
permanecer horas teniendo relaciones sexuales sin experimentar cansancio.

42
Dopamina, feniletilamina y oxitocina provocan hiperactividad, insomnio, pérdida de
apetito, temblores, aceleración de los latidos del corazón y de la respiración,
motivación y conductas centradas en un objetivo.

Las etapas químicas del amor según García-Escamilla (2005) son: lujuria,
atracción y vínculo.

 Lujuria. Predomina la testosterona por lo que prevalece el deseo de sexo.


 Atracción. Predomina la dopamina y la norepinefrina, que llevan a una
etapa hacia una relación apacible, duradera y segura.

Si el amor es obsesivo, hay falta de apetito y de concentración, e insomnio. Las


personas “enfermas de amor” tienen las mismas reacciones que el trastorno
obsesivo compulsivo: bajos niveles cerebrales de serotonina, que es la sustancia
química fabricada por el cuerpo para soportar situaciones estresantes.

Si la persona está bajo el influjo del alcohol, disminuyen los niveles de serotonina
en el cerebro, creando la ilusión de que la persona que se encuentra en la otra
punta del bar es el amor de su vida.

Quienes tienen decepciones amorosas, tienden a devorar grandes cantidades de


chocolate, alimento rico en feniletilamina, que ayuda a renivelar el síndrome de
abstinencia causado por falta de esa sustancia.

La oxitocina es otra hormona sexual del hipotálamo que se libera en la parte


posterior de la glándula hipófisis. Este péptido actúa sobre la misma ocasionando
la eyección de leche, influye sobre la contracción del útero en el parto; es capaz
de contraer la próstata, modifica la glucosa de la sangre, actúa sobre el tronco
cerebral y el lóbulo límbico provocando conductas maternales y se ha supuesto
que también se relaciona con el enamoramiento. Durante el orgasmo el nivel de
oxitocina aumenta cinco veces en el plasma sanguíneo (Orlandini, 1998).

43
1.3.3 Desenamoramiento

Biológicamente hablando, las razones por las que el amor se apaga lentamente
pueden hallarse en la forma en que nuestro cerebro responde a la profusión y flujo
de dopamina que acompañan la pasión y que nos hace volar. Los adictos a la
cocaína dicen, que el cerebro se adapta a recibir droga en exceso. Quizás las
neuronas se vuelven insensibles y necesitan más y más.
Es importante tomar en cuenta que el enamoramiento puede disminuir porque es
un estado químico alterado que podría ser equiparable a una enfermedad mental o
la euforia inducida por las drogas, exponerse demasiado tiempo podría ocasionar
trastornos psicológicos y más (Slater, 2006).

La depuración de la dopamina es más tardada en el cerebro femenino por ello la


mujer tarda en recuperarse cuando termina una relación, por ejemplo en una que
duró 3 años, el tarda 28 días en regresar a la dopamina basal, y ella hasta tres
meses: esta es una situación que nos hace diferentes en cuanto a la motivación y
a al concebir una relación interpersonal.

En cuanto a la oxitocina la cual está más presente en las mujeres que en los
hombres: nacemos por oxitocina nos amamantamos con ella, es afectivo entre la
madre y el hijo y cuando crecemos nos abraza a la familia. Si una persona logra
que otra tenga oxitocina con ella, difícilmente se irá de su lado, porque las
personas se van al no haber apego (Calixto 2012).

44
CAPITULO 2

DUELO

El duelo es un proceso dinámico en el tiempo que se caracteriza por una


secuencia de etapas con unos rasgos y funciones específicos. La función del
proceso es elaborar el impacto de la pérdida y adaptarse a la nueva situación.

2.1 Antecedentes

Para Freud (1917) el duelo es un proceso normal, ya que a pesar de que sus
manifestaciones son desadaptativas, éstas serán superadas con el paso del
tiempo. El duelo entonces es la reacción ante la pérdida de la persona amada o
del objeto que haga las veces de objeto amado. El examen de realidad es
importante porque hace que el individuo vea que el objeto amado ya no está, y
que es necesario que logre desligarse de él. El duelo entonces es un proceso
largo y doloroso, porque el objeto amado sigue existiendo dentro del mundo
psíquico de la persona.

Melanie Klein (1940) habla de que el niño, desde su temprana infancia, pasa por
estados de duelo similares a los que podría pasar la persona adulta. Los
mecanismos defensivos más importantes presentes en el proceso de duelo, según
Klein, son la negación y la idealización del objeto perdido. Sin embargo, el sufrir
por el objeto amado lleva a la experiencia, la cual se vuelve un incentivo para
poder separarse del objeto perdido.

En la edición de 1990 del diccionario sobre términos y conceptos psicoanalíticos


editado por Moore y Fine, el duelo se define como:

El proceso mental mediante el cual el equilibrio psíquico propio se restaura


tras la pérdida de un objeto de amor [...] Es una respuesta normal ante cualquier
pérdida significativa. El afecto fundamental del duelo es doloroso y habitualmente se
acompaña por pérdida de interés en el mundo externo, preocupaciones con

45
reminiscencias del objeto y una disminución de la capacidad para realizar nuevos
investimientos
[...] El trabajo del duelo incluye tres fases sucesivas, interrelacionadas de
forma en que el fracaso en una afecta a la siguiente: 1) comprensión, aceptación y
confrontación con la pérdida y sus circunstancias. 2) el duelo propiamente dicho,
que incluye una retirada de la vinculación y una identificación con el objeto perdido
y 3) reasunción de la vida emocional en armonía con el propio nivel de madurez, lo
cual frecuentemente implica el establecimiento de nuevas relaciones.

Para Bowlby (1993) el duelo es una serie de procesos psicológicos que se ponen
en marcha debido a la pérdida de una persona amada, incluye procesos
conscientes e inconscientes que ponen en marcha mecanismos de defensa. El
duelo es una de las experiencias más penosas por las que un ser humano puede
pasar (Bowlby, 1993), donde el trauma psicológico es equivalente a sufrir una
herida grave.

Según Roach (1997) son reacciones psicológicas, sociales y somáticas hacia la


percepción de la pérdida. Es una expresión de intenso dolor como resultado de
una pérdida, real o imaginaria, que se manifiesta con diversas intensidades,
incluso puede sorprender la magnitud de los sentimientos experimentados. Es
universal, inevitable e innegable.

Tizón (2004), menciona que una perspectiva completa y actualizada del duelo y
los procesos de duelo ha de entenderlos como fenómenos que:

1) Rompen o alteran patrones de vinculación establecidos previamente.


2) Alteran el mundo interno: recuerdos, vivencias, experiencias, relaciones
interiorizadas, relaciones de objeto.
3) Alteran, provisionalmente, las capacidades y expresiones yoicas.
4) Se expresan y fundamentan a nivel psicosomático.
5) Se expresan y apoyan a nivel sociocultural.
6) Incluyen una serie de movimientos entrópicos y negentrópicos.

46
7) Poseen resultados entrópicos y negentrópicos: pueden producir un
aumento en la ansiedad, el sufrimiento, el dolor, la enfermedad, la
desestructuración psicosocial, marginación, o bien, a medio y largo plazo,
dar lugar a una mayor organización, integración y creatividad.

El duelo implica una expresión social y una relación interpersonal; es un término


utilizado para referirse al periodo en el que se muestran a nivel psicológico,
biológico o social fenómenos mentales o conductuales relacionados con la
pérdida, y procesos de duelo para el conjunto de fenómenos psicológicos
(conductuales, emocionales, cognitivos y psicosociales) que llevan desde la
pérdida afectiva a la elaboración del duelo.

2.2 Fases del Duelo

2.2.1 Fases del duelo de Schneider

Schneider (1984) propone que la naturaleza del duelo es marcada por varias
fases, las cuales varían en orden, intensidad y duración, dependiendo de la
pérdida específica y de cada individuo. Las ocho fases descritas por Schneider
son:
 Conciencia inicial
Usualmente indica el comienzo del proceso de duelo, es el momento en que la
realidad de la pérdida alcanza la conciencia de la persona. Cuando la realidad de
la pérdida alcanza a la persona, ésta experimenta un impacto, tanto mental como
físico, debido a la intrusión de la nueva realidad.

 Resistencia
Descrita por Schneider (1984) como una estrategia de afrontamiento en la cual la
persona lleva a cabo conductas y desarrolla creencias que intentan encontrar
algún modo de prevenir, superar o revertir la pérdida. Muchas veces se cree que
solamente aguantando las embestidas emocionales del proceso de duelo, éste se
superará.

47
 Dejar ir
En esta fase, hay un intento de la persona por devaluar el verdadero impacto de la
pérdida en su vida. Schneider (1984) plantea que el dejar ir como una estrategia
de afrontamiento está relacionada con un locus de control externo, con la creencia
de que el individuo está desamparado ante una fuerza que no puede controlar
(destino, Dios, etc.), y así restarle valor al no poder hacer algo ante la situación.

 Conciencia de la pérdida
Ocurre cuando la persona que ha sufrido la pérdida ya no es capaz de evitar dicha
realidad. Tiene que reconocer que lo que se ha perdido no regresará y que esto no
puede ser ignorado. Durante esta fase se pueden experimentar sensaciones de
desamparo, privación o desesperación. El propósito de esta fase es que la
persona que sufre la pérdida adquiera el conocimiento, mientras pueda tolerarlo,
del significado y la magnitud de la pérdida. En esta fase se pone a prueba la
capacidad de la persona de entender, aceptar y controlar sus sentimientos
respecto a la pérdida.

 Adquirir perspectiva
Hay tres maneras en las que el proceso de duelo puede encaminarse, dichas
maneras se presentan en la fase de la adquisición de perspectiva. La primera es
regresar a las fases de resistencia o dejar ir, esto puede ocurrir porque la persona
no se cree capaz de seguir tolerando el dolor y el sufrimiento, se considera
incapaz de completar el proceso de duelo. La segunda manera es cuando la
persona se salta el proceso y la elaboración del duelo, se resigna, acepta la
pérdida sin necesidad de entenderla, no busca ni le interesa el crecimiento y
aprendizaje que vienen con el proceso de duelo, simplemente le interesa dejar de
sentir dolor lo antes posible. La tercera manera es cuando la persona empieza a
experimentar una motivación de cambio y crecimiento, se compromete a
solucionar y elaborar su proceso de duelo en orden de permitirse reinvertir su
energía en sí mismo.

48
 Resolver la pérdida
Esta fase permite a la persona superar la experiencia pasada, que ha terminado y
ya no es parte de su vida. La persona puede elegir entre seguir evitando la
realidad de la pérdida o aceptarla. La dirección de la elección va a depender de
qué tan completa está la conciencia de la pérdida y que tan capaz o motivada se
siente la persona para resolverla.

 Reformular la pérdida
Esta fase refuerza la continuidad de la autoconfianza y la autoconciencia que
resulta de una adecuada elaboración del duelo. La energía que la persona
utilizaba para seguir atada al pasado ahora puede ser utilizada para desarrollar el
potencial y crecimiento, así como en la búsqueda de nuevos retos. Cuando la
persona logra ver la pérdida desde otra perspectiva, existe una sensación de
libertad.

 Transformar la pérdida
El propósito de esta última fase es permitir a la persona estar abierta a todas las
fuentes de experiencia y conocimiento, así como tener una nueva perspectiva de
la pérdida. Es en esta fase donde la pérdida del ser amado se toma como parte de
la vida y al duelo como una situación de crecimiento que es parte de la experiencia
humana.

2.2.2 Tareas del duelo de Worden

Worden (2004) emplea el término de Tareas del Duelo, ya que considera que el
término de fases implica pasividad por parte de la persona, algo por las que la
persona en duelo invariablemente atraviesa. Menciona que el término de tareas se
refiere a que la persona sea activa y su mejoría está en sus manos, dando una

49
sensación de fuerza y esperanza, al mismo tiempo que contempla las influencias
del exterior en el proceso de duelo.

Tarea I: Aceptar la realidad de la pérdida

Después de la pérdida siempre hay una sensación de que no es verdad, la primer


tarea del duelo es afrontar la realidad de la pérdida, darse cuenta que la
separación es real. Algunas personas niegan la realidad y se quedan bloqueadas
en la primera tarea. La negación de la realidad puede ir desde una ligera distorsión
hasta el engaño total. Otra manera de protegerse que tienen las personas que han
sufrido una pérdida es negar el significado de ésta, así, la pérdida se ve menos
significativa de lo que en realidad es.
Llegar a aceptar la realidad de la pérdida toma tiempo, debido a que no es sólo
una aceptación cognitiva, también es una aceptación emocional.

Tarea II: Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida

No todo el mundo experimenta el dolor con la misma intensidad emocional, ni lo


siente de la misma manera. Las personas que sufren la pérdida de un ser amado
no suelen estar preparadas para afrontar la fuerza y la naturaleza de las
emociones que surgen. Esto las lleva a generar negación ante sus sentimientos,
bloqueándolos y negando el dolor. Evitan pensamientos dolorosos para evitar
sentir la disforia asociada con el duelo. Sin embargo, antes o después, aquellos
que evitan todo duelo consciente sufren un colapso (Bowlby, 1993).
Si bien es importante trabajar con el dolor en el duelo, no se deben olvidar otras
emociones como angustia, ira, culpa y soledad.

Tarea III: Adaptarse al medio donde la persona amada está ausente

Existen tres áreas de adaptación que se ven trastocadas después de la pérdida de


la persona amada: las adaptaciones externas, cómo influye la pérdida en la

50
cotidianeidad de la persona que la sufrió, hacer conscientes los roles que
desempeñaba la persona perdida y que ahora toca desempeñar a la persona que
sufrió la pérdida; las adaptaciones internas, cómo influye la pérdida en la imagen
que la persona tiene de sí misma, el redefinirse y preguntarse ¿qué quiero hacer
ahora?; y las adaptaciones espirituales, cómo influye la pérdida en las creencias,
valores y supuestos que tiene la persona. En la tarea III las personas deben
asumir los roles a los que no están acostumbradas, desarrollar habilidades nuevas
y seguir adelante con un nuevo sentido de sí mismas y del mundo.

Tarea IV: Recolocar emocionalmente a la persona perdida y continuar viviendo

Al principio se tenía la idea de que la energía emocional que se tenía en la


persona perdida debía retirarse y reinvertirla en otra relación, ahora se sabe que
las personas no se desvinculan de la persona perdida sino que buscan desarrollar
unos vínculos continuos (Klass, Silverman y Nickman, 1996) con ella. La cuarta
tarea del duelo se centra en encontrar un lugar para la persona perdida que le
permita a la persona que sufrió la pérdida seguir vinculada con ella de un modo
que le favorezca seguir con su vida. La cuarta tarea se entorpece cuando se
mantiene igual el vínculo del pasado, en lugar de formar unos nuevos.

Para algunas personas esta tarea es la más difícil de completar, el resignificar el


vínculo no sólo significa deconstruir para construir de nuevo, sino ir en contra de lo
que socialmente es reconocido y validado.

2.2.3 Fases del duelo de Bowlby

En el transcurso del tiempo, semanas o meses, las respuestas de las personas


ante la pérdida de un ser querido pasan por una serie de fases. Se hace referencia
al hecho de que la relación original sigue presente en la vida emocional de las
personas, ocupando un lugar central, lo cual explica el anhelo y la búsqueda, la

51
rabia y la desesperanza, así como la posterior aceptación de la pérdida. De
antemano se aclara que los límites entre ellas no son claros y cualquier persona
puede oscilar entre dos de ellas. Sin embargo, se puede discernir una secuencia
general:

 Fase de embotamiento de la sensibilidad


Se caracteriza porque la persona se siente aturdida, y a veces, en niveles
variables, con incapacidad de aceptar la realidad. Se puede seguir con la
normalidad de la vida, pero es probable que se sienta tensión, temor o episodios
de emoción intensos.

 Fase de anhelo y búsqueda de la figura perdida


Al paso del tiempo se comienza a percibir, aunque sea sólo de forma episódica, la
realidad de la pérdida, lo cual produce anhelo, congoja y llanto, combinado con
pensamientos obsesivos y una tendencia a interpretar estímulos como indicios de
que la persona perdida volverá o ha vuelto.

Otra característica común de esta segunda fase es el enojo, y no implica que el


curso del duelo sea adverso. Son comunes los súbitos estallidos de cólera, ya sea
hacia quienes se cree que son responsables de la pérdida o hacia quienes
intentan proporcionar consuelo, ya que uno de los primeros impulsos de quien ha
sufrido una pérdida es buscar a otros que proporcionen ayuda no para superar la
pérdida, sino para recuperar a la persona perdida.

Bowlby (1993) considera que en esta fase la persona alterna entre dos estados de
ánimo, primero, la consideración de que la pérdida es real, con el dolor y anhelo
desesperanzado que implica; segundo, la incredulidad y la esperanza de que todo
se arreglará, así como la búsqueda y el deseo de recuperar a la persona perdida.

52
La búsqueda de la persona perdida lleva entonces a buscar estímulos que se
identifiquen con los recuerdos de la persona tal como era. Los componentes de
esta secuencia de búsqueda son los siguientes: (Bowlby, 1993)

 Movimientos inquietos y exploración del medio


 Pensamientos intensos sobre la persona perdida
 Desarrollar una actitud perceptual, es decir, estar en disposición de percibir
cualquier estímulo que sugiera la presencia de la persona al mismo tiempo
que se dejan de lado los estímulos que no lo sugieran
 Dirigir la atención hacia los lugares en los que existe la posibilidad de que la
persona se encuentre
 Llamar a la persona perdida

Cada uno de estos componentes aparece tanto en hombres como en mujeres que
han sufrido una pérdida, sin importar si existe o no una conciencia clara de su
necesidad de buscar y recuperar.

Esta continua necesidad de buscar y recuperar disminuye con el paso del tiempo y
varía de una persona a otra.

 Fase de desorganización y desesperanza y fase de reorganización


Es necesario que la persona que ha sufrido la pérdida sea capaz de tolerar el
anhelo, la búsqueda y el deseo de recuperación, el análisis interminable del cómo
y el porqué de la pérdida, y el enojo hacia todo aquel que se cree responsable;
así, gradualmente llega a reconocer y a aceptar que la pérdida es irremediable y
es necesario reorganizar su vida. Solo así es posible que comprenda que sus
patrones de conducta previos se han vuelto inapropiados y desadaptativos, y que
es necesario forjarlos de nuevo.

Como es necesario deconstruir los patrones de pensamiento, conducta y


sentimiento previos, la persona que ha sufrido la pérdida puede sentir que nada

53
podrá salvarse y caer en depresión, angustia o apatía; sin embargo, poco a poco
la persona empieza a examinar la nueva situación en la que se encuentra, a
considerar posibles maneras de enfrentarla y a darse cuenta de las nuevas
posibilidades que implica, así, empieza a construirse una nueva definición de sí
misma y de su situación. Esta redefinición de sí mismo es dolorosa como decisiva,
ya que significa renunciar a la esperanza de recuperar a la persona perdida, al
mismo tiempo que si no se logra dicha redefinición no será posible trazar planes
para el futuro.

Es importante señalar que la redefinición de sí mismo y de la situación no implica


una mera liberación o eliminación de afecto, sino un proceso de remodelación de
los modelos representacionales internos a fin de adaptarlos a los cambios que se
han producido en la vida de esa persona (Bowlby, 1993). Una vez que se ha
llegado a este punto, la persona tiene que desempeñar nuevos roles y desarrollar
nuevas habilidades, y cuanto más éxito tenga en estas tareas, más confianza e
independencia empieza a sentir.

2.2.4 Fases del duelo de Kübler-Ross

Primera fase: Negación


Kübler-Ross (2005) considera la negación como una manera sana de enfocar la
situación incómoda y dolorosa, ya que la persona no se encuentra lista para
encarar la realidad, funciona como amortiguador de la realidad de la separación.
Permite movilizar a la persona para que active otras defensas menos radicales.
Generalmente es una defensa provisional que será sustituida por una aceptación
parcial.

Segunda fase: Ira


Posterior a la negación está la ira, sentimientos de rabia y resentimiento aparecen
debido a que la negación no puede contenerlos. Se buscan culpables,

54
responsables de la situación que la persona está viviendo. Esta ira es una
expresión de la necesidad de la persona de retomar control sobre la situación.
Aunque esta ira en un inicio puede funcionar como ímpetu para moverse a otras
fases, es importante notar que si no se trabaja adecuadamente, puede estar
presente y entorpecer el proceso.

Tercera fase: Negociación


Esta fase se caracteriza por el intento de hacer un trato para que la situación se
revierta o lo inevitable se alargue lo más posible, generalmente los tratos que las
personas hacen se relacionan con situaciones que les generan culpa.

Cuarta fase: Depresión


Cuando la persona no puede seguir negando la pérdida y empieza a darse cuenta
de la realidad, aparece la depresión. Aquí, la realidad alcanza la conciencia de la
persona, llenándola de una sensación de pérdida. Cae en cuenta que la pérdida
ha sucedido y nada puede hacer que cambie esa situación. Esta etapa viene
acompañada por las sensaciones de soledad y aislamiento.

Quinta fase: Aceptación


Es un tiempo de paz relativa, no es una aceptación a regañadientes. Viene con la
aceptación de los términos de la situación, es decir, en qué posición se encuentra
la persona para seguir adelante con su vida. Se cree que en esta etapa las
interacciones sociales vuelven a la normalidad, sin embargo, es lo contrario, las
personas en esta etapa tienden a distanciarse de ellas, debido a la necesidad de
reencuentro y reconstrucción personal.

Cabe destacar que la única cosa que generalmente persiste a lo largo de todas la
fases es la esperanza, no una esperanza de que la situación de la pérdida se va a
revertir, sino una esperanza de que la situación de la pérdida se solucionará y la
persona saldrá avante. Es esta esperanza que da energía a la persona a seguir
avanzando en su proceso de duelo. Sin embargo, a veces es opacada por otros

55
sentimientos, como la ira, la tristeza o la culpa, llegando al grado de prácticamente
borrarla por completo.

Hay ocasiones en que a la persona puede serle de particular dificultad enfrentarse


al proceso de duelo, ya sea por factores internos (personalidad) o factores
externos (circunstancias sociales). Esta dificultad puede sortearse y seguir con el
proceso, o puede estancarse y derivar en un duelo complicado.

2.3 TIPOS DE DUELO

2.3.1 Duelo amoroso


Una de las pioneras en el estudio del duelo fue Elisabeth Kübler-Ross, ya que
contribuyó enormemente en el desarrollo de los conceptos y teorías sobre el duelo
en los pacientes moribundos. Sin embargo, hay una gran similitud cuando
hablamos del desenamoramiento. Éste, cuando es irreversible como la muerte,
tiene que poder ser aceptado. Esto requiere una preparación, se necesita cierto
tiempo para que la persona esté preparada para la despedida. A veces
quisiéramos no tener que despedirnos, o hacer una despedida rápida, pero las
emociones y el cuerpo lo impiden.
El concepto de duelo forma también parte del proceso amoroso, todo proceso
implica cambios, los cambios implican dejar cosas, el dejar cosas implican dolor,
duelo.
Se viven duelos durante el proceso amoroso, el cambio de la idealización del
enamoramiento hacia el realismo que implica la vivencia del amor trae consigo un
duelo; o las crisis de pareja, son también un duelo.
Con la ruptura de la relación amorosa se vive un duelo más, y como todos los
duelos, va a ayudar no sólo a superar la situación dolorosa, sino también a
cambiar o a estar abierto a los cambios. Sobrevivir a la pérdida de un ser amado
es una experiencia complicada. Muchas personas no están preparadas para
soportar la intensidad de los sentimientos que toman control de sus vidas.

56
2.3.2 El duelo complicado
El duelo complicado se manifiesta de varias formas y se le conoce por diferentes
nombres, sin embargo, se elija como se elija llamarlo el duelo complicado es “la
intensificación del duelo al nivel en que la persona está desbordada, recurre a
conductas desadaptativas, o permanece inacabablemente en este estado sin
avanzar en el proceso del duelo hacia su resolución. […]

Implica procesos que no van hacia la asimilación o acomodación sino que, en su


lugar, llevan a repeticiones estereotipadas o a interrupciones frecuentes de la
curación” (Horowitz, 1980, 1.157 p.).

2.4 MANIFESTACIONES DUELO

Las manifestaciones del duelo no son directas, universales, generalizables, si no


que vienen medidas por la cultura. Los ritos del duelo se diferencian según éstas
hasta llegar incluso a situaciones extremas como, por ejemplo, en el grado y forma
de expresión de la tristeza, la pena y el drama.

Pollock (1961) llego a conclusiones similares a las de Bowlby: Los procesos de


duelo están biológicamente asentados, se han desarrollado con la evolución para
asegurar la supervivencia ante las separaciones y pérdidas.

La medicalización de la vida y la sociedad posteriores parecen estar conllevando


un nuevo modelo de duelo: las expresiones, molestias y pesares que provoca han
de ser inhibidas para no consternar demasiados a los ciudadanos.

El duelo puede pasar a ser un estado mórbido que debe ser tratado, acortado,
borrado.

57
En algunas ocasiones el proceso de duelo llega a compararse con el trastorno
adaptativo en el cual la característica esencial es el desarrollo de los siguientes
criterios

A. La aparición de síntomas emocionales o comportamentales en respuesta a un


estresante identificable tiene lugar dentro de los 3 meses siguientes a la presencia
del estresante. B. Estos síntomas o comportamientos se expresan, clínicamente
del siguiente modo: 1. Malestar mayor de lo esperable en respuesta al estresante
2. Deterioro significativo de la actividad social o laboral (o académica). C. La
alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno
específico y no constituye una simple exacerbación de un trastorno preexistente.
D. Los síntomas no responden a una reacción de duelo. E. Una vez ha cesado el
estresante (o sus consecuencias), los síntomas no persisten más de 6 meses.
Especificar si: Agudo: si la alteración dura menos de 6 meses. Crónico: si la
alteración dura 6 meses o más. Los trastornos adaptativos son codificados según
el subtipo, que se selecciona de acuerdo con los síntomas predominantes. El
estresante específico puede señalarse en el Eje IV.

Sin embargo la American Psychiatric Association, en su Manual Diagnostico y


Estadístico de los Trastornos Mentales (1995) (citado en Tizón 2006) diferencia
entre duelo y trastorno adaptativo mediante tres argumentos:

1) Una definición restringida de duelo, equiparándolo a un solo tipo de duelo:


el luto o duelo social por la muerte de seres allegados.
2) Una insistencia en patologizar los procesos adaptativos.
3) Sin embargo, cuando leemos los criterios de trastorno adaptativo, está claro
que son perfectamente aplicables en muchos duelos, en el sentido no
restringido del término, y que eso pone en cuestión algunos de dichos
criterios. Por ejemplo el criterio B. 1. : ¿quién y cómo decide que el malestar
es “mayor de lo esperado” en el caso de un duelo y que “el diagnostico de
trastorno adaptativo puede ser apropiado” porque “la reacción excede o es
más prolongada de lo que cabría esperar”? Por otra parte, la duración

58
temporal se presta a numerosos equívocos: los procesos de duelo en el
caso de muchas reacciones ante pérdidas no-capitales sí se resuelven en
menos de seis meses, como exige la definición de trastorno adaptativo.
Pero cuando se habla de la estresante crónico se abre la puerta a la
inclusión de todo duelo como proceso adaptativo. El asunto queda
palmariamente expresado con los ejemplos que acompañan la idea del
trastorno adaptativo crónico: son ejemplos de diversos tipos de duelo en el
sentido no restringido que preferimos conferirles.

2.4.1 Duelo complicado

El Duelo complicado por Worden (2004) describe cuatro tipos de duelo


complicado:

 Duelo crónico
Es aquel que tiene una duración excesiva y nunca llega a una finalización
satisfactoria. La persona que lo sufre suele ser muy consciente de que no
consigue acabar el duelo, sin embargo, la conciencia no implica resolución. La
intervención se centra en evaluar las tareas del duelo que no se han resuelto e
identificar los mediadores que influyen en ello.

 Duelo retrasado
En este caso, la persona pudo haber tenido una reacción emocional al momento
de la pérdida, sin embargo, ésta no fue suficiente para que la persona pudiera
elaborar el duelo. También, los sentimientos desbordantes que aparecen en el
momento de la pérdida pueden hacer que la persona retrase su duelo. La falta de
apoyo social en el momento de la pérdida suele ir asociada con el duelo retrasado.
En un momento del futuro la persona puede experimentar los síntomas del duelo
respecto a una pérdida posterior de forma excesiva, debido a que no se elaboró
de manera adecuada alguna pérdida anterior, debido al retraso del duelo.

59
 Duelo exagerado
La persona que experimenta la intensificación de un duelo normal se siente
desbordada y recurre a conductas desadaptativas, la experiencia es excesiva e
incapacitante. Los duelos exagerados suelen incluir a los trastornos mayores que
surgen después de una pérdida, como la depresión clínica o algún trastorno de
ansiedad.

 Duelo enmascarado
Las personas con un duelo enmascarado experimentan síntomas y conductas que
les causan dificultades pero no se dan cuenta ni reconocen que están
relacionadas con la pérdida. Aparece enmascarado como síntoma físico o a través
de alguna conducta desadaptativa (depresión inexplicable, hiperactividad,
trastornos de la conducta alimentaria, etc.)

Sin embargo y pese a que existe el duelo complicado esta la contra parte en la
que existe el duelo sano como lo conceptualiza Anna Freud (1960) definía el duelo
sano como el esfuerzo exitoso de un individuo por aceptar que se ha producido un
cambio en su mundo externo y que también él debe realizar los cambios
correspondientes en su mundo interno y en su mundo externo. Todo ello implica
importantes esfuerzos tanto internos intra-psíquicos (de reorganización interna),
como externos (psicosociales: conductuales y en relación con los demás y lo
demás).

Puede decirse que el fin del duelo empieza cuando la persona recupera el interés
por la vida, se siente esperanzada y se adapta a nuevos roles. Con base en esta
respuesta ciertamente no hay una respuesta determinada y tajante, según

60
Freud (1917) el duelo concluye cuando el Yo logra desprenderse de las ataduras
libidinales que lo unen con el objeto perdido. Bowlby (1993) dice que el duelo ha
acabado cuando una persona termina la última fase del duelo, la reorganización.
McLaren (1998) plantea que la resolución del duelo no es cuando se desprende de
los vínculos, sino cuando se encuentra una nueva manera de sostenerlos e
integrarlos a la vida de la persona, en el tiempo y forma benéficos para ella.
Worden (2004) dice que el duelo termina cuando se han cumplido las cuatro
tareas, sin embargo es imposible determinar una fecha definitiva.

Mecanismo de defensa
Un mecanismo de defensa es una técnica utilizada para evitar, negar o
distorsionar las fuentes de ansiedad o para mantener una imagen personal
idealizada que nos permita vivir cómodamente con nosotros mismos; estos casi
siempre constituyen alguna forma de autoengaño el cual a menudo crea grandes
puntos ciegos en la personalidad.

Caruso (2005) Plantea que el núcleo de nuestra problemática está constituido por
la vivencia de la muerte en una situación vital. Expresado en forma más
comprensible, el problema que nos ocupa, generalmente reprimido en la
conciencia de quienes deben experimentarlo directamente, es la vivencia de la
muerte en mi conciencia ocasionada por la separación y, complementario a éste,
el problema que narcisistamente es más mortificantes para quien lo sufre: la
vivencia de mi muerte en la conciencia del otro.

a) Catástrofe del Yo
En la separación se produce una muerte en la conciencia (si para una vida
superior, es algo que por ahora queda abierto y que de todos modos es
discutible). De tal muerte en la conciencia surge la desesperación: dos
personas estaban fundidas en una unión dual que sólo tiene un modelo la
“diada” madre-hijo; la pérdida del objeto de amor, que al mismo tiempo es
fuerte objeto de identificación, conduce a una auténtica mutilación del Yo; a
una catástrofe del Yo por la pérdida de la identidad (no debe negársele

61
importancia, aun en el caso de que la unión dual estuviera supuestamente
más cerca del Ello) y por tanto a una considerable regresión amenazante
para el Yo. Para que la victoria de la muerte no sea absoluta, para que la
muerte en la conciencia no se convierta en aniquiladora de la conciencia
(psicosis) y para que la muerte en la conciencia no siga la extinción física
(morir psicosomático o suicidio), inmediatamente se pone en juego
mecanismos de defensa.

b) La agresividad
Estudios psicoanalíticos (Freud, Lagache, entre otros) comprobaron que la
aflicción, considerada en general como “no egoísta”, contiene en realidad
una gran dosis de agresividad y esconde el reproche: “¿Cómo pudiste
abandonarme?”. A nuestro modo de ver, la agresividad origina la
desvalorización del ausente. El compañero respondía a poderosas
esperanzas del ideal del Yo (aun cuando la conciencia registrara también
aspectos negativos); ahora debe ser desvalorizado para que el Yo,
profundamente lesionado, pueda reconciliarse con un ideal del Yo sacudido
y decepcionado, y le sea posible seguir viviendo. Así, pues, en la situación
descrita, la agresividad, es por tanto, un mecanismo de defensa, porque
parece permitir una desidentificación con el objeto (el amor se transforma
en odio), pero, a la vez, también permite un adherencia al mismo. Digamos
al pasar que la entrada del ausente en la gloria de un panteón –culto
institucional al antigua amado, por así decirlo- constituye una de las formas
más primitivas de introducir furtivamente la agresividad, burlando la censura
del Superyó; además, es la forma más segura de hacer aceptar por parte
del Yo, y al mismo tiempo declarar como definitiva, la muerte del ausente
en la conciencia.

62
c) La indiferencia
Este mecanismo existe incondicionalmente en la situación de separación,
incluso cuando es incompatible con otros estratos de la personalidad,
provoca su represión y su rechazo de la conciencia. Los factores del “me
importa un bledo” ante todo son: disminución del Ideal de Yo, debilitamiento
del Yo por la desidentificación e inflación correlativa del narcisismo.

d) Huida hacia adelante


Está determinada ante todo, por el Superyó, con miras a la conservación
del Ideal de Yo y se manifiesta primordialmente como huida en la actividad,
escape huida constante en tal situación, especialmente en las personas
conformistas y obsesionadas por el deber. Una aparente alternativa es la
huida en busca de placeres, sostenida más bien por el Ello; también esta
fuga está siempre presente, aunque a veces en forma muy subliminada.
Las dosis flotantes de libido buscan nuevos objetos. Algunos llegan a
pensar que se debe buscar un sustituto. En este caso el mecanismo de
desplazamiento es un elemento no despreciable: se mata mejor cuando ya
se tiene un sustituto al muerto. El yo mortificado necesita consuelo y sabe,
por las experiencias pasadas, que el placer puede proporcionárselo; pero
en general se equivoca. Estas dos formas de huida hacia adelante tienen,
pues, como finalidad, dirigir la libido flotante, liberada por la defensa del Yo
contra la regresión profunda, hacia un objeto aceptable para el Superyó o el
Ello.

e) Ideologización
¿Cuál es la meta?, ¿Qué aspecto tiene esta depuración? Ciertamente ella
hace su aparición (si uno no muere antes); es la última racionalización que
hace de la necesidad (entendida literalmente a partir de la catástrofe del
Yo) una virtud. Esta virtud es múltiple: filosofía estoica, autoconciencia
heroica, escepticismo moderado, devoción religiosa. Son múltiples las
máscaras de la ideología que legitiman la muerte. También es posible el

63
auténtico enriquecimiento psíquico (posiblemente mucho más raro de lo
que suponen quienes buscan y prodigan consuelo) porque la vida utiliza los
más diversos materiales para su progreso. Sin embargo, es poco probable
conseguir este enriquecimiento de la vida por una ideología mistificante o
por una falsa conciencia; es más probable que la ideologización sea, en
última instancia, la afirmación de cierta rebelión y en esta forma constituya
una victoria parcial sobre la muerte padecida. Por tanto es probable que ella
sea más bien un “no” que un “si” frente a la separación.

Sobra insistir en que los mecanismos de defensa no se presentan siempre en este


orden cronológico ni permanecen aislados en forma tan exacta. Más bien, están
entretejidos y ocasionalmente pueden ponerse en conflicto entre sí (como las
diferentes posiciones defensivas de una ciudad en guerra); son más o menos
conscientes (en general más inconscientes) y se dirigen lentamente hacia la meta
a veces en forma muy imperfecta.

2.5 ELABORACIÓN DEL DUELO ANTE LA RUPTURA AMOROSA

La elaboración del duelo supone una aceptación de la experiencia total del dolor y
sufrimiento mental que el duelo implica, así como el sufrimiento adicional que
emerge durante las tareas del duelo.

Worden (1997) propuso una aplicación práctica desde una perspectiva más
cognitivista en la que aborda al duelo como algo necesario, un tipo de proceso que
implica importante sufrimiento, pero que puede ser aliviado mediantes el consejo
y/o la psicoterapia de apoyo.
Cleiren 1992 (citado en Tizón 2006) enfatiza que el duelo ha de ser entendido más
a partir de las demandas que debe afrontar la persona en duelo que a partir de
una panoplia de objetivos a alcanzar.

64
Hagman 1995 (citado en Tizón 2006) ha esquematizado dichas tareas o
demandas como se muestra en la siguiente tabla.
Demandas o tareas del duelo desde el punto de vista psicoanalítico*
1. Reconocimiento y comprensión de la realidad de la pérdida.
2. Expresión, modulación y contención de la pena y la aflicción.
3. Afrontar los cambios ambientales y sociales.
4. Transformación de la relación psicológica con el objeto perdido.
5. Restauración del self, tanto internamente como en la relación con el
medio.
*Derivada de Hagman, 1995.

Rando (1993) (citado en Tizón 2006), intenta incorporar diversas teorías y


aportaciones psicosociales con respecto al estudio del duelo en su modelo de las
Seis <R> del proceso de duelo. Su objetivo es proporcionar a los clínicos una idea
de las fases y de las tareas que se intentan alcanzar en cada fase del proceso de
elaboración del duelo. El propósito de Rando es que su esquema pueda ser usado
tanto para la identificación de diversos tipos de duelo como para la ayuda
asistencial en dichos procesos psicosociales; mostrados en la tabla.

Momentos del duelo y las tareas para su elaboración


(Una versión del modelo de Rando, 1991, 1993)
Fases Tarea fundamental
I. Negación Reconocimiento de la pérdida a nivel:
 Cognitivo
 Afectivo

II. Confrontación Reacción:


 Experiencias de pena
 Expresiones de dolor
 Duelos simbólicos y secundarios

65
Reviviscencia, réverie de la Relación

Renuncia:
 A esos vínculos
 Al mundo que significan

III. Acomodación Readaptación al nuevo mundo, olvidando


el viejo

Reinvestimiento de los afectos

Kübler-Ross (1989) afirma que es muy importante que la persona que sufre la
pérdida manifieste todas sus emociones libremente con la finalidad de ir
aceptando la realidad de la pérdida. Cada persona en duelo tiene necesidades
muy concretas que es importante que vayan cumpliendo para poder facilitar el
proceso.

Bowlby (1993) menciona que los resultados del duelo giran en torno a hacia dónde
apunte el afrontamiento del duelo, ya sea hacia el reconocimiento del cambio de
circunstancias, el replanteamiento de los modelos representacionales y una
redefinición de las metas en la vida: las metas y valores que, habiendo surgido en
la relación con la persona pedida, están vinculados con ésta y pueden mantenerse
sin deformaciones con referencia a su recuerdo, con esto es posible alcanzar un
estado de ánimo en el cual la pareja perdida puede estar presente en el
pensamiento sin la presencia de la tristeza, enojo, frustración o reproche que se
experimentaba antes. O la persona puede apuntar hacia un estado de crecimiento
estancado, en el que uno se encuentra en una situación que no puede resolver.

Si bien el propósito de la elaboración duelo es la reconstrucción del individuo para


que pueda, en un momento dado, superar la pérdida y formar nuevos vínculos.

66
McLaren (1998) destaca que dicho propósito abarca también que la persona
integre la pérdida en su vida en cualquiera que sea la forma, siempre y cuando
ésta se sienta bien.

McLaren (1998) plantea que eliminar el vínculo que se tiene con la persona
pérdida no es el propósito de la elaboración del duelo, sino que la persona puede
encontrar maneras de mantenerlo y aún así superar la pérdida, a menos claro que
sea su propio deseo el eliminar dicho vínculo. Puede haber casos, incluso, que el
simple hecho de pensar en eliminar el vínculo haga que la persona se estrese
sobremanera.

Tizón (2004) todo duelo es una situación diacrónica, que sigue un proceso, por lo
tanto una elaboración adecuada del duelo posee una serie de indicadores y puede
dar lugar a un enriquecimiento personal, a un crecimiento individual y psicosocial,
mientras que una elaboración inadecuada del duelo dará lugar a problemas para
el desarrollo personal a nivel psicológico, biológico y social.

2.6 REDES DE APOYO

Las redes de apoyo social se conforman con las personas que se relacionan para
conseguir un bien común; en el caso que nos ocupa, sirven para ayudar en
aquellas situaciones en las que existen necesidades de distinto tipo, que no se
encuentran cubiertas. En los últimos tiempos, tanto la Psicología como la
Sociología dan cada vez más importancia a las relaciones sociales y a los
problemas que surgen ante el debilitamiento de las mismas, que afectan
directamente con la salud de las personas.

2.6.1 Tipos de redes sociales en relación con el duelo.

67
1.- Redes primarias: Se constituyen por aquellas personas que están más cerca
de la persona afectada por el duelo y comprende a la familia, los amigos y los
vecinos.
Contribuyen principalmente a las necesidades de:
• Socialización y mantenimiento de la conexión del doliente con el entorno.
• De cuidado individual y de protección de unos miembros para con otros.
• De afecto: deseos de querer y ser querido.
Es importante tener en cuenta los factores que influyen actualmente en este tipo
de relaciones por el cambio social que se viene produciendo por la presencia de
más familias nucleares, es decir con menos miembros, mayor longevidad,
soledad, aislamiento, individualismo, sociedad hedonista y de culto a lo joven y
bello y, asimismo, a la presencia de menos tiempo para comunicarse y escuchar,
etc.

2.- Redes secundarias: Se conforman por el núcleo externo de la familia: amigos,


etc. Aquí tienen cabida las diferentes asociaciones que pueden servir de apoyo en
el proceso del duelo, grupos de autoayuda y voluntariado.
Como funciones de estas redes se mencionan:
• Ofrecer acompañamiento social. En un primer momento es importante identificar
si existe alguna persona cercana que puede ejercer esta función, de no ser así
debemos buscarla en el exterior; el voluntariado tiene aquí un papel fundamental.
• Apoyo emocional: mediante la comprensión, empatía, aceptación y no
enjuiciamiento.
• Mediación o intermediación para ayudar a establecer nuevos contactos o
vínculos.

3.- Redes formales: Se establecen por el entramado institucional y los


profesionales del sector. El apoyo en estas redes es puntual y aparece
relacionado con el seguimiento que se hace de cada caso individual; a veces la
disponibilidad de los profesionales no es demasiado flexible con las necesidades
que se pueden ir presentando en diferentes momentos; por ello la figura de

68
coordinador del caso adquiere gran importancia; de esta forma el contacto puede
estar abierto a un miembro del equipo que será el encargado de transmitir al resto
las cuestiones que se le han planteado. En muchas ocasiones, el voluntariado y
las asociaciones cubren aquello a lo que las instituciones no llegan, supliendo de
alguna manera áreas que plantean necesidades de diferente tipo y que, hoy por
hoy, no están cubiertas.

2.6.2 Beneficios del apoyo social

 Exista un sentimiento de pertenencia


 Se de un aumento de la autoestima
 El afectado por el duelo se sienta querido
 Se sienta satisfacción por el apoyo recibido
 Se ayude a reajustar respuestas emocionales de afrontamiento ante la
muerte
 Se construyan lazos entre las personas
 Se contribuya a abordar paulatinamente los problemas
 Se estimule a exteriorizar los sentimientos, el dolor o el miedo o
incertidumbre ante el futuro
 Se identifique en que fase del duelo se encuentra la persona.
 Se pueda dar apoyo material para resolver cuestiones cotidianas
 Se neutralice el estrés ante el duelo.

En el proceso del duelo se puede producir el alejamiento de los amigos habituales


lo que aumenta la soledad de la persona no sólo por recordarle su situación, sino
por no tener éste con quien compartir sus miedos e incertidumbre sobre la
situación por la que pasa actualmente.

69
CAPÍTULO 3

MÉTODO EN EL ESTUDIO SOBRE EL ENAMORAMIENTO


Y DUELO

En los momentos de nuestra vida en la que llegamos a pasar por el


enamoramiento surge en nosotros una sensación de bienestar en la que todos
nuestros sentidos se hacen más intensos; en el que creamos un universo de
fantasía, en el que nos sentimos amados y en el que la otra persona se vuelve un
universo en el que se encuentra un todo, sin embargo esto no es por siempre.

La separación forzosa en una relación de pareja durante su etapa de


enamoramiento existe el germen del desprendimiento mutuo, en el que surge la
angustia del separado de tener que soportar que aun ama sin ya ser amado en el
cual ya no existe un amor correspondido, teniendo que pasar por un duelo en el
que necesita superar la ruptura amorosa.

Para profundizar más sobre estos dos grandes procesos que son el
enamoramiento y el duelo, se realizó una investigación detallada de manera
documental acerca del enamoramiento y su naturaleza, el cómo es vivido y
experimentado tanto a nivel biológico, psicológico y social, para tener una
perspectiva más completa de cómo es vivido. Por otra parte se hizo una
recopilación de información acerca del duelo desde las perspectivas que
usualmente utiliza la psicología, para comprender lo experimentado en situaciones
de perdida, en este caso se profundizo en la de la pareja.

A continuación se presentará un análisis de cómo se recopilaron y eligieron las


diversas fuentes bibliohemerográficas en este trabajo, así como el análisis de
éstas, con el fin de dar una explicación del procedimiento utilizado en la
elaboración de esta tesis.

70
3.1 Objetivos
3.1.1 Objetivo general
Realizar una revisión bibliográfica sobre el proceso del enamoramiento y el duelo,
a fin de conocer cómo se llevan a cabo estos de manera entrelazada.

3.1.2 Objetivos específicos


−Revisión extensa de libros, artículos, tesis y páginas de internet que contengan
definiciones, teorías y descripciones del proceso de enamoramiento.
−Revisión extensa de libros, artículos, tesis y páginas de internet que contengan
como se lleva a cabo el proceso del duelo durante el enamoramiento.
−Revisión extensa de libros, artículos y tesis que traten el tema del duelo, sus
teorías, sus fases y sus manifestaciones.
−Recopilar la información encontrada, seleccionarla y elaborar con ella un trabajo
de investigación documental considerando el objetivo general.

3.2 Indicadores
Los principales indicadores que rigieron la búsqueda documental, selección y
condensación de la información son:
El proceso del enamoramiento
El duelo
El duelo en la etapa de enamoramiento

3.3 Pregunta de investigación


¿Cómo se experimenta el proceso del duelo durante la etapa del enamoramiento
en las personas?

3.4 Tipo de estudio


El presente trabajo es una investigación documental cuyo objetivo es llevar a cabo
una búsqueda y revisión bibliohemerográfica acerca del enamoramiento, sus
definiciones y sus teorías; así como del duelo y todo lo que este conlleva.

71
Posteriormente, con base en la revisión documental y los postulados teóricos
abarcados tanto en el enamoramiento como en el duelo se buscó señalar la
importancia de estos procesos cuando son llevados al mismo tiempo.

3.5 Procedimiento
La presente investigación se dividió en tres etapas con el fin de facilitar el llevar a
cabo los objetivos antes mencionados.

La primera fase consistió en la búsqueda, recopilación y selección de documentos


referentes a la temática del enamoramiento, al duelo y a la unión de ambos. Se
inició con la búsqueda de tesis relacionadas con los indicadores antes
mencionados en los diferentes acervos.
Posteriormente se procedió a revisar las fuentes bibliográficas de dichas tesis, con
el fin de buscar las bases teóricas utilizadas. La elección de los libros o artículos
mencionados en las tesis se basó en las referencias que en las tesis hacían de
ellos, así como en los títulos. Posteriormente se procedió a la revisión de dichos
materiales, en el que se llevó a cabo una selección rigurosa de cuáles podrían ser
de utilidad para la recopilación de información útil y oportuna para la investigación.

Con todas las fuentes documentales adquiridas, se procedió a recopilarlas y a


pasar por el mismo procedimiento de selección para descartar los documentos
que no eran útiles.
Para realizar la recopilación de las fuentes documentales fue necesario hacer la
búsqueda en diferentes acervos, teniendo como criterios los indicadores
mencionados, las referencias encontradas en las tesis o en las fuentes de
documentación ya revisadas.

Los acervos visitados fueron los siguientes:

- Biblioteca de la Facultad de Psicología, UNAM

72
- Centro de Documentación, Facultad de Psicología, UNAM
- Biblioteca “Rosario Castellanos”, Programa Universitario de Estudios de
Género, UNAM
- Biblioteca de la Universidad de las Américas, Campus Ciudad de México
- Hemeroteca Nacional de México
- Biblioteca de la Facultad de Medicina, UNAM
- Biblioteca Central, UNAM
- Biblioteca “Manuel Sandoval Vallarta” de la Dirección General de
Divulgación de la Ciencia, UNAM
- Biblioteca “Guillermo Haro” del Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel
Oriente
- Biblioteca de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, Campo 1

La segunda etapa consistió en la síntesis y captura de la información extraída las


fuentes documentales revisadas. Se leyeron las fuentes bibliohemerográficas y se
resumieron, rescatando las ideas principales del texto. La organización en cuanto
al almacenamiento de los textos ya sintetizados y capturados consistió en un
archivo de documento de texto para cada referencia.

Finalmente, la tercera etapa consistió en la concentración y unión de la


información recabada. Se procedió a dividir y clasificar la información contenida en
cada texto sintetizado, siempre con base en los indicadores ya mencionados. Una
vez que el documento estaba dividido y clasificado, la información fue organizada
por temas principales, los cuales fueron establecidos por los indicadores; y los
subtemas, temas secundarios derivados de los indicadores; posteriormente se
llevó a cabo el acomodo y la secuenciación lógica de cada tema.

73
3.6 Estrategias de análisis

Los documentos recopilados se revisaron buscando una relación entre los


indicadores y un sustento teórico que aportara a la investigación que se llevó a
cabo. Esto con el fin de presentar una definición y teoría más amplias y completas
que abarcaran lo mejor posible los aspectos relacionados con el enamoramiento y
el duelo.
Es importante señalar que dentro de la búsqueda documental acerca del duelo se
buscaron no sólo teorías que describieran y sustentaran el proceso de
duelo, sino también que dieran pie a la elaboración del duelo tras una ruptura
amorosa y los pasos a seguir para afrontarla de una manera más sana.

3.7 Análisis bibliográfico (Resultados)


Se llevó a cabo un análisis de las fuentes bibliohemerográficas que se usaron en
el presente trabajo, mostrando datos que se consideran relevantes y que ayudan a
esquematizar el procedimiento, estructura y la presentación de los constructos
teóricos que fueron utilizados en este trabajo.
Se presentan a continuación los tipos de documentos utilizados:
Las fuentes documentales revisadas en este trabajo documental fueron 100, de
las cuales, la mayoría son libros (78%), seguido por artículos (10%), tesis
(10%) y finalmente páginas web (2%).

74
FUENTES DOCUMENTALES REVISADAS.

FUENTES DOCUMENTALES
REVISADAS.
2% 0% LIBROS

10% ARTICULOS
10%
TESIS

78%

En cuanto al año de publicación:

PUBLICACIONES
35%

30%

25%

20% 1985
1991-1995
15%
1996-2000
10%
2001-2005
5%
2006-2010
0% 1968-1990

75
Las publicaciones anteriores a 1985 (31%) son la mayoría, seguidas por las
publicaciones que vieron la luz en el periodo 1996 – 2000 (18%), luego siguen los
periodos 2001 – 2005 (17%) y 2006 – 2010 (17%), posteriormente el periodo que
comprende los años 1991 – 1995 (10%) para finalizar con el periodo entre los
años 1968 – 1990 (7%). A pesar del alto porcentaje que obtuvieron las
publicaciones correspondientes al periodo anterior a 1985, el cual se atribuyó a
que comprende más de los 5 años que abarcan los otros periodos, se puede
observar cierta regularidad en cuanto a las temáticas que a este trabajo
documental se refieren, regularidad observada sobre todo en el periodo de 1996 a
la fecha.
El análisis de las referencias bibliohemerográficas incluyo la búsqueda de
temáticas relacionadas a los indicadores mencionados con anterioridad con la
finalidad de enriquecer nuestro marco teórico y que estos fueran relacionados
entre sí.

Si bien se hizo una extensa recopilación e investigación de material el cual


contenía las temáticas a tratar que son el enamoramiento y el duelo en el que se
abordaran de manera profunda de manera independiente, también se buscaron
fuentes en donde se abordarán ambas temáticas de forma complementaria

De este análisis se rescatan tres autores de los cuales se presentan breves


resumenes acerca de las posturas ante los indicadores:

AUTOR: Francesco Alberoni


AÑO: 2004
TITULO: Enamoramiento y amor
Indicadores
Enamoramiento En el enamoramiento nace una fuerza
terrible que tiende a nuestra fusión y hace
a cada uno de nosotros insustituible, único
para el otro. El otro, el amado, se

76
convierte en aquel que no puede ser sino
él, el absolutamente especial. Y esto
ocurre aun con nuestra voluntad y no
obstante durante mucho tiempo seguimos
creyendo que podemos pasar sin el y
encontrar esa misma felicidad con una
persona diferente.
Duelo El amor que termina en la muerte
constituye el artificio para contar todas las
incertidumbres, las dudas, todo el deseo
del alma enamorada y su terminar más
allá del pasado y el futuro en ese presente
eterno en el que cesa toda demanda.

AUTOR: Jorge L. Tizon


AÑO: 2004
TITULO: Pérdida, Pena, Duelo: Vivencias, investigación y asistencia.
Indicadores
Enamoramiento Aunque no se llega a abordar de una
manera específica el proceso de
enamoramiento este autor presenta las
categorías o tipos de duelos y en ellos
viene incluido las perdidas relacionales en
la que se aborda la separación del ser
amado.
Duelo El duelo se refiere al periodo en el que se
muestran a nivel psicológico, biológico o
social fenómenos mentales o
conductuales relacionados con la perdida,
y procesos de duelo para el conjunto de

77
fenómenos psicológicos (conductuales,
emocionales, cognitivos y psicosociales)
que llevan desde la perdida afectiva la
elaboración del duelo.
Por lo tanto el duelo y los proceso del
duelo hay que entenderlos como
fenómenos que:
1) Rompen o alteran patrones de
vinculación previamente.
2) Alteran el mundo interno: recuerdos,
vivencias, experiencias, relaciones
interiorizadas, relaciones de objeto.
3) Alteran, provisionalmente, las
capacidades y expresiones yoicas.
4) Se expresan y fundamentan a nivel
psicosomático.
5) Se expresan y apoyan a nivel
sociocultural.
6) Incluyen una serie de movimientos
entrópicos y negentrópicos.
7) Poseen resultados en potencia
entrópicos y negentrópicos: pueden
producir ansiedad, el sufrimiento, el dolor,
la enfermedad, la desestructuración
psicosocial, marginación, o bien, a medio
y largo plazo, dar lugar a una mayor
organización, integración y creatividad.

78
AUTOR: Igor Caruso
AÑO: 2009
TITULO: La Separación de los amantes

Indicadores
Enamoramiento La separación forzosa de los amantes, en
la cumbre hipotética de su amor, existe ya
el germen de desprendimiento mutuo, de
lo contrario no tendría lugar una
separación.
Duelo La separación es en parte, una
manifestación transaccional del “complejo
de muerte”, penosa y simbólica. La
separación es considerada como
necesaria, como un final provocado. Pero
el deseo de un final, en su preformación
mágica infantil, es deseo de muerte y
deseo de muerte es “deseo del fin”.
La separación es una amenaza para la
vida, porque es una catástrofe para el Yo
(identificado con el objeto). Por eso, toda
separación va acompañada de una
angustia de muerte mas o menos
reprimida.

Gracias a la recopilación y análisis bibliohemerográfico en los cuales se abordan


las temáticas del Enamoramiento y el Duelo nos podemos percatar que estos aún
siguen estando vigentes y que es algo en lo que todos estamos inmersos.
Sin embrago estos dos temas se llevan a cabo de forma separada y los
documentos en los que están plasmados y llevados al unísono son pocos, por lo

79
cual es importante difundir esta temática para el nacimiento de nuevas teorías o
las ya existentes acoplarlas y que sea más enriquecedor este tema.

La revisión de ambas teorías fortaleció la investigación permitiendo relacionarlas y


tener un mejor y más amplio conocimiento acerca de cómo se vive y experimenta
en duelo durante el enamoramiento.

80
CONCLUSIONES

La presente investigación documental sobre las teorías del enamoramiento es


significativa ya que para entender por lo que atraviesa una persona cuando en
esta etapa se llega a la ruptura amorosa es necesario entender el proceso de
duelo por el cual va a atravesar, esto dependiendo del vínculo que haya creado
con la otra persona.

Es trascendente retomar el tema del enamoramiento desde las diversas


perspectivas y líneas de investigación actuales, como fue revisada en esta
investigación ya que para dar una explicación más amplia y exista una mejor
comprensión, debe ser revisada desde los diversos enfoques los cuales se
adaptara y adecuaran a las diversas situaciones.

El enamoramiento visto a grandes rasgos desde una perspectiva psicológica, en


cuanto a la génesis, Marcel Proust (2002) asegura que el enamoramiento resulta
de una necesidad interna como el hambre, iniciada espontáneamente en la
juventud y antes de elegir al objeto de amor. Menciona que al comienzo del amor
no nos sentimos excesivamente apegados al objeto de ese amor, sino al deseo de
amar, de donde él nace. Después de un tiempo se genera el vínculo, sin embargo,
Proust asegura que esto sucede por puro azar y que las razones de la elección de
pareja son pueriles e insignificantes. A decir de Proust, estamos “enamorados del
amor”.

En su componente fisiológico, las descargas de neurotransmisores y hormonas


que son parte de un circuito donde se activan diferentes regiones cerebrales, todo
esto impulsado por ciertos estímulos, diferentes para cada persona, a los que se
les adjudica un significado.

81
Ante estos estímulos, la persona reacciona, neurotransmisores y hormonas
trabajan, regiones cerebrales se activan y se presenta la reacción fisiológica de
enamorase, un estado de exaltación nerviosa que incluye dilatación pupilar,
taquicardia, sudoración y ruborización.

Sumado a esto, la significación de los estímulos es una parte esencial del amor.
La respuesta fisiológica se da junto con las manifestaciones psicológicas, lo que
llamamos el proceso amoroso. El proceso amoroso comprende, en primera
instancia, el enamoramiento, una etapa pasional, llena de fantasía y de una
percepción distinta de la realidad.

Sin embargo y pese a todas las impliciones que conlleva el amor, una experiencia
intensa, también puede terminar, es lo que se conoce como desenamoramiento.
Éste ocurre cuando dentro de la pareja el amor empieza a morir, a desaparecero
simplemente se percibe a la persona tal cual es, en la que hay una sensación de
muerte.
El desenamoramiento puede ocurrir por diversas razones, relacionadas con la
relación, con las construcciones sociales o con la historia personal de cada
individuo dentro de la pareja.

Finalmente se llega a la decisión del rompimiento de la relación en donde ambas


personas implicadas en la relación atraviesan por un proceso de duelo tras sufrir la
perdida de la persona amada.

La persona en duelo presentan sentimientos, sensaciones físicas, cogniciones y


conductas típicas de este proceso, para finalmente atravesar por ciertas etapas las
cuales ayuden ya sea a superar la pérdida o a volverla patológica si la situación
no es asimilada de manera correcta.

82
Sin embargo y pese a que se percibe un ambiente hostil o quizás desolador es
importante establecer redes de apoyo las cuales ayuden a que esta situación
llegue a superarse, aunque muchas veces esta llegue a sentirse ausente debido a
que durante la etapa de enamoramiento una o amabas personas implicadas en la
relación de pareja dejaron de la lado familiares y amigos por entregar todo a su
relación y esta haya sido fallida, las redes de apoyo siempre estarán.

Finalmente, el duelo es, un estado de aprendizaje, de reestructuración, de


búsqueda de nuevos significados y estrategias para sobrellevar la pérdida. Se
requiere paciencia para su elaboración, para formular la despedida y, en ciertas
situaciones, para transformar el vínculo. La elaboración y finalización del duelo
abren nuevas oportunidades de vida, oportunidades a las que no se debe
permanecer cerrado, oportunidades de crecimiento, de aprendizaje, de
construcción y de reformulación, así como oportunidades de nuevas posibilidades
afectivas y fortalecimiento en las redes de apoyo.

83
BIBLIOGRAFÍA

Bowlby, J. (1993) La pérdida afectiva. Tristeza y depresión, Barcelona, Paidós

Bruner, J. (1991) Actos de significado. España: Alianza Editorial.

Buber, M. (1960). ¿Qué es el hombre? México: Fondo de Cultura Económica.

Csordas, T. (1994) Introduction: the body as representation and being-in-the-world.


En: Csordas, T. (Ed.) Embodiment and experience. (1-12) United Kingdom:
Cambridge University Press.

De las Heras, J. (2001). Difíciles de amar. Madrid: Espasa e Hoy.

Descartes, R. (1998) Discurso del Método. Meditaciones Metafísicias. España:


Editorial Boreal.

Díaz Loving, Sánchez A. (2003). La psicología del amor. México. UNAM. Facultad
de Psicología : M. A. Porrúa

Díaz Loving, R. (1996). “Una Teoría bio-psico-socio-cultural de la relación de


pareja”. Revista contemporánea de Psicología. Vol. 3, núm. 1, pp. 18-29.

84
Díaz Loving y Sánchez A. (1994). “Genero y Pareja”. Revista contemporánea
dePsicología. Vol. 1; núm. 2, pp. 4-15.

Eisler, R. (1996) Placer Sagrado Vol. 1. Chile: Editorial Cuatro Vientos.

Eisler, R. (1996) Placer Sagrado Vol. 2. Chile: Editorial Cuatro Vientos.

Elias, N. (1979) El proceso de la civilización: investigaciones sociogenéticas y


psicogenéticas. México: Fondo de Cultura Económica.

Fisher, H. E. (2006) Anatomía del amor: Historia natural de la monogamia, el


adulterio y el divorcio. España: Editorial Anagrama.

Fisher, H. E. (2004) ¿Por qué amamos? México: Editorial Taurus.

Foladori, G. (1992) “Consumo y producción de cultura: dos enfoques


contrapuestos en las ciencias sociales”. Anales de Antropología (UNAM), 29. 221-
239.

Foucault, M. (2001) Vigilar y castigar. México: Siglo XXI.

Freud, S. (1917) Duelo y melancolía en Obras Completas (1976), Volumen

XIV, Buenos Aires, Amorrortu Editores

85
Internet,[Link]
to-duelo-med-paliativa/13-REDES-DE-APOYO-PSICOSOCIAL-%20AL-DUELO-
[Link]

Internet, [Link]

Internet, [Link]

Klein, M. (1940) El duelo y su relación con los estados maniaco-depresivos en

Obras Completas de Melanie Klein, Tomo I: Amor, Culpa y otros trabajos,

España, Paidós

Kübler-Ross, E. (1989) La muerte, un amanecer, Barcelona, Luciérnaga

Kübler-Ross, E. (2005) Sobre la muerte y los moribundos, Barcelona, Grijalbo

Le Breton, D. (2002) La sociología del cuerpo. Buenos Aires: Nueva Visión.

Lemaire, J. (1979). La pareja humana: su vida, su muerte. La estructuración de la


pareja humana. México, D. F.: FCE.

López, S. (2000) Prensa, cuerpo y salud en el siglo XIX mexicano (1840-1900).


México: CEAPAC, Miguel Ángel Porrúa.

86
López, S. (1997) Sin corazón en casa. México: Plaza y Valdez.

López, S. (2000) Zen y cuerpo humano. México: CEAPAC Verdehalago.

Lowen, Alexander. (1994). La experiencia del placer. (p.270). España: Paidós.

Lowen, Alexander. (1990). El amor, el sexo y la salud del corazón. (p.255).


España: Herder.

Lyon, M. L. & Barbalet, M. (1994) Society’s body: emotion and the “somatization”
of social theory. En: Csordas, T. (Ed.) Embodiment and experience. (48-66) United
Kingdom: Cambridge University Press.

Mead, M. (1985) Adolescencia, sexo y cultura en Samoa. México: Origen/Planeta.

Nelson, K. (1985) El descubrimiento del sentido. La adquisición del significado


compartido. España: Alianza editorial, p.p. 247-261.

Ortega y Gasset. Para la cultura del amor. España: El arquero.

Parada, R. (1998) El fenómeno de la corporalidad y sus discursos. En: Rovaletti,


M. L. (Ed.) Corporalidad: la problemática del cuerpo en el pensamiento actual.
(133-141) Argentina: Lugar Editorial.

87
Porter, R. (1989) Historia social de la locura. Barcelona: Crítica.

Puget, J. (1996). La Pareja. Encuentros, desencuentros, reencuentros (1ª edición).


Buenos Aires: Editorial Paidós. Psicología profunda.

Radley, A. (1991) The Body and Social Psychology. USA: Springer-Verlag

Sarquis, C. (1995). Introducción al estudio de la pareja humana (2da edición).


Textos universitarios. Facultad de Ciencias Sociales. Chile: Ediciones de la
Universidad Católica de Chile.

Slater, L. (2006) Esto que llamamos amor, National Geographic, (Febrero, 2006) 4
– 19 p.

Sternberg, R. (2000). La experiencia del amor. La evolución de la relación


amorosa a lo largo del tiempo. Barcelona: Paidós.

Tizón, J. (2004) Pérdida, Pena, Duelo: Vivencias, Investigación y Asistencia.


España: Ediciones Paidós

Vaughan, D. (1986) Uncoupling, Nueva York, Oxford University Press

88

También podría gustarte