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Características y Tipos de Atención

Este documento presenta información sobre la atención como proceso cognitivo, incluyendo los diferentes tipos de atención, sus características, factores determinantes y ejemplos. También describe el modelo jerárquico de Sohlberg y Mateer y trastornos relacionados con problemas de atención como el TDAH.

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Características y Tipos de Atención

Este documento presenta información sobre la atención como proceso cognitivo, incluyendo los diferentes tipos de atención, sus características, factores determinantes y ejemplos. También describe el modelo jerárquico de Sohlberg y Mateer y trastornos relacionados con problemas de atención como el TDAH.

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NOMBRE: Carlos Roberto Estrada Hernández

ESCUELA: Centro Universitario Herbart

MATERIA: Seminario de Habilidades Para el Trabajo

NOMBRE DEL DOCENTE: Oscar Valdez Valencia

FECHA DE ELABORACION: 24/10/2022

ACTIVIDAD: Mapa Mental Características del pensamiento


Procesos y habilidades cognitivas de la atención
Atención: es un proceso cognitivo que nos permite seleccionar y concentrarnos en
estímulos relevantes. Según el modelo jerárquico de Sohlberg y Mateer, hay diferentes
tipos: arousal, focalizada, sostenida, selectiva, alternante y dividida.
ejemplo, cuando un individuo pretende lanzar un dardo y focaliza toda su atención en
el centro de la diana
Características: se encuentran implícitas en su definición, y que son importantes
conocer para entender la importancia de esta función cognitiva. Entre estas cabe
destacar.
Amplitud: cantidad de información que podemos atender al mismo tiempo y cantidad
de tareas que podemos realizar de forma simultánea.
Intensidad: también llamada tono atencional y es entendida como la cantidad de
recursos atencionales que se prestan a un estímulo dado.
Oscilamiento o desplazamiento de la atención: es la capacidad de poder cambiar el
foco atencional de un evento a otro (atención alternada).
Control: La atención puede ser voluntaria o involuntaria. En la atención voluntaria o
activa la persona debe realizar un esfuerzo mental para movilizarla, procesar la
información entrante y mantenerla el tiempo necesario para posteriormente dar la
respuesta más adecuada.
¿Qué tipos de atención hay?
Atención interna: capacidad para prestar atención a los propios procesos mentales u
otros aspectos interoceptivos.
Atención externa: atención captada por los estímulos externos y procedentes del
entorno.
Atención abierta: se acompaña de respuestas motoras que apoyan y facilitan el acto
de atender, por ejemplo, orientar la cabeza hacia el estímulo que queremos atender.
Atención encubierta: permite atender a los estímulos sin la apariencia de que se esté
llevando a cabo el acto.
Atención selectiva o atención focalizada: capacidad para seleccionar y centrar la
atención en un solo estímulo descartando otros irrelevantes que pueden interferir en el
proceso.
Atención dividida: capacidad de focalizar la atención en dos o más tareas al mismo
tiempo. Por ejemplo, conducir y escuchar música al mismo tiempo.
Atención sostenida: capacidad para mantener en el tiempo la atención y responder
adecuadamente.
Atención visual: capacidad de atender a los estímulos que se presentan en nuestro
campo de visión. Se encuentra relacionada con aspectos espaciales.
Atención auditiva: capacidad de atender a los estímulos percibidos a través del oído.
Se relaciona con parámetros temporales.
¿Cuáles son los factores determinantes de la atención?
Existen múltiples factores determinantes que pueden afectar al funcionamiento de la
atención y pueden definir a qué estímulo se va a dirigir la atención. Estos pueden ser
externos o internos:
Factores externos (determinantes externos): proceden del entorno y favorecen o
dificultan la concentración sobre los estímulos relevantes. Algunos son:
Intensidad: cuanto más intenso es un estímulo (potencia del estímulo) más probabilidad
existe de que le prestemos atención.
Tamaño: a mayor tamaño del estímulo más recursos atencionales atrapa.
Movimiento: estímulos en movimiento captan más la atención que los que permanecen
estáticos.
Novedad: estímulos más novedosos o raros atraen en mayor medida nuestra atención.
Cambio: si aparece un estímulo diferente que rompe con la dinámica, nuestra atención
se dirigirá al nuevo estímulo.
Color: los estímulos que presentan color son más llamativos que aquellos que
presentan tonos blancos y negros.
Contraste: aquellos estímulos que por su contraste destaquen entre un conjunto
llamaran más nuestra atención.
Carga emocional: tanto los estímulos positivos como negativos atraen la atención en
mayor medida que los neutros.
Factores internos (determinantes internos): proceden del propio individuo y por tanto
dependen de cada persona. Algunos son:
Intereses: nos concentramos más sobre aquellos estímulos que son de nuestro interés.
Emoción: los estímulos que provocan emociones de mayor intensidad atraen en mayor
medida nuestra atención.
Esfuerzo requerido por la tarea: las personas realizan una evaluación previa del
esfuerzo que requiere la realización de la tarea y dependiendo del mismo atraerá en
mayor o menor medida su atención.
Estado orgánico: depende del estado físico en el que se encuentre la persona, de
forma que estados de cansancio, malestar, fiebre, etc.
Curso del pensamiento: cuando el pensamiento sigue un curso determinado, basado
en unas ideas concretas, la aparición de algún estímulo relacionado con ellas captará
nuestra atención.
Modelo de Sohlberg y Mateer (1987 y 1989)
Modelo que describe un sistema jerárquico de la atención, cuyos componentes
aumentan cada vez más en complejidad, es decir que los últimos niveles de atención,
requieren un esfuerzo atencional mayor que los precedentes. Este modelo se describió
buscando una manera de evaluar la atención.
Es un modelo más práctico según el cual los componentes que conforman la atención
serían:

El arousal: capacidad para estar despierto y mantener la alerta.


La atención focalizada: capacidad de responder por separado a los estímulos.
La atención sostenida: mantener una respuesta determinada durante un largo periodo
de tiempo.
La atención selectiva: capacidad para seleccionar de entre varias posibles la
información relevante a procesar.
La atención alternante: capacidad para cambiar el foco atencional entre tareas que
requieren respuestas cognitivas diferentes
La atención dividida: capacidad para atender a dos tareas al mismo tiempo.
Ejemplos de atención

Durante la conducción hacemos uso de todos los subprocesos atencionales:


Necesitamos estar despiertos al volante (Arousal), ser capaces de centrar nuestra
atención en los estímulos de la carretera (Atención focalizada), ser capaces de mantener
la atención durante largos periodos de tiempo en lo que ocurre en el trayecto (Atención
sostenida), ser capaces de no distraernos con estímulos irrelevantes (Atención
selectiva), ser capaces de cambiar nuestro foco de atención repetidas veces de nuestro
carril al carril de al lado cuando vamos a adelantar (Atención alternante) y ser capaces
de realizar todas las acciones necesarias para la conducción, como usar los pedales,
manejar el volante y cambiar de marcha a la vez (Atención dividida).
La atención va a ser el primer requisito para aprovechar las horas de clase o de estudio.
Este ámbito es probablemente uno de los más claros y familiares cuando se trata de dar
una definición de atención, ya que estamos acostumbrados a escuchar que ""hay que
atender en clase"". Naturalmente, necesitamos estar despejados para entender aquello
que leemos o escuchamos, y así evitar leer una y otra vez la misma línea sin enterarnos
de su contenido. Tiene especial importancia la atención sostenida durante las clases o
el estudio, ya que a veces resulta monótono procesar tantos datos durante tantas horas
y terminamos distrayéndonos. Esto deriva en pérdida de tiempo e información, con
consecuencias negativas en el rendimiento académico. No obstante, todos los tipos de
atención son relevantes en estos contextos
La atención también es indispensable para cualquier trabajo. Desde aquellos trabajos
de oficina en los que necesitamos leer y rellenar documentos, pasando por los
controladores aéreos, deportistas, cajeros, transportistas, médicos, barrenderos, hasta
grandes ejecutivos. Todas las profesiones van a requerir de varios o todos los tipos de
atención.
En nuestro día a día también empleamos constantemente la atención. Desde que nos
levantamos hasta que volvemos a dormirnos, nos valemos de los diferentes tipos de
atención para ser eficaces. La falta de atención puede llevarnos a que confundamos y
tiremos la cuchara a la basura y el envase del yogur al fregadero. Para evitar esto, para
leer un libro, ver una película, hacer la comida, asearnos o quedar con nuestros amigos,
necesitamos la atención.
TDAH, la inatención y otros trastornos asociados a problemas en la atención
Existen diversas patologías relacionadas con la atención, estas se pueden dividir en
alteraciones cuantitativas y cualitativas:
El trastorno más conocido de la atención es, probablemente, el Trastorno por Déficit de
Atención con Hiperactividad (TDAH) o sin hiperactividad (TDA). Este trastorno conlleva
una dificultad para dirigir y controlar la atención, así como la conducta en general. Se ha
descubierto que el cerebro de las personas con TDAH muestra una serie de diferencias
anatómicas en el núcleo accumbens, en el núcleo caudado, en el putamen, en la
amígdala, en el hipocampo, en áreas prefrontales y en el tálamo. Estos síntomas y estas
diferencias neuroanatómicas pueden ser consecuencia de una maduración tardía del
cerebro.
Además del TDAH, existen diversos tipos de trastornos característicos de la alteración
de los diferentes tipos de atención. Los estados de alteración del nivel de consciencia,
como el estado de coma (o aprosexia), el estado vegetativo y el estado de mínima
conciencia, cursan con una alteración en el nivel de alerta (arousal), o de atención
focalizada y subprocesos atencionales más complejos. Estos trastornos son provocados
principalmente como consecuencia de un daño cerebral, ya sea un ictus o un
Traumatismo Craneoencefálico (TCE). Tras un daño cerebral, también pueden aparecer
trastornos de atención en general (con una distractibilidad y fatigabilidades excesivas),
o algunos más específicos como la heminegligencia (incapacidad para atender al lado
contralateral de la lesión cerebral). Además, pueden darse alteraciones de la atención
en patologías como la esquizofrenia, la dislexia, las demencias como la Enfermedad de
Alzheimer. Por el contrario, en los trastornos de ansiedad, como el TOC (Trastorno
Obsesivo-Compulsivo), o en trastornos depresivos se da un aumento de la atención,
pero hacia los estímulos ansiógenos o negativos, descuidando el resto.
Conclusión

La atención es un proceso cognitivo que nos permite seleccionar y concentrarnos en


estímulos relevantes. Según el modelo jerárquico de Sohlberg y Mateer, hay diferentes
tipos: arousal, focalizada, sostenida, selectiva, alternante y dividida.
La atención se evalúa con pruebas neuropsicológicas y se puede medir en diferentes
ámbitos de la vida (académico, clínicos, profesionales...).
Puede verse alterada por algún trastorno o condición como el Trastorno por Déficit de
Atención con Hiperactividad (TDAH) o sin hiperactividad (TDA), ictus, dislexia, ansiedad.

Referencias
[Link]

[Link]
contenido=tdah-en-adultos-resultado-de-un-estudio-realizado-en-csm-de-
navarra#:~:text=Modelo%20de%20Sohlberg%20y%20Mateer,atencional%20mayor%20que%2
0los%20precedentes.

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