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Serendipia

Este one shot está inspirado en un episodio de Run BTS! de 2020. Narra la historia de amor entre Yoongi y Jimin de BTS desde sus inicios como aprendices hasta el presente, donde Yoongi deja pequeños regalos para Jimin cuando no puede dormir juntos. El resumen captura la esencia del documento de forma concisa.

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Este one shot está inspirado en un episodio de Run BTS! de 2020. Narra la historia de amor entre Yoongi y Jimin de BTS desde sus inicios como aprendices hasta el presente, donde Yoongi deja pequeños regalos para Jimin cuando no puede dormir juntos. El resumen captura la esencia del documento de forma concisa.

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Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: General Audiences


Archive Warning: No Archive Warnings Apply
Category: M/M
Fandom: | Bangtan Boys | BTS
Relationship: Min Yoongi | Suga/Park Jimin
Character: Min Yoongi | Suga, Park Jimin (BTS), Kim Taehyung | V, Kim Namjoon
| RM, Jeon Jungkook, Kim Seokjin | Jin
Additional Tags: Romantic Fluff, Real Life
Language: Español
Stats: Published: 2022-04-05 Words: 2839

Serendipia
by nexermind

Summary

Este one shot está inspirado en el episodio 99 de Run BTS! que salió en el año 2020.
Además, fue escrito y subido en otra plataforma en la cual mi username era: -NeverminD-2,
también ese mismo año.

Sin nada más que agregar, espero lo disfruten.

─Jimin-ah, ya levántate.

La voz se oía lejana en un castaño que apenas estaba situándose en la realidad de su cama. Bastante
adormilado, comenzó a estirarse en la superficie para luego soltar un corto bostezo a brazos
alzados mientras distinguía débilmente a Hoseok terminaba de alistarse al otro lado de la
habitación.

Tras aquello, el nombrado arrugó su ceño un poco más despierto, para buscar torpemente su móvil
entre las sábanas. Sus pequeños ojos cafés se expanden cuando logra dar con la hora de su pantalla
bloqueada, impulsándolo a salir de golpe de su cama. El pelinegro se ríe desde lo que reflejaba su
espejo.

─¡¿Por qué recién me levantas, hyung?! ─Más que molesto con él, estaba avergonzado por su
acción, enfocándose en buscar rápido algunas prendas de su armario.

─Creí que ese trabajo ya lo tenían tus alarmas ─Hoseok esbozó una amplia sonrisa de corazón al
girarse hacia el menor─. Además, sabemos que igual te demorarías en alistarte.

─¡Hobi hyung! ─se quejó inflando sus mejillas y labios prominentes. Ellos no valoraban el
esfuerzo que estaba poniendo para mejorar aquello.
La risa contagiosa del pelinegro volvió a aparecer.

─Perdón, Jimin-ah~

Solo recibió una mirada enfadada de su parte que más lucía como una adorable mueca suya, por lo
que el mayor de los dos no logró reprimir una enternecida sonrisa. Jimin resopló ante esto, optando
por entrar al baño para darse una ducha veloz ya con la ropa en sus regordetas manos, aunque el
llamado a su espalda lo detiene.

─Antes de continuar siendo un niño berrinchudo con hyung , fíjate lo que hay en tu cómoda.
─Hoseok se dirigió al pomo de la puerta para tomarla, pero aún consiguiendo transmitir un
significativo gesto al otro─. Él lo dejó hace unos minutos para ti.

El ruido de la puerta cerrándose fue lo último que el castaño pudo captar tras llevar su ansiosa vista
hacia el mencionado lugar. El brillo en esta fue inmediata, al igual que la suave sonrisa que se
formó en su rostro ahora marcado de un ligero carmín en sus pómulos. Pese al estado burbujeante
de su interior, se acercó a paso lento.

Identificando así una diminuta cajita, quizá de cartón, de color amarillo y el fino lazo traslúcido
que la cubría solo era de un tono más bajo.

Jimin sintió cómo sus orbes marrones se cristalizaban mientras cogía con suma delicadeza tan
deslumbrante objeto. Unas cuantas lágrimas más se acumularon al destaparlo, encontrándose con
un anillo con dos pequeñas flores encima del borde, contando con una brillante piedra en el centro
de cada una.

Y así como Hoseok no tuvo que decir nombres, aquel delicado obsequio no necesitó de alguna
nota que identificara a quien lo haya puesto allí. Todos en el grupo lo sabían, en especial el chico
de labios de cereza, los cuales no tardaron en temblar para retener un sollozo cargado de emociones
que se arremolinaban frenéticamente sobre sí.

Yoongi era el único que podía provocar todo eso en él.

El mayor había adquirido la costumbre de dejarle regalos en su cómoda cuando no lograba llegar a
dormir al edificio por quedarse componiendo en la agencia. En un inicio, Jimin se había negado a
recibir tantos como si fuera una disculpa a su ausencia que era totalmente justificada, pero el de
cabellera castaña clara se limitaba a decir que lo hacía de corazón.

«─ Además, tengo que consentir a Jiminie.»

Esto siempre le generaba un incesante cosquilleo en su estómago, haciendo que desviara su tímida
mirada de él. Yoongi solía soltar palabras así sin que realmente lo esperes, dejándolo mudo y con
un fuerte rubor en varias ocasiones desde que comenzaron su relación hace, aproximadamente, 4
años.

Para ser honesto, desconocía la fecha exacta de su noviazgo ya que las cosas entre ellos habían
escalado mientras se preparaban para los juegos de ISAC en el 2016. Ambos fueron seleccionados
para arquería pese a que no tenían la experiencia necesaria para ello o eso era lo que protestaba
cuando se encaminaba con su hyung a la zona de entrenamiento.

Contrario al desastre que Jimin imaginaba que sería, el tiempo se pasó volando entre risas y bobas
competencias que hacía con el mayor. El castaño, desde que se conocieron, se sentía cómodo con
su compañía, así esta sea breve y silenciosa; sin embargo, el estar bromeando con él, pasando una
agradable tarde a su lado, lo desbordó de una felicidad que lo sofocaba en cada encuentro de sus
miradas.

Yoongi, con su eterna voz grave y profunda, fue el primero en hablar cuando estuvieron dentro de
la camioneta que los llevaría de regreso con los demás, con un imperceptible sonrojo en sus pálidas
mejillas que recién sería delatada por él mismo en los meses siguientes.

«─Uh, Jimin-ah, ¿no quieres ir a tomar un par de copas conmigo? He conseguido de los mejores
vinos de la ciudad.»

El pelinaranja de esa época asintió, hacer aquello no era extraño en el grupo ya que aprovechaban
cualquier oportunidad libre que tuvieran para desestresarse juntos, aunque el convivir a solas con su
hyung sí que lo emocionaba porque no sucedía seguido. El de cabellos mentas le avisó a quien
conducía para que mejor los dejara en la empresa con la excusa de algo pendiente que tenían allí.

No pasó mucho para que, ya estando en su estudio, el alcohol se les subiera lo suficiente como para
verse en el regazo del otro. Ninguno parecía atreverse a ir más allá de caricias en sus muslos y de
miradas que evidenciaban la necesidad impuesta por su cercanía.

«─¿Te has puesto a pensar en los beneficios que tenemos por nuestra altura? ─El rapero no estaba
en sus cinco sentidos cuando lo preguntó─. Como ahora, estamos los dos acostados en un sillón
tan chiquito y alcanzamos sin problemas.

─¡Tiene razón, Yoongi hyung! ─Jimin, con sus ojos y mofletes enrojecidos producto de su
doceava copa, se mostró sorprendido─. Vaya, nunca lo vi como algo positivo.

─Nada es completamente malo.

─¿Seguro que nada? ─Hubo un destello de inseguridad al preguntárselo.»

Y el pelimenta de ese entonces, logró percatarse del trasfondo de aquello. Por lo que no dudó, con
la cabeza latiéndole como un tambor, en acomodarlo más a su delgado cuerpo. El roce fue
inevitable, al igual que sus labios devorándose con dureza entre sí. Ninguno fue gentil, y eso solo
aviva la calentura iniciada por la embriaguez en su sangre hasta parar en sus estimuladas
entrepiernas.

Sin embargo, no olvidaron donde estaban, controlando que sus gemidos, en lo posible, sean
amortiguados en la boca del contrario y que todo movimiento fuerte sea contenido por el volúmen
de la música que adornaba el ambiente.

Jimin todavía puede recordar lo avergonzados que estuvieron después. Siendo amigos desde que
entraron en la agencia y los formaron como grupo, jamás esperaron terminar de tal modo.

¿O sí?

Fue una interrogante que apareció en el castaño mientras se apuraba en acabar su ducha para
comenzar a arreglarse. Jamás podría borrar sus días de aprendiz, lo cual era bueno la mayoría de
veces, hasta que venía a él cuando lloraba frustrado porque un paso no le salía, estando seguro que
lo sacarían en cualquier momento por eso.

Y estuvo cerca de darse por vencido, si no fuera por las palabras de apoyo que los integrantes le
brindaban. No quería verse derrotado para esas personas que parecían creer firmemente en él,
además de sus padres. Aunque no podía negar que las tenues sonrisas que el segundo mayor en el
grupo le daba cuando lograba continuar, lo motivaban aún más.

«─Lo estas haciendo bien, Jimin-ah.»


Pequeñas oraciones como esas, lo hacían tan feliz. Mas el siempre pensó que era por la admiración
que sentía por Yoongi al conocer su historia detrás e indudable talento; no por algo más. Un
llamativo sonrojo se apodera de él, que solo aumenta al ponerse el anillo en uno de sus dedos luego
de cambiarse.

─¡Jimin-ssi, ya estamos por dejarlo!

Aquel distante canturreo por parte del maknae, en vez de fastidiarlo como era lo usual, hizo que
reaccionara para coger su billetera en una mano y un cubrebocas oscuro en otra. Tras correr a la
sala, se topó únicamente con un impaciente Namjoon al pie de la puerta abierta.

─Lo siento, hyung. ─Se inclinó hacia él para hacer una venia de disculpa.

─Que no se repita ─dijo el moreno en vano─. Andando, Jimin-ah.

Cuando estuvieron por llegar a la camioneta negra que los esperaba, el castaño logró distinguir a su
amigo de sonrisa cuadrada reposando su espalda en esta. Su aspecto relajado cambió a uno risueño
en el instante que lo vio

─Tarde, Jiminie.~

─Mejoraré para la próxima ─mencionó él encogiendo sus hombros a la vez que ingresaban los
tres restantes al automóvil.

Ya dentro, el bailarín logró visualizar el rostro cansado e irritado de muchos de ellos ya que debían
ir antes al set de grabación para que los arreglaran para la ocasión. Pero hubo uno que buscó en
automático, sonriendo cuando apreció aquellas facciones siendo atenuadas por el sueño y la
canción que debía estar arrullándolo a través de sus audífonos.

─¿Quieres que le tome una foto por ti? ─La juguetona risa de Taehyung a su costado no se hizo
esperar.

Jimin rodó los ojos con molestia, pero sus mejillas siendo bañadas de vergüenza y la corta sonrisa
inconsciente que soltó, lo delató. Por lo que decidió fijar su atención en la ventana mientras la
camioneta empezaba a alejarse del condominio.

El set de grabación era precioso, con todas esas flores de distintas formas y tamaños, dando color y
belleza por donde estuviesen. Los chicos estaban maravillados con ello desde que entraron al lugar.
Aunque la mirada deslumbrante del castaño bajó de inmediato hacia su pequeña mano, justo donde
se ubicaba el anillo.

─Sí te lo pusiste.

El timbre rasposo que se instaló a su derecha como un eco, lo sobresaltó. Esto no fue por la
inesperada llegada del mayor, sino por el fascinante impacto que aquella voz siempre le producía a
su cuerpo cuando la oía tan cerca.

─¿Lo sabías, Yoonie hyung? ─preguntó con cautela. Todavía nadie lo había notado.

─¿Cómo saberlo? ─Fingió ignorancia, cuando sí había sido informado de la temática. Todos, en
realidad, pero la memoria del menor, a veces era frágil─. Fue una coincidencia.

─Una muy hermosa.


Jimin murmuró hacia él, enlazando sus propias manos para acariciar las pequeñas flores de su
anillo con la yema de sus dedos, queriendo agregar un agradecimiento que fue evitado por el staff,
llamándolos para que vayan a los vestidores ya que eran lo únicos que faltaban.

Los siete integrantes salieron vestidos de manera semiformal con sus camisas blancas y negras, y
su maquillajes natural en cada uno. Recibieron indicaciones del staff mientras los ubicaban en sus
respectivos lugares, también tuvieron la oportunidad de saludar antes al florista que estaría a cargo
de ellos.

Desde que la grabación inició, hubo sonrisas y datos que el florista les decía. Su primera misión
fue hacer un boutonniere que él les enseñó. Al completarlo, el set se llenó de risas y de las
ocurrencias de los chicos. Yoongi estaba muy alegre, haciendo bromas a sus compañeros; Jimin
tuvo que reprimir las ganas de contemplar todos los gestos que hacía.

Lo siguiente, fue entregarles un papel, en el cual estarían impresos lo que cada dos integrantes
debían elaborar. El bailarín fue el que se quedó sin par, teniendo el trabajo de juntar varias flores en
un tazón de vidrio. Aquello le gustó, pero que ahora estuviera sentado al lado del compositor, lo
terminó de complacer. Ambos fueron los primeros que se rieron al estar más próximos de cómo
quedaba la ingeniosa corolla de Jin.

El resultado final de su ardua labor, tuvo que ser presentado por ellos mismos. Dejando fascinado
al florista con la vivaz corona de flores de Taehyung o la delicada corolla de Namjoon, al igual del
hermoso ramo de flores de Jungkook que contrastaba con la frescura del arreglo de Hoseok.
Cuando fue el turno de Jimin, sus mejillas abultadas se encendieron.

─Es bonito ─halagó enseguida el líder, siendo secundado por la persona a su derecha, quien era
Hoseok.

─El nombre de la bola de cristal es Serendipity. ─Empezó a presentar el castaño, bajo la atenta
mirada de la persona a su izquierda.

─Un encuentro inesperado ─añadió Jungkook.

─Cuando algo inesperado sucede... ─completó como si hablara consigo mismo─. Es por eso.

─Les voy a informar algo... ─Yoongi siendo incapaz de retenerse, estiró su brazo con la
intención de dar a la mano contraria─. Es por eso que usó un anillo floral. ─Toca con suavidad el
dorso del menor, llevando algunos de sus largos dedos cerca al anillo.

La reacción inmediata del bailarín fue alzar su mano a modo de un débil puño.

─Fue todo planeado. ─Con el fuerte rubor atacando su rostro, se lo cubrió con la misma, yendo
de su mandíbula hasta su frente.

─Vaya, Jimin.

─Tengo la piel de gallina.

Tras depositarla otra vez en la esquina superior de su cara, quita su mano con una forzosa
confianza.

─Gracias.

─Pensé que ibas a mover tu cabello de nuevo ─dijo Taehyung con una seriedad opuesta al sentido
real de sus palabras.
─De hecho, estaba esperando eso ─agregó Yoongi con descaro, generando que ahora sí Jimin
moviera ligeramente su cabello.

Hoseok fue quien exclamó su nombre para que él ya mostrara su corona de flores, explicando que
lo había hecho más como el de Namjoon por lo que le pidieron que se lo pusiera sobre su cabeza.
La mirada de su pareja no se hizo esperar, aunque el ritmo de su corazón todavía no se regularizara.

La última persona en hablar fue Jin, todos destacando su original corolla a través de extensas y
divertidas sonrisas, nombrándola como la mejor sin dudar.

La próxima parada de su ajetreado día era la agencia. El álbum Map of the Soul 7 estaría por
lanzarse y tanto los chicos como los productores querían que Army lo disfrutara al máximo,
terminando de pulir la coreografía paso que sería presentada en Estados Unidos por primera vez.

Ya estaba anocheciendo cuando la práctica fue finalizada. Con sus cuerpos sudoroso y agotados, se
dirigieron con prisa a las duchas. La mayoría de ellos se iría de frente a descansar mientras que
otros se quedarían un rato más en la empresa.

Como Yoongi era uno de los que permanecerían allí, Jimin decidió en silencio que él también lo
haría, solo avisándole al manager y líder de su decisión. Enseguida, se escabulló al estudio que él
tanto conocía tras aprovechar que el mayor iría a reunirse brevemente con un par de productores.

El castaño, luego de echarle un vistazo a su alrededor, presionó la clave de la puerta, sonriendo


para sí cuando ya estuvo dentro. Para que ninguno de los dos se olvidara de nuevo del código de
seguridad, crearon una que fuera sencilla, pero significativa a la vez.

Traer eso a la memoria, siempre causaba que los integrantes se rompieran a carcajadas, aunque
pocos sabían lo que hubo detrás de ese descuido. La pareja había discutido por algo que ya ni se
acordaban, pero que duró por bastante tiempo ya que no se hablaron más de lo necesario en esa
temporada.

Aquello era lo difícil de mantener una relación como la de ellos, mas habían buscado la forma de
poder sobrellevarlo hasta ahora. Y el bailarín debía reconocer que no lo hacían nada mal contando
con los años que ya llevaban juntos.

─Me hubieras dicho que estarías aquí para venir más rápido.

Jimin expandió la curva de ambas cejas, percatándose de la hora en el gran reloj del estudio.
Habían pasado cuarenta minutos y él ni lo sintió. Sin embargo, esto no impidió que una reluciente
sonrisa se alzara en él, achicando sus pequeños ojos castaños en el acto.

─Era una sorpresa. ─Fue a sus brazos, siendo arropado por su esbelta cintura al instante─.
Quería agradecerte como se debe.

Los finos labios rosados de Yoongi lo recibieron con dulzura, hundiéndolos más en cada encuentro
de sus bocas. Los brazos se depositaron en el hueco del cuello adverso, atrayéndose como si de un
imán de tratara. El jadeo que el castaño liberó, acabó perdiéndose tras la unión inevitable de sus
lenguas.

Con su respiración agitada, tuvieron que separarse ligeramente, pero sonriéndose entre sí mientras
sus frentes se sostenían con los párpados comprimidos, dejándose atrapar por el otro una vez más.

Quizá el anillo no había sido coincidencia, ahora que el menor recordaba, ni que el se amaran
después de convivir tantos años al ser seleccionados como parte de un grupo que rompería toda
frontera.

¿Y si esto ya estaría escrito en la línea de sus vidas?

Secretamente, a ambos le generaba mucha ilusión el solo hecho de pensarlo, el afirmar que sus
almas fueron creadas para estar juntas hasta el final de los tiempos. Aunque cada vez que sus
enamoradas miradas se conectaban y sus latidos se sincronizaban, aquello se convertía en realidad.

❝Porque quizá conocernos no estaba planeado, pero amarnos ya era parte de nuestro destino❞.

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