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Este documento describe el desarrollo de la agricultura comercial en el valle de Culiacán entre 1948 y 1970. Explica cómo las políticas públicas mexicanas y estatales apoyaron el crecimiento agrícola a través de reformas agrarias, construcción de obras de irrigación e inversión en investigación. También analiza el papel de empresarios y familias en el establecimiento de empresas agrícolas, comerciales e industriales que conformaron el Sistema Productivo Local en la región.

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Este documento describe el desarrollo de la agricultura comercial en el valle de Culiacán entre 1948 y 1970. Explica cómo las políticas públicas mexicanas y estatales apoyaron el crecimiento agrícola a través de reformas agrarias, construcción de obras de irrigación e inversión en investigación. También analiza el papel de empresarios y familias en el establecimiento de empresas agrícolas, comerciales e industriales que conformaron el Sistema Productivo Local en la región.

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empresarios, empresas y agricultura comercial

en el valle de culiacán (1948-1970)


EMPRESARIOS, EMPRESAS
Y AGRICULTURA COMERCIAL
EN EL VALLE DE CULIACÁN
(1948-1970)

María de Jesús López López

universidad autónoma de sinaloa


méxico, 2013
Primera edición: junio de 2013

D. R. © María de Jesús López López

D. R. © Universidad Autónoma de Sinaloa


Ángel Flores s/n, Centro, Culiacán, 80000
(Sinaloa)
Dirección de Editorial

ISBN: 978-607-9230-83-8

Edición con fines académicos, no lucrativos.

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier


medio sin autorización escrita del titular de los derechos
patrimoniales.

Editado e impreso en México


ÍNDICE

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17

I. Sistema Productivo Local, instituciones y empresarios


Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
1.1. El concepto Sistema Productivo Local (SPL), medio para explicar
los procesos de desarrollo en economías regionales . . . . . . . . . . . . . 25
1.2. Importancia de las instituciones en el desarrollo económico . . . . . 38
1.3. El papel del empresario en el crecimiento económico . . . . . . . . . 42

II. Características del crecimiento económico en México


y en Sinaloa: 1948-1970
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
2.1. Entorno internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
2.2. Repercusiones para América Latina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
2.3. Repercusiones de la guerra fría en México . . . . . . . . . . . . . . . 49
2.3.1. Crecimiento de la economía mexicana: el esfuerzo
industrializador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
2.3.2. Políticas económicas de apoyo a la actividad agrícola . . . . . . . 53
2.3.3. Reparto agrario y construcción de obras de irrigación . . . . . . 55
2.3.4. Investigación y enseñanza agrícola . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
2.3.5. Uso de insumos mejorados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
2.3.6. Mecanización agrícola . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
2. 4. Principales características del noroeste del país . . . . . . . . . . . . 60
2. 5. Contexto estatal: la política agraria y sus repercusiones en Sinaloa . 62
2.5.1. Auge de la agricultura en Sinaloa . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
2.5.2. Otros factores de apoyo al crecimiento agrícola: instituciones
y tecnología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69

7
8 empresarios, empresas y agricultura comercial...

2.5.3. Avances de la investigación y enseñanza agrícola en Sinaloa . . . 70


2.5.4. La maquinización y el uso de la vara blanca . . . . . . . . . . . . 71
2.5.5 Financiamiento a la agricultura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
2.6. Políticas públicas estatales y desastres naturales: sus efectos
en la agricultura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74

III. El Sistema Productivo Local del valle de Culiacán:


1948-1970
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
3.1. Conformación histórica del SPL en el valle de Culiacán . . . . . . . . 90
3.2. La natalidad de empresas en el SPL del valle de Culiacán . . . . . . . 94
3.2.1. Las empresas agrícolas y su evolución . . . . . . . . . . . . . . . 102
3.2.2. Empresas comerciales y agrocomerciales . . . . . . . . . . . . . . 112
3.3. Empresas industriales y agroindustriales . . . . . . . . . . . . . . . . 120
3.4. Compañías de servicios, transportes y agroservicios . . . . . . . . . 127
3.5. Empresas ganaderas, de intermediación financiera y mineras . . . . 132

IV. La actividad empresarial en el spl del valle de Culiacán:


la agricultura comercial como eje de acumulación de capital
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139
4.1. El escenario previo: cambios institucionales y los grupos
empresariales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139
4.2. La familia Tamayo y su actividad empresarial . . . . . . . . . . . . . 141
4.2.1. Jesús Lucio Tamayo Amador y su participación
en la agricultura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .142
4.2.2. La incorporación de los hermanos Tamayo Müller
a las actividades empresariales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .146
4.2.3. Los Tamayo Müller en las organizaciones gremiales
y sus relaciones con otras instituciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . 158
4.3. Los Clouthier: una familia de larga carrera empresarial . . . . . . . . 161
4.3.1. Manuel Clouthier Cañedo se inicia en los negocios
en Culiacán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161
4.3.2. Manuel Clouthier Andrade se casa con María Luisa Martínez
de Castro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
4.3.3. La familia Clouthier durante la Revolución y en los años
de la reconstrucción económica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165
4.3.4. Manuel Clouthier Andrade y Manuel Clouthier Martínez
de Castro al frente de los negocios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .166
maría de jesús lópez lópez 9

4.3.5. Los Clouthier Martínez de Castro y Clouthier del Rincón . . . .169

V. Empresarios agrícolas posrevolucionarios en el spl del valle


de Culiacán: la trayectoria empresarial de tres familias
Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
5.1. La comunidad griega en el valle de Culiacán: su vocación
por la agricultura de exportación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177
5.2. Actividad empresarial de Aristeo Canelos Atula y su familia . . . . .184
5.3. Trayectoria empresarial de la familia Bon Bustamante . . . . . . . . . 195
5.3.1 Los Bon Bustamante después de las reformas cardenistas . . . . .198
5.4. Los Amézquita y sus actividades empresariales en el valle
de Culiacán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209

Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .219
Anexos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227
Fuentes
Archivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .303
Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 304

Índice de cuadros
Cuadro 2.1. Zona noroeste: mecanización de los distritos de riego
(unidades físicas) por los ciclos agrícolas . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
Cuadro 2.2. Sinaloa. Población Económicamente Activa Sectorial
(porcentajes), 1930-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 62
Cuadro 2.3. Sinaloa: superficie agrícola total, de riego y temporal
(1940-1970), hectáreas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
Cuadro 2.4. Sinaloa: superficie cosechada y valor de la producción
agrícola, 1940-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
Cuadro 2.5. Principales cultivos cosechados de acuerdo a su valor,
1950-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67
Cuadro 2.6. Sinaloa: tendencia de los cultivos por la superficie
promedio sembrada (hectáreas por decenio) . . . . . . . . . . . . . . . 69
Cuadro 3.1. Clasificación y aparición de empresas en el municipio
de Culiacán, (1948-1970) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
Cuadro 3.2. Clasificación y número de empresas según actividad
y capital invertido (1948-1970) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
Cuadro 3.3. Clasificación de las empresas de acuerdo a su capital
social inicial (1948-1970) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
10 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Cuadro 3.4. Empresas agrícolas y empresas directamente vinculadas


a la agricultura en el valle, 1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 101
Cuadro 3.5. Empresarios e inversiones en la agricultura, 1948-1970 . . . .104
Cuadro 3.6. Empresas comerciales, agrocomercios e inmobiliarias
establecidos en Culiacán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 112
Cuadro 3.7. Empresas agrocomerciales en el valle de Culiacán . . . . . . 113
Cuadro 3.8. Inversión grupal o familiar en la actividad comercial . . . . 114
Cuadro 3.9. Inversionistas con más de un millón de pesos
en el comercio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 116
Cuadro 3.10. Inversionistas con más de 500 mil a un millón de pesos . . 117
Cuadro 3.11. Inversiones en la industria en Culiacán, 1948-1970 . . . . . .120
Cuadro 3.12. Inversiones en la agro-industria en Culiacán, 1948-1970 . . 121
Cuadro 3.13. Inversión familiar o grupal en la industria . . . . . . . . . . 121
Cuadro 3.14. Inversionistas con más de un millón de pesos
en la industria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .124
Cuadro 3.15. Inversionistas con más de 500 mil a un millón
en la industria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .124
Cuadro 3.16. Inversiones en los transportes y los servicios en Culiacán,
1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128
Cuadro 3.17. Inversión grupal en los transportes y los servicios,
1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129
Cuadro 3.18. Inversionistas con más de un millón de pesos
en servicios y transportes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130
Cuadro 3.19. Inversionistas con más de 500 mil a un millón
en servicios y transportes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131
Cuadro 3.20. Inversiones en ganadería, intermediación financiera
y minería en Culiacán, 1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
Cuadro 3.21. Inversiones en ganadería, avicultura y apicultura
en Culiacán, 1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
Cuadro 3.22. Inversión grupal en ganadería, intermediación financiera
y minería en Culiacán, 1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134
Cuadro 3.23. Inversionistas con más de un millón de pesos en ganadería,
intermediación financiera y minería en Culiacán, 1948-1970 . . . . . . . 134
Cuadro 3.24. Inversionistas con más de 500 mil a un millón en ganadería,
intermediación financiera y minería en Culiacán, 1948-1970 . . . . . . . 135
Cuadro 3.25. Actividades económicas e inversionistas en el SPL
del valle de Culiacán, 1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 136
Cuadro 4.1. Árbol de la familia Tamayo Müller . . . . . . . . . . . . . . . 143
maría de jesús lópez lópez 11

Cuadro 4.2. Propiedades bajo riego de la familia Tamayo


en el valle de Culiacán en 1956 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148
Cuadro 4.3. Compraventas de fincas y terrenos urbanos hechas
por la familia Tamayo en Culiacán, 1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . 150
Cuadro 4.4. Empresas en las que participaron como accionistas
miembros de la familia Tamayo Müller . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156
Cuadro 4.5. Empresas organizadas por los Clouthier en Culiacán
entre 1948 y 1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .169
Cuadro 4.6. Empresas en que participaron los Clouthier como
accionistas fundadores, 1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 172
Cuadro 4.7. Relación de usuarios del Distrito de Riego no. 10 en 1955 . . 173
Cuadro 5.1. Empresas en las que participaron los inmigrantes griegos:
Culiacán, 1949-1971 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .180
Cuadro 5.2. Compraventas de fincas rústicas y urbanas realizadas
por la familia Canelos, 1946-1959 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187
Cuadro5.3. Participación de la familia Canelos en la creación
de empresas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
Cuadro 5.4. Tierras propiedad de la familia Canelos en el valle
de Culiacán en 1972 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195
Cuadro 5.5. Relación de usuarios del Distrito de Riego no. 10 en 1955 . . 199
Cuadro 5.6. Créditos otorgados por la banca privada en Culiacán
a la familia Bon Bustamante, 1951-1958 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202
Cuadro 5.7. Participación de los Bon Bustamante en la creación
de empresas en Culiacán, 1948-1962 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
Cuadro 5.8. Participación de Antonio Amézquita Logan en la creación
de empresas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
Cuadro 5.9. Relación de usuarios del Distrito de Riego no. 10, 1955 . . . . 215

Índice de figuras
Figura 1.1. Sistema Productivo del Valle de Culiacán . . . . . . . . . . . . 37
Figura 3.1 Mapa del Distrito de Riego del río Culiacán en 1956 . . . . . . 91

Índice de gráficos
Gráfico 3.1. Culiacán: natalidad de las empresas, 1948-1970 . . . . . . . . 96
Gráfico 3.2. Capitales por actividad económica, Culiacán, 1948-1970 . . . 98
Gráfico 3.3. Culiacán: agroempresas, 1948-1970 . . . . . . . . . . . . . . .102
PRESENTACIÓN

Empresarios, empresas y agricultura comercial en el valle de Culiacán, 1948-1970


es una obra que tiene como fuente la tesis doctoral «Agricultura comercial,
creación de empresas y actividad empresarial en el valle de Culiacán: 1948-
1970» de María de Jesús, quien sin duda le hubiera encantado publicarla porque
no solo representa lo tangible de su esfuerzo intelectual, sino además ofrece un
conjunto de escalones para redescubrir empresas y empresarios contemporá-
neos tan solo con los vestigios de los apellidos de fama de la época que estudia.
Este libro es un intenso ejercicio de investigación que propone conceptos y
sintetiza situaciones de la historia económica del terruño sinaloense.
Al utilizar la primera persona del plural, hace honor a los historiadores
locales; asimismo, con los datos de archivos, citas textuales, inferencias y re-
flexiones, cobran, en conjunto, auténtica actualidad y no aparecen como desfa-
sadas sino completamente adaptadas al siglo XXI. Se trata de un libro pensado
para personas que desconocen la historia de la empresa que dio cuerpo a la
economía local, pero al mismo tiempo incorpora una propuesta para la agenda
de discusión para quienes conocen la historia de Sinaloa y de Culiacán.
La obra presume el rigor histórico, la claridad y la sencillez de su exposi-
ción. Más de tres mil datos sustentan su reflexión teórica acerca del sistema
productivo local. Con la minuciosidad de las fechas, las acciones económicas
específicas tienen nombre y apellido y con ellas recrea los episodios de la histo-
ria económica local, que se despliega sobre el valle de Culiacán, como una gran
epopeya humana en la que algunas familias supieron aprovechar la conquista
viajera para acumular riqueza y hacerse de bienestar material. Los capítulos de
la obra representan la forma que María de Jesús tenia de mirar y dar entender
los fenómenos sociales, económicos que le interesaban.
Este esfuerzo teórico representa una proposición, un camino y una invita-
ción para los nuevos historiadores que estuvieran interesados en la diacronía
de la economía local para que buceen de nuevo no solo en el propio pensa-

13
14 empresarios, empresas y agricultura comercial...

miento de María de Jesús, sino que sobre todo contrasten los espíritus empre-
sariales de aquella época, con los empresarios del tiempo de la globalización,
siguiendo el linaje de las familias y los apellidos de fama empresarial. Lo re-
flexivo, lo vital y lo imaginativo se encuentran en esta obra.
La voz de María de Jesús puede escucharse cuando página a página des-
pliega sus reflexiones conceptuales acerca del sistema productivo local, cuyo
espejo se refleja sobre la transición de la economía del valle de Culiacán. Para
explicar la transformación de este valle, recurre a las vicisitudes del entorno in-
ternacional marcadas por los efectos de la Segunda Guerra Mundial y la silente
rivalidad entre los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, que se dispu-
taban el dominio de la economía mundial. Suma los efectos de América Latina
como un grupo de países que toman ventaja de aquellas contradicciones, de las
que la economía de México obtuvo escasas primacías.
El reparto agrario y la construcción de grandes sistemas de irrigación fue
un proceso de expansión agrícola que se puede identificar con la irrigación, la
mecanización, la investigación genética, la aplicación de semillas mejoradas y
la utilización de insecticidas y fertilizantes en el proceso productivo agrope-
cuario. Estas posibilidades de producción no solo concurrieron hacia la agri-
cultura comercial, sino que marcaron las diferencias regionales, especialmente
la zona del noroeste de México donde el modelo de producción agrícola se
diferenciaba por su intensidad tecnológica y productiva. El valle de Culiacán
habría de distinguirse por estos dos últimos atributos, pero sobre todo por sus
estrechos vínculos con la economía norteamericana.
Dentro de este bagaje de antecedentes la pregunta de investigación que guió
a María de Jesús, por un lado, encontró las raíces hacia la convergencia de la
natalidad de las empresas, los empresarios y la agricultura comercial y, por el
otro, identificó las formas de mantener la propiedad simulada de la tierra. Es-
pecialmente en los momentos posteriores a la Revolución Mexicana, los cuales
son una etapa histórica en la que en Sinaloa se gestó una recomposición de
los grupos empresariales. Este nuevo espectro, constituido por viejos y nuevos
empresarios, deviene como la historia de las familias pudientes locales. Se pre-
senta, además, como la historia de la formación del capital y como la génesis
de la historia económica local.
Varios secretos de la economía local se pueden encontrar en esta obra, na-
die mejor que María de Jesús nos hubiera despejado el camuflaje que encum-
bren los cambios socioeconómicos de naturaleza local. Sin embargo, la fuerza
celestial ha cortado la flor de sus sueños, ahora su alma libre despliega las fojas
del sol, la luna y el cielo. Mientras que mí me ha tocado ser el portavoz de su
maría de jesús lópez lópez 15

sentir y de su forma de ver los hilos invisibles de lo cotidiano; tarea un tanto


difícil, porque su obra es la puerta de entrada para mirar las huellas del tiempo
y de quienes vivieron en ese instante. En tu memoria he escrito estas líneas
para disputarle al tiempo, voraz demoledor de recuerdos, tu permanencia en
mi corazón y en otros tantos corazones de tus amigos, tus colegas profesores,
tus alumnos, tus hermanos, tus padres y tus hijos. Para que siempre vivas entre
nosotros, te echaremos de menos.

Reynol Díaz Coutiño


Culiacán, Sinaloa, marzo 27 de 2011
INTRODUCCIÓN

El objetivo general de esta obra consiste en analizar y explicar las principales


características que asumió el proceso de desarrollo económico que se registró
en el valle de Culiacán entre los años de 1948 y 1970. La tarea reside en iden-
tificar las variables y los factores que hicieron posible aquel fenómeno para
determinar en qué medida es posible y pertinente hablar de la conformación
de un sistema productivo local (SPL). Se estima que la base de acumulación de
capital se encontraba en la explotación de la agricultura comercial y el efecto
multiplicador que esta generó en el resto de la economía regional. Para ello,
se estudia la conformación y la natalidad de empresas en general, de manera
especial las firmas agrícolas y aquéllas que estaban estrechamente vinculadas
con la agricultura de exportación (tejido productivo), las formas de articula-
ción y cooperación entre empresas y empresarios, el ambiente institucional y
la actividad empresarial (tejido empresarial).
La estructura económica de Sinaloa, durante el siglo XX, exhibió importan-
tes transformaciones. Una de estas vicisitudes la experimentó la región sur del
estado cuya economía con atributos predominantemente mineros y comer-
ciales, cerró su ciclo de auge durante la primera década del siglo mencionado.
En tanto que en las subsiguientes dos décadas una economía exportadora de
productos agropecuarios se impuso como la nueva moda, la cual duraría alre-
dedor de cuarenta años. Finalmente, en la segunda mitad de la década de los
años 70, este modelo de desarrollo primario-exportador, comenzó a mostrar
señales de agotamiento. A partir de los años ochenta, el sector terciario (co-
mercio y servicios) emergió con tal energía, que propició que la estructura
económica de la entidad haya sido definida como una combinación agro-ter-
ciaria (Aguilar, 2001,21).
Estos cambios estructurales de la economía sinaloense empezaron a ma-
nifestarse en forma más temprana en la región denominada como valle de
Culiacán (ver mapa en el capítulo tercero). A modo de coincidencia, desde los

17
18 empresarios, empresas y agricultura comercial...

años finales del porfiriato, en este valle la economía giraba en torno a las acti-
vidades agropecuarias y comerciales. La industrialización de la caña de azúcar,
en tanto actividad y producto, definía la tendencia.
Otro momento histórico que pudo haber influenciado la economía local
fue la revolución de 1910. Si bien en el aspecto económico no causó grandes
estragos, en cambio reforzó las tendencias económicas que ya se venían per-
filando. Es decir, propició un desarrollo económico basado en la explotación
de la agricultura comercial y la industrialización de la caña de azúcar, cuya
producción se destinaba a la comercialización en un amplio mercado regional
que incluía a los Estados Unidos.
En los años ulteriores inmediatos a la revolución se introdujeron otros cul-
tivos con gran demanda internacional, tales como el garbanzo y las legumbres.
En este proceso participaron activamente viejos y nuevos inversionistas, sur-
giendo así un numeroso grupo de pequeños, medianos y grandes empresarios
agrícolas, que en las décadas posteriores lograron su consolidación, dando
vida a un denso tejido productivo y un dinámico tejido empresarial. Esta con-
vergencia de variables económicas y factores sociales es motivo suficiente para
formular una elemental pregunta: ¿Cómo se originó el sistema productivo lo-
cal (SPL) del valle de Culiacán?
El necesario nivel de eficiencia en la producción agrícola marcó la trayec-
toria para la formación de un proceso de desarrollo local que se inició como
consecuencia de la crisis o pérdida de dinamismo del sistema productivo
tradicional de la economía local y la aparición de nuevas oportunidades de
mercado. Estas oportunidades fueron desde la valoración en los mercados de
producción (en la que la economía local tiene ventajas competitivas debido a
que dispone de materias primas y recursos naturales específicos: suelo y agua)
hasta la reacción de la comunidad local ante la crisis del sistema productivo.
Los efectos de la crisis adquieren la forma de pérdida de los mercados tra-
dicionales para los productos locales. Esta desventaja impulsó a las empresas
locales a encontrar nuevas iniciativas productivas que auspiciaban en ese mo-
mento los mercados en expansión. Todos estos elementos conllevan a reflexio-
nar que en ocasiones un sistema productivo local surge por el azar, en otras
obedece a mecanismos de imitación de experiencias de desarrollo en áreas
contiguas que impulsan a una economía local a hacer lo mismo utilizando los
recursos propios (Vázquez, 1999, 34).
El surgimiento del SPL del valle de Culiacán, que se cimentó en la explo-
tación de la agricultura comercial, se inició por la pérdida de dinamismo del
maría de jesús lópez lópez 19

sistema productivo tradicional,1 el cual se nutría de la explotación minera,


principalmente de la plata y el oro, y en las actividades comerciales que tal
aprovechamiento generaba. Desde finales del porfiriato los capitales empeza-
ron a destinarse a las actividades agropecuarias (tanto los nuevos capitales que
llegaron como los que anteriormente se invertían en la minería).
No obstante, la configuración del nuevo SPL y su ulterior consolidación
también fue posible por: a) la existencia y disponibilidad de cierta capacidad
empresarial en la región (Culiacán era la segunda ciudad más importante del
estado y contaba con una larga tradición comercial), sus empresarios viajaban
frecuentemente a los Estados Unidos y mantenían relaciones comerciales con
empresarios de aquel país; b) la existencia de mano de obra barata; c) el cono-
cimiento local de nuevos productos agrícolas y mercados por las actividades
comerciales previas y por la cercanía de las regiones agrícolas del norte con la
entidad (donde se introdujo primero la producción comercial de las legumbres
y el garbanzo); d) la disponibilidad de ahorros provenientes de la minería, el
comercio, y por la llegada de capitales extranjeros, y e) por la existencia de una
infraestructura hidráulica básica en la región que había dado inicio muchos
años antes.
La hipótesis general que guió esta investigación supuso que el desarrollo
económico de la región centro del estado de Sinaloa (valle de Culiacán), que
irrumpió entre 1948 y 1970, se basó en una agricultura comercial emprende-
dora que fue capaz de atraer y generar cantidades crecientes de capital que se
reinvirtieron en la misma agricultura, pero también en empresas comerciales,
industriales y de servicios, cuyo objetivo fundamental era satisfacer la crecien-
te demanda que generaba el auge agrícola.
Los atributos del flujo comercial agrícola conformaron y consolidaron un
SPL con un eje vertebral integrado por pequeñas, medianas y grandes empre-
sas agrícolas, con capacidad competitiva para colocar sus productos en los
ámbitos nacional e internacional e impulsar el desarrollo económico regional.
Los principales factores presentes en este proceso fueron: la aglomeración de
pequeñas y medianas empresas, las redes de colaboración y cooperación entre
empresas y empresarios, un ambiente institucional proclive al desarrollo eco-
nómico, y un sistema social y de valores que reforzaba la confianza entre los

1
Cuando se hace referencia a un sistema productivo tradicional debe entenderse que era
el sistema productivo predominante en una determinada región y no un sistema productivo
atrasado, en el que se careciera de una cultura empresarial emprendedora.
20 empresarios, empresas y agricultura comercial...

actores, donde la familia y sus lazos con otras familias desempeñaron un papel
trascendental.
La exposición del trabajo se ha dividido en cinco capítulos y un apartado
que contiene las conclusiones generales. En el primero se abordan las catego-
rías y conceptos teóricos básicos que tienen que ver con el desarrollo endóge-
no, el distrito industrial, la aglomeración de empresas, el sistema productivo
local, el distrito agrocomercial, las instituciones y el desarrollo económico, y el
papel del empresario como sujeto activo en el impulso a los procesos de trans-
formación económica. Asimismo, se precisan las principales variables o facto-
res que se analizaron para explicar el proceso de desarrollo y consolidación del
SPL del valle de Culiacán entre los años de 1948 y 1970.
El segundo capítulo ofrece un panorama general de las principales carac-
terísticas que asumió el desarrollo de la economía mexicana, en el contexto
de los cambios que presentaba la economía mundial y la del continente lati-
noamericano. El objetivo de este capítulo es destacar los principales factores
que impulsaron el crecimiento económico en el país en el periodo histórico
antes citado, enfatizando el comportamiento del sector agropecuario y el papel
que este desempeñó en el conjunto de la economía. Además, se analizan las
principales políticas públicas que durante ese tiempo se implementaron para
impulsar el desarrollo agrícola. Finalmente, se propone un panorama gene-
ral de la evolución de la economía en el ámbito estatal, en el que se resalta el
desenvolvimiento de la agricultura comercial y del ambiente institucional que
impulsó su desarrollo.
En el capítulo tercero se explica la dinámica y consolidación del SPL del
valle de Culiacán a través de la creación de empresas en general, el análisis
del efecto multiplicador que la agricultura comercial generó en el resto de la
economía regional y la identificación de los empresarios y los grupos empre-
sariales que mayor participación tuvieron en la conformación del sistema de
producción aludido. El propósito es mostrar que en la estructura empresarial
que se configuró en el SPL del valle de Culiacán, predominaron las peque-
ñas y medianas empresas agrícolas y que al ubicarse en la explotación de la
agricultura comercial, se convirtieron en la fuerza impulsora del desarrollo
económico, tal como se constata al analizar el establecimiento de un gran nú-
mero de empresas auxiliares o complementarias, caracterizadas como agroco-
mercios, agroindustrias y agroservicios. También se estudian las relaciones de
cooperación y colaboración entre empresas y empresarios dentro del sistema
productivo.
maría de jesús lópez lópez 21

El capítulo cuarto trata de la trayectoria empresarial de dos familias asen-


tadas en el valle de Culiacán (cuyos orígenes se remontan al siglo XIX), y cuyo
éxito económico, se basó, en gran medida, en la explotación de la agricultura
comercial. En cuanto a estas familias —si bien durante el período de estudio—
se pudo constatar que todas producían y comercializaban legumbres, mas su
dedicación a esta rama no era exclusiva. Algunos miembros de las mismas se
convirtieron en empresarios agrícolas exitosos e invirtieron una importante
proporción de las ganancias obtenidas en dicha actividad. Pero sobre todo in-
cursionaron en la creación de un buen número de empresas en los diferentes
ramos productivos y de servicios no solo en el propio valle de Culiacán, sino
más allá de las fronteras locales. Asimismo se explican los lazos familiares y
de amistad que se entretejían entre estos grupos de familias empresariales,
así como la importancia de los mismos, para la implementación de proyectos
productivos conjuntos o para el impulso en la formación de organizaciones
gremiales que defendieran sus propios intereses como empresarios agrícolas.
El capítulo quinto sigue con el estudio de las familias empresariales como
se hizo en el capítulo cuatro. Este apartado perfila la trayectoria empresarial
de tres familias, cuyos orígenes se encuentran en la época posrevolucionaria,
quienes tuvieron la habilidad de sacar ventaja del acontecer político que impe-
raba en el valle de Culiacán. Las dos primeras familias son los Bon Bustamante
y los Amézquita. Estos personajes fueron hábiles empresarios que tuvieron la
pericia de combinar sus diversos negocios con el desempeño de importantes
puestos públicos y políticos. La familia de Aristeo Canales Atula, en cambio,
que forma parte de una comunidad de inmigrantes de origen griego que arri-
baron al valle de Culiacán en las décadas de 1920, 1930 y 1940, se especializó,
como lo hicieron sus congéneres, en la explotación de la agricultura comercial,
particularmente en la producción de legumbres para la exportación. Las tres
familias formaron parte de un grupo exitoso de empresarios agrícolas que in-
virtieron generosamente sus excedentes en el fomento de múltiples y diversas
empresas en el valle de Culiacán.
Finalmente, en las conclusiones, se plantean algunas reflexiones acerca de
la presencia y el funcionamiento de las variables o factores fundamentales que
dan forma a los procesos de acumulación de capital en los sistemas producti-
vos locales, con el propósito de mostrar la pertinencia de utilizar esta herra-
mienta teórica en la explicación histórica de procesos de desarrollo económico
regional basados en la explotación de la agricultura comercial.
Las fuentes que se utilizaron para reunir las evidencias empíricas que sus-
tentan las diversas afirmaciones que se hacen en esta investigación, se dividen
22 empresarios, empresas y agricultura comercial...

en bibliográficas, orales y archivísticas. Las entrevistas a diversos empresa-


rios agrícolas del valle de Culiacán o a personas que estuvieron, por diversas
circunstancias, muy cerca de ellos, resultaron de gran relevancia para poder
entender las diversas formas en que los empresarios agrícolas «organizaban»
alguna empresa agrícola sin haberla constituido formalmente ante un notario
público.
La cooperación entre las empresas y entre empresarios, el valor de la «pa-
labra empeñada», el honor y los lazos de amistad, la importancia de la familia
como «factor de producción», son otros tantos elementos que están presentes
en la disposición del tejido productivo y empresarial, y que solo es posible va-
lorar en su real dimensión a través de las entrevistas.
La información recopilada en el archivo del Registro Público de la Propie-
dad de Culiacán (ARPP) y del Archivo General de Notarias del Estado de Si-
naloa (AGNES), resultó fundamental para la realización de la investigación. En
un primer momento, los datos encontrados en el ARPP, en su Sección Segunda
Administrativa de Comercio, dieron pie para plantear las primeras conjeturas.
Es decir, sirvieron para dar una idea aproximada de las naturalezas de las em-
presas llevadas a cabo durante el periodo de estudio en el valle de Culiacán.
Además, proporcionaron información sobre los movimientos de capital rea-
lizados por las firmas, así como sobre las disoluciones de las sociedades y de
aquellas que se declararon en quiebra.
Un segundo momento ocurre cuando los datos encontrados en el ARPP
se complementaron con la búsqueda realizada en el AGNES. En este último se
recopilaron también cifras y datos sobre arrendamientos de terrenos, contra-
tos de asociación en participación y de aparcería agrícola, créditos otorgados
por instituciones bancarias y por otros intermediarios financieros a los em-
presarios agrícolas de la localidad. También permitió identificar parte de los
múltiples lazos familiares existentes entre los empresarios, protagonistas de
esta historia regional.
Agradezco al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología el haberme otor-
gado una beca para realizar los estudios de doctorado que mitigaron las nece-
sidades económicas que este tipo de actividades genera.
Mi agradecimiento a la Universidad Autónoma de Sinaloa, por darme cabi-
da en su planta de profesores e investigadores y ofrecerme además la oportuni-
dad de superarme académicamente.
Mi reconocimiento al Doctorado en Ciencias Sociales, a su personal di-
rectivo: doctores Santos López Leyva, Jorge Ernesto Quintero Félix, Ramón
Martínez Huerta y al MC Miguel Verdugo Rentería así como al personal admi-
maría de jesús lópez lópez 23

nistrativo y técnico: Adriana Núñez, Aldo Zazueta, Mario Montijo y Minerva


Castillo: a todos ellos mi agradecimiento por facilitar la realización de las ac-
tividades académicas.
Agradezco a la Facultad de Historia, mi centro de trabajo, por el apoyo
recibido tanto de sus directivos, Jorge Verdugo Quintero, Alfonso Mercado
Gómez, actual director y secretario académico respectivamente, así como del
personal administrativo y técnico; mi reconocimiento a Marcela Moreno, Ma-
ría de los Ángeles Mascareño, Adrián Manjarrez, Jaime Sánchez, Enrique Que-
vedo, Luis Meza, Bertha Ahumada, Carmen Meza y Juanita Zatarain.
También agradezco al cuerpo académico de Historia Económica de la Fa-
cultad, cuya labor conjunta con investigadores de la Universidad Nacional Au-
tónoma de México, la Universidad Autónoma de Nuevo León y la Universidad
de Sonora, hizo posible que el proyecto interinstitucional denominado «Em-
presa y Agricultura de Exportación, Historia y Tendencias Actuales», clave
U42007H, fuera aprobado y financiado por CONACYT, asimismo agradezco el
haberme brindado la oportunidad de formar parte del grupo de tesistas.
Agradezco de manera especial al comité evaluador de mi tesis de doctorado,
cuyas orientaciones, explicaciones y consejos recibidos fueron especialmen-
te valiosos para desarrollar y culminar este trabajo. Al doctor Mario Cerutti,
quien con su experiencia en la temática, desde el inicio de la investigación hizo
sugerencias muy pertinentes para llevar a buen término el compromiso. De
igual manera reconozco a la doctora María Eugenia Romero Ibarra, de quien
tuve la fortuna de recibir asesoría desde el inicio de la investigación, por sus
observaciones que enriquecieron el contenido del trabajo y contribuyeron a
darle la forma final.
Mi agradecimiento también, por el apoyo brindado para la realización de
las estancias de investigación en la Facultad de Economía de la UNAM, al doc-
tor Arturo Carrillo Rojas, mi reconocimiento por sus atinadas observaciones y
apoyo recibido para la realización de la investigación, así como también como
director de la Facultad y como co-coordinador del proyecto interinstitucional.
Al doctor Rigoberto Arturo Román Alarcón, agradezco sus puntuales consi-
deraciones que ayudaron a mejorar el trabajo. De manera especial agradezco
al doctor Gustavo Aguilar Aguilar, quien estuvo atento a los avances de la in-
vestigación que gracias a su asesoría y apoyo pude culminar.
Mi agradecimiento al licenciado Sergio Irízar López, director del AGNES
por las facilidades concedidas para la realización de la consulta de los proto-
colos existentes en ese archivo, agradecimiento que se hace extensivo a todo el
24 empresarios, empresas y agricultura comercial...

personal y de manera muy especial a José Alfredo Torres Ruelas, encargado de


proporcionar los libros de la sección histórica.
De la misma forma hago extensivo mi agradecimiento al licenciado Óscar
Abel Angulo Benítez, jefe administrativo del Archivo del Registro Público de
la Propiedad de Culiacán, por las facilidades otorgadas para agilizar la consul-
ta; asimismo agradezco al licenciado Sebastián Lizárraga de Anda, encargado
de los libros de la Sección Segunda Administrativa de Comercio.
Agradezco igualmente la amable disposición de los entrevistados para dar
detalles sobre el surgimiento de sus empresas: Roberto Tarriba Rojo, Manuel J.
Clouthier Carrillo, Emetrio Álvaro Gastélum, José Ramón Palazuelos, Fernan-
do González Espinosa de los Monteros y María Inés Espinoza Bringas.
Asimismo agradezco a los estudiantes de la Licenciatura en Historia: Juan
José Burgos Vega, Juan Manuel Cázarez, Nadia Roxana Servín Guerra, y Diana
Zulema Zazueta Salas que colaboraron en la búsqueda de información en el
AGNES, y José Alberto López Montoya, quien auxilió tanto en la búsqueda de
la información como en la transcripción de las entrevistas realizadas.
A Reynol y mis hijos Brenda y Reynol Alejandro, su comprensión y apoyo
en las continuas ausencias. A mis padres Jesús López Leyva y María de los Án-
geles López y mis hermanos por su apoyo moral de todos ellos.
I. SISTEMA PRODUCTIVO LOCAL, INSTITUCIONES
Y EMPRESARIOS

Presentación

En este apartado se explican los aspectos teóricos básicos en los que se sus-
tentan los análisis y definiciones que se hacen en los subsiguientes capítulos.
Se revisarán las principales teorías que tienen que ver con el desarrollo endó-
geno, los distritos industriales, el sistema productivo local (SPL) y el distrito
agrocomercial, con la finalidad de identificar las principales variables que ca-
racterizan lo que los economistas y sociólogos han definido como SPL, el pro-
ceso de desarrollo económico que registró la economía del valle de Culiacán
entre los años de 1948 y 1970. Asimismo se expone la importancia del papel
que jugaron las instituciones para favorecer, o en su caso obstaculizar, el cre-
cimiento económico regional. Finalmente, se analiza el rol que desempeñaron
los empresarios en el impulso a los procesos de desarrollo económico local, al
cumplir estos acciones protagónicas en la conformación del tejido empresarial
y productivo a través de la formación de empresas y sus diversas formas de
articulación.

1.1. El concepto Sistema Productivo Local (SPL), medio


para explicar los procesos de desarrollo en economías
regionales

Uno de los cambios más importantes que han tenido lugar en la teoría del
desarrollo económico en los últimos veinte años, es la formación de un nuevo
paradigma que se conoce como desarrollo endógeno. En un escenario caracte-
rizado por la incertidumbre, el aumento de la competitividad en los mercados
y el cambio institucional, han surgido paralelamente formas más flexibles de
acumulación y regulación del capital que determinan los procesos de creci-

25
26 empresarios, empresas y agricultura comercial...

miento y cambio estructural, convirtiéndose en los instrumentos preferentes


de la política industrial y regional.
A principios de los años ochenta se produjo la confluencia de dos líneas
de investigación que dieron lugar a la formación de la teoría del desarrollo
endógeno: una de carácter teórico, que nació como consecuencia del intento
de encontrar una noción de desarrollo que permitiera la acción pública para el
desarrollo de localidades y regiones retrasadas; otra, de carácter empírico, que
surgió como consecuencia de la interpretación de los procesos de desarrollo
industrial en localidades y regiones del sur de Europa (Vazquez, 1999, 27).
Así,

las propuestas de los estudiosos de los procesos de industrialización local, de in-


dustrialización endógena, y de industrialización en áreas rurales, surgen como
reacción al agotamiento del modelo de industrialización basado en grandes em-
presas localizadas en las grandes ciudades, y muestra que la industrialización de
los países de desarrollo tardío como los del sur de Europa se inició y consolidó
gracias también al desarrollo de los sistemas industriales locales. Se trata de una
aproximación histórica al desarrollo que se caracteriza por una forma específica
de organización de la producción, de la integración de la sociedad y las institucio-
nes en los procesos productivos, y de la capacidad de respuesta del territorio y los
actores económicos a las condiciones del nuevo escenario económico, político e
institucional (Vazquez, 1999, 29).1

Al respecto, Garofoli (1998) señala que

desde mediados de los setentas surgieron nuevas trayectorias de desarrollo regio-


nal en los países avanzados (desarrollados) a partir de nuevos fenómenos y cam-
bios en la jerarquía regional, los cuales no pueden ser comprendidos mediante los
modelos teóricos tradicionales de desarrollo regional y económico. El primer fe-
nómeno que se ha estudiado desde la segunda mitad de los setentas fue el llamado
modelo de industrialización difusa en la Terza Italia, aunque muy pronto se lleva-
ron a cabo investigaciones análogas en varios países, especialmente en Europa del

1
Se trata de una visión del desarrollo que se diferencia de las interpretaciones tradicionales
que propiciaban el desarrollo a través de la industrialización con grandes plantas localizadas en
grandes ciudades y cuya viabilidad económica se explica a través de la generación de economías
de escala y la reducción de los costos de transacción en el sistema productivo.
maría de jesús lópez lópez 27

sur buscando sucesos similares y tratando de explicar las características principales


y sus factores teóricos básicos (p. 39).

Luego añade que en los últimos quince o veinte años la incapacidad cre-
ciente del modelo funcionalista para explicar la cada vez más compleja redis-
tribución de las actividades productivas en el territorio, y la emergencia de pa-
trones de desarrollo autónomos en muchas regiones relativamente periféricas,
han atraído progresivamente la atención de los especialistas a la dimensión
territorial del desarrollo y a las categorías de medio ambiente (o milieu) y te-
rritorio, vistas como la sedimentación de factores históricos, sociales y cultura-
les específicos e interrelacionados en áreas locales, y que generan procesos de
desarrollo significativamente diferentes, debido, de modo directo, a especifici-
dades locales. Estas consideraciones conducen a un paradigma nuevo para la
investigación del desarrollo económico, basado principalmente en el territorio
(Garafoli, 1998, 39).
Caldentey (1998) argumenta que

el tema de los distritos industriales fue enunciado por primera vez por Alfred Mar-
shall (1920) al introducir el concepto de economías externas y su asociación con la
especialización económica basada en las pequeñas empresas. El tema no había sido
ulteriormente tratado hasta que economistas y sociólogos italianos lo replantearon
de nuevo a finales de los años setenta y ochenta, a raíz de la observación de un
fenómeno que se producía en Italia en las regiones del centro y nordeste del país,
en donde existían una serie de núcleos urbanos de tamaño medio de población,
en los que se habían desarrollado pequeñas y medianas empresas manufactureras
especializadas en una actividad determinada que competían a nivel internacional,
pero en general se trataba de productos distintos a los que producían las grandes
empresas transnacionales (p. 3).

El fenómeno descrito recibió el nombre de la Terza Italia, el cual fue pro-


puesto por Bagnasco en 1995. La Terza Italia hace referencia a la aparición de
un tercer sistema de producción distinto de los dos sistemas dominantes. Cal-
dentey (1998) dice que uno estaba formado por las grandes empresas organiza-
das con base en cadenas de montaje de tipo fordista o posfordista, y que com-
petían a nivel internacional, y que se encontraban localizadas principalmente
en el noroeste del país. El otro sistema lo formaban las pequeñas empresas de
tipo artesanal dedicadas a producir para el mercado local.
28 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Aunque el fenómeno del desarrollo económico, visto como territorio y or-


ganización de empresas, se ha estudiado en otros países, Italia siempre ha sido
el caso más típico. Uno de los autores que han tratado el tema de una forma
más extensa es Giacomo Becattini, profesor de la Universidad de Florencia,
quien se suma a la discusión mediante su propuesta de distrito industrial. Este
se define como una entidad socioterritorial caracterizada por la presencia ac-
tiva de una comunidad de personas y de una población de empresas en un
espacio geográfico e histórico dado (Caldentey, 1998).
Es decir, la conceptualización sobre desarrollo endógeno, economía difu-
sa o desarrollo difuso y distritos industriales, son esfuerzos teóricos que han
elaborado economistas y sociólogos en las últimas décadas para explicar los
procesos de desarrollo industrial que se presentaron en algunas regiones de
Europa del sur basadas en la aglomeración de pequeñas y medianas empre-
sas altamente flexibles, con una alta especialización y división del trabajo, así
como por la existencia de densas redes de articulación empresarial (entre em-
presas y empresarios) y un ambiente institucional favorable que las volvía muy
competitivas en los ámbitos nacional e internacional; proceso que era insufi-
cientemente explicado por las teorías tradicionales del desarrollo.
Precisamente, una de las líneas de pensamiento que ha orientado la con-
ceptualización del desarrollo endógeno es la reflexión referente a la dinámica
de los sistemas productivos locales, la cual permitió identificar las condiciones
bajo las cuales funciona el proceso de acumulación de capital en dichos siste-
mas. Ante todo, explica Vázquez (1999),

habría que señalar a la propia organización de la producción como el principal


factor de la competitividad. La organización de las empresas, formando redes de
empresas especializadas, hace posible obtener economías de escala externas a las
empresas, pero internas al sistema productivo local, y reducir los costos de transac-
ción. Además, los SPL han mostrado, históricamente, una especial capacidad para
la introducción y adopción de innovaciones y tecnología. (p. 33).

Dentro del marco de las innovaciones y las tecnologías, Vázquez (1999) ar-
gumenta que no se trata solo del uso de maquinaria y bienes de equipo de
origen extranjero, sino sobre todo de la adaptación que los trabajadores y téc-
nicos hacen de los bienes de equipo a través de pequeños cambios y transfor-
maciones que potencian la productividad y competitividad de las empresas.
Por último, las formas de organización social y el sistema de valores locales
dan una configuración flexible a los mercados de trabajo, permitiendo a las
maría de jesús lópez lópez 29

empresas locales trabajar con bajos costos de producción, y en particular, con


salarios relativamente bajos.
En el centro del proceso de acumulación de capital de los SPL, está la for-
mación de economías externas de escala y la reducción de los costos de tran-
sacción, condicionadas por las formas de organización del sistema productivo.
Por tanto,

la dinámica de la economía local gira alrededor de la organización del entorno


(milieu) donde se establecen las relaciones entre las empresas, los proveedores y
los clientes. La columna vertebral de los SPL es la configuración del modelo de
producción, la existencia de una red de empresas, que da lugar a una multiplicidad
de mercados internos y de aéreas de encuentro permitiendo intercambiar produc-
tos, servicios y conocimiento. La red de empresas está formada por actores (las
empresas del SPL), por los recursos (humanos, naturales e infraestructural), por las
actividades económicas (de carácter productivo, comercial, financiero, asistencial)
y sus relaciones (interdependencia e intercambio) (Vázquez, 1999, 35).

Asimismo, explica Vázquez (1999), las relaciones dentro de la red favorecen


el intercambio no solo de productos y servicios entre los actores sino también
de conocimientos tecnológicos y de pautas de comportamiento. En los SPL las
relaciones se basan en el conocimiento que unos actores tienen de los otros,
en la confianza mutua que se ha ido generando paulatinamente a lo largo del
tiempo. El sistema de relaciones y conexiones entre actividades y entre empre-
sas se ha creado históricamente, forma parte de la cultura social y productiva
de la comunidad local y toma formas diferentes en cada localidad.
Con base en los argumentos anteriores, utilizar el concepto SPL para expli-
car todos aquellos casos donde la organización de la producción es el resultado
de la interacción estrecha y continua entre economía, sociedad y territorio (o
milieu local) deviene como una buena razón conceptual. Esto quiere decir,
como lo señala Garofoli (1998),

que el SPL es una familia de diferentes modelos de desarrollo, en los que la orga-
nización de la producción se basa en la presencia de economías externas (externas
para las empresas pero internas para el sistema local), de recursos específicos, ca-
pacidades y conocimientos que han tomado cuerpo (producidos y reproducidos)
en el milieu local y los cuales no son transferibles a otras regiones, y en la introduc-
ción de formas de regulación específicas que identifican y salvaguardan la origina-
lidad de la vía de desarrollo local (p. 61).
30 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Agrega Garafoli (1998) que en estos casos el modelo de organización de la


producción se basa en las esferas: a) de la producción, es decir, un sistema de
producción con reglas específicas y relaciones entre empresas, determinadas
por los siguientes elementos: interdependencias productivas, que profundizan
la especialización y división del trabajo entre compañías; eficiencia colecti-
va, producida por la existencia de economías externas y por el uso de bienes
públicos; b) la social, que garantiza la reproducción del mercado mientras la
introducción de formas específicas de regulación social a nivel local, el papel
de las instituciones locales, consenso social, que permite la movilidad social
y solidaridad local; c) la esfera territorial (y el gobierno del sistema) a través
de la planeación del territorio, producción de infraestructuras, inversiones en
bienes públicos para la reproducción de conocimientos específicos, economías
externas para crear ventajas competitivas para el sistema local, introducción
de instituciones como centros de servicios, de empleo y vinculación escuela-
empresa, introducción de políticas de desarrollo local (p. 61).
El SPL es una categoría que podría ser utilizada para explicar todos los casos
donde el territorio juegue un papel activo y crucial, y en los que el sistema local
muestre una identidad fuerte y clara basada en las características específicas
que la comunidad local quiere mantener y reproducir. Se debe considerar, ade-
más, que el SPL es siempre un modelo dinámico, esto es, que las condiciones
para la supervivencia del sistema cambian con el tiempo (Garofoli, 1998, 62).
Negrin y coautores (2005) indican que las

características claves que definen un SPL son: 1) un espacio geográfico definido,


caracterizado por la localización de un número considerable de empresas involu-
cradas en varias fases y líneas de fabricación de un producto homogéneo. El aspec-
to relevante será la configuración de la estructura empresarial, donde predomina
un número elevado de pequeñas y medianas empresas que realizan diversas fases
de un proceso productivo; 2) la organización y el liderazgo de estas empresas, de
carácter familiar, están unidas por una división articulada de especialización. Cada
grupo de empresas se concentra en una o varias fases del proceso productivo o
en servicios complementarios a la producción, constituyendo una forma de inter-
dependencia orgánica. Como consecuencia, el conjunto de empresas es capaz de
alcanzar economías de escala similares a las de las grandes empresas; 3) los SPL se
perciben o conceptualizan como un todo económico y social, en el cual se produce
una continua interacción entre la actividad económica, social y cultural. Por tanto,
los aspectos institucionales y sociales son importantes para el funcionamiento del
sistema. Asimismo, existen estrechas relaciones interempresariales que propician
maría de jesús lópez lópez 31

la aparición de economía de red y actúan como vehículo de difusión de innovacio-


nes; 4) las empresas, las organizaciones y las instituciones locales forman parte de
entornos que tienen capacidad de conocer, aprender y de actuar (p. 3).2

Siguiendo la línea de propuestas, Caldentey (1998), basándose en el con-


cepto de distrito industrial y en los de distrito agroindustrial y distrito agrícola3
introducidos por los economistas italianos para explicar procesos de desarro-
llo económico sustentados en la agricultura comercial (se refiere a los dos úl-
timos conceptos), acuña el de distrito agrocomercial para describir el caso de
zonas dedicadas a la producción de frutas y hortalizas destinadas al consumo
en fresco y en donde, junto a las empresas agrícolas, existen centrales horto-
frutícolas dedicadas a la preparación y expedición hacia mercados nacionales
o internacionales, así como empresas suministradoras de inputs y de servicios.
Este proceso se habría presentado en el campo de Dalias, en Almería, España.
La expansión de las empresas de producción y comercialización de hortalizas
fue acompañada por la creación de empresas auxiliares, es decir, suministra-
doras de inputs y servicios varios y cuya función es decisiva para el funciona-
miento de la actividad principal. Se trata de entidades bancarias y de seguros,
empresas de transporte, de envases, de fabricación de plásticos, de suministros
de semillas, fertilizantes, pesticidas, de refrigeración, de hidráulica, etcétera
(Caldentey, 1998, 6-8).
Sin embargo, el razonamiento de Caldentey, aunque pareciera ser el más
cercano para entender los acontecimientos económicos del valle de Culiacán,
resulta limitado para explicar el proceso de desarrollo registrado en el citado

2
Estos serían los elementos básicos que definen el tipo ideal de SPL. No obstante, existen
diferencias en función de las variaciones en la cultura local, las alianzas políticas y las relaciones
entre empresas y entre estas y las instituciones. La combinación de estas variables origina alte-
raciones de este tipo ideal.
3
El término de distrito agroindustrial aplicado a la industria agroalimentaria y que en gene-
ral se considera que debe estar constituido por empresas agrícolas, empresas de transformación
y empresas de suministro de inputs localizados en un determinado territorio; también se admite
como distrito agroindustrial a agrupaciones locales de empresas agroindustriales que adquieren
el producto agrario en otras localidades y que por tanto tienen poca relación con la producción
local, e incluso, algunos autores consideran que este caso es el de un distrito agroindustrial,
mientras que el caso citado en primer lugar, lo denominan distrito agrícola. Otros autores ha-
blan de distrito agrícola cuando se trata de una integración a nivel local de la producción y del
suministro de inputs, o bien, cuando la fase de transformación es de tipo artesanal, como es el
caso de distritos en los que domina la producción hortofrutícola o florícola. En todo, ambos
conceptos son derivados del concepto general de distrito industrial antes enunciado y se consi-
dera que cumplen las características antes indicadas.
32 empresarios, empresas y agricultura comercial...

valle, dado que solo se circunscribe al análisis de la producción y comercializa-


ción de hortalizas y los impactos que ello genera. En nuestro esquema explica-
tivo, la base del desarrollo engloba a la agricultura comercial (hortalizas y otros
cultivos) y el efecto multiplicador que esta tuvo en el resto de la economía, por
ello se considera que el concepto de SPL resulta de mayor utilidad para el aná-
lisis. Se volverá sobre el particular más adelante.
Mientras que en Europa, de manera particular en Italia, se han emprendido
estudios para explicar, mediante diversos modelos, el desarrollo económico
local, la historia reciente de América Latina, que se caracteriza por crisis fi-
nancieras agudas, conflictos y divisiones sociales radicales y profundas, no da
cuenta de estudios que hayan contribuido a estimular el desarrollo de esos
sistemas competitivos articulados y dinámicos. No obstante, en los últimos
años (década de los noventa) se observan señales de una nueva dinámica que
se refleja en la multiplicación de experiencias productivas locales orientadas al
desarrollo de proyectos y asociativos, en la generación de programas y políti-
cas de apoyo dirigidos a la promoción de la articulación de las empresas, a las
que los investigadores conceden una mayor atención que a los fenómenos de
las aglomeraciones productivas y redes empresariales.
Stumpo (2004), con no cierta mesura, apunta que

aunque no existe en la literatura económica un cuerpo coherente de teorías que


analicen esta temática, hay contribuciones recientes que, inspirándose en las pro-
puestas originales de Marshall, han permitido reordenar hipótesis y formular con-
ceptos que ayudan a interpretar el proceso de generación de ventajas competitivas
de tipo colectivo. Se ha enfatizado, especialmente, la distinción entre ventajas es-
pontáneas generadas por la simple concentración espacial de empresas y ventajas
surgidas de la acción colectiva de firmas e instituciones (p. 12).

El análisis de experiencias particularmente exitosas de agrupaciones de


pequeñas y medianas empresas especializas a nivel sectorial, muestra que las
economías externas (pecuniarias o tecnológicas) son importantes para el cre-
cimiento de la aglomeración productiva, pero no resultan suficientes para su-
perar los cambios que experimentan los mercados de productos y factores.
Estas externalidades son ventajas estáticas que no bastan cuando las empresas
de la aglomeración tienen que enfrentarse con situaciones de cambio que in-
ciden negativamente en su capacidad de competir tanto en el mercado interno
como en el internacional.
Al respecto Stumpo escribe:
maría de jesús lópez lópez 33

las aglomeraciones productivas exitosas que han sabido reaccionar frente a cam-
bios de los mercados de productos y factores, han puesto de relieve un segundo
aspecto (además de las externalidades), constituido por la red de relaciones de co-
laboración entre los actores de la aglomeración (empresas e instituciones públicas
y privadas). Estas relaciones se establecen a través de acciones conjuntas buscadas
en forma intencional. Las acciones colectivas pueden darse a través de: a) la coope-
ración entre las empresas individuales; y b) por el grupo de empresas que se unen
para constituir asociaciones empresariales. Asimismo, se puede dar la cooperación
horizontal (entre competidores) y cooperación vertical (entre proveedores y clien-
tes). Una vez que en el SPL están presentes estos dos elementos (externalidades y
acción conjunta), se puede hablar de eficiencia colectiva y, por tanto, de un SPL con
ventajas competitivas (Stumpo, 2004, 15).

En algunos de los casos estudiados se ha detectado la presencia de institu-


ciones, tanto públicas como privadas, que han interactuado activamente con
las empresas y, de esta manera, han contribuido al desarrollo exitoso de las ex-
periencias. En general se trata de asociaciones gremiales, centros de formación
profesional, centros tecnológicos y universidades. El apoyo brindado por estas
instituciones se concentra en las áreas de: a) mejora de la calidad; b) formación
de recursos humanos especializados; c) difusión de técnicas de gestión y tec-
nologías: d) accidentes de comercialización y búsqueda de nuevos mercados;
e) canalización y facilitación del acceso a instrumentos nacionales de fomento.
La literatura sobre aglomeraciones ha puesto de manifiesto la gran importan-
cia del papel que las instituciones pueden desempeñar en el fortalecimiento de
los procesos de articulación de empresas.
El ambiente institucional es considerado como uno de los procesos impor-
tantes para la eficiencia colectiva de los SPL. En los estudios sobre este tema se
destaca la relevancia de los organismos de apoyo a las empresas, en especial a
las pequeñas, para elevar la competitividad individual y del sistema en su con-
junto. En muchos casos exitosos de aglomeraciones de productores los orga-
nismos de apoyo han sido, en gran medida, los responsables de la articulación
de interaccione entre las empresas, como lo han demostrado las investigacio-
nes sobre las experiencias italianas de aglomeraciones de empresas (Botelho y
García, 2004, 124-125).
En síntesis, se denominan aglomeraciones sectoriales y regionales a los SPL,
particularizadas por la presencia de un número significativo de empresas me-
dianas y pequeñas con una marcada especialización productiva. Dicha aglo-
meración de empresas es capaz de generar importantes ventajas competitivas
34 empresarios, empresas y agricultura comercial...

para los productores insertos en el sistema local. Estas están asociadas a los si-
guientes elementos: a) las economías externas espontáneas que consisten en la
generación «espontánea» de beneficios para las empresas, producto de la exis-
tencia de capacidades específicas acumuladas en la región y de los frecuentes
desbordamientos de conocimientos que se originan en el sistema; b) acciones
conjuntas, la proximidad de los productos estimula y facilita el desarrollo de
relaciones cooperativas. Estas interacciones permiten fortalecer la generación
de externalidades positivas para el conjunto del sistema; y c) la presencia de or-
ganismos de apoyo a los productores, la aglomeración de productores estimula
el establecimiento de organismos de apoyo a la actividad local, en las áreas de
servicios tecnológicos, prospección de información y entrenamiento de mano
de obra, entre otras (Botelho y García, 2004, 89).
A través de los distintos autores citados, se han visto las principales carac-
terísticas de los SPL y de la capacidad competitiva de los mismos. Pero, ¿cómo
surgen estos sistemas locales de producción y qué factores propician su naci-
miento? La formación de un proceso de industrialización se inicia como con-
secuencia de la crisis o pérdida de dinamismo del sistema productivo tradicio-
nal de la economía local y la aparición de nuevas oportunidades de mercado.
Se puede dar una amplia gama de posibilidades que van desde la valoración
en los mercados de producción en la que la economía local tiene una ventaja
competitiva debido, por ejemplo, a que dispone de materias primas y recursos
materiales específicos, hasta la reacción de la comunidad local ante la crisis del
sistema productivo o la pérdida de los mercados tradicionales de los productos
locales que impulsa a las empresas locales a nuevas iniciativas en mercados en
expansión.
En ocasiones, un SPL puede surgir como consecuencia del azar; en otras,
obedece a mecanismos de imitación de experiencias de industrialización en
áreas contiguas o cercanas que impulsan a una economía local a imitarlas uti-
lizando los recursos propios.

En los casos de industrialización endógena investigados en España, se ha encontra-


do que fueron posibles gracias a: a) la disponibilidad de una cierta capacidad em-
presarial; b) la dotación de una mano de obra abundante y barata; c) la existencia
de una estructura social desarrollada; d) al conocimiento local de nuevos produc-
tos y mercados a partir de actividades comerciales previas; y e) la disponibilidad de
ahorro procedente de la actividad agraria y/o comercial (Vázquez, 1999, 34).
maría de jesús lópez lópez 35

En los SPL las relaciones se basan en el conocimiento que unos actores


tienen de los otros, en la confianza mutua generada paulatinamente. El sis-
tema de relaciones y conexiones entre actividades y entre empresas se ha ido
creando históricamente, forma parte de la cultura social y productiva de la
comunidad local y toma formas diferentes en cada localidad. El nacimiento y
consolidación de los SPL, explica Vázquez (1999),

se ha producido en áreas que son caracterizadas por un sistema sociocultural fuer-


temente vinculado al territorio. La aceptación de un modelo de sociedad, en el que
se premia el esfuerzo y la ética del trabajo, donde la capacidad emprendedora es un
valor social importante y en el que la movilidad social se potencia. Históricamente,
la familia ha contribuido en forma singular al funcionamiento de los SPL y de los
distritos industriales en particular. No se trata solo de que, junto a otras institucio-
nes (como la escuela o la comunidad religiosa), sea una institución especializada
en la educación y la transmisión de valores de la población, sino que juegue un
importante papel económico en el surgimiento y desarrollo de las empresas, pues
la familia proporciona recursos humanos, recursos empresariales y recursos finan-
cieros a buena parte de los proyectos empresariales (p. 39).

Las sociedades locales que mayor capacidad han demostrado para explotar
los recursos existentes, se caracterizan por ser tramas compactas de ciudades
grandes y pequeñas que han proporcionado al territorio algunas funciones ur-
banas: antiguas tradiciones de comercio, artesanía y producción pequeña, ser-
vicios bancarios y administrativos, carreteras e infraestructuras civiles, buenos
colegios de enseñanza y administración local eficiente, todo esto facilitado por
fuertes identidades culturales locales. Este ámbito social ha fomentado una red
de relaciones personales que permite una confianza recíproca para facilitar la
circulación de información y trabar negocios con más facilidad. Las ciudades
fueron, por tanto, motores del proceso que supieron interactuar con los cam-
pos que, a su vez, estaban caracterizados por una estructura social específica: la
estructura de la familia campesina autónoma, esto es, minifundista arrendata-
ria o en aparcería. Los empresarios, asimismo, no eran solo de origen urbano;
a veces también las grandes familias campesinas, concentrando ingresos de
diferentes fuentes, agrícolas y de trabajo industrial, habían acumulado capi-
tal suficiente para fomentar actividades artesanales y, quizá luego, industriales
(Bagnasco, 1998, 22).
Existen muchos tipos posibles de distritos industriales, con diferentes pro-
ducciones y formas de organización económica. En otras palabras, son múl-
36 empresarios, empresas y agricultura comercial...

tiples las posibilidades de integración de la economía en la sociedad local a


través de los recursos culturales e instituciones disponibles, según los casos.
El estudio comparado ha demostrado que se han creado distritos en toda Eu-
ropa, pero nunca se repite exactamente el modelo descrito del caso italiano.
Lo importante, entonces, es entender cómo pueden utilizarse las teorías a dis-
posición más allá del caso o de los casos para los que fueron concebidas. En
este sentido, las teorías deben utilizarse como modelos —válidos en algunas
condiciones y no en otras— que son generales no por su capacidad de dar
explicación a todas las situaciones observables, sino porque pueden utilizarse
para explicar situaciones muy distintas con tal de que se proporcionen las acla-
raciones oportunas en cada caso observado (Bagnasco, 1998, 23).
Por tanto, concluye Bagnasco (1998),

no se trata de perseguir una teoría general de desarrollo siempre verdadera y váli-


da para toda ocasión, sino de reconocer otros mecanismos, cada vez; si queremos
traducirla a una imagen, se busca enriquecer lo más posible nuestra caja de herra-
mientas y llenarla de modelos formales con posibilidades empíricas que en algún
caso han servido. No van a repetirse con exactitud, es cierto, las mismas condicio-
nes que las demostraron útiles; puede que a veces una teoría no sirva para explicar
ningún aspecto de una situación nueva, incluso, puede que necesitemos combinar
modelos distintos para comprender un caso, o construir otros nuevos. La teoría del
desarrollo y las investigaciones llevadas a cabo han determinado muchos mecanis-
mos sociales, pero se han equivocado al proponerlos como teorías generales. El
investigador que quiera llevar a cabo la observación de un distrito puede empezar
utilizando la caja de herramientas, en la que posiblemente no encuentre algo que
le sirva, pero probando los instrumentos a su disposición puede darse cuenta de la
diferencia y especificidad del caso estudiado (Bagnasco, 1998, 35).

Bajo esta perspectiva metodológica y con fundamento en los planteamien-


tos anteriores, se puede decir que la actividad agrícola comercial que se inten-
sificó y consolidó en el valle de Culiacán en los años posteriores a la Revolu-
ción Mexicana, así como su impacto en el desarrollo comercial, industrial y
de servicios en la región, cuenta con varios de los elementos característicos
de los SPL o aglomeraciones de empresas. Es decir, estamos hablando de una
aglomeración de pequeñas, medianas y grandes empresas en un área territorial
específica (el valle de Culiacán), especializadas en una actividad económica (la
agricultura comercial), donde se presentan las externalidades pasivas o «es-
pontáneas», existe una red de relaciones de colaboración o acciones conjuntas
maría de jesús lópez lópez 37

entre empresas y empresarios, favorecidas por la benéfica acción de las institu-


ciones (autoridades públicas y organizaciones gremiales).
Además, el desarrollo agrícola comercial favoreció e impulsó el surgimiento
de un significativo número de empresas auxiliares (agroindustrias, comercios
y servicios) como se constatara en el capítulo tercero. Todo ello permitió lograr
la eficiencia colectiva y, por ende, ventajas competitivas del sistema producti-
vo local en los mercados nacional e internacional, impulsando el crecimiento
económico y el cambio estructural en la región aludida.4
Fernando Rello (1998) argumenta que el dinamismo de la agricultura pue-
de proporcionar la base de sustentación del crecimiento económico de una re-
gión. El auge de una región agrícola depende de su capacidad para aprovechar
aumentos de la demanda externa (nacional e internacional) y de intensificar la
utilización de sus recursos. Es el caso de Zamora, Culiacán o Ciudad Obregón,
entre otros ejemplos de ciudades de México, así como de otros países. Sin em-
bargo, la capacidad de explorar nuevos mercados depende, a su vez, de crear
los vínculos, la infraestructura y las instalaciones necesarios (caminos, ser-
vicios de transporte, agroindustrias, financiamiento, tecnologías, servicios de
información de mercados y asesoría comercial, nexos con otros empresarios)
para aprovechar esas nuevas oportunidades (p. 229).
Inspirados en aquellos argumentos el esquema que explica el SPL del valle
de Culiacán se puede representar de la siguiente forma (Figura 1.1):

Figura 1.1. Sistema Productivo del valle de Culiacán


Amézquita Tarriba Gastélum Riberos Bátiz Canelos Cárdenas

Comercio
Industria y agroindustria

Minería Agricultura comercial Ganadería

Servicios y Finanzas Transporte

Aglomeración de empresas o Tejido productivo

Bon B
ustam
ante Clouthier Tejido empresarial Tamayo Müller Ritz

Fig. 1.1 Sistema Productivo del Valle de Culiacán


4
En realidad, el SPL del valle de Culiacán forma parte de un sistema más amplio que incluye
las planicies costeras del norte del estado de Sinaloa y la región sur de Sonora, con vinculaciones
muy estrechas con los Estados Unidos y con otros estados de la República Mexicana.
38 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Aquí la actividad impulsora del desarrollo económico regional es, preci-


samente, la agricultura comercial, cuyos componentes fundamentales son los
cultivos de hortalizas, maíz, trigo, caña de azúcar, arroz, algodón y otros. Esta
explotación estaba integrada por un conjunto de empresas pequeñas, medianas
y grandes, las cuales pueden considerarse también como productoras agríco-
las; que en conjunto se localizan en un área geográfica específica bien definida
(el valle de Culiacán). Estas empresas tuvieron capacidad para generar y atraer
cantidades crecientes de capitales que se reinvirtieron en la propia agricultura,
pero también en la organización y establecimiento de un número importante
de empresas auxiliares o complementarias, tales como agrocomercios, agroin-
dustrias, agroservicios, de transporte y de finanzas.
Asimismo, con el impulso natural que da el éxito económico, los empresa-
rios de la localidad fomentaron y fortalecieron las relaciones y vínculos fami-
liares y económicos, en tanto que, por la presencia de diversas instituciones
que apoyaron la articulación y cooperación entre empresas y empresarios, se
conjugaron todas estas virtudes redundando no solo en la configuración del
SLP, sino especialmente en su eficiencia colectiva.

1.2. Importancia de las instituciones en el desarrollo


económico

Las instituciones han llamado la atención y han sido tema de estudio de nu-
merosos economistas, desde diferentes perspectivas teóricas y escuelas de pen-
samiento económico. No obstante, no existe una teoría única para todos los
economistas. Por ello,

desde una perspectiva amplia, las teorías sobre las instituciones se pueden agrupar
en dos grandes tradiciones intelectuales: las que enfatizan los beneficios colectivos
que se desprenden de su existencia, misma que es la versión más extendida y acep-
tada; y las que enfatizan los conflictos sociales y distributivos que generan, pues
se argumenta que estas no benefician a todos los agentes por igual, ya que existe
una notable desigualdad en el poder y la capacidad que tienen los individuos para
influir en su diseño, instrumentación, legalización, administración, vigilancia y
cumplimiento. De cualquier modo, ambos tipos de teorías destacan que las ins-
tituciones sirven para generar un ambiente de cooperación y coordinación, pero
también son fuente de conflictos y fricciones sociales cuando los agentes negocian
maría de jesús lópez lópez 39

en el intercambio o toman elecciones individuales y colectivas (Ayala, 1999, 56-


61).5

Sin embargo, hay que considerar que las teorías más recientes sobre las ins-
tituciones, combinan varios aspectos de las mismas: la participación activa de
agentes privados e individuales en el diseño de las instituciones en el mercado;
la negociación colectiva en el mercado político a través de la participación en
diferentes arenas (congreso, partidos, grupos de interés, etcétera); esto es, la
negociación y competencia que ocurre en el intercambio político, así como su
evolución histórica.
Aun cuando no haya una definición única de instituciones una de las más
aceptadas y reconocidas es la de Douglas North, quien las define como las re-
glas del juego en una sociedad o, más formalmente, son las limitaciones idea-
das por el hombre que dan forma a la interacción humana. Es decir, estruc-
turan incentivos en el intercambio humano, sea político, social o económico
(North, 1993, 13). En un sentido más amplio del término, estas son el conjunto
de reglas que articulan y organizan las interacciones económicas, sociales y
políticas entre los individuos y los grupos sociales. Las instituciones son cons-
trucciones históricas que, a lo largo de su evolución (origen, estabilización y
cambio), los individuos erigen expresamente.
Asimismo, en un país asumen características peculiares, de acuerdo con los
rangos estructurales dominantes de una determinada economía y sociedad, y
por supuesto es importante la influencia de los valores, tradiciones culturales y
religiosas y, en general, de las convenciones sociales (Ayala, 1999, 63). Existen
distintos tipos de instituciones de acuerdo con su formalización en la ley: for-
males e informales. Las primeras son todas aquellas que pueden estar inscritas

5
Los grupos de teorías señalados se pueden dividir en cuatro: neoclásica, contractualista,
evolucionista e histórica. Para la teoría neoclásica el mercado explica el surgimiento, manteni-
miento y cambio de las instituciones, pues la competencia en el mercado es el mecanismo más
poderoso en selección. La teoría contractualista explica las instituciones como el resultado de
liberado y expreso de la acción concertada de los agentes, como el fruto de una negociación
colectiva que se realiza a través del proceso político y en el cual no necesariamente intervienen
los mecanismos de intercambio del mercado, sino sobre todo los mecanismos que están locali-
zados fuera de él. Le teoría evolucionista supone que estas se seleccionan y mantienen porque la
competencia en el mercado y entre las mismas instituciones conducirá a la sobrevivencia de las
más eficientes. Las teorías históricas explican su evolución como el resultado de los cambios en
la historia. Esta muestra la evolución de las instituciones en el tránsito de sociedades poco com-
plejas a muy complejas, de reglas informales y consuetudinarias a reglas escritas y formalmente
establecidas en códigos legales.
40 empresarios, empresas y agricultura comercial...

en las constituciones, en las leyes y reglamentos y son construcciones expresa-


mente creadas por los individuos para encarar problemas específicos de coor-
dinación económica, social y política. Su aplicación y cumplimiento es obliga-
torio y se requiere de un poder coercitivo para hacerlas cumplir. Las segundas,
son reglas no escritas que se van acumulando a lo largo del tiempo y quedan
registradas en la ideología, religión, los usos y costumbres de los pueblos. Es-
tas instituciones son autocumplidas, en el sentido de que no requieren de una
fuerza exógena para obligar a su cumplimento, y las sanciones derivadas de su
incumplimiento son meramente morales y privadas (Ayala, 1999, 66).
La teoría institucional distingue con claridad las instituciones de las orga-
nizaciones. Por un lado —como ya se señaló— las primeras son un conjunto
de reglas y normas, mientras que las segundas son instancias en las cuales los
individuos se relacionan y organizan en grupos para emprender acciones coo-
perativas, y actuar como actores colectivos en el mercado de acuerdo con las
reglas de las instituciones vigentes. En la medida en que las organizaciones están
regidas por instituciones, mismas que se encargan de diseñar, aplicar y vigilar a
otras, vale decir que las organizaciones son instituciones en el sentido de que es-
tán regidas por reglas que permiten su gobernación. Las organizaciones surgen
como respuesta a las restricciones institucionales y para aprovechar al máximo
los incentivos derivados de estas. Además, representan un espacio donde las
personas analizan y definen políticas que solucionen sus problemáticas comu-
nes en un marco de instituciones formales e informales (North, 1993, 16).
La existencia de un marco institucional lo menos inestable posible y el buen
funcionamiento de su sistema normativo son condiciones clave para que paí-
ses o regiones puedan tener un crecimiento económico y una competitividad
permanente, pues representan la base del conjunto de incentivos sobre los
cuales se sustentan las relaciones económicas, políticas y sociales de cualquier
sociedad. Como facilitadoras de las relaciones y la coordinación económica,
promueven un mejor desempeño económico y político. Pero, de la misma for-
ma, instituciones ineficientes se convierten en obstáculos que inhiben el cre-
cimiento económico y, sin duda, tienden a perpetuar el atraso de una región o
un país. Con ello queda claro que las instituciones pueden ser eficientes o no
para generar un sistema importante de estímulos o atenuantes en la sociedad.
A la influencia negativa o positiva se arriba no solo con la mayor o menor den-
sidad de instituciones, sino a su vez, por su propia naturaleza y calidad (Ayala,
1999, 349).
El marco institucional se concibe como el conjunto de instituciones for-
males e informales, capacidades y formas de aprender que pueden llevar o no
maría de jesús lópez lópez 41

al éxito de las organizaciones. Desempeña una función importante en el ren-


dimiento de una economía y determina qué organismos cobran vida y cómo
evolucionan. A su vez, las organizaciones influyen en la forma de evolución
de dicho marco (North, 1993, 95). Este al ser un producto social y por tanto
de relaciones de interés, es perfectible y representa una expresión de procesos
de maduración social, económica y política de una sociedad que avanza sobre
sus esquemas de incertidumbre. Ante ello, el cuestionamiento de los diversos
actores sociales, como es el caso de la expresión de los intereses empresariales,
lleva implícita la tarea de impulsar iniciativas de reforma o de cambio insti-
tucional. El marco institucional como construcción histórica está inmerso en
procesos sucesivos de cambios, presentados a través de la interacción dinámica
de una diversidad de actores sociales, como es el caso de los empresarios y sus
organizaciones. En resumen, las normas o reglas no son estáticas o dadas para
la eternidad, las mueve el espíritu dialéctico, son entidades como parte central
del amplio y permanente esquema de las relaciones de poder, por lo que se
renuevan y ajustan permanentemente a las nuevas realidades de la sociedad.
En suma, las instituciones son importantes para el desempeño de la eco-
nomía porque representan el marco en el cual los individuos actúan y realizan
elecciones; también porque son el conjunto de estructuras de incentivos en
las cuales se lleva a cabo el intercambio humano: político, social y económico.
De esa forma las instituciones son las estructuras de incentivos para traba-
jar, consumir, invertir, ahorrar e innovar que prevalecen en la sociedad en un
momento dado e influyen sobre el ritmo de crecimiento económico, pero las
estructuras no son solamente el producto de mercado y la dotación de factores;
a veces, las instituciones emiten incentivos más poderosos que los del merca-
do, determinando la conducta de los individuos, y bien diseñadas, facilitan la
coordinación económica y promueven un mejor desempeño de la economía,
de la misma forma, las instituciones ineficientes pueden ayudar a perpetuar el
atraso económico (Ayala, 1999, 369).
En la práctica, las instituciones hacen fundamentalmente tres cosas:

primero, encauzan la información sobre la situación del mercado, sus bienes y


participantes. Segundo, definen y hacen observar los derechos de propiedad y los
contratos, determinando quién consigue qué cosas y en qué momento. Tercero,
intensifican la competencia en los mercados o la reducen. Las instituciones efi-
caces se orientan a la dirección de integrar los mercados y minimizar los costos
de transacción asociados a la búsqueda de información, a la observancia de los
derechos de propiedad (incluyendo los derechos de propiedad intelectual), y a las
42 empresarios, empresas y agricultura comercial...

limitaciones de la competencia. Por esta razón, las características que asuman las
instituciones y la forma cómo evolucionen, pasan a ser aspectos determinantes de
la formación de empresarios y el potencial empresarial que se pueda desarrollar en
una sociedad (Covarrubias, 2005, 7).

1.3. El papel del empresario en el crecimiento económico

La explicación del desarrollo económico es el objeto de la historia económica


y ha constituido siempre un campo de atención preferente para los investiga-
dores en la materia —aunque la mayoría ha utilizado en sus interpretaciones
la teoría neoclásica que surgió desde la segunda mitad del siglo XIX—, convir-
tiéndose en el paradigma central del análisis económico hasta la actualidad.

Mucho de lo que sabemos sobre el desarrollo económico de los países en térmi-


nos de dotación y uso de factores, de productividad de los mismos o de grado de
sustitución entre ellos se debe a este modelo teórico. No obstante, estas explica-
ciones sobre el desarrollo han ignorado al empresario como factor de producción
específico, y no han dado cuenta en consecuencia, ni de la influencia que ejerce su
actividad en el desarrollo económico ni de las formas que esta influencia adopta en
diferentes lugares y periodos de tiempo (Torres, 1997, 53-54).

A raíz de esta situación surgieron a lo largo del siglo XX dos líneas de re-
flexión en la teoría económica:

una, centrada en el estudio de las empresas en la industria de la que forman parte,


conocida como economía industrial, la cual tiene algunas vinculaciones con la teo-
ría de los costos de transacción; y otra, centrada en el estudio de los empresarios
como un factor de producción esencial en la actividad económica y de relevancia
crucial en el cambio económico. En la última línea de análisis se ubican los trabajos
de Schumpeter y Knight. El primero destaca el papel del empresario como agente de
cambio (como elemento de desequilibrio) y el segundo, subraya la respuesta del em-
presario en situaciones de incertidumbre. A partir de la aparición de estos trabajos
se considera que se sentaron las bases de un nuevo momento historiográfico y nue-
vos planteamientos teóricos sobre la función de los empresarios (Torres, 1997, 55).

Hacia mediados del siglo XX, inspirados en el paradigma de Schumpeter


y Cole, se propuso en Harvard un amplio programa de investigación sobre el
maría de jesús lópez lópez 43

empresario. Una cuestión importante revelada por estos proyectos fue que lo
situaban teóricamente en los límites de varias disciplinas como la sociología,
la psicología, la historia y la economía. De esta manera quedaba clara la ne-
cesidad de explicar la actividad empresarial desde una perspectiva interdisci-
plinaria, algo aún de gran vigencia y aplicado con un éxito bastante exiguo en
nuestra historiografía (Romero, 2005, 3).
Romero (2005), en alusión al libro de Schumpeter, Teoría del desenvolvi-
miento económico, subraya que

el empresario es el gran protagonista del desarrollo económico, en tanto es capaz


de poner en marcha innovaciones y combinaciones originales de los factores de la
producción. Por tanto, sostiene, la función empresarial se relaciona con las inno-
vaciones, que son la base del desarrollo económico de una sociedad, por ello, el
empresario es el elemento dinamizador por excelencia. Los empresarios perturban
el equilibrio y no lo conservan. Ser innovador supone ciertas cualidades especiales,
pues introducir cambios es hacer valer lo nuevo frente a lo rutinario. En 1921, Frank
Night en su obra Riesgo, incertidumbre y beneficio, distinguió incertidumbre y ries-
go; para él la primera es la ausencia de información completa, es la característica
principal de la competencia económica y la fuente del beneficio del empresario.
El empresario se especializa en asumirla y dicha especialización se produce en un
proceso evolutivo que selecciona a los agentes más capaces para desempeñar esa
función (p. 8).

En los años sesenta y setenta del siglo pasado encontramos los plantea-
mientos teóricos de Leibenstein y Kirzner, quienes tratan de explicar el papel
relevante del empresario en el desarrollo económico. El primero consideraba
que la función del hombre de empresa se relaciona con los fallos del mercado,
los mercados imperfectos e información incompleta, es decir, con situaciones
en las que la asignación de recursos no se produce o tiene lugar de manera in-
eficiente. La función de este es la de reducir dichas ineficiencias, motivado por
la recompensa derivada de una mejor asignación de recursos.
El segundo, formuló una teoría sobre este tema que sintetiza la discusión
que se venía dando hasta entonces. Su punto de partida es que la asignación de
recursos en una economía capitalista se realiza a través del mercado. Planteó
también que son los empresarios los que detectan las oportunidades de bene-
ficios, ya que son los agentes que están en continuo estado de alerta, capaces
de detectar la información que proviene de las señales del mercado. De esta
manera, ellos cumplen una función que consiste en detectar los desajustes del
44 empresarios, empresas y agricultura comercial...

mercado y apropiarse del beneficio que estos llevan asociado. Así, mejoran
la asignación de recursos, enlazan el mercado y los mercados de factores con
los bienes, favoreciendo su equilibrio. Kirzner sostenía que el empresario es
armonizador de situaciones de desequilibrio, a diferencia del planteamiento de
Schumpeter (Romero, 2005, 9). Finalmente,

Casson realizó una síntesis de las cuatro teorías que enfatizan diferentes aspectos de
la función empresarial y que son complementarias. En su opinión, el hilo conduc-
tor es el acceso a la información, lo cual es la fuente principal que hace posible su
conducta en todas las teorías expuestas. Para Casson la función principal del em-
presario consiste en buscar información para reducir ineficiencias, innovar, redu-
cir la incertidumbre o captar oportunidades del mercado que sean realizables. Un
aspecto común en todas las teorías expuestas es que este busca la recompensa que
reciben los agentes que realizan estas funciones empresariales (Romero, 2005, 13).

Se puede concluir que los empresarios son aquellas personas con inge-
nio y creatividad para encontrar los cauces o mecanismos que acrecienten su
propia riqueza, poder y prestigio. Poco les interesa si la actividad que logre
incrementar su poder económico añada mucho o poco al producto social o
sea incluso un obstáculo real para la producción. De ahí que puedan existir
funciones empresariales productivas, improductivas e inclusive destructivas,
según se observa a lo largo del tiempo. Y cuando predominan las funciones
productivas sobre las demás, el país tiende a crecer económicamente (Romero,
2005, 11). Finalmente, para la autora queda claro que el elemento determinan-
te del comportamiento empresarial son las reglas del juego (instituciones y
cambio institucional) vigentes, por ser estas las que coordinan y determinan
el rendimiento relativo de la actividad empresarial. Se establece, entonces, una
relación que debemos considerar dentro de nuestros intereses explicativos: la
relación entre las instituciones, el comportamiento de los empresarios y el de-
sarrollo económico.
De lo anterior se desprende que el empresario no se crea ni evoluciona
en un vacío social. Desde los mercaderes del incipiente capitalismo mercan-
til, pasando por los empresarios característicos de la revolución industrial, y
llegando hasta el empresario innovador del actual capitalismo informacional,
este actor social siempre ha sido y es el resultado del contexto dinámico en el
que se desarrolla la economía y sus instituciones. Al mismo tiempo, ha servido
de agente de los cambios institucionales y ha cumplido funciones de liderazgo
social (Covarrubias, 2005, 6).
II. CARACTERÍSTICAS DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO
EN MÉXICO Y EN SINALOA: 1948-1970

Presentación

En este apartado se hace un recuento de los principales acontecimientos eco-


nómicos, sociales y políticos que ocurrieron en el entorno internacional, na-
cional y estatal durante el periodo comprendido entre 1948 y 1970. Se enfatiza
en las principales tendencias que asumió el crecimiento de la economía y espe-
cialmente en lo referente a la problemática del sector agrícola comercial. Este
contexto histórico ofrece pinceladas de los efectos de las guerras mundiales,
las crisis económicas y las contracciones de los mercados, de tal modo que nos
permitirá ubicar con mayor precisión los diferentes análisis que se hacen en los
capítulos siguientes de la investigación.

2.1. Entorno internacional

La década de los años 40 fue un periodo de especiales acontecimientos. La


Segunda Guerra Mundial, que estalló en 1939, habría de marcar este lapso. En
1945, que es el año que se define como el final de la Guerra, Alemania y Japón
fueron los países que mayores pérdidas humanas y materiales reportaron. A
la par, se llevó a cabo la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones
Unidas que dio forma al Fondo Monetario Internacional (el FMI comenzó a
operar en Washington, D. C., en mayo de 1946), institución que no solo fo-
mentaría el comercio internacional, sino también las relaciones monetarias
internacionales a fin de cuidar las posibles crisis económicas como la que se
suscitó en el periodo 1972-1973, cuya manifestación más visible y resonante fue
la subida de los precios del petróleo. Asimismo se caracterizó por dos procesos
de profunda significación: el crecimiento económico nunca alcanzado antes,
con repercusiones sobre el conjunto de la sociedad, y un enfrentamiento cons-

45
46 empresarios, empresas y agricultura comercial...

tante entre las dos grandes potencias, los Estados unidos y la Unión Soviética.
Ambos procesos han sido conocidos como los años dorados del capitalismo en
el siglo XX y los años de la guerra fría (Barbero, et al., 2001, 385).
En la segunda mitad de la década de los cuarenta del siglo pasado, se ini-
ció la guerra fría que se caracterizó por una intensa rivalidad entre los Esta-
dos Unidos y la Unión Soviética; cada uno con sus respectivos países aliados
mostraba su poder a través de sus ejes de influencia internacional. Durante la
década de los cincuenta la tensión mundial aumentó, se gestaron los conflictos
de Corea e Indochina. El enfrentamiento entre las dos potencias tuvo su punto
álgido cuando se dio el bloqueo estadounidense a Cuba a principios de los
años sesenta (Ortiz, 2000, 58).
Eric Hobsbawm señala que los años de posguerra, que abarcan de 1945 a
1973, el mundo, y en particular el mundo capitalista desarrollado, atravesaron
una época histórica realmente excepcional, no obstante, los estudiosos con-
temporáneos no se percataron de ello, sino muchos años después. También
explica que entre las razones por las que se tardó tanto en reconocer el carácter
excepcional de la época se debe a que, para los Estados Unidos, que dominó
la economía mundial tras el fin de la Segunda Guerra, no fue tan revolucio-
naria, sino que apenas supuso la prolongación de la expansión de los años de
la guerra, los cuales fueron de una benevolencia excepcional para el país: no
sufrieron daño alguno, su producto nacional bruto aumentó en dos tercios y
acabaron la guerra con casi la misma cantidad de la producción industrial del
mundo. Además, precisamente debido al tamaño y a lo avanzado de la econo-
mía estadounidense, su comportamiento durante los años dorados no fue tan
impresionante como los índices de crecimiento de otros países, que partían de
una base mucho menor (Hobsbawm, 1998, 261).
Los Estados Unidos y los principales países de Europa occidental llevaron
a cabo acciones para fortalecer su unidad económica y militar. En 1947, los
Estados Unidos pusieron en marcha el Plan Marshall, y en 1949 se creó la Or-
ganización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Ambas acciones fueron
una estrategia para contener la influencia soviética. El plan Marshall tuvo dos
objetivos principales: el más conocido fue contribuir a la reconstrucción de
Europa; sin embargo, también tuvo una intención política concreta, que era
la de propiciar una actitud favorable a Estados Unidos para contrarrestar la
influencia soviética.1

1
La guerra fría tuvo también importantes manifestaciones en Asia. En 1949, las fuerzas de
Mao Tse-Tung llegaron al poder de China. A mediados de 1950, Corea del Norte invadió a Corea
maría de jesús lópez lópez 47

Resulta ahora evidente que la edad de oro correspondió básicamente a los


países capitalistas desarrollados, que a lo largo de esas décadas representaban
alrededor de tres cuartas partes de la producción mundial y más del 80 por
ciento de las exportaciones de productos elaborados. Uno de los nuevos y más
destacados rasgos de la economía fue la producción a bajo costo de una enor-
me y diversificada cantidad de bienes, a favor del desarrollo de nuevas tecno-
logías y de la introducción de métodos de producción cada vez más eficientes.
Por otra parte, la concentración de los beneficios del desarrollo industrial
en los países del norte, incluido Japón, condujo a un incremento de las des-
igualdades respecto de los logros obtenidos en los países del sur, que si bien
en muchos casos iniciaron el camino de la industrialización, no lograron des-
prenderse de la dependencia acerca de la exportación de materias primas y
alimentos. Esta situación se verificó tanto para los países independientes como
para los que participaron del proceso de descolonización (Barbero, et al., 2001,
386).

2.2. Repercusiones para América Latina

La Segunda Guerra Mundial afectó a los países latinoamericanos que estaban


incorporados al mercado europeo. Después del ingreso de los Estados Unidos
al conflicto, la situación cambió casi para toda América Latina, con excepción
de Argentina que se mantuvo neutral. En América Latina crecieron las expor-
taciones de materiales estratégicos como estaño, petróleo, acero y alimentos.
Se dio mayor impulso al proceso de industrialización basado en un modelo
de sustitución de importaciones, auspiciado por la demanda internacional de
bienes manufacturados y la falta de competencia externa. Esta creciente in-
dustrialización de las economías latinoamericanas se observó en una mayor
participación de ese sector dentro del producto interno bruto (PIB) durante el
periodo 1940-1945: en Argentina aumentó del 23 al 25 por ciento, en Chile del

del Sur, la primera fue apoyada por China y la segunda por las tropas de las Naciones Unidas y
por Estados Unidos; al asumir el poder, el presidente Eisenhower promovió la terminación de la
guerra, misma que concluyó en julio de 1953. En Vietnam, desde 1941, se inició un movimiento
que buscaba independizarse de Francia, el cual culminó en 1945; Ho Chi Minh declaró la inde-
pendencia del país. En 1946 Francia intervino militarmente, para lo que contó con el apoyo de
los Estados Unidos, pero fue derrotada por las fuerzas locales en 1954. Posteriormente, el ejército
de Estados Unidos intervino, y con ello se desató una guerra que duró más de 20 años (Ortiz,
2000, 59-60).
48 empresarios, empresas y agricultura comercial...

18 al 23 por ciento, en Ecuador del 16 al 18 por ciento, en Brasil del 15 al 17 por


ciento, en Uruguay del 17 al 18 por ciento y en México del 17 al 19 por ciento
(Bethel, 1997, 55).
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento de las exportacio-
nes latinoamericanas no se detuvo debido a la creciente demanda de la so-
ciedad norteamericana que trató de recuperar los años de la escasez. Con el
presidente Truman, la política exterior de los Estados Unidos hacia América
Latina se caracterizó por el desarrollo de un programa interamericano de coo-
peración militar. En 1948 quedó formalizada la creación de la Organización de
Estados Americanos, cuyos principios rectores buscaban reafirmar la doctrina
Monroe (América para los americanos). En Cuba fue depuesto el régimen de
Fulgencio Batista en 1959, por el movimiento encabezado por Fidel Castro, y la
política hostil de los Estados Unidos hacia la isla llevó a Castro a alinearse con
los países comunistas.
Con el fin de lograr un mayor apoyo de América Latina a los Estados Uni-
dos, en 1960 el presidente Eisenhower creó un fondo de 500 millones de dóla-
res para promover el progreso social en la región. También fomentó ese mismo
año la creación del Banco Interamericano de Desarrollo. Ya como presidente,
John F. Kennedy orientó una política integral hacia América Latina, cuyo eje
fue la Alianza para el Progreso, programa enfocado a fortalecer el desarrollo
económico y social de la región; además, los políticos norteamericanos lo con-
sideraron un instrumento útil para reducir el posible apoyo de la población
hacia las ideas y partidos comunistas.
El programa se dio a conocer en 1961 en una reunión cumbre realizada en
Punta del Este, Uruguay.2 Sin embargo, la aplicación de los principios de la
Alianza en la región no fue uniforme en todos los países; el problema se pre-

2
La Alianza para el Progreso, que implicó un importante cambio de actitud de los Estados
Unidos hacia América Latina, tenía los siguientes puntos:
a) Lograr un crecimiento económico en los países de la región que representara un incre-
mento del PIB per cápita de por lo menos 2.5 % anual.
b) Realizar una reforma social con acento especial en la estructura de tendencia y uso de
la tierra.
c) Diversificar y aumentar las exportaciones.
d) Promover la industrialización y el empleo.
e) Impulsar la educación con la meta de eliminar el analfabetismo en 1970.
f) Lograr la estabilidad de precios para evitar la inflación y la deflación.
g) Reformar la estructura de impuestos para favorecer a los grupos de menores ingresos.
h) Elaborar planes integrales de planeación de desarrollo.
maría de jesús lópez lópez 49

sentó en los regímenes dictatoriales donde la realización de reformas agrarias


o fiscales fue prácticamente imposible (Ortiz, 2000, 70-71).
La Alianza produjo una importante transferencia de recursos a la región.
El programa establecía que debía ponerse a disposición de los países de Lati-
noamérica un monto de 20 mil millones de dólares a razón de 2 mil millones
anuales durante 10 años, así como proporcionar apoyo en forma de asistencia
técnica. Con la Alianza y la actitud del gobierno de Kennedy, las relaciones
entre Estados Unidos y América Latina mejoraron. No obstante, el punto más
delicado fue el relacionado con Cuba.
Durante la administración de John F. Kennedy, en 1961 se invadió la Ba-
hía de Cochinos (Cuba). Días más tarde, Fidel Castro declaró a su gobierno
socialista; al año siguiente, Cuba fue expulsada de la Organización de los Es-
tados Americanos. La Alianza para el Progreso murió con Kennedy. En la IX
Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repú-
blicas Americanas, celebrada en Washington en 1964, se decidió que todas las
naciones del continente rompieran relaciones diplomáticas con la isla; México
no estuvo de acuerdo y fue el único país latinoamericano que mantuvo tales
relaciones.

2.3. Repercusiones de la guerra fría en México

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el entorno económico internacional


para México se deterioró sensiblemente. La demanda de productos mexicanos
se redujo debido a que los países desarrollados comenzaron a reorientarse ha-
cia una economía en tiempos de paz. De esta manera, satisficieron en mayor
medida sus mercados internos y comenzaron a recuperar los de exportación.
Los capitales extranjeros que buscaban abrigo en países como México dejaron
de llegar y la disponibilidad de ahorro externo disminuyó rápidamente. Du-
rante la guerra, los Estados Unidos habían establecido numerosos controles de
precios, pero concluido el conflicto estos fueron liberados, ocasionando que se
incrementara el costo de las importaciones que México realizaba de ese país.
Así pues, las empresas mexicanas enfrentaron una difícil situación financiera y
la mayoría tuvo que reducir notablemente sus programas de expansión (Ortiz,
2000, p.34).
Además, el entorno de la guerra fría implicó importantes retos para el go-
bierno mexicano. Había que desarrollar una sólida política general que pre-
servara y fortaleciera la soberanía del país. Con respecto a Estados Unidos, el
50 empresarios, empresas y agricultura comercial...

reto consistía en evitar su injerencia en las decisiones sobre asuntos cuya reso-
lución correspondía al gobierno mexicano; a la vez, era necesario aprovechar
las ventajas que ofrecía la vecindad con la economía más grande del mundo.
Concretamente, había que buscar un mayor acceso comercial al mercado y
mantener condiciones adecuadas que propiciaran un flujo estable de recursos
financieros de ese país hacia México (Ortiz, 2000, 72).
Con el inicio de la guerra de Corea, en 1950, nuevamente se produjo un
aumento en la demanda externa de productos mexicanos. Esta vez la expan-
sión fue de corta duración, pues las batallas más intensas de la guerra se dieron
antes de 1952. Posteriormente, a raíz de la invasión a Cuba y del apoyo que
esta recibió de la Unión Soviética, la situación internacional se complicó. El
gobierno mexicano tuvo que ser sumamente cuidadoso en el manejo de sus
relaciones con los gobiernos y los inversionistas extranjeros, en general, con la
opinión pública internacional.
Se tuvo que mostrar a la comunidad internacional y a los grupos empresa-
riales del país que la posición del gobierno mexicano respondía a una convic-
ción histórica, así como la determinación de no sentar precedente que pudiera
justificar la intervención de alguna potencia. En lo económico, había que dejar
claro que las acciones que tomaba el gobierno obedecían a una estrategia para
lograr el desarrollo y no a una tendencia ideológica extranjera. A continuación
se verá el desenvolvimiento de la economía mexicana en el periodo de estudio,
haciendo énfasis en la actividad agrícola.

2.3.1. Crecimiento de la economía mexicana: el esfuerzo industrializador

La historia económica de México, entre 1950 y 1970, es la historia del proceso


mediante el cual la sociedad mexicana se industrializa. Contrariamente a otras
experiencias, sin embargo, esta transformación no lleva al país a formar parte
del concierto de las naciones industrializadas. En México, el que la industria
se convirtiera en el eje del crecimiento y de la inserción al mercado mundial,
resulta ser una condición insuficiente para superar su ancestral atraso econó-
mico, al tiempo que sientan las bases para que el país se adentre en una de las
crisis más intensas de su vida contemporánea (Gracida, 2002, 59).
Tradicionalmente, la periodización del desarrollo económico de México
está basada en la idea de que a partir de 1958 inició una nueva etapa caracteri-
zada por alto crecimiento económico e inflación baja llamada «desarrollo es-
tabilizador» que se prolongó hasta la década de los años sesenta. Sin embargo,
maría de jesús lópez lópez 51

como señala E. Cárdenas, si se toma una visión de largo plazo y se consideran


otras variables, la periodización podría ser distinta. Los años cincuenta en su
conjunto, a raíz de la devaluación de 1948, se caracterizaron por un fuerte cre-
cimiento que si bien se prolongó hasta el final de la década de los sesenta, no
tiene exclusivamente una diferenciación por el nivel de la inflación; además,
existe un cierto punto de inflexión a principios de los años sesenta en el que
apenas se vislumbra un debilitamiento relativo en el modelo de desarrollo, que
al profundizarse dio lugar con el tiempo a mayor inflación a partir de la década
de los años sesenta, y más tarde a la desaceleración del crecimiento económico
(Cárdenas, 2000, 23).
La economía mexicana experimentó un fuerte crecimiento durante la dé-
cada de los años cincuenta, a pesar de las fluctuaciones externas que asolaron
la balanza de pagos durante esos años. En tanto que el peso se devaluó en 1954,
la economía nacional no dejó de crecer. De hecho, en ese año se observó un
crecimiento del PIB de alrededor de 10 por ciento. Durante los años siguientes
se mantuvieron también altas tasas de crecimiento del producto, aunque con
inevitables variaciones. En efecto, después de la devaluación, el crecimiento
del PIB fue acelerado y vino a retraerse, hasta cierto punto, nuevamente a par-
tir de 1958, como consecuencia de la contracción del sector externo, lo cual se
prolongó hasta inicios de los años sesenta (Cárdenas, 2000, 24).
Al iniciarse los años cincuenta, después de la devaluación de 1948, los pre-
cios estaban más o menos estables, así como estaba en equilibrio también el
tipo de cambio. En los años cuarenta, el gobierno realizó una fuerte inversión
en infraestructura básica que, junto con la fuerza laboral en expansión y el
mercado interno aislado en buena medida de la competencia externa por la
política proteccionista iniciada hacia 1947, permitían prever una plataforma
sólida para un fuerte crecimiento económico. En efecto, el PIB real creció a
una tasa promedio de 5.9 por ciento entre 1950 y 1962; en términos per cápita
el promedio anual fue de 3.0 por ciento, lo cual constituyó una velocidad de
crecimiento más alta que la observada en los decenios anteriores.
No obstante, el crecimiento no fue estable, ya que presentó fuertes fluc-
tuaciones que se pueden dividir en tres subperiodos: el primero observa un
ciclo decreciente hasta 1953, con un crecimiento promedio de 5.4 por ciento
anual; una fuerte recuperación durante los años 1954-1957 cuando el PIB llegó
a 8.2 por ciento en promedio cada año y, finalmente, un estancamiento relativo
entre 1958 y 1962. Este crecimiento, se explica porque durante los años treinta,
cuarenta y parte de los cincuenta, el gobierno impulsó una política de fomento
52 empresarios, empresas y agricultura comercial...

económico muy vigorosa y se enfocó en la inversión en infraestructura básica


(Cárdenas, 2000, 25 y 27).
Ortiz Mena coincide con Cárdenas en lo que respecta al crecimiento de la
economía mexicana; aunque el primero hace referencia a un periodo especí-
fico, y señala que durante el desarrollo estabilizador el PIB creció, entre 1958
-1964, a una tasa media anual de 6.73 por ciento; y entre 1965-1970, la tasa
media anual fue de 6.79 por ciento. En el periodo señalado, la composición
sectorial de la producción cambió sustancialmente, se dio un fuerte proceso de
industrialización en el país; el sector agropecuario en cambio redujo su parti-
cipación en el total de la producción nacional de 17.4 por ciento en 1958 a 11.6
por ciento en 1970 (Ortiz, 2000, 54).
En este mismo sentido, a partir de los años cuarenta y por lo menos hasta
1965, el sector agropecuario jugó un papel fundamental como base del desa-
rrollo económico, ya que proporcionó los alimentos necesarios a una pobla-
ción en constante crecimiento, así como materias primas para la industria en
expansión. También generó la mano de obra que los demás sectores en amplia-
ción requerían, y apoyó en la obtención de divisas por medio de su participa-
ción en el comercio exterior. La producción agrícola creció de 1940 a 1965 a ta-
sas superiores al incremento de la población, lo que permitió la autosuficiencia
alimentaria. A partir de 1965 la producción agrícola descendió constantemente
(Fujigaki, 2004, 121).
Del panorama descrito se asume que la economía nacional no solo creció,
sino que también se modificó estructuralmente. En 1940 la agricultura repre-
sentaba alrededor del 10 por ciento de la producción nacional; en 1977, en cam-
bio, constituía solo el 5 por ciento. Las manufacturas, en contraste, pasaron de
poco menos del 19 por ciento a más del 23 por ciento. Otros cambios decisivos,
aunque no estrictamente económicos, fueron los demográficos. La población
pasó de 19.6 millones de habitantes en 1940 a 67 millones en 1977; en 1940 solo
el 20 por ciento de esta población vivía en centros urbanos; en 1977, casi el 50
por ciento. En 37 años, junto al proceso de industrialización, el país experi-
mentó un cambio espectacular en sus niveles de urbanización y crecimiento
demográfico (Aguilar y Meyer, 1989, 193).
De manera general se puede definir esta etapa como un largo ciclo de cre-
cimiento sin depresiones profundas, en el cual el sector agrícola vierte sus ri-
quezas en la industria sin recibir de la misma mayores créditos; esto redundó
en la década de los sesenta, en un desequilibrio que poco a poco dio al traste
con la dinámica de esta. A su vez, los espacios modernos del sector agrario, de-
dicados más al sector externo que a la satisfacción del consumo de las grandes
maría de jesús lópez lópez 53

masas de la población, solo pudieron generar las divisas necesarias para la sus-
titución de importaciones, pero no para surtir la mayor demanda de alimentos
de producción. El faltante de alimentos debía importarse en un mercado mun-
dial en crisis, y por ello, a precios muy altos (Dávila, 1995, 73).

2.3.2. Políticas económicas de apoyo a la actividad agrícola

Al estallar la Segunda Guerra Mundial y trastocarse las normas del comercio


internacional, los empresarios mexicanos se encontraron con una oportuni-
dad sin precedentes para ensanchar el mercado nacional y extranjero, situa-
ción que se combinó con una política económica de apoyo a las exportaciones
por parte de los gobiernos federal y estatal; esto fue posible debido a que con
anticipación se inició un periodo de estabilidad en el campo. A continuación
se describen en forma general las políticas impulsadas en el periodo de estudio
tendientes a mejorar la activad agrícola.
Durante el lapso 1940-1958, se vivió en el país un periodo de estabilización
agraria. Con Manuel Ávila Camacho se inauguró un gobierno proclive a fo-
mentar el desarrollo de la empresa capitalista en la agricultura, situación evi-
dente por las medidas implementadas, a saber: frenó el ritmo de distribución
de la tierra; procedió a la titulación individual de las parcelas ejidales; incre-
mentó la investigación científica para aumentar la productividad de la tierra;
aumentó de 4 a 6 hectáreas de riego y de 8 a 12 de temporal, la unidad mínima
de dotación ejidal; se dieron mayores garantías a la propiedad privada. Estas
disposiciones se plasmaron en el Código Agrario, promulgado en 1942, cuya
vigencia perduró hasta 1971 (Reyes, 1974, 40-41).
El régimen de Miguel Alemán se caracterizó por mantener un franco apoyo
a los agricultores que habían sido afectados por la política agraria de Láza-
ro Cárdenas. La política económica alemanista fue más intensa y directa en
beneficio de la actividad empresarial. Entre las decisiones más importantes
están: la modificación al artículo 27 constitucional, en el que incluyó las me-
didas sobre inafectabilidades ganaderas; el aumento del tamaño de la propie-
dad privada inafectable; el aumento a 10 hectáreas de riego o 20 de temporal,
como mínimo, de la parcela ejidal y el derecho de amparo para los propietarios
con certificados de inafectabilidad. Se continuó sistemáticamente la política de
irrigación.
Durante el gobierno del presidente Alemán, la política agraria fue drás-
ticamente modificada. Se dejó de lado el reparto agrario y la preocupación
54 empresarios, empresas y agricultura comercial...

fundamental fue el aumento de la producción. Las reformas a la Constitución


señaladas, permitieron a los hacendados ostentarse como pequeños propieta-
rios; además de que se detuvo el reparto agrario, se logró reconstruir un nuevo
latifundismo, con especiales características, como los discontinuos fracciona-
mientos dispersos y el consorcio familiar donde un apellido ampara propieda-
des diversas. El neolatifundismo aumentó en forma considerable durante este
sexenio, sobre todo en los nuevos distritos de riego en donde se acapararon
grandes extensiones de tierras cultivables.
El presidente Adolfo Ruiz Cortines, al igual que sus dos antecesores inme-
diatos, distribuyó tierras a un ritmo más abreviado. Siguió la tendencia de los
dos periodos anteriores, pero puso mayor atención en factores que contribuían
al desarrollo agrícola, principalmente en el riego y el crédito; en este sexenio se
estableció, además, el seguro agrícola.
En su momento, el presidente Adolfo López Mateos retomó el viejo plan-
teamiento cardenista de acompañar el reparto de tierras con la canalización de
elementos económicos, bienes y servicios, para facilitar la incorporación del
campesino a la productividad general del país. Este fue justamente el ingre-
diente principal del periodo. La reforma agraria integral continuó en el sexe-
nio de Gustavo Díaz Ordaz. Durante su gestión se fundó el Banco Nacional
Agropecuario con el objetivo de fortalecer el sistema de créditos que se otor-
gaba tanto a propietarios privados como a ejidatarios. Se impulsó una política
de nacionalización y expansión de la industria de los fertilizantes, así como
una política de electrificación rural. El rasgo más importante de este periodo
presidencial fue la gran cantidad de tierras (18 millones 134 mil 626 hectáreas)
que se entregó por la vía agraria (Reyes, 1974, 44-45).
Para resolver el problema de la producción de alimentos, los gobiernos en
turno tomaron una serie de medidas económicas, entre las que destaca el in-
cremento de las inversiones destinadas a la ampliación y mejoramiento de la
infraestructura hidráulica del país. A partir de 1935 se desarrolló un ambicioso
programa de obras públicas que incrementó en forma considerable la inver-
sión en obras de riego, lo que representó casi el total de los recursos públicos
invertidos en el sector agropecuario.
Además, se logró la culminación de las obras que estaban en construcción,
se iniciaron cinco grandes obras de riego en Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Gua-
najuato y La Laguna (Coahuila y Durango). Cabe aclarar que en el periodo
1947-1952 las inversiones en irrigación se concentraron en el norte y noroeste
de la república, en regiones con producción destinada principalmente a la ex-
portación. Los estados más beneficiados fueron: Sinaloa, Sonora, Baja Califor-
maría de jesús lópez lópez 55

nia y Tamaulipas. De un monto total de inversión de 5 mil 853 millones 550 mil
pesos, al norte y noroeste se destinaron 2 mil 762 millones 278 mil pesos, lo
que representa el 47.26 por ciento del total (Hewitt, 1999, 29).
En suma, el crecimiento del sector agrícola durante la década de los años
cuarenta y hasta fines de los años cincuenta registró un notable desempeño.
Entre 1946 y 1958, el producto agropecuario real creció a una tasa promedio
anual de 7.7 por ciento, estimulado por la realización de las inversiones en
infraestructura que se habían impulsado desde fines de los años veinte, así
como por el efecto de la reforma agraria sobre los aumentos de la superficie
cosechada. Las exportaciones agrícolas crecieron a una tasa de 9.7 por ciento
entre 1951 y 1956, y constituyeron el 49.9 por ciento de las exportaciones totales
en este último año.
Sin embargo, a partir de entonces las exportaciones se contrajeron en for-
ma dramática, principalmente por la caída del precio internacional del algo-
dón como consecuencia de que los Estados Unidos enviaron al mercado todos
sus excedentes de producción. Por tanto, las exportaciones agrícolas dismi-
nuyeron 29.8 por ciento entre 1956 y 1961, lo que tuvo una fuerte repercusión
en la balanza comercial. En ese año, las exportaciones agrícolas totales solo
representaron 35.2 por ciento de las exportaciones totales.
A partir de 1959, el sector agropecuario sufrió una contracción que con-
trastó fuertemente con la bonanza de los años interiores. Entre ese año y 1963,
el producto real agrícola solo creció a una tasa media anual de 2.3 por ciento,
cifra inferior al crecimiento de la población. Y a partir de entonces, la agricul-
tura del país tuvo un crecimiento relativamente modesto, 3.2 por ciento entre
1963 y 1971. Mientras que en 1940-1950 el sector agropecuario contribuía con
15.4 por ciento del PIB, en 1960-1971 ese porcentaje disminuyó a menos de la
mitad para situarse en 7 por ciento (Cárdenas, 2000, 73).

2.3.3. Reparto agrario y construcción de obras de irrigación

En la década de los cincuenta el sector agropecuario se constituyó en un pilar


decisivo del desarrollo económico nacional. Las tasas de crecimiento registra-
das en la producción agrícola alcanzaron un promedio anual del 5.7 por cien-
to, en números relativos muy por encima de otros países latinoamericanos.
Como parte del mismo movimiento, el medio rural mexicano vivió procesos
radicales de transformación. Durante esos años surgieron y se extendieron los
grandes y modernos emporios trigueros y algodoneros, los caminos y carre-
56 empresarios, empresas y agricultura comercial...

teras vincularon entre sí, y con el resto del país, a comunidades antes aisladas
que, por su proceso de apertura, empezaron a modificar sus formas y proce-
sos tradicionales de existencia; fue cuando se conquistaron importantes zonas
desérticas y surgieron gigantescas presas que le abrieron el paso al tractor y
a nuevos y sofisticados instrumentos agrícolas. Esta fue la época de oro de la
agricultura mexicana (Robles, 1988, 13).
En términos generales, los factores decisivos en aquel proceso de expan-
sión agrícola pueden identificarse con la irrigación, la mecanización, la in-
vestigación genética, la aplicación de semillas mejoradas y la utilización de
insecticidas y fertilizantes en el proceso productivo agropecuario. La agricul-
tura mexicana llegó a los años cincuenta con una importante herencia de las
décadas anteriores, cuyos resultados empezaron a manifestarse en las estadís-
ticas. El reparto agrario cardenista había sentado las bases para una creciente
incorporación de nuevas tierras al cultivo que, combinada con la ampliación
considerable de las infraestructuras de riego, permitió una notable expansión
de la superficie cosechada.
La ampliación de la superficie de labor constituyó uno de los aspectos fun-
damentales sobre los cuales descansó el enorme crecimiento de la producción
en los años cincuenta. La superficie cosechada aumentó de 8 millones 576 mil
221 hectáreas en 1950 a 12 millones 49 mil 23 hectáreas en 1959, lo que significó
un incremento del 40.3 por ciento. Dentro de ese total, la superficie de rie-
go registró una tasa de crecimiento mayor que la de temporal, alcanzando la
primera un porcentaje del 94.8 por ciento, en contraste con el 34.7 por ciento
registrado por la segunda (Robles, 1988, 23).
La irrigación fue uno de los factores fundamentales del crecimiento de la
superficie cosechada. Las grandes obras hidráulicas constituyeron el principal
rubro de inversión estatal en la agricultura, lo que permitió que la superficie
regada aumentara en forma considerable. En 1950, de acuerdo con datos cen-
sales, existían 2 millones 431 mil 941 hectáreas bajo riego, de las cuales solo se
cultivaban 824 mil 332. En 1960, la superficie de siembra con esta característica
aumentó a 2 millones 338 mil 601 hectáreas, lo que representó un 21.6 por
ciento de la extensión total de labor; fue en esta década cuando se registró una
mayor expansión de la superficie irrigada, destacando por su importancia la
región del noroeste y el estado de Tamaulipas, lugares donde los distritos de
riego abarcaron un 90 por ciento de las tierras de labor.
Así, el área de riego aumentó en el noroeste de 672 mil hectáreas en 1950 a
un millón 98 mil 756 en 1960. Esta política favoreció, sobre todo, a los grandes
agricultores dedicados a los cultivos de alta rentabilidad. En 1950, el 51 por
maría de jesús lópez lópez 57

ciento de la superficie irrigada estaba en manos privadas, aumentando al 59.3


por ciento en 1960; en el noroeste pasó del 57 por ciento en 1950 al 68.4 por
ciento en 1960; en el norte esta relación fue del 53.3 por ciento para el primer
año y de 59.4 por ciento para el segundo; en el noreste creció del 63.6 por cien-
to en 1950 al 68 por ciento en 1960 (Robles, 1988,29).

2.3.4. Investigación y enseñanza agrícola

Tomando en consideración que una de las prioridades de los gobernantes, en


el periodo de estudio, fue buscar el incremento en la producción agrícola tanto
de productos alimenticios destinados a la población nacional como a la expor-
tación, prestar atención especial a la investigación, enseñanza y divulgación
agrícola fue una estrategia prioritaria. Acciones que desde la década de los
años cuarenta se iniciaron como un programa de cooperación técnica entre la
Secretaría de Agricultura y la Fundación Rockefeller.
La culminación de estos primeros resultados fue la obtención de las pri-
meras variedades mejoradas de trigo y maíz. Posteriormente, en 1943, se for-
mó la Oficina de Estudios Especiales dentro de la Secretaría de Agricultura,
con el personal del Departamento de Campos Experimentales de la Dirección
General de Agricultura. En 1961 se fusionaron el Instituto de Investigaciones
Agrícolas y la Oficina de Estudios Especiales, la unión dio origen al Instituto
Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA). Debido a la diversidad de regio-
nes agrícolas y el gran número de problemas específicos en cada una de estas,
se creó una red de 8 centros regionales y 21 campos experimentales (Reyes,
1974, 906).
Con la creación del INIA, los científicos extranjeros se retiraron oficialmen-
te del programa de investigaciones agrícolas de México; sin embargo, dejaron
la herencia de un esfuerzo de investigación muy moderno orientado hacia la
agricultura comercial que continuó normando el trabajo del instituto. El ob-
jetivo de la Oficina de Estudios Especiales era aumentar la producción de ali-
mentos, y la investigación se realizó en torno a los problemas de la adaptación
de las semillas a los suelos del país, así como a la búsqueda de mezclas ade-
cuadas de insecticidas, de fertilizantes y el uso eficiente del agua. Al principio
limitaron sus estudios al maíz y al trigo y en pequeña proporción al frijol; en
1949 a la papa; en 1952 a las hortalizas; en 1953 al sorgo, la cebada; las legumino-
sas forrajeras en 1954; y finalmente a la ganadería en 1956 (Hewitt, 1999, 32-33).
58 empresarios, empresas y agricultura comercial...

En suma, los adelantos científicos y tecnológicos aplicados a la agricultura


después de la Segunda Guerra Mundial, e impulsados en México con la coo-
peración norteamericana (empeñada en llevar adelante la Revolución Verde,
por su propia conveniencia), permitieron que la agricultura comercial, la cual
había recibido atención prioritaria del gobierno en lo relativo a las obras de
riego y de infraestructura —así como en lo tocante a inversiones, créditos, apo-
yos y subsidios del mismo— se colocara a la vanguardia del proceso y que de
modo indirecto la economía campesina también se beneficiara. Aunque esta
última se volvió cada vez más vulnerable e incapaz de absorber positivamente
los efectos retardados de la modernización (Dávila, 1995, 92).

2.3.5. Uso de insumos mejorados

Uno de los aspectos fundamentales que caracterizó el proceso de moderniza-


ción agrícola fue el mejoramiento genético y la difusión de diversas variedades
de semillas. El trigo y el maíz fueron los cultivos privilegiados en este tipo de
investigación. También se incluyeron, aunque en menor medida, la papa, el
frijol, el algodón, el sorgo, la soya, el ajonjolí, el arroz, el chile, el tomate, la ce-
bada, la avena, la caña de azúcar y el café (Robles, 1988, 33). Por lo que respecta
a semillas mejoradas, su uso se amplió paulatinamente sobre todo en maíz,
trigo, frijol y sorgo. Según datos de la Productora Nacional de Semillas, en 1968
la superficie sembrada con semillas híbridas o mejoradas, en el caso del maíz
representó el 20 por ciento, en el trigo el 90 por ciento y el 40 por ciento en el
frijol (Reyes, 1974, 121).
El empleo de fertilizantes también se propagó debido a que sus efectos
fueron considerados entre los más importantes para el desarrollo del sector
agrícola, aunque la producción nacional de fertilizantes era insuficiente para
cubrir la creciente demanda. Con todo y los altos costos que suponían las im-
portaciones, el consumo de fertilizantes creció espectacularmente, aumentan-
do de 11 mil 700 toneladas en 1950 a 168 mil en 1960. Prácticamente toda la
superficie de algodón (94 por ciento) estaba fertilizada, el 65 por ciento de la
de trigo, el 24 por ciento de la caña de azúcar, y el 21 por ciento de la del maíz.
Su uso se generalizó en gran parte de las zonas de agricultura comercial que
se beneficiaban del riego. Así, para 1960 las regiones del norte y Pacífico norte
concentraron el 65 por ciento de los gastos realizados en abonos, fertilizantes
y mejoradores, correspondiéndole a la primera región el 28.9 por ciento y a la
maría de jesús lópez lópez 59

segunda el 37 por ciento. Asimismo, fueron los predios privados los que reali-
zaron mayores gastos en la materia (Robles, 1988, 35).
Según la información censal de la época, la superficie beneficiada con abo-
nos aumentó de la siguiente manera: en 1940, 285 mil hectáreas (3.7 por ciento
de la superficie cosechada); 500 mil en 1950 (5.3 por ciento); un millón 782
mil, en 1960 (15 por ciento); y a 4 millones de hectáreas en 1967. El consumo
nacional de fertilizantes que era menor a las 12 mil toneladas en 1950, se elevó
a 169 mil en 1960, y a cerca de medio millón de toneladas en 1967-1968 (Rubio,
1988, 167).
Como parte del Plan Agrícola Nacional se elaboró el Programa Nacional de
Fertilización 1967-1970, cuyas metas fueron: incrementar la producción agrí-
cola a fin de cubrir la creciente demanda nacional, obtener el aprovechamiento
máximo del suelo y del clima con un uso adecuado y racional de los fertili-
zantes, y elevar a un nivel óptimo los rendimientos unitarios para recuperar
al máximo las inversiones y lograr el aumento del ingreso de los productores.
También la demanda de insecticidas se incrementó notablemente como
resultado de la utilización de un paquete de insumos cada vez más complejo
para las labores agrícolas. El consumo de insecticidas en el país pasó de 14 mil
toneladas en 1950 a 121 mil a principios de los años sesenta, lo que implicó in-
crementar las importaciones pues la producción nacional resultó claramente
insuficiente. Al igual que los demás recursos, fueron precisamente los grandes
agricultores los que se beneficiaron con la utilización de este insumo y con los
resultados que la investigación tecnológica trajo consigo (Robles, 1988, 39).

2.3.6. Mecanización agrícola

Otro elemento que fue atendido en el periodo que nos ocupa, íntimamente
relacionado con la explotación agrícola, fue el de la mecanización. Es impor-
tante mencionar que las tierras de riego permitieron al agricultor tener acceso
con mayor facilidad al financiamiento tanto de avío como refaccionario, este
último facilitó la mecanización de la actividad agrícola; sin embargo, hay que
resaltar las diferencias tanto empresariales como tecnológicas que existían en
las distintas regiones del país.
El uso de la maquinaria agrícola moderna se incrementó de manera sos-
tenida durante las décadas de 1950 y 1960, en gran medida propiciado por la
revolución en los procesos de trabajo que generó el uso de semillas mejoradas
y fertilizantes y, por otra parte, su distribución se siguió concentrando en las
60 empresarios, empresas y agricultura comercial...

principales regiones agrícolas capitalistas. La superficie mecanizada se ubicaba


en los distritos de riego, sobre todo en el noroeste, el Bajío, La Laguna y Chi-
huahua (Robles, 1988, 43).
La zona noroeste era una zona donde el modelo de producción agrícola se
distinguía por su intensidad. Aquí ya se habían extendido grandes distritos de
riego, como los de Culiacán, de El Fuerte, del Yaqui, donde el 98 por ciento
del área cultivada estaba mecanizada; y el extremo lo constituyó la zona sur,
controlada por 15 distritos de riego, la mayoría de estos regaban superficies
pequeñas, y dado el menor desarrollo económico de la región, el porcentaje
de la superficie cultivada mecanizada alcanzó el 36 por ciento. A partir de 1962
se incrementó en 27 por ciento el número de máquinas agrícolas en un lapso
de cinco años, sobre todo en el número de trilladoras, así como segadoras,
camiones y camionetas debido a la importancia del cultivo de trigo en la zona
noroeste del país (ver cuadro 2.1).

Cuadro 2.1. Zona noroeste: mecanización de los distritos de riego


(unidades físicas) por los ciclos agrícolas

Máquinas 1962-1963 1963-1964 1964-1965 1965-1966 1966-1967 ∆%


Tractores 34 553 37 135 39 327 41 594 42 210 22.2
Sembradoras 21 911 22 857 23 476 24 651 24 955 13.9
Segadoras 2014 2887 2464 2531 2818 39.9
Trilladoras 1109 1369 1725 1817 2290 106.5
Combinadas 2811 3070 3281 3378 3480 23.8
Jeeps 727 1001 1007 1223 1328 82.7
Camiones y 24 310 26 103 29 584 31 747 33 584 38.14
camionetas

Fuente: La mecanización agrícola en los distritos de riego, ciclo 1966-1967. Secretaría de


recursos Hidraúlicos, 1968, citado en (Reyes, 1974, p. 879).

2.4. Principales características del noroeste del país

A lo largo de la historia del país, el crecimiento de la economía mexicana tiene


enormes desequilibrios regionales producto de factores históricos, económi-
cos y políticos generados desde la época colonial, independiente y porfiris-
maría de jesús lópez lópez 61

ta; estos desequilibrios han sido acentuados por las políticas seguidas por los
gobiernos posrevolucionarios que propiciaron el desarrollo de algunas áreas,
quedando marginada la mayor parte del país.
La zona noroeste del país logró, desde el Porfiriato, una notable expansión
económica con la llegada de inversiones extranjeras que se transformaron en
productos mineros, agrícolas y ferrocarriles. El proceso señalado provocó que
la región se integrara primero a la economía del sur de los Estados Unidos antes
que al centro del país; por ejemplo, por medio del ferrocarril Southern Pacific,
desde Arizona se podía conectar a cualquier punto de la Unión Americana.
Los puertos de La Paz, Guaymas, Altata y Mazatlán estaban en comunicación
con Nueva York, Chicago, San Luis y, en general, con todas las poblaciones de
Estados Unidos (Miguel, 1998, 129-130).
Después de la Revolución, y durante el modelo sustitutivo de importacio-
nes, el noroeste inició una etapa de «apertura» con la llegada de capitales ex-
tranjeros, a la que se sumó la reforma agraria de Cárdenas, la expropiación de
los latifundios extranjeros y las grandes obras de infraestructura hidráulica en
Sonora, Baja California y Sinaloa. El potencial económico de estas entidades
fue multiplicado mediante la conexión de los ejes norte-sur y las redes de cami-
nos en los distritos de riego. La población se concentró en unos cuantos centros
urbanos rurales, en los valles y en la zona fronteriza. Sin embargo, el noroeste
continuó siendo una economía completamente dependiente de Estados Uni-
dos, desde la agricultura, el turismo y el gran comercio (Bassols, 1992, 516).
La región noroeste es una región agrícola altamente tecnificada, con servi-
cios muy desarrollados y escasa presencia de manufacturas. A esta especiali-
zación productiva han contribuido, además de la integración económica con
la Unión Americana, las políticas del gobierno federal y la disponibilidad de
financiamiento bancario tanto privado como oficial para las actividades agrí-
colas, sobre todo para las que se practican en los distritos de riego por los
agricultores privados que producen para la exportación y para el mercado na-
cional (Aguilar, 2001, 114-115).
La agricultura de esta región ocupa un lugar de primer orden en el contexto
nacional, como productora de alimentos y materias primas. Tiene cerca del
40 por ciento de las tierras de riego del país y la mayor parte de los insumos
agrícolas propios de la agricultura capitalista (maquinaria, fertilizantes, cré-
dito bancario), además de organismos de investigación importantes y fuertes
asociaciones de productores (Bassols, 1992,118).
Las directrices que orientaron la estrategia de modernización agrícola antes
señalada, constituyeron un escenario favorable para el desarrollo del sector, y
62 empresarios, empresas y agricultura comercial...

por tanto para el de la empresa agrícola y la actividad empresarial en el país


a partir de la agricultura comercial, y de manera particular en Sinaloa. Para
explicar la participación de la economía sinaloense en esta estrategia de mo-
dernización impulsada por el gobierno federal, se hace necesario ver las con-
diciones estatales para entender la forma en que dicha estrategia se cristalizó.

2.5. Contexto estatal: la política agraria


y sus repercusiones en Sinaloa

Contrario a lo que sucedía en el país, en Sinaloa, a partir de 1930, se inició la


consolidación de un modelo de desarrollo primario-exportador o «hacia afue-
ra», con una estructura económica predominantemente agrícola. La población
rural era tres veces mayor que la urbana (304 mil 967 habitantes contra 90 mil
651) y solo existían cinco ciudades con más de cinco mil habitantes.
La ciudad más populosa era Mazatlán, con 29 mil 830 habitantes, seguida
de Culiacán, con 18 mil 202; en tercer lugar Los Mochis, con 10 mil habitantes;
y en cuarto lugar El Rosario, con 7 mil 663 moradores (Liera, 1943, 50). Otro
indicador que muestra el carácter agrícola de la economía sinaloense es el rela-
tivo a la población económicamente activa (PEA). En 1930 sumaba 126 mil 209
personas, es decir, el 32 por ciento de la población total.
A la agricultura se dedicaban 94 mil 913 individuos, lo que representaba el
75 por ciento de la PEA; la actividad industrial ocupaba a 18 mil 38 personas,
el 14 por ciento de la PEA, y el comercio, el 4 por ciento, o sea a 5 mil 481 tra-
bajadores; el resto se empleaba en comunicaciones, transportes, etcétera. Esta
situación se mantuvo —aunque con una tendencia a la baja— hasta 1970, tal
como puede observarse en el cuadro 2.2.

Cuadro 2.2. Sinaloa. Población Económicamente


Activa Sectorial (porcentajes) 1930-1970

Sector 1930 1950 1960 1970


Primario 75.2 67.5 64.6 54.9
Secundario 14.2 10.1 12.1 14.3
Terciario 11.6 22.4 23.3 30.8

Fuente: (Ibarra, 1995, 186)


maría de jesús lópez lópez 63

Al iniciar la década de los cuarenta, la nueva orientación de la política agra-


ria y la creación de grandes obras de irrigación impulsadas por el gobierno fe-
deral en Sinaloa,3 así como por el surgimiento de un sistema bancario regional
ligado muy estrechamente a las actividades agrícolas, dieron mayor repunte al
desarrollo agrícola de la entidad, repercutiendo en el crecimiento demográfico
y urbano, en el establecimiento de nuevas industrias —vinculadas al sector
agropecuario—, la creación y expansión de negocios comerciales y de servi-
cios, para cubrir la demanda generada por el auge.
El reparto agrario nacional se redujo durante los sexenios de Ávila Cama-
cho y Miguel Alemán. En Sinaloa, la reducción de resoluciones favorables de
dotación confirma la continuidad de esta política. Durante ese periodo los go-
bernadores sinaloenses, Pablo Macías Valenzuela y Enrique Pérez Arce, en-
tregaron un total de 30 mil hectáreas en el estado. Las tierras de los valles
fueron las más solicitadas por los agraristas, en especial las de Culiacán donde
el porcentaje de solicitudes fue mayor, por su calidad y los beneficios de la in-
fraestructura hidráulica (Aguilar S., 1998, 118-119). No obstante, la propiedad
ejidal se incrementó a costa de la propiedad privada pero no se afectó en forma
considerable el desarrollo de la agricultura capitalista iniciado años atrás.
En términos globales, la evolución del patrón de la tenencia de la tierra
en Sinaloa fue favorable al sector ejidal. Después del cardenismo, la hacienda
había dejado de ser la forma dominante de producción no solo por la super-
ficie afectada sino por la calidad de las tierras entregadas, que fueron las más
productivas —las de riego—, y porque su cultivo más Importante, la caña de
azúcar, había pasado a manos de los ejidatarios. Sin embargo, era aun una
forma importante de propiedad ya que en 1950 se contaban oficialmente 346
predios de más de mil hectáreas, de los cuales 46 tenían una superficie media
de más de 17 mil hectáreas, y 22 de ellos una superficie de labor de más de 2
mil 500 hectáreas.
En este año (1950) el sector privado poseía aún la mayor parte de la superfi-
cie del estado (el 67 por ciento), pero su predominio se establecía sobre pastos
(69 por ciento) y bosques (75 por ciento), mientras que las tierras de labor se
dividían por mitad entre el sector ejidal y privado. A su vez, el desglose de las
tierras de labor en tierras de riego, humedad y de temporal, muestra que el
sector ejidal poseía poco más de la mitad de las tierras de riego (53 por ciento)
y poco menos de las tierras laborables de temporal (48 por ciento). Hacia 1970,

3
En el periodo 1941-70, del total (5 millones 853 mil 550 pesos) de inversiones en proyectos de
irrigación a nivel nacional, correspondió a Sinaloa un millón 302 mil 736 pesos (Hewitt,1999, 29)
64 empresarios, empresas y agricultura comercial...

el sector ejidal ocupaba la mayor parte de las tierras sinaloenses. Poseía el 71


por ciento de las de labor cuya superficie, desde 1950, casi se había duplicado y
gracias a la afectación de las haciendas ganaderas poseía más del 75 por ciento
de los pastos y la casi totalidad de los bosques. En cuanto a las tierras de labor,
los ejidos cubrían el 62 por ciento de las tierras irrigadas y el 78 por ciento de
tierras de temporal (Cartón, 1990, 178).
Al respecto, Silvia Millán señala que de un millón 250 mil hectáreas de
cultivo existentes en Sinaloa en 1970, 735 mil 925 eran de temporal y se dis-
tribuían así: 475 mil hectáreas entre 30 mil ejidatarios que vienen a dar un
cociente de 15.83 hectáreas en promedio para cada ejidatario, mientras que los
propietarios privados en número de 10 mil eran dueños de 278 mil 925 hec-
táreas, equivalentes a un promedio de 27.89 hectáreas por agricultor privado.
En cuanto a las hectáreas de riego, la distribución fue la siguiente: de las 496
mil 975 hectáreas de riego, 283 mil 228 estaban en poder de 33 mil 829 ejidata-
rios, lo que significa un promedio de 8.37 hectáreas por ejidatario; 212 mil 847
hectáreas eran explotadas por 7 mil 358 particulares, correspondiéndoles, en
teoría, 28.93 hectáreas en promedio, pues el proceso de parcelación de tierras
entre las grandes familias de agricultores privados, encubrió la formación de
grandes latifundios que tenían bajo su poder las mejores tierras de riego del
estado. Además, los agricultores privados accedieron a mayores cantidades de
tierra bajo riego mediante el arrendamiento de tierras ejidales y a través de los
contratos de asociación en participación (Millán, et al., 1974, 93).
La agricultura, fundamentalmente la comercial y la orientada a la expor-
tación, se consolidó como la actividad motora del crecimiento económico
regional. No obstante, se debe destacar que la modernización y el desarrollo
agrícola en la entidad, no fueron uniformes, sino que se generó y se concentró
en los municipios del centro y norte del estado. Por su parte, en la zona sur de
la entidad el centro económico más desarrollado se encontraba en la ciudad
y puerto de Mazatlán que, aunque empezaba a ser desplazada por la ciudad
de Culiacán en cuanto a importancia económica, población e infraestructura,
conservó en los años de 1940 a 1960 la segunda posición en cuanto a jerarquía
económica. Ahí se asentó un poderoso grupo de empresarios vinculados a la
banca, el comercio, la pesca y el turismo. Justamente estas dos últimas acti-
vidades, a partir de los años cincuenta del siglo pasado, se convirtieron en el
pivote del crecimiento económico de la zona sur de la entidad (Román, 2003,
266-277).
maría de jesús lópez lópez 65

2.5.1 Auge de la agricultura en Sinaloa

A partir de los años cuarenta, y por lo menos hasta 1965, el sector agropecuario
jugó un papel fundamental como base del desarrollo económico del país, ya
que proporcionó los alimentos necesarios a una población creciente, así como
materias primas para la industria que se expandía vigorosamente. También ge-
neró la mano de obra que los demás sectores en ampliación requerían y apoyó
en la obtención de divisas por medio de su participación en el comercio exte-
rior (Fujigaki, 2004, 119). Este esquema de desarrollo que se siguió en nuestro
país, tuvo consecuencias negativas al generar una bipolaridad entre un sector
agrícola moderno basado en el riego y en cultivos altamente rentables, y un
sistema tradicional que envolvió al ejido en tierras de temporal. Sinaloa quedó
inscrito en dicho esquema y se convirtió en región exportadora, además de
producir granos, alimentos y materias primas para el mercado interno.
El contexto internacional fue favorable para la producción agrícola de ex-
portación. Con la elevación del ingreso per cápita en los Estados Unidos creció
también la posibilidad de vender frutas y hortalizas frescas a los estadouni-
denses. Los factores que permitieron el crecimiento de la agricultura de expor-
tación en Sinaloa fueron: las ventajas competitivas de costos —sobre todo la
mano de obra—, el clima, la fertilidad de la tierra, la disponibilidad de riego,
la cercanía al mercado y la llegada de capitales extranjeros para la producción
y comercialización.
Otro factor importante fue que, a principios de los sesenta, se inició el blo-
queo económico a Cuba por parte de Estados Unidos y aquello dejó de expor-
tar azúcar a este país por lo cual la región de Florida se vio obligada a destinar
superficie de hortalizas a cultivar caña de azúcar, abriéndose mercado para
esos dos productos mexicanos. En el contexto nacional, el crecimiento de la
industria, de la población y de las ciudades, así como del mercado interno con-
formaron una nueva demanda de la producción agrícola que fue aprovechada
por los agricultores sinaloenses (Ibarra, 1993, 88).
Sí bien es cierto que en Sinaloa ya se había avanzado en infraestructura
hidráulica, durante el periodo de 1941 a 1970 se recibió el mayor monto de in-
versiones en proyectos de irrigación. De un total de 5 mil 853 millones 550 mil
pesos que se distribuyeron en todo el país, correspondió a la entidad un mil
302 millones 736 mil pesos, equivalente a un 22.26 por ciento del total (Hewitt,
1999, 29). Dicha inversión se tradujo en la construcción de presas y canales
para abastecer fundamentalmente las necesidades de los cultivos más remune-
rativos, entre los que se contaban la producción de caña de azúcar, algodón y
66 empresarios, empresas y agricultura comercial...

hortalizas, destacando el tomate entre estas últimas, como el más importante


por su volumen y valor.
En el periodo de 1940 a 1971 se construyeron cinco presas: Sanalona, Mi-
guel Hidalgo, Adolfo López Mateos, Josefa Ortiz de Domínguez y Agustina
Ramírez, edificadas sobre los ríos Tamazula, Fuerte, Humaya, arroyo Álamos
y la última sobre el arroyo Escuinapa, respectivamente (Urrea, 2004, 35-43).
Así, la superficie agrícola bajo riego en la entidad pasó de 72 mil 165 hectáreas
en 1940 a 424 mil 852 hectáreas en 1970. Es decir, en 30 años, la superficie bajo
riego se incrementó más de cinco veces. En el cuadro 2.3 se puede apreciar el
aumento de la superficie agrícola total, de riego y de temporal, en el periodo
mencionado.

Cuadro 2.3. Sinaloa: superficie agrícola total, de riego


y temporal (1940-1970), hectáreas

Año Total Riego Temporal


1940 412 624 72 165 340 459
1950 596 819 177 329 419 490
1960 815 931 267 319 548 612
1970 989 660 424 852 564 808

Fuente: (Martínez, 2002, 327)

La expansión de la superficie de riego (col. 3, cuadro 2.3) influyó para que


se registrara en Sinaloa un incremento espectacular en el volumen y valor de
la producción agrícola entre los años de 1940 y 1970, y se introdujeran nuevos
cultivos para abastecer el mercado internacional y la creciente demanda de un
mercado interno en constante expansión.
En 1940, el valor de la producción agrícola en el estado fue de 27 millones
585 mil 141 pesos; para el año de 1950, llegó a los 226 millones 186 mil 197 pe-
sos; en el ciclo 1956-1957 (tan solo en la superficie de riego) alcanzó los 442
millones 541 mil 78 pesos; en 1960, subió a la cantidad de 823 millones 690
mil pesos, y hacia 1969-1970 se valorizó en los 3 mil 11 millones 756 mil pesos.
Asimismo, mientras que en treinta años la superficie cosechada aumento tres
veces, el valor de la producción se elevó 108.2 veces respecto al valor obtenido
en 1940. De la misma forma, en tanto que en 1940 cada hectárea generó 258.2,
en 1970 esa misma hectárea producía 7080.3 Los aumentos, aunque a precios
maría de jesús lópez lópez 67

corrientes, son ilustrativos de la transformación del sector agrícola en aquellos


años (ver cuadro 2.4).

Cuadro 2.4. Sinaloa: superficie cosechada y valor de la producción


agrícola, 1940-1970

Año Superficie cosechada (Has.) Valor (en pesos corrientes)


1940 106 892 27 585 141
1950 229 381 226 186 197
1956/57 209 976* 442 541 078
1960/61 281 880* 823 690 000
1964/65 303 872* 1 506 958 000
1969/70 425 371* 3 011 756 000

Fuente: elaboración propia con base en (Liera, 1941; Román, 2003; ANDSA, 1957; y Sinaloa
en cifras, 1971).
*Solo incluye tierras de riego.

Por su valor, los diez cultivos más importantes, entre 1950 y 1970, fueron el
algodón, el tomate, la caña de azúcar, el arroz, el frijol, el cártamo, el trigo, el
maíz, la soya y el ajonjolí; intercambiando los primeros lugares en la estructura
productiva, dependiendo del año de que se trate. Su aportación al valor de la
producción agrícola estatal superó siempre el 80 por ciento (ver cuadro 2.5).

Cuadro 2.5. Principales cultivos cosechados


de acuerdo a su valor, 1950-1970

1950 Algodón, tomate, caña de azúcar, maíz, ajonjolí, garbanzo, frijol, trigo y arroz
1960 Arroz, caña de azúcar, tomate, algodón, ajonjolí, frijol, cártamo, maíz, sorgo
y trigo
1970 Tomate, algodón, caña de azúcar, arroz, sorgo, cártamo, trigo, frijol, soya y
maíz

Fuente: (Román, 2003: ANDSA, 1957; y Sinaloa en cifras, 1971)

Los principales productos de exportación en estos años fueron el algodón,


el tomate y el garbanzo. Los dos primeros se mantuvieron en los principales
68 empresarios, empresas y agricultura comercial...

lugares en su aportación al valor de la producción estatal durante el periodo


analizado, mientras que el garbanzo, desde 1950, fue perdiendo importancia
en la estructura de cultivos de la entidad. El ajonjolí, el trigo y el arroz, a partir
de 1960, se ubicaron entre los cultivos más importantes. También los granos
básicos como el maíz y el frijol se vieron desplazados por otros cultivos como
los forrajeros, por ejemplo, el sorgo, el cártamo y el soya, que estaban más
orientados al mercado nacional como materias primas para la industria y para
la ganadería.
Esta no fue una situación privativa del estado de Sinaloa, sino un proceso
que se desarrolló en el ámbito nacional. El periodo de 1960-1967 constituye el
escenario de la vigorosa entrada de los nuevos cultivos forrajeros y de oleagi-
nosas que se impondrán como los cultivos de vanguardia en la rama agrícola
en el país. Se trata de la producción de sorgo, soya, cártamo, cebada y alfalfa,
que crece aceleradamente en el periodo. La soya pasó de 8 mil toneladas en
1960 a 232 mil en 1967; el sorgo, de 195 mil toneladas en 1960 a 952 mil en 1967;
y el cártamo de 43 mil toneladas en 1960 a 108 mil en 1966. No obstante, sería
hasta después de 1967 cuando estos productos adquirirían un claro predomi-
nio en cuanto a superficie ocupada y volumen aportado (Rubio, 1988, 156).
El desarrollo de la agricultura comercial en Sinaloa, y la estructura de cul-
tivos que este fomentó, se puede observar en el cuadro 2.6 que muestra la ten-
dencia de los cultivos por superficie promedio sembrada por hectárea en el
periodo de 1940 a 1970. El tomate tuvo en promedio, en la década de 1940, 11
mil 37 hectáreas. En 1950 dicho promedio se incremento a 21 mil 300 hectáreas,
es decir, aumentó un 93 por ciento. En 1960 el promedio bajó a 15 mil 915 hectá-
reas y se incrementó a 18 mil 199 en 1970. El algodón tuvo un comportamiento
similar; en 1940 la superficie promedio sembrada fue de 32 mil 500 hectáreas.
En 1950 se incrementó a 62 mil 221 hectáreas, o sea, aumentó por arriba
del 85 por ciento; para 1960 el promedio aumentó a 62 mil 882; en 1970 el pro-
medio bajó a 40 mil 984 hectáreas. El arroz, en 1950, pasó a formar parte de
la estructura de cultivos con una superficie promedio sembrada de 11 mil 505
hectáreas; en 1960 ascendió a 48 mil 707, esto es, registró un aumento superior
a 400 por ciento. Por lo que respecta a la caña de azúcar, también se observa un
proceso de expansión; en 1940 la superficie promedio fue de 19 mil hectáreas;
en 1950 aumentó a 24 mil 755 hectáreas y en 1970 el promedio se incremento a
34 mil 157 hectáreas, es decir, 30 por ciento de aumento.
maría de jesús lópez lópez 69

Cuadro 2.6. Sinaloa: tendencia de los cultivos por la superficie


promedio sembrada (Hectáreas por decenio)

Década CULTIVOS
To- Algo- Arroz C. Cárta- Gar- Maíz Soya Trigo Sorgo
mate dón Azúcar mo banzo
X40 11 037 32 500 NS1 19 000 23 877 109 133
X50 21 300 60 221 1150 24 758 17 426 1217
X’50 28 66
X60 15 915 62 882 48 707 34 157 90 917 28 582
X’60 68 501 17 480
X”60 3084 30 507 109 064
x70 18 199 40 984 50 579 41 464 143 251 D2 81 950 104 157 78 007 125 429

Fuente: (Díaz, 2004, 214)


NS1= No significativo; D2= Desaparece de las cifras oficiales; X10 = Promedio de la superficie
sembrada de la década; x,10 = Promedio de la superficie sembrada de la primera mitad de la dé-
cada; X”,0= Promedio de la superficie sembrada de la segunda mitad de la década.

A diferencia de los casos anteriores, la superficie promedio sembrada de


garbanzo registró una disminución: en 1940, de 23 mil 877 hectáreas a 17 mil
426; en 1950, el descenso fue de 27 por ciento. La reducción fue mayor en la
segunda mitad de la década de 1960, cuando la superficie promedio disminuyó
drásticamente a 3 mil 84 hectáreas, el descenso fue de 87 por ciento. A partir de
los setenta este cultivo desaparece de las cifras oficiales. En cambio, la super-
ficie promedio de maíz en 1940 fue de 109 mil 133 hectáreas, en 1950 se incre-
mentó a 121 mil 788 hectáreas, es decir, arriba del 11 por ciento; en la siguiente
década se redujo a 90 mil 917 hectáreas, y en 1970 se redujo de nuevo a 81 mil
950 hectáreas. También en la segunda mitad de la década de 1950 apareció el
trigo con una superficie promedio de 28 mil 668 hectáreas, en 1960 prácti-
camente se mantuvo el promedio con 28 mil 582 hectáreas, y se incrementó
sustancialmente en la siguiente década con un promedio de 78 mil 7 hectáreas.

2.5.2. Otros factores de apoyo al crecimiento agrícola: instituciones


y tecnología

Los agricultores, en general, debieron enfrentar nuevos retos, quizá el más di-
fícil fue, en el caso de los productores orientados a la exportación, mantenerse
70 empresarios, empresas y agricultura comercial...

en un mercado altamente competitivo como el norteamericano. Al parecer,


los empresarios agrícolas tomaron medidas en dos sentidos, como gremio y
de manera individual. En el primero, contaban desde hacía tiempo con un
organismo gremial: la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de
Sinaloa (Caades), fundada en 1932, la cual, ante las nuevas expectativas de la
agricultura de exportación, tomó también un nuevo giro.
La Confederación nació por iniciativa de los gobiernos federal y estatal, y
prácticamente estuvo bajo el control de este último, mismo que se ejercía a tra-
vés del nombramiento directo de las mesas directivas. La sujeción que ejerció
el gobierno duró hasta que se consolidó económicamente un grupo de empre-
sarios modernos. Fue en la segunda mitad de la década de los años cincuenta
cuando la Caades logró su fortalecimiento económico y su independencia
del Estado.
El proceso desembocó en la elaboración de una nueva ley, en 1954. La lu-
cha fue encabezada por los grandes horticultores que desde entonces tuvieron
el mando de la organización (Cartón, 1990, 232). Los agricultores sinaloenses
también tuvieron una participación destacada en otras organizaciones gremia-
les cuya influencia se extendía al ámbito nacional: la Unión Nacional de Pro-
ductores y Exportadores de Garbanzo (UNPEG surgió en 1939 y fue reestruc-
turada en varias ocasiones), la Unión Nacional de productores de Hortalizas
(UNPH, 1961) y la Unión Nacional de Productores de Algodón de la República
Mexicana (1960).

2.5.3. Avances de la investigación y la enseñanza agrícola en Sinaloa

En la década de los cincuenta se iniciaron los cambios necesarios para enfren-


tar los retos de una agricultura moderna. En el ámbito de la ciencia, en 1952
comenzó a operar el Campo Agrícola Experimental del Valle de Culiacán con
la colaboración del Instituto de Investigaciones Agrícolas de la Secretaría de
Agricultura y Ganadería, el gobierno del estado de Sinaloa y los agricultores
de la región. Para 1955 contaba con 200 hectáreas con instalaciones de riego y
se estaba construyendo un edificio propio.
El campo agrícola experimental estaba dividido en seis secciones interde-
pendientes entre sí: sección de genética de plantas, de suelos, de biología agrí-
cola (fitopatología, microbiología y entomología), de agronomía, de planea-
ción y estadística, de divulgación, extensión y enseñanza agrícola. En el primer
año de labores se trabajó sobre la fórmula de abonos y variedades de la caña de
maría de jesús lópez lópez 71

azúcar. En 1953 se continuó con la caña y se amplió a la formación de nuevos


híbridos de maíz y de nuevas variedades de frijol. En 1954 se ampliaron los tra-
bajos de nuevas variedades de arroz y se iniciaron investigaciones de algodón
y comparación de variedades de este cultivo (Millán, 1956, 197).
Posteriormente, el Campo Agrícola Experimental de Culiacán se transfor-
mó en el Instituto de Investigaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa, mismo
que se constituyó a solicitud del ingeniero Heriberto Villicaña Díaz. La pri-
mera mesa directiva estuvo integrada por los ingenieros Epifanio Duarte M.,
Rafael Rodríguez Camacho, Fernando Gándara C. y Heriberto Villicaña Díaz,
con los cargos de presidente, vicepresidente, secretario y tesorero, respecti-
vamente.4 El objetivo señalado del instituto fue: a) investigar los factores que
impiden el aumento del rendimiento de las cosechas en la región, así como
aplicar los métodos más convenientes para el incremento de la producción; b)
estudiar la pertinencia de incrementar los cultivos de más importancia econó-
mica mediante la obtención y la adaptación de variedades, combate de plagas,
enfermedades y empleo de fertilizantes.
Otra institución de suma importancia para el impulso de la investigación y
la enseñanza agrícola en la entidad, fue la Escuela Superior de Agricultura en
la hoy Universidad Autónoma de Sinaloa, en el año de 1961. En el acta del Con-
sejo Universitario que consignó su creación se estableció que el objetivo de la
citada institución era responder a la demanda de superación y mejoramiento
colectivo del pueblo sinaloense, pues en ella habrían de forjarse los técnicos
que este necesitaría para planificar y mejorar la actividad agrícola, puntal de
esta economía (Aguilera y Benítez, 2001, 31).

2.5.4. La maquinización y el uso de la vara blanca

En la modernización de la agricultura estaba presente la maquinaria que se


usaba para las diferentes actividades, que comprendía desde la siembra, culti-
vo, cosecha y hasta el empaque. Para la década de los cincuenta había en Sina-
loa 873 tractores y 52 trilladoras, lo que muestra todavía un bajo grado de me-
canización. No obstante, junto a la importante infraestructura hidráulica que
se creó en las décadas siguientes, se dio un gran desarrollo en la mecanización

4
Archivo del Registro Público de la Propiedad (ARPP), Inscripción (Insc.) 9, Libro (L) 90,
Culiacán, Sinaloa, mayo 25 de 1955.
72 empresarios, empresas y agricultura comercial...

de los cultivos en las zonas de riego y que alcanzó, junto con el número de hec-
táreas fertilizadas, un alto porcentaje en relación con lo acontecido en el país.
Por lo que respecta a los distritos de riego, se puede afirmar que disminuyó
de manera importante el uso tradicional de la fuerza de tracción animal y del
arado. La utilización de modernas técnicas de cultivo y cosecha en los más
importantes cultivos agrícolas, fue algo generalizado, como el empleo de fer-
tilizantes y semillas mejoradas. De acuerdo con la información oficial en los
distritos de riego de la entidad, en el ciclo agrícola de 1968-1969, existían 5750
tractores, 1856 sembradoras, 334 trilladoras, 139 segadoras y 1306 combinadas
(Ceceña et al., 1974, 141).
Se ha señalado más arriba que en la zona noroeste se aplicaron una serie de
medidas novedosas que buscaban incrementar la producción. Del conjunto de
medidas adoptadas destacan el uso de insumos mejorados, como semillas, fer-
tilizantes, insecticidas, etcétera; es evidente su uso generalizado aun cuando no
presentamos datos concretos de las cantidades usadas de cada insumo. Sin em-
bargo, es necesario señalar que en el periodo comprendido entre 1950 y 1970,
tan solo en la ciudad de Culiacán, se registró la apertura de 17 distribuidoras
de fertilizantes e insecticidas y 7 negocios dedicados a la venta de semillas para
distintos cultivos (ver anexo 2).
Se ha insistido también en que en la agricultura sinaloense, desde hace dé-
cadas, se ha usado tecnología de punta y se han innovado, por los productores
locales, las provenientes del extranjero. Si se considera que «una innovación es
el punto focal en una organización estratégica de fortaleza y sobrevivencia en
el largo plazo. Las organizaciones adoptan innovaciones para introducir cam-
bios en sus productos, estructuras y procesos en la idea de mantener y mejorar
su nivel de comportamiento y efectividad» (Fariborz, 2001, 200). En el sentido
de la innovación, se asume que la introducción de la vara blanca en el proceso
de cultivo de tomate adquiere esta categoría dada la connotación y efecto que
tuvo sobre los estándares de productividad y calidad del producto.
En las distintas etapas de la tecnificación en la siembra de hortalizas, el uso
de dicha vara mejoró sustancialmente el cultivo del tomate, incrementándose
la producción debido a que la planta, que antes se desarrollaba en el suelo, al
colocar la vara, la planta creció hacia arriba y trajo como consecuencia que se
tuvieran menos pérdidas por ataques de plagas y enfermedades; así también
se protegió de las heladas (descenso de la temperatura en la temporada de in-
vierno). Fueron los hermanos Alfredo y Alberto Tribolet quienes cultivaron el
tomate de vara por primera vez en el valle de Culiacán.
maría de jesús lópez lópez 73

A partir de la segunda mitad de la década de los cincuenta, se empezó a ex-


perimentar con este sistema, y después de coexistir con el método tradicional
hacia principios de los sesenta, este último fue ampliamente superado por el
primero. En el valle de Culiacán, para el ciclo 1972-1973, según información de
la Caades, el 90.4 % de las siembras de tomate fueron realizadas por el sistema
de vara. El cambio de método implicó mayores costos de producción, pero de
manera correspondiente significó mayor productividad que compensó y supe-
ró con creces la inversión. De otra manera no se explicaría su generalización
no solo en el valle sino en el resto de la entidad (Verdugo, 1987, 69).

2.5.5. El financiamiento de la agricultura

La expansión de la superficie cosechada, la penetración de nuevos cultivos y la


mecanización de la agricultura fueron factores que propiciaron el surgimien-
to de un sistema financiero. En el periodo de estudio, el sistema financiero
y bancario registró un notable crecimiento, situación que mejoró el proceso
de intermediación financiera, lo cual repercutió en un mayor dinamismo y
expansión de la economía regional. Las actividades agropecuarias (localizadas
en la zona centro-norte) definieron durante décadas el perfil económico de la
entidad, y su dinamismo impulsó al resto de las actividades productivas y de
servicios.
Es importante mencionar que mientras ocurría lo anterior, también estaba
en marcha un proceso de consolidación y ampliación de un poderoso grupo
de empresarios de la banca privada en Sinaloa; sus relaciones con otros grupos
de poder y con el Estado, fueron elementos decisivos en la orientación que
dieron a los recursos financieros disponibles, y así se favorecieron con créditos
a determinadas actividades económicas y a ciertas zonas de la entidad (Agui-
lar, 2001, 189-190). Se privilegió, fundamentalmente, a la zona centro-norte y a
la actividad agrícola y comercial, quedando en el olvido la zona sur y la parte
serrana de la entidad.
La actividad agrícola fue de las más beneficiadas en cuanto al otorgamiento
de créditos de avío a corto plazo. Ayudó el hecho de que, por lo regular, los em-
presarios de la banca privada y funcionarios hayan sido propietarios, socios o
miembros de los consejos de administración de las empresas agrícolas, comer-
ciales o de servicios establecidos en el periodo que ocupa esta investigación.
En 1952 la banca privada en Sinaloa otorgó créditos por 22 millones 342 mil
pesos, y para 1959 la cantidad aumentó a los 62 millones 505 mil pesos, lo que
74 empresarios, empresas y agricultura comercial...

significó un incremento de 180 por ciento en los años citados, debido a una
tasa de crecimiento promedio anual del 15.8 por ciento.5 En el periodo que va
de 1960 a 1969, el crédito de la banca privada al sector agrícola pasó de 396.5
millones de pesos a 1437.5 millones, lo que significó un incremento del 262.5
por ciento.6 Es decir, durante todo el periodo de estudio el financiamiento ban-
cario a la agricultura se incrementó constantemente.
No obstante, indagaciones recientes han constatado que en especial la pro-
ducción de hortalizas no era apoyada por el sistema financiero local, debido a
los altos costos que implica su explotación, los altos riesgos y a la inseguridad
(en precios y demanda) del mercado internacional (Aguilar, 2004, 13). Se ob-
serva en cambio que hay un apoyo importante de la banca privada y las institu-
ciones de crédito públicas a la producción destinada al cultivo de granos, caña
de azúcar, garbanzo, sorgo, cártamo, soya y algodón.
En cuanto al financiamiento de la producción de hortalizas, otros autores
ya habían señalado que este provenía esencialmente del exterior, sobre todo de
norteamericanos que, a cambio del crédito y la distribución de los productos,
cobraban comisiones de entre 10 y 15 por ciento del precio bruto de venta del
tomate maduro y participaban con el 25 por ciento de las utilidades de los agri-
cultores que financiaban. (Verdugo, 1987, 114)
Al respecto, Silvia Millán señala que los créditos destinados a la producción
de hortalizas se obtenían del Southern Arizona Bank, con intereses hasta del
50 por ciento, por intermediación de las compañías norteamericanas Ram-
produce Company y la Walterhomi, interesadas en adquirir la producción de
tomate sinaloense. Se habilitaba a los productores a razón de 400 dólares por
hectárea, el tomate de suelo, y hasta por 3 mil dólares, el de vara. (Millán et al.,
1974, 114).

2.6. Políticas públicas estatales y desastres naturales:


sus efectos en la agricultura

Si bien es cierto que la actividad agrícola ha sido muy atractiva para los in-
versionistas por los beneficios que genera en un periodo relativamente corto,
también lo es que esta se ha enfrentado a los cambios atmosféricos y climáticos
que pueden resultar desastrosos y generar pérdidas totales de las inversiones, o

5
Datos en términos reales, 1952=100
6
Datos en términos reales, 1978=100
maría de jesús lópez lópez 75

bien las pérdidas pueden ser consecuencia de precios bajos en el mercado. En


el periodo de estudio, algunos de los eventos señalados se presentaron y afec-
taron las ganancias de los agricultores, y como consecuencia, las inversiones
en el resto de las actividades económicas.
Más abajo se hace una revisión de los informes rendidos por los goberna-
dores del estado, donde dan cuenta de las acciones institucionales de apoyo a la
agricultura que la beneficiaron y de sucesos fortuitos que fueron perjudiciales.
También se revisaron los anuarios estadísticos para ver las repercusiones más
importantes en la producción de los cultivos del periodo estudiado.7
Del periodo de estudio, solo tres años abarcaron el del general Pablo Macías
Valenzuela, quien estuvo al frente del gobierno del estado de 1945 a 1950. En
1948 se dio a conocer la inauguración de la presa Sanalona. Se anunció también
la suspensión del veto a la entrada del tomate sinaloense a Canadá, pues a par-
tir del mes de noviembre de ese mismo año se le permitió de nuevo el ingreso.8
En el renglón de exportaciones se mencionan, por orden de importancia en el
volumen: tomate, garbanzo y chile.9 No está por demás hacer notar que ese año
(1948) se estableció una sola empresa agrícola con un capital de 300 mil pesos.
El año de 1949 fue difícil para la actividad agrícola; de acuerdo con el quin-
to informe de gobierno, el exceso de lluvias registradas en el mes de enero
afectó a los municipios de El Fuerte, Guasave y Culiacán; resultaron siniestra-
das por las heladas, la humedad y las plagas 31 mil hectáreas de los cultivos de
maíz, frijol, garbanzo, algodón, ajonjolí, caña de azúcar, legumbres y cacahua-
te.10 Las corrientes de los ríos Fuerte y Sinaloa, destruyeron varios tramos de
los puentes del ferrocarril Sud Pacífico en San Blas y Bamoa; el tráfico en la vía
de comunicación más importante del noroeste, que es interrumpido por varias
semanas.
Si bien las inundaciones no fueron en el valle de Culiacán, esta zona de la
entidad resultó afectada al suspenderse el funcionamiento del ferrocarril en la

7
Para mayor información acerca de la producción, ver en anexos los cuadros del 6 al 11.
8
Cuarto informe de gobierno del general Pablo Macías Valenzuela, Culiacán, Sinaloa, 1948.
9
Se exportaron 89 mil 592 toneladas de tomate, 33 mil de garbanzo y 14 mil 400 de chile;
para el transporte del tomate se usaron 7 mil 466 furgones de ferrocarril y 718 para el chile.
10
Las pérdidas registradas fueron: 60 mil toneladas de tomate de exportación, 7 mil de gar-
banzo, 6 mil de frijol y 200 mil 600 de chile. Aunque se señala una baja en la producción en
general, al comparar la producción con el año anterior, en la información recabada por la Secre-
taría de Economía en los anuarios estadísticos, concentrada en los cuadros del 3.7 al 3.12 de los
anexos, se observa que se incrementó el tonelaje producido, con excepción de la caña de azúcar
y el garbanzo. Quinto informe de gobierno del general Pablo Macías Valenzuela, Culiacán, Si-
naloa, 1949.
76 empresarios, empresas y agricultura comercial...

época de mayor requerimiento para el transporte de la producción agrícola al


vecino país del norte. Es probable que estos eventos hayan mermado la consti-
tución de empresas, ya que en el citado año se constituyeron tres empresas con
220 mil pesos de capital y en los dos años siguientes no se estableció ninguna.
En ese mismo año se mencionó la urgencia de crear una escuela práctica de
agricultura que capacitara a los técnicos que demandaba el desarrollo de la
riqueza agrícola. Dicho informe también hace mención de los apoyos financie-
ros orientados a la agricultura.11
En el sexto informe de gobierno, el general Pablo Macías hace referencia al
apoyo destinado a la agricultura en diversos aspectos: destaca los trabajos de
revestimiento y pavimentación de la carretera Culiacán-Navolato-Altata, con
una longitud de 38 kilómetros y una inversión de 436 mil 283 pesos, obra que
beneficiaría ampliamente a los agricultores de la localidad. Por lo que respecta
al apoyo financiero otorgado a la agricultura, se destaca el que proporciona-
ba la agencia del Banco Nacional de Crédito Agrícola Ejidal12 en Culiacán. Se
informó de la construcción de la Casa del Agricultor y de la creación y soste-
nimiento de un campo agrícola experimental en un terreno adquirido por la
Caades, ubicado en el municipio de Culiacán.
El licenciado Enrique Pérez Arce gobernó Sinaloa de 1951 a 1953; en el pri-
mer informe que rindió ante la XL Legislatura local, correspondiente al perio-
do comprendido del primero de enero al quince de septiembre de 1951, destaca
la Caades por las exportaciones a los mercados de Estados Unidos y Canadá
y las de garbanzo a Cuba y España.13 Se señaló el esfuerzo realizado por el de-

11
Durante el ciclo 1949-1950, la agencia del Banco Nacional de Crédito Agrícola Ejidal en
Culiacán operó con 11 millones 500 mil pesos; el Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ganade-
ro destinó 10 millones de pesos para desmontes dentro del sistema de riego del río Culiacán, 3
millones 700 mil para crédito de avío y 500 mil para maquinaria; el Banco Provincial de Sinaloa
otorgó 27 millones de pesos en crédito de avío, comercial y prendario; la Unión de Crédito
Agrícola Industrial operó 5 millones 211 mil 608 pesos en refaccionario y avío, y finalmente, el
Banco de Sinaloa otorgó un millón 23 mil 543 pesos 50 centavos en préstamos de avío avalados
por la Caades. Sexto informe de gobierno del general Pablo Macías Valenzuela Culiacan, 1950.
12
Para el ciclo 1950-1951, su plan de operación fue de 9 millones 860 mil 817 pesos; la agencia
de Culiacán del Banco Nacional de Crédito Agrícola y Ganadero operó 1 millón 600 mil pesos
para siembras de ajonjolí, arroz, algodón, maíz y garbanzo.
13
Se enviaron 6 mil 944 furgones de ferrocarril con tomate y chile cuya venta produjo a los
agricultores 9 millones 308 mil 821 dólares 54 centavos. De garbanzo, se enviaron 3 mil 500 to-
neladas a Cuba y 35 mil a España, según la Compañía Exportadora e Impulsora Mexicana, S.A.
que concertó la operación en forma conjunta con la Unpeg y la Caades; se vendió a 110 dólares
la tonelada métrica. Primer informe de gobierno del licenciado Enrique Pérez Arce. Culiacán,
1951.
maría de jesús lópez lópez 77

partamento de agricultura del gobierno del estado al concertar un empréstito


con Nacional Financiera, S. A., destinado a la habilitación y refaccionamiento
de la siembra de maíz.14 También se hizo referencia al apoyo de la banca local
a la actividad agrícola, y con la intención de incrementar ese apoyo se fundó
la Unión de Crédito Agrícola e Industrial del Río Culiacán, con un capital de
500 mil pesos.15
El último informe del licenciado Pérez Arce como gobernador, lo rindió en
el año de 1952, ya que fue destituido por los diputados locales en marzo del año
siguiente. Se nombró gobernador sustituto, por el resto del periodo, al médico
pediatra Rigoberto Aguilar Pico, quien gobernó de 1953 a 1956 (Figueroa, 1996,
188-189).16 De los datos recabados de los anuarios estadísticos, se desprende
que el año de 1952 fue un año malo para la actividad agrícola en lo que se refie-
re a los volúmenes de producción, debido a que en la mayoría de los cultivos
la tasa de crecimiento fue negativa.17 No obstante, en este año se constituyeron
cuatro empresas agrícolas con una inversión de 1 millón novecientos mil pesos.
En el primer informe de Rigoberto Aguilar Pico, en el que presentó re-
sultados del periodo 1952-1953, resaltó que en varios municipios las siembras
de temporal se vieron afectadas por el «chapulín tonto», y para exterminarlo
se distribuyó insecticida por la cantidad de 137 mil pesos. En relación con el
crédito agrícola para pequeños agricultores y ejidatarios, se hace mención que
tanto el Banco de Crédito Ejidal como el Banco de Crédito Agrícola y el Banco
Nacional de México, otorgaron créditos para siembras durante la temporada

14
El préstamo fue de 2 millones de pesos, mismos que fueron distribuidos por un Consejo de
Crédito Agrícola que fue nombrado para tal efecto; a Culiacán correspondieron 450 mil pesos,
equivalentes al 22.5 por ciento del total.
15
Los préstamos de avío del Banco de Sinaloa, evaluados por la Caades, alcanzaron 806 mil
416 pesos 37 centavos para la siembra de 10 mil 642 hectáreas de cultivos de garbanzo, algodón,
ajonjolí, maíz, frijol y cacahuate. El Banco de Sinaloa también otorgó préstamos directos por la
cantidad de 3 millones 318 mil 494 pesos 34 centavos, destinados en un 90 por ciento a la agri-
cultura, y prendarios por 537 mil 33 pesos 97 centavos.
16
De este último informe no fue posible obtener datos debido a que el documento se extra-
vió en los archivos oficiales.
17
El algodón pasó de una producción de 23 mil 858 toneladas a 22 mil 100, decreciendo en
un 7 por ciento; el ajonjolí de 11 mil 868 toneladas a 11 mil 703, bajó 1 por ciento; el garbanzo
bajó de 18 mil a 17 mil 750 toneladas; la caña se redujo un 10 por ciento; bajó de 1 millón 246
mil 74 toneladas a 1 millón 115 mil 165, y finalmente, el tomate bajó la producción de 144 mil 779
toneladas a 125 mil 680, o sea el 13 por ciento. Los únicos tres cultivos que incrementaron su
producción fueron el frijol, el arroz y el maíz; en los dos primeros la tasa fue de 16 por ciento, y
el maíz subió de 75 mil 836 toneladas.
78 empresarios, empresas y agricultura comercial...

de lluvias; asimismo, el Banco de Sinaloa contribuyó con su parte con el aval


de la CAADES.18
En 1953, año del informe del gobernador citado en el párrafo previo, hubo
en general buenos resultados en la producción agrícola; la mayoría de los cul-
tivos más importantes tuvieron una tasa de incremento, con excepción del gar-
banzo y el frijol cuya tasa fue negativa.19 En ese año se establecieron solo dos
empresas agrícolas, con 780 mil pesos de capital invertido.
En el segundo informe de Aguilar Pico, presentado en 1954, se habló de la
exportación de 7 mil 600 furgones de ferrocarril y 362 camiones de legumbres
y frutas a los Estados Unidos y Canadá. En cuanto al crédito agrícola,20 se re-
portó que las instituciones de crédito canalizaron préstamos refaccionarios y
de habilitación o avío por más de 125 millones de pesos en beneficio tanto de
los pequeños agricultores como de los ejidatarios. También se hizo mención de
la donación de la Caades por un monto de 60 mil pesos, al Patronato para la
Investigación, Fomento y Defensa Agrícola del Valle de Culiacán. Se anunció,
además, el inicio de un vasto plan de perforación de pozos profundos, para lo
cual se realizó un estudio de las zonas que presentaban mayores posibilidades
de éxito.
El año de 1954 se puede catalogar como bueno para la agricultura, debido a
que la mayor parte de los cultivos más importantes presentaron tasas positivas
de incremento, con excepción de los cultivos de algodón y caña de azúcar cu-
yas tasas fueron negativas.21 Por lo que respecta a la constitución de empresas

18
El primero de los bancos referidos refaccionó con 17 millones 789 mil 396 pesos, el segun-
do con 13 millones 16 mil 600 pesos, el tercero con 850 mil pesos y el cuarto con 1 millón 272 mil
pesos para la siembra de ajonjolí, alfalfa, algodón, cacahuate, frijol garbanzo y maíz; el Banco de
Sinaloa concedió además préstamos directos por 2 millones 948 mil 483 pesos con 83 centavos,
el 90% destinado a la producción agrícola. Primer informe de gobierno del gobernador Rigo-
berto Aguilar Pico, Culiacán, 1953.
19
El trigo apareció en la estructura de cultivos con 5 mil 363 toneladas; el arroz se incrementó
en 37 %: pasó de 12 mil 675 a 17 mil 448 toneladas; el maíz aumentó 54 %: subió de 76 mil 24 a 117
mil 125 toneladas; el algodón subió 29 %: pasó de 22 mil 100 toneladas a 28 mil 549; el ajonjolí se
incrementó 7 %: pasó de 11 mil 703 a 12 mil 548 toneladas; la caña aumentó 1 %: pasó de 1 millón
115 mil 165 toneladas a 1 millón 133 mil 678, y finalmente el tomate se incrementó 5 %: aumentó
de 125 mil 680 toneladas a 132 mil 640. El garbanzo tuvo una tasa negativa de 4 %: bajó de 17 mil
750 toneladas a 17 mil 10 y el frijol tuvo también tasa negativa de 15 %: de 12 mil 694 toneladas
a 10 mil 962.
20
Caades avaló préstamos de avío por 1 millón 200 mil 989 pesos con 78 centavos. Segundo
informe de gobierno del gobernador Rigoberto Aguilar Pico, Culiacán, 1954.
21
El trigo creció 397 %: se incrementó la producción de 5 mil 363 toneladas a 26 mil 696; el
arroz 20 %: aumentó de 17 mil 448 a 21 mil 45 toneladas; el ajonjolí subió 7 %: pasó de 11 mil 703
maría de jesús lópez lópez 79

agrícolas se establecieron tres, con dos millones 30 mil pesos de capital social
invertido.
El 15 de septiembre de 1955, Rigoberto Aguilar Pico presentó su tercer in-
forme. En este expuso que, debido a fenómenos meteorológicos adversos ge-
nerados en el año, los agricultores habían sufrido pérdidas considerables en
sus cosechas. Resaltó los beneficios de la Mutualidad de Seguros Agrícola y
Ganadero de Sinaloa, que se constituyó en ese año, asegurándose los cultivos
contra los riesgos de heladas, inundaciones, plagas, vientos huracanados e in-
cendios; hasta la fecha del informe, se habían asegurado 23 mil 968 hectáreas.
Se mencionó también que las instituciones de crédito canalizaron 245 millones
897 mil 921 pesos a la agricultura.
En lo relativo a la Caades, el mandatario mencionó que, al tomar posesión,
encontró a la confederación debilitada en su organización interna por la cons-
tante lucha de facciones, situación por la que se dictaron medidas tendientes a
lograr la rehabilitación económica y moral de la misma; para fortalecer estas
acciones, le concediaba su autonomía, aun cuando tal decisión implicó una
reducción de 300 mil pesos de ingresos al erario. También se planteó solucio-
nar el grave problema al que se enfrentaban los exportadores al reformarse la
Ley de Agricultura de los Estados Unidos. En lo concerniente a la producción
agrícola, la mayoría de los cultivos presentaron tasas de crecimiento que fluc-
tuaron entre el 2 y el 17 por ciento, con excepción del trigo que fue de 143 por
ciento. Los cultivos de arroz y tomate bajaron su producción en 3 por ciento.22
1955 fue el año en el que se constituyó el mayor número de empresas del perio-
do de estudio; se establecieron entonces cinco agrícolas, con una inversión de
2 millones 560 mil pesos.

a 12 mil 548; el maíz incrementó 26 %: de 117 mil 125 toneladas a 148 mil; el garbanzo tuvo tasa
de 4 %: de 17 mil 10 toneladas a 17 mil 690; el frijol incrementó un 17 %: pasó de una producción
de 10 mil 962 a 13 mil 264 toneladas, y del tomate la tasa fue de 2 %: de 132 mil 640 toneladas a
133 mil 19. El algodón redujo su producción 32 %: de 28 mil 549 toneladas bajó a 19 mil 182, y
finalmente la caña de azúcar redujo su producción 1 %: de un millón 133 mil 678 a un millón 72
mil 576 toneladas.
22
El trigo se incrementó 2 %: pasó la producción de 26 mil 696 a 27 mil 271; el ajonjolí subió
12 %: pasó de 12 mil 548 a 14 mil 139; el maíz incrementó 5 %: de 148 mil toneladas a 155 mil 569; el
garbanzo tuvo tasa de 7 %: de 17 mil 265 toneladas a 17 mil 387; el frijol incrementó un 9 %: pasó
de una producción de 13 mil 264 toneladas a 14 mil 604, y el algodón incrementó su producción
en un 143 %: de 19 mil 182 toneladas pasó a 46 mil 645, y finalmente la caña de azúcar aumentó
la producción en un 17 %: de un millón 72 mil 576 toneladas a un millón 259 mil 789. Tercer
informe del gobernador Rigoberto Aguilar Pico, Culiacán, 1955.
80 empresarios, empresas y agricultura comercial...

De 1957 a 1959, el general Gabriel Leyva Velázquez rindió sus tres primeros
informes de gobierno; sin embargo, en ninguno de los tres reportó gestiones
de relevancia para la actividad agrícola. El único dato disponible de los dos
primeros años citados es el de la producción de tomate que, en 1957, decreció
en un 4 por ciento obteniéndose solo 116 mil 500 toneladas. En 1958 la tasa se
incrementó en un 10 por ciento, lo cual significó una producción de 119 mil 16
toneladas. En 1959 hay información del volumen cosechado de los cultivos de:
trigo, arroz, algodón, ajonjolí, garbanzo y caña de azúcar,23 no así de las tasas de
crecimiento debido a la inexistencia de datos del año anterior; con excepción
del tomate cuya tasa fue de 34 por ciento, esto fue una producción de 132 mil
510 toneladas. En ese año no se constituyeron empresas agrícolas.
En el cuarto informe presentado por Leyva Velázquez en el año de 1960, en
el ramo agrícola destacó la exportación de una cantidad importante de verdu-
ras y frutas hacia los mercados norteamericanos. La producción se movilizó
hacia la frontera de Nogales en 9 mil 928 furgones de ferrocarril, 3 mil 340
trailers y 345 camiones.24 Para el mercado nacional se remitieron 41 mil 600
toneladas de tomate y 3 mil 250 de frutas y legumbres, transportadas en 8 mil
970 camiones. La información sobre la producción agrícola de los principales
cultivos, muestra que la mayoría tuvieron incremento, con excepción del trigo
y el ajonjolí; el primero se redujo en forma drástica en un 85 por ciento, y el se-
gundo, en un 17 por ciento.25 En este año solamente se estableció una empresa
agrícola con una inversión de un millón 500 mil pesos. A pesar de los buenos
resultados señalados, el gobernador mencionó que las cosechas de temporal se
malograron debido a la escasez de lluvias en la última temporada, lo que afec-

23
La producción de trigo fue de 43 mil toneladas, de arroz 90 mil, de ajonjolí 17 mil 229, de
maíz 113 mil, de garbanzo 16 mil 648, de caña un millón 408 mil 750. Primero, segundo y tercer
informe de gobierno del general Gabriel Leyva Velázquez, Culiacán, Sinaloa, rendidos en 1957,
1958 y 1959 respectivamente.
24
Se exportaron 124 mil 758 toneladas de tomate, 7 mil 777 de chile, 2 mil 639 de pepino,
un mil 104 de chícharo, un mil 90 de berenjena, 306 de elote, 91 de calabaza, 10 de cebolla, 17
mil 545 de melón y 10 mil 76 de sandía. Cuarto informe de gobierno del general Gabriel Leyva
Velázaquez, Culiacán, 1960.
25
El trigo se redujo de 43 mil 320 toneladas a 6 mil 187, el ajonjolí de 17 mil 229 a 15 mil 986.
Los que aumentaron su producción fueron: el arroz 52 %: pasó de 90 mil toneladas a 137 mil 255;
el maíz 17 %: subió de 113 mil a 124 mil 548; el garbanzo 4 %, de 16 mil 648 toneladas a 17 mil 306;
el algodón 13 %, aumentó de 27 mil 294 a 34 mil 35 toneladas; la caña de azúcar incrementó 29 %
su producción: de un millón 408 mil 750 toneladas a un millón 826 mil 609; y finalmente, el
tomate, la tasa de incremento fue de 9 %, pasó de 132 mil 510 toneladas a 145 mil 799.
maría de jesús lópez lópez 81

tó los cultivos de granos, y de manera importante el maíz, que no bastó para


cubrir las necesidades de consumo local.
El general Leyva, en su quinto informe, presentado en 1961, señaló que la
Dirección de Agricultura y Ganadería esperaba que la producción de maíz,
milomaíz, cacahuate y ajonjolí aumentara debido a la regularidad y abundan-
cia de las lluvias que, sin duda, habían beneficiado las siembras de temporal.
Expresó también que el optimismo no se podía extender a los agricultores ex-
portadores de verduras, legumbres y frutas, pues estos habían sufrido cuantio-
sas pérdidas por falta de precios remunerativos en los mercados de los Estados
Unidos.26
La producción agrícola correspondiente al año de 1961, de acuerdo con los
anuarios estadísticos, fue regular, prácticamente todos los cultivos tuvieron
una tasa de crecimiento que fluctuó entre el seis y el 25 por ciento, con excep-
ción del trigo que se incrementó 251 por ciento; solo dos cultivos bajaron su
producción: el arroz y el algodón, en 17 y 3 por ciento.27 En este año se esta-
blecieron tres empresas agrícolas con un capital social invertido de 2 millones
600 mil pesos.
En el último informe rendido por el general Leyva Velázquez no se men-
cionó con amplitud el rubro agrícola. Se hizo referencia a los trabajos que efec-
tuó la Junta Local de Pequeña Irrigación, se señaló la construcción de una
presa derivadora, el canal principal y la zona de riego dentro del proyecto La
Guamuchilera, municipio de Culiacán. En cuanto a la producción agrícola co-
rrespondiente al ciclo 1961-1962, esta tuvo tasas de crecimiento que fluctuaron
entre uno y 17 por ciento, con excepción del trigo que se disparó en un 193 por

26
Las pérdidas se calculan en 100 mil pesos (ver quinto informe del general Gabriel Leyva
Velázquez, 1961)
27
El trigo se incrementó de 6 mil 187 toneladas a 21 mil 763; el ajonjolí tuvo una tasa de
crecimiento de 17 %: su producción subió de 15 mil 986 toneladas a 18 mil 766; el maíz aumentó
10 %: pasó de 124 mil 548 toneladas a 151 mil 205; el garbanzo se incrementó en 6 %: subió de 17
mil 306 toneladas a 18 mil 428; la caña de azúcar creció 6 %: de un millón 826 mil 609 subió a
un millón 939 mil 798 toneladas; el tomate incrementó su producción en un 25 %: de 145 mil 799
toneladas a 195 mil 542; la tasa de crecimiento del frijol no se pudo calcular debido a que no hay
información disponible del año anterior, su producción del ciclo fue de 57 mil 105 toneladas. Los
que redujeron su producción fueron el arroz: de 137 mil 255 toneladas a 113 mil 636 y el algodón:
de 34 mil 35 toneladas a 32 mil 864. Quinto informe de gobierno del general Gabriel Leyva Ve-
lázaquez, Culiacán, 1961.
82 empresarios, empresas y agricultura comercial...

ciento; solo tres cultivos de los más importantes redujeron su producción: el


garbanzo, el frijol y el tomate.28
Leopoldo Sánchez Celis gobernó Sinaloa durante el periodo 1963-1968. En
su primer informe de gobierno trató asuntos de importancia vinculados con
la agricultura. El primero fue el de la formación del Comité Regional Agrícola
Ganadero y Forestal, ordenado por decreto del entonces presidente de la Re-
pública, Adolfo López Mateos; en dicho organismo participaron: el gobierno
del estado, la Secretaría de Agricultura y Ganadería, la Secretaría de Recursos
Hidráulicos, el Departamento de Asuntos Agrarios, los representantes de los
ejidatarios, agricultores y ganaderos, así como de los bancos Ejidal y Agrícola,
empresas de servicios agrícolas y organismos públicos y privados relacionados
con la economía agrícola regional.
El segundo asunto de relevancia fue el anuncio de la entrega de 22 mil 904
hectáreas a campesinos de la entidad, afectándose las propiedades de la fami-
lia Redo, Jorge Chaprales, la sucesión testamentaria de Wilson y la Compañía
Industrial, Agrícola y Ganadera de Escuinapa.29 Sánchez Celis también señaló
que la destrucción del latifundio real o simulado continuaría hasta su liqui-
dación, pero al mismo tiempo se seguiría impartiendo la protección que la
Constitución General de la República otorga a la auténtica pequeña propiedad.
Y durante su gestión, además, se hicieron respetar 6 mil 391 hectáreas que en
forma indebida habían sido dotadas o invadidas.
El tercer punto tratado por Sánchez Celis fue el crédito que las diferentes
instituciones otorgaron para apoyar la actividad económica. Con aval del go-
bierno del estado se obtuvieron 7 millones de pesos que en fideicomiso aporta-
ría el Banco de Comercio Exterior; asimismo, el monto total del crédito ejidal
en la entidad ascendió a 120 millones pesos; la banca privada también pro-
porcionó créditos a los ejidatarios con el aval del gobierno estatal y la Liga de

28
Sexto informe de gobierno del general Gabriel Leyva Velázaquez, Culiacán, 1962. En cuan-
to a la producción, el trigo aumentó de 21 mil 763 toneladas a 63 mil 775; el arroz tuvo una tasa
de crecimiento de 1 %: de 113 mil 536 toneladas a 115 mil 746; el ajonjolí tuvo una producción de
18 mil 766; el maíz se incrementó en 17 %: subió de 32 mil 864 a 39 mil 713 toneladas; y la caña au-
mentó un 14 %: pasó de un millón 939 mil 798 toneladas a dos millones 266 mil 449. El garbanzo
tuvo una tasa de crecimiento de -6 %: se redujo su producción de 18 mil 428 a 17 mil 291; el frijol
bajó de 57 mil 105 toneladas a 37 mil 717, con tasa de -35 %, y finalmente, el tomate decreció de
195 mil 542 toneladas a 186 mil 423, con una tasa negativa de -4 %.
29
La extensiones expropiadas fueron: 9 mil hectáreas de riego a la familia Redo, 1 mil 90 a
Jorge Chaprales, 1 mil 200 a la sucesión de Wilson y 11 mil 610 hectáreas de humedad la Com-
pañía Industrial Agrícola y Ganadera de Escuinapa. Primer informe de gobierno del licenciado
Leopoldo Sánchez Celis, Culiacán, 1963.
maría de jesús lópez lópez 83

Comunidades Agrarias. Se obtuvieron 3 millones 500 mil pesos del Banco del
Noroeste de México y un millón del Banco de Sinaloa.
También se creó el Comité de Control y Venta de Cosechas Ejidales inte-
grado por representantes de los bancos oficiales, de las centrales campesinas
y del gobierno de estado; el citado organismo se creó por decreto del Congre-
so del estado y con la finalidad de eliminar a los «coyotes»30 del mercado. El
último asunto que se informó, relacionado con la actividad agrícola, fue que
con la colaboración de la Caades y de Manuel Suárez se fundó el Centro de
Adiestramiento para Operadores de Maquinaria Agrícola, dependiente de la
Universidad de Sinaloa, con el objeto de preparar a los hijos de ejidatarios en
el manejo y conservación de maquinaria agrícola.
En lo concerniente a la producción en aquel año, las tasas de crecimiento
de los principales cultivos oscilaron entre el 12 y el 17 por ciento, exceptuando
el cultivo de trigo que se incrementó en un 109 por ciento. Las tasas de creci-
miento de la producción de arroz, maíz, garbanzo y tomate fueron negativas,
aunque en una proporción mínima.31 En 1963 se constituyó solo una empresa
agrícola con 250 mil pesos de capital invertido.
En el segundo informe de gobierno de Sánchez Celis, presentado en 1964,
este hizo hincapié en la importancia de la producción agrícola de la entidad,
remarcando que en el último ciclo agrícola se había cosechado una superficie
de 310 mil hectáreas con valor de un mil 400 millones de pesos, y que las ex-
portaciones habían ascendido a 131 mil toneladas con valor de 400 millones
de pesos, superior en 120 millones al año anterior. Señaló también que Sinaloa
siguió ocupando el primer lugar en la República Mexicana como productor y
exportador de tomate; de igual forma ocupó el primer lugar nacional en el cul-
tivo de arroz y segundo lugar en la producción de caña de azúcar;32 la produc-

30
Los «coyotes» son intermediarios entre el productor y el distribuidor que compran las
cosechas a bajo precio y especulan en perjuicio de los pequeños productores.
31
El trigo se incrementó en 109 %, subió de 63 mil 775 a 133 mil 556 toneladas; el frijol creció
en un 13 %: pasó de 37 mil 717 toneladas a 44 mil 964; el algodón incrementó su tasa de creci-
miento en 17 %: de 32 mil 864 a 39 mil 713; la caña aumentó un 12 %: subió de 2 millones 266 mil
449 toneladas a 2 millones 401 mil 572. Los cultivos con tasa de crecimiento negativa fueron el
arroz, el maíz, el garbanzo y el tomate con -3 %, -3 %, -8 % y -10 %, respectivamente: bajaron su
producción de 115 mil 746 toneladas a 112 mil 134; de 155 mil 680 a 142 mil 476 toneladas; de 17
mil 291 toneladas a 15 mil 793, y de 186 mil 423 a 168 mil 755, respectivamente.
32
En el informe se señala que la cosecha aproximada de arroz fue de 65 mil toneladas y de
148 mil la de algodón, con un valor de 339 millones, superior en 91 millones en relación con el
ciclo anterior, y finalmente se menciona que se sembraron 57 mil hectáreas de trigo (ver segundo
informe de gobierno de Leopoldo Sánchez Celis, Culiacán, diciembre 15 de 1964.
84 empresarios, empresas y agricultura comercial...

ción de tomate fue de 166 mil 468 toneladas. Se anunció la entrega de 14 mil
209 hectáreas que habían pertenecido antes a los propietarios de las haciendas
Toledo, así como a Silvano y Patricio McConegly. En este año se constituyó
una empresa agrícola con un capital social de dos millones de pesos.
En el tercer informe de gobierno de Sánchez Celis, se anunció que en 1966
se iniciaría la construcción de la presa de La Vainilla sobre el Río Mocorito, y la
de Ocoroni sobre el arroyo del mismo nombre. En términos de la producción,
se informó que de las 447 mil hectáreas se había obtenido una producción
con un valor de un mil 700 millones de pesos. Los agricultores sinaloenses
mantenían el primer lugar en la república como productores y exportadores
de legumbres, de las cuales se exportaron 190 mil toneladas con un valor 637
millones de pesos; se obtuvo de nuevo el primer lugar a nivel nacional en la
producción de arroz y el segundo como productores de caña de azúcar y de
sorgo.33 En ese año no se estableció ninguna empresa agrícola.
En el cuarto informe, que se presentó en 1966, el gobernador dio a conocer
que en una superficie sembrada de 608 mil 448 hectáreas se había logrado una
producción valuada en 610 millones de pesos; de igual forma manifestó que la
entidad seguía manteniéndose en el primer sitio en la producción de legum-
bres, arroz, garbanzo y cártamo, y en segundo lugar en caña de azúcar y sorgo.
Informó también de la apertura del Centro de Investigaciones Agrícolas de
Sinaloa, que había iniciado actividades a principios de año; en la creación de
dicho centro colaboraron: la Secretaría de Agricultura con 2 millones de pesos,
el gobierno del estado con 3 millones 540 mil pesos y los productores agrícolas
con dos millones de pesos. Señaló que el campo sinaloense recibió, en efecto,
los beneficios de las tareas realizadas por el extensionismo agrícola.34
Indicó, además, que la reciente cosecha de arroz había sido una muestra de
los resultados del señalado extensionismo al obtener una productividad hasta
de siete toneladas por hectárea en tierras ejidales. En relación con la produc-
ción agrícola, los resultados fueron satisfactorios, la mayoría de los principales
cultivos tuvieron incremento, las tasas de crecimiento oscilaron entre cero y

33
Segundo informe de gobierno del licenciado Leopoldo Sánchez Celis, Culiacán, 1968. Se-
gún el informe, la producción de arroz llegó a las 79 mil toneladas, el sorgo a las 112 mil, con
valor de 73 millones de pesos; el algodón a las 115 mil toneladas, con valor de 261 millones y el
trigo a las 213 mil toneladas.
34
Tercer informe de gobierno del licenciado Leopoldo Sánchez Celis, Culiacán, 1965. En
coordinación con la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, la banca oficial, el gobier-
no del estado y los productores agrícolas, el servicio cooperativo de extensión agrícola trabajó
con 5 jefes de programa, 36 agrónomos y 33 educadores de hogar rural.
maría de jesús lópez lópez 85

70 por ciento, únicamente el trigo y el algodón redujeron su tonelaje en una


proporción pequeña.35 En este año no se constituyeron empresas agrícolas.
El gobernador Sánchez Celis, en su quinto informe presentado en 1967, re-
saltó que se sembraron 297 mil hectáreas, tanto de riego como de temporal,
cuya producción tuvo un valor de un mil 800 millones de pesos. Se informó
que la entidad continuaba como primera productora de hortalizas, arroz y
cártamo. También señaló que la enorme cantidad de arroz cosechada, generó
problemas muy serios en las etapas de industrialización y comercialización,
motivo por el que se creó el Comité de Venta de Arroz. Por lo que respecta a la
producción agrícola, todo indica que fue buena, en general los principales cul-
tivos incrementaron su producción, con excepción de los de cártamo, algodón
y frijol.36 En este año se constituyeron dos empresas agrícolas, con un millón
600 mil pesos de capital social invertido.
En el informe final de gobierno, rendido en el año de 1968, Sánchez Celis
hizo mención de algunos puntos relacionados con la actividad agrícola, entre
los que destacan la siembra de 734 mil hectáreas cuya cosecha tuvo un valor
superior a los 2 mil 200 millones de pesos, y las frutas y legumbres exportadas
tuvieron un valor de 917 millones. Sinaloa se colocó en el primer lugar nacio-
nal como productor de arroz palay con una producción de 150 mil toneladas,37

35
Cuarto informe de gobierno del licenciado Leopoldo Sánchez Celis, Culiacán, 1966. El
cártamo creció en un 13 %: de 65 mil 696 toneladas subió a 75 mil 530; el arroz aumentó en 68 %:
de 78 mil 264 a 132 mil 160; el ajonjolí se incrementó un 70 %: de 12 mil 17 toneladas a 20 mil
500; el sorgo creció de 172 mil 214 a 193 mil 65 toneladas; el maíz subió 5 %: de 92 mil 163 a 97 mil
168; el garbanzo incrementó 42 %: de 2 mil 100 toneladas a 3 mil; el frijol tuvo una producción
de 29 mil 641 toneladas y el tomate creció un 0 %: es decir se mantuvo en el tonelaje de 212 mil
728 toneladas. Los cultivos que redujeron su producción fueron el trigo y el algodón: el primero
se redujo un 1 % y el segundo 7 %; el trigo bajó de 84 mil 306 toneladas a 83 mil 394 y el algodón
disminuyó de 58 mil 248 a 54 mil 22 toneladas.
36
Quinto informe del gobierno del licenciado Leopoldo Sánchez Celis, Culiacán, 1967. El
trigo creció un 59 %: pasó de 83 mil 394 a 132 mil 725; el arroz aumentó 17 %: subió de 132 mil 160
a 155 mil toneladas; el ajonjolí incrementó un 20 %: de 20 mil 500 a 24 mil 713 toneladas; el sorgo
aumentó 21 %: subió de 193 mil 65 toneladas a 245 mil 500; el maíz incrementó su producción
20 %: pasó de 97 mil 168 a 116 mil 914; el garbanzo aumentó 3 %: de 3 mil toneladas a 3 mil 100;
el tomate tuvo una tasa de crecimiento del 11 %: pasó de 212 mil 728 toneladas a 240 mil siete.
La caña tuvo una producción de tres millones 685 mil 481 toneladas. Los cultivos que redujeron
su producción fueron el cártamo en un 11 %: bajó de 75 mil 530 a 67 mil 800; el algodón tuvo
decremento de 75: disminuyó de 54 mil 22 toneladas a 50 mil 487; y finalmente el frijol descendió
8 %: de 29 mil 641 a 27 mil 265 toneladas.
37
Sexto informe de gobierno del licenciado Leopoldo Sánchez Celis, Culiacán, 1968. De
acuerdo con los datos existentes en los anuarios estadísticos la producción de arroz en los años
1967, 1968 y 1969 fue de 155 mil, 128 mil y 150 mil 16 toneladas respectivamente.
86 empresarios, empresas y agricultura comercial...

se realizaron exportaciones de este grano con valor de 70 millones de pesos. En


el año en que se rindió este informe no se estableció ninguna empresa agrícola.
El licenciado Alfredo Valdés Montoya presidió el gobierno del estado de
Sinaloa durante el periodo comprendido entre 1969 y 1974; de ese lapso, solo
los dos primeros años abarcan el periodo de estudio; en el primer informe de
gobierno se indicó que la extensión de la superficie sembrada alcanzó las 682
mil hectáreas, de la cual se obtuvo una cosecha con valor de 2 mil 400 millones
de pesos; también se informó que la entidad continuaba ocupando el primer
lugar en la producción de arroz, hortalizas y cártamo, y el segundo, en soya,
caña de azúcar y trigo; de igual forma, el seguro agrícola protegió a 12 mil 800
agricultores en 157 mil hectáreas, cubriéndose además indemnizaciones por 18
millones 749 mil pesos.
Los resultado de los trabajos de investigación y extensión agrícola reali-
zados por el Centro de Investigaciones Agrícolas de Sinaloa permitieron el
empleo de semillas mejoradas que, a su vez, incrementaron la productividad, y
se redujeron las importaciones de semillas certificadas; el valor de las semillas
producidas alcanzó un valor de 63 millones de pesos. En cuanto a la produc-
ción agrícola, los cultivos más importantes tuvieron tasas de crecimiento que
oscilaron entre el 6 y el 45 por ciento; el único cultivo que decreció en su pro-
ducción fue el trigo.38
En el segundo informe de gobierno de Valdez Montoya, se mencionaron
algunos asuntos relacionados con la actividad agrícola, entre los que destacan
los siguientes: durante el ciclo 1969-1970 se sembraron 680 mil hectáreas; di-
cha producción alcanzó un valor de de 2 mil 800 millones de pesos, no obstan-
te las restricciones establecidas por los Estados Unidos para la exportación de
tomate. Los productores sinaloenses continuaron ocupando el primer sitio en
la producción de cártamo, arroz palay y hortalizas de exportación; el segundo
lugar en los de soya, caña de azúcar y trigo.
Se informó también, por parte de Valdez Montoya, de la aportación de 6
millones 200 mil pesos destinados a la investigación agrícola, de los cuales un
millón 700 mil había donado la federación, y los restantes cuatro millones 500
mil pesos, el gobierno estatal y los agricultores de Sinaloa. Se informó además
de la liberación de nuevas variedades de semillas, entre las que destacan la de
trigo llamada Ahorne S-70; la de cártamo denominada Humaya-65, resistente
a las enfermedades; la simiente de arroz Sinaloa A-68, que desplazó a la varie-
dad tradicional por sus rendimientos que han sido de seis toneladas por hectá-

38
Primer informe de gobierno de Alfredo Valdez Montoya, Culiacán, Sinaloa, 1969.
maría de jesús lópez lópez 87

rea en comparación con las tres toneladas de las otras variedades.39 En relación
a la producción agrícola del año de referencia, los cultivos de mayor importan-
cia tuvieron una tasa de crecimiento que osciló entre el 10 y el 40 por ciento, y
fueron el trigo, el ajonjolí, el maíz y el tomate; tuvieron tasa negativa el arroz,
el algodón y el frijol.40 En 1969 y en 1970 se crearon dos empresas agrícolas.

39
Segundo informe de gobierno rendido por Alfredo Valdez Montoya, Culiacán, Sinaloa,
1969.
40
De acuerdo con la información de los anuarios estadísticos, la producción de trigo creció
en 40 %: pasó de 96 mil 543 toneladas a 162 mil 286; el ajonjolí aumentó 10 %: subió de 29 mil
369 a 32 mil 522 toneladas; el maíz creció en 32 %: pasó de 84 mil 208 a 124 mil 704 toneladas y
el tomate incrementó un 13 %: de 297 mil 411 toneladas a 343 mil 257. Los cultivos que redujeron
su producción fueron el arroz que decreció un 23 %: de una producción de 150 mil 016 toneladas
bajó a 115 mil 168; el algodón disminuyó 28 %: de 54 mil 291 toneladas se redujo a 42 mil 330, y
finalmente el frijol disminuyó un 10 %: de 54 mil 647 toneladas a 49 mil 575.
III. EL SISTEMA PRODUCTIVO LOCAL DEL VALLE
DE CULIACÁN: 1948-1970

Presentación

En este capítulo se analizarán y explicarán las principales características que


asumió el desarrollo económico en la región centro del estado de Sinaloa (va-
lle de Culiacán) entre l948 y 1970, el cual se fincó en una dinámica agricultura
comercial —que desde sus orígenes se orientó, sobre todo, al mercado inter-
nacional y en menor escala mercado al nacional—, la cual fue capaz de atraer
y generar cantidades crecientes de capital que se reinvirtieron en la misma
agricultura, pero también en un nutrido número de empresas comerciales,
industriales y de servicios (donde predominan pequeñas y medianas), cuyo
objetivo fundamental era satisfacer la creciente demanda que generaba el auge
agrícola.
Con base en lo anterior, se conformó y consolidó un sistema productivo
local con un eje vertebral integrado por pequeñas, medianas y grandes em-
presas agrícolas, con capacidad competitiva para colocar sus productos en los
ámbitos nacional e internacional e impulsar el desarrollo económico regional.
Asimismo, se explica el efecto multiplicador que el desarrollo de la agricultura
comercial estimuló en el resto de la economía a través del análisis de los si-
guientes elementos: a) la natalidad empresarial durante los años señalados; b)
hacia qué actividad económica se orientaron las empresas creadas; c) en qué
actividad económica se invirtieron preferentemente los capitales, y d) cuáles o
quiénes fueron los principales empresarios y grupos empresariales que dieron
vida a dicho proceso. Lo anterior es con la finalidad de indagar en qué medida
el desarrollo económico regional en el valle de Culiacán registró la presencia
de las principales variables que distinguen a los SPL y, en consecuencia, pon-
derar la pertinencia de aplicar este enfoque teórico que explique este tipo de
procesos históricos de desarrollo.

89
90 empresarios, empresas y agricultura comercial...

3.1. Conformación histórica del SPL en el valle


de Culiacán

El desenvolvimiento económico del municipio de Culiacán, sustentado en el


desarrollo de la agricultura comercial, se aceleró con las obras del canal Rosa-
les, cuyo proyecto se emprendió durante la gestión gubernamental del general
Ángel Flores (1920-1924). Esta obra dio pie a la conformación del Distrito de
Riego Número 10 del Río Culiacán. En 1933 el gobierno federal adquirió el
Distrito por conducto de la Comisión Nacional de Irrigación. Once años des-
pués, en 1944, 20 mil hectáreas ya habían sido abiertas al cultivo, aunque solo
se irrigaban cerca de 9 mil. Entre los cultivos principales que se explotaban en
el Distrito estaban el garbanzo, la caña de azúcar y legumbres como el tomate,
el chile y el chícharo. El ajonjolí, el maíz, el frijol y la papa figuran entre los
cultivos secundarios.
No obstante, los trabajos efectuados hasta la cuarta década del siglo pa-
sado eran obras de pequeña irrigación, y no fue sino hasta los siguientes dos
decenios cuando se desarrolló la gran irrigación. Esto es, la construcción de
presas de almacenamiento, presas de derivación, canales principales y laterales
de distribución y conducción. En 1939 se iniciaron los trabajos para la cons-
trucción de la presa Sanalona, misma que habría de concluir en 1948. Con
una capacidad de almacenamiento útil de 805 millones de metros cúbicos, esta
presa capta y controla los escurrimientos del río Tamazula, el que se encuentra
a partir de la ciudad de Culiacán a 34 kilómetros aguas arriba.
La infraestructura hidráulica dio confianza para poner bajo riego, en el
Distrito Número Diez, 95 mil hectáreas: 32 mil por la margen derecha del río
Culiacán bajo el sistema del canal Rosales y 63 mil hectáreas por la margen
izquierda del citado río, bajo el sistema del canal Principal (Ayala, 1957, 75).
En 1959 se inició la construcción de la presa Adolfo López Mateos, localizada
sobre el río Humaya a 45 kilómetros de distancia de la ciudad de Culiacán.
Terminada en 1964, con una capacidad total de almacenamiento de 3,150 mi-
llones de metros cúbicos, vino a complementar el sistema de riego del valle de
Culiacán, aunque fueron los municipios de Mocorito y Salvador Alvarado los
que resultaron más beneficiados con el riego que proporcionó esta gran obra
hidráulica (ver figura 3.1).
maría de jesús lópez lópez 91

Figura 3.1 Mapa del Distrito de riego del río Culiacán en 1956.
Tomado de Aguilar Soto, 1998, 126.

A partir de 1948 el valle de Culiacán se convirtió en la primera zona agrí-


cola de la entidad y en el principal centro poblacional. Los procesos anteriores
se vieron reforzados con los apoyos políticos, infraestructurales y crediticios
de los gobiernos local y federal, que aumentaron por la creciente influencia
política de los grupos económicos del centro y el norte del estado, transfor-
mando a Culiacán en el centro urbano sinaloense de mayor población y con
una base económica muy diversificada. La población de la ciudad, en 1930, era
de 18 mil habitantes; en 1940 ascendió a 22 mil habitantes; en 1950 llegó a los
49 mil; para 1960 contaba con 85 mil, y hacia 1970 alcanzó la cifra de 168 mil
92 empresarios, empresas y agricultura comercial...

habitantes. Además, Culiacán integró en su Hinterland a las pequeñas ciudades


de Navolato, Eldorado y Costa Rica.
En cuanto a la variable demográfica, fue a partir de 1940 cuando la pobla-
ción de la ciudad de Culiacán prácticamente se duplicaba cada 10 años. En
1950 desplazó a Mazatlán como el principal centro urbano del estado. También
a partir de esa fecha se convirtió en la primera plaza bancaria en Sinaloa, por el
número de oficinas establecidas, el volumen de depósitos captados y el monto
de los créditos otorgados para el financiamiento de las diversas actividades
económicas de la región (Aguilar, 2001, 230-235).
El valle de Culiacán se transformó en el centro productor más importante
de legumbres de exportación; se calcula que desde 1950 salían del valle más de
5 mil furgones anuales con tomate, chile, berenjena y chícharo a los mercados
del exterior. La producción de garbanzo, caña de azúcar y algodón también
era de relevancia. El valor de la producción agrícola en la región, en 1956, al-
canzaba los 175 millones de pesos. En 1956 se decía que el distrito de riego de
Culiacán, desde el punto de vista agrícola, era una zona en transición.
Se ganó esta denominación (zona en transición) porque no existía una
agricultura bien definida, pues se cultivaba una gran variedad de productos
que iban desde la caña de azúcar, típicamente tropical, hasta el trigo, típica-
mente de zona templada, pasando por el ajonjolí, algodón, arroz, frijol, gar-
banzo, tomate, maíz; verduras de exportación como el chile verde, la berenjena
y otras hortalizas; la sandía, el melón, el sorgo, la alfalfa, la linaza, la papa, entre
otras. Aunque tendían a predominar como los más importantes el algodón, el
tomate, el arroz, la caña de azúcar, el ajonjolí, el maíz, el frijol y el garbanzo
(Centro de Investigaciones Agrarias, 1957, 31).
Este inusitado auge impulsó el crecimiento de otras actividades económi-
cas y de servicios. En 1940 el valor comercial de la propiedad en el centro de
la ciudad era de 12 pesos el metro cuadrado y para 1956 alcanzó los 200 pesos
en promedio. En 1940, los censos registraron 347 negocios de ropa y abarrotes,
16 años después la cantidad era de 1,600 establecimientos de esa índole. En
las décadas de 1950 y 1960 se establecieron diversas industrias estrechamente
vinculadas a la agricultura, tales como la Cervecería del Humaya, la Harinera
de Sinaloa, las Industrias de Agricultores, la Arrocera de Culiacán, la Arrocera
del Humaya y 5 plantas despepitadoras de algodón. Los tres ingenios azucare-
ros existentes en el valle modernizaron sus instalaciones e incrementaron su
producción. En 1940 los préstamos que hicieron las instituciones de crédito a
la agricultura de la región ascendieron a los 5 millones de pesos. En 1956, los
maría de jesús lópez lópez 93

créditos se elevaron a más de 70 millones de pesos, sin incluir a los proporcio-


nados por la banca oficial (Ayala, 1957, 167).
En cuanto a la distribución de la tierra favorecida con riego, los agriculto-
res privados resultaron los más beneficiados. En 1957, en el Distrito de Riego
Número 10, existían 66 ejidos con 4 mil 508 ejidatarios y 1648 propietarios y
colonos. Predominaban entre estos los primeros. La superficie de riego en po-
sesión de los ejidatarios, propietarios y colonos, alcanzaba las 94 mil hectáreas,
de las cuales 24 mil 632 (el 26.2 por ciento) correspondían a los ejidos y 69 mil
369 hectáreas (el 73.8 por ciento) pertenecían a propietarios y colonos.
La superficie promedio por ejidatario variaba entre cinco y diez hectáreas,
mientras que las de propietarios y colonos variaba entre cuarenta y cien hec-
táreas. Sin embargo, el número de propiedades de más de cien hectáreas que
se explotaban como una sola unidad era mucho mayor que lo que se despren-
de de la información anterior debido a que existían, como en casi en todos
los distritos de riego, familias en las que varios hermanos o parientes tenían
registradas a su nombre cien hectáreas cada uno, constituyendo en conjunto
propiedades de varios cientos de hectáreas.
Dicho de otra manera, era muy frecuente encontrar casos de propiedad
simulada, en que una sola persona era propietaria de una gran extensión, pero
que para efectos legales tenían cada lote de cien hectáreas a nombre de dife-
rentes parientes o personas de confianza. Todas estas propiedades mayores de
cien hectáreas se explotaban en la práctica como una sola unidad; al parecer
eran unos pocos propietarios o familias los que reunían grandes extensiones,
en ciertos casos hasta de cerca de mil hectáreas (Centro de Investigaciones
Agrarias, 1957, 29).
Además de la situación anterior, que tendía a crear unidades mayores de
explotación, existía el arrendamiento de tierras por ciertos usuarios del distrito
a otros, lo que actuaba en el mismo sentido. Es decir, encubrir el tamaño de la
propiedad. Este fenómeno era muy común entre los ejidatarios, pues el Banco
Nacional de Crédito Ejidal solo disponía de recursos financieros para trabajar
con un 50 por ciento de ellos. Unos cuantos, cerca de un 20 por ciento, que
habían tenido buenas temporadas, podían autofinanciarse e incluso financiar
a otros ejidatarios, pero los más, un 30 por ciento, se veían obligados a dar en
renta sus parcelas a los agricultores privados y emplearse como peones para
completar sus ingresos. Esto último también lo hacían con regularidad los pro-
pietarios minifundistas.
Sin duda, entre los principales agentes que impulsaron la transformación
económica y social que registró el valle de Culiacán entre 1948 y 1970, se en-
94 empresarios, empresas y agricultura comercial...

cuentran los empresarios agrícolas. Teniendo como base de acumulación la


agricultura comercial derivaron cuantiosos capitales a la creación de diversas
empresas en los diferentes ramos productivos de servicios, dando lugar a la
conformación de un sistema productivo local sui generis, donde la rentabilidad
de la agricultura y la movilidad social prevaleciente permitieron que algunos
empresarios (pequeños y medianos), o grupos familiares, se transformaran en
modernos empresarios agrícolas con inversiones en diversas actividades eco-
nómicas.

Estas familias no solo detentan y explotan grandes extensiones agrícolas, sino que
se extienden por todos los sectores de la economía, el comercio, la industria, la
banca, etcétera, y como muchos de ellos ocupan hoy prominentes puestos pú-
blicos, sus tentáculos de dominio no se limitan a una subregión, sino que tienen
inversiones cuantiosas en todo el noroeste y se entrelazan entre sí por medio de
matrimonios y compadrazgos (Ceceña, 1974, 44).

El auge económico que generó el desarrollo de la agricultura comercial en


el valle de Culiacán impulsó el establecimiento de un número creciente de em-
presas industriales, comerciales y de servicios estrechamente vinculadas con
las explotaciones agrícolas (por ejemplo, arroceras, despepitadotas de algo-
dón, fabricantes y comercializadoras de fertilizantes y otros insumos agrícolas,
compraventa de maquinaria, entre otras.), así como la llegada o el surgimiento
de compañías organizadas con la finalidad de abastecer una serie de necesida-
des que indirectamente propició el desarrollo agrícola (inmobiliarias, tiendas
de abarrotes, de ropa, de recreación y espectáculos), demandados por una po-
blación creciente asentada en las principales zonas urbanas, destacando entre
ellas la ciudad de Culiacán.

3.2. La natalidad de empresas en el SPL del valle


de Culiacán

En el cuadro 3.1 se muestra el conjunto de empresas que se establecieron en el


municipio de Culiacán en el periodo comprendido entre 1948 y 1970. En un
lapso de 22 años se constituyeron 403 compañías, predominando las que se
dedicaban a la actividad comercial con 176, le siguen las industriales con 91,
maría de jesús lópez lópez 95

luego las de servicios y transportes con 81, las agrícolas con 30 y, por último, 25
que se han clasificado como varias.1

Cuadro 3.1. Clasificación y aparición de empresas


en el municipio de Culiacán: 1948-1970

Año Agrícola Comerciales Industriales Servicios y Transp. Varias Total


1948 1 2 2 4 2 11
1949 3 6 1 1 0 11
1950 0 3 2 1 1 7
1951 0 10 6 4 0 20
1952 4 10 1 1 0 16
1953 2 7 3 4 0 16
1954 3 15 2 4 1 25
1955 5 13 2 6 1 27
1956 0 8 8 2 2 20
1957 2 5 1 5 1 14
1958 0 4 3 4 1 12
1959 0 4 6 2 0 12
1960 1 11 3 1 2 18
1961 3 9 2 6 1 21
1962 0 4 3 5 0 12
1963 1 6 5 5 1 18
1964 1 9 3 3 0 16
1965 0 7 4 3 2 16
1966 0 6 6 5 2 19
1967 2 6 5 2 1 16
1968 0 8 5 5 3 21
1969 1 13 5 3 2 24
1970 1 10 13 5 2 31
Total 30 176 91 81 25 403

Fuente: Elaboración propia con información del ARPP y del AGNES.

1
Se trata de empresas dedicadas a la explotación de la ganadería, la minería y la interme-
diación financiera.
96 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Los datos del cuadro 3.1 traducidos a un gráfico (gráfico 3.1) ponen a la vista
una tendencia de crecimiento no solo con pendiente positiva, sino que tiene
una tasa que se eleva gradualmente. Pues como es notorio, en 1948 se crearon
11empresas, mientras que en 1970 fueron organizadas 31. El año de 1950 fue el
más difícil en la creación de empresas en Culiacán, solo se establecieron 7. En
1970, en cambio, fue cuando más negocios se establecieron, también fueron
buenos años para la fundación de empresas: 1955, 1954 y 1969, con 27, 25 y 24,
respectivamente.

Gráfico 3.1. Culiacán: natalidad de las empresas 1948-1970

30

25
No. de empresas

20

15

10

0
6

0
2

6
194

194

195

195

195

195

195

196

196

196

197
196

196

Año

Fuente: cuadro 3.1

En cada uno de los 22 años que cubre la investigación se crearon empresas


dedicadas a la explotación del comercio, la industria y los servicios y transpor-
tes; mientras que en nueve años no se organizó ninguna dedicada a la agri-
cultura, y en siete ninguna de las clasificadas como varias. Lo anterior podría
contrastar con una de las hipótesis centrales que guiaron la presente obra, es
decir, que el SPL en el valle de Culiacán tuvo como columna vertebral el desa-
rrollo de la agricultura comercial, basada en innumerables empresas agrícolas
de tamaño pequeño, mediano y grande. Incluso con predominancia de las dos
primeras.
Además, con los excedentes generados en dicha actividad se crearon, en
una proporción muy considerable, las empresas ubicadas en las demás acti-
maría de jesús lópez lópez 97

vidades económicas. No obstante, como se explicará más adelante, los datos


que presentamos, referentes a la conformación de compañías agrícolas en el
valle de Culiacán, no reflejan la realidad, pues los empresarios que constituían
formalmente empresas agrícolas fueron los menos.
En el cuadro 3.2 se muestra la distribución de las empresas que se esta-
blecieron en Culiacán, según la actividad económica y el capital invertido. El
inventario de empresas abarca un total de 403 compañías. Este conjunto de
firmas, de acuerdo con su capital social inicial, implicó una inversión de total
de 333 millones 723 mil 160 pesos.

Cuadro 3.2. Clasificación y número de empresas


según actividad y capital invertido (1948-1970)

Tipo de empresas Número % Capital invertido ($) %


Agrícolas 30 7 19 540 000 6
Comerciales 176 44 122 703 000 37
Industriales 91 23 101 627 160 30
Servicios y transportes 81 20 54 503 000 16
Ganadería, minería e intermediación 25 6 35 350 000 11
financiera y otras
TOTAL 403 100 $ 333 723 160 100

Fuente: Elaboración propia con datos del ARPP y AGNES.

Los montos de inversión que se canalizaron a cada actividad se distribu-


yeron de la siguiente manera: en las empresas consagradas a la producción
agrícola en general, incluyendo aquellas cuya producción se destinó a la ex-
portación, 119 socios invirtieron en 30 compañías, o sea el 7 por ciento del
total, un monto de 19 millones 540 mil pesos, lo que representa el 6 por ciento
de la inversión total; en las que se dedicaron al comercio, la inversión ascendió
a 122 millones 703 mil pesos, igual al 37 por ciento, con participación de 917
inversionistas en el establecimiento de 176 compañías que significaron el 44
por ciento del global.
En la actividad industrial intervinieron 792 socios, el monto de la inversión
alcanzó la cifra de 101 millones 627 mil 160 pesos, o sea el 30 por ciento de toda
la inversión y se organizaron 91 sociedades, equivalentes al 23 por ciento; en lo
que respecta a servicios y transportes, colaboraron 472 socios cuya inversión
98 empresarios, empresas y agricultura comercial...

sumó 54 millones 503 mil pesos (11 por ciento) y se crearon 81 compañías, lo
que representa el 20 por ciento; por último, en el ramo de ganadería, minería
e intermediación financiera, la suma invertida alcanzó 35 millones 350 mil pe-
sos, es decir, el 11 por ciento de la inversión con la participación de 181 inver-
sionistas en la constitución de 25 negocios, correspondientes al 6 por ciento
(ver gráfico 3.2).

Gráfico 3.2. Capitales por actividad económica Culiacán 1948-1970

140 000 000


120 000 000
100 000 000
Pesos

80 000 000
60 000 000
40 000 000
20 000 000
0

i as
y...
as

s
les

a le
col

Var
rcia

ios
st r i

v ic
Ag

me

u
Ind

S er
Co

Actividades

Fuente: cuadro 3.2

Si se clasifica a las empresas constituidas en el municipio de Culiacán entre


1948 y 1970, de acuerdo al capital social inicial, se encuentra que en el conjunto
predominan las pequeñas y las medianas,2 con el 64 por ciento del total; mien-
tras que el 36 por ciento restante corresponde a las grandes, como se enumera
en el cuadro 3.3.

2
Esta clasificación está basada en la información que arrojaron las fuentes utilizadas y a la
vez a las siguientes consideraciones: a) se desconoce el número de trabajadores que las empresas
registradas tenían; b) se desconoce el volumen de ventas e ingresos que anualmente tenían di-
chas empresas; y c) por lo tanto es necesario contextualizar a las empresas en la región, es decir,
en el entorno regional, quizá las empresas clasificadas como grandes en el valle de Culiacán. En
su entorno sí lo serían, pero si las comparamos con el tamaño de las grandes empresas localiza-
das en una región industrial como Monterrey o el Estado de México, aquellas aparecerían como
pequeñas empresas.
maría de jesús lópez lópez 99

Cuadro 3.3. Clasificación de las empresas de acuerdo


a su capital social inicial: 1948-1970

Tamaño y tipo de Pequeñas Medianas Grandes Total


empresa De 3 a 100 mil De 100 hasta 500 Más de 500
pesos mil pesos mil pesos
Agrícolas 7 12 11 30
Comerciales 69 56 51 176
Industriales 24 19 48 91
Servicios y transporte 25 31 25 81
Varias 5 11 9 25
Total 130 129 144 403

Fuente: AGNES y ARPP.

No obstante, si realizamos el análisis del tamaño de empresas por actividad,


encontramos que solamente en las empresas del ramo industrial predominan
las grandes, con el 53 por ciento. En todas las demás actividades económicas,
las pequeñas y medianas empresas son claramente las que resaltan. En agricul-
tura, con el 63 por ciento; en servicios y transportes, con el 69 por ciento; en
varias, con el 64 por ciento: y en comercio, con el 71 por ciento. En esta última
rama es donde se concentran en mayor proporción las pequeñas y medianas
empresas, y fue justamente en la actividad en que más se constituyeron com-
pañías, el 44 por ciento del total. Por esta razón, solo captó el 37 por ciento de
la inversión global, mientras que la actividad industrial representaba el 23 por
ciento de todas las empresas creadas, pero concentraba la mayor proporción
de empresas grandes, pues captó el 30 por ciento de la inversión hecha en el
municipio de Culiacán: apenas siete puntos porcentuales por debajo del co-
mercio.
Ahora bien, como señalamos antes, la información relativa a la formación
de empresas agrícolas que arrojaron las fuentes consultadas (tanto en el AG-
NES como en el ARPP), reflejan solo una parte de la realidad por las siguientes
consideraciones: 1) las 30 compañías registradas son únicamente las que se
constituyeron ante notario entre 1948 y 1970, por tanto, no se contaron las que
ya existían con anterioridad, ni las que desaparecieron durante ese periodo; 2)
eran pocos los empresarios agrícolas que se organizaban formalmente —ante
notario y registradas en el ARPP— sus empresas; 3) el arrendamiento de tie-
100 empresarios, empresas y agricultura comercial...

rras en el valle de Culiacán era una práctica generalizada, ya que permitía a


pequeños y grandes productores acceder fácilmente a las tierras irrigadas y de
esa manera dar vida a empresas agrícolas de diverso tamaño; 4) la aparcería
agrícola y la asociación en participación eran también formas muy socorridas
por los pequeños y medianos productores para acceder a la tierra, el capital y el
equipo agrícola en el valle de Culiacán, generando así un gran número de em-
presas agrícolas; 5) durante esos años el mercado de la tierra registró un gran
dinamismo en el valle, lo que permitió que muchas personas se convirtieran en
empresarios agrícolas al comprar diversas extensiones de tierras.
Lo anterior se ve confirmado en un trabajo reciente, donde se analiza la
importancia de la comunidad de inmigrantes griegos en el desarrollo empre-
sarial agrícola del valle de Culiacán (Aguilar, 2005, 147). Los agricultores de
esta nacionalidad, que formalmente constituyeron empresas para explotar las
tierras, fueron pocos (situación que también se presenta entre los agricultores
privados mexicanos); asimismo, son numerosos los contratos de arrendamien-
to de tierras llevados a cabo por estos extranjeros en el valle de Culiacán, en
los que se estipulaba que estas serían dedicadas a la producción de legumbres
para su exportación, sin embargo, no se constituía formalmente ante notario
empresa agrícola alguna.
Entre 1924 y 1960 los griegos realizaron 86 contratos de arrendamientos, lo
que les permitió rentar 7,653 hectáreas aproximadamente, casi todas ubicadas
en el valle de Culiacán; desde principios de la década de 1930, estos inmigran-
tes empezaron a comprar tierras en el valle, que escrituraban a su nombre, al
de la esposa y al de los hijos, y rápidamente las incorporaban a la producción.
Entre 1934 y 1960 realizaron 73 compras de tierras, adquiriendo 6 mil 190 hec-
táreas, de las cuales el 98 por ciento se localizaban en el municipio de Culiacán;
ellos también pudieron acceder a la explotación de importantes extensiones de
tierras en el valle a través de la aparcería agrícola y los contratos de asociación
en participación; aunque estas fueron figuras menos usadas, su número tam-
bién es importante.
Además, en la formación de las 30 compañías agrícolas solo se involucra-
ron 119 socios, mientras que otras fuentes de la época nos hablan de la existen-
cia de más de mil productores privados en el valle de Culiacán. Por ejemplo, el
Centro de Investigaciones Agrarias (1957, 29) señala la existencia, en el Distrito
de Riego Número 10 de Culiacán, de 1648 propietarios y colonos que poseían
69 mil 369 hectáreas, mientras que Millán (1956, 220- 260) anota que según
la relación de usuarios y comisariados ejidales del Distrito de Riego Número
10 por la margen derecha del río Culiacán, controlada por el canal Rosales,
maría de jesús lópez lópez 101

existían 683 productores privados y 36 comisariados ejidales, ocupando 21 mil


338 hectáreas.
De acuerdo con el intervalo de tiempo que se estudia, los productores pri-
vados poseían 15 mil 338 hectáreas, en tanto que los comisariados ejidales ape-
nas disponían de 6 mil 300. Y en la relación de usuarios y superficies de riego,
por la margen izquierda del río Culiacán, bajo el control del canal Oriental y el
Cañedo, existían 727 productores privados y 38 comités ejidales, que detenta-
ban 65 mil 243 hectáreas, correspondiendo 49 mil 327 a los privados, y 15 mil
916 a los ejidatarios. Es decir, en el valle de Culiacán había 1,410 propietarios
privados que disponían de 64 mil 365 hectáreas bajo riego. Aunque las cifras
proporcionadas en ambos trabajos difieren un poco, estas brindan una versión
más aproximada a la realidad, de tal manera que no estaríamos hablando de un
ciento de productores agrícolas sino de cientos de ellos.
Con base en estas consideraciones se explica la gran relevancia que alcanzó
el desarrollo agrícola en el SPL del valle de Culiacán, no solo por los volúme-
nes y valores crecientes que arrojó dicha actividad entre 1948 y 1970 (ver datos
presentados en el capítulo II), sino por el impacto que tuvo en el surgimien-
to de un importante número de empresas complementarias o auxiliares de la
producción agrícola. Esto se constata agrupando todas aquellas empresas vin-
culadas directamente con la explotación de la agricultura comercial, las cuales
incluyen, además de las compañías agrícolas propiamente dichas, a empresas
agrocomerciales, agroindustriales, de agroservicios y compañías dedicadas a
la transportación de la producción agrícola. En el cuadro 3.4 se sintetiza la
información descrita previamente.

Cuadro 3.4. Empresas agrícolas y empresas directamente


vinculadas a la agricultura en el valle: 1948-1970

Tipo de empresa Número Capital invertido (pesos)


Agrícolas 30 $ 19 540 000
Agrocomerciales 59 49 953 000
Agroindustrias 44 65 107 000
Agroservicios y transportes 33 23 082 000
Total 166 157 686 000

Fuente: AGNES y ARPP.


102 empresarios, empresas y agricultura comercial...

La escala de crecimiento de esta categoría de empresas se puede observar


en el gráfico 3.3. En este destacan tanto las empresas agrocomerciales como
agroindustriales.

Gráfico 3.3. Culiacán: agroempresas 1948-1970

70
No. de empresas

60
50
40
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Actividades

Así pues, se establecieron 166 empresas (incluye a las agrícolas) directa-


mente vinculadas a la actividad agrícola, lo que representa el 41 por ciento del
total y se invirtieron 157 millones 686 mil pesos; es decir, el 47 por ciento del
capital total invertido entre 1948 y 1970. Las agroindustrias fueron las empresas
que más absorbieron capital, mientras que el mayor número de establecimien-
tos correspondió a los agrocomercios. Esto es, casi la mitad de las compañías
creadas en el periodo de estudio, así como el monto de los capitales invertidos,
se debieron a la explotación de la agricultura comercial.

3.2.1. Las empresas agrícolas y su evolución

Como ya se explicó más arriba, entre 1948 y 1970 se constituyeron formalmen-


te 30 empresas agrícolas. De 1952 a 1955 se establecieron 14 sociedades, casi la
mitad de las organizadas en todo el periodo. En cambio, en nueve años no se
formó ninguna. Entre 1948 y 1958 nacieron veinte empresas; las más grandes
por el monto de inversión con capital inicial de un millón de pesos fueron:
Agrícola Cinco Hermanos, S. de R. L., propiedad de los hermanos Atilano,
Benjamín, Jaime, Jorge, y José Guillermo Bon Bustamante; Agrícola Chama,
S. de R. L. de C. V., propiedad de Jorge Chaprales y Jorge Macris Chaprales; y
Pega, S. de R. L., de Constantino Petrulias, Basilio Gatzionis y José Othón Es-
maría de jesús lópez lópez 103

pinoza. Con un capital de un millón quinientos mil pesos se estableció Sinaloa


Growers, S. de R. L., cuyos propietarios fueron Demetrio Evangelatus Sirios y
Nicolás Panasópulos Cristópulos.
En el lapso de 1959 a 1970 nacieron diez empresas. Las de mayor inversión
con capital social de dos millones de pesos fueron: Distribuidora de Legumbres
del Noroeste, S. A., propiedad de Raúl Guillemin, Humberto Campa, Samuel
Bishop Braud y otros; Agricultores Unidos, S. A., cuyos socios fundadores fue-
ron Fernando Elías Pesqueira, Raúl Bátiz Echavarría, Mario Béjar Díaz, Fer-
nando Elías Abascal y Antonio Lechuga Palazuelos; y Fes, S.  A., propiedad
de Lulú Mercedes Calderón de De Saracho, César Enrique, Fernando y José
Carlos, los tres de apellidos De Saracho Calderón, Félix Enrique De Saracho
Salmón y Margot De Saracho de Rico. Se fundaron también, con capital social
de un millón 500 mil pesos, dos empresas: Legumbres de Montelargo, S. de R.
L., y Desa, S. A., la primera propiedad de Jorge Almada Salido y Alicia Elías
Calles de Almada, y de la segunda Félix Enrique De Saracho Salmón, María
Teresa Arias de De Saracho, Yolanda Gatzionis de De Saracho, César Enrique
y Fernando De Saracho Calderón (ver cuadro 3.5).
La actividad empresarial en la agricultura se centró fundamentalmente en
la creación de pequeñas, medianas y grandes empresas dedicadas a la siem-
bra, cultivo y venta de productos agrícolas en general, ya sea para el consumo
nacional o para la exportación. Es de señalar que no en todas las actas no-
tariales de constitución se declaraba que estas se dedicarían a la producción
de hortalizas para exportarlas, lo cierto es que la mayoría —de las grandes
empresas constituidas formalmente— se dedicaban a la actividad hortícola;
este es el caso de los inmigrantes griegos. No obstante haber alcanzado una
gran especialización en la producción de hortalizas, muchos empresarios cul-
tivaban otros productos agrícolas con la finalidad de «rotar» las tierras o por
limitaciones impuestas por la Caades (fijaba una cantidad determinada de
hectáreas por productor) con el propósito de no saturar el mercado y de que la
producción hortícola no se concentrara en unos cuantos.
Es obvio que alrededor de las empresas legalmente constituidas había una
enorme cantidad de productores que trabajaban en diferentes niveles. Había
un número pequeño de empresas formalmente constituidas que producían
para el mercado estadounidense, algunas con todas las innovaciones tecnoló-
gicas, bajo las cuales se tejió un denso entramado empresarial donde prolifera-
ban las instituciones tanto formales como informales, así como una infinidad
de productores de los que no hay registro formal pero perceptibles al analizar-
se los niveles de producción alcanzados en el periodo de la investigación.
104 empresarios, empresas y agricultura comercial...

La estructura de cultivos en esa época estaba conformada por tomate, al-


godón, arroz, caña de azúcar, garbanzo, trigo, maíz, cártamo, ajonjolí, sorgo y
soya, por lo que la actividad empresarial agrícola giró en torno a estos produc-
tos. Asimismo, las agroindustrias que se establecieron tenían que ver con el
procesamiento de varios de estos cultivos, por ejemplo, las despepitadotas de
algodón, beneficiadoras de arroz, productoras de aceites, harineras, forrajeras,
así como empacadoras y procesadoras de diversas legumbres.
En la constitución de empresas agrícolas los montos de inversión fueron
modestos, particularmente en los primeros años del periodo de estudio; el ca-
pital social mínimo invertido fue de diez mil pesos y el máximo de dos millo-
nes de pesos. En el cuadro 3.5 se muestran las inversiones de mayor monto que
de manera individual se realizaron en la actividad agrícola. El mayor inversio-
nista fue Fernando Elías Pesqueira, con un monto de un millón cuarenta mil
pesos. En segundo lugar está un grupo que invirtió de 750 a 700 mil pesos, del
que destacan Alicia Elías Calles de Almada, Jorge Almada Salido, Demetrio
Evangelatus Sirios, Nicolás Panasópulos Cristópulos, César Enrique y Fernan-
do de Saracho Calderón y Félix Enrique de Saracho Salmón.

Cuadro 3.5. Empresarios e inversiones en la agricultura 1948-1970

Nombre Monto Empresa


(pesos)
Fernando Elías Pesqueira 1 040 000 Agricultores Unidos, S. A.
Alicia Elías Calles de Almada 750 000 Agricultores Unidos, S. A. y Legumbres de
Montelargo, S. de R. L. de C.V
Jorge Almada Salido 750 000 Legumbres de Montelargo, S. de R. L. de
C. V.
Demetrio Evangelatus Sirios 750 000 Central Agrícola, S. de R. L., y Sinaloa
Growers, S. de R. L.
Nicolás Panasópulos Cristópulos 750 000 Sinaloa Growers, S. de R. L.
César Enrique de Saracho Calderón 750 000 Desa, S. A.
Fernando de Saracho Calderón 750 000 Desa, S. A., y Fes, S. A.
Félix Enrique de Saracho Salmón 700 000 Desa, S. A., y Fes, S. A.
Raúl Guillemin 666 000 Distribuidora de Legumbres del Noroeste,
S. A.
Samuel Bishop Braud 666 000 Distribuidora de Legumbres del Noroeste,
S. A.
maría de jesús lópez lópez 105

Continuación...
Nombre Monto Empresa
(pesos)
Constantino Petrulias Kiwsis 665 000 Agrícola del Pacífico, S. de R. L., y Pega, S.
de R. L.
Humberto Campa 660 000 Distribuidora de Legumbres del Noroeste,
S. A.
Lulú Mercedes Calderón de De 500 000 Fes, S. A.
Saracho
Jorge Chaprales 500 000 Agrícola de Culiacán, S. de R. L. y Agríco-
la Chama, S. de R. L. de C. V.
Jorge Macris Chaprales 500 000 Agrícola de Culiacán, S. de R. L. y Agríco-
la Chama, S. de R. L. de C. V.
Basilio Gatzionis Macris 417 000 Agrícola del Pacífico, S. de R. L., y Pega, S.
de R. L.
Miguel D. Crisantes 375 000 Agrícola Santa Fe, S. de R. L.
Juan D. Crisantes 375 000 Agrícola Santa Fe, S. de R. L.
Jesús M. Beltrán 370 000 Beltrán y Gastélum, S. de R.L. y Agrícola
de Bataoto, S. de R. L.
Aristeo Canelos 300 000 Central Agrícola, S. de R. L. y Agrícola del
Pacífico, S. de R. L.
Silviano de la Paz 300 000 Frutas y Legumbres del Norte, S. A.
Yolanda Gatzionis de De Saracho 300 000 Desa, S. A.
María Teresa Arias de De Saracho 300 000 Desa, S. A.
Atilano Bon Bustamante 300 000 Agrícola Cinco Hermanos, S. de R. L.
Benjamín Bon Bustamante 300 000 Agrícola Cinco Hermanos, S. de R. L.
Mario Béjar Díaz 300 000 Agricultores Unidos, S. A. y Central Agrí-
cola, S. de R. L.
Julia Torres de Gatzionis 250 000 Pega, S. de R. L.
René de S. Palomares Paredes 212 500 Frutas y legumbres del Norte, S. A.
Ignacio de S. Palomares Paredes 200 000 Frutas y legumbres del Norte, S. A.
Gpe. Paredes Vda. De Palomares 187 500 Cía. Agrícola Baila, S. de R. L
Luis Beltrán 170 000 Beltrán y Gastélum, S. de R. L. y Cía Agrí-
cola Baila, S. de R. L.
Raúl Bátiz Echavarría 160 000 Agricultores Unidos, S. A.
Fernando Elías Abascal 160 000 Agricultores Unidos, S. A.
Antonio Lechuga Palazuelos 160 000 Agricultores Unidos, S. A.
106 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Nombre Monto Empresa
(pesos)
Jaime Bon Bustamante 140 000 Agrícola Cinco Hermanos, S. de R. L.
Jorge Bon Bustamante 140 000 Agrícola Cinco Hermanos, S. de R. L.
José Luis Soberanes 133 000 Central Agrícola, S. de R. L.
José Guillermo Bon Bustamante 120 000 Agrícola Cinco Hermanos, S. de R. L.
Ángel Demerutis Fafutis 100 000 Cía. Agrícola Legumbrera de Sinaloa, S.
de R. L.
Jorge Demerutis Elizarrarás 100 000 Cía. Agrícola Legumbrera de Sinaloa, S.
de R. L.
Juan Demerutis 100 000 Cía. Agrícola Legumbrera de Sinaloa, S.
de R. L.
Constantino Kúsulas 100 000 Cía. Agrícola Legumbrera de Sinaloa, S.
de R. L.
Panaquis Krinis 100 000 Cía. Agrícola Legumbrera de Sinaloa, S.
de R. L.
Francisco Gastélum Sánchez 100 000 Gastélum Hermanos, S. en N. C.
Ramón Gastélum Sánchez 100 000 Gastélum Hermanos, S. en N. C.
Ignacio Gastélum Sánchez 100 000 Gastélum Hermanos, S. en N. C.
Alberto Juan Campos 100 000 Campos Encines Hermanos, S. de R. L.
Guadalupe Encines de Campos 100 000 Campos Encines Hermanos, S. de R. L.
José Carlos de Saracho Calderón 100 000 Fes, S. A.
Gloria Margot de Saracho de Rico 100 000 Fes, S. A.

Fuente: AGNES y ARPP.

Otro grupo, con montos de inversión que van desde los 417 mil hasta los
667 mil pesos está formado por Raúl Guillemin, Samuel Bishop Braud, Cons-
tantino Petrulias Kiwsis, Humberto Campa, Lulú Mercedes Calderón de De
Saracho y Basilio Gatzionis Macris; con capital que va de 375 mil a 300 mil los
hermanos Miguel D. y Juan D. Crisantes, Jesús M. Beltrán, Aristeo Canelos,
Yolanda Gattzionis, María Teresa Arias, ambas de De Saracho, Mario Béjar
Díaz y los hermanos Atilano y Benjamín Bon Bustamante.
Con capitales que fluctuaron entre los 100 mil y 250 mil pesos se encuen-
tra un nutrido grupo compuesto por Julia Torres de Gatzionis, René de S.
Palomares, Guadalupe Paredes viuda de Palomares, Luis Beltrán, Raúl Bátiz
maría de jesús lópez lópez 107

Echavarría, Fernando Elías Abascal, Antonio Lechuga Palazuelos, los herma-


nos Jaime, Jorge y José Guillermo Bon Bustamante, José Luis Soberanes, Ángel
Demerutis Fafutis, Jorge y Juan Demerutis Elizarrarás, Constantino Kásulas,
Panaquis Krinis, los hermanos Francisco, Ramón, Ignacio y Miguel Ángel
Gastélum Sánchez, Alberto Juan Campos, Guadalupe Encines de Campos,
José Carlos de Saracho Calderón y Gloria Margot de Saracho de Rico.
Es importante mencionar que de la información bibliográfica revisada, así
como la proveniente de los archivos consultados y de las entrevistas realizadas
a empresarios, se advierte que la mayoría de los agricultores, después de tener
éxito en la agricultura comercial, invirtieron sus excedentes en otras activida-
des que les permitieron sortear las dificultades de una mala cosecha por falta o
exceso de agua; o bien por las vicisitudes del mercado estadounidense donde
no existía la garantía de un buen precio para las hortalizas, en el caso de los
productores dedicados a esta área.
Don Juan José Palazuelos3 refiere su efímero desempeño como agricultor,
pues trabajó aproximadamente treinta y seis años como contador con diver-
sos agricultores, situación que le permitió conocer perfectamente la actividad
agrícola. En una ocasión, a Palazuelos se le presentó la oportunidad de rentar
un lote de sesenta y seis hectáreas, propiedad de Héctor Miguel González, in-
tervenidas por la banca privada, y sembró pepino (picles). Eduardo Gutiérrez
le ofreció vender la producción en Estados Unidos, pues la fruta fue de muy
buena calidad; sin embargo, el problema fue el empaque: necesitaba uno que se
rentara y que estuviera cerca, consiguiendo uno viejo que cortaba la fruta, por
lo que perdió mucho dinero, aunque tuvo pocas ganancias. Por las relaciones
adquiridas en su trayectoria profesional, un distribuidor de origen méxico-
americano radicado en Los Ángeles, California le prestó la suma de 330 mil
dólares (crédito a la palabra) con los cuales pudo sembrar de nuevo.
La confianza entre los agricultores era muy importante, sobre todo, para
los que se iniciaban; por ejemplo, si se rentaba un terreno o un empaque con
alguien que había tenido problemas de pago con trabajadores, estos no querían
trabajar porque creían que no se les iba a pagar. Igual sucedía con el financia-
miento con los distribuidores de Estados Unidos, se obtenía crédito cuando
se conocía a los agricultores. El problema que no pudo resolver el señor Pala-

3
Entrevista a Juan José Palazuelos Acosta, quien tiene una amplia experiencia como conta-
dor en empresas de grandes agricultores tales como Eduardo Ritz Iturríos (Agrícola Ritz), Gus-
tavo Enrique Haberman Paredes, René Carrillo Caraza, Rolando Andrade (Agrícola del Huma-
ya), Agrícola Bon Wilson de Bamoa, Guasave, y Agrícola La Guajira de Navolato. La entrevista
se llevó a cabo en la ciudad de Culiacán, en marzo de 2003.
108 empresarios, empresas y agricultura comercial...

zuelos, por ejemplo, fue la falta de empaque, pues para garantizar que la pro-
ducción saliera en tiempo y forma requería uno propio, ya que los habían en
el valle eran ocupados por los dueños para enviar primeramente su producto.
Hacerse de un empaque implicaba mucho dinero, así como para adquirir el
terreno, la maquinaria, los cuartos fríos y el agua potable para que el lavado de
la fruta cumpliera con la calidad requerida. Así refiere don Juan José su expe-
riencia como agricultor que, sin tener una empresa formalmente establecida,
ni propiedad de tierras pero con una amplia experiencia en el ramo, incursio-
nó como exportador de hortalizas. Finalmente decidió retirarse del negocio
antes de que una mala temporada acabara con los ahorros de toda su vida.
La actividad agrícola, y en particular la hortícola, como ya se ha señalado,
ha sido de alta rentabilidad pero también de alto riesgo. Este es uno de los
motivos que explica la existencia de un número tan pequeño de empresas agrí-
colas formalmente constituidas. Como lo refieren los entrevistados, en aquella
época era difícil establecer una empresa, por lo que se establecían acuerdos
para operar por ciclo de cultivo; también se advierte que se podía contar con la
cooperación de los agricultores ya establecidos para con los que iban comen-
zando, aunque también había obstáculos para su desarrollo.
Es el caso de Jesús Hernández Monge, actualmente un importante hombre
de negocios de Culiacán, que se inició en 1948, a la edad de veinte años, sem-
brando algodón y caña de azúcar en el valle de Culiacán. J. Hernández Monge
dice que aunque «la jugada fue buena, decidió al año siguiente optar por culti-
vos más rentables: las legumbres. Cien hectáreas de tomate cherry, pimientos y
ejotes constituyeron la primera siembra hortícola». Con los beneficios obteni-
dos en la producción agrícola, participó en la organización de diversas empre-
sas comerciales y de servicios (fundamentalmente en el ramo de hotelería), no
obstante, durante largo tiempo no constituyó formalmente empresa agrícola
alguna. El crédito para la producción de legumbres se lo proporcionaban las
compañías estadounidenses distribuidoras de hortalizas.
Los datos presentados en este capítulo conciernen a las inversiones ini-
ciales de las empresas referidas, las cuales no permanecieron inactivas, por el
contrario mostraron cambios que a continuación se describen. Por ejemplo la
empresa Frutas y Legumbres del Norte, S. A., constituida en México, Distrito
Federal, en 1961, con 500 mil pesos de capital social inicial, tuvo dos aumentos
de capital en 1962 y 1964, sin especificarse el monto del incremento.4 También

4
ARPP, Inscr. 155 y 123, L. 97 y 23, Segunda Administrativa de Comercio, SAC, Culiacán,
octubre 22 de 1962 y diciembre 19 de 1964.
maría de jesús lópez lópez 109

la empresa Campos Encines Hermanos, S. de R. L. elevó su capital en 1969.


Este aumento pasó de 100 mil iniciales a 400 mil pesos.5 Finalmente, Fes, S. A.
en 1969 inició con un capital de 2 millones de pesos6 (esta última empresa en
la actualidad sigue exportando hortalizas). Lo descrito explica el multifacétic
desarrollo o, y a la vez la complicada forma de operar la actividad agrícola.
Con la información vertida en el presente apartado, se explica que el cre-
cimiento de la agricultura en el valle de Culiacán no solo es inocultable, sino
que además entraba en una primera etapa de complejidad; aunque habrá que
advertir que esta fase no se reflejó en la constitución de un número importante
de empresas agrícolas en el periodo de estudio. Ello obedece —como se señaló
antes— a las diversas formas de trabajo empleadas por los agricultores, tanto
formales como informales. Una revisión rápida del objeto social declarado al
constituir las empresas ilustra sobre el particular.
Gastélum Hermanos, S. en N. C. (1948), tuvo como objeto el cultivo, explo-
tación y venta de toda clase de productos agrícolas. Por su parte, Agrícolas y
Comerciales, S. de R. L. (1949), se dedicó a la agricultura en general, y en par-
ticular a la siembra de legumbres, y a la compra y venta de semillas. Beltrán y
Gastélum, S. R. L. (1949), se concentró en la explotación agrícola en todas sus
manifestaciones, así como a la celebración de contratos de tierras aptas para el
cultivo, ya sea en arrendamiento, aparcería o en asociación en participación,
quedando incluso comprendidas todas aquellas que contrataron en lo personal
los socios, aun antes de la vigencia de esa sociedad.
Agrícola del Pacífico, S. de R. L. (1952), planteó de entrada la firma de toda
clase de contratos para el uso y explotación agrícola, así como en segundo
término el establecimiento de negocios dedicados a la agricultura en todos sus
aspectos y en todos aquellos productos o plantaciones considerados pertinen-
tes tanto para el consumo nacional o para su venta en el extranjero, finalmente
la explotación en general de cualquier otro negocio o ramo conexo o similar,
de los que forman el objeto principal.
A su vez, la compañía Agrícola Legumbrera, S. de R. L. (1952), planteó en
su objeto la siembra de toda clase de semillas y legumbres en terrenos arren-
dados, en aparcería o en participación, agregó la compra y venta de semillas
y legumbres, así como la habilitación pecuniaria a agricultores y, finalmente,
el ramo de comisiones para la venta de productos agrícolas y, en general, toda

5
ARPP, Inscr. 57, L. 106, SAC, Culiacán, julio 12 de 1969
6
Posteriormente, en 1982, se incrementó a 8, y después, en 1989, a 10 millones de pesos,
ARPP, Inscr. 47 y 193, L. 143 y 145, SAC, Culiacán, noviembre 26 de 1982 y octubre de 1989.
110 empresarios, empresas y agricultura comercial...

clase de actividades anexas o conexas con las anteriores. Legumbres de Monte-


largo, S. de R. L. de C. V. (1960), además de declarar como objeto la explotación
de la agricultura en todas sus manifestaciones, señaló la industrialización de
productos agrícolas.
En 1964, Agricultores Unidos, S. A. precisó la implantación de empaca-
doras de hortalizas y frutas en estado natural, para operar directamente o en
arrendamiento a terceras personas. En 1967, Desa, S. A. registró contar con lo-
cales de refrigeración, la compra, venta, exportación e importación, consigna-
ción y distribución de hortalizas, así como el financiamiento de la producción
de hortalizas y frutas. Fes, S. A., en 1969, incorporó la preparación y conserva-
ción de hortalizas y frutas en latas u otros envases, así como la preparación en
general de toda clase de productos alimenticios y su venta.
Como ya se comentó, una forma frecuentemente utilizada para hacer nego-
cios fue la celebración de contratos de asociación en participación, para lo que
los contratantes acudían ante un notario para especificar el objeto de la socie-
dad; como ejemplo de ello está el celebrado entre Raúl Carrillo Rodrigo como
asociante y Miguel Ángel Espinoza de los Monteros como asociado; en dicho
contrato se precisaba que el objeto de la sociedad sería el establecimiento de
un empaque práctico de tomate de exportación que los otorgantes obtuviesen
de sus respectivos campos agrícolas en explotación o, en su caso, el servicio
sería prestado a terceros mediante contratos de maquilaje, dicho empaque se
establecería en un local arrendado con el equipo y maquinaria necesarios.7
Otro ejemplo de las formas de trabajar es un contrato de asociación en par-
ticipación cuyo propósito era cultivar, recolectar empacar y exportar legum-
bres, particularmente chile, en la temporada agrícola legumbrera de 1950-1951;
los contratantes fueron Gaspar Ayala y Lawrence S. Nakayama, este último
con el cargo de administrador y director general. El primero aportó los de-
rechos adquiridos con motivo de los arreglos especiales que tenía celebrados
para el uso y explotación de varios lotes de terrenos y el equipo necesario para
realizar los trabajos de riego, fumigación y corte de dichos productos. Por su
parte Nakayama aportó la suma de 8 mil 700 pesos que cubrió los costos de los
trabajos ejecutados en la siembra de chile, más 197 pesos empleados también
en la siembra.8

ARPP, Inscr. 175, L. 92, Tomo II, SAC, licenciado Humberto S. Cañedo, Culiacán, Sinaloa,
7

abril 26 de 1957.
8
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, diciembre 1 de 1990.
maría de jesús lópez lópez 111

Otra modalidad que se descubre en la manera de operar es un contrato de


aparcería, formalizado entre Prisciliano Aguilar y Nemecio Artola, donde el
primero dio al segundo un lote de cincuenta hectáreas, y se obligó a entregar
un porcentaje de la cosecha potencial. Artola se comprometió a sembrar en el
lote —propiedad de Aguilar y del matrimonio formado por Octavio S. Romo
y Rosario de Romo, que tenían en arrendamiento— algodón de aguas y en in-
vierno la posibilidad de sembrar trigo o cebada; además pactó hacer una sola
unidad de trabajo que comprendería 95 hectáreas (50 de Aguilar y 45 de los
Romo). Artola acordó entregar el 5.27 por ciento sobre toda la cosecha de
algodón y el 10.55 por ciento de la cosecha de trigo o cebada al señor Aguilar;
en el caso que los porcentajes de las dos siembras correspondientes a Aguilar
no llegaran a los quince mil pesos, el señor Artola convino en entregarle la
diferencia.9
De las entrevistas que se efectuaron, se desprende que otro método muy
socorrido entre los agricultores fueron los acuerdos verbales, informales en
el sentido de que no existía una obligación escrita de los productores, única-
mente un compromiso de honor o de palabra basado en la confianza y la coo-
peración entre los participantes. En estos se proporcionaban semillas y demás
insumos, y se adelantaban recursos para el pago de jornales con el acuerdo de
entregar la producción para la venta; otra forma de la que tampoco hay regis-
tro es el acuerdo entre productores de maquilar el empaque o proporcionar el
transporte con el convenio de, una vez comercializada la producción, pagar el
servicio, aunque en ocasiones dicho pago no llegaba a realizarse.
Como puede verse, fueron múltiples los medios utilizados por los produc-
tores y en algunos de ellos no se requería necesariamente de la existencia de
una empresa formalmente establecida para producir; una empresa constituida
podía controlar desde la producción, hasta el empaque, el transporte y la co-
mercialización, de la producción como se observa en los objetos de las socie-
dades establecidas. Sin embargo, con contratos como los citados la actividad
agrícola se concretaba: los que carecían de tierra, la arrendaban; los que no
contaban con empaque, satisfacían esa necesidad a través de contratos de ma-
quilaje; quienes no contaban con vehículos para el transporte, pagaban por ese
servicio.
De esta forma se explica la existencia de pocas empresas constituidas en la
agricultura y la existencia de altos niveles de producción. Lo anterior también
nos permite apreciar las variadas formas de cooperación y colaboración que

9
AGNES, Culiacán, licenciado Héctor R. Ibarra Jumilla, mayo 18 de 1955.
112 empresarios, empresas y agricultura comercial...

existían entre las empresas y entre los empresarios agrícolas del SPL del valle
de Culiacán. Los siguientes apartados tienen la finalidad de mostrar el efecto
multiplicador generado por la agricultura comercial en el resto de la economía
regional. Para ello, se analizarán de manera general las empresas relacionadas
con la actividad económica específica y, enseguida, se indagará la importancia
relativa dentro del sector, de aquellas vinculadas estrechamente con la explo-
tación agrícola.

3.2.2. Empresas comerciales y agrocomerciales

La actividad empresarial en el comercio fue la que presentó mayor dinamismo.


Los datos que se encontraron del periodo bajo estudio muestran que en ese
lapso se constituyeron 176 empresas. El sector también absorbió la mayor in-
versión la cual alcanzó 122 millones 703 mil pesos, equivalente al 37 por ciento
de la inversión total del periodo. Por su importancia destacan las que hemos
clasificado como agrocomercios y comprende a las distribuidoras de insumos
para la agricultura como semillas, fertilizantes, fungicidas, herbicidas, mate-
riales para empaque y ferreteras; las distribuidoras de autos, camiones, maqui-
naria e implementos agrícolas, así como las agencias automotrices.
Las compañías inmobiliarias, aunque se constituyeron en menor número,
sobresalen por los montos de capital invertidos. Estas cifras se denotan en la
tercera columna del cuadro 3.6 (ver cuadro 3.6). Asimismo, se establecieron 59
agrocomercios, lo cuales representan el 34 por ciento del total, y se invirtieron
49 millones 953 mil pesos, lo que constituye el 41 por ciento de lo invertido en
la actividad comercial. Las inmobiliarias, con 28 sociedades (el 16 por ciento),
absorbieron 42 millones 369 mil pesos, es decir, el 35 por ciento del global.

Cuadro 3.6. Empresas comerciales, agrocomercios


e inmobiliarias establecidas en Culiacán

Tipo de empresas Número de empresas Capital invertido (pesos)


Comerciales en general 89 30 381 000
Agrocomerciales 59 49 953 000
Inmobiliarias 28 42 369 000
Total 176 122 703 000

Fuente: AGNES y ARPP.


maría de jesús lópez lópez 113

Los comercios en general, con la representación de 89 negocios (el 51 por


ciento), captaron solo el 25 por ciento del capital invertido. Los datos son seña-
les que prueban el efecto multiplicador que generó el desarrollo agrícola en la
actividad comercial, así como la complementariedad entre ambas actividades.
En el caso de las inmobiliarias, que aparentemente no están vinculadas di-
rectamente al crecimiento agrícola, son resultado de la expansión urbana que
generó el auge agrícola en el valle de Culiacán, pues este atrajo cantidades cre-
cientes de población que requerían de casa habitación; los mismos comercios,
las industrias y los negocios dedicados a brindar múltiples servicios, demanda-
ban espacios urbanizados, construcciones y edificios para su establecimiento.
El fenómeno de la inversión no discrimina el monto de los capitales. Las
cifras que se encontraron, en el marco del período de estudio, iban desde los
tres mil pesos, que es la mínima inversión, hasta los 8 millones de pesos, que
es la máxima (ver detalle en anexo 2). El cuadro 3.7 contiene, por un lado,
una caracterización de las empresas agrocomerciales y, por el otro, detalla las
inversiones acumuladas de acuerdo con la categoría del grupo de empresas
clasificada.

Cuadro 3.7. Empresas agrocomerciales en el valle de Culiacán

Empresa vendedora de Número Capital (pesos)


Autos, camiones y maquinaria agrícola 12 24 600 000
Refacciones e implementos agrícolas 25 15 003 000
Agroquímicos 10 6 360 000
Materiales para empaques 4 2 565 000
Semillas 8 1 425 000

Fuente: AGNES y ARPP.

En tanto que el cuadro 3.6 contiene una clasificación agrupada de empre-


sas, el cuadro 3.8 contiene los nombres de las familias que se distinguían por
su importante capacidad de inversión, lo cual los calificaba como los mayores
inversionistas, así como la magnitud de sus inversiones.
114 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Cuadro 3.8. Inversión grupal o familiar en la actividad comercial

Grupo o familia Capital invertido Grupo o familia Capital invertido


(pesos) (pesos)
Hermanos Tamayo 18 500 000 Familia Echeverría Rojo 3 344 000
Müller
Familia Clouthier 9 957 200 Familia Cárdenas Mora- 2 972 000
Izábal
Los Suárez 7 100 000 Familia del Rincón 2 880 000
Bernal
Familia Beltrán Castro 5 060 000 Familia Ávila 2 750 000
Zamorano
Familia Rosas 3 744 000 Familia Ritz Iturríos 2 722 000
Echavarría
Familia Polledo Quintana 3 640 000 Familia Canelos 2 670 000

Fuente: AGNES y ARPP.

Al agrupar los montos invertidos por las familias que estaban involucradas
en el comercio sobresalen los Tamayo Müller, con 18 millones 500 mil pesos;
correspondiendo a Mario, Raúl, Jorge, Roberto y Rosalina Gastélum de Tama-
yo (viuda de J. Ricardo), la cantidad de 2 millones 890 mil pesos, y 2 millones
550 mil a Enrique. Los Tamayo, como se verá más adelante, iniciaron su ca-
rrera empresarial en la agricultura comercial diversificándose en el comercio,
principalmente en la rama automotriz y de maquinaria agrícola y, en menor
medida, en la distribución de llantas, acumuladores, maquinaria, motores y
refacciones de autos y camiones.10
En segundo lugar está la familia Clouthier, con 9 millones 957 mil 200 pe-
sos, siendo el inversionista principal Manuel Jesús Clouthier Martínez de Cas-
tro, con 4 millones 604 mil pesos, seguido por Adolfo Augusto, de los mismos
apellidos, con 2 millones 512 mil pesos; Guadalupe Clouthier de Alcaraz, con
un millón 375 mil pesos; Manuel Jesús Clouthier del Rincón, con un millón

10
Como se verá en el siguiente capítulo, los Tamayo se iniciaron como medianos agricultores
en el valle de Culiacán; con los excedentes obetenidos en dicha actividad participaron en la crea-
ción de múltiples empresas, y durante la época de estudio se mantuvieron entre los principales
agricultores exportadores de la entidad, aunque nunca consituyeron formalmente ante notario
empresa agrícola alguna.
maría de jesús lópez lópez 115

177 mil pesos. El capital fue invertido en bienes raíces, comercializadoras de


agroquímicos, autos, camiones y maquinaria agrícola.
En el tercer sitio destacan los Suárez, originarios de la ciudad de México,
antiguos dueños del Hotel México, con 7 millones 100 mil pesos; el inversio-
nista con el monto mayor del grupo fue Miguel Angel Suárez Quezada, con 3
millones 500 mil pesos; sus inversiones se ubicaron básicamente en el ramo
ferretero y en el de bienes raíces. El cuarto lugar lo ocupa la familia Beltrán
Castro, de la cual el inversionista más importante resultó ser Jesús M. Beltrán,
con 4 millones 462 mil pesos, empleando el capital en tres rubros: abarrotes,
bienes raíces y distribuidoras de cerveza, mayormente en este último.
En orden descendente, el siguiente escaño lo ocupó la familia Rosas Echa-
varría, con un capital colocado de 3 millones 744 mil pesos. De ella destaca,
como el mayor inversionista, Germán Rosas Valdez con 3 millones 718 mil
pesos. El capital lo destinaron al ramo ferretero, de refacciones, accesorios au-
tomotrices y agrícolas. En el sexto lugar se ubicó la familia Quintana Polledo,
con tres millones 640 mil pesos; en dicha familia el monto de capital más im-
portante lo aportó Concepción Polledo de Quintana, el cual alcanzó 3 millones
38 mil pesos; y los renglones en los que se ocuparon fueron el comercio de
inmuebles y cerveza, el primer rubro fue el más relevante.
El séptimo lugar le corresponde a la familia Echavarría Rojo, con una co-
locación de 3 millones 344 mil pesos, y la inversionista más importante fue
Sofía Echavarría de Bátiz con un millón 492 mil pesos ubicado en el ramo de
novedades, así como de productos nacionales y extranjeros; el resto del capital
se colocó en bienes inmuebles, gasolineras y agroquímicos. El octavo lugar lo
ocupó la familia del Rincón, con 3 millones de pesos, y fue Francisco del Rin-
cón Bernal quien más adquisiciones hizo a través de 2 millones 250 mil pesos,
en el ramo de ferretería, muebles de baño, equipo de oficina y de pesca, inclu-
yendo lanchas y motores fuera de borda, sus refacciones y accesorios.
El noveno sitio le correspondió a la familia Cárdenas Izábal, con 2 millones
972 mil pesos. Daniel Cárdenas Izábal realizó la inversión mayor alcanzando la
suma de un millón 156 mil pesos, empleando el capital en inmuebles, agroquí-
micos y maquinaria agrícola, sobre todo en el último rubro. La familia Ávila
Zamorano ocupó el décimo sitio por el monto de capital invertido en el ramo
de comercio, el cual alcanzó la suma de 2 millones 800 mil pesos; Gonzalo Ávi-
la Valdez aportó el monto mayor de capital que ascendió a 2 millones 650 mil
pesos, destinándolo al ramo de maquinaria, equipo e implementos agrícolas
así como sus partes, refacciones y accesorios.
116 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Los hermanos Eduardo y Francisco Ritz Iturríos también invirtieron en el


ramo comercial la suma de 2 millones 722 mil pesos, aportando un millón 322
mil pesos y un millón 400 mil pesos respectivamente, y su participación fue
como socios en una empresa comercializadora de agroquímicos, destacando
en el ramo de maquinaria, implementos y refacciones agrícolas. Finalmente,
la familia Canelos lo hizo con una suma de 2 millones 670 mil pesos, siendo
la mayor parte de Aristeo Canelos Atula, pues eran suyos 2 millones 164 mil
pesos, cuyo destino fue para la constitución de empresas dedicadas a la venta
de madera y materiales para la construcción, y en menor proporción, a una
empresa distribuidora de artículos para la explotación agrícola.
El cuadro 3.9 contiene una lista de los 32 inversionistas más importantes
del ramo comercial, quienes en forma individual se identifican con inversiones
que van desde un millón 44 mil hasta los 4 millones 604 mil pesos. La lista está
encabezada por Manuel Jesús Clouthier Martínez de Castro, Jesús M. Beltrán,
Germán Rosas Valdés, Miguel Ángel Suárez, Concepción Polledo de Quinta-
na, Yolanda Gaxiola de Seldner, los hermanos J. Mario, Jorge, Roberto y Raúl
Tamayo Müller.

Cuadro 3.9. Inversionistas con más de un millón de pesos en el comercio

Nombre Inversión Nombre Inversión


(pesos) (pesos)
Manuel Jesús Clouthier Mar- 4 604 000 Aristeo Canelos Atula 2 164 000
tínez de Castro
Jesús M. Beltrán 4 462 000 Enrique Word Trucios 1 980 000
Germán Rosas Valdés 3 718 000 Francisca Cuen de Stamatis 1 800 000
Miguel Ángel Suarez Quezada 3 500 000 J. de Jesús Hernández Monge 1 510 000
Concepción Polledo de 3 038 000 Sofia Echevarría de Bátiz 1 492 000
Quintana
Yolanda Gaxiola de Seldner 2 900 000 Francisco Ritz Iturríos 1 400 000
J. Mario Tamayo Müller 2 890 000 Guadalupe Clouthier de Alcaraz 1 375 000
Raúl Tamayo Müller 2 890 000 Donato de la Garza 1 345 000
Jorge Tamayo Müller 2 890 000 Eduardo Ritz Iturríos 1 322 000
Roberto Tamayo Müller 2 890 000 Mario Carrillo Caraza 1 250 000
Rosalina Gastélum de Ta- 2 890 000 Manuel Jesús Clouthier del 1 177 000
mayo Rincón
Gónzalo Ávila Váldez 2 650 000 Daniel Cárdenas Mora 1 156 000
maría de jesús lópez lópez 117

Continuación...
Nombre Inversión Nombre Inversión
(pesos) (pesos)
Enrique Tamayo Müller 2 550 000 Jorge Suárez de Villa 1 100 000
Adolfo Augusto Clouthier 2 512 000 Hector Enrique Sterling Alba 1 085 000
Martínez de Castro
Sergio Suárez Vargas 2 500 000 José Lichter Salido 1 050 000
Francisco del Rincón Bernal 2 250 000 Guillermo Orrantía Salido 1 044 000

Fuente: AGNES y ARPP.

Otra clasificación de inversionistas, cuyos montos de capital son menos


abundantes, pero no por ello menos importantes, se concentran en el cuadro
3.10. Quince empresarios forman este grupo y sus inversiones oscilaron entre
500 mil y un millón de pesos. Los primeros en la lista son Daniel Cárdenas
Mora, Antonio Flores Peraza, José Guadalupe Cárdenas Izábal y Bernardo
González Urtusuástegui.11

Cuadro 3.10. Inversionistas con más de 500 mil a un millón de pesos

Nombre Inversión Nombre Inversión


Daniel Cárdenas Mora 983 000 María Belén Gaxiola de Bátiz 600 000
Antonio Flores Peraza 835 000 Elsa Teresita Gaxiola de 600 000
Zaragoza
José Guadalupe Cárdenas Izábal 833 000 Rosario Castro de Beltrán 598 000
Bernardo González Urtusuástegui 800 000 Alfonso Gabriel Zaragoza 510 000
Moreno
Raúl E. Tamayo Müller 723 000 Ing. Juan Guerrero Alcocer 508 000
Luis Guillermo Echavarría Rojo 637 000 Ing. Manuel Rivas 508 000
Armandina Palazuelos del Rincón 630 000 Henry Keneth Heorm 505 000
Santiago Luis Gaxiola Clouthier 625 000

Fuente: AGNES y ARPP.

Por razones de espacio, el cuadro 3.11 se envió a la sección de Anexos (Anexo 12). El cuadro
11

contiene un listado con 94 nombres, con inversiones que van de 100 a 500 mil pesos en el sector
comercio.
118 empresarios, empresas y agricultura comercial...

En el periodo de estudio no solo se constituyeron negocios, también se die-


ron incrementos de capital, quiebras y disoluciones de los mismos. El comer-
cio no fue ajeno a este proceso. A continuación se presentan algunos de estos
casos: en el año de 1955, en asamblea general extraordinaria de accionistas,
se disolvió la sociedad Distribuidores Carta Blanca de Culiacán, S. A., la cual
había sido constituida en 1950. Los activos se distribuyeron de la siguiente ma-
nera: a Manuel Jesús Clouthier Martínez de Castro, quien tenía 744 acciones,
le correspondieron 772 mil 651 pesos con 44 centavos; a Donato de la Garza,
por 250 acciones le entregaron la suma de 259 mil 627 pesos con 50 centavos;
a Gilberto Hernández Tyler, José Carlos Clouthier y Blanca Elena Abitia, con
dos acciones cada uno, les correspondieron 2 mil 77 pesos con dos centavos
por persona.12
En 1957, en asamblea extraordinaria de la sociedad Deportivo Campestre
Chapultepec, S. A., se reformó la cláusula IV de la escritura constitutiva que
permitió aumentar el capital de 250 mil a 525 mil pesos.13 Comercial Coppel,
S. A., que se constituyó en 1949 con 150 mil pesos, tenía para 1961 un capital so-
cial de un millón 225 mil pesos, incrementándolo en un millón 75 mil pesos.14
En 1957 la empresa Fertila, S. A., que había sido constituida dos años antes,
aumentó su capital de uno a dos millones de pesos; posteriormente, en 1965,
se disolvió.15 Semillas de Culiacán, S. A., establecida en 1967, elevó su capital de
500 a un millón 200 mil pesos.16
A finales de la década de los sesenta del Siglo XX, se consolidaron algunas
de las empresas de la familia Tamayo Müller; en 1969 se registraron incre-
mentos de capital en las siguientes empresas: Rivas Automotriz, S. A., de 6 a 8
millones de pesos;17 Autos de Sinaloa, S. A., pasó de 2 millones a 3 millones 500

12
Se distribuyó un total de un millón 38 mil 510 pesos, ARPP, Inscr. 63, L.89, SAC, Culiacán,
abril 12 de 1955.
13
ARPP, Inscr. 186, L. 192, Tomo II, SAC, Culiacán, mayo 21 de 1957.
14
AGNES, Culiacán, licenciado Jorge Julián Chávez Castro, julio 31 de 1961.
15
ARPP, Inscr. 101, L. 93, SAC, noviembre 19 de 1957, Inscr. 48, L.100, SAC, Culiacán, febrero
18 de 1965.
16
ARPP, Inscr. 44, L.121, SAC, Culiacán, diciembre 23 de 1975.
17
El nuevo capital quedó dividido de la siguiente forma: a J. Mario, Raúl E., Jorge R. y Ro-
berto Tamayo Müller y Rosalina Gastélum de Tamayo les correspondió un millón 360 mil pesos
a cada uno, y un millón 200 mil pesos a Enrique, ARPP, Inscr. 82, L.106, Tomo I, SAC, Culiacán,
agosto 5 de 1969.
maría de jesús lópez lópez 119

mil pesos;18 Maquinaria del Humaya, S. A., a 6 millones de pesos;19 finalmente


Auto-Diesel, S. A.20 y Distribuidora General Popo de Culiacán, S. A.,21 aumen-
taron su capital.
Agricultores Asociados de Sinaloa, S. A., establecida en 1968 con 2 millones
de capital social, creció a 3 millones de pesos.22 En 1970, Maquinaria y Trac-
tores del Noroeste, S. A., pasó de 3 a 4 millones 500 mil pesos.23 Impulsora de
Inversiones de Sinaloa, S. A. de C. V., que inició operaciones en 1969, incre-
mentó varias veces su capital hasta que fue embargada.24 Agroindustrias del
Norte, S.  A., constituida en 1969 con inversión inicial de 900 mil pesos, ha
tenido sucesivos aumentos de capital y hasta la fecha opera en el mercado.25 En
1970 se constituyó Fotozapatería Diox, S. A., con capital inicial de 80 mil pesos;
los socios fundadores fueron el actual presidente de la República Mexicana,
Vicente Fox Quezada, su hermano Cristóbal, Lino Kurrodi Cruz y Jerónimo

18
ARPP, Inscr. 83, L. 106, SAC, Culiacán, agosto 11 de 1969; posteriormente se incrementó
a siete millones, Inscr. 99, L. 125, SAC, agosto 2 de 1977; después aumentó a 15 millones, Inscr.
133, L. 134, SAC Culiacán, octubre 15 de 1980. Se fusiona la sociedad, Inscr. 85 y 86 L. 139, SAC,
Culiacán, diciembre 31 de 1981.
19
El nuevo capital quedó dividido de la siguiente forma: a J. Mario, Raúl E., Jorge R. y Ro-
berto Tamayo Müller y Rosalina Gastélum de Tamayo les correspondió un millón 20 mil pesos
a cada uno, y 900 mil pesos a Enrique, ARPP, Inscr. 85, L. 106, Tomo I, SAC, Culiacán, agosto 5
de 1969.
20
ARPP, Inscr. 90, L. 106, Culiacán agosto 5 de 1969.
21
ARPP, Inscr. 95, L. 106, Culiacán, agosto 5 de 1969.
22
ARPP, Inscr. 105, L. 109, SAC, Culiacán, diciembre 11 de 1970; en fecha posterior aumentó a
cinco millones, Inscr. 170, L. 129, abril 5 de 1979; después incrementó a 25 millones, Inscr. 116, L.
160, SAC, Culiacán, septiembre 30 de 1986.
23
El nuevo capital se dividió de la siguiente forma: Gonzalo Raúl Ávila Valdés dos millones
600 mil pesos; Gonzalo Raúl Ávila Zamorano, Marco Antonio Ávila Gómez, Manuel Ibarra
Peña, y Jorge J. Chávez Castro 100 mil pesos cada uno, ARPP, Inscr. 165, L. 107, SAC, Culiacán,
mayo 2 de 1970.
24
Aumentó a dos millones de capital, ARPP, Inscr. 109, L. 131, Culiacán, octubre 19 de 1979;
después aumentó a 8 millones 500 mil pesos, Inscr. 146, L. 164, Culiacán, julio 17 de 1987; en fe-
cha posterior incrementó a 21 millones, Inscr. 59, L. 172, SAC, Culiacán, febrero de 1989; después
aumentó a 77 millones, Inscr. 129, L. 180, SAC, Culiacán, agosto 7 de 1990, y finalmente fue em-
bargada a favor de la Administración Local de Recaudación, Inscr. 128, L. 128, L. 1131, Culiacán,
julio 5 de 2001.
25
Se aumentó el capital a cuatro millones de pesos, ARPP, Inscr. 193, L. 112, SAC, Culiacán,
julio 29 de 1972; posteriormente a ocho millones 300 mil pesos, Inscr. 122, L. 133, SAC, Culiacán,
junio 16 de 1980; después subió a 50 millones de pesos, Inscr. 109, L. 151, Culiacán, noviembre
6 de 1984; en fecha posterior a 600 millones de pesos, Inscr. 97, L. 168, SAC, Culiacán, abril 19
de 1988; despúes a 637 millones 350 mil pesos, Inscr. 124, L. 182, SAC, Culiacán, noviembre 12 de
1990.
120 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Amuchástegui Quezada, en fecha posterior dicha negociación fue disuelta;26


en ese mismo año se estableció Inmobiliaria Banormex, S. A., con 3 millones
de capital social, posteriormente, lo acrecentó a diez millones de pesos.27

3.3 Empresas industriales y agroindustriales

En el periodo de estudio se constituyeron 91 industrias, las cuales represen-


taron el 23 por ciento del total, con una inversión de 101 millones 627 mil 160
pesos, equivalentes al 30 por ciento de lo invertido en todas las empresas. En
este ramo se ubican las empresas industrializadoras en general, destacando las
transformadoras de productos agrícolas —comestibles o no— y las procesado-
ras de alimentos que comprenden también productos no agrícolas como los
marinos, leche y sus derivados, hielo, agua, sal, embutidos, helados y nieves.
Las agroindustrias alcanzaron una inversión de 65 millones 107 mil pesos,
correspondientes al 65 por ciento del capital invertido en el ramo; el 23 por
ciento atañó a la industria en general, con 23 millones 674 mil pesos, y el 12
por ciento a las procesadoras de alimentos no agrícolas, con 12 millones 169
mil 160 pesos (ver cuadro 3.12). El efecto multiplicador del crecimiento de la
agricultura en la industria fue, sin duda, de mayor expansión, pues las agroin-
dustrias absorbieron la mayor cantidad de capital.

Cuadro 3.11. Inversiones en la industria en Culiacán: 1948-1970

Tipo de empresa Capital (pesos) %


Agroindustrias 65 107 000 65
Procesadoras de alimentos no agrícolas 12 169 160 12
Industria en general 23 674 000 23

Fuente: AGNES y ARPP.

En la industria en general se ubicaron los fabricantes de tanques lamina-


dos y de acero; de muebles, tanto de madera como de acero; procesadores de

ARPP, Inscr. 136, L. 149, SAC, Culiacán, junio 20 de 1984.


26

ARPP, Inscr. 165, L. 162, SAC, Culiacán, marzo 11 de 1987; en el año 2001 todavía se mantenía
27

en operaciones, ya que registro acta de asamblea, Inscr. 80, L. 74, SAC, Culiacán, noviembre 7
de 2001.
maría de jesús lópez lópez 121

la fibra kenaf, así como de sacos y cordeles; imprentas, fabricantes de gas; de


pisos, de azulejos, de tornillos, de químicos automotrices, de embarcaciones,
de anuncios luminosos, de objetos cobrizados y niquelados; de artículos de
plástico, hilo y algodón.
En las procesadoras de productos agrícolas se encuentran las transforma-
doras de productos agrícolas: las arroceras, fabricantes de pastas alimenticias,
puré de tomate, masa de maíz, industrializadores de maíz y cereales, extrac-
toras de aceite (de algodón, maíz y oleaginosas), despepitadoras de algodón
y molinos de trigo. Entre los fabricantes de equipo agrícola se ubicaron las
empresas fabricantes de cajas para empaque y las de implementos para la agri-
cultura (ver cuadro 3.13).

Cuadro 3.12. Inversiones en la agro-industria en Culiacán: 1948-1970

Tipo de empresa Capital (pesos)


Procesadoras de productos agrícolas 56 402 000
Fabricantes de agroquímicos 4 930 000
Productores de equipo agrícola 3 775 000
Total 65 107 000

Fuente: AGNES y ARPP.

Los montos de las inversiones efectuadas dan pie para organizar y jerar-
quizar las familias o grupos que se destacaban en el momento de estudio (ver
cuadro 3.14). Encabeza la lista la familia Tamayo Müller que destinó su capital
fundamentalmente al Rancho Santa Cecilia, dedicado a la industrialización de
la leche y sus derivados, y en menor proporción a la producción de artículos
de plástico y despepitadoras de algodón.

Cuadro 3.13. Inversión familiar o grupal en la industria

Grupo o familia Capital invertido Grupo o familia Capital invertido


(pesos) (pesos)
Familia Tamayo Müller 10 604 500 Familia León Lara López 2 690 000
Vizcaíno
Familia Almada Elías 10 000 000 Los Demerutis 2 260 000
Calles
Familia Esquer Lugo 5 605 000 Familia Díaz Castro 1 685 000
122 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Grupo o familia Capital invertido Grupo o familia Capital invertido
(pesos) (pesos)
Familia Clouthier 4 354 000 Familia Canelos 1 637 000
Rodríguez
Familia Beltrán Castro 3 867 000 Familia Amézquita Urías 1 366 000
Los Suárez 3 498 000 Familia Bátiz 1 321 000
Echavarría
Familia Echavarría Rojo 3 043 000

Fuente: AGNES y ARPP.

La familia Almada Elías Calles también sobresale por el monto destinado


al establecimiento de una planta industrializadora de fibra de henequén y la
manufactura de sacos y cordeles; la empresa se denominó Sacos y Cordeles de
Sinaloa, S. A. La familia Esquer Lugo se destaca porque logró la constitución
de tres arroceras y una aceitera denominadas: Arrocera del Noroeste, S.  A.,
Arrocera del Noroeste de Los Mochis, S. A., Industrial Arrocera de Guamú-
chil, S. A. y Aceitera del Noroeste, S. A.
De nueva cuenta, y de la misma forma como lo hizo en el comercio, la fa-
milia Clouthier se colocó entre los principales inversionistas industriales. La
mayor parte del capital la destinó a la empresa Nueva Arrocera del Valle de
Culiacán; además fue socia de Productos Lácteos Alimenticios, S. A., fabrican-
te de nieves, paletas y derivados de la leche; invirtió en Hielo de Culiacán, S.A.,
Hielo de Sinaloa, S. A. e Industrias Unidas del Valle de Culiacán, S. A., que
procesaba productos agrícolas, así como en una planta purificadora de agua.
La familia Beltrán Castro, al igual que en el comercio, también se destacó
por el monto de su inversión en el ramo industrial; su aportación más impor-
tante fue en la empresa Tomate Deshidratado, S. A., que se dedicó a la indus-
trialización del tomate, así como su compra, venta, importación y exportación,
además de toda clase de productos agrícolas; otra empresa en la que participó
fue Arrocera del Humaya, S. A. Los Suárez, por su parte, lo hicieron en la em-
presa denominada Agroproductos Industrializados de Sinaloa, S. A., dedicada
al procesamiento del tomate en sus diversas presentaciones: pasta, puré, jugo,
catsup, y también de hortalizas, frutas, cereales, oleaginosas y sus derivados, así
como de cualquier producto agrícola del campo, envase, distribución y venta
de los productos precisados. La familia Echavarría Rojo, además de interesarse
en el ramo comercial, también lo hizo en este otro rubro, cuya aportación más
maría de jesús lópez lópez 123

significativa la ubicó en Industrial del Valle del Fuerte y, en menor proporción,


en Algodonera Sacramento, S. A. y Pasteurizadora de Culiacán, S. A.
La familia León Lara López participó de manera sobresaliente, empleando
la mayor parte del capital en el establecimiento de Industrias Unidas del Valle,
empresa dedicada a comprar, vender, procesar, importar y exportar toda clase
de productos agrícolas; en menor cuantía invirtió en la Arrocera del Valle,
S. A. y Nueva Arrocera del Valle, S. A. Los Demerutis, que han contribuido
activamente en la agricultura, también lo hicieron en la industria, siendo su
participación principal en la empresa Nutrientes Líquidos Mexicanos, dedica-
da a la producción, aplicación y venta de nutrientes líquidos y sólidos para la
agricultura, y un poco menos del 50 por ciento de la inversión la destinaron a
Arrocera Cosmos.
Otra de las familias que destacaron en la agricultura, el comercio y la in-
dustria fueron los Canelos Rodríguez; en esta última actividad lo hicieron en
gran medida al constituir en sociedad con otros miembros la firma Arrocera
Cosmos; en menor proporción participó en la creación de Nutrientes Líquidos
Mexicanos; ambas empresas estaban estrechamente relacionadas con la acti-
vidad agrícola. La familia Díaz Castro también destacó colocando su capital
principalmente en la Algodonera Sacramento, y una inversión menor en la
negociación Industrial del Valle del Fuerte, dedicada a la industrialización de
productos agrícolas, explotación de molinos de arroz y trigo, de plantas de des-
pepite de algodón, así como a la elaboración de subproductos de los señalados.
Finalmente, la familia Bátiz Echavarría: sus acciones las distribuyeron en cua-
tro empresas, a saber: Industrial del Valle del Fuerte, Algodonera Sacramento,
Arrocera de Culiacán y Empacadora de Mariscos y Conservas.
En el ramo industrial un grupo de 24 inversionistas no podía pasar des-
apercibido. Los nombres de cada uno de ellos ya destacaban en otras esferas de
la actividad empresarial. Las inversiones de cada uno de ellos eran muestra de su
gran influencia. Los datos de estas inversiones individuales que superan el mi-
llón de pesos se enumeran en el cuadro 3.15. Encabezan la lista: Jorge Almada
Salido, Roberto González Barrera, originario de Monterrey, Jesús M. Beltrán,
Manuel Jesús Clouthier del Rincón, Héctor León Lara, Alberto Avilés Inzunza,
los hermanos Tamayo Müller, Luis Arzac Coppel y otros.
124 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Cuadro 3.14. Inversionistas con más de un millón de pesos en la industria

Nombre Inversión Nombre Inversión


(pesos) (pesos)
Jorge Almada Salido 9 000 000 Enrique Tamayo Müller 1 562 000
Roberto González Barrera 4 000 000 Francisco Echavarría Rojo 1 543 000
Jesús M. Beltrán 3 856 000 Alfonso Díaz Angulo 1 543 000
Manuel Jesús Clouthier del Rincón 3 605 000 Raúl Castro Parra 1 500 000
Héctor León Lara 2 665 000 Antonio Amézquita Logan 1 356 000
Alberto Avilés Inzunza 1 876 000 Carlos Esquer Lugo 1 350 000
Roberto Tamayo Müller 1 790 000 Carlos Sánchez Celis 1 500 000
J. Mario Tamayo Müller 1 702 000 Miguel Ángel Suárez Quezada 1 498 000
Raúl Tamayo Müller 1 700 000 Antonio Anaya 1 220 000
Jorge Tamayo Müller 1 700 000 Rogelio Esquer Lugo 1 155 000
Rosalina Gastélum de Tamayo 1 700 000 Rosela Vildósola de Robles 1 125 000
Luis Arzac Coppel 1 625 000 Ignacio Malo Álvarez 1 056 000

Fuente: AGNES y ARPP.

Otra clasificación de empresarios involucrados en el sector industrial se


encierra en el cuadro 3.16. El grupo estaba compuesto de quince empresarios
cuya inversión osciló entre más de 500 mil pesos hasta un millón de pesos. Los
principales fueron: J. Inés Peiro, Sergio Suárez Vargas, Jorge Suárez de Villa,
Héctor Blanco Jester, Jorge Esquer Lugo, Alicia Calles de Almada, Aristeo Ca-
nelos, Ramón Madueño Corral, Julia Chaul de Demerutis, y otros.28

Cuadro 3.15. Inversionistas con más de 500 mil a un millón en la industria

Nombre Inversión Nombre Inversión


(pesos) (pesos)
J. Inés Peiro 1 000 000 Ramón Madueño Corral 725 000
Sergio Suárez Vargas 1 000 000 Julia Chaúl de Demerutis 630 000
Jorge Suarez de Villa 1 000 000 Ángel Demerutis Fafutis 590 000

Por motivos de espacio, en la sección de Anexos se encuentra el cuadro 3.17 (Anexo 13), en
28

el que se concentra una lista con 113 nombres de empresarios, quienes invirtieron de 100 mil a
500 mil pesos en negocios relacionados con el sector industrial.
maría de jesús lópez lópez 125

Continuación...
Nombre Inversión Nombre Inversión
(pesos) (pesos)
Héctor Blanco Jester 996 000 Héctor Sterling Alba y esposa 590 000
Jorge Esquer Lugo 950 000 Francisco S. Rivera 562 500
Alicia Calles de Almada 700 000 Luis Rivera Michel 562 500
Ramón Madueño Beltrán 769 000 Ángel Demerutis Elizarrarás 550 000
Aristeo Canelos Atula 760 000

Fuente: AGNES y ARPP.

En la actividad industrial también se presentó la disolución y quiebra de


empresas, así como disminuciones e incrementos del capital social con que
iniciaron. A continuación se presentan algunos de estos casos: en 1951 se cons-
tituyó Industrias de Agricultores, S. A. de C. V., en el año de 1953 se reformó
el acta constitutiva y se acordó aumentar el capital a 4 millones de pesos.29
En 1957 se estableció Industrial del Valle del Fuerte, S. A., con capital inicial
de un millón de pesos, en 1962 se incrementó a 3 millones su capital social.30
Industrial y Comercial Aurora, S. A., se constituyó en México, Distrito Fede-
ral en 1959 con 250 mil pesos de capital, mismo que, cinco años después, se
incrementó a un millón de pesos. En 1964 inició operaciones Rancho Santa
Cecilia, S. A., con 4 millones de pesos de capital social, en 1969 se aumentó a
10 millones de pesos.
Asimismo, en 1962 inició operaciones Industrial y Comercial de Sinaloa,
S. A., con 600 mil pesos, aumentando a 4 millones,31 gravándose la sociedad y
su unidad industrial, en cuatro ocasiones, por créditos de avío otorgados por
el Banco del Noroeste.32 En el año de 1963 nació Aceitera del Noroeste, S. A.,
con un millón 500 mil pesos, un año después su capital aumentó a 4 millones
de pesos, los que quedaron prácticamente en poder de los hermanos Bernardo,
Carlos y Rogelio Esquer Lugo, excepto 25 mil pesos en las de Fabián Parra. La

29
ARPP, Inscr. 4, L. 87, SAC, Culiacán, marzo 27 de 1953.
30
ARPP, Inscr. 189, L. 97, SAC, Culiacán, diciembre 19 de 1962.
31
ARPP, Inscr. 174, L. 117, SAC, Culiacán, septiembre 17 de 1974.
32
El primer crédito fue por dos millones 500 mil pesos, Inscr. 108, L. 513, Culiacán, marzo 9
de 1978; el segundo crédito por tres millones 500 mil pesos, Inscr. 109, L. 513, Culiacán, marzo 9
de 1978; el tercero por 420 mil pesos, Inscr. 156, L. 541, Culiacán, agosto de 1979, y el cuarto por
20 millones de pesos, Inscr. 144, L. 550, Culiacán, enero 7 de 1980
126 empresarios, empresas y agricultura comercial...

empresa denominada Agrícola Industrial Arrocera San Lorenzo, S. A., se cons-


tituyó en 1969, un capital social de un millón de pesos, después tuvo dos incre-
mentos de capital, el primero de 15 millones33 y el segundo de 100 millones de
pesos34 y, finalmente, fue embargadora a favor de Internacional Comodities de
México, S. A. de C. V.35
Empacadora de Mariscos y Conservas, S.  A. fue constituida en 1967 con
100 mil pesos de capital inicial, y tuvo sucesivos incrementos hasta alcanzar
los 130 millones 272 mil pesos;36 en los últimos años de registro se observa
que se hipotecó con el Banco Nacional Urbano,37 el Banco Internacional y con
el Banco Nacional Pesquero y Portuario; en el año de 1986 todavía estaba en
operaciones.
La compañía Distribuidora y Arrendadora de Maquinaria del Pacífico, S. A.
se constituyó en la ciudad de Monterrey con un capital de 5 millones de pesos;
para 1970 Roberto Gonzalez Barrera, el socio mayoritario, incrementó el mon-
to de su aportación a 4 millones 497 mil pesos,38 tiempo después la sociedad se
fusionó a Derivados de Maíz Alimenticios, S. A.39 Industrias de Culiacán inició
operaciones en 1967 con un capital de 600 mil pesos, incrementos de 15 millo-

33
ARPP, Inscr. 1, L. 156, SAC, Culiacán, marzo 14 de 1990.
34
ARPP, Inscr. 62, L. 178, SAC, Culiacán, septiembre 17 de 1974.
35
Se embargó, ARPP, Inscr. 125, L. 1161, SAC, Culiacán, 19 de 2002.
36
Los aumentos de capital fueron de 850 mil pesos, ARPP, Inscr. 109, L. 113, SAC, Culiacán,
octubre 31 de 1972; de un millón 500 mil pesos, ARPP, Inscr. 157, L. 117, SAC, Culiacán, septiembre
18 de 1974; de dos millones 250 mil pesos, Inscr. 71, L. 120, SAC, Culiacán, septiembre 4 de 1975;
de tres millones 250 mil pesos, Inscr. 163, L. 122, SAC, Culiacán, julio 23 de 1976; de cinco millo-
nes de pesos, Inscr. 166, L. 127, SAC Culiacán, julio 23 de1976; de 10 millones de pesos, Inscr. 65,
L. 131, SAC, Culiacán, septiembre 20 de 1979; de 15 millones, Inscr. 197, L. 132, SAC, Culiacán, abril
1 de 1980; de 20 millones 800 mil pesos, Inscr. 67, L. 142, SAC, Culiacán, septiembre 2 de 1982; de
30 millones de pesos, Inscr. 192, L. 149, SAC, Culiacán, julio 4 de 1984; y de 130 millones, 272 mil
pesos, Inscr. 13, L. 54, SAC, Culiacán, mayo 20 de 1985.
37
Se gravó la sociedad pro crédito al banco de referencia por 13 millones 500 mil pesos, Inscr.
182, L. 364, SAC, Culiacán, diciembre 4 de 1978; posteriormente fue gravada a favor del mismo
banco por crédito de 15 millones, Inscr. 104, L. 409, SAC, Culiacán, enero 9 de 1981; después hi-
potecó a favor del Banco Internacional, S.N.C., y del Banco Nacional Pesquero y Portuario por
43 millones 450 mil 812 pesos con 35 centavos y 26 millones 617 mil 810 pesos con 18 centavos
respectivamente, Inscr. 76, L. 510, SAC, Culiacán, febrero 22 de 1985; hipotecó de nuevo al Banco
Nacional Pesquero y Portuario por 69 millones, Inscr. 170, L. 525, SAC, Culiacán, septiembre 20
de 1985, y por 110 millones 733 mil 741 pesos con 40 centavos, Inscr. 175 y 179 L. 547, SAC, Culia-
cán, junio 9 de 1986.
38
ARPP, Inscr. 133, L. 109, SAC, Culiacán, diciembre 13 de 1970
39
ARPP, Inscr. 150, L. 136, SAC, Culiacán, septiembre 20 de 1985.
maría de jesús lópez lópez 127

nes de pesos,40 135 millones,41 285 millones42 y 1,000 millones de pesos,43 en fe-
cha posterior cambiaron su domicilio a la ciudad de Monterrey, Nuevo León.44
Industrias de Ganaderos, S. A. de C. V., fue constituida en 1968 con 532 mil
pesos de capital social, mismo que se elevó a 4 millones de pesos.45 En el año
de 1970 se estableció Arrocera del Camino, S.A., con un capital social inicial de
750 mil pesos, el cual pasó a 300 millones.46 Finalmente, la sociedad Nutrientes
Líquidos Mexicanos, S. A. de C. V., también constituida en 1970 con 3 millones
500 mil pesos de capital social, aumentó a cuatro millones 45 mil pesos;47 en
dos ocasiones posteriores se gravó a la sociedad por créditos a instituciones
bancarias, no especificándose el monto de los créditos.48

3.4 Compañías de servicios, transportes y agroservicios

Entre 1948 y 1970 se constituyeron 81 empresas dedicadas a los servicios y


transporte, en estas se invirtieron 54 millones 503 mil pesos. Los montos varia-
ron de 10 mil pesos, como el capital mínimo invertido, hasta los 4 millones 700
mil pesos, el máximo. Se clasificó a estas compañías en 5 rubros (ver cuadro
3.18). El primero, de agroservicios y transportes, está conformado por las em-
presas dedicadas a prestar servicios a la actividad agrícola como el desmonte
de predios, preparación de tierra para la siembra, construcción de canales, ca-
minos, presas, represas, servicios de aplicación de todo tipo de agroquímicos
(tanto terrestre como aérea), incluyéndose también a las empresas que presta-
ban sus servicios de laboratorios y de maquilaje en los empaques, así como de
almacenamiento, carga y transporte de productos agrícolas. Estas actividades
generaron 34 empresas y sumaron un capital de 28 millones 601 mil pesos, o
sea, el 52 por ciento de la inversión en el ramo.

40
ARPP, Inscr. 66, L. 133, SAC, Culiacán, mayo 16 de 1980.
41
ARPP, Inscr. 93, L. 157, SAC, Culiacán, febrero 20 de 1986.
42
ARPP, Inscr. 1, L. 167, SAC, Culiacán, diciembre 23 de 1987.
43
ARPP, Inscr. 138, L. 178, SAC, Culiacán, abril 18 de 1990.
44
ARPP, Inscr. 108, L. 179, SAC, Culiacán, junio 13 de 1990.
45
ARPP, Inscr. 149, L. 113, SAC, Culiacán, noviembre 29 de 1972.
46
ARPP, Inscr. 163, L. 173, SAC, Culiacán, mayo 25 de 1989.
47
ARPP, Inscr. 128, L. 112, SAC, Culiacán, junio 10 de 1972.
48
La primera vez que quedó gravada, ARPP, Inscr. 106, L. 375, SAC, Culiacán, junio 13 de 1979
y la segunda, ARPP, Inscr. 95, L. 378, SAC, Culiacán, julio 27 de 1979
128 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Cuadro 3.16. Inversiones en los transportes


y los servicios en Culiacán: 1948-1970

Actividad Capital (pesos) %


Agroservicios y transportes 28 601 000 52
Servicios en general 15 185 000 28
Esparcimiento 2 680 000 5
Hotelería 5 350 000 10
Transporte de pasaje y carga 2 687 000 5
Total 54 503 000 100

Fuente: AGNES y ARPP.

Un segundo rubro es el de los servicios en general. En este se registraron


las empresas encargadas del fraccionamiento de terrenos y constructoras, así
como todo tipo de talleres, congeladoras, generadoras de energía eléctrica, la-
boratorios de toda especie, radiodifusoras, empresas que prestaban servicios
administrativos, de comisiones y representaciones. Estas constituyeron 30 es-
tablecimientos y alcanzaron 15 millones 185 mil pesos, equivalentes al 28 por
ciento.
En el área de las empresas encargadas de prestar servicios de esparcimiento
se ubicaron los cines, las de promoción de espectáculos artísticos y deportivos,
así como las que utilizaron campos deportivos y un negocio de boliche. En este
rubro se constituyeron cinco empresas cuyo monto de inversión sumó 2 mi-
llones 680 mil pesos. En el apartado de hotelería están incluidas las empresas
dedicadas al establecimiento y explotación de hoteles y moteles, de las cuales
se establecieron cinco sociedades que alcanzaron 5 millones 350 mil pesos, lo
que representa un 10 por ciento.
Finalmente, el rubro del transporte, tanto de pasajeros como de carga; en
este se contempla el transporte urbano y suburbano, así como el foráneo (tan-
to terrestre como aéreo). De este tipo se constituyeron seis empresas con un
capital invertido de 2 millones 687 mil pesos. Con el análisis de la información
anterior se demuestra el efecto multiplicador que la actividad agrícola desarro-
llada en el valle de Culiacán tuvo en la generación de empresas en servicios y
transportes, pues más del 50 por ciento de los capitales invertidos correspon-
dió a empresas directamente vinculadas con la agricultura.
maría de jesús lópez lópez 129

En cuanto a la inversión por familias o de grupos, de nueva cuenta el grupo


de los Suárez encabeza la lista como los mayores accionistas con 3 millones 810
mil pesos, empleados en mayor proporción en una empresa transportadora
de caña de azúcar y una cantidad mínima a una negociación encargada de
proporcionar a sus socios canchas de juego, albercas y campos deportivos para
esparcimiento (ver cuadro 3.19).

Cuadro 3.17. Inversión grupal en los transportes y los servicios 1948-1970

Grupo o familia Capital invertido (pesos)


Los Suárez 3 810 000
Familia Trejo Vidales 2 500 000
Familia Aguilar Flores 1 997 000
Hermanos Stringel Rodríguez 1 771 000
Familia Beltrán Castro 1 497 000
Familia Bon Bustamante 1 067 000
Familia Clouthier 962 000

Fuente: AGNES y ARPP.

La familia Trejo Vidales fue otra de las familias con una inversión impor-
tante en el ramo, con 2 millones 500 mil pesos de capital totalmente invertido
en la rama hotelera. La familia Aguilar Flores también está dentro del gru-
po de inversionistas destacados con un monto de un millón 997 mil pesos,
utilizado en una empresa dedicada a la administración y arrendamiento de
fincas urbanas. De la misma forma destacaron los hermanos Stringel Rodrí-
guez, pues todo su capital, que ascendió a la suma de un millón 771 mil pesos,
lo invirtieron en el establecimiento de empresas dedicadas a realizar trabajos
como desmontes, destronques, construcción de canales y, en general, trabajos
de ingeniería y agrícolas.
De nuevo la familia Beltrán Castro aparece como inversionista relevante
con un millón 497 mil pesos, colocados de manera íntegra en el establecimien-
to de plantas empacadoras de legumbres. Destaca asimismo la familia Bon
Bustamante con una inversión de un millón 67 mil pesos, destinada al esta-
blecimiento de tres empresas, una que prestaba el servicio de carga y pasaje en
forma aérea y dos de transporte de pasajeros en el medio urbano y suburbano
de Culiacán, estas dos últimas absorbieron la mayor parte del capital. Final-
130 empresarios, empresas y agricultura comercial...

mente, sobresale la familia Clouthier con una participación de 962 mil pesos,
mismos que se usaron para la construcción de bodegas refrigeradas con el fin
de recibir en depósito mercancías para su almacenamiento, a cambio del cobro
de cuotas por dicho servicio.
En cuanto a los empresarios que de manera individual fueron los más impor-
tantes, se encuentran aquellos cuyo capital superó el millón de pesos. A la cabeza
de la lista aparece Antonio R. Canale, con 2 millones 996 mil pesos; la totalidad
la aplicó en una empresa dedicada a la construcción, mantenimiento, desarrollo
y explotación de plantas generadoras de electricidad, siendo el socio mayorita-
rio debido a que el total de la inversión fue de tres millones de pesos. En segun-
do sitio está Luis G. Castañeda Barajas, con 2 millones 215 mil pesos, invertidos
en su totalidad en dos empresas dedicadas a la construcción de hoteles, moteles,
campos de turismo y campos de estacionamiento para tráilers.
En ambos casos fue socio mayoritario, ya que en la primera empresa consti-
tuida la inversión fue de 300 mil, de los cuales aportó 280 mil, y en la segunda
el capital fue de 2 millones de pesos, contribuyendo con un millón 935 mil pe-
sos. Miguel Ángel Suárez Quezada, quien ha sido uno de los principales inver-
sionistas en el comercio y en la industria; también en este último ramo invirtió
2 millones 210 mil pesos para la constitución de una empresa transportista de
caña de azúcar, de la cual fue socio mayoritario debido a que, de un capital de
4 millones 700 mil pesos, cooperó con 2 millones 200 mil pesos, casi el 50 por
ciento (ver cuadro 3.20).

Cuadro 3.18. Inversionistas con más de un millón


de pesos en servicios y transportes

Nombre Inversión Nombre Inversión


(pesos) (pesos)
Antonio R. Canale 2 996 000 Sergio Suárez de Villa 1 600 000
Luis G. Castañeda Barajas 2 215 000 Gustavo Stringel Rodríguez 1 472 000
Miguel Angel Suárez Quezada 2 210 000 Rosario Castro de Beltrán 1 397 000
Ricardo J. Zevada Martínez 2 000 000 Ana María Vidales viuda de 1 071 000
de Castro Trejo

Fuente: AGNES y ARPP.

Ricardo J. Zevada Martínez de Castro fue otro de los inversionistas destaca-


dos en el ramo con un capital que ascendió a los 2 millones de pesos, los cuales
maría de jesús lópez lópez 131

utilizó en una empresa relacionada con el fraccionamiento de terrenos rústicos


o urbanos para la instalación de industrias; fue el socio más importante porque
del capital social invertido, que ascendió a 2 millones 100 mil pesos, él aportó
2 millones. Sergio Suárez de Villa, Gustavo Stringel Rodríguez, Rosario Castro
de Beltrán y Ana María Vidales viuda de Trejo, destinaron sus inversiones, el
primero a una empresa transportadora de caña; el segundo a empresas que
realizaban todo tipo de trabajos agrícolas; la tercera, a una empacadora legum-
bres para exportación, y la última, a una empresa dedicada al establecimiento
de hoteles.
Otros empresarios que incursionaron en el sector de servicios y transpor-
tes, cuyos montos de inversión fluctuaron entre 500 mil a un millón de pesos
se enumeran en el cuadro 3.21. Los primeros en la lista son el matrimonio
formado por Jesús Aguilar Castilleja y Concepción Flores de Aguilar, que hi-
cieron una aportación de 999 y 998 mil pesos, respectivamente. En orden des-
cendente sigue Jesús Almada Elías Calles con 964 mil pesos, usados en una
empresa que adquirió maquinaria agrícola para prestar servicio de maquila
a los agricultores del valle de Culiacán; fue el socio con mayor aportación de
capital ya que la empresa tuvo un millón de pesos de capital y el resto de los
socios aportaron el complemento de 36 mil pesos.

Cuadro 3.19. Inversionistas con más de 500 mil


a un millón en Servicios y Transportes

Nombre Inversión Nombre Inversión


(pesos) (pesos)
Luis Aguilar Castilleja 999 000 Esteban López Terrazas 740 000
Concepción Flores de Aguilar 998 000 Joaquín Rivera López 740 000
Jesús Almada Elías Calles 964 000 Jorge Ernesto Favela Escobosa 700 000
Rodolfo Rodríguez Arnold 960 000 Fernando Elías Pesqueira 519 000

Fuente: AGNES y ARPP.

Rodolfo Rodríguez Arnold realizó una sola inversión de 960 mil pesos en
una empresa que establecía y operaba sistemas de transporte de gas licuado
de petróleo en vehículos tanque; el capital social de la negociación fue de un
millón de pesos; los 40 mil pesos los aportaron los socios restantes. Esteban
López Terrazas y Joaquín Rivera López, ambos con una aportación única de
740 mil pesos, adquirieron una empresa de aeroservicios de transporte de per-
132 empresarios, empresas y agricultura comercial...

sonas y carga; el capital social de la negociación fue de un millón quinientos


mil, los socios restantes aportaron solo 20 mil pesos.
Jorge Ernesto Favela Escobosa y su cónyuge, Alicia Buelna de Favela, in-
virtieron 900 mil pesos en una empresa encargada de realizar todo tipo de
trabajos agrícolas: desde la preparación de la tierra, siembra, cultivo, hasta la
recolección de productos; ambos fueron socios mayoritarios porque el capital
social de la sociedad alcanzó un millón de pesos; los socios restantes contribu-
yeron con 100 mil pesos. El último de la lista fue Fernando Elías Pesqueira con
una aportación única de 519 mil pesos, empleada en el establecimiento de un
empaque para verduras, legumbres y frutas, con el fin de operarlo directamen-
te o darlo en arrendamiento.49
Por lo que concierne a los cambios de capital, se encontraron registros solo
de la empresa denominada Promociones Económicas, constituida en 1969 con
un capital inicial de 500 mil pesos, la cual presentó incrementos del orden de
los cinco,50 once,51 tres52 y ocho53 millones de pesos; y se advierte gracias a los
registros que en el año 2000 estaba operando.54
De acuerdo con los pefiles de las empresas y los montos de la inversión que
sirvieron de base para su desarrollo, se observa que la mayor parte de ellas son
las que prestaron algún servicio a la actividad agrícola en expansión. En lo que
respecta a los empresarios, con excepción de unos pocos, la mayoría iniciaron
sus actividades en la agricultura y diversificaron sus capitales a otras activida-
des económicas.

3.5 Empresas ganaderas, de intermediación financiera


y mineras

En este apartado se agrupan empresas de diversas actividades como son la


ganadería, la agricultura, la apicultura, la crianza de ranas, la intermediación
financiera y la minería. El capital total invertido en estas compañías fue de 35

49
Por cuestión de espacio, en la sección de Anexos se despliega el cuadro 3.14 en el que
enlistan 87 de los nombres de 84 inversionistas cuyo monto de inversión osciló entre los 100 y
los 500 mil pesos.
50
ARPP, Inscr. 19, L. 122, SAC, Culiacán, abril 13 de 1976.
51
ARPP, Inscr. 51, L. 129, SAC, Culiacán, enero 11 de 1979.
52
ARPP, Inscr. 2, L. 133, SAC, Culiacán, abril 8 de 1980.
53
ARPP, Inscr. 166, L. 124, SAC, Culiacán, mayo 11 de 1977.
54
ARPP, Inscr. 177, L. 63, SAC, Culiacán, octubre 26 de 2000.
maría de jesús lópez lópez 133

millones 350 mil pesos, el cual equivale al 11 por ciento del total invertido, en
el periodo de estudio, en las diferentes actividades económicas. La ganadería55
fue la actividad que recibió la mayor cantidad de capital, alcanzando los 23 mi-
llones 500 mil pesos; la intermediación financiera logró 8 millones 250 mil pe-
sos, y la minería, 3 millones 600 mil pesos, tal como se refiere en el cuadro 3.23.

Cuadro 3.20. Inversiones en ganadería, intermediación


financiera y minería en Culiacán: 1948-1970

Actividad Capital (pesos) %


Ganadería* 23 500 000 66
Intermediación Financiera 8 250 000 23
Minería 3 600 000 11
Total 35 350 000 100

Fuente: AGNES y ARPP.


*Incluye ganado vacuno, porcino, avicultura, apicultura y un criadero de ranas

En regiones donde la actividad agropecuaria es intensiva, el sector ganade-


ro no es la excepción. En Sinaloa las empresas dedicadas a la explotación del
ganado vacuno y porcino fueron las más importantes, al absorber el 76 % de lo
invertido. Los negocios avícolas figuraron en segundo lugar. Ver cuadro 3.24.

Cuadro 3.21. Inversiones en ganadería, avicultura


y apicultura en Culiacán: 1948-1970

Tipo de granjas Capital (pesos)


De ganado vacuno y porcino 17 750 000
Avícolas 4 950 000
Apícolas 500 000
Criadora de ranas 500 000
Total 23 500 000

Fuente: AGNES y ARPP.

55
En este reglón, además del ganado vacuno y porcino, se incluyeron las granjas avícolas,
apícolas e incluso un criadero de ranas.
134 empresarios, empresas y agricultura comercial...

En lo referente a los montos de capital aplicados por familia o grupos, so-


bresale el de los hermanos Tamayo Müller con 10 millones de pesos usados en
una empresa productora de leche; la familia Zaidenweber invirtió 5 millones
de pesos en una granja productora de ganado porcino; el grupo de los inmi-
grantes griegos invirtió 3 millones 80 mil pesos, destacando los Canelos con
un millón 800 mil pesos destinados al establecimiento de una granja porcina.
Ver cuadro 3.25.

Cuadro 3.22. Inversión grupal en Ganadería, Intermediación


Financiera y Minería en Culiacán 1948-1970

Grupo o familia Capital invertido (pesos)


Familia Tamayo Müller 10 000 000
Familia Zaidenweber 5 000 000
Grupo de inmigrantes griegos 3 080 000

Fuente: AGNES y ARPP.

En cuanto a las inversiones realizadas de manera individual, sobresalen los


hermanos J. Mario, Raúl E., Jorge E. y Roberto Tamayo, así como Rosalina
Gastélum de Tamayo; ellos ocupan el primer lugar con una transacción de un
millón 700 mil pesos cada uno; en segundo sitio se halla Enrique Tamayo, con
un millón 500 mil pesos; le sigue en importancia Sara Cwilich de Zaidenweber,
con un millón 200 mil pesos, y finalmente los hermanos Jacobo y José Zain-
denweber, con un millón 150 mil pesos cada uno. Ver cuadro 3.26.

Cuadro 3.23. Inversionistas con más de un millón de pesos en Ganadería,


Intermediación Financiera y Minería en Culiacán 1948-1970.

Nombre Inversión Nombre Inversión


(pesos) (pesos)
Rosalina Gastélum de Tamayo 1 700 000 Enrique Tamayo Müller 1 500 000
RobertoTamayo Müller 1 700 000 Rosa Cwilich de Zaidenweber 1 200 000
Raúl EnriqueTamayo Müller 1 700 000 Jacobo Zaidenweber Cwilich 1 150 000
Jorge René Tamayo Müller 1 700 000 José Zaidenweber Cwilich 1 150 000
Jesús Mario Tamayo Müller 1 700 000

Fuente: AGNES y ARPP.


maría de jesús lópez lópez 135

Otro grupo de empresarios invirtió montos que van desde los 700 mil has-
ta el millón de pesos; por orden de importancia son: Jorge Martínez Gómez,
Héctor Rosillo, Alejandro y Constantino Canelos Rodríguez, Salvador E. Her-
nández, Héctor León Lara y Rodolfo López Montero. Ver cuadro 3.27.

Cuadro 3.24. Inversionistas con 500 mil a un millón en ganadería,


intermediación financiera y minería en Culiacán: 1948-1970

Nombre Inversión (pesos)


Jorge Martínez Rosillo 1 000 000
Constantino Canelos Rodríguez 900 000
Alejandro Canelos Rodríguez 900 000
Salvador E. Hernández 750 000
Héctor León Lara 750 000
Rodolfo López Montero 700 000

Fuente: AGNES y ARPP.

Respecto a cambios de capital, disoluciones y quiebras, se tuvieron los si-


guientes movimientos: la Unión de Crédito Agrícola e Industrial del Río Cu-
liacán, que se constituyó en 1950; siete años después el juez de distrito declaró
su estado de quiebra; en 1958 Moisés T. de la Peña, en su carácter de primer
delegado fiduciario del Banco Nacional de Crédito Agrícola, S. A., encomendó
a Manuel García y García poder especial para que se encargara de los trámites
de la liquidación de la referida unión. Más éxitos que fracasos económicos
distinguen la configuración del SPL del valle de Culiacán. La caracterización de
los sectores de la economía local, los inversionistas y sus fortunas se resumen
en el cuadro 3.28
136 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Cuadro 3.25. Actividades económicas e inversionistas


en el SPL del valle de Culiacán: 1948-1970

Actividad Inversionistas Observaciones


Agricultura Fernando Elías Pesqueira, Alicia Calles de Invirtieron 500 mil pesos o
Almada, Jorge Almada Salido, Demetrio más. No aparecen los Tamayo,
Evangelatus, Nicolás Panasópulos, César ni los Clouthier ni los Améz-
Enrique de Saracho Calderón, Félix Enrique quita. Sí aparecen los Bon
de Saracho Salmón, Fernando de Saracho Bustamante, Aristeo Canelos
Calderón, Raúl Guillemin, Samuel Bishop y otros griegos; asimismo
Braud, Constantino Petrulias, Humberto los hermanos Beltrán Castro
Campa, Lulú Mercedes Calderón de De y los Sánchez Angulo con
Saracho, Jorge Chaprales y Jorge Macris inversiones entre 100 y 490
Chaprales. mil pesos.
Comercio Tamayo Müller, Clouthier, Suárez, Beltrán Con inversiones de más de 2.5
Castro, Rosas Echavarría, Polledo Quintana, millones de pesos. Solo del
Echavarría Rojo, Cárdenas Mora, Rincón Rincón Bernal no se dedicaba
Bernal, Ávila Zamorano, Ritz Iturríos, y a la agricultura.
Canelos.
Industria Tamayo Müller, Almada Calles, Esquer Con inversiones de más de un
Lugo, Clouthier, Beltrán Castro, Suá- millón 300 mil pesos. Solo los
rez, Echavarría Rojo, León Lara López, Esquer Lugo y León Lara no
Demerutis, Díaz Castro, Canelos Rodríguez, eran agricultores.
Amézquita Urías y Bátiz Echavarría.
Transportes Suárez, Trejo Vidales, Aguilar Flores, Con inversiones mayores a
y Servicios Stringel Rodríguez, Beltrán Castro, Bon 900 mil pesos. Trejo Vidales,
Bustamante y Clouthier. Stringel Rodríguez y Aguilar
Flores no eran agricultores.
Ganadería e Tamayo Müller, un grupo reducido de inmi- Solo Zaidenweber no era
intermedia- grantes griegos y Zaidenweber (extranjero agricultor.
ción recién llegado al valle).
financiera

Fuente: AGNES y ARPP.

En resumen, la dinámica generada por la agricultura comercial en el valle


de Culiacán a partir de la creación de empresas agrícolas56 y el efecto multi-
plicador que dicha actividad tuvo en el surgimiento de numerosas empresas

Es pertinente recordar que para entender la importancia real de la agricultura comercial


56

en la economía regional, se debe considerar el análisis no solo de las empresas agrícolas formal-
mente constituidas, sino también el gran número de empresas (que cobraban vida a través de
maría de jesús lópez lópez 137

auxiliares y complementarias en las ramas de comercio, industria y servicios


se configuraron como un entorno complejo, para la época que se eligió como
periodo de estudio. Esta complejidad dio lugar a la conformación de un tejido
productivo integrado por 403 compañías, en el que predominan las pequeñas
y medianas empresas (tanto en la explotación de la agricultura como en las
demás actividades económicas), alcanzando el 64 por ciento de las empresas
creadas entre 1948 y 1970, contra el 36 por ciento de estas clasificadas como
grandes. Es de notar también que en todas las actividades económicas —con
excepción de la industria—, una proporción muy considerable corresponde a
las pequeñas y medianas empresas.
El efecto multiplicador que generó la agricultura comercial en el resto de
la economía regional, se aprecia con claridad al comprobarse que un número
significativo de las empresas creadas (arriba del 40 por ciento) eran negocios
auxiliares o complementarios de los agrícolas, tales como los agrocomercios,
las agroindustrias y los agroservicios. Además, la mayor parte de estos inver-
sionistas eran empresarios agrícolas, ya sea porque ahí iniciaron su actividad
empresarial o porque recién habían incursionado en la actividad agrícola.
Lo anterior se puede constatar en el cuadro 3.28, donde se ha agrupado a
los principales inversionistas (por familia o en forma individual) por actividad
económica. En el siguiente capítulo se analizará con mayor precisión la trayec-
toria de estas personas en el mundo de los negocios por ser actores centrales
del tejido empresarial que se formó en el sistema productivo del valle de Cu-
liacán en los años ya citados.

múltiples formas) que no se constituyeron formalmente ante notario, y en particular es impor-


tante observar el número considerable de productores agrícolas que este proceso generó.
IV. LA ACTIVIDAD EMPRESARIAL EN EL SPL DEL VALLE
DE CULIACÁN: LA AGRICULTURA COMERCIAL COMO EJE
DE ACUMULACIÓN DE CAPITAL

Presentación

El presente capítulo y el siguiente tienen la finalidad de mostrar el origen y


la trayectoria empresarial de un núcleo de familias asentadas en el valle de
Culiacán (algunos desde el siglo XIX y otros desde principios del XX), que se
dedicaron a la agricultura comercial, convirtiéndose en empresarios agrícolas
exitosos pues usaron los excedentes obtenidos en la creación de numerosas
empresas para explotar diferentes ramos productivos y de servicios. Ello dio
lugar a la formación de un denso tejido empresarial, donde los lazos econó-
micos, de parentesco y de amistad facilitaron la cooperación y la disposición
para acometer en forma conjunta la implementación de proyectos productivos
donde se requería el esfuerzo colectivo de diversos capitales, o para la confor-
mación de organizaciones gremiales que defendieran y representaran ante las
autoridades públicas al conjunto de productores agrícolas del valle. De esta
forma se estructuró el Sistema Productivo Local que se ha descrito en el capí-
tulo anterior.

4.1. El escenario previo: cambios institucionales


y los grupos empresariales

La Revolución Mexicana acentuó, en Sinaloa, las tendencias que venían perfi-


lándose en el aspecto económico desde mediados del porfiriato; es decir, pro-
pició condiciones para el surgimiento de una agricultura dinámica orientada a
la exportación, la cual se convirtió en la actividad motora del crecimiento eco-
nómico regional, desplazando así a la actividad minera. El desarrollo agrícola
impulsó, a su vez, el crecimiento de la industria y el comercio; pero este pro-
ceso se gestó y se consolidó en un espacio territorial diferente. En la economía

139
140 empresarios, empresas y agricultura comercial...

sinaloense del siglo XIX eran evidentes las interrelaciones existentes entre la
actividad minera y las actividades comerciales, industriales y agropecuarias, y
entre los valles y la costas. La dependencia de esta relación era de tal intensidad
que si la minería sufría una depresión económica, toda la economía entraba en
una decadencia general.
Al romperse este orden económico, debido a la decadencia de una acti-
vidad clave como la minería, se produjo una modificación en la estructura
económica y en la ocupación del territorio: la agricultura comercial ocupó su
lugar. Por lo que posteriormente, el auge o la baja en la actividad agrícola re-
percutían, positiva o negativamente, en el comportamiento del comercio y la
industria. Los valles y costas de la zona Centro-Norte del estado se convirtie-
ron en el escenario donde se generó ese proceso, y por ello constantemente la
población tendía a concentrarse y a buscar empleo en dicha zona.
Durante esta nueva etapa económica, los productos agrícolas más impor-
tantes, en cuanto al volumen y valor de la producción, tuvieron como destino
los mercados extranjeros (Estados Unidos, principalmente), es decir, no se di-
versificó el mercado. Así, después de la Revolución, el desarrollo regional de
Sinaloa estuvo influido por el exterior, el poder político (nacional y estatal) y la
acción directa de los grupos de poder económico, que pasaban por una etapa
de integración y recomposición (Aguilar A., 2001, 134).
En lo político-social la Revolución, en Sinaloa, significó cambios impor-
tantes. A partir de 1913-1914, una nueva clase política ascendió al poder, des-
plazando a los viejos cuadros políticos del porfiriato. La mayor parte surgió
al calor de la lucha revolucionaria, y la conformaban pequeños empresarios,
agricultores, profesionales y funcionarios públicos de bajo nivel, que por mu-
cho tiempo habían sido marginados del poder político; o sea, eran miembros
de una joven clase media, surgida de los cambios provocados por el desarrollo
capitalista impulsado en el régimen de Porfirio Díaz.
Un importante número de comerciantes y terratenientes, que hicieron su
fortuna durante los prósperos años del porfiriato, huyeron como consecuencia
de la Revolución. Algunos se llevaron sus capitales, otros abandonaron sus
propiedades o las encargaron a administradores de su entera confianza. Lo
anterior propició que los nuevos dirigentes políticos intervinieran esos nego-
cios y los explotaran para sufragar los gastos crecientes del Estado. No obstan-
te, todas esas empresas, tierras y bienes fueron devueltos a sus propietarios a
partir de 1916. Por lo tanto, la mayoría de los viejos empresarios conservaron
sus propiedades y el poder económico que la posesión de los medios de pro-
ducción les confería. Estos empresarios buscaron congraciarse con los nuevos
maría de jesús lópez lópez 141

dirigentes políticos, brindándoles facilidades para hacer negocios, lo cual les


fue aceptado con entusiasmo.
Así, durante esta etapa histórica, se gestó en Sinaloa una recomposición de
los grupos empresariales. Al nuevo espectro, constituido por viejos y nuevos
empresarios, se añadieron elementos de origen extranjero; algunos llegaron
con grandes capitales, otros con lo suficiente para subsistir; pero con ganas
de prosperar. Estadounidenses, Chinos, árabes, japoneses y griegos, llegaron
a tierras sinaloenses ocupándose preferentemente en actividades agrícolas
y comerciales, diversificándose aún más la composición de estos grupos. Su
conversión a empresarios, no obstante, apenas comenzaba (exceptuando a los
estadounidenses, de ya larga trayectoria), pues su completa integración sería
un proceso que duraría varios años más (Aguilar, 2001, 137).

4.2. La familia Tamayo y su actividad empresarial

Los orígenes de la familia Tamayo en Culiacán se remontan hasta mediados


del siglo XIX. En 1850, Juan Nepomuceno Tamayo aparecía en la lista de pro-
pietarios de comercios de la ciudad, como dueño de un próspero negocio de
mercería y ferretería. Ahí se vendían desde prendas finas de fabricación ale-
mana hasta las más toscas herramientas para la explotación de diversas activi-
dades económicas. Hacía algunos años que Juan Nepomuceno se había casado
con Gertrudis Orrantia; sin embargo, no lograban procrear hijos. Ante esta
situación, adoptaron a Severiano, un niño que había quedado huérfano a la
edad de ocho años en un pueblo cercano a la villa de Cosalá, a quien después
heredaron el mencionado negocio una vez que hubo aprendido los secretos de
la actividad comercial (Tamayo, 1981, 15-33).
Posteriormente, Severiano Tamayo Orrantia (hijo adoptivo de Juan Nepo-
muceno y Gertrudis) contrajo matrimonio en 1883 con Natalia Amador, de
cuyo matrimonio nacieron once hijos: Juan Nepomuceno, Severiano, Miguel,
Natalia, María, Jesús Lucio, Concepción, Laura, Inés, Beatriz y Guadalupe, to-
dos de apellidos Tamayo Amador. El jefe de la familia Tamayo Amador combi-
nó el comercio con la agricultura, compró un rancho a 8 kilómetros al norte de
la ciudad de Culiacán llamado Bellavista, con una superficie de 200 hectáreas,
de las cuales solo una parte se encontraba abierta al cultivo. De esta forma la
familia incursionó en la actividad agrícola. Severiano también era propietario
de un sitio de carruajes para el transporte en la ciudad, y de algunas fincas y
142 empresarios, empresas y agricultura comercial...

terrenos urbanos. Sus hijos mayores pronto se incorporaron a los negocios


comerciales de su padre.
La buena situación económica de la familia permitió que, en 1905, los her-
manos Miguel y Jesús Lucio fueran enviados por su padre a San Francisco, Ca-
lifornia, a estudiar la carrera de Tenedor de Libros. Sin concluir su formación,
regresaron a su lugar de origen para ser enviados a Ciudad Juárez a estudiar la
carrera de agricultura. Desde muy joven Jesús Lucio mostró preferencia por el
campo, decidió probar suerte en la actividad agrícola y con el permiso de su
padre se hizo cargo del rancho Bellavista, en 1914.

4.2.1. Jesús Lucio Tamayo Amador y su participación en la agricultura

Jesús Lucio, quien había nacido en 1891 en la ciudad de Culiacán, se casó, en


1918, con Jesusita Müller Tirado, a la edad de 27 años. De este matrimonio na-
cieron siete hijos: José Ricardo, Jesús Mario, María Luisa, Raúl Enrique, Jorge
René, Roberto y Enrique Tamayo Müller (ver árbol familiar de los Tamayo
Müller, cuadro 4.1). Jesús Lucio y Jesusita vivieron en Bellavista por más de 10
años, en los cuales la tarea fundamental fue mantener a la numerosa familia
y pagar la hipoteca del rancho.1 Como consecuencia del movimiento revolu-
cionario, la familia prácticamente perdió todos sus bienes, y los que conservó,
fueron hipotecados.
En la lucha por poseer de nuevo la tierra, combinaron la agricultura y la
ganadería, complementando sus ingresos con la venta de leña, carbón, maíz,
leche, asaderas, frijol, conservas y maíz molido; sin embargo, no lograron pa-
gar la hipoteca. En 1934 se decidió entregar el rancho, y con la venta del ga-
nado rentó a la señora Fanny Flores de Gaxiola un terreno de 100 hectáreas
denominado El Parral, cercano a El Vergel, donde sembró garbanzo. También
en el campo Nochebuena, cercano a Altata, sembró 100 hectáreas de tomate
(Tamayo, 1981, 56-67).

El rancho se hipotecó con Manuel Clouthier, para solventar los gastos del exilio impuesto
1

por los revolucionarios a don Severiano y su hijo Juan. Era usual en la época conseguir dinero o
adquirir bienes muebles o inmuebles a través de préstamos hipotecarios a plazos. El interés po-
dría ser mensual o anual, y la forma de pago se estipulaba en un contrato que se firmaba ante un
notario, en el cual quedaba en prenda o garantía el bien; si no se liquidaba el adeudo, se renovaba
el contrato al término del plazo acordado con los intereses ordinarios y moratorios acumulados;
en caso de no ser así, el prestamista se apropiaba del bien hipotecado.
maría de jesús lópez lópez 143

Cuadro 4.1. Árbol de la familia Tamayo Müller

Hijos Cónyuges
José Ricardo T. M. Rosalina Gastélum Angulo (se casan en 1946)
Jesús Lucio Jesús Mario T. M. Honoria Zazueta (se casan en 1945)
Tamayo Amador María Luisa T. M. Héctor Peña Batiz
y Jesusita Müller
Tirado se casan Raúl Enrique T. M. Magdalena de la Cuesta (se casan en 1952)
en 1918 Jorge René T. M. Teresita de Doig Alvear (se casan en 1952)
Roberto T. M. Guadalupe Alvarado (se casan en 1956)
Enrique T. M. Cecilia Rodríguez (se casan en 1955)

En Bachimeto empezó una nueva época para la familia Tamayo Müller.


Después de 1938, se inició su despegue económico que coincidió con un pe-
riodo de alza del precio del tomate en el mercado estadounidense. Los Tamayo
exportaban el producto al vecino país del norte con la etiqueta Nochebuena.2
También sembraron chile pasilla, el cual vendían en la ciudad de México junto
con las hortalizas que no reunían los requisitos de exportación.
La clave del éxito había sido ubicarse en tierras de riego y explotar culti-
vos de alta rentabilidad. En ese mismo año Jesús Lucio cultivó 20 hectáreas
de papa, cuyas ganancias —7 mil pesos— invirtió en la compra de su primer
camión para el transporte de los productos agrícolas. En 1939, sembró nueva-
mente tomate y chile, lo que le obligó a rentar más tierras en la comunidad de
San Pedro. También compró varios terrenos que puso a nombre de sus hijos
con la idea de facilitar sus inicios como productores. Así, adquirió el predio de
El Gato, ubicado en Campo Gobierno; el predio Nochebuena, el predio Tres
Hermanos, en Aguapepito; y otros. También rentó diferentes terrenos como
los de San Pedro y de El Realito (Cartón, 1990, 87).
No obstante, los mejores años para los negocios de la familia Tamayo Mü-
ller estaban por venir. La Segunda Guerra Mundial significó una oportunidad
extraordinaria para los agricultores exportadores de Sinaloa. Las crecientes
ganancias obtenidas por Jesús Lucio Tamayo en sus negocios agrícolas, le per-
mitieron enviar a sus hijos a estudiar fuera del estado de Sinaloa y participar en
la creación de otras empresas, al lado de importantes empresarios de Culiacán.

2
De 1938 a 1940, el tomate alcanzó un precio de $3.50 dólares la caja, y el chile a $7 dólares
la jaba.
144 empresarios, empresas y agricultura comercial...

En 1938, los dos hijos mayores, Ricardo y Mario, se trasladaron a la ciudad


de México, Ricardo ingresó a la Escuela de Química del Instituto Nacional
Politécnico donde obtuvo el título de Químico Bacteriólogo; y Mario, a la Fa-
cultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, pero no
concluyó sus estudios por motivo de una enfermedad ocular, y por esta razón
fue el primero de los hermanos Tamayo Müller en incorporarse a los negocios
agrícolas emprendidos por su padre.
El resto de los hijos de Jesús Lucio también realizaron estudios universita-
rios. Raúl inició en la misma ciudad de México la carrera de contador público,
aunque no la concluyó; ya casado se incorporó, en 1952, a los negocios de su
familia. Por su parte, Jorge estudió la carrera de contador privado en la UNAM;
y los hijos menores de Jesús Lucio, Roberto y Enrique, estudiaron en Los Án-
geles, California. Roberto, una carrera técnica en The Nacional School, y Enri-
que, Comercio y Administración. Ellos también se integraron a la actividad de
su padre y sus hermanos en la década de los cincuenta del siglo XX (Tamayo,
1981, 73-77).
La preparación académica también se combinó con los matrimonios
coadyuvando a estrechar lazos con otras familias prominentes. En 1946, José
Ricardo contrajo matrimonio con Rosalina Gastélum; Raúl se casó en la ciu-
dad de México, en 1952, con Magdalena de la Cuesta. En ese mismo año Jorge
contrajo matrimonio con Teresita de Doig Alvear. En 1955, Enrique se unió en
matrimonio con Cecilia Rodríguez, y Roberto con Guadalupe Alvarado, en
1956.
Como ya se mencionó, la familia Tamayo también participó en la creación
de diversas empresas que abarcaban diferentes actividades económicas. El 24
de julio de 1944 se constituyó, en la ciudad de Culiacán, la Unión de Crédi-
to Agrícola e Industrial de Sinaloa, con un capital social de 1 millón 500 mil
pesos, dividido en 15 mil acciones con valor nominal de 100 pesos cada una.
El objeto de la Unión era proporcionar créditos oportunos y otros servicios
relacionados con sus empresas a sus asociados. Jesús Lucio Tamavo adquirió
50 acciones con un valor de 5 mil pesos y formó parte del primer consejo de
administración, como consejero propietario, al lado de Francisco Echavarría,
el ingeniero Manuel Rivas, Arturo R. Murillo, Manuel Clouthier, Francisco S.
Ritz y José de Jesús Hernández.
Los accionistas mayoritarios de esta organización de crédito eran impor-
tantes empresarios agrícolas de la entidad y especialmente del Valle de Cu-
liacán. Entre ellos figuraban: Santiago Wilson, Emigdio M. Trejo, Rodolfo G.
Ramos, Arturo R. Murillo, Patricio McConegly, Ramón Gastélum, Ignacio
maría de jesús lópez lópez 145

Gastélum, José Gallardo, Jorge Almada Salido, Francisco Echavarría y Manuel


Clouthier, entre otros.3
En 1946, Jesús Lucio, sus hijos José Ricardo y Jesús Mario, constituyeron
un negocio denominado Productos de Sinaloa, S. A de C. V., en sociedad con
Rafael Bátiz Paredes y Rafael Bátiz Echavarría, con un capital social de 150 mil
pesos. Este negocio tuvo como domicilio la ciudad de Culiacán, una duración
de 10 años y el objeto de compraventa fue el empaque, transporte y distribu-
ción de toda clase de productos alimenticios, en estado natural, semielabora-
dos o elaborados. Fueron nombrados gerentes de la empresa, con las mismas
atribuciones, Rafael Bátiz Echavarría, químico industrial, y J. Ricardo Tamayo
Müller, químico bacteriológico y parasitólogo.4
En ese mismo año se fundó Deportes Culiacán, S. A., con un capital social
de 50 mil pesos; don Jesús Lucio Tamayo y Jesús Mario Tamayo Müller fueron
socios fundadores junto con Luis Guillermo Echavarría, Alfonso J. Zaragoza,
Lucano E. Orrantia, Adolfo Augusto Clouthier, Héctor y Enrique Peña Bátiz,
y otros (Aguilar A., 2001, 305). El capital social estaba representado por 50
acciones con valor nominal de mil pesos cada una. El objeto de la sociedad era
fomentar la afición por los deportes, principalmente por el beisbol, y sostener
y financiar un club o novena.
Dos años después, en septiembre de 1948, los Tamayo aparecen como so-
cios fundadores del Banco Agrícola Sinaloense, constituido en la ciudad de
Culiacán con un capital social de 3 millones de pesos, divididos en 30 mil ac-
ciones con valor nominal de 100 pesos cada una. Jesús Lucio adquirió 250 ac-
ciones y su hijo Mario, 100. Otras 61 personas más, agricultores y comerciantes
del centro y norte de la entidad, participaron en la creación de esta institución
bancaria.
El banco se propuso entre sus objetivos financiar, manejar y distribuir, se-
gún fuera el caso, la producción agrícola regional. El manejo y la distribu-
ción de la misma podrían hacerse para mercados de exportación o nacionales.
También se planteó fomentar la industria derivada de la agricultura, la colo-
nización de tierras y las obras de pequeña irrigación. El primer consejo de
administración quedó formado por Francisco Echavarría, Manuel Clouthier
Jr., el general Juan José Ríos, Rafael Bátiz Paredes, Francisco S. Ritz, Benito An-

3
AGNES, Culiacán, licenciado Francisco Verdugo Fálquez, 24 de julio de 1994.
4
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, 17 de septiembre de 1946. En noviembre
de 1947 se incrementó el capital social en 90 mil pesos más, que fueron suscritos por Jesús L.
Tamayo (45 mil pesos), el ingeniero Rafael Bátiz Paredes (40 mil pesos) y Rafael Bátiz Echavarría
(5 mil pesos).
146 empresarios, empresas y agricultura comercial...

chondo, Napoleón Ramos Salido, Emilio Gastélum, Isidro Escobosa y Gilberto


Zazueta (Aguilar A., 2001, 198).5
Posteriormente, el 3 de enero de 1951, el general Juan José Ríos, Francisco
Campaña, Cándido Avilés, Manuel Clouthier H., Manuel J. Clouthier, Adol-
fo Augusto Clouthier, Jesús Lucio Tamayo, Antonio Amézquita, el ingeniero
Manuel Rivas, y otros empresarios de Culiacán, establecieron la sociedad de-
nominada Industrias de Agricultores, S. A. de C. V., con un capital social de
600 mil pesos, dividido en 600 acciones con valor nominal de 1 mil pesos cada
una. El objeto de la compañía era explotar plantas despepitadoras de algodón,
plantas refrigeradoras, molinos de arroz y de aceite, manufacturar, importar y
exportar mercancías y productos de cualquier clase. Jesús Lucio adquirió cinco
acciones con valor de cinco mil pesos.
De acuerdo con la cláusula 16 de la escritura constitutiva de esta compañía,
para ser accionista de la misma se tenía que cubrir con los siguientes requi-
sitos: a) ser socio de la Unión de Crédito Agrícola e Industrial de Sinaloa y
b) ser propietario de tierras de riego en el estado de Sinaloa. Si por alguna
circunstancia alguno de los accionistas dejase de llenar los requisitos que ante-
ceden, se consideraría automáticamente excluido de la empresa y se procede-
ría a buscar comprador de sus acciones. Jesús Lucio Tamayo formó parte del
primer consejo de administración como consejero suplente, al lado de Anto-
nio Amézquita, Manuel Clouthier hijo, Juan José Ríos, J. Enrique Rodarte T.,
Rafael Bátiz Paredes, Manuel J. Clouthier, Rodrigo S. Rochín, Francisco S. Ritz,
entre otros.6 Hasta estos momentos Jesús Lucio era el que dirigía los negocios
de la familia y solo se habían incorporado a ellos los dos hermanos mayores,
Ricardo y Mario.

4.2.2. La incorporación de los hermanos Tamayo Müller


a las actividades empresariales

Ya para esos años, los hijos mayores de Jesús Lucio y Jesusita habían crecido y
laboraban unidos con su padre, buscando el beneficio familiar. El propio Mario
Tamayo Müller cuenta su experiencia al iniciarse como empresario agrícola:

5
Entre los principales accionistas estaban Napoleón Ramos Salido, Manuel Clouthier H.,
José Gallardo, Benito Anchondo, Estanislao Gallardo, J. Guadalupe Carrillo, Francisco S. Ritz,
Juan José Ríos, Francisco Echavarría, Emilio Gastélum, Isidro Escobosa, Raúl Bátiz Echavarría,
Atilano Bon Bustamante, Benjamín Bon Bustamante, entre otros.
6
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, 3 de enero de 1951.
maría de jesús lópez lópez 147

comencé como empleado de mi padre y después fue dándome participación de las


utilidades que obtenía; luego fueron llegando mis hermanos uno a uno. A medida
que iban llegando, nos repartíamos el trabajo. Al comenzar a trabajar tenían que
pagar el noviciado y es lógico que se desesperaran al principio. Por eso yo también
estoy de acuerdo en que nos empezamos a juntar porque cada uno se fue inclinan-
do hacia el trabajo agrícola, donde a la vuelta de 6 meses se pueden ver los resulta-
dos de una cosecha (Tamayo, 1981, 82).

Los hermanos Tamayo Müller se iniciaron como empresarios agrícolas tra-


bajando bajo las órdenes de su padre y en las tierras que este había adquirido;
conforme obtuvieron ganancias, las invirtieron en la compra de sus propias
tierras y maquinaria, y aunque continuaron laborando en los negocios de su
padre, se incorporaron como accionistas en otras empresas. Por ejemplo, en
la fundación de Industrias de Agricultores solo había participado Jesús Lucio
Tamayo, pero hacia 1955, cuatro años después de fundada, ya aparecían como
accionistas también sus tres hijos mayores.
En asamblea general extraordinaria de accionistas de la citada compañía,
celebrada el 7 de marzo de 1955, se acordó incrementar el capital social hasta
llegar a los 10 millones de pesos; para esa fecha, ya contaba con un capital
social de 4 millones, por lo que se infiere que de los 600 mil pesos iniciales se
había aumentado sucesivamente hasta llegar a esa cantidad en 1955. En este
nuevo aumento aparecen como accionistas los siguientes miembros de la fa-
milia Tamayo: Jesús Lucio con 24 acciones, o sea, 24 mil pesos; su hijo Ricardo,
con 113 acciones, es decir, 113 mil pesos; Mario poseía 44 acciones equivalentes
a 44 mil pesos, y su hermano Jorge, 102 acciones, o sea, 102 mil pesos.7
Hacia 1956 todos los hermanos Tamayo Müller, con excepción de María
Luisa, se encontraban de lleno ocupados en las empresas agrícolas. Comenta
Mario:

Cuando llegaron los primeros, nos repartimos el trabajo que había en las tierras
de mi padre, funcionando como sus empleados; luego fuimos trabajando en lo
nuestro también. Cuando llegaron los demás, el grupo creció y ampliamos nuestras
actividades: partiendo de la agricultura, nos diversificamos al comercio y a la pe-
queña industria. En cada una ellas está uno de nosotros. De no haber estado juntos,
quizá no hubiera sido posible crecer así (Tamayo, 1981, 84).

7
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, 30 de noviembre de 1955.
148 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Fue entonces cuando Jesús Lucio Tamayo decidió retirarse, después de en-
cabezar por años los negocios agrícolas de la familia. «Me retiré después de
haber trabajado durante 44 años duramente, ya había formado a mis hijos:
ellos ya estaban bien encaminados. Quería dedicarme a otra actividad que no
tuviera tantos riesgos como los tiene la agricultura. Por eso me dediqué a cons-
truir edificios y casas para rentar» (Tamayo, 1981, 84).
Después del retiro de Jesús Lucio, su hijo Mario pasó a ocupar su lugar en la
dirección de las empresas agrícolas y empezó a surgir la idea de integrarlas en
una sola unidad. En 1957, Jesús Lucio heredó a sus hijos una base importante
para continuar con la actividad agrícola. Esta consistió en las tierras que poseía
y en la garantía del prestigio de su firma en las instituciones bancarias. Los
años de penurias que vivieron en el rancho Bellavista habían quedado atrás.
Ahora la familia Tamayo Müller figuraba entre los empresarios agrícolas más
exitosos del Valle de Culiacán y su participación en la creación de otras empre-
sas se ampliaba constantemente. En 1956, con base en la relación de usuarios
del Distrito de Riego de Culiacán, la familia era propietaria de una superficie
de 990 hectáreas de riego. Ver cuadro 4.2.

Cuadro 4.2. Propiedades bajo riego de la familia Tamayo


en el valle de Culiacán en 1956

José Ricardo Tamayo Müller 100 hectáreas Honoria Zazueta de Tamayo 100 hectáreas
Jesús Mario Tamayo Müller 72 hectáreas Margarita Tamayo Zazueta 100 hectáreas
Miguel Tamayo 95 hectáreas Norma Patricia Tamayo 100 hectáreas
Zazueta
Roberto Tamayo Müller 45 hectáreas Raúl Enrique Tamayo Müller 49 hectáreas
Jesús Müller de Tamayo 25 hectáreas Enrique Tamayo Müller 32 hectáreas
Jorge René Tamayo Müller 90 hectáreas Jesús Raúl Tamayo 52 hectáreas
Jesús L. Tamayo 85 hectáreas Total 990 hectáreas
José Mario Tamayo Zazueta 75 hectáreas

Fuente: (Millán, 1957, 318).

Pero además, a través de la generalizada práctica del arrendamiento de tie-


rras en la región, los grandes empresarios agrícolas podían acceder a mayores
proporciones de tierra, y los Tamayo no se quedaron al margen de esta acti-
vidad. Por ejemplo, el 2 de septiembre de 1955, Manuel A. Aranzubia dio en
maría de jesús lópez lópez 149

arrendamiento a Raúl Tamayo Müller 24 hectáreas ubicadas en el predio de


Bachimeto, por un periodo de tres años en la cantidad de 9 mil pesos.8 Al si-
guiente año, Heriberto San Vidaño dio en arrendamiento a J. Ricardo Tamayo
Müller 80 hectáreas ubicadas en el predio Caimanero, Sataya, por el término
de un año en la cantidad de 28 mil 900 pesos. En el mismo contrato, Grego-
rio San Vidaño dio en arrendamiento a J. Ricardo 58 hectáreas ubicadas en el
mismo lugar, en la cantidad de 22 mil 100 pesos y también por el término de
un año.9
Con los beneficios obtenidos en la agricultura comercial, los Tamayo Mü-
ller adquirieron más tierras y propiedades urbanas, y para evitar problemas
con las autoridades agrarias al concentrar grandes extensiones de tierra, las
escrituraban a nombre de sus esposas y sus hijos. Por ejemplo, el 5 de agosto de
1955, el menor Raúl E. Tamayo de la Cuesta, representado por sus padres (Raúl
Enrique Tamayo y Magdalena de La Cuesta) compró dos terrenos con super-
ficie de 50 hectáreas cada uno en el predio de Bataoto, Sataya, en la cantidad
de 70 mil pesos.10
En el cuadro 4.3 se enumeran las compraventas de fincas y lotes urbanos
llevadas a cabo por la familia Tamayo durante el periodo de estudio. Partici-
paron en 14 operaciones de este tipo. En 13 casos como compradores y solo en
uno como vendedores. Todas las propiedades se localizaban en el centro de
la ciudad o en las zonas residenciales del momento, tales como las colonias
Guadalupe y la Chapultepec. Por este concepto invirtieron 1 millón 938 mil
420 pesos en los años que van de 1951 a 1966. Es muy probable, entonces, que
sus transacciones en bienes inmuebles urbanos fueran en realidad mucho ma-
yores.

8
AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 2 de septiembre de 1955.
9
Ibid., 9 de julio de 1956.
10
AGNES, Culiacán, licenciado Enrique Rodarte T., 5 de agosto de 1955. También el 30 de
junio de 1956, María Guadalupe Alvarado de Tamayo otorgó poder especial a favor de J. Ricardo
Tamayo Müller para que realizara la compra de un lote de tierra de 100 hectáreas, ubicado en
el predio de Bataoto, Sataya, y dos días después, el 2 de julio de 1956, Carlos Gustavo Monca-
yo Torres vendió a María Guadalupe Alvarado de Tamayo el citado terreno en la cantidad de
$ 90 000.00 estuvo representada en dicho acto por J. Ricardo Tamayo Müller.
150 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Cuadro 4.3. Compraventas de fincas y terrenos urbanos hechas


por la familia Tamayo en Culiacán 1948-1970

Comprador Vendedor Propiedad Precio ($) Fecha


Jorge René Tamayo Alberto Dávila Finca urbana y frac- 34 500 15/5/1951
Müller Valencia ción de terreno en la
Col. Chapultepec
J. I. Mario Tamayo Urbanizaciones 2 lotes con superfi- 44 248 12/6/1953
Müller de Occidente cie de 1,106 m2, en
la Col. Chapultepec
J. Mario Tamayo Müller Urbanizaciones 1 lote de 523m¿, en la 20 928 2/7/1953
de Occidente Col Chapultepec
Óscar Torre Jesús Müller de Finca urbana en 292 500 19/1/1952
Tamayo Culiacán
Jorge, Mario, Roberto, Ing. Manuel Ri- Finca urbana en 1 000 000 14/7/1958
Ricardo, Enrique y vas y María Luisa Culiacán
Raúl Tamayo Müller González
Roberto Tamayo Urbanizaciones Lote de 1,256 m2 en 50 295 24/10/1958
Müller de Occidente la Col. Chapultepec
J. Mario Tamayo Müller Fraccionadora Terreno ubicado en 18 000 19/10/1959
del Pacífico la Col. Chapultepec
J. Mario Tamayo Müller Fraccionadora Terreno ubicado en 47 070 19/10/1959
del Pacífico la Col. Chapultepec
J. Mario Tamayo Müller Urbanizaciones 1 lote en la Col. 18 164 20/10/1959
de Occidente Guadalupe
Jorge, Mario, Roberto, Beatriz Rojo de Finca urbana en 81 215 20/4/1960
Ricardo, Enrique y Medina Culiacán
Raúl Tamayo Müller
J. Mario Tamayo Müller José Alfonso Lote de 600m2 en la 9000 29/2/1959
Castro Parra Col. Chapultepec
J. Mario Tamayo Mü- Mercedes Monge Varios lotes de 132 500 26/4/1966
ller, Rosalina Gastélum de Murillo terreno que consti-
viuda de Tamayo, Raúl, tuyen una unidad
Roberto, Jorge y Enri- topográfica en la
que Tamayo Müller ciudad de Culiacán
J. Mario Tamayo Mü- Nicolás Moreno Finca urbana en 100 000 2/5/19 66
ller, Rosalina Gastélum Valenzuela Culiacán
viuda de Tamayo, Raúl,
Roberto, Jorge y Enri-
que Tamayo Müller
maría de jesús lópez lópez 151

Continuación...
Comprador Vendedor Propiedad Precio ($) Fecha
J. Mario Tamayo Mü- María Guadalupe Finca urbana en 90 000 2/5/1966
ller, Rosalina Gastélum Law Zazueta Culiacán
viuda de Tamayo, Raúl,
Roberto, Jorge y Enri-
que Tamayo Müller

Fuente: AGNES.

La idea de formar la sociedad Tamayo Hermanos fue una respuesta a la


creciente actividad empresarial de los Tamayo Müller, y para evitar la posible
dispersión de la fortuna familiar que se incrementaba con rapidez. Ante el

retiro de mi padre —explica Mario— se vendieron los terrenos de la costa y per-


mutamos El Gato con los Suárez, para adquirir el campo Santa Cecilia y establecer
la unidad. Juntamos los terrenos y luego hicimos la repartición de bienes en par-
tes iguales. Los hermanos le compramos su parte correspondiente a mi hermana
María Luisa. Además, a los que ya teníamos tiempo trabajando con don Jesús, nos
tocó una parte proporcional a nuestro trabajo. Decidimos unirnos y formar Tama-
yo Hermanos. No tenía caso que cada uno cultivara por su lado, en cambio, unidos
utilizábamos la misma maquinaria y nos beneficiábamos de la misma organización
(Tamayo, 1981, 84).

Aunque estas declaraciones las hace un integrante de la familia Tamayo, no


ha sido posible localizar el acta constitutiva de Tamayo Hermanos. Quizá se
hizo informalmente y no fue registrada ante notario.
Los hijos de Jesús Lucio,

en vez de instalarse individualmente, decidieron trabajar juntos para crear una


gran empresa capitalista. Se agruparon todas las tierras en un mismo lugar para
obtener una unidad compacta, en donde se edificó el empaque. Finalmente, se
creó la sociedad Tamayo Hermanos que agrupaba el conjunto de actividades agrí-
colas, agroindustriales y comerciales de la familia. Las actividades de la familia
se diversificaron hacia el comercio de maquinaria agrícola, insumos y automotriz
principalmente y hacia la banca, hasta crear un consorcio familiar de importancia
en el estado (Cartón, 1990, 87).
152 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Además, en forma individual, los hermanos Tamayo tuvieron participación


en la creación de diversas empresas, lo que, finalmente, ampliaba sus relacio-
nes económicas con otros empresarios de la región y diversificaba su actividad
empresarial. Por ejemplo, el 20 de marzo de 1957, Ricardo Tamayo Müller par-
ticipó como accionista fundador de la empresa denominada Productores Si-
naloenses de Semillas para Siembras, A. C., con domicilio legal en la ciudad de
Culiacán y cuyo objeto era producir semillas para siembras y otros elementos
o formas de reproducción vegetal.
También se planteó representar a los productores de semillas ante la Secre-
taría de Agricultura y Ganadería y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
y, en general,

ante toda clase de autoridades para la obtención de facilidades en la importación


de semillas de calidad para sus asociados; para la venta de sus productos; realizar
esfuerzos para la obtención de créditos amplios y económicos que permitan a los
agricultores asociados realizar sus siembras y pignorar sus productos en las mejo-
res condiciones posibles. El capital social fue de 200 mil pesos, representado por
200 certificados de aportación con valor de 1 mil pesos por certificado. Cada uno
de los suscriptores pagó 24 certificados.11

Ricardo Tamayo formó parte del primer consejo de administración al lado


del ingeniero Manuel Rivas, Atilano Bon Bustamante, Antonio Amézquita,
Gonzalo Raúl Ávila, Daniel Cárdenas Izábal, Manuel J. Clouthier, Constantino
Haza, Estanislao Gallardo, Alfredo Careaga y Roberto Angulo.
La vocación profesional que tenía cada uno de los hermanos Tamayo Müller
no fue abandonada del todo. Todos ellos tuvieron la oportunidad de dedicarse
a algo por lo que sentían inclinación, aun dentro del grupo. Había «vocaciones
distintas y afortunadamente eran seis personas dedicadas a la misma empresa.
Ello permitió que cada uno se responsabilizara de un área distinta, a medida
que Tamayo Hermanos iba creciendo, o viceversa: creció porque podía dispo-
nerse de una persona que se responsabilizara de cada área» (Tamayo, 1981, 83).

AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 20 de marzo de 1957. Otros socios
11

fueron: Eduardo de la Vega, Atilano Bon Bustamante, Alfredo Careaga, Daniel Cárdenas Iza-
bal, Manuel J. Clouthier, Gonzalo Raúl Ávila, Francisco S. Ritz, Roberto Angulo, Manuel Rivas,
Antonio Amézquita, Armando G. Pablos, J. Ernesto Urtusuástegui, Estanislao Gallardo, Jorge
Almada Salido, el ingeniero J. Ernesto Ortegón, el ingeniero Constantino Haza y Alejandro
Redo, entre otros.
maría de jesús lópez lópez 153

En 1958, los Tamayo dieron un paso importante en la consolidación de la


empresa familiar al adquirir Rivas Automotriz, S.  A., negocio que desde su
fundación, en 1948, había pertenecido a la familia Rivas. En asamblea general
de accionistas, de fecha 1 de julio de 1958, renunciaron a los cargos que osten-
taban, como presidente y director general el ingeniero Manuel Rivas, como
secretario Manuel Rivas Jr., como tesorera María Luisa González de Rivas,
como vocales Benjamín Rivas González y Gregorio Triana, así como a los de
comisario propietario, J. Enrique Rodarte, y de comisario suplente, José Li-
chter Salido.
En dicha asamblea se nombró al nuevo consejo de administración, el cual
quedó integrado por los hermanos Mario, Ricardo, Raúl, Jorge, Roberto y En-
rique Tamayo Müller, así como por J. Enrique Rodarte T., Rubén H. Acedo
y Guillermo Vidales. El cargo de presidente del consejo recayó en Mario, y
como director general fue designado su hermano Raúl. El capital social de
Rivas Automotriz ascendía a la cantidad de 6 millones de pesos, dividido en
6 mil acciones con valor nominal de mil pesos cada una, de las cuales estaban
suscritas y pagadas 4 mil acciones por los hermanos Tamayo Müller.12 Es decir,
para la adquisición de esta empresa los Tamayo hicieron una inversión de 4
millones de pesos.
Al respecto, Mario Tamayo Müller comenta:

cuando vino Enrique, quedó prácticamente como jefe de empaque y planeador, a


estas alturas teniendo todo bien organizado, nuestras familias crecían y había nece-
sidad de diversificarnos. Por lo tanto, se adquirió Rivas Automotriz, donde se aco-
modaron Enrique y Raúl, después se adquirió Maquinaria del Humaya. Estábamos
en el campo Jorge, Roberto y yo, pero como Roberto había estudiado mecánica y
sobre máquinas en Estados Unidos, pues él se fue al frente de esta última empresa
(Tamayo, 1981, 85).

Entre las empresas donde gran parte del capital social, o su totalidad, con
que fueron constituidas fue aportado por la familia Tamayo, se encuentran:
Autos de Sinaloa, S.  A., fundada en Culiacán el 8 de abril de 1960, con un
capital social de 2 millones de pesos, dividido en 4 mil acciones al portador

12
AGNES, Culiacán, licenciado Enrique Ibarra, 3 de julio de 1958. Rivas Automotriz, S. A.,fue
constituida en Culiacán el 27 de mayo de 1948, por el ingeniero Manuel Rivas, Manuel F. Contre-
ras, Eladio Rivas Quintero, Fernando A. Mendoza y Manuel Rivas hijo, con un capital social de 1
millón de pesos, dividido en mil acciones con valor nominal de mil pesos cada una. El ingeniero
Manuel Rivas era propietario de 996 acciones.
154 empresarios, empresas y agricultura comercial...

con valor de 500 pesos cada una. Los accionistas fueron: Ricardo, Mario, Raúl,
Jorge, Roberto y Enrique Tamayo Müller. Ellos mismos integraron el consejo
de administración, bajo la presidencia de Mario y como director general fue
designado su hermano Raúl.
El objeto de la sociedad era la compraventa de autos, camiones, maquina-
ria, refacciones, etcétera. Su duración se fijó en treinta años.13 Otra empresa,
muy relacionada con la anterior, fue Distribuidora General Popo de Culiacán,
S. A., establecida el 3 de agosto de 1963 con un capital social de 500 mil pesos,
dividido en 500 acciones de mil pesos cada una. La duración de la sociedad se
fijó en 25 años y su objeto era la compraventa de llantas, cámaras, acumulado-
res, etcétera. Fueron suscritas y pagadas 200 acciones por los hermanos Mario,
Ricardo, Raúl, Jorge, Roberto y Enrique. Raúl fue nombrado director general y
su hermano Mario presidente del primer consejo de administración.14
El 17 de enero de 1964 invirtieron en otro negocio familiar de grandes di-
mensiones, al constituir la sociedad denominada Rancho Santa Cecilia, S. A,
cuyo objeto era la compraventa y cría de ganado para producción de leche y
carne, la pasteurización, refrigeración y envase de leche y sus derivados; con
domicilio legal en la ciudad de Culiacán, una duración de 50 años y un capital
social de 4 millones de pesos, representada por 4 mil acciones al portador con
valor nominal de mil pesos cada una.
Las acciones fueron suscritas y pagadas como sigue: Jesús Lucio Tamayo
(445 acciones), sus hijos Ricardo (445), Mario (445), Raúl (445), Jorge (444),
Roberto (444), Enrique (444), y Enrique Coppel Tamayo (444) y Héctor Peña
Bátiz (444). Todos ellos integraron el primer consejo de administración, bajo
la presidencia de Ricardo Tamayo Müller. Como gerente fue designado su her-
mano Roberto, y como director general, Mario. Los últimos accionistas tam-
bién eran parte de la familia, pues Enrique Coppel Tamayo era sobrino de
Jesús Lucio, y Héctor Peña Bátiz era su yerno, pues estaba casado con su hija
María Luisa.15
Cuando los negocios emprendidos por la familia iban mejor, se ampliaban
y consolidaban, la tragedia tocó a sus puertas. El 28 de enero de 1964, J. Ri-
cardo Tamayo Müller, el hermano mayor de la familia, murió en un accidente

AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 8 de abril de 1960. Del capital social
13

inicial solo fue suscrito y pagado la cantidad de 500 mil pesos, o sea, mil acciones como sigue:
Ricardo (175 acciones), Mario (175), Raúl (175), Jorge (175), y Enrique (125).
14
Ibid., 3 de agosto de 1963. Las acciones fueron suscritas como sigue: Ricardo (34), Mario
(34), Raúl (34), Jorge (34), Roberto (32) y Enrique (32).
15
AGNES, Culiacán, licenciado Salvador de Gortari, 17 de enero de 1964.
maría de jesús lópez lópez 155

carretero cerca de la ciudad de México, a donde había ido con el propósito


de adquirir más equipo y vacas finas de ordeña para el Rancho Santa Cecilia
(Caades, 1987, 212).16 No obstante, la sociedad Tamayo Hermanos siguió su
marcha; las propiedades y representaciones accionarias que J. Ricardo tenía a
su nombre, fueron adjudicadas a sus herederos, pero estos no las sustrajeron
de la sociedad. Su esposa, Rosalina Gastélum, pasó a ocupar el lugar que aquel
había dejado. Ello se puede constatar al revisar la creación de empresas por los
Tamayo Müller después de 1964, donde invariablemente aparece como accio-
nista Rosalina Gastélum al lado de sus cuñados.17
Distribuidora General Popo del Valle del Fuerte, S. A., y Autodiesel S. A.,
fueron otros negocios establecidos íntegramente con capital de la familia Ta-
mayo Müller. También en forma individual tuvieron participación en la crea-
ción de la Unión de Crédito Agrícola e Industrial Legumbrera, fundada en
1958; Pasteurizadora de Culiacán, S.  A., constituida en 1959; Bol Culiacán,
S. A., creada en 1964; Inversionistas Unidos, S. A, establecida en 1954; y Coun-
try Club de Culiacán, S. A. de C. V., que nació el año de 1966. El prestigio que
los hermanos Tamayo Müller habían adquirido como empresarios exitosos,
los llevó a participar en los consejos directivos de algunas empresas, aunque
no figuraran como accionistas de las mismas. Por ejemplo, para el año de 1954
fueron designados, por la asamblea general de accionistas para integrar el con-
sejo de administración del Banco de Sinaloa, las siguientes personas: Benjamín

16
Aquí se señala que J. Ricardo Tamayo Müller regresó a Culiacán en 1945, después de haber
estudiado en la ciudad de México. Se hizo socio de Héctor Peña Bátiz en un laboratorio. Cambió
de quehacer instalando un pequeño negocio de enlatados y luego uno de refrescos embote-
llados. Sería la agricultura, sin embargo, la principal razón de su existir. Sobresalió durante la
apasionante etapa de la apertura de nuevas tierras en el valle de Culiacán; su dinamismo y visión
pronto le granjearon un lugar privilegiado en la conducción organismos agrícolas e institucio-
nes bancarias.
17
AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 21 de diciembre de 1964. De acuerdo a
los datos relativos a la repartición y adjudicación de bienes a los herederos de J. Ricardo Tamayo
Müller, efectuada en diciembre de 1964, sus propiedades tenían un valor de $ 1 502 710.00, com-
puesta de dinero en efectivo por $ 12 236.34 depositados en el banco de Sinaloa; 16 propiedades
clasificadas como bienes muebles, entre ellas las acciones que tenía en las empresas familiares
con un valor de $ 1 126 154.00; finalmente se ennumeran los bienes inmuebles, siendo la mayor
parte propiedades urbanas, con un valor de $ 364 320.00. J. Ricardo y Rosalina tuvieron 7 hijos, a
cada uno de ellos le correspondió la cantidad de $ 93 917.47. A Rosalina también le correspondió
esta cantidad, más la mitad de la cantidad total como gananciales en su matrimonio.
156 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Romero Ochoa, J. Ricardo Tamayo Müller, José María Tellaeche, Jesús María
Aguilar, Roberto Angulo y el licenciado Lucano E. Orrantia.18
También el 10 de febrero de 1955 se fundó en Culiacán la sociedad conocida
como Inmobiliaria de Sinaloa, S. A, con un capital social de 600 mil pesos
dividido en 600 acciones de 1 mil pesos cada una. El objeto de la misma era
la compraventa de toda clase de bienes inmuebles urbanos, arrendarlos, hipo-
tecarlos, etcétera. Los accionistas fueron: Rodolfo Esquer Lugo, Jorge Zamora
Molina, Óscar Rivero Azcárraga, Héctor Peña Bátiz, Luis Guillermo Echava-
rría. El consejo de administración lo integraron: Héctor Peña Bátiz, Luis Gui-
llermo Echavarría, Rodolfo Esquer Lugo, J. Ricardo Tamayo Müller, Atilano
Bon Bustamante, Mario Tamayo Müller, Tomás Inukai, Raúl Bátiz Echavarría,
José Gaytán, Mario Betancourt y Guillermo Vidales.19 El cuadro 4.4 resume la
historia de éxitos económicos de la familia Tamayo Müller.

Cuadro 4.4. Empresas en las que participaron como accionistas


miembros de la familia Tamayo Müller

Empresa y fecha de Giro Accionistas Capital


fundación Social ($)
Unión de Crédito Interme- Francisco Echavarría, Ing. Manuel Ri- 1 500 000
Agrícola e Industrial diación vas, Francisco S. Ritz, Manuel Clouthier,
de Sinaloa, S.A. de financiera Arturo R. Murillo, Santiago Wilson, Jor-
C. V. (24 de julio de ge Almada Salido, Jesús Lucio Tamayo,
1944) entre otros
Productos de Sinaloa, Industria Rafael Bátiz Paredes, Rafael Bátiz Echa- 150 000
S. A. (19 de septiembre varría, Jesús Lucio Tamayo, [Link] y
de 1946) J. Mario Tamayo Müller
Banco Agrícola Interme- Napoleón Ramos Salido, Francisco 3 000 000
Sinaloense, S.A. (6 de diación S. Ritz, Benito Anchondo, Manuel
septiembre de 1948) financiera Clouthier jr., Emilio Gastélum, Fran-
cisco Echavarría, Rafael Bátiz Paredes,
Juan José Ríos, Jesús Lucio Tamayo,
Mario Tamayo Müller, entre otros

18
AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 18 de enero de 1955. Posteriormente, en
1959-1960, J. Ricardo Tamayo Müller formó parte del consejo directivo del mismo banco al lado
de J. Enrique Rodarte T., Jesús María Aguilar, Antonio Amézquita Logan, Luis Flores Sarmiento,
Emilio Gastélum, Francisco Echavarría, Miguel Ángel Suárez, Raúl Ávila y J. Ernesto Ortegón.
19
AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 10 de febrero de 1955.
maría de jesús lópez lópez 157

Continuación...
Empresa y fecha de Giro Accionistas Capital
fundación Social ($)
Deportes Culiacán, Servicios Luis Guillermo Echavarría, Alfonso J. 50 000
S. A. (21 de noviembre Zaragoza, Héctor y Enrique Peña Bátiz,
de 1946) Lucano E. Orrantia, Jesús Lucio Tama-
yo, Adolfo Clouthier y otros
Industrias de Agricul- Agroindus- Juan José Ríos, Francisco Campaña, 600 000
tores, S. A. de C. V. (3 tria Manuel J. Clouthier, Jesús L. Tamayo,
de enero de 1951) Antonio Amézquita, Ing. Manuel Rivas
y otros
Productores Sinaloen- Agricultura Atilano Bon Bustamante, Alfredo Ca- 200 000
ses de semillas para reaga, J. Ricardo Tamayo, Francisco S.
Siembra, A. C. (20 de Ritz, Manuel J. Clouthier, Manuel Rivas,
marzo de 1957) Antonio Amézquita Logan
Unión de Crédito Interme- Atilano Bon Bustamante, Manuel 3 000 000
Agrícola e Industrial diación Zazueta Padilla, Manuel J. Clouthier,
Legumbrera, S. A. de Financiera Gonzalo Raúl Ávila, Aristeo Canelos,
C. V. (30 de septiem- Ángel Demerutis, J. Mario Tamayo
bre de 1958) Müller y otros
Rivas Automotriz, Comercio J. Mario, Raúl E., J. Ricardo, Jorge R., 6 000 000
S. A. (1958) Roberto y Enrique, Tamayo Müller
Pasteurizadora de Industria Lulú Calderón de Saracho, Aristeo 600 000
Culiacán, S. A. (15 de Canelos, J. Ricardo, J. Mario, Jorge René,
mayo de 1959) Raúl E., Tamayo Müller, y otros
Autos de Sinaloa, S. A. Comercio J. Ricardo, J. Mario, Raúl, Jorge, Roberto
(8 de abril de 1960) y Enrique, Tamayo Müller
Distribuidora General Comercio J. Mario, Raúl Jorge, Enrique, Roberto y 500 000
Popo de Culiacán, J. Ricardo, Tamayo Müller
S. A. (3 de agosto de
1963)
Rancho Santa Cecilia, Agroindus- J. Lucio Tamayo Amador, J. Ricardo, 4 000 000
S. A. (17 de enero de tria J. Mario, Raúl Enrique, Jorge René,
1964) Roberto y Enrique, Tamayo Müller,
Enrique Coppel Tamayo y Héctor Peña
Bátiz
Bol Culiacán, S. A. (22 Servicios Luis Guillermo Echavarría Rojo, Fran- 1 000 000
de noviembre de 1964) cisco Echavarría hijo, Jesús R. Orrantia
de la Vega, Miguel A. E. De los Monte-
ros, Alfonso Zaragoza Moreno, J. Mario
y Raúl E., ambos Tamayo Müller
158 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Empresa y fecha de Giro Accionistas Capital
fundación Social ($)
Inversionistas Unidos, Comercio Luis Gmo. Echavarría, Francisco 1 200 000
S. A. (3 de octubre de Echavarría, Jesús R. Orrantia de la Vega,
1964) Miguel A. E. De los Monteros, Alfonso
Zaragoza Moreno, Lucano E. Orran-
tia, J. Mario y Raúl E., ambos Tamayo
Müller
Distribuidora General Comercio Rosalina Gastélum de Tamayo, J. Mario, 300 000
Popo del Valle del Raúl, Jorge René, Roberto y Enrique,
Fuerte, S. A. (2 de abril Tamayo Müller
de 1965)
Country Club de Servicios Ma. Luisa Cervantes Clouthier, licen- 1 500 000
Culiacán, S. A. de C. V. ciado Adolfo A. Clouthier, J. Mario
(20 de enero de 1966) Tamayo Müller, Alfonso J. Zaragoza,
Miguel Ángel Suárez y otros
Auto Diesel, S. A. Comercio Rosalina Gastélum de Tamayo, J. Mario, 500 000
(1968) Raúl, Jorge René, Roberto y Enrique,
Tamayo Müller

Fuente: AGNES.

4.2.3. Los Tamayo Müller en las organizaciones gremiales


y sus relaciones con otras instituciones

Los Tamayo también participaron en las organizaciones gremiales de los pro-


ductores agrícolas de la entidad. En este terreno, los que más destacaron fueron
J. Ricardo Tamayo Müller y su hermano Roberto. El primero fue presidente del
consejo de administración de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del
Estado de Sinaloa (Caades) en los años de 1955 y 1956. Esta organización,
que agrupaba a los agricultores privados de la entidad, había surgido en 1932
al amparo de un decreto del gobierno del estado sobre asociaciones agrícolas.
Con el tiempo, esta se había convertido en una institución que servía de
soporte fundamental a los grupos de poder que lograron controlarla, siendo
una herramienta decisiva en sus negociaciones con el poder político o el Esta-
do, tanto para el rechazo o como para la aceptación de determinadas políticas
públicas, ya fueran estas benéficas o perjudiciales a sus intereses (Aguilar A. y
Modesto Aguilar, 2002, 23). Asimismo, en el año de 1958, Ricardo Tamayo fun-
maría de jesús lópez lópez 159

gió como gerente general de la Unión Nacional de Productores y Exportadores


de Garbanzo, S. de R. L. de C. V. (UNPEG).
La presidencia del consejo de administración recayó en Antonio Amézqui-
ta Logan, director general del Banco Provincial de Sinaloa. Esta organización
estaba integrada por la Caades, el Banco Nacional de Comercio Exterior, el
Banco de Sinaloa, la Secretaría de Economía y la Asociación de Productores
de Garbanzo y Frijol y Cereales de la Región Agrícola del Mayo, Navojoa.20
Tamayo anticipó en la modernización de esta organización, consolidando los
mercados de España y Cuba, y abriendo otros como los de Brasil y Uruguay.
Dio más movilidad al Banco de Sinaloa en sus programas crediticios al peque-
ño propietario. Anteriormente, figuró entre los principales agricultores que
demandaban al gobierno del estado la autonomía de la Caades.
Por su parte, Roberto Tamayo Müller ocupó la presidencia del consejo de
administración de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC) du-
rante los años de 1967 y 1968. Los presidentes del consejo directivo de la AARC,
señala David R. Mares

han pertenecido a un selecto grupo de familias, 7 de los 8 primeros presidentes


provinieron de 2 linajes: dos de los Romero y cinco del clan Gastélum-Gaxiola-
Clouthier. Hasta 1979 todos los presidentes habían sido productores hortícolas y
eran parte de la élite socioeconómica de la región de Culiacán (Mares, 1991, 117).

También fue presidente del consejo de administración de la Unión Nacio-


nal de Productores de Hortalizas UNPH) durante el periodo que cubre los años
de 1973 a 1976.
Esta agrupación surgió de una reunión efectuada en la ciudad de Mazatlán
por los principales líderes de los productores de hortalizas en el noroeste del
país, el 14 de octubre de 1961. El bosquejo de sus estatutos y reglamentación
habían sido encomendados a una comisión de agricultores formada por J. Ri-
cardo Tamayo Müller, Atilano Bon Bustamante y Francisco Campaña. Entre
los objetivos de la UNPH estaban: el mejoramiento y la producción de horta-
lizas, fijando normas fundadas en estudios económicos y de planeación para
que dentro de un programa de acción nacional sus organismos regularan la
producción, a fin de mejorar las condiciones de concurrencia a los mercados
de estos productos agrícolas (Caades, 1987, 242). Seguramente, al ser dirigen-
tes de las organizaciones cúpula de los productores agrícolas de Sinaloa, los

20
AGNES, Culiacán, licenciado José Antonio Sánchez Rojo, 10 de mayo de 1959.
160 empresarios, empresas y agricultura comercial...

hermanos Tamayo Müller se vieron beneficiados en sus intereses particulares


y, al mismo tiempo, la empresa familiar.
La familia Tamayo Müller empezó su carrera empresarial en la actividad
agrícola, combinándola con una modesta ganadería en el valle de Culiacán al
despuntar la tercera década del siglo XX. Empezaron sembrando granos y olea-
ginosas, cultivos que abandonaron por las pocas utilidades que les proporcio-
naban. Además, las tierras con que iniciaron no todas eran de riego, la mayor
parte eran de temporal, y sobre estas pesaba una gravosa hipoteca, cuyo pago
de intereses consumía anualmente una parte de las utilidades. Jesús Lucio Ta-
mayo, jefe de la familia, decidió vender esa propiedad y el ganado que poseía.
Con los recursos que obtuvo adquirió nuevas tierras de riego y rentó otras —a
principios de 1930—, en adelante se dedicó a la producción de hortalizas, de
granos y a la ganadería.
En resumen, todos los hijos de Jesús Lucio hicieron estudios profesionales,
algunos en la ciudad de México y otros en el extranjero, aunque la mayoría no
los concluyeron. Sin embargo, les fueron muy útiles al momento de unirse a
la empresa familiar, trabajando para su padre, pero también para sus propios
negocios. Conforme estos fueron creciendo, vieron la necesidad de integrarlos
bajo una sola unidad y dirección administrativa. Así nació la empresa familiar
bajo la denominación de Tamayo Hermanos. Mario Tamayo Müller ocupó el
lugar de su padre en la dirección general de las diversas empresas del grupo,
el resto se ubicó en las áreas para las que tenían vocación y cierta formación
profesional, estableciendo de esa forma una verdadera división del trabajo al
interior de la empresa familiar.
Con las ganancias obtenidas en la agricultura orientada a la exportación
y al mercado nacional, adquirieron más de mil hectáreas en el rico valle de
Culiacán, compraron diversas propiedades urbanas en las zonas residenciales
más exclusivas de Culiacán y participaron en la creación de 17 empresas entre
1944 y 1968. En seis de ellas (en realidad deberían ser siete, pues Maquinaria
del Humaya no aparece en nuestra relación, pero Mario Tamayo la menciona
en su narración) el capital social fue aportado en su totalidad por la familia Ta-
mayo Müller, el cual ascendió a la cantidad de 13 millones 300 mil pesos; en las
11 restantes, aunque su participación accionaria fue minoritaria, por lo regular
formaban parte de sus consejos directivos.
De acuerdo al giro productivo, tres empresas se dedicaban a la intermedia-
ción financiera; dos a la industria; una a la agricultura; seis al comercio; dos a
la agroindustria; y tres a los servicios. Entre 1958 y 1968 se crearon las empresas
donde el capital social fue aportado completamente por la familia Tamayo;
maría de jesús lópez lópez 161

además, fueron las que requirieron de una mayor inversión. Por ello podemos
considerar la década de 1960 como la época de consolidación y de mayor ex-
pansión de esta fortuna familiar. En 1969 incrementaron el capital social de
Rivas Automotriz, de 6 a 8 millones de pesos; Autos de Sinaloa aumentó de 2
a 3.5 millones de pesos; Auto Diesel de 500 mil a 1 millón de pesos y Rancho
Santa Cecilia de 4 a 10 millones de pesos.
Hacia 1970, la familia Tamayo Müller había logrado una gran diversifica-
ción en su actividad empresarial. La base de acumulación de capitales para esta
expansión lo fue la agricultura de exportación, y aunque los capitales inverti-
dos en otros giros productivos ya eran mayores, esta siguió desempeñando un
papel decisivo en el complejo tejido de negocios que en unas décadas logró
construir la familia. En 1972 explotaban ya, en conjunto, 1,300 hectáreas en el
Valle de Culiacán (Rubio, 1978, 153).

4.3. Los Clouthier: una familia de larga carrera


empresarial

Los orígenes de la familia Clouthier en Sinaloa se remontan a mediados del


siglo XIX. En 1851, Jean Auguste Clouthier, joven médico de origen canadiense
llegó a Culiacán para colaborar en el combate de la epidemia de colera morbus
que ya empezaba a cobrar cuantiosas vidas, y que se había propagado desde el
puerto de Mazatlán. Ahí conoció a Guadalupe Cañedo Rojo. De este encuen-
tro surgió un romance que dio inicio a una familia que lleva ya en la ciudad de
Culiacán más de seis generaciones. La joven pareja posteriormente se unió en
matrimonio y escogieron para vivir la ciudad de Mazatlán.
Del matrimonio de Jean Auguste Clouthier y Guadalupe Cañedo Rojo, na-
cieron cuatro hijos: Manuel, Jorge, Guadalupe y Aurelia, de apellidos Clouthier
Cañedo, dando inició a la dinastía de los Clouthier y que fue continuada por
Manuel Clouthier Andrade, Manuel Clouthier Martínez de Castro, Manuel
Clouthier del Rincón, Manuel Clouthier Carrillo (quien encabeza actualmente
a la familia) y su hijo, Manuel Clouthier Pérez de Acha.

4.3.1. Manuel Clouthier Cañedo se inicia en los negocios en Culiacán

El joven médico Jean Auguste, quien había salvado tantas vidas, no pudo sal-
var la propia; a los pocos años de casado falleció en Mazatlán. Su viuda, Gua-
162 empresarios, empresas y agricultura comercial...

dalupe Cañedo Rojo, y sus cuatro hijos, buscaron la protección y el amparo de


sus familiares residentes en Culiacán, por lo que se trasladaron a vivir a dicha
ciudad. El primogénito llegó a la mayoría de edad a principios de la década
de 1870 y, junto con su hermano Jorge, incursionó en el mundo de los nego-
cios, dedicándose a las actividades comerciales y financieras, seguramente con
el apoyo económico de su familia materna. Establecieron un almacén con el
nombre de El Emporio, especializado en la venta de casimires, guantes, zapa-
tos y otros productos importados. Al mismo tiempo, a través del matrimonio
y la asociación con otros empresarios de la localidad, los Clouthier Cañedo
consolidaron su patrimonio económico y ampliaron sus activos sociales, inte-
grándose a la élite del Culiacán porfirista.
En 1877, Manuel Clouthier Cañedo comenzó una nueva etapa en su ascenso
económico al contraer matrimonio con Rafaela Andrade, cuya familia poseía
grandes propiedades rurales. Era hija de Amado Andrade, principal presta-
mista y gran terrateniente del distrito de Culiacán. El parentesco con la familia
Andrade le permitió a Manuel establecer una especie de sociedad con su sue-
gro en el mundo de los negocios, la cual se mantuvo hasta la muerte de este
ultimo (Aguilar y Burgos, 2004, 4). Esta relación familiar le falicitó también a
Clouthier participar en el ejercicio de algunas posiciones de la estructura polí-
tica local. En distintas ocasiones formó parte del Supremo Tribunal de Justicia
y del Ayuntamiento de Culiacán. Su tío, Francisco M. Andrade, fue diputado
estatal en más de seis ocasiones y prefecto del distrito de Culiacán. Por su par-
te, Jorge Clouthier Cañedo contrajo matrimonio con Rosario Echavarría, y su
hermana Aurelia Clouthier Cañedo con el doctor Pomposo Güemez.
Con las ganancias obtenidas en la actividad comercial, Manuel Clouthier
se inició en el negocio de la intermediación financiera y adquirió sus primeras
propiedades rurales. En 1882 (año en que nació su único hijo, Manuel Clouthier
Andrade), con ayuda de su suegro y algunas gestiones propias, adquirió unos te-
rrenos que se encontraban en litigio, conocidos como El Palmito, localizados en
las inmediaciones de la alcaldía central de Culiacán y que comprendían más de
4 mil hectáreas, lugar donde estableció su propia hacienda (Bouchez, 1996, 231).
Clouthier Cañedo, al lado de su suegro, Amado Andrade, se convirtió en
uno de los principales prestamistas de la región durante el porfiriato. La es-
trecha relación comercial que se estableció entre ellos se observa en el otor-
gamiento de créditos en forma mancomunada, y que en diversas operaciones
financieras el yerno acudió en representación de su suegro. Por ejemplo, el 26
de marzo de 1893, José y Lucano de la Vega (comerciantes y agricultores de Cu-
liacán) hipotecaron a favor de Amado Andrade y Manuel Clouthier varias pro-
maría de jesús lópez lópez 163

piedades urbanas y rústicas para garantizarles el pago de 30 mil pesos (20 mil a
Andrade y 10 mil pesos a Clouthier) que estos les facilitaron como acreedores
mancomunados, a pagar en un plazo de 4 años con un interés de medio por
ciento mensual, pagadero por semestres vencidos.21 También, el 28 de marzo
de 1898, Enrique y Luis Amezcua hipotecaron a favor de Amado Andrade (en
su representación acudió Manuel Clouthier), una finca urbana en la ciudad de
Culiacán para garantizarle el pago de 3 mil 500 pesos, a pagar en un plazo de 2
años con intereses de medio por ciento mensual.22
A principios de 1902, participó activamente en la creación de una sociedad
que agilizara las transacciones mercantiles que desarrollaban los comerciantes
de Culiacán; proyecto que cristalizó en agosto de ese año, al quedar legalmente
constituida la Agencia Comercial Altata, S. A., cuyo objeto era la realización de
toda clase de agencias y comisiones mercantiles para dentro y fuera del estado,
con un capital social de 10 mil pesos, dividido en mil acciones de diez pesos
cada una. Todos los negocios de esta sociedad eran administrados por un con-
sejo de administración, del cual Manuel Clouthier era el presidente y también
poseedor de 50 acciones (Aguilar y Burgos, 2004, 13).
Es decir, la participación de Clouthier en el mundo del dinero como finan-
cista fue una derivación de su actividad comercial, al buscar una colocación
más redituable de los excedentes que obtenía en sus empresas mercantiles.
Con el tiempo, muchas de las propiedades, ya sean fincas rústicas o urbanas,
pasaron al poder de Clouthier, pues los deudores no pudieron pagar los crédi-
tos otorgados en las condiciones estipuladas, incrementando la fortuna de la
familia, convirtiéndose así en una de las más poderosas de Culiacán.

4.3.2. Manuel Clouthier Andrade se casa con María Luisa Martínez


de Castro

A principios del siglo XX, Manuel Clouthier Andrade, apenas alcanzó la mayo-
ría de edad, contrajo matrimonio con la joven María Luisa Martínez de Castro
de la Vega, hija de Pomposo Martínez de Castro y Guadalupe de la Vega, am-

21
AGNES, Culiacán, licenciado Ignacio Gastélum, 26 de marzo de 1893. Las propiedades hi-
potecadas fueron: finca urbana por la calle del Refugio, finca urbana conocida como La Tienda
Negra, finca urbana en la calle del Seminario, otra finca en la calle del Seminario, finca rústica
conocida como hacienda de Mucurimí (666 hectáreas), fincas urbanas conocidas por cajones o
tiendas en la plaza del mercado con los números 13, 14, 15 y 16.
22
AGNES, Culiacán, licenciado Ignacio Gastélum, 28 de marzo de 1898.
164 empresarios, empresas y agricultura comercial...

bos provenientes de familias con una larga historia en la ciudad de Culiacán


(habían llegado al lugar desde la época de la colonia) y formaban parte de la
élite local. El comercio y la minería eran las actividades en que se ocupaban
dichas familias.23
Manuel Clouthier Andrade y María Luisa Martínez de Castro procrearon
once hijos: María, Guadalupe, Manuel Jesús, Rafaela, Adolfo Augusto, Luisa,
Beatriz, Graciela, Óscar Antonio, María Amparo y José Carlos, de apellido
Clouthier Martínez de Castro. En vísperas de la Revolución, Clouthier Andra-
de se incorporó a los diferentes negocios emprendidos por su padre. Al pare-
cer, por su mayor disposición a los trabajos agrícolas y ganaderos que habían
sido la base de acumulación de capitales de su abuelo, Amado Andrade, este lo
designó en su testamento como el futuro heredero de todos sus bienes.
En testamento, dictado el 22 de junio de 1910 (este mismo año murió), ante
el notario Alejandro Buelna, Amado Andrade legó la propiedad denomina-
da Los Becos, ubicada al sur de Culiacán, a su hermano Miguel, cediéndole
un total de 1733 hectáreas. En el mismo documento designó a su hija, Rafaela
Andrade de Clouthier, como heredera única y universal de todos sus bienes
restantes, y recomendando que su nieto Manuel Clouthier Andrade fuera el
receptor en el futuro de todos esos bienes quedando por ese momento como
único albacea de la testamentaría.
La herencia comprendía 55 mil 107 hectáreas ubicadas en las alcaldías de
Sataya, Central, Navolato y Tepuche, con un valor de 60 mil 117 pesos. Con
esas propiedades heredadas por Rafaela, más las 4 mil 191 hectáreas que Ma-
nuel Clouthier Cañedo poseía en El Palmito, la familia Clouthier Andrade lle-
gó a concentrar 59 mil 298 hectáreas en el distrito de Culiacán. Colocándose
como los principales propietarios rurales en el distrito, por encima de los pro-
minentes hermanos Almada y los Redo de la Vega, quienes eran los dueños de
las haciendas azucareras existentes en la región.24 No obstante, la mayor parte
de los predios eran tierras enmontadas, de temporal y sin explotar; de ahí que
se les haya asignado un valor tan bajo: 60 mil 117 pesos (Aguilar, 1993, 51).
El legado más importante que recibieron los Clouthier Andrade fueron, sin
duda, los créditos hipotecarios que don Amado tenía a su favor y que pasaron

Pomposo Martínez de Castro y Guadalupe de la Vega se casaron en 1882, ella aportó al


23

matrimonio $ 5205.08 y él la cantidad de $ 42 890.25, en dinero en efectivo y en representaciones


en diversos negocios mineros. Tuvieron 4 hijos: Maria Luisa, Alfonso, María del Rosario y María
Concepción.
24
Las propiedades de los hermanos Almada abarcaban las 26 663 hectáreas y las de los Redo
Vega, superaba las 35 000 hectáreas.
maría de jesús lópez lópez 165

a favor de la testamentaría. En junio de 1910, estos ascendían a los 214 mil 400
pesos, más de tres veces el valor asignado a las propiedades rurales. En cuanto
a fincas urbanas solo poseía cinco y fueron valoradas en la cantidad de 13 mil
620 pesos. Otros bienes como el ganado vacuno y caballar fueron valuados en
12 mil 410 pesos, más un depósito con valor de 4 mil 730 pesos, que tenía en la
agencia del Banco Occidental de México en Culiacán, la herencia recibida por
los Clouthier Andrade sumaba más de 305 mil pesos.
Con esta sólida base económica, Manuel Clouthier Cañedo y su hijo Ma-
nuel Clouthier Andrade continuaron desarrollando sus empresas y sus nego-
cios financieros. El proceso revolucionario que se desencadenó en Sinaloa, en
los primeros años de 1911, no afectó los intereses económicos de la familia, y
a pesar de haber estado fuertemente ligada a las autoridades porfiristas en el
estado, supo acomodarse a los nuevos tiempos y continuar con sus diversas
actividades económicas.

4.3.3. La familia Clouthier durante la Revolución y en los años


de la reconstrucción económica

Cuando el gobierno porfirista cayó en Sinaloa, al frente del Ayuntamiento de


Culiacán se encontraba Manuel Clouthier Cañedo, por esta razón, él y su hijo
Manuel Clouthier Andrade (y sus familias) se refugiaron en la ciudad de Méxi-
co y en Guadalajara, durante un breve tiempo (aunque también pasaban algu-
nas temporadas en Culiacán). A partir de 1916, se establecieron definitivamen-
te en esta última ciudad para ponerse al frente de sus negocios nuevamente,
sin ser molestados por los nuevos dirigentes políticos. En su corta ausencia de
la entidad, su hermano Jorge Clouthier Cañedo se hizo cargo de sus empresas
(Aguilar y Burgos, 2004, 13).
En 1916, Manuel Clouthier Cañedo y Jesús Güemez Clouthier (su sobrino)
constituyeron una sociedad mercantil bajo la razón social de Jesús Güemez
Clouthier y Compañía, con domicilio en la ciudad de Culiacán, duración de
10 años y un capital social de 10 mil pesos; Manuel aportó 8 mil pesos y Jesús
2 mil. El objeto de la empresa era la compraventa de lencería, ropa, abarro-
tes y comisiones en general. La dirección del negocio quedó a cargo de Jesús
Güemez.25 En los años siguientes, continuó con sus actividades comerciales,

25
AGNES, Culiacán, licenciado José María Tellaeche, 15 de noviembre de 1916.
166 empresarios, empresas y agricultura comercial...

realizando préstamos con garantía hipotecaria y administrando la cuantiosa


herencia que su suegro le había dejado a su esposa Rafaela Andrade.
Por sus operaciones de crédito entre 1912 y 1925, se ubicó entre los cinco
principales prestamistas de Sinaloa.26 La sociedad Jesús Güemez Clouthier y
Compañía se disolvió anticipadamente, por acuerdo de los socios, en 1918, y se-
gún el balance practicado hasta el 31 de diciembre de 1917, a Manuel Clouthier
Cañedo le correspondieron, por concepto de utilidades, 3 mil 105 pesos 50
centavos, más los 8 mil pesos aportados para integrar el capital social (Aguilar,
2001, 130).
El 25 de junio de 1923 le fue adjudicada a Manuel Clouthier Cañedo la ha-
cienda conocida con el nombre de Tecorito, por el precio de 18 mil pesos, de-
bido a que sus propietarios no pudieron pagar el adeudo que tenían con este
desde el año de 1918. La hacienda tenía una extensión de 8 mil 600 hectáreas
y se localizaba al norte de la ciudad de Culiacán. De esta manera la familia
Clouthier incrementaba sus propiedades rústicas y urbanas.
Después de la Revolución, en el campo se fortaleció la gran propiedad, pero
también creció una nueva capa de pequeños agricultores que, a través de di-
versos mecanismos, se ubicaron en tierras de la mejor calidad. En ese proceso
tuvo mucho que ver la política seguida por el Estado en el país en relación con
la cuestión agraria, así como por la posición antiagrarista que distinguió a los
gobernadores sinaloenses hasta la llegada del cardenismo.

4.3.4. Manuel Clouthier Andrade y Manuel Clouthier Martínez


de Castro al frente de los negocios

El 11 de octubre de 1924, Rafaela Andrade de Clouthier dictó su testamento.


En él instituyó como su único y universal heredero a su hijo Manuel Clouthier
Andrade, designándolo también como albacea de la testamentaría.27 Ello, a pe-

26
Entre ellos aparecen tres firmas comerciales, dos con sede en Mazatlán; los Melcher y
los Wöhler, y los Izabal, quienes eran importantes comerciantes establecidos en Culiacán. Los
Almada y los Redo eran empresarios que tenían diversificados sus capitales en la industria, la
agricultura y el comercio. Rosario Amador viuda de Martínez de Castro, era la heredera de la
fortuna dejada por el extinto gobernador porfirista Mariano Martínez de Castro. Víctor Pala-
zuelos y el licenciado Francisco Elenes Gaxiola, eran ricos propietarios que habían salido huyen-
do del estado por la Revolución. El primero residía en Los Angeles, California, y el segundo en
Álamos, Sonora. Finalmente, tenemos el inusitado caso de la Comisión Monetaria.
27
AGNES, Culiacán, licenciado Ramón J. Corona, 11 de octubre de 1924.
maría de jesús lópez lópez 167

sar de que su esposo aún vivía; este murió en 1935. En adelante fueron Manuel
Clouthier Andrade y Manuel J. Clouthier Martínez de Castro los principales
impulsores de los diversos negocios de la familia y ellos fueron quienes enfren-
taron los embates de la reforma agraria cardenista. Para hacer frente al reparto
agrario pusieron en práctica tres estrategias: a) los contratos de arrendamiento
y de aparcería agrícola con pequeños agricultores; b) el fraccionamiento y ven-
ta de las tierras y; c) el fraccionamiento a nombre de la numerosa familia. El
26 de octubre de 1929, Manuel Clouthier Andrade donó a diez de sus hijos 150
hectáreas (a cada uno), ubicadas en el predio Yraguato, sindicatura de Sataya,
municipio de Culiacán. Señaló que las tierras eran de la misma calidad y que
tenían un valor total de 10 mil 500 pesos. También vendió 150 hectáreas en
el mismo predio a su hija Guadalupe Clouthier, en la cantidad de 500 pesos
(Aguilar y Burgos, 2004, 17).
En 1934, Manuel Clouthier Andrade, su esposa María Luisa Martínez de
Castro, Rafael de la Vega y Manuel de la Vega, constituyeron la sociedad mer-
cantil denominada Fraccionadora de Tierras, S. C. P., con duración de 10 años,
domicilio en Culiacán y el objeto de compraventa de tierras, su fraccionamien-
to, alquiler, arrendamientos, etcétera. El capital social se fijó en 30 mil pesos,
dividido en 300 acciones de 100 pesos cada una. Fue aportado como sigue:
Manuel Clouthier (280 acciones), María Luisa Martínez de Castro (14 accio-
nes), Rafael de la Vega (3 acciones) y Manuel de la Vega (3 acciones). La apor-
tación de Clouthier consistió en las siguientes propiedades: el predio rústico de
Bataoto, Sataya, valuada en 8 mil 500 pesos; lotes B y C del predio San Rafael,
en 10 mil pesos; predio El Saúz, en 4 mil pesos; predio rústico Zapotillo, en
500 pesos; predio rústico Chiricahueto, en 4 mil pesos; y predio Demasías de
San Rafael, en mil pesos. Los demás socios hicieron su aportación de capital en
efectivo. Manuel Clouthier hijo, fue designado como administrador y director
de la sociedad.28
Esta sociedad se disolvió el 21 de agosto de 1946, al parecer sin haber logra-
do mucho éxito en su cometido, pues no registró utilidades y el capital social
se distribuyó en 29 mil 400 pesos para Clouthier y en 600 pesos para Manuel
de la Vega. Los otros socios ya habían desaparecido. Ese mismo mes, Manuel
Clouthier Andrade confirió poder general a su hijo, el licenciado Adolfo Au-
gusto Clouthier, para que administrara, vendiera o arrendara los predios rústi-
cos de San Rafael, Demasías de San Rafael, Yraguato y Bataoto.29 Los Clouthier

28
AGNES, Culiacán, licenciado José María Tellaeche, 13 de diciembre de 1934.
29
AGNES, Culiacán, licenciado José María Tellaeche, 24 de agosto de 1946.
168 empresarios, empresas y agricultura comercial...

realizaron 66 transacciones de compra venta de tierras entre 1926 y 1959, de


las cuales 65 fueron ventas de tierras, y una, compra. Invirtieron 3 mil pesos y
obtuvieron 421 mil 179 pesos. Vendieron cerca de 9 mil hectáreas en los pre-
dios de Yraguato, Bataoto, San Rafael, El Palmito, Chiricahueto, Tecorito y El
Palmar de los Martínez de Castro. Beatriz Clouthier de Pérez Cortés adquirió
50 hectáreas en Yraguato.
En 1940 llevaron a cabo 10 ventas, 17 en 1946 y 14 en 1948, es decir, el 63 por
ciento del total. Más de la mitad de las ventas las hizo Manuel Clouthier An-
drade, quien había heredado las propiedades rurales de sus padres. Los predios
de Tecorito y El Palmar de los Martínez de Castro, fueron adquiridos después
de la Revolución, producto de la actividad financiera de los Clouthier. Las ven-
tas se realizaron en su mayoría de 1940 en adelante, es decir, aunque el reparto
agrario cardenista afectó a los Clouthier, estos siguieron detentando un gran
latifundio en el municipio de Culiacán.
La especulación con propiedades urbanas era uno más de los negocios de
Manuel Clouthier Andrade. En su testamento dictado el 15 de noviembre de
1952, poco antes de morir, legó a sus once hijos 28 fincas ubicadas en el pri-
mer cuadro de la ciudad. A unos les dejó tres casas, a otros dos y a una de sus
hijas, cuatro.30 Una cantidad importante de estas propiedades también fueron
adquiridas por los Clouthier a través de su participación en el negocio de la
intermediación financiera, como prestamistas.
La familia Clouthier tuvo una activa contribución en la creación de diver-
sas empresas, las cuales cubrían prácticamente todas las actividades econó-
micas: comercio, agricultura, industria, finanzas y servicios. Entre 1916 y 1946
fundaron o fueron accionistas de 12 empresas: cinco dedicadas al comercio,
dos a los servicios, dos a las finanzas, dos a la industria y una a la agricultura.
En estos años, los Clouthier más activos en la formación de empresas fueron
Manuel Clouthier Andrade, Manuel Jesús Clouthier Martínez de Castro, Adol-
fo Augusto, José Carlos y Óscar Antonio Clouthier Martínez de Castro.31

AGNES, Culiacán, licenciado José María Tellaeche, 15 de noviembre de 1952.


30

Las empresas fueron: Jesús Güemez Clouthier y Compañía, Banco de Sinaloa, Fraccio-
31

nadora de Tierras, J. Clouthier y Compañía, M. J. Clouthier y Compañía, Productos Avilés,


Abarrotes Finos, Compañía Agrícola de San Rafael, Unión de Crédito Agrícola e Industrial de
Sinaloa, Distribuidores de Cerveza Carta Blanca, Autoservicios y Deportes Culiacán.
maría de jesús lópez lópez 169

4.3.5. Los Clouthier Martínez de Castro y los Clouthier del Rincón

En 1931, Manuel Jesús Clouthier Martínez de Castro contrajo matrimonio con


María Cristina del Rincón Bernal. Ella era hija de Francisco del Rincón Ro-
dríguez y Cristina Bernal, ambos de origen sonorense. Francisco del Rincón
había llegado a Culiacán en 1930 con el cargo de gerente de la sucursal del
Banco de Sonora. Manuel Jesús y María Cristina tuvieron 3 hijos: María Cris-
tina, Manuel J. Clouthier y Marco Antonio, de apellidos Clouthier del Rincón.
Entre 1948 y 1970 fundaron o fueron accionistas fundadores de 27 compañías.
En el cuadro 4.5, se registra la información relativa a las empresas creadas por
los Clouthier.

Cuadro 4.5. Empresas organizadas por los Clouthier


en Culiacán entre 1948 y 1970

Empresa y fecha Socios Capital Giro


de fundación ($)
Banco Agrícola Sinaloen- Manuel Clouthier hijo, Manuel J. 3 000 000 Finanzas
se, S. A. (6/9/1948) Clouthier, Adolfo Augusto Clouthier
y otros
Industrias de Agri- Manuel Clouthier hijo, Manuel J. 600 000 Industria
cultores, S. A. de C. V. Clouthier, Adolfo Augusto Clouthier,
(3/1/1951) José Carlos Clouthier y otros
Hielo de Culiacán, S. A. Manuel J. Clouthier, Donato de la 400 000 Industria
(7/2/1952) Garza, José Carlos Clouthier, Gilberto
Hernández Tyler y Dolores Sepúlveda
Distribuidora Carta Blan- Manuel J. Clouthier, José Carlos 1 000 000 Comercio
ca de los Mochis, S. A. Clouthier, Donato de la Garza, Alfredo
(16/4/1955) J. Treviño y Blanca Elena Abitia
Impulsora Inmobiliaria, Rosario Emma Martínez de Castro, 800 000 Comercio
S. A. (22/7/1955) Daniel Cárdenas Mora, Jesús F. Arme-
nia, Manuel J. Clouthier y Samuel J.
Cervantes
Autoservicios Humaya, Manuel J. Clouthier, Adolfo Augusto 65o 000 Servicios
S. A. (22/5/1956 Clouthier, Jorge Almada Salido y otros
Productores Sinaloenses Manuel J. Clouthier, Manuel Rivas y 200 000 Agricul-
de Semillas para Siem- otros tura
bras, A. C. (20/3/1957)
170 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Empresa y fecha Socios Capital Giro
de fundación ($)
Unión de Crédito Agrí- Manuel J. Clouthier, Atilano Bon Bus- 3 000 000 Finanzas
cola e Industrial Le- tamante, Gonzalo Raúl Ávila y otros
gumbrera, S. A. de C. V.
(30/9/1958)
Bodegas Refrigeradas, Manuel J. Clouthier, José Carlos 1 000 000 servicios
S. A. (1958) Clouthier, Marco Antonio Clouthier
del Rincón, Fernando A Zazueta y
Manuel J. Clouthier del Rincón
Hielo de Sinaloa, S. A. Manuel J. Clouthier, José Carlos 1 200 000 Industria
(1959) Clouthier, Marco Antonio Clouthier,
Adolfo Augusto y Manuel J. Clouthier
del Rincón
Autos y Tractores de Manuel J. Clouthier, Adolfo Augusto 5 000 000 Comercio
Culiacán, S A. (1964) Clouthier, Manuel J Clouthier del
Rincón y otros
Inmobiliaria Clouthier, Gpe. Clouthier de Alcaraz, Manuel J. 3 000 000 Comercio
S. A. (1964) Clouthier, Adolfo Augusto Clouthier y
Jesús F. Armenta
Automóviles y Maquina- Manuel J. Clouthier, Adolfo Augusto 1 500 000 Comercio
ria Agrícola de Guamu- Clouthier, Manuel J Clouthier del
chil, S. A. (1965) Rincón, Leticia Carrillo, José Gallardo
y otros
Representaciones Exclu- Óscar Levín Morales, Manuel J. 1 500 000 Servicios
sivas de Mazatlán, S. A. Clouthier, Donato de la Garza, Adolfo
(1966) Augusto Clouthier y otros
Country Club de Culia- María Luisa Clouthier de Cervantes, 1 500 000 Servicios
cán, S. A. de C. V. (1966) Adolfo Augusto Clouthier, Mario
Tamayo Müller y otros
Óscar Clouthier, S. A. José Ernesto Fuentes, Óscar Antonio y 300 000 Comercio
(1966) Manuel J. Clouthier y otros
Simientes Mexicanos, Manuel J Clouthier del Rincón, 1 500 000
S. A. (1967) Francisco Campaña Pérez, Eduardo Comercio
Álvarez Luna y otros
Industrias de Culiacán, Manuel J. Clouthier del Rincón, 600 000 Industria
S. A. (1967) Eduardo Ritz Iturríos, Roberto Tama-
yo Müller y otros
Materiales de Culiacán, Marco Antonio Clouthier del Rincón, 200 000 Comercio
S. A. (1968) José Ernesto Fuentes, Francisco Pilar
Almada y otros
maría de jesús lópez lópez 171

Continuación...
Empresa y fecha Socios Capital Giro
de fundación ($)
Agroindustrias del Norte, Adolfo Augusto Clouthier, Manuel J. 900 000 Comercio
S. A. (1969) Clouthier del Rincón, Eduardo Ritz y
otros
Nueva Arrocera del Valle Héctor León Lara, Manuel J. Clouthier 3 000 000 Industria
de Culiacán, S. A. (1969) del Rincón, Leticia Carrillo, Gpe.
López Vizcaíno, y Raquel Carrillo
Inmobiliaria Bodegas de Manuel J. Clouthier del Rincón, Javier 2 000 000 Comercio
Culiacán, S. A. (1969) Cervantes Clouthier, Graciela Cervan-
tes de Ceceña y otros
Inmobiliaria Estelar, S. A. Industrial Algodonera del Fuerte, Ma- 6 000 000 Comercio
(1969) nuel J. Clouthier del Rincón y otros

Industrias Unidas del Manuel J. Clouthier del Rincón, 2 000 000 Industria


Valle, S. A. (1969) Leticia Carrillo, Héctor León Lara,
Irma Carrillo y Guadalupe Vizcaíno
de León
Distribuidora Moctezuma Manuel J. Clouthier, Adolfo Augusto 3 000 000 Comercio
de Culiacán, S. A. (1970) Clouthier, Donato de la Garza y otros.
Comercial Distribuidora Luis Sáenz Unger, Manuel J. Clouthier 500 000 Comercio
de Productos Alimenti- del Rincón, Pachita Cárdenas Izábal,
cios, S. A. (1970) Raquel Carrillo y otros
Productos Lácteos y Ali- Manuel J. Clouthier del Rincón, Luis 1 500 000 Industria
menticios, S. A. (1970) Sáenz Unger y otros

Fuente: AGNES y RPPC.

En los años antes citados, Manuel J. Clouthier Martínez de Castro y Manuel


J. Clouthier del Rincón aparecen como socios en 27 empresas. El primero fue
accionista de 12 negocios con una inversión de 4 millones 354 mil pesos; el
segundo participó en la creación de 14 compañías con un capital invertido de
4 millones 983 mil pesos. Otros integrantes de la familia que se asociaron a las
empresas creadas fueron el licenciado Adolfo Augusto, Óscar Antonio y José
Carlos de apellidos Clouthier Martínez de Castro; Marco Antonio y Leticia
Carrillo de Clouthier, hermano y esposa de Manuel Clouthier del Rincón, res-
pectivamente. Clouthier del Rincón se incorporó en la actividad empresarial
a partir de 1959 y aparece como socio fundador de 14 empresas. Un año antes
172 empresarios, empresas y agricultura comercial...

se había graduado como ingeniero agrónomo en el Instituto Tecnológico de


Monterrey.
El capital invertido en las 27 empresas ascendió a los 45 millones 850 mil
pesos, que en gran medida fueron aportados por la familia Clouthier. Y en
aquellas donde había un gran número de socios, tales como las uniones de
crédito, bancos y otras dedicadas a los servicios, aunque la contribución de los
Clouthier fue mínima, normalmente fueron integrados a los consejos directi-
vos como un reconocimiento a la trayectoria empresarial de la familia.
Las empresas dedicadas al comercio y las finanzas fueron las de mayores
dimensiones, de acuerdo con el monto de su capital social. En el comercio se
invirtieron 25 millones 700 mil pesos, el 56.1 por ciento del total y se crearon
13 negocios; las inmobiliarias y distribuidoras de autos y maquinaria agrícola
entran en esta categoría. En finanzas (bancos y uniones de crédito) se organi-
zaron 2 y se invirtieron 6 millones de pesos, o sea, el 13.1 por ciento del total.
En industria se crearon 7 empresas y se destinaron 9 millones 300 mil pesos,
es decir, el 20.3 por ciento; 4 empresas en servicios con una inversión de 4 mi-
llones 650 mil pesos, lo que representa el 10.1 por ciento del total; y finalmente,
una en agricultura con una inversión de 200 mil pesos, o sea, apenas el 0.4 por
ciento del global (ver cuadro 4.6).

Cuadro 4.6. Empresas en que participaron los Clouthier


como accionistas fundadores: 1948-1970

Número de empresas Giro Capital en pesos %


13 Comercio 25 700 000 56.1
7 Industria 9 300 000 20.3
2 Finanzas 6 000 000 13.1
1 Agricultura 200 000 0.4
4 Servicios 4 650 000 10.1
Total 45 850 000 100

Fuente: AGNES.

Lo anterior estaría indicando que las actividades agrícolas no fueron im-


portantes para la consolidación de los Clouthier en el mundo empresarial, y
que el comercio, las finanzas y la industria tuvieron una mayor relevancia en
dicho proceso, a pesar de que esta familia figura entre los principales propieta-
maría de jesús lópez lópez 173

rios rurales de Sinaloa durante buena parte del siglo XX. Sin embargo, en 1955
aparecen tres integrantes de la familia Clouthier como miembros de la Aso-
ciación de Legumbreros de Culiacán. Asimismo, de acuerdo con la relación de
usuarios del Distrito de Riego de Culiacán en la misma fecha, a los Clouthier
le pertenecían 642 hectáreas (ver cuadro 4.7).

Cuadro 4.7. Relación de usuarios del Distrito de Riego no. 10, en 1955

Usuario Hectáreas
Adolfo Augusto Clouthier 108
Beatriz Clouthier 28
Manuel Jesús Clouthier 50
Luisa Clouthier de Cervantes 83
Manuel J. Clouthier del Rincón 92
Manuel Clouthier 20
José Carlos Clouthier 96
Familia Clouthier 165
Total 642

Fuente: (Millán, 1957, 219-233).

Lo anterior significa que la agricultura comercial sí desempeñó un rol


importante en la consolidación de la trayectoria empresarial de la fami-
lia Clouthier. Esta aseveración se confirma al analizar la exitosa carrera en
el mundo de los negocios de Manuel J. Clouthier del Rincón. Graduado del
Tecnológico de Monterrey como ingeniero agrónomo, en 1959 se inició como
agricultor, sembrando 70 hectáreas de arroz en un terreno heredado de su pa-
dre, localizado en el valle de Culiacán, de cuya siembra obtuvo utilidades que
ascendieron a los 250 mil pesos. Posteriormente, rentó más tierras y sembró 90
hectáreas de sandía para exportación, en sociedad con José María Gallardo. Él
mismo comentó años después que ganó «un dineral». Después se asoció con
Alfonso Zaragoza y sembró tomate, pero por las heladas se perdió la cosecha.
«De ahí en adelante —señaló—, trabajando la tierra gané dinero como nunca
había ganado en la vida, vendía el tomate a diez o doce dólares la caja, gané
toda la lana del mundo, incluso más de lo que tengo ahora, pues muchos de
mis negocios han quebrado» (Nanti, 1998, 59).
174 empresarios, empresas y agricultura comercial...

El caso particular de Manuel J. Clouthier del Rincón ilustra la forma de


operar de la mayoría de los empresarios agrícolas de la región. Aunque fue un
agricultor exitoso, no organizó formalmente una empresa agrícola, ni aparece
como socio en alguna compañía agrícola. Sin embargo, como él mismo expre-
só, dichas actividades le proporcionaron cuantiosas ganancias, que invirtió en
la compra de más tierras (formó el campo agrícola llamado Paralelo 38 con
una extensión de 350 hectáreas), y en diferentes empresas agroindustriales, co-
merciales y de servicios. Clouthier del Rincón formó parte de los primeros
productores sinaloenses que establecieron oficinas distribuidoras en Nogales,
Arizona; dicha oficina la estableció en sociedad con otro próspero agricultor,
Eduardo Ritz Iturríos, la etiqueta con la que exportaban era RITCLO (Ritz y
Clouthier).32
Al respecto, Roberto Tarriba Rojo señala que en la agricultura

no necesariamente existían empresas constituidas y registradas formalmente, ha-


bía quienes sí lo hacían y tenían su empresa, el campo, el empaque, la etiqueta, los
tráilers y la oficina distribuidora en Nogales. Otros, nada más la tierra; si el pro-
ducto llenaba los requisitos de calidad, entonces pagaba la maquila del empaque y,
a cambio de una comisión, vendían el producto a uno que tenía etiqueta y oficina
distribuidora en Nogales; también había otro grupo muy grande de productores
que trabajaban para el mercado nacional y que, a través de una comisión, coloca-
ban su producto en las centrales de abasto del país.33

La estrategia seguida por la mayoría de los grandes agricultores, entre los


que se ubica Manuel J. Clouthier del Rincón, era que los excedentes obtenidos
en la agricultura los invertían en otras actividades económicas para enfrentar
la inestabilidad que ocasionaban épocas de malas cosechas o de precios bajos
en el mercado de los productos hortícolas, especialmente el tomate. Como se
ha podido observar, la agricultura comercial fue un pilar fundamental en la
larga trayectoria empresarial de la familia Clouthier y, particularmente, de Ma-
nuel J. Clouthier del Rincón, quien inició su exitosa carrera como empresario
agrícola a finales de la década de 1950. Finalmente, habría que destacar que al
menos desde 1932, los Clouthier han tenido una participación muy activa en

32
Entrevista realizada al ingeniero Manuel Jesús Clouthier Carrillo, Culiacán, Sinaloa, mar-
zo de 2005.
33
Entrevista realizada a Roberto Tarriba Rojo, agricultor desde 1954, en Culiacán, Sinaloa,
marzo de 2003.
maría de jesús lópez lópez 175

la dirigencia de las principales organizaciones gremiales de los agricultores


privados de la entidad (en la Asociación de Agricultores del Río Culiacán, la
Confederación de Asociaciones Agrícolas del estado de Sinaloa, la Unión Na-
cional de Productores de Hortalizas, entre otras).
En síntesis, al comparar la trayectoria empresarial de los casos analizados
en este apartado, se puede observar que los Clouthier y los Tamayo guardan
ciertas similitudes: ambos tienen su origen en la segunda mitad del siglo XIX y
se iniciaron en el mundo empresarial en las actividades comerciales, sorteando
con relativo éxito la crítica situación que trajo consigo la revolución mexica-
na. Los Clouthier diversificaron aún más sus capitales en comercio, industria,
finanzas, así como en agricultura y ganadería. Eran grandes propietarios de
tierras y varios de los integrantes de la numerosa familia —entre ellos, Manuel
J. Clouthier Martínez de Castro, Adolfo Augusto y Marco Antonio del mismo
apellido— se dedicaron a la explotación de la agricultura comercial en el valle
de Culiacán entre los años de 1940 y 1970, sin descuidar su participación en la
formación de diversas empresas en otras actividades económicas.
En el caso de los Tamayo, se iniciaron en los negocios agrícolas en los años
inmediatos después de la revolución, el interesado en la agricultura fue Jesús
Lucio Tamayo Amador quien, al casarse con Jesusita Müller en el año de 1918,
se dedicó durante varios años a la ganadería y la agricultura en unas tierras
próximas a la ciudad de Culiacán. Sería años después cuando incursionaría en
la explotación de cultivos hortícolas destinados a los mercados internacionales
y nacionales; esta sería su base de acumulación principal y el punto de partida
para sus inversiones en otras actividades económicas. Sus seis hijos varones,
uno a uno, se fueron incorporando a los negocios emprendidos por su padre y,
con el tiempo, se convirtieron en exitosos empresarios agrícolas exportadores.
V. EMPRESARIOS AGRÍCOLAS POSREVOLUCIONARIOS
EN EL SPL DEL VALLE DE CULIACÁN: LA TRAYECTORIA
EMPRESARIAL DE TRES FAMILIAS

Presentación

La historia de las familias pudientes locales es la historia de la formación del


capital. Es la génesis de la historia económica local. El capítulo V hace un re-
cuento de cómo la organización de las familias con relaciones políticas y ca-
pacidad financiera juega un rol importante no solo para la identificación de
un área de oportunidad productiva, sino que como un grupo de extranjeros,
con afinidad cultural y actitud de confianza, suman sus esfuerzos para incur-
sionar de manera decidida en la agricultura de exportación. Tres familias que
se erigen como modelo para denotar la evolución del poder económico y sus
relaciones.

5.1. La comunidad griega en el valle de Culiacán:


su vocación por la agricultura de exportación

Otra historia se desprende de las actividades empresariales llevadas a cabo por


los inmigrantes griegos en el valle de Culiacán, pues estos se dedicaron, fun-
damentalmente, a la explotación de la agricultura comercial en la región. Sin
llegar a ser una comunidad muy numerosa (nunca pasaron de 100 personas),
desempeñaron un papel sobresaliente en el renglón de la producción de horta-
lizas. En 1948 se afirmaba que «el 38 por ciento de la cosecha de legumbres en
Sinaloa fue exportada por extranjeros, en sus cuatro quintas partes de origen
griego» (González, 1950, 142).
Tiempo después, en 1955, se dio a conocer una lista de los miembros de la
Asociación de Legumbreros del municipio de Culiacán, donde aparecen un
total de 198 personas y, entre ellas, 38 de origen griego, es decir el 19 por ciento
de los productores de hortalizas pertenecían a esa comunidad (Millán, 1956,

177
178 empresarios, empresas y agricultura comercial...

175-181).1 Desde luego, no todos se convirtieron en grandes empresarios agrí-


colas exitosos —muchos de ellos fracasaron— pero un núcleo reducido sí lo
logró. Se establecieron en Culiacán, se casaron con mexicanas, participaron
en la creación de numerosas empresas en diferentes ramas productivas y se
integraron a la élite económica de la región. Años después, sus descendien-
tes figuraban entre los horticultores más modernos y prósperos, llegando a
ocupar incluso la dirigencia de las organizaciones cúpula de los agricultores
sinaloenses.
La historia de las actividades empresariales fue producto de la participa-
ción de un nutrido grupo de inmigrantes griegos en el valle de Culiacán entre
los años de 1948 y 1970. Destaca de manera especial —y que se aborda— como
caso de estudio, la trayectoria empresarial de Aristeo Canelos Atula y la de su
familia, por considerar que su forma de operar es representativa de la manera
en que se desempeñaron los griegos en la región, así como por ser también
uno de los empresarios agrícolas más exitosos entre los que cubre esta inves-
tigación.
Aunque la mayor concentración de estos inmigrantes estaba en la ciudad
de Culiacán y en los campos colindantes a esta, en otros municipios del estado
—principalmente los ubicados al norte de Culiacán— también se registra su
presencia, aunque en una proporción mucho menor. A fines de la década de
1920 se hizo notar en la región de Ahome su relación en actividades agrícolas.
La mayoría de estos se dedicaba a arrendar terrenos a particulares o a empresas
y, en algunos casos, equipos de bombeo. Explotaban, principalmente, cultivos
comerciales como hortalizas, algodón y garbanzo. Constantino Dimópulos,
Pedro Corasides, Ángel Saquelares, Atanasio Saquelares, Jorge Papachoris, Ni-
colás Macris, Jorge Koutrulares y Gustavo Kirkos, formaron parte de este gru-
po, y algunos de ellos, años después, se trasladaron a Culiacán para asentarse
definitivamente en esta ciudad (Aguilar A., 2003).
Los protocolos de once notarios que operaron en la ciudad de Culiacán
entre los años de 1948 y 1970 son pruebas fehacientes de la influencia del aquel

1
Se encontraban: Demetrio K. Evangelatus, Nicolás Panusópulos, Ángel Demerutis, De-
metrio Davlantes, Nicolás Davlantes, Miguel D. Crisantes, Juan D. Crisantes, Miguel Stafilakis,
Demetrio Macris, Jorge Chaprales, Juan Stamos, Gregorio Kalollorantes, Jorge Gotsis, Constan-
tino Dimópulos, Juan Dimópulos, Nicolas Bisbardis, Juan Demerutis, Ángel Demerutis Jr, Ste-
lio Aretos, Constantino Georgelos, Rocco Agerame, Juan Cascajares, Felipe Pantulis, Theofanis
Kolocuris, Nick Cotais, Constantino Petrulias, Basilio Gatzionis, Aristeo Canelos, Alejandro
Gatzionis, Alejandro Sirmalis, Enrique Stamatis, Basilio Eufitis, Jorge Atanasakis, Constantino
Zajos, Pedro Kuvilis, Jorge Antonópulos, Pericles Contus, Constantino Lambres.
maría de jesús lópez lópez 179

grupo de griegos en la economía regional. Ya sea como individuos o como


familias, ya fueran residentes del lugar, de otra parte del estado, del país o del
extranjero, se distinguieron en los siguientes renglones: 1) su participación en
la creación de empresas (hubo 21 casos entre 1949 y 1971); 2) compraventas de
fincas rústicas (52 operaciones entre 1948 y 1966); 3) compraventas de fincas
urbanas (se registraron 39 de 1948 a 1960); 4) actividades crediticias (se anota-
ron 19 entre 1947 y 1969); 5) contratos de arrendamiento de tierras (sumaron
9, entre 1948 y 1966); 6) poderes donde intervienen los griegos (se registraron
33 de 1952 a 1967).2 Es decir, se anotaron un total de 173 actividades, entre ellas
predominan, con mucho, las compraventas de tierras rústicas y fincas urbanas
y el otorgamiento de poderes.
Las personas oriundas de Grecia que aparecen prácticamente en todos los
renglones que se han señalado, o con mayor frecuencia (sin contar a sus cón-
yuges y descendientes) son las siguientes: Jorge Chaprales, Nicolás Macris,
Aristeo Canelos, Demetrio Evangelatus, Basilio Gatzionis, Escriño Petrulias,
Constantino Petrulias, Juan D. Crisantes, Miguel D. Crisantes, Ángel Demeru-
tis Fafutis. También aparecen con regularidad las esposas de Aristeo Canelos
y de Basilio Gatzionis: Victoria Rodríguez y Julia Torres, respectivamente, así
como sus hijos.
De acuerdo con la información obtenida, los inmigrantes griegos partici-
paron en la creación de 21 empresas entre 1949 y 1971. En nueve casos se es-
pecificaba que el objeto de la compañía era la explotación de la agricultura en
general. Cuatro eran empresas agroindustriales (desde la fabricación y comer-
cialización de fertilizantes, insecticidas, maderas y una planta beneficiadora de
arroz); dos se dedicaban al transporte de productos agrícolas; tres al comercio
de bienes inmuebles, maderas y materiales de empaque; una a la intermedia-
ción financiera, una a la industria y una a la minería. Su participación en la
intermediación financiera fue minoritaria, pero existen datos de que tuvie-
ron intereses en otras instituciones financieras, como en la banca privada con
asiento en Culiacán, y en otras uniones de crédito, sobre todo a partir de 1950.
(Ver anexo 21).
Aunque solo se establecieron 4 agroindustrias, fue este sector productivo
el que absorbió las mayores inversiones, mismas que ascendieron a 9 millones

2
Los notarios fueron los licenciados Benjamín J. López, licenciado Héctor Rodolfo Ibarra,
licenciado J. Enrique Rodarte T., licenciado José María Guerrero, Eliseo Leyzaola Díaz, Jorge
Chávez Castro, Humberto Miguel González Fierro, Marcelo Arellano, Atanasio Pineda Gutié-
rrez, César Alfredo López García y Rafael T. Ibarra.
180 empresarios, empresas y agricultura comercial...

500 mil pesos, es decir, el 32.8 por ciento del total, que representó 28 millones
900 mil pesos. Ver cuadro 5.1

Cuadro 5.1. Empresas en las que participaron los inmigrantes griegos:


Culiacán 1949-1971

Actividad Empresas Capital social %


Agroindustria 4 $ 9 500 000 33
Agricultura 9 6 500 000 22.5
Comercio 3 4 400 000 15.2
Finanzas 1 3 000 000 10.4
Transporte 2 2 900 000 10
Industria 1 600 000 2
Minería 1 2 000 000 6.9
Total 21 28 900 000 100.0

Fuente: AGNES.

En las nueve empresas agrícolas se colocaron 6 millones 500 mil pesos, lo


que equivale al 22.4 por ciento del total; y tres negocios comerciales cuantifica-
ron 4 millones 400 mil pesos, o sea, el 15.2 por ciento del global. A estas tres ac-
tividades económicas se destinó el 70.7 por ciento de las inversiones realizadas;
finanzas, industria, minería y transporte absorbieron el resto. Es pertinente
anotar que las agroindustrias, los comercios y las empresas de transporte esta-
ban estrechamente relacionadas con la actividad agrícola. Por tanto, se puede
inferir que los excedentes obtenidos en la agricultura de exportación, se rein-
vertían en buena proporción en la economía regional, en la misma agricultura,
pero también en los sectores antes mencionados. Un elemento más que sugiere
que la agricultura fue la actividad económica primigenia, que permitió la ob-
tención de excedentes y su reinversión en otras actividades que las empresas
agrícolas se fundaron en la década de 1950, mientras que las agroindustrias se
establecieron en los años sesenta.
En 10 de las empresas establecidas, los socios fundadores eran de origen
griego —solo en unas cuantas de estas, se incorporaron sus esposas e hijos—,
en el resto de las compañías se asociaron con mexicanos, aunque en varios
casos los primeros eran los accionistas mayoritarios, como en Granja Porcina
ABC, Mercantil Maderera, Nutrientes Líquidos Mexicanos y Compañía Mine-
maría de jesús lópez lópez 181

ra Santo Niño. También aparecen como socios minoritarios en aquellas em-


presas que para su constitución involucró una gran cantidad de accionistas,
como Pasteurizadora de Culiacán, la Unión de Crédito Agrícola e Industrial
Legumbrera y Agricultores Asociados de Sinaloa. Ello significa que en su acti-
vidad empresarial tenían muy en cuenta el origen de los socios y la estrategia
familiar, pues tendían a asociarse con sus connacionales, e incorporaban en
sus empresas a sus familiares más cercanos: sus esposas, sus hijos, cuñados y
yernos.
Gustavo Aguilar expresa que en los años previos a la década de 1950, los
inmigrantes griegos se asociaban con mexicanos u otros extranjeros, siendo
estos últimos quienes aportaban el grueso del capital como socios capitalis-
tas, mientras que el socio industrial aportaba su experiencia, trabajo y cono-
cimientos en la producción de legumbres, correspondiéndole por ese hecho la
mitad de las utilidades futuras que tuviera el negocio (Aguilar A., 2003, 9). Se
deduce entonces que, durante el periodo que cubre la investigación, un buen
número de griegos se habían consolidado como empresarios agrícolas en la
producción de hortalizas y que después tuvieron la suficiente capacidad eco-
nómica para crear sus propias empresas, así como para participar en la crea-
ción de aquellas en las que se involucraban, con frecuencia con los grandes
agricultores del valle de Culiacán.
De acuerdo con su capital social, las empresas agrícolas constituidas se
pueden clasificar como medianas y grandes. Agrícola de Culiacán, S. de R.
L., creada en 1949 por Jorge Chaprales y Nicolás Macris, fue la compañía de
menores dimensiones por su capital social, pues este era de 150 mil pesos; en
cambio, Sinaloa Growers, S. de R. L., fundada por Demetrio Evangelatus y Ni-
colás Panasópulos en el año de 1955, con un capital social de un millón 500 mil
pesos, se ubica como la más grande. Del total de empresas establecidas, siete
fueron organizadas como sociedades anónimas, el resto como sociedades de
responsabilidad limitada, así como sociedades de responsabilidad limitada de
capital variable. Y Aristeo Canelos Atula y su familia están presentes en la fun-
dación de diez empresas, siendo un caso representativo de éxito empresarial.
En el renglón de compraventas de tierras rústicas se registraron 52 opera-
ciones y se movilizó un total de 2 millones 270 mil 31 pesos. La transacción
más baja fue la realizada por Angelina Aceves Flores al vender 100 hectáreas a
Constantino Canelos Rodríguez, en la cantidad de mil pesos, el 12 de febrero
de 1948. La más alta fue la compra de 16 hectáreas hecha por Constantino Pe-
trulias, Aristeo Canelos, Basilio Gatzionis y Jorge Chaprales en forma manco-
munada, a la compañía Inversiones Mexicanas, S.A. el 4 de abril de 1957, en la
182 empresarios, empresas y agricultura comercial...

cantidad de 100 mil pesos. El terreno se localizaba en las orillas de la ciudad de


Culiacán, en la zona industrial de El Palmito.
Las personas que aparecen con mayor frecuencia como compradores son:
Jorge Chaprales, Constantino Papas, Juan D. Crisantes, Constantino Petrulias,
Basilio Gatzionis, su esposa Julia Torres de Gatzionis y sus hijos; Aristeo Ca-
nelos, su esposa Victoria Rodríguez y sus hijos. Como vendedores, los griegos
aparecen en menos ocasiones y por lo regular a quienes venden alguna propie-
dad es a uno de sus connacionales. Otro aspecto que se observa, es que además
procuraban comprar lotes de tierra de 100 hectáreas o menos, que escritura-
ban a su nombre, al de la esposa y al de los hijos. Además adquirían tierras que
colindaran con propiedades de otros compatriotas. De esta forma, lograban
conjuntar unidades productivas de hasta 800 hectáreas de riego. También se
aprecia que más del 90 por ciento de las propiedades adquiridas por ellos eran
tierras para cultivo, ubicadas cerca de los ríos y con vías de comunicación ac-
cesibles. En los años de 1950, 1958 y 1959 se registraron 31 de las 52 transaccio-
nes. (Ver anexo 22).
En el rubro de compraventas de fincas urbanas (incluye solares y construc-
ciones) los inmigrantes griegos y sus familias también desarrollaron una in-
tensa actividad, se movilizaron 638 mil 176 pesos en 39 operaciones. La tran-
sacción más baja fue la venta de 403 m2 en la ciudad de Culiacán que hizo
Ramona Palazuelos viuda de Gálvez a favor de Constantino Canelos Rodrí-
guez, Alejandro Sámano y Basilio Gatzionis, en 604 pesos, el 8 de enero de
1951. La más alta fue la venta de una finca y solar en la colonia Guadalupe, que
realizaron Benjamín Bon Bustamante y Bárbara Wilson a favor de Jorge Ma-
cris Chaprales en la cantidad de 97 mil pesos, el 31 de agosto de 1957.
Los griegos y sus familias hicieron 37 compras y los mexicanos solamente
dos, y como vendedores estos últimos fueron 27 y los primeros 12. Quienes
más aparecen como compradores son: Constantino Petrulias, Constantino Pa-
pas, Basilio Gatzionis y Aristeo Canelos. Casi en su totalidad las propiedades
urbanas se adquirieron en la ciudad de Culiacán y, en buena medida, en las
zonas residenciales del momento, tales como la colonia Guadalupe y Lomas de
Culiacán, donde vivían las élites política y económica de la ciudad. En los años
que más compraventas se realizaron fueron 1951, 1953 y 1959. (Ver anexo 23).
En el rubro de créditos, donde están involucrados los helenos, se registra-
ron 19 casos entre 1947 y 1969, sumando un total de un millón 87 mil 900 pesos
el capital movilizado. En 13 operaciones aparecen como prestamistas y en 6
como prestatarios. Quienes más destacan en esta actividad son: Constantino
Petrulias, Aristeo Canelos, el Banco Agrícola Sinaloense y Ángel Demerutis
maría de jesús lópez lópez 183

Fafutis; este último solo prestó en una ocasión, pero lo hizo con 300 mil pesos.
Petrulias intervino en siete operaciones y prestó 112 mil 500 pesos; Canelos
lo hizo en tres y facilitó 120 mil pesos; el Banco Agrícola Sinaloense en tres y
facilitó 289 mil 400 pesos. Los prestatarios eran agricultores, profesionistas
y comerciantes de Culiacán. Lo anterior nos muestra el éxito económico que
algunos griegos habían logrado en Culiacán hacia las décadas de los años cin-
cuenta y sesenta del siglo pasado, teniendo suficiente liquidez como para pres-
tar dinero a otros empresarios e incrementar así sus beneficios. (Ver anexo 24).
Así también, de los nueve contratos de arrendamiento de tierras, en tres, se
especificó que el terreno sería dedicado a la siembra de legumbres (tomates, y
en algunos casos tomates y chiles); aunque esto no se estipuló, se infiere que
ese sería el objetivo, pues todos los arrendatarios eran miembros de la Asocia-
ción de Legumbreras del Municipio de Culiacán. En todos los casos, las tierras
arrendadas se localizaban en el valle de Culiacán. Por ejemplo, el 30 de sep-
tiembre de 1952, Conrado Ibarra y Francisco Aldapa rentaron a Constantino
Georgelos dos lotes de tierra (150 hectáreas) en el predio de San Rafael, Costa
Rica, por el plazo de un año en la cantidad de 30 mil pesos. Georgelos expresó
que tenía proyectado sembrar legumbres y maíz. La cuota de agua para rie-
go sería pagada por este último a razón de 35 pesos por hectárea. Se estipuló
que «con excepción del empaque para legumbres y de las casas que llegare a
construir el arrendatario en los lotes mencionados, todas las demás mejoras
materiales que se hicieran quedarían en beneficio de los lotes, sin que por ello
tenga derecho el arrendatario a recibir compensación alguna».
Las tierras arrendadas eran de riego, se localizaban cerca de la vía del fe-
rrocarril y se destinaban a la producción de hortalizas para la exportación.
Ello significa que los arrendatarios ya tenían los contactos necesarios en los
Estados Unidos para la comercialización de sus productos (en muchos casos
eran personas también de origen griego) así como los recursos necesarios para
sacar adelante la producción. En algunos casos esto último se estipulaba en los
contratos. La compañía comercializadora tenía que refaccionar los gastos que
se hicieren, en partidas varias, conforme avanzaran los trabajos. Más adelante,
a medida que estos horticultores incrementaban su capital, en gran parte se
autofinanciaban e incluso facilitaban recursos a otros productores. Mediante
este mecanismo, al igual que los agricultores nacionales, los inmigrantes grie-
gos tuvieron un fácil acceso a las mejores tierras de riego del valle de Culiacán.
(Ver anexo 25).
Finalmente, en el renglón de los poderes otorgados por los griegos a mexi-
canos residentes en Culiacán o en otras ciudades del país, a otros connacio-
184 empresarios, empresas y agricultura comercial...

nales suyos (que era lo más común), se revela un amplio abanico de contactos
y relaciones que tenían en México y en el extranjero, principalmente en los
Estados Unidos, o en la frontera de este país con México. Por ejemplo, Basi-
lio Gatzionis, Constantino Petrulias y Aristeo Canelos emprendieron diversos
negocios en forma conjunta y existía una especie de división del trabajo entre
ellos: Gatzionis se pasaba varias temporadas en Nogales, Sonora, mientras los
otros dos socios atendían directamente los trabajos en los campos legumbreros
que tenían en el valle de Culiacán, así como otros negocios que tenían en la
ciudad. Para realizar operaciones a nombre de Gatzionis en Sinaloa, mientras
este estaba ausente, estos contaban con amplios poderes. (Ver anexo 26).

5.2. Actividad empresarial de Aristeo Canelos Atula


y su familia

A la fecha, el primer registro notarial que indica la presencia de Aristeo Cane-


los Atula en el municipio de Culiacán es el que se refiere a la protocolización
del testamento público abierto dictado por Constantino Petrulias, ante el li-
cenciado Benjamín J. López el 24 de junio de 1943. Ahí firmaron como testigos
Basilio Gatzionis, Nicolás Bisbardis y Aristeo Canelos, todos agricultores de
Culiacán según se asentó.3 Sin embargo, de acuerdo con los datos registrados
en la carta de naturalización que como mexicano le expidió la Secretaría de
Gobernación el 15 de noviembre de 1951, se deduce que llegó a Culiacán a fina-
les de los años treinta del siglo pasado, a la edad de 33 años, aproximadamente.
Se dedicó a la agricultura, al lado de otros connacionales que ya se desem-
peñaban como empresarios agrícolas. Se establecieron, por primera ocasión,
en Las Trancas, Bachimeto, población perteneciente al municipio de Culiacán.
Ahí también vivió con Victoria Rodríguez Parra, originaria de Acaponeta, Na-
yarit, con quien hacia 1951 había procreado los siguientes hijos: Alejandro, de
11 años de edad; Juana de 9 años, Magdalena de 8 años; Caliroi de 7; Irene de 5,
y Constantino de 3 años. En la carta de naturalización se especificaba que Aris-
teo Canelos Atula había nacido el 5 de febrero de 1905 en Calomato, Grecia,
hijo de Canelios Canelópulos y Juana Atula. Y que había entrado a México el 8
de mayo de 1924 por el puerto de Tampico, Tamaulipas. Aristeo Canelos, el 20
de julio de 1948, registró en Culiacán a Guillermo Canelos como hijo natural,

3
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamin J. López, 24 de junio de 1943.
maría de jesús lópez lópez 185

quien había nacido en Acaponeta, Nayarit, el 22 de febrero de 1935. Es decir,


Guillermo fue en realidad su primer hijo.4
De la ciudad de Tampico, el joven inmigrante se dirigió al centro del país,
donde ya otros coterráneos suyos se habían establecido como comerciantes y
agricultores en los estados de México, Jalisco, Michoacán y Nayarit. En Jalisco,
en la región de Zapopan, Aristeo Canelos, tras algunos años de duro trabajo y
ahorro tesonero, se asoció con Basilio Gatzionis y Constantino Petrulias para
comprar en copropiedad el predio denominado El Mezquite, perteneciente al
rancho de San José de la Paz, ubicado precisamente en el municipio de Za-
popan.5 Enseguida se trasladaron a Nayarit, en búsqueda de más tierras para
trabajarlas. Finalmente, llegaron al valle de Culiacán, poco antes de 1940, en
donde se establecieron como productores de tomate y otras legumbres.
A su llegada a Culiacán empezaron a rentar pequeñas cantidades de tierra
por la margen izquierda del río Culiacán, en las inmediaciones de Bachigua-
lato y Aguaruto. Al poco tiempo adquirieron maquinaria y equipo para riego,
rentaron más tierras y compraron sus propias parcelas; los precios para ello,
como veremos más adelante, eran bastante bajos. El 20 de agosto de 1945 ante
el notario Benjamín J. López, se presentaron Constantino Petrulias de 41 años
de edad, Basilio Gatzionis de 40 años y Aristeo Canelos de 40 años; los dos pri-
meros, vecinos del campo San Juan, perteneciente a la sindicatura de Aguaruto
del municipio de Culiacán, y el último, vecino de Culiacán con domicilio en la
calle Colón, número 147 poniente.
Los tres se declararon solteros, agricultores y de nacionalidad griega. Se-
ñalaron que desde hacía tiempo eran propietarios en forma mancomunada
de una serie de bienes que incluía: tractores, arados, cultivadoras, equipos de
bombeo, automóviles, camiones de carga, ganado, etcétera, y que, con la fina-
lidad de legalizar la propiedad que tenían por partes iguales en dichos bienes,
formalizaban con ese acto un contrato de copropiedad, para usar los bienes
citados en forma colectiva.6 Esta sociedad fue el punto de arranque y la base

4
Ibid., 10 de febrero de 1950.
5
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, 12 de noviembre de 1947.
6
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, 20 de agosto de 1945. Los bienes descritos
eran los siguientes: 1 bomba turbina marca Johnston de 10 pulgadas y otra bomba, misma marca,
pero de 6 pulgadas y sus aditamentos; un motor usado Diesel Atlus Imperial, modelo 4 RN-327,
máquina número 10 054 de 4 cilindros de 90 caballos, 720 revoluciones por minuto, equipado
con motor adicional para arranque, con aditamentos y refacciones; 1 carro de mulas de 4 rue-
das, 5 plataformas para mulas, 1 camión marca Chevrolet usado, tipo estacas, 1942, extralargo;
1 camión marca Ford 48, modelo 1941, extralargo; 1 tractor marca Centrac B. D. con una rastra
186 empresarios, empresas y agricultura comercial...

de acumulación de capital que permitió a Aristeo Canelos Atula convertirse


en uno de los principales empresarios agrícolas exportadores de hortalizas del
municipio de Culiacán.
Aunque siguió ligado a los negocios emprendidos por Constantino Petru-
lias y Basilio Gatzionis, Canelos emprendió los suyos propios y, conforme su
familia crecía, también la incorporaba a las diversas empresas en que tuvo par-
ticipación. Quizá la estrategia familiar que estaba muy presente en la actividad
empresarial desarrollada por los inmigrantes griegos en Culiacán, sea una de
las claves que expliquen su gran éxito como empresarios. También, como he-
mos visto, los lazos de amistad y la nacionalidad significaban una garantía para
el buen desempeño de los negocios. Las instituciones y reglas informales mos-
traban aquí con toda plenitud su presencia y su importancia para el desarrollo
económico.
Los socios Aristeo Canelos, Basilio Gatzionis y Constantino Petrulias si-
guieron incrementando sus bienes en forma mancomunada. El 28 de agosto
de 1945, Celerina Parra viuda de Rodríguez prometió venderles una finca rús-
tica ubicada en el predio La Cruz, sindicatura de Aguaruto, con una superficie
28 hectáreas, en la cantidad de 3 mil pesos. Ese mismo día, Jorge Pulos, en
representación de Juan Gatzionis, también prometió venderles una fracción
de terreno de 2325 metros cuadrados, localizada en el predio antes señalado,
en la cantidad de 10 mil pesos. Lo caro de esta propiedad se explica porque en
ella existían casas para habitación, almacenes, jacales, corrales y dos pozos de
profundidad para riego ya terminados y en uso.7
Hacia 1946, los trabajos de construcción de la presa Sanalona y las obras de
irrigación en el valle de Culiacán desataron un intenso proceso de especula-
ción con las tierras que se verían beneficiadas con el agua. A partir de enton-
ces, Aristeo Canelos adquirió varios lotes de tierra a bajos precios que puso a
su nombre, al de su esposa y a los de sus hijos. También rentó tierras en forma
particular y al lado de sus socios Constantino y Basilio, las cuales, dedicaron

marca Killifer y un arado marca John Deere; 1 tractor marca Indianapolis con una cultivadora
y una rastra; 2 combinaciones Killifer 450; 2 K2-3148 barras para las mismas combinaciones; 2
KO-18966-A marca Killifer, una HQ-14812 cultivadora de 7 brazos para combinación Killifer;
un arado bordeador marca Killifer; un tractor Caterpillar D4 de vía ancha 75-7053 equipo cpn,
sistemas de alumbrado; un tractor marca Ford modelo 1942 con una rastra, un arado y una cul-
tivadora; 1 tractor marca John Deere de 4 discos; 1 automóvil marca Ford 1942; una cultivadora
para uso del tractor Ford; ganado vacuno y caballar.
7
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamin J. López, 28 de agosto de 1945. Para asegurar esta
excelente oportunidad los compradores adelantaron $ 9500.00.
maría de jesús lópez lópez 187

principalmente a la producción de tomate y otras legumbres. Por ejemplo, el


21 de marzo de 1946, Gustavo de la Vega vendió a la menor Caliroi Canelos
Rodríguez —quien estuvo representada por su padre Aristeo Canelos— un
lote de terreno ubicado en Las Demasías de Mezquitillo, perteneciente a la sin-
dicatura de Eldorado, con superficie de 69 hectáreas, en la cantidad de mil pe-
sos.8 Al día siguiente, vendió otras 69 hectáreas en el mismo lugar y al mismo
precio, pero ahora a la menor Magdalena Canelos Rodríguez. Un día después
vendió 40 hectáreas en 800 pesos en el mismo sitio, lote que adquirieron en
forma mancomunada Caliroi y Magdalena Canelos Rodríguez y Constantino
Papas.9 En el cuadro 5.2 se concentra este tipo de operaciones.

Cuadro 5.2. Compraventas de fincas rústicas y urbanas


realizadas por la familia Canelos: 1946-1959

Comprador Vendedor Propiedad Valor ($) Fecha Otros


Caliroi Canelos Gustavo 69 has. en 1000 21/3/1946 La representó su
Rodríguez de la Vega Mezquitillo padre Aristeo
Magdalena Ca- Gustavo 69 has. en 1000 22/3/1946 La representó su
nelos Rodríguez de la Vega Mezquitillo padre Aristeo
Magdalena y Gustavo 40 has. en 800 23/3/1946 Aristeo repre-
Caliroi Canelos de la Vega Mezquitillo sentó a sus hijas,
R. y Constantino y Petrulias a
Papas Papas
Juana Canelos Juan Ne- Finca urbana 2000 12/6/1946 La representó su
Rodríguez pomuceno en Culiacán padre Aristeo
Bonilla
Constantino Aristeo 35 has. en 7000 12/11/1947 Era una parte
Petrulias Canelos Zapopan, de la represen-
Jalisco tación que tenía
en el predio El
Mezquite
Basilio Gatziones Aristeo 35 has. en 7000 4/12/1947 Era una parte
Canelos Zapopan, de la represen-
Jalisco tación que tenía
en el predio El
Mezquite

8
Ibid., 21 de marzo de 1946.
9
Ibid., 22 y 23 de marzo de 1946.
188 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Comprador Vendedor Propiedad Valor ($) Fecha Otros
Constantino Ca- Angelina 100 has. en 1000 12/2/1948 Lo representó su
nelos Rodríguez Aceves Flores Mezquitillo padre Aristeo
Basilio Gatziones Alejandro 100 has. en 2000 10/8/1948 Lo representó su
Canelos San Rafael, padre Aristeo
Rodríguez Costa Rica
Aleandro Cane- Mario Béjar 100 has. en 2000 16/8/1948 Lo representó su
los Rodríguez Díaz San Rafael, padre Aristeo
Costa Rica
Constantino Ca- Jaime Villa 2 solares, 6000 20/8/1949 Lo representó su
nelos Rodríguez, Díaz Culiacán padre Aristeo
Afrodita Sámano
José Luis Sobe- Constanti- 100 has. en 5000 15/10/1949 Lo representó su
ranes no Canelos Mezquitillo padre Aristeo
Rodríguez
Gullermo Ca- María Teresa 100 has. en 20 000 10/2/1950 Lo representó su
nelos Molina Mezquitillo padre Aristeo
Basilio Gatzionis Victoría Terreno 5000 21/11/1950
Rodríguez de 765 m2 en
Canelos Culiacán
Constantino Ramona Solar 403 m2 604 8/1/1951 Lo representó su
Canelos Rodrí- Palazuelos en Culiacán padre Aristeo
guez, Alejandro viuda de
Sámano y Basilio Gálvez
Gatzionis
Constantino Ca- José Díaz 50 has. en 10 000 19/2/1951 Lo representó su
nelos Rodríguez Fuenlabrada Batoato, padre Aristeo
Culiacán
Felipe Pantulis Constanti- 50 has. en 10 000 6/8/1951
no Canelos Batoato,
Rodríguez Culiacán
Aristeo Canelos Fraccio- 3 lotes en 27 550 15/12/1951
nadora del la colonia
Pacífico Guadalupe
Aristeo Canelos Ramón Gas- 3 lotes en 27 550 15/12/1951
télum la colonia
Guadalupe
Aristeo Canelos Constantino 2 lotes en 3000 15/5/1953
Petrulias Culiacán
maría de jesús lópez lópez 189

Continuación...
Comprador Vendedor Propiedad Valor ($) Fecha Otros
Aristeo Canelos María Nativi- 3 lotes en 8000 14/7/1953
dad Pérez Culiacán
Aristeo Canelos, Inversiones 16 has. en 1 00 000 4/3/1957 Lo compraron
Jorge Chaprales, Mexicanas El Palmito, en forma man-
Constantino Pe- S. A. Culiacán comunada
truliias, y Basilio
Gatzionis
Patricia Reta- Aristeo 31 has. en 22 000 17/11/1958 Lo representó su
moza Canelos Chiricahueto padre Francisco
Retamoza
Eugenia Martí- Caliroi Cane- 50 has. en 75 000 13/7/1959 La representa-
nez Hernandez, los Rodrí- Mezquitillo ron Aristeo Ca-
Gabriel Jiménez guez nelos y Victoria
y Martín Melen- Rodríguez
dres
Juan Oviedo, Caliroi Cane- 50 has. en 75 000 13/7/1959 La representa-
Gabriel Jiménez los Rodrí- Mezquitillo ron Aristeo Ca-
y Martina Bazúa guez nelos y Victoria
Rodríguez
María Álvarez Victoria 87 has. en 160 000 30/7/1959
Ramírez Rodríguez Bachigualato
de Canelos
y María
Guadalupe
Rodríguez
Yolanda Torres Victoria 29 has. en 30 000 30/7/1959
Rodríguez de Bachigualato
Canelos

Fuente: AGNES.

Entre 1946 y 1959, la familia Canelos participó en 26 operaciones de compra-


venta de fincas rústicas y urbanas; en 15 ocasiones aparecen como compra-
dores, y en 11 como vendedores. De esa forma adquirieron 532 hectáreas en
el Valle de Culiacán y vendieron 454. También, Aristeo Canelos se deshizo
de 70 hectáreas que tenía en Zapopan, Jalisco, señal de que había decidido
establecerse definitivamente en Culiacán, donde los negocios emprendidos le
redituaban grandes ganancias. En la compra de tierras habían invertido 68 mil
800 pesos, y con las ventas realizadas obtuvieron la cantidad de 313 mil pesos,
190 empresarios, empresas y agricultura comercial...

lo que indica los beneficios que los Canelos obtuvieron con la especulación de
tierras. Es decir, al mediar el siglo pasado la familia Canelos explotaba un pro-
medio de 500 hectáreas bajo riego, pero si a ello sumamos las propiedades que
Aristeo Canelos explotaba en sociedad con Basilio Gatzionis y Constantino
Petrulias, la cantidad de terrenos se ve incrementada de manera considerable.
Al respecto, Teodoro Pappatheodorou narra que al llegar a Culiacán con
su familia, en el invierno de 1948, lo primero que hizo fue dirigirse al hotel
Rosales —lugar donde se reunían regularmente los griegos. Ahí se encontró
con Constantino Petrulias, quien le facilitó un mil 500 pesos, así como un
espacio en el campo San Juan para que resguardara la maquinaria que traía
desde Michoacán. En dicho campo, Petrulias tenía su casa-habitación, donde
vivía también su socio, Basilio Gatzionis cuando llegaba de Nogales. Después
se encontró con el tercer socio, Aristeo Canelos o Canelópulos —a quien ya
conocía desde Guadalajara— y este le propuso que se fuera a trabajar con ellos,
pues tenían cerca de mil hectáreas de terreno propio.
Canelos le indicó que necesitaban una persona de confianza para que se
hiciera cargo de uno de los campos en que tenía dividido sus negocios agríco-
las. El negocio se llamaba ABC, denominación compuesta con las iniciales de
los nombres de cada uno de los socios (Aristeo, Basilio y Constantino). Cerca
de Culiacán, a siete kilómetros, tenían en copropiedad 175 hectáreas; a un lado
del ingenio de Costa Rica poseían el campo Arbaco, con una extensión de 600
hectáreas, que habían dividido en porciones de 200. También en Mezquitillo,
Eldorado, eran dueños de 400 hectáreas, y en la estación Alhuate contaban con
200 hectáreas. Según Pappatheodorou, Aristeo

era el socio principal, porque era el que tomaba más iniciativas, en varios sentidos
y en muchas cosas, él era el más comerciante y tenía también más preparación que
los otros dos. Le ofreció por su trabajo veinte pesos diarios más un 7 por ciento de
las utilidades de legumbres que se obtuvieran y un vehículo para que se moviera
(García, 1987, 380-385).

De acuerdo con la información anterior, Aristeo Canelos, Basilio Gatzio-


nis y Constantino Petrulias, en 1948, explotaban en copropiedad, en el Valle
de Culiacán, 1375 hectáreas de las mejores tierras favorecidas con el riego de
las aguas almacenadas en la presa Sanalona. Pero, como ya se vio, la familia
Canelos Rodríguez contaba con sus propias tierras en el valle y se dedicaban
también a rentar diversas propiedades para su explotación. Por ejemplo, el 7
de marzo de 1951, Dolores Lechuga de Carvajal y Antonio Lechuga Palazuelos,
maría de jesús lópez lópez 191

por su propio derecho, y el ingeniero Juan Guerrero Alcocer y Concepción


Sánchez de Guerrero, en representación de sus hijos menores de edad, Juan
y Manuel Guerrero Sánchez, dieron en arrendamiento a Aristeo Canelos, por
el término de tres años, cuatro lotes de terreno que en total conformaban una
superficie de 400 hectáreas a 225 pesos anuales por cada uno, lo que arrojaba
un importe total de 270 mil pesos.
Los terrenos se localizaban en el predio Santa Bárbara, del municipio de
Culiacán; estos se encontraban enmontados, por lo que los arrendadores se
obligaron a limpiarlos y a cercarlos, así como a dejarlos listos para sembrar
antes del 1 de julio de 1951. Las cuotas de riego las pagaría Canelos, así como la
mano de obra para hacer el cerco. Los pagos del arrendamiento se harían por
cuotas, conforme avanzaran los trabajos de desmonte y limpia de las tierras,
dejando una parte para el último año.10
Las ganancias obtenidas en los negocios emprendidos con sus socios Basi-
lio Gatzionis y Constantino Petrulias, le permitieron a Aristeo Canelos adqui-
rir su propio latifundio, además de invertir cuantiosos capitales en la organiza-
ción de diversas empresas, y en la compra de inmuebles urbanos en las zonas
residenciales de Culiacán. Por este último concepto, entre 1946 y 1959, pagaron
la cantidad de 74 mil 654 pesos (Ver anexo 23).
Por ejemplo, el 21 de enero de 1952, se llevó a cabo la constitución de la
sociedad mercantil denominada Agrícola del Pacífico, S. de R. L., por Basilio
Gatzionis, Constantino Petrulias y Aristeo Canelos, con domicilio en Culiacán
y con el objeto de celebrar toda clase de contratos para el uso y explotación
agrícola de bienes inmuebles; el establecimiento de negocios dedicados a la
agricultura en todos sus aspectos, ya fueran para el consumo del país o para
su exportación al extranjero, etcétera. La duración se fijó en 10 años, con un
capital social de 500 mil pesos. Gatzionis aportó 167 mil pesos, Petrulias 166
mil 500 pesos y Canelos 166 mil 500 pesos.
Gatzionis, para cubrir la parte social que le correspondía, aportó en propie-
dad a la sociedad: 75 mil cajas de madera para empaque de tomate con valor
de 150 mil pesos; 100 cajas de clavo cementado para armar cajas de 45 kilos a
razón de 112 pesos 50 centavos cada caja, equivalentes a 11 mil 250 pesos; y en
efectivo 5 mil 750 pesos. Petrulias aportó a la sociedad 75 mil cajas de madera
para empaque con valor de 150 mil pesos y en efectivo 16 mil 500 pesos. Cane-
los aportó mil bultos de papel marca San Rafael para empaque de tomate con

10
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamin J. López, 7 de enero de 1951
192 empresarios, empresas y agricultura comercial...

valor de 100 mil pesos, más 12 mil jabas de madera para empaque de chile con
valor de 36 mil pesos y en efectivo 30 mil 500 pesos.
La sociedad estaría a cargo de tres gerentes, y en las cláusulas transitorias
se acordó que los tres socios tendrían estos puestos con todas las facultades de
dominio y representación. Como comisario de la compañía se nombró a Mar-
tiniano Pompa y Gutiérrez, y para gestionar en el registro de la compañía en
el Registro Público de la Propiedad se comisionó al licenciado Martín Careaga
Cebreros.11 Tres años después, esta empresa agrícola exportadora incrementó
su capital social en un 200 por ciento, al pasar de 500 mil a un millón 500 mil
pesos, el cual fue aportado íntegramente por los tres socios en partes iguales,
lo que expresa el éxito económico de dichos empresarios.
Además, Aristeo Canelos y su familia participaron en la creación de once
empresas más. Por su giro productivo, cuatro se clasifican como agroindus-
trias; tres dedicadas al comercio; una a la industria; una al transporte, y una a la
intermediación financiera. En cuatro de esas compañías los Canelos aportaron
el grueso del capital social. Como se puede apreciar en el cuadro 5.3, además de
los negocios agrícolas, la mayor parte de las empresas en que participó Aristeo
Canelos estaban estrechamente vinculadas a la agricultura. La compraventa de
maderas, fertilizantes, insecticidas, maquinaria, semillas, nutrientes, etcétera.
De esta manera, las ganancias obtenidas en la exportación de hortalizas se
reinvertían en proporciones generosas en la economía del valle de Culiacán,
aunque mayoritariamente se fueran al comercio, a los servicios y a medianas
empresas en el ramo industrial; sin embargo, esto dio lugar a la conformación
de densos tejidos productivos y empresariales, cuya base de acumulación de
capitales se encontraba precisamente en la agricultura de exportación, princi-
palmente en el ramo de hortalizas.

11
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, 21 de enero de 1952.
maría de jesús lópez lópez 193

Cuadro 5.3. Participación de la familia Canelos en la creación de empresas

Empresa Socios Giro Capital Fecha Otros


Agrícola Aristeo Canelos, Agricul- 500 000 21/1/1952 El capital lo
del Pacífico, Constantino Petrulias tura aportaron en
S. de R. L y Basilio Gatzionis partes iguales
Inmuebles Basilio Gatzionis, Comercio, 2 000 000 2/7/1954 Los socios
ABC, S. A Aristeo Canelos, bienes principales
Constantino Petrulias, inmuebles, eran Aristeo,
Martiniano Pompa, alquiler, Basilio y
Rubén García etc. Constantino
Unión de Atilano Bon Bus- Interme- 3 000 000 7/11/1958 Formaron
Crédito tamante, Aristeo diación parte del
Agrícola e Canelos, Nick Gotsis, financiera consejo de
Industrial Demetrio Evangelatus, administra-
Leguma- Ángel Demerutis, ción: Canelos,
brera, S. A. Agrícola Chama, Feli- Demerutis,
de C. V. pe Pantulis, Manuel J. Gotsis y
Clouthier y otros Chaprales
Pasteuri- Lulú de Saracho Calde- Industria 600 000 26/3/1959 Canelos
zadora de rón, Diódoro G. Serra- adquirió
Culiacán, no, Miguel D. Crisantes, acciones por
S. A. Demetrio Evangelatus, $ 5000.00. El
Constantino Petrulias, total de socios
Teodoro Pappatheo- fueron 90
doro, Jorge Macris
Chaprales, Aristeo
Canelos, Constantino
G. Georgelos y otros
Mercantil Aristeo Canelos, Vi- Comercio, 2 000 000 10/7/1961 Aristeo Cane-
Maderera, cente Rodríguez Parra, compra- los aportó
S. A. Alejandro Canelos venta $ 1 600 000
Rodríguez, Martiniano de made-
Pompa Aragón y Ma- ras
ría de los Ángeles Ley
Proveedora Aristeo Canelos, Juana Comercio, 400 000 10/6/1964 Aristeo Ca-
de Maderas Canelos de Castro, compra- nelos aportó
y Mate- Alejandro Canelos venta $ 304 000
riales del Rodríguez, Guiller- de made-
Humaya, mo Canelos Estrada, ras
S. A. Victoria Rodríguez de
Canelos
194 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Empresa Socios Giro Capital Fecha Otros
Mexicana Juan Castro Rojas, Transporte 500 000 1966
Transporta- Francisco López
dora WISE, Medina, Guillermo
S. A. Canelos, Magdalena
Canelos Rodriguez y
otros
Agri- Mario Carrillo Caraza, Los Canelos
cultores Ángel Demerutis aportaron
Asociados Elizarrarás, Aristeo $ 50 000 cada
de Sinaloa, Canelos Atula, Gonza- uno
S. A. lo Raúl Ávila, Mariano
Romero, Alejandro
Canelos Rodríguez y
otros
Arrocera Aristeo Canelos, Agroin- 2 000 000 1969
Cosmos, Alejandro Canelos dustria
S. A. de Rodríguez, Constanti-
C. V. no Canelos Rodríguez,
Ángel Demerutis y
otros
Nutrientes Ángel Demerutis Fa- Agroin- 3 500 000 30/9/1970 Los Canelos
Líquidos futis, Ángel Demerutis dustria participaron
Mexicanos, Elizarrarás, Aristeo con $ 210 000
S. A. de Canelos, Alejandro cada uno
C. V. Canelos Rodríguez,
Constantino Canelos
Rodríguez, Gonzalo
Raúl Ávila y otros
Granja Por- Alejandro Canelos Agroin- 2 000 000 21/11/1971 Los herma-
cina ABC, Rodríguez, Constan- dustria nos Canelos
S. A. tino Canelos Rodrí- Rodríguez
guez, Carlos Moncayo aportaron
Torres, Francisco Béjar $ 900 000 uno
Rodríguez, Carlos
Patrón Unger

Fuente: AGNES.
maría de jesús lópez lópez 195

De las once empresas, siete fueron organizadas en la década de 1960 y las


cuatro restantes en la de 1950. La diversificación empresarial que llevó a cabo la
familia Canelos no significa que hubieran abandonado las actividades agríco-
las; por el contrario, al empezar los años setenta del siglo pasado se habían con-
solidado entre los principales empresarios agrícolas de la entidad. Hacia 1972
Aristeo Canelos y familia, en los predios de Mezquitillo y Bataoto, enclavados
en el valle de Culiacán, eran propietarios de 1022 hectáreas, las cuales tenían
fraccionadas en extensiones de 100 hectáreas, o menos, a nombre de cada uno
de los miembros de la numerosa familia. Ver cuadro 5.4.

Cuadro 5.4. Tierras propiedad de la familia Canelos


en el valle de Culiacán en 1972

Propietario Hectáreas
Victoria Rodríguez de Canelos 27
Juana Canelos Rodríguez 100
Constantino Canelos y Victoria de Canelos 100
Alejandro Canelos Rodríguez 100
Magdalena Canelos Rodríguez 100
Caliroi Canelos Rodríguez 95
Irene Canelos Rodríguez 100
Guillermo Canelos Estrada 100
Guillermo Canelos y Mauricio Castro Canelos 1000
Aristeo Canelos Atula 100
Raymundo Castro Canelos y Beatriz Canelos 100

Fuente: (Rubio, et al., 1978, 151).

5.3. Trayectoria empresarial de la familia


Bon Bustamante

Cristóbal Bon Bustamante nació en el pueblo de Saric, estado de Sonora, en


1885. Sus padres fueron Atilano Bon y María Antonieta Bustamante. Se trasla-
dó a la ciudad de Culiacán durante los años de la revolución, donde trabajó por
un tiempo en el ingenio azucarero La Primavera, propiedad de los hermanos
Almada y, posteriormente, se dedicó a la agricultura. En su tierra natal reali-
196 empresarios, empresas y agricultura comercial...

zó estudios de teneduría de libros, con apoyo económico proporcionado por


Plutarco Elías Calles. En 1916 contrajo nupcias con Concepción Trapero Rubí,
hija de Serafín Trapero y Carmen Rubí, añeja familia culiacanense. De dicho
matrimonio nacieron nueve hijos, cinco hombres y cuatro mujeres: Atilano,
Benjamín, Jaime, Jorge Mario, José Guillermo, Carmen Leticia, Concepción
Margarita, Armida y Rosina, de apellidos Bon Bustamante Trapero.
Con la llegada de los sonorenses al poder en México, a partir de 1920, me-
joraron sustancialmente las condiciones económicas de la familia Bon Bus-
tamante Trapero. Cristóbal Bon Bustamante, viejo conocido y protegido de
Plutarco Elías Calles—desde que fue presidente de la República—, adquirió
extensas propiedades rústicas en el municipio de Culiacán, donde se dedicó a
la explotación de la ganadería y la agricultura. Sus relaciones políticas le faci-
litaron el acceso a recursos financieros de instituciones bancarias que opera-
ban en la capital del país, así como de instituciones gubernamentales del área
financiera.
Por ejemplo, el 2 de noviembre de 1922 recibió en la ciudad de México un
crédito hipotecario de parte de la Comisión Monetaria, por 40 mil pesos, a pa-
gar en un plazo de cinco años, con intereses de 10 por ciento anual. En garantía
de pago quedó hipotecada la finca rústica El Pozo de Yatagua, localizada en
Imala, población perteneciente al municipio de Culiacán (Aguilar, 2001, 140).
La combinación de actividades económicas con el desempeño de puestos
y cargos públicos, parecía darle ciertas ventajas de información a la familia
para adentrarse en el conocimiento de situaciones difíciles por las que atrave-
saban los propietarios que encaraban la necesidad de compartir sus tierras en
aparcería, y ofrecerlas en venta para hacer frente a obligaciones hipotecarias.
Cristóbal Bon Bustamante, por ejemplo, fue diputado federal representando a
Sinaloa en tres ocasiones (dos como propietario y una como suplente) durante
el periodo de 1928 a 1934. En la última fecha resultó electo senador, posición
política que desempeñó solo hasta 1935, cuando fue desaforado y destituido
por su clara filiación callista (Mares, 1991, 101).12

12
Mares señala que la tensión entre las facciones cardenista y callista llegó a un punto en el
que los dos grupos se balacearon en una sesión de la Cámara de Diputados, con resultados de
dos diputados muertos y dos heridos. El ala de izquierda de la Cámara utilizó este pleito a bala-
zos como justificación para expulsar a 17 diputados callistas. Entre los expulsados se encontraba
el diputado por Sinaloa, Carlos Careaga. Al día siguiente de que Calles volvió a la ciudad de
México, después de un breve autoexilio en su retiro sinaloense de El Tambor, el Senado reac-
cionó expulsando a cinco callistas, entre ellos a Cristóbal Bon Bustamante, de Sinaloa. Dos días
después, el ala izquierda del Senado se convirtió en catalizador de la disolución del poder en
maría de jesús lópez lópez 197

No obstante, antes de su desafuero como senador de la República, había


podido desempeñarse con relativo éxito en el campo empresarial, pues a pesar
de algunos tropiezos financieros había logrado sobresalir, luego de la Gran De-
presión de 1929-1932, con sus capitales incrementados. El 15 de mayo de 1930
fue registrada el acta de embargo promovida por el Banco Nacional de México
en el Distrito Federal, en contra de Cristóbal Bon Bustamante, para cubrir una
deuda que ascendía a la cantidad de 52 mil 352 pesos que este tenía a favor de
la citada institución bancaria, por créditos que le habían sido otorgados con
anterioridad.
Bon Bustamante, al no tener los recursos económicos suficientes para cu-
brir la deuda, entregó al banco la finca rústica de su propiedad denominada El
Pozo de Yatagua, ubicada en la alcaldía de Imala, municipalidad de Culiacán,
con una extensión superficial de 2798 hectáreas, quedando a su vez con el car-
go de depositario de dicha propiedad, de acuerdo con el arreglo a que había
llegado con la institución acreedora.13
Meses después, el 20 de diciembre de 1930, Bon Bustamante celebró con
la sucursal en Culiacán del Banco de Sonora, un contrato de préstamo refac-
cionario con garantía prendaria. Declaró haber recibido con anterioridad del
mencionado banco, la cantidad de 29 mil pesos y que recibiría 10 mil pesos
más, en partidas de 500 pesos semanales que serían dedicados exclusivamen-
te a la siembra, cultivo y cosecha de maíz y frijol en unos terrenos que tenía
arrendados por el término de cinco años, en el predio rústico denominado
Yraguato, ubicado en la sindicatura de Sataya, del municipio de Culiacán.
Se estipuló una tasa de interés del 12 por ciento anual y un plazo de pago
de 9 meses. Para garantizar el pago de la cantidad facilitada, Bon Bustamante
constituyó prenda a favor del Banco de Sonora de las siembras que llevara a
cabo y de las cosechas que obtuviera, así como de diversos equipos e imple-
mentos agrícolas.14 El 22 de julio de 1931, el Banco de Sonora, a través de su

cuatro estados dictada por el Senado, por la cual cuatro gobernadores callistas dejarían el cargo;
entre ellos se encontraba el gobernador Manuel Páez, de Sinaloa.
13
ARPP, Sección Segunda, Preventiva letra Y, Culiacán, 15 de mayo de 1930.
14
AGNES, Culiacán, licenciado Francisco de P. Álvarez, 20 de noviembre de 1930. La prenda
se estableció sobre los siguientes bienes: 3 rastras de 40 discos cada una; 5 sembradoras marca
Avery para 2 surcos; 11 sembradoras marca Avery de 1 surco; 30 sembradoras Avery dixe de 1 sur-
co; 1 sembradora YHC; 100 arados Bandam; 70 arados de doble vertedera; 5 arados 102; 3 arados
triples para tractor; 40 cultivadoras; 2 tractores John Deere; 4 motores de gasolina; 1 picadora
de pastura; 1 empacadora de pastura; 1 desgranadora Triunfo; 2 carros plataforma; 4 carretones;
18 carretas de bueyes; 1 auto Buick de 7 pasajeros; 1 equipo de herrería y carpintería; 100 mulas
apareadas; 1,350 cabezas de ganado y 200 cerdos.
198 empresarios, empresas y agricultura comercial...

sucursal en Culiacán, le concedió un aumento de crédito por 7 mil pesos, am-


pliando a su vez la prenda con la propiedad denominada El Pozo de Yatagua,
ubicada en la sindicatura de Imala, Culiacán. Lo anterior significa que Bon
Bustamante había logrado recuperar esta propiedad que, como se señaló antes,
había sido embargada por el Banco Nacional de México.
Antes de las reformas cardenistas, Bon Bustamante aparece como propie-
tario de la finca rústica denominada El Pozo de Yatagua con una superficie de
2798 hectáreas y de la hacienda Agua Blanca, de 3545 hectáreas, ambas ubica-
das en el municipio de Culiacán. Sin embargo, entre 1935 y 1938, sufrió nueve
afectaciones agrarias por disposición gubernamental, haciendo un total de 4
mil 484 hectáreas las tierras expropiadas. No obstante, hacia 1940 Cristóbal
Bon Bustamante seguía en posesión de 1859 hectáreas, aunque la mayor parte
de las mismas eran de temporal (Aguilar: 2003, 268). Por esta razón, a partir de
1939 empezó a adquirir tierras por la margen derecha del río Culiacán, que se
encontraban localizadas dentro del sistema de riego del canal Rosales.

5.3.1 Los Bon Bustamante después de las reformas cardenistas

Entre 1939 y 1940 Bon Bustamante invirtió 19 mil 510 pesos en la compra de
cinco terrenos, que hacen un total de 318 hectáreas, en los predios Lo de Reyes
y El Patagón, localizados en la sindicatura de Bachimeto, del municipio de
Culiacán. Estas propiedades las escrituró a nombre de sus hijos. Por ejemplo,
el 4 de diciembre de 1939, Esperanza Armienta Urrea vendió al menor Benja-
mín Bon Bustamante (representado por su padre) 50 hectáreas en el predio El
Patagón, sindicatura de Bachimeto, en la cantidad de un mil 490 pesos.
Al día siguiente, Manuel J. Armienta vendió al menor Jaime Bon Busta-
mante (representado por su padre) 50 hectáreas en el predio antes citado.15
También compró varios terrenos a nombre de sus hijas. Por ello, en la relación

15
AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 4 y 5 de diciembre de 1939. El 11 de
mayo de 1940 Lawrence E. Thompson, albacea de la sucesión de Charles F. Van de Water y apo-
derado de Edith Weir de Van de Water, vendió al menor Benjamín Bon Bustamante (represen-
tado por su padre) 39 hectáreas en El Patagón, en la cantidad de $ 1420.00. El mismo día vendió
al menor Jaime Bon Bustamante otro lote de 40 hectáreas, ubicado en el mismo predio. Dos
días después vendió 39 hectáreas donde mismo, pero ahora fue a Benjamín Bon Bustamante.
En ambos casos estuvo en representación de sus hijos Cristóbal Bon Bustamante. Su hijo mayor,
Atilano, que ya había cumplido la mayoría de edad, adquirió por su cuenta 100 hectáreas en el
predio Lo de Reyes en la cantidad de $ 12 500.00, el 30 de diciembre de 1940
maría de jesús lópez lópez 199

de usuarios del Distrito de Riego no. 10, en 1955, la familia Bon Bustamante
concentraba 552 hectáreas, y la familia Bon Echavarría, 264 hectáreas; esta úl-
tima conformada por Atilano Bon Bustamante, Emma Echavarría y sus hijos:
Sara Cristina, René, Sergio, Jaime y Emma Beatriz Bon Echavarría. Ver cua-
dro 5.5.

Cuadro 5.5. Relación de usuarios del Distrito de Riego no. 10 en 1955

Usuario Hectáreas Usuario Hectáreas


Atilano Bon Bustamante 96 Margarita Concepción Bon 50
Bustamante
Benjamín Bon Bustamante 80 Emma Bon Echavarría 50
Jaime Bon Bustamante 80 Sara Cristina Bon Echavarría 50
José Guillermo Bon 96 Sergio Bon Echavarría 64
Bustamante
Jorge Mario Bon 50 René Bon Echavarría 50
Bustamante
Carmen Leticia Bon 50 Jaime Bon Echavarría 50
Bustamante
María Margarita Concepción 50 Total 816
Bon Bustamante

Fuente: Millán, 1957, 219-233).

Al parecer, fue a partir de la década de 1940 cuando los Bon Bustamante


incursionaron en la producción de hortalizas, pues hasta esa fecha solo se ha-
bían dedicado a la producción de granos y a la cría de ganado. No obstante,
estas últimas actividades nunca las abandonaron. También figuran entre los
más importantes productores de algodón en el valle de Culiacán. Los hijos
de Cristóbal Bon Bustamante, conforme fueron creciendo, se incorporaron a
sus negocios agrícolas y ganaderos. Con las ganancias obtenidas en estas ac-
tividades económicas adquirieron más tierras y participaron en la creación
de diversas empresas. Los hermanos Atilano y Benjamín fueron los primeros
en integrarse a los negocios de su padre y participaron en la creación de otras
empresas siendo todavía muy jóvenes.
Por ejemplo, en septiembre de 1948 participaron en la constitución del Ban-
co Agrícola Sinaloense. Cada uno de los hermanos adquirió 20 acciones. Ati-
lano tenía 23 años de edad y Benjamín 21 años de edad. El 27 de octubre de ese
200 empresarios, empresas y agricultura comercial...

año, contribuyeron en la fundación de la sociedad denominada Aero-Trans-


portes Boncaza, S. A, con domicilio legal en la ciudad de Culiacán y el objeto
de prestar servicios aéreos de pasaje y de carga entre Culiacán y otros lugares
de la república. La compañía se formó con un capital social de 100 mil pesos,
aportado en partes iguales por los cinco socios. Además de los hermanos Bon
Bustamante, estaban Ignacio Zaragoza Molina, el ingeniero Cacho Macías y
María Fedy Ochoa Mascareño.16
Los hijos de Cristóbal Bon Bustamante llevaron a cabo matrimonios ven-
tajosos, ampliando de esa manera las posibilidades de posicionarse entre los
principales empresarios sinaloenses de aquellos años. Esta estrategia fue de-
sarrollada tanto por los varones como por las mujeres. Por ejemplo, Atilano
contrajo nupcias con Emma Echavarría Rojo, integrante de una de las familias
más ricas de Culiacán. Su hermano Benjamín lo hizo con Bárbara Wilson Al-
calde, perteneciente a una rica familia del municipio de Guasave dedicada a la
producción y exportación de hortalizas. Por su parte, Carmen Leticia se casó
con el empresario Carlos W. Sullivan, de origen estadounidense.
Los hermanos Bon Bustamante también mostraron disposición a colaborar
con otros empresarios agrícolas del valle de Culiacán, para la realización de
proyectos productivos que requerían la cooperación del conjunto de produc-
tores, tal es el caso de la empresa denominada Industrias de Agricultores, S. A.,
fundada en Culiacán en enero de 1951, con un capital social de 600 mil pesos,
el cual fue suscrito por 66 de los principales productores agrícolas de la región.
Atilano y Benjamín Bon Bustamante adquirieron 5 acciones cada uno (cada
una con un valor de mil pesos).17
El 25 de agosto de 1951, Cristóbal Bon Bustamante, Carlos W. Sullivan, Car-
men Leticia Bon de Sullivan, Atilano Bon Bustamante y Benjamín Bon Bus-
tamante, constituyeron una sociedad anónima denominada Equipo Agrícola,
S. A., con duración de 40 años, domicilio en la ciudad de Culiacán, y un capital
social de 500 mil pesos, representado por 500 acciones con valor nominal de
mil pesos cada una. Quedó suscrito el 50 por ciento de las mismas como sigue:
Cristóbal Bon Bustamante, 93 mil pesos; Atilano, 57 mil; Carmen Leticia Bon
de Sullivan, 50 mil; Benjamín Bon Bustamante, 38 mil; y Carlos W. Sullivan, 12
mil pesos. El monto total de capital suscrito era de 250 mil pesos.

16
AGNES, Culiacán, licenciado José María Guerrero, 27 de octubre de 1948.
17
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, 30 de noviembre de 1955. Para este año,
Benjamín ya poseía 38 acciones y su hermano Atilano, contaba con 10 acciones.
maría de jesús lópez lópez 201

El objeto de la sociedad era la compraventa de maquinaria agrícola en ge-


neral: equipos agrícolas, camiones, automóviles, refacciones, así como la ad-
quisición de toda clase de tornillería, fumigantes y actos de comercio diverso.
Atilano Bon Bustamante fue designado director administrador, y como geren-
te, Carlos W. Sullivan; posteriormente, en 1955, esta responsabilidad recayó
en Jaime Bon Bustamante. Todos los socios integraron el consejo de admi-
nistración, y Luis Guillermo Echavarría (cuñado de Atilano), fue nombrado
comisario propietario.18
Ese mismo año, el 25 de septiembre, se llevó a cabo la constitución de la
sociedad civil denominada Alianza de Camioneros Urbanos de Pasajeros de
Culiacán, S. C., con un capital social de 26 mil pesos, con duración de 20 años
y el objeto de prestar el servicio público de autotransporte de pasajeros en las
zonas urbana y suburbana de la ciudad de Culiacán y poblaciones aledañas,
en rutas ya establecidas o por establecerse, así como agrupar en su seno a los
concesionarios que efectuaban la misma clase de servicios. El capital social fue
suscrito de la siguiente manera: Atilano, 9 mil pesos; Benjamín, 6 mil pesos;
José Guillermo, 2 mil pesos; Jaime, 2 mil pesos; todos de apellido Bon Bus-
tamante; además, Luis Guillermo Echavarría, 4 mil pesos, y Ramón Labra-
da Vidales, 3 mil pesos. Como administrador general fue designado Atilano
Bon Bustamante, y su cuñado Carlos W. Sullivan ocupó el cargo de tesorero.19
Conforme los hermanos Bon Bustamante crecían, eran incorporados a los ne-
gocios de la familia. Como puede apreciarse, en la formación de esta empresa
participaron también los hermanos José Guillermo y Jaime, al lado de Atilano
y Benjamín.
La familia Bon Bustamante realizó un uso intensivo del crédito proporcio-
nado por la banca privada establecida en Culiacán. Ello nos muestra, como
ya se ha señalado, que en sus actividades agrícolas no solo se dedicaban a la
producción de hortalizas, sino que incluían otros cultivos como el algodón, el
arroz y los granos. Por ejemplo, el 8 de septiembre de 1951, el Banco de Culia-
cán otorgó un crédito de avío a Atilano y a Benjamín Bon Bustamante, de 565
mil pesos para la siembra de algodón de riego (adquisición de materias primas,
pago de salarios, etc.) En dicha cantidad se incluyen intereses a razón de 12 por
ciento anual, que importan la suma de 65 mil pesos, a pagar en el plazo de un
año.

18
AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 25 de agosto de 1951.
19
AGNES, Culiacán, licenciado Benjamín J. López, 25 de septiembre de 1951.
202 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Hipotecaron a favor del banco cuatro lotes de tierra, quedando en prenda


los frutos y materias primas que se adquirieran con el crédito. Los terrenos
sumaban una extensión de más de 400 hectáreas, en los predios El Patagón
y en Lo de Reyes.20 El 18 de mayo de 1953, El Banco de Culiacán otorgó un
crédito de avío por 200 mil pesos a Benjamín Bon Bustamante, con garantía
prendaria, para la siembra de 360 hectáreas de arroz ubicadas en Navolato, en
lotes propiedad de Rafaela Escobar (60 hectáreas), lotes de 50 hectáreas cada
uno propiedad de Sergio Bon Echavarría, Jaime Bon Echavarría, René Bon
Echavarría, Josefina Izábal de Cristerna, Bertha Izábal de Cervantes y Alicia
Izábal de Greenfelder. Se estipuló un plazo de pago de seis meses y una tasa de
interés de 12 por ciento anual.21
En el cuadro 5.6 se puede observar la gran importancia que revistió el cré-
dito bancario para los Bon Bustamante.

Cuadro 5.6. Créditos otorgados por la banca privada


en Culiacán a la familia Bon Bustamante: 1951-1958

Presta- Prestatario Canti- Plazo % Tipo Objeto Fecha


mista dad anual
Banco de Atilano y 565 000 1 año 12 Avío Sembrar 8/9/1951
Culiacán Benjamín algodón
Bon Busta-
mante
Banco de Benjamín 200 000 6 12 Avío Sembrar 18/5/1953
Culiacán Bon Busta- meses arroz
mante
Banco de Atilano Bon 300 000 Avío Sembrar 8/8/1953
Culiacán Bustamante algodón
y frijol
Banco de Benjamín 200 000 Avío Sembrar 2/2/1954
Culiacán Bon Busta- trigo y
mante algodón
Financie- Atilano, Ben- 89 544 2 años Refac- Comprar 29/4/1954
ra y fidu- jamín y Con- cionario un tractor y
ciaria de cepción Bon 2 trilladoras
Sonora Bustamante
de Torres

20
AGNES, Culiacán, licenciado Eliseo Leyzaola Díaz., 8 de septiembre de 1951.
21
AGNES, Culiacán, licenciado Eliseo Leyzaola Díaz., 18 de mayo de 1953.
maría de jesús lópez lópez 203

Continuación...
Presta- Prestatario Canti- Plazo % Tipo Objeto Fecha
mista dad anual
Banco de Benjamín 250 000 6 12 Avío Sembrar 30/8/1954
Culiacán Bon Busta- meses algodón
mante
Banco de Atilano Bon 300 000 10 12 Avío Sembrar 19/10/1954
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de Agrícola Cin- 250 000 6 12 Avío Sembrar 14/1/1955
Culiacán co Hermanos meses algodón
Banco de Agrícola Cin- 250 000 Avío Sembrar 5/10/1955
Culiacán co Hermanos garbanzo y
linaza
Banco de Agrícola Cin- 300 000 1 año 12 29/6/1956
Culiacán co Hermanos
Banco de Agrícola Cin- 200 000 6 12 Avío Sembrar 19/9/1956
Culiacán co Hermanos meses frijol
Banco de Agrícola Cin- 196 632 Refac- Comprar 2 9/11/1956
Culiacán co Hermanos cionario combinadas
arroceras
Banco de Agrícola Cin- 200 000 12 Avío Sembrar 10/10/1957
Culiacán co Hermanos algodón
Banco de Atilano Bon 150 000 Refac- Comprar 17/5/1961
Sinaloa Bustamante cionario ganado,
construir
un establo
Banco de Jaime Bon 200 000 10 12 Avío Sembrar 28/9/1961
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de Atilano Bon 200 000 10 12 Avío Sembrar 28/9/1961
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de Jorge Bon 200 000 10 12 Avío Sembrar 28/9/1961
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de Atilano Bon 200 000 9 12 Avío Sembrar 1/10/1962
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de Jorge Bon 200 000 9 12 Avío Sembrar 2/10/1962
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de Jaime Bon 200 000 9 12 Avío Sembrar 2/10/1962
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de Atilano Bon 200 000 9 12 Avío Sembrar 25/9/1963
Culiacán Bustamante meses algodón
204 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Presta- Prestatario Canti- Plazo % Tipo Objeto Fecha
mista dad anual
Banco de Jaime Bon 200 000 9 12 Avío Sembrar 26/9/1963
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de Jorge Bon 200 000 9 12 Avío Sembrar 26/9/1963
Culiacán Bustamante meses algodón
Banco de José Gui- 100 000 5 años Refac- Comprar 22/4/1964
Sinaloa llermo Bon cionario yeso
Bustamante
Banco de Jorge Bon 200 000 6 12 Avío Sembrar 14/10/1964
Culiacán Bustamante meses cártamo
Banco de Atilano Bon 200 000 6 12 Avío Sembrar 15/10/1964
Culiacán Bustamante meses trigo
Banco de Jaime Bon 200 000 6 12 Avío Sembrar 17/10/1964
Culiacán Bustamante meses maíz
Banco de Jorge Bon 71 721 6 años 10 Refac- Comprar 3/4/1965
Culiacán Bustamante cionario un tractor
Banco de Jorge Bon 200 000 6 12 Avío Sembrar 26/6/1965
Culiacán Bustamante meses frijol
Banco de Atilano Bon 200 000 9 12 Avío Sembrar 26/6/1965
Culiacán Bustamante meses arroz
Banco de Jaime Bon 200 000 8 12 Avío Sembrar 11/9/1965
Culiacán Bustamante meses cártamo
Banco de Jorge Bon 200 000 6 12 Avío Sembrar 20/611966
Culiacán Bustamante meses cártamo
Banco de Atilano Bon 200 000 6 12 Avío Sembrar 13/5/1966
Culiacán Bustamante meses frijol soya
Banco de Jaime Bon 200 000 8 12 Avío Sembrar 5/7/1966
Culiacán Bustamante meses arroz
Banco de Jorge Bon 200 000 8 12 Avío Sembrar 12/8/1966
Culiacán Bustamante meses arroz
Banco de Jaime Bon 112 000 3 años 10 Refac- Comprar 2 30/6/1967
Sinaloa Bustamante cionario tractores
Banco de Jorge Bon 56 000 3 años 10 Refac- Comprar 1 23/6/1967
Sinaloa Bustamante cionario tractor
Banco de Jaime Bon 48 000 3 años 10 Refac- Comprar 1 3/4/1968
Sinaloa Bustamante cionario tractor

Fuente: AGNES.
maría de jesús lópez lópez 205

De 39 créditos bancarios recibidos por los hermanos Bon Bustamante entre


1951 y 1968, 31 fueron préstamos de avío a corto plazo y 8 fueron refaccionarios
a mediano plazo para la compra de maquinaria agrícola. Con los créditos de
avío obtenidos explotaban una amplia variedad de cultivos, tales como arroz,
algodón, maíz, frijol, garbanzo, trigo y cártamo. Como se aprecia, no recibie-
ron créditos bancarios para la producción de hortalizas. Es probable que para
la explotación de estos últimos cultivos se autofinanciaran u obtuvieran crédi-
tos de compañías y empresarios de Estados Unidos, como solía suceder con los
empresarios agrícolas dedicados a este ramo de la producción.
El 1 de junio de 1954 los hermanos Bon Bustamante dieron un paso impor-
tante en la consolidación de sus negocios agrícolas y ganaderos, al dar vida a
la sociedad denominada Agrícola Cinco Hermanos, sociedad de Responsabi-
lidad Limitada, con domicilio legal en la ciudad de Culiacán y duración de 25
años, con capital social de un millón de pesos y el objeto de adquirir bienes in-
muebles mediante la compraventa, permuta, alquiler o arrendamiento de tie-
rras, para el establecimiento de un negocio dedicado a la agricultura. El capital
social fue suscrito por los Bon Bustamante como sigue: Atilano y Benjamín,
300 mil pesos cada uno; Jaime y Jorge, 140 mil cada uno, y José Guillermo, 120
mil pesos. Los cinco socios integraron el Consejo de Administración. Atilano
fue designado director administrador; su hermano Benjamín, gerente general,
y Alvaro D. Acosta fue nombrado comisario.22 En 1955, en un anuncio publici-
tario de esta compañía, se indica que son agricultores productores de algodón,
arroz, tomate, frijol, ajonjolí, melón y ganado vacuno de carne (Millán, 1957,
180).
En forma individual o a nombre de Agrícola Cinco Hermanos, los Bon
Bustamante continuaron participando en forma activa en la creación de otras
empresas. Por ejemplo, el 20 de marzo de 1957 Atilano Bon Bustamante, en
su nombre y en el de la mencionada sociedad, participó como accionista fun-
dador de la compañía denominada Productores Sinaloenses de Semillas para
Siembras, A. C. Atilano Bon Bustamante formó parte del primer consejo de
administración al lado del ingeniero Manuel Rivas, Ricardo Tamayo, Antonio
Amézquita, Gonzalo Raúl Ávila, Daniel Cárdenas Izábal, Manuel J. Clouthier,
Constantino Haza, Estanislao Gallardo, Alfredo Careaga y Roberto Angulo.23
El 7 de noviembre de 1958 se protocolizó ante notario la reunión realizada
el 30 de septiembre del mismo año, con el carácter de asamblea constitutiva de

22
AGNES, licenciado J. Enrique Rodarte T., 1 de junio de 1954.
23
AGNES, licenciado J. Enrique Rodarte T., 20 de marzo de 1957.
206 empresarios, empresas y agricultura comercial...

la Unión de Crédito Agrícola e Industrial Legumbrera, S. A. de C. V. Esta tuvo


lugar en el edificio de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC)
y estuvieron presentes el ingeniero Héctor González, Atilano Bon Bustamante,
Manuel Zazueta Padilla, Alfonso Salgado, Manuel J. Clouthier y otros. Se apro-
bó la constitución de la citada unión de crédito con apego a lo prevenido por
el artículo 86 de la ley bancaria y en los términos de la fracción V del artículo
85 de la misma ley, organizada para operar en los ramos agrícola e industrial.
Se acordó que el capital social de la unión fuera de 3 millones de pesos,
dividido en partes iguales en cuanto al capital fijo y al que tiene derecho a reti-
ro. Se aprobó por unanimidad el proyecto de escritura constitutiva elaborado
por el asesor de la proyectada unión, el señor Rubén H. Acedo. Para nombrar
consejeros y comisarios hubo dos planillas, resultando electa por mayoría de
440 votos contra 187, la que sigue: Atilano Bon Bustamante (presidente), Ma-
nuel Zazueta Padilla (secretario); Alfredo Careaga Cebreros, Ángel Demeru-
tis, Eduardo Ritz, Emilio Gastélum, y Raúl Carrillo R. (vocales propietarios).
Como consejeros suplentes: Julián Alonso Salazar, José María Gallardo, el in-
geniero Daniel Cárdenas Izábal, Nick Gotsis, Aristeo Canelos, Antonio Lechu-
ga, Roberto Angulo. Comisarios propietarios: Rubén H. Acedo y Estanislao R.
Salgado, y como suplentes Jorge Chaprales y Mario Béjar.24 Como puede ob-
servarse, la participación de Atilano Bon Bustamante fue de gran importancia
para la formación de esta compañía.
También fue socio fundador de Pasteurizadora de Culiacán, S. A, industria
lechera establecida en la ciudad de Culiacán el 15 de mayo de 1959.25 Finalmen-

24
AGNES, Culiacán, licenciado Eliseo Leyzaola Díaz, 7 de noviembre de 1958. También estu-
vieron: Gonzalo Raúl Ávila, Jesús Espinoza Ortiz, Andrés Ávila , Aristeo Canelos Atula, J. Ma-
rio Tamayo Müller, Eduardo Ritz, Gustavo Habermann Paredes, Manuel Zazueta Beltrán, Nick
Gotsis, Demetrio Evangelaus, José Luis Soberanes, el ingeniero Manuel J. Clouthier Jr., Ángel
Demerutis, Julio Podesta, Ignacio Solís, Raúl Carrillo R., Alfonso Careaga Cebreros, Roberto
Angulo, J. María Gallardo, Ignacio Medina, Felipe Petrulias, Luis Beltrán, Isaac Farjí y Agrícola
Chama S. de R. L. de C. V., representada por Jaime Macris. Se comprobó que más del 50 % del
capital reunido para tal efecto estaba presente: $ 627 000.00 de $ 1 140 000.00, por lo que había
quórum.
25
AGNES, Culiacán, Rafael T. Ibarra, 15 de mayo de 1959. Se constituyó con un capital social
de 600 mil pesos, representado por 1200 acciones con valor nominal de 500 pesos cada una,
duración de diez años, domicilio en Culiacán y el objeto de industrializar la leche y sus deriva-
dos, por: Jorge Almada Salido, Atilano Bon Bustamante, Miguel D. Crisantes, Eduardo Aispuro,
Juan Crisantes, Jorge Chaprales, Aristeo Canelos, el doctor Jesús Díaz Gómez, Francisco Eche-
verría, Miguel Ángel Espinosa de los Monteros, Sergio Gastélum, Guadalupe Gastélum, Emilio
Gastélum, Constantino C. Georgelos, Luis Gaxiola Clouthier, Gustavo Habermann, Benjamín
J. López, Arturo Murillo, Constantino Petrulias, Francisco Ritz Iturríos, Diodoro G. Serrano, J.
maría de jesús lópez lópez 207

te, el 26 de diciembre de 1962, se llevó a cabo la constitución de la Alianza de


Camiones Urbanos de Pasajeros de Culiacán, S. A., con una duración de 20
años, domicilio en Culiacán, un capital social de 1 millón de pesos. El obje-
to de la sociedad era la adquisición de camiones para pasajeros y de carga y
su explotación en el estado de Sinaloa, la prestación de servicio público de
autotransporte en zonas urbanas, semiurbanas y rurales. El capital social fue
suscrito y pagado como sigue: Cristóbal, 100 mil pesos; Atilano, 300 mil pe-
sos; Benjamín, 200 mil pesos; Jorge, 200 mil pesos. Jaime fue designado como
gerente de la misma. Todos integraron el consejo de administración bajo la
presidencia de Atilano Bon Bustamante.26
Entre 1948 y 1962 los Bon Bustamante tuvieron participación en la creación
de diez empresas: tres en el ramo del transporte, dos en la intermediación fi-
nanciera; dos en la agricultura; una en la industria; una en el comercio y una
en la agroindustria. (Ver cuadro 5.7). En cuatro compañías, los socios fueron
parte de la familia, en el resto intervinieron una gran cantidad de accionistas,
con excepción de Aero Transporte Boncaza. Así, en la década de 1950, esta
familia empresarial logró su consolidación, pues en esos años se crearon siete
de las diez empresas en que tuvieron participación.

Cuadro 5.7. Participación de los Bon Bustamante


en la creación de empresas en Culiacán 1948-1962.

Empresa y fecha Giro Accionistas Capital


de fundación social
Banco Agrícola Sina- Intermediación Atilano Bon Busrtamante, 3 000 000
loense, S. A. (6/9/1948) financiera Benjamín Bon Bustamante,
Ing. Manuel Rivas, Francisco S.
Ritz, Manuel Clouthier, Arturo
R. Murillo, Santiago Wilson,
Jorge Almada Salido, Jesús Lucio
Tamayo, entre otros
Aero Transportes Bonca- Transporte Benjamín Bon Bustamante, 100 000
za, S. A. (27/10/1948) Atilano Bon Bustamante, Ignacio
Zaragoza Molina, Ing. Camacho
Macías y María Fedy Ochoa
Mascareño

Mario Tamayo Müller, Jorge René Tamayo Müller, Demetrio Evangelatus, Antonio Félix Valdez,
y 50 personas más.
26
AGNES, Culiacán, licenciado Francisco B. Gutiérrez, 26 de diciembre de 1962.
208 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Empresa y fecha Giro Accionistas Capital
de fundación social
Industrias de Agriculto- Agroindustria Atilano Bon Bustamante, 600 000
res, S.A. (3/1/1951) Benjamín Bon Bustamante, Ing.
Manuel Rivas, Enrique Riveros,
Francisco Campaña, Manuel
Clouthier H. y otros
Equipo Agrícola, S. A. Comercio Cristóbal Bon Bustamante, 500 000
(25/8/1951) Carlos W. Sullivan, Carmen
Leticia Bon de Sullivan, Atilano y
Benjamín Bon Bustamante
Alianza de Camioneros Transporte Atilano, Benjamín, José Guiller- 26 000
Urbanos de Pasaje- mo y Jaime Bon Bustamante,
ros de Culiacán, S. C. Luis Guillermo Echavarría y
(25/9/1951) Ramón Labrada Vidales
Agrícola Cinco Herma- Agricultura Atilano, Benjamín, Jaime, Jorge y 1 000 000
nos, S. de R.L. (1/6/1954) José Guillermo Bon Bustamante
Productores Sinaloenses Agricultura Atilano Bon Bustamante, 200 000
de Semillas para Siem- Agrícola Cinco Hermanos, J.
bras, A. C. (20/3/1957) Ricardo Tamayo Müller, Gonzalo
Raúl Ávila, Antonio Amézquita,
Manuel J. Clouthier y otros
Unión de Crédito Intermediación Atilano Bon Bustamante, Manuel 3 000 000
Agrícola e Industrial Le- financiera Zazueta Padilla, Manuel J.
gumbrera, S. A. de C. V. Clouthier, Gonzalo Raúl Ávila,
(30/9/1958) Aristeo Canelos, J. Mario Tama-
yo Müller y otros
Pasteurizadora de Culia- Industria Jorge Almada Salido, Atilano 600 000
cán, S.A. (15/5/1959) Bon Bustamante, Miguel D.
Crisantes, Aristeo Canelos, Ben-
jamín J. López, J. Mario Tamayo
Müller y otros
Alianza de Camioneros Transporte Cristóbal, Atilano, Benjamín, 1 000 000
Urbanos de Pasaje- Jaime y Jorge Bon Bustamante
ros de Culiacán, S. C.
(26/12/1962)

Fuente: AGNES.

Estos empresarios, a diferencia de otros casos analizados, no se especiali-


zaron en la producción de hortalizas, sino que explotaron una variedad más
maría de jesús lópez lópez 209

amplia de cultivos, así como la ganadería. Quizá esta situación explique, en


parte, las facilidades con que obtenían créditos bancarios. También habría que
considerar el papel que Atilano Bon Bustamante desempeñó al frente de las
organizaciones gremiales de los agricultores y el hecho de ser consejero del
Banco de Sinaloa. Fue presidente de la Asociación de Agricultores del Río Cu-
liacán en el periodo de 1957-1958, y presidente de la Asociación Ganadera de
Sinaloa en 1966. En 1956 y en 1965 formó parte del Consejo de Administración
del Banco de Sinaloa.
De los excedentes obtenidos en la agricultura comercial, los Bon Busta-
mante los invirtieron en la creación de diversas empresas, sin abandonar dicha
actividad. El fundador de la familia, Cristóbal Bon Bustamante, introdujo pau-
latinamente a sus hijos en los negocios familiares, y terminó cediéndole la con-
ducción a su hijo mayor, Atilano. Este se convirtió en el administrador general
y sus hermanos se integraron, también, como accionistas y directivos de las
empresas. Los lazos familiares y de parentesco son muy importantes en la ac-
tuación de estos empresarios, pues las hermanas y los cuñados se convirtieron
en una estrategia clave para tener mayor acceso a las mejores tierras producti-
vas del valle de Culiacán y para conformar la administración de las empresas.
Como ejemplo, el 29 de agosto de 1952, Carmen Leticia Bon Bustamante,
José Guillermo Bon Bustamante, Rosina Bon Bustamante y su esposo, Alfon-
so Barraza Leyva, otorgaron poder general y para actos de administración y
de dominio a favor de Cristóbal Bon Bustamante sobre diversas propiedades
rústicas de los poderdantes en el municipio de Culiacán.27 Lo anterior era con
la finalidad de conjuntar dichas propiedades en una sola unidad y así no en-
frentar problemas para hipotecarlas ante las instituciones bancarias cuando
acudían ante ellas en busca de créditos de avío o refaccionarios. Después, el 4
de mayo de 1956, Rosina Bon Bustamante de Barraza otorgó a favor de Cristó-
bal Bon Bustamante poder general amplísimo sobre un lote de 50 hectáreas de
riego ubicadas en Aguaruto, municipio de Culiacán.

5.4. Los Amézquita y sus actividades empresariales


en el valle de Culiacán

EL análisis sobre la familia Amézquita, más que ver su tamaño, versará sobre
el desempeño empresarial de Antonio Amézquita Logan y su descendecia di-

27
AGNES, Culiacán, licenciado Eliseo Leyzaola Díaz, 29 de agosto de 1952.
210 empresarios, empresas y agricultura comercial...

recta. Este nació el 14 de enero de 1895 en Las Hiedras, Badiraguato. Fue hijo
único del campesino Manuel Amézquita Amézquita y de Catarina Logan. Es-
tudió hasta el cuarto año de primaria. Trabajó en Cananea, Sonora, en diversos
empleos y luego se estableció en la población de El Ébano, Angostura, donde
comenzó a sembrar en pequeña escala, cuando apenas amainaban los comba-
tes revolucionarios (después de 1916).
En 1920 se casó con Catalina Urías, prima hermana del general Macario
Gaxiola Urías. Tuvieron seis hijos, cuatro varones y dos mujeres: Roberto, Ma-
nuel Humberto, Gilberto, Antonio, Catalina y María Amézquita Urías. Du-
rante unos años se dedicó a la pesca con fines comerciales en La Reforma,
municipio de Angostura. Su negocio marchaba bien, cuando fue llamado por
su primo, el general Macario Gaxiola (en 1928 gobernador electo del estado
para el periodo de 1929 a 1932), para ocupar la tesorería del gobierno estatal
(Becerra y Rivera, 2003, 255). Con ese propósito se trasladó a la ciudad de Cu-
liacán, lugar donde se asentó definitivamente, adquirió propiedades rústicas y
urbanas, participó en la creación de diversas empresas, en las organizaciones
gremiales de los agricultores y se desempeñó como director-gerente del Banco
Provincial de Sinaloa, desde 1940 hasta 1962. Sus hijos, conforme crecieron, se
fueron incorporando a las actividades empresariales de su padre.
En octubre de 1930, Marcela Sainz viuda de Aretos, prometió vender a An-
tonio Amézquita Logan la propiedad conocida como Hacienda del Limoncito,
con una extensión de 650 hectáreas, ubicada en la sindicatura de Bachimeto,
municipio de Culiacán, en la cantidad de 60 mil pesos a plazos y con interés.
Antonio Amézquita pagó 1 mil 500 pesos y, al momento de firmarse las escri-
turas, el 31 de diciembre de 1930 13 mil 500 pesos; el 31 de mayo de 1931 abonó 15
mil pesos, lo cual hacía un total de 30 mil pesos, habiéndose cubierto también
los intereses estipulados hasta el 22 de febrero de 1932.
En esta última fecha, Amézquita aún debía 30 mil pesos y, al no poder pa-
gar él solo esa cantidad, había interesado al general Macario Gaxiola para que
aportara 20 mil pesos como comprador adjunto, y él, los 10 mil pesos restantes;
esta cantidad la pagaron en forma mancomunada el 31 de diciembre de 1935,
pagando un interés de 6 por ciento anual, contados a partir del 31 de mayo de
1931.28 De esta manera, al general Gaxiola se le adjudicaron tres lotes con una
superficie total de 480 hectáreas, y a Amézquita, 3 lotes con superficie global
de 211 hectáreas. Las diferencias en el precio se debieron a que las propiedades

28
AGNES, Culiacán, licenciado José María Tellaeche, 22 de febrero de 1932.
maría de jesús lópez lópez 211

de Antonio Amézquita estaban bajo riego, mientras que las del general Gaxiola
eran de temporal.
Antonio Amézquita fue diputado federal en el periodo de 1932 a 1934. Se-
guramente continuó acaparando propiedades rústicas en la entidad, pues a
principios del cardenismo aparece como propietario de 3 mil 336 hectáreas.
Durante los años álgidos del reparto agrario en Sinaloa (1936-1938), sufrió 4
afectaciones agrarias; le fueron expropiadas 80 hectáreas de tierras de riego,
49 de temporal y 2580 de monte, haciendo un total de 2 mil 709 hectáreas. Por
ello, hacia 1940, aparece como propietario de 627 hectáreas, en el municipio de
Culiacán (M. Aguilar, 2003, 271).
A la par que explotaba sus tierras, Amézquita Logan participó activamente
en las organizaciones gremiales de los agricultores privados y en la formación
de diversas empresas. El 25 de abril de 1933, fue socio fundador de la Asocia-
ción de Productores de Garbanzo de la Región Agrícola del Río Culiacán y
formó parte del consejo directivo de la misma, al lado de Melesio S. Angulo,
Jesús L. Tamayo, José María Pablos, Emilio Gastélum, Jesús Almada Salido,
Santiago Gaxiola, Juan José Ríos, Rafael Bátiz Paredes y otros. Asimismo, fue
presidente del consejo de administración de la Confederación de Asociaciones
Agrícolas del Estado de Sinaloa en los años de 1935-1936.
El 25 de noviembre de 1936 se constituyó en Culiacán la sociedad mercantil
denominada Compañía Vegetable del Pacífico, S. A., con un capital social de
25 mil pesos y una duración de 10 años. El 25 por ciento fue suscrito del capital
como sigue: Jorge Chaprales, 3 mil 100 pesos; Nicolás Macris, 3 mil 100 pesos;
Trinidad Sánchez, 20 pesos; Rosendo Flores, José Mariano Romero, y Antonio
Amézquita diez pesos cada uno. El objeto de la compañía era la adquisición y
explotación mediante alquiler de toda clase de implementos para la agricultura
y de animales de labranza. Todos los socios integraron el primer consejo de
administración, bajo la presidencia de José Mariano Romero.29
Al año siguiente se estableció en Culiacán la Unión de Crédito Industrial,
S.  A., impulsada por un grupo numeroso de agricultores privados pertene-
cientes a la Asociación de Agricultores del Río Culiacán y por el Banco de
Sinaloa, S. A. Antonio Amézquita Logan figura también como socio fundador
(adquirió 5 acciones con valor de 100 pesos cada una) y como integrante del
primer Consejo de Administración, al lado de Eduardo R. Arnold, Rafael G.
Ibarra, Emeterio Carlón, Alfonso Díaz Angulo, José Mariano Romero, León

29
AGNES, Culiacán, licenciado Jesús P. Ruiz, 25 de noviembre de 1936.
212 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Fonseca, José María Tellaeche y Leandro F. Quintero.30 Hasta esos momentos,


Amézquita Logan había participado de forma simbólica en la formación de las
empresas mencionadas.
El 2 de junio de 1939, en sociedad con José A. Gómez, establecieron en Cu-
liacán la sociedad mercantil denominada Compañía Mercantil de Culiacán, S.
de R. L. de C. V., con un capital social de 20 mil pesos (Amézquita aportó 15
mil pesos), una duración de 2 años y con el objeto de la compraventa de autos y
refacciones automotrices. En diciembre de 1940, José A. Gómez cedió su parti-
cipación en la compañía a Manuel A. Amézquita en la cantidad de 5 mil pesos,
por lo que quedaron como únicos socios Antonio y Manuel A. Amézquita,
prorrogando por diez años más la duración de la empresa.31
En mayo de 1939, se había constituido en la ciudad de Culiacán, la Unión
Nacional de Organizaciones de Productores y Exportadores de Garbanzo, S.
de R. L. de C. V. (UNOPEG), por la CAADES, la Asociación de Productores de
Garbanzo de la Región Agrícola del Río Mayo y la Asociación Agrícola Local
de Productores de Garbanzo del Occidente Michoacano. En la misma fecha
fue nombrado gerente general de la misma Antonio Amézquita Logan.32 Pos-
teriormente, el 5 de enero de 1940, se fundó en Culiacán el Banco Provincial de
Sinaloa, S. A., con un capital social autorizado de 500 mil pesos, aportado por
otros bancos privados de la localidad y de la capital del país y por la CAADES.
Antonio Amézquita Logan también formó parte del primer consejo directivo y
a partir de 1941 ocupó el puesto de director-gerente, hasta el año de 1962.
Al ocupar la mayor parte de su tiempo en el desempeño de estas responsa-
bilidades, dejó la explotación de sus negocios agrícolas bajo el mando de sus
hijos, Roberto y Manuel Humberto, ya que Gilberto se graduó en medicina y
se dedicaba más a la práctica de su profesión. No obstante, Antonio Amézquita
participó en forma muy activa en la especulación con fincas urbanas y rústicas,
así como en la organización de otras empresas, al lado de sus hijos y de otros
empresarios de la localidad. Incluso formó parte del consejo de administra-
ción de varias empresas sin ser accionista de las mismas. Por ejemplo, en 1945
era consejero de la Compañía Azucarera de Navolato, S. A., y en 1946, de Im-
pulsora Agrícola de Sinaloa, S. A.33 Entre 1947 y 1965, los Amézquita fueron ac-

AGNES, Culiacán, licenciado Jesús P. Ruiz, 1 de marzo de 1937. El capital social autorizado
30

de esta unión de crédito (la primera que se estableció en Sinaloa) fue de $ 500 000.00.
31
AGNES, Culiacán, licenciado José Antonio Sánchez Rojo, 23 de diciembre de 1940.
32
AGNES, Culiacán, licenciado José Miguel Buelna, 12 de mayo de 1939.
33
AGNES, Culiacán, licenciado José María Tallaeche, 11 de agosto de 1945. Los otros integran-
tes del consejo de la Compañía Azucarera de Navolato eran: Jorge Almada Salido, José de Jesús
maría de jesús lópez lópez 213

cionistas fundadores de nueve empresas. Dos en servicios, una en transporte,


tres en comercio, una en industria, una en agricultura y una en agroindustria
(ver cuadro 5.8).

Cuadro 5.8. Participación de Antonio Amézquita Logan


en la creación de empresas

Empresa Socios Giro Capital


Social
Coco’s, S de R. L Antonio Amézquita y Plácido Beltrán Servicios 5000
(23/ 11/1947)
Compañía Pas- Antonio Amézquita, Enrique Riveros, Industria 350 000
teurizadora de Humberto Bátiz Ramos, José María Gue-
Culiacán, S. A. rrero, Vicente Suárez Colín, Laura Morfín
(23/1/1950) de Bátiz y Santiago P. Piña
Industrias de Antonio Amézquita, Roberto Amézquita, Agroindustria 600 000
Agricultores, S. A. Manuel Humberto Amézquita, Manuel J.
(3/1/1951) Clouthier, Rafael Bátiz Paredes, Enrique
Riveros, Juan José Ríos y otros
Construcciones y Roberto Sánchez López de Tagle, Roberto Servicios 300 000
Servicios Agrícolas, Amézquita Urías, Roberto López Sánchez
S. A. (3/08/1954) de Tagle Jr., Humberto Amézquita Urías,
Fernando Domínguez Montes, Gilberto y
Antonio Amézquita Urías
Granjas y Ranchos, Antonio Amézquita, Ing. Manuel Rivas, Comercio 500 000
S. A. (2/5/1955) Gabriel Martínez Montero, Enrique
Riveros, Dr. Jesús Díaz Gómez, Gusta-
vo D. Cañedo, Román Millán y Víctor
Stanilowski
Viviendas Econó- Antonio Amézquita, Eduardo Bátiz Comercio 110 000
micas, (2/5/1956) Gaxiola, Jorge Acero de la Fuente, Rober-
to y Manuel Humberto, ambos Amézqui-
ta Urías
Productores Sina- Antonio Amézquita, Atilano Bon Bus- Agricultura 200 000
loenses de Semillas, tamante, Alfredo Careaga, J. Ricardo
A. C. (20/3/1957) Tamayo, Manuel J. Clouthier, Francisco S.
Ritz, Ing. Manuel Rivas y otros

Hernández, el ingeniero Rafael Bátiz Paredes, Jorge Careaga y Alfonso Campaña. De la Impulso-
ra Agrícola de Sinaloa eran: Juan José Ríos, Jorge Almada Salido, Antonio Hass, Jorge Careaga,
Miguel Ríos Avendaño, Alfonso Campaña y el ingeniero Napoleón Ramos Salido.
214 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Continuación...
Empresa Socios Giro Capital
Social
Transportadora Antonio Amézquita, J. Enrique Rodarte, Transporte 2 400 000
de Caña, S. A. José Lichter Salido, Miguel Reyes Pérez,
(24/7/1962) Ángel Demerutis, Miguel Sánchez Ro-
dríguez, Raúl Borrego y Claudio Solares
Espino
Vendedora de Pro- Héctor León Lara, Arturo García Zamo- Comercio 100 000
ductos Agrícolas, ra, Francisco Gallardo, Ramón Sainz,
S. A. (10/12/1965) Fernando de Doig Albear, Rafael Cuen,
Antonio Amézquita Logan y otros

Fuente: AGNES.

Fue a partir de 1950, cuando Antonio Amézquita Logan invirtió mayores


cantidades de capital en las empresas en que participó, también a partir de esa
fecha sus hijos varones se fueron incorporando como accionistas en las diver-
sas compañías, además de continuar explotando la agricultura comercial. Por
ejemplo, el 31 de agosto de 1954, los hijos varones de Antonio Amézquita Lo-
gan, en asociación con otros empresarios de la región, organizaron en la ciudad
de Culiacán la empresa conocida como Construcciones y Servicios Agrícola,
S. A., con una duración de diez años y capital social de 300 mil pesos. El objeto
de la compañía era realizar toda clase de construcciones, principalmente para
fines agrícolas, desmontes, roturación y preparación de tierras para el cultivo.
Roberto, Humberto, Gilberto y Antonio Amézquita Urías participaron con la
mitad del capital social inicial.34
En la relación de miembros de la Asociación de Legumbreras de Culiacán,
en 1955, aparecen los nombres de Antonio Amézquita Logan, Roberto Améz-
quita Urías y Manuel Humberto Amézquita Urías. Asimismo, según la relación
de usuarios del Distrito de Riego no. 10, en el año de 1955, la familia Amézquita
detentaba 890 hectáreas de riego, tal como se aprecia en el cuadro 5.9.35

34
AGNES, licenciado Héctor Rodolfo Ibarra, Culiacán, 31 de agosto de 1954. Roberto López
Sánchez de Tagle y su hijo del mismo nombre, así como Fernando Domínguez Montes, eran los
socios.
35
Roberto Amézquita Urías se había casado con Dora Tarriba; Manuel Humberto Amézqui-
ta con Alma Flores, y el Dr. Gilberto Amézquita con Yolanda Moncayo.
maría de jesús lópez lópez 215

Cuadro 5.9. Relación de usuarios del Distrito de Riego no. 10, 1955
Usuario Hectáreas Usuario Hectáreas
Catalina Urías de Amézquita 95 Manuel Humberto Amézquita 47
Roberto Amézquita Tarriba 70 Antonio Amézquita 80
María Amézquita Urías 94 Catalina Amézquita 13
Catalina Amézquita Urías 95 Manuel A. Amézquita 20
Antonio Amézquita 87 Roberto Amézquita 60
María Alma Amézquita Flores 97 Gilberto Amézquita 40
Dora Tarriba de Amézquita 92 Total 890

Fuente: (Millán, 1957, 219-233).

Antonio Amézquita Logan aprovechó hábilmente los múltiples puestos di-


rectivos que desempeñó en diversas empresas y organizaciones empresariales,
particularmente el de director general del Banco Provincial de Sinaloa, para
beneficio de sus propios negocios y los de su familia. El acceso privilegiado a
la información de que disponía acerca de la situación financiera de empresas
y empresarios, le daba ventajas para la adquisición de propiedades rústicas y
urbanas en inmejorables condiciones, además de contar siempre con líneas
de financiamiento oportunas y suficientes para el desarrollo de sus propios
negocios.
Por ejemplo, el 10 de septiembre de 1957, Antonio Amézquita Logan, por
su propio derecho y en representación de la Compañía Agrícola y Comercial
del Noroeste, S.  A. de C.  V., Catalina Urías, Roberto Amézquita Urías y su
esposa Dora Tarriba, así como el doctor Gilberto Amézquita Urías, hicieron
un reconocimiento de adeudo y dación en pago a favor del Banco Provincial
de Sinaloa, representado por José Lichter Salido. Los Amézquita reconocieron
un adeudo de 178 mil 269 pesos, mientras que el de la Compañía Agrícola y
Comercial del Noroeste, ascendía a 2 millones 585 mil 491 pesos. Para cubrir
dicho adeudo entregaron a favor de la institución bancaria varias fincas urba-
nas propiedad de los deudores.36
Posteriormente, el 2 de junio de 1959, Román R. Millán vendió a Antonio
Amézquita 50 hectáreas ubicadas en el predio de Mezquitillo, Eldorado, en la
cantidad de 75 mil pesos. Unos días después, el 12 de junio, Antonio Améz-
quita y su esposa Catalina Urías reconocieron deber al Ingenio Rosales, S.A.

36
AGNES, Culiacán, licenciado Héctor Rodolfo Ibarra, 10 de septiembre de 1957.
216 empresarios, empresas y agricultura comercial...

la cantidad de 96 mil 854 pesos, que este les había facilitado para comprar el
terreno antes señalado. Dicha cantidad la pagarían en diez anualidades iguales,
con una tasa de interés de ocho por ciento anual. Se comprometieron también
a obtener un crédito de avío para sembrar el terreno con caña de azúcar que
deberían entregar al ingenio; con ello se iría amortizando la deuda aunque no
podían sembrar otro cultivo mientras esta permaneciera insoluta.37
Como ya se señaló antes, la especulación con propiedades rústicas y ur-
banas fue otra de las fuentes de riqueza de la familia Amézquita Urías. Esta
actividad no solo se circunscribió al municipio de Culiacán sino que se ex-
tendió a otras localidades de la entidad. Por ejemplo, el 25 de octubre de 1955,
Antonio Amézquita y su esposa, Catalina Urías, y José María Parra, vendieron
a la Compañía Agrícola y Comercial del Noroeste, S. A de C. V., tres lotes de
terreno ubicados en la ciudad de Guasave en la cantidad de $ 65 mil 609 pesos
para los Amézquita y en 20 mil 663 pesos para el señor Parra. Antonio Améz-
quita era desde hacía años el apoderado y representante de la citada compañía
en el estado de Sinaloa.38
Al año siguiente, Antonio Amézquita y su esposa, Catalina Urías, vendieron
al Banco Provincial de Sinaloa, representado por José Lichter Salido, un solar
urbano localizado en la ciudad de Los Mochis, con extensión de 699 metros
cuadrados en la cantidad de 79 mil 811 pesos.39 También el 23 de noviembre de
1960, los Amézquita vendieron a la menor Martha Dalia Ivich Zamorano un
terreno de 45 hectáreas localizado en el predio rústico Corerepe, municipio de
Guasave, en la cantidad de 40 mil pesos.40
Finalmente, el 10 de diciembre de 1965, Antonio Amézquita Logan par-
ticipó en la fundación de la empresa comercial denominada Vendedora de
Productos Avícolas, S. A., con domicilio en la ciudad de Culiacán y un capital

37
AGNES, Culiacán, licenciado J. Enrique Rodarte T., 2 de junio de 1959. Se puede apreciar
que Amézquita Logan obtuvo un crédito del ingenio azucarero de Costa Rica para comprar un
terreno en un cantidad menor, que pagaría en el largo plazo y con una tasa de interés menor a la
que prevalecía en el mercado (que era del 12 % anual).
38
AGNES, Culiacán, licenciado Héctor Rodolfo Ibarra, 25 de octubre de 1955.
39
Ibid., 29 de octubre de 1956. El Banco adquirió dicho terreno con la finalidad de onstruir
las oficinas de su agencia en la plaza de Los Mochis. Como sabemos, el director general del ban-
co seguía siendo Antonio Amézquita. El 28 de febrero de 1956, Antonio Amézquita y su esposa
habían vendido al Banco Provincial de Sinaloa un lote urbano con una superficie de 428 metros
cuadrados, ubicado en la ciudad de Guasave, en la cantidad de $ 22 276.00.
40
Ibid., 23 de noviembre de 1960. El 26 de enero de 1963, Antonio Amézquita y su esposa
vendieron 12 hectáreas en el predio San Rafael, sindicatura de Costa Rica, en la cantidad de 20
mil pesos, a Antonio Hernández Esquivel.
maría de jesús lópez lópez 217

social de 100 mil pesos. El objeto de la compañía era la compraventa de pro-


ductos medicinales, vacunas, alimentos para aves y ganado. Entre los princi-
pales accionistas estaban Héctor León Lara, Arturo García Zamora, Francisco
Gallardo, Ramón Sáinz, Fernando de Doig Albear, entre otros.41
En suma, los excedentes obtenidos en la agricultura comercial, Amézquita
Logan los invirtió en la creación de diversas empresas y en la especulación con
bienes raíces. Como fundador de la familia, incorporó paulatinamente a sus
hijos a los negocios familiares. Su larga permanencia como funcionario de la
banca local, le permitió a él y a su familia acceder fácilmente al crédito ban-
cario. Gozaba de gran prestigio en el sistema financiero mexicano, y le tenían
tal confianza en la cúpula bancaria que pudo «traer fabulosos recursos» para
prestarles a los agricultores sinaloenses (Becerra y Rivera, 2003, 225).
Recapitulando, es posible encontrar semejanzas en las trayectorias empre-
sariales de los Bon Bustamante y los Amézquita. Ambos se iniciaron en los ne-
gocios en los años posteriores a la revolución; Cristóbal Bon Bustamante, por
su parte, inició sus actividades agrícolas en tierras de temporal dedicadas a la
producción de granos y a la explotación de la ganadería sus vínculos y relacio-
nes políticas con el presidente Plutarco Elías Calles le facilitaron la adquisición
de más propiedades. También le permitieron desempeñarse como diputado
federal y senador de la república; no obstante, durante la época del cardenismo
fue afectado en sus propiedades, lo cual interrumpió su ascendente carrera
empresarial. No obstante, al poco tiempo empezó a adquirir tierras de riego
en el valle de Culiacán, mismas que trabajó en forma conjunta con sus hijos,
explotando una importante variedad de cultivos comerciales. Con las ganan-
cias producto de esta actividad participaron activamente en la creación de nu-
merosas empresas comerciales de transporte, servicios, finanzas y ganaderas.
En relación con los Amézquita, el fundador de la familia había desempe-
ñado diferentes oficios en el estado de Sonora y en Angostura, Sinaloa. En
esta última población se dedicó a la explotación de la pesca comercial. De allí,
fue llamado por su pariente político, el entonces gobernador Macario Gaxiola,
para que ocupara el puesto de tesorero del estado; a partir de esa época empezó
su carrera como empresario agrícola en el valle de Culiacán, donde también se
desempeñó como administrador y funcionario de diversas instituciones finan-
cieras. Sus hijos se sumaron también a los negocios agrícolas y participaron en
la constitución de diversas empresas.

41
AGNES, licenciado Jorge Julián Chávez Castro, Culiacán, 10 de diciembre de 1965.
218 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Finalmente, se tiene el caso de los inmigrantes griegos. Aunque su pre-


sencia en el valle de Culiacán se inició en la década de los años de 1920, esta
se incrementó en las décadas posteriores. La mayoría de estos inmigrantes se
dedicaron principalmente a la agricultura comercial y de manera específica
a la producción de legumbres. Accedieron a las tierras a través de diversos
mecanismos, tales como contratos de arrendamiento, de asociación en partici-
pación y de aparcería agrícola. Además, un buen porcentaje de ellos adquirió
tierras de riego en el valle, creando de esta forma un importante número de
pequeñas y medianas empresas agrícolas. Un núcleo reducido de ellos logró,
con el tiempo, convertirse en grandes y exitosos empresarios agrícolas expor-
tadores. Con las ganancias obtenidas en esta actividad, participaron al lado de
otros connacionales suyos y de otros empresarios mexicanos en la conforma-
ción de diversas empresas.
CONCLUSIONES

Mario Cerutti señala que

el estudio de los distritos industriales italianos alentó en la Europa del sur nu-
merosos proyectos de investigación y una amplia literatura que fue encontrando
ágiles nichos de desenvolvimiento en España, Francia y Portugal. Y en la medida
en que se fue profundizando sobre esta temática sucedieron tres fenómenos: a) el
debate salió del ámbito específico de los distritos industriales italianos, alcanzó
otras regiones europeas y aterrizó parcialmente en América; b) se multiplicaron las
denominaciones o las variantes conceptuales en la misma medida en que resulta-
ban instrumentales para analizar formas de organizar la producción a escala local,
territorial o regional: distrito industrial, sistemas localizados de producción e in-
novación, sistemas productivos por área, tejido industrial local, tejido empresarial,
sistema industrial localizado, sistema productivo local, distrito tecnológico, entre
otros; y c) se traspasó la actividad puramente industrial urbana para ocuparse del
conjunto de actividades económicas o de la economía difusa de un territorio de-
terminado (Cerutti, 2005, 114).

En el proceso de desarrollo económico registrado en el valle de Culiacán


(un territorio urbano/rural) entre los años de 1940 y 1970, es posible identificar
varios de los elementos o variables que en diversos estudios sobre procesos de
desarrollo económico regional en algunas regiones de Italia y de otros países
del sur de Europa, han sido señalados como distintivos de lo que los economis-
tas y sociólogos han designado como Sistema Productivo Local (spl). Estas
se refieren a: 1) la existencia de una aglomeración de empresas (donde predo-
minan las pequeñas y medianas) en un sector económico determinado y un
área territorial específica; con una gran flexibilidad, especialización y una alta
división del trabajo.

219
220 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Ello genera la existencia de «economías externas» para las empresas en lo


individual pero internas para el sistema productivo en su conjunto, lo que fi-
nalmente redunda en la reducción de costos de transacción; además, la aglo-
meración de empresas en una misma actividad económica facilita el estable-
cimiento de: 2) densas redes de articulación y cooperación empresarial (entre
empresas y entre empresarios), para producir, comercializar o industrializar la
producción; como consecuencia, se emprenden acciones conjuntas que con-
ducen a una mayor eficiencia colectiva del SPL, las cuales se ven multiplicadas
por: 3) el accionar de un ambiente institucional favorable que vuelve al con-
junto de empresas más competitivas en los ámbitos nacional e internacional.
Finalmente, la fuerza de los factores anteriores se ve dimensionada por la exis-
tencia de: 4) un tipo de organización social y un sistema de valores locales
que se han conformado históricamente y se han integrado en el SPL. En dicho
sistema organizativo, la familia y los lazos familiares han desempeñado un pa-
pel trascendental al proveer recursos humanos, empresariales y financieros,
factores imprescindibles en los procesos de crecimiento económico.
Expliquemos con mayor detalle la presencia y el desenvolvimiento en el
valle de Culiacán de cada una de las variables anotadas, lo que nos permitirá
comprobar la hipótesis general que guió esta investigación y determinar la per-
tinencia de usar el concepto de SPL como un instrumento analítico útil para ex-
plicar procesos de desarrollo económico regional, donde la agricultura comer-
cial sea la actividad económica motora o impulsora del resto de la economía.
El desarrollo económico de la región centro del estado de Sinaloa (valle
de Culiacán), se basó en una dinámica agricultura comercial —orientada a la
exportación al mercado internacional y al nacional— que fue capaz de atraer
y generar cantidades crecientes de capital que se reinvirtieron en la misma
agricultura, pero también en empresas comerciales, industriales y de servicios,
cuyo objetivo fundamental era satisfacer la creciente demanda que generaba
el auge agrícola. Así se conformó y consolidó un SPL con un eje vertebral in-
tegrado por pequeñas, medianas y grandes empresas agrícolas, con capacidad
competitiva para colocar sus productos en los ámbitos nacional e internacio-
nal, así como impulsar el desarrollo económico regional.
En el capítulo tercero se constató que, entre 1948 y 1970, en el valle de Culia-
cán se crearon cientos de empresas agrícolas (que explotaban diversos cultivos
comerciales), predominando sobre todo las pequeñas y medianas.1 Incluso, los

1
Desde luego que al hacer esta afirmación nos basamos en las consideraciones hechas en el
mismo capítulo aludido y no en el número de empresas legalmente constituidas ante notario,
maría de jesús lópez lópez 221

propietarios de las grandes empresas que se constituyeron en dicho periodo,


en una gran proporción, se iniciaron en los negocios agrícolas como peque-
ños empresarios (los Bon Bustamante, los Tamayo, los inmigrantes griegos,
los Amézquita, entre otros), sabiéndose ubicar en la explotación de productos
superiormente rentables, obteniendo grandes beneficios, los que reinvirtieron
en la propia agricultura y en negocios auxiliares y complementarios de esta.
Así se constituyó una abigarrada aglomeración de pequeñas y medianas
empresas en un territorio específico, y especializadas en la explotación de la
agricultura comercial. Ello dio lugar al surgimiento de economías externas o
«externalidades pasivas» que redundaban en ventajas competitivas para el SPL
en su conjunto. Además, la aglomeración de empresas facilitó el establecimien-
to de redes de relaciones y cooperación entre los actores de la misma (empre-
sas e instituciones públicas y privadas), relaciones de colaboración producto
de acciones conjuntas buscadas intencionalmente.
La aglomeración de pequeñas y medianas empresas existente en el valle de
Culiacán entre 1940 y 1970, permitió alcanzar economías de escala similares
a las de las grandes empresas. Lo anterior se logró al conjuntar los esfuerzos
económicos y llevar a la práctica los consensos logrados en las agrupaciones
de agricultores que se establecieron en la región a partir de la década de 1930.
Particularmente, los horticultores del valle lograron insertarse en el mercado
internacional a pesar de la fuerte competencia que representaban los produc-
tores de Estados Unidos. Los productores de garbanzo y algodón pueden ser
considerados también bajo estas circunstancias, pues casi la totalidad de su
producción se destinaba al mercado internacional.
En este contexto se presentaron un conjunto de relaciones y eslabonamien-
tos productivos y comerciales que ayudan a entender la eficiencia productiva y
la competitividad de la economía regional basada en la agricultura comercial.
En el SPL del valle de Culiacán las relaciones de colaboración están presentes a
través de: 1) la cooperación entre empresas individuales, y 2) grupos de empre-
sas que se unieron para constituir asociaciones empresariales.
Como ejemplos del primer caso están los contratos de arrendamiento de
tierras, la asociación en participación y la aparcería agrícola, que son formas
de cooperación entre pequeños empresarios agrícolas o entre pequeños y gran-
des, dando vida a diversos negocios de variada dimensión. Pero también están
presentes otras formas de cooperación entre empresarios agrícolas de diverso

que resultó ser un número muy reducido.


222 empresarios, empresas y agricultura comercial...

tamaño, por ejemplo para el empaque de frutas y hortalizas, para la adquisi-


ción de materias primas, la comercialización de la producción y su transporte.
Lo anterior corresponde a lo que en la literatura sobre aglomeración de em-
presas ha sido señalado como cooperación horizontal (entre competidores).
Asimismo, encontramos la cooperación vertical (entre proveedores y clien-
tes). Los fabricantes y comercializadores de semillas, fertilizantes, maquinaria
y equipo agrícola, herbicidas, fungicidas y diversos materiales de empaque, los
proporcionaban a crédito a los agricultores del valle, en ocasiones se estipula-
ba un módico interés y en otras solo se hacía por el interés de colocar entre la
clientela la mayor cantidad de sus productos.
La cooperación entre los empresarios agrícolas del valle de Culiacán se
puso de manifiesto, también, en la implementación de proyectos productivos
y de servicios en los que se requería la conjunción de fuertes capitales para
beneficio del conjunto de productores; así se logró la apertura de una variedad
de empresas muy vinculadas a la explotación de la agricultura, tales como:
la Unión de Crédito Agrícola e Industrial de Sinaloa, fundada en 1944, y que
involucró a un poco más de cuarenta empresarios agrícolas; el Banco Agrícola
Sinaloense, establecido en 1948, donde participaron más de sesenta produc-
tores; Industrias de Agricultores organizada por sesenta y seis empresarios en
1951.
Para ser socio de esta compañía, en la escritura constitutiva se estipuló que
era un requisito poseer tierras de riego en el valle y ser socio de la Unión de
Crédito Agrícola e Industrial de Sinaloa. En 1951 participaron cincuenta pe-
queños productores en la creación de la Unión de Crédito Agrícola e Industrial
del Valle de Culiacán. Al año siguiente, más de cincuenta agricultores dieron
vida a la Unión de Crédito Agrícola e Industrial de Río Culiacán, la cual esta-
ba estrechamente vinculada a la Confederación de Asociaciones Agrícolas del
Estado de Sinaloa. Otras empresas producto de la cooperación empresarial
fueron: Productores Sinaloenses de Semillas para Siembras (1957), Pasteuriza-
dora de Culiacán (1959), Unión de Crédito Agrícola e Industrial Legumbrera
(1958). En todas estas compañías aparecen en forma constante los apellidos
Clouthier, Tamayo, Almada, Rivas, Echavarría, Bon Bustamante, Amézquita,
Ríos, Gastélum y los de un buen número de inmigrantes griegos.
En lo que respecta al segundo caso, los empresarios agrícolas del valle de
Culiacán figuraron siempre entre los principales impulsores de las organiza-
ciones gremiales o empresariales, tanto de la región como del estado de Si-
naloa. Entre ellas destacan la Asociación de Agricultores del Río Culiacán,
fundada en 1932 y que, en el mismo año, al lado de otras cuatro asociaciones
maría de jesús lópez lópez 223

regionales de la entidad, dieron vida a la Confederación de Asociaciones Agrí-


colas del Estado de Sinaloa; en 1939 participaron activamente en la formación
de la Unión Nacional de Productores y Exportadores de Garbanzo; en 1948 en
la fundación de la Unión de Legumbreras del Valle de Culiacán, integrada en
la Asociación de Agricultores del Río Culiacán; en 1960 en la Unión Nacional
de Productores de Algodón de la República Mexicana, y en 1961 en la Unión
Nacional de Productores de Hortalizas.
A través de estas organizaciones los agricultores privados del valle de Cu-
liacán mantuvieron una significativa presencia en el poder político o en el Es-
tado, en los ámbitos estatal y nacional, y fueron capaces de influir en la toma
de decisiones de políticas públicas, buscando que estas les favorecieran en sus
intereses o enfrentándolas cuando no les beneficiaban. Asimismo, las orga-
nizaciones citadas resultaron de gran utilidad para los empresarios agrícolas
para normar, regular y planear la producción agrícola, al establecer determina-
do número de hectáreas a cada productor asociado según fuera el cultivo, para
concurrir al mercado en las mejores condiciones posibles. La pertenencia a es-
tas organizaciones gremiales también les facilitaba a los productores agrícolas
el acceso a créditos bancarios y diversos servicios de asesoría. Todo ello influyó
para la conformación de un ambiente institucional favorable al desarrollo eco-
nómico de la región, el cual tendrá como fuerza impulsora la explotación de
una dinámica agricultura comercial.
En la existencia de este ambiente institucional benéfico para el desarrollo
agrícola, tuvieron participación importante las instituciones educativas y orga-
nismos públicos, en las que estaba presente la colaboración de los empresarios
agrícolas del valle de Culiacán. En 1952 se creó en Culiacán el Campo Agrícola
Experimental del Valle de Culiacán, mismo que se transformó en el Instituto
de Investigaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa en el año de 1955. Posterior-
mente, en 1961, se creó la Escuela Superior de Agricultura, dependiente de la
entonces Universidad de Sinaloa. Al siguiente año se estableció en Culiacán el
Centro de Investigaciones Agrícolas de Sinaloa. En 1963 cobró vida el Comité
Regional Agrícola, Ganadero y Forestal, y en 1964 el Centro de Adiestramien-
to para Operadores de Maquinaria Agrícola; en su conformación participó
la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa, Manuel
Suárez —un importante empresario industrial y agrícola del valle— y la Uni-
versidad de Sinaloa. Aunque en la mayoría de estas instituciones y organismos
públicos tuvieron participación los empresarios agrícolas, en el último caso
anotado es más palpable la cooperación de una organización gremial, un gran
empresario y una institución educativa.
224 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Es decir, en el SPL del valle de Culiacán están presentes las economías «ex-
ternas» producto de la aglomeración de pequeñas y medianas empresas agrí-
colas, pero también las acciones conjuntas buscadas intencionalmente por los
actores del sistema, lo que permite hablar de eficiencia colectiva y, por tanto,
de un SPL con ventajas competitivas en los mercados nacional e internacional.
Un elemento más que debemos considerar es el tipo de organización social
y el sistema de valores que distinguen al SPL, ya que en este las relaciones se
basan en el conocimiento que unos actores tienen de los otros, en la confianza
mutua que se había venido generando paulatinamente a lo largo del tiempo.
Este sistema de relaciones y conexiones entre actividades y empresas se ha
creado históricamente; forma parte de la cultura social y productiva de la co-
munidad local y toma diferentes formas en cada localidad. La familia es un
factor básico en dicho sistema, pues proporciona recursos humanos, empresa-
riales y financieros. En el SPL del valle de Culiacán, tal como se constató en los
últimos capítulos de esta tesis, la familia y los lazos de parentesco desempeña-
ron un papel muy significativo en la estructura empresarial que se conformó
entre 1948 y 1970. La mayoría de las empresas agrícolas y de otros giros pro-
ductivos fueron organizadas por integrantes de una misma familia (esposos,
hermanos, padres e hijos, cuñados, yernos, compadres) o por miembros de
dos o más grupos familiares; por dicha razón, la estructura gerencial de las
empresas recaía siempre en la propia familia. Ilustran lo anterior las familias
Clouthier, Tamayo, Bon Bustamante, Amézquita, Almada, Rivas, Echavarría,
Gastélum, Beltrán, entre otras. Los inmigrantes griegos —que es uno de los
casos analizados— mostraron una fuerte inclinación a asociarse entre ellos y
sus familiares más cercanos en la constitución de diversas empresas.
Entre los empresarios agrícolas del valle de Culiacán existió, y todavía
existe, una arraigada cultura de dedicación al trabajo, un sistema de valores
vinculado al desarrollo de la agricultura competitiva, abiertos a las innova-
ciones tecnológicas, y al respeto e impulso de las instituciones educativas y
organismos públicos que tienen que ver con el agro. A sus hijos los enviaban a
estudiar y adquirir una profesión relacionada con la agricultura ya fuera en el
extranjero o en el país. Y rápidamente eran integrados a las diversas empresas
en que tenían participación o en los propios negocios familiares, iniciando así
su carrera como empresarios, pero con la ayuda de la familia.
Ejemplos de ello son los Clouthier, los Tamayo, los Bon Bustamante, entre
otros. Para ellos aún es «un orgullo» autodefinirse como «agricultores priva-
dos» o «pequeños propietarios»; figuraban entre los mejores clientes de las
agencias automotrices de Culiacán y vivían en las zonas residenciales exclu-
maría de jesús lópez lópez 225

sivas de la ciudad. De esta forma, los empresarios agrícolas ocuparon ciertos


espacios urbanos que los identificaban como parte de una «comunidad», de
un sector empresarial específico, aquel que tenía su base de acumulación de
capitales en la explotación de la agricultura comercial.
Otro factor a que se hace referencia en los SPL, es la presencia o el desarrollo
de innovaciones productivas internas, las cuales son de gran importancia para
el desarrollo económico local y que no dependen exclusivamente del desarro-
llo de las grandes empresas. Los productores agrícolas del valle de Culiacán
llevaron a cabo importantes innovaciones propias que beneficiaron a la agri-
cultura comercial. En los campos agrícolas se obtuvieron semillas mejoradas
de arroz, trigo y cártamo, que permitieron una mayor resistencia a las plagas,
a los rigores del clima y redundaron en mayor productividad por hectárea. En
la horticultura, por ejemplo, el uso de la vara blanca mejoró la producción de
tomate, ya que de esa forma el sol penetra mejor hasta el fruto, la humedad del
suelo no lo daña y disminuyen las enfermedades y plagas, mejora la aplicación
del riego y el efecto de los herbicidas o plaguicidas. En suma, la nueva técnica
permitió triplicar los rendimientos, en pocos años prácticamente todo el to-
mate se sembraba bajo este sistema.
Otra innovación local importante fue la utilización de arrastres de madera
para la nivelación de las tierras de siembra, mejorando sustancialmente a las
unidades productivas, ya que el agua para riego se distribuía en forma más
uniforme en la superficie, repercutiendo en una mayor producción y en un
costo más bajo. Al respecto Frías señala que

si se tratara de hacer una lista de innovaciones propias, habría que incluir también
la adopción de sistemas de riego por tandas, la elevación y nivelación de las su-
perficies de siembra, la tractorización de la agricultura, la sustitución de la fuerza
animal por la fuerza motriz en el traslado del tomate, la construcción de centros
de embalaje o empaque fuera de los campos de cultivo y, por tanto, la sustitución
del embasado que se realizaba a bordo de surco, entre otros (Frías, 2005, 309-310).
ANEXOS
anexo 1

Empresas agrícolas constituidas en Culiacán, 1948-1971 (pesos)

Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios


1948 1. Gastélum Hermanos, Socie- 300 000 Francisco, Ramón e Ignacio Gastélum
dad en Nombre Colectivo
1949 2. Agrícolas y Comerciales, S. 10 000 Humberto Lizárraga Escobar,
de R. L. Francisco Gallardo, Manuel Zazueta
Beltrán e Ignacio Medina
1949 3. Agrícola de Culiacán, S. de R. L. 150 000 Jorge Chaprales y Nicolás Macris
1949 4. Beltrán y Gastélum, S. de 60 000 Luis Beltrán, Guillermo Gastélum y
R. L. Jesús M. Beltrán
1952 5. Agrícola del Pacífico, S. de 500 000 Aristeo Canelos, Constantino Petru-
R. L lias y Basilio Gatzionis
1952 6. Central Agrícola, S. R. L. 400 000 Mario Béjar Díaz, José Luis Soberanes
y Aristeo Canelos Atula
1952 7. Compañía Agrícola Legum- 500 000 Ángel Demerutis Fafutis, Constanti-
brera de Sinaloa, S. de R. L. no, Kúsulas, Panaquis Krinis, Juan y
Jorge Demerutis Elizarrarás
1952 8. Productos de Bamoa, S. de 500 000 Esther Castellanos, José Watson
R. L.
1953 9. Agrícola Santa Fe, S. de R. L. 750 000 Juan y Miguel D. Crisantes
1953 10. Legumbrera del Noroeste, S. 30 000 Alfonso Flores y José de Jesús Her-
de R. L. de C. V. nández Lugo
1954 11. Agrícola Cinco Hermanos, 1 000 000 Atilano, Benjamin, Jaime, Jorge y José
S. de R. L. Guillermo Bon Bustamante
1954 12. Agrícola Chama, S. de R. L. 1 000 000 Jorge Macris Chaprales, y Jorge
de C. V. Chaprales
1954 13. Compañía Agrícola Río 30 000 Vicente, Ezequiel y Emilio González
Orbigo, S. de R. L.
1955 14. Agrícola Bataoto, S. de R. L. 500 000 Jesús M. Beltrán y Luis Beltrán
1955 15. Empresas Agrícolas del 200 000 Raúl Martínez, Arturo Chávez Her-
Norte, S. de R. L. nández, y Óscar Domínguez
1955 16. Sinaloa Growers, S. de R. L. 1 500 000 Demetrio Evangelatus Sirios y Nico-
lás Panasópulos Cristópulos
1955 17. Compañía Agrícola del 300 000 Jorge Frichichicas, Juan Stamos y
Humaya, S. de R. L. Elvira Rodríguez

229
230 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1955 18. Agrícola de la Costa, S. A. 60 000 Ing. Eduardo Fernández de la Vega,
de R. L. Jesús Armenta y otros
1957 19. PE’GA, S. de R. L. 1 000 000 Constantino Petrulias, Basilio Gatzio-
nis, Julia Torres de Gatzionis y José
Othón Espinoza
1957 20. Productores Sinaloenses y 200 000 Atilano Bon Bustamante. Alfredo Ca-
Semillas para Siembra, A. C. reaga, J. Ricardo Tamayo, Francisco
S. Ritz, Manuel J. Clouthier, Manuel
Rivas y Antonio Amézquita Logan
1960 21. Legumbres de Montelargo, 1 500 000 Jorge Almada Salido y Alicia Calles
S. de R. L. de C. V. de Almada
1961 22. Distribuidora de Legumbres 2 000 000 Raúl Guillemin, Humberto Campa,
del Noroeste, S. A. Samuel Bishop Braud, Luis Loubet
Valdez y Alfonso Cebreros Loaiza
1961 23. Frutas y Legumbres del 500 000 Silviano de la Paz, René e Ignacio de
Norte, S. A S. Palomares Paredes, Ricardo Coppel
Gómez y José Óscar Zazueta Astroga
1961 24. Casa Gastélum, S. A. 100 000 Miguel Ángel Gastélum Sánchez,
Alicia Mendoza de Gastélum, Ofelia
Arvizu de Gastélum y Dolores Gasté-
lum Sánchez
1963 25. Compañía Agrícola de 250 000 Guadalupe Paredes Vda. de Paloma-
Baila, S. de R. L. res y René Palomares Paredes
1964 26. Agricultores Unidos, S. A. 2 000 000 Fernando Elías Pesquiera, Raúl
Bátiz Echavarría, Mario Béjar Díaz,
Fernando Elías Abascal, y Antonio
Lechuga Palazuelos
1967 27. DESA, S. A. 1 500 000 César Enrique y Fernando de Saracho
Calderón, Félix Enrique de Saracho
Salmón, María Teresa Arias de Sara-
cho y Yolanda Gatzionis de Saracho
1967 28. Campos Encines Herma- 100 000 Alberto J. Campos, Guadalupe Enci-
nos, S. de R. L. nes de Campos, Mario Rafael Enci-
nes, Alberto Encines, Alonso Campos
Encines y Armida Campos Encines
maría de jesús lópez lópez 231

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1969 29. FES, S. A. 2 000 000 Lulú Mercedes Calderón, César Enri-
que de Saracho Calderón, Fernando
de Saracho Calderón, Félix Enrique
de Saracho Calderón, José Carlos de
Saracho Calderón, Gloría Margot
Saracho de Rico
1971 30. Empaque Postegordo, S. A. 600 000 Antonio G. Hass Espinoza de los
Monteros, Ing. Rodolfo Rendón
Herrán, René S. Palomares Paredes,
José Antonio Llausás Vargas e Ignacio
S. de Palomares Paredes

Fuente: ARPP, Culiacán, Sinaloa y AGNES.

anexo 2

Inversiones en Comercio 1948-1971 (pesos)

Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios


1948 1. La Casa Colorada, S. A. 40 000 Armando Bonardell, Pedro Herrie, Gil-
berto Hernández Tyler, Alberto Andrade
Almada, Luis G. Aragón
1948 2. Abarrotes del Nuevo 70 000 Jesús M. Beltrán, Cliserio del Real
Londres, S. de R. L.
1949 3. Distribuidora de Maderas 15 000 Francisco Laris Iturbe y licenciado Mar-
y Empaques, S. de R. L. celo Arellano
1949 4. Compañía de Materiales 152 000 Enrique Sánchez Stone, Gilberto Zazueta
de Construcción, S. de R. L. Verdugo y Carlos Aguilar
1949 5. Inversiones Humaya, S. A. 300 000 Alfonso G. Zaragoza, Gaspar Zaragoza,
Miguel Espinoza de los Monteros, San-
tiago Sáinz, Manuel Montijo
1949 6. Francisco Javier Mariscal 25 000 Javier Mariscal Anchondo, José Ramón
Anchondo y Compañía, Orozco Ortega
Sociedad en Comandita
1949 7. Comercial Coppel, S. A. 150 000 Enrique Coppel Tamayo, Luis Coppel
Rivas, Miguel Espinoza de los Monteros,
Raúl Díaz Medrano
232 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1949 8. Alberto I. Cherem y 45 000 Alberto Cherem, Ignacio A. Franco
Compañía, S. de R.L
1950 9. Proveedores, S. A. de 200 000 Benjamín Azcona, José Díaz Garza,
C. V. Emma de la Vega Azcona e Isabel Lizá-
rraga de Díaz Garza
1950 10. Distribuidora Carta 660 000 Manuel de Jesús Clouthier, Donato de la
Blanca de Culiacán, S. A. Garza Jr., Gilberto Hernández Tyler, José
Carlos Clouthier, y otra
1950 11. Urrecha y Martínez, S. 100 000 Juan Z. Martínez, Emilio Urrecha
de R. L.
1951 12. Agencia Diamond T. de 200 000 Antonio Hass, Sebastián Haas Peraza,
Culiacán, S. A. Guillermo Haas Espinoza, Mario Gutié-
rrez Hernández, y otros
1951 13. Fertilizantes y Fumiga- 150 000 Francisco F. Huerta Fontes, Leandro
ciones del Pacífico, S. A. Soto, Manuel Robles, Ernesto Fierro y
Antonio López Vital
1951 14. Equipo Agrícola, S. A. 250 000 Cristóbal, Atilano, y Benjamín Bon
Bustamante, Carmen L. Bon de Sullivan
y Carlos W. Sullivan
1951 15. Tipografía y Papelera del 60 000 Héctor Sánchez Elenes, y Julio Rojas
Humaya, S. de R. L. Rodríguez
1951 16. Motores del Noroeste, 200 000 Sinaloa Motors, S. A., José Félix Ceceña,
S. A. Héctor Javier Muñoz y Luis Arborssiere
1951 17. Tornillos de Construc- 10 000 Luis Sosa Gaxiola y Julieta Urías Soto-
ción, S. de R. L. mayor
1951 18. Hernández y Piña, Socie- 5000 Ramón R. Piña y Conrado Hernández
dad en Comandita
1951 19. Ultramarinos JEMAC, S. 25 000 Jorge R. Esquer, Miguel Ángel Castañeda
de R. L. y Rodolfo Velázquez
1951 20. Ruiz Rojo y Compañía, 250 000 Luis Ruiz Rojo, Leonor Vázquez de Ruiz
S. A. Rojo, Margarita Ruiz Vázquez, Víctor
Vázquez, Alejandro González
1951 21. Bienes Urbanos, S. A. de 500 000 Guillermo Gerzabek Sintich, María Luisa
C. V. Trapero de Gerzabek, Lorenzo Sánchez,
Luis Guillermo Echavarría
1952 22. Botica Central , S. de 20 000 Román Contreras Grimaldo, Rafael Ca-
R. L. ñedo, Victoria Cervantes viuda de Ibarra
y Wiera Walentyna de Stanolowski
maría de jesús lópez lópez 233

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1952 23. Nueva Ferretera y Ma- 225 000 Federico Partida Cort y Federico Partida
quinaria, S. de R. L. Soto
1952 24. Distribuidora de Com- 18 000 Graciano Monge Mckoy, Alfonso Carras-
bustibles y Lubricantes, S. co Sosa, Luis Beltrán Begoña, Ignacio
de R. L. Hernández Zazueta, Román Mancillas
Castro
1952 25. Bienes Raíces de Sinaloa, 500 000 Sinaloa Motors, S. A., José Félix Ceceña,
S. A. Antonio Echeverría, Francisco Escobar,
Federico Acosta
1952 26. Maderera y Ferretera, S. 40 000 Gilberto Maytorena Bermúdez, Carlos
de R. L. Comparán
1952 27. Inversiones de Sinaloa, 500 000 Sara R. de Ceceña, José Félix Ceceña,
S. A. Federico Acosta, Antonio Echeverría,
Enrique Torres Angulo
1952 28. Comercial Maderera de 100 000 Antonio Toledo Corro, Alberto Murillo
Culiacán, S de R. L. Jr.
1952 29. Alfonso F. Sanz e Hijos, 100 000 Alfonso F. Sanz, Alfonso Sanz López,
S. de R. L. José Sanz López
1952 30. Urbanizaciones de Occi- 150 000 Alberto Dávila Valencia, Andrés O.
dente, S. de R. L. Córdoba, Germán Benítez
1952 31. Construcciones de Sina- 150 000 Andrés Córdova, Alberto Dávila Valen-
loa, S. de R. L. cia, Fernando Bets, Germán Benítez
1953 32. Autoservicio el Roble, 15 000 Francisco Murguía Larios, Martina Mur-
[Link] R. L guía Larios, Lucía Larios de Murguía,
Luz María Espinoza de los Monteros
1953 33. Distribuidora Domar, S. 50 000 Pedro Rodríguez Domínguez, Crecencio
de R. L. Luis Martínez Meraz
1953 34. Profesor Rosendo Flores 1 000 000 Antonio Flores Peraza, Rosalía San. Flo-
Sucesores, S. A. res, Delfina Flores de Traslaviña, Flores
Sarmiento, Antonio Flores Sarmiento,
José Flores Sarmiento
1953 [Link] y Sombrerera, S. 25 000 Mario Imaz, Ascensión T. Medina, Luis
de R. L. Carlos Medina
1953 36. Ultramarinos Humaya, 75 000 Jorge, Rogelio, Elodia Esquer Lugo, Con-
S. A suelo Hernández de Esquer
1953 37. Farmacia Culiacán, S. 35 000 José de Jesús Horta Contreras, Armando
de R. L. Salazar Félix, Humberto Bátiz Ramos,
Armando Olivera Quiroz, Alejandro
Sánchez González, Jesús Agustín Aragón
234 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1953 38. Distribuidores del Hu- 100 000 Margarita Alonso Salazar, J. Miguel
maya, S. A. de R. L. Gurrola, y otros
1954 39. Humaya de la Costa, S. 50 000 Luis Ruiz Rojo y Roberto M. Müller
de R. L.
1954 40. Autopartes de Culiacán, 100 000 Nazario Frías Loaiza, Ramiro Madrid
S. A. de R. L. Quintero, Everardo Cabrera, Horacio y
Guadalupe Paredes Soto
1954 41. Autopartes de Mazatlán, 53 000 Nazario Frías Loaiza, Ramiro Madrid
S. A. de C. V. Quintero, Macario Arellano, Horacio y
Guadalupe Paredes Soto
1954 42. Distribuidora Gallo, S. 50 000 Antonio Monárrez Espinoza y Donacia-
de R. L. no Aréchiga Aragón
1954 43. Deportivo Campestre 250 000 Luis G. Castañeda, Luis Guillermo
Chapultepec, S. A. Echavarría, Arturo Carranza, Miguel
Espinoza de los Monteros, y otros
1954 44. Exclusivas Cervel, S. A. 25 000 Jorge Manuel Cervantes Clouthier,
de C. V. Samuel J. Cervantes, Luisa Clouthier de
Cervantes, y otros
1954 45. Inmuebles ABC, S. A. 2 000 000 Aristeo Canelos Atula, Basilio Gatzionis,
Jesús M. Beltrán, Alejandro Canelos
Reyes, María Armida Verreyeza
1954 46. Llantera de Navolato, S. 40 000 Rafael Aguilar Camparán, Rafaela Castro
de R. L. de Aguilar, Alfonso Aguilar Ramos
1954 47. Alberto I. Farjí, S. de 400 000 Alberto I. Farjí, David Farjí y Regina
R. L. Farjí
1954 48. Fraccionamientos y 1 000 000 Eusebio de la G. Mendoza, Antonia
Viviendas, S. de R. L. Beltrán de Mendoza, Jesús Guzmán
Mendoza
1954 49. Comercial Agrícola del 100 000 Jorge Antonio Pescador, Everardo
Pacífico Topete, José Manuel Busso Álvarez, Jesús
Mario Pescador, Carlos Ponce Macías,
Alfonso Campaña
1954 50. Distribuidora en el Esta- 50 000 Óscar A. Clouthier, José Carlos
do de Sinaloa, S. de R. L. Clouthier, Pedro Manuel Osuna
1954 51. Mercados Castaños, S.A. 300 000 Alfredo Castaños, Manuel Castaños,
Rosa del Carmen Castaños, Rosa Casta-
ños Gutiérrez, Fernando Delgado, José
Ángel Plata
maría de jesús lópez lópez 235

1954 52. José de Jesús Hernández, 60 000 José de Jesús Hernández, Silvina Monge
S. de R. L. de Hernández, Concepción Hernández,
Carmen María Hernández Silvina, Tere-
sita Hernández, María Hernández
1954 53. Ferve, S. A. 50 000 Eduardo I. Fernández de la Vega, María
Esther Andrade de Fernández y José de
la Vega A.
1955 54. Fertila, S. A. 1 000 000 Henry Keneth Heorm, Elena Brotianeu
de Rocalta, Héctor y Héctor Urroz Jr. y
Francisco Lanz Guerrero
1955 55. Impulsora Inmobiliaria, 800 000 Daniel Cárdenas Mora, Jesús F. Armenta,
S. A Manuel Jesús Couthier, Samuel J. Cer-
vantes, Rosario Emma M. de Castro
1955 56. Compañía Territorial de 1 000 000 Guillermina A. de Martínez Montero,
Occidente, S. A Gabriel Martínez Montero, licenciado
José María Guerrero, y otros
1955 57. Fraccionadora y Cons- 3 000 000 Santiago Gaxiola C., Rafaela Clouthier
tructora del Palmito, S. A. de Gaxiola, Luis Gaxiola Clouthier,
Rafael Bátiz Echavarría, y otra
1955 58. Compañía Maderera del 70 000 Alberto, Alonso, y Arturo Juan Campos
Oriente, S. de R. L.
1955 59. Juárez Hernández y 50 000 Sabino Juárez Lomelí, Alejandro Her-
Compañía, S. A. nández, Ma. del Carmen González, y
otros
1955 60. Aispuro Hernández y 60 000 Salvador Aispuro, Conrado Hernández
Compañía, S. A. Alvarado, Macario Arellano, Alejandro y
Refugio Hernández
1955 61. Mercantil Agrícola de 500 000 Manuel Ochoa, Alejandro Blancarte,
Culiacán, S. A licenciado Rafael T. Ibarra
1955 62. Mercado y Zavala 10 000 Francisco y José Zavala Larios
Productos Químicos del
Pacífico, S. en Comandita
de C. V.
1955 63. Librería y Papelería El 10 000 Ramón R. Millán, José Millán, Alicia
Diario, S. de R. L. Morales de Millán
1955 64. Distribuidores S. A. de 100 000 Jorge Antonio Pescador, Maximiliano
C. V. Galán González, Jesús Alba Hernández,
Mario Iribe Gamboa
1955 65. Maderas y Construccio- 30 000 José Francisco Zamudio Vidales, María
nes de Culiacán, S. de R. L. Guadalupe Zamudio Vidales, María
Teresa Zamudio Vidales
236 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1955 66. Cervezas Regionales del 15 000 Ruperto Guillermo Bátiz, José de Jesús
Humaya, S. de R. L. Horta, Óscar Lelevier Bátiz
1956 67. Viviendas Económicas, 110 000 Antonio Amézquita Logan, Roberto y
S. A. Humberto Amézquita U., Ings. Eduardo
Bátiz Gaxiola y Jorge Acero de la Fuente
1956 68. Heriberto Hernández, S. 20 000 Heriberto Hernández, Concepción Gar-
de R. L. cía Valenzuela
1956 69. Universal Motors, S. A. 200 000 Luis Martínez C., María Esperanza
Escobar de Martínez, Sabino Escobar
Zazueta, Jesús Zazueta Escobar
1956 70. Superior Mercado Ta- 200 000 Othón Herrera Y Cairo, Guadalupe
mazula, S. A. Avendaño de Herrera y Cairo, Rosario
Zamora de Herrera y Cairo
1956 71. Equipos de Sinaloa, S. A. 50 000 Jesús y José Angulo Aranzubia, Norma
de C. V. Scolari de Angulo y otros
1956 72. Inversiones de Culiacán, 1 000 000 Antonio Flores Peraza, Rosalía Sarmien-
S.A. to de Flores, Antemio Flores Sarmiento,
Emigdio Flores Sarmiento, José Flores
Sarmiento, Luis Flores Sarmiento
1956 73. Díaz y Flores, S. A. 15 000 Rafael Flores García, Enrique Díaz
Enríquez
1956 74. Super Servicios, S. A. 400 000 Jesús Gómez Alcalá, Antonio Pérez Or-
tega, Adolfo Magaña Villalpando, y otros
1957 75. Refaccionaría Universal 240 000 Luis Martínez, José Ceceña, Sara R. de
Automotriz, S.A Ceceña
1957 76. Cástulo Gil, S. A. 210 000 Cástulo Gil Robles, María del Carmen
Navarrete de Gil
1957 77. Comercial Agrícola de 100 000 Florencio Angulo Camacho, Alejo Blan-
Guamúchil, S. A. carte, Alfredo Careaga, Marco Antonio
Favela
1957 78. Gilberto Moreno e Hijos, 25 000 Gilberto Moreno López, Gilberto
S. de R. L. de C. V. Moreno García, César Moreno García,
Roberto Velázquez Lozano
1957 79. Proveedora Sinaloense, 5000 María Ortiz, Orlando Douriettz
S. de R. L.
1958 80. Inmuebles del Trópico, 500 000 Luis Guillermo Echavarría Rojo, Rodolfo
S. A. Esquer Lugo, Miguel Ayala Fuentes, li-
cenciado Manuel García Galindo, y otro
maría de jesús lópez lópez 237

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1958 81. Distribuidoras de Llantas 250 000 Ramón Millán, Santiago Gaxiola Gánda-
de Sinaloa, S. A. ra, Álvaro D. Acosta
1958 82. Ferretería Nueva, S. A. 150 000 Jesús H. Murguía, José Ibarra, Josué
Ibarra Araujo
1958 83. Semillas de Sinaloa, S. 15 000 Roberto Meza de los Reyes, Alberto Juan
de R. L. Campos, Nazario Frías Loaiza
1959 84. Materiales de Construc- 300 000 Carlos Aguilar C., Guadalupe Stone de
ción Aguilar, S.A. Aguilar, Enrique Sánchez Stone, y otros
1959 85. Mercantil Moctezuma, 1 500 000 Jesús M. Beltrán, José Raúl Castro Parra,
S. A. Raúl Ruiz Cháidez, Rosario Castro de
Beltrán, María del Carmen Beltrán de
Ocampo
1959 86. Joyería Humaya, S. A. 25 000 Luis Roberto Arnold Vega, Roberto Cas-
tro Leyva, Ernesto Ortiz Zúñiga, Ramón
León Velarde
1959 87. Almacenes Lugo, S. A. 200 000 Manuel S. Lugo, María de los Ángeles de
Lugo, Inés Herrera, Rosa Lugo Ramos,
María Sixto Ramos
1960 88. Autos de Sinaloa, S. A. 2 000 000 Ricardo, J. Mario, Raúl, Jorge, Roberto
y Enrique, todos de apellidos Tamayo
Müller
1960 89. La Moda Elegante, S. A. 300 000 José Aguilar Castilleja, Concepción
Flores Aguilar, Fernando Flores Ortega,
Macario Arellano Rodríguez, y otros
1960 90. Empresas Oriente y 25 000 José Blas Batistas Moreno, Estalisnao
Occidente, S. A. H. Márquez, Roberto Avendaño Ibarra,
Gilberto Tostado
1960 91. Champion Karts de 100 000 Javier de Jesús Cervantes, Ernesto Orte-
Culiacán, S. A. gón Cervera y otros
1960 92. Auto Kartes de Culiacán, 100 000 Jorge Ugalde, Rosa Romay Ugalde,
S. A. Ignacio Romay Mayorquín, Francisco
Ramírez Fonseca, María Elisa Pérez de
Ramírez
1960 93. Inmobiliaria de Culia- 1 000 000 Manuel Rivas, Amado Blancarte, María
cán, S. A. Luisa González de Rivas Jr., Eladio Rivas
Quintero, Alfonso Campaña, Manuel
Esparza Carrillo
238 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1960 94. Pacífico y Modelo de 700 000 Arturo Quintana, Bernardo Quintana,
Guamúchil, S. A. de C. V. Arturo Quintana Jr., Concepción Pallado
de Quintana, José Poiledo
1960 95. Almacenes Galeana, 200 000 Pedro Camberas Plasencia, Raúl Sabido
S. A. Salas, José Padilla, Pedro Camberos Lara,
Rafael González Peralta
1960 96. Agencia Moctezuma 500 000 Jesús M. Beltrán, José Raúl Castro Parra,
de Mazatlán, S. de R. L. de Ricardo Andoategui Coppel, Rosario
C. V. Castro de Beltrán
1960 97. Inmobiliaria de Sinaloa, 200 000 Alfonso Zaragoza, Francisco Echavarría,
S. A. Luis Guillermo Echavarría, y otros
1960 98. Bienes Raíces del Huma- 400 000 Enrique Riveros Cárdenas, Ernesto
ya, S. A. Cárdenas de la Vega, Elvira Cárdenas
Félix, y otros
1961 99. Mercantil Maderera, 2 000 000 Aristeo Canelos Atula, Vicente Rodrí-
S. A guez Parra, y otros
1961 100. Mueblera Coppel, S. A. 2 000 000 Enrique Coppel Tamayo en representa-
ción de Comercial Coppel, Magdalena
Coppel, Luis Coppel Rivas, Luis Felipe
Valle, Alberto Díaz de Sandi y Héctor
Caraza Palacios
1961 101. Gabet, S. A. 300 000 José Gallardo Gastélum, José Bernardo
Félix; Mario, Simón y José Luis, los tres
Betancourt Donato
1961 102. Rivas y Villarreal, S. A. 50 000 Manuel Rivas, José G. Villarreal, Benja-
mín Rivas González, y otros
1961 103. Proveedora de Autos y 100 000 Germán Gil García, Esthela Wadgymar
Camiones, S. A. de Gil García, Horacio Paredes Soto,
Norma Tarriba Rojo, y otro
1961 104. Sinaloa Motors de 1 000 000 Sinaloa Motors S,A., José Félix Ceceña,
Guamúchil, S. A. Cristino C. Romo, Alberto C. López,
Daniel McConegly
1961 105. Almacenes de su Hogar, 100 000 Javier de Jesús Cervantes, Ernesto Orte-
S. A. gón Cervera, Manuel Félix Almada, José
Félix Ceceña
1961 106. Distribuidora Sinaloen- 500 000 Manuel Cañas Morales, Carmen Martí-
se, S. A. nez de Cañas, Salvador Martínez Flores,
Reynaldo Ávila Ramos, Jaime Serrano
maría de jesús lópez lópez 239

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1961 107. Betancourt y Sosa 10 000 José Luis Betancourt, Agustín Sosa
Chávez, S. de R. L. Chávez
1962 108. El Descanso, S. A. 600 000 Jorge Bátiz Echavarría, Martha Salazar
de Echavarría, Fernando Echavarría
Lugo, Carlos Salgar Lugo, Luis Guillermo
Echavarría Lugo
1962 109. Materiales del Valle, 300 000 Ramiro de la Vega, Refugio Tolosa de
S. A. la Vega, Santos y Javier Tolosa Aguilar,
Manuel L. de la Vega Tolosa
1962 110. Inversiones de Arnuero, 2 959 000 Concepción Polledo de Quintana, Artu-
S. A. ro Quintana Diego, Bernardo Quintana
Polledo, Rosa María Oliver de Quintana
1962 111. Inmobiliaria e Inversio- 2 000 000 Sinaloa Motors, S.A., José Félix Ceceña,
nes de Culiacán, S. A. Cristino Romo, Elías Ceceña, Patricio
McConegly, Alberto C. López, Daniel
McConegly, Amparo Chávez Arbnois-
siere
1963 112. La Tienda, S. A. 500 000 Jesús Almada Elías Calles, Alicia Elías
Calles, Elba Carlota Podesta Solís, Te-
resita Podesta Reyes y Héctor Fernando
González Fierro
1963 113. Distribuidora General 500 000 José Mario Tamayo Müller, Jorge Tamayo
Popo de Culiacán, S. A. Müller, Raúl Tamayo Müller, Enrique
Tamayo Müller, Roberto Tamayo Müller
y José Ricardo Tamayo Müller
1963 114. Distribuidora Moctezu- 1 000 000 Jesús M. Beltrán, Rosario Castro de
ma de Guasave, S. A. Beltrán, José Raúl Castro Parra, Salvador
Márquez Rubio, Raúl Ruiz
1963 115. Refaccionaria Culiacán, 2 000 000 Enrique Woods Trucíos, Angelina Rojo
S. A. de Woods, Edelmira Rojo de Monge,
José de Jesús Rojo Sanz, Graciano Monge
1963 116. Baleros y Retenes, S. A. 350 000 Juan Ochoa Orendain, Imelda del Toro
de C. V. Gallardo de Ochoa, Jaime Ochoa Oren-
dain, Delia Godoy Orozco de Ochoa,
Soledad Guerra López
1963 117. Ferretería Rincón Hijo, 3 000 000 Francisco del Rincón Bernal, Armandina
S. A. Palazuelos del Rincón, Fernando del
Rincón Bernal, Pablo del Rincón Bojór-
quez, Rafael del Rincón Bojórquez
240 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1964 118. Perfumería Nena, S. A. 50 000 Jesús Aguilar Castilleja, Concepción
Flores de Aguilar, Eulogia López de Her-
nández, Delfina y Magdalena López
1964 119. Autos y Tractores de 5 000 000 Manuel J. Clouthier, Adolfo Augus-
Culiacán, S. A. to Clouthier, Ing. Manuel de Jesús
Clouthier del Rincón, y otros
1964 120. Ferve, S. A. 500 000 Eduardo José Fernández de la Vega,
Maria Esther Andrade de Fernández,
Alberto Luis Andrade Almada y otros
1964 121. Inversionistas Unidos, 1 200 000 Luis Guillermo Echavarría, Alfonso Ga-
S. A. briel Zaragoza Moreno, Jesús R. Orrantia
de la Vega, y otros
1964 122. Proveedora de Maderas 400 000 Aristeo Canelos, Juan Canelos de Castro,
y Materiales del Humaya, Alejandro Canelos Rodríguez, Guillermo
S. A. Canelos Estrada, Victoria Rodríguez de
Canelos
1964 123. Herrajes Leoncito de 50 000 Sergio Aguirre García y Óscar Aguirre
Sinaloa, S. de R. L. de los Ríos
1964 124. Inmobiliaria de Tierra 1 500 000 Abelardo Esquer Lugo, Jesús Hernández,
Blanca, S. A. Jorge del Rincón, Emeterio Ruiz Andra-
de, Miguel Espinoza de los Monteros
1964 125. Plomería y Electricidad 500 000 Rogelio y Abelardo Esquer Lugo, José
de Culiacán, S. A. Claudio Sepúlveda Ramírez, Jesús Ernes-
to Navarro Franco, Guadalupe Silvas S.
1964 126. Inmobiliaria Clouthier, 3 000 000 Guadalupe Clouthier de Alcaraz, Manuel
S. A. J. Clouthier Martínez de Castro, Adolfo
Augusto Clouthier, Jesús F. Amienta,
Francisco Pilar Aldana, y otra
1965 127. Automóviles y Maqui- 1 500 000 Manuel J. y Adolfo Clouthier Martínez
naria Agrícola de Guamú- de C., José Gallardo, Manuel J. Clouthier
chil, S. A. del R., Leticia Carrillo de C., y otros
1965 128. Vendedora de Produc- 100 000 Héctor León Lara, Arturo García Za-
tos Avícolas, S. A. mora, Francisco Gallardo, Ramón Saiz,
Fernando de Doig, Rafael Cuen, Enrique
Max Gómez, Antonio Amézquita, Fausto
Gastélum
1965 129. Zapatería Lisboa de 150 000 Eduardo Aguilar Almada, Luis Fernán-
Culiacán, S. A. dez López, Enrique Landgrave Jiménez,
Guillermo Calderón Franco
maría de jesús lópez lópez 241

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1965 130. Proveedores de Indus- 500 000 Héctor Sterling Alba, Alejandrina F. de
triales, S. A. Sterling, Dolores Blanco viuda de Figue-
roa, y otros
1965 131. Bienes Inmuebles de 1 500 000 Jesús Beltrán, Rosario Castro de Beltrán,
Culiacán, S. A. Raúl Castro Parra, Jesús Humberto Bel-
trán Castro, César Cervantes Ávila
1965 132. Servicio Modelo de 500 000 Carlos Iribe Valenzuela, María Teresa,
Culiacán, S. A. Alicia Iribe Bringas, Elsa Lucila Pico de
Félix, Manuel Félix León, Manuel Félix
Pico, Víctor Manuel Pico García
1965 133. Servicio del Valle, S. A. 1 500 000 Ing. Juan Guerrero Alcocer, Concepción
Sánchez de Guerrero, Eusebio Jiménez
C., y otros
1966 134. Comercial de Culiacán, 100 000 Orlando Morales Arvizu, Jorge Luis
S. A. García Mata, José Luis Laguna Gutiérrez,
y otros
1966 135. Representaciones Exclu- 1 500 000 J. Óscar Levín Morales, Donato de la
sivas de Mazatlán, S. A. Garza, Manuel J. y Adolfo Clouthier
Martínez de Castro, y otros
1966 136. Óscar Clouthier, S. A. 300 000 José Ernesto Fuentes, Óscar A. y Manuel
J. Clouthier Martínez de Castro, y otros
1966 137. Productora de Calidad, 100 000 José Óscar Padilla Beltrán, Humberto
S. A. López Rochín, Humberto Murillo De-
praect, y otros
1966 138. Insecticidas Laguna, 1 000 000 Jesús Espinoza Ortiz, Miguel Alberto,
S. A. José Gonzalo, Víctor Manuel y Jesús
Alonso Espinoza Ávila
1966 139. Semillas e Implementos 350 000 Carlos Sánchez Celis, Lucila Retamoza
Agrícolas, S. A. de Sánchez, Francisco, Pedro Luis, Mar-
tha Rochín de Sánchez Celis
1967 140. Supermercado Semina- 600 000 José Claudio Sepúlveda, Donaciano Mar-
rio, S. A. tínez, José Gpe. Silva Sepúlveda, Olga
Martha Lizárraga de Sepúlveda, y otros
1967 141. Comercial del Valle de 100 000 Ignacio Malo Álvarez, Óscar Manuel
Culiacán, S. R. L. Angulo Robles, María Luisa González
Bringas
1967 142. Semillas de Culiacán, 500 000 José Ma. Gallardo Inzunza, Irma Carlota
S. A. Acosta de Gallardo, Radamés Gómez
Ezquerra, y otros
242 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1967 143. Simientes Mexicanas, 1 500 000 Francisco Campaña Pérez, Dr. Eduardo
S. A. Álvarez Luna, Ing. Manuel J. Clouthier
del Rincón, y otros
1967 144. Agrícola Automotriz de 80 000 Antonio, Rodolfo, Ismael y Víctor Ma-
Culiacán, S. de R. L nuel Pérez Ruiz
1967 145. Casa Aguirre, S. A. 400 000 Aurelio Aguilar Aguilar, Francisco
Borboa Valenzuela, Sara Aguirre Aguilar,
Bertha A. de Borboa, Refugio Aguirre
Aguilar, Dolores Niebla Aguirre
1968 146. Auto-Diesel, S. A. 500 000 Rosalína Gastélum de Tamayo, Mario,
Raúl, Jorge, Roberto y Enrique Tamayo
Müller
1968 147. Materiales de Culiacán, 200 000 Marco Antonio Clouthier del Rincón,
S. A. José Ernesto Fuentes Barboa, Francisco
Pilar Almada, Emilio Ochoa D., y otros
1968 148. Vinos y Licores Aguiar, 300 000 Jesús Andrés Aguiar Burgueño, Lucinda
S. A. Roger de Aguiar, Ramón Rivas Pantoja,
Carlos M. Dozal y Miguel A. Gastélum
1968 149. Novedades de Culiacán, 1 500 000 Sofía Echavarría de Bátiz, Marco Anto-
S. A. nio Bátiz Echavarría, María Isabel Bátiz
de Angulo, y otros
1968 150. Servicio Rosas S. A. 750 000 Germán Rosas Valdez, Elena Echavarría
de Rosas, y otros
1968 151. Maquinaria y Tractores 3 000 000 Gonzalo Raúl Ávila Valdez, Marco
del Noroeste, S. A. Antonio Ávila Gómez, Manuel Ibarra
Peña, y otros
1968 152. Servicios y Gestiones S. 100 000 René De S. Palomares, Guadalupe
A. de C. V. Paredes de Palomares, Carlos de S. Pa-
lomares, Ignacio de S. Palomares, Gloria
Beltrán de Camelo
1968 153. Agricultores Asociados 2 000 000 Mario Carrillo Caraza. Ángel Demerutis
de Sinaloa, S. A. Elizarrarás, Aristeo Canelos Atula, y
otros
1969 154. Semillas y Equipos 100 000 Juan Francisco, Ma. Laura, Lamberto Al-
Agrícola, S. A. fonso Borboa Valenzuela, Juan Montoya
Lugo, y otros
1969 155. Refaccionaría Rosas, 3 000 000 Germán y Rafael Rosas Valdez, Elena
S. A. Echavarría de Rosas, I. Javier Trapero
Rosas y Miguel Campos Sepúlveda
maría de jesús lópez lópez 243

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1969 156. Herramientas y Torni- 500 000 Víctor Sahún Díaz, Raúl Cárdenas Mi-
llos del Pacífico, S. A. chel, Ramona H. de Cárdenas, y otros
1969 157. Proveedora del Agricul- 100 000 José Luis Escobar Gallardo, Luis Escobar
tor, S. A. Niebla, licenciado Jesús Eduardo Escobar
Gallardo, y otros
1969 158. Agroindustrias del 900 000 Licenciado Adolfo Augusto Clouthier,
Norte, S. A. Manuel J. Clouthier del Rincón, Eduardo
Ritz, Jorge René Tamayo Müller, y otros
1969 159. Ferretería y Refacciona- 4 000 000 Miguel Ángel Suárez, Sergio Suárez,
ría del Noroeste, S. A. Jorge Suárez de Villa, Jorge Hernández
Reyes y Rolando M. Andrade
1969 160. Inmuebles del Valle de 4 000 000 Miguel Ángel Suárez, Sergio Suárez,
Culiacán, S. A. Jorge Suárez de Villa, Jorge Hernández
Reyes y Raúl Zazueta Astorga
1969 161. Inmobiliaria Estelar, 6 000 000 Industrial Algodonera del Fuerte, S. A,
S. A. Manuel J. Clouthier del Rincón, Héctor
León Lara, Óscar Torres, y otros
1969 162. Impulsora de Inversio- 2 000 000 Óscar González Lara, Víctor Manuel
nes de Sinaloa, S. A de C. V. Barrrantes Maldonado, Héctor Estrada
Meza, José Ma. Mendoza Gómez, y otros
1969 163. Forrajes del Humaya, 600 000 Ing. Ignacio Malo Álvarez, Óscar Manuel
S. A. Angulo Robles, y otros
1969 164. Baleros del Pacífico, 100 000 Raúl Cárdenas Michel, Ignacio Granados
S. A. Rojas, Ramona H. de Cárdenas, Héctor
Mejía y Genaro Ochoa
1969 165. Comercial Avícola de 100 000 Jorge Fernando Doig Alvier Gándara,
Culiacán, S. A. Enrique Maximiliano Gómez Blanco,
Rafael Cuén Fonseca, Alfonso Garibay,
Pedro de Jesús Bernal, y otros
1969 166. Servicios Modernos de 1 000 000 Héctor Enrique Sterling Alba, José Li-
Culiacán, S. A. chter Salido, Benjamín Segura Alatorre,
y otros
1970 167. Aceites y Derivados del 600 000 Armando Padilla Beltrán, Hermelinda
Occidente, S. A. de C. V. Urtusuástegui de Padilla, y otros
1970 168. Central de Filtros, S. A. 100 000 Jorge Luis Gallardo Ríos, Raúl Aispuro
de C. V. Rivas, y otros
1970 169. Terrenos Industriales 2 000 000 Ma. Belén Gaxiola de Bátiz, Elsa Teresita
del Humaya, S. A. Gaxiola de Zaragoza, Santiago Gaxiola
de Clouthier, y otros
244 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1970 170. Distribuidora Moctezu- 3 000 000 Manuel J. Clouthier Martínez de Castro,
ma de Culiacán, S. A. Adolfo Augusto Martínez de Castro,
Donato de la Garza, y otros
1970 171. Inmobiliaria Banormex, 5 000 000 Francisco Echavarría Rojo, Mario Ta-
S. A. mayo Müller, Alfonso Zaragoza, J. Inés
Peiro, Francisco Ritz, y otros
1970 172. Inmobiliaria Los Cami- 2 000 000 Guillermo Orrantia Salido, Víctor Ma-
nos, S. A. nuel Gaxiola Espinoza de los Monteros,
Arnulfo Montoya Obregón, y otros
1970 173. Surtidora del Valle, S. A. 100 000 Gustavo Gaxiola Velázquez, Gustavo
Burceló Abril, y otros
1970 174. Maquinaria Agrícola 8 000 000 Dr. Daniel Cárdenas Mora, Daniel
Sinaloense, S. A. Cárdenas Izábal, Eduardo Ritz Iturríos,
Francisco Rítz Itirríos, y otros
1970 175. Comercial Distribuido- 500 000 Luis Sáenz Ungar, Manuel J. Clouthier
ra de Productos Alimenti- del Rincón, Pachita Cárdenas Izábal,
cios, S. A. Raquel Carrillo Cázarez, y otros
1970 176. Fotozapatería Diox, 80 000 Vicente Fox Quezada, Lucio Korrodi
S.A. Cruz, José Luis González González, Cris-
tóbal Fox Quezada, Jerónimo Amuchás-
tegui Quezada

Fuente: ARPP, Culiacán, Sinaloa y AGNES.

anexo 3

Inversiones en la industria: 1948-1970 (pesos)

Año Nombre Capital ($) Socios


1948 1. Compañía Industrial 150 000 Francisco y Eduardo Laris Iturbide, Saúl
Maderera de Sinaloa, S. A. R. Cano, Luis Fernández, y otro
1948 2. Salineros de Malacata- 10 000 Pilar Ángel Zamudio Félix, José Luis
ya, S. de R. L. Zamudio, Francisco Magallanes, Otilio
Robles Nava, Jesús Antonio Parra
1949 3. Industrial de! Valle de 1 00 000 Román Gastélum S., Francisco Gastélum
Culiacán, S. A. S., y otros
maría de jesús lópez lópez 245

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1950 4. Kenaf, S. A. 100 000 Hernán Rubín, José Luis Acevedo An-
guiano, Carlos A. Careaga, Eduardo y
Guillermo Ruiz Gómez, y otros
1950 5. Química Agrícola de 500 000 José Ma. Guerrero, Alicia Alcalde Castella-
Sinaloa, S. A. de C. V. nos, Esther Alcalde Castellanos de Wilson,
Javier H. Tolosa, y otros
1951 6. Camaronera Regional, 50 000 Jesús D. Ross, Salvador Ontiveros, Aurelio
S. A. Ponce de León, Rafael Ibarra, Fortino
Gómez
1951 7. Gas Carbónico de Culia- 250 000 Gilberto Chávez Ramírez, Jesús y José,
cán, S. A. Ramírez Corona, Juan Martínez López y
Jorge Dipp Murap
1951 8. Química Sinaloense, 500 000 Licenciado Edmundo Guajardo, Horacio
S. A. de C. V. Aburto, Marcelo Arellano, y otros
1951 9. Arrocera de Culiacán, S. 150 000 Isidro Escobar, María Belén Grecos de Bá-
de R. L. tiz, Isabel Bátiz Echeverría, Beatriz Bátiz y
Carlos Bátiz Echeverría
1951 10. Algodonera de Culia- 1 500 000 Antonio Anaya, Antonio L. Espinoza,
cán, S. A. Luis Poza Gaxiola, Alberto Reyes, Rogelio
Valadez, Valentín Angulo Jr., y otros
1951 11. Industrias de Agriculto- 600 000 Juan José Ríos, Francisco Campaña,
res, S. A. de C. V. Manuel J. Clouthier, Jesús L. Tamayo,
Antonio Amézquita, Ing. Manuel Rivas,
y otros
1952 12. Hielo de Culiacán, S. A. 400 000 Manuel Jesús Clouthier, Donato de la
Garza Jr., José Carlos Clouthier, Gilberto
Hernández Tyler, y otra
1953 [Link] Gallardo, S. de 30 000 Francisco Gallardo y Héctor Sterling Alba
R. L.
1953 14. Laboratorios Orabá, 100 000 Espiridión Chávez López, Humberto Bátiz
S. A. Ramos, Alejandro Sánchez González,
Benjamín Sánchez Rojo, Héctor Peña
Bátiz, Óscar Fernández Almada, Miguel
Espinosa de los Monteros
1953 15. Pasteurizadora de 600 000 Lulú Calderón de De Saracho, Guada-
Culiacán, S. A. lupe Gastélum Jr., Jesús y Emilio Valdez
Aldana, Atilano Bon Bustamante, y otros
ciento treinta y seis socios más
246 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1954 16. Muebles y Decoracio- 6000 Eduardo Bátiz Gaxiola, Jorge Acero de la
nes de Acero, S. de R. L. Fuente
1954 17. Estructuras Métalicas y 100 000 Eduardo Bátiz Gaxiola, Jorge Acero,
Construcciones, S. A. Roberto Hernández, Fausto Gaxiola An-
drade, Elena Gaxiola Andrade
1955 18. Arrocera del Humaya, 1 500 000 Jesús M. Beltrán, Rosario Castro de
S. A. Beltrán, Carlos Manuel Beltrán, Fausto
Antonio Beltrán y Pablo R. Castro
1955 19. Imprenta y Papelería 300 000 Ramón Suro Ruvalcaba y Ramón León
Suro, S. de R. L. Suro N.
1956 20. Mosaicos Guadalajara, 250 000 Jesús Gómez Alcalá, Adolfo Magaña Vi-
S. A. llalpando, Josefina Hernández de Gómez y
María Santos de Magaña
1956 21. Arrocera del Pacífico, 50 000 Marcial Torné Domdidau, Anita Reinón
S. A. de Torné, Víctor González, Alejandro
Blancarte Jr. y Raúl Suro
1956 22. Fertilizantes Orgánicos 200 000 Antonio, Jorge, Jesús y Marina Monárrez
de Sinaloa, S. A. Espinoza, Delfina de la Rocha Monárrez y
José Ramón Monárrez de la Rocha
1956 23. Esparragoza Herma- 40 000 Arq. Jaime Sevilla Pollastro, Juan, Manuel
nos, S. de R. L. y Gregorio Esparragoza Bojórquez
1956 24. Flores y Pineda, S. A. 100 000 Antemio Flores Sarmiento, Luis Flores
Sarmiento, José Flores Sarmiento, Emigdio
Flores Sarmiento, Enrique Flores Sarmien-
to, Delfina Flores de Traslaviña, Antonio
Pineda Gutiérrez, Anastasio Pineda
Gutiérrez
1956 25. Industrializadora del 100 000 Félix Paredes García, Rodolfo Tapia, Ben-
Noroeste, S. A. jamín Baumgarten Joya, licenciado José
Parra Campos, Pascual Curiel
1956 26. Editorial de Sinaloa, 500 000 Alicia Morales de Millán, Amalia Millán,
S. A. José Millán, Ramón Millán Jr. y Román R.
Millán
1956 27. Fierro y Lámina de Los 150 000 Carlos Carrillo Retamoza, Arturo Murillo
Mochis, S. A. Retamoza, Enrique Padilla, Carlos Murillo
Depracet, Humberto Murillo Depraect
1957 28. Industrial del Valle del 1 000 000 Alfonso Díaz Angulo, J. Guillermo Bátiz,
Fuerte, S. A. Alfonso Díaz Castro, Raúl Bátiz Echava-
rría, Fco. Echavarría y Alfredo Careaga C.
maría de jesús lópez lópez 247

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1958 29. Algodonera Sacra- 4 000 000 Alfonso Díaz Angulo, Francisco Echava-
mento, S. A. rría, Jorge Guillermo Bátiz, Inés Peiro
1958 30. Sociedad Cooperativa 4160 Jesús Rubio Medina, Lorenzo Rocha
Industrial Salinera, S. C. L. López, Inés Rangel, Salvador Peñuelas
Acosta, Narciso Gálvez Márquez
1958 31. Purifícadora Neptuno, 25 000 Roberto Lizárraga, Juan Bautista Lizárra-
S. A. ga, Angelina Verdugo de Lizárraga, y otros
1959 32. Armadora y Construc- 100 000 Jorge Manuel y Javier Cervantes Clouthier,
tora de Culiacán, S. A. Samuel Cervantes Jr., Isabel Cárdenas de
Cervantes, y otro
1959 33. Industrial Metalúrgica 600 000 Bertha Paredes de Haberman, Clarisa
del Pacífico, S. A. Gastélum de Habermnan, Fernando
Rodríguez Gastélum, Bertha Habermann
de Ritz
1959 34. Industrial y Comercial 250 000 Antonio García Moreno, Elías Hurtado,
Aurora, S. A. Alfredo Barner, Enrique Sandoval, y otros
1959 35. Unión Industrial 1 000 000 Miguel Astorga Manjarrez, Emilio Gonzá-
Peninsular de Baja Califor- lez Álvarez, Josefina García Durón, Pedro
nia, S. A. Jesús Creuheras V. y Jesús Gil R.
1959 36. Hielo de Sinaloa, S. A. 1 200 000 Manuel J., José Carlos, Marco Antonio e
Ing. Manuel J. Clouthier, y Fernando A.
Zazueta
1959 37. Constructora de Equi- 250 000 Jesús Miguel Salas, Julio Berdegué Aznar,
pos y Maquinaria, S. A. Rafael Lacambra Rayo, Mariano Ruiz
Funes Empacadora de Conservas de Los
Mochis, S. A.
1960 38. Monumentos y Terra- 100 000 Luis Sarabia Rodríguez, Armando Riveros
zas, S. A. Venegas, y otros
1960 39. Sacos y Cordeles de 10 000 000 Jorge Almada Salido, Alicia Elías Calles
Sinaloa, S. A. de Almada, Marcela Almada de Gaxiola,
Alicia Almada de Rodríguez y Gabriela
Almada Ballesteros
1960 40. Algodonera de la Cos- 2 500 000 Rosela Vildósola de Robertes, Francisco
ta del Pacífico, S. A. Rivera, Luis Rivera Michel, Luis Arzac
Coppel, Fernando Sáinz Mayer
1961 41. Industrial Sinaloense, 500 000 José Guillermo Félix, Jorge Luis Félix,
S. A. Emma Castro de Félix, Rosa María Bayliss
de Félix, Eugenio Castro Ibarra
248 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1961 42. Tomate Deshidratado, 3 000 000 Jesús M. Beltrán, Ricardo Llantada Silva,
S.A. Talichi Masujima, Rosario Castro de
Beltrán, Carlos Manuel Beltrán, Fausto
Antonio Beltrán, José Raúl Castro Parra
1962 43. Química de Culiacán, 100 000 Héctor y Humberto Favela Guerrero, Héc-
S. A. tor Javier Muñoz y María Teresa Gallardo
Holán
1962 44. Arrocera del Noroeste, 750 000 Rogelio Esquer Lugo, Jorge Esquer Lugo,
S. A. Carlos Esquer Lugo, Gabriel Millán Lugo,
Genaro Hernández
1962 45. Industrial y Comercial 600 000 Rafael de la Torre Abredop, Carlos Hel-
de Sinaloa, S. A. mos Creel, Jesús Uribe García, Eduardo
Cabello
1963 46. Aceitera del Noroeste, 1 500 000 Jorge, Rogelio y Carlos Esquer Lugo, He-
S. A liodoro Inzunza Castro, Ismael Obeso.
1963 47. Super Block, S. A. 800 000 Arq. Arturo Ortiz González, Etna Suárez
Pereda de Sevilla, Paz González viuda de
Ortiz, Jaime Yubi Koyama del Corte, y otro
1963 48. Astillero General Abe- 250 000 Jesús Miguel Salas, Eduardo Rodríguez,
lardo L. Rodríguez, S. A. Beatriz Jacobo de Michel, Jesús Fonseca
Jacobo, Marcos Cruz López
1963 49. Neón Romay, S. de 15 000 Guillermo Romay, Salvador Camarena
R. L.
1963 50. Cromadora del No- 300 000 Armando Betancourt Duarte, Mario Be-
roeste, S. A. tancourt Donato, José Luis Manuel Peraza,
José Manuel Peraza, Tomás Peraza
1964 51. Esquer Hermanos, S. A. 500 000 Carlos, Abelardo, Jorge, Rogelio, Fernando
Esquer Lugo
1964 52. Rancho Santa Cecilia, 4 000 000 Jesús Tamayo Amador; Ricardo, Jesús,
S. A. Raúl Jorge, Roberto y Enrique Tamayo
Müller, Enrique Coppel y Héctor Peña
Bátiz
1964 53. Pastas Adriana, S. A. 2 500 000 Ángel, Alfredo y José Luis González
Urrutia; José Luis Sada, Gabriel López
Palomares, Francisco Pérez González
1965 54. Constructora de Tan- 600 000 Héctor Sterling Alba, Alejandrina Figue-
ques, S. A. roa de Sterling, Dolores Blanco viuda de
Figueroa, y otros
maría de jesús lópez lópez 249

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1965 55. Industrias de Agricul- 4 000 000 Antonio Amézquita Logan, Ignacio Malo
tores, S. A. Alvarez, Humberto Aguirre Díaz, y otros
1965 56. Arrocera del Noroeste 2 000 000 Bernardo González Urtusuástegui, Carlos
de Los Mochis, S. A. Esquer Lugo, Rogelio Esquer Lugo, Jorge
Esquer Lugo, J. Inés Peiro
1965 57. Arrocera Tres Ríos, 1 000 000 Miguel Ángel Gómez Pascual, Raúl Mon-
S. A. toya Reyes, Pedro Suárez Gómez, Javier
Conul Aguilar y Ernesto Reyes García
1966 58. Agrícola Industrial 1 000 000 José Óscar Padilla Beltrán, Mariano Padi-
Arrocera San Lorenzo, lla Beltrán, Clementina Padilla Beltrán y
S. A. Virginia Beltrán de Padilla
1966 59. Concretos de Sinaloa, 5 000 000 Francisco y Carlos Sánchez Celis, Raúl
S. A. Castro Parra, y otros
1966 60. Fábrica de Muebles, El 80 000 Roberto Tarriba Rojo, Alejandrina Haza
Molino, S. A de Tarriba, y otros
1966 61. Molinos Modernos de 750 000 Ramón Madueño Corral, Florentino Ver-
Mazatlán, S. A. diales, Jesús Borboa Leyva, Natalia Castro
Pérez, Carlos Félix Corral, Cruz Gaxiola
Salazar
1966 62. Molinos Modernos de 1 250 000 Ramón Madueño Beltrán, Antonio Zavala
Culiacán, S. A. de C. V. Gastélum, Fausto Rodríguez. Beltrán, Luis
M. Pérez Inda, y otros
1966 63. Productos Avilés, S. A. 2 000 000 Alberto Avilés Inzunza, Refugio Senés de
Avilés, Armida Avilés Inzunza y César
Cervantes Avilés
1967 64. Agroproductos In- 5 000 000 Miguel Ángel Suárez, Luis Arzac Coppel,
dustrializados de Sinaloa, José Lichter Salido, Sergio Suárez, Jorge
S. A. Suárez de Villa y Raúl Ibáñez V.
1967 65. Empacadora de Maris- 100 000 Rafael Bátiz Paredes, Sofía Echavarría
cos y Conservas, S. A. de Bátiz; Carlos, Francisco y Luis Bátiz
Echavarría
1967 66. Industrias de Culiacán, 600 000 Manuel J. Clouthier del Rincón, Eduardo
S. A Ritz Iturríos, Roberto Tamayo Müller,
Guillermo Arcaute Cantú, y otros
1967 67. Distribuidora y Arren- 5 000 000 Fernando A. Zertuche Madariaga, y otros
dadora de Maquinaria del
Pacífico, S. A.
250 anexos

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1967 68. Agua Cristal, S. A. 600 000 Marco Antonio Clouthier del Rincón, Ali-
cia Manjarrez de Zazueta, Francisco Pilar
Aldama, Víctor M. Rochín y María Teresa
Salazar Hernández
1968 69. Arrocera del Valle de 1 502 000 Ignacio Malo Álvarez, Óscar Manuel
Culiacán, S. A. Angulo Pablos, Héctor León Lara, Juan
Arcadio Quiñónez T. y Guadalupe Mojar-
dín de la Q.
1968 70. Cajas y Empaques de 1 000 000 Licenciado Henry Luis Dabdoub Gómez,
Occidente, S. A. Cajas y Empaques de Occidente, S. A, y
otros
1968 71. Agricultores Asociados 2 000 000 Mario Carrillo Caraza, Ángel Demerutis
de Sinaloa, S. A. Elizarrarás, Aristeo Canelos, Gonzalo R.
Ávila Z., licenciado Jorge Chávez Castro,
y otros
1968 72. Industrias de Ganade- 500 000 Unión Ganadera Regional de Sinaloa,
ros, S. A. de C. V. S. A., Caades, David López Félix, y otros
1968 73. Fertillizantes Nifokal, 80 000 José Marín Suárez; Alfonso, Cipriano,
S. A. Ramón, Jesús y Mariano Peimbert Alonso
1969 74. Nueva Arrocera del 3 000 000 Héctor León Lara, Manuel J. Clouthier
Valle de Culiacán, S. A. del Rincón, Leticia Carrillo de Clouthier,
Guadalupe López Vizcaíno de León Lara y
Raquel Carrillo
1969 75. Industrias Unidas del 2 000 000 Ing. Manuel J. Clouthier, Héctor León
Valle, S. A. Lara, Leticia Carrillo C. de Clouthier, Ma.
Gpe .Vizcaíno de León e Irma R. Carrillo
Cázares
1969 76. Industrial Arrocera de 2 000 000 Arrocera del Noroeste, S.A., Mercedes
Guamúchil, S. A. Rodríguez de Esquer, Gabriel Millán;
Rogelio, Carlos y Jorge Esquer Lugo
1969 77. Arrocera Cosmos, S. A. 2 000 000 Aristeo Canelos, Alejandro Canelos Ro-
de C. V. dríguez, Constantino Canelos Rodríguez,
Ángel Demerutis, y otros
1969 78. Industrias Sinaloenses, 1 500 000 Ing. Daniel Cárdenas Izábal, Ramiro de la
S. A Vega, Regino González Arámburo, y otros
1970 79. Nutrientes Líquidos 3 500 000 Ángel Demerutis, Ernesto Canelos, Gon-
Mexicanos, S. A de C. V. zalo Raúl Ávila Valdez, Jorge Stamatópulos
Rodríguez, y otros
maría de jesús lópez lópez 251

Continuación...
Año Nombre de la empresa Capital ($) Socios
1970 80. Arrocera del Camino, 750 000 Gabriel López Palomares, Óscar Verdugo
S. A. Barraza, Federico Schiller Astorga, Carlos
Verdugo Barraza y Alfonso Zaragoza
Moreno
1970 81. Productos Lácteos y 1 500 000 Luis Sáenz Unger, Manuel J. Clouthier del
Alimenticios, S. A. Rincón, y otros
1970 82. Propader, S. A. 1 000 000 Nogales Tomato Company, Inc., Tiburcio
Díaz Sánchez, Jorge Alonso Díaz de León,
y otros
1970 83. Fábrica de Salsas la 1 000 000 Juan Manuel, Marcos, Álvaro, Diego,
Guacamaya S. A. de C. V. Sergio y Héctor Ley López, Severa Rincón
Bernal
1970 84. Cajas y Empaques de 250 000 Manuel Zazueta Beltrán, Manuel Zazueta,
Culiacán, S. A. y otros
1970 85. Industrias TALI S. A. 1 000 000 Humberto, Librado, Arturo y Rodolfo
Tapia Lizárraga, María Cueto de Tapia
Lizárraga
1970 86. Industrias Monárrez, S. 25 000 Delfina de la Rocha viuda de Monárrez y
R. L de C. V. Ramón Monárrez de la Rocha
1970 87. Thermopack, S. A. 90 000 José María Mendoza Gómez, Renato Mo-
reschi Oviedo, Víctor Manuel Barrantes
Maldonado, y otros
1970 88. Tecnomaquinaria 1 000 000 Héctor Enrique Sterling Alba, José Lichter
Master, S. A. Salido, y otros
1970 89. Implementos Agrícolas 1 000 000 Héctor Blanco Jester, María Teresa Torres
Durables, S. A. de C. V. Pompa de Blanco, y otros
1970 90. MD, S. A. 50 000 Licenciado Jorge J. Chávez Castro, Ernesto
Cebreros Murillo, Humberto Murillo
Depraect, Heriberto Murillo, y otro
1970 91. Química Agrícola de 100 000 Jorge Kondo Shidata, Veneranda López
Sinaloa, S. A. de Kondo, Jorge, Beatriz y María Lourdes
Kondo López

Fuente: ARPP, Culiacán, Sinaloa y AGNES.


252 anexos

anexo 4

Inversiones en servicios y transportes: 1948-1970 (pesos)

Año Nombre Capital ($) Socios


1948 1. Desmontes La Norteña, 400 000 Paz Rizo, Enrique Torres, Gustavo y
S. A. Alberto Stringel Rodríguez, y Guadalu-
pe Stringel viuda de Gen
1948 2. Almacenes Generales del 300 000 Humberto Francisco, Ramón, Dolo-
Pacífico, S. A. res, Miguel Ángel e Ignacio Gastélum
Sánchez
1948 3. Aero-Transporte Boncaza, 100 000 Atilano Bon Bustamante, Benjamín Bon
S. A. Bustamante, Ignacio Zaragoza Molina,
Ing. Cacho Macías, María Fedy Ochoa
Mascareño
1948 4. Cine Obrero, S. de R. L. 24 000 Ignacio Hernández Salazar, Santiago Ló-
pez Osuna, Mariano Malecón, Alejan-
dro Mendoza, Eduardo Félix Millán, etc.
1949 5. Constructora Benet, S. de 340 000 Ricardo Benet Arredondo, Juan Benet
R. L. Rodríguez, Hipólito P. Sepúlveda
1950 6. Autotransportes Culiacán 30 000 Ramón Moreno Heras, Máximo Corra-
Zoquititán, S. de R. L. les Heras y Prudencia Heras viuda de
Corrales
1951 7. Comisiones del Noroeste, 300 000 Samuel Bishop Braud, Samuel Bishop
S. A. Sénior, Jorge L. Haas, licenciado J.
Alfonso Gastélum Jr. y Carmen Beatriz
Peraza
1951 8. Compañía Eléctrica de 3 000 000 José María González, Germán Félix,
Sinaloa, S. A. de C.V. Antonio R. Canale, Manuel Fuentes
Ogarri
1951 9. Alianza de Camioneros 26 000 Atilano Bon Bustamante, Benjamín
Urbanos de Pasajeros de Bon Bustamante, José Guillermo Bon
Culiacán, S. C. Bustamante, Jaime Bon Bustamante,
Luis Guillermo Echavarría y Ramón
Labrada Vidales
1951 10. Alianza de Auto-Trans- 31 000 Juan H. Calderón, José Niebla Quintero,
portes de Pasajeros y de Jesús Calderón Hernández, Miguel Án-
Carga, S. C. gel de la Vega, Carlos Palazuelos Valdez,
Ramón Escobar Zazueta, y otros
1952 11. Continental Fumigadora, 75 000 Rafael Flores Martínez, Alfonso Larios
S. de R. L. Chávez, y otros
maría de jesús lópez lópez 253

Continuación...
Año Nombre Capital ($) Socios
1953 12. Contratistas Norteños, 500 000 Paz Faz Rizo; Ricardo y Alberto Stringel
S. A. Rodríguez, y otros
1953 13. Legumbrera del Noroeste, 30 000 Alfonso Flores y José de Jesús Hernán-
S. de R. L. de C. V. dez hijo
1953 14. Constructora del Pacífico, 250 000 Ricardo y Eduardo Aguilar Figueroa
S. de R. L.
1953 15. Congeladora del Trópico, 250 000 Pedro Pérez Montes, Salvador Arriola
S. de R. L. Preciado
1954 16. Hotel San Luis, S. A. 300 000 Luis G. Castañeda Barajas, Álvaro D.
Osuna, Benjamín Azcona, Luis Coppel
Rivas y Constantino Haza
1954 17. Construcciones y Servi- 300 000 Roberto López Sánchez de Tagle,
cios Agrícolas, S. A. Roberto López Sánchez de Tagle Jr.;
Roberto, Humberto, Gilberto y Antonio
Amézquita Urías
1954 18. Fumigadores Unidos, 120 000 Francisco Vides Borbosa, Germán
S. A. Valles, Jorge Rodríguez Bensón, Luis
Young Orozco, Leopoldo Gutiérrez y
otros
1954 19. UFUPA, S. A. 456 000 Luis Sarabia Rodríguez, Amador
González Forjas, José de Jesús Gómez
Alcalá, Josefina Hernández de Gómez,
y otro
1955 20. Distribuidora Sinaloense, 200 000 Jorge Guillermo Bátiz, María de los
S. A. Ángeles Echeverría de Bátiz, Raúl Bátiz
Echeverría, Jorge Bátiz Echeverría y
Olga Guillén de Bátiz
1955 21. Compañía de Fomento 1 200 000 Gustavo Stringel Rodríguez, Luis Lara
Agrícola, S. A. Braud, Antonia Martínez y Manuel
Zamora Rosas
1955 22. Granjas y Ranchos, S. A. 500 000 Ing. Manuel Rivas, Gabriel Mnez.
Montero, Antonio Amézquita, Enrique
Riveros, Víctor Stanislowski, y otros
1955 23. Llantera del Noroeste, S. 60 000 José García de León González, Beatriz
de R. L. de la Vega de García de León y Alberto
de la Vega Almada
1955 24. Agrícola de la Costa, S. 60 000 Ing. Eduardo Fernández de la Vega,
A. de R. L. Eduardo Bátiz Gaxiola, Jesús F. Amien-
ta, Javier H. Tolosa
254 anexos

Continuación...
Año Nombre Capital ($) Socios
1955 25. Constructora de Sinaloa, 100 000 Efrén Yáñez Escobedo, Jorge González
S. A. Guevara, Jesús Orozco Peña, Jesús Sán-
chez Silva y Federico Careaga
1956 26. Industrializadora del 100 000 Félix Paredes García, Rodolfo Tapia R.,
Noroeste, S. A. Benjamín Baumgarden Joya, José Parra
Campos y Pascual Curiel
1956 27. Club Automovilistas de 25 000 Raúl B. Arríenlos, Ernesto Zazueta,
Sinaloa, S. A. Arturo Calderón, Gilberto Macías, Jesús
Arámburu
1957 28. Hoteles y Moteles Mexi- 2 000 000 Luis G. Castañeda Barajas, Benjamín
canos, S. A. Azcona, Constantino Haza, Álvaro D.
Acosta y Luis Coppel Rivas
1957 29. Laminado y Pintura de 100 000 Antonio Camacho Valdez, José de Jesús
Autos, S. A. Gómez Alcalá, Juana Valdez de Cama-
cho, Josefina Hernández de Gómez, y
otro
1957 30. Inversiones Mexicanas 80 000 Jesús Baldemar Gaxiola y Alfonso Bravo
del Pacífico, S. de R. L. Ortega
1957 31. Transportes de Mercan- 240 000 Miguel Serrano, Juan Francisco Serrano,
cías del Norte de Sinaloa, S. Miguel Ángel Serrano, Juan F. Serrano,
de R. L. Martha I. Serrano
1957 32. Almacenamientos y Em- 90 000 Cástulo Gil Robles, María del Carmen
barques, S. A. Navarrete de Gil, Jaime Gil Lizárraga,
Ramón Rivas Pantoja, Enrique Coppel
Tamayo
1958 33. Constructora Sinaloa, 330 000 Macario Arellano Rodríguez, Ing.
S. A. Javier Angulo Hernández, José Isabel
Villarreal Barraza, José Rentería Flores,
y otro
1958 34. Radio Impulsora de 250 000 Enrique Maximiliano Gómez Blanco,
Culiacán, S. A. Sonia Karsavina Gil Mancillas, Angelina
Viedas de Gómez, y otros
1958 35. Bodegas Refrigeradas, 1 000 000 Manuel J., José Carlos y Marco A.
S. A. Clouthier; Ing. Manuel J. Clouthier Jr.,
Ing. Fernando A. Zazueta
1958 36. Constructora Mar de 1 000 000 Santiago Gaxiola Gándara, Roberto Es-
Cortés, S. A. pinosa Méndez, Luis Gaxiola Clouthier,
José Luis Muñoz Guerrero
maría de jesús lópez lópez 255

Continuación...
Año Nombre Capital ($) Socios
1959 37. Agencia de Servicios de 25 000 Ramón González, Víctor Hugo Gonzá-
Guasave, S. A. lez, Miguel González, Alejandro Muñoz,
Ramón González
1959 38. Tomates de Sinaloa, S. A. 500 000 Jesús Gálvez Rubio, Eduardo López
Medina, Arturo Polanco Valenzuela,
Francisco Ávila Amézquita
1960 39. Unión de Transportado- 100 000 Belisario Domínguez Canales, Adela
res de Productos Agrícolas, Canales Ruges, Jorge y Agustín Martí-
S. A. nez Segueda, y Rodrigo Zepeda Vázquez
1961 40. Autocinema Guadalupe, 150 000 Carlos, Abelardo, Jorge, Rogelio, y Luis
S. A. R. Esquer Lugo
1961 41. Inmuebles y Arrenda- 1 000 000 Enrique Riveros, Consuelo Cárdenas
mientos de Culiacán, S. A. de Riveros; Enrique, María Cristina y
Laura Elena Riveros Cárdenas
1961 42. Inmuebles Urbanos y 2 000 000 Jesús Aguilar Castilleja, Concepción
Arrendamientos, S. A Flores de Aguilar, Fernando Flores
Ortega, Macario Arellano Rodríguez,
y otra
1961 43. Laboratorio Agrícola del 300 000 Sixto Bon García, Jorge Luis y Carlos
Oeste, S. A. Gaxiola Espinoza, Alfonso Campaña
Beltrán, Leonardo Gámez Díaz de León,
y otros
1961 44. Promociones Deportivas 6000 Guillermo A. Sánchez, Rafael Salinas
S. de R. L. Moreno, Ángel Figueroa Velazco
1961 45. Emigdio M. Trejo Suceso- 2 500 000 Ana María Vidales viuda de Trejo, Ana
res, S. A. de C. V. Silvia Trejo Delgado, Natalia Celina
Trejo de Pico, Luz María Trejo Vidales,
Josefina Trejo Vidales, y otras
1962 46. Transportes de Caña, 2 400 000 Antonio Amézquita Logan, Enrique Ro-
S. A. darte, José Lichter Salido, Miguel Reyes
Pérez, y otros
1962 47. Fomento Agrícola del 100 000 Roberto y Héctor Tarriba, Enrique Bers-
Pacífico, S. A. tein, Aarón Cuesta y Pedro González
1962 48. Compañía de Restauran- 25 000 Jesús Fong, Jorge Chao González, Euge-
tes del Pacífico, S. A. nio Yee Fong, Jesús Fong Oláis y Félix
Lug Wing
1962 49. AIianza de Camiones 1 000 000 Atilano, Benjamín, Jaime, Jorge y Cris-
Urbanos de Pasaje de Culia- tóbal Bon Bustamante
cán, S. A.
256 anexos

Continuación...
Año Nombre Capital ($) Socios
1962 50. Central Agrícola Indus- 500 000 Joaquín Salgado Medrano, Lázaro Rubio
trial, S. A. Félix, José Peña
1963 51. Central de Maquinaria de 1 000 000 Jesús Almada Elías Calles, Conrado
Montelargo, S. A. Ibarra Salcido, José Ma. Montoya,
Jesús Conrado y Carlos Manuel Ibarra
Castañeda
1963 52. Turismo Occidental, S. A. 50 000 Luis González Casero, Guillermo Ro-
may, Clara Rodríguez de Romay, Zayda
Villa viuda de Jaramillo
1963 53. Despacho Wong, S. C. 10 000 Roberto Wong Leal y Donaciano
Aréchiga
1963 54. Lasave, S. A. 1 000 000 Fernando Elías Pesqueira, Fernando
Elías Abascal, Emilio Sañudo Busta-
mante, Rodolfo Carrillo Caraza, Ignacio
Tabeada Villalobos
1963 55. Arrendamientos de Ho- 500 000 José Eleazar Peña, José María Peña de
teles y Moteles del Noroeste Santos, Ana Catalina Chaprales de Peña,
S. A. Macario Arellano Rodríguez, Socorro
Trapero
1964 56. Maquilas de Culiacán, 500 000 Henry K. Hearn, Rudoy Dolker Seifer-
S. A. ling, Ing. Hilario Garay, Ing. Nicolás
García e Ismael J. Douglas
1964 57. Transportadora de Caña, 2 400 000 Aristeo Canelos, Vicente Rodríguez
S. A. Parra, Alejandro Canelos, y otros
1964 58. Bol Culiacán, S. A. 1 000 000 Francisco Echavarría hijo, Luis Guiller-
mo Echavarría, J. Mario Tamayo Müller,
y otros
1965 59. Lab-FERSOL de Culiacán, 200 000 Dr. Daniel Cárdenas Mora, Ing. Daniel
S. A. Cárdenas Izábal, Dr. Jorge Pico Rojo,
Efrén Yanes Escobedo, y otros
1965 60. Helicópteros del Noroes- 500 000 Aniceto Morales Gil, Luis Best Bergan-
te, S. A. zo, Carlos Castillo Gómez, Víctor Celma
Arbiol, Ma. Teresa del Torno de Best
1965 61. Muebles y Maquinaria de 500 000 Joseph Leslie Bringino, John Anthony
Sinaloa, S. A. Locasaio Daleo, Alfred Real, Francisco
J. Aragón, y otro
1966 62. Country Club de Culia- 1 500 000 María Luisa Cervantes de Clouthier,
cán, S. A. de C. V. Adolfo A. Clouthier, Mario Tamayo
Müller, Alfonso Zaragoza, y otros
maría de jesús lópez lópez 257

Continuación...
Año Nombre Capital ($) Socios
1966 63. Constructores Guajardo, 900 000 Óscar, Felipe Guajardo Tijerina, Higinio
S. A. Alanís Castillo, Efraín González Gon-
zález
1966 64. Obras Mecanizadas, S. A. 2 000 000 Martín González López, Tiburcia
de C. V. Rodríguez, Eleazar, Amalia González
Rodríguez
1966 65. Transportadora de Culia- 1 000 000 Rodolfo Rodríguez Arnold, Natalia
cán, S. A. García de Rodríguez, Francisco Madero
Herrera, y otros
1966 66. Mexicana Transportado- 500 000 Juan Castro Rojas, Francisco López
ra WISE, S. A. Medina, Guillermo Canelos Estrada,
Magdalena Canelos de Rodríguez, y
otros
1967 67. Inmuebles y Arrenda- 1 000 000 Enrique Riveros, Consuelo Cárdenas
mientos de Culiacán, S. A. de Riveros; Enrique, María Cristina y
Laura Elena Riveros Cárdenas
1967 68. Impulsora Turística del 50 000 Luis Mario Parra Santaeila, Donaciano
Noroeste, S. A. Beltrán, Ignacio Peregrina, José Zavala
Larios, José Antonio Vidal Calderón
1968 69. Industrias El Porvenir, 2 100 000 Ricardo J. Zevada Martínez de Castro,
S. A. Daniel Cárdenas Mora, Daniel Cárde-
nas Izábal, Jorge Cervantes Clouthier,
y otros
1968 70. Central de Cobranzas, 90 000 Miguel Espinoza de los Monteros, Ser-
S. A. gio Villareal Vizcaíno, Anselmo Calvo
Borques, Enrique Coppel Tamayo, y
otros
1968 71. Diagnóstico y Repara- 255 000 Enrique Wood Trucios, Angelina Rojo
ción, S. A. de Woods, Graciano Monge de McKey,
Edelmira Rojo de Monge, y otro
1968 72. Promociones Económi- 500 000 José Lichter Salido, Wilfrido Acosta
cas, S. A. Salazar, Ana Luisa Acosta de Lichter,
Ramiro Montalvo, y otros
1968 73. Empaques y Legumbres, 1 500 000 Rosario Castro Beltrán, Jesús M. Beltrán
S. A. Raúl Castro Parra, Carlos Manuel Bel-
trán, Luis Mario Parra
1969 74. Alianza de Camioneros 4 700 000 Miguel A. Suárez Quezada, Sergio
Transportistas de Caña para Suárez Vargas, Cipriano Fuentes López,
el Ingenio La Primavera, S. C. Antonio Medina Zepeda, y otros
258 anexos

Continuación...
Año Nombre Capital ($) Socios
1969 75. Auto Servicio Emiliano 75 000 José Eduardo Escobar Gallardo, Arlene
Zapata S. A. de Escobar, María Gallardo de Escobar,
Carmelita Colokuris de Gallardo
1969 76. Inmobiliaria Bodegas de 2 000 000 Javier Cervantes Clouthier, Graciela
Culiacán, S. A. Ceceña de Cervantes, M.J. Clouthier del
R. e Irma R. Carrillo
1970 77. Servicios Aéreos Agríco- 500 000 Ricardo Ochoa Astorga, Luis Cruz Man-
las de Sinaloa, S. A. jarrez, y otros
1970 78. Aeroservicios López, S. 1 500 000 Esteban López, Joaquín Rivera López,
A. Librada Félix de López, José Antonio
López Sánchez, y otros
1970 79. Central de Compras y 500 000 Almacenes Zaragoza, Mercados Zara-
Servicios S. A. goza, S. A., El Puerto de Guaymas, S.
A., Ernesto Zaragoza, licenciado Pedro
Zaragoza Félix, Alfonso Gabriel Zarago-
za Moreno
1970 80. Maquilas del Valle, S. de 1 000 000 Jorge Ernesto Favela Escobar, Alicia
R. L. Buelna de Favela, Cecilia Favela Buelna,
Alicia Favela de Méndez, y otros
1970 81. Servicomputación, S. A. 400 000 Enrique Coppel Tamayo, Raúl Tamayo
Müller, y otros

Fuente: ARPP, Culiacán, Sinaloa y AGNES.

anexo 5

Inversiones en minería, ganadería e intermediación financiera (pesos):


1960-1969

Año Nombre Capital ($) Socios


1948 1. La Familiar, S. de R. L. 50 000 Natalia Escalante de Gastélum y Alicia Calles
de Almada
1948 2. Banco Agrícola Sina- 3 000 000 Jesús Lucio Tamayo Amador, Mario Tamayo
loense, S. A. Müller, Francisco S. Ritz, Emilio Gastélum,
Manuel Clouthier hijo, Francisco Echavarría
y Francisco Echavarría hijo
maría de jesús lópez lópez 259

Continuación...
Año Nombre Capital ($) Socios
1950 3. Unión de Crédito 500 000 Santiago Gaxiola, José Ma. Tellaeche, Esta-
Agrícola e Industrial nislao Gallardo, J. Enrique Rodarte T., Jesús
del Río Culiacán, S. A. Díaz Gómez, Alejandro Hernández Tyler,
de C. V. Emilio Gastélum, y otros
1954 4. Unión de Crédito 1 000 000 Cristino C. Romo, J. Inés Peiro, Alfredo Gas-
Agrícola e Industrial télum Félix, Rodrigo S. Rochín, Alfonso Díaz
del Río Mocorito, S. A. Castro, Lucila Díaz Castro, Enrique Riveros,
de C. V. José y Alfredo Díaz Angulo y otros
1955 5. La Silla, Minas de 100 000 Ramón R. Millán, Jesús Millán, Amalia
Oro, S. A. Millán, Álvaro D. Acosta
1956 6. Compañía Minera La 250 000 Jesús Barraza, Ramón Millán, José Millán,
Zapatilla, S. A. Álvaro Alfonso Acosta y Álvaro D. Acosta
1956 7. Compañía Minera de 1 000 000 Rodolfo López Montero, John L. Hatchman,
Culiacán, S. A. Macario y Marcelo Arellano Rodríguez, y
otros
1957 8. Alisos Mining Com- 25 000 Ramón R. Millán, Jesús Pico, Humberto
pany, S. A. Orozco Béjar, Eugenio Barieto Labadice y
Álvaro D. Acosta
1958 9. Unión de Crédito 3 000 000 Atilano Bon Bustamante, Alfredo Careaga, J.
Agrícola e Industrial Ricardo Tamayo, Francisco S. Ritz, Manuel J.
Legumbrera, S. A. de Clouthier, Manuel Rivas y Antonio Améz-
C. V. quita Logan
1960 10. Compañía Minera 2 000 000 Basilio Gatzionis, Ramón Panasópulos
Santo Niño, S. A. de Torres, Demetrio K. Evangelatus, J. Loreto
C. V. Meza Guerrero, Juan de Crísantes Gatzionis,
Isabel Valdez de Crisantes y José Lara
1960 11. Unión Sinaloense 750 000 Roberto Bazúz Fitch, Felipe de Jesús García,
de Crédito Industrial, Roberto Valenzuela Pardo, José de Jesús
Ganadero y Agrícola, S. Beltrán Valenzuela, José Rosario Lazpizco
A. de C. V. Camacho, y otros
1961 12. Metales Especiales de 200 000 José Blas Batista, Esperanza Lupio de Batista,
México, S. A. José Nikaido T., José Nikaido Gallardo y
Jorge Nikaido Gallardo
1963 13. Pasturas Concentra- 500 000 Rosa Esparragoza de Fonseca, Antonio
das y Cría de Ganado, Fonseca Soto, Ruperto Fonseca Soto, Refugio
S. A. Fonseca viuda de Cariaga y Antonio L.
Hurtado
1965 14. Reproductora de 500 000 José Lichter Salido, Raúl Ibáñez Villegas,
Ranas, S. A. Renato Moreschi Oviedo, y otros
260 anexos

Continuación...
Año Nombre Capital ($) Socios
1965 15. Granja Avícola San 500 000 Luis y Fernando de Doig Alvear Gándara,
Carlos, S. A. Constanza Gándara viuda de Doig Alvear,
y otra
1966 16. Mieles y Ceras 500 000 Andrés Aguiar Burgueño, Lucinda Rogers
Aguiar, S. A. de Aguiar, Ramón Rivas Pantoja, licenciado
Carlos M. de Dozal, licenciado Miguel Ángel
Gastélum
1966 17. Mezquital del Oro de 3 000 000 Salvador E. Hernández, Héctor León Lara,
Sinaloa, S. A. Genaro Gómez, Héctor Bravo y Jorge I.
Gutiérrez
1967 18. Rican, S. A. de C. V. 25 000 Luz Ofelia Ricarte de Anderson, Manuel
Ricarte Salazar, Manuel Guillermo Ricarte
Soto, y otros
1968 19. Porcina de Sinaloa, 5 000 000 Rosa Cwilich de Zaidenweber, Jacobo y José
S. de R. L. Zaidenweber Cwilich; Jorge Martínez Rosillo
y Arturo González Rodríguez
1968 20. Avícola Max, S. A. 500 000 Enrique Maximiliano Gómez Blanco,
Angelina Viedas de Gómez Blanco y Sonia
Artemisa Gómez de Doig Alvear
1968 21. Granjas Avícolas La 250 000 Tomás Saharópulos Ramírez, Jesús Ramos
Voladora, S. A. Velázquez, Adolfo Gutiérrez Angulo, y otros
1969 22. Hacienda el Pizar, 500 000 Jorge Fernando Doig Alviar Gándara, Luis
S. A. Alfredo de Doig Alvear Gándara, Dolores
Torrero de Doig Alvear, Sonia Artemisa
González de Alvear
1969 23. Ganado, S. A. 10 000 000 Mario Tamayo Müller, Rancho Santa Cecilia,
S. A., Raúl, Jorge, Roberto, Enrique Tamayo
Müller, y otros
1970 24. Avícola del Humaya, 200 000 Francisco Gallardo Gastélum, Jorge Kondo
S. A. de C. V. Chivata, Mezquital del Oro de Sinaloa, S. A.,
y otros
1971 25. Granja Porcina ABC, 2 000 000 Alejandro y Constantino Canelos Rodríguez;
S. A. Carlos Moncayo Torres, Francisco Béjar
Rodríguez y Carlos Patrón Unger

Fuente: ARPP, Culiacán, Sinaloa y AGNES.


maría de jesús lópez lópez 261

anexo 6

Principales productos agrícolas en Sinaloa: 1948-1970

trigo
Año Superficie cosechada Producción Tasa Crec. (%) Valor producción
(Hectáreas) (Toneladas) (Pesos)
1948 N. D. N. D. N. D. N. D.
1949 N. D. N. D. N. D. N. D.
1950 N. D. N. D. N. D. N. D.
1951 N. D. N. D. N. D. N. D.
1952 N. D. N. D. N. D. N. D.
1953 4450 5363 4 075 880
1954 34 330 26 696 397 22 570 680
1955 36 361 27 271 2 22 880 000
1956 42 000 48 000 58 40 800 000
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 26 200 43 320 -9.75 38 988 000
1960 3900 6187 -85 5 525 000
1961 8322 21 763 251 19 804 000
1962 26 635 63 775 193 58 928 000
1963 51 759 133 556 109 126 878 000
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 25 419 84 306 -36 N. D.
1966 25 419 83 394 -1 N. D.
1967 39 589 132 725 59 N. D.
1968 39 697 112 223 -18 92 023 000
1969 36 500 96 543 -16 N. D.
1970 41 410 162 286 40 N. D.
262 anexos

Continuación...
CÁRTAMO
Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. (%) Valor producción
(Hectáreas (Toneladas) (Pesos)
1948 N. D. N. D. N. D. N. D.
1949 N. D. N. D. N. D. N. D.
1950 N. D. N. D. N. D. N. D.
1951 N. D. N. D. N. D. N. D.
1952 N. D. N. D. N. D. N. D.
1953 N. D. N. D. N. D. N. D.
1954 N. D. N. D. N. D. N. D.
1955 N. D. N. D. N. D. N. D.
1956 N. D. N. D. N. D. N. D.
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 N. D. N. D. N. D. N. D.
1960 N. D. N. D. N. D. N. D.
1961 N. D. N. D. N. D. N. D.
1962 N. D. N. D. N. D. N. D.
1963 N. D. N. D. N. D. N. D.
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 54 160 65 696 N. D. N. D.
1966 100 465 75 530 13 N. D.
1967 59 900 67 800 -11 N. D.
1968 N. D. N. D. N. D. N. D.
1969 N. D. N. D. N. D. N. D.
1970 N. D. N. D. N. D. N. D.

Fuente: Secretaría de Economía, Dirección General de Estadística, INEGI, Anuario Estadís-


tico 1951-1952, 1953, 1954, 1955-1956,1957, 1964-1965, 1966-1967, 1970- 1971.
N. D.= No disponible.
maría de jesús lópez lópez 263

anexo 7

Principales productos agrícolas en Sinaloa: 1948-1970

ARROZ
Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. (%) Valor producción
(Hectáreas) (Toneladas) (Pesos)
1948 2507 4998 N. D. N. D.
1949 2500 5000 1 2 050 000
1950 8050 12 180 97 5 176 500
1951 7240 10 860 -10 4 669 809
1952 7125 12 675 16 5 577 009
1953 9970 17 448 37 79 938 840
1954 10 530 21 045 20 10 943 400
1955 8120 20 300 -3 10 800 500
1956 17 560 38 652 98 28 989 000
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 33 438 90 000 132 76 860 000
1960 53 200 137 255 52 121 608 000
1961 40 315 113 636 -17 102 272 000
1962 55 065 115 746 1 115 746 000
1963 52 365 112 134 -3 117 741 000
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 28 132 78 264 -30 N. D.
1966 47 200 132 160 68 N. D.
1967 58 890 155 000 17 N. D.
1968 43 202 128 094 N. D. 147 308 000
1969 50 991 150 016 N. D. N. D.
1970 35 018 115 168 N. D. N. D.
264 anexos

Continuación...
ALGODÓN
Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. (%) Valor producción
(Hectáreas) (Toneladas) (Pesos)
1948 15 574 3727 N. D. N. D.
1949 29 699 7763 108 32 216 450
1950 51 650 17 088 120 104 407 680
1951 72 079 23 858 13 126 280 394
1952 68 000 22 100 -7 117 130 000
1953 68 381 28 549 29 148 797 388
1954 51 222 19 182 -32 127 195 842
1955 103 980 46 645 143 299 740 770
1956 N. D. N. D. N. D. N. D.
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 40 003 27 294 -72 179 594 000
1960 73 850 34 035 13 221 976 000
1961 42 941 32 864 -3 216 902 000
1962 56 201 39 713 17 254 163 000
1963 67 600 51 707 20 331 959 000
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 68 286 58 248 30 N. D.
1966 63 440 54 022 -17 N. D.
1967 65 714 50 487 -7 N. D.
1968 64 824 51 133 1 329 297 000
1969 63 083 54 291 6 N. D.
1970 48 671 42 330 -28 N. D.

Fuente: Secretaría de Economía, Dirección General de Estadística, INEGI. Anuario estadís-


tico 1951-1952, 1953, 1954, 1955-1956, 1957, 1964-1965, 1966-1967, 1970-1971.
N. D.= No Disponible.
maría de jesús lópez lópez 265

anexo 8

Principales productos agrícolas de Sinaloa 1948-1970

AJONJOLÍ
Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. (%) Valor producción
(Hectáreas) (Toneladas) (Pesos)
1948 27 808 13 575 13 439 646
1949 28 289 14 851 9 13 218 035
1950 24 840 8072 -84 7 265 070
1951 25 752 11 868 47 10 919 296
1952 24 100 11 703 -1 11 001 196
1953 22 141 12 548 7 12 548 168
1954 28 120 14 139 12 16 260 540
1955 N. D. N. D. N. D. N. D.
1956 N. D. N. D. N. D. N. D.
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 29 088 17 229 7 30 151 000
1960 22 065 15 986 -17 28 775 000
1961 23 055 18 766 17 36 594 000
1962 N. D. N. D. N. D. N. D.
1963 N. D. N. D. N. D. N. D.
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 23 363 12 017 -56 N. D.
1966 35 000 20 500 70 N. D.
1967 44 689 24 713 20 61 783 000
1968 36 907 16 055 -34 39 334 000
1969 44 506 29 369 45 N. D.
1970 52 625 32 522 10 N. D.
266 anexos

Continuación...
SORGO
Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. (%) Valor producción
(Hectáreas) (Toneladas) (Pesos)
1948 N. D. N. D. N. D. N. D.
1949 N. D. N. D. N. D. N. D.
1950 N. D. N. D. N. D. N. D.
1951 N. D. N. D. N. D. N. D.
1952 N. D. N. D. N. D. N. D.
1953 N. D. N. D. N. D. N. D.
1954 N. D. N. D. N. D. N. D.
1955 N. D. N. D. N. D. N. D.
1956 N. D. N. D. N. D. N. D.
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 N. D. N. D. N. D. N. D.
1960 N. D. N. D. N. D. N. D.
1961 N. D. N. D. N. D. N. D.
1962 N. D. N. D. N. D. N. D.
1963 N. D. N. D. N. D. N. D.
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 88 385 172 214 N. D. N. D.
1966 92 420 193 065 10 N. D.
1967 113 475 245 500 21 N. D.
1968 132 175 274 527 10 167 462 000
1969 118 863 318 434 13 N. D.
1970 149 700 377 843 15 N. D.

Fuente: Secretaría de Economía, Dirección General de Estadística, INEGI. Anuario estadís-


tico 1951-1952, 1953, 1954, 1955-1956, 1957, 1964-1965, 1966-1967, 1970-1971.
N. D.= No disponible.
maría de jesús lópez lópez 267

anexo 9

Principales productos agrícolas en Sinaloa 1948-1970

MAíZ
Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. (%) Valor producción
(Hectáreas) (Toneladas) (Pesos)
1948 134 900 148 300 45 258 959
1949 136 757 149 857 1 46 835 670
1950 119 504 89 628 -40 34 954 926
1951 123 713 75 836 -15 38 297 189
1952 89 878 76 024 .24 38 924 288
1953 125 000 117 125 54 60 319 375
1954 155 954 148 000 26 74 888 000
1955 170 954 155 569 5 81 829 294
1956 N. D. N. D. N. D. N. D.
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 80 300 113 000 -37 93 790 000
1960 104 750 124 548 17 102 005 000
1961 103 018 151 205 10 121 720 000
1962 103 831 155 680 17 125 322 000
1963 97 504 142 476 3 136 777 000
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 78 305 92 163 -54 N. D.
1966 76 621 97 168 5 N. D.
1967 83 823 116 914 20 N. D.
1968 N. D. N. D. N. D. N. D.
1969 91 895 84 208 -38 80 055 000
1970 94 859 124 704 32 N. D.
268 anexos

Continuación...
GARBANZO
Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. (%) Valor producción
(Hectáreas) (Toneladas) (Pesos)
1948 28 780 31 537 N. D. 15 768 925
1949 20 970 24 062 -23 12 031 000
1950 16 430 17 251- -28 8 625 750
1951 18 030 18 000 4 9 720 000
1952 17 750 17 750 -13 9 767 835
1953 17 200 17 010 -4 9 695 700
1954 17 650 17 265 4 10 350 000
1955 17 400 17 387 7 17 213 130
1956 N. D. N. D. N. D. N. D.
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 17 878 16 648 -4 17 080.000
1960 18 367 17 306 N. D. 19 037 000
1961 17 951 18 428 N. D. 21 561 000
1962 17 420 17 291 N. D. 25 591 000
1963 16 182 15 793 N. D. 24 796 000
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 2100 2100 N. D. N. D.
1966 2635 3000 N. D. N. D.
1967 2700 3100 N. D. N. D.
1968 3478 3781 N. D. 6 049 000
1969 N. D. N. D. N. D. N. D.
1970 N. D. N. D. N. D. N. D.

Fuente: Secretaría de Economía, Dirección General de Estadística, INEGI. Anuario Estadís-


tico 1951-1952, 1953, 1954, 1955-1956,1957, 1964-1965, 1966-1967, 1970-1971.
N. D.= No disponible.
maría de jesús lópez lópez 269

anexo 10

Principales productos agrícolas en Sinaloa: 1948-1970

FRIJOL
Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. (%) Valor producción
(Hectáreas) (Toneladas) (Pesos)
1948 16 916 9574 N. D. 6 414 714
1949 19 007 10 555 9 7 072 203
1950 24 490 9614 -9 7 115 019
1951 23 750 9403 -2 6 776 100
1952 22 579 12 694 16 9 902 100
1953 22 839 10 962 -15 8 980 660
1954 27 070 13 264 17 13 255 000
1955 27 200 14 604 9 16 064 400
1956 N. D. N. D. N. D. N. D.
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 N. D. N. D. N. D. N. D.
1960 N. D. N. D. N. D. N. D.
1961 42 558 57 105 74 95 593 000
1962 39 616 37 717 -35 62 913 000
1963 42 753 44 964 13 76 439 000
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 N. D. N. D. N. D. N. D.
1966 33 416 29 641 -41 51 574 000
1967 27 102 27 265 -8 47 168 000
1968 N. D. N. D. N. D. N. D.
1969 42 760 54 647 50 N. D.
1970 38 670 49 575 -10 N. D.
270 anexos

Continuación...
CAÑA DE AZUCAR
Año Superficie cosechada Producción Tasa Valor producción
(Hectáreas (Toneladas) crec. % (pesos)
1948 20 310 1 128 259 N. D. 29 492 600
1949 24 806 1 033 783 -8 26 878 397
1950 24 202 1 233 274 19 30 868 848
1951 21 400 1 246 074 1 35 637 716
1952 27 100 1 115 165 -10 33 454 950
1953 25 481 1 133 678 1 35 144 000
1954 26 681 1 072 576 -1 35 395 005
1955 26 386 1 259 783 17 44 092 405
1956 20 358 1 030 080 -18 30 996 384
1957 N. D. N. D. N. D. N. D.
1958 N. D. N. D. N. D. N. D.
1959 23 455 1 408 750 36 68 324 000
1960 26 156 1 826 609 29 91 331 000
1961 26 335 1 939 798 6 100 599 000
1962 26 046 2 266 449 14 124 655 000
1963 29 464 2 401 572 12 148 897 000
1964 N. D. N. D. N. D. N. D.
1965 N. D. N. D. N. D. N. D.
1966 N. D. N. D. N. D. N. D.
1967 52 716 3 685 481 34 215 637 000
1968 N. D. N. D. N. D. N. D.
1969 N. D. N. D. N. D. N. D.
1970 N. D. N. D. N. D. N. D.

Fuente: Secretaría de Economía, Dirección General de Estadística, INEGI, Anuario Estadís-


tico 1951-1952, 1953, 1954, 1955-1956, 1957, 1964-1965, 1966-1967, 1970-1971.
N. D.= No disponible.
maría de jesús lópez lópez 271

anexo 11

Producción de tomate en Sinaloa: 1948-1970

Año Superficie cosechada Producción Tasa crec. % Valor producción


(Hectáreas) (Toneladas) (pesos)
1948 14 647 97 998 46 059 116
1949 13 980 114 360 83 53 749 200
1950 20 036 134 884 17 67 442 000
1951 20 780 144 779 7 73 837 290
1952 21 481 125 680 -13 64 096 800
1953 22 052 132 640 5 70 299 200
1954 22 233 133 019 0.2 73 160 857
1955 21 414 127 996 -3 85 757 320
1956 22 100 127 163 -0.6 109 360 868
1957 20 068 116 500 4 N. D.
1958 20 105 119 016 10 N. D.
1959 20 301 132 510 34 119 259 000
1960 22 192 145 799 9 122 471 000
1961 22 383 195 542 25 183 812 000
1962 21 863 186 423 -4 188 287 000
1963 18 916 168 755 -10 177 192 000
1964 18 697 166 468 -1 N. D.
1965 12 915 212 728 21 N. D.
1966 12 915 212 728 0 N. D.
1967 10 809 240 007 11 264 008 000
1968 11 481 236 773 -1 265 185 000
1969 13 644 297 411 25 N. D.
1970 15 372 343 257 13 N. D.

Fuente: Secretaría de Economía, Dirección General de Estadística, INEGI, Anuario estadís-


tico 1951-1952, 1953, 1954, 1955-1956, 1957, 1964-1965, 1966-1967, 1970-1971.
N. D.= No disponible.
272 anexos

anexo 12

Sinaloa: Inversionistas en el comercio de 100 a 500 mil pesos

Nombre Inversión Nombre Inversión


José Guzmán Mendoza 500 000 Manuel S. Lugo 196 000
Guillermina A. de Martínez 500 000 Jesús Gómez Alcalá 195 000
Montero
María Luisa González de Rivas 498 000 Héctor Urroz 195 000
Enrique Torres Angulo 496 000 Héctor Urroz Jr. 195 000
Rosalía Sarmiento de Flores 485 000 Alicia Alcalde de Wilson 195 000
Eusebio Jiménez Campos 480 000 Antonio Pérez Ortega 195 000
Gabriel Martínez Montero 480 000 Jesús F. Armenta 180 000
Óscar Levín Morales 450 000 Eduardo Álvarez Luna 180 000
Eduardo José Fernández de la Vega 431 000 Luis Ruiz Rojo 175 000
Benjamín Segura Alatorre 400 000 Rogelio Esquer Lugo 170 000
Francisco Echavarría Rojo 395 000 Pedro Luis Sánchez Celis 168 000
Ángel Demerutis Elizarrarás 350 000 Cástulo Gil Robles 167 000
Víctor Sahagún Díaz 330 000 Santiago Gaxiola Gándara 167 000
Ángel Demerutis Faíutis 315 000 Martha Rochín de Sánchez 167 000
Celis
Alfredo Tribolet Navarro 303 300 Enrique Rodarte Tellaeche 162 000
Luis Saénz Unger 300 000 Luis Martínez C. 160 000
Jesús Andrés Aguilar Burgueño 296 000 Raúl Cárdenas Michel 160 000
Héctor León Lara 265 600 Samuel J. Cervantes 154 000
José Claudio Sepúlveda Ramírez 276 000 Francisco Campaña Pérez 150 000
Miguel Ángel Espinosa de los 275 000 Gonzalo Raúl Ávila Zamorano 150 000
Monteros
Carlos Iribe Valenzuela 260 000 Marco Antonio Ávila Gómez 150 000
Manuel Cañas Morales 250 000 Carlos Aguilar Camparán 150 000
Jorge Bátiz Echavarría 250 000 Martha Salazar de Echavarría 150 000
Alberto I. Farjí 250 000 Jorge Chávez Castro 150 000
Antonia Beltrán de Mendoza 250 000 Horacio Campaña Molina 150 000
Eusebio de la G. Mendoza 250 000 J. Inés Peiro 150 000
Carmen Martínez de Cañas 250 000 Lucila Pico de Félix 150 000
maría de jesús lópez lópez 273

Manuel Ochoa 250 000 Armando Padilla Beltrán 150 000


Continuación...
Nombre Inversión Nombre Inversión
Víctor Manuel Gaxiola Espinosa 238 000 José Gallardo Gastélum 150 000
de los Monteros
Blanca Elenis Kolokuris de 238 000 Ricardo Fontes C. 150 000
Gaxiola
Arnulfo Montoya Obregón 238 000 Raúl Ibáñez Villegas 150 000
Blanca Ofelia Romero de Montoya 238 000 J. Ernesto Urtusuástegui 150 000
Alejandro Canelos Rodríguez 236 000 María de Lourdes Andrade de 149 000
Fontes
José María Gallardo Inzunza 225 000 Hermelinda Urtusuástegui de 149 000
Padilla
Constantino Canelos Rodríguez 210 000 Enrique Coppel Tamayo 148 000
Juan Francisco Borboa Valenzuela 210 000 Mario Betancourt Donato 148 000
Bernardo Quintana Polledo 201 000 Jorge Luis Gaxiola Espinoza 140 000
Arturo Quintana Polledo 201 000 Lucano Orrantia de la Vega 125 000
Arturo Quintana Diego 200 000 Jesús R. Orrantia de la Vega 125 000
Jorge Hernández Rodríguez 200 000 Armando G. Pablos Olea 122 000
Jesús Espinoza Ortiz 200 000 Jesús Ernesto Navarro Franco 111 000
Miguel Alberto Espinoza Ávila 200 000 Joseph Leslie Bringino 110 000
José Gonzalo Espinoza Ávila 200 000 Benjamín Bon Bustamante 110 000
Víctor Manuel Espinoza Ávila 200 000 Óscar González Lara 100 000
Jesús Alonso Espinoza Ávila 200 000 Fernando del Rincón Bernal 100 000
Óscar A. Clouthier Martínez de 198 000 Roberto Tarriba Rojo 100 000
Castro
Ignacio Malo Álvarez 197 000 Alicia Almada de Rodríguez 100 000

Fuente: ARPP y AGNES.


274 anexos

anexo 13

Sinaloa: Inversionistas en la industria de 100 a 500 mil pesos

Nombre Inversión Nombre Inversión


1. Edmundo J. Guajardo 499 600 58. Marco Antonio Ávila 210 000
Gómez
2. José Guillermo Félix 496 000 59. Benjamín Bon Bustamante 205 000
3. Alicia Morales de Millán 496 000 60. Jaime Bon Bustamante 200 000
4. Rodolfo Tapia Lizárraga 489 000 61. Jorge Bon Bustamante 200 000
5. Antonio Zavala Gastélum 477 000 62. Javier Canal Aguilar 200 000
6. Luis Sáenz Unger 460 000 63. Raúl Montoya Reyes 200 000
7. Héctor Peña Bátiz 454 000 64. Óscar Padilla Beltrán 200 000
8. Jesús Lucio Tamayo Amador 450 000 65. Mariano Padilla Beltrán 200 000
9. Enrique Coppel Tamayo 444 000 66. Clementina Padilla Beltrán 200 000
10. Raúl Bátiz Echavarría 443 000 67. Mariano Padilla Bátiz 200 000
11. José Guillermo Bátiz Echavarría 443 000 68. Virginia Beltrán de Padilla 200 000
12. José Carlos Clouthier 407 000 69. Jesús Gómez Alcalá 200 000
13. José Lichter Salido 401 000 70. Emilio González Álvarez 200 000
14. Bernardo González Urtusuás- 400 000 71. Josefina García Durón 200 000
tegui
15. Femando A. Zazueta 400 000 72. Jesús Gil R. 200 000
16. Manuel Jesús Clouthier Martí- 399 000 73. Ernesto Rodríguez García 200 000
nez de C.
17. Gustavo Haberman Paredes 380 000 74. Miguel Ángel Gómez 200 000
Pascual
18. Alejandro Canelos Rodríguez 367 000 75. Miguel Astorga Manjarrez 200 000
19. Constantino Canelos Rodrí- 360 000 76. Severa Rincón Bernal 200 000
guez
20. Marco Antonio Clouthier del 350 000 77. Pedro Suárez Gómez 200 000
Rincón
21. Femando S. Zertuche Mada- 325 000 78. Alicia Alcalde Castellanos 195 000
riaga
22. Julio N. Garza González 325 000 79. Raúl Bátiz Echavarría 183 000
23. Ernesto Gómez Ochoa 325 000 80. Jorge Favela Escobosa 175 000
24. Ramón Panasópulos Torres 320 000 81. Humberto Tapia Lizárraga 170 000
maría de jesús lópez lópez 275

Continuación...
Nombre Inversión Nombre Inversión
25. Atilano Bon Bustamante 300 000 82. Librado Tapia Lizárraga 170 000
26. Raúl Bátiz Echavarría 300 000 83. Arturo Tapia Lizárraga 170 000
27. Óscar Manuel Angulo Robles 300 000 84. Martha Rochín de Sánchez 167 000
Celis
28. Eleodoro Inzunza Castro 300 000 85. Juan Manuel Ley López 166 000
29. Ricardo Llantada Silva 300 000 86. Marcos Ley López 166 000
30. Talichi Masujima 300 000 87. Álvaro Ley López 166 000
31. Ismael Obeso 300 000 88. Diego Ley López 166 000
32. Esther Castellano de Wilson 300 000 89. Genaro Fernández 150 000
33. Armando Betancourt Duarte 299 600 90. Guillermo Canelos Estrada 150 000
34. Alfredo Careaga Cebreros 291 000 91. José Ortega San Emeterio 147 000
35. Bertha Paredes de Habermann 270 000 92. Alfonso Díaz Castro 142 000
36. Daniel Cárdenas Izábal 255 000 93. Henry Luis Dabdoub 140 000
Gómez
37. Gracia Concepción Ceballos de 250 000 94. Manuel Zazueta Beltrán 130 000
Cárdenas
38. José Cebreros Hernández 250 000 95. Fernando Sáinz Mayer 125 000
39. Arturo Ortiz González 250 000 96. Gabriel López Palomares 115 000
40. Paz González viuda de Ortiz 250 000 97. María Antonieta Rojas 102 000
Cabrera
[Link] Rodríguez de Esquer 250 000 98. Eduardo Macías Cabello 102 000
42. Regino González Arámburo 250 000 99. Jesús J. Uribe García 102 000
43. María Teresa Baca de González 250 000 100. Carlos Helmus Creel 102 000
44. Ramón Zuro Ruvalcaba 250 000 101. Donato de la Garza 100 000
45. Etna Suárez Pereda de Sevilla 250 000 102. Jorge Alonso Díaz de León 100 000
46. Jorge Arturo Veytia Marín 250 000 103. Fernando Esquer Lugo 100 000
47. Ramiro de la Vega 250 000 104. Antonio García Moreno 100 000
48. Refugio Tolosa de De la Vega 250 000 105. Elías Hurtado 100 000
49. Tiburcio Díaz Sánchez 250 000 106. Antonio Monárrez Espino- 100 000
za
50. Carlos Verdugo Barraza 243 000 107. Gabriel Millán 100 000
51. Alfonso G. Zaragoza Moreno 242 000 108. Alicia Almada de Rodrí- 100 000
guez
276 anexos

Continuación...
Nombre Inversión Nombre Inversión
52. Jesús Miguel Salas 230 000 109. Gabriela Almada de 100 000
Ballesteros
53. Jorge Stamatópulos Rodríguez 210 000 110. Marcela Almada de 100 000
Gaxiola
54. Magdalena Stamatópulos 210 000 111. Cristóbal Bon Bustamante 100 000
Rodríguez
55. Elvira Rodríguez de Stamató- 210 000 112. Víctor M. Rochín 100 000
pulos
56. Gonzalo Raúl Ávila Valdez 210 000 [Link]ía Teresa Salazar Her- 100 000
nández
57. Gonzalo Raúl Ávila Zamorano 210 000

Fuente: ARPP y AGNES.

anexo 14

Inversionistas en servicios y transportes de 100 a 500 mil pesos

Nombre Inversión Nombre Inversión


1. Óscar Guajardo Tijerina 500 000 43. Gabriel Martínez Montero 165 000
2. Javier Cervantes Clouthier 500 000 44. Javier Angulo Hernández 163 000
3. Graciela Ceceña de Cervantes 500 000 45. José Rentería Flores 163 000
4. Aniceto Morales Gil 492 000 46. Rudolf Dolker Seiferling 156 300
5. Enrique Riveros 488 000 47. Natalia Celina Trejo Vidales 153 000
6. Consuelo Cárdenas de Riveros 488 000 48. Ana Silvia Trejo Vidales 153 000
7. Emilio Sañudo Bustamante 478 000 49. Luz María Trejo Vidales 153 000
8. Ana Catalina Chaprales de 395 000 50. Esperanza del Carmen Trejo 153 000
Peña Vidales
9. Manuel Jesús Clouthier del 381 000 51. Josefina Trejo Vidales 153 000
Rincón
10. Roberto Espinoza Méndez 350 000 52. Emigdio Roberto Trejo 153 000
Vidales
12. Roberto A. Rodríguez Chávez 349 000 53. Luis Guillermo Echavarría 154 000
Rojo
13. Atilano Bon Bustamante 334 000 54. María Luisa Cervantes 150 000
Clouthier
maría de jesús lópez lópez 277

Continuación...
Nombre Inversión Nombre Inversión
14. Fernando A. Zazueta 333 000 55. Guillermo Canelos Estrada 150 000
15. Irma Raquel Carrillo Cázarez 330 000 56. María Luisa Acosta de Lichter 150 000
16. Leticia Carrillo de Clouthier 330 000 57. Jesús Mario Tamayo Müller 135 000
17. José Lichter Salido 325 000 58. Roberto López Sánchez de 130 000
Tagle
18. Henry Keneth Heorm 313 000 59. Manuel Rivas 130 000
19. Juana Canelos de Castro 300 000 60. Alfonso Gabriel Zaragoza 135 000
Moreno
20. Constantino Canelos Rodrí- 360 000 61. Pedro Pérez Montes 125 000
guez
21. Jesús Gálvez Rubio 350 000 62. Francisco Echavarría Rojo 125 000
22. Antonio Medina Zepeda 300 000 63. Salvador Arreola Preciado 125 000
23. Santiago Gaxiola Gándara 299 000 64. Jesús R. Orrantia de la Vega 125 000
24. Samuel Bishop Braud 288 000 65. Lucano E. Orrantia de la Vega 125 000
25. Ricardo Benet Arredondo 256 069 66. Enrique Coppel Tamayo 115 000
26. Raúl Enrique Tamayo Müller 255 000 67. Luis Sarabia Rodríguez 114 000
27. Francisco J. Aragón 254 000 68. Amador González Farjas 114 000
28. Manuel Jesús Clouthier M. 251 000 69. John Anthony Locascio 110 000
de Castro
29. Luis Cruz Manjares Contreras 250 000 70. José Eleazar Peña 100 000
30. Benjamín Bon Bustamante 231 000 71. José Peña Castro 100 000
31. Ricardo Ochoa Astengo 230 000 72. Joaquín Salgado Medrano 100 000
32. Ignacio Gastélum Sánchez 230 000 73. Antonio Amézquita Logan 100 000
33. Miguel Ángel Espinoza de 226 000 74. Rigoberto Arriaga Cruz 100 000
los M.
34. Paz Faz Rizo 225 000 75. Cristóbal Bon Bustamante 100 000
34. Angelina Viedas de Gómez 210 000 76. Jesús M. Beltrán 100 000
35. Jaime Bon Bustamante 202 000 77. Jesús Díaz Gámez 100 000
36. María de Luz Alanís de 200 000 78. Cipriano Fuentes López 100 000
Guajardo
37. Ricardo Aguilar Figueroa 200 000 79. Felipe C. Guajardo 100 000
38. Jorge Bon Bustamante 200 000 80. Jorge Hernández Rodríguez 100 000
39. Antonio Medina Chávez 200 000 81. Roberto Inzunza Martínez 100 000
40. Alicia Buelna de Favela 200 000 82. Simón Jiménez Cárdenas 100 000
278 anexos

Continuación...
Nombre Inversión Nombre Inversión
41. Ricardo Stringel Rodríguez 200 000 83. Ignacio Daniel Medina 100 000
Chávez
42. Enrique Word Trucios 172 000 84. Lázaro Rubio Félix 100 000

Fuente: ARPP y AGNES.

anexo 15

Principales empresas industriales: 1959-1970

Nombre de la empresa Capital Social Actividad


(pesos)
Unión Industrial Peninsular de Baja Cali- 1 000 000 Transformación de productos
fornia, S. A. del mar
Arrocera Tres Ríos, S. A. 1 000 000 Transformación de arroz
Agrícola Industrial Arrocera San Lorenzo, 1 000 000 Transformación de productos
S. A. agrícolas
Cajas y Empaques de Occidente, S. A. 1 000 000 Fabricación de cajas de cartón
Cajas y Empaques del Pacífico, S. A. 1 000 000 Fabricación de cajas de cartón
Propader, S.A. 1 000 000 Fabricación de cajas de cartón
Tecnomaquinaria Master, S. A. 1 000 000 Fabricación de equipo
agrícola
Implementos Agrícolas Durables, S. A. 1 000 000 Fabricación de equipo
agrícola
Productos Lácteos y Alimenticios, S.A. 1 200 000 Elaboración de lácteos
Hielo de Sinaloa, S. A. 1 200 000 Fabricación de hielo y conge-
lación de legumbres
Molinos Modernos de Culiacán, S. A. 1 250 000 Moler productos agrícolas
Aceitera del Noroeste, S. A. 1 500 000 Extracción de aceite de olea-
ginosas
Arrocera del Valle de Culiacán, S. A. 1 502 000 Explotación de molinos de
arroz
Arrocera del Humaya, S. A. 1 500 000 Explotación de molinos de
arroz
Industrias Sinaloenses, S. A. 1 500 000 Producción de empaques
para hortalizas
maría de jesús lópez lópez 279

Continuación...
Nombre de la empresa Capital Social Actividad
(pesos)
Industrial Arrocera de Guamúchil, S. A. 2 000 000 Industrialización de arroz
Arrocera Cosmos, S. A. de C. V. 2 000 000 Industrialización de arroz
Industrias Unidas del Valle, S. A. 2 000 000 Industrialización de produc-
tos agrícolas
Arrocera del Noroeste de Los Mochis S. A. 2 000 000 Industrialización de produc-
tos agrícolas
Industrial del Valle del Fuerte, S. A. 2 500 000 Industrialización de produc-
tos agrícolas
Nueva Arrocera del Valle de Culiacán, A 3 000 000 Industrialización de arroz y
exportación
Nutrientes Líquidos Mexicanos, S. A. de 3 500 000 Industrialización de agroquí-
C. V. micos
Rancho Santa Cecilia, S. A. 4 000 000 Producción y pasteurización
de leche y derivados
Industrias de Agricultores, S. A. 4 000 000 Despepitadoras de algodón,
molinos de arroz y aceite
Distribuidora y Arrendadora de Maquina- 5 000 000 Industrialización de maíz y
ria, S. A. otros cereales
Agroproductos Industrializados de Sinaloa, 5 000 000 Producción de pasta, jugo y
S. A. puré de tomate
Sacos y Cordeles de Sinaloa, S. A. 10 000 000 Fabricación de sacos de ixtle

Fuente: ARPP y AGNES.

anexo 16

Principales inversionistas en la industria: 1948-1970

Nombre del empresario Capital inver- Nombre del empresario Capital inver-
tido (Pesos) tido (Pesos)
1. Jorge Almada Salido 9 000 000 11. Jorge Esquer Lugo 1 300 000
2. Roberto González Barrera 4 000 000 12. Antonio Anaya 1 220 000
3. Manuel Jesús Clouthier 3 605 000 13. Ignacio Malo Álvarez 1 005 000
del Rincón
4. Carlos Esquer Lugo 1 700 00 14. J. Inés Peiro 1 000 000
280 anexos

Continuación..
Nombre del empresario Capital inver- Nombre del empresario Capital inver-
tido (Pesos) tido (Pesos)
5. Francisco Echavarría 1 545 000 15. Sergio Suárez 1 000 000
6. Alfonso Díaz Angulo 1 543 000 16. Jorge Suárez de Villa 1 000 000
7. Antonio Amézquita 1 512 000 17. Familia Bon Bustamante 1 000 000
Logan
8. Rogelio Esquer Lugo 1 500 000 18. Héctor E. Sterling y 990 000
Alejandrina de Sterling
9. Miguel Ángel Suárez 1 498 000 19. Alicia Elías Calles de 700 000
Almada
10. Jesús M. Beltrán 1 496 000

Fuente: ARPP y AGNES.

anexo 17

Principales empresas en servicios y transportes: 1948-1970

Nombre de la empresa Capital Social Actividad


(pesos)
1. Desmontes La Norteña, S. A 400 000 Servicios a la agricultura
2. Superservicios, S. A. 400 000 Servicios a la agricultura
3. Contratistas Norteños, S. A. 500 000 Servicios a la agricultura
4. Granjas y Ranchos, S. A. 500 000 Servicios a la agricultura
5. Servicios del Valle, S. A. 500 000 Servicios a la agricultura
6. Central Agrícola Industrial, S. A. 500 000 Servicios a la agricultura
7. Helicópteros del Norte, S. A. 500 000 Servicios a la agricultura
8. Maquilas de Culiacán, S. A. 500 000 Servicios a la agricultura
9. Mexicana Transportadora, S. A. 500 000 Servicios a la agricultura
10. Promociones Económicas, S. A. 500 000 Promover actividades
económicas
11. Constructora Guajardo, S. A. 900 000 Construcción en general
12. Bodegas Refrigeradas, S. A. 1 000 000 Servicios a la agricultura
13. Maquilas del Valle, S. de R. L. 1 000 000 Servicios a la agricultura
14. Aeroservicios Modernos de Culiacán, 1 000 000 Transporte
S. A.
maría de jesús lópez lópez 281

Continuación...
Nombre de la empresa Capital Social Actividad
(pesos)
15. Inmuebles y Arrendamientos de Culiacán, 1 000 000 Arrendamiento de inmue-
S. A. bles
16. Alianza de Camiones Urbanos de Pasaje 1 000 000 Transporte
de Culiacán, S. A.
17. Compañía de Fomento Agrícola, S. A. 1 200 000 Servicios a la agricultura
18. Aeroservicios López, S. A. 1 500 000 Transporte
19. Country Club de Culiacán, S. A. 1 500 000 Recreación
20. Servicios del Valle, S. A. 1 500 000 Servicios a la agricultura
21. Inmobiliarias Bodegas de Culiacán, S. A. 2 000 000 Servicios a la agricultura
22. Obras Mecanizadas, S. A. de C.V. 2 000 000 Servicios a la agricultura
23. Inmuebles Urbanos y Arrendamientos, 2 000 000 Arrendamiento de inmue-
S. A. bles
24. Hoteles y Moteles Mexicanos, S. A. 2 000 000 Servicio de hospedaje
25. Industrias El Porvenir, S. A. 2 100 000 Servicio de asesoría
26. Transportadora de Caña, S. A. 2 400 000 Transporte
27. Transportes de Caña, S. A. 2 400 000 Transporte

Fuente: ARPP y AGNES.

anexo 18

Principales inversionistas en transportes y servicios: 1948-1970

Nombre Capital invertido Nombre Capital invertido


del empresario (pesos) del empresario (pesos)
Luis G. Castañeda Barajas 2 215 000 Jorge Ernesto Favela 700 000
Escobosa
Miguel Ángel Suárez 2 200 000 Aniceto Morales Gil 492 000
Quezada
Ricardo J. Martínez de 2 200 000 Enrique Riveros 488 000
Castro
Sergio Suárez Vargas 1 600 000 Atilano Bon Bustamante 334 000
Gustavo Stringel Rodrí- 1 472 000 Benjamín Bon Busta- 331 000
guez mante
282 anexos

Continuación...
Nombre Capital invertido Nombre Capital invertido
del empresario (pesos) del empresario (pesos)
Jesús Almada Elías Calles 964 000 Samuel Bishop Braud 288 000
Rodolfo Rodríguez 960 000 M.J. Clouthier Martínez 251 000
Arnold de Castro
Esteban López Terrazas 740 000 José Lichter Salido 250 000
Joaquín Rivera López 740 000 Miguel Espinoza de los 225 000
Monteros
M. Jesús Clouthier del R. 711 000

Fuente: ARPP y AGNES.

anexo 19

Principales empresas en actividades varias: 1948-1970

Nombre de la empresa Capital Social (pesos) Actividad


Unión de Crédito Agrícola e Industrial del Río Moco- 1 000 000
rito, S. A. de C. V.
Compañía Minera de Culiacán, S. A. 1 000 000
Granja Porcina ABC, S. A. 2 000 000
Unión de Crédito Agrícola e Industrial Legumbrera, 3 000 000
S. A.
Mezquital del Oro de Sinaloa, S. A. 3 000 000
Banco Agrícola Sinaloense, S. A. 3 000 000
Porcina de Sinaloa, S. A. 5 000 000
Ganado, S. A. 10 000 000

Fuente: ARPP y AGNES.


maría de jesús lópez lópez 283

anexo 20

Principales inversionistas en actividades varias: 1948-1970

Nombre Capital invertido Nombre Capital invertido


del empresario (pesos) del empresario (pesos)
1. J. Mario Tamayo Müller 1 700 000 12. Salvador E. Hernán- 750 000
dez
2. Raúl E. Tamayo Müller 1 700 000 13. Héctor León Lara 750 000
3. Jorge E. Tamayo Müller 1 700 000 14. Rodolfo López 600 000
Montero
4. Roberto Tamayo 1 700 000 15. John L. Hatchman 399 000
Müller
5. Rosalina Gastélum de 1 700 000 16. Basilio Gatzionis 320 000
Tamayo Macris
6. Enrique Tamayo Müller 1 500 000 17. Ramón Panasópulos 320 000
7. Alejandro Canelos 900 000 18. Demetrio Evangela- 320 000
Rodríguez tus Sirios
8. Constantino Canelos 900 000 19. Loreto Meza Gue- 320 000
Rodríguez rrero
9. Genaro Gómez 500 000 10. Juan D. Crisantes 320 000
Gatzionis
10. Jorge I. Gutiérrez 500 000 21. José Lichter Salido 320 000
11. Héctor Bravo 500 000

Fuente: ARPP y AGNES.


anexo 21
284

Participación de los griegos en la creación de empresas

Empresa Socios Capital Giro Fecha Otros


social ($)
Agrícola de Culia- Jorge Chaprales y Nicolás Macris 150 000 Agricultura 10/1/1949 El capital fue aportado en partes
cán, S. de R. L. iguales
Agrícola del Pacifi- Basilio Gatzionis, Constantino Petrulias 500 000 Agricultura 21/1/1952 El capital fue aportado en 3
co, S. de R. L. y Aristeo Canelos partes iguales por los socios, en
efectivo y materiales de empaque
Central Agrícola, S. Mario Béjar Díaz, José Luis Sobera- 800 000 Agricultura 5/12/1952 El capital fue aportado en partes
de R. L. nes, Demetrio Evangelalus y Nicolás iguales por los socios
Panasópulos
Compañía Agrícola Ángel Demerutis Fafutis, Constantino 500 000 Agricultura 9/12/1952
Legumbrera de Kúsulas, Panagis Krinis, Juan Demerutis
Sinaloa, S. de R. L. y Jorge Demerutis Elizarrarás
Agrícola Santa Fe, Jaun D. Crisantes y Miguel D. Crisantes 750 000 Agricultura 31/12/1952 El capital fue aportado en partes
S. de R. L. iguales por los socios en efectivo
y materiales de empaque
Inmuebles ABC, Basilio Gatzionis, Aristeo Canelos, 2 000 000 Comercio 2/7/1954 Los socios principales eran Aris-
S. A. Constantino Petrulias, Martiniano de bienes teo, Basilio y Constantino
Pompa y Rubén García inmuebles
Agrícola Chama, S. Jorge Macris Chaprales y Jorge Cha- 1 000 000 Agricultura 28/9/1954 El capital fue aportado en partes
de R. L. prales iguales por los socios
Sinaloa Growers, S. Demetrio Evangelatus Sirios y Nicolás 1 500 000 Agricultura 1955
de R. L. Panasópulos Cristópulos
anexos
Continuación...
Empresa Socios Capital Giro Fecha Otros
social ($)
Compañía Agrícola Jorge Frichichicas. Juan Stamos y Elvira 300 000 Agricultura 20/8/1955 Fichichicas aportó $ 150 000 y los
del Humaya, S. de Rodríguez otros socios $ 75 000 cada uno
R. L.
Unión de Crédito Atilano Bon Bustamante, Aristeo Cane- 3 000 000 Interme- 7/11/1958 Formaron parte del Consejo
Agrícola e Indus- los, Nick Gotsis, Demetrio Evangelatus, diación de Administración Canelos,
trial Legumbrera, S. Ángel Demerutis, Agrícola Chama, financiera Demerutis, Gotsis y Chaprales
A. de C. V. Felipe Petrulias, Manuel J Clouthier, y
maría de jesús lópez lópez

otros
PE’GA, S. de R. L Constantino Petrulias, Basilio Gatzionis, 1 000 000 Agricultura 19/12/1958 Petrulias aportó $ 499 000;
Julia Torres de Gatzionis y José Othón Gatziones, $ 250 000; Torres,
Espinoza $ 250 000, y Espinosa, $ 1000
Pasteurizadora de Lulú de Saracho Calderón, Diódoro G. 600 000 Industria 26/3/1959 Los griegos adquirieron acciones
Culiacán, S. A. Serrano, Miguel D. Crisantes, Demetrio por 10 mil, 5 y 2 mil pesos. Par-
K. Evangelatus, Constantino Petrulias, ticiparon otros griegos. El total
Teodoro Papatheodoro, Jorge Macris de socios fue de 90; la mayoría,
Chaprales, Jorge Chaprales, Aristeo grandes y medianos agricultores
Canelos, Constantino G. Georgelos de Culiacán
Compañía Minera Basilio Gatzionis, Ramón Panasópulos 2 000 000 Minería 13/1271960 José Lara aportó $ 80 000, y los
Santo Niño, S. A. Torres, Demetrio K. Evangelatus, J. Lo- demás socios, $ 320 000 cada uno
de C. V. reto Meza Guerrero, Juan D. Crisantes
Gatzionis, Isabel Valdes de Crisantes y
José Lara
285
286

Continuación...
Empresa Socios Capital Giro Fecha Otros
social ($)
Mercantil Madere- Aristeo Canelos, Vicente Rodríguez 2 000 000 Comercio 10/7/1961 Aristeo Canelos aportó
ra, S. A. Pana, Alejandro Canelos Rodríguez, $ 1 600 000, y su hijo Alejandro,
Martiniano Pompa Aragón y María de $ 150 000
los Angeles Ley
Transportadora de Antonio Amézquita Logan, J Enrique 2 400 000 Transporte 24/7/1962 Ángel Demerutis aportó $ 75 000
Caña, S. A. Rodarte T., José Lichter Salido, Miguel de los 600 mil pesos que fue el
Reyes Pérez, Ángel Demerutis, Miguel capital suscrito
Sánchez Rodríguez, Raúl Borrego y
Claudio Solares Espino
Proveedora de Ma- Aristeo Canelos, Juana Canelos de 400 000 Comercio 7/5/1964 Aristeo Canelos aportó $ 304 000
deras y Materiales Castro, Alejandro Canelos Rodríguez,
del Humaya, S. A. Guillermo Canelos Estrada y Victoria
Rodríguez de Canelos
Mexicana Juan Castro Rojas, Francisco López 500 000 Transporte 1966
Transportadora Medina, Guillermo Canelos, Magdalena
WISE, S. A. Canelos Rodríguez, y otros
Agricultores Aso- Mario Carrillo Caraza, Ángel Demerutis 2 000 000 Agroindus- 1/2/1968 Mario Carrillo Caraza aportó
ciados de Sinaloa, Elizarrarás, Aristeo Canelos, Gonzalo tria $ 1 250 000, y cada uno de los
S. A. Raúl Ávila, Marco Antonio Zazueta, otros socios, $ 50 000
Mariano Romero, Javier Macías Flores,
Jorge Chávez Castro, René Carrillo
Caraza, Ángel Demerutis Fafutis, Ale-
jandro Canelos Rodríguez, Armando
Pablos Olea, Juan G. Stamos, Marco An-
tonio Ávila y Manuel Zazueta Cárdenas
anexos
Continuación...
Empresa Socios Capital Giro Fecha Otros
social ($)
Arrocera Cosmos, Aristeo Canelos, Alejandro Canelos 2 000 000 Agroindus- 1969
S. A. de C. V. Rodríguez, Constantino Canelos Rodrí- tria
guez, Ángel Demerutis, y otros
Nutrientes Líqui- Ángel Demerutis Fafútis, Angel 3 500 000 Agroindus- 30/9/1970 Julia Chávez de Demerutis apor-
dos Mexicanos, S. Demerutis Elizarraras, Jorge Demerutis tria tó $ 630 000; Aristeo Canelos y
A. de C. V. Elizarrarás, Aristeo Canelos, Alejan- sus dos hijos aportaron $ 210 000
dro Canelos Rodríguez, Constantino cada uno. La mayoría de los
maría de jesús lópez lópez

Canelos Rodríguez, Gonzalo Raúl Ávila, demás socios contribuyó con


Gonzalo Raúl Ávila Zamorano, Marco $ 210 000 cada uno
Antonio Ávila Gómez, Jorge Stamatópu-
los Rodríguez, Magdalena Stamatópulos
Rodríguez, Elvira Rodríguez de Sta-
matópulos, Julia Chávez de Demerutis,
Jorge Favela Escobosa, Demetrio Miguel
Crisantes, Theojary Crisantes Enciso
Granja Porcina Alejandro Canelos Rodríguez, Constan- 2 000 000 Agroindus- 21/11/1971 Los hermanos Canelos Rodrí-
ABC, S. A. tino Canelos Rodríguez, Carlos Mon- tria guez aportaron $ 900 000 cada
cayo Torres, Francisco Béjar Rodríguez, uno
Carlos Patrón Unger

Fuente: AGNES.
287
anexo 22
288

Compraventa de tierras rústicas en las que participaron los griegos

Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros


Angelina Aceves Constantino Canelos 1000 100 hectáreas en Mezquití- 12/2/1948 Estuvo representado por sus
Flores Rodríguez llo, Eldorado padres
Juan Gatziones Licenciado Rubén Torres 3000 58 hectáreas en el predio 3/5/1948 Lo representó Basilio Ga-
Castellanos La Cruz, Aguaruto tzionis
Alejandro Canelos Basilio Gatzionis 2000 100 hectáreas en San 10/8/1948 Lo representaron sus padres
Rodríguez Rafael, Costa Rica
Mario Béjar Díaz Alejandro Canelos Rodrí- 2000 100 hectáreas en San 16/8/1948 Lo representaron sus padres
guez Rafael, Costa Rica
Constantino Canelos José Luis Soberanes 5000 100 hectáreas en Mezquiti- 15/10/1949 Lo representaron sus padres
Rodríguez llo, Eldorado
Antonio Gatzionis Fany Gatzionis 20 000 100 hectáreas en San 3/12/1949 Estuvieron representados
Rafael, Costa Rica por sus padres, Basilio Ga-
tzionis y Julia Torres
María Teresa Molina Guillermo Canelos 20 000 100 hectáreas en Mezquiti- 10/2/1950 Lo representó su padre,
llo, Eldorado Aristeo Canelos
Miguel D. Crisantes Juan D. Crisantes 10 000 50 % del que tenía en el 15/3/1950
predio El Mezquite, Zapo-
pan, Jalisco
José Othón Espinosa y Demetrio M. Crisantes 1000 34 hectáreas en Mezquiti- 18/5/1950 Lo representaron sus
Martiniano Pompa Enciso llo, Costa Rica padres, Miguel D. Crisantes
y Yolanda Enciso
anexos
Continuación...
Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros
José Othón Espinosa y Theojary CrisanteS Enciso 1000 50 hectáreas en Mezquiti- 18/5/1950
Martiniano Pompa llo, Eldorado
José Othón Espinosa Constantino Petruüas 20 000 100 hectáreas en San 22/7/1950 Fue una promesa de venta
Rafael, Costa Rica
Jorge M. Davlantes Jorge Miguel Davlantes 15 000 100 hectáreas en La Palma 7/8/1950 Lo representó su tutor espe-
Torres cial, el licenciado RubénTo-
rres. Era hijo de Davlantes
maría de jesús lópez lópez

Raúl Fritchi Machorro Jorge Chaprales 1500 6 hectáreas en San Pedro 6/11/1950

José Díaz Fuenlabrada Constantino Canelos 10 000 50 hectáreas en Bataoto 19/2/1951 Representado por Aristeo
Rodríguez Canelos
María Loreto Izábal Julia Torres 5000 100 hectáreas en Mezqui- 16/5/1951 Las tierras estaban enmon-
Cárdenas de Serna tillo tadas
Constantino Canelos Felipe Pantulis 10 000 50 hectáreas en Bataoto 6/8/1951 Lo representó su padre,
Rodríguez Aristeo Canelos
Mario Béjar Rodríguez Basilio Gatzionis jr 20 000 100 hectáreas en Mezqui- 1/10/1951 Estuvieron representados
tillo por sus padres
Juan Hermes Dimó- Miguel Retamoza Bátiz 10 000 50 hectáreas en el predio 1/11/1951 Los representaron sus pa-
pulos Ruiz y Miguel La Bandera dres, Constantino Dimópu-
Dimópulos Ruiz los y Guadalupe Ruiz
Beatriz Romero Elenes Constantino Petrulias 5000 1 hectárea a orillas de la 2/6/1953
ciudad
Inversiones Mexica- Constantino Petrulias, 100 000 16 hectáreas en El Palmito, 4/4/1957
nas, S. A. Aristeo Canelos, Basilio Culiacán
Gatzionis y Jorge Chaprales
289
Continuación...
290

Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros


Carlos Abedrop Miguel Crisantes Valdez 55 000 55 hectáreas en Caimane- 23/10/1957 Abedrop estuvo representa-
ro, Sataya do por Antonio Amézquita,
y Cristantes, por su
padre, Juan D. Crisantes
Gatzionis
Hernán Adolfo Alma- Jorge Nicolás Panasópulos 37 500 50 hectáreas en San Rafael 8/4/1958 Lo representaron sus
da Macias Osuna padres, Ramón Panasópulos
Torres y Celia Osuna
Hernán Adolfo Nora Celia Panasópulos 37 500 50 hectáreas en San Rafael 8/4/1958 La representaron sus
Mmada Macias Osuna padres, Ramón Panasópulos
Torres y Celia Osuna
Roberto López Sán- Margarita Betancourt de 40 000 50 hectáreas en San Rafael 22/4/1958
chez de Tagle Pappatheodoro
Roberto López Sán- Stefan Pappatheodoro 40 000 50 hectáreas en San Rafael 22/4/1958
chez de Tagle Betancourt
Elena Sánchez de Ángel Pappatheodoro 40 000 50 hectáreas en San Rafael 22/4/1958
Tagle de López Betancourt
Elena Sánchez de Basilio Pappatheodoro 40 000 50 hectáreas en San Rafael 22/4/1958
Tagie de López Betancourt
Licenciado Alejandro Ángel Stamatis 40 000 49 hectáreas en San Rafael 6/10/1958
Elguezabal y María
Buchanan
Noemí Martínez Martha Maldonado de 40 000 50 hectáreas en san Rafael 6/10/1958
Ortega Stamatis
anexos
Continuación...
Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros
Licenciado Alejandro Francisca Cuen de Sta- 40 000 50 hectáreas en San Rafael 6/10/1958
Elguezabal y María matis
Buchanan
Noemí Martínez María Stamatis de Mejía 40 000 49 hectáreas en San Rafael 6/10/1958
Ortega
Aristeo Canelos Patricia Retamoza 22 000 31 hectáreas en Chiri- 17/11/1958 La representó su padre,
gahueto Francisco Retamoza
maría de jesús lópez lópez

Rosendo Carlón Demetrio Evangelatus 70 000 100 hectáreas en San 30/12/1958


Rafael
Gloria Gaxiola de Guadalupe Salcido de Ruiz 112 500 75 hectáreas en San Rafael, 19/6/1959 Esposa de Ángel Demerutis
Demerutis Costa Rita Fafutis
Jorge Demerutis Eli- Ing. Severo Gutiérrez 112 500 75 hectáreas en San Rafael, 19/6/1959
zarraras Beltrán Costa Rica
Caliroi Canelos Ro- Eugenia Martínez Hernán- 75 000 50 hectáreas en Mezquiti- 13/7/1959 La representaron sus padres
dríguez dez y Martín Melendres llo, Eldorado
Caliroi Canelos Ro- Juan Oviedo, Gabriel Jimé- 75 000 50 hectáreas en Mezqui- 13/7/1959 La representaron sus padres
dríguez nez y Martina Bazúa tillo
María Álvarez Ra- Caliroi Canelos Rodríguez 80 000 100 hectáreas en San 30/7/1959 La representó Aristeo
mírez Rafael, Alhuate Canelos
María Guadalupe María Alvarez Ramírez 160 000 87 hectáreas en Bachigua- 30/7/1959
Rodríguez y Victoria lato
Rodríguez de Canelos

Victoria Rodríguez de Yolanda Torres 30 000 29 hectáreas en Bachigua- 30/7/1959 La representó su padre,
Canelos lato Basilio Gatzionis
291
292

Continuación...
Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros
María Amalia Gatzio- Arnulfo Piña Páez, Jesús 71 531 47 hectáreas en Mezqui- 13/7/1959
nis Torres R. Leal y Dr. José R. Castro tillo
García
Julia Torres de Ga- Reyes Rodríguez Parra 180 000 100 hectáreas en Mezqui- 30/7/1959 Reyes fue representado por
tzionis tillo Aristeo Canelos
Celerina Parra viuda María Amalia Gatzionis 60 000 60 hectáreas en La Cruz, 30/7/1959
de Rodríguez Torres Aguaruto
Blanca Elinis Colocu- Manuel Barraza Beltrán 2000 49 hectáreas en La Ban- 11/9/1959
ris de Gaxiola y Mar- dera
tha Alicia Colocuris de
Álvarez
Blanca Elinis Colocu- Aurora Acosta Ojeda 2000 49 hectáreas en La Ban- 11/9/1959
ris de Gaxiola y Mar- dera
tha Alicia Colocuris de
Álvarez
Armando Quintero Constantino Georgelos 60 000 5 hectáreas en Las Flores 27/1/1960
Rodríguez Aguirre
Juan Millar Romo Constantino Papas 70 000 100 hectáreas en San 22/11/1860
Rafael
Basilio Papatheodoro Ana Papatheodoro Be- 35 000 50 hectáreas en San Rafael 6/4/1964
Betancurt tancurt
Miguel Jesús Davlan- Bassliky Trimis López 100 000 50 hectáreas en La Palma 5/6/ 1965 Lo representaron sus padres
tes Elías
Miguel Jesús Davlan- Edna Clotilde López 35 000 50 hectáreas en La Palma 5/6/ 1965
tes Elías
anexos
Continuación...
Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros
Heriberto Figueroa Jorge Francisco Demerutis 100 000 50 hectáreas en Bataoto, 3/9/1966 Lo representaron sus padres,
Valdez Armenta Sataya Jorge Francisco Demerutis
Elizarrarás y Jesús Gloria
Armenta
Heriberto Figueroa Gerardo Martín Dmerutis 100 000 50 hectáreas en Bataoto, 3/9/1966 Lo representaron sus padres,
Valdez Chaúl Sataya Ángel Demerutis Elizarrarás
y Julia Chaúl
maría de jesús lópez lópez

Fuente: ARPP y AGNES.

anexo 23

Compraventa de fincas urbanas en las que participaron los griegos

Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros


Juan Gatzionis Jorge Pulos 5500 Solar y construcción en 6/4/1948 Lo representó Basilio
Culiacán Gatzionis
Jorge Pulos Basilio Gatzionis 5500 Finca urbana en Culiacán 26/7/1948
Fraccionadora del Paci- Elisa Peralta de Evan- 7657 Lote en la colonia Guadalupe 25/10/1948 294 m2
fico geltus
Jaime Villa Díaz Constantino Canelos 6000 2 solares en Culiacán 20/8/1949 Estuvieron representados
Rodríguez y Afrodita por su padres
Sámano
293
294

Continuación...
Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros
Jorge M. Davlantes Jorge Miguel Davlantes 10 000 4 solares y 1 finca en cons- 7/8/ 1950 Lo representó su tutor
Torres trucción en Culiacán especial, el licenciado
Rubén Torres
Victoria Rodríguez de Basilio Gatzionis 5000 765 m2 en la colonia Gua- 21/11/1950
Canelos dalupe
Ramona Palazuelos viuda Constantino Canelos 604 403 m2 en Culiacán 8/1/1951 Los representaron sus
de Gálvez Rodríguez, Alejan- padres
dro Sámano y Basilio
Gatzionis
Rosario Ochoa viuda de Constantino Papas 1000 380 m2 en Culiacán 13/8/1951 Los representó Constanti-
Cárdenas no Petrulias
María O. Favela Constantino Papas 5000 1,000 m2 en Culiacán 14/8/1951 Lo representó Constanti-
no Petrulias
Fraccionadora del Pací- Juan D. Crisantes 23 760 Lotes 1, 2, 3 y 4 de la manzana 8/9/1951
fico 19 de la colonia Guadalupe
Fraccionadora del Pací- Constantino Papas 27 900 2 lotes en la colonia Guada- 7/12/1951 Lo representó Constanti-
fico lupe no Petrulias
Ramón Gastélum Sánchez Jorge Chaprales 5000 Finca en Culiacán 7/12/1951
Ramón Gastélum Sánchez Aristeo Canelos 27 500 3 lotes en la colonia Guada- 15/12/1951
lupe
Julieta Izábal Pena Constantino Papas 3000 1333 m2 en Culiacán 24/12/1951 Lo representó Constanti-
no Petrulias
Héctor Peña Bátiz Constantino Papas 3000 1133 m2 en Culiacán 29/12/1951 Lo representó Constanti-
no Petrulias
anexos
Continuación...
Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros
2
Jaime Peña Bátiz Constantino Papas 3000 1333 m en Culiacán 29/12/1951 Lo representó Constanti-
no Petrulias
Heriberto Murillo Reta- Constantino Papas 4000 1312 m2 en la colonia Almada 18/3/1952 Lo representó Constanti-
moza no Petrulias
Constantino Papas Constantino Petrulias 20 000 9 lotes y fincas en Culiacán 31/12/1952
Constantino Petrulias Aristeo Canelos 3000 2 lotes en Culiacán (1380 m2) 15/5/1953
maría de jesús lópez lópez

María Natividad Pérez Aristeo Canelos 8000 3 solares en Culiacán (1451 14/7/1953
m2)
Fraccionadora del Pací- Constantino Petrulias 16 760 Lote de 419 m2 en la colonia 25/7/1953
fico Guadalupe
Ing, Germán Benítez y Constantino Petrulias 2000 1 lote de 82 m2 en la colonia 31/7/1953
Enrique Landgrave Guadalupe
Judith Manjares de Land- Constantino Petrulias 75 000 1,000 m2 y edificio en 6/8/1953
grave construcción en Lomas de
Culiacán
Constantino Petrulias Judith Manjares de 6000 3 lotes en la colonia Almada 6/8/1953 Suman 803 m2
Landgrave
Fraccionadora del Pací- Basilio Gatzionis 13 280 1 lote en Lomas de Culiacán 26/11/1953 Permutaron un lote y
fico Basilio pagó la diferencia
Rosa María Mudeci de Miguel D. Crisantes 3500 255 m2 en la colonia Gua- 5/7/1954
Murillo dalupe
Alberto Octavio y María Miguel D. Crisantes 26 400 1 fmca en la colonia Guada- 5/7/1954
Dolores Murillo Mudeci lupe
295
296

Continuación...
Vendedor Comprador Valor ($) Superficie y localización Fecha Otros
Fraccionadora del Paci- Constantino Petrulias 8415 Lote de 2,155 m2 en la colo- 30/8/1955
fico nia Guadalupe
Benjamín Bon Bustamante Jorge Macris Chaprales 97 000 Finca y solar en la colonia 31/8/1957
y Bárbara Wilson Guadalupe
Manuel Verdugo Ramos Jorge Macris Chaprales 35 000 Finca urbana en Navolato 12/12/1957
Sara Valdez de Colocuris Jorge Esquer Lugo 23 000 2 lotes en la colonia Guada- 25/1/1958 Esposa de Theofanis
lupe Colocuris
Antonio Stamatis Gómez Angel Stamatis Gómez 25 000 2 solares en la colonia Gua- 17/10/1958 200 y 400 m2
dalupe
Daniel B. Gil Constantino Petrulias y 1000 2200 m2 en Barrancos 30/1/1959 El lote estaba en las afue-
Basilio Gatziones ras de la ciudad
2 20/6/1959
Graciano Monge y Teresi- Constantino Petrulias 7500 1000 m en Culiacán
ta Valdés viuda de Ochoa
Alejandro Sámano Constantino Petrulias 9000 1/3 de dos lotes en Culiacán 24/7/1959

Sergio Luis Cázarez Constantino Petrulias 30 000 2 lotes en Culiacán 26/9/1959 512 m2 y 288 m2
Sánchez
Fraccionadora del Pací- Constantino Petrulias 9900 Lote de 351 m2 en la colonia 8/6/1960
fico Guadalupe
Ángel Stamatis Gómez María Stamatis de Mejía 40 000 3 lotes en la colonia Guada- 1/7/1960 1200 m2
lupe
Teofanis Kolocuris Constantino Petrulias y 35 000 1145 m2 en la colonia Gua- 1/8/1960 La adquirieron en copro-
Basilio Gatzionis dalupe piedad
anexos

Fuente: AGNES.
anexo 24

Actividades crediticias en los que participaron los griegos

Prestamista Prestatario Cantidad Interés Plazo Garantía Fecha Otros


($) Anual de pago
Miguel D. Cri- Daniel Cárdenas 10 000 s/i 2 años 50 hectáreas en 31/5 /1947 Lo representó su padre, el Dr.
santes Izábal Chiricahueto Daniel Cárdenas Mora
Aristeo Canelos Laura Paulina Bátiz 40 000 6 % 1.5 años 1 solar y 2 fincas 2/6/1949 La representaron sus padres,
maría de jesús lópez lópez

Morfín en Culiacán el Dr. Humberto Bátiz Ramos


y Laura Morfin
Constantino José Humberto 20 000 12 % 6 meses Solar en Culia- 5/11/1949
Petrulias Romero cán
Jorge Chaprales Dr. Jesús Díaz 26 000 18 % 1 año 50 hectáreas en 20/10/1950
Gómez Aguaruto
Aristeo Canelos Beatriz Romero 20 000 12 % 1 año Solar en Culia- 28/2/1951
Elenes cán
Constantino Pedro Zazueta M. 30 000 12 % 1 año 100 hectáreas en 3/5/1951
Petrulias El Salado
Constantino Dolores Zazueta 30 000 12 % 1 año Varios bienes 16/5/1951 Dolores era comerciante
Petrulias Duarte muebles
Constantino Jesús M. Borrego 10 000 12 % 1 año 121 hectáreas en 2/7/1953 Borrego iba a sembrar maíz y
Petrulias Elota ajonjolí
Francisco del Theofanis Coloku- 50 000 18 % 1 año Terreno en 12/7/1955
Rincón ris Mezquitillo
Francisco del Aurora Flores 4000 18 % 1 año Finca urbana en 19/11/1955
297

Rincón Salazar Culiacán


298

Continuación...
Prestamista Prestatario Cantidad Interés Plazo Garantía Fecha Otros
Anual de pago
Francisco del Librada Canales 15 000 18 % 1 año Finca urbana en 13/12/1955
Rincón Culiacán
Teodoro Ayala 3500 18 % 1 año Finca urbana en 27/2/1958
Culiacán
Aristeo Canelos María Palazuelos 60 000 16 % 1 año Finca urbana en 19/11/1960
Valdez Culiacán
Josefina Rojas Atanasio Hantzalis 100 000 6 % 5 meses 100 hectáreas en 5/12/1960 El terreno era de Leonor
Landin Bataoto, Sataya Ceballos de Gotsis
Ángel Demerutis Elena López de 300 000 6 % 7 meses 5 lotes con 1542 27/12/1962
Fafutis Reyes m2 y casa cons-
truida
Banco de Culia- Juan D. Crisantes 80 000 10 % 1 año 22/171966 Para la compra de un tractor
cán
Banco Agrícola Pedro Krinis 150 000 12 % 6 meses 100 hectáreas 28/8/1968 Para la siembra de arroz
Sinaloense Fafutis
Banco Agrícola Pedro Krinis 59 400 12 % 6 meses 62 hectáreas 30/1/1969 Para la siembra de cártamo
Sinaloense Fafutis
Banco Agrícola Pedro Krinis 80 000 12 % 6 meses 80 hectáreas 15/8/1969 Para la siembra de arroz
Sinaloense Fafutis

Fuente: AGNES.
anexos
anexo 25

Contratos de arrendamiento de tierras hechos por los griegos

Arrendador Arrendatario Superficie Precio Plazo Cultivo Fecha Otros


y localización ($)
María Gloria Ramos Jorge Chaprales 55 hectáreas en Cai- 800 al 20 años 13/9/1948
manero, Sataya año
Federico Loera y Jorge Chaprales 80 hectáreas en 1000 al 20 años 13/9/1948
maría de jesús lópez lópez

Silva Caimanero, Sataya año


Dolores Lechuga de Aristeo Canelos 400 hectáreas en 90 000 al 3 años 7/3/1951 Las tierras de-
Carvajal, Antonio el predio Santa año bían estar listas
Lechuga Palazuelos Bárbara para el cultivo el
e Ing. Juan Guerrero 1 de julio de 1951
Alcocer
Manuel Rivas hijo Juan Demerutis 31 hectáreas en 9920 10 meses 12/8/1952
Chiricahueto
Conrado Ibarra y Constantino Geor- 150 hectáreas en San 30 000 9 meses Legumbres 30/9/1952
Francisco Aldapa gelos Rafael, Costa Rica y maíz
Conrado Ibarra Constantino Geor- 100 hectáreas en San 25 000 1 año Legumbres 12/6/1953
gelos Rafael
María Luisa Gonzá- Constantino Dimó- 100 hectáreas en 39 400 8 meses 17/8/1951
lez de pulos Armenta y Chiricahueto
Rivas y Manuel Rivas Juan Dimópulos Ruiz
Guillermo Ruiz Atanasio Hantzalis 129 hectáreas en San 25 000 al 4 años Legumbres 22/3/1960 115 has eran
Gómez Rafael año aprovechables
299
Continuación...
300

Arrendador Arrendatario Superficie Precio Plazo Cultivo Fecha Otros


y localización ($)
María Inzunza de Atanasio Tremis 80 hectáreas en 50 000 1 año 22/6/1966
Garibaldi Chiricahueto

Fuente: AGNES.

anexo 26

Otorgamiento de poderes en los que intervienen los griegos

Asunto Intervienen Ocupación Residencia Fecha


Poder Basilio Gatziones y Julia Torres a Aristeo Canelos y Constantino Agricultores Campo San Juan y 29/5/1952
Petrulias Culiacán
Poder Atanasio Hantzalis Trinis al licenciado Fernando Cuen Agricultor Culiacán y México 4/11/1952
D. F.
Poder Constantino Petrulias a Aristeo Canelos Agricultores Culiacán 15/6/1954
Poder Juan D. Crisantes Gatziones a J. Gilberto Inzunza Montoya 18/12/1957
Poder Constantino Petrulias a Basilio Gatziones Agricultores Culiacán y Nogales, 16/7/1958
Arizona
Poder Nicolás Macris Protopulos a Constantino Petrulias Culiacán 29/7/1958
Poder Francisca Cuen de Stamatís a Ángel Stamatis Culiacán 18/10/1958
Poder Mariana Álvarez Ramírez a Constantino Petrulias Culiacán 29/7/1959
Poder Francisca Cuen de Stamatis a su esposo, Enrique Stamatis Trepina Culiacán 26/2/1960
anexos
Continuación...
Asunto Intervienen Ocupación Residencia Fecha
Poder María Stamatis de Mejía y Rubén Mejía a Antonio Stamatis Gómez Culiacán 8/6/1960
Poder Francisca Cuén de Stamatis y Enrique Stamatis a Antonio Stamatis Culiacán 8/6/1960
Gómez
Poder Basilio Gatziones a los licenciados Federico Ibarra Gómez y Rafael Distrito Federal 14/5/1962
Ambrosi Zetina
Poder Ángel Demerutis a Federico Ibarra Gómez y Rafael Ambrosi Zetina Distrito Federal 14/5/1962
Poder Magda Talía Crisantes de Puchi a Juan D. Crisantes 26/6/1962
maría de jesús lópez lópez

Poder Stefan y Ángel Pappatheodoro Betancourt a los licenciados Federico Agricultores 25/2/1963
Ibarra Gómez y Rafael Ambrosi Zetina
Poder Ana Catalina Chaprales de Peña, José Eleazar Peña a Jorge Chaprales y 26/2/1963
Demetrio Macris Chaparales
Poder Miguel D. Crisantes a los licenciados Federico Ibarra Gómez y Rafael Distrito Federal 28/2/1963
Ambrosi Zetina
Poder Margarita Betancourt de Pappatheodoro a los licenciados Federico 1/3/1963
Ibarra Gómez y Rafael Ambrosi Zetina
Poder Basilio Pappatheodoro a Teodoro Pappatheodoro 2/3/1963
Poder Juan D. Crisantes a los licenciados Federico Ibarra Gómez y Rafael Distrito Federal 4/3/1963
Ambrosi Zetina
Poder Enedino Gallegos Peralta y Emma Sato de Gallegos a Demetrio Evan- Agricultores 27/5/1963
gelatus
Poder Ángel Demerutis Fafutis al Lic. Antonio G. Hernández Distrito Federal 10/8/1964
Poder Demetrio Macris Chaprales al Lic. Antonio G. Hernández Distrito Federal 18/8/1964
Poder Antonio Stamatis Gómez al Lic. Antonio G. Hernández Distrito Federal 18/9/1964
301
302

Continuación...
Asunto Intervienen Ocupación Residencia Fecha
Poder Edna Clotilde López de Trimis a Atanasio Trimis 23/6/1965
Poder Ángel Demerutis Elizarrarás al Lic. Antonio G. Hernández 13/7/1965
Poder Margarita Betancourt a los licenciados J. Enrique Rodarte T., Salvador Culiacán 17/1/1966
de Gortari y Rigoberto Corrales Salcido
Poder Jorge Demerutis Elizarrarás a los licenciados J. Enrique Rodarte T., Culiacán 18/1/1966
Salvador de Gortari y Rigoberto Corrales Salcido
Poder Ángel Demerutis Elizarraras a los licenciados J. Enrique Rodarte T., Culiacán 18/1/1966
Salvador de Gortari y Rigoberto Corrales Salcido
Poder Basilio Pappatheodoro Betancourt a los licenciados J. Enrique Rodarte Culiacán 6/4/1966
T., Salvador de Gortari y Rigoberto Corrales Salcido
Poder Rosa Delia Crisantes a Demetrio Crisantes Enciso Culiacán 23/8/1967
Poder Violeta Espinosa de los Monteros de Canelos a Theojary Crisantes Culiacán 23/8/1967
Enciso
Poder Olivia Niebla a Demetrio Crisantes Enciso Culiacán 23/8/1967

Fuente: AGNES.
anexos
FUENTES

Archivos

Archivo General de Notarías del Estado de Sinaloa. Notarios:


Arellano, Marcelo, 1948-1970
Buelna, José Miguel, 1939- 1955
Cañedo, S. Humberto, 1957-1970
Chávez Castro, Jorge Julián, 1961-1970
Corona, Ramón J., 1924-1930
Espinoza de los Monteros, Pedro G., 1948-1960
Ignacio M Gastélum 1893 y 1898
Gaxiola Rojo, Celso, 1908-1917
Gaytán Ramírez, José, 1948-1970
Gómez, Fortino, 1912-1939
González Fierro, Humberto Miguel, 1930-1966
Gortari, Salvador de, 1948-1964
Guerrero, José María, 1948-1962
Gutiérrez, Francisco B., 1936-1962
Ibarra, Amadeo, 1948-1960
Ibarra, Enrique, 1958-1968
Ibarra, Rafael, 1959-1970
Ibarra Jumilla, Héctor Rodolfo, 1955, 1956, 1957 y 1960
Leyzaola Díaz, Eliseo, 1951, 1952, 1953 y 1958
López, Benjamín J., 1943, 1945, 1946, 1947, 1950, 1951, 1952 y 1955
Rodarte T., Enrique J., 1939, 1951, 1954, 1955, 1956, 1957, 1959, 1960, 1963 y 1964
Ruiz, Jesús P., 1936 y 1947
Sánchez Rojo, José Antonio, 1940 y 1959
Tellaeche, José María, 1916, 1932, 1934, 1945, 1946 y 1952
Verdugo Fálquez, Francisco, 1923-1944

303
304 empresarios, empresas y agricultura comercial...

Archivo del Registro Público de la Propiedad. Revición del periodo compren-


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de María de Jesús López López,
se terminó de imprimir en junio de 2013,
en Pandora Impresores, S. A. de C. V.,
Cañas 3657, La Nogalera, Guadalajara, Jalisco, México.
El tiraje consta de 500 ejemplares.

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