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07 Analisis Practica Musical I 3º Grado

Este documento describe los beneficios de la práctica musical y la interpretación de instrumentos. La práctica musical desarrolla habilidades como la coordinación motriz, la memoria, el pensamiento racional y la sensibilidad emocional. Además, la música nos permite expresarnos y relacionarnos con los demás. El documento recomienda la constancia en la práctica como la clave para mejorar, y destaca la importancia de aprender notación musical para avanzar e interpretar una variedad de obras.
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07 Analisis Practica Musical I 3º Grado

Este documento describe los beneficios de la práctica musical y la interpretación de instrumentos. La práctica musical desarrolla habilidades como la coordinación motriz, la memoria, el pensamiento racional y la sensibilidad emocional. Además, la música nos permite expresarnos y relacionarnos con los demás. El documento recomienda la constancia en la práctica como la clave para mejorar, y destaca la importancia de aprender notación musical para avanzar e interpretar una variedad de obras.
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TEMA Nº 7

3º AÑO
TRIMESTRE 1
PRACTICA MUSICAL
…Y dice así

La práctica de la música presenta grandes beneficios para nuestro desarrollo individual. Actualmente, se han
utilizado métodos científicos para comprobar las distintas habilidades que desarrolla: la coordinación motriz, es
decir, la coordinación de nuestros movimientos tanto de nuestros movimientos finos (la agilidad de los dedos y
manos, de la boca, etcétera) como de los gruesos (brazos y piernas, desplazarnos o caminar con gracia y ligereza);
la memoria, no sólo la memoria musical, sino que aumenta nuestra capacidad de retención en general; favorece el
uso del pensamiento racional, lógico; promueve el florecimiento de nuestra sensibilidad, de encausar nuestras
respuestas emocionales, en fin, dado que la interpretación musical implica tanto el trabajo intelectual como el
emotivo, las habilidades que desarrolla son muchas. Sin embargo, las bondades de la música no se limitan al
desarrollo de habilidades; la música se disfruta, nos hace sentir, nos mueve, exalta nuestras emociones individuales
y también las colectivas, al coordinar los sentimientos de un grupo.

A través de la música nos expresamos, nos comunicamos y relacionamos armónicamente con los demás. Desde
tiempos antiguos, como en la Grecia de los filósofos Sócrates y Platón, a la música se le consideraba como “la
armonización de los opuestos”, “el balance entre las cosas de la naturaleza”, “la fuerza que rige las leyes del
universo” o “la base del equilibrio en la naturaleza humana”. Aún sin los hallazgos científicos de los que ahora
gozamos, la plenitud que la música aporta a nuestra vida ha sido reconocida siempre. Podemos ser oyentes,
escuchar música, disfrutarla y dejarnos transformar por ella. Pero si la practicamos, si somos intérpretes, podremos
adentrarnos en todos sus secretos e incluirla como una parte fundamental de nuestra vida cotidiana. Por
interpretación entendemos la ejecución, el acto de representar la música, ya sea cantando o con instrumentos. La
música es un arte que, para que se mantenga vivo, necesita ser interpretado. El intérprete sigue las intenciones del
compositor ya sea a través de la notación musical; o a través de la imitación, en el caso de la música que se
aprende por transmisión oral. El intérprete es fiel al compositor, pero en su recreación de la obra musical
necesariamente imprime su propia personalidad, de ahí el nombre “intérprete”. Cuánto agrega de su propia
personalidad es una cuestión delicada: apegarse absolutamente a las notas escritas o a la versión conocida,
repitiendo en forma idéntica, es tan malo como desviarse demasiado de ellas. Lo que le queda al intérprete para
poder caer en el justo medio, en el equilibrio, es el conocimiento de la obra y del compositor, comprender sus
características y su contexto.

La flauta dulce es un instrumento excelente para adentrarse en la interpretación musical, ya que su sonido es
agradable y versátil (se puede usar para cualquier tipo de música y combina bien con cualquier otro instrumento), es
un instrumento melódico (emite tonos diferentes, puede hacer melodías) y es fácil de transportar. Si ya la tocas,
utilízala para las siguientes recomendaciones y actividades. Si no cuentas con una flauta, cualquier otro instrumento
es válido: teclado, acordeón, guitarra, marimba, trompeta, instrumentos de percusión u otros instrumentos que
existan en tu comunidad. Cada instrumento musical tiene características diferentes, distintas posibilidades sonoras y
distintas maneras de tocarse. Cada uno posee su propia técnica, pero hay ciertos elementos generales que pueden
aplicarse a la interpretación de cualquier instrumento. A continuación presentamos los fundamentos que deben estar
presentes para desarrollarse como intérprete, ampliar un repertorio, mejorar la técnica, aumentar la expresividad y
cultivar el buen gusto musical.
a) Constancia. Antes que nada debes ser constante. La práctica hace al maestro. Si bien en la música es muy
común distinguir entre quien tiene talento y quien carece de él, la experiencia de grandes músicos pedagogos
(Dalcroze, Susuki, Kodály) ha demostrado que esta apreciación es un principio erróneo y que la práctica constante
supera al talento innato. Los hábitos tienen un efecto poderoso: al principio necesitamos de todo nuestro esfuerzo
consciente para dedicarnos, pero al cabo de un corto tiempo, el hábito toma su propia fuerza, y es el mismo hábito
el que nos llama a continuar y nos hace sentir una ausencia cuando no lo ejercitamos. Debemos crear un hábito de
estudio, de práctica instrumental. Un tiempo razonable es entre media y una hora diaria, tomando en cuenta que es
mucho más efectivo de esta manera, dosificado, que tres horas seguidas un día a la semana.

b) Notación musical. Aunque puedas interpretar piezas musicales por imitación, por haber escuchado a alguien
más, sólo la notación musical te permitirá avanzar, llegar a mayores grados de profundidad y dificultad. El dominio
de la notación musical permitirá interpretar obras que nunca hayas escuchado antes, obras que provengan de
cualquier región o parte del mundo. La notación musical es, en este sentido, un lenguaje universal que se habla en
casi todos los rincones del mundo y que te abrirá las puertas a sus culturas. Ya hemos abordado los principios de la
notación rítmica y melódica en secuencias anteriores, pero existen varios métodos de solfeo (esto es, de lectura de
ritmos y notas) que te ayudarán a alcanzar mayor fluidez, consúltalos en el cuadro de materiales de apoyo.
Cualquiera de ellos (o si tienes acceso a alguno diferente) es igual de útil. Basta que dediques cinco minutos al día,
leyendo, es decir, solfeando progresivamente las lecciones, para que aprecies increíbles resultados.

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