Daniel Cassany
Describir el escribir
Cómo se aprende a escribir
PAIDÓS
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Hago estas referencias pensando en los jóvenes
que se dedican a la literatura creyendo que es-
cribir es fácil. Opinar con la pluma en la mano
puede hacerlo casi todo el mundo más o menos
confusamente. Describir, con cierta precisión,
con claridad o inteligibilidad cualquier cosa
—un árbol, un pájaro, un hombre con bigote—
es mucho más difícil.
Josep Pla
No sería demasiado difícil escribir si no se tu-
viera que pensar tanto antes.
Puig i Ferreter
20 describir el escribir
El código escrito y la composición del texto
Noam Chomsky formuló a mediados del siglo xx una dis-
tinción clásica en el campo de la lingüística teórica: la oposi-
ción entre competencia y actuación. Según este lingüista, hay
que distinguir el conocimiento implícito de la lengua —la
competencia— de la utilización que hacemos de ella en cada
situación real y concreta —la actuación—. La competencia es
el conjunto abstracto de reglas gramaticales que comparten los
miembros de una comunidad lingüística; la actuación, en cam-
bio, es el conjunto de reglas que usa un miembro de esa co-
munidad en un acto lingüístico determinado.
En nuestro ámbito, dicha distinción tiene una correlación
muy precisa, que ha sido planteada por Krashen (1984). Según
él, la competencia es el código escrito, es el conjunto de co-
nocimientos de gramática y de lengua que tienen los autores
en la memoria; y la actuación es la composición del texto, es el
conjunto de estrategias comunicativas que son utilizadas por
los autores para producir un escrito. La competencia es el sa-
ber y la actuación es el saber hacer. De esta forma se puede
definir la habilidad de la expresión escrita como el dominio de
estos dos aspectos. Un escritor debe conocer y saber utilizar
ambos componentes si aspira a comunicarse correctamente
por escrito: debe tener suficientes conocimientos del código
escrito y además tiene que saber aplicar las estrategias necesa-
rias de redacción.
Por un lado, conocer el código significa conocer las re-
glas lingüísticas de la lengua en que se escribe: la gramática
(ortografía, morfosintaxis, etc.), los mecanismos de cohe-
sión del texto (enlaces, puntuación, referencias...), las diver-
sas formas de coherencia según el tipo de texto (la estructu-
ra global, las informaciones relevantes...), la variedad y el
registro adecuados (la diversidad sociolingüística de la len-
gua) o, incluso, las sutiles convenciones sobre la disposición
espacial del texto (los márgenes, los espacios en blanco...).
Cuando un individuo ha adquirido todos estos conocimien-
tos decimos que ha adquirido satisfactoriamente el código
introducción 21
escrito. Por otro lado, para componer un texto comunicativo
el autor debe dominar un variado conjunto de estrategias,
que le permitan aplicar los conocimientos del código, gene-
rales y abstractos, en cada situación concreta. Primeramente,
tiene que ser consciente del contexto comunicativo en el que
actuará el texto: tiene que pensar cómo serán los lectores,
cuándo leerán el escrito, dónde, qué saben del tema en cues-
tión, etc. Luego, debe ser capaz de generar y ordenar ideas
sobre este tema para planificar la estructura global del texto.
Además, para alcanzar la versión definitiva del escrito de-
berá redactar varios borradores y los tendrá que revisar y
corregir más de una vez. Para hacer esto tiene que estar
acostumbrado a releer y a repasar cada fragmento que escri-
be. Resumiendo, el autor debe desarrollar un buen proceso
de composición que le permita producir textos con los signos
y reglas del código escrito.
El código escrito y el proceso de composición tienen ca-
racterísticas y funciones distintas dentro de la habilidad de la
expresión escrita. El siguiente gráfico sitúa estos dos aspectos
en el acto de escritura:
El código y la composición
Código TEXTO
escrito ESCRITO
Proceso de
composición
INDIVIDUO
Así pues, el código escrito es el conjunto de conocimien-
tos abstractos sobre una lengua escrita que tenemos almace-
nados en el cerebro. En general, no somos demasiado cons-
cientes de su presencia. Se aprenden por distintos caminos: la
lectura (por obligación, por placer...), la memorización de tex-
22 describir el escribir
tos escritos (leyendas, cuentos...), el estudio de las reglas de gra-
mática, la copia de fragmentos de textos que nos gustan (citas,
poemas...), etc. Utilizamos estos conocimientos para procesar
textos, ya sea codificando o descodificando: leyendo o escri-
biendo.
Contrariamente, el proceso de composición está formado
por el conjunto de estrategias que utilizamos para producir un
texto escrito. Estas estrategias son la suma de las acciones rea-
lizadas desde que decidimos escribir algo hasta que damos el
visto bueno a la última versión del texto. Una buena parte de
estas acciones o estrategias pueden observarse externamente
y, por lo tanto, el escritor es más consciente de su existencia.
Tipología de escritores
Podemos elaborar una clasificación de los escritores a
partir del tipo de deficiencias que presentan sus escritos. Es-
tas deficiencias pueden afectar a cada uno de los dos compo-
nentes que he descrito anteriormente, es decir, el código y la
composición:
1. Ausencia total o parcial de adquisición del código es-
crito. Son síntomas de ello las lagunas en el conoci-
miento del código: faltas de ortografía, de gramática,
falta de cohesión textual, etc.
2. Procesos deficientes de composición del texto (o au-
sencia de estrategias para la actuación en una situación
concreta). Sus síntomas son la presencia de ideas sub-
desarrolladas, de palabras con significados no compar-
tidos entre emisor y receptor, estructuración poco or-
denada, anacolutos, etc.
Combinando estos dos puntos, podemos establecer cuatro
tipos básicos de escritores. El siguiente esquema los agrupa
según las deficiencias que presentan:
introducción 23
Tipología de escritores
A B C D
Escritor Escritor Escritor Escritor
competente sin código bloqueado no iniciado
Adquisición
del código
(competencia): + – + –
Procesos de
composición
(actuación): + + – –
Desarrollado a partir de Krashen (1984)
Primero, cabe decir que en este esquema, así como en todo
el libro, utilizo el término escritor con un significado un tanto
distinto del habitual. En la vida corriente, cuando decimos es
un buen / mal escritor nos referimos exclusivamente a un poe-
ta, un novelista o un literato.1 En cambio, cuando en este estu-
dio aparece el concepto un escritor competente / bloqueado
me refiero siempre a un individuo alfabetizado cualquiera, que
es más o menos competente en las situaciones de comunica-
ción escrita más usuales: correspondencia, notas, agenda, ins-
tancias, apuntes, resúmenes, ocasionales ejercicios de crea-
ción (dedicatorias, felicitaciones, diario personal o —¿por qué
no?— pequeños poemas y cuentos), etc.
El escritor competente es el que ha adquirido satisfacto-
riamente el código y que, además, ha desarrollado procesos
eficientes de composición del texto. Estos conocimientos y es-
trategias le permiten resolver con éxito las situaciones de co-
municación escrita en que participa. Contrariamente, el escri-
tor no iniciado es aquel que no domina ninguno de estos dos
aspectos: no tiene conocimientos del código ni utiliza los pro-
1. No deja de ser sintomático que en castellano este término tenga co-
rrientemente un uso tan restringido a profesionales de la expresión escrita.
Parece indicar que la escritura no es una práctica muy frecuente entre la po-
blación.
24 describir el escribir
cesos característicos de composición. Difícilmente será capaz
de producir algún texto gramatical, coherente y adecuado.
El escritor bloqueado es aquel que, aun habiendo adquiri-
do el código, tiene problemas al escribir. No ha desarrollado
las estrategias apropiadas para utilizar los conocimientos que
posee de la lengua escrita en una situación concreta y, por ello,
fracasa en la producción de textos. Conoce la fisonomía y la
estructura de la prosa escrita, pero no tiene las estrategias ne-
cesarias para construirla. Un típico ejemplo de este tipo de es-
critor es el individuo que escribe tal como habla: escribe las
cosas sólo una vez porque no sabe que puede corregirlas y re-
hacerlas tantas veces como sea necesario. Cree que los textos
escritos se generan espontáneamente, como los textos orales.
Finalmente, el escritor sin código es el que tiene el pro-
blema contrario. Domina las estrategias de composición del
texto, pero no ha adquirido el código. Krashen no menciona
esta posibilidad en su tipología de problemas de escritura.
Quizá no la cita por ser un caso poco frecuente en compara-
ción con los demás. Cierto es que la mayoría de escritores de-
ficientes pertenecen a los grupos C y D, pero podemos en-
contrar también bastantes ejemplos de B. Puede tratarse de
personas que han desarrollado estrategias de composición de dis-
tintas maneras, sin intervención del código: con instrucción
programada, trasladando habilidades de otros campos (dibujo,
artes gráficas o elaboración de proyectos), con la práctica, etc.
También pueden ser personas que escriben en una segunda o
tercera lengua que todavía no han adquirido, y que poseen
buenas estrategias de composición, desarrolladas en la prácti-
ca de la escritura en la primera lengua. Hay que tener en cuen-
ta que, si bien la estructura del código varía de una lengua a
otra, las estrategias de actuación son las mismas o parecidas
y, por lo tanto, pueden aprovecharse. Algunos autores, como
Bierwisch (1966), hablan incluso de estrategias de composi-
ción universales, válidas para la escritura en todas las lenguas.