Naturaleza Jurídica de la Acción
Naturaleza Jurídica de la Acción
1.
CONCEPTO.
Etimológicamente, «acción»> proviene del latín «agere»: hacer, obrar. Se dice que la extensión y
amplitud de esta palabra no podría ser superada por otro vocablo pues, resulta obvio que, virtualmente,
la vida y la acti vidad del hombre es acción. Lo contrario, esto es, la inacción absoluta, física o corporal se
da únicamente en la muerte y en la nada.
El término acción es el efecto de hacer, en sentido familiar es la posibili dad o facultad de hacer alguna
cosa y especialmente de acometer o de defenderse. En lenguaje jurídico es el derecho que se tiene para
pedir alguna cosa en juicio. De otra manera es el modo legal de ejercitar el mismo derecho, pidiendo en
justicia lo que es nuestro o se nos debe, se gún expone el Diccionario de la Real Academia de la Lengua
española CABANELLAS, recuerda que acción equivale al ejercicio de una potencia o facultad, al derecho
de pedir alguna cosa y la forma legal de ejercitar una potestad, a través de la justicia establecida, esto
es, en un proceso y en determinados procedimientos, nos recuerda que el Derecho Romano es el artifice
quizás inigualado en la materia, sintetizando la esencia de la acción procesal asi: Nihil aflud est actio,
quam jus quod sibi debeatur judicio persequendi (La acción no es sino el derecho de pedir en juicio lo
que a uno se le debe)"
Los expositores del moderno Derecho Procesal definen la acción como "un derecho público subjetivo,
que tiene el individuo como ciudadano, para obtener del Estado la composición del litigio»
(CARNELUTTI). Para Oscar VON BULOW «el derecho a obtener una sentencia justa, en lo cual consiste la
acción, sólo nace con la demanda». Por su parte Niceto Al calá Zamora y Castillo dice: «La acción es tan
solo la posibilidad, juri dicamente encuadrada, de recabar los proveimientos jurisdiccionales necesarios
para obtener el pronunciamiento de fondo; y, en su caso, la ejecución de una pretensión litigiosa».
ROGUIN es más terminante al afir mar que «la acción es un derecho en pie de guerra». Empero, hay que
tener prudencia en esta última noción pues el nacimiento del Derecho Procesal ha supuesto el deslinde
entre el derecho subjetivo contrariado o desconocido, y la acción, que es un nuevo derecho, justamente
el de provocar la actuación de los órganos jurisdiccionales.
ALSINA expone que: «como consecuencia de haber asumido el Estado el monopolio de la fuerza y por
ende de la tutela del ordenamiento jurídico, prohibiendo el empleo de la violencia en la defensa privada
del derecho, lo cual constituye su función jurisdiccional, se reconoce en los individuos la facultad de
requerirle su intervención para la protección de un derecho que se considera lesionado, cuando no
fuese posible la solución pacífica del conflicto».
A esa facultad ALSINA designa con el nombre de acción y ella se ejerce en un instrumento adecuado
denominado «proceso». Y luego subra ya: "...jurisdicción, acción y proceso son asi conceptos
correlativos, que integran los tres capítulos fundamentales del derecho procesal, cuyo contenido no es
otro que el conjunto de normas que regulan la actividad jurisdiccional del Estado»>
la evolución del lenguaje ha alcanzado la actual acepción: el poder de actuar se convirtió en el poder de
provocar la actuacións. Por eso se dice que la acción corresponde a aquel a quien se le prohibe obrar por
PODETTI nos dice que la acción es to facultad de pedir protección juridica aspirando el individuo a
obtener una sentencia favorables Es decir, y con mayor precisión en la idea, a que el individuo cuyo
derecho subjetivo ha sido violentado espera, con legitima expectativa de justicia, que el ór gano
jurisdiccional dicte sentencia a su favor. Esta aspiración constituye el fin del proceso para cada litigante
en particular. Pero, para el Estado, el fin es alcanzar la paz social, PODETTI reitera, luego, que el fin de
cada proceso es la sentencia justa». FENOCHIETO considera que la supresión de la autodefensa no
supone la supresión de la acción de la defensa del derecho inobservado, sino su ejercicio en forma
indirecta a través del proceso; el particular necesita accionar, lo podrá hacer por intermedio del Estado,
recurriendo al poder jurisdiccional y sujetándose a reglas de debate establecidas por la ley como es el
proceso.
El hombre no necesitaba primitivamente de la existencia de la jurisdic ción. Hoy resulta imprescindible.
«El Estado no hace sino compensar -dice CALAMANDREI- lo prohibición impuesta al individuo de hacerse
jus nicia por mano propia». De lo dicho inferimos que la acción tiene funda mentos constitucionales. Por
eso decimos que la acción es un derecho constitucional que tienen todos los habitantes del país a
efectos de so licitar se le administre justicia por parte del Estado a través de sus órga nos judiciales, para
obtener la satisfacción de una pretensión deducida mediante la demanda, y lograr la paz social»>.
Concluimos esta parte haciendo presente que la acción no solo corres pande al actor o demandante,
sino también al demandado, pues éste también tiene derecho a peticionar del juez una sentencia
declarativa de certeza negativa que rechace la pretensión del actor de obligarle al cum plimiento de una
obligación o el reconocimiento de cualesquier derecho subjetiva. La acción del demandado es la
excepción o cara opuesta e la acción. Y como todo proceso es esencialmente bilateral, supone que el
litigio se desenvuelve en virtud de la actividad que el actor y demandado ejercitan frente a la
jurisdicción, participando y cooperando con ella
La problemática de la naturaleza juridica de la acción consiste en deter minar la relación existente entre
la acción y el derecho substancial, que resulta por demás importante. El procesalista argentino BACRE se
plantea dos dilemas
el proceso es un servicio que el Estado da al individuo, proporcio nándole procedimiento para actuar su
derecho subjetivo contrariado o vulnerado o, por el contrario,
Este dilema tiene consecuencias practicas. Si aceptamos la primera te sis, el juez resulta un simple
espectador del proceso. Si optamos por la segunda postura, que considera la acción desde el punto de
vista de la jurisdicción, las partes solo actúan como auxiliares del juez, el cual se convierte en el director
del proceso.
que considera la acción como un elemento del derecho material" como en su momento vimos al c tar a
ROGUIN y, en general, a los autores de la escuela clásica del Derecho francés, que entendían que la
acción sólo era el mismo derecho subjetivo vulnerado pero que, en el proceso, se revestia de armadura
para la contienda judicial.
Esta concepción que sigue los surcos del Derecho Romano, consi dera que la acción y el derecho
(subjetivo) -que ha sido vulnerado son una misma cosa. La acción supone un derecho reconocido -
derecho subjetivo de quien demanda- y un hecho: la violación del mismo atribuida a quien luego se
demanda. El primero de sus elementos es, pues, el derecho subjetivo, ya que no se concibe una acción
sin derecho que le sirva de cimiento y a cuya protección se dirija. La acción supone además un interés,
pues, todo derecho es un interés protegido por la ley.
También forma parte de esta estructura conceptual, la calidad (de quien eventualmente puede
demandar), porque la acción pertenece al titular del derecho. Generalmente actúa el mismo titular del
derecho vulne rado pero, en otras ocasiones, puede hacerlo un tercero a su nombre y representación.
Por ejemplo, la madre actúa por el hijo; el tutor por el pupilo o el menor a su cargo; el mandatario por el
mandante. Así, es frecuente la invocación en los memoriales de demanda de asumir la calidad»> de
tutriz, mandatario o apoderado a nombre de quien es el titular del derecho. Para este propósito es
importante establecer la capacidad (procesal) o sea, la aptitud para intervenir, por cuenta propia, en el
proceso.
A raíz de esta aparente identidad entre «acción» y «derecho»>, los expositores de la doctrina tradicional
concluyeron, erróneamente, que:
No hay derecho sin acción, pues de lo contrario carecería de eficacia jurídica. Sólo excepcionalmente la
ley prohibe a algunos derechos de acción por razones de orden moral, por ejemplo obligaciones nacidas
del juego. No hay acción sin derecho, pues la primera es un elemento de éste.
La acción participa de la naturaleza del derecho personal u obligacional; o del derecho real. Por ejemplo,
una acción será <<personal»> cuando se trate de obligaciones incumpli das (derechos de crédito
insatisfechos), o será una acción <<real»> si lo que se demanda es el reconocimiento de un de recho real
(propiedad, usufructo, etc.). Esta denominación, de manera sugestiva, ha llegado hasta nuestro
ordenamien to procesal civil tal cual se desprende de la lectura del Art. 10 del Código de Procedimiento
Civil.
b)
La acción como derecho autónomo en las orientaciones moder nas. WINDSCHEID afirma que lo que
nace de la (supuesta) violación de un derecho (subjetivo), no es un derecho de accionar, como afirmaba
SAVIGNY, sino una «pretensión contra el autor de la violación, que se transforma en acción cuando se la
hace valer en juicios Esta pretensión es un «quiero algo...», esto es, la expec tativa de ser satisfecho ante
el pedido de justicia que se demanda al juez.
Adolfo WACH considera la acción como un derecho autónomo que se ejercita unas veces contra el
Estado y otras frente al demanda do particular Además, es un derecho, público del Estado que tiene el
deber de otorgar tutela del derecho y finalmente, es un derecho concreto, por cuanto en la exigencia de
su respeto u ob servancia, se afecta únicamente al demandado. O, en otros térmi nos, la acción
corresponde «a quien tiene derecho»> a una senten cia favorable. Por eso se dice que esta posición sólo
incumbe a los que tienen derecho pues no hay acción sin derecho. Adviértase que, aún y con todo, no
ha desaparecido plenamente la confusión entre el derecho (subjetivo) y la acción.
c)
La acción como derecho abstracto de obrar.- Ha sido expuesta por DEGENKOLB que sostiene que la
acción es «abstracta» del funda mento de la demanda. El término abstracto, significa alguna cua lidad
con exclusión del sujeto. No es un derecho, propiamente, sino una simple facultad. Esta teoría mereció
la adhesión de Ugo Rocco, CARNELUTTI, ZANZUCCHI, en Italia, y de COUTURE en Uruguay al igualar la
acción con el derecho constitucional de peticionar (Art. 24 de la C.P.E.)
d)
La acción como derecho potestativo.- Es la teoría expuesta por Giuseppe CHIOVENDA , quien
conjunciona la doctrina de la escue la alemana -en especial a DEGENKOLB- y antecedentes romanistas e
italianos. Corresponde a éste célebre autor italiano el estudio de la separación de la acción del derecho
substancial, fundando sus relaciones, ubicando con carácter indiscutible la acción en el sistema de los
derechos»>.
CHIOVENDA reflexiona, que si bien la acción parte del derecho subjetivo, éstos son dos derechos
distintos que unidos forman el «derecho obje tivo» (normas juridicas que forman el ordenamiento
vigente). Es decir, decir, ambos, el derecho subjetivo y la acción son la base del derecho objetivo. La
acción es un «poder juridico» de la jerarquía o categoria de derechos que dependen sólo de la voluntad
de su titular. A tono con las ideas liberales de su tiempo, propugna el interés privado sobre el publico,
pero ambos se basan en la ley. Así, afirma que la acción es un derecho de obtener una sentencia
favorable que se concede a quién tiene la razón, porque si el demandante carece de ella, la acción debe
ser rechazada en la decisión final, favoreciéndose al demandado. La acción corresponde al derecho
subjetivo, personal y real y aspira a obtener en el proceso un bien garantizado por la ley».
Finalmente, el gran procesalista italiano afirmaría que "...la acción es un derecho contra el adversario,
frente al Estado, mediante ella el órgano jurisdiccional se substituye a la actividad del actor para la
protección de un derecho y a la del demandado en su caso, para el cumplimiento de su obligación.
Puede presentarse en forma de declaración mediante el pronunciamiento de una sentencia, o en forma
de ejecución también me diante sentencia, ejemplo sentencia declarativa de nulidad de un acto juridico;
sentencia de condena, con la que se procede a la ejecución y, sentencia constitutiva como la del
divorcio, declaratoria de interdicción, etc »
COUTURE considera que la sinonimia de acción y derecho ha sido relati vamente fácil de superar; pero,
no ha ocurrido lo propio con la sinonimia entre acción y pretensión, ya que el término acción equivale al
poder (23) juridico del actor de hacer valer la pretensión Por ejemplo, en el caso de un crédito, si el
deudor ha pagado a un mandatario del acreedor, pero dicho acreedor ignora el pago porque, digamos,
el mandatario no le ha hecho conocer el cumplimiento de la obligación, la pretensión del acree dor que
presenta su demanda ante el juez, sigue existiendo porque el demandante o actor se considera asistido
de razón. Estamos, en este caso, frente a una pretensión infundada que el juez rechazará en sen tencia.
La pretensión es, sólo un estado de la voluntad jurídica; no es un poder jurídico. En cambio la acción
como poder jurídico de acudir a la jurisdiccion, existe siempre con derecho o sin él; con pretensión o sin
ella, ya que todo individuo tiene ese poder jurídico, aún antes de que nazca su pretensión concreta. Para
COUTURE, «la acción en justicia es, en cierto modo, el sustitutivo civilizado de la venganza». Para este
pensador uruguayo, es obvio que cualquier ciudadano tiene el derecho a que el órgano jurisdiccional
competente considere sus pretensiones, conforme a la ley procesal.
4. LA ACCIÓN COMO FORMA TÍPICA DEL DERECHO DE PETICIÓN.
El derecho de petición (Art. 24° de la C.P.E.) es una garantía individual prevista en nuestra Constitución
Política del Estado al igual que en la ma yoria de las constituciones en el mundo actual acorde con la
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Originalmente aparece como un derecho individual en
el Bill of Rights de 1689, luego en la Constituyente francesa de 1791.
Se viola el derecho de petición cuando se niega al individuo su posibili dad material de canalizar las
peticiones ante la autoridad, ya rechazán dolas sin examen previo o dejándolas sin respuesta. Es un
instrumento que relaciona al gobierno con la ciudadanía, un medio hasta las esferas del poder público,
mediante querella o queja por un derecho infringido (Arts. 78 y ss. del C.P.P). Otras especies de derecho
de petición constitu yen las apelaciones de actos del gobierno municipal ante el Parlamento, el
contencioso administrativo.
Se hace necesario no confundir la acción con el derecho, pues, podemos tener derecho y no
reconocérsenos acción como, por ejemplo, en las obligaciones naturales. En efecto, cuando una
obligación ha prescrito, si el acreedor demanda el pago, el deudor podrá oponer la defensa de la
prescripción de la deuda. Entonces, se dice que el actor no tiene o no tenia acción para demandar pues
el derecho (subjetivo), en virtud al instituto de la prescripción, ya no es invocable judicialmente
(conforme a Derecho), sino únicamente en la esfera de la Moral, de ahi la denomi nación de
obligaciones naturales o morales.
En suma, no podemos ejercitar exitosamente la acción sin tener un de recho vigente, al menos
reconocible. Hay una relación estrecha entre la acción y el derecho, que se hace visible en el ejercicio de
aquella. Esa influencia podemos destacar así:
a)
La acción conserva el derecho interrumpiendo el curso de la prescripción. El Art. 1503 del C.C. dice:
(Interrupción por citación judicial y mora).- La prescripción se interrumpe por una demanda judicial, un
decreto o un acto de embargo notificado a quién se quiere impedir que prescriba, aunque el juez sea
incompetente. II. La Prescripción se interrumpe también por cualquier otro acto que sirva para constituir
en mora al deudor».
b)Modifica el derecho, constituyendo en mora al deudor, como estatuye por ejemplo el Art. 340 del C.C.
(Constitución en mora) - El deudor queda constituido en mora mediante intimación o reque rimiento
judicial u otro acto equivalente del acreedor».
c)0Extingue el derecho, por ejemplo habiéndose dictado una senten cia absolutoria, el actor ya no podrá
ejercitar el mismo derecho contra el demandado, pues, estará protegido por la defensa de la cosa
juzgada. (Art. 336 inc. 7° y 515 del C.P.C).- Las sentencias recibirán autoridad de cosa juzgada: 1) Cuando
la ley no recono ciere en el pleito otra instancia o recurso. 2) Cuando las partes. consintieren, expresa o
tácitamente en su ejecutoria>>.
6. ACCIÓN Y PRETENSIÓN.
En términos generales, la pretensión -que veremos en el siguiente capi tulo- es una autoatribución de un
derecho en detrimento de un derecho ajeno. BACRE hace las siguientes puntualizaciones sobre el
significado de la acción respecto al derecho y la demanda;
a)
La pretensión no es sinónimo de derecho, pues, alguien puede «pretende sin derecho cuando formaliza
la acción y le rechazan su pretensión en la sentencia, por no estar fundada en derecho O también
alguien puede ejercitar derecho sin pretensión, por ejemplo cuando siendo titular del derecho no lo
ejercita, ni recla ma en la vía judicial o extrajudicial.
b)No hay que confundir pretensión con demanda, porque la de manda es el medio procesal, el vehículo
o medio del actor, que hace efectiva la acción y pone en movimiento la jurisdicción, así como hace
oficial la pretensión. La demanda es un acto procesal determinado visible en el memorial presentado y
que contiene una petición especifica cuyos alcances configuran la pretensión Puede haber pretensión
sin demanda, por ejemplo cuando se pide el pago de una deuda al deudor moroso en forma extrajudi
cial. Por ello, la pretensión puede ser judicial o extrajudicial. Será judicial cuando sus alcances se hacen
conocer al juez en la de manda presentada, será extrajudicial cuando se envía una carta común o carta
notariada exigiendo el pago o cumplimiento. Hay pretensión, inclusive, si la exigencia es simplemente
verbal u oral.
c)La pretensión tampoco es la acción, pues, recordamos que la ac ción es el poder jurídico de hacer valer
la pretensión en justicia y, en especial, ante un órgano jurisdiccional. Todos los individuos tienen el
poder jurídico de convocar a la jurisdicción, aunque la pretensión sea infundada. La acción sabemos, es
el derecho de demandar, pero no debe ser confundido, con la demanda. BACRE concluye que los tres
concep tos: acción, demanda y pretensión tienen un desempeño indivisi ble. Pero, en el ámbito teórico y
conceptual no significan lo mis mo.
1. CONCEPTO.
El término pretensión viene del latín pretensio que significa solicitud para obtener algo que se desea
(«deseo que...», «quiero que...»). En for ma genérica pero muy acertada, incluso para las nociones
procesales, el Diccionario de la Lengua entiende que la pretensión es el «Derecho bien o mal fundado
que uno juzga tener sobre una cosa». Por lo mismo, sea "bien o mal fundado», agregamos, es una
autoatribución de derechos.
El procesalista Jaime GUASP define la pretensión como una declaracio de voluntad, en la que se solicita
una actuación del organo jurisdiccione frente a persona determinada y distinta del autor de la
declaración
GUASP expone la tesis de que el concepto de la acción deber ser realizado fuera del ámbito del derecho
procesal, sitio que en esta disciplina debe ser ocupado por el concepto de pretensión. Afirma que no hay
un dere cho procesal de acción y deben considerarse solo los «actos de preten sión Fundamenta su
afirmación: «A diferencia de lo que ordinariamente suele atribuirse a la acción, la pretensión es un acto
y no un derecho, algo que se hace, pero que no se tiene, lo que no quiere decir que tal acto no pueda
configurarse como la manifestación de un poder atribuido a una persona, pero este poder se
desenvuelve en todo caso fuera del ámbito del proceso y es indiferente para éste».
En el procesalismo rioplatense PALACIO acepta la tesis de GUASP, sos teniendo que debe «reemplazarse
el estudio de la acción por el de un acto que. «si bien debe su existencia al ejercicio del derecho de
acción, constituye, como punto de referencia al que se remite todo el desarrollo procesal, el objeto» del
proceso contencioso: la pretensión procesal De este modo la acción aparece conformada como el
elemento que sirve de sustento a la pretensión, porque la eventualidad de que ésta sea planteada ante
un órgano judicial, obedece justamente, a la existencia del derecho de acción. La acción, no es más que
el Poder de hacer valer la pretensión.
2, PRETENSIÓN Y DEMANDA.
En el ámbito del pensamiento de GUASP y de PALACIO, la acción no debe confundirse con la pretensión,
pues aquella es el derecho por el cual la segunda es elevada al conocimiento del órgano judicial. Al
mismo tiem po, no hay por qué identificar la pretensión con la demanda. Esta última, lejos de constituir
el objeto del proceso, es solo un medio de promover lo, o sea, un simple acto de iniciación procesal.
En ese enfoque «la demanda» es «el acto jurídico procesal de la parte actora (en el proceso civil, similar
a la querella en el proceso penal).que tiene por fin iniciar el proceso y darle contenidos. El contenido de
la demanda es la pretensión a pretensiones.
Existe también diferencia entre los conceptos de acción y demanda Es pissible accionar, originando el
funcionamiento de la jurisdicción, sin que por ello se esté en presencia de una demanda, por ejemplo
una solicitud de mero trámite voluntario, no produce los efectos procesales El dere cho de petición que
posibilita a cualquier ciudadano acudir a los órganos judiciales, para formular pretensiones:
derecho de acción, puede reclamar cualquier bien, frente a otro sujeto distinto, de un órgano
jurisdiccional,
CARACTERES DE LA PRETENSIÓN.
a) La pretensión es un acto, no un derecho, pues, es algo que se hace, no algo que se tiene.
b)Debe interponerse frente a una persona distinta del autor de la reclamación, porque en el fondo de
toda pretensión siempre hay un conflicto o controversia que enfrenta así a dos contendientes
c)Configura una declaración de voluntad petitoria o sea una afir mación petitoria de naturaleza pública.
d)
Debe contener una afirmación de derecho, que la avale, basada en una situación de hecho
ELEMENTOS DE LA PRETENSIÓN.
La doctrina clásica según ALSINA los designa como elementos de la ac ción, a los que nosotros
conocemos como elementos de la pretension procesal. Estos elementos son:
a)
Los sujetos procesales, que son tres el órgano judicial o juez, ante quien se plantea la pretensión: el
sujeto activo de la pretension (llamado actor o demandante, ejecutante, o querellante) que es quién
formaliza y el sujeto pasivo de la pretensión procesal, que es contra quien se formaliza la demanda o
querella (demandado, ejecutado, sindicado o imputado. (Art. 50 del C.P.C.). Tanto el actor como el
demandado son sujetos activos de la pretension procesal, ya que los dos pretenden» que el juez aplique
la ley en su favor, admitiendo o rechazando la pretensión jurídica.
b) El objeto de la pretensión o petitum, se denomina «al efecto ju ridico que mediante ella se persigue.
Hay un objeto inmediato de la pretensión que es el tipo o clase de decisión judicial que se reclama (la
condena declarativa de derechos, constitutiva, etc.) y un objeto mediato de la pretensión es conseguir lo
que el deman dado le debía, por ejemplo reivindicar un inmueble al usurpador.
c)La causa, fundamento o título de la pretensión, que es la causa de la petición de una situación
concreta de hecho, a la que el actor o demandante le concede una determinada consecuencia jurídi ca.
El procesalista PALACIO dice que no debe confundirse la causa, con los simples argumentos expresados
por el demandante.
En el Derecho Procesal, los tres elementos de la pretensión referidos anteriormente: sujetos, objeto y
causa, excluyendo al juez u órgano judi cial, constituyen la base para la identificación de las
pretensiones, o sea, el método con el cual se coteja una pretensión con otra, decidir si son iguales o
diferentes.
Los presupuestos procesales, constituyen los requisitos básicos que de ben observarse para que el juez
esté habilitado de dictar una decisión sobre el fondo del litigio, refiriéndose a la constitución y desarrollo
del juicio. Los presupuestos procesales conciernen a la 1) competencia del juez, 2) la capacidad
(procesal) de las partes, 3) formalidades de la de manda y 4) la eficacia (inexistencia de vicios) del
proceso. Estos elemen tos llamados presupuestos procesales», resultan indispensables para la emisión
de un fallo definitivo (sentencia). En el derecho procesal con, la reunión de los requisitos formales
(presupuestos procesales) y sustan ciales (condiciones de la pretensión) es posible aspirar a una
sentencia favorable.
Hay diferencias entre los presupuestos procesales y las condiciones de la pretensión, que se resumen
asi:
a)Los presupuestos procesales están representados por las leyes procesales, en cambio los segundos
(condiciones de la pretensión), por las leyes sustanciales.
b)Los presupuestos procesales son analizados por el juez en el inicio del proceso, ya sea de oficio o a
petición de parte; los segundos, recién en la sentencia.
Debemos subrayar que los presupuestos procesales conciernen a la competencia del juez y a la
capacidad de las partes, o sea a la capacidad e idoneidad para ejercer los actos jurídicos, ya sea para
demandar o ser demandado, así como representación suficiente o derecho de represen tación (Arts. 52,
56, 58 y 64 del C.P.C.).
CHIOVENDA al referirse a las condiciones o requisitos que debe reunir la pretensión para alcanzar o
conseguir una sentencia favorable, señala las siguientes:
a)
b)
Cualidad de legitimación, se la conoce también como legitima ción para obrar, legitimación procesal, o
legitimación «ad cau sam»>. Sobre el particular, CHIOVENDA sostiene que no basta que se considere
existente el derecho, ya que además es necesario que éste corresponda necesariamente a aquel que lo
hace valer y contra aquel frente a quién se hace valer. La llamada legitimatio ad causams es entonces la
conformidad del derecho sustancial (sea acreedor, propietario, etc.) con la persona que lo hace valer en
justicia: actor, y contra quién es hecho valer: demandado, o sea, el sujeto pasivo de la relación
substancial.
c)0Interés, se llama así al estado de insatisfacción consecuencia del incumplimiento del sujeto obligado
al reconocimiento del derecho (subjetivo) vulnerado, que ocasiona la necesidad y perentoriedad del
proceso, para satisfacer el derecho que se reclama: ALSINA a propósito trae a colación los siguientes
principios clásicos
Sin interés no hay acción (rectius: pretensión). Es decir, pue de ejercitarse la acción, pero al faltar el
fundamento de la pretensión, dicha acción resulta improsperable, y
El interés es la medida de la pretensión, por ejemplo no se puede apelar una resolución que concede lo
que se ha pe dido.
7:
VICISITUDES DE LA PRETENSIÓN.
Según PALACIO la pretensión procesal puede sufrir o experimentar las (29) siguientes vicisitudes.
a)
Transmisión, cuando la persona del sujeto activo (actor o deman dante) es reemplazada por otra que
actúa judicialmente en su lugar. Por regla general son transmisibles todas las pretensiones, aunque
algunas basadas en derechos personalísimos, sólo pue den ser exigidas por su titular, ejemplo en el caso
de nulidad de matrimonio, divorcio, asistencia familiar, etc.
b) Transformación, una pretensión se transforma cuando mediante un acto unilateral, se altera uno de
sus elementos (objeto y causa). La transformación de una pretensión tiene lugar sólo hasta antes de la
notificación de la demanda, pues, una vez notificado el de mandado (Art. 332, 350, 353 del C.P.C) ya no
procede.
8.
EXTINCIÓN DE LA PRETENSIÓN.
Por regla general la pretensión se extingue al dictarse la sentencia que la admite o la rechaza. Satisfecha
la pretensión el proceso llega normalmente a su fin. El modo normal de la extinción de una pretensión
es la sentencia; pero existen medios anormales de extinción de la pretensión, entre los cuales citamos:
a)
El desistimiento, consiste en una manifestación de voluntad uni lateral que puede formular el actor o
demandante de una preten sión en el transcurso del proceso. En nuestra legislación se con templa el
desistimiento del proceso (art. 304" del C.P.C.) que está sujeto a la aceptación del demandado que
podrá aceptar el desis timiento llanamente o con la condición de que se le paguen las costas, pues, si el
demandado no aceptare el desistimiento este carece de eficacia y prosigue con el trámite de la causa;
pero si el desistimiento fuere del derecho (art. 305 del C.P.C.) no se requie re la conformidad del
demandado, dando el juez por terminado el proceso. Pero, en el futuro no podrá promoverse otro
proceso por objeto y causas iguales.
b)
c)
d)
labrada su acta respectiva, (art. 180° del C.P.C.) Caducidad de la instancia, es una manera de dar por
concluido el proceso en virtud de la inactividad del demandante por el tiempo de seis meses a partir de
la última actuación procesal. La caduci dad llamada también perención de instancia es una sanción a la
desidia del actor que tiene la obligación de mantener el impulso procesal. La perención de instancia no
importa la extinción de la acción, pudiendo intentarse una nueva demanda dentro del año
PALACIO ha clasificado las pretensiones considerando la indole del pro nunciamiento que se persigue,
así como la naturaleza del derecho mate rial invocado. Según este autor las pretensiones son de a)
conocimiento, b) de ejecución y c) cautelares" es). De otro lado, admite que las pretensio nes podrían
ser también d) reales y personales. Veamos:
a)
Pretensiones de sentencias constitutivas, con la finalidad de crear, modificar o extinguir nuevos estados
jurídicos, por ejemplo estado de divorciado, de hijo reconocido, etc.
b)Pretensiones de ejecución:
Hace efectiva la ejecución en la sentencia ejecutoriada pro cesal forzada en el patrimonio del condenado
a cumplir una prestación. Comprenden también las pretensiones origina das en obligaciones
documentadas, llamadas también títu los ejecutivos. (arts. 486" y ss.; arts. 514° y ss. del C.P.C; arts. 32" y
ss. de la Ley N° 1760)
c)Pretensiones cautelares o precautorias: Tienen por fin prevenir o precaver riesgos o contingencias de
enajenación de los bienes del deudor, antes o durante el transcurso del proceso (art. 156° del C.P.C.).
d) Pretensiones reales o personales o según su naturaleza.- Las pre tensiones pueden clasificarse en
reales, personales y mixtas, se gún la naturaleza del derecho subjetivo reclamado, el derecho sustancial.
Es decir, pueden ser reales, si se demanda la vigencia o reconocimiento de un derecho real (propiedad,
usu fructo, etc.), o un derecho personal (obligaciones, sean contrac tuales o extracontractuales). Por
tanto, conviene tener presente que una pretensión «<real»> contiene algún derecho real (propie dad,
usufructo o un derecho real de garantía como el de hipote ca), en tanto una pretensión «personal»
refiere un derecho que es personal u obligacional o creditorio (crédito emergente de un
préstamo de dinero). Una pretensión mixta»> tendrá, entonces, contenidos que versen tanto en
derechos reales como obligacionales como, por ejemplo, la petición de una herencia en la que, además
de bienes (derechos reales) hay también activos (créditos por cobrar), y pasivos (deu das por pagar).
La determinación de la competencia se rige por las disposiciones del C.P.C (Art. 10 del C.P.C.) tomando
en cuenta el juez del lugar, el domicilio del demandado, el lugar de las cosas en litigio, etc.
CAPITULO VI LA EXCEPCIÓN
SUMARIO: 1.- CONCEPTO.- 2.- PARALELISMO ENTRE ACCIÓN Y EXCEPCIÓN.- 3.- ANTECEDENTES.- 4.-
NATURALEZA JURÍ DICA DE LA EXCEPCIÓN.- a) La concepción tradicional.- b) Autonomía de la
excepción.- c) Orientaciones modernas.- d) La excepción como un derecho de obrar.- 5.- LA EXCEPCIÓN
COMO DERECHO DE DEFENSA EN JUICIO.- 6.- CONTENIDO DE LA EXCEPCIÓN.- 7.- NATURALEZA CÍVICA
DE LA EXCEP CIÓN.-8.- EXCEPCIONES Y PRESUPUESTOS PROCESALES.- a) Incompetencia.- b) Falta de
personería.- c) Litis pendencia. d) Obscuridad e imprecisión.- Otras excepciones previas.- 9.
EXCEPCIONES PERENTORIAS.- 10.- EXCEPCIONES MIXTAS.
1.CONCEPTO.
Del latín exceptio, onis que significa acción y efecto de exceptuar. Según el Diccionario de la Lengua es el
«<título o motivo jurídico que el deman dado alega para hacer ineficaz la acción del demandante; como
el pago de la deuda, la prescripción del dominio, etc.». COUTURE nos define: «En su más amplio
significado, la excepción es el poder jurídico de que se halla investido el demandado que le habilita para
oponerse a la acción promovida contra él.
Una vez notificado el demandado en el proceso civil o el imputado en el penal, éste, en virtud del
derecho inalienable del debido proceso, (Art. 117, par. I de la C.P.E.), pretende o solicita una sentencia
declarativa de certeza negativa que lo, absuelva, denegando la pretensión del acto, por medio de la
excepción o defensa que opone.
La excepción, como medio de defensa es la acción del demandado. Una segunda acepción alude a su
carácter material o sustancial. El demandado, intenta que se libere de la pretensión del actor, invocando
el pago, la compensación o la nulidad que torna inexistente la obligación demandada.
En una tercera acepción la excepción es el medio dado a ciertos tipos de defensas procesales, no
substanciales, previas o dilatorias y perento rias, (Art. 336, 342 del C.P.C.) por las cuáles el demandado
pide al juez su absolución o la liberación de la carga de contestarla. Esta última se llama procedimiento.
Toda demanda judicial es una forma de ataque; en cambio, la excep ción es la defensa contra ese
ataque, por parte del demandado o acu sado. COUTURE dice: «si la acción es el sustitutivo civilizado de
la ven ganza, la excepción es el sustitutivo civilizado de la defensa». Así como existen teorías para
explicar la naturaleza jurídica de la acción, ya sea como un derecho abstracto o concreto, un poder,
facultad o derecho de contenido civico, del mismo modo exponen doctrinas sobre la excepción
tipificándola como un contraderecho del demandado, o como una actitud de repulsa contra el actor (32)
Recordemos que la acción según los clásicos «es el medio legal de pe dir lo que es nuestro o se nos
debe», pertenece a otra naturaleza la ex cepción, caracterizada como medio legal de destruir o aplazar
la acción intentada. El derecho de defensa en juicio es un derecho paralelo a la acción en justicia.
3.ANTECEDENTES.
Históricamente las excepciones tienen su origen en el segundo período del procedimiento romano,
estando vigente el sistema formulario. Así, la fórmula redactada en el ámbito de un debate
contradictorio constaba de la «demostratio» o exposición de los hechos, la «intentio» que era el
resumen de las pretensiones del actor, la «condenatio» que facultaba al juez para condenar o absolver
según la valoración de las pruebas y la «adjudicatio» por la que el juez podía disponer a alguna de las
partes la propiedad de una cosa.
Las excepciones en ésta época no tenían un carácter procesal, sino que atacaban al derecho mismo, sin
que el juez pudiera incluirlas de oficio, solo a instancias del demandado. Más tarde la admisión de
nuevas ex cepciones permitió clasificarlas en dos categorías:
a) Las perentorias, llamadas así porque eran perennes y podían ser opuestas en cualquier estado de la
causa. y
b) Las dilatorias, que duraban solo un tiempo en el cual el demanda do no podía ser perturbado.
Con posterioridad las excepciones pasaron del derecho romano al de recho hispano: Código de Tolosa,
El Breviario de Ariano, Fuero Juzgo, hasta las Partidas. En España surge una nueva excepción, la de «falta
de personeria». En la actualidad se considera «excepción»>, a toda defensa que el demandado opone a
la pretensión del demandante o actor. Un antiguo aforismo romano rezaba: «el juez de la acción es el
juez de la excepción»>.
4.
En forma similar con la de la acción, se trata de determinar si la excep ción constituye un atributo del
derecho o si consiste en una potestad autónoma de actuar en juicio. Existen las siguientes concepciones:
a) La concepción tradicional, se refería a las acciones que llevaban el mismo nombre que el derecho, de
igual modo correspondían excepciones con el mismo nombre. Así por ejemplo la acción de
reivindicación era resistida con la excepción de prescripción; la ac ción ejecutiva de cobro, con la
excepción de pago.
b)Autonomía de la excepción, surge con la publicación de la céle bre obra «Excepciones y Presupuestos
Procesales» de Oscar VON BULOW en Alemania, donde por primera vez se plantea doctrinal mente la
distinción entre «excepción y presupuestos procesales»>, donde la primera, un medio constituye como
en la concepción tradicional de defensa invocada por el demandado, y donde los segundos son,
supuestos de hecho o de derecho, sin los cuáles el proceso no tiene existencia jurídica ni validez formal.
En tal virtud, como presupuestos procesales pueden ser formulados tanto por las partes como por el
propio juez de oficio
c) Orientaciones modernas, denominadas también de la excepción como un poder jurídico concreto, es
decir, como un atributo del demandado al que el actor lleva sin motivo hasta el tribunal, y que ansia que
la pretensión del demandante sea rechazada. Se trata de un «contraderecho»: el contraderecho del
demandado en opo sición al derecho que pretende el actor.
El expositor de ésta doctrina es CHIOVENDA quien afirma que la actuación de la ley se hace también a
favor del demandado; pero no porque el actor no estuviera amparado en la actuación de la ley, sino
porque el demandado contrapuso a los hechos consti tutivos del derecho del actor, hechos impeditivos
o extintivos de la vigencia del derecho invocado por demandante que, sin excluir la acción, le han dado
el poder jurídico al actor para que actúe la voluntad de la ley en su favor; por ejemplo a demanda el
cumpli miento de la obligación (acción); el demandado opone la prescrip ción de la obligación
(excepción)
d)La excepción como un derecho de obrar, expuesta por CARNELUTTI afirma que el demandado, al
oponer la excepción, pretende so lamente que se rechace la demanda del actor. Al excepcionar así no
reclama para si un derecho, le es suficiente defenderse, lo que es necesidad, y lo que defiende es su
«<libertad»>, no un derecho subjetivo
Por su parte, COUTURE, concibe el fundamento jurídico de la excepción como un «derecho cívico» que
se alimenta en el «debido proceso legal>> de la Constitución. El demandado utiliza la excepción, no
porque tenga un derecho subjetivo que defender mediante ella, sino porque afianza y asegura su
derecho de libertad, impidiendo la sujeción que le imponía la sentencia de condena. La excepción se da
siempre, aun al que no tiene razón, porque no puede negarse a quién no tiene razón el derecho de
defensa: audiatur et altera pars, que refleja el principio de bilateralidad del proceso. El demandado no
tiene ningún derecho contra el actor. Sólo tiene derecho a su libertad. Su pretensión es «afirmación de
libertad ju ridica»>.
COUTURE decía «si la acción es un puro derecho a la jurisdicción, que compete aun a aquellos que
carecen de un derecho material efectivo que justifique una sentencia que haga lugar a la demanda,
también de bemos admitir que, disponen de la excepción todos aquellos que han sido demandados.
Tanto el actor, mediante la acción, como el deman dado, mediante la excepción, tienen un derecho al
proceso.
Es verdad que un derecho de defensa genéricamente entendido, corres ponde a un derecho de acción
genéricamente entendido. También es verdad que ni uno ni otro pregunta al actor o al demandado si
tienen razón en sus pretensiones, porque eso sólo se conoce el día de la sen tencia. Por otra parte,
también los demandados pueden ser maliciosos o temerarios; pero, resulta inadmisible si con el
pretexto de que sus de fensas sean temerarias o maliciosas les privaríamos de su derecho de defensa,
caso en el cuál estaríamos retrocediendo - prosigue COUTURE-a épocas prehistóricas de la humanidad,
suprimiendo una de las más pre ciadas libertades del hombre.
6.CONTENIDO DE LA EXCEPCIÓN.
El contenido de la excepción está conformado esencialmente, por todas las declaraciones que interpone
el demandado o sujeto pasivo de la ac ción. Por regla general, todos los tipos de defensa antes
señalados son impetrados en cualquier proceso: negaciones o impugnaciones y excep ciones, en los
procesos de oposición libre como son los de conocimien to: ordinarios, sumarios, sumarísimos y los
procesos donde la oposición está restringida como en los juicios ejecutivos, donde no se puede discu tir
el origen de la obligación de título por el cual se demanda.
El término cívico es un adjetivo que se refiere tanto a lo patriótico o a la integridad del civismo,
CABANELLAS dice que «cívico», en cuanto adjeti vo, «posee una escala de sinónimos, desde la
sublimidad de lo patriótico o la integridad del civismo, y pasando por lo corriente de civil o ciuda dano,
concluye en la simplicidad de lo domestico... El valor civico, aun desconocido en ocasiones por sus
ofensores, constituye evidente virtud cuando se relaciona con la entereza en el cumplimiento de los
deberes ciudadanos» (36)
Así como ningún juez puede rechazar de plano una demanda, tampoco puede rechazar de plano la
defensa. Así como se hace imperativo garan tizar al demandante los canales de la búsqueda de
satisfacción de sus peticiones o pretensiones igualmente se hace imperativo garantizarle al demandado
o imputado las vías o procedimientos de liberarse de él.
Ya sabemos que la garantía del debido proceso se halla en el principio de bilateralidad, o sea, que el
proceso como norma o procedimiento de controversia debe incluir las suficientes garantías o avales que
tienen su fundamento en estos principios:
NADIE PUEDE SER CONDENADO SIN JUICIO PREVIO FUNDADO EN LEY ANTERIOR AL HECHO DEL
PROCESO.
NADIE PUEDE SER SUSTRAÍDO DE SU JUEZ NATURAL, ES DECIR, DEL JUEZ COMPETENTE. (art. 120 de la
C.P.E.)
Lograr una sentencia en el juicio, proclamando que en la litis no concurren las circunstancias
establecidas por la norma procesal, para que la sentencia sea válida. Esas circunstancias son los impe
dimentos procesales, ejemplo incompetencia, falta de personería (art. 336° del C.P.C.).
Conseguir una sentencia declarativa de que la acción del deman dante se halla extinguida o al menos
suspendida temporalmente, mientras no se cumplan determinados requisitos, (art. 336", inc. 7 del
C.R.C.).
Obtener una sentencia, sobre el fondo mismo del proceso, decla rando que el actor "carece de
derecho», fallo judicial que imposi bilite que la misma cuestión se reproduzca (art. 342 del C.P.C.).
a) Incompetencia, que es la falta de esa atribución legítima de un juez u otra autoridad, para el
conocimiento o resolución de un asunto. COUTURE define la competencia como «medida de juris
dicción asignada a un, órgano del Poder Judicial, a efectos de la determinación genérica de los asuntos
en que es llamado a co nocer, por razón de la materia, de la cantidad y del lugar». Las excepciones de la
competencia se originan cuando algunos jueces creen que les corresponde conocer un asunto. (Art. 336
inc. 1° del C.P.C.)
b)
Falta de personería, es una excepción previa, basada en la falta de Personalidad (aptitud para ser sujeto
de derecho) en el deman dante, en el demandado o en sus apoderados. La falta de aptitud o capacidad
procesal en el actor o en el demandado se denomina falta de personería o impersonería. La insuficiencia
de la represen tación, cuando el poder es defectuoso, o no ha sido otorgado en la escritura pública. (Art.
336 Inc. 2 y Arts. 56 y 58 del C.P.C.)
c) Litis pendencia, supone la existencia de «identidad» entre los me dios de las pretensiones deducidas
en dos o más juicios, con rela ción a los sujetos, objeto y causa. La litis pendencia es una expre sión
equivalente a «juicio pendiente»; vale decir, que se encuentra en trámite, por no existir aun sentencia.
Es una excepción previa. (Art. 336 inc. 3 del C.P.C.)
Otras excepciones previas son las previstas en los incisos 9, 10, 11 del Art. 336 del C.P.C.
9. EXCEPCIONES PERENTORIAS.
Las excepciones perentorias no se consideran defensas sobre el proceso sino sobre el derecho.
Conforman la defensa de fondo sobre el derecho controvertido. (Art. 342 del C.P.C.).
En las excepciones perentorias previas o dilatorias no resuelven «in limi ne litis», ni suspenden la marcha
del procedimiento, pues su resolución se pospone para la sentencia definitiva. A diferencia de las
previas o dilatorias que se enumeran en el Art. 336 del C.P.C., la enumeración de las perentorias no es
taxativa. Generalmente no están referidas en forma enunciativa en los diferentes códigos procesales
hispanoamericanos.
Las excepciones perentorias extinguen el derecho del actor, destruyen yenervan la acción principal,
poniendo fin al litigio.
Se las denomina también excepciones «anómalas» porque comparten tanto de la naturaleza de las
perentorias y de las previas o dilatorias.
Pertenecen a este tipo, por ejemplo la cosa juzgada y la transacción. Se las llama también excepciones
perentorias deducidas en forma de artí culo previo, actúan procesalmente como previas o dilatorias,
pero pro ducen en caso de ser admitidas, los efectos de las perentorias.
Como decía COUTURE: «La excepción mixta no tiene, pues, la forma de las dilatorias y el contenido de
las perentorias. Lo que tiene de éstas es la eficacia, no la esencia. Pone fin al juicio; pero no mediante un
pronun ciamiento sobre la existencia o inexistencia del derecho, sino merced al reconocimiento de una
situación jurídica que hace innecesario entrar a analizar el fondo mismo del derecho»
CONCEPTO TERMINOLOGÍA.
1.El término proceso viene del latin processus que significa acción de ir ha cia adelante. En su sentido
literal y lógico, no jurídico, el proceso es cual quier conjunto de actos para producir un fin. CARNELUTTI
define como: la serie de actos que se realizan para la composición de un litigio Aqui el término
composición debe ser entendido como la resolución del conflicto suscitado.
Rocco dice que el proceso «es el conjunto de las actividades del Esta do y de los particulares con las que
se realizan los derechos de éstos y de las entidades públicas que han quedado insatisfechos por la falta
de actuación de la norma de la que derivan». Posteriormente, el mismo Rocco hace una definición más
técnica del proceso, diciendo que: «es el conjunto de actividades del órgano jurisdiccional y de las partes
necesa rias para la declaración o la realización coactiva de los tutelados por la norma jurídica, en caso de
incertidumbre o de inobservancia de la misma norma">
CALAMANDREI sostiene que el proceso no es más que un método im puesto por la autoridad para llegar
a la justicia, un método de razona miento prefijado y ordenado por la ley, que las partes y los jueces
deben seguir etapa por etapa, de acuerdo con una sucesión preestablecida y una coordinación dialéctica
con el fin de obtener una sentencia justa; y el proceso no es sino una operación conducida según este
método. Las reglas de derecho procesal, mirándolas contra la luz, no son en su esen cia otra cosa que
máximas de lógica, de buen sentido y de habilidad téc nica, traducidas en reglas obligatorias». La
«sentencia justa» a la que se refiere el autor no es sino la sentencia conformada a las previsiones
normativas en la ley procesal aunque no sea «justa» en los alcances de la noción de justícia que se
manejan comúnmente.
BACRE define el proceso como «El conjunto de actos jurídicos procesales reciprocamente concatenados
entre si, de acuerdo» con reglas preesta blecidas por la ley, tendientes a la creación de una norma
individual a través de la sentencia del juez, mediante la cual se resuelve conforme a derecho la cuestión
judicial planteada por las partes>>
El proceso es un conjunto de actos procesales reciprocamente con catenados entre si, coordinados unos
con otros, con una relación de causa a efecto del anterior buscando todos un mismo fin. RU BIANES
anota que el proceso se caracteriza por una serie sucesiva, gradual, progresiva y concatenada de actos
vinculados.
"El proceso como método de debate, tiene una finalidad que cum plir.» CARNELUTTI ya señaló que el
proceso es la composición de los litigios, por cuyo medio se logra la paz social.
De acuerdo con lo dispuesto por el Art. 87 del C.P.C. corresponde al juez la dirección del proceso civil. En
materia penal el artículo 144 del C.P.P. le otorga, al juez o tribunal competente para conocer de un
proceso penal, y también competencia para decidir todas las cuestiones e incidentes que se susciten en
el curso de su tramitación, así como para dictar las resoluciones respectivas y ejecutarlas.
Los términos «proceso» y «juicio» se hallan en una relación de géne ro a especie; el segundo se refiere a
los procesos contenciosos, mien tras el primero abarca también a los procesos voluntarios. Los vocablos
«juicio» y «enjuiciamiento» se emplean usualmente como sinónimos, al igual que las voces: «litis»
«litigio» y «pleito» refieren un conflicto o una controversia, no siendo aplicables a los casos de
jurisdicción voluntaria.
En el léxico forense se utiliza la palabra «causa» que en su sentido más corporeo se acentúa en el
vocablo «expediente», documentación de los actos procesales. El término «autos» así en plural, hace
referencia al conjunto de documentos y piezas de que se compone una causa, con el nombre de
expediente que es el legajo de actuaciones escritas que constituye el proceso judicial, según COUTURE.
Cuando hablamos del contenido del proceso, nos referimos en primer lugar a las partes o sujetos
procesales (Art. 50 y ss. del C.P.C.) y a los actos procesales, (Art. 86 y ss. del C.P.C.)
En forma general se dice que el objeto del proceso es resolver las con troversias entre partes, opinión
que peca de tener acentuado carácter individualista. Otros autores como CHIOVENDA dicen que su
objeto es la protección del derecho subjetivo mediante la actuación del derecho ob jetivo. CARNELUTTI
como decíamos al inicio del tema hace referencia al mantenimiento de la paz social. Con criterio
analítico CARLO CARLI dice que el objeto del proceso abarca diversos aspectos:
El interés particular, porque todo individuo acude al órgano judi cial en defensa de su interés subjetivo.
CARLO CARLI dice que «es enteramente inútil que se le signifique la trascendencia objetiva de su
interés»>. El Individuo demanda sólo en el objetivo de una sentencia favorable, aunque lo favorable del
fallo sea una injusti cia.
El interés público, porque ningún proceso entre particulares es ajeno al orden jurídico, que es atribución
privativa del Estado, ve lando por la vigencia del orden jurídico instituido. Por eso, junto a la sentencia
favorable como señal del interés particular, surge la sentencia «justa»> denotativa del interés público o
del Estado
. El interés social, concierne a la sociedad que puede no concordar debidamente con el interés público y
el interés particular, en tanto se pretenda que la sentencia sea «eficaz»>.
Cuando concuerdan los tres intereses contrapuestos: lo favorable, lo jus to y lo eficaz el proceso cumple
si una función Social.
En las épocas del Imperio Romano el proceso era una institución de de recho privado donde el juez
declaraba el derecho, decidiendo la con troversia según su convicción, donde la prueba constituía una
carga y recaía sobre los hechos particulares. Ya en ese entonces la sentencia sólo obligaba a las partes.
El proceso germano era un, medio de pacificación social, donde la deci sión no dependía de la convicción
del juez, sino de ciertas ceremonias o procedimientos en las que el pueblo veía una manifestación de la
divi nidad. La prueba buscaba una señal de la voluntad suprema como ema nación de la divinidad, por
eso la prueba no era una carga, sino un bene ficio. El juez decidía a quién correspondía la prueba, esa
primera parte del proceso concluía con una sentencia llamada interlocutoria; pero la sentencia definitiva
se dictaba por la asamblea, obligando no solo a los litigantes, sino a todos los asistentes.
En nuestro continente hispano el proceso civil tiene los mismos caracte res que en el proceso romano,
con influencia germana, a partir del Fuero Juzgo que es una versión castellana del «LiberJudicium»,
compilación de las leyes romanas y de los visigodos en el siglo XIII. Las influencias del derecho romano-
canónico, el derecho feudal y las Ordenanzas reales de España originan un nuevo proceso autónomo
oral y escrito, diferente del proceso feudal que era exclusivamente oral y del procedimiento canó nico
que era escrito. El proceso culmina su expresión en la Ordenanza Francesa de 1667 que inspiró al
posterior Procedimiento Civil Francés en 1806.
El Derecho positivo contiene diversidad de ramas, de acuerdo a la natu raleza de las situaciones que
regula, motivando la concurrencia de varios procedimientos. En el ámbito judicial la naturaleza del
derecho asigna una distinción de acuerdo a la violación del mismo, los derechos de los particulares o los
generales de la sociedad. En el primer caso la declara ción del derecho se hace en el proceso civil, en el
segundo, se hace en el proceso penal. Este es el fundamento de un derecho procesal civil y de un
derecho procesal penal, que norman la acción civil y la penal, y para cuya actuación se instituyen el
proceso civil y el proceso penal.
El procedimiento civil y el procedimiento penal que tuvieron un origen y difusión común, sufren un
proceso de separación a principios del siglo pasado, con la promulgación del Código del Procedimiento
Civil Francés de 1806, seguido del Código de Instrucción Criminal en 1808.
Penalistas como FLORIÁN O JIMÉNEZ ASENJO, distinguen las diferencias en tre ambos procesos:
El proceso civil tiene por finalidad decidir o resolver la existencia o inexistencia de un derecho, o el
resarcimiento de un daño que afecta al derecho privado; el proceso penal tiene por objeto la
averiguación y esclarecimiento de un delito, la individualización del autor y la imposición de una
condena, que es de interés del derecho público, ya que el delito afecta a la colectividad.
El impulso en el proceso civil corresponde con preferencia a las partes, en cambio en el penal es del
juez, de las partes o del fiscal, según la acción que hallen del delito de la acción penal pública o acción
penal privada Arts. 14 y ss. del C.P.P.
La acción civil puede ser intentada por puede serlo por el Ministerio Público y el damnificado por el deli
to. (Art. 52 del C.P.C., 48 y 56 del C.P.P.).
El proceso civil se perfecciona ab initio; en el proceso penal no existe tal pues, su perfeccionamiento es a
partir de la acusación formal por el fiscal al término de la etapa preparatoria.
En el proceso civil la materia de la prueba pertenece en gran parte al derecho civil, relativo a la
admisibilidad y eficacia de la prueba, forma de los actos jurídicos, prueba de los contratos, etc. (Arts.374
y 381 del C.P.C.).
El proceso civil se lo ejerce en defecto de un acuerdo entre las partes, por eso se dice que el proceso civil
tiene carácter subsi diario en relación al posible acuerdo que pudieron haber alcanza do las partes en
conflicto; en cambio el proceso penal es obliga torio, porque no se concibe pena sin proceso. (Art. 117
de la C.P.E. y Art. 1º del C.P.P.).
Las controversias civiles pueden ser sometidas al laudo o deci sión de los árbitros; pero en materia penal
el proceso es irrenun ciable e inextinguible.
El proceso civil puede concluir con una transacción o una con ciliación, el proceso, penal simplemente es
irrenunciable. (Arts. 945.949 del C.C.)
El problema de la naturaleza jurídica del proceso consiste en averiguar si éste elemento jurídico es parte
de alguna de las figuras conocidas del derecho, o es solo una categoría especial. La naturaleza juridica
del proceso se refiere a su esencia, asi por ejemplo se quiere saber si él vínculo entre las partes y el juez
constituye un contrato, un cuasicontrato o alguna otra figura juridica semejante. Entre las varias
respuestas que se han dado, podemos mencionar:
a)La teoría contractualista. Sus antecedentes se remontan al con trato de litigio del derecho romano
(litis contestatio), da por hecho la existencia de una convención entre el actor y el demandado, donde se
fijan los puntos del litigio, y donde tienen su venero los poderes del juez. Según la teoria contractualista
el fundamento del juicio es la demanda y contestación. Existe un verdadero con trato donde están
fijadas las dudas litigiosas, aspecto que deter mina que ni el actor pueda variar su demanda, ni el
demandado sus medios de defensa o excepciones. Correspondiendo la con cepción contractualista a las
épocas del procedimiento romano, el juez era en realidad un árbitro, con la consiguiente limitación de
sus poderes y relatividad de la cosa juzgada.
Se critica esta doctrina porque no es aplicable al proceso moderno en el que el juez cumple una función
pública. En efecto, como un mandato de ley, el juez ejerce la jurisdicción que es uno de los atributos de
la soberanía del Estado.
b)
Teoría de la relación jurídica.- Esta doctrina fue expuesta por Oscar VON BULOW en 1868 en su célebre
obra «La Teoría de las Excepciones y los Presupuestos Procesales», donde concibe el proceso como una
relación jurídica. «El proceso es una relación jurídica, se dice, en cuanto varios sujetos, investidos de
poderes determinados por la ley, actúan en vista de la obtención de un fin. Los sujetos son el actor, el
demandado y el juez, sus poderes son las facultades que la ley confiere para la realización del proceso;
su esfera de actuación es la jurisdicción el fin es la solución del (42) conflicto de intereses»>"
El maestro CHIOVENDA que es el más connotado representante de ésta teoría dice: «el proceso es una
unidad no solamente porque los varios actos de que se compone están coligados entre si para un fin
común. Esta unidad es propia de cualquier empresa, aunque no sea juridica, El proceso es una unidad
juridica, una organización, una relación jurídica. Mientras las partes plantean y prueban sus
pretensiones, tienen entre ellas y el tribunal, derechos y obli gaciones. Ambas partes tienen derecho al
pronunciamiento del juez
c). Teoría de la situación jurídica.- Su expositor es James GOLDSCH-MIDT en su obra «Teoría General del
Proceso», quien parte de la afirmación de que «el proceso no importa una relación», si no una situación
jurídica, ya que entre el juez y las partes no existe relación alguna de indole procesal explicando que el
deber del juez de administrar justicia, no se origina en el proceso, sino en el derecho público,
administrativo y constitucional.
No puede hablarse de relación entre las partes y el juez, ni entre ellas mismas. El juez dicta sentencia no
porque esto constituya un derecho de las partes, sino porque es para él un deber funcional de carácter
administrativo y político. Las partes no están ligadas entre sí, sino que existen apenas estados de
sujeción de ellas al or den jurídico en su conjunto de posibilidades, de expectativas y de cargas. Todo
esto, según GOLDSCHMIDT no configura una relación, sino una situación, es decir, el estado de una
persona frente a la sentencia judicial.
CALAMANDREI Y PRIETO CASTRO piensan que esta teoría se com plementa con la anterior afirmando
que la teoría de la relación procesal es un examen de la estructura interna del proceso que le da
contenido unitario a los actos procesales, "la de la situación juridica es la fundamentación sociológica
del proceso, visto éste no como una unidad juridica, sino como una realidad de la vida social; aquella
explica «como debe ser el proceso cuyo fin es que quién tenga razón triunfe; ésta, explica «como es» el
proceso en la realidad y en el cual triunfa quién mejor defiende su derecho mediante el cumplimiento
de las «cargas procesales»>.
d)
Teoria de la pluralidad de las relaciones.- Francesco CARNELUTTI Y Ugo Rocco postulan esta teoría.
Considera CARNELUTTI que la rela ción juridica nace de la combinación de una obligación y circuns
tancialmente de un derecho que tiene por objeto la prestación de una diligencia para el
desenvolvimiento del proceso. Entonces, si por una parte hay una obligación y por la otra un correlativo
dere cho subjetivo de acción, puede afirmarse que existen tantas rela ciones juridicas procesales,
cuantos sean los conflictos, de modo que el proceso es un complejo de relaciones.
Se ha criticado a ésta teoria reprochándole el inconveniente de que destruye la concepción orgánica del
proceso y no facilita el examen de su estructura.
5.
Las relaciones procesales en el ámbito de la dinámica social, se desarro llan de maneras muy diversas
según la naturaleza del derecho pretendi do. La existencia o inexistencia de un conflicto entre partes, el
grado de conocimiento que se produzca, la finalidad que se persigue mediante la pretensión que se
origina, etc. originan también distintas clasificaciones del proceso:
Por su objeto.- Según las distintas situaciones sobrellevadas por un acreedor da lugar a la formación de
procesos distintos que son: de conocimiento, de ejecución y conservación.
a)
El proceso de conocimiento, llamado también de «declaración>> tiene por objeto lograr que el órgano
judicial o arbitral dilucide y declare, mediante, la aplicación de las normas pertinentes a los hechos
alegados y probados, el contenido y alcances de la situa ción jurídica existente entre las partes.
b)
El proceso de ejecución busca hacer efectiva la sanción impuesta por una sentencia anterior o un título
ejecutivo, impone al venci do la realización u omisión de un acto, cuando éste no es volunta riamente
acatado por el ejecutado.
c)
El proceso cautelar o precautorio tiende a impedir que el derecho cuyo reconocimiento se busca
obtener en el proceso, pierda su eficacia durante el tiempo que transcurra desde la iniciación has ta el
pronunciamiento de la sentencia. En nuestro ordenamiento procesal se denominan «medidas
precautorias» o «medidas cau telares»,
Los procesos de conocimiento constan de tres etapas: a) introductiva (que pueden prepararse mediante
una deman da preliminar según disposiciones de los Arts. 319 y ss. del C.P.C.; b) probatoria y c)
decisoria.
Los procesos ejecutivos son esencialmente documentados,en base a prueba literal preconstituida que
se denominan títulos ejecutivos (Arts 486 y ss. del C.P.C. Art. 27 y ss. del la Los procesos precautorios,
entre nosotros «medidas precautorias»>, están previstos por el Art. 156 del C.P.C.
Por el modo.
a) Proceso de conciliación, procede siempre que no fuere parte el Estado o las instituciones públicas.
(Art. 180-183 del C.P.C.)
b) Proceso arbitral, en cualquier estado del proceso (Ley 1770 de Arbitraje y Conciliación)
c) Procesos voluntarios, cuando las partes actúan de común acuer do. El juez interviene sólo para
consolidar una situación jurídica, ejemplo declaratoria de herederos, rendición de cuentas, inventa rios,
etc. (Art. 639 y ss. del C.P.C.).
Por la forma.- Se caracterizan por ciertas solemnidades en su dili III.genciamiento estos son:
a)
Ordinarios, previstos por los Arts. 327 y ss. del C.P.C., el proceso ordinario está estructurado en virtud de
que la ley confiere la posi bilidad de que en él se formulen y decidan, en forma definitiva, la
universalidad de las cuestiones jurídicas, suscitadas de un conflic to entre partes. En el derecho procesal
se le denominan también procesos «residuales», porque atraen en última instancia, todas las cuestiones
que no tengan un trámite especial. Comprenden cuatro etapas: informativa o introductiva, probatoria,
decisoria e impugnativa.
b)Procesos especiales, son procesos judiciales contenciosos, some tidos a trámites específicos. Se
distinguen por la simplicidad de sus formas y celeridad. Entre éstos tenemos el proceso ejecutivo (Art.
486 y ss. del C.P.C.), las tercerías (Arts. 355 -369 del C.P.C.), ejecución de sentencias dictadas en el
extranjero (Art. 552 y ss. del C.P.C.), procesos concursales en sus dos fases: concurso de acreedores y
concurso voluntario (Arts. 562-590 del C.P.C.)
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Procesos sumarios, como los interdictos de adquirir la posesión, de retener la posesión, de recobrar la
posesión, de obra nueva perjudicial, o de daño temido, desalojo, etc., están sujetas al trá mite previsto
en los (Art. 478 y ss. del C.P.C).
IV. Por el contenido.
Singulares, cuando el proceso consta de una o más pretensiones, referentes a hechos, cosas o relaciones
jurídicas claramente de terminadas Ejemplo desalojo, nulidad de contrato. (Arts, 713 y 546 CC, 621 y ss.
y 327 ss. C.P.C.)
b) Universales, versan sobre la totalidad de un patrimonio, con mi ras a su liquidación y distribución por
ejemplo la partición de una herencia, el concurso de acreedores, la quiebra, etc. (Arts. 1112, 1233 Y
1337 C.C. y Arts. 671 y 652 ss. C.P.C.)
Es evidente que el proceso constituye un instrumento de la tutela del derecho. En nuestra Constitución
Política del Estado se ha reservado la tutela del proceso a partir de las previsiones del art. 109" y ss. de
la CPE. Todo proceso como «método de debate», efectiviza las garantías constitucionales de la legítima
defensa en juicio, de las personas y de los derechos. Una efectiva defensa se cumple cuando un
demandado puede formular sus medios de defensa y justificarlas, enervando y destruyendo las
efectuadas por el actor como fundamento de sus pretensiones.
Nuestra Carta Magna previene las libertades ciudadanas estableciéndo se prohibiciones y limitaciones
expresas en el ejercicio del debido pro ceso (art. 118 de la C.P.E.). Paralelamente tanto el C.P.C. como el
C.P.P. previenen en armonía con los principios constitucionales citados, las no tificaciones personales y
citaciones al demandado, bajo pena de nulidad (Art. 120 del CPC y Arts. 160 y 166 C.P.P.).