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El Reflejo del Miedo en la Soledad

El narrador se queda solo en su casa por las tardes mientras sus padres trabajan. Un día, al salir de bañarse, se encuentra con una criatura en la puerta de su habitación que es idéntica a él pero carece de ojos y boca. La criatura lo paraliza con una fuerza sobrenatural y lo lleva hacia su muerte. Antes de desmayarse, ve cómo la criatura se transforma en un reflejo suyo, quitándole la vida.

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Silvina Andrea
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El Reflejo del Miedo en la Soledad

El narrador se queda solo en su casa por las tardes mientras sus padres trabajan. Un día, al salir de bañarse, se encuentra con una criatura en la puerta de su habitación que es idéntica a él pero carece de ojos y boca. La criatura lo paraliza con una fuerza sobrenatural y lo lleva hacia su muerte. Antes de desmayarse, ve cómo la criatura se transforma en un reflejo suyo, quitándole la vida.

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Reflejo

No estaba acostumbrado a quedarme en casa sin más compañía que mi mejor amiga
Alaska. Ella me acompaña desde que tengo memoria, es por eso que no tuve ningún
inconveniente cuando mis padres me dijeron que estaría sola por la tarde y el anochecer. La
idea me daba un poco de miedo. Mentira. Estaba aterrado. ¿A qué chico de 13 años no le da
miedo quedarse solo a esa hora? Bueno. A un alien quizá. Sí, posiblemente, porque viene del
espacio y vió cosas peores… Me estoy desviando del tema. Lo siento. Sigamos… Acepté
porque sabía que mis papás se estaban esforzando por conseguir más dinero para mudarnos a
un lugar mejor. Estuve tres días así. Volvía del colegio por la tarde y la casa carecía de vida,
salvo Alaska, que me esperaba alegremente en la puerta. Merendaba viendo una película,
hacía mis deberes o disfrutaba de mi tiempo libre, mayormente leyendo historias de terror. Sí.
Leo historias de terror a montones y luego me asusto cuando pasa una mosca.
Pero ese día algo cambió. Cuando llegué a casa Alaska tardó en recibirme un poco más
de lo normal. No le dí demasiada importancia, ya que estaba distraído y cansado. Quería
tomarme un baño y dormir una siesta hasta que mis papás vuelvan.
Debí prestar más atención. Debí percatarme de lo que pasaba a mi alrededor. Si lo
hubiese hecho… Yo no… no hubiese terminado así. Todo fue mi culpa.
Recuerdo la primera vez que lo ví. Fueron muchas veces. estaba saliendo del baño.
Tenía el pelo húmedo y mi pijama puesto. Abrí la puerta sin mirar. Volteé rápidamente y me
encontré con esa cosa en la puerta. Tenía mi altura. Mis manos. Mi pelo. Todo… El hecho de
que se pareciera tanto a mí me helaba la sangre. Quería mirarme, pero ojos no tenía. Yo, en
cambio debí apartar la mirada, pero una fuerza sobrenatural me lo impedía. Quería hablarme,
decirme algo, era importante, pero boca le faltaba y ganas de gritar a mí me sobraban. Se
había esfumado en mi toda valentía. El miedo crecía y la sensación me envolvía. Hasta tal
punto sentí que me hundía, me rendí. Me desvanecí en esos brazos que me llevaban hacía mi
muerte. Mi corazón latía más fuerte que nunca, y la desesperación que esto provocaba me
carcomía. Me dejaba sin vida. Era como estar frente a lo que me representaba, la nada de uno
mismo, quitándote todo. Lo último que vi fue como se transformaba. Pasaba a ser solo la
copia de mi existencia. Quitándome el aliento. Robándome la energía. Convirtiéndose en mi
reflejo.

Morena Miok 2ºA

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