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Entendiendo la Violencia Sexual: Impactos y Prevención

El documento describe la violencia sexual, incluyendo su definición, tipos, prevalencia y efectos. Explica que la violencia sexual incluye una variedad de actos no deseados desde acoso verbal hasta penetración forzada. Afecta a personas de todas las edades y géneros. Las víctimas generalmente conocen a sus agresores. La violencia sexual tiene impactos devastadores en las víctimas, sus familias, comunidades y la sociedad en general.

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Entendiendo la Violencia Sexual: Impactos y Prevención

El documento describe la violencia sexual, incluyendo su definición, tipos, prevalencia y efectos. Explica que la violencia sexual incluye una variedad de actos no deseados desde acoso verbal hasta penetración forzada. Afecta a personas de todas las edades y géneros. Las víctimas generalmente conocen a sus agresores. La violencia sexual tiene impactos devastadores en las víctimas, sus familias, comunidades y la sociedad en general.

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INTRODUCCION

¿QUÉ ES LA VIOLENCIA SEXUAL?


La violencia sexual afecta a mujeres, hombres y niñ@s durante sus vidas. Es
una violación al derecho humano a una vida segura. Sus efectos pueden ser
devastadores para las personas, familias y comunidades. Sin embargo, existe
ayuda. Cuando tod@s trabajamos en conjunto para ayudar a las víctimas y
responsabilizar a l@s perpetradoras/ es, los efectos negativos pueden
reducirse. Junt@s, podemos cambiar las condiciones que contribuyen a la
violencia sexual. ¿Qué es la violencia sexual? La violencia sexual ocurre
cuando alguien fuerza o manipula a otra persona a realizar una actividad
sexual no deseada sin su consentimiento. Las razones por las cuales no hay
consentimiento pueden ser el miedo, la edad, una enfermedad, una
discapacidad y/o la influencia del alcohol u otras drogas. La violencia sexual le
puede ocurrir a cualquiera, incluyendo: niñ@s, adolescentes, adult@s y
personas mayores. Aquell@s que abusan sexualmente pueden ser personas
conocidas, miembros de la familia, personas confiadas o desconocid@s. La
violencia sexual es un crimen. Existen muchos tipos: y Violación o agresión
sexual y Incesto y Abuso sexual de menores y Abuso sexual en la pareja y
Contacto sexual o caricias no deseadas y Acoso sexual y Explotación sexual
Violencia sexual
La violencia sexual abarca actos que van desde el acoso verbal a la
penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión
social y la intimidación a la fuerza física. La violencia sexual (recuadro 1)
incluye pero no se limita a lo siguiente: n violación en el matrimonio o en
citas amorosas; n violación por desconocidos o conocidos; n insinuaciones
sexuales no deseadas o acoso sexual (en la escuela, el lugar de trabajo, etc.);
n violación sistemática, esclavitud sexual y otras formas de violencia
particularmente comunes en situaciones de conflicto armado (por ejemplo
fecundación forzada); n abuso sexual de personas física o mentalmente
discapacitadas; n violación y abuso sexual de niños; y n formas
“tradicionales” de violencia sexual, como matrimonio o cohabitación
forzados y “herencia de viuda”. ¿Cuán común es la violencia sexual? Los
datos de mejor calidad sobre la prevalencia de la violencia sexual provienen
de encuestas basadas en la población. Otras fuentes de datos sobre la
violencia sexual incluyen informes policiales y estudios de entornos clínicos y
organizaciones no gubernamentales; sin embargo, como en esos entornos se
notifica solo una proporción pequeña de casos, se obtienen subestimaciones
de la prevalencia. Por ejemplo, un estudio latinoamericano calculó que solo
alrededor de 5% de las víctimas adultas de la violencia sexual notificaron el
incidente a la policía (1). Hay muchas razones lógicas que explican por qué las
mujeres no notifican sobre la violencia sexual, por ejemplo: n sistemas de
apoyo inadecuados; n vergüenza; n temor o riesgo de represalias; n temor o
riesgo de ser culpadas;
REALIDAD: Las víctimas generalmented conocen a quien l@s abusan. y Las
personas que cometan actos de violencia sexual generalmente atacan a
alguien conocido—un@ amig@, vecin@, compañer@ de clase o de trabajo, o
un familiar. y En el caso de adultos, 73% conocían a su agresor@, 38% eran
sus amig@s, 28% eran su pareja y 7% eran sus familiares (Maston & Klaus,
2005). y En el caso del abuso de menores, el 90% de las víctimas conocían a
su agresor@ de antemano (Greenfeld, 1996). y Aproximadamente 40% de las
agresiones sexuales ocurren en la casa de las víctimas. Otro 20% suceden en
la casa de una amistad, de un(a) vecin@ o de un familiar (Greenfeld, 1997).
REALIDAD: Las víctimas nunca son culpables No importa cómo se vistan ni
como actúen, nadie pide ser violad@. Las personas que abusan sexualmente
por lo general usan la fuerza, lastiman, o amenazan. Sólo porque no haya
heridas no quiere decir que la víctima haya dado su consentimiento. La
actividad sexual con consentimiento es libre de amenazas, intimidaciones,
fuerza, presión o abuso de poder o autoridad sobre otra persona. El
consentimiento no puede ser dado si una persona es menor de edad, está
bajo la influencia del alcohol, inconsciente o incapacitada mental o
físicamente. Una persona puede cambiar de opinión sobre la actividad sexual
en cualquier momento y quitar el consentimiento. REALIDAD: La violación es
el crimen violento menos reportado y condenado en los Estados Unidos. Hay
muchas razones por las cuales una víctima puede decidir no reportar a las
autoridades o no contarle a nadie lo que le ocurrió. Algunas de esas razones
son: y Miedo a que no le crean y Miedo a que el/la agresor@ tome venganza
y Vergüenza o pena y Miedo de ser culpad@ y Presión de otras personas a no
hablar y Desconfianza de las autoridades y Creencia que no hay suficiente
evidencia y Deseo de proteger al a agresor@ Muchas víctimas que sí reportan
una violación o agresión sexual descubren que al final no hay arresto ni
condena: y La probabilidad de arresto de una agresión sexual reportada es de
50.8% (Reynolds, 1999). y La probabilidad de que un violador o violadora
vaya a la cárcel es de 16.3% (Reynolds, 1999). REALIDAD: La violencia sexual
se puede prevenir Trabajando con el centro de ayuda a víctimas de violación
de su comunidad (llamados rape crisis centers), puede ayudar a ponerle fin a
la violencia sexual. Algunas maneras de involucrarte son: y Da el ejemplo con
relaciones y comportamientos saludable cuando estés con amistades y
familia y Apoya a las víctimas y confía en su palabra y Alza tu voz cuando
escucha comentarios agresivos o presencias actos violentos y Crea políticas
en tu lugar de trabajo, agencia, o sistema escolar para poner fin a la violencia
sexual y asistir a las víctimas y Coordina eventos comunitarios que aumenten
la conciencia sobre la violencia sexual y Habla con miembros de tu
comunidad sobre formas en que ell@s pueden involucrarse y Habla con tus
legisladoras/es y pídeles que apoyen la prevención y los servicios para
víctimas y Escribe una carta al periódico en apoyo a las víctimas y a los
programas de prevención Los impactos de la violencia sexual Impacto en la/el
sobreviviente Cada sobreviviente reacciona a la violencia sexual en su única
manera. Estas reacciones pueden ser afectadas por el estilo personal, la
cultura y el contexto de vida de el/ la sobreviviente. Algun@s expresan sus
emociones, mientras que otr@s prefieren mantenerlas dentro. Algun@s
contarán lo que pasó inmediatamente, otr@s esperarán semanas, meses o
incluso años antes de discutir la agresión, si es que deciden hacerlo. Hay que
saber respetar las decisiones de cada persona y las formas con las que
deciden lidiar con este evento traumático. Una agresión sexual puede
impactar la vida diaria de una persona, aunque el evento haya sido
completado o no, o aunque haya sucedido hace años. Existen muchas
reacciones que impactan a las víctimas. Algunas de las reacciones
emocionales, psicológicas y físicas más comunes son: Reacciones
Emocionales y Culpa, pena y Vergüenza y Miedo, desconfianza y Tristeza y
Vulnerabilidad y Aislamiento y Pérdida de control y Ira, enojo y
Entumecimiento y Confusión y Descreimiento y Negación Reacciones
Psicológicas y Pesadillas y Recuerdo retrospectivo traumático y Depresión y
Dificultad en concentrarse y Trastorno por Estrés Postraumático y Ansiedad y
Trastorno alimentario y Uso o abuso de alcohol o drogas y Fobias y Baja
autoestima Reacciones Físicas y Cambios en patrones de alimentación o de
sueño y Aumento en la respuesta de sobresalto y Preocupación por la
seguridad personal y Daños físicos y Preocupación por embarazo o
contracción de SIDA u otras enfermedades de transmisión sexual Impacto en
la pareja La violencia sexual puede afectar a padres y madres, amig@s,
parejas, hij@s, y compañer@s de trabajo de el/la sobreviviente. Las parejas a
veces pueden mostrar reacciones y sentimientos similares al de el/la
sobreviviente al intentar entender lo que sucedió. Miedo, pena, culpa e ira
son algunas de las reacciones que pueden aparecer. Para poder ser el mejor
apoyo posible a el/la sobreviviente, es importante que las personas cercanas
reciban ayuda para ellas mismas. Los servicios sociales locales proveen
servicios confidenciales gratis a mujeres, hombres y niñ@s que han sido
afectados por la violencia sexual. Estos incluyen el apoyo terapéutico a nivel
individual, familiar o grupal; información y servicios de referencia; y
asistencia de intervención las 24 horas. Impacto en las comunidades La
violencia sexual puede también tener un impacto comunitario. Las escuelas,
los lugares de trabajo, los vecindarios, las universidades y las comunidades
culturales o religiosas pueden sentir miedo, ira o descreimiento si una
agresión sexual ocurre dentro de ellas. Como cualquier otra forma de
violencia, la violencia sexual rompe el tejido social que mantiene el bienestar
comunitario. A su vez, hay costos financieros para las comunidades. Estos
incluyen los servicios médicos, los costos de justicia penal, las tarifas por los
servicios de crisis y salud mental, y las contribuciones perdidas de aquellas
personas afectadas por la violencia sexual. Según el Departamento de Justicia
de los Estados Unidos (1996) el costo del crimen a las víctimas es
aproximadamente $450 billones por año. La violación es el crimen más
costoso de todos, sumando un total de $127 millones anuales. Impacto en la
sociedad La violencia sexual pone en peligro a las estructuras más
importantes de la sociedad generando un clima de violencia y miedo. Según
la Junta de Protección de Sistemas de Mérito (U.S. Merit Systems Protection
Board) en 1995, el acoso sexual por sí solo le costó al gobierno federal
alrededor de $327 millones de dólares en pérdidas asociadas con la rotación
de personal, licencias por problemas de salud, y la productividad individual o
grupal de sus emplead@s. El 50% de las víctimas de violación perdieron su
trabajo o fueron forzadas a renunciar en el año siguiente al asalto por la
severidad de sus reacciones (Ellis, Atkeson & Calhoun, 1981). Académicos de
la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins han indicado
que el desarrollo de Trastorno por Estrés Postraumático es probable en entre
50 y 95% de los casos de violación sexual (1999). Las pérdidas de ingresos a lo
largo de la vida a causa de violencia sexual en la adolescencia se estiman
alrededor de $241,600 (MacMillan, 2000). Las diversas contribuciones y
logros que jamás sucederán a causa de la violencia sexual son costos para la
sociedad que no pueden ser medidos. Existe ayuda Los Centros de Asistencia
de Crisis a Víctimas de Violación proveen asistencia y apoyo a las víctimas de
la violencia sexual. Puedes llamar a la Red Nacional de Violación, Abuso e
Incesto (RAINN por sus siglas en inglés) al 1-800-656- 4673 para recibir
asistencia. El número de RAINN transmite su llamada al centro de asistencia
más cercano a usted afiliado a su red. Quién le atienda puede proveer le de
información y apoyo, al igual que dirigirle a otr@s profesionales u
organizaciones que le ayudarán. Algunos centros tienen asesor@s que hablan
español y que pueden proveerle estos servicios directamente. Otros centros
trabajan con intérpretes para comunicarse con personas que hablan español.
Si necesita asistencia o más información sobre como acceder a servicios
locales, por favor contacta al Centro Nacional de Recursos contra la Violencia
Sexual al 1-877-739- 3895.

MARCO TEORICO

La violencia sexual en el Perú


Miguel Gutiérrez-Ramos1  , Médico Ginecólogo Obstetra
http://orcid.org/0000-0002-8348-173X
1
Presidente, Instituto de Salud Popular (INSAP), Lima, Perú

RESUMEN

Se ha investigado poco sobre la violencia en el Perú. Desde las culturas pre-inca, la


expansión de la cultura inca, la conquista del Perú por los españoles, los quinientos años de
la colonia o virreinato y durante la República se han producido diversas formas de violencia,
en las que se han transgredido esenciales derechos humanos. En el presente artículo se
hace una revisión sobre la violencia sexual ocurrida en nuestro país, en el marco del
Bicentenario; así, existieron factores estructurales que no han desaparecido o se han
modificado poco, y que aún en la actualidad, el machismo y el rol tradicional que ha
desempeñado la mujer constituyen causas subyacentes de la violencia. Asimismo, se
presenta el marco legal que sobre la violencia sexual existió desde nuestra independencia,
donde se evidencia una evolución respecto al significado del valor de la vida por parte del
Estado, así como las sanciones para la violencia sexual. Sin embargo, durante décadas, la
inoperancia gubernamental normalizó la violencia en nuestro país. Recientemente, a finales
del siglo XX, con el avance del reconocimiento de los derechos humanos, entre ellos los
derechos sexuales y reproductivos, así como el empoderamiento de la mujer, es que se
organizaron registros nacionales donde se objetiva en cifras el grado alarmante de violencia
sexual, especialmente en niñas y adolescentes, con serias consecuencias, llegando al
feminicidio. La respuesta del Estado en el año 2019 fue el Protocolo Base de Actuación
Conjunta en el ámbito de la Atención Integral y Protección frente a la Violencia contra las
Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar; y en el año 2020, con la Norma Técnica de
Salud Cuidado integral a Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar afectados por Violencia
Sexual. La Revista Peruana de Ginecología y Obstetricia ha publicado artículos relacionados
con la salud sexual y reproductiva, así como artículos relacionados a violencia sexual.
Siendo uno de los temas más relevantes que existen en nuestro país, se debe incentivar
investigaciones y publicaciones futuras.

Palabras clave: Violencia contra la mujer; Delitos sexuales; Perú.

I. Antecedentes

La violencia en el Perú ha sido poco investigada, pero no por ello, dejamos de


reconocer su existencia desde etapas muy antiguas en nuestro país. Desde las culturas
pre-inca, la expansión de la cultura inca, la conquista del Perú por los españoles, los
quinientos años de la colonia o virreinato y los 194 años de la República se han
producido diversas formas de violencia, en las que se han violado, con reiteración,
derechos humanos esenciales1.

Este año, en el Perú celebramos el bicentenario de la independencia de nuestro país


del dominio español, que se dio con la proclamación el 28 de julio de 1821; por ello, el
presente artículo tomará como referencia los años transcurridos para hacer una breve
revisión de la violencia sexual ocurrida en nuestro país.

Si bien existe una historia antes de la conquista por los españoles, nos ocuparemos de
los cambios que ocurrieron en nuestra población con este hecho que cambió la vida en
nuestro país. Desde la conquista del Perú por los españoles, las relaciones de los
conquistadores con las mujeres fueron desde la agresiva violación, hasta la aceptación
como pareja. Se señala la amoralidad que los primeros españoles llevaron a la
conquista del Perú. Se tomaban las mujeres de linaje no como esposas sino solo por
mancebas2. Se instaló el poder de los vencedores sobre los vencidos.

La historia de la colonización abre el debate sobre la herencia que ha dejado en las


sociedades actuales un sistema de dominación en el que la sexualidad jugó un papel
clave. Eva Canton, periodista de El Periódico, entrevistó a Pascal Blanchard, director de
la publicación “Sexe, race et colonies” (Sexo, raza y colonias), publicado recientemente
en Francia por La Découverte3 quien refiere que cada uno de los imperios en el mundo
desarrollaron en sus colonias una matriz y prácticas específicas. En relación a los
imperios de Portugal y España en América, Blanchard señala que los portugueses y
españoles tuvieron una verdadera fascinación por el cuerpo del otro que se refleja en
grabados y pinturas; en cambio, el imperio británico tenía una parte moralista y
prohibían a los oficiales casarse con mujeres indias. Por otro lado, encuentra que los
franceses y holandeses, por ejemplo, organizaron bien la prostitución. Tanto Italia
como Portugal habrían promovido el mestizaje.

Esta investigación que se publicó el 2018, nos permite tener un mejor análisis que
explica los efectos ocurridos en las colonias por la invasión de los imperios, y en el
campo de la sexualidad marcaron muchas de las conductas en las colonias, que serían
dependientes de las costumbres de los invasores, más allá de la propia violencia que
se originó.

En relación al papel de la Iglesia, Blanchard es claro en señalar que, en la colonización,


su participación fue particularmente paradójica, porque, por un lado, tenía un discurso
teórico muy moralista de rechazo a la libertad sexual, pero, por otro, cierra los ojos
ante las prácticas de ultramar, que se concibió como el reposo del guerrero. Esta doble
moral también se dio en los imperios coloniales del siglo XIX que prohibió la mezcla
interracial mientras paralelamente organizaron la prostitución. Por ejemplo, se admitía
el principio de una segunda esposa y se autorizaba tácitamente la relación sexual.

Por lo tanto, si muchas de las prácticas que ocurrieron con la conquista, se mantenían
durante la época de la independencia, ¿cómo hacían las mujeres de las colonias para
preservar su decencia y recato? De acuerdo a lo señalado en publicaciones rescatadas,
se señala que las mujeres tenían en los monasterios lugares ideales para su protección
en esa época. Otros de los lugares que se menciona es la propia casa y la familia como
espacios sociales donde las mujeres podían desarrollar sus actividades manteniendo la
decencia y honra de ellas y su familia. Así tenemos que en la época de la colonia, en
que ocurre la independencia, el convento, el matrimonio y hogar familiar eran los
únicos espacios lícitos para las mujeres4.

A pesar de ello, como expresa el historiador Luis Bustamante Otero, muchos de los
fenómenos de relaciones domésticas, de pareja y de maltrato de esa época, se
presentaban y son comparables a los actuales; así, la violencia doméstica no era
desconocida. Bustamante describe que se producían agresiones físicas y psicológicas,
pero sobre todo físicas, desde cachetadas y puñetes, hasta mujeres a las que se
amarraba y se les daba de latigazos. Todo combinado con insultos, muestras de
desprecio, violación o imposición sexual. Eso se daba generalmente dentro de la casa,
pero también podía manifestarse en espacios públicos. Agrega además que existieron
factores estructurales que no han desaparecido o se han modificado poco, y que, en la
actualidad, se habla mucho de machismo y del rol tradicional que ha desempeñado la
mujer como causas subyacentes de la violencia.

Es decir, la violencia sexual existía hace 200 años, pero era menos conocida
públicamente; era una violencia que ocurría, como ya se ha señalado, muchas veces
dentro de los hogares, y de ello no se hablaba o se hablaba poco; se mantenía en
silencio. Aparentemente, en la actualidad ocurre más intensamente, porque nos
enteramos más; cada día aparecen noticias en los medios de comunicación de la
ocurrencia de maltrato a las mujeres, de violencia, incluso de feminicidios. Las
comunicaciones, las denuncias que se hacen en la actualidad, no eran prácticas
comunes en esa época.

Las relaciones de pareja en la colonia estaban basadas en el patriarcado y todo se


justificaba con base en la legislación de la época y en una literatura emitida
principalmente por la Iglesia. Hoy en día ya no tenemos esta legislación y buscamos la
igualdad de género, que se ha alcanzado en términos legales hasta cierto punto, pero
no en términos reales5.

De acuerdo con la investigación de Luis Bustamante, la violencia ocurría en todos los


sectores sociales, había casos de violencia entre aristócratas de la época, personas con
rentas cuantiosas, no solo entre personas de menos recursos económicos. La Lima
virreinal, criolla y jaranera que describe Palma, no era tan paradisiaca como se
pensaba. Eso no quiere decir que reinara la violencia ni mucho menos, sino que era
una parte constitutiva de ciudades como esta, premodernas.

II. LEGISLACIÓN RELACIONADA A LA VIOLENCIA SEXUAL

El año 2011, Jaris Mujica, licenciado en antropología, publicó “Violaciones sexuales en


el Perú 2000-2009”6), una investigación muy interesante y pormenorizada de la
legislación relacionada a las violaciones en este periodo de bicentenario, y podemos
ver como estas evolucionaron con las propias percepciones y propia moral de las
autoridades de la época a través del tiempo:

Primera mitad del siglo XIX, tras el periodo de Independencia, el primer proyecto de
Código Penal (el Proyecto de Código Vidaurre) tenía ya una sección dedicada a los
delitos sexuales, con el título “Violencia hecha a las mujeres” (Vidaurre 1828). Aquí, la
preocupación central era la protección de “la virginidad de las mujeres”, y el delito se
determinaba según el que “violenta a la que es virgen” (Hurtado 2001: 341; Vidaurre
1828: Ley 1). Incluso las penas se podían atenuar “si la mujer era viuda” (Vidaurre
1828: Ley 5), si se trataba de una “mujer soltera que no era virgen” (Vidaurre 1828:
Ley 7) y “en el caso de esclavas no se considera acto sexual” (Vidaurre 1828: Ley 12),
ya que el esclavo y la esclava eran considerados cosas6.

Como castigo al delito, se imponía al sujeto activo (el perpetrador) que “contrajera
nupcias” con el sujeto pasivo de la acción (la víctima). Si la víctima no aceptaba o el
victimario se rehusaba, se obligaba al victimario “al pago de la cuarta parte de su
haber”; se agravaba “si la mujer ofendida era casada” (Hurtado 2001: 343; Vidaurre:
Ley 11).

En 1859, el segundo Proyecto de Código Penal contemplaba la figura delictiva de


“acceso carnal de mujer”, incluyendo los casos en los que “se encuentre privada de sus
sentidos” (inciso 1) y cuando hay una “mujer casada que cree que el delincuente es su
esposo” (inciso 3); esta última figura delictiva fue equivalente al estupro cometido
contra la mujer que ha sido engañada con promesas de matrimonio y supera los 18
años de edad (inciso 4, Hurtado 2001: 344).

En el Código Penal de 1863 que incorporó algunas formas de cómo se realizaba la


violación pero que mantuvo los temas de “virginidad” y la “honestidad” de las mujeres
casadas o viudas como un “valor”; y fue la “violación de la virginidad” la que
determinaba las penas más altas a imponerse.

En el Código Penal de 1924 se pueden ver grandes cambios en comparación a los


Proyectos y al Código anterior, como por ejemplo que, en los delitos contra la libertad
sexual, que pasó de ser solamente el “honor sexual” a sumársele la “libertad sexual” 7).

En este código se reconoce como conducta agravante que el sujeto activo de la acción
coloque a la víctima en “estado de inconsciencia” o la “imposibilidad de resistir”
(Artículo 197). Por otro lado, a diferencia del Código anterior, el Código de 1924
separó las figuras de violación sexual y seducción (Artículo 201), en donde se
sancionaba a la persona que seduce a la “mujer de conducta irreprochable” entre los
16 a 21 años de edad. Pero lo más relevante de este código es que se excluye toda
referencia a la virginidad de la mujer y a su estado civil.

El Código Penal de 1924 no hizo distinción entre mujer soltera virgen, mujer soltera no
virgen, casada o viuda; por lo tanto, se concibe que toda mujer en general era
potencialmente víctima de violación y ni la “virginidad” ni la “honestidad” eran más
elementos determinantes (al menos en la formalidad jurídica). Sin embargo, para
entonces, todavía “la violación entendida como tal debe darse fuera del matrimonio”
(Hurtado 2001: 349-350) y, por lo tanto, “no existía jurídicamente en la esfera de la
sociedad conyugal” (incluso cuando se empleaba la violencia para acceder al acto
sexual).

A finales del siglo XX, la legislación en temas de violación sexual se hizo más precisa.
En 1991, se publicó el actual Código Penal ,cuyo Capítulo IX “Violación de la libertad
sexual” se ubica en el Título IV “Delitos contra la Libertad”. En el capítulo IX, se hace
una clara diferencia entre delitos de violación sexual a mayores de edad, violación
sexual perpetrada a menores de edad y seducción. Los bienes jurídicos protegidos en
este tipo de delitos son “la libertad sexual” y la “intangibilidad sexual”. Por el primero
se entiende “el derecho que tiene toda persona de autodeterminarse sexualmente y de
rechazar la intromisión de dicha esfera a terceras personas cuando no medie
consentimiento” (Peña Cabrera 2007: 21-22). Es decir, cada persona mayor de 18
años (que es la edad en la cual se adquiere la capacidad de ejercer sus derechos
civiles, según el Artículo 42 del Código Civil) puede ejercer la actividad sexual en
libertad (Díez Ripollés 1985: 23 y 29; Bustos Ramírez 1991: 114). Ahora bien, con
“intangibilidad sexual” o “indemnidad sexual”, la referencia es al bien jurídico que
protege a los menores de edad o “incapaces”, pues son sujetos que no pueden
“determinarse sexualmente” porque aún no tienen “libertad sexual”. Lo que se trata de
resguardar es el “desarrollo normal de la sexualidad” manteniéndola “libre de la
intromisión de terceros” (Peña Cabrera 2007: 23; Muñoz Conde 1993: 383-384).

Lo importante de estas definiciones y, de sobremanera, la definición de “libertad


sexual” en el Código Penal de 1991, es que el sujeto activo (el victimario) puede ser
cualquier persona, un desconocido, un familiar (incluso el esposo o esposa) o alguien
que mantiene nexos de autoridad con la víctima. Y al mismo tiempo, se amplía la lista
de sujetos pasivos (víctimas) a cualquier persona, sumando a las “mujeres casadas” y
“prostitutas” (excluidas en el Código anterior de la lista de sujetos pasivos posibles).

Pero este Código ha sufrido diversas modificaciones desde su publicación, en especial


en el Capítulo de Delitos Sexuales, pues a pesar de los cambios, las definiciones
iniciales resultaron insuficientes frente a las formas de violación:

Primero, el tipo base (Artículo 170) contemplaba solamente el acto sexual o “análogo”
“por medio de violencia o grave amenaza”. El agravante de este tipo es la violación
perpetrada por dos sujetos o más, o cuando se produce a mano armada. La pena por
la comisión de este delito era de 3 a 6 años de pena privativa de libertad y, en la
forma agravada, de 4 a 12 años. Pero la Ley N° 26293 (del 14 de febrero de 1994)
amplió la pena de 4 a 8 años y, en la forma agravada, de 8 a 15 años.
Segundo, hay una modificatoria que en la que se especifica por cuál vía se dan los
“accesos carnales” (vaginal, anal, oral u otros actos análogos introduciendo objetos o
partes del cuerpo por vía vaginal y anal), en donde la penetración con el pene en la
vagina (la figura coital) o ano, no es la única posibilidad para determinar violación.

Tercero, en las formas agravadas se agregan las situaciones donde el victimario tiene
una posición de autoridad frente a la víctima. Entre los otros casos de agravantes
están: el que la víctima se encuentre entre 14 a 18 años de edad o que el victimario
sea portador de alguna “enfermedad grave” de transmisión sexual. También se agregó
como agravante cuando la víctima y el victimario mantienen una relación proveniente
de un contrato de locación de servicios y relaciones laborales, el tema de la relación
con “la empleada del hogar”, también la relación de maestro o auxiliar de educación
del centro educativo de la víctima.

Cuarto, el Artículo 173 también tuvo modificaciones relevantes. Este tipifica la violación
de menores de edad, y se han incrementado las penas (llegando a la cadena perpetua
por los delitos cometidos a menores entre 0 a 7 años). De acuerdo a la Ley N° 28251,
se modificó la conducta delictiva sumándole las vías por las cuales se comete violación,
manteniéndose la pena de cadena perpetua para violadores de menores de 0 a 7 años.

Quinto, la Ley N° 28704 modificó los grupos de edad de 0 a 10 años, 10 a 14 años y


de 14 a 18 años. Las penas impuestas fueron de cadena perpetua, de 30 a 35 años y
de 25 a 30 años respectivamente. La situación de la investigación sobre violaciones
sexuales en el Perú, en el caso de que el victimario tuviera alguna posición de
autoridad o fuera familiar de la víctima, se le condenaría a cadena perpetua.

Es muy claro que, en nuestro Estado, desde la época temprana de nuestra


independencia, existió un Código Penal para sancionar los delitos de violencia sexual;
sin embargo, también queda claro que ha existido una evolución de lo que significaba
que el bien o valor de la vida de las personas, que el Estado estaba protegiendo, de no
ser quebrantado por un tercero, porque ese concepto ha evolucionado hasta nuestra
época. Igualmente ha existido una evolución del tipo penal con que se sanciona la
violencia sexual, y como son las penas en la actualidad, ya que ahora no se permite
compensar ya sea con trabajo o con pago como era en otras épocas, e incluso en la
actualidad incluyen penas hasta de cadena perpetua.

Es importante conocer esta revisión de la evolución del Código Penal peruano, los
avances en la legislación, para poder entender que la violencia sexual en nuestro país
ha transitado por muchos años sin tener obstáculos serios de parte del Estado, y
muchas veces amparado por la inoperancia de nuestras autoridades, lo cual forma
parte de una aparente normalización de la violencia en nuestro país.

III. REGISTRO DE LA VIOLENCIA

A pesar que los delitos de violencia, y entre ellos la violación sexual, existen desde
tiempos más allá de la época de la Colonia, no se ha hallado un registro adecuado de
su prevalencia hasta hace muy poco tiempo.

Recientemente, a finales del siglo XX, con el avance del reconocimiento de los
derechos humanos, y entre ellos los derechos sexuales y reproductivos, y el
empoderamiento de los grupos de mujeres que cada vez demandaba más una acción
frente a la violencia, es que se organizaron registros de la Policía, el Ministerio Público
y de Medicina Legal. A pesar de ello, como relata Jaris Mujica en “Violaciones sexuales
en el Perú 2000-2009”6), los datos realmente se han sistematizado y publicado a nivel
nacional recién desde la segunda mitad de la primera década del presente siglo.

Durante el año 2020 ocurrieron 5,985 casos de violaciones sexuales, y en menores de


edad fueron 3,928. Acorde con el registro del Ministerio de la Mujer y Poblaciones
Vulnerables (MIMP) se atendieron 9,993 violaciones sexuales a mujeres en los últimos
dos años8. Al respecto, debe precisarse que según la Encuesta Nacional de Relaciones
Sociales (ENARES) la violación sexual afecta principalmente a niñas y adolescentes,
siendo 1 de cada 3 víctimas menores de 14 años; y, el umbral de riesgo de violación
se encuentra entre los 10 y los 13 años9. De esa manera, el MIMP reportó 4,943 niñas
menores de 14 años ultrajadas sexualmente para el periodo 2017 y 2018, siendo los
agresores en su mayoría una persona conocida (familiar, docente, vecino) por la
menor, con una relación de confianza y poder sobre ella. Un dato revelador que ayuda
a comprender la vulnerabilidad de este grupo poblacional proviene del Sistema
Informático de Monitoreo de Expedientes (SIMEX) del Ministerio de Educación. De
acuerdo a este, se registraron 1,065 casos de violencia sexual por parte de profesores
a estudiantes del 2015 al 20188. Acorde a la normativa interna y, como corresponde,
se separó preventivamente a 590 docentes y se destituyó de la carrera pública
magisterial a 160 profesores8.

El 2010 el MIMP reportó que el 34% de las niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años
víctimas de una violación sexual atendidas en los servicios del Centro de Emergencia
Mujer resultaron embarazadas producto de ese ataque10. Durante el 2018 se
atendieron 75,295 gestantes entre 10 y 19 años en los establecimientos de salud del
país8. Sin embargo, el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC)
registró 28,187 recién nacidos inscritos por madres menores de 18 años en el mismo
año11. Asimismo, debe señalarse que según la Dirección de Población del MIMP entre
2015 y el 2018 se registraron en RENIEC 3,129 recién nacidos de niñas de 14 años o
menos; es decir, 9 niñas de menos de 14 años inscribieron un hijo diariamente 12.

El 2018 el Ministerio Público atendió 370 casos de violencia sexual contra menores, de
un total de 526 casos registrado en mujeres indígenas 13.

Por otro lado, El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) dio a conocer
que, a nivel nacional en el año 2019 se reportaron 148 feminicidios y en el periodo
2015-2019 totalizaron 619, equivalente a tres feminicidios cada 10 días 14.

La violencia sexual muchas veces provoca daños físicos que a veces llega a la muerte
de la víctima. Así, en el 2020, la Defensoría del Pueblo advirtió la ocurrencia de 132
feminicidios, 204 tentativas, de las cuales 110 se perpetraron en el estado de
emergencia y 37 durante la inmovilización social obligatoria a nivel nacional15.

IV. RESPUESTA DEL ESTADO

PROTOCOLO BASE DE ACTUACIÓN CONJUNTA

Durante los últimos años, siendo al parecer que las cifras de la violencia contra la
mujer eran incontenibles y donde, como hemos señalado, el feminicidio es su
desenlace fatal más frecuente, se consideró como una prioridad a ser enfrentada por
Estado. En ese sentido, el 19 de mayo del año 2019 se dio el Decreto Supremo que
aprobó el Protocolo Base de Actuación Conjunta en el Ámbito de la Atención Integral y
Protección frente a la Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar,
que es una herramienta para facilitar esta labor y contiene los procedimientos y
medidas que deben tener en cuenta las entidades del Estado para: actuar articulada e
intersectorialmente, brindar atención integral desde el Estado, promover el acceso
efectivo/ oportuno a los servicios del sistema de salud y justicia, así como a servicios
sociales y jurídicos que coadyuven a la protección y recuperación de las víctimas 16.

Es importante señalar que en este Decreto Supremo, los ministerios involucrados


responsables del cumplimiento del protocolo base son: Ministerio de la Mujer y
Poblaciones Vulnerables, el Ministerio de Salud, el Ministerio del Interior, la Policía
Nacional del Perú, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, el Ministerio de
Educación, el Poder Judicial, el Ministerio Público, los gobiernos regionales y locales en
el marco de su competencia.

Siendo, por la naturaleza del documento, el cumplimiento del Protocolo obligatorio, es


muy importante conocer sobre las disposiciones que en relación a la atención de las
mujeres víctimas de violencia se señalan; así como para la atención diferenciada de
casos en los servicios que brinda el Estado, como es el caso de niñas, niños y
adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad, migrantes, personas con
LGTBI, pueblos indígenas y afro peruanos.

En la sección sobre la articulación intersectorial para brindar a la atención y la


protección en casos de violencia, si bien se habla sobre los servicios de asistencia
jurídica y defensa pública, los servicios de promoción, prevención, atención y
recuperación de víctimas de violencia, en el caso de los servicios que brindan las
instituciones prestadoras de salud (IPRESS) se señala la necesidad de que los
proveedores de servicios de salud tengan, entre otras competencias, la responsabilidad
de la identificación, atención, registro, referencia y seguimiento. Además, que estén
capacitados en procesos de consejería en violencia, acogida, prevención y cuidado
integral a víctimas de violencia e intervenciones terapéuticas para víctimas, agresores
y grupo familiar, según sea el caso.

En las disposiciones específicas en casos de violencia sexual, se dan pautas para la


atención de niñas, niños y adolescentes, para la entrega de kits de prevención de daño
en la salud sexual y reproductiva, que incluye anticoncepción oral de emergencia
(AOE), medicamentos para prevenir ITS y VIH-sida, hepatitis. En el caso de embarazo,
si en la evaluación integral de la víctima se encuentra que tiene una afectación de su
salud que implica riesgo de vida o un mal grave y permanente, se incluye en el
Protocolo que se aplique la guía técnica de interrupción del embarazo por causal de
salud.

NORMA TÉCNICA PARA EL CUIDADO INTEGRAL A MUJERES AFECTADAS DE


VIOLENCIA SEXUAL (LO QUE TODO PROFESIONAL MÉDICO DEBE CONOCER)

Este Protocolo base ha generado que el Ministerio de Salud, en concordancia, elabore


la Norma Técnica de Salud Cuidado integral a Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar
Afectados por Violencia Sexual17, que sea de aplicación en todos los establecimientos
de salud de las Direcciones de Redes Integradas de Salud (DIRIS), Direcciones
Regionales de Salud (DIRESA) o Gerencias Regionales de Salud (GERESA) o las que
hagan sus veces; y podrá ser de uso referencial para las demás organizaciones del
sector salud.
Esta norma técnica de salud establece procedimientos de identificación, diagnóstico,
tratamiento y seguimiento para la recuperación de la salud, de las mujeres víctimas de
violencia sexual que acuden a los establecimientos de salud, y tiene como objetivos:

Brindar el cuidado integral de salud a las víctimas de violencia sexual producidas en las
primeras 72 horas.

Brindar el cuidado integral de salud a las víctimas de violencia sexual producidas


después de las 72 horas.

Identificar los procedimientos de articulación intra e intersectorial.

Se considera un apoyo inicial a las víctimas de violencia, con una estrategia de primera
línea que comprende cinco tareas sencillas, y las letras de la sigla “ANIMA” pueden
ayudar a recordarlas18:

Atención al escuchar. Escuche atentamente a la mujer con empatía.

No juzgar y validar. Demuestre a la mujer que la comprende, que le cree y que no la


juzga. Asegúrele que ella no tiene la culpa de lo sucedido.

Informarse sobre las necesidades y preocupaciones. Evalué y responda a las diversas


necesidades y preocupaciones que la mujer tenga: emocionales, físicas, sociales y
prácticas (v.g. el cuidado de los hijos).

Mejorar la seguridad Analice con ella un plan para que la mujer se pueda proteger a sí
misma a partir de ese momento, en caso de que los episodios de violencia se repitan.

Apoyar. Apoye a la mujer para que reciba información y los servicios y el respaldo
social que necesita.

Esta norma técnica es “de obligatorio cumplimiento por los profesionales médicos que
atienden en los establecimientos de salud”. Considera aspectos preventivos, de
detección de la violencia sexual, pero también considera como un eje central del
documento componentes para ejecutar las actividades de cuidado integral en caso de
una violencia sexual identificada que es de menos de 72 horas. Estos componentes, se
han agrupado en la sigla “AVISAS”:

Componente 1: Acogida e intervención en crisis

La acogida es una actitud abierta a escuchar, sanar, facilitar y responder a la demanda


de ayuda, especialmente de las mujeres violentadas que acuden al servicio de salud y
que demuestra respeto, trato digno, no discriminatorio y sin prejuicios. Se trata de
asegurar una intervención terapéutica inicial especializada en salud mental para la
víctima durante la primera consulta.

Componente 2: Valoración emocional, física/ sexual

Realizar una completa valoración clínica inicial de la víctima. Evaluación física de la


integridad sexual. En la norma técnica se describe muy bien como son los pasos del
examen y la forma como se debe examinar.
Para el caso específico del examen realizado a personas víctimas de violencia sexual, la
norma considera que el profesional médico debe realizar un examen médico general
detallado de todas las regiones corporales con la finalidad de documentar las lesiones,
y no omite hallazgos relacionados como el estado de conciencia, considerando la
importancia por la presunción de haber sido víctima de violencia sexual en estado de
inconciencia. Se debe tomar las pruebas diagnósticas necesarias para explorar el
estado de salud de la víctima en la evaluación inicial.

Componente 3: Intervención clínica

Este componente es muy importante en la prevención de enfermedades de salud


sexual y reproductiva, como son las ITS, VIH/ sida, hepatitis B. Además, la posibilidad
de un embarazo. Para ello se presentan los kits de emergencia, donde se encuentran
los diferentes esquemas para la prevención de las enfermedades y del embarazo.
Todos los hospitales cuentan con kits para prevenir el daño de la violencia sexual.

En este componente se considera que, si la víctima de violencia sexual tuviera un


embarazo como consecuencia de la violación, y este le ocasionase un riesgo a su vida
o un mal grave a su salud, la mujer puede tener acceso a una interrupción voluntaria
del embarazo por causal de salud, de acuerdo a lo señalado por la “Guía Técnica
Nacional para la Estandarización del Procedimiento de la Atención Integral de la
Gestante en la Interrupción Voluntaria por Indicación Terapéutica del Embarazo menor
de 22 Semanas con Consentimiento Informado en el marco de lo dispuesto en el
Artículo 119° del Código Penal”19).

Componente 4: Seguimiento de caso

En este componente, el médico encontrará todo lo relacionado con la recolección,


custodia, conservación y embalaje de las evidencias médico legales, que incluye el
manejo de las prendas de vestir, los materiales sobre la piel, cabellos, material de la
boca e interdental, cómo tomar las muestras y cómo conservarlas. Además, considerar
si hay que derivar a otros profesionales.

Componente 5: Acceso a la información y a la justicia

Todos debemos conocer los procedimientos de vigilancia en salud pública de la


violencia sexual que correspondan, y si es necesario que se haga un seguimiento
rutinario, si lo requiere una víctima de violencia sexual atendida por el sector salud. En
este componente se considera el cierre de caso.

Componente 6: Seguridad (Plan de Seguridad) Se dan las pautas para elaborar un Plan
de Seguridad.

V. SOCIEDAD PERUANA DE OBSTETRICIA Y GINECOLOGÍA (SPOG)

La violencia sexual es un tema que ha preocupado y preocupa a la SPOG, sobre todo


desde la respuesta que deben dar sus asociados frente a este problema. Dentro de los
fines de la SPOG se encuentran los de contribuir con el sector salud en la elaboración
de documentos normativos, así como en la difusión e implementación de estas
normativas. Hemos contribuido no solo en la validación de la Norma Técnica Cuidado
integral a Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar afectados por Violencia Sexual,
sino también en la formulación de la misma a través de sus asociados, quienes han
participado teniendo todo el apoyo de la SPOG para su trabajo20.

En ese sentido, es un compromiso de SPOG difundir esta norma técnica a todos sus
asociados de Lima y provincias a través de sus filiales. Para ello, se está coordinando
la implementación de actividades virtuales académicas mensuales, que deben iniciarse
a partir del mes de noviembre del presente año.

Desde el año 1993 se han publicado en la Revista Peruana de Ginecología y Obstetricia


(RPGO) 11 artículos relacionados con la salud sexual y reproductiva 21:

Rol de la Sociedad Peruana de Obstetricia y Ginecología en la salud integral de la


mujer

Salud reproductiva

Análisis de la capacitación en salud reproductiva a nivel de pre grado

Conocimiento de salud reproductiva en las puérperas adolescentes atendidas en el


Hospital Nacional Cayetano Heredia, 1994

Salud sexual y reproductiva de jóvenes residentes en un distrito de Lima

III Taller Latinoamericano de mortalidad materna y de derechos sexuales y


reproductivos

Simposio: Bioética en salud sexual y reproductiva

Secreto profesional y confidencialidad en la prestación de servicios de salud sexual y


reproductiva

El consentimiento informado en la prestación de servicios de salud sexual y


reproductiva

Derechos reproductivos.

Contribución de la RFPGO a los derechos sexuales y reproductivos.

La falta de data en relación a la violencia sexual se ha reflejado también en las


publicaciones de la RPGO durante el periodo de 1995 hasta la fecha, donde se han
publicado 6 artículos relacionados a la violencia sexual:

Detección de violencia basada en género en tres servicios de atención de salud


reproductiva

Repercusiones de la violencia basada en género sobre la salud de las mujeres

Repercusiones maternas y perinatales de la violencia basada en género


Perspectiva de las mujeres acerca de la violencia basada en género como factor de
empobrecimiento

Manejo de la violencia sexual

El autocuidado de los profesionales de la salud que atienden a víctimas de violencia


sexual.

Siendo uno de los temas más relevantes que existen en nuestro país, debemos darle
desde el punto de vista de las investigaciones y publicaciones un interés mayor en los
siguientes años. Así, según últimos reportes del Centro de Emergencia Mujer (CEM),
entre enero y agosto del 2021, los casos violencia sexual en agravio de mujeres han
sido de 425 niñas de 0-5 años, 2,395 niñas de 6-11 años, 6,285 niñas y adolescentes
entre 12-17 años, 2,182 adultas de 18-25 años, 1,169 de 26-35 años, 539 adultas
entre 36-45 años, 296 adultas de 46-59 años y 96 de 60 a más años. Además, desde
enero a la fecha, los partos registrados para niñas menores de 10 años han sido 10 y
para menores entre 11-14 años, 78622. Según normativa, toda relación sexual que se
tenga con un menor de 14 años es violación sexual.

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Financiamiento: Autofinanciado

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CONCLUSIONES
 La violencia contra las mujeres es causa y consecuencia de nuestra opresión como
sexo, y es en la violencia sexual donde más profundamente arraiga la ideología
patriarcal de sometimiento y control. Esta violencia está en el centro de la política
sexual del patriarcado y contra ella se ha rebelado siempre el feminismo con una
sólida teoría política que ha conseguido crear la conceptualización necesaria para el
cambio social. Uno de los grandes impulsos de la última ola feminista es la lucha
contra el silencio y las zonas de impunidad ante la violencia sexual.
 Se necesitan de manera urgente políticas públicas de calado contra la
pandemia de la violencia sexual. Políticas que abarquen desde la sensibilización
social a la coeducación, la prevención, la formación, la protección, la atención
integral y la reparación a las víctimas. Debemos acelerar los cambios para llegar a la
tolerancia cero con la revictimización y la culpabilización de las mujeres y los
menores víctimas de los depredadores sexuales.
 En este país, la violencia sexual sube de forma significativa en la última serie
histórica, a pesar de la excepcionalidad estadística del año de la pandemia. En
España más de 2.800.000 mujeres ha sufrido violencia sexual a lo largo de su
vida. El 99,6% de los agresores son varones.
 Entre enero y septiembre de 2021, los datos del Ministerio del Interior muestran un
incremento del 27% en los delitos contra la libertad sexual sobre el mismo periodo
de 2020. En el caso de las violaciones, el incremento es del 30,6%, pasando de
1.226 a 1.601 en los mismos meses. Es decir: en España se registra una media de
6 violaciones al día, lo que significa una violación cada cuatro horas.
 Hablamos de una violencia que en buena parte permanece oculta, con un
porcentaje de denuncia que solo llega al 11%.
 No hay una, sino muchas manadas. Ante la ausencia de datos oficiales, desde el
movimiento feminista hemos documentado al menos 211 agresiones sexuales
múltiples desde 2016. De los más de 700 agresores, uno de cada cuatro era
menor de edad. La evidente relación de las violaciones en grupo perpetradas por
fratrías masculinas con el bombardeo de pornografía a edades cada vez más
tempranas exige acciones urgentes.
 En cuanto a la violencia sexual contra las y los menores, la tendencia al alza de la
cibercriminalidad exige también actuaciones decididas. 2020 registró un
aumento significativo de la ciberdelincuencia sexual, un 12,4% más que el año
anterior. En el 80% de los casos afectó a menores de edad. La mayor parte (el
66%) de las víctimas son de sexo femenino. En la serie histórica, los delitos
conocidos en 2020 fueron casi el doble que en 2014.
 La violencia sexual es en los casos más extremos la tortura previa al feminicidio,
son las violaciones y otras agresiones sexuales; es el acoso –también en el trabajo,
con consecuencias muy graves para las trabajadoras víctimas–. Es el matrimonio de
niñas, la mutilación genital femenina, es la explotación sexual, es la violencia
sexual en la infancia: es necesario conocer y estudiar en profundidad las
múltiples tipologías de una quiebra sistémica de los derechos humanos, ya sea
por la pareja, la familia o desconocidos, en el ámbito público o privado.
Acto del movimiento feminista de Madrid, el 25 de noviembre de 2020.
 España se encuentra en un momento histórico clave para la articulación de las
políticas públicas y el desarrollo legislativo de nuestro derecho
antidiscriminatorio, como herramienta de prevención, protección y lucha contra la
violencia sexual, con leyes recientemente aprobadas (Ley Orgánica de protección
a la infancia frente a la violencia), otras en fase de proyecto (Ley de Orgánica de
garantía integral de la libertad sexual), reformas en marcha (reforma de la Ley
Orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género)
o anuncios de una voluntad política para legislar para la abolición del sistema
prostitucional. Desde las grandes movilizaciones y campañas feministas desde
2015 hasta 2021, este ciclo reformista no se entendería sin conocer el contexto
sociopolítico de los últimos años y la acción del movimiento de las mujeres –en
las calles, la academia, las instituciones– para la concienciación social.
 La sociedad debe exigir el fin de los entornos de impunidad total en los que la
violencia sexual está institucionalizada: la prostitución y la pornografía. Si el
Parlamento Europeo ya ha votado a favor de definir como eurodelito el terrorismo
contra las mujeres, equiparándolo al tráfico de personas, drogas y armas, la
ciberdelincuencia y el terrorismo, nuestro ordenamiento jurídico debe definir la
prostitución y la pornografía como violencias sexuales y encaminar sus políticas
públicas hacia la abolición de esta esclavitud sexual.
 Solo la definición a todos los efectos legales de prostitución, pornografía y toda
explotación sexual y reproductiva de las mujeres como violencia machista blinda la
atención integral a las víctimas y nos acerca al principio y objetivo de la igualdad
entre los sexos. España necesita una ley orgánica abolicionista del sistema
prostitucional, que impulse el marco de la Unión Europea al modelo nórdico y
francés.
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