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Sermón

Este documento resume el sermón del 14 de abril sobre el arresto de Jesús en el huerto de Getsemaní según el Evangelio de Juan. Explica que Judas llevó soldados romanos y ministros del templo al huerto, donde Jesús se reunía a menudo con sus discípulos. Cuando le preguntan a quién buscan, Jesús responde "Yo soy", identificándose como Dios. Al oír esto, los ministros del templo caen al suelo. Pedro hiere a uno de los ministros con su espada pero Jesús le dice
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Sermón

Este documento resume el sermón del 14 de abril sobre el arresto de Jesús en el huerto de Getsemaní según el Evangelio de Juan. Explica que Judas llevó soldados romanos y ministros del templo al huerto, donde Jesús se reunía a menudo con sus discípulos. Cuando le preguntan a quién buscan, Jesús responde "Yo soy", identificándose como Dios. Al oír esto, los ministros del templo caen al suelo. Pedro hiere a uno de los ministros con su espada pero Jesús le dice
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14 DE ABRIL – SERMÓN “EL PRENDIMIENTO DEL SEÑOR” (S. JN. 18:1-13).

JUAN 18:1-2. COMO JESÚS HUBO DICHO ESTAS COSAS


1 Como Jesús hubo dicho estas cosas, salióse con sus discípulos tras el arroyo de Cedrón, donde
estaba un huerto, en el cual entró Jesús y sus discípulos. 2 Y también Judas, el que le entregaba,
sabía aquel lugar; porque muchas veces Jesús se juntaba allí con sus discípulos.

“Como Jesús hubo dicho estas cosas” (18:1). La frase, “estas cosas,” puede referirse a la oración
de Alto Sacerdocio de Jesús en capítulo 17, pero es probable que también incluya su Discurso de
Despedida (13:31 – 16:33) y, posiblemente, sus comentarios en la primera parte de capítulo 13.
“salióse con sus discípulos tras el arroyo de Cedrón” (18:1). “Salióse” puede significar que salió
del cuarto de arriba donde se encontraban o que salió de Jerusalén.
El Valle de Cedrón es un valle hondo (aproximadamente de 200 metros de profundidad por donde
pasa el Monte de Olivos – un lugar que no es fácil de cruzar). Se sitúa en el lado este de Jerusalén, y
separa Jerusalén del Monte de Olivos. Al fondo del valle, el arroyo de Cedrón lleva una buena
cantidad de agua durante el invierno lluvioso, pero casi nada durante el verano. El valle comienza al
norte de Jerusalén y sigue unas 15 millas hasta el Mar Muerto. Según las elevaciones de Jerusalén
(+2.500 pies) y del Mar Muerto (1.300 pies bajo nivel del mar), el Valle de Cedrón desciende 3.800
pies en su breve trayecto.
“donde estaba un huerto, en el cual entró Jesús y sus discípulos” (18:1). Mateo y Marcos
identifican el huerto como Gethsemaní (Mateo 26:36; Marcos 14:32), un huerto ubicado al otro lado
del tempo en el Valle de Cedrón. Lucas nos dice que, cuando Jesús enseñaba en el templo a finales
de su ministerio, pasaba la noche en el Monte de Olivos (Lucas 21:37) donde se encuentra
Gethsemaní. Lucas también nos dice que Jesús acostumbraba ir al Monte de Olivos (22:39).
“Y también Judas, el que le entregaba, sabía aquel lugar; porque muchas veces Jesús se
juntaba allí con sus discípulos” (18:2). Un traidor no querría llevar soldados en una busca sin
sentido, por eso, el conocimiento de Judas de la preferencia que Jesús tenía por el Monte de Olivos
le apoyó en su propósito. El Monte de Olivos es un lugar conveniente para arrestar a Jesús, porque
estaría desierto durante la noche. La mayor preocupación de los soldados sería no alborotar a la
población, entonces, este lugar apartado también cumple con sus propósitos.
JUAN 18:3. JUDAS PUES TOMANDO UNA COMPAÑÍA
3 Judas pues tomando una compañía (griego: speiran), y ministros de los pontífices y de los
Fariseos, vino allí con linternas y antorchas, y con armas.

“una compañía” (speiran). Un speiran es una cohorte romana – de unos 600 soldados. Estos
soldados están encargados de mantener orden durante la Pascua cuando hay grandes multitudes
reunidas en Jerusalén y las emociones del pueblo incrementan. Generalmente, los romanos
aumentan su presencia en Jerusalén durante festivales con soldados de Cesaréa para que hubiera
una presencia particularmente imponente de soldados romanos en Jerusalén durante este tiempo.
No es probable que un comandante romano mandara la cohorte entera para arrestar a Jesús, por
eso, seguramente se trata de un pequeño pelotón de soldados.
“y ministros de los pontífices.” Estos ministros serían del templo judío, encargados de mantener
orden en el templo – supuestamente los mismos ministros que antes habían decidido no arrestar a
Jesús porque “Nunca ha hablado hombre así como este hombre” (7:46).
“y de los Fariseos.” Estos pontífices y fariseos seguramente son miembros del Sanedrín, el concejo
regidor judío. Estaban encargados de los ministros del templo, a quienes habían criticado antes por
no haber arrestado a Jesús (7:45-47). Romanos delegan alguna autoridad civil y criminal al
Sanedrín, pero esta autoridad es limitada y no incluye crímenes capitales (18:31). Al ser arrestado
Jesús, le llevan frente Anás, el suegro del pontífice (18:13). Esto nos hace pensar que se trata de
ministros del templo y no los soldados romanos que arrestan a Jesús en el huerto.
JUAN 18:4-9. YO SOY
4 Empero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió delante, y díjoles: ¿A
quién buscáis? 5 Respondiéronle: A Jesús Nazareno. Díceles Jesús; Yo soy (Y estaba también con
ellos Judas, el que le entregaba). 6 Y como les dijo, Yo soy, volvieron atrás, y cayeron en tierra. 7
Volvióles, pues, á preguntar: ¿A quién buscáis?  Y ellos dijeron: A Jesús Nazareno. 8 Respondió
Jesús: Os he dicho que yo soy: pues si á mi buscáis, dejad ir á éstos. 9 Para que se cumpliese la
palabra que había dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdí.

“Empero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió delante, y
díjoles: ‘¿A quién buscáis?’”(18:4). Finalmente había llegado la hora de Jesús (17:1), y está
preparado. No hace ningún intento de evadir el arresto, en cambio, toma la iniciativa. En lugar de
esperar a que Judas le señale, toma cargo – pregunta a quién buscan.
Los Evangelios Sinópticos mencionan que Judas traiciona a Jesús con un beso (Mateo 26:49;
Marcos 14:45; Lucas 22:47), pero este Evangelio no incluye este detalle. El énfasis aquí es el de
Jesús como dueño de esta situación.
“Respondiéronle: ‘A Jesús Nazareno.’ Díceles Jesús; ‘Yo soy’” (griego: ego eimi) (18:5). La
respuesta de Jesús, ego eimi, se puede entender de dos maneras.
• Primero, podría ser simplemente la manera en que Jesús se identifica. Esta es la manera más fácil
de comprender ego eimi, y lo más probable es que así sea como los soldados lo hubieran
comprendido.
• Segundo, ego eimi se puede comprender como lenguaje codificado desde el encuentro entre
Moisés y Dios muchos siglos antes. En esa ocasión, cuando Moisés le preguntó a Dios su nombre,
Dios contestó, “Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros” (Éxodo 3:14). En
ese versículo, “YO SOY” es “ego eimi” en el Septuagésimo – la versión griega del Antiguo
Testamento. También, en Isaías 40-55, Dios utiliza la frase, “Yo soy,” una y otra vez para referirse a
si mismo. Es decir, ego eimi se puede interpretar como el nombre de Dios. Cuando Jesús aplica ego
eimi a si mismo, puede ser que se está identificando con Dios – como Dios.
Ego eimi es una frase importante en este Evangelio, que incluye siete frases de “Yo soy”:

• “Yo soy el pan de vida” (6:35, 48; cf. 6:51)


• “Yo soy la luz del mundo” (8:12)
• “Yo soy la puerta de las ovejas” (10:7)
• “Yo soy el buen pastor” (10:11, 14)
• “Yo soy la resurrección y la vida” (11:20)
• “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (14:6)
• “Yo soy la vid verdadera” (15:1)

“Las declaraciones de ‘Yo soy’ son la base del lenguaje de la auto-revelación de Jesús en el Cuarto
Evangelio… A través de estos símbolos comunes, Jesús declara que con él se cumplen las
necesidades religiosas y los deseos humanos de la gente” (O’Day, 601).
“(Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba)” (18:5). Todos los Evangelios
identifican a Judas como traidor – su identidad principal. Este Evangelio también le describe como
ladrón (12:6).
“Y como les dijo, ‘Yo soy,’ volvieron atrás, y cayeron en tierra” (18:6). Esta declaración no
especifica si los que cayeron en tierra son soldados romanos o ministros judíos del templo. No
obstante, seguramente se trata de ministros judíos. Como se anota arriba, estos ministros del templo
antes fallaron al no arrestar a Jesús porque “Nunca ha hablado hombre así como este hombre”
(7:46). Aunque esto resultara en crítica por parte de pontífices y fariseos (7:45-47), está claro que no
han perdido su respeto – su admiración – por Jesús. Es posible que hasta ellos hayan comprendido
el significado de las declaraciones de ‘Yo soy’ de Jesús (18:5-6).
“Volvióles, pues, á preguntar: ‘¿A quién buscáis?’ Y ellos dijeron: ‘A Jesús Nazareno.’
Respondió Jesús: ‘Os he dicho que yo soy: pues si á mi buscáis, dejad ir á éstos’” (18:7-8). “El
Buen Pastor se preocupa por sus ovejas en el momento de su arresto, juicio, y muerte” (Morris, 659).
Jesús sabe que esperar – sabe que le espera una muerte violenta – pero su primera preocupación
no es si mismo sino sus discípulos. Deja claro que él es a quién buscan, y que no hay necesidad de
crear más problemas para sus discípulos.
“Para que se cumpliese la palabra que había dicho: ‘De los que me diste, ninguno de ellos
perdí’” (18:9). La palabra que Jesús había dicho era parte de su oración en capítulo 17: “Cuando
estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé, y
ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese” (17:12). Su
preocupación por el bienestar espiritual de sus discípulos se ve en la preocupación que tiene por su
bienestar físico.

JUAN 18:10-11. ENTONCES, SIMÓN PEDRO, QUE TENÍA ESPADA, SACÓLA


10 Entonces Simón Pedro, que tenía espada, sacóla, é hirió al siervo del pontífice, y le cortó la oreja
derecha. Y el siervo se llamaba Malco. 11 Jesús entonces dijo á Pedro: Mete tu espada en la vaina:
el vaso que el Padre me ha dado, ¿no lo tengo de beber?

“Entonces Simón Pedro, que tenía espada, sacóla, é hirió al siervo del pontífice, y le cortó la
oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco” (18:10). Pedro, siempre impulsivo en reaccionar,
sale en contra de quienes han venido a arrestar a Jesús. Este gesto refleja su espontaneidad, su
valentía, y su compromiso hacia Jesús, pero es un gesto inútil. Aunque no estamos seguros del
tamaño del grupo que viene a arrestar a Jesús, lo más probable es que sea sustancial – lo bastante
grande para confrontar cualquier problema que se les presente – más grande de lo necesario para
confrontarse con el pequeño grupo de discípulos de Jesús. Las acciones de Pedro demuestran su
determinación de luchar antes de permitir que Jesús sea arrestado sin oposición. Debemos admirar
el valor de Pedro y su lealtad hacia Jesús, pero su gesto no tiene ninguna probabilidad de éxito, todo
lo contrario. Tiene la capacidad de causar una severa reacción de Roma sobre todos los discípulos
de Jesús. Es un gran gesto, pero un gesto necio.
Todos Evangelios Sinópticos relatan este incidente (Mateo 26:51-52; Marcos 14:47; Lucas 22:49-51),
pero el Evangelio de Juan es el único que incluye los nombres de Pedro y Malco.
“Jesús entonces dijo á Pedro: ‘Mete tu espada en la vaina: el vaso que el Padre me ha dado, ¿no
lo tengo de beber?’” (18:11). Las palabras de Jesús llevan un leve regaño, no porque Pedro ha
actuado de manera irresponsable, sino porque Jesús “tiene que beber” del vaso que el Padre le ha
dado. La palabra “vaso” se utiliza frecuentemente en el Antiguo Testamento de manera muy parecida
a la que usaríamos la palabra “lote” – fortuna o destino. En algunos casos lleva una connotación
positiva – “mi copa está rebosando” (Salmo 23:5), pero en muchos casos se refiere a sufrimiento o
momentos difíciles – “Sobre los malos lloverá lazos; Fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será
la porción del cáliz de ellos” (Salmo 11:6; cf. Isaías 51:17, 22; Jeremías 25:15; 49:12; Lamentaciones
4:12; Ezequiel 23:31-33; Habacuc 2:16; Zacarías 12:2). Cuando Jesús habla de “el vaso que el
Padre me ha dado,” se refiere a un vaso de sufrimiento. Sin embargo, Jesús no pretende evitarlo. El
Padre le ha dado a Jesús este vaso, y Jesús ha venido a este mundo para beber de él.

JUAN 18:12-14. ENTONCES PRENDIERON A JESÚA Y LE ATARON


12 Entonces la compañía y el tribuno (griego: chiliarchos – el comandante del cohorte – literalmente,
comandante de mil), y los ministros de los Judíos, prendieron á Jesús y le ataron, 13 Y lleváronle
primeramente á Anás; porque era suegro de Caifás, el cual era pontífice de aquel año.  14 Y era
Caifás el que había dado el consejo á los Judíos, que era necesario que un hombre muriese por el
pueblo.
“Entonces la compañía y el tribuno (chiliarchos), y los ministros de los Judíos, prendieron á
Jesús y le ataron” (18:12). De nuevo, este Evangelio distingue entre los soldados romanos y los
ministros del templo. Juntos arrestan y atan a Jesús – atar sería rutinario en una situación así.
Chiliarchos literalmente significa “comandante de mil,” entonces, no se trata solamente de un oficial
romano sino del comandante de la cohorte romana. La presencia del comandante no significa que
toda la cohorte esté presente en el huerto, pero sí indica la seriedad con que los romanos tratan el
peligro que esta situación puede presentar. Este comandante solo puede estar en un lugar a la vez, y
ha decidido que éste es el lugar que requiere su presencia en este momento.
“Y lleváronle primeramente á Anás; porque era suegro de Caifás, el cual era pontífice de aquel
año” (18:13). Este Evangelio es el único que relata la visita a Anás, que había sido pontífice años
antes – de 6-15 d.C. El oficio de pontífice suponía ser uno de por vida, pero Valerius Gratus, prefecto
de Judea, destituyó a Anás en 15 a.C. Esta intervención en asuntos religiosos seguramente causó
resentimiento en el pueblo judío, lo cual ayudaría a explicar la continuada influencia de Anás
después de haber sido destituido de su puesto. Su influencia era tan fuerte que pudo lograr que
cinco de sus hijos recibieran puestos de pontífices, así como su yerno, Caifás.
En el pensar de muchos, Anás era el legítimo pontífice, aún después de ser destituido muchos años
antes. El hecho de que traigan a Jesús frente Anás refleja su estatus de patriarca de la familia
pontífice – y, en la opinión de muchos, como el verdadero pontífice. Es probable que, cuando Anás
manda Jesús a Caifás (18:24), también manda su opinión de Jesús y una recomendación de como
se debe proseguir. Como figura patriarca en una sociedad patriarca, la recomendación de Anás
llevaría mucho peso con Caifás.
El hecho que primero hayan llevado a Jesús frente Anás y después ante Caifás sugiere que
soldados romanos, habiendo calmado la posibilidad de disturbios, entregaron a Jesús a los ministros
del templo para que ellos tomaran una decisión.
“Caifás, el cual era pontífice de aquel año” (18:13). “Aquel año” no significa que Caifás fuera
pontífice solo por un año, sino que es pontífice en el año que cambiará el mundo – el año de la
crucifixión de Jesús. Valerius Gratus, que destituyó a Anás como pontífice en 15 d.C., nombró a
Caifás pontífice en 18 d.C. – un puesto que mantendría hasta 36 d.C., cuando fue destituido por
Vitellius.
“Y era Caifás el que había dado el consejo á los Judíos, que era necesario que un hombre
muriese por el pueblo” (18:14). Esto se refiere a un incidente relatado anteriormente, donde Caifás
le dijo al Sanedrín, “Vosotros no sabéis nada; Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera
por el pueblo, y no que toda la nación se pierda” (11:49-50). El Evangelista añadió el comentario:
“Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que
Jesús había de morir por la nación: Y no solamente por aquella nación, mas también para que
juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados” (11:49-52).
Mateo relata que en el juicio de Jesús ante el Sanedrín, Caifás rajó su ropa al oír la declaración
“blasfema” de Jesús, “desde ahora habéis de ver al Hijo de los hombres sentado á la diestra de la
potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo” (Mateo 26:57-65).

15 DE ABRIL – SERMÓN “EL DESPRENDIMIENTO DEL SEÑOR Y SU SEPULTURA (S. JN.


19:38-42 Y S. MT. 27:57-60).

JUAN 19:38-40. TOMARON PUES EL CUERPO DE JESÚS


38 Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por
miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús: y permitióselo Pilato.
Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús. 39 Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á
Jesús de noche, trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. 40 Tomaron pues el
cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos
sepultar.
“Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto por
miedo de los Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de Jesús” (19:38a). Los cuatro
Evangelios mencionan a José de Arimatea. Nos dicen que José era un “senador noble,” del
Sanedrín, el cuerpo gobernante de los judíos (Marcos 15:43; Lucas 23:50) – que no había estado de
acuerdo con el plan ni con la acción del concejo (Lucas 23:51) – que esperaba ansioso el reino de
Dios (Marcos 15:43; Lucas 23:51) – que era rico (Mateo 27:57) – que “osadamente entró á Pilato, y
pidió el cuerpo de Jesús” (Marcos 15:43) – que la tumba en la que enterró a Jesús era “un sepulcro
abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto” (Lucas 23:53) – que era “su sepulcro
nuevo, que había labrado en la peña (Mateo 27:60) – y que él “revolvió una piedra á la puerta del
sepulcro” (Marcos 15:46; Mateo 27:60).
El detalle que me gusta más es que José fue a la tumba osadamente (Marcos 15:43). Había sido
discípulo secreto de Jesús por temor a los judíos (19:38), pero después de morir Jesús fue
OSADAMENTE a Pilato para pedir su cuerpo.
Para un hombre normal sería difícil tener acceso a Pilato, pero la posición de José como miembro
del Sanedrín le permite acceso. Esta posición es también la razón porque ha mantenido su
discipulado en secreto, y puede esperar que sus compañeros en el Sanedrín no estén contentos al
oír que él mismo ha honrado a Jesús al enterrarle en su propia tumba.
Para los judíos un entierro apropiado es importante, y generalmente la gente se entierra en tumbas
de familia que se puedan volver a utilizar después de descomponerse el cuerpo. Ley judía permite el
entierro de una persona ejecutada como criminal: “Cuando en alguno hubiere pecado de sentencia
de muerte, por el que haya de morir, y le habrás colgado de un madero, no estará su cuerpo por la
noche en el madero, mas sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldición de Dios es el
colgado: y no contaminarás tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad” (Deuteronomio 21:22-
23). Una familia puede escoger no contaminar la tumba familiar con tal persona, y generalmente la
enterrarían en una tumba designada para criminales ubicada en las afueras de la ciudad.
“y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el cuerpo de Jesús” (19:38b). No es raro que
romanos entreguen el cuerpo de un criminal ejecutado a la familia del criminal después de su
muerte, pero cuando la persona ha sido acusada de sedición, no. Los acusados de sedición se dejan
en las cruces hasta que sus cuerpos se pudran o sean comidos por buitres. Es asombroso que Pilato
le permita a José enterrar el cuerpo de Jesús. Esto dice algo del respeto que Pilato tiene por José y
su opinión de la inocencia de Jesús – y también le da otra oportunidad para burlarse de los líderes
judíos.
“Y vino también Nicodemo, el que antes había venido á Jesús de noche” (19:39a). Los
Sinópticos no mencionan a Nicodemo, pero es una figura prominente en el Evangelio de Juan –
particularmente en el tercer capítulo, donde viene a Jesús por la noche (Juan 3:1-21). Es fariseo (3:1;
7:47-50) y posiblemente un miembro del Sanedrín. Antes, trató de defender a Jesús ante los demás
fariseos (7:51). “Nicodemo es una excepción importante a la categorización de Juan de ‘los judíos’
que, como grupo, se opusieron a Jesús (cf. 1:11; 9:39-41)” (Myers, 762).
“trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras” (litras) (19:39b). Una litra pesa
aproximadamente 11,5 onzas o tres cuartos de libra. Entonces, el peso total de las especies que trae
Nicodemo es 75 libras (34 kg). Necesitaría ayuda para llevar tanto peso al sitio del entierro. Sería
raro que alguien utilizara una cantidad tan grande de especies para una persona común, porque las
especies eran bastante caras. Sin embargo, no sería raro usar grandes cantidades de especies para
ungir los cuerpos de reyes u otras personas ricas. El entierro de Jesús es un entierro de un rey, por
eso es apropiado en este Evangelio cuyo tema principal es el reinado de Jesús.
“Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo en lienzos con especias, como es
costumbre de los Judíos sepultar” (19:40). Judíos no participan en la práctica egipcia de
embalsar, por la que se extraen órganos internas del cuerpo y se ponen especies de embalse en su
lugar. Los judíos utilizan especies, no para preservar el cuerpo, pero para enmascarar el olor de la
descomposición. Ungir el cuerpo es también una manera de mostrar un último respeto. La práctica
judía normal es envolver el cuerpo en largas tiras de lienzo sobre el cual se echan polvos de mirra y
áloes.
JUAN 19:41-42. PUSIERON Á JESÚS
41 Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo,
en el cual aun no había sido puesto ninguno. 42 Allí, pues, por causa de la víspera de la Pascua de
los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesús.

“Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había un huerto” (19:41a). El huerto es lo


suficientemente grande para que más adelante María imagine que Jesús es el jardinero (20:15).
“y en el huerto un sepulcro nuevo” (19:41b). Como se anota arriba, éste es “su sepulcro nuevo,
que había labrado en la peña” (Mateo 27:60). Una tumba como ésta sería cara, digna de un hombre
rico como José. Que José utilice su propia tumba para enterrar a Jesús es un gesto extravagante,
como Nicodemo y las cien libras de especies de entierro, o como María ungiendo a Jesús con una
libra de perfume caro (12:3).
“en el cual aun no había sido puesto ninguno” (19:41c). Este detalle es importante. La mañana
de la Pascua, los discípulos encuentran una tumba vacía. Se hubiera complicado la historia si Jesús
hubiera sido enterrado en una tumba donde otros cuerpos yacían, porque la tumba no hubiera
estado abierta la mañana de la Pascua. Este entierro en una tumba donde “no había sido puesto
ninguno” también implica un entierro digno de un rey. Mientras que la mayor parte de las tumbas
serían usadas de nuevo al descomponerse los difuntos, un rey sería enterrado en una tumba nueva
que nunca había sido usada y que nunca sería usada excepto por miembros de su propia familia.
“Allí, pues, por causa de la víspera de la Pascua de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba
cerca, pusieron á Jesús” (19:42). Al anochecer comienza el sábado– un sábado especial que
coincide con la Pascua. Una vez que empiece el sábado, todo trabajo ha de cesar. Por lo tanto, es
imperativo que José y Nicodemo terminen el entierro antes del anochecer. El sitio cercano y
conveniente de la tumba de José les facilita el entierro y les ayuda a cumplir con la hora límite.

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