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Tema 3 - Elementos Naturales y Humanos de La Liturgia

Este documento describe los diferentes elementos naturales y humanos utilizados en la liturgia católica. Entre los elementos naturales se encuentran la luz, el fuego, el agua, la saliva, el aire, el aceite, la cera de abejas, el pan y el vino. Los elementos humanos incluyen las ceremonias, gestos y posturas que los fieles realizan para rendir culto a Dios durante la liturgia.

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Tema 3 - Elementos Naturales y Humanos de La Liturgia

Este documento describe los diferentes elementos naturales y humanos utilizados en la liturgia católica. Entre los elementos naturales se encuentran la luz, el fuego, el agua, la saliva, el aire, el aceite, la cera de abejas, el pan y el vino. Los elementos humanos incluyen las ceremonias, gestos y posturas que los fieles realizan para rendir culto a Dios durante la liturgia.

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TRAS LAS HUELLAS DEL MAESTRO

EN UNIÓN CON
CATÓLICOS EN ORACIÓN
TALLER DE LITURGIA A DISTANCIA

SESIÓN 3

JUAN DE DIOS CASTILLO ENCINAS


FUT. LICENCIADO EN TEOLOGÍA
TEMA 3:

ELEMENTOS NATURALES Y HUMANOS DE LA LITURGIA


2.1.- ELEMENTOS NATURALES DE LA LITURGIA
La Iglesia, cantora de la naturaleza y de su Creador y amante del
simbolismo, debía aprovechar para su liturgia algunos de esos
elementos como signos eficaces de valores sobrenaturales y salvíficos.

El mismo Cristo los usó y les comunicó virtudes secretas en orden


a la vida sobrenatural. Por ejemplo: el agua en el perdón, la saliva en el
ciego, el hálito en el cenáculo, etc. Jesús explotó su simbolismo en sus
discursos y parábolas: la luz, sal, vid, grano de mostaza, cizaña, etc.

¿CUÁLES SON?:
A)- LA LUZ:

De todas las obras de la creación, la luz parece ser la más


excelente. Con ella empezó Dios a adornar el mundo. Es la
más hermosa de las creaturas naturales y de ella beben la
belleza todas las demás. Con la luz honraron los israelitas a
la divinidad, por ejemplo, llevándola al Tabernáculo de
Moisés y luego al templo de salvación y fabricando para su
uso lámparas de gran precio y suntuosos candelabros. Los
mismos paganos, para los templos de sus dioses y en sus
fiestas. En la Vigilia Pascual se nos da la clave. La Iglesia
bendice la luz sacándola del nuevo fuego y la introduce a la
iglesia con el cirio pascual. La luz, por tanto, representa y
rinde tributo a Jesucristo, “Luz del mundo”. La luz es figura
de los ángeles, aparecidos con frecuencia envueltos en
celestiales resplandores, y también de las almas justas por su
pureza y fe radiantes.
B)- EL FUEGO:
Es de los elementos más misteriosos y terribles,
al mismo tiempo. Sin él, apenas se podría vivir. Es
fuerza que quema y alumbra, mata y vivifica,
destruye y purifica. Sobrecogidos de espanto las
tribus salvajes lo adoraban como a una divinidad.
La Iglesia utiliza constantemente el fuego para sus
ritos:

Con el fuego anuncia la resurrección de Cristo, el


Sábado Santo en la noche de la Vigilia Pascual.

En el incensario, fuego e incienso simbolizan el


fervor de la oración y la entrega de nuestra vida, que se
va consumiendo poco a poco como suave perfume en
honor a Dios.
C)- AGUA:

Es uno de los elementos más indispensables para


la vida, y henchido de simbolismo. Al principio
del mundo, el Espíritu de Dios la acarició con su
soplo como elemento de fecundidad; eran aguas
repletas de vida vegetal y animal. Y Jesús la
santificó con su contacto en las corrientes del río
Jordán. El agua con el crisma forma parte de la
materia del Bautismo. En los ritos judíos se usa
para las abluciones y lustraciones. La Biblia está
llena de fuentes, de pozos; y con el agua del
diluvio quiso Dios limpiar la maldad de la tierra. Y
Jesús de su costado abierto hizo brotar “sangre y
agua”. Y su agua calma siempre la sed.
D)- SALIVA:
Jesús la usó para curar a un sordomudo y al ciego de
nacimiento. Los santos Padres la consideraban como símbolo de la
sabiduría; la liturgia la ha usado tan sólo en el Bautismo, mojando
en ella la nariz y oídos del bautizado, diciendo: “Epheta”, “Abríos”.
Así reproducía el gesto de Jesús al curar. De esta manera, esos
órganos están ya habilitados para oír con gusto la Palabra de Dios y
aspirar el perfume de la santidad. Dada la sensibilidad de los
tiempos modernos, el nuevo ritual del bautismo suprimió el uso de
la saliva.

E)- AIRE:

El soplo del Creador infundió vida al hombre. Y el de Jesús


resucitado comunicó a los apóstoles el Espíritu Santo. Por siglos,
ha figurado en el rito bautismal el soplo como signo de expulsión
de Satanás, del alma del bautizado y también sobre el Crisma.
F)- ACEITE:
Para la vida corporal, es alimento, medicina y condimento. Fortalece, suaviza, agiliza los miembros y, cuando es
legítimo aceite de oliva, aromatiza cuanto toca. En la vida espiritual, simboliza también esto: fortaleza espiritual y
corporal, valor curativo y conservativo de carácter espiritual, efusión de la gracia, santificación e inhabitación del
Espíritu Santo y testimonio cristiano, comunicación del poder divino y consagración de objetos sagrados. Y por eso se
usa como materia en algunos sacramentos:

En el bautismo, el óleo de los catecúmenos (OC) se coloca en el pecho. Simboliza la fortaleza y la agilidad
espiritual.

El crisma (SC) se compone de aceite y bálsamo. Se usa en el bautismo, confirmación y


consagración de sacerdotes, obispos, cálices, altares, patenas, Iglesias. Todo cristiano tiene
que exhalar el suave olor de la santidad, el suave olor de Cristo, como dice san Pablo. En la
ordenación sacerdotal se ungen las manos; en la episcopal, la cabeza. “Este gesto nos habla de
la transmisión del Espíritu Santo, el cual se adentra en el interior del ungido, toma posesión
de él y lo convierte en instrumento suyo. La unción de la cabeza significa la llamada a nuevas
responsabilidades: el obispo tendrá en la Iglesia tareas directivas que lo ocuparán a fondo”.

Óleo de los enfermos (OI): vehículo para la gracia divina, y para la salud del cuerpo y del alma.
G)- CERA DE ABEJAS:

Se usa para el alumbrado propiamente litúrgico, es decir, para las Misas y


demás sacramentos y sacramentales. La vela encendida sirve para simbolizar a
Cristo-Luz del mundo y significar la fe y la oración de los fieles en presencia del
Señor.

H)- PAN Y VINO:


Son la base del alimento corporal del hombre. Simbolizan, al convertirse en
verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo, que la Eucaristía es alimento indispensable
de todos los cristianos. Son los signos del sacrificio de su cuerpo y sangre como
manjar espiritual del alma. El pan, hecho de muchos granos, y el vino, de muchos
racimos, son símbolo de la unión íntima entre los cristianos. Simbolizan también
la unidad de la Iglesia y de los cristianos con Cristo y entre sí, pues compartir el
mismo pan y vino son signos de fraternidad, amistad y unidad
I)- SAL, QUE SAZONA Y PRESERVA:
Se dejó optativo en la fórmula ritual de la bendición del agua lustral como
remedio para poner en fuga los demonios y ahuyentar enfermedades. También se
usó en el bautismo, colocando unos granitos sobre la boca del bautizando.

J)- CENIZA:
Es símbolo de la caducidad de la vida y de todo lo material, y, por lo mismo,
símbolo del dolor, de la penitencia, del arrepentimiento, de una gran aflicción. En
la Biblia la expresión “cubrirse de ceniza y de cilicio” es sinónimo de amarga
penitencia y de muy gran duelo. La Iglesia nos la pone el día del miércoles de
ceniza “en señal de la humildad cristiana y como prenda del perdón que se
espera”.
K)- INCIENSO: L)- FLORES: M)- CAMPANILLA:
Nuestra vida se tiene que quemar Las flores naturales que adornan el Para la atención
en honor a Dios, dando suave altar y los santos significan fiesta, piadosa y unión de
aroma. En las solemnidades se alegría, exultación piadosa. En
corazones de la asamblea
inciensa el altar y los santos, la tiempo de cuaresma, tiempo fuerte
cruz y el Santísimo Sacramento en de penitencia y austeridad, aunque participante. Se usa en el
señal de respeto y veneración. Se se pueden poner algunas plantas, momento de la
inciensa al sacerdote como no debe haber, sin embargo, flores consagración en las santas
representante de Dios, y a los en las iglesias, exceptuando el misas, para centrar la
fieles para recordarles que, como tercer domingo de cuaresma, atención de los que
pueblo santo y sacerdotal, son domingo del “Laetare”, y las participan en la celebración
concelebrantes y no sólo solemnidades y fiestas que caen en
eucarística.
espectadores. Además, purifica el cuaresma.
templo y nos eleva a Dios.
2.2.- ELEMENTOS HUMANOS DE LA LITURGIA
Los elementos humanos son todas las ceremonias del culto, las actitudes, posturas y gestos
que hace y vive el hombre en la liturgia..

¿Qué virtud regula y encauza todo lo relacionado con la liturgia? Es la virtud de la religión, que
procede a su vez de la virtud cardinal de la justicia que nos inclina a dar a Dios el culto debido.
Esta virtud de la religión presupone las virtudes teologales y demostramos esta virtud con
actos, ya sea internos, ya sea externos.

ACTOS INTERNOS ACTOS EXTERNOS:


• Adoración: por ser Dios. • Son todas las ceremonias expresadas
• Agradecimiento: por habernos dado todo. con la boca, lengua, sentidos, gestos,
• Arrepentimiento: por haberle ofendido. movimientos.
• Súplica y petición: porque Él es la fuente
de todo don.
LAS CEREMONIAS
Las ceremonias son como la etiqueta sagrada y el comportamiento tanto de los ministros sagrados como también de los
fieles participantes. El objeto de las ceremonias, la finalidad de las ceremonias es poner nuestro cuerpo al servicio del alma, y
ambos al servicio de Dios. Al mismo tiempo reflejan externamente la fe y piedad de la Iglesia y de los fieles cristianos.

Las ceremonias son signos de lo que pasa en nuestro


interior. Por tanto, las ceremonias tienen estas
características:
• Mueven al alma a la veneración de las cosas sagradas.
• Elevan la mente a las realidades sobrenaturales.
• Nutren la piedad.
• Fomentan la caridad.
• Acrecientan la fe, la compunción, la alegría, el
recogimiento.
• Robustecen la devoción.
• Instruyen a los sencillos y adornan el culto de Dios. Las ceremonias se llevan a cabo a
• Conservan la religión. través de actitudes, posturas y gestos.
2.2.1)- ACTITUDES
Las actitudes del cuerpo son reflejo de lo que siente el alma. Estas son las actitudes más
importantes en la liturgia:

1.- ESTAR DE PIE:

Es una forma de demostrar nuestra confianza filial, y


nuestra disponibilidad para la acción, para el camino.
El estar de pie significa la dignidad de ser hijos de
Dios, no esclavos agachados ante el amo. Es la
confianza llana del hijo que está ante el padre a
quien respeta muchísimo y a quien al mismo tiempo
tiene cariño. Al mismo tiempo, al estar en pie
manifestamos la fe en Jesús resucitado que venció a
la muerte, y la fe en que nosotros resucitaremos
también; el estar agachado y postrado no es la última
postura del cristiano; sino el estar en pie resucitado.
DE RODILLAS:

Sólo ante Dios debemos doblar nuestra rodilla. Ante


nadie más. Esto nos otorga la dignidad de sentirnos
libres ante las criaturas. No debemos arrodillarnos ante
el dinero, ni ante el trabajo, ni ante amos humanos.
También el ponernos de rodillas significa que nos
reconocemos pecadores ante Él. El fariseo del
Evangelio no quiso arrodillarse. La genuflexión ante el
Santísimo es un saludo reverencial de fe, en homenaje
de reconocimiento al Señor Jesús. Debemos hacerlo en
forma pausada y recogida.
SENTADOS:

Significa la confianza de estar con los


amigos, sin demasiado apuro, con paz y
tranquilidad, como un cierto “descansar”
ante Dios. Estamos en casa, cuando estamos
en el templo. Sentados podemos hablar con
intimidad y largamente con el Señor que
está ahí presente, tan presente que invade
nuestro propio y más hondo interior.
También uno se sienta para escuchar y
aprender cuando un maestro habla. En la
misa estamos sentados durante las lecturas y
la homilía: “Habla, Señor, que tu siervo
escucha”.
POSTRADOS:

Se usa en ciertos momentos escasos, en que el alma


cristiana se siente más indigna de dirigirse a Dios, cargada
de responsabilidades, o en un luto universal como el del
Viernes Santo por la muerte de Jesús, o cuando la pena y
desconsuelo son tan inmensos que no se ve solución. Por
ejemplo: el futuro sacerdote, cuando se postra el día de su
ordenación sacerdotal; o algunas monjas, el día en que
entran al convento o hacen su profesión religiosa, se
postran en el suelo, indicando no tanto el abatimiento, sino
la necesidad de protección de Dios y la impotencia
personal. Es signo de humildad y penitencia.
LA PROCESIÓN, MÁS QUE UN GESTO LITÚRGICO, ES UN RITO

En las celebraciones habituales, por ejemplo, en la santa misa, los


ministros realizan movimientos que tienen carácter procesional: al
principio, antes del evangelio, etc. También los fieles adoptan esta
actitud al presentar las ofrendas y cuando comulgan.

Además, hay procesiones excepcionales unidas al año litúrgico,


como la del Domingo de Ramos y la del Corpus Christi, o en
circunstancias particulares de la vida de la Iglesia, por ejemplo, la
de una comunidad parroquial el día de las fiestas patronales. La
procesión simboliza, principalmente, el carácter peregrinante de la
Iglesia. También, a veces, es un signo muy expresivo de fe y
devoción. Deben hacerse con dignidad y respeto, huyendo tanto de
la rigidez como del sentimentalismo.
2.2.2)- POSTURAS

MANOS JUNTAS:

Es señal de respeto y de oración. Es un gesto de humildad y vasallaje, y de


actitud orante y confiada. Es el gesto más acomodado a la celebración
litúrgica cuando las manos no han de emplearse en otros ritos o no se
prescribe que se tengan levantadas. Tenerlas en el Padrenuestro y también
es la mejor postura a la hora de ir a comulgar.

EXTENDER LAS MANOS Y ELEVAR A LA VEZ


LOS BRAZOS SON SÚPLICAS SOLEMNES:

Colecta, plegaria de la misa, paternóster, prefacio. Levantar y extender las manos al


rezar expresa los sentimientos del alma que busca y espera el auxilio de lo alto. Hoy
es un gesto reservado al ministro que celebra la santa misa.
EXTENDER Y VOLVER A JUNTAR LAS MANOS:

Es el deseo del sacerdote de estrechar a la asamblea en un común abrazo de fraternidad, de


recoger las intenciones y deseos de todos para ofrecérselos a Dios, y derramar sobre ellos las
misericordias de Dios.

MANOS QUE DAN Y RECIBEN LA PAZ:

Las manos extendidas, abiertas y acogedoras simbolizan la actitud de un corazón pacífico y


fraternal, que quiere comunicar algo personal y está dispuesto a acoger lo que se le ofrece.
Cuando unas manos abiertas salen al encuentro de otras en idéntica actitud, se percibe el
sentimiento profundo de un hermano que sale al encuentro de otro hermano, para ratificar,
comunicar o restablecer la paz.

MANOS QUE RECIBEN EL CUERPO DEL SEÑOR:

Las manos dispuestas para recibir la Santa Comunión han de ser signo de humildad, de pobreza,
de espera, de disponibilidad y de confianza. También son signo de veneración, de respeto y de
acogida, pues el Pan eucarístico no se coge, sino que se acoge, se recibe.
2.2.3)- GESTOS LITÚRGICOS

En nuestra vida usamos no sólo palabras y actitudes o posturas,


sino también está el lenguaje del gesto para expresarnos: un guiño,
el levantar el puño con el dedo pulgar arriba, el fruncir el ceño, un
beso, etc.

También en la liturgia empleamos gestos. Con estos


gestos, la liturgia aspira a cautivar a todo hombre y a
despertar en la asamblea la variedad de sentidos nobles,
dignos del culto divino.

Veamos, pues, los gestos litúrgicos más sobresalientes, y su hondo significado.


SEÑAL DE LA CRUZ:
Es el gesto más noble y el más frecuente y elocuente. No es un garabato, que
termina besándose uno el dedo pulgar ¡Esta no es la señal de la Santa Cruz! Se
produce de dos modos: sobre uno mismo, con los dedos extendidos de la mano
derecha; o, cuando un sacerdote debe bendecir en nombre de Cristo, sobre las
personas u objetos con la misma mano levemente encorvada. Una sola vez, al
inicio del oficio divino, se hace sobre los labios con el dedo pulgar para pedirle al
Señor que Él mismo “los abra para poder proclamar con la boca sus alabanzas”.
Tengo aquí un texto de Tertuliano, del siglo II, que atestigua cómo la señal de la
cruz es práctica cristiana desde los primeros siglos: “ora caminemos, ora
salgamos o entremos, ora nos vistamos, ora nos lavemos, ora vayamos a la mesa
o a la cama, ora nos sentemos o hagamos cualquier cosa, marquemos nuestra
frente con el signo de la cruz “. Debe hacerse desde la frente hasta el pecho, y
desde el hombro izquierdo al derecho. ¿Qué significa hacerse la señal de la cruz?
Primero venerar la cruz redentora de Cristo. Segundo, sellar con ella nuestra
persona cristiana y así fortalecerla para hacer el bien y evitar el mal. Esa señal
comienza en la frente, para que Dios, con su Santa Cruz, nos quite los malos
pensamientos y nos proteja los buenos. Después de la frente va al pecho para que
nos quite los malos deseos del corazón y nos proteja los buenos. Y finalmente,
nos envuelve de izquierda a derecha, para proteger del mal todo nuestro ser.
LA REVERENCIA:

Consiste en ligeras inclinaciones de cabeza, ante el altar, ante imágenes, al recibir la Sagrada
Comunión, cuando el acólito inciensa al sacerdote y al pueblo; o al incensar el mismo sacerdote hace
reverencia al crucifijo o a la imagen de los santos, a modo de saludo reverente. Aquí no sólo es señal
de cortesía humana, sino que las reverencias están revestidas de culto sagrado. Tienen que ser hechas
despacio, y sólo con la cabeza, no con todo el cuerpo, a no ser que sea en la misa después de ofrecer el
pan y el vino y antes del lavado de las manos, donde se inclina ligeramente también el cuerpo. Aquí ya
no es sólo reverencia, sino total inclinación.
LAS MIRADAS:

Unas veces invitan a la admiración y adoración callada,


de fe sentida y de recogimiento; por eso, clavamos la
mirada en la Hostia consagrada y en el cáliz al levantarlos
el sacerdote en la consagración, en la custodia de la
exposición y bendición del Santísimo. También la mirada
del sacerdote a la gente es señal de comunicación
fraterna, de saludo cordial. Cuando los ojos están
cerrados simbolizan, no tanto que estamos durmiendo,
sino que estamos en profundo silencio y recogimiento
para saborear la comunión, o las lecturas leídas. Es falta
de respeto, cuando se da la homilía, no mirar al
predicador. Simbolizaría desinterés total, despecho;
también sería falta de cordialidad e interés si el
predicador no mirase a los fieles a la hora de predicar.
Cuando uno eleva los ojos hacia arriba está indicando
petición a Dios o desagravio por los pecados propios y de
la humanidad.
LOS ÓSCULOS O BESOS:

El sacerdote da un beso al altar al


comenzar y al terminar la santa misa;
es Cristo quien recibe ese ósculo. Los
fieles se dan el beso en el momento de
la paz. Son señales de afecto, de
gratitud, de adhesión, de veneración y
de reconciliación. Besamos las
reliquias, el crucifijo, la mano del
sacerdote que bendice y perdona. Cada
uno de estos ósculos imprime un sello
religioso especial en las personas o
cosas que los reciben. En muchas
partes no es oportuno el beso de la paz,
por motivos culturales; entonces se
prefiere el apretón de manos.
GOLPES DE PECHO CON LA MANO:
Es una de las señales más expresivas de dolor y contrición de corazón,
en un pecador. Se hace en la confesión, al momento de decir el acto de
contrición. Lo hacemos en el momento del “Yo confieso” de la santa
misa. Así, con ese gesto humilde, aplacamos y agradamos mejor a Dios
y expresamos más sentidamente nuestra compunción ante los demás
hermanos. Los golpes deben ser hechos con suavidad, como cuando
uno llama a una puerta que no tiene timbre ni aldaba.

LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS


SIGNIFICA VARIAS COSAS:
Transmisión de poderes superiores a personas o grupos de elección, o
de algún carisma o misión, o absolución de culpas. También es signo
de bendición de Dios y de consuelos en la unción de enfermos. En el
momento de la consagración manifiesta el poder maravilloso de los
sacerdotes de convertir el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo.
También es señal de expulsión del demonio en los exorcismos.
CAMINAR HACIA EL ALTAR:

No es un simple gesto, es un rito. Es también símbolo de


nuestro peregrinar al cielo. Caminamos con otros, no
solos. Así, en las procesiones, peregrinaciones, vamos con
alegría, sin temores, pues sabemos que Cristo es el
Camino vivo y verdadero.

CANTAR:

El que canta ora dos veces, decía un autor anónimo,


aunque muchos se lo atribuyen a San Agustín. El canto es
el afecto del corazón hecho música.
“La Liturgia es entrar en el misterio de Dios, dejarse llevar al misterio y estar en el misterio”
PAPA FRANCISCO
TRABAJO 3:

1.- MENCIONA 3 ELEMENTOS NATURALES DE LA LITURGIA

2.- ¿CUALES SON LOS ELEMENTOS HUMANOS DE LA


LITURGIA?

3.- ¿CUALES SON LOS DOS TIPOS DE ACTOS EN LOS


ELEMENTOS HUMANOS?

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