EL RITO RELIGIOSO COMO FORMA DE DELIRIO
Presenta: Alan Serrano Uribe
Contacto:
[email protected] Asignatura: filosofía de la religión
No hacía más que arrastrar la carga de mi
infelicidad, aguijoneado por mis apetitos.
- San Agustín, Confesiones
1. Introducción
1.1. La religión y sus ritos
Aun como ateo o agnóstico, difícilmente se permanece ajeno a la religión que
impera en el territorio que se habita. Tan solo en México, alrededor del 77,7% de
la población se denominaba (en el año 2021) católica, lo cual representó cerca de
97,9 millones de mexicanos1 por lo que la presencia del catolicismo en México no
es algo que se discuta, sin mencionar la profunda devoción del mexicano
promedio hacia la Virgen de Guadalupe, símbolo mexicano casi tan
representativo, si no es que e igual o incluso más, como la propia bandera del
país. El ceremonial religioso con sus creencias y ritos forma parte de la cultura
general mexicana independientemente de no participar ni de una cosa ni de la
otra. Se puede decir que la presencia de la religión es tal en México que, o se es
creyente activo; o se es creyente cultural en el sentido de que no se profesa
ninguna religión en particular, pero se conocen con bastante detalle los
ceremoniales y las creencias como tópicos de la cultura general.
1
Statista Research Department (2021).
La palabra religión puede ser entendida desde dos acepciones. Por una
parte, se puede pensar como derivada del latín religare que significa vincular, atar
o volver a ligar2; en este sentido, la relación es la circunstancia sustancial pues el
creyente, por medio de la religión, se vincula con el dios de su fe. Por otra parte, la
palabra “religión” puede pensarse como derivada del latín religens, opuesto de
negligens. Esta segunda interpretación expresa una forma de cumplir los deberes
que se imponen al ciudadano en el culto a los dioses del Estado-Ciudad 3. Ambas
acepciones, aunque distintas, se ven atravesadas por un mismo elemento, a
saber, la subordinación; la cual se nos revela, en la primera de ambas, cuando el
creyente se vincula y se ata a la divinidad pero no como un semejante sino como
alguien que encomienda su vida y espíritu a dicha deidad como forma de
dependencia de la misma. En la segunda, la subordinación se observa como
forma de relación con el Estado-Ciudad y se basa en la normatividad civil por la
que el ciudadano responde positivamente al estado como forma de legitimarlo y
preservarlo a través de actos específicos que debe cumplir.
La segunda acepción es la que evoca relación con los ritos religiosos pues
estos son conductas específicas que el creyente debe de llevar a cabo como parte
de su condición de creyente. El rito es, entonces, una forma de responder como
subordinado a Dios como forma de vincularse con él.
1.2. La religión como delirio colectivo
Por delirio se entiende a las ideas que no tienen correspondencia con la realidad
pero que, obstinadamente, no son abandonas por quien las posee pese a la
evidencia de su error. Sería sencillo opinar desde el ateísmo o el agnosticismo
acerca de la religión como una forma de delirio colectivo a partir del hecho de la
veracidad que otorgan los creyentes a sucesos considerados como fantásticos y
como tal, irreales. No obstante, el delirio religioso es uno que va más allá de la
idea convencional. No se basa en la visión fantástica del mundo como en la
percepción del ser humano mismo como culpable.
2
Ferrater Mora, José. Religión. En Diccionario de Filosofía Tomo II.
3
Ibid.
El delirio de culpa con el que vive el creyente lo pone en una condición de
considerable autodesprecio que lo predispone a alteraciones como son las
neurosis, éstas están determinadas por circunstancias específicas que en
psicología reciben, el nombre de etiología, pues se toman como el origen o las
causas del trastorno. Una de estas condiciones es la traumática experiencia de
corrección coercitiva a la que se somete a los infantes durante determinada etapa
de desarrollo como parte del proceso de socialización que persigue volver al niño
en cuestión un ser social. De dicho proceso de coacción puede tener lugar la culpa
en el infante por no ser aquello que se espera de él o ella. Un delirio de culpa
similar lo encontramos en el ceremonial religioso que no es otra cosa que el delirio
colectivo, por ejemplo; en el catolicismo, debido a que al unísono se pide “perdón
por nuestras ofensas” como forma de buscar redención por aquella falta que
produce un pesar. Esta falta, es la condición humana misma pues resulta opuesta
de la realización decisivamente espiritual a la que aspira la religión.
La culpa es etiología de la neurosis porque ésta se basa en la aspiración
inalcanzable de una autorrealización impuesta, por lo que la condición realista del
ser humano es depreciada en tanto que no representa dicha realización a la que
se aspira generando una constante insatisfacción en la persona consigo misma, la
cual, en muchos casos suele derivar en conductas denominadas como obsesivas.
La revisión del rito religioso desde una perspectiva psicológica, particularmente
psicoanalítica, es la delimitación necesaria para profundizar en la relación entre la
religión y la neurosis así como con las conductas obsesivas que caracterizan a
ambas. Por lo pronto, sólo cabe preguntarnos si el rito religioso es criticable desde
una perspectiva que lo problematice como forma de delirio. La resolución de esta
cuestión es la empresa que persigue el presente proyecto de investigación.
2. Desarrollo
2.1. El ceremonial neurótico
Dentro de la terminología psicológica, la relativa al tema de las patologías es una
tan ajena a la mayoría que se piensa con regularidad que su aplicación se reduce
exclusivamente a espacios como hospitales mentales. Se piensa en la alteración
mental como una circunstancia tan distante de la persona promedio, aquella con la
que salimos constantemente o con quien compartimos una agradable comida, que
la mera aplicación de la etiqueta “esquizoide” o “histérica” suele inmutar como si
se tratara de una circunstancia imposible de suceder a la persona en cuestión. En
este aspecto, uno de los términos más llamativos, si no es que el más, es el de
“neurosis”. Resulta llamativo porque es uno de los más incluidos en el vocabulario
popular acompañado de un considerable desconocimiento de su verdadero
significado.
“Se trata de una persona neurótica”, suele expresarse de manera
despectiva sobre alguien ignorando que la neurosis es una condición de la que
todos participamos. Hay algunas personas más neuróticas que otras, eso es
cierto; pero el proceso de socialización a través del cual el ser humano poco a
poco es incorporado a la sociedad es algo por lo que todos pasamos y este
proceso es la circunstancia de podemos considerar, dependiendo de la forma en
que se dé, la causa de la misma. El logro del proceso de socialización garantiza la
edificación de la cultura sobre una compulsión y una renuncia de lo pulsional 4, ésta
es la misión de la cultura. Ciertamente, cultura es represión pues viene impuesta
por el hecho de que los individuos han de renunciar a gran parte de sus
tendencias libidinosas y, sobre todo agresivas 5. La renuncia nunca es sencilla, el
infante muestra, con su inconformidad, constante resistencia a los procesos de
socialización que finalmente logran sepultar esa dimensión agresiva que no tiene
cabida en la sociedad. De esta forma, la cultura cumple su misión de dominar la
naturaleza humana6 y entre más drástico o traumático sea el dispositivo correctivo
de coerción, más se acentuará ese malestar en la cultura freudiano.
¿Qué cabe esperar de un traumático proceso de socialización? La
respuesta es la neurosis porque en la base de ésta se encuentra la represión de
un movimiento pulsional, un proceso represivo imperfectamente incumplido 7. La
4
Freud, Sigmund. El Porvenir de una ilusión
5
Gómez, Carlos. La crítica Freudiana a la religión.
6
Ibid.
7
Ibid.
neurosis no es otra cosa que una constante insatisfacción del sujeto consigo
mismo; como diría Karen Horney, el sujeto se encuentra sometido por la tiranía de
los deberías porque se encuentra hostigado por pensamientos que le dicen cómo
debería ser y cómo debería comportarse. Su pensamiento se ve conmovido por la
culpa de no lograr ese Yo Ideal tan distante de la verdad que representa su Yo
Real y la respuesta conductual es lo que, en Acciones obsesivas y prácticas
religiosas, Freud llamó con el nombre de “Ceremonial neurótico”.
El ceremonial consiste en pequeñas prácticas, agregados, restricciones u
ordenamientos, que para ciertas acciones de la vida cotidiana, se cumplen de una
manera idéntica o con variaciones 8 y la puesta en práctica de estas acciones o
ceremoniales tienen el fin de representar obsesivamente los impulsos
originalmente reprimidos, es por esto que a esta condición se le designa como
“neurosis obsesiva”. Las acciones del neurótico nos pueden parecer sinsentidos,
conductas carentes de significado; pero en realidad, en las acciones obsesivas
todo posee sentido y es interpretable ya que la acción obsesiva sirve a la
expresión de motivos y representaciones inconscientes 9. En este sentido, ese
proceder con sumo cuidado en determinada actividad, es la manera en que se
sublima el impulso que dada la condición represiva de la cultura, el sujeto no
puede manifestar libremente y debe hacerlo a través de una práctica simbólica de
manera profundamente metódica.
Se entiende, pues, por neurosis, una condición de la que todo ser humano
social es partícipe, solo que cada quien en una medida diferente. Quienes fueron
sometidos de formas drásticas por los dispositivos de la cultura a este proceso de
socialización son las más destacables víctimas del proceso represivo que les
obliga a una renuncia de sus impulsos, los cuales no desaparecen sino que
permanecen y en un futuro se manifiestan como comportamientos con un valor
simbólico cuyo significado la persona ignora, lo que hace que la actividad parezca
un sinsentido tratándose, en realidad, de un desplazamiento de deseos
inconscientes a conductas metódicas que se denominan, por su rigurosidad,
8
Freud, Sigmund. Acciones obsesivas y prácticas religiosas.
9
Ibid.
“ceremoniales neuróticos”. La socialización se logra consecuentemente de la
intervención de un dispositivo coercitivo. La primera institución que limita las
pulsiones violentas y sexuales del infante es la familia pero uno de los dispositivos
fundamentales de la cultura es la religión.
2.2. Función social de la religión
La religión, desde el punto de vista de la psicología, es una base para el juicio
moral10, por lo que cabe esperar una relación potencial entre la religión y la
neurosis, pero previo a argumentar en favor de dicha relación, es necesario
profundizar un poco más en esta función social de la religión.
El tema sobre el origen de la religión es un tópico oscuro dentro de la
historia en el sentido de que no hay certezas concluyentes sobre las
circunstancias que condicionaron su aparición ni el momento exacto en que ésta
tuvo lugar. No obstante, se tienen teorías cobre cómo pudo ser posible esto que
hoy llamamos religión. Las especulaciones más populares y más inmediatas a la
indagación sobre la génesis de este conjunto de prácticas y creencias reparan en
la búsqueda de respuestas a las preguntas filosóficas antes de que éstas fueran
propiamente formuladas como tal. El deseo constante por respuesta a por qué
estamos aquí y qué pasa después morir puede que haya marcado la necesidad de
la religión como sistema de referencias que sirviese para ubicar mediante ritos y
mitos (…) al hombre en su sociedad y en su entorno 11. La religión, como sistema
de referencia, incluye una serie de indicaciones respecto al por qué estamos aquí,
la religión surge, en suma, con base en necesidades propiamente trascendentales
sobre la condición del ser humano, a saber, una mirada más allá de sí mismo,
pues la función social debe basarse en un reconocimiento del otro que yace más
allá de la propia persona; su lugar en el mundo y las formas en que debe de
relacionarse con sus semejantes. Ahora, estas necesidades tienen una base
afectiva cuya lectura será mayormente psicológica y que permitirán la asociación
con la neurosis. Es necesario, entonces, llevar a cabo una revisión a partir de este
10
López-Ibor, M. y De Luis, Ana (2020) Psicología de la religión en El Cerebro Religioso
11
Ibid.
origen psicológico de la religión, de esta psicogénesis. Quien aborda el aspecto
moral de la religión y su origen desde una perspectiva psicológica sobre su origen
es Freud.
De acuerdo a Freud, primeramente se definió el totemismo como una suerte
de acto reparador en la comunidad primitiva. Esta psicogénesis dada por el padre
del psicoanálisis nos presenta un panorama arcaico en el que la posesión de las
mujeres miembros de la comunidad primitiva pertenecía solo al líder del grupo
hasta que el resto de los hombres, incapaces de moderar sus pulsiones agresivas
movidas por sus pulsiones sexuales insatisfechas, le dieron muerte para tomar
posesión de las mujeres. La culpa por lo ocurrido, pues la muerte del líder es lo
que en el plano de la fantasía se considera como el asesinato del padre,
condiciona una serie de prohibiciones como forma de reparar el acto cometido que
conforman en su totalidad esta religión arcaica denominada Totemismo.
La explicación freudiana al origen de la religión es una situación tan
sospechosamente compatible con sus teorías sobre el desarrollo psicosexual que
sería poco prudente aceptarla sin más. No obstante, conserva elementos
sustanciales que cabe señalar de otras teorías sobre el origen de la religión; a
saber, la culpa y la represión. Sobre la prohibición se cuenta con una referencia
que vale la pena poner sobre la mesa para ampliar el marco freudiano sobre la
religión y su relación con lo prohibido. El capítulo 12 del Leviatán de Hobbes son
páginas dedicadas a la religión en las que nos encontramos con las condiciones
que determinan la existencia de la religión. Estas “semillas de la religión”, nos dice
Hobbes, “se encuentran solo en el ser humano. Inquirir sobre las causas de los
sucesos así como sobre las condiciones en que dichas causas son dadas es una
fuente de ansiedad para el ser humano, ansiedad frente al devenir” 12. Este miedo
perpetuo se relaciona con la necesidad, antes mencionada de la religión como
referencia, pues al decirnos lo que tenemos que hacer y cómo lo tenemos que
hacer, mitiga la desesperación. Ahora, en lo que respecta a la prohibición como
parte de las prácticas religiosas en su papel de dispositivo moral, Hobbes también
12
Hobbes, Thomas. De la religión. En Leviatán
da una razón de esto, pues “estas semillas”, continúa Hobbes, “han sido cultivadas
por dos clases de hombres (…) ambas clases de hombres lo han hecho para
hacer que quienes confían en ellos sean más aptos para obedecer, para respetar
las leyes, para la paz, para la caridad y la sociedad civil” 13, de esto se sigue un ser
humano que ha sido forzado a la renuncia parcial de sí mismo en respuesta
positiva al orden establecido por lo que el ser social es un ser frustrado ya que,
como se puede leer en El porvenir de una ilusión, frustración es el hecho de que
una pulsión no puede ser satisfecha, el ser humano se ve privado como
consecuencia de la prohibición que la norma establece 14
Hemos aterrizado uno de los elementos sustanciales del fenómeno
religioso: la represión correctiva a través de lo prohibido que es posible dada la
condición temerosa del ser humano, éste se encuentra deseoso de respuestas
sobre las grandes incertidumbres de la vida, una de ellas es el qué debe de hacer.
No saber vivir angustia al ser humano, vive con miedo, éste es mitigado a través
de una serie de normativas que dictan cómo vivir, las cuales, a su vez, son
impuestas para garantizar la obediencia de acuerdo a los intereses de quien las
impone por lo que el ser humano al que se coacciona debe renunciar a aquellos
impulsos que sean impropios del orden que se quiere establecer y conservar. El
miedo es mitigado pero tiene lugar la prohibición, la represión. La base de la
neurosis está estructurada, salvo por un elemento, el de la culpa el cual será
planteado en el apartado siguiente.
2.3. El ceremonial religioso
El ceremonial está integrado por creencias pero sobre todo por ritos. El creyente
no dudará de que las explicaciones de su religión al mundo se tratan de la realidad
del mundo pues la explicación de éste es uno de los pilares dentro de la génesis
de la religión pero esta explicación pertenece al dominio de lo que puede ser
tenido por mitológico y que incluye todo contenido referente al por qué de las
cosas. El rito, por su parte, es un sistema simbólico en el que los símbolos que se
13
Ibid.
14
Freud, Sigmund. El porvenir de una ilusión
utilizan son concreciones de la realidad y no solamente fantasías 15, se trata de una
acción que provoca consecuencias reales16. La pronta referencia en lo que
respecta al rito es la oración; pero ésta, aunque puede ser pensada como uno de
los más destacables actos obsesivos de las prácticas religiosas, no es lo único
que integran esta actividad. Este obrar incorpora una serie de restricciones
presentadas con el nombre de prohibiciones o tabúes en la obra de Freud que
serían también actos obsesivos, de éstas se puede determinar una condición de
culpa como forma de delirio.
El tabú es una evidente limitación social que integra el ceremonial religioso
pero es también, como se lee de Boogie en el artículo “La religión como una
dimensión de la cultura”, un espacio de seguridad (…) una posibilidad de
estabilidad17 por las razones antes mencionadas pero el ceremonial, en lo que
respecta a prohibiciones integra un segundo elemento que es el de hacer del
individuo un ser culpable de sí mismo, esto responde a una forma de delirio, pues
el deliro, en general, consiste en un conjunto de ideas que, aun sin tener
correspondencia alguna con los datos de la realidad, no ceden a los argumentos
de las discusión ni a los desmentidos de la experiencia 18 y se trata, concretamente
de un delirio de culpa, puesto que en éste la persona se atribuye culpas jamás
cometidas para dar una justificación y una consecuencia a las penas que
padecen19. En la psicogénesis freudiana de la religión, la culpa se manifiesta por la
muerte al padre simbólico líder de la comunidad primitiva pero en la religión como
la conocemos la culpa está presente como emoción respecto del creyente mismo
y la visión religiosa del ser humano. El Credo reza “Por mi culpa, por mi culpa, por
mi grande culpa”, el creyente se siente culpable de sentir todo aquello que se le
prohíbe y que jamás escapa de su ser y encuentra como causa de sus penas a
aquellos arrebatos y entregas pulsionales que nada suelen tener que ver con la
desgracia en cuestión pero a los cuales les atribuye una relación de causa y efecto
como forma de delirio.
15
Camarena y Tunal (2009) La religión como una dimensión de la cultura.
16
Ibid.
17
Ibid.
18
Galimberti, Umberto (2002). Delirio en Diccionario de Psicología.
19
Ibid.
El creyente religioso vive la búsqueda del logro de ese Yo Ideal que, dada
la condición terrenal, no está en sus posibilidades alcanzar decisivamente por lo
que su existencia se traduce en una constante culpa de sí mismo que no tiene
mayor tregua que durante la confesión y momentos después del cumplimiento de
la penitencia impuesta. Habiéndose definido el lugar de la culpa en el ceremonial
religioso queda sentado el eslabón faltante dentro de la etiología de la neurosis. El
creyente vive con culpa por no poder ser la realización del Yo Ideal que la religión
le impone como aspiración con las prohibiciones que restringen su libertad como
forma de represión, la cual da lugar a la angustia, una angustia “expectante” ante
la amenaza de sucumbir ante la pulsión que Freud califica de “conciencia
inconsciente de culpa”20.
Ya configurada la etiología de la neurosis, resta la comparativa de la
respuesta conductual del individuo neurótico con la del religioso. Hay similitudes
externas entre las prácticas religiosas y los actos obsesivos. El minucioso rigor
implicado en persignarse cuando se pasa frente a una iglesia son
comportamientos propios de un obsesivo pues en ambos se trata de actividades
ritualizadas en tanto que se tratan de secuencias de actos regulados por normas
rigurosamente modificadas21 cuya omisión da lugar a una intensa angustia 22, son
ritualizadas por el creyente como una representación basada en la narrativa de su
religión pero, más que eso, como forma de calmar la angustia por su condición
poco o nada correspondida con la de su Yo Ideal. En el caso del neurótico, las
prácticas son ritualizadas como una sublimación de su verdad inconsciente así
como en el caso del creyente agregando el significado espiritual que esta
conducta pueda tener pero nunca dejando de lado aquella culpa por sus
censurables impulsos; por lo que, en ambos casos, tales actos obsesivos entrañan
en sí y en todos sus detalles un sentido, sirviendo de expresión a motivos y
representaciones inconscientes23.
3. Conclusión
20
Hernández (2014) La crítica de Freud a la religión en la época de la posmodernidad.
21
Galimberti, Umberto (2002). Rito en Diccionario de Psicología.
22
Op. Cit.
23
Gómez, Carlos. La crítica freudiana de la religión.
3.1. El ritual como sublimación del delirio
El acto obsesivo como manifestación de causas inconscientes es propiamente una
sublimación del delirio del creyente. Se trata de un delirio puesto que la lógica
religiosa no obedece a los principios de realidad con los que funciona el mundo
real. En el orden de la creencia religiosa, el impulso agresivo, sexual u hostil es
censurable y es algo a lo que el sujeto debe de renunciar puesto que no se
enmarca dentro del orden establecido. El delirio de culpa se basará en el
desprecio de sí mismo dando como resultado una constante búsqueda de
realización de un Yo Ideal impuesto por el dogma religioso y que es incompatible
con los impulsos por lo que estos tienen que ser reprimidos, pero al no ser
destruidos, sino solo sepultados, éstos se subliman en el plano de la actividad
humana de una u otra forma.
Sublimar es desplazar de lo hostil o de lo sexual a lo no hostil o a lo no
sexual, es tomar esas motivaciones inconscientes cuya realización sin más no
tiene lugar en el plano de lo social pues no resultan funcionales. Pero el rito
religioso con sus actos obsesivos, como en el caso del neurótico, se trata de
conductas mejor vistas que lo que sería una entrega a estos impulsos reprimidos.
Pero no sería razonable establecer una concluyente relación entre neurosis
obsesiva y religión a manera de universalizar la creencia religiosa como causa del
trastorno, pero sí es justo afirmar que la estructura obsesiva presenta una
predilección especial por lo religioso, y que en sus ámbitos ha encontrado muchas
veces su mejor aliento y estímulo 24. No obstante lo anterior, el valor práctico de la
religión es indiscutible pues, como base moral y referencia para el ser humano,
orienta en el proceso de significación de la vida así como en los parámetros de
convivencia que rigen la interacción humana por lo que, ciertamente, la religión
cumple funciones fundamentales en la vida de las personas; funciones que van
desde dar cobijo y esperanza hasta orientación y sentido existencial 25.
24
Morano en Hernández, Alberto. La crítica de Freud a la religión en la época de la posmodernidad.
25
Mafla, Nelson. Función de la religión en la vida de las personas según la psicología de la religión.
Los antiguos sublimaban sus pulsiones reprimidas en sus mitos. Los
panteones mitológicos de la antigüedad están repletos de dioses coléricos,
celosos, infieles y hostiles. En la proyección de la divinidad estaba, pues, el
desplazamiento de lo que los antiguos censuraban de sí mismos en pos de una
convivencia pacífica entre ciudadanos pero que afloraba en los ceremoniales
religiosos. Ésta es una peculiaridad del rito, reproducir lo que se enuncia en los
mitos26. El mito era una proyección de lo que el ser humano antiguo negaba de sí
mismo a manera de sublimación. En el neurótico, la sublimación está dada como
un acto obsesivo, el obrar meticuloso que refleja su delirio de culpa. El rito
religioso es, pues, espejo de la verdad del creyente en tanto que culpable y
atormentado pero también seguro en aquella domesticación de las pulsiones que
le provocan un pesar por oponerse a la realización de su Yo Ideal
4. Fuentes
- Camarena, María y Tunal, Santiago “La religión como una dimensión de la
cultura” En Nómadas, 2009, pp. 1 – 15.
- Cortez, Mario “Freud: razón y religión” En Devenires, 2001, vol. 2, n. 4, pp.
76 – 99.
- De Luis, Ana María y López-Ibor, María Inés “Psicología de la religión” En
El cerebro religioso, 2020, PP. 73 – 75, Editorial Salvat.
- Ferrater Mora, José “Religión” en Diccionario de filosofía Vol. II. P. 558
Editorial Sudamericana, Buenos Aires.
- Galimberti, Umberto “Delirio” & “Sublimación” En Diccionario de Psicología,
PP. 292 – 294 y 974, Siglo veintiuno editores.
- Hernández, Alberto “La crítica de Freud a la religión en la época de la
posmodernidad” En ¿El fin de la razón? : I Jornada de Filosofía
Universidad de La Rioja, pp. 69 – 106.
- Hobbes, Thomas “De la religión”. En Leviatán. PP. 89 – 101, Editorial
Gredos, España.
- Freud, Sigmund “Acciones obsesivas y prácticas religiosas” En Obras
completas, vol. 9, pp. 97 – 109.
26
Camarena, María y Tunal, Santiago. La religión como una dimensión de la cultura.
- Freud, Sigmund “El porvenir de una ilusión” En Obras completas, vol 21,
PP. 1 – 56.
- Mafla, Nelson “Función de la religión en la vida de las personas según la
psicología de la religión” En Theologica Xaveriana, 2013, vol. 63, n.
176, pp. 429 – 459.
- Moritz, María “Algunas ideas de Freud acerca de la religión” En Revista
Pilquen, 2012, n. 8.
- Gómez, Carlos (Manuel Fraijó) “La crítica freudiana de la religión” En
Filosofía de la religión, 1994, pp. 369 – 402.
Intención (AJUSTE)
1. Título
El rito religioso como forma de delirio
2. Objetivo
Criticar a las prácticas religiosas pensándolas como manifestaciones de un delirio
colectivo.
3. Pregunta
¿Es, el rito religioso, criticable desde una perspectiva que lo problematice como forma de
delirio?
4. Contextualización
• Neurosis: trastorno psíquico sin causa orgánica cuyos síntomas son interpretados
por el psicoanálisis como expresiones simbólicas de un conjunto que tiene sus raíces en
la historia del sujeto y que constituye un compromiso o entre el deseo y la defensa.
• Ritual: secuencia de cotos regulados por normas rigurosamente codificadas. Es una
secuencia géstala de expresión pragmática.
• Inconsciente: adjetivo para calificar los contenidos no presentes en la conciencia.
5. Esquema
Introducción:
La religión y sus rituales
La religión como “delirio colectivo”
Desarrollo:
El ceremonial neurótico
Función social de la religión
El ceremonial religioso
Conclusión:
El ritual como sublimación del delirio
Se revisarán dos textos de Freud de la colección “Obras completas” para el abordaje de
sus concepciones sobre la religión como una forma de delirio.
Se los planteamientos de Freud sobre el tema de la religión serán complementados con
las ideas presentadas por autores posteriores a Freud sobre los planteamientos de éste
último acerca de la religión como fenómeno psicológico y social.
6. Fuentes
Camarena, María y Tunal, Santiago “La religión como una dimensión de la cultura” in
Nómadas, 2009, pp. 1 – 15.
Cortez, Mario “Freud: razón y religión” in Devenires, 2001, vol. 2, n. 4, pp. 76 – 99.
Hernández, Alberto “La crítica de Freud a la religión en la época de la posmodernidad” in
¿El fin de la razón? : I Jornada de Filosofía. Universidad de La Rioja, pp. 69 – 106.
Freud, Sigmund “Acciones obsesivas y prácticas religiosas” in Obras completas, vol. 9,
pp. 97 – 109.
Freud, Sigmund “El porvenir de una ilusión” in Obras completas, vol 21, pp. 1 – 56.
Mafla, Nelson “Función de la religión en la vida de las personas según la psicología de la
religión” in Theologica Xaveriana, 2013, vol. 63, n. 176, pp. 429 – 459.
Moritz, María “Algunas ideas de Freud acerca de la religión” in Revista Pilquen, 2012, n. 8.
Gómez, Carlos (Manuel Fraijó) “La crítica freudiana de la religión” in Filosofía de la
religión, 1994, pp. 369 – 402.