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Guía sobre la Acción de Tutela en Colombia

Este documento presenta el objetivo general y la tabla de contenido de un módulo sobre la acción de tutela en Colombia. El objetivo es asegurar que los estudiantes comprendan la importancia de la acción de tutela para garantizar los derechos fundamentales en un Estado Social y Democrático de Derecho. La tabla de contenido incluye dos unidades principales sobre el concepto, marco normativo y condiciones de procedibilidad de la acción de tutela, así como las causales de improcedencia.

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Guía sobre la Acción de Tutela en Colombia

Este documento presenta el objetivo general y la tabla de contenido de un módulo sobre la acción de tutela en Colombia. El objetivo es asegurar que los estudiantes comprendan la importancia de la acción de tutela para garantizar los derechos fundamentales en un Estado Social y Democrático de Derecho. La tabla de contenido incluye dos unidades principales sobre el concepto, marco normativo y condiciones de procedibilidad de la acción de tutela, así como las causales de improcedencia.

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MODULO No.

1 ACCIÓN DE TUTELA
Elaborado por: Jheison Torres Avila

OBJETIVO GENERAL DEL MODULO

El objetivo general de este módulo es asegurar que los estudiantes puedan reconocer
que en un Estado Social y Democrático de Derecho como el Colombiano, resulta
indispensable asegurar el respeto y la vigencia real y efectiva de los derechos
fundamentales, fin que se logra a través de la Acción de Tutela y el derecho de
petición. Este curso también pretende determinar cuál es la misión que debe cumplir el
estado y las actividades o actuaciones que deben desplegar las autoridades, e incluso
los particulares, para ayudar a garantizar el cumplimiento de esta misión.

TABLA DE CONTENIDO

OBJETIVO GENERAL DEL MODULO ................................................................................... 1


TABLA DE CONTENIDO .......................................................................................................... 1
ACCION DE TUTELA ................................................................................................................ 2
1. PRIMERA UNIDAD: CONCEPTO, MARCO NORMATIVO y CONDICIONES PARA
LA PROCEDIBILIDAD DE LA ACCIÓN. ................................................................................. 2
1.1 Objetivos ........................................................................................................................... 2
1.2 Concepto y marco normativo de la Acción de tutela .................................................. 2
1.3 Causales de procedibilidad de la acción ...................................................................... 5
a. La existencia, real y concreta, de una situación de violación o amenaza a un
derecho fundamental ......................................................................................................... 5
b. El interés serio y legítimo del accionante o solicitante; .......................................... 10
c. La autoridad pública determinada, o determinable, contra la cual se dirija la
acción; ................................................................................................................................ 10
d. Si la acción se dirige contra un particular................................................................. 11
e. Si se trata de acción de tutela en contra de medios de comunicación, deberá
acreditarse que existe solicitud previa de rectificación de informaciones inexactas
o erróneas presentada por el accionante ..................................................................... 13
Actividades de la Unidad ..................................................................................................... 14
2. SEGUNDA UNIDAD: CAUSALES DE IMPROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE
TUTELA ..................................................................................................................................... 14
2.1 Objetivo ........................................................................................................................... 14
2.2 Desarrollo temático ........................................................................................................ 14
a. Existencia de otros mecanismos de defensa judicial ............................................. 15
c. Improcedencia de la acción de tutela si se pretenden proteger derechos
colectivos ........................................................................................................................... 15
d. Existencia de un daño consumado a un derecho fundamental ............................ 16
e. Improcedencia de la acción de tutela frente a actos de carácter general,
impersonal y abstracto..................................................................................................... 17
f. Improcedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales ................... 17
g. Improcedencia de la acción de tutela en contra de sentencias de tutela. .......... 19
h. Tutela temeraria ........................................................................................................... 20

i. - Efectos de las sentencias de tutela proferidas por la Corte Constitucional 20

Actividades de la Unidad ..................................................................................................... 21


REFERENCIAS ........................................................................................................................ 21

ACCION DE TUTELA

1. PRIMERA UNIDAD: CONCEPTO, MARCO NORMATIVO y


CONDICIONES PARA LA PROCEDIBILIDAD DE LA ACCIÓN.

1.1 Objetivos

Al culminar el estudio de esta primera unidad los estudiantes estarán en capacidad de


identificar el concepto de la acción constitucional de tutela y comprender el marco
normativo que permite entenderla sustancial y procesalmente. Así mismo, estarán en
capacidad de identificar los requisitos que deben concurrir para que una persona
pueda interponer una acción de tutela ante cualquier juez de la República para la
protección de los derechos fundamentales que le sean violados o amenacen
vulneración.

1.2 Concepto y marco normativo de la Acción de tutela

La acción de tutela fue concebida por el constituyente de 1991 como una acción
judicial subsidiaria, residual y autónoma, orientada a permitir el control constitucional
de las acciones y omisiones de funcionarios o autoridades públicas y
excepcionalmente de los particulares, siempre y cuando no exista otro mecanismos
judicial de defensa idóneo, salvo que se trate de evitar un perjuicio irremediable,
evento en el cual procede como un mecanismo transitorio. Este mecanismo
constitucional completa el catálogo de acciones que incluyo el constituyente y que se
orientan a la defensa y protección de los derechos: habeas data, habeas corpus,
derecho de petición, acción de cumplimiento, acción popular y acción de grupo. Todas
estas acciones, además de la de tutela, pretenden garantizar la efectividad de los
principios, valores y fines a los que apunta el Estado Social de Derecho.

La acción de tutela apunta así a la obtención de los siguientes objetivos:


a. Protección de los derechos fundamentales de los habitantes del territorio nacional
de las acciones u omisiones de funcionarios públicos, y en casos excepcionales, de
particulares;
b. unificación coherente del alcance de la interpretación y protección de los derechos
fundamentales que realizan los jueces de la república1;
c. aproximar a los ciudadanos al ejercicio efectivo y eficaz de sus derechos
fundamentales2 y;
d. consolidar los objetivos y valores del estado social de derecho al garantizar la
protección de los derechos fundamentales promoviendo además el acceso a la
administración de justicia.

Así, el artículo 86 de la Constitución Política (de ahora en adelante C.P.) determina:

“Toda persona tendrá acción de tutela para reclamar ante los jueces, en todo
momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, por sí
misma o por quien actúe a su nombre, la protección inmediata de sus derechos
constitucionales fundamentales, cuando quiera que éstos resulten vulnerados o
amenazados por la acción o la omisión de cualquier autoridad pública.

La protección consistirá en una orden para que aquel respecto de quien se


solicita la tutela, actúe o se abstenga de hacerlo. El fallo, que será de inmediato
cumplimiento, podrá impugnarse ante el juez competente y, en todo caso, éste
lo remitirá a la Corte Constitucional para su eventual revisión.

Esta acción solo procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de


defensa judicial, salvo que aquella se utilice como mecanismo transitorio para
evitar un perjuicio irremediable.

En ningún caso podrán transcurrir más de diez días entre la solicitud de tutela y
su resolución.

La ley establecerá los casos en los que la acción de tutela procede contra
particulares encargados de la prestación de un servicio público o cuya
conducta afecte grave y directamente el interés colectivo, o respecto de
quienes el solicitante se halle en estado de subordinación o indefensión.”

Con el fin de desarrollar las precisiones consignadas en el artículo mencionado, fue


expedido el Decreto Estatutario 2591 de 19913. Esta disposición normativa reglamentó
el objeto de la acción e incluyó dos menciones que complementan el alcance de la

1
Este punto debe ser analizado a la luz del Numeral 9 del artículo 241 de la C.P. que atribuye a la Corte
Constitucional la función de revisar las decisiones judiciales relacionadas con la acción de tutela. Para
tal fin todas las sentencias de tutela deben ser remitidas al máximo Tribunal Constitucional para su
eventual revisión. Corte Constitucional Sentencia T-34 del 2 de febrero de 1994 M.P. José Gregorio
Hernández Galindo. Este procedimiento permite unificar la jurisprudencia y satisfacer los principios de
igualdad y seguridad jurídica.
2
Como advertiremos con posterioridad la acción de tutela puede ser interpuesta por cualquier persona
sin necesidad de apoderado o mandatario.
3
El artículo 5 transitorio literal b de la Constitución revistió al Presidente de la República de ese
entonces, Cesar Gaviria Trujillo, para que mediante decreto reglamentara el derecho de tutela. Por esta
razón, un decreto estatutario y no una ley estatutaria, como en estricto sentido debería haber sido,
reglamenta esta acción. El artículo 152 de la C.P. indica que a través de las leyes estatutarias el Congreso
de la República “desarrollará los textos constitucionales que reconocen y garantizan los derechos
fundamentales” Corte Constitucional Sentencia C 13 del 21 de enero de 1993 M.P. Eduardo Cifuentes
Muñoz
acción al señalar que la misma podrá ser impetrada cualquier día y hora4, para lo cual
todos estos se considerarán hábiles, y que la tutela procede aun bajo los estados de
excepción.5

El decreto reglamentario también consigna algunos principios que orientan el trámite


de la acción, así la celeridad, eficacia, economía, publicidad y prevalencia del derecho
sustancial son criterios que el funcionario encargado de impartir el trámite
correspondiente debe privilegiar. Esta disposición se encuentra articulada con las
consignadas en los artículos que a continuación mencionamos:

a. Artículo 14: carácter informal de la solicitud


b. Artículo 15: trámite preferencial que permite que el funcionario a cargo pueda
posponer cualquier asunto de naturaleza diferente, salvo el habeas corpus6.
c. Artículo 16: la notificación de las determinaciones que se adopten en el curso de la
acción podrán efectuarse por cualquier medio considerado por el juez como expedito y
eficaz.7
d. Artículo 17: Posibilidad al solicitante para corregir el contenido de su escrito (para lo
cual contará con un término de tres días) en caso de que el juez no pudiere determinar
el hecho o la razón que motiva la solicitud de tutela.
e. Artículo 18: Facultad que se atribuye al juez para proferir fallo basado en un solo
medio de prueba que le permita deducir una grave e inminente violación del derecho
fundamental objeto de la acción (Arenas Salazar, 1993, pág. 169).
f. Artículos 19 al 22: Determinaciones probatorias genéricas.

Adicional a este decreto, se expidió el 306 de 1992, reglamentario del 2591 y


posteriormente con el fin de hacer claridad con respecto a los criterios para el reparto y
la competencia de los jueces de la República para conocer de la acción de tutela se
profirió el decreto reglamentario 1382 de 2000. Sin embargo, en materia de acción de
tutela, es indispensable acudir a la jurisprudencia de la Corte Constitucional
Colombiana, con el fin de completar las reglas que concurren para la procedencia de
este mecanismo. Es importante a su vez precisar que atendiendo al mandato conferido
al máximo Tribunal Constitucional Colombiano éste realiza una labor de interpretación
de la Constitución definiendo entre otros derechos, núcleo esencial de los mismos,
titulares de las obligaciones y legitimados para incoar protección de las garantías
vulneradas.

4
Esta disposición es visible en el artículo 1 del Decreto 2591 de 1991
5
Los estados de excepción encuentran su referente en los artículos 212, 213 y 215 de la C.P. y son:
estado de guerra exterior, estado de conmoción interior y estado de emergencia. La ley 137 de 1994
regula, define y precisa las competencias y atribuciones que el Gobierno Nacional tiene durante los
estados de excepción, así como los controles a los que está sujeto y las garantías para la protección
efectiva de los derechos humanos. Esta disposición resulta de viatl relevancia pues en los términos del
artículo 93 de la C.P. formarán parte del bloque de constitucionalidad en sentido estricto los tratados
sobre derechos humanos ratificados por Colombia que no puedan ser restringidos en estados de
excepción. Para más información revisar el estudio que el profesor Uprimny ( (2005) hizo sobre el
bloque de constitucionalidad
6
El habeas corpus, consignado en el artículo 30 constitucional, es una derecho fundamental y una
acción constitucional que tutela la libertad personal cuando alguien es privado de la libertad con
violación de las garantías constitucionales o legales, o su privación se prolonga de manera ilegítima. La
ley 1095 de 2006 reglamenta el Habeas Corpus.
7
La validez de la notificación de un fallo de tutela por vía telefónica fue objeto de discusión en la
sentencia de la C.S de J. Sala de Casación Civil expediente 05001-22-03-000-2008-00549-01 del 10 de
marzo de 2009 M.P. Edgardo Villamil Portilla. A su vez el artículo 5 del Decreto 306 de 1992 determina
que: “El juez velera por que de acuerdo con las circunstancias, el medio y la oportunidad de la
notificación aseguren la eficacia de la misma y la posibilidad de ejercer el derecho de defensa”.
Con la acción de tutela, figura de especialísima relevancia en la Constitución de 1991,
se garantiza la efectividad y protección de los derechos fundamentales de los
habitantes del territorio nacional. Por su parte, la coherencia y la sabiduría de la
interpretación y, sobre todo, la eficacia de los derechos fundamentales en la
Constitución de 1991, están asegurados por la Corte Constitucional.

Al definir la naturaleza de la acción de Tutela, el máximo Tribunal Constitucional


Colombiano señaló:

“La acción de tutela como tal tiene el carácter de derecho fundamental


toda vez que es el instrumento concebido por el Constituyente para
garantizar la protección de los restantes derechos fundamentales que
sin él perderían buena parte de su eficacia y arriesgarían esfumarse.
El contenido y contornos esenciales de los derechos fundamentales y
de sus garantías y mecanismos básicos de protección, se establecen y
perfilan en la misma Constitución y ello evita que las leyes los
relativicen; vale decir, los derechos y sus garantías son fundamentales
porque son un límite a la acción del Legislador”8

Así, la acción de tutela materializa el concepto que de derechos fundamentales se ha


venido manejando, relacionado con la efectividad (Art. 2 C.P.) y la trascendencia que
los derechos fundamentales tienen en el estado social de derecho. No se trata de
simples menciones o proclamaciones formales carentes de mecanismos efectivos y
eficientes de protección, sino que estos demandan una eficacia real.

En el marco del Estado Social de Derecho el Estado debe cumplir una doble función
en relación con los derechos fundamentales:

- Omitir acciones que produzcan vulneraciones en ellos


- Debe efectuar actos orientados o tendientes a garantizar de manera real y
efectiva el uso, goce y disfrute de los derechos fundamentales

1.3 Causales de procedibilidad de la acción

Los requisitos que deben concurrir para que una acción de tutela pueda interponerse
se mencionan a continuación (Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2003, pág. 72).

a. La existencia, real y concreta, de una situación de violación o amenaza a un


derecho fundamental

El primer concepto de que debemos partir para poder entender la primera causal
apunta a la definición de qué es un derecho fundamental? y cuáles son los derechos
fundamentales? La Asamblea Nacional Constituyente de 1991 acogió la clasificación
de los derechos en tres categorías (Quinche Ramirez, 2009, pág. 131): derechos
fundamentales; derechos económicos, sociales y culturales9; y derechos colectivos y

8
Corte Constitucional Sentencia T 531 del 11 de noviembre de 1993 M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz
9
Con respecto a la procedencia de la acción de tutela para los derechos económicos, sociales y
culturales vale la pena traer a colación un pronunciamiento de la Corte Constitucional que señalo: “sólo
cabe en aquellos casos en los cuales exista violación de un derecho fundamental de acuerdo con los
requisitos y criterios de distinción anotados; sólo en estos casos, el juez puede, en ausencia de
pronunciamiento del legislador, y con el fin de adecuar una protección inmediata del derecho
del ambiente10. Al hacer una primera aproximación a los derechos fundamentales
debemos remitirnos a la Constitución Política y revisar si en la misma aparece un
listado o catálogo de derechos que reciban este nombre.

La respuesta parece estar en el Título II Capítulo I de la norma mencionada que se


titula “De los derechos fundamentales” y abarca los artículos 11 a 41, sin embargo
esta simple respuesta no es precisa. El nombre de este y todos los títulos y capítulos
que se encuentran en la Constitución no fueron producto de la Asamblea Nacional
Constituyente, sino de una Comisión Redactora que se estableció con posterioridad, el
constituyente “no determinó entonces de forma taxativa cuáles eran los derechos
fundamentales”11

Adicional a esta primera respuesta, es preciso resaltar que algunos de los derechos
fundamentales no se encuentran ubicados entre los artículos 11 y 41 sino en otros
artículos fuera de este rango (como por ejemplo el derecho a la educación, artículo
6712) y otros aunque se ubiquen entre estos artículos no son susceptibles de
aplicación directa o específica por el juez (como por ejemplo el derecho a la paz,
artículo 22 C.P.13)

Para finalizar, los artículos 93, 94 y 214 indican que los derechos no se limitan a
aquellos que aparecen en la constitución y en otros convenios internacionales
vigentes, sino que pueden ampliarse a otros que son inherentes a la condición
humana. Es por todo lo anterior, que resulta de vital importancia acudir a la
jurisprudencia de la Corte Constitucional que al revisar sentencias de tutela unifica la
jurisprudencia y otorga herramientas indispensables para hacer análisis de derechos u
catalogarlos como fundamentales.

La jurisprudencia de este alto Tribunal, amparada en criterios doctrinales, ha sostenido


que son varios los criterios a tener en cuenta al momento de determinar si un derecho
ostenta la condición de fundamental, y por ende es susceptible de protección por vía
de acción de tutela. Para Chinchilla (1999, pág. 58) los derechos fundamentales son
derechos humanos constitucionalizados y con una garantía reforzada; básicamente
consisten en libertades y garantías públicas14. Las personas, individualmente

fundamental, pronunciarse sobre el sentido y alcance de la norma en el caso concreto y, si es necesario,


solicitar la intervención de las autoridades competentes para que tenga lugar la prestación del Estado
que ponga fin a la violación del derecho. En tales eventos el juez debe tomar decisiones que consulten no
sólo la gravedad de la violación del derecho fundamental a la luz de los textos constitucionales, sino
también las posibilidades económicas de solución del problema dentro de una lógica de lo razonable, que
tenga en cuenta, por un lado, las condiciones de escasez de recursos y por el otro los propósitos de
igualdad y justicia social que señala la Constitución. En la mayoría de estos casos, una vez establecida la
violación de un derecho fundamental, el juez se enfrenta a un problema de justicia distributiva”. Corte
Constitucional Sentencia T – 406 del 5 de junio de 1992 M.P. Ciro Angarita Barón

10
Esta clasificación acoge un criterio cronológico o histórico dependiendo del reconocimiento que los
mismos tuvieron en la historia. Los primeros de ellos, también denominados de primera generación o
fundamentales, surgieron con las primeras declaraciones de derechos en el mundo: Bill of Right
adoptada por el Parlamento Británico (1689), Declaración de los Derechos de la Constitución de Virginia
(1776) y Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano adoptada por la Asamblea Nacional
Constituyente Francesa (1789).
11
Corte Constitucional Sentencia T – 002 del 8 de mayo de 1992 M.P. Alejandro Martínez Caballero
12
Corte Constitucional Sentencia T – 658 del 23 de agosto de 2007 M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra
13
Corte Constitucional Sentencia T – 008 del 18 de mayo de 1992 M.P. Fabio Morón Díaz
14
Para ampliar el concepto de derechos fundamentales se sugiere revisar los siguientes textos: El
principio de proporcionalidad y los derechos fundamentales de Carlos Bernal Pulido (2005); Derechos
fundamentales Concepto y garantías de Javier Jiménez Campo (1999); Los derechos fundamentales en la
consideradas, son titulares de los derechos fundamentales y al igual que los derechos
humanos son universales, absolutos e intangibles, generando para el estado la
obligación de deberes de abstención, por cuanto el Estado no puede ingresar o
penetrar en el núcleo esencial del derecho (esta característica supone una garantía
individual reforzada).

A pesar de lo mencionado, los derechos fundamentales generan obligaciones de


actuaciones positivas para el Estado (por ejemplo responder un derecho de petición o
una consulta). Para concluir podemos indicar que los derechos fundamentales son
derechos esenciales de la persona humana, inalienables e inherentes a su condición y
corresponde al juez de tutela, determinar cuando un derecho es fundamental.

Así, a la luz de la doctrina y la jurisprudencia se ha considerado seis tipos de derechos


fundamentales:

- Derechos de aplicación inmediata por mandato expreso del artículo 85 de la


Constitución

Por mención expresa del artículo 85 de la Constitución, los siguientes derechos


ostentan el rango de fundamentales y no requieren de una ley que los desarrolle para
ser exigibles (Cepeda Espinosa, 1992): derecho a la vida (art. 11); a la integridad
personal (Art. 12 C.P.); a la igualdad (Art. 13 C.P.); al reconocimiento de la
personalidad jurídica (Art. 14 C.P.); a la intimidad y al habeas data (Art. 15); al libre
desarrollo de la personalidad (ARt. 16 C.P.); a la libertad personal en todas sus formas
(Art. 17 C.P.); a la libertad de conciencia (Art. 18 C.P.), a la libertad de cultos (Art. 19
C.P.), de expresión y de información (Art. 20 C.P.); a la honra y al buen nombre (Art.
21 C.P.); a los derechos de petición (Art. 23 C.P.); de libre circulación (Art. 24 C.P.); a
la libertad de escoger profesión y oficio y de enseñanza, aprendizaje investigación y
cátedra (Art. 26 C.P.); al habeas corpus (Art. 30 C.P.); al debido proceso (Art. 29 C.P.);
a no ser sometido a las sanciones de destierro, prisión perpetua o confiscación (Art.
34); a las libertades de reunión y manifestación (Art. 37 C.P.); y a los derechos
políticos (Art. 40 C.P.)

- Derechos subjetivos contenidos en el capítulo I del Título II de la Constitución


que pueden ser objeto de protección directa por el juez

Como mencionamos anteriormente, los derechos contenidos en el capítulo I del Título


II de la Constitución no son en su totalidad derechos fundamentales. Sólo aquellos que
cumplan con el requisito de subjetividad y posibilidad de aplicación judicial inmediata
por referirse a deberes o derechos concretos serán derechos fundamentales.

- Derechos fundamentales por mandato expreso de la constitución

El artículo 34 de la Constitución precisa que son derechos fundamentales de los niños:


“la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada,
su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separada de ello, el cuidado y
amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión” Así, el
núcleo esencial de los derechos de tipo prestacional que consigna este artículo,
pueden ser aplicados directamente por el juez de tutela, independientemente de que
no exista disposición legal que los desarrolle, con el fin de satisfacer las necesidades

Constitución de 1991 de Manuel José Cepeda Espinosa (1992); y Qué son y cuáles son los derechos
fundamentales de Tulio Elías Chinchilla (1999)
básicas del menor quien se encuentra en una situación de debilidad manifiesta que los
hace acreedores a un trato preferencial15.

- Derechos que integran el bloque de constitucionalidad en sentido estricto

El bloque de constitucionalidad, corresponde a una figura desarrollada ampliamente


por la jurisprudencia constitucional y que alude a aquellas disposiciones que sin estar
formalmente incluidas en el texto constitucional, tienen rango o jerarquía constitucional
por mandato expreso de ella, teniendo la misma fuerza normativa que se atribuye a la
constitución (bloque de constitucionalidad en sentido estricto) o constituyendo
parámetros de control e interpretación constitucional (bloque de constitucionalidad en
sentido lato o amplio).

La Constitución Política consigna algunas disposiciones a partir de las cuales se


elaboró y desarrollo el concepto tantas veces aludido, así el artículo 53 C.P. indica que
“los convenios internacionales del trabajo debidamente ratificados hacen parte de la
legislación interna“; el artículo 93 C.P. señala que “los tratados y convenios
internacionales ratificados por el Congreso, que reconocen los derechos humanos y
que prohíben su limitación en los estados de excepción, prevalecen en el orden
interno. Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se interpretarán de
conformidad con los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por
Colombia”; el artículo 94 C.P. establece que “la enunciación de los derechos y
garantías contenidos en la Constitución y en los convenios internacionales vigentes,
no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la persona
humana, no figuren expresamente en ellos”; finalmente el artículo 214 C.P. numeral 2
señala que en los estados de excepción “no podrán suspenderse los derechos
humanos ni las libertades fundamentales. En todo caso se respetarán las reglas del
derecho internacional humanitario”

Las normas que integran el bloque de constitucionalidad constituyen referentes


obligatorios para los jueces y los sujetos de derecho público y privado, que deberán
ajustar su actividad a las prescripciones que lo integran, se convierten entonces en
verdaderas fuentes de derecho obligatorias para todos los asociados16.

El bloque de constitucionalidad strictu sensu (sentido estricto) está integrado por


normas que sirven como referente para hacer control de constitucionalidad de las
leyes y algunos decretos, consignan derechos fundamentales y tienen el mismo grado
de eficacia de las normas formalmente consignadas en la Constitución. Como
advertimos anteriormente todas ellas consagran derechos que hacen parte de tratados
internacionales de derechos humanos ratificados por Colombia, cuya limitación se
encuentra prohibida aun en los estados de excepción, y las disposiciones sobre
Derecho Internacional Humanitario D.I.H.17

Por el contrario el bloque de constitucionalidad en sentido lato esta compuesto por


normas de diversa jerarquía que sirven como criterio para hacer control de
constitucionalidad y como referente de interpretación de las disposiciones
constitucionales. Dentro de estas encontramos: tratados de derechos humanos que
pueden ser suspendidos o limitados en estados de excepción (Art. 93 C.P.), tratados

15
Corte Constitucional Sentencias SU – 225 del 20 de mayo de 1998 M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz y T
– 966 del 7 de octubre de 2008 M.P. Jaime Araujo Renteria
16
Corte Constitucional Sentencia C – 67 del 4 de febrero de 2003 M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra
17
Corte Constitucional Sentencia C – 238 del 7 de abril de 2010 M.P. Mauricio González Cuervo
de límites fronterizos (Art. 101 C.P.) y las leyes orgánicas (Art. 151 C.P.) y estatutarias
(Art. 152 C.P)18.

Posteriormente la Corte Constitucional ha incorporado al bloque de constitucionalidad


dos disposiciones más: las normas constitucionales y convencionales que conforman
el derecho internacional humanitario y las disposiciones sobre ius cogens19.

- Derechos fundamentales innominados

Con respecto a estos, es la Corte Constitucional quien ha determinado cuáles son


derechos fundamentales innominados, su contenido y alcances; a partir de este
ejercicio ha determinado que son: la dignidad humana (principio fundamental a partir
del cual se permite a toda persona la capacidad de auto determinarse, de ser un fin en
sí mismo, de vivir una vida plena20); el mínimo vital (obligación que tiene el Estado, y
en algunas situaciones los particulares, para garantizar una subsistencia digna21); la
seguridad personal frente a riesgos extraordinarios22 y la estabilidad laboral reforzada
de sujetos de especial protección constitucional ostentan esta condición (como
enfermos de VIH, madres trabajadoras en estado de embarazo, trabajadores que
gozan de fueron sindical y trabajadores en condición de discapacidad merecen
protección laboral adicional a la consignada en el artículo 53 C.P., siempre que se
acredite que esta condición especial que ostentan afecta la estabilidad laboral)23

- Derechos fundamentales por conexidad

La Corte Constitucional ha considerado que aunque algunos derechos no ostentan por


si mismos la condición de fundamentales, pueden ser protegidos mediante acción de
tutela por estar ligados o vinculados estrecha y directamente con un derecho
fundamental. Es decir, cuando la amenaza o violación de un derecho no fundamental
conlleve indefectiblemente la violación de un fundamental, es procedente la tutela del
derecho por conexidad sin que ello implique que el derecho conexo adquiere el título
de fundamental. Ejemplos claros de esta tipología son: derecho a la vivienda digna de
población desplazada24; derecho al pago oportuno del salario y mínimo vital25; derecho
al pago de la licencia de maternidad y mínimo vital26; derecho a la educación y libre
desarrollo de la personalidad; derecho a un medio ambiente sano y derecho a la
vida27; entre otros.

Al respecto ha señalado la Corte:

“Algunos derechos no aparecen considerados expresamente


como fundamentales. Sin embargo, su conexión con otros
derechos fundamentales es de tal naturaleza que, sin la debida

18
Una explicación bastante acertada sobre el concepto, alcances y elementos integradores del bloque
de constitucionalidad se encuentra en el libro del profesor Manuel Fernando Quinche (2009, págs. 112-
120), a su vez la sentencia C – 191 del 6 de mayo de 1998 M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz consigna un
estudio sobre esta figura.
19
Corte Constitucional Sentencia C – 941 del 24 de noviembre de 2010 M.P. Jorge Iván Palacio
20
Corte Constitucional Sentencia T – 136 de23 de febrero de 2006 M.P. Humberto Sierra
21
Corte Constitucional Sentencia T – 011 del 4 de junio de 2009 M.P. Juan Carlos Henao Pérez
22
Corte Constitucional Sentencia T – 719 del 20 de agosto de 2003 M.P. Manuel José Cepeda
23
Corte Constitucional Sentencia T – 412 del 27 de mayo de 2010 M.P. María Victoria Calle
24
Corte Constitucional Sentencia T – 783 del 30 de septiembre de 2010 M-P. Humberto Sierra Porto
25
Corte Constitucional Sentencia T – 093 del 15 de febrero de 2010 M.P. Humberto Sierra Porto
26
Corte Constitucional Sentencia T – 690 del 1 de octubre de 2009 Luis Ernesto Vargas Silva
27
Corte Constitucional Sentencia T – 605 de 2010
protección de aquellos, estos prácticamente desaparecerían o
harían imposible su eficaz protección. En ocasiones se requiere
de una interpretación global entre principios, valores, derechos
fundamentales de aplicación inmediata y derechos económicos
sociales o culturales para poder apoyar razonablemente una
decisión judicial. Un derecho fundamental de aplicación
inmediata que aparece como insuficiente para respaldar una
decisión puede llegar a ser suficiente si se combina con un
principio o con un derecho de tipo social o cultural y viceversa.
Esto se debe a que la eficacia de las normas constitucionales
no está claramente definida cuando se analiza a priori, en
abstracto, antes de entrar en relación con los hechos"28.

b. El interés serio y legítimo del accionante o solicitante;

Con el fin de evitar ejercicio abusivo de los derechos y utilización indebida de la


administración de justicia, es imperativo que el accionante dirija la acción amparado en
un interés serio y legítimo. Razón por la cual se castigan a los solicitantes de acciones
de tutela temerarias.

c. La autoridad pública determinada, o determinable, contra la cual se dirija la


acción;

Al referirnos a la autoridad pública contra la cual puede dirigirse una acción de tutela
nos estamos refiriendo a un concepto manejado por el derecho procesal general que
se denomina legitimación en la causa por pasiva, es decir aquel extremo que debe
concurrir para poder integrar la relación en una acción judicial o constitucional, para el
caso en concreto la acción de tutela. La relación se completaría entonces con un
legitimado en la causa por activa, es decir aquella persona que interpone o impetra la
acción (concepto al que nos referiremos con posterioridad) por violación o amenaza de
un derecho fundamental.

Las autoridades públicas son aquellas que ejercen poder que proviene del Estado, de
conformidad con las instituciones que lo rigen. La expresión autoridad sirve para
designar a quien encarna y ejerce esa potestad y serán, por tanto autoridades públicas
todas aquellas personas que están facultadas por la norma para ejercer poder de
mando o decisión en nombre del Estado y sus instituciones y cuyas actuaciones
obliguen y afecten a los particulares. Esta definición debe analizarse con la contenida
en el Art. 123 de la C.P. que indica que los servidores públicos son todos aquellos
empleados estatales, independientemente de su nivel jerárquico y de sus
competencias específicas (miembros de corporaciones públicas, empleados y
trabajadores del Estado y de sus entidades descentralizadas territorialmente y por
servicios”.

Al hacer un análisis de la disposición consignada en el artículo 1 del Código


Contencioso Administrativo, advertimos que “órganos, corporaciones y dependencias
de las ramas del Poder Público en todos los órdenes, a las entidades descentralizadas,
a la Procuraduría General de la Nación y Ministerio Público, a la Contraloría General de
la República y contralorías regionales, a la Corte Electoral y a la Registraduría Nacional

28
Corte Constitucional Sentencia T – 927 del 18 de noviembre de 1999 M.P. Carlos Gaviria Díaz
del Estado Civil, así como a las entidades privadas, cuando unos y otras cumplan
funciones administrativas29” recibirán el nombre genérico de autoridades.

Es decir que servidores públicos son todos aquellos que trabajan o laboran para el
Estado, con independencia de la rama u órgano en el que se desempeñen, y las
autoridades públicas son aquellos servidores públicos “llamados a ejercer, dentro del
ordenamiento jurídico que define sus funciones o competencias, poder de mando o
decisión, cuyas determinaciones, por tanto, afectan a los gobernados”30. Es decir el
concepto servidor público es el género y la autoridad pública la especie.

Hecha esta precisión, analizaremos la procedencia de la acción a la luz del artículo 5


del Decreto 2591 de 1991: “La acción de tutela procede contra toda acción u omisión
de las autoridades públicas, que haya violado, viole o amenace violar cualquiera de los
derechos de que trata el artículo 2 de esta ley….La procedencia de la tutela en ningún
caso está sujeta a que la acción de la autoridad o del particular se haya manifestado
en un acto jurídico escrito”

La redacción de esta disposición permite colegir que no siempre son acciones las que
generan violaciones a derechos fundamentales, en ocasiones son omisiones o
abstenciones las que generan violación de estos derechos. Es por ello que de
conformidad con el artículo 86 C.P el juez podrá ordenar en el fallo que “aquél
respecto de quien se solicita la tutela, actúe o se abstenga de hacerlo” (negrillas fuera
de texto).

De igual manera, no siempre es necesario que se haya violado o afectado el derecho


fundamental, sino que la amenaza real y seria de violación de un derecho permite al
interesado interponer la acción con el fin de evitar la lesión.

Las acciones u omisiones que darían origen a acciones de tutela pueden ser: de
carácter legislativo, derivadas de un acto administrativo o de una actuación judicial. En
el caso de las acciones u omisiones de carácter legislativo (leyes o actos legislativos),
es importante aclarar que por ser las leyes generales, abstractas e impersonales en
estricto sentido en su contra no procedería acción de tutela, sin embargo cuando se
pudiera con su aplicación generar un perjuicio irremediable procedería el amparo (no
nos detendremos en el perjuicio irremediable por cuanto en la unidad siguiente
explicaremos este concepto con mayor detenimiento)

d. Si la acción se dirige contra un particular

El artículo 42 del Decreto 2591 de 1991 contempla nueve causales en las cuales que
permiten interponer acción de tutela en contra de particulares, quizá una de las
características más relevantes de la acción, considerando que satisface así el deber
consignado en el artículo 95 numeral 1 que constituye un deber de las personas y los
ciudadanos “Respetar los derechos ajenos”

Las causales son las siguientes:

- El particular contra quien se dirige la acción presta el servicio público de


educación, salud y los servicios públicos domiciliarios.

29
Esta disposición se encuentra consignada en el art. 1 del Nuevo Código Contencioso Administrativo
que entrará en vigencia a partir del 2 de julio de 2010.
30
Corte Constitucional Sentencia T – 501 de 21 de agosto de 1992 M.P. José Gregorio Hernández
Galindo
Los numerales 1, 2 y 3 del artículo mencionado consignan estas disposiciones que
apuntan a la verificación de un elemento objetivo: el particular debe estar encargado
de la prestación de uno de los servicios públicos mencionados y en su ejercicio debe
vulnerar o amenazar violación a un derecho fundamental por acción u omisión.

Esta mención apunta a la consideración que se hace respecto del particular que frente
a una relación con estos particulares prestadores se encuentra en una posición de
debilidad o desequilibrio frente a la “infraestructura técnica, económica y humana que
le sitúa en una instancia de poder y evidente asimetría frente al usuario, quien para
tales efectos se halla en condiciones objetivas de indefensión31” que podría dar lugar a
la procedencia de la acción. Este mecanismo permite así controlar excesos de poder
de aquellos particulares que afectan el goce y disfrute de los derechos fundamentales
de sus congéneres.

No obstante los numerales restringen la procedencia de la acción a los servicios de


salud, educación y los públicos domiciliarios32, debemos aclarar que la Corte
Constitucional en nutrida jurisprudencia ha ampliado el ámbito de aplicación de la
acción a cualquier servicio público33.

Para poder determinar cuáles son servicios públicos es preciso recordar el Decreto
756 de 1953 que en su artículo 1 determinó que estos servicios podrían ser:

- Los prestados por cualquiera de las Ramas de Poder Público

- Los prestados por empresas de transporte por tierra, agua y aire; de acueducto,
energía eléctrica y telecomunicaciones

- Los que presenten establecimientos sanitarios de toda clase

- Los prestados por establecimientos de asistencia social, de caridad y de beneficencia

- Los servicios de la higiene y aseo de las poblaciones

- Las de explotación, refinación, transporte y distribución de petróleos y sus derivados,


que se destinen al abastecimiento normal de combustibles del país

- Los demás que interesen a la seguridad, sanidad, enseñanza y a la vida económica o


social de la Nación.

Adicionales a estos, la Corte ha señalado que los servicios bancarios y de cedulación


también constituyen servicios públicos.

- El accionante tenga para con el particular accionado una relación de


subordinación o indefensión

Es necesario en primer lugar determinar cuándo se configura una relación de


subordinación o indefensión que permita acudir a esta acción. La subordinación es
entendida como la “condición de una persona sujeta a otra o dependiente de ella34” y

31
Corte Constitucional Sentencia C – 378 de 19 de mayo de2010 M.P. Jorge Iván Palacio
32
El artículo 14.21 de la Ley 142 de 1994 establece que son servicios públicos domiciliarios los de
“acueducto, alcantarillado, aseo, energía eléctrica, telefonía pública básica conmutada, telefonía móvil
rural y distribución de gas combustible”.
33
Corte Constitucional Sentencia C – 134 del 17 de marzo de 1994 M. P Vladimiro Naranjo. Además de
esta se pueden consultar las Sentencia C – 378 del 19 de mayo de 2010 M.P. Jorge Iván Palacio.
34
Corte Constitucional Sentencia T – 412 del 17 de junio de 1992 M.P. Alejandro Martínez Caballero
la indefensión es se presenta cuando “una persona, sin culpa de su parte, no ha
podido defender sus derechos conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio35”.

Podríamos mencionar entonces que se presentan situaciones de subordinación con


los empleados o trabajadores respecto de sus patronos, estudiantes respecto de sus
profesores o de las directivas de la institución o establecimiento educativo; verificando
que en uno y otro caso concurre una relación jurídica de dependencia, en la
indefensión se analizarán otro tipo de vínculos que ameritan analizar condiciones
económicas, culturales, personales, sociales, entre otras36, suponiendo entonces la
indefensión revisar una situación de hecho, contraria a la relación jurídica que media
en la subordinación.37

- Cuando el particular amenace violar o viole el artículo 17 C.P.

El artículo en mención prohíbe la trata de personas, la esclavitud y la servidumbre de


los seres humanos. En caso de que un particular incurra en cualquiera de estas tres
conductas existen mecanismos de protección consignados en la ley penal, no obstante
existir otro mecanismo de protección, es pertinente considerar que la acción de tutela
permitiría evitar la existencia de un perjuicio irremediable que haría procedente la
figura.

- Cuando el particular vulnere o amenace vulnerar el Habeas Data

El artículo 15 de la C.P. indica que los particulares tienen derecho a “conocer,


actualizar y rectificar las informaciones que se hayan recogido sobre ellas en bancos
de datos y en archivos de entidades públicas y privadas”. Cuando el particular rehúsa,
sin justificación alguna, realizar cualquiera de estas actividades el afectado podrá
interponer acción de tutela38. Se pretende así que los particulares encargados del
manejo de información no hagan un uso abusivo de la misma.

- Cuando el particular no rectifique información inexacta o errónea

En este caso la solicitud se dirige contra medios de comunicación privados y sociales


que hayan publicado información inexacta o errónea. Para que la acción proceda es
necesario que el particular afectado hubiera presentado solicitud ante el medio de
comunicación de rectificación de la información, es decir se requiere la verificación de
un requisito de procedibilidad sin el cual no es viable la acción de tutela. No obstante
esta mención, cuando la ofensa o agravio proviene de un particular que no ostenta la
condición de medio de comunicación este requisito de procedibilidad no es
necesario39.

- Cuando el particular actué en ejercicio de funciones públicas

Este punto no requiere mayor explicación al considerar que los particulares que
desempeñan funciones públicas se sujetan al régimen de las autoridades públicas.

e. Si se trata de acción de tutela en contra de medios de comunicación, deberá


acreditarse que existe solicitud previa de rectificación de informaciones inexactas o
erróneas presentada por el accionante

35
Op cit. 31
36
Corte Constitucional Sentencia T - 443 del 28 de octubre de 1992 M.P. Ciro Angarita Barón
37
Corte Constitucional Sentencia T – 735 del 13 de septiembre de 2010 M.P. Mauricio González Cuervo
38
Corte Constitucional Sentencia T – 718 del 13 de julio de 2005 M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra
39
Corte Constitucional Auto 304A del 7 de noviembre de 2006 M.P. Rodrigo Escobar Gil
No haremos mayores precisiones al respecto, habida cuenta del desarrollo que de
este ítem se hizo con antelación. Sin embargo para que la acción proceda debe
anexarse la “transcripción de la información o la copia de la publicación y de la
rectificación solicitada que no fue publicada en condiciones que aseguren la eficacia
de la misma” de conformidad con el numeral 7 del artículo 42 de la C.P.

Actividades de la Unidad

Para el ejercicio autodidacta los estudiantes deberán leer los aspectos pertinentes de
las Gacetas Constitucionales No. 56 y 77 de la Asamblea Nacional Constituyente y el
Auto 010 de 2004 de la Corte Constitucional con el fin de responder las siguientes
preguntas:

1. En qué consiste la jurisdicción constitucional, cuáles son sus objetivos?


2. Cuál es el papel que como servidores públicos les corresponde frente a la
protección de los derechos fundamentales y como lo vincula o hace efectivo en su
trabajo?
3. Cuáles fueron las razones que usted advierte tuvo en cuenta la Asamblea Nacional
Constituyente de 1991 para consignar la Acción de Tutela en el artículo 86 de la
Constitución?

Estas preguntas deberán ser resueltas en el foro. Cada estudiante deberá participar
por lo menos dos veces en el foro: la primera vez respondiendo a cualquiera de las
preguntas mencionadas y la segunda vez para enriquecer alguna de las
intervenciones que otros compañeros hayan registrado en el foro.

2. SEGUNDA UNIDAD: CAUSALES DE IMPROCEDENCIA DE LA ACCIÓN


DE TUTELA

2.1 Objetivo

Los estudiantes estarán en capacidad de identificar las causales de improcedencia de


la acción de tutela.

2.2 Desarrollo temático

La tutela se contrae exclusivamente a la protección de derechos fundamentales y no


puede considerarse como una acción o recurso paralelo, concomitante, alternativo o
complementario de las acciones ordinarias. Mucho menos podrá ser considerado
como una instancia adicional40. Es por lo tanto una acción judicial subsidiaria, residual
y autónoma a través de la cual, mediante un procedimiento preferente y sumario, se
hace control judicial de actos u omisiones de los órganos públicos o de agentes
privados (en circunstancias especiales que con posterioridad serán analizadas) que
pudieran derivar amenaza o violación a derechos fundamentales (Perez Escobar,
2004, pág. 277).

Por tal razón, el artículo 6 del Decreto 2591 de 1991 estableció 5 causales de
improcedencia de la acción de tutela, a las cuales es preciso adicionar tres más: tutela
contra sentencias de tutela, tutela contra providencias judiciales y tutela temeraria.

40
Corte Constitucional Sentencia T- 796 del 12 de septiembre de 2003 M.P. Jaime Córdoba Triviño.
a. Existencia de otros mecanismos de defensa judicial

El numeral 1 del decreto en mención indica: “Cuando existan otros recursos o medios
de defensa judiciales, salvo que aquella se utilice como mecanismo transitorio para
evitar un perjuicio irremediable.”

Esta disposición hace evidente la naturaleza subsidiaria de la acción, no es posible


entonces acudir a esta bajo la consideración de la rapidez o agilidad que este
mecanismo ofrece frente a otros. Corresponde al juez determinar si al acudir al
procedimiento alternativo habría lugar a la consumación de un derecho fundamental
amenazado o vulnerado, cuando por ejemplo se acredite peligro inminente por la
lentitud del proceso, que haría nugatoria la protección del derecho. Es atribución del
juez de tutela acreditar si el recurso o medio de defensa judicial principal, al que podría
acudir el solicitante o ya ha acudido, es idóneo y eficaz para la protección del derecho
fundamental. Este análisis solo puede hacerse en cada caso en concreto a partir de
las circunstancias del peticionario y de los hechos que motivan la acción.

El juez determinará entonces la procedencia de la acción en caso de existir un


mecanismo judicial diverso cuando concurran circunstancias que permitan colegir que
su agotamiento generaría un perjuicio irremediable. En este caso, solo procede la
acción de tutela como un mecanismo transitorio que obliga al accionante a iniciar las
acciones ordinarias en un término no mayor a los 4 meses contados a partir del fallo
de tutela. En caso contrario la sentencia perdería obligatoriedad de conformidad con el
artículo 8 del decreto 2591 de 1991.

La Corte Constitucional ha entendido que se presenta perjuicio irremediable cuando


concurren las siguientes condiciones:

- El perjuicio debe ser inminente, no debe constituir una mera expectativa sino una
amenaza real que sucederá en el corto plazo.
- Las medidas requeridas para conjurar el perjuicio irremediable deben ser urgentes.
- El perjuicio debe ser grave, es decir debe traducirse en un daño o menoscabo
material o moral en el haber de la persona de gran intensidad.
- La urgencia y la gravedad hacen impostergable la acción de tutela, pues a través de
ella se restablecerá el orden social justo.41

b. No es procedente la acción de tutela si cabe la Acción de Habeas Corpus

Por ser la acción de habeas corpus un mecanismo ágil y expedito para la protección
del derecho a la libertad, éste prevalece sobre la tutela. Cabe indicar que el habeas
corpus ostenta la condición de ser derecho y acción constitucional. El juez que
resuelve una solicitud de habeas corpus dispone de 36 horas para resolver de fondo la
cuestión, término que resulta ostensiblemente menor que el contemplado para la
acción de tutela: 10 días. La acción de tutela solo procedería cuando siendo
procedente el habeas corpus, el funcionario judicial lo negara42.

c. Improcedencia de la acción de tutela si se pretenden proteger derechos


colectivos

41
Corte Constitucional Sentencia T - 971 de 7 de septiembre de 2001 M.P. Manuel José Cepeda
Espinosa, Sentencia T - 1316 de 12 de septiembre de 2001 M.P. Jaime Córdoba Triviño y Sentencia T –
1062 del 16 de diciembre 2010 M.P. Gabriel Eduardo Mendoza
42
Corte Constitucional T-459 del 15 de julio de 1992 M.P. José Gregorio Hernández Galindo.
Los derechos colectivos encuentran su referente en el artículo 88 de la constitución,
entre ellos podemos mencionar aquellos relacionados con el espacio, patrimonio,
seguridad y salubridad públicos, la moralidad administrativa, el ambiente sano, la libre
competencia económica y otros relacionados. La ley 472 de 1998 que desarrollo las
acciones populares y de grupo –idóneas para proteger este tipo de derechos- incluyó
algunos adicionales en el artículo 4, así: equilibrio ecológico y aprovechamiento
racional de los recursos naturales; acceso a una infraestructura de servicios que
garantice la salubridad pública; acceso a servicios públicos; prohibición de fabricación,
importación, posesión, uso de armas químicas, biológicas y nucleares e introducción al
territorio nacional de residuos nucleares tóxicos; realización de construcciones,
edificaciones y desarrollos urbanos respetando las disposiciones jurídicas; y los
derechos de los consumidores y usuarios.

No obstante esta mención existen otros derechos colectivos que se encuentran


consignados en leyes ordinarias y en los tratados internacionales celebrados por
Colombia.43

Sin embargo, la última parte de la causal 3 del artículo 6 del decreto 2591 de 1991
consigna una excepción al indicar que “Lo anterior no obsta, para que el titular solicite
la tutela de sus derechos amenazados o violados en situaciones que comprometan
intereses o derechos colectivos siempre que se trate de impedir un perjuicio
irremediable”. Esto al considerar que violaciones a derechos colectivos pueden ser
concomitantes con violaciones a derechos fundamentales de grupos poblacionales,
por ejemplo familias, barrios o comunidades por procesos de contaminación u otros
similares. Sin embargo, es preciso señalar que la ofensa al derecho fundamental
puede ser colectiva y no por ello el derecho fundamental violado adquiere naturaleza
colectiva y mucho menos la acción el carácter de popular44.

El máximo tribunal ha señalado, al referirse a la excepcionalidad de la acción de tutela,


que para su procedencia deben verificarse las siguientes condiciones:

- Acreditar que la acción popular no es idónea para el caso al considerar que


protege derechos colectivos pero no brinda un amparo eficaz a los
derechos fundamentales vulnerados.
- Que existe conexidad entre la afectación de los derechos colectivos y los
derechos fundamentales invocados.
- El demandante debe ser aquel que encuentra afectados sus derechos
fundamentales
- La violación de los derechos fundamentales debe estar comprobada o
demostrada y
- La orden de protección se emitirá respecto a los derechos fundamentales
conculcados y no el derecho colectivo conexo45.

d. Existencia de un daño consumado a un derecho fundamental

Teniendo en cuenta que el objetivo de la acción de tutela apunta a la protección de un


derecho fundamental que ha sido vulnerado o amenaza afectación46, en aquellos

43
Consejo de Estado Sección Tercera Rad 2500023 26 000 2002 01834 01 de julio 14 de 2004 C.P.
Germán Rodríguez Villamizar
44
Corte Constitucional Sentencia T – 878 del 30 de noviembre de 2009 M.P. Nilson Pinilla Pinilla
45
Corte Constitucional Sentencia T – 301 del 7 de abril de 2006 M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
casos en los que ha cesado la causa que genero el daño y este ha sido producido o
consumado es improcedente la acción por cuanto el contenido del fallo no generaría
efecto alguno. Sin embargo, el juez podría proferir un fallo de contenido preventivo o
como medida orientada a evitar la repetición del acto u omisión que generó la
vulneración de conformidad con el artículo 24 del Decreto 2591 de 1991.

A su vez, el artículo 25 de la misma disposición autoriza al funcionario judicial para que


ordene en abstracto la indemnización del daño emergente causado con la afectación
del derecho si advierte que así se asegura el goce efectivo del derecho. Esta
disposición tiene alcances bastante claros, no se pretende con ella desvirtuar el fin de
la acción que no fue establecida para obtener una determinación judicial sobre
indemnización de perjuicios generados.

A esta condena se le ha dado el nombre de “in genere” y para que el juez pueda
decretarla es necesario que se establezca con precisión en qué consistió el perjuicio,
cuál es la razón que se considera para ordenar el resarcimiento como medida eficaz
que garantice el goce efectivo del derecho, cuál es el acto que generador del perjuicio
y cuál la relación de causalidad entre este y la violación del derecho. No obstante esta
mención el juez de tutela condena in genere (es decir no determina el valor de los
perjuicios que serán definidos en un trámite incidental dentro de los seis meses
siguientes a la condena) y determina cuáles son las bases que deberá considerar el
juez de la jurisdicción de lo contencioso administrativo (si es una condena contra la
administración) o de la jurisdicción que sea competente (en caso de que la condena
sea contra particulares)47

e. Improcedencia de la acción de tutela frente a actos de carácter general,


impersonal y abstracto.

Cuando se trata de actos que cumplen con los requisitos señalados es improcedente
la tutela ya que concurren otras acciones judiciales que serían pertinentes: acción de
nulidad –frente a actos administrativos generales- y acción de inconstitucionalidad –
frente a leyes y algunos decretos -. Sin embargo, cuando se pudiera generar un
perjuicio irremediable, como advertimos anteriormente, es viable la procedencia de la
acción de tutela como un mecanismo transitorio.

Frente a actos administrativos de carácter general, es procedente interponer acción de


tutela para evitar un perjuicio irremediable, pero es viable impetrar acción de nulidad
ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo de forma concomitante, siendo
pertinente que el juez de tutela disponga la no aplicación del acto respecto de una
situación particular y concreta cuya protección se solicita, mientras se agota el proceso
administrativo48.

f. Improcedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales

El decreto 2591 de 1991 estableció en sus artículos 11, 12 y 40 regulación para el


ejercicio de la acción de tutela contra providencias judiciales, estas disposiciones

46
Mientras que la violación supone daño o agravio real y efectivo, la amenaza es una violación potencial
que se muestra inminente y próxima. Corte Constitucional Sentencia T – 1108 del 12 de febrero de 2008
M.P. Jaime Córdoba Triviño
47
Corte Constitucional Sentencia T – 403 de 14 de septiembre de 2004 y T – 095 del 4 de marzo de 1994
M.P. José Gregorio Hernández.
48
Corte Constitucional Sentencia T – 203 del 26 de mayo de 1993 M.P. Jose Gregorio Hernández Galindo
fueron declaradas inexequibles en la sentencia C – 543 de 1992. Por lo anterior, se ha
determinado por vía jurisprudencial que la acción tantas veces mencionada resulta
procedente incluso frente a actuaciones de autoridades judiciales cuando estas
conculquen derechos fundamentales. Este tema es quizá el que más controversia y
debate, por ello, nos limitaremos a presentar la evolución que desde la jurisprudencia
se ha registrado en relación con este punto.

Así, inicialmente la sentencia T – 231 de 1994 determinó cuáles eran los defectos que
hacían posible la procedencia excepcional de la tutela en contra de providencias
judiciales por concurrir en ellas vías de hecho. Los defectos que identificó la Corte
fueron:

- defecto sustantivo: cuando la providencia se funde en una norma


inaplicable,
- defecto fáctico: cuando el funcionario judicial profiere una determinación
carente de sustento probatorio adecuado,
- defecto orgánico: el funcionario que profirió el fallo carece de competencia
para tal fin y,
- defecto procedimental: cuando el funcionario se aparta del procedimiento
establecido.

Posteriormente y a partir del año 2003 se produjo una redefinición dogmática de la


figura, que modificó la expresión vías de hecho por causales genéricas de
procedibilidad ampliando de manera ostensible las causales que generaban
procedencia de acción de tutela en contra de providencias judiciales. (Quinche
Ramirez, 2009, págs. 386 - 388) Así, se suman las siguientes causales a las ya
mencionadas:

- Error inducido o vía de hecho por consecuencia: se presenta cuando la


violación del derecho fundamental se produce por el funcionario judicial que
ha sido inducido en error por una circunstancia estructural del aparato de
justicia, de otro servidor público o de un particular,
- Desconocimiento del principio de cosa juzgada constitucional o del
precedente constitucional49
- Decisión judicial sin motivación: caso en el cual el funcionario judicial actúa
amparado en un acto de poder al encontrarse el fallo insuficientemente
sustentado o justificado y
- Cuando el juez fundamenta su decisión en la interpretación de una
disposición en contra de la constitución o cuando el juez se abstiene de
aplicar la excepción de inconstitucionalidad ante la violación manifiesta de
la constitución, habiendo sido solicitada esta por alguna de las partes en el
proceso50.

En los casos en los que procede una acción de tutela en contra de una providencia
judicial, el juez del caso no podrá proferir la sentencia que corresponda, su
competencia estará restringida a anular la decisión judicial impugnada y señalar los
lineamientos constitucionales que deberán ser tenidos en cuenta al momento de

49
A pesar de esta mención, el juez podría apartarse del precedente si señala de forma precisa las
razones de su decisión, es decir tendrá una carga argumentativa. Corte Constitucional Sentencia T – 457
del 31 de mayo de 2008 M.P. Humberto Antonio Sierra Porto
50
La sentencia T – 1104 de 6 de noviembre de 2008 ha establecido una línea jurisprudencial bien
definida en torno a las causales genéricas de procedibilidad en contra de providencias judiciales. A esta
se puede adicionar la sentencia T – 386 del 21 de mayo de 2010 M.P. Nilson Pinilla Pinilla
proferir la decisión correspondiente, acorde con la protección de los derechos
fundamentales que habían sido vulnerados.

A su vez, como requisitos de procedibilidad de acción de tutela en contra de una


providencia judicial, la Corte Constitucional51 ha señalado los siguientes:

“a. Que la cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia


constitucional...

b. Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de


defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de
evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable...

c. Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela se


hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado a partir del
hecho que originó la vulneración...

d. Cuando se trate de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la


misma tiene un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se
impugna y que afecta los derechos fundamentales de la parte actora...

e. Que la parte actora identifique de manera razonable tanto los hechos que
generaron la vulneración como los derechos vulnerados y que hubiere
alegado tal vulneración en el proceso judicial siempre que esto hubiere sido
posible....

f. Que no se trate de sentencias de tutela”

Con relación al literal d. relacionado con la inmediatez en el ejercicio de la acción


este se refiere al término prudente que debe transcurrir entre el hecho judicial que
generó la afectación del derecho fundamental y la interposición de la acción, sin
embargo este no ha sido definido en un término traducido en días o meses.
Corresponderá al juez de tutela de conocimiento determinar si la acción garantiza
inminencia de la protección constitucional y seguridad jurídica52.

No obstante este término deberá ser analizado a la luz de tres criterios: 1) si existe
un motivo válido para la inactividad de los accionantes que tardaron algún tiempo
en interponer la acción; 2) si esta inactividad injustificada vulnera el núcleo esencial
de los derechos de terceros afectados con la decisión (para evitar vulneraciones a
derechos de terceros ajenos a la relación directa) y 3) si existe un nexo causal
entre el ejercicio inoportuno de la acción y la vulneración de los derechos de los
interesados.

g. Improcedencia de la acción de tutela en contra de sentencias de tutela.

No obstante esta mención, la eventual revisión de las sentencias de tutela proferidas


por los jueces de la República por la Corte Constitucional corregiría defectos o errores
en los que hubieren podido incurrir los jueces en una providencia emitida en un
proceso de amparo constitucional.

Esta disposición debe analizarse a la luz de la función que desempeña la Corte


Constitucional: órgano de cierre de la jurisdicción constitucional y encargado de la

51
Corte Constitucional Sentencia T – 1029 del 17 de octubre de 2008 M.P. Mauricio González Cuervo
52
Corte Constitucional Sentencia SU – 961 del 1 de diciembre de 1999 M.P. Vladimiro Naranjo
unificación de la jurisprudencia en este sentido. Siguiendo con este argumento, es
atinente concluir que contra las sentencias de la Corte Constitucional no procede
acción de tutela (esto generaría un sinfín de acciones de tutela en contra de acciones
de tutela, además de la imposibilidad de mantener el debate sobre derechos
fundamentales indefinidamente en el tiempo). El argumento parece sencillo, pero debe
mencionarse una sentencia proferida por el Consejo de Estado en el año 200853 en la
cual se indicó que la Corte Constitucional también podía vulnerar derechos
fundamentales en sus decisiones, motivo que conduciría a la posibilidad de impetrar
acción de tutela en su contra54.

h. Tutela temeraria

Esta disposición, contenida en el artículo 38 del Decreto 2591 de 1991, se


fundamenta en los artículos 83 y 95 de la Constitución que establecen el principio de
buena fe en las actuaciones de los particulares y las autoridades públicas y el deber
para los habitantes del territorio de no abusar de los derechos propios.

La Corte Constitucional ha considerado que existe conducta temeraria cuando se


presenta por parte del accionante “abuso desmedido e irracional del recurso judicial”55

Para que este ejercicio abusivo e irracional se presente deben concurrir las siguientes
condiciones:
- Identidad del solicitante: debe ser presentada por la misma persona o por su
representante o mandatario.
- Identidad en el accionado: debe ser impetrada contra la misma persona
- Identidad en los hechos: los actos, hechos u omisiones que generan la acción deben
ser los mismos56
- Ausencia de motivo expresamente justificado para presentar una nueva acción57.

En estos casos, si quien presenta la acción de tutela temeraria es un profesional de


derecho incurrirá en una falta contra la recta y real realización de la justicia y de los
fines del estado, de conformidad con el artículo 33 numeral 3 de la ley 1123 de 2007,
Código Disciplinario del Abogado, falta que es sancionada con suspensión de la tarjeta
profesional al menos por dos años y en caso de reincidencia cancelación de la tarjeta
profesional.

i.- Efectos de las sentencias de tutela proferidas por la Corte Constitucional

Si tenemos en cuenta que la Corte Constitucional puede modular el sentido de sus


fallos, las sentencias de tutela también pueden tener efectos diversos: inter partes,

53
Sentencia del Consejo de Estado Sección 2°, Subsección A. CP.: Gustavo Eduardo Gómez Aranguren.
11 de junio de 2008. Expediente No. 25000-23-25-000-2008-00321-01
54
Este debate se ha presentado no solo con respecto al Consejo de Estado sino también frente a la
Corte Suprema de Justicia. Con el fin de superar este impase, la Corte Constitucional determinó en el
articulo 1 del Acuerdo 1 del 2008 que en caso de eventual revisión de acciones de tutela proferidas por
altas cortes, la misma se produciría en Sala Plena (integrada por los 9 magistrados que componen la
Corte) y no en sala de revisión (integrada por 3 magistrados solamente).
55
Corte Constitucional Sentencia T – 7 del 19 de enero de 1994 M.P. Alejandro Martínez Caballero
56
Al respecto es preciso mencionar que uno de los requisitos de forma al momento de presentar la
acción de tutela, apuntan a la necesidad de afirmar bajo la gravedad de juramento que no se ha
interpuesto acción por los mismos hechos
57
Corte Constitucional Sentencia T – 897 del 11 de noviembre de 2010 M.P Nilson Pinilla Pinilla
inter pares, inter comunis y estado de cosas inconstitucional. La mayor parte de las
sentencias que profiere la Corte tienen efectos interpartes, es decir vinculan a las
partes que intervinieron en el trámite de la acción de tutela. En otras casos la Corte
profiere fallos que consignan reglas que deberán aplicarse a casos similares que se
presenten con posterioridad, estas sentencias tienen efectos inter pares. Las
sentencias inter comunis cuyos efectos se amplían, vinculan y benefician a terceros
que aunque no son parte de la acción comparten circunstancias comunes con los
accionantes. Finalmente, la Corte Constitucional puede declarar en sus sentencias un
estado de cosas inconstitucional ordenando la adopción de políticas públicas o
programas que se extienden a todas aquellas personas que no interpusieron la acción.

Actividades de la Unidad

Los estudiantes deberán realizar un ejercicio de autoevaluación una vez agotadas las
unidades correspondientes a la acción de tutela, para realizar con éxito esta actividad
los estudiantes deberán responder las siguientes preguntas:

1. Qué es acción de tutela y cuál su finalidad?


2. Cuál es la obligación que a usted le compete como servidor público frente a una
orden proferida en el marco de una acción de tutela?
3. Cuál es la responsabilidad en que usted podría verse inmerso en caso de ser
renuente al cumplimiento de un fallo de tutela? Explique.
4. Procede la acción de tutela contra providencias judiciales? Explique brevemente.

Finalmente, los estudiantes deberán buscar un ejemplo de sentencia con fallo inter
común, inter pares y estado de cosas inconstitucional haciendo una breve descripción
de cada uno de ellos y colgarlo en el foro para efectos de socialización con sus
compañeros.

* Se sugiere leer la sentencia T – 1096 de 2004

REFERENCIAS

Referencias bibliográficas

- Arenas Salazar, J. (1993). La tutela, una acción humanitaria. Bogotá: Ediciones Doctrina y Ley.

Bernal Pulido, c. (2005). El principio de proporcionalidad y los derechos fundamentales. Madrid:


Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

C-13/93 M.P Eduardo Cifuentes Muñoz (Corte Constitucional 21 de enero de 1993).

Cepeda Espinosa, M. J. (1992). Los derechos fundamentales en la Constitución de 1991. Bogotá:


Temis.

Chinchilla, T. E. (1999). Qué son y cuáles son los derechos fundamentales? Bogotá: Temis.

Couture, E. (2005). Fundamentos del derecho procesal civil. Chile.

Jiménez Campo, J. (1999). Derechos Fundamentales Concepto y garantías. Madrid: Trotta.


Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
(2003). Guia de mecanismos constitucionales de protección de derechos humanos. Bogotá:
Quebecor World Colombia S.A.

Perez Escobar, J. (2004). Derecho constitucional colombiano. Bogotá: Editorial Temis.

Quinche Ramirez, M. F. (2009). Derecho constitucional colombiano De la carta de 1991 y sus


reformas. Bogotá: Ediciones Universidad del Rosario.

Uprimny, R. (2005). El blouqe de constitucionalidad en Colombia: Un análisis jurisprudencial y


un nsayo de sistematización doctrinal. En I. M. Daniel O´Donnell, Compilación de
Jurisprudencia y doctrina nacional e internacional. Oficina Alto Comisionado de las NU para los
Derechos Humanos.

Referencias normativas

- Constitución Política de Colombia


- Acuerdo 5 de 1992 Corte Constitucional “Reglamento Interno de la Corte
Constitucional”
- Decreto reglamentario 2591 de 1991 “Por el cual se reglamenta la acción de tutela
consagrada en el artículo 86 de la Constitución Política”
- Decreto 306 de 1992 “Por el cual se reglamenta el decreto 2591 de 1991”
- Decreto 2160 de 1992 “Por el cual se fusiona la Dirección General de Prisiones del
Ministerio de Justicia con el Fondo Rotatorio del Ministerio de Justicia”
- Ley 137 de 1994 “Por la cual se regulan los estados de excepción en Colombia”
- Ley 472 de 1998 “Por el cual se desarrolla el artículo 88 de la Constitución Política de
Colombia en relación con el ejercicio de las acciones populares y de grupo y se dictan
otras disposiciones”
- Ley 489 de 1998 “Por la cual se dictan normas sobre la organización y
funcionamiento de las entidades del orden nacional, se expiden las disposiciones,
principios y reglas generales para el ejercicio de las atribuciones previstas en los
numerales 15 y 16 del artículo 189 de la Constitución Política y se dictan otras
disposiciones.
- Ley 1095 de 2006 “Por la cual se reglamenta el artículo 30 de la Constitución
Política”
- Acuerdo No. 1 de 2008 Corte Constitucional “Por el cual se modifica el Reglamento
interno de la Corte Constitucional”

Referencias jurisprudenciales

- Corte Constitucional Sentencia T – 406 del 5 de junio de 1992 M.P. Ciro Angarita
Barón
- Corte Constitucional Sentencia T – 225 a T – 400 del 17 de junio de 1992 M. P.
Jaime Sanín Greiffenstein
- Corte Constitucional Sentencia T – 501 de 21 de agosto de 1992 M.P. José Gregorio
Hernández Galindo
- Corte Constitucional Sentencia T – 002 del 8 de mayo de 1992 M.P. Alejandro
Martínez Caballero
- Corte Constitucional Sentencia T – 008 del 18 de mayo de 1992 M.P. Fabio Morón
Díaz
- Corte Constitucional Sentencia T – 412 del 17 de junio de 1992 M.P. Alejandro
Martínez Caballero
-
Corte Constitucional T-459 del 15 de julio de 1992 M.P. José Gregorio Hernández
Galindo.
- Corte Constitucional Sentencia T - 443 del 28 de octubre de 1992 M.P. Ciro Angarita
Barón
- Corte Constitucional Sentencia C – 13 de 21 de enero de 1993 M.P. Eduardo
Cifuentes Muñoz.
- Corte Constitucional Sentencia T – 203 del 26 de mayo de 1993 M.P. José Gregorio
Hernández Galindo
- Corte Constitucional Sentencia T 531 del 11 de noviembre de 1993 M.P. Eduardo
Cifuentes Muñoz
- Corte Constitucional Sentencia T – 550 del 30 de noviembre de 1993 M.P. José
Gregorio Hernández Galindo
- Corte Constitucional Sentencia T – 7 del 19 de enero de 1994 M.P. Alejandro
Martínez Caballero
- Corte Constitucional Sentencia T – 095 del 4 de marzo de 1994 M.P. José Gregorio
Hernández.
- Corte Constitucional Auto 12 del 1 de agosto de 1994 M.P. Jorge Arango Mejía
- Corte Constitucional Sentencia T – 463 del 26 de octubre de 1994 M.P. José
Gregorio Hernández Galindo
- Corte Constitucional Sentencia T – 080 del 28 de febrero de 1995 M.P. Jorge Arango
Mejía
- Corte Constitucional Sentencia T – 556 del 29 de noviembre de 1995 M.P. Hernando
Herrera Vergara
- Corte Constitucional Sentencia T – 011 del 29 de enero de 1998 M.P. José Gregorio
Hernández Galindo
- Corte Constitucional Sentencia C – 191 del 6 de mayo de 1998 M.P. Eduardo
Cifuentes Muñoz
- Corte Constitucional Sentencia SU – 225 del 20 de mayo de 1998 M.P. Eduardo
Cifuentes Muñoz
- Corte Constitucional T – 421 del 14 de agosto de 1998 M.P. Vladimiro Naranjo Mesa
- Corte Constitucional Sentencia C – 536 del 1 de octubre de 1998 M.P. José Gregorio
Hernández Galindo
- Corte Constitucional Sentencia T – 927 del 18 de noviembre de 1999 M.P. Carlos
Gaviria Díaz
- Corte Constitucional Sentencia SU – 961 del 1 de diciembre de 1999 M.P. Vladimiro
Naranjo
- Corte Constitucional Sentencia T – 1017 del 13 de diciembre de 1999 1999 M.P.
Eduardo Cifuentes Muñoz
- Corte Constitucional Sentencia T – 769 del 19 de julio de 2001 M.P. Eduardo
Montealegre Lynett
- Corte Constitucional Sentencia T - 1160 A de 2001 M.P. Manuel José Cepeda
Espinosa
- Corte Constitucional Sentencia C – 915 del 29 de agosto de 2001 M.P. Eduardo
Montealegre Lynett
-
Corte Constitucional Sentencia T - 971 de 7 de septiembre de 2001 M.P. Manuel José
Cepeda Espinosa
- Corte Constitucional Sentencia SU – 1193 del 14 de septiembre de 2000 M.P. Alfredo
Beltrán Sierra
- Corte Constitucional Sentencia T - 1316 de 12 de septiembre de 2001 M.P. Jaime
Córdoba Triviño
- Corte Constitucional Sentencia T – 1168 de 2003 del 4 de diciembre M.P. Clara Inés
Vargas Hernández
- Corte Constitucional Sentencia T – 459 del 5 de junio de 2003 M.P. Jaime Córdoba
Triviño
- Corte Constitucional Sentencia T – 669 del 6 de agosto de 2003 M.P. Marco Gerardo
Monroy Cabra
- Corte Constitucional Sentencia T – 719 del 20 de agosto de 2003 M.P. Manuel José
Cepeda
- Corte Constitucional Sentencia T- 796 del 12 de septiembre de 2003 M.P. Jaime
Córdoba Triviño.
- Corte Constitucional Sentencia C – 67 del 4 de febrero de 2003 M.P. Marco Gerardo
Monroy Cabra
- Consejo de Estado Sección Tercera Rad 2500023 26 000 2002 01834 01 de julio 14
de 2004 C.P. Germán Rodríguez Villamizar
- Corte Constitucional Sentencia T – 466 del 13 de mayo de 2004 M.P. Manuel José
Cepeda Espinosa
- Corte Constitucional Sentencia T – 684 del 22 de julio de 2004 M.P. Clara Inés
Vargas Hernández
- Corte Constitucional Sentencia T – 403 de 14 de septiembre de 2004 M.P. José
Gregorio Hernández.
- Corte Constitucional Sentencia T – 718 del 13 de julio de 2005 M.P. Marco Gerardo
Monroy Cabra
- Corte Constitucional Sentencia T – 136 de23 de febrero de 2006 M.P. Humberto
Sierra
- Corte Constitucional Sentencia T – 301 del 7 de abril de 2006 M.P. Humberto Antonio
Sierra Porto
- Corte Constitucional Auto 304A del 7 de noviembre de 2006 M.P. Rodrigo Escobar
Gil
- Corte Constitucional Auto 312 del 15 de noviembre de 2006 M.P. Jaime Córdoba
Triviño
- Corte Constitucional Auto 351 del 5 de diciembre de 2006 M.P. Jaime Córdoba
Triviño
- Corte Constitucional Sentencia T – 1120 del 11 de diciembre de 2006 M.P. Rodrigo
Escobar Gil
- Corte Constitucional Sentencia T – 507 del 5 de julio de 2007 M.P. Marco Gerardo
Monroy Cabra
- Corte Constitucional Sentencia T – 658 del 23 de agosto de 2007 M.P. Marco
Gerardo Monroy Cabra
- Corte Constitucional Sentencia T – 679 del 30 de agosto de 2007 M.P. Marco
Gerardo Monroy
- Corte Constitucional Sentencia T – 1108 del 12 de febrero de 2008 M.P. Jaime
Córdoba Triviño
- Corte Constitucional Sentencia T – 269 del 11 de marzo de 2008 M.P. Jaime Araujo
Rentería
- Corte Constitucional Sentencia T – 400 del 25 de abril de 2008 M.P. Manuel José
Cepeda
- Corte Constitucional Sentencia T – 457 del 31 de mayo de 2008 M.P. Humberto
Antonio Sierra Porto
- Corte Constitucional SU T– 484 del 15 de mayo de 2008 M.P. Jaime Araujo Rentería
- Sentencia del Consejo de Estado Sección 2°, Subsección A. CP.: Gustavo Eduardo
Gómez Aranguren. 11 de junio de 2008. Expediente No. 25000-23-25-000-2008-
00321-01
- Corte Constitucional Sentencia T – 1029 del 17 de octubre de 2008 M.P. Mauricio
González Cuervo
- Corte Constitucional Sentencia T – 966 del 7 de octubre de 2008 M.P. Jaime Araujo
Renteria
- Corte Constitucional Auto 349 del 26 de noviembre de 2008 M.P. Jaime Córdoba
Triviño
- Corte Constitucional Auto 072 del 17 de febrero de 2009 M.P. Humberto Sierra Porto
- Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Civil expediente 05001-22-03-000-
2008-00549-01 del 10 de marzo de 2009 M.P. Edgardo Villamil Portilla.
- Corte Constitucional Sentencia T – 171 del 18 de marzo de 2009 M.P. Humberto
Antonio Sierra Porto
- Corte Constitucional Auto 124 del 25 de marzo de 2009 M.P. Humberto Antonio
Sierra Porto
- Corte Constitucional Auto 184 de 18 de mayo de 2009 M.P. Gabriel Eduardo
Mendoza
- Corte Constitucional Sentencia T – 011 del 4 de junio de 2009 M.P. Juan Carlos
Henao Pérez
- Corte Constitucional Sentencia T – 690 del 1 de octubre de 2009 Luis Ernesto
Vargas Silva
- Corte Constitucional Sentencia T – 878 del 30 de noviembre de 2009 M.P. Nilson
Pinilla Pinilla
- Corte Constitucional Sentencia T – 093 del 15 de febrero de 2010 M.P. Humberto
Sierra Porto
- Corte Constitucional Sentencia T – 201 del 23 de marzo de 2010 M.P. Humberto
Sierra Porto
- Corte Constitucional Sentencia C – 238 del 7 de abril de 2010 M.P. Mauricio
González Cuervo
- Corte Constitucional Sentencia C – 378 del 19 de mayo de 2010 M.P. Jorge Iván
Palacio.
- Corte Constitucional Sentencia T – 412 del 27 de mayo de 2010 M.P. Maria Victoria
Calle
- Corte Constitucional Sentencia C – 941 del 24 de noviembre de 2010 M.P. Jorge Iván
Palacio Palacio
- Corte Constitucional sentencia T – 386 del 21 de mayo de 2010 M.P. Nilson Pinilla
Pinilla
- Corte Constitucional Sentencia T – 479 del 16 de junio de 2010 M.P. Juan Carlos
Henao Perez
- Corte Constitucional Sentencia T – 735 del 13 de septiembre de 2010 M.P. Mauricio
González Cuervo.
- Corte Constitucional Sentencia T – 783 del 30 de septiembre de 2010 M-P. Humberto
Sierra Porto
- Corte Constitucional Sentencia T – 897 del 11 de noviembre de 2010 M.P Nilson
Pinilla Pinilla
- Corte Constitucional Sentencia T – 1062 del 16 de diciembre 2010 M.P. Gabriel
Eduardo Mendoza
- Corte Constitucional Sentencia T – 161 del 10 de marzo de 2011 M.P Humberto
Sierra Porto
- Corte Constitucional Sentencia C – 220 de 29 de marzo de 2011 M.P. Jorge Ignacio
Pretelt

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