Cuidados podológicos básicos
Los pies son la parte del cuerpo que mayor peso y esfuerzo soportan para poder
cumplir todas las funciones. Por ello, en este artículo hablaremos de los cuidados
podológicos básicos que deben recibir los pies dependiendo del esfuerzo que
realicen y de las actividades a las que los sometamos.
Higiene de pies: lavarlos diariamente con agua y jabón neutro.
Secarlos totalmente, también entre los dedos, para quitar toda la humedad.
Hidratarlos frecuentemente con cremas específicas para ellos. Evitar
introducir crema entre los dedos
Cortar las uñas de forma recta para evitar que se claven en la carne y
ocasionen alguna infección.
Es mejor utilizar calcetines de tejidos adecuados a la actividad que se está
realizando.
Realizar ejercicio de forma regular.
Acudir al podólogo al menos una vez al año para hacer una revisión.
Usar siempre un calzado adecuado a la actividad que se va a realizar.
Cuidados podológicos para diabéticos
La diabetes es una enfermedad que puede producir muchos daños colaterales en
el cuerpo; por lo tanto, hay que hacerse revisiones periódicas. En el caso de los
pies, hay que tener un especial cuidado:
Hidratarlos con una crema específica.
Realizar revisiones o exploraciones diarias en los pies para ver si ha
surgido alguna anomalía.
Evitar las fuentes de calor, como las mesas camilla, las estufas, los
radiadores o el agua caliente.
Intentar no caminar descalzo para evitar heridas que tardarían mucho en
curarse.
Tener un podólogo de confianza al que acudir de manera periódica para
que os revise los pies.
No usar calzado incómodo o que pueda dañaros el pie o que corte el riego
sanguíneo.
Cuidados podológicos para deportistas
Los deportistas, sobre todo aquellos que hacen actividades de alto impacto,
acaban padeciendo lesiones y agresiones de uñas. Por ello, es recomendable que
sigan la siguiente rutina de cuidados:
Hay que usar las zapatillas adecuadas para la actividad deportiva que se
vaya a realizar. No es lo mismo practicar running que hacer bicicleta.
Evitar estrenar zapatillas en competiciones o en días de entrenamientos
largos y duros.
Evitar aquellas que rocen de manera excesiva algunas zonas del pie.
Hidratarlos, ya sea con cremas específicas o con aquellas que tienen efecto
frescor si se quiere activar un poco la circulación.
Llevar las uñas cortadas en forma adecuada para evitar daños.
Acudir al podólogo si se observa alguna alteración en la piel.
Cuidados podológicos para niños
Los más pequeños de la casa necesitan mucha supervisión, dado que durante los
primeros años de vida es el momento de corregir patologías serias. Los consejos y
las recomendaciones que damos desde aquí son los siguientes:
Nunca obligar a los niños a ponerse de pie o caminar cuando son
demasiado pequeños.
Cuando el menor comienza a andar, lo mejor es dejarlo caminar descalzo el
mayor tiempo posible.
Cortarles bien las uñas para que no sufran sus dedos.
Comprarles calzado adecuado, con una suela fina que le mantenga la
información que reciben los pies del suelo. Siempre con capacidad de
ajuste, con piel o textil flexible, y horma ancha que no le oprima los dedos.
A muchos padres les gusta que sus hijos lleven diferentes modelos de
zapatos; sin embargo, lo ideal es que los que tengan sean buenos y que se
adapten bien a los pies.
Cuidados podológicos para la tercera edad
A partir de los 65 años, aumentan las probabilidades de padecer
enfermedades en los pies; por ello, hay que tener cuidado y llevar una
rutina de higiene:
Hidratar a menudo para evitar la aparición de sequedades. Esto aportará
confort y elasticidad a la piel.
Cortar las uñas de forma adecuada y si no es posible, por la pérdida de la
elasticidad en la espalda, acudir a una clínica de podología, a que se lleve
un control de la salud de sus pies.
Tratar lo antes posible cualquier patología que exista en sus pies, ya que
eso ayudará a evitar serios problemas en el futuro.