¿Qué son los contratos usurarios en Guatemala?
La usura es una práctica ilegal que consiste en cobrar intereses excesivamente elevados en los
préstamos y que supone, por lo tanto, una ganancia injusta para la entidad financiera que ha
prestado el dinero.
Artículo 1542.- (Contratos usurarios).- La persona que aprovechándose de la posición que
ocupe, o de la necesidad, inexperiencia o ignorancia de otra, la induzca a conceder ventajas
usurarias o a contraer obligaciones notoriamente perjudiciales a sus intereses, está obligada a
devolver lo que hubiere recibido, con los daños y perjuicios, una vez declarada judicialmente la
nulidad del convenio.
¿Qué son las clausulas leoninas?
Contrato leonino o cláusula leonina son expresiones que se usan a diario en el ejercicio de la
abogacía para calificar un contrato abusivo en el que una de las partes obtiene ventajas
exageradamente mayores que las de su contraparte.
Clausulas leoninas y contratos usurarios como medio para abusar de la libertad e igualdad
contractual:
Nociones de las cláusulas leoninas: Al igual que en cualquier relación que se ampare en
disposiciones legales, se puede dar la situación en la que una de las partes pretenda atribuirse o
exigir facultades o derechos excesivos y desproporcionados que se relacionen al acuerdo de
voluntades y principios que rigen las leyes y se introduzca en el contrato situaciones no
contempladas en la ley. Muchas veces, esos excesos afectan los derechos y libertades de una de
las partes; pues limitan su voluntad y libertad, abusando de la posición que tienen en la relación
contractual lagunas legales, así como ignorancia, negligencia o falta de conocimiento de la relación
contractual adquirida. Esos pactos, son conocidos doctrinaria y legalmente como Cláusulas
abusivas o leoninas. Al establecer acuerdos de voluntades, las partes deben actuar conforme la
buena fe, lo cual no es más que el comportamiento socialmente esperado, de conformidad con las
convicciones éticas imperantes en la comunidad. Es la intención y actividad de las personas en las
relaciones jurídicas, respecto a las normas establecidas.
Para la presente investigación es importante analizar el presente artículo y lo relativo a los
contratos usurarios, los cuales son aquellos contratos de los cuales una persona se aprovecha de
la posición que ostenta, o la necesidad, inexperiencia o ignorancia de la otra parte, para que aquel
pueda tener ventajas sobre éste y que contraiga obligaciones que sean notoriamente perjudiciales
a sus intereses. En virtud de ello, induce a error a una persona, para que sin darse cuenta acuerde
determinadas obligaciones sin que se dé cuenta y sin que haya prestado su debido consentimiento
para ello. La legislación guatemalteca es pobre, en cuanto su desarrollo y la manera en que debe
regularse. A pesar de ello, también se regula la Usura como un delito, por el Código Penal.
Artículo 276.- USURA. “Comete el delito de usura quien exige de su deudor, en cualquier forma,
un interés mayor que el tipo máximo que fije la ley o evidentemente desproporcionado con la
prestación, aun cuando los créditos se encubran o disimulen bajo otras denominaciones. El
responsable de usura será sancionado con prisión de seis meses a dos años y multa de doscientos
a dos mil quetzales”.
Artículo 277.- NEGOCIACIONES USURARIAS. La misma sanción señalada en el artículo que
antecede, se aplicará:
1o. A quien a sabiendas, adquiere, transfiere o hiciere valer un crédito usurario.
2o. A quien exigiere de su deudor garantía de carácter extorsivo.
Se refiere, a que todo contrato en el cual el acreedor de una persona, exija a su deudor, un interés
superior que el que la ley exige y desproporcionado, a pesar de ser encubierto o disimulado, será
responsable de la comisión de dicho delito. En ese sentido, se puede establecer que, tanto en
materia civil como penal, el contrato usuario se encuentra regulado de manera vaga y poco
desarrollada. Sin embargo, el Art. 1542 del C. C. de Guatemala, permite establecer claramente que
dicho acto se relaciona con las cláusulas abusivas, en el sentido que ambos casos, regulan lo
relativo al engaño por parte del acreedor para incurrir en error al deudor respecto a determinada
obligación, mediante un encubrimiento deliberado por parte de este y viciando el consentimiento
prestado por la otra parte contractual. Dicho contrato debe ser declarado nulo mediante
autorización judicial y en consecuencia debe resarcir los daños y perjuicios ocasionados, así como
la devolución de todo aquello que hubiere recibido en virtud del negocio celebrado. En ese sentido,
se debe demostrar el hecho ilícito, las condiciones perjudiciales para una de las partes y las
ventajas injustas para la otra parte para establecer su nulidad. A pesar de ser un contrato civil, en
virtud de estar frente a un contrato usurario, se debe aplicar lo relativo a la usura, de conformidad
con el código penal.