Trabajo Práctico
Artículo de consumo responsable
Es necesario entender primero lo que se refiere al consumo responsable para
luego realizar el análisis respectivo del artículo de consumo responsable.
Antes bien vemos que hay fases del consumo:
Una de ellas es el estímulo, luego hace énfasis al perfil del consumidor,
muestra de ese perfil viene la actitud crítica sumado a la capacidad económica
que potencia a la finalidad con la decisión de consumo.
El consumidor responsable y
los beneficios de doble vía.
Bajo el análisis, el comprador
consciente piensa y actúa
sobre la base del nosotros y
tiene claro el impacto de sus
acciones.
El estímulo del consumo responsable genera beneficios de doble vía. Por un
lado, está el aporte que se hace la disminución de los efectos negativos
generados por el cambio climático global y por otro está el impacto positivo en
las finanzas familiares gracias a la generación de ahorros financieros, menos
gastos y generación de nuevos ingresos. Esto es producto de la buena gestión
de compras o del uso óptimo que se haga de los bienes y servicios que se
consumen en términos personales, familiares y organizacionales.
Por ejemplo, en el caso del consumo de productos de uso personal y familiar,
nos encontramos con bienes que, por su vida útil corta, muchas veces son
botados con bienes que, por su vida útil corta, muchas veces son botados al
cesto de basura por el simple hecho que no se estimó, adecuadamente, la
cantidad que se va a consumir en determinado período (la llamada mala
gestión de compras) y, como medida preventiva, no se hizo una revisión
adecuada de la fecha de caducidad.
Esto trae como consecuencia el desperdicio de alimentos, como caso referente
que, al final la intensificación de su producción, termina presionando
negativamente a la estabilidad medioambiental y a la disminución del dinero
familiar disponible.
Allí es cuando se requiere un
espacio de mejora que desde la
buena gestión de las finanzas
familiares podría contribuir a la
disminución del desperdicio
irracional de comida y a la
consolidación de una fuente para la
generación de ahorro financiero
familiar.
Entre otras acciones que pueden ayudar a fortalecer el perfil de consumidores
responsables están: el uso dirigido de las tecnologías de información y
comunicación (TIC) para usar, en lo posible, menos papel; el impulso de la
“logística inversa” promovida desde las empresas productoras ayudaría al
consumidor a saber qué hacer con los desechos generados; desde el lado de
las políticas públicas se podrían definir incentivos y sanciones impulsoras del
consumo responsable; y la prevención pro consumo responsable, también, es
otro ámbito a ser promovido.
En esta última acción sugerida, los medios de comunicación, los hogares y el
sistema educativo formal juegan un rol clave. Ellos pueden promover el cambio
en prácticas personales sencillas que pueden generar aportes que son verdad
significativos cuando se vuelven hábitos actitudinales en la población.
Ejemplos de estas prácticas sencillas pueden ser: reducir el uso de agua
potable y energía eléctrica en los hogares, rehusar productos que tienen una
vida útil más allá de un solo uso; reciclar productos que, con creatividad,
podrían servir para satisfacer otro tipo de necesidades; rechaza aquellos
productos que se sabe que atentan al equilibrio medioambiental del planeta.
En definitiva, es necesario situarnos en las mega tendencias globales. Allí
encontramos que el consumidor responsable es un perfil que se alinea a los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, ya que es una
persona que piensa y actúa sobre la base de forma responsable pensando
siempre en el bienestar de las futuras generaciones hace la diferencia a la hora
de salvar, con dosis elevadas de corresponsabilidad, al planeta Tierra.
Ejemplo de consumo responsable
Para evitar el plástico se pueden llevar recipientes reutilizables al hacer las compras.
Como ejemplo del consumo responsable, citemos algunas directrices o
principios prácticos desde el punto de vista de un consumidor cualquiera:
Antes de consumir, cuestionarse si el producto o servicio es realmente
necesario o si constituye
un gasto superfluo cuyos
beneficios no compensan el
daño mundial que su
fabricación probablemente
haya implicado.
Informarse sobre las empresas, averiguar cuáles hacen esfuerzos por llevar
adelante su negocio de manera respetuosa con el medio ambiente y con la
sociedad en general, y preferir sus productos a los de empresas que no lo
hacen.
Rechazar el exceso de plástico: bolsas plásticas, sorbetes (pajitas, popotes,
pitillos), cubiertos, platos, vasos, empaques, etc., al mínimo necesario, y
optar en caso de haberlos, de sustitutos biodegradables.
En lo posible, aplicar las tres R de la ecología: reducir, reutilizar y reciclar.
Separar la basura entre biodegradables y reciclables, y priorizar envases
retornables a los desechables.
No consumir productos que hayan sido testeados en animales o producidos
mediante mecanismos de explotación humana o de maltrato animal.
Optar por el software libre en lugar de variantes monopólicas.
Reflexión sobre su propio consumo
Si bien se puede dejar de ser un consumidor compulsivo por diferentes
motivos. Ya que el consumo responsable requiere de disciplina más que de
voluntad. Porque la disciplina en el
consumidor responsable habla como su
nombre dice responsable: que piensa no
solo en su bienestar sino en el del otro,
ya sea económico, financiero, ambiental y
así.
Siendo consumidores responsables podremos ahorrar, dejar de contaminar el
planeta y tanto como el productor y consumidor tendrán una economía
sostenible.
Diez preguntas para ejercer el poder del Consumo Responsable
Para hacerlas antes de elegir una marca de alimentación, contratar un
suministro en la vivienda, optar por una solución de ocio, diseñar las
vacaciones, invertir en Finanzas Éticas, cambiar de seguro, utilizar energías
renovables, dar El Salto hacia una información más clara, desplazarnos,
alimentarnos, vestirnos, cuidar nuestra salud sexual, elegir un refresco, pedir
una pizza, cambiar de camisa…
¿Lo necesito?
¿Puedo compartirlo?
¿Quién lo ha hecho?
¿Cómo está hecho?
¿Por dónde ha llegado?
¿Puede reciclarse?
¿Y si lo miro con perspectiva de género?
¿Cuánto cuesta y cuánto dura?
¿Qué otras opciones hay?
¿Pero seguro que lo necesito?
También se habla de Consumo Responsable cuando se habla de consumo
consciente, ecológico, crítico, ético, colaborativo, etc. Cada una de estas
calificaciones aporta un matiz de acento sobre las motivaciones que conducen
al Consumo Responsable.