La argumentación en general
Introducción
La argumentación es un proceso que desarrollamos permanentemente en nuestra vida
cotidiana y en el ejercicio de nuestra profesión. Aprender a argumentar correctamente
requiere, primero, identificar y comprender las situaciones en las cuales nos encontramos
en un proceso argumentativo, lo que nos lleva a reflexionar sobre por qué argumentamos
en general. Asimismo, a lo largo de este módulo haremos una breve síntesis de las reglas
básicas de la argumentación desarrolladas por Weston (2001), así como de algunas
estructuras argumentativas.
1. La argumentación
Situación disparadora
El fiscal Tomás Bautista Brown, como todas las mañanas, comienza el día desayunando y
leyendo el diario. Lo primero que lee es la editorial del diario. La opinión editorial refiere a la
disminución del daño ambiental y la desaceleración del cambio climático debido a las
responsables medidas tomadas adelante por los países en la economía mundial, sobre la
base del hecho de que la temperatura en el presente año no aumentó como lo preveían las
proyecciones de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que velan por
la protección del medioambiente.
El fiscal no está de acuerdo con esa opinIon; de hecho, piensa que hay buenas razones
para pensar lo contrario, entre ellas, que autoridades internacionales especializadas en la
materia han dicho explícitamente que el cambio climático se ha profundizado. Asimismo, en
varios países pueden apreciarse actualmente las terribles consecuencias de este cambio
climático y el fiscal cree que el hecho de que no suba la temperatura puede explicarse en
otras causas que no son las responsables medidas de los Gobiernos. Por el contrario, la
falta de compromiso de las naciones más desarrolladas económicamente en la firma de
tratados internacionales que fijan las pautas y obligaciones medioambientales -para
proteger sus tasas de crecimiento económico- ha estado entre las principales causas del
deterioro actual del medioambiente y la aceleración del cambio climático.
El fiscal se dirige a la sección de avisos clasificados en el diario para buscar precios de
autos, pero no se decide si comprar un auto que funcione a base de nafta o con gas.
Encuentra un interesante anuncio de un auto impulsado con gas, pero cuya marca
representa una garantía de rendimiento en sus motores. Su padre tuvo dos autos de esa
misma marca que resultaron tener una gran calidad. Cuando regrese del trabajo, tratará de
convencer a su pareja de comprar este vehículo.
Luego el fiscal sigue leyendo el diario y se dirige hacia la sección de policiales, en donde
hay una noticia que lo nombra. El diario informa que el fiscal emitirá esta semana la prisión
preventiva del imputado de un homicidio calificado. Efectivamente, el fiscal sabe que esta
semana deberá escribir el auto de procesamiento y prisión preventiva del imputado, donde
deberá reflejar las razones que fundan dicha decisión.
¿Por qué argumentar?
Argumentar, como afirma Weston (2001), consiste en ofrecer un conjunto de razones o de
pruebas en apoyo de una conclusión. Podemos ver, en el ejemplo, que el fiscal Brown se
enfrenta a ese proceso en más de una ocasión. Cuando busca evaluar la credibilidad de la
tesis sostenida en la editorial del diario, no solo evalúa los argumentos del editor, sino que
también considera sus propias razones para saber si corresponde sostener una creencia
contraria a la editorial. Según Weston (2001), esto tiene que ver con la primera función de
la argumentación: permitir que las personas puedan formar racionalmente sus propias
opiniones sobre la base de razones y pruebas a partir de algún hecho o acontecimiento; es
decir, nos permite realizar una evaluación crítica de creencias.
Cuando adoptamos una creencia con base en las mejores razones disponibles, decimos
que está justificada en razones y, por ello, que es racional. No calificaríamos una creencia
como justificada racionalmente en los siguientes casos:
1. Si no se encuentra basada en razones.
2. Si no hemos elegido sostener la creencia que se basa en los mejores argumentos.
Lo anterior podría suceder, por ejemplo, si el fiscal adoptara una creencia sin ningún
fundamento (para el primer caso) o si, luego de analizar todas las razones disponibles, se
inclinara por las razones más débiles, sabiendo que lo son.
Un aspecto práctico importante es que este proceso de evaluación de creencias se conecta
con el proceso de decisiones:
• A veces indagamos y evaluamos creencias que no tienen que ver directamente con
nuestra acción. Por ejemplo, si estamos tratando de evaluar la tesis respecto de la
ocurrencia de un suceso internacional que aparece en el diario, se puede razonar sobre
si creer o no en la ocurrencia de ese suceso, pero no parece estar vinculado con algo
que se traduzca en una decisión que se deba tomar.
• Otras veces indagamos y evaluamos creencias que tienen que ver con una decisión que
debemos tomar, y aquí esas razones se convierten en parte de la acción. En el caso
planteado, el fiscal debe decir respecto de qué auto comprar o si ordenará la prisión
preventiva del imputado en el homicidio agravado. En estas situaciones, la decisión se
vincula con el proceso deliberativo por el cual se ponderaron las razones de cada opción
alternativa y sobre lo cual se concluyó con que la decisión correcta era un curso de
acción determinado. La idea de que hemos tomado una decisión racional generalmente
la vinculamos a que hemos realizado esta deliberación sobre las razones disponibles y
hemos tomado la decisión que se encontraba apoyada por el conjunto de razones más
fuertes.
La segunda función que encuentra Weston (2001) se vincula con la necesidad de explicar y
defender nuestras propias conclusiones, es decir, de convencer a otros. Podríamos pensar,
junto con Habermas (2018), que el ser humano, como ser vinculado socialmente, no puede
evitar buscar consensos con otros, ya sea simplemente para compartir creencias o para la
toma de decisiones. En este caso, el fiscal que va a comprar el auto con su pareja debe
convencerla de que la mejor opción posible es la que él cree, y para ello le expondrá las
razones que él encontró a favor de dicha opción. Su pareja adoptará estas razones como
propias y llegarán inmediatamente a un consenso sobre qué opción tomar, o, por el
contrario, se opondrá a esta decisión y expondrá ante él, a su vez, las razones de su
rechazo, comenzando un diálogo argumentativo que estará guiado, como afirma Habermas
(2018), por /a pretensión de entendimiento mutuo.
Además, cuando el fiscal fundamente su resolución de procesamiento y prisión preventiva
estará tratando de convencer acerca de la corrección de su decisión frente a las partes, la
ciudadanía y, eventualmente, frente a las autoridades judiciales superiores.
Comprender los textos basados en argumentos
Como hemos visto, para poder convencer a los demás, debemos argumentar. Algunas
veces lo hacemos en un registro oral y otras, en un registro escrito, es decir, en textos. Los
textos que se estructuran principalmente alrededor de la argumentación sobre ciertas tesis
que buscamos demostrar responden a una trama argumentativa. Este tipo de trama
aparece en distintos tipos de textos: ensayos, textos de opinión, editoriales periodísticas -
como las que lee el fiscal-, cartas de lectores, discursos políticos, en la fundamentación de
un proyecto de ley, informes de investigación, etcétera. En el ámbito jurídico,
fundamentales escritos se estructuran de esta manera; por ejemplo, el auto de
procesamiento y prisión preventiva que debe realizar el fiscal, los alegatos de las partes en
los procesos civiles escritos, las sentencias judiciales, los recursos de las partes, entre
otros.
Al momento de argumentar, muchas veces transcribimos nuestras creencias de manera
dogmática, pero no llegamos a ofrecer ninguna auténtica razón para pensar que son
correctas. Cuando se requiere realizar un trabajo escrito interesado en los fundamentos de
nuestras creencias, las cuales puedan ser sometidas a prueba para luego ser defendidas
como puntos de vista, necesitamos aprender a pensar por nosotros mismos, a formar
nuestras propias opiniones de manera responsable.
Para poder escribir un buen ensayo basado en argumentos, debemos utilizar razones
como medio para indagar, así como para explicar y defender las propias conclusiones. Se
debe pensar el trabajo examinando los argumentos contrincantes y luego escribir el ensayo
mismo con un argumento, defendiendo los puntos de vista propios como argumentos y
valorando críticamente los postulados por la parte contraria (Weston, 2001).
Siguiendo a Weston (2001), tomaremos el caso de los ensayos argumentativos, por ser
una especie básica de esta clase de textos, y extraeremos directivas generales para
cualquier tipo de textos de esta clase.
Comenzaremos definiendo al ensayo argumentativo como un tipo de texto que se
estructura sobre una tesis y las razones que la fundamentan.
Los textos argumentativos -entre ellos, los ensayos argumentativos- tienen la siguiente
estructura: introducción, tesis, demostración y conclusión. Tabla 1: Estructuras y
características
Estructura Característica
Presenta el hecho o situación
Introducción o punto de partida
problemática que da origen a la argumentación.
Expresa explícita o implícitamente la opinión o tesis del
Tesis emisor, por lo que muchas veces debe inferirse de la
lectura de todo el texto.
Presenta las razones que conducirán a la aceptación de
Demostración la tesis, para lo cual se recurre a diversas estrategias
argumentativas
Se resume lo que se desarrolló y se retoma la tesis con
otras palabras, tratando de impresionar favorablemente
Conclusión al receptor para convencerlo.
Aconseja tomar una determinada posición frente al tema
tratado.
Fuente: elaboración propia a base de Márquez, Vega y Chaves (s. f.).
Pasos para escribir un ensayo basado en argumentos y sus directivas
La redacción de un ensayo argumentativo se estructura en tres pasos principales:
indagación, planificación y escritura.
Figura 1: Texto argumentativo
Fuente: elaboración propia.
En la fase de indagación, se deben tener en cuenta los siguientes puntos:
• Informarse acerca de cuáles son los argumentos más fuertes para cada una de las tesis
posibles.
• Leer artículos al respecto.
• Hablar con personas con diferentes puntos de vista.
• Identificar los argumentos más fuertes a favor.
• Identificar los argumentos más fuertes en contra.
• Formular argumentos propios.
• Ensayar diferentes formas de argumentos.
• Formular el mejor argumento a favor de cada tesis.
Como vemos, la evaluación de argumentos es central en esta etapa. Según Weston (2001),
para cuestionar, construir y defender las premisas de cada argumento, debemos tener en
cuenta lo siguiente:
• Examinar y cuestionar los argumentos que hay a favor.
• Cerciorarse de que las premisas sean válidas.
• Sugerir argumentos para cualquiera de las premisas del argumento que razonablemente
pudiera ser cuestionada.
• No olvidar que cualquier afirmación que dé lugar a dudas razonables necesita al menos
una defensa.
• Por limitaciones de espacio o tiempo, argumentar fundamentalmente a favor de las
afirmaciones más importantes o controvertibles.
• Citar al menos alguna prueba o autoridad a favor de cualquier otra afirmación que
permanezca debatible.
• No olvidar que, aun cuando se haya decidido la conclusión que se desea defender, es
probable que se tenga que tratar diversas formas de argumento antes de que se
encuentre una que funcione bien.
• Con toda probabilidad, el argumento inicial tendrá que ser mejorado.
• Se deben añadir ejemplos a un argumento, citando y explicando la cuantificación de una
autoridad.
• Si no se encuentran suficientes ejemplos, debe cambiarse el enfoque.
• Si las autoridades a las que se consulta tienen opinión contraria, entonces será
necesario el recurso de crear argumentos propios.
• Si las personas o autoridades mejor informadas discrepan entre ellas, entonces no se
podrá argumentar por medio de una autoridad.
Sobre la base de lo expuesto por Weston (2001), la fase de planificación para una
argumentación completa debe cumplir con lo siguiente:
• Desarrollar un plan de trabajo.
• Poner límites al trabajo.
• Concentrarse en uno o dos de los mejores argumentos.
• No usar cualquier argumento que favorezca nuestra tesis.
• Argumentar con base en causas y efectos.
• Argumentar mediante ejemplos representativos y suficientes.
• Si usamos el método deductivo, debemos asegurarnos de que el método sea válido y de
que cualquier premisa cuestionable también sea defendida.
La indagación, planificación y escritura de un texto argumentativo no estará completa sin el
examen de objeciones:
• Escudriñar las críticas por completo y seleccionar las más fuertes o comunes para tratar
de responderlas.
• Examinar las desventajas de la propuesta.
• Anticiparse a las desventajas que otros puedan enarbolar como objeciones, sacarlas a
colación y responderlas.
• Argumentar que las ventajas superan a las desventajas.
• Argumentar que algunas posibles desventajas no se darán en la práctica.
• Anticiparse a las objeciones, a nuestras afirmaciones y a nuestras interpretaciones.
Finalmente, las recomendaciones para la fase de escritura son:
• Seguir el esquema planteado.
• Escribir una introducción breve.
• Exponer los argumentos de uno en uno.
• Exponer un argumento por párrafo.
• No incluir diversos puntos de vista en un párrafo, pues confunden al lector.
• Usar nuestro principal argumento para planear los párrafos.
• Explicar y defender el argumento principal.
• Dedicar un párrafo a cada premisa.
• El primer párrafo debe ser breve.
• "El segundo párrafo puede ser el argumento corto para la segunda premisa... Siga este
modelo para todos los argumentos" (Weston, 2001, p. 47).
• Claridad, claridad, claridad.
• Puede ser importante explicar el uso de los términos clave.
• Es recomendable dar a leer nuestro ensayo a los amigos.
• Apoyar las objeciones con argumentos.
• Desarrollar cuidadosamente y en detalle los posibles argumentos de otras partes.
• No afirmar más de lo que se ha probado.
Reglas generales de la argumentación
Figura 2: Reglas para la redacción de argumentos cortos
Fuente: elaboración propia.
1. Reglas referidas a la estructura Distinguir entre premisas y conclusión
Primero, especificaremos el carácter proposicional tanto de las premisas como de la
conclusión, que hace alusión a la posibilidad que tiene esta clase de enunciado de ser
verdadero o falso, lo que lo diferencia de las preguntas, órdenes y exclamaciones.
La oración es expresión de una proposición, pero no es idéntica. Dos oraciones distintas
pueden tener igual significado y, por lo tanto, tener el mismo contenido proposicional:
Juan ama a María.
María es amada por Juan.
Se ve claramente que ambas son distintas, pero tienen un significado idéntico.
Las premisas son afirmaciones por medio de las cuales damos razones a favor de la
conclusión, la cual no es más que una afirmación que tiene su fundamento en las premisas.
Debemos tener en cuenta que son términos relativos, es decir que un enunciado puede ser
premisa en un razonamiento y que en otro puede ser conclusión. Por ejemplo, imaginemos
el siguiente razonamiento deductivo del fiscal Brown:
Los sujetos que realizan acciones contaminantes son responsables del aumento del
cambio climático.
Todos los gobernantes que no cumplen los tratados internacionales son sujetos que
realizan acciones contaminantes.
Por lo tanto, todos los gobernantes que no cumplen los tratados internacionales de
medioambiente son responsables del aumento del cambio climático.
Y luego vemos otro razonamiento que utiliza esta misma proposición, pero ahora como
premisa: Todos los gobernantes que no cumplen los tratados internacionales de
medioambiente son responsables del aumento del cambio climático.
Todos los gobernantes de los países desarrollados son gobernantes que no cumplen los
tratados internacionales de medioambiente.
Por lo tanto, todos los gobernantes de los países desarrollados son responsables del
aumento del cambio climático.
Esto nos hace ver que, aisladamente, ninguna proposición es premisa o conclusión.
También puede suceder que nos encontremos con la conclusión al principio del
razonamiento y las premisas al final, como observamos en el razonamiento que aparece a
continuación:
Todos los homicidios realizados entre esposos son homicidios calificados,
puesto que todos los homicidios calificados por el vínculo son homicidios
calificados. Todos los homicidios realizados entre esposos son homicidios
calificados por el vínculo.
En general, el contexto nos ayuda a interpretar cuál es la conclusión y cuáles son las
premisas, pero además tenemos palabras muy valiosas que nos ayudan. Se las conoce
como conectores o marcadores textuales de conclusión y premisa.
Es importante, entonces, identificar la presencia de marcadores de conclusión como: por Jo
tanto, por ende, por consiguiente, luego, podemos inferir, etcétera, y los marcadores de
premisa, como porque, pues, en tanto, por la razón de que, etcétera, aunque no podemos
asegurar que un razonamiento contenga necesariamente esas palabras o frases. En el
caso siguiente, se evidencia tal situación:
No es necesario en modo alguno que el Poder Legislativo funcione de manera permanente,
pero sí es absolutamente necesario que el Poder Ejecutivo funcione permanentemente,
porque no siempre hay necesidad de elaborar nuevas leyes y siempre se necesita poner en
práctica las leyes elaboradas.
Puede ocurrir que encontremos proposiciones afirmadas en forma de pregunta retórica,
como en la siguiente situación:
Si el Código Penal prohíbe el suicidio, esto no es un argumento válido para la Iglesia. ¿Qué
pena de muerte puede tener una persona que no le teme a la muerte misma?
Asimismo, es necesario atender a la existencia de las premisas implícitas, lo cual se
conoce como entimemas. Esta situación es muy frecuente, en particular, en el
razonamiento judicial, donde se suele dar por sobreentendida una de las premisas, llamada
entimema (generalmente, la normativa), por lo que se expresa solo una parte del contenido
del silogismo. Logra sintetizar la argumentación, pero se debe actuar con prudencia, ya
que, si la premisa no es conocida, el discurso se tornará confuso. Dicho contexto resulta
más peligroso para los jueces, porque deben hacer explícitas todas las razones que los
llevaron a tomar el veredicto para que posteriormente puedan ser conocidas, controladas y
criticadas, lo que genera un vínculo entre argumento y ética profesional.
La mayoría de las inferencias se expresa de esta forma en el lenguaje cotidiano e incluso
en la ciencia, porque se presume que estas proposiciones son de conocimiento común.
Este puede ser un elemento retóricamente poderoso y persuasivo, quizás en mayor medida
que cuando es expresado con todo detalle. Observemos un ejemplo. Puede suceder que,
solo con la premisa "El imputado es argentino nativo", derivemos la conclusión "El
imputado es ciudadano argentino". Tal vez todos lo entenderíamos, pero, si lo observamos
con atención, para llegar a esa conclusión hemos considerado una premisa implícita. Este
razonamiento se completaría de la siguiente forma:
Todos los argentinos nativos son ciudadanos argentinos.
El imputado es argentino nativo.
El imputado es ciudadano.
Presentar las ideas en orden natural
Lo anterior es una condición que refiere a la necesidad de entrelazar naturalmente las
premisas para que luego sea fácilmente inteligible la conclusión y para que sea posible
discernir cuáles son las premisas que justifican una afirmación.
2. Reglas lingüísticas
Usar un lenguaje concreto, específico y definitivo
Escribir correctamente significa evitar los términos generales, vagos y abstractos. Por
ejemplo, es más claro decir que "la democracia es un sistema de gobierno" en vez de "el
autogobierno colectivo realizado a través de la manifestación del pueblo es un sistema de
gobierno".
Evitar usar un lenguaje emotivo
Como expresamos en párrafos anteriores, el lenguaje puede tener diferentes usos, uno de
los cuales es el expresivo o emotivo. Es recomendable desestimar su incorporación en la
argumentación, ya que las palabras generarán sugestión o impacto emotivo. Dicho uso
tiene por función influir en las emociones y sentimientos, pero no conforma una manera
racional ni seria de dar razones.
Además, debemos tener en cuenta la independencia del significado literal y emotivo que
ellas manifiestan. El siguiente ejemplo clarificará esta idea:
1. Burócrata.
2. Empleado del Gobierno.
3. Servidor público.
Las tres palabras poseen un significado literal igual, pero el carácter emotivo es diferente:
1. Expresa resentimiento y desaprobación.
2. Expresa neutralidad.
3. Expresa simpatía y aprobación.
Queda claro cómo el mismo hecho u objeto puede describirse con palabras que tengan
distintos impactos. El impacto emotivo puede entrar en relación con las propiedades que
posee aquello a lo que hace alusión el término y también puede adquirir esta significación
por asociación, no es necesario que se produzca directamente con el objeto denotado por
la palabra.
Utilizar términos consistentes
Los términos consistentes son especialmente importantes cuando el argumento depende
de las conexiones entre las premisas. Por eso, se debe utilizar un solo conjunto de
términos para cada idea, es decir, una misma red conceptual.
Utilizar un único significado para cada término
Debemos evitar los términos ambiguos y, de hacerlo, tendremos que utilizar el término
consistentemente en toda la argumentación con un solo significado; de lo contrario,
caeremos en la falacia del equívoco, a lo que haremos referencia más adelante. Tomemos,
por ejemplo, el siguiente razonamiento:
Las mujeres y los hombres son física y emocionalmente diferentes. Los sexos no son
iguales:
entonces, por lo tanto, el derecho no debe pretender que lo seamos.
En este caso, se está utilizando una vez el significado de igualdad en términos físicos y
luego en sentido de igualdad de derechos.
Regla de contenido
Partir de premisas fiables: Significa que, si partimos de premisas débiles, la conclusión
tendrá el mismo vicio. Notemos la diferencia entre los siguientes argumentos:
Todos los hombres son mortales. Sócrates es hombre.
Por lo tanto, Sócrates es mortal.
Todos los habitantes del sector X de la ciudad son propensos al crimen. El imputado es un
habitante de ese sector de la ciudad.
Por lo tanto, el imputado es propenso al crimen.
Sin duda, el primer argumento nos ofrece una mayor certeza que el segundo, debido a que
en este último las premisas justificadoras no alcanzan a ser fiables.
Frente a los argumentos con premisas no fiables, debemos cambiar de posición y
abandonar la tesis, lo cual parece ser la solución correcta para el argumento dado, o
intentar fundamentar adicionalmente nuestras premisas débiles con argumentos como los
que desarrollaremos.
Clases de argumentos según Weston
Hay, sin duda, muchas clasificaciones posibles de argumentos, y muchas de ellas serán
estudiadas a lo largo de la materia. Sin embargo, ahora nos ocuparemos de la clasificación
que realiza Anthony Weston (2001) sobre los principales argumentos que se pueden utilizar
para fundamentar una determinada tesis. En el campo jurídico, estos argumentos son muy
interesantes, sobre todo en el ámbito de la producción de leyes, ya que el tipo de
fundamentación que requieren los proyectos de ley puede recurrir a muy variados tipos de
argumentos.
Para ejemplificar la situación, imaginemos al fiscal analizando los argumentos vertidos por
un legislador que propusiera la legalización del cannabis para uso personal medicinal.
Supongamos que uno de los argumentos centrales del proyecto es que la legalización del
cannabis para consumo personal medicinal implica la disminución de los crímenes
violentos producidos por las mafias que se dedican al tráfico de drogas.
Argumentos por el ejemplo
El argumento por el ejemplo recurre justamente a casos que sirven de ejemplo de la tesis
que se quiere demostrar. Los argumentos mediante ejemplos ofrecen uno o más ejemplos
específicos en apoyo de una generalización. Un requisito es, por supuesto, que los
ejemplos sean ciertos. Corresponde a lo que analizaremos sobre argumentos inductivos
por generalización incompleta (Weston, 2001).
En una generalización sobre un conjunto de casos relativamente pequeño, el mejor
argumento examina todos, o casi todos, los ejemplos.
Las condiciones para construir bien los argumentos por el ejemplo son las siguientes:
1. Deben presentarse varios ejemplos. Con uno solo, más que probar algo, lo que
hacemos es ilustrar. A mayor número de ejemplos, mayor peso adquirirá la idea que
queremos defender.
2. Los ejemplos deben ser representativos. Esto quiere decir que efectivamente son casos
adecuados para representar lo que afirmamos.
3. Antes de argumentar con ejemplos, debemos tener toda la información de trasfondo.
4. Es importante considerar los contraejemplos que pueden refutar la tesis y, de existir,
tratar de mostrar por qué alguna situación puede demostrar que se trata de una
excepción justificada de la tesis.
Para mostrar cómo funciona el argumento, supongamos ciertos hechos (no son datos
reales) que podrían ser utilizados: en Holanda, en Uruguay, en Costa Rica y en Portugal,
una vez legalizado el cannabis para uso medicinal, bajó el nivel de crímenes asociados a la
violencia de las mafias dedicadas al tráfico de drogas. En Panamá no sucedió, porque los
crímenes de las mafias están asociados al control del lavado de dinero en ese paraíso
fiscal de ganancias producidas en otros países.
Argumentos por analogía
En vez de multiplicar los ejemplos para apoyar una generalización, discurren de un caso o
ejemplo específico a otro ejemplo, argumentando que, debido a que los dos ejemplos son
semejantes en muchos aspectos, son también semejantes en otro aspecto más específico.
Las analogías no requieren que el ejemplo usado como una analogía sea absolutamente
igual al ejemplo de la conclusión. (Weston, en Murillo Martínez, 2011, p. 7).
Es un argumento no deductivo y será analizado al momento de referirnos a esta clase de
argumentos. Veamos un ejemplo siguiendo el caso: la situación de prohibición de cannabis
es similar a la veda del consumo de alcohol en Estados Unidos en los años 20. El nivel de
crímenes violentos asociados a las mafias que traficaban con alcohol fue uno de los más
altos de la historia. Al legalizarse nuevamente su consumo, estos crímenes disminuyeron
sensiblemente. De igual manera, sucedería con la legalización del cannabis.
Argumentos de autoridad
A menudo, tenemos que confiar en otros para informarnos y para que nos digan lo que no
podemos saber por nosotros mismos. Por eso recurrimos a argumentos que se sostienen
en autoridades con conocimientos en las áreas pertinentes a nuestra tesis. Lo que se cite
como autoridad, efectivamente, debe contar como tal en el área; de lo contrario, estaremos
frente a una falacia de autoridad. Sin embargo, afirma Weston (2001), confiar en otros
resulta, en ocasiones, un asunto arriesgado. Las fuentes deben ser citadas.
Las citas tienen dos propósitos. Uno es contribuir a mostrar la fiabilidad de una premisa...
El otro propósito es permitir, precisamente, que el lector o el oyente pueda encontrar la
información por sí mismo. Por lo tanto, las citas deben incluir toda la información necesaria.
(Weston, 2001, p. 23).
Por ejemplo: la Comisión lnteramericana para el Control del Abuso de Drogas de la
Organización de los Estados Americanos (OEA), a través de su centro de estudios sobre el
combate contra la violencia del narcotráfico, aconseja la legalización del cannabis para uso
medicinal. lnsert your text here
Argumentos causales
Un argumento utilizado con frecuencia para fundamentar una tesis es el argumento causal,
en el cual intentamos explicar por qué sucede algo, argumentando acerca de sus causas.
En la ciencia son ampliamente utilizados los argumentos que correlacionan estados de
cosas y sus causas: "La mayoría de los sucesos tienen muchas causas posibles. Encontrar
nuevamente alguna causa posible no es suficiente; usted debe dar un paso más y mostrar
que esa es la causa más probable" (Weston, 2001, p. 28). Por ejemplo: la legalización del
cannabis implicará una disminución del valor del producto; al disminuir su valor, habrá una
pérdida de ganancias en los narcotraficantes, lo cual provocará que abandonen este
comercio por algún sector prohibido más lucrativo.
Argumentos deductivos
A diferencia de muchos de los anteriores argumentos, estos no hacen al contenido, sino
que se llaman así por su estructura formal. En el próximo módulo, nos dedicaremos en
extenso al análisis de este tipo de argumento.
Si bajan los crímenes violentos asociados a las mafias cuando se legaliza el consumo de
cannabis para uso medicinal, entonces es necesario impulsar una reforma legislativa en
nuestro país.
Bajan los crímenes violentos asociados a las mafias cuando se legaliza el cannabis para
uso medicinal.
Luego, es necesario impulsar una reforma legislativa en nuestro país.
A este argumento se lo conoce como argumento deductivo modus ponens, y es un ejemplo
de estructura deductiva.
Referencias
Habermas, J. (2018). Teoría de la acción comunicativa (3.a ed.). Madrid, ES: Trotta.
Márquez, E., Vega, C. y Chaves, M. (s. f.). Guía pedagógica n.º 6.
Recuperado de http://educacion.sanjuan.edu.ar/mesj/LinkClick.aspx?fileticket=T
bLxG3tzQM%3D&tabid=678&mid=1743
Murillo Martínez, C. (2011). Las claves de la argumentación. Anthony Weston [PPT en
línea]. Recuperado de https://es.slideshare.net/murillonet/argumentacion-10110824
Weston, A. (2001). Las claves de la argumentación. Barcelona, ES: Ariel.