UNIVERSIDAD DE
HUÁNUCO
FACULTAD DE DERECHO
Y
CIENCIAS POLITICAS
“Artículo 114°. - Autoaborto”
Asignatura : Derecho Penal II.
Docente: Olga Marleny Vidal Romero.
Alumnos :
Malpartida Carrión, Rosmery Patricia.
Calero Cortez, David.
Yanac Montesino, Cesia.
Ciclo : IV
Sección :B
Tingo María – Perú
2022
DEDICATORIA:
Dedicamos este trabajo con mucho amor a
nuestros padres y hermanos que depositaron
su apoyo en nosotros. Quienes con nobleza y
entusiasmo nos apoyaron para ser útiles en la
sociedad y a la patria. Que con su honor y
comprensión han sabido guiarnos en camino
de la verdad y justicia a fin de engrandecer a
nuestra patria y honrar a nuestra familia.
AGRADECIMIENTO:
Índice
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo se trata sobre el autoaborto el cual es provocado por la
gestante o que permite que un tercero le realice esa intervención.
Orientada a descubrir cuáles son los factores que determinan la inaplicación de
los artículos 114 del Código Penal Peruano en mujeres de 18 en adelante.
Por ello se realiza de manera clandestina con el consiguiente riesgo para la
salud y la vida de las mujeres menos pudientes que tienen que recurrir a
personal no calificado o en el extremo de la desorientación a manipularse ellas
mismas en un intento desesperado por poner fin a embarazos que no desean.
Debido a sus graves consecuencias para la vida de las mujeres y el bienestar
de las familias, este problema debe ser enfrentado por el Estado y por toda la
sociedad civil a través de una adecuada educación sexual, acciones de
planificación familiar, y la atención oportuna de sus complicaciones con la
finalidad de evitar muertes maternas, existe una cifra mucho mayor de
autoabortos que practican en lugares clandestinos, los cuales no son
registrados oficialmente esto es preocupante. Con el propósito de contribuir a
diseñar estrategias y políticas que apunten a una solución del problema;
ciertamente, esta es una tarea difícil, porque siendo el autoaborto castigado por
la ley, permanece oculto y esquivo de las estadísticas oficiales y a buen
recaudo del ojo público. Solo se sabe de su ocurrencia cuando los medios
publican noticias dramáticas -que incluyen una muerte o una detención policial
y escandalosas, o cuando se visita los establecimientos de salud y se toma
contacto con las protagonistas. Bajo el entendido que es mejor contar con
estimaciones aproximadas que ignorar el problema, y en ausencia de
estadísticas oficiales que den cuenta de la dimensión cuantitativa de este
delito.
En el Capítulo I, se detalla el problema que genera la inaplicación de los
artículos 114 del código penal peruano, en el Capítulo II, tenemos el marco
teórico donde podemos entender a en que consiste el autoaborto.
ARTICULO 114º AUTOABORTO
I. CONCEPTO
Se verifica cuando la mujer embarazada consciente que un tercero le
interrumpa su gestación, o cuando la propia gestante instiga a un tercero a que
le provoque el aniquilamiento del producto de su embarazo.
II. TIPO PENAL
La figura delictiva que en nuestro Código Penal aparece como la primera
conducta típica de aborto, es la denominada autoaborto o aborto propio, la
misma que se redacta de la manera siguiente:
La mujer que causa su aborto, o consiente que otro le practique, será reprimida
con pena privativa de libertad no mayor de dos años, o con prestación de
servicio comunitario de cincuenta a ciento cuatro jornadas.
III. TIPICIDAD OBJETIVA
De la lectura del tipo penal se evidencia que encierra o describe dos conductas
delictivas, fácilmente te diferenciables, pasibles de realización por la gestante:
a. Cuando la propia gestante se ocasiona el aborto. En doctrina se conoce
con el nombre de aborto activo. Aparece cuando la propia mujer en estado
de preñez se practica la interrupción de su embarazo por diversas razones
y valiéndose de cualquier medio. La conducta puede ser por acción u
omisión. Se verifica una conducta omisiva cuando la mujer que ha decidido
interrumpir su embarazo no toma los medicamentos prescritos por el
profesional médico para impedir el aborto.
b. Cuando la gestante presta su consentimiento para que otro le practique el
aborto.
En doctrina se le conoce como aborto pasivo. Se verifica cuando la mujer
embarazada consciente que un tercero le interrumpa su gestación, o cuando la
propia gestante instiga a un tercero a que le provoque el aniquilamiento del
producto de su embarazo.
"La mujer no interviene directamente en la práctica abortiva; ella se limita
únicamente, a dar su consentimiento o a cooperar para que un tercero le haga
abortar".
Pero ello de ningún modo puede entenderse que su actitud es meramente
pasiva, de puro consentimiento, sino de intervención directa y activa en la
ejecución del aborto. La mujer desea abortar, presta su consentimiento, paga al
abortador y sobre todo cede su cuerpo para que el aborto pueda ser ejecutado,
demostrando con ello una actitud y comportamiento activo e importante.
No obstante, por la forma de redacción del tipo penal en examen, se evidencia
que, según nuestro sistema penal vigente, la mujer en estado de preñez se
convierte en sujeto activo del hecho punible por la circunstancia fundamental
de haber consentido que un tercero le practique maniobras abortivas con el fin
de aniquilar al ser en formación. El tercero también se convierte en sujeto
activo del delito de aborto, pero su conducta se adecua al tipo penal del artículo
115, como veremos más adelante.
El consentimiento puede ser expreso (verbal o escrito) o tácito (no oponerse al
acto), pero no presunto. También se exige que el consentimiento sea
jurídicamente válido, esto es, debe ser prestado por quien tiene la capacidad
legal para otorgado. En nuestro sistema jurídico, la gestante para prestar su
consentimiento válidamente debe ser mayor de 18 años de edad, antes de esta
edad, estaremos ante un consentimiento no válido e irrelevante. Esto es así en
nuestro sistema jurídico vigente, debido que a los 18 años tanto mujeres como
varones adquirimos la mayoría de edad (artículo 30 de la Constitución de 1993)
y, por tanto, dejamos de ser totalmente dependientes de nuestros padres y
pasamos a responder por nuestros actos ante el Estado. Desde esta edad
dejamos de ser inimputables y obtenemos capacidad para responder ante el
Estado por cualquier hecho punible (artículos 20 y 22 del Código Penal).
Resulta importante resaltar que, en ambas modalidades alternativas de aborto
propio, la abortante tiene un rol principal y protagónico. o solo debe tener
iniciativa en la idea de practicarse el aborto, sino también el dominio de la
acción que le permita dirigir su propia voluntad, o encaminar la voluntad ajena
para lograr su objetivo, cual es interrumpir su estado de embarazo. En suma, la
embarazada siempre tendrá la iniciativa y el control de la acción delictiva.
Los móviles o causas que guían la conducta de la embarazada para someterse
a prácticas abortivas, no afectan la tipicidad de su conducta, sin embargo,
resulta sobre entendido que aquellas serán observadas por el juzgador en cada
caso concreto al momento de individualizar la pena. Tal situación también
ocurre con el tipo de medios empleados para interrumpir el embarazo. El
legislador al no referirse a la clase de medios que puedan ocasionar el
autoaborto, ha dejado establecido implícitamente que estos pueden ser tanto
físicos (introducción de sondas en el útero, masajes en el abdomen, etc.),
químicos como psíquicos (sustos, cólera, etc.).
Bien jurídico protegido
El bien jurídico tutelado que se pretende proteger con el autoaborto lo
constituye la vida del producto del embarazo. La vida humana en formación y,
por tanto, dependiente.
En la doctrina del derecho penal, como volvemos a insistir, existe unanimidad
para considerar que la vida dependiente se le protege penalmente desde el
momento de la anidación biológica. Recién en ese crucial instante, la vida
humana cuenta con todos los elementos necesarios e indispensables para
desarrollarse. Antes de aquel momento histórico-biológico, no resulta segura
aún su viabilidad. Constituyendo ello el motivo de mayor peso para aceptarse el
uso de los anticonceptivos. Concluye la protección penal de la vida
dependiente según nuestro sistema penal en el momento que comienza las
contracciones uterinas que avisan el inminente nacimiento del nuevo ser.
Sujeto activo
El sujeto activo de ambos supuestos delictivos previstos en el artículo 114 del
Código Penal puede ser cualquier mujer en estado de gestación mayor de 18
años. La mujer en estado de preñez al ocasionarse su propio aborto o consentir
que un tercero le practique el aborto, se convierte en autora directa del delito.
En consecuencia, al identificarse que solo la mujer embarazada puede ser
agente o autora del delito en hermenéutica, se concluye que estamos ante una
figura delictiva especial, propia o exclusiva. Nadie que no esté gestando o en
estado de embarazo puede ser sujeto activo de este delito.
El tercero que coopera o interviene en el aborto propio, también se constituye
en sujeto activo, pero su conducta se sub sume al tipo penal del artículo 115
del código sustantivo. No hay duda que tanto la abortante como el tercero
tienen el dominio del hecho, por lo que se trata de una figura de coautoría con
la diferencia que mientras la conducta de aquella se subsume al tipo penal del
artículo 114, la acción del tercero se encuadra en la figura sancionada en el
tipo penal del artículo 115, siendo la penalidad más grave en este último
supuesto.
Sujeto pasivo
La víctima solo puede ser el producto del engendramiento con vida. Aquí
coinciden tanto sujeto pasivo como el objeto material del injusto penal. El feto
debe estar con vida en el momento que se producen las maniobras abortivas,
sin que importe sus condiciones de viabilidad. No se puede hacer diferencia
entre fetos viables o inviables, pues por más inviable que sea el feto tiene
protección penal.
Es irrelevante el tiempo de vida que tenga el embrión, basta que se constate
que las maniobras abortivas se produjeron dentro del periodo comprendido
desde la anidación del óvulo fecundado hasta el inicio de las contracciones
uterinas. El aniquilamiento del ser humano fuera de tal periodo, constituirá
cualquier otro ilícito, pero nunca el que se conoce con el nomen iuris de aborto.
IV. TIPICIDAD SUBJETIVA
Necesariamente se requiere la presencia del dolo en la comisión de las
conductas explicadas, conocidas con el nomen iuris de autoaborto o aborto
propio. La gestante debe tener conciencia y voluntad que su conducta está
dirigida a conseguir la muerte del feto.
No obstante, si como consecuencia de las maniobras abortivas no se consigue
que el ser en formación deje de existir y, por el contrario, este es expulsado con
vida y es viable, se cometerá homicidio al ser aniquilado después.
Si aquel elemento subjetivo no aparece en la conducta de la abortante, los
ilícitos del autoaborto o el dar el consentimiento para que un tercero practique
maniobras abortivas, no se perfeccionan. Si llega a determinarse que el aborto
se producto por un actuar culposo de la gestante o del tercero, la conducta será
atípica e impune al no haberse previsto en nuestro sistema penal alguna figura
de aborto culposo.
V. ANTIJURIDICIDAD
Una vez que se ha verificado la concurrencia de los elementos objetivos y
subjetivos de la tipicidad del auto aborto, al operador del derecho le
corresponderá deliberar si la conducta típica es antijurídica o conforme a
derecho. Es decir, en esta etapa se determinará si en la conducta concurre o
no, alguna causa de justificación como puede ser el estado de necesidad
justificante o un miedo insuperable. Si llega a determinarse que en la conducta
típica de aborto no concurre alguna causa de justificación estaremos ante una
conducta típica y antijurídica.
5. CULPABILIDAD
Ante la conducta abortiva típica y antijurídica. el operador jurídico deberá analizar si es pasible
de ser atribuida personalmente a su autor, es decir, analizará si es posible que el aborto típico y
antijurídico sea atribuible penalmente a la autora de las maniobras abortivas. En primer
término, se verificará si la gestante que se causó su propio aborto o consintió que un tercero se
lo practique, es imputable, es decir mayor de 18 años de edad y no sufre alguna anomalía
psíquica. Una vez verificado que la autora del delito es imputable, corresponderá determinar si
al momento de desarrollar la conducta abortiva conocía que su acto era contrario al derecho
(conocía la antijuridicidad de su conducta). Aquí fácilmente puede presentarse la figura del
error de prohibición. Estaremos ante un error de prohibición cuando, por ejemplo, la gestante
se causa su propio aborto en la creencia que en el país tal conducta no es punible.
Luego, de verificarse que la autora de las maniobras abortivas o la que consintió para que le
practiquen el aborto, es imputable y conocía perfectamente la antijuridicidad de su conducta,
corresponderá analizar si en lugar de cometer el aborto le era exigible otra conducta, es decir,
le era exigible no cometer el aborto y respetar al producto de su embarazo. Si se determina que
a la autora del aborto no le era exigible otra conducta en el caso concreto por concurrir un
estado de necesidad exculpante, la conducta no será culpable. En efecto, estaremos ante un
aborto donde concurre el estado de necesidad exculpante previsto en el inciso 5 del artículo 20
del Código Penal cuando la gestante que ha tomado conocimiento que de seguir con su
embarazo puede morir, por estrechez económica en lugar de recurrir a los especialistas para
someterse al procedimiento del aborto terapéutico, se causa su propio aborto.
6. CONSUMACIÓN
Si aceptamos la premisa que la mujer en estado gestacional al someterse a prácticas abortivas
tiene como objetivo primordial poner fin a su embarazo aniquilando su producto, debemos
concluir que el delito se perfecciona en el momento que se verifica tal objetivo. Es irrelevante
penalmente que la muerte del embrión se haya producido en el vientre de la madre o con su
violenta expulsión al mundo exterior. Basta que se verifique la muerte del feto como
consecuencia de las maniobras abortivas para estar frente al delito consumado, ya sea que la
muerte del feto se produzca en el seno materno o como consecuencia de su expulsión.
La participación es posible. No obstante, el tercero que practica las maniobras abortivas con el
consentimiento de la autora del delito, de modo alguno es solo partícipe, sino aparece como
autor del delito de aborto, pero sancionado con la figura delictiva que regula el aborto
consentido. Partícipe, por ejemplo, sería el causante del embarazo de la mujer que decidió
someterse a prácticas abortivas, cuando se verifique que aquel determinó a aquella a que
proceda de tal manera con la finalidad de deshacerse del nuevo ser en formación. O también
cuando se verifique que contribuyó económicamente para que el tercero practique el aborto a la
gestante, quien accedió voluntariamente.
7. TENTATIVA
Al ser un delito doloso y de resultado, es posible la tentativa. Ocurre cuando la gestante que
previamente se ha agenciado de los elementos abortivos, se dispone a practicarse el aborto,
sin embargo, circunstancialmente es sorprendida por el responsable de su gestación quien
después de una acalorada discusión y forcejeo, logró evitar la consumación del hecho delictivo.
Tiene razón Bramont Alias cuando afirma que se produce la frustración (tentativa) cuando los
medios empleados han sido adecuados para matar al feto, pero esta no ha tenido lugar por
circunstancias independientes a la voluntad del agente. La frustración existirá, por consiguiente,
tanto en el caso de no haber alcanzado la expulsión del embrión, no obstante que los medios
empleados normalmente la provocan, como en el caso de haber sido conseguida la expulsión,
pero no la muerte, por ser el feto ya viable. Respecto de esto último, igual criterio maneja Roy
Freyre, quien, comentado el Código Penal de 1924, afirma que "si con el ánimo de exterminar
el germen de vida humana se provoca su expulsión prematura, deviniendo el feto en viable y
sobreviviente, el hecho será castigado como tentativa o frustración". Aquí cabe hacer mención
que, de acuerdo con nuestro sistema penal vigente, tienen la misma connotación, para efectos
de sanción punitiva, tentativa y frustración; así aparece previsto en el artículo 16 y siguientes
del Código Penal.
Por otro lado, aparece el denominado aborto imposible cuando se pretende provocar el aborto
utilizando medios inidóneos, o cuando con medios idóneos se pretende hacer abortar a una
mujer que no se encuentra en estado de embarazo o cuando el feto ya está muerto. Si la mujer
no está embarazada o el feto está muerto, por más que se quiera causar un aborto a través de
maniobras abortivas, estos hechos serán atípicos debido que no puede matarse algo que no
existe y, por tanto, no puede producirse el resultado típico.
8. PENALIDAD
Después del debido proceso, de hallarse responsable a la acusada del delito de autoaborto o
por haber prestado su consentimiento que un tercero le practique 'el aborto, se hará
merecedora a pena privativa de la libertad que oscila entre dos días y dos años o con
prestación de servicio comunitario de cincuenta y dos a ciento cuatro jornadas.