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LIBRO

En la obra teatral "El infierno son los otros", Sartre encierra en una habitación cerrada a tres personajes desconocidos que han muerto: Garcin, un periodista muerto de doce balazos; Inés, una empleada muerta por intoxicación de gas; y Estelle, una mujer que mató a su hijo. Los tres se ven obligados a convivir eternamente y a asumir conscientemente los crímenes que cometieron en vida.

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En la obra teatral "El infierno son los otros", Sartre encierra en una habitación cerrada a tres personajes desconocidos que han muerto: Garcin, un periodista muerto de doce balazos; Inés, una empleada muerta por intoxicación de gas; y Estelle, una mujer que mató a su hijo. Los tres se ven obligados a convivir eternamente y a asumir conscientemente los crímenes que cometieron en vida.

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Personajes

Garcin: Se muestra atormentado por su pasado a causa de ser considerado un cobarde por
los demás. En vida fue un periodista, dirigente de un periódico pacifista. Busca la
aprobación de Inés porque la considera de su misma condición.

Inés: Por su condición homosexual, es el personaje más consciente de la situación que


padecen en el infierno. En la tierra fue condenada a causa de sus preferencias sexuales.

Estelle: Cree que su estancia en el infierno es un error. Desea el cariño de Garcin para no
sentirse sola, sin embargo, es deseada por Inés que intentará seducirla sin ningún
resultado.

La historia se desarrolla en el infierno, en una habitación cuya puerta está cerrada para
siempre, y es ahí donde se perfila la personalidad de los tres protagonistas (dos mujeres y un
hombre) que habrán de convivir eternamente. Una vez «desnudos como gusanos» según
palabras de uno de ellos- fallan en su intento de vivir armónicamente, pues cada uno es espejo
del otro, comprobándose así la teoría sartreana de «el infierno son los demás». Este encuentro
llevará a los personajes a analizar su vida terrenal, en un acto de crítica que no los conducirá a
nada.
Escena I
(Un salón estilo Segundo Imperio. Una estatua de bronce sobre la chimenea.)

Se encuentra Garcin conversando con un camarero que lo condujo a un salón estilo segundo
imperio, sin espejos y sin ventanas. Garcin comenta que se imaginaba diferente el lugar,
pregunta por los palos de espetar, las parrillas y los embudos; el camarero dice que todos
los clientes preguntan lo mismo y todos se quejan del hecho que les quiten sus cepillos de
dientes a la entrada, además explica al nuevo inquilino que la falta de camas y las luces
encendidas todo el tiempo son para no dormir. Garcin pregunta por el timbre que está junto
a la puerta y el camarero responde que no funciona pero que él estará a sus órdenes y se
retira.

Escena II

Solo en la habitación, Garcin camina, acaricia la estatua, se sienta, se levanta, llama al


camarero y toca el timbre sin obtener respuesta. Lanza puñetazos contra la puerta y va a
sentarse, en ese momento se abre la puerta y entra Inés con el camarero.

Escena III
El camarero instala a Inés y le dice que todo lo referente a los cepillos de dientes, la estatua
y el timbre le pregunte a Garcin que ya está enterado y se va. Inés le pregunta a Garcin por
una tal Florence que garcin no conoce y le pregunta también si él es el verdugo por que
tiene cara de miedo. Garcin le confiesa que hubiera preferido estar solo porque tiene
muchos pensamientos por ordenar pero ante la necesidad de estar juntos tienen que actuar
cortésmente y llevar la fiesta en paz. Inés le reprocha a Garcin su tic de los labios
argumentando que eso le da más miedo. Garcin se lleva las manos a la cara y se cubre el
rostro. Se abre la puerta y son ahora Estelle y el camarero.

Escena IV

Estelle mira a Garcin que no ha levantado la cara y le dice «sé lo que ocultas con las manos,
sé que ya no tienes rostro», y Garcin responde que él no es el verdugo. Pregunta al
camarero si esperan a alguien más. El camarero dice que no, Estelle se ríe de los sillones tan
feos que tienen, cada uno escoge el suyo y se presentan: Estelle Rigault, Inés Serrano y
Joseph Garcin. El camarero pregunta si lo necesitan, se inclina y sale.

Escena V

Inés dice a Estelle que es muy hermosa. Por la conversación de los personajes empieza a
entenderse que están muertos, cosa que no se ha dicho explícitamente durante la obra. Se
preguntan ahora hace cuánto tiempo que murieron y a causa de qué: Estelle murió de una
pulmonía, a Inés la mató un gas y Garcin recibió doce balas en el pellejo y exclama que no es
un muerto recomendable, Estelle le aconseja que se hagan llamar ausentes.

Hace mucho calor y Garcin intenta quitarse la chaqueta pero Estelle se lo impide
argumentando que le horrorizan los hombres en mangas de camisa. Al preguntarle a Inés
por su preferencia hacia los hombres en mangas de camisa, dice que a ella simplemente no
le gustan los hombres.

Acuerdan en contar los motivos por los que está ahí. Estelle cree que es un error, ella se casó
con un anciano amigo de su padre al que cuidó y hacía dos años conoció a un hombre al que
amó. Garcin dirigía un periódico pacifista y al estallar la guerra lo fusilaron, pregunta
dónde está la falta y Estelle lo llama héroe. Inés les dice que no se hagan los santos que ya
no pueden engañar a nadie y les hace ver que el hecho de estar en el infierno no es error de
nadie, están condenados. La razón que encuentra Inés para estar juntos es que cada uno
será verdugo de los otros dos. Garcin propone ignorarse y quedarse cada quien en su lugar.
Estelle le pide un espejo, Garcin no contesta e Inés se ofrece como tal y se acerca demasiado
a Estelle para que se vea a través de sus ojos, se coquetean mutuamente. Inés le confiesa
que le gusta mucho pero Estelle está más preocupada por Garcin que finge no darse cuenta
de nada. Lo llaman y el les pide que respeten el acuerdo. Inés dice que no puede porque
están en el mismo cuarto y eso no se puede dejar de sentir. Garcin confiesa que está ahí por
haber torturado a su mujer con sus actitudes e infidelidades. Inés les cuenta que en su
historia hay tres muertes: un hombre y dos mujeres, él murió atropellado por un tren (al
parecer era el marido de Florence), meses después estando Inés dormida, Florence abrió la
llave del gas y se volvió a dormir, así murieron las dos. Estelle se vio orillada a contar que el
joven que había sido su amante se suicidó: Estelle sostenía relaciones con él y quedó
embarazada, se fue cinco meses a Suiza y el muchacho estuvo con ella. Él estaba feliz con la
niña pero Estelle no y un día la arrojó al lago. El muchacho lo vió todo y de regreso a paría
se voló la tapa de los sesos. Estelle volvió con su marido que nunca sospechó nada. Los tres
se torturan observando lo que pasa en la tierra con la gente que dejaron y en los lugares que
vivieron. Inés trata de tener a Estelle pero ella la rechaza, Estelle le pide consuelo a Garcin
porque no quiere sentirse sola ni acosada por Inés, Garcin le responde, Inés le recuerda que
ella también está ahí. La pareja empieza a besarse, Garcin se detiene y le pide a Estelle su
confianza. Les cuenta que huyó del periódico a causa de la guerra y ahí lo agarraron. Su
mujer murió dos meses atrás por pena. Garcin se atormenta porque su imagen ante los
demás es de un cobarde. Inés le dice que Estelle también piensa eso pero le dirá lo contrario
para agradarlo. Garcin se separa molesto e intenta salir por la puerta que no abre, la golpea
y suplica que la abran y la puerta se abre bruscamente (Garcin está a punto de caer). Estelle
se lanza contra Inés y le dice a Garcin que la echen y cierren la puerta. Garcin le ordena que
la deje porque si él está ahí es por Inés. Inés y él son iguales, si ella le cree él se salvará
porque sólo Inés ha comprendido la esencia de Garcin. Inés le dice que será difícil porque
ella es de cabeza dura y le creerá. Garcin dice que murió demasiado jovén para haber
realizado sus actos. Inés responde que no es justificación, dice que uno muere siempre muy
pronto o muy tarde pero la vida está ahí y ella habla por nosotros, sin embargo, está
dispuesta a escuchar a Garcin que trata de convencerla. Se acerca a la estatua y la acaricia,
dice que todo estaba previsto y dice que no se había imaginado el infierno así: «No hay
necesidad de parrillas; el infierno son los otros». Estelle se ofrece a Garcin y él la rechaza
porque no podrá amarla mientras Inés esté entre ellos. Estelle se precipita contra Inés con
el cortapapeles y la golpea con rabia pero Inés le recuerda que está muerta ya y es imposible
lastimarla. Tendrán que estar juntos para siempre y terminan riéndose. (Caen sentados,
cada uno en un sofá. Largo silencio. Dejan de reír y se miran. Garcin se levanta.) Garcin pide
que continúen. Se cierra el telón.

una de sus obras de teatro existencialistas, estrenada en 1944. En un cuarto (del infierno), Sartre encierra a tres
desconocidos que van asumiendo conscientemente sus crímenes. Una habitación herméticamente cerrada en la que TIENEN
que convivir José Garcin, publicista y hombre de letras, muerto de doce balazos por cobarde, y dos mujeres: Inés Serrano,
empleada de correos, muerta a causa de que su compañero le abrió la llave del gas, y Estela, la coqueta y “fácil” muchacha,
quien murió a causa de una neumonía, pero que cometió el crimen de matar a su hijo. Ella se interroga: “¿Por qué nos han
reunido?... ¿Para qué?... Los miro y pienso que vamos a continuar juntos”.
Garcin responde: “Ninguno puede salvarse solo; tenemos que perder juntos o salir juntos del apuro”.

El existencialismo es una doctrina que trata el doloroso problema de la existencia humana, y no da lugar ni al humorismo ni
a la fantasía.
Sartre creía que ELEGIR Y RESPONSABILIZARSE son fundamentales para el hombre. Por eso su teatro es de ideas; lleva al
espectador a poner atención a los más graves problemas de nuestra existencia; acomete problemas que afectan directamente
la vida humana y crea personajes desagradables.

La tortura más grande que padecen, más que vivir juntos, es no poder actuar, no poder modificarse. Los personajes han
perdido –por estar muertos - toda esperanza de recuperación, toda posibilidad de enmienda. Lo que fueron hasta el
momento de morir, eso serán siempre.

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