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Santos Peruanos: Vida y Legado

Este documento presenta información sobre cuatro santos y una beata peruanos: Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano, San Martín de Porres, la Beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo y el Beato Padre Luis Tezza. Resume sus orígenes, obras y legados espirituales.
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Santos Peruanos: Vida y Legado

Este documento presenta información sobre cuatro santos y una beata peruanos: Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano, San Martín de Porres, la Beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo y el Beato Padre Luis Tezza. Resume sus orígenes, obras y legados espirituales.
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SANTOS PERUANOS

1.- Santa Rosa de Lima

Rosa nació en Lima, Perú el día 9 de diciembre del año 1586. Sus humildes
padres fueron Gaspar de Flores y María de Oliva, una familia de
ascendencia española. Cuando vivía en su casa, Rosa ya se dedicó a una vida
de piedad y de virtud.

El día en que su madre la reprendió por atender en la casa de los pobres y


enfermos, Rosa le contesto: “Cuando servimos a los pobres y a los enfermos,
servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo,
porque en ellos servimos a Jesús.”

Aunque la niña fue bautizada con el nombre de Isabel, se le llamaba


comúnmente Rosa y ese fue el único nombre que le impuso en la
Confirmación el Arzobispo de Lima, santo Toribio.

Fue la primera santa americana canonizada por la iglesia.

2.- San Francisco Solano

Nació en Montilla, Andalucía, España, un 10 de marzo de 1549.

Perteneciente a la Orden Franciscana, en 1589 Felipe II solicitó más frailes


para el trabajo en América, Francisco Solano llego a Lima en 1601, nombrado
Guardián de la recién fundad Recolección de Santa María de los Ángeles en
Lima, hoy convento de los Descalzos, en el Rímac.

Francisco poseía el don de las lenguas y de la música, realizo muchos


milagros, que lo hicieron conocido como: El taumaturgo del nuevo mundo
(Persona que tiene poderes para hacer milagros o actos prodigiosos).

Muy delicado de salud falleció un 14 de julio de 1610, en el Convento de San


Francisco, su entierro fue apoteósico.

Francisco fue beatificado por el Papa Clemente X en 1675 y canonizado por


Benedicto XIII en 1726.

3.- San Martin de Porres

SAN MARTÍN DE PORRES fue un mulato, nacido en Lima, Perú, el nueve de


diciembre de 1579. Hijo natural del caballero español Juan de Porres y de
una negra panameña libre, llamada Ana Velásquez.
Vivió hasta los ocho años en compañía de su madre y de su hermanita Juana,
quien nació dos años después. Fue bautizado el mismo día que nació en la
iglesia de San Sebastián, en Lima, recibió el sacramento de la Confirmación
en el año de 1591 por el arzobispo de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo.

Martín era inteligente y tenía inclinación por la medicina, aprendió los


oficios de dentista, enfermero y barbero. A los quince años, pidió ingresar
en el convento de los Dominicos del Rosario, en Lima, y fue admitido sólo
como «donado», es decir, como terciario y le confiaron los trabajos más
humildes de la comunidad.

El día 2 de junio de 1603, después de nueve años de servir a la orden como


donado, le fue concedida la profesión religiosa y pronunció los votos de
pobreza, obediencia y castidad.

Martín es recordado con la escoba, símbolo de su humilde servicio. Su


humildad era tan ejemplar, que se alegraba de las injurias que recibía,
incluso alguna vez de parte de otros religiosos dominicos, como uno que,
enfermo e irritado, lo trató de perro mulato.

Con la ayuda de varios ricos de la ciudad, fundó el Asilo de Santa Cruz, para
reunir a todos los vagos, huérfanos y limosneros y ayudarles a salir de su
penosa situación. Sus conocimientos no eran pocos para su época y, cuando
asistía a los enfermos, solía decirles: «Yo te curo y Dios te sana».

A los sesenta años, después de haber pasado cuarenta y cinco en la religión,


fray Martín se sintió enfermo y claramente dijo que de esa enfermedad
moriría, besando el crucifijo expiró plácidamente el 3 de noviembre de
1639. Toda la ciudad acudió a su entierro y los milagros por su intercesión
se multiplicaron. Fue beatificado en 1837 por Gregorio XVI y canonizado el
6 de mayo de 1962 por el papa Juan XXIII.

4.- Beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo

Nació en Arequipa el 26 de julio de 1602, hija del español Sebastián


Monteagudo de la Jara y de la arequipeña Francisca Ponce de León.

Conforme a costumbres de la época, Ana fue internada por sus padres en el


monasterio de Santa Catalina. Vuelta al hogar por decisión de sus padres, no
le satisfacieron los halagos del mundo ni las perspectivas de un ventajoso
matrimonio. Deseaba hacerse religiosa y lo puso en práctica ante la
indignada reacción de sus padres.

En 1618 inicia el noviciado y añade a su nombre el apelativo "de los Ángeles".


Con el tiempo llega a ser Maestra de novicias y Priora. Acomete con energía
la reforma del monasterio. Amonesta y corrige, anima y promueve. Además
de las profesas, habitaban por esa época en el monasterio cerca de 300
personas, no todas imbuidas del deseo de perfección. La obra de Ana de los
Ángeles chocó con oposiciones tenaces. Sor Ana atendió, asimismo,
abnegada y heroicamente, a las víctimas de una peste que azotó Arequipa.
Tuvo altísima oración, esmerada perfección en las virtudes propias de la
vida religiosa, serenidad y paciencia en los sufrimientos.

Falleció el 10 de enero de 1686. Beatificada en Arequipa por Juan Pablo II


en 1985.

5.- Beato Padre Luis Tezza

Nace en Conegliano (Treviso), Italia el 1 de noviembre de 1841, siendo sus


padres el médico Augusto y Catalina Nedwiedt. Hijo único, huérfano de
padre a la edad de nueve años, va a vivir, junto con su madre, a Padua, donde
continúa sus estudios. A la edad de 15 años entra en la Orden de los
religiosos “camilos” (Ministros de los Enfermos de San Camilo de Lellis).

Ordenado de sacerdote, se le confía la dirección de los religiosos jóvenes.


Después de cuatro años se le presenta la posibilidad de ir a las misiones
africanas, que le atraían intensamente desde hacía tiempo, pero renuncia a
ello por obediencia a sus legítimos superiores. En vez de ello es trasladado a
Roma como vice maestro de novicios.

En 1900 fue enviado a Perú donde es recordado como “El Apóstol Santo de
Lima “, con 59 años fue enviado como visitador, para reformar la comunidad
camiliana de lima, que había estado separada por más de un siglo de la casa
central de Roma y corría el peligro de ser cerrada.

Murió el 26 de septiembre de 1923 en Lima. El 4 de noviembre del 2001 fue


beatificado por su santidad el Beato Juan Pablo II.

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