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El Espíritu Santo como Intercesor

El Espíritu Santo intercede por nosotros y nos guía a reconocer el pecado en nuestras vidas para poder vencerlo. El Espíritu también quiere llenarnos para que oremos oraciones poderosas que traigan sanidad y milagros como en los tiempos de los apóstoles, para que más personas sean salvadas. Debemos buscar una comunión más íntima con Dios a través de la oración, ayuno y estudio de la Biblia para recibir el poder del Espíritu Santo.

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El Espíritu Santo como Intercesor

El Espíritu Santo intercede por nosotros y nos guía a reconocer el pecado en nuestras vidas para poder vencerlo. El Espíritu también quiere llenarnos para que oremos oraciones poderosas que traigan sanidad y milagros como en los tiempos de los apóstoles, para que más personas sean salvadas. Debemos buscar una comunión más íntima con Dios a través de la oración, ayuno y estudio de la Biblia para recibir el poder del Espíritu Santo.

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El Espíritu Santo es nuestro intercesor

Otra tarea del Espíritu Santo es que es nuestro intercesor. (Romanos


8:26) Él tomará lo que es de Jesús y nos lo hará saber (Juan 16: 13-15).
Nosotros no oramos como deberíamos, pero el Espíritu sabe cómo
debemos orar. Por el Espíritu somos llevados a diferentes situaciones
en la vida diaria que hacen que nuestra carne reaccione. Estas
situaciones nos dan luz sobre el pecado que mora en nosotros (en
nuestra carne). Todos reaccionamos de diferentes maneras, ya sea por
palabra o por acción. Sí pensamos en lo que hemos dicho o hecho,
veremos que el pecado estuvo presente. No fueron las virtudes las que se
manifestaron, pero sí nuestra naturaleza humana. Nos damos cuenta que
hicimos los que odiamos, tal como Pablo escribe en Romanos 7:18-25.
Estas acciones involuntarias que provienen de la carne y son puestas a la
luz, se les conocen como “obras del cuerpo” y pueden presentarse como
pensamientos, palabras e incluso acciones. No hay condenación por estas
obras, porque no estamos de acuerdo en pecar conscientemente. Sin
embargo, a través del Espíritu, podemos vencer estas acciones
involuntarias después de que han salido de nuestros cuerpos; primero
amando y reconociendo la verdad sobre lo que pasó, y luego estando en
desacuerdo y odiarlas.  "Porque si vivís según la carne, morirás; pero si por
el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis."  Romanos 8:13.
Cuando el Espíritu es mi guía y mi fortaleza, continúo andando en la luz y
puedo vencer estas obras antes de que sucedan de nuevo.

Dios nos ama con amor profundo y verdadero y quiere que sus hijos todos sean
llenos del Espíritu Santo y sean testigos poderosos en toda la tierra y en las
naciones. Dios quiere que sus hijos oren oraciones inspiradas y poderosas
que traigan sanidad y liberación y milagros y bendición a las vidas. A los
enfermos y a los que sufren. Dios quiere que sus hijos tengamos un ministerio de
poder, un ministerio efectivo que traiga solución a todos los que buscan a Dios.
Él quiere usarnos para manifestar su gloria y poder en este mundo. Así miles
vendrán a Cristo y serán salvos como sucedió en la iglesia de los Hechos de los
apóstoles. estos discípulos estaban muy llenos del Espíritu Santo y hacían
muchos milagros en nombre de Jesús. Y miles eran sanados y liberados. así
que multitudes venían a la Iglesia y eran salvos. Eso mismo debe suceder hoy,
la forma es buscar a Dios buscar tener mayor comunión intima con El. Pasar
más tiempo en la presencia del Espíritu Santo meditando orado leyendo la Biblia.
Realizando retiros, en ayuno, vigilias de oración, buscando a Dios de corazón.
He estado en vigilias donde casi no había oración ni intercesión era pura alabanza
y cánticos.

Los discípulos estaban llenos de poder y del Espíritu Santo porque pasaban
muchas horas de comunión intima con Dios y guardando su palabra. Por eso
dice la Biblia que aun la sombra de Pedro sanaba los enfermos. ¡Un día Pedro y
Juan llegaron a la puerta del Templo para hacer oración y había un cojo de
nacimiento ellos le dijeron oro ni plata no tengo sino lo que tengo te doy
(poder) en el Nombre de Jesús de Nazareth levántate y anda! ¡Y al instante el
hombre fue sanado! y Dios fue glorificado.

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