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Capítulo 13

Este documento describe las normas y usos del género gramatical en español referido a personas. Explica que el género es inherente en sustantivos y pronombres. Además, clasifica los nombres personales en relación con el género en sustantivos variables, heterónimos, ortónimos y epicenos. Finalmente, discute el género gramatical y el sexismo lingüístico.

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Capítulo 13

Este documento describe las normas y usos del género gramatical en español referido a personas. Explica que el género es inherente en sustantivos y pronombres. Además, clasifica los nombres personales en relación con el género en sustantivos variables, heterónimos, ortónimos y epicenos. Finalmente, discute el género gramatical y el sexismo lingüístico.

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Capítulo 13

Usos y normas de las formas del género referido a personas en


español

1. El género de las palabras

En el diccionario aparecen marcas específicas: m. masculino, f. femenino,


var. variable, m. y f. com. masculino y femenino común, amb. ambiguo.
En Español más del 80% de los sustantivos no presenta variación
genérica. Los sustantivos poseen en nuestra lengua este rasgo inherente
que permite realizar en la oración la concordancia obligatoria en español
con todo el grupo nominal.
El género es adquirido por otras clases de palabras mediante la
concordancia, pero es inherente en sustantivos y pronombres. No existe
en español el género neutro en los sustantivos, solo pueden ser neutros en
nuestra lengua los demostrativos (esto, eso, aquello), los cuantificadores
(tanto, cuanto, mucho, poco), los artículos (lo) y los pronombres
personales (ello, lo). Sin embargo, estas formas se consideran exponentes
de clases gramaticales de palabras que designan ciertas formas abstractas,
más que un tercer género gramatical en español.

2. El género gramatical y el sexo biológico


Para nombrar seres animados hay que tener en cuenta el sexo del
referente, aunque en español no existe una asignación del género
directamente relacionada con el sexo (mosca, foca) en el caso de desear
una especificación mayor podrán ir acompañados de “macho” o
“hembra”. En conclusión, la función del género es puramente sintáctica,
de concordancia y sin vinculaciones referenciales, ya que necesariamente
la orca macho es agresiva mientras que el tiburón hembra es agresivo.
Además de estos, existen los siguientes tipos:
- sustantivos heterónimos: macho y hembra, padre y madre, yerno y
yerna, patriarca y matriarca
- sustantivos variables en cuanto al género: niño y niña, héroe y
heroína, alcalde y alcaldesa
- sustantivos comunes en cuanto al género: el/la documentalista, el/la
periodista. la diferencia de género gramatical se muestra mediante
su concordancia con adjetivos y artículos o determinantes.
3. El género gramatical y el sexismo lingüístico
Los cambios que se están produciendo en la sociedad exigen una
adecuación de la lengua para liberarla de «estereotipos discriminatorios»
o una adecuación que implique revisar «expresiones que perpetúan a
través de la lengua actitudes desfasadas», formulado de un modo poco
radical; expresiones que ineludiblemente afectan a toda la sociedad y que
se vinculan con una visión androcéntrica del mundo «donde se identifica
varón con ser humano universal», esto es, donde se ha considerado que el
lenguaje de los varones es el lenguaje de todos, situación con la que no
todos (y todas) están de acuerdo.
La cuestión del sexismo social no puede desvincularse, así, del sexismo
lingüístico.

4. Clasificación de los nombres personales en relación con el género


➢ El modo de marcar el femenino en los sustantivos referidos a los
cargos, títulos o actividades humanas presenta algunas dificultades
a las que se une una tendencia regularizadora por la que se produce
la identificación de la forma en -a para formar el femenino de los
correspondientes sustantivos masculinos, debida a la enorme
frecuencia con la que se refieren a mujeres los sustantivos con esta
terminación. Lo cierto es que muchos de estos nuevos femeninos
proceden del desdoblamiento de los sustantivos que eran en origen
comunes en cuanto al género, como abogada, o bien venían
acompañados del sustantivo «mujer», como mujer presidente.
➢ Sustantivos comunes en cuanto al género
- Cuando se utilizan, presentan una combinatoria específica
mediante los artículos o determinantes y los adjetivos con
variación de género que marcan así la concordancia: varias
colegas
- Los sustantivos acabados en -ista son invariables y no
presentan duda: la pianista polaca, el/la modista
- Nombres de personas acabados en -nte: es un grupo
productivo como nombres comunes en cuanto al género:
la/el agente. A partir de -nte, se hizo un desdoblamiento de
la lengua en -nta: negocianta, ayudanta, pero su uso todavía
se resiste.
[Las Academias, en el dpd s.v. género, señalan la
procedencia etimológica de estas palabras de los participios
de presente latinos, que funcionan como comunes en cuanto
al género, en consonancia con la forma única de los
adjetivos de esas mismas terminaciones (complaciente,
inteligente, pedante —y obsérvese el sintagma. ]
- Los sustantivos compuestos que designan persona: la
sobrecargo
- Préstamos de otras lenguas que hacen referencia a
profesiones u otras circunstancias: la broker, la sheriff
- Los que terminan en -i o en -u como la maniquí
- Frente a la forma histórica en -ina, los que terminan en -y
también son actualmente comunes en cuanto al género,
como la yóquey.
-

➢ Las palabras tránsfuga, estratega, políglota (o poliglota) y


autodidacta y otras comunes de diversas terminaciones con un
comportamiento más o menos estable. Entre estas formas, las
acabadas en -a son en su mayoría comunes (acróbata, atleta,
ertzaina, granuja, cibernauta, suicida). Pese a esto, el caso de poeta
es bien conocido: ante una terminación culta etimológica que
permite la distinción de género del tipo papisa, profetisa, el valor
semántico añadido dado a la forma femenina motiva a su rechazo,
se prefiere poeta. Con guardia para referirse a la forma en
femenino se utiliza “mujer guardia”.
➢ Sustantivos que terminan en -e: serían comunes en cuanto al
género (la forense, la intérprete). Sin embargo, en algunos casos sí
se ha duplicado la forma: sastra, alcahueta, cacica o jefa. Aunque
más bien jefe frente a jefa se utiliza para designar al superior,
mientras que en el resto de sus usos son comunes.
➢ Como los acabados en -e pueden presentar femeninos cultos
etimológicos algunos de ellos han generado controversia, como
sacerdotisa que también puede ser la sacerdote.
4.2 Sustantivos variables en cuanto al género

➢ Nombres variables en cuanto al género, muestra mediante marcas


formales una correlación entre el género gramatical y el sexo, como
maestro/a filóloga/o. Cuando se trata de profesiones o actividades en las
que la forma femenina coincide con el nombre de la ciencia todavía
cuesta duplicar el género.
➢ Se mantienen algunas formas acabadas en -o como piloto, testigo y
modelo.
➢ Los nombres variables pueden presentar algunas otras formas para la
construcción del femenino con incremento morfológico que conviven con
la más frecuente en-
- -a: los terminados en -n y -s lo hacen en -a generalmente, pero
también en -esa.
- Los terminados en -e: lo hacen con formas específicas de sufijos -
esa, -isa, o -ina.
- Los terminados en -or: de manera regular o con terminación culta -
triz: actriz.
- Hay algunos de los acabados en -ar, -er, -ir o -ur que, pese a ser
comunes, pueden presentar formas en -a.
- Excepción: canciller se mantiene igual
- Palabras terminadas en -l /fiscala) tienden a funcionar como
comunes por su comportamiento similar a los adjetivos.
- Algunos de estos sustantivos han desarrollado con cierto éxito un
femenino en -a como es el caso de juez/ jueza, sin embargo todavía
se prefiere la forma sin marca, es decir, juez.

4.3 Sustantivos heterónimos


En los heterónimos el masculino y el femenino exigen lemas diferentes y,
además, designan a un varón mediante una palabra del género masculino
y a una mujer mediante una del género femenino. La última condición es
que además «ambos referentes personales se asocian cultural y
socialmente en parejas únicas desde la perspectiva del hablante»: el padre
y la madre, el padrino y la madrina, el compadre y la comadre. Es el
único grupo donde el masculino plural se puede considerar dual. También
se ha cambiado “padre y madre” por “progenitores” para englobar a todo
tipo de núcleos familiares.

4.4 Sustantivos ortónimos


Los nombres personales ortónimos son aquellos que no pueden
representar la alternancia de la identidad sexual del referente y en este
sentido son invariables.
La persona designada mediante un nombre ortónimo (nodriza, amazona,
imán, capellán, chamán, deán, donjuán) resulta identificada por su propio
sexo de forma relevante.

4.5 Sustantivos epicenos


No determina la identidad sexual del referente ya que esta no queda
marcada gramaticalmente de ningún modo. Generalmente se refieren a
animales pero también a seres humanos y no tienen repercusiones en la
concordancia ya que son masculinos (el ser humano, el bebé, el vástago)
o femeninos (la visita, la criatura, la persona). Los colectivos en singular
que recogen grupos mixtos de personas pueden considerarse epicenos:
prole, público, ciudadanía, electorado, equipo.
- Bebé: común en cuanto al género (el bebé, la bebé). Solo en los
países del Río de la Plata la forma llana adquiere el femenino beba.
- Ídolo: la influencia del español de América también se produce en
el caso del epiceno ídolo. Así, la ngle informa de que se extiende
ídola en la lengua juvenil de Chile y el Río de la Plata «y a veces
también en la conversacional».
- Miembro: pasó de masculino a común: «com. Individuo que forma
parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral». Las dos
opciones en alternancia que la ngle considera «correctas».

5. El género en el texto y en el discurso

5. 1 El masculino genérico
Los masculinos genéricos se justifican en la referencia a la cuantificación de
una o varias personas determinadas por la clase o el número, pero de sexo
irrelevante, construidas en estructuras partitivas, proporcionales y distributivas
(Nace un chino cada dos segundos). Por último, este masculino genérico se
presentaría sin valor sexista en las referencias a una o varias personas
prototípicas con los marcadores cada, un, cualquier, todo, etc.

5. 2 La concordancia
cuando el nombre de una profesión o de un cargo está formado por un
sustantivo y un adjetivo, los dos elementos deben ir concordados en masculino
o en femenino en relación con el sexo del referente. Esta concordancia no
presenta una claridad meridiana en los usos contrastados.
La concordancia de dos nombres de distinto género coordinados con un adjetivo
se hará en masculino: Las niñas y los niños quedaron encantados con la fiesta.
Para coordinar dos sujetos de distinto género coordinados, lo normativo es la
presencia de cada sustantivo con su correspondiente determinante: Las niñas y
los niños (*los niños y niñas / *las niñas y niños) quedaron encantados con la
fiesta.

5. 3 Las repeticiones
Una de las críticas más frecuentes se produce en contra de las soluciones
propuestas para los casos de duplicación o coordinación de la forma femenina y
masculina para designar a un colectivo, del tipo Los alumnos y las alumnas, los
coordinadores y las coordinadoras, los escritores y las escritoras y el uso del @.
- «el discurso mediático que se esfuerza por no ser sexista, alterna el orden
cada vez con más frecuencia». Es una de las recomendaciones para evitar
la discriminación de las mujeres en todos los ámbitos del lenguaje.
- Coordinación cortés: el uso de dos apelativos, uno para cada sexo, se
produce en situaciones dialógicas en presencia de los interlocutores. Son
las fórmulas de salutación, apelativas, vocativas, encabezamientos, etc.,
del tipo damas y caballeros, señoras y señores que a nadie sorprenden,
pero que pueden no tener el mismo efecto con otras palabras no
estereotipadas en el caso de compañeras y compañeros, amigas y amigos,
señoras diputadas y señores diputados, etc.
- Desdoblamiento por comparación de la actividad de que se habla también
es pertinente.
- Coordinación convencional: Se han convocado los premios literarios de
novela para escritores y escritoras. Y, por último, también es necesario
utilizar este tipo de coordinación cuando se debe distinguir en enunciados
en los que el uso del masculino no permite diferenciar si los referentes
son los varones o un grupo mixto.
5. 4 El comparativo en construcciones superlativas
Construcciones de comparativo femenino de singularización: estas
construcciones pueden presentar un atributo comparativo con más seguido de un
atributo que admite masculino o femenino de tipo Arancha Sánchez es la más
galardonada de todos los tenistas españoles y también otras construcciones con
mayor, menor, mejor, peor, como Marta Villas es la peor de todos los
escritores de su generación, e incluir, además, aquellas en las que se indica una
cuantificación, Nuria Merín es una de los cuatro mejores abogados de su
promoción.
En todos los casos, afirman, la primera parte exige la concordancia del
atributo en femenino, mientras que la segunda parte reclama el género
masculino porque la comparación se establece con un grupo mixto: todos
los tenistas, escritores o abogados, varones y mujeres. Obsérvese la
imposibilidad de construcciones con valor comparativo de femenino con un
grupo mixto en: *Arantxa Sánchez es el más galardonado de todos los tenistas
españoles o *Arantxa Sánchez es la más galardonada de todas las tenistas
españolas.

6. Nota sobre el sexismo en los medios de comunicación

- Se recomienda evitar el masculino genérico hombre con sentido


universal y sustituirlo por persona o personas, ser humano o seres
humanos, humanidad, hombres y mujeres o mujeres y hombres,
varones y mujeres o mujeres y varones.
- Se recomienda evitarlo también cuando se hable de pueblos,
categorías, grupos sustituyéndolo por perífrasis, formas genéricas o
sustantivos no marcados
- También en los casos en los que se cita a las mujeres como
categoría aparte, después de utilizar el masculino plural, de manera
que en la noticia se presentan como apéndices de los hombres
- Se debe evitar el uso de señora y señorita referidos al estado civil
- Tampoco es pertinente hacer mención a la relación de parentesco o
amorosa de las mujeres si no hay una conexión clara con la noticia
- Se debe evitar, asimismo, el artículo que acompaña al nombre o al
apellido de las mujeres y no al de los varones
- Asimismo, se debe evitar utilizar el nombre de pila de manera
asimétrica (Esperanza y Ruiz Gallardón) y en contextos formales
se debe anteponer el cargo, la profesión, etc., al apellido de la
mujer.
- Mal: *las mujeres científicas y *los científicos mujeres

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