0% encontró este documento útil (0 votos)
222 vistas52 páginas

Giorgio Colli. (Fragmento) La Naturaleza Ama Esconderse

Giorgio Colli. (Fragmento) La naturaleza ama esconderse
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
222 vistas52 páginas

Giorgio Colli. (Fragmento) La Naturaleza Ama Esconderse

Giorgio Colli. (Fragmento) La naturaleza ama esconderse
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

O

Giorgio Colli
o "

La naturaleza
ama esconderse
4>rziz KPrnTEzeAi $ iaei

Edición de Enrico Colli

*s
Nota y traducción del italiano de Miguel Morey
rsi

B ib lio te c a de E nsayo 60 (S erie M a y o r ) E d icio n es S iru ela


Todo s los derechos reservados. Ni nguna parte de esta publ i caci ón
puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna
ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, ópt i co,
de grabación o de f otocopia, sin permiso previo del editor.

Título original: La natura ama nascondersi


(V
En cubierta: detalle de una lápida procedente de los alrededores del río l l i s o . ' O
Atenas ( ca. 330 a. C.), Museo Nacional de Atenas
Colección dirigida por Ignacio Gómez de Liaño
Foto del autor: © Archivo Adelphi
Diseño gráfico: Gloria Gauger
© Adelphi Edizioni, S.p.A., Milán 1988
This book was negotiated through Ute Korner Literary Agent, S. L.
© De la nota y la traducción, Miguel Morey
© Ediciones Siruela, S. A., 2008
c/ Almagro 25, ppal. deha.
28010 Madrid. Tel.: + 34 91 355 57 20
Fax: + 34 91 355 22 01
siruela@[Link] www. [Link]
ISBN: 978-84-9841-154-6
Depósi to legal: M-21.253-2008
Impreso en Anzos
Printed and made in Spain
Indice

Nota d el ed ito r 9
Nota d el traductor 11

La naturaleza ama esconderse

Prefacio 21

I. La Grecia de los filósofos 23


I. In trod u cción m e to d o ló g ic a 25
II. La ép oca suprema 28

II. Historicismo peripatético 39

III. Aristóteles y los orígenes de la Filosofía 89

IV. Cronología presocrática 127

V. Parménides 149

VI. Heráclito 169


I. E sencialidad in te rio r fragm entada 171
II. C on ju n cion es desgarradas 183

V II. Empédocles 191


I. Plen itu d trágica 193
II. T r iu n fo de la expresión 197
A la memoria de Friedrich Nietzsche
Prefacio

Bello, sin reservas, es el amor a la verdad. Lleva lejos, y es difícil alcanzar el f i­


nal del camino. Más difícil es, sin embargo, la vía de regreso, cuando se quiere de-
i ir la verdad. Querer mostrar la verdad desnuda es menos bello, porque turba co­
mo una pasión. Casi todos los buscadores de verdad han sufrido esta enfermedad,
desde tiempos inmemoriales.
Este libro se propone desvelar la verdad de unos hombres que han sabido escón­
dala desde más allá de tiempos inmemoriales, resistiendo a la insania, y evitando
poner al desnudo toda la verdad. El sacrilegio lleva en sí mismo el castigo corres­
pondiente, porque la verdad, en esta ebria y palpitante laceración, se presenta de­
sarmada, incapaz de sostenerse ni de justificarse.
Sin embargo, la impiedad también es una purificación. El porvenir aparece des-
ftrjado, no queda sino proteger la verdad, esconderla de nuevo. En realidad, así nos
pmhgrmos a nosotros mismos; porque ella permanece intangible en lo profundo, y
no la daña ninguna palabra de las que ahora escribimos. La verdad nunca queda
t oiiip, ometida, todo lo que se dice a cuenta de ella puede serfalso e ilusorio.
[Link] estudios que vienen a continuación quieren ofrecer una interpretación de la
lilnhiifia griega, y a través de ella de toda la cultura griega. Una exposición am­
pliamente accesible hubiera debido dar un desarrollo demasiado extenso a la parte
mpnmativa. Hemos preferido suprimirla totalmente, dando a la obra una aparien-
i la estrictamente técnica, y presuponiendo de este modo el conocimiento de lasfuen-
■ y de los modernos estudios históricos y filológicos generales en los diferentes cam­
pus de la civilización griega más antigua. Se encontrará una cierta desproporción
ni la extensión y la profundización científica de los diferentes argumentos. Ello se
tlrlu a la necesidad de tratar de modo más dilatado los problemas menos elaborados
y Hienas estudiados por la crítica, atendiendo apenas, por el contrario, a las muchas
i urstmnes que a día de hoy ya han sido desentrañadas; y también a nuestra inten-
i ion ile alternar en el curso de la investigación histórica miradas interpretativas sin-
h'lhns, que dejan implícitos numerosos detalles, con análisis filológicos muy minu-
i lusos 1.a desorganización es tan sólo aparente, ya que a nuestro entender ambos
aspectos son indispensables, precisamente en su fusión, para constituir una obra
histórica cumplida.
Por ello hemos intentado limitar lo tratado a lo que es estricta contribución ori­
ginal. Y por ello también se han reducido al mínimo indispensable las referencias bi­
bliográficas. La polémica está amente, excepto en lo que atañe al desarrollo de las
argumentaciones filológicas o a la propuesta de tesis históricas concretas, y es así por
la sencilla razón de que, desde nuestra perspectiva, se han comprendido hasta hoy
muy pocas cosas vitales de Grecia, fuera de lo que han dicho Nietzschey Burckhardt.
ta de pequeñas individuaciones (oüXogeXéc;, «com pleto en sus miembros»,
8, 4), riqueza inagotable de aspectos (aTcXeorov, «infinito», 8, 4), inviola­
bilidad de una trascendencia intangible en una contigüidad absoluta de
esencias donde las categorías humanas desaparecen y cualquier escala de
valores carece de sentido (oüt’ éóv écm v óttuk; eiq K€v cóvtoc Tí| páXXov
Tq 8 ’ riaaov, enei TTáv écmv aauXov, «n o es posible que lo que es sea,
respecto a lo que es, En alguna parte en mayor medida y en otra en me­
nor medida, ya que es un todo inviolable», 8, 47-48), límite supremo del
ser, que lo recoge convirtiéndolo en una intimidad, determinación funda­
mental que es la cualidad de la vida, el dato primordial (icpaTepq yáp
’Aváyicq ílcípaToc év Seagoiaiv eyet, tó gtv áp4á<; eepyet, «d e hecho,
la fuerte Necesidad Lo tiene en los vínculos del límite que le rodea», 8, SO-
SI), y por otro lado, es expresivamente una potencia dominadora que ani­
quila la apariencia ( twc yévecnc pee áTréü(kcrrai..., «de este m odo se ex­
tingue el nacimiento», 8, 21; TtjXe pdX’ éTTXáxOqoav, «[ya que nacimiento
y muerte] han sido apartados a lo lejos», 8, 28), forma que lucha incesan­
temente con armas representativas y además recoge las armas del vencido
(év, «u no», 8, 6; cükúkXou <j<t>aípq<; évaXiyiaov óyKco, «semejante al volu­
men de una esfera bien redonda», 8, 43), expresión que olvida ser tal y no
recuerda su origen (0ü ydp aven tou éóvToc, év ú TTetjxmagévov étr
tlv , LúpqaeL tó voéiv, «ya que sin lo que es, en lo que se expresa, N o en­
contrarás el pensamiento», 8, 35-36), tratando de absorber la riqueza in­
conmensurable de lo real, sin tener ya nada fuera o dentro de sí (oú8ev ...
eoTtv ... áXXo nape^ toó éóvToc, «nada ... es ... fuera de lo que es», 8, 36-
37). Y he aquí que entonces no queda ya ni representación, al no haber na­
die para contemplarla. Todo recae en el insondable abismo nouménico;
con una sonrisa maligna, seguro de que no será entendido, Parménides su­
surra que también el elvai es un «nom bre», como todas las cosas

Óooa PpOTOL KaT60€ VTO, TT6TTOL0ÓTÉC eivQL dXt|0fj


«que los mortales han establecido, convencidos de que eran verda­
deras» ( 8, 39).
I. Esencialidad interior fragmentada

La multiplicidad tiene para Heráclito un valor real, no aparente. La


afirmación parece paradójica, si se la compara con la concepción habitual,
que atribuye al filósofo la teoría del eterno fluir y de la coincidencia de los
opuestos. Es preciso pues aclarar sus conceptos de multiplicidad y de con­
trarios.
La segunda parte del frag. 1 (Colli A 9), en el que Heráclito expone su
propio planteamiento filosófico, dice:

[■yi'yvopéiAjji' yáp TtdvToju tremí tw Xóyov TÓvSe] átreípouTiv éoíicaai,


Tretptijpevoi Kai encoju kgu epyoju toloútwv, ókoiüjv eya> ótqyc upai xa
Ta 4>úctlv Sunpétúv e kciotoji' kol jjpáCwv oküx. exet
«de hecho, aunque todas las cosas surgen de conformidad con este logos,
ellos se asemejan sin embargo a los que carecen de experiencia, cuando
tratan de experimentar estas palabras y acciones que voy explicando yo,
que escindo cada cosa según su naturaleza trascendente y la manifiesto tal
como es».

La finalidad vital del filósofo se expresa en el «que escindo cada cosa


según su naturaleza trascendente»; reside en el discernimiento de la reali­
dad según sus elementos discretos constitutivos, a través de la estructura
íntima de cada cosa118. El monismo, o por lo menos la tendencia a unificar

118 Diels traducía en Herakleitos von Ephesos, Berlín 19092, 3: «ein jegliches nach sei-
ner N a tu r au slegend», y luego con más fortuna, en Vors.s: «nach seiner Natu r ein j e ­
gliches zerlegend». E n cuanto a (jiÚCTic es inaceptable el significado de «H erk u n ft» que
le da G ig o n Unters. 10, en oposición a los frags. 112, 123. L a traducción genérica de
Diels no es suficiente, y tam poco la de W . A. H eidel On Certain Fragments o f the Pre-so-
atribuida a Heráclito, resultaría así desechado. ¿Cómo entender además el
eicacrron? Está claro que se refiere a «palabras y acciones», que es una pre­
cisión antropológica de «todas las cosas», en la que hay que destacar la dis­
tinción entre realidad expresiva fija y realidad interior activa, distinción
que se refleja en lo que sigue: «escindo según la naturaleza trascendente»
y «m anifiesto»115. Es doble el campo de la realidad que se trata de indagar,
y doble es la tarea del filosofar, determinado a alcanzar la individualidad
esencial y a comunicar la verdad bajo una forma estable. A destacar el
cmeLpoLau' ... treLptágenoi, «[ellos se asemejan sin embargo] a los que ca­
recen de experiencia, cuando tratan de experimentar», al principio del pa­
saje citado, expresión que se refiere a los «hombres», los cuales, aunque
posean los medios para captar esta multiplicidad de expresiones y de inte­
rioridad, no sacan partido de cuanto experimentan.
También el frag. 7 (Colli A 48) alude a la multiplicidad como real:

el ttcíutq tol bvTa Kanvóc yévotTo, ptvec ay SLayyotev


«si todas las cosas que son se convirtieran en humo, las narices las recono­
cerían como distintas una de otra».

cratics, en «P roceedings oí the Am erican Academ y o f Arts an d Sciences», 48, 1913 , 695-

696: «distinguishing then each after its own kind»: a 4>úaic le corresponde el significa­

do de naturaleza trascendente, com o se verá a continuación.


na y er en €TTea u n a ant,'tesis del Xóyoc precedente, tanto p o r parte de los defenso­

res de una lógica verbal arcaica com o desde la óptica existencialista con la que se ha
q u erid o leer recientem ente a Heráclito (Brecht ller. 44), no tiene ningún fundam en­
to serio. Es en cam bio natural ver en enea u n a determ inación del genérico n d fT a pre­
cedente. G igon Unters. 8 dice que en énea Kai épya no pu ed e rigurosam ente enten­
derse sino «d e r ganze Bereich mensliche Betátigung», p e ro Heráclito trata toda la
realidad, com o se verá, con una term inología tomada de la vida del hom bre. El térmi­
no énea tiene aquí un significado fundam ental de lo que se expresa con palabras, y épya
el de acciones, no explicadas ni definidas todavía. Este último significado le correspon­
de a épya para m ostrar su diferencia con énea y queda confirm ado po r la distinción

posterior, con la q ue la prim era es estilísticamente paralela. Es significativo el único


otro caso en el que Heráclito utiliza la palabra épyov, en el frag. 48, sea cual sea el mo­
do en que d e b a entenderse, sorprende la antítesis ói/opa-épyoy, perfectamente para­

lela a la del frag. 1, én ea-épya. El contexto del frag. 48 sugiere para épyov el significa­

d o de esencia profunda.
Por más que pueda discutirse la interpretación, no cabe dejar de ver la
resistencia de la multiplicidad frente a cualquier unificación. El Sicryi/ÓLei/,
«reconocerían como distintas», remite al Siatpétov, «yo que escindo», exa­
minado antes, igual com o las «narices» se corresponden con el «experi­
mentar» precedente. ¿Qué significa que «todas las cosas que son» (y cier­
tamente la expresión abstracta no invita a pensar en una realidad ilusoria)
continúan siendo tales aunque se las unifique? En este caso concreto, si las
cosas dejaran de ser visibles, se debería responder que, para una expe­
riencia más íntima (respecto de la vista, el olfato en sus sensaciones perci­
be los objetos como mucho más próximos al centro cognoscente)™ per­
sistirían en su multiplicidad. Una confrontación con el frag. 107 (A 36)
puede ser de utilidad para aclararlo mejor:

KaKoi ndpTvpec ávOfXjjTTotatv ó<!>[Link] tcaí tura Pappápouc ¡iiuxar.


éxoimov
«O jos y orejas son malos testigos para los hombres que tienen almas bár­
baras».

Así pues, en sustancia, la experiencia sensible adquiere su valor de la


interioridad individual que está detrás, lo cual ya había quedado dicho en
el dnreíponjiv ... ueipúpei/oi que hemos visto antes. Volviendo al frag. 7,
cuyo simbolismo es bastante transparente, nos presenta el significado más
profundo pretendido por Heráclito de este modo: aunque se sometiera a
la realidad a un principio unificador, un denominador común respecto
del cual toda pluralidad apareciera como accidental, nuestra experiencia
más íntima revelaría un múltiple todavía más esencial.
Es de destacar la primera parte del frag. 12 (A 44):

l!" El frag. 98 nos ofrece una decisiva confirmación en este sentido: ai i|juxcu

óo|i(i)i'TaL Ka0’ " Ai6r|v, «las almas husmean hacia abajo en dirección al H ad es», donde

«■1 olfato resulta característico de la il'W l. de la interioridad, que sigue interviniendo


después de la muerte del individuo. Parece contradecir esto el frag. 101 a, que concede

un predom inio de la vista sobre el oído. Sin em bargo, el fragm ento no es literalmente
heraclíteo (en un prim er m om ento, Herakl. 42, Diels no lo consideraba auténtico) y en
cuanto al contenido no se aviene demasiado con los frags. 55 y 107, q ue parecen p o n e r

a la vista y el oíd o en un mism o plano. Probablem ente el frag. 101 a es una falsificación
de origen bastante antiguo, tomada de H erod . 1 8.
TTOTa|_LülüL Toi0iv aÚTotaii' épf}aíúOixnv CTepa kql eTepa libara éTuppel
«a quienes entran en los mismos ríos les siguen fluyendo aguas siempre di­
ferentes».

También aquí el acento carga sobre la multiplicidad: aunque la apa­


riencia nos muestre una unidad, lo real es discreto. La antítesis «mismos
ríos-aguas diferentes» es paralela a la del frag. 7 «humo-reconocerían como
distintas». «H u m o» y «ríos» son «palabras», realidades fijadas; las distincio­
nes olfativas y las aguas diferentes remiten a una experiencia más íntima e in­
mediata, siempre nueva, frente aúna apariencia cristalizada y monótona121.
Encontramos otra confirmación del pluralismo heraclíteo en el frag. 125:

Kai ó kukéüji' SiÁOTaTcu <pq> Kiúoú[Link]'oe


«también el ciceón se descompone, si no es agitado»,

cuyo valor metafórico queda señalado por el kcií . Ya antes, pero sobre todo
ahora, parece natural pensar en Anaximandro: de hecho, además del aiBioc
kívt)Oi.<;, «movimientoeterno» (B l, 17)122, que encuentra su correspondencia
en el KU'oúpenoc, «agitado», de este fragmento, es fácil constatar en «se des­
com pone» el mismo pluralismo radical contenido en frag. 1 de Anaximan­
dro, donde la realidad primordial queda señalada por la expresión t f oiv ...
ele TaÜTa, «las cosas fuera de las cuales [tiene lugar el nacimiento de las co­
sas que son] son aquellas hacia las que [se desarrolla también la ruina, se­
gún lo que debe ser]». En el frag. 125, el movimiento es algo accidental, que
muestra, cuando cesa, los elementos que están en la base de la realidad123*1
.
5
2

121 Es precisamente en este fragm ento, cuyo significado es completamente diferen­

te, d o n d e Reinhardt Parm. 207 ha encontrado, y pensamos que justamente, el origen


de la deform ación más com ún de H eráclito, el famoso Trac; u peí, «todas las cosas con­

tinuamente fluyen», q ue se rem onta a Platón.


122 Cf. üox. 476, 14-15 (T eophr. Phys. Opin. frag. 2). A un admitiendo que la expresión
sea literalmente teofrastea, nada serio puede objetarse contra la fidelidad del testimonio.
Basta pensar que el único fragmento de Anaxim andro proviene precisamente de Teo-
frasto, el cual debía conocer al Milesio bastante mejor que Aristóteles (véanse al respecto
nuestras inducciones precedentes). Es notable el hecho de q u e Teofrasto cite el frag. 125.
125 U n a anticipación de nuestra interpretación pluralista de Heráclito, aun que de­

sarrollada según u n a perspectiva com pletam ente diferente y planteándose al filósofo


La experiencia que conduce a estas esencias discretas, a través de la in­
mediatez sensible, como hemos dicho, se funda en la interioridad del su­
jeto cognoscente. Veamos la segunda parte del frag. 72 (A 95), en un con­
texto polémico:

Kai ole Ka0’ fipépav €yta>poi)ai, TcdiTa aÚTOie £éva (jxúveTcn


«y las cosas con las que chocan cada día son las que les parecen extran­
jeras».

Con «las cosas con las que chocan (éyKupoixTi) cada día», alude evi­
dentemente a la experiencia cotidiana, que puede ser fuente de conoci­
miento, pero de la que no se benefician los hombres, porque las cosas se
les aparecen como «extranjeras». El opuesto de «extranjero» es precisa­
mente íntimo, y para quien verdaderamente conoce son íntimas las cosas,
próximas, afines por naturaleza, en tanto que distintas siempre del sujeto
(«c o n las que chocan» contiene una confesión realista). Desde el punto de
vista del estilo, el frag. 17 está cercano:

oú yáp «Jjpoi'eouai tolciütg ttoXáoí, ókóoolc éyicupeuCTiv, oúSe paSóvTec


■yLVükTKOuaLi’, éojiiToíat 8é doxeonoi124
«estas cosas, en verdad, muchos no las comprenden, todas esas contra las
que chocan; no las conocen en su esencia una vez que las han experi­
mentado directamente, aunque se las representen a sí mismos».

únicam ente com o físico, se encuentra en W . A. H eidel Q ualitative Changes in Pre-socra-

tic Philosophy, in «A . f. G. d. P h .», 19, 1907, 350-359, y de fo rm a atenuada en A. Rey, L a


jeuneusse de la Science hellene, en «Revue philosophique», 1933, 318-319.

1,4 El texto del fragm ento ha sido muy discutido. Aceptam os la enm ienda ókóctoic
( G ataker) po r ókóool códs. Diels y Th. G om perz han visto en el frag. 17 u n a polémica
contra A rq u íloco (frag. 68 D ie h l). La derivación es evidente (añadim os al claro acuer­
d o verbal el uso del (^poveiv en el frag. 17, q u e no se aviene con el significado del ver­
bo en los frags. 112, 113, 116, y el Ka0’ ripépav del frag. 72, que recuerda el e (V I][.U pav

de A rq u ílo c o ), pero se trata más bien de u n a rem iniscencia literaria. Finalmente, Th.
G om perz, Z u H era klit’s Lehre un den Ueberresten seines Werkes, en «W ien . S itzsber», 113,

1887, 998, pro pon e además, en lugar de TotauTa, Toaaíira, que quizá responda al texto
original heraclíteo.
En «todas esas contra las que chocan (éYKupeüaif) » encontramos un
duplicado casi textual de la expresión antes examinada; hay que destacar
el nexo sucesivo «n o las conocen en su esencia [ (yivuxjKOuait') una vez que
las han experimentado directamente (pa0óprec)], por el que se vincula
muchos con el pap0áveip, no con el •yu'oxjKetv. Parece aludirse aquí a dos
grados de conocimiento. Es preciso por tanto aclarar el significado de los
dos términos. El verbo pav0dveiv no aparece en ninguna otra ocasión,
aunque una vez se usa pd0r|cnc. A pesar de que Heráclito utiliza a menudo
el verbo y el sustantivo correspondiente con un sentido algo diferente, en
el caso anterior parece que existe concordancia. El frag. 55:

OCTUIP ÓtJ>lC GtKOT) pd0T|CTlC, TatlTCl éjlú TTpOTipetü


«todas las cosas que remiten a la visión, el oído, la experiencia directa, son
las que yo aprecio más»

da claramente a gd0T|aic el significado de experiencia viva e inmediatal25. Es­


ta es pues la vía que conduce al conocimiento, pero no basta para consti­
tuirlo. De este m odo estamos en condiciones de entender dos fragmentos
que aparentemente se contradicen, el frag. 35:

Xpq ■yap ei> peíXa ttoXXojv íaTopac 4>iXoaó<|>ouc avópac elvat


«los hombres que aman la sabiduría, en verdad, es necesario que sean tes­
tigos de muchísimas cosas»

y el frag. 40:

TToXupaOÍT) vóov éxeiv oü SiSdcncei126

125 A un qu e sin justificarlo, esto explica que la mayor parte de las innum erables in
terpretaciones de Heráclito sean sensualistas. Cf. po r ejem plo E. Loew, Z u HeraclitsFrg.
67 u nd 4 ". en «A . f. G. d. P h .», 22, 1909, 89-91. E. Arndt, Z u Heraclii, en «A . f. G. d. Ph.»,

26, 1913, 370-377, se muestra más acertado en su valoración del conocim iento sensible
en Heráclito, aun que equivoca la dirección en el planteamiento de los problem as. Pa­
ra la posición empirista de Heráclito, que en este caso po d ría casi llamarse empirocri-

ticista, véase el frag. 6: véoc é<|)’ Ópéptl écrrív, «es joven cada d ía », dicho del sol.
I2'' I,a expresión vóov < .ynv equivale a tj>poveiv (e n el sentido técnico que vere­

m os) . El vocablo vóoc no parece p o r lo general haber sido un término filosófico para
«riqueza de experiencia no enseña a tener una interioridad atenta».

Dado el significado originario de ícmop, testigo, que nada en su empleo


en el frag. 35 nos desaconseja suponer127, la expresión ttoXXüjv 'ÍUTopac,
«testigos de muchísimas cosas», resulta un muy perfecto equivalente de ttct
XupaOiq, «riqueza de experiencia»: en conclusión, una gran experiencia vi­
vida es la condición necesaria, pero no suficiente, para ser filósofos. Se
muestra un doble aspecto muy interesante de la personalidad de Herácli­
to: se declara ávido de experiencia (eü pdXa ttoXXüjv, «de muchísimas co­
sas»), destruyendo con sus mismas palabras esa caracterización tradicional
de asceta solitario e irritable, mostrándose sin embargo al mismo tiempo
desdeñoso hacia los hombres experimentados meramente. La segunda
parte del frag. 40 añade personalidades de ámbitos diversos a esta conde­
nación, exponentes típicos de la cultura griega. El poeta-filósofo vagabun­
do, Jenófanes, y el je fe religioso y político, Pitágoras128, no se destacan de
los «muchos». Sin embargo, la aversión de Heráclito es todavía más acen­
tuada respecto de los poetas en general, que se demoran todos en esa po­
sición receptiva del recoger experiencias129. Volviendo al frag. 17, ■ytvtóü
Koixjiv deberá tener por tanto el significado de conocimiento verdadero
de las cosas en su esencia. Sin embargo, esto no nos permite todavía de­
terminar el contenido preciso de yivüxtkoikju’ , y menos aún si tenemos en
cuenta que en otros fragmentos el significado del verbo es fluctúan te130. Lo

Heráclito. A pesar del significado filosófico q ue tiene en el frag. 114, n o aparece más
que en el frag. 104, do n de tiene el sentido genérico del h abla popular.
127 B. Snell, Die Ausdrücke f ü r den Begriff des Wissens in der varplatonischen Philosophie,

en «Phil. U nters.», 29, 1924, 61-66 y 69-71, exam ina con precisión el valor primitivo de
icTOpía, aunque luego pretende ver en el frag. 35 de Heráclito el significado más evo­
lucionado de «forschend».
128 Cf. de nuevo el frag. 81.
129Cf. además del frag. 40, en el que se nom bra a Hesíodo, los frags. 42, 56, 57,104, 106.

150 Generalm ente, el verbo tiene siem pre en Heráclito el significado positivo de co­
nocim iento (cf. para la opinión contraria B. Snell, op. cit., 66-67; cf. además 21, 38, 92),
a pesar d e la apariencia en contra del frag. 28, al que nos referirem os enseguida. A p ar­
te del 97, en el que ■yivojcJKCiv es usado en el sentido popular, y el frag. 108, en el que

se usa absolutamente para indicar el conocim iento suprem o, su significado en los


frags. 5, 17, 28, 57, 86. 116 es el de conocim iento de un objeto en su esencia.
dicho hasta ahora permite atribuirle, en el frag. 17, el sentido de conoci­
miento interior de un objeto en su esencia, fundado sobre una base intui­
tiva. Puede proporcionarnos un esclarecimiento lo que sigue a continua­
ción, éiüUTotai 8e Sokcoixjl, «aunque se las representen a sí mismos»,
referido a aquellos que no poseen el yiVüXTKeiv, entendiéndolo según el
sentido que nos ofrece en el frag. 2 (A 13):

CiooucTu' oí ttoXXoí wc L8íav <t>póvqaiv


«los más viven como si cada uno tuviera un sentido suyo propio»

y probablemente en el frag. 73 (A 96):

ov 8eí (¡knTep KaOeúSovTac ttolciv kcü Xéyeiv


«n o hay que hacer y decir igual que los durmientes».

La experiencia sensible no es errónea en sí misma, nos presenta un


mundo cerrado, aislado, que no nos permite salir de nosotros mismos y re­
conocer las cosas en su realidad151. Y el error gnoseológico es una defor-

1,1 Si hace poco se ha hablado de un sensualismo en Herádito, en este caso debe­


ría aludirse a una posición abiertamente berkeleyana. De hecho, el sabor idealista del
final del frag. 17 y del frag. 2 encuentra una confirmación en el frag. 3: eJpoc noóoc
di’0püjTTtLOU «en anchura, es como el pie de un hombre», dicho del sol, cuya interpre­
tación siempre será insatisfactoria si no se tiene presente el «esse est percipi», y en los
fragmentos que dan una realidad y un valor positivo al sueño. Dice en el frag. 75: roñe
Ka0eú8ovTac cp-ycrrac elvai kgü auvepyouc tiov ¿v t<¡) kóojiu) ■[Link], «los dur­
mientes son artífices de las cosas que suceden en el mundo, y ayudan a que se pro­
duzcan» (en el que KaOcúñovTac implica evidentemente, como en el resto de los frag­
mentos sobre el argumento, soñar), donde la realidad del sueño no podría ser
explicada con mayor claridad: un parecido valor positivo se desprende de las últimas
palabras del frag. 1: oKoxnrep ÓKÓoa eíiSot/Tec éTTiXai’Oávoi'Tai, «igual como olvidan
todo cuanto hacen cuando duermen», lo que probablemente constituía una reproba­
ción hacia los hombres, y por el inicio del frag. 26: dvSptoTroc év cixjjpófr) <j>áoc airre"
Tat catTii) dnoajit aOcic ót|íeu:, «en la noche el hombre enciende una luz para sí mis­
mo, apagadas las miradas» (aceptamos la enmienda de Wiiamowitz). Evidentemente
conceder realidad al sueño significa reducir el mundo a representación del sujeto cog-
noscente: véase por ejemplo la consideración del sueño en Schopenhauer Werke (ed.
inación metafísica, una fragmentación de la realidad sin comunicación,
que en el mundo humano se manifiesta como presunción y violencia del
individuo. Tal es el valor del frag. 46:

o u y jiv Lepen/ vóaov


«la opinión, mal caduco»

y del frag. 43:

üfipiv X P 1! ofiewvvai p a X X o v r| TTupKaiTÍi' 152

Grisebach-Bergmann), I 49 y ss., 536 y ss., II 155; IV 248 y ss., 262 y ss. Por otra parte, el
mismo contraste entre los fragmentos mencionados y los que se expresan negativa­
mente en relación al dormir, y por tanto al soñar (cf. además del frag. 73, citado en el
texto, las mismas últimas palabras del mencionado frag. 26, ¿ypq-yoptoi. airTCTai eíi So v

Toe, «despierto, se aferra al durmiente», que pueden tener además el mismo significa­
do que el frag. 73, o ser dichas incluso refiriéndose a las primeras palabras del frag­
mento, invirtiendo los términos para mostrar la perfecta igualación idealista entre
sueño y vigilia; y el frag. 21, en el que se trata sin embargo de sueño profundo), no se
explicaría si no se admite que Herádito expone una gnoseología idealista, aun consi­
derándola por otra parte como una posición que debe superarse. Retomemos una vez
más el frag. 89: Tote éypiyyopóau’ et>a Kai koivóv KÓapoi' e l vai, «los despiertos tienen
un mundo único y común», mientras que en el sueño cada uno se retrae al «mundo
propio», que establece un vínculo perfecto entre el frag. 2 y el frag. 73.
Finalmente, recordemos, por lo que respecta a la condena del conocimiento sen­
sible, el frag. 56, que, aunque discutido, se refiere indudablemente a la distinción en­
tre el mundo de la apariencia y una realidad suprasensible. Obsérvese la antítesis tujv

(J>avepojt'-oaa ót oírte ÍSopev oüt’ éXápopei/, «las cosas manifiestas-las cosas que no
liemos visto ni cogido», y además el carácter interior del conocimiento nouménico:
TdUTa (fcépopev, «las llevamos con nosotros». Todo lo cual nos lleva a creer además que
el término yvüau: es usado aquí con el mismo significado que hemos encontrado an­
tes en yivkicJKeii', aludiendo precisamente a la conciencia del fenómeno que los hom­
bres no poseen. Esta interpretación está ya en Brecht Her. 57, nota. Sobre el carácter
suprasensible del conocimiento más profundo cf. los frags. 54, 123, a los que nos refe­
riremos más adelante.
1S2Para una interesante interpretación cosmológica de üflpic, «arrogancia», que por
otra parte no podemos seguir en tanto que puramente conjetural y alejada del signifi-
«la arrogancia, es necesario extinguirla todavía más que el estallido de un
incendio».

En conclusión, la experiencia sensible, desde la vida simple de todos


los hombres133 hasta la «riqueza de experiencia» de los poetas y los sabios
que apoyan su «arrogancia» y su «op inión» tan sólo en la preeminencia
cuantitativa -y merecen por ello un mismo desprecio por parte de Herá-
clito-, construye un mundo de objetos concentrado y desplegado alrede­
dor del sujeto, el cual, aun poseyendo una validez fenoménica propia, que­
da superado por el conocimiento de los objetos singulares en sí mismos,
en su realidad intrínseca e individual, que se capta a través de los datos
sensibles, pero gracias a la intervención de una facultad interior que esta­
blece una afinidad con las cosas, aproximándolas y dejándolas subsistir al
mismo tiempo en su pluralidad esencial.
Pasemos ahora a un fragmento de difícil interpretación, el 28:

SoKCOVTCl yáp Ó 80Kip.ü)TaT0C yU'üX7K€l, (bljXáCTCTCL...134

cado gnoseológico-político que entendem os com o probable, véase Bernays, her. Br. 12-

13, seguido po r Nietzsche, Werke, x 40-41 [K G W III 2, 324 (ed. it. 300), La filosofía en la
época trágica de los griegos, 7].

133 Repárese en el gran núm ero d e fragm entos heraclíteos q ue más o m enos direc­
tamente, pero a m en u do también con gran violencia, se dirigen a fustigar la m edio­
cridad humana. Esta consideración ayuda, o bien a esclarecer la figura de Heráclito, o

bien a establecer sus intenciones al d ar a conocer su obra, contribuyendo a enriquecer


adem ás nuestro conocim iento de su am biente histórico: queda en cualquier caso fue­
ra de discusión que todas las invectivas se fundan en la convicción gnoseológica antes
expuesta. Véanse, adem ás de los ya citados, los frags. 2, 17, 56, 72, 73, 97, 104, 107, y los
frags. 1 (adem ás de las palabras ya citadas, al principio y al fin al), 4, 9, 13, 16, 19, 20, 28,

29, 34, 37, 49 (51, al principio: oú ¡jwidCTii', «n o c o m p re n d e n »), 70, 78, 79, 87, 95, 110,
117, a los que se añ aden los fragm entos dirigidos contra las masas religiosas, 5, 14, 15,
y los de contenido político, 121 y 125 a. Junto a los fragm entos ya citados contra los poe­
tas y los pseudo-filósofos, los testimonios mencionados suman cerca de un tercio de to­
dos los fragm entos heraclíteos.

1MAceptam os la óptim a enm ienda de Diels: yivtóaKci (fniXáoaeL (cód. yivioaKeiv c|nr
Xáaoci) y la de Schleierm acher: Sokco t r a (códs. Sokcóvtojv) . L a continuación del frag­

m ento, que am enaza con el castigo de Dike a los mentirosos, difícilmente pu ed e unir-
«conoce las cosas aparentes, custodia, en verdad, aquel que es el más dig­
no de fe...».

A 8oKip.iÓTaToc, «el más digno de fe », le corresponde indudablemente


un sentido positivo, aun cuando no pueda identificarse con el verdadero
filósofo, como demuestra ya el término mismo que le sigue en el frag­
mento. Se debe suponer por tanto que a ytvoxTKei se le ha atribuido el sen­
tido positivo antes establecido: pero el contraste paradójico entre Sokéov-
tq, «cosas aparentes», y 8oKL|iwTaToc, acentuado por la asonancia, se
refleja en yLVoxJKet que, convertido en el elemento decisivo, concentra la
ambigüedad de todo el fragmento. En sustancia, el conocimiento mismo
de la pluralidad esencial se convierte en algo ilusorio. Nos encontramos en
un punto crucial de la gnoseología heraclítea. Es clarificador el ólrirífioeL
que viene a continuación, «custodia»: conservar, fijar, cristalizar el conoci­
miento esencial de un objeto como algo definitivo constituye justamente
el elemento débil, incluso en este género superior de conocimiento. Fijar
significa aislar: nos encontramos de nuevo con las críticas de los frags. 2 (A
13) y 17 (A 93) antes expuestas. Pero a la vez se intuye ya que el grado pos­
terior de conocimiento, o mejor, una nueva perspectiva gnoseológica que
trate de superar la dificultad, deberá establecer una conexión entre lo
múltiple, aun reconociéndolo como real. Encontramos en ■yu'cóoKei-4>v
Xáoaet un eco de «acción-palabra» del frag. 1 (A 9). Queda confirmada la
distinción entre realidad expresiva y realidad interior y los aspectos co­
rrespondientes del conocer: por lo que ha resultado hasta aquí estamos
autorizados a afirmar que el elemento expresivo, aun teniendo su validez
y constituyendo por ello en cierto sentido el equivalente objetivo del otro
aspecto, tiende a la estabilidad y al aislamiento, y debido a este carácter
queda trascendido por el elemento interior. La exégesis del frag. 28 (A 80)
viene confirmada por otros dos fragmentos, el 99 (A 25):

6i pq qÁioc qv, eüripói'q av qv135

v con estas prim eras palabras, si n o se admite que con ello se expresa u n a condena.
Sólo po r esto ya es forzado entender el fragm ento com o u n a declaración de escepti­
cismo o de modestia (cf. G ig o n Unters. 127 y ss.). Cuanto decim os en el texto d e <t>v_
Xóaaet se aviene perfectam ente con la segunda parte del fragmento.

1M Reproducim os el fragm ento según el texto de Bywater (H e ra cliti Ephesii reliquias.


«si no hubiera sol, habría la noche»,

y el 57 (A 26):

oeme r|gépqo Kai eúc|>pói'TjP oúk éyíiAncjicev ecm yáp ev


«[H esíod o] que no reconocía día y noche. Y sin embargo se trata de una
sola cosa».

Dado que el «s o l» es la condición del día, y que para Heráclito los tér­
minos «sol» y «d ía » son perfectamente equivalentes (este emparejamien­
to está contenido implícitamente en el frag. 6, analizado antes)136, de la
confrontación de los dos fragmentos resultaría una contradicción, que el
curso de nuestra investigación muestra, sin embargo, como inexistente.
El frag. 99 confirma una vez más el pluralismo heraclíteo: la «n och e» es
una realidad en sí (que no se trata de un concepto privativo lo demues­
tra su afinidad estilística con el frag. 23, al que volveremos más adelan­
te), y también el día. En el frag. 57 en cambio, día y noche son una sola
cosa: tal cosa no puede significar la identificación de los dos términos, ni
tampoco su condicionamiento recíproco, porque en tal caso la contra­
dicción con el frag. 99 sería insuperable. La única solución parece ser,
pues, entender esta unidad com o una nueva realidad comprensiva de los
dos términos antitéticos: éstos continuarían subsistiendo, dotados cada
cual de una independencia que permite pensarlos prescindiendo de la
realidad unificadora. La insatisfacción que se manifestaba antes al pre­
tender un conocim iento, interior, de la esencia individual, y que surgía
de la dispersión de la realidad fragmentada y cristalizada en elementos
aislados, quedaría aquí aplacada por este nuevo ytvükjKeiP, ya no interior
sino representativo, que unifica y conecta la realidad dispersa. Se intro-

rec. I. Bywater, O x fo rd 1877, 13). Consideram os injustificada la interpolación de Diels,

en Plut. De foti. 3, de ¿nexo Tiuy aXkuv’ átJTfXov, «a causa de las otras estrellas», antes
de eücjjpór'r), dado que en este texto de Plutarco la cita heraclítea es indirecta.
116El frag. 106: dyvooñi'Ti tjnxjii' qqepac ¿máary, píav oúaav, «[H erác lito reprochó

a H esío d o ] ignorar q u e la naturaleza de cada día es una sola», que parece entonces
oponerse al frag. 6, ya citado, se refiere evidentemente a un conocimiento esencial del
día, com o muestra el uso de óúctic, mientras el frag. 6 reflejaría el p n m er estadio gno-
seológico, que sin em bargo tiene para Heráclito su propia validez, el estadio empírico.
duce además un nuevo elemento: la conexión tiene lugar entre términos
antitéticos.

II. Conjunciones desgarradas

Ahora estamos en condiciones de comprender el frag. 53 (A 19):

TTÓXegoc TíávTüjv pév ttclttíp ecm, návTiov 8e (3aatXeúe, xal touc gen
Geouc éSei^e touc, Sé áu0pwTrouc, touc p.év SoúXouc eiToíqae toüc Sé
éXeuOépouc
« Potemos es de todas las cosas padre, y luego rey de todo; y a los unos los re­
vela como dioses, a los otros, en cambio, como hombres; a los unos los ha­
ce existir como esclavos, a los otros, en cambio, com o libres».

En el concepto de Potemos parece sintetizarse para Heráclito todo cuan­


to se ha dicho hasta ahora sobre su visión pluralista del mundo. Potemos ex­
plica no el porqué -a este problema supremo no se aplica el porqué- sino
el cómo, el contenido, la esencia profunda de esta estructura metaf ísica de
la realidad. Potemos revela, descubre, muestra, e8et£e, la naturaleza y el for­
jarse de las individualidades esenciales que le preceden, «a los unos, como
dioses, a los otros, en cambio, como hombres». Pero además, Potemos es al
mismo tiempo un creador, «a los unos los hace existir como esclavos, a los
otros, en cambio, como libres», y merece por tanto el nombre de «padre»
y de «rey». Le precede el noúmeno, pero determina el fenómeno, del que
es una ley esencial. La distinción entre humano y divino radica en una he­
terogeneidad primordial, libertad y esclavitud son en cambio apariencia.
Además, esta última sólo puede constituirse a través de la dispersión evi­
denciada y acentuada por Potemos. es preciso un principio unificador. Las
individualidades deben ser puestas en relación, para que el aislamiento
nouménico pueda desaparecer. Interviene una segunda ley fundamental,
el logos, pura forma constitutiva del fenóm eno137, más importante que el

1,7 Cf. frag. 1: toíi 8e Xóyov toü8’ cóvtoc ... yivo|i€v<ov yáp tráimúv KCrra tóv Xó_
yol' TÓvík, «y respecto de este logo.s que es verdadero [, siempre los hom bres se mues­
tran privados de entendim iento, sea antes de prestar oídos, sea después de h aberlo es­
cuchado.] D e hecho, también todas las cosas surgen en conform idad con este logos...».
mismo Potemos, que está en contacto demasiado directo con la multiplici­
dad radical. El logos se impone a esta última, seleccionando los contrarios
según su afinidad cuantitativa, lo que permite una conjunción armoniosa
(at)vát]>ie<; oXa «a i oúx óXa..., «conjunciones son la totalidad y la no to­
talidad...», 10). Los contrarios, que en la dispersión nouménica eran indi­
vidualidad tan sólo, y, por tanto, distintos, pierden su inmutabilidad y su
autonomía por obra del logos, que los convierte precisamente en contra­
rios y los lleva al plano representativo, convirtiéndolos de este m odo en re­
lativos unos respecto de otros. En el contacto establecido por el logos, la
enemistad inspirada por el Potemos encuentra el m odo de desarrollarse, y
los contrarios, desprovistos en este plano de esencialidad, pueden perder­
se el uno en el otro ( tú tjmxpa QépeTcu, 0eppov t]tí>xeTai..., «las cosas frí­
as se calientan, lo caliente se enfría...», 126). La figura creada por el logos
se mueve así y se transforma, para ser unificada a su vez en una conjunción
más vasta y compleja, con otra individualidad representativa de igual cua­
lidad, que Potemos le ha opuesto, y atravesar de este modo nuevas transfor­
maciones (toútó t’ e n ( mv «a i Te0vqKÓc ... TÚSe yáp peTaTreoóvTa é~
Kelfá écm..., «y dentro de nosotros está presente una idéntica cosa: vida
y muerte... de hecho, estas cosas, una vez puestas del revés, son aquéllas [y
aquéllas a su vez, una vez puestas del revés, son éstas]», 88).
Por otra parte, Potemos no tolera una unificación triunfante, dada su na­
turaleza impaciente e inquieta (tcapaTÓc e o n toic aÚToíe |K>x0eív..., «un
penoso trabajo es agotarse por las mismas cosas...», 84 b |A 35]). Cuando
el logos cree que ha destruido la esencialidad múltiple, dominada por la
homogeneidad del contrario prevaleciente en fuerza vital, como sucede
en las individualidades superiores de la apariencia en las que está presen­
te una gran potencia interior (así, por ejemplo, en el alma, que pertenece
siempre a la representación en cuanto tiene un logos, aunque no sea unifi-
cable: i|tuxfjc TTeípaTa ion’ oik áv efeúpoLO ... oímo Pq0úv Xóyov eyci,
«los confines del alma, en tu caminar, no podrás descubrirlos... tan pro­
fundo es el logos que le pertenece», 45 [A 55]; ijjuxrjc écm Xóyoc éairróv

El significado de logos es perfectamente unitario, se resume en: ley del fenómeno, esto
es, representación, relación entre sujeto y objeto, en la que el sujeto es también el ob­
jeto y viceversa (recuérdese que los contrarios no son otra cosa sino individualidades
interiores). El logos será entonces también la expresión en general, en cuanto manifes­
tación, apariencia del noúmeno, y en particular la palabra y el pensamiento humanos.
aü£tov, «al alma le corresponde un logos que crece por sí mismo», 115 [A
10]; e incluso en el fuego: TTÜp áeíCwov, áTTTÓpevot' péTpa..., «fuego siem­
pre vivo, que arde según medida», 30 [A 30]; nárra ... tó mjp ... kct
TaXri4)CTaL, «el fuego [dictará sentencia] sobre todas las cosas... y se abati­
rá sobre ellas devorándolas», 66 [A 90]), le sucede KÓpoe, «saciedad» (65 [A
88]) , cualidad interior propia al Potemos -com o su contrario xppopoaúr’ri,
«privación», que había conducido hacia la expresión a la solitaria esencia
interior- y la inmóvil, la perfecta forma del logos queda destruida. El repo­
so en el equilibrio de una figura seductora que va transmutándose en el
tiempo y en el espacio (yevógevoi Cütetv éeéXoucn ... páXXov Se áva:
TTaíieaOat..., «una vez nacidos quieren vivir ... pero quieren todavía más re­
posar», 20 [A 62]) se corresponde con el mundo ilusorio del logos; dada la
naturaleza trágica y dionisiaca de la individualidad nouménica, guiada en
este mundo por Potemos, es más verdadero que peTa|MXXoi' ávauaíieiTai,
«cambiando, reposa» (84 a [A 34]). En este planteamiento unificador, que
le contrapone netamente a Potemos, la ley superior de la representación, el
logos, toma el aspecto de la harmonía-, com o tal, su divisa, en antítesis con
el «cambiando reposa», se presenta com o tó á im ^ ow aup^épov, «lo que
se opone, converge» (8 [A 5]), o incluso 8ia<f>€pópevov éaiimu ógoXoyéct,
«diferenciándose de sí mismo, concuerda» (51 [A 4 ]), donde se expresa
una concepción horizontal estática, clausurada en el frío esquema racio­
nal de los dos opuestos que se limitan, frente al dinámico impulso vertical
del Potemos. A la plenitud fenoménica se opone el disgusto de la intimidad,
tpie juzga, atribuye un valor a la expresión (Pop(3ópv> xQíPelv. «tomar pla­
cer en el fango», 13 [A 22]; KeKÓpr|VTat OKwauep KTrivea, «[p e ro los más]
se llenan hasta la saciedad, como las bestias del rebaño», 29 [A 77]), y des­
truye esta forma con su exigencia de una vida más alta. La representación
se desanuda así en flujo vertical de formas que expresan una jerarquía de
valores, en el ó8óc rivai KaTW pía tcai ü)utt|, «el camino que sube y el ca­
mino que baja, uno solo y el mismo» (60 [A 33]), porque el logos aferra de
nuevo la dispersión del Potemos, moviéndose esta vez sobre la escala traza­
da por la insatisfacción nouménica, y la enlaza con el vínculo del £vvóv,
«de lo que se concatena» (que debe entenderse fundamentalmente en el
sentido parmenídeo, más la indicación de una función unificadora activa).
I lay que seguir esta ley, que pone en claro los valores de la vida, 8et éiTeo
Oai tüj ÍJuvuj, «hay que seguir lo que se concatena» (frag. 2 [A 13]; y a con­
tinuación Toü Xóyou 8’ eóvTOc ^uuoü, «y aunque el logos se concatene»,
que deja clara la naturaleza del fiivóv como comportamiento del logos) y
LCTXupííeaQai xP 1! Tü> ttóvtwv , «hay que sacar fuerza de aquello en

lo que se concatenan todas las cosas» (frag. 114, en el que se explica a con­
tinuación la consideración del £wóv como ley suprema de la representa­
ción) . En el £uvóv el logos se interioriza, reconoce la pluralidad nouménica
proclamada por Polemos, y así se dan las condiciones para constituir ex­
presiones más sólidas y válidas, no recluidas plásticamente en la antítesis
de los contrarios, porque la interioridad se conecta no ya en el plano es­
table de una homogeneidad cualitativa, sino en el ansia de una contigüi­
dad con valores diferentes, en las dos direcciones. La gélida medida ra­
cional en la que se expresaba el conflicto de poder de las interioridades
cerradas por la harmonía (<yr|> GáXactaa SiaxeeTaL, xai |ieTpeeTai etc tóv
aiiTÓv Xóyov..., «la tierra se licúa como mar, y su medida se determina por
el mismo logos...», 31 [A 31 b ]; TTÍjp áeí£tüOV, áiTTÓgevov pcrpa xai attoa
(kvvugevov peTpa, «fuego siempre vivo, que arde según medida y se apa­
ga según medida», 30 [A 30]), es complicada por una expresión dinámica,
próxima a la intimidad pura, en la que ya no es la cantidad de las esencias
que la componen, sino la cualidad heterogénea, el valor individual, lo que
se contrapone (e8i£r|ctá|j.r|v 1 petoUTÓv, «he intentado descifrarme a mí mis­
m o», 101 [A37],r|0oc ávGpaiTTuj Saípiov, «la propia cualidad interior es un
dem onio para el hom bre», 119 [A 112]). El logos que en su aspecto plásti­
co se presenta com o harmonía, en su interiorización como £uvóv asume la
figura de Dike que juzga la apariencia, haciendo respetar los límites de su
cualidad y triunfar los valores (Aucric óvopa oúk av qSeaav, ei Taina ptfj
qv, «n o conocerían el nombre de Dike si estas cosas no existieran», 23 [A
65], donde Taina es el fenómeno, quedando así manifiesto el valor repre­
sentativo de Dike; ral A lkt| KaTaXiyJjeTai..., «y Dike se abatirá sobre ellos...»,
28 [A 80]; "HXtoc yap oüx úrrepfJqaeTai..., «Helios en verdad no sobrepa­
sará [la m edida]», 94 [A 81]). Los dos aspectos del logos se compenetran
armónicamente, condicionándose recíprocamente y produciendo el flujo
admirable y reversible del devenir. El fenóm eno en su figura sensible más
universal se presenta en la gradación cualitativa entre «fu ego» y «m undo»,
que no se disuelven ni traspasan el uno al otro, sino que indestructibles en
sí mismos por la interioridad esencial que expresan, permanecen conti­
guos y en comunicación inmediata por el vínculo del ¿juvóv, laten con una
vida alterna, en la que la expansión cuantitativa de uno de ellos en su plás­
tica form a expresiva está condicionada por la absorción de la potencia de
un contrario contenido en el otro, liberada por el KÓpoe de este último,
<ltie se encuentra en depresión cualitativa (KÓapov t ó u Sc ... áXX’ rjv áei
Kal écmv Kai eoTai Ttup áeí£o>ov, curTÓgevov pcTpa kol áTtoaPevvúpe-
\’W péTpa, «el mundo ante nosotros... [n o lo hizo ninguno de los dioses
ni de los hombres], sino que fue siempre, y es, y será fuego siempre vivo,
que arde según medida y se apaga según medida», 30 [A 30], en el que,
cuando el «fuego arde» el «m undo» desaparece de la apariencia, aunque
subsistiendo nouménicamente y estando destinado a darle la vuelta a la si­
tuación, una vez su KÓpoe al hacerle perder la expresión lo convierta en
XpqopoCTÚvq, reduciendo entonces a su vez al «fuego» ahora «apagado»: ttu
póe TpoTTai TTpojTov OáXaacra..., «inversiones del fuego: en primer lugar, el
mar...», 31 |A 31 ]; TTupóe Te áuTapoiPri Ta TrávTCt..., «todas las cosas se
cambian en fuego...», 90 [A 29]; en estos dos últimos fragmentos las pala­
bras «inversión» y «cam bio» sintetizan el proceso antes descrito; «jjuxtpi-
OávaToe ü8(i)p yeveoOai ... ÜBcitoc 8é tjjuxó, «[¡ara las almas es muer­
te convertirse en agua... pero del agua [surge] el alma», 36 [A 53]; la mis­
ma concepción se encuentra en toda la jerarquía de la representación: cr
OcmaToi OuqTot, 0vr|TOL áOávaToi, C<úvtz e tóv CKeivaiv GávaTov, tóu 8e
ekcívüjv píov TcByccoTec, «inmortales mortales, mortales inmortales, vivos
en la muerte de éstos, pero, en la vida de aquéllos, muertos», 62 [A 43];
t|)uxqcH t cpi|jiv r] GávoTou úyprjcn yeveaGai, «para las almas es go c e -si no
muerte- convertirse en húmedas», 77 [A 49], donde queda clara la refe­
rencia a la debilidad cualitativa, al KÓpoe del alma llamado Tépt|tie, «goce»,
que determina el predominio cuantitativo en la apariencia de la realidad
contigua, en este caso de valor inferior por naturaleza; cf. 117 [A 51]).
Lajerarquía de valores en la representación se eleva con el afirmarse de
la interioridad (áppoi'íq d<t>avqc 4>avepfje KpeÍTTwv, «la trama escondida
es más fuerte que la manifiesta», 54 [A 20]), que el £ w ó f tiende siempre a
unificar más. Por encima de la unidad universal todavía visible del «fuego»,
está la suprema individuación divina, que recoge la complejidad de la apa­
riencia en una forma inmutable y representa el fundamento en el que se
unen las dos leyes supremas del fenómeno, «guerra-paz», en sus plantea­
mientos cualitativos, «saciedad-hambre», y cuantitativos, «día-noche»:

ó 0eóc qgépq €Í><[>póvT|, xe ll1(,)V Qépoc, rróXepoc eípijizq, KÓpoe Xtgóe


«el dios es día noche, invierno verano, guerra paz, saciedad ham bre» (67)
IA 91].
Esta divinidad corresponde al filósofo:

eLSévou Se xPñ tóv TióXepov éóimi £uvóv Kai 8ikt)v epiv


«es necesario saber que la guerra es lo que se concatena, y que la justicia
es la discordia» (80 [A 71]),

hay que destacar aquí la confirmación de lo que hemos dicho anterior­


mente, ya que la «justicia» resulta la expresión de £uvóv -que debe enten­
derse como sustantivo- como la «discordia» lo es de «guerra» (Potemos).
La plenitud del «dios» todavía tiene su KÓpoc. Tras haber atravesado la
apariencia, desmenuzado e individualizado como apoyen', «sentir»138, el
noúmeno está todavía más allá, en su fundamental xpnapoGuvri, en un in­
sondable abismo que es su verdadera patria, en un tormento solitario cu­
ya inaccesibilidad consuela:

(buaic KpÚTTTgüOai <t>iXei


«la naturaleza trascendente ama esconderse» (123 [A 92]).

Com o tal, el noúmeno pierde la individualidad, la determinación inte­


rior que se siente aislada frente a una realidad que la circunda, pierde la
multiplicidad, carácter que le acompaña cuando está inmerso com o raíz
de la apariencia, y se profundiza como intimidad objetiva, punto de en­
cuentro de las individualidades esenciales, delimitación concreta y vital
que no tiene fin, ni dirección, ni impulso, ni expansión. Es ésta «la única
sabiduría», oscilante todavía en su decisión, atraída a veces por el deseo de
expresión y de dominio (év tó oo<t)óv, étnaTacjOaL yWjjpnv, ótct) ékit

1,8 Cf. 113: ¡juvov écm. TTáai tó <]>poveeLO, «el sentir es aquello en lo que se conca­
tenan todas las cosas» (donde se afirma la contigüidad en un mismo plano radical de
la intimidad de todas las cosas) repetido con menor eficacia en 116: áv6pwTrotcn traat
pÉTecm ytvoCTKetv ¿(jjutoüc Kai «fpot'f tv, «a todos los hombres les puede tocar en
suerte reconocerse a sí mismos y sentir la inmediatez», en el que tenemos una confir­
mación del significado de ytvcoaKeiv antes establecido (al igual que para el frag. 1,
aceptamos la enmienda ópoveXv de Diels, por el contrario Kranz conserva la lectura
atoópovelv de los códs.): tó 4>poveiv ápeTT| peyicmn, «experimentar la inmediatez es
la máxima excelencia» (112), donde destaca el Krrra énaíovTaq, «aprendiendo
según la naturaleza trascendente», refiriéndose a la noumenalidad de la Atiene.
(3epvqoe TTÓVTa 8ia TTávTüty, «una sola es la sabiduría: conocer la razón,
en tanto que gobierna todas las cosas por medio de todas las cosas», 41 [A
73]), a veces recogida a medio camino, mientras goza de la plenitud del
dios de la apariencia y ya su naturaleza trágica alude a la separación (ev tó
ao^óv potjyov XéyeaGaL oúk ¿GéXei Kai éGéXei Zr|vóc óyopa, «una cosa
sola, la sabiduría, no quiere y quiere ser llamada con el nombre de Zeus»,
32 [A 84]), finalmente, a veces navegante ya sobre el mar indecible de la
trascendencia (...cro<t>óy ecm návTtijv icexwpujpÉuov, «...la sabiduría está se­
parada de todas las cosas», 108 [A 17]). Caen más allá las distinciones de
las formas, también las de la intimidad y la unidad, todo se hace leve y sin
finalidad, reina la eterna juventud del insondable aitón:

aitón rraic écm TTaí£(jJV, ttcttcÚüjiz* Ttaióoc r) paatXqíq


«la vida es un niño que juega, que desplaza las piezas sobre un tablero: rei­
no de un niño» (52 [A 18]).
a
Siglas y abreviaturas

Albertelli P. Albertelli, G li elementi. Testimoníame eframmenti, Barí 1939.


A. f. G. d. Ph. «Archiv fü r Geschichte der P hilosophie», Berlín 1888 y ss.
von A rn im Chronol. H. von A rnim , Sprachliche Forschungen zur Chronologie der
plat. Dialoge, in «W ien . Sitzsber.», 169, 1912.
Beloch Gr. Ges. K. J. Beloch, Griechische Geschichte, 4 vols., Estrasburgo-Ber-
lín 1912-1927'.
Berl. Sitzsber. «Sitzungsberichte der Dcutschen A kadem ie der Wissens-
chaften zu B erlin».
Bernays her. Br. Die heraklitischen Briéfe. E in Beitrag zur philosophischen und
religionsgeschichtlichen Literatur, v o n j. Bernays, Berlín 1869.
Bidez Biogr. d ’Emp. J. Bidez, L a biographie dEmpédocle, G an d 1894.
B ignone Emp. E. Bignone, Empedocle. Studio critico, traduzione e commento
delle testimonianze e dei frammenti, R om a 1963 (T u rín 1916).
Brecht Her. F. J. Brecht, Heraklit. E in Versuch über den Ursprung der P h i
losophie, H eid elb erg 1936.
Burckhardt Griech. Kult. J. Burckhardt, Griechische Kulturgeschichte, hrsg. von F. Oeri,
4 vols., Berlín-Stuttgart 1898-1902.
B urnet Early gr. phil. J. Burnet, Early Greek Philosophy, Londres 1930' (1892).
C alogero St. su llE l. G. Calogero, Studi suUEleatismo, Rom a 1932.
Diels Chr. Unt. Apoll. H. Diels, Chronologische Untersuchungen über Apollodors Chro-
nika, en «Rheinisches M u seu m », 31, 1876.
Diels Herakl. H. Diels, Herakleitos von Ephesos, Berlín 19092 (1901).
Diels Parm. H. Diels, Parmenides Lehrgedicht, Berlín 1897.
Dox. Doxographi Graeci, coll. rec. etc. H. Diels, Berolini 1965 (1879).
D ü m m ler K l. Schr. F. Düm m ler, Kleine Schriften, 3 vols., Leipzig 1901.
EM G. Colli, Lezioni di storia della filosofía antica. Empedocle, Pisa
1948.
FGrHist Die Fragmente der griechischen Histonker, von F. Jacoby, Lei-
den 1954* (1922).
Fránkel Parm. H. Fránkel, Parmenidesstudien, in «Nachrichten d. Ges­
chichte d. Wissenschaften zu G óttin gen», 1930.
G igon Unters. O . Gigon, Untersuchungen zu Heraklit, Leipzig 1935.
Jahrb. f. Kl. Phil. «Jahrbücher fü r klassische Philologie», 1831-1897.
Jacoby Apoll. Chr. F. Jacoby, Apollodors Chronik, in «Philol. Unters.», 16, Ber­
lín 1902.
Kern Reí. d. Gr. O . Kern, D ie Religión der Griechen, 3 vols., Berlín 1963’
(1926-1938).
Lutoslawski Pl. Log. W. Lutoslawski, The O rigin and Growth o f Plato's Logic with
an account o f P la to ’s Style and o f the Chronology ofh is writings,
Londres 1905'* (1897).
Lütze Anax. F. L. Lütze, ÍJber das átreipov Anaximanders, Leipzig 1878.
Mullach Fr. Ph. Gr. Fragmenta Philosopharum Graecorum, coll. rec. etc. F. W . A.
Mullach, París 1860.
N atorp Pl. Ideenl. P. Natorp, Platos Ideenlehre. Eine E in fü ru n g in den Idealis-
mus, Leipzig 1921* (1903).
Nietzsche K G W F. Nietzsche, Werke, Kritische Gesamtausgabe, hrsg. von
G. Colli und M. M ontinari, Berlín 1967 y ss. (ediz. it. M i­
lán 1964 y ss.).
Peipers, Ont. plat. D. Peipers, Untersuchungen iiber das System Platos, Leipzig
1874.
Reinhardt Farm. K. R. Reinhardt, Parmenides und die Geschichte der griechis-
chen Philosophie, Bonn 1916.
Ritter Neue Unten. C. Ritter, Neue Untersuchungen über Platón, Leipzig 1910.
Sch openh auer Werke A. Schopenhauer, Sámtliche Werke, hrsg. von E. Griese-
bach, bearb. von E. Bergm ann, 6 vols., Leipzig 1920-1921’.
Stenzel Studien J. Stenzel, Studien zur Entw icklung derplatonischen Dialektik,
Leipzig 1931*.
Taylor Plato A. E. Taylor, Plato, the M a n and his Work, Londres-Nueva
York 19293 (1926).
Upanisad Upanisad antiche e medie, introduzione, traduzione e note
di P. Filippani Ronconi, T u rín 1968 (1960-1961).
Vors.’ Die Fragmente der Vorsokratiker, von H. Diels, hrsg. von W.
Krantz, 3 vols., Berlín 1934-1937'.
W ien . Sitzsber. «Sitzungsberichte d e r Kais. Kón. Akadem ie der Wissens-
chaft in W ie n ».
W ilam owitz A nt. v. Kar. U . von Wilam owitz-MoellendorfF, Antigonos von Karystos,
Berlín 1881.
Wilam owitz Glaube U . von W ilam ow itz-M oellendorff, D er Glaube der Hellenen,
2 vols., Berlín 1931-1932.
W ilam owitz Pl. U . von Wilamowitz-MoellendorfT, Platón, 2 vols., Berlín
1920= (1919).
Zeller E. Zeller-W. Nestle, Die Philosophie der Griechen in ihrer ges-
chichtlichen Entwicklung, 6 vols., I 1, Hildesheim 19636(= Leip­
zig 1919), II 1, Hildesheim 19636 (= Leipzig 1920), II 2, H il
desheim 1963' (= Leipzig 1922).
Zeller-M o n do lfo E. Zeller-R. M o n do lfo, La filoso fa dei Greci nel suo sviluppo
storico, I 2, Florencia 1967* (1950).
índice de fuentes
y concordancia con L a sapienza greca

Los arábigos en cursiva remiten a las notas.

ANAXAGORAS (Diels VorsS) ARCHILOCHUS (Diehl)


A 53 49 frag. 68 175
B 1 51
B6 49 A R IS T O T E L E S
B 12 49 De an.
B 12 225 405 a 15 65
B 13 225 405 a 21 84
B 16 49 405 a 21 123
B 17 225 405 a 25 = 14 [A ' 137] 65
405 a 25 118
A N A X IM A N D R O S (Diels Vors.') De cáelo
B 1 = 11 [ A I ] 174 268 a 10-11 64
285 a 10-11 65
A P O L L O D O R U S (FGrH ist) 295 b 10 100
frag. 16 139 298 b 17-20 71
frag. 16 140 298 b 17-20 125
frag. 28 137 301 a 14 64
frag. 29 139 302 a 28 64
frag. 29 140 303 a 25 65
frag. 31 137 303 b 10 = 11 [A 14] 117
frag. 36 a 137 303 b 10 124
frag. 37 137 De gen. el con.
frag. 63 a 137 314 a 18 64
frag. 68 c 137 324 b 35 64
frag. 71 139 325 a 2 64
frag. 71 140 325 a 13 125
frag. 72 139 328 b 32 = 11 [A 9] 113
frag. 72 140 328 b 32 124
frag. 74 139 329 a 8 = 11 [A 9] 113
frag. 74 140 329 a 28 67
frag. 76 139 332 a 4-27 = 11 [A 10] 114
frag. 76 140 332 a 20 = 11 [A 10] 3-4 118
frag. 332 133 332 a 20-22 124
frag. 335 133 332 a 22-24 = 11 [A 10] 5-7 108
333 b 19-20 64 187 a 18 125
334 a 26 64 187 a 20 y ss. = 11 [A 5] 6-10 64
Metaph. 187 a 20 y ss. 100
983 b 6 = 10 [A 12] 1 63 187 a 20 y ss. 108
983 b 12 = 10 [A 12] 6 67 187 a 20-23 125
983 b 20-27 = 10 [ A 12] 13-22 63 187 a 25-26 = 11 [A 5] 12-13 96
983 b 20-27 64 189 a 34-b 9 = 11 [A 11] 115
984 a 5-6 123 189 b 2-3 = 11 [A 11] 5 122
984 a 5-8 64 189 b 13-15 125
984 a 7 = 14 [A 1 138] 69 203 a 1 65
984 a 7 118 203 a 3 92
984 a 7 121 203 a 4-18 103
984 a 8 125 203 a 16-18= 11 [A 2] 9-12 91
984 a 11 51 203 a 16-18 93
985 a 21 64 203 a 16-18 117
985 b 4 65 203 a 17 = 11 [A 2] 10-11 106
985 b 23 65 203 a 19 64
986 a 15-16 65 203 a 19 65
986 b 18 56 203 a 33-34 65
986 b 18-19 125 203 b 3-15 = 11 [A 3] 92
986 b 22 43 203 b 3-15 93
987 a 9 65 203 b 3-15 94
987 b 22 106 203 b 4 = 11 [A 3] 1 92
988 a 30 124 2 0 3 b 6 = 11 [A 3] 9-10 64
989 a 12-15 = 11 [A 13] 123 204 a 14-15 92
989 a 14 = 11 [A 13] 2-3 118 204 b 22-205 a 6 116
989 a 30 65 204 b 22-205 a 7 = 11 [A 8] 105
989 b 16 65 204 a 29 93
989 b 16-17 66 204 b 2 9 = 11 [A 8] 9 116
989 b 17 101 205 a 3 = 14 [A 1 139] 118
989 b 29 65 205 a 25-27 = 11 [A 12] 117
1000 b 18-19 64 205 a 25-27 123
1014 a 32 95 252 a 32 64
1014 b 16-36= 11 [A 7] 103 256 b 24-25 64
1014 b 36 266 Rhet.
1039 a 9-10 65 1400 b 5 142
1053 b 15 = 11 [A 6] 6-7 102 Soph. el.
1066 b 33-1067 a 7 116 167 b 13 64
1069 b 20-23= 11 [A 4] 100
1069 b 20-23 125 C L E M E N S A L E X A N D R IN U S
1072 b 30 65 Strom.
Phys. 164 138
184 b 15 82 164 142
184 b 26 125 165 146
187 a 12-23 = 11 [ A 5] 124
DIOGENES APOLLONIATES B 2, 6 265
(Diels Vors.5) B 2, 7-8 i qq
B2 123 B 2, 7-8 200
B5 123 B 2, 8-9 205
B7 123 B 3, 6-8 200
B 3, 9-13 200
DIOGENES LAERTIUS B 4, 2 225
122 = 10 [B 1] 5-6 131 B 6, 1 202
137-38 = 10 [B 1] 185-192 129 B 6, 3 195
II 2 = 11 [B 6] 12-18 134 B 8> 1 206
II 3 = 12 [B 3] 2 44
B 8’ 1 266
II 3, cf. 12 [B 3] 5-7 137 B 8, 3 208
VIII 45 135
B 8’ 4 206
V III 52 146 B 12, 2-3 205
VIII 54-56 85 B 12, 3 230
VIII 54-56 142 B 15, 4 jgg
VIII 54-56 203 B 16. 2 203
VIII 55 77 B I?, 1-2 211
VIII 64 197 B 17, 7-10 211
VIII 71 197 B I?. 16-17 212
IX 1 146 B 17, 19-20 209
IX 3 146 B 17, 21 258
1X6 81 B 17, 27 208
1X6 146 B 17, 28 204
IX 9-11 119 B 17, 29 212
IX 18 142 B 20, 2-4 9/2
1X20 138 B 20, 3 211
1X20 142 B 20,5 161
IX 21, cf. SG II 309 43 B 21, 2 210
IX 21 54 B 21, 4 207
IX 21 74 B 21,5 195
1X21 86 B 21, 7-8 212
IX 21-22 69 B 21, 13-14 206
IX22 160 B 22 209
1X23 144
IX 24 144 B 22, 1-5 212
IX 24 146 B 22,4 207
1X25 144 B 22, 4 225
IX 29 144 B 26, 1-2 212
B 26, 5-9 2/2
EMPEDOCLES (Diels Vors.5) B 27, 3 2 12
B 2, 1 198 B 27, 4 213
B 2, 2 199 B 27, 4 265
B 2, 2 204 B 28, 1 213
B 2, 3-6 199 8 31 213

303
230 B 110, 10 202
196 B 112, 4 258
258 B 113 258
205 B 115, 14 212
210 B 116 213
202 B 117,2 195
195 B 117, 2 225
265 B 129 203
161 B 129, 2-6 204
265 B 132, 1 204
161 B 134, 4-5 206
163
206 HERACLITUS (Diels Von5)
265 A 5 = 14 [A 1 138] 69
266 A 5 118
265 A 10 = 14 [A 1 139] 118
266 A 15 = 14 Í A 1 137] 65
230 A 15 118
225 B 1 = 14 [A 9] 171
230 B 1 172
209 B 1 178
208 B 1 180
211 B 1 181
201 B 1 183
209 B 2 = 14 [A 13] 178
196 B 2 178
207 B 2 179
201 B 2 180
225 B 2 181
201 B 2 185
202 B 3 = 14 [A 54] 178
201 B 4 = 14 [A 9] 180
205 B 5 = 14 [A 21] 177
202 B 5 180
201 B 6 = 14 [A 89] 17h
202 B 6 182
199 B 6 182
202 B 7 = 14 [A 48] 172
204 B 7 171
205 B 8 = 14 [A 5] 185
230 B 9 = 14 [A 101] 180

204 B 10 = 14 [A 27] 18*1


203 B 12 = 14 [A 44] I l<l
205 B 12 U<‘
206 B 12 173
B 13 = 14 [ A 22] 180 B 37 180
B 13 185 B 40 = 14 [A 67] 146
B 13 225 B 40 176
B 14 = 14 [ A 59] 180 B 40 177
B 15 = 14 [ A 60] 180 B 40 177
B 16 = 14 [A 100] 180 B 41 = 14 [A 73] 189
B 17 = 14 [A 93] 120 B 42 = 14 [A 74] 177
B 17 175 B 43 = 14 [A 75] 179
B 17 175 B 45 = 14 [A 55] 184
B 17 177 B 46 = 14 [A 56] 179
B 17 177 B 48 = 14 [A 8] 172
B 17 178 B 49 = 14 [A 105] 180
B 17 178 B 51 = 14 [A 4] 180
B 17 180 B 51 185
B 17 181 B 52 = 14 [A 18] 189
B 19 = 14 [ A 71] 180 B 53 = 14 [A 19] 183
B 20 = 14 [ A 62] 180 B 54 = 14 [A 20] 179
B 20 185 B 54 187
B 21 = 14 [ A 32] 179 B 55 = 14 [A 23] 173
B 23 = 14 [A 65] 182 B 55 176
B 23 186 B 56 = 14 [A 24] 177
B 26 = 14 [A 57] 178 B 56 179
B 28 = 14 [ A 80] 177 B 56 180
B 28 180 B 57 = 14 [A 26] 177
B 28 180 B 57 182
B 28 181 B 60 = 14 [A 33] 185
B 28 186 B 62 = 14 [A 43] 187
B 29 = 14 [ A 77] 180 B 64 = 14 [A 82] 120
B 29 185 B 64 122
B 30 = 14 [A 30] 119 B 65 = 14 [A 88] 185
B 30 121 B 66 = 14 [A 90] 121
B 30 185 B 66 185
B 30 186 B 6 7 = 14 [A 91] 187
B 30 187 B 70 = 14 [A 42] 180
B 31 = 14 [ A 31] 120 B 72 = 14 [A 95] 175
B 31 121 B 72 175
B 31 186 B 72 180
B 31 187 B 73 = 14 [A 96] 178
B 32 = 14 [A 84] 189 B 73 179
B 34 = 14 [ A 86] 180 B 73 180
B 35 = 14 [A 102] 176 B 7 5 = 14 [A 98] 178
B 35 177 B 76 120
B 35 177 B 77 = 14 [A 49] 187
B 36 = 14 [ A 53] 120 B 78 = 14 [A 40] 180
B 36 187 B 79 = 14 [A 41] 180
B 80 = 14 [A 7] 188 B 117 187
B 81 = 14 [A 114] 177 B 118, cf. 14 [A 52] 120
B 84 a = 14 [ A 34] 185 B 119 = 14 [A 112] 186
B 84 li = 14 [A 35] 184 B 121 = 14 [A 117] 180
B 86 = 14 [A 70] 177 B 123 = 1 4 [A 92] 171
B 87 = 14 [A 113] 180 B 123 179
B 88 = 14 [A 115] 184 B 123 188
B 89 = 14 [ A 99] 179 B 125 =1 4 [A 6] 174
B 90 = 14 [A 29] 121 B 125 174
B 90 187 B 125 a = 14 [A 109] 180
B 94 = 14 [A 81] 186 B 126 = 14 [A 108] 184
B 95 = 14 [A 68] 180
B 97 = 14 [ A 69] 177 HERODOTUS
B 97 180 18 173
B 98 = 14 [ A 47] 173 174 131
B 99 = 14 [ A 25] 181 175 131
B 99 182
B 101 = 14 [A 37] 186 HEPPOLYTUS
B 101 238 Ref.
B 101 a = 14 [B 6] 173 15 86
B 104 = 14 [ A 72] 177 16, 7 = 11 [B 22] 31-32 135
B 104 177 17, 8 = 12 [B 13] 40-41 137
B 104 180 110 86
B 106 = 14 [B 8] 177 I 10 87
B 106 182
B 107 = 14 [A 36] 173 HOM ERUS
B 107 173 IL
B 107 180 22, 145 106
B 108 = 14 [ A 17] 124
B 108 177 P A R M E N ID E S (Diels Vbrs.5)
B 108 189 A 2 44
B 110= 14 [ A 16] 180 B 1 157
B 112 = 14 [A 15] 171 B 1,3 152
B 112 175 B 1, 18 152
B 112 188 B 1, 18 225
B 113 = 14 [A 14] 175 B 1, 27 151
B 113 188 B 1, 29 153
B 114= 14 [ A 11] 177 B 1, 30-31 153
B 114 186 B 1, 31-32 154
B 115 = 14 [A 10] 185 B 1, 31-32 155
B 116 = 14 [ A 50] 175 B 2 167
B 116 177 B 2, 2 166
B 116 188 B 2, 3 164
B 117= 14 [A 51] 120 B 2, 4-8 165
B 117 180 B 2, 4-8 165
165 B 8, 4 265
167 B 8, 6 168
167 B 8, 6 225
165 B 8, 21 168
166 B 8, 22 265
154 B 8, 24 163
156 B 8, 25 167
157 B 8, 25 225
162 B 8, 28 161
163 B 8, 28 168
164 B 8, 29 239
166 B 8, 30-31 168
154 B 8, 35-36 160
155 B 8, 35-36 168
162 B 8, 35-36 283
203 B 8, 36-37 168
156 B 8, 38-39 151
157 B 8, 38-39 168
154 B 8, 38-39 265
158 B 8, 40 153
162 B 8, 43 168
163 B 8, 47-18 168
164 B 8, 49 167
166 B 8, 50 153
158 B 8, 61 152
259 B 13 167
167 B 16 154
167 B 16 155
166 B 16 156
167 B 16 158
167 B 16 159
167 B 16 160
155 B 16 162
161 B 16 163
152 B 16 164
165 B 16 166
165 B 16, 1-2 160
167 B 16, 1-2 225
167 B 16, 2-4 162
165 B 16, 3 161
152
160 PLATO
167 Apolog.
167 40 c-42 a 222
168 40 c-42 a 223
Ep. vil 136 e 286
327 b-329 b 294 137 a 143
341 a-345 c 295 137 c 287
341 c 246 142 a 291
341 c-d 296 142 b 288
341 d 257 143 a 288
341 d 284 156 c 288
342 a-b 296 156 d 288
342 d-e 296 156 d 289
342 e 296 156 e 289
342 e 296 157 a 289
343 b-c 296 157 b 288
343 c-d 297 159 b 289
344 b 296 160 c 290
344 c 295 162 a 290
344 c 297 166 c 291
344 d 296 Phaed.
lo. 57-69 e 221
531 d 219 59 a 221
Lach. 61 a 221
197 d 79 61 a 241
U g. 63 b-69 e 221
686 a 74 63 b-69 e 222
Men. 63 b-69 e 223
95 e 283 64 a-69 e 238
Parm. 64 c 238
127 a-b 143 64c 238
127 a-b 145 64 c-65 a 239
129 d-e 274 65 a 240
129 d-130 a 278 65 a-66 a 239
130 b 276 65 b 241
130 b-d 275 65 c 240
130 d 279 65 c 241
130 e 278 65 d 240
131 a-c 281 65 d 244
132 a 282 65 e 240
132 a 282 65 e 244
132 b-c 283 66 a 240
132 b-c 283 67 a 227
132 e-133 a 282 67 a-b 241
135 a 284 67 c 242
135 a 285 67 c-e 219
135 a-b 286 68 d 221
136 d 143 69 a 242
136 d-e 154 69 b 221
69 c, cf. 7 [A 21] 221 85 d 210
69 c 240 86 a-d 221
69 c 242 87 a 227
69 c 242 87 e 227
69 d 242 89 c 227
69 d 242 91 d 227
69 e-95 e 225 92 b 227
70 a 242 92 d 227
71 b 225 92 d 215
71 e 227 93 b 221
72 c 225 94 a-e 221
73 a 227 95 c 221
74 a 106 95 e-107 b 224
74 a 243 95 e-107 b 226
74 b-c 225 97 e 227
74 b-c 227 100 a 224
74 d 227 100 b 227
75 a-b 243 102 a-d 227
75 b 227 102 b-107 b 278
75 d 227 102 d 276
75 e-76 a 243 103 b 227
76 d 244 103 e 227
76 e-77 a 244 103 e 277
78 c-d 244 104 b-c 227
78 d 225 105 d 227
78 d 227 106 d 227
79 y ss. 247 107 b-114 c 225
79 a-b 225 108 d 227
79 a-d 227 109 a 227
79 d 242 109 b 227
79 d 245 109 e 225
80 a 227 109 e 227
80 a-b 245 109 e 230
80 a-d 225 110 a-d 225
80 e 242 110 a-d 227
81 a 242 111 b-e 225
81 a-e 225 111 d 230
82 b 225 111 e 227
83 a 242 112 a-c 225
83 b-c 225 112 d 230
83 e 227 113 b-d 225
83 e 245 113 b-d 230
83 e 296 114 c-115 a 222
84 b 245 114 c-115 a 224
85 d 225 114 c-118 221
Phaedr. 248 b 256
227-257 b 229 248 c, cf. 4 [A 40] 255
229 a 229 248 e 255
229 d 230 248 e-249 a 249
235 d 229 249 b 230
235 d 230 249 b 248
236 b 230 249 b 256
237 a 230 249 c 230
237 d 230 249 c 249
238 a 230 249 c 256
238 d 229 249 c 258
238 d 230 249 c 259
239 a 230 249 c-d, cf. 3 [A 14] 250
239 e 230 249 c-d 256
240 c 230 249 c-d 258
242 a-b 229 249 e 256
245 c-246 a 230 250 a 230
245 c-249 d 253 250 a 260
245 d 230 250 b, cf. 3 [A 15] 230
245 e 254 250 b 250
246 a 228 250 b 252
246 a 230 250 b 256
246 a 255 250 b-c 256
246 b 230 250 b-252 c 252
246 b-c 254 250 c, cf. 3 [A 15] 230
246 c 254 250 c 250
246 d 230 250 c 260
246 e 255 250 c 290
246 e 261 250 c-d 260
247 a, cf. 3 [A 12] 230 250 d 250
247 a 258 250 d 252
247 a 261 250 e 256
247 b 230 251 a 230
247 b 261 251 a 250
247 b 288 251 b 230
247 b e , cf. 3 [ A 12] 259 251 b-c 251
247 c 257 251 d-e 251
247 c 258 251 e 230
247 c 259 251 e-252 a 251
247 d 257 252 c-253 c 252
247 d 259 252 d 256
247 d 260 252 e 230
247 d-e 255 253 a 230
248 a-b 255 253 a 256
248 b, cf. 3 [ A 13] 251 253 b 230
253 c 230 273 c 229
253 c 256 273 d 229
253 c-254 e 251 273 e 230
253 c-254 e 252 274 b 229
253 d 230 275 d 229
253 e 250 275 e 229
254 b 250 276 b 229
254 e 230 277 a 229
255 a y ss. 252 277 b 230
255 c 251 277 c 229
255 c 250 277 d 229
255 d 265 278 b 229
256 b 253 278 e 229
257 b-279 c 229 279 a 229
258 b 229 279 b 229
258 c 229 Polit.
259 d 230 260 d 283
259 e 229 Resp.
261 d 229 508 a-509 b 260
262 a 229 608 c-621 d 226
262 c 229 611 b 226
262 c 230 612 a 226
263 a 229 614 c-d 226
263 b 230 616 e 226
263 c 229 Soph.
263 c 230 217 c 143
263 d 229 217 c 145
265 a 229 242 c-e, cf. 14 [A 1 123] 146
265 a-c 230 242 d 43
266 b 229 242 d 140
266 c 230 248 a 257
267 a 229 263 e 240
267 b 229 Symp.
267 c 229 186 a 264
268 e 229 186 e 264
269 a 229 188 a 264
270 d 229 189 b 265
270 d 230 189 e 265
270 e 229 190 a 265
271 a 229 190 b-c 265
271 a-d 230 191 a 265
271 c 230 191 d-e 265
272 a 230 192 c-d, cf. 7 [A 23] 265
272 c 229 193 d 265
273 a 230 197 e 283

311


206 d-e 267 38, 19 83
209 b 267 41, 17 47
210 a 269 41, 17 75
210 a-b 268 133, 21 83
210 c-d 269 149, 12 47
210 e 251 149, 32 80
210 e 267 149, 32 84
210 e 269 154, 14 48
211 a 269 168, 2 83
211 b 269 452, 32 46
211 d 269 458, 25 46
211 d 296 465, 5 46
212 a 246 479, 33 47
212 a 296 484, 8 46
218 b 269 1266, 36 46
Theaet.
183 e 143 SOPHOCLES
183 e 145 Ant.
187 a 231 612 207

P L IN IU S STRABO
Nat. hist. XIV 3, 632-633 146
116,31 = 11 [B 13] 135 XIV 25, 642 146
x x x iv 21 146
TH EOPH RASTUS
P L O T IN U S De sens.
EnneatL 3 159
III 8, 6 154 11 201
25-26 79
PLUTARCHUS Phys. Opin. (Diels D ox.)
De fort. frag. 1 (475, 1-476, 2) 50
3 182 frag. 1 61
P ericl frag. 1 68
26 144 475, 2-8 61
475, 2-476, 2 62
S C H O L IA A P O L L . R H O D . 475, 3-6 = 10 [B 2] 4-8 68
II 1248 63 475, 10 68
475, 10-13= [P H D 1] 65
S IM P L IC IU S 475, 10-13 81
in Arist. De cáelo 475, 12 = [P H D 1] 2-3 62
561, 4 46 475, 14-476, 2 68
602, 20 46 frag. 2 (476, 3-477, 11) 52
615, 13 = 11 [B l l ] f 46 frag. 2 52
in A ris t Phys. frag. 2 C.4
36, 13-14 46 476, 3-15 = [P H D 2] 1-18 68
476, 3-15 81 47<*. 2-lli NI
476, 4 = [P H D 2] 2 76 470, I - |l’H U 2| 21 "
476, +5 92 470,7 |l'l II) 2| Vft 53
476, 5-6 = [P H D 2] 4 62 470, KM I - 11*1II) 7 1ÜO ‘1(1 nn
476, 5-6 94 470, 13- |PWL>2| 33 41
476, 6-7 97 479, 1S ‘H
476, 6-15 = [P H D 2] +18 46 479, 1+ 15 - |P i l i ) 2| 35 Mi
476, 6-15 47 479, 14-15 «4
476, 7 = [P H D 2] 6 4 479,15-16 |m i ) 2 | 55 57 ni
476, 13 = [P H D 2] 15 114 479, 17-480, 3 - |l*lll) 7| l> 44
476, 13-15 = [P H D 2] 16-18 52 479, 17-480, 3 r.;>
476, 14 = [P H D 2] 17 67 479, 17-480, 3 NI
476, 1+15 174 frag. 5 (480, 4-481, 13) 55
476, 15-16 52 frag. 5
476, 16= [P H D 6] 62 frag. 5 M)
476, 16-17= [P H D 6] 2 75 frag. 5 til
476, 16477, 5 = [P H D 6] 76 frag. 5 ti 4
476, 16477, 5 81 frag. 5 71
476, 17-18 = [P H D 6] 3-4 53 frag. 5
476, 17-18 92 frag. 5 83
476, 17-18 94 480, 4-8, cf. [P H D 4] 56
477, 5-10 = [P H D 9] 81 480, 4-8 56
477, 9 80 480, 4-8 81
frag. 3 (477, 12-478, 15) 58 480, 5-6 76
frag. 3 68 480,6 72
frag. 3 73 frag. 5a (481, 14-482, 4) 57
frag. 3 77 frag. 6 (482, 5-13), cf. [P H D 2]
477, 17-478, 15 = [P H D 8] 62 38-47 45
477, 17-178, 15 77 frag. 6 60
477, 17-478, 15 81 frag. 6 61
477, 18 = [P H D 8] 2-3 76 frag. 6 69
frag. 4 (478, 16480, 3) 51 frag. 6 70
frag. 4 58 frag. 6 72
frag. 4 74 frag. 6 74
frag. 4 76 frag. 6 83
frag. 4 77 482, 7-13 = [P H D 2] 38-47 60
478, 18-21 = [P H D 7] a 51 482, 7-13 69
478, 18-479, 2, cf. [P H D 7] a 81 482, 7-13 81
478, 20 = [P H D 7] a, 3-4 48 482, 12-13 = [P H D 2] 45-47 68
478, 20-21 = [P H D 7] a, 3-5 66 frag. 6a (482,1+483, 7) 43
478, 21-479, 2 51 frag. 6a 54
479, 2-16 = [P H D 2] 19-37 48 frag. 6a 69
479, 2-16 49 frag. 6a 70
479, 2-16 54 frag. 6a 73
479, 2-16 69 frag. 6a 78
frag. 6a 86 frag. 9 (484, 19-485, 5) 81
482, 20483, 1 13 frag. 9 82
frag. 7 (483, 8-10) 70 484, 19-485, 4 = [P H D 10] 81
frag. 7 71 484, 19-20 = [P H D 10] 1 54
frag. 7 83 485, 1-4 = [P H D 10] 6-9 68
483, 10 = [P H D 3] 81 frag. 10 (485, 6-16) 81
frag. 8 (483, 11-484, 18), frag. 13 (491, 19-21) 12
cf. [P H D 5] 66 frag. 16 (492, 4-6) 56
frag. 8 61 frag. 18 (492, 9-493, 2) 19
frag. 8 72 frag. 23 (494, +495, 1) 45
frag. 8 12
483, 11-484, 16= [P H D 6] 81 X E N O P H A N E S (Diels Vors.5)
483, 16-17 = [P H D 5] 9 65 B 8 141
483, 16-17 61 B 22 141
484, 2 = [P H D 5] 20 65 B 22 143
484, 3-5 66
484, 8-11 = [P H D 5] 25-29 65 XENOPHON
484, 10-11 = [P H D 5] 28-29 61 Cyr.
484, 11-13 81 5,2,29 106
484, 13-16 = [P H D 5] 30-34 62
índice onomástico

A b ü ’lfaradsch, 130 Aristófanes, 37, 237, 264-266, 269


Academia, 292, 294 Aristóxeno, 134
Aecio, 87, 119, 121 Aristóteles (aristotélico), 38, 41, 43, 46,
Agatón, 237, 266, 283 49, 51, 52, 56, 57, 62-67, 69, 70, 71, 74,
Agrigento, 58, 73, 74, 77, 266 79, 81-85, 87, 89-126, 142, 144, 158, 174,
Alalia, 144 212, 247, 266, 297
Albertelli, P., 156 Arm onía, 208, 212
Alcibíades, 269 Arndt, E., 176
Alcm eón, 79 Arnim , H, von, 212, 219, 226-229, 231
Alejandro de Afrodisia, 44, 54, 57-59, 60, Arquelao, 54, 58, 62, 69, 75, 76, 81, 82, 86, 87
61, 82-84 Arquíloco, 175
Aleria, 144 Arquitas, 292
Aminias, 86 Atenas (ateniense), 36, 41, 145, 237, 293
Ananke (N ecesid ad), 168, 213 Ática (ático), 37, 249, 292
Anaxágoras, 37, 48-55, 58, 62, 64-67, 69, 73- atomistas, 64-67, 72, 77, 80, 84-86
77, 79, 80-84, 86, 95, 96, 100-102, 104,
125, 224, 247 Baümker, C „ 95, 124
Anaxim andro, 35, 42, 43, 45-55, 57, 58, 59- Beethoven, L. van, 219, 251
61, 62, 63-67, 69, 70, 73, 74-77, 80, 82, Beloch, K. J., 133, 134
84-87, 91, 92, 93-95, 97-104, 108, 109, Berkeley, G., 178
112, 117, 118, 122-125, 134-138, 145, 174, Bernays,J., 180
197 Bidez. J., 197, 198, 201, 204
Anaxím enes, 44, 46, 51-53, 62, 64, 65, 68, Bignone, E., 200, 201, 203, 206, 207
69, 74, 75, 79, 80, 82, 84-87, 92, 94, 97, Bóhm e.J., 103, 151
99, 103, 104, 112, 113, 117, 118, 124, Brecht, F.J., 179
125, 135, 137 Bruno, G., 242
Antifonte, 283 Budismo, 28
Antístenes, 37 Burckhardt, J., 22, 294
Aphrodite, 195, 208, 209, 212
A p o lo (ap o lín e o ), 31, 32, 35, 36, 193, 238, Calogero, G., 154, 159-161
246, 261, 292, 297 Cam pbell, L., 225, 230
Apolodoro, cronólogo, 129-146, 198 Carlini, A., 103
Apolodoro, epicúreo, 134, 136 Cartago (Cartagineses), 144
Ario Dídimo, 119 Carteron, H., 96, 106
Cebes, 224 Em pédocles, 34, 37, 58, 64, 68, 73, 74, 76-
Censorino, 142 80, 82, 84-86, 94, 95, 96, 100, 101, 103,
Chiappelli, A., 231 104, 113, 125, 143, 146, 161, 163, 191-
Cipris, 196, 201 213, 225, 230, 246, 248, 258, 265, 266,
Ciro, 138, 143 283, 292, 293
Clazomenes, 77 Epicarm o, 138, 142, 146
Clem ente de Alejandría, 139, 142 Erixímaco, 263, 264, 266
C olofón, 56, 59, 61, 71, 72, 87, 138, 141-143 Eros, 167, 264
Creso, 129, 130 Escitas, 147
Estagira (Estagirita), 63, 94, 99, 100-103,
Darío, 138, 141, 143, 146, 147 115, 121
Delfos, 31 Etna, 197
Dem etrio de Falero, 131, 132 Etruria (Etruscos), 144
Dem ócrito, 37, 62, 65, 67, 72-75, 79, 82, 85 Eudem o, 83
Diels, H., 42-46, 48, 50, 51, 56, 58, 63, 66, 69, Examio, 68
71-73, 74, 76, 77-79, 81-87, 94, 129-131,
132, 134-138, 142, 152, 154, 155, 156, 157- Fedro, 263
159, 161, 163, 167, 171, 173, 175, 180, Filolao, 36
182, 188, 200, 209, 210, 266, 283 Focea (Focenses), 141, 144
Diés, A., 206, 231, 282 Frank, E., 36
Dike, 186 Fránkel, H., 159, 161
D io d o ro Elesio, 197
D io d o ro Sículo, 140 Galeno, 57
Diógenes de Apolonia, 65, 69, 75, 76, 79, Giges, 141
84, 87, 118, 123, 124 Gigon, O., 171, 172
Diógenes Laercio, 43 15, 54, 69, 70, 73, 77, Goethe, J. W . (goeth ian o), 250, 292
78, 81, 87, 119, 130, 131, 132, 134, 135, Gom perz, T h „ 175, 212, 228, 232
136, 137-139, 140, 142, 143, 144, 146, Gorgias, 37, 142, 283
196, 197 G ruppe, O., 34
Dion, 292, 294, 296
Dioniso II, 293, 294 Hades, 173, 223, 224
Dioniso (dionisiaco), 31-36, 238, 239, 241, Halis, 129-132
242, 247-249, 252, 265, 267, 269 H árpago, 141
Diotima, 266, 268, 269 Hecateo, 146
Dittenberger, W ., 219 Hefesto, 201
Düm m ler, F., 219, 226 H eidel, W . A., 124, 171, 175
Helios, 186
Ecfanto de Siracusa, 87 Heraclides [Link] bos, 82, 85, 86, 139
Eckhart, Meister, 32 Heraclides Póntico, 196, 197
Éfeso, 82, 121, 146, 147 Heráclito, 34, 64, 65, 68, 69, 81, 82, 85-87,
Elea (eléatas), 43, 45, 60, 61, 65, 67, 71, 72, 94, 105, 111-113, 117-125, 129, 143, 116,
85, 86, 138-145, 259, 283, 286 152, 163, 169-189, 199, 200, 206, 237,
Eleusis, 34 238, 243, 264, 292
H erm ipo, 78 M etrodoro, 62, 73, 74
H erm odoro, 146 Milcto, 46, 68
H eródoto, 130-132 M illerd, C. E., 198
H esíodo, 177, 182
Hicetas, 79 N atorp, P„ 220, 228, 231, 245, 259, 276
H ierón, 138, 142, 143 Neikos, 195, 201, 208-210, 212, 213, 258, 264
H ípaso de Metaponto, 64, 68, 69, 118, Ncstis, 195
121, 123, 124 Nestle, W ., 206
H ipoboto, 139, 196 Nietzsche, F. (nietzscheano), 22, 116, 180,
Hipólito, 82, 85-87, 119, 137 248, 249, 254
H ipón , 68, 69
H om ero (h o m érico ), 29, 30, 36 O diseo, 35
O lim pia (olím pico), 35, 198
íbico, 145 O rfe o (órfico), 34, 254
Isócrates, 228, 231
Italia, 138, 142 Panzerbieter, F., 124
Parm énides, 14, 42-45, 47, 54-59, 6(462, 66,
Jacoby, F„ 129-131, 133-135, 136, 137-139, 68, 69-74, 77, 78, 79, 80, 82-84, 86, 87,
140, 146, 198 94, 102, 125, 129, 141-145, 149-168, 203,
Jaeger, W ., 117 204, 206, 230, 239, 244, 275, 276, 278,
Jenófanes, 43-45, 55-59, 60-62, 65, 71, 72, 281-287, 292, 293
74, 78, 82-84, 86, 87, 125, 138-143, 146, Pausanias (Einp.), 197, 199, 200
177, 283 Pausanias ( Symp.), 263, 268
Jenofonte, 263 Peloponeso, 37, 142
Joél, K., 37 Periandro, 132, 133
Jonia (Jonios), 43, 64, 85, 91, 98, 99, 101, Pericles, 37, 144
104, 106, 107, 110, 112, 121, 125, 141, Persia (Persas), 141
143, 144, 146, 147 Philoles (A m o r), 196, 231, 258
Píndaro, 32
Kant, I. (kantiano), 245, 277 Pitaco, 132
Karsten, R., 200 Pitágoras, 82, 85417, 91, 134, 143, 177, 203
Kranz, W ., 152, 188, 207 pitagóricos, 36, 64, 65, 69, 77-79, 85-87, 96,
106, 121, 193, 232, 275, 277, 292, 293
Leucipo, 57, 65-67, 72, 74, 75, 79, 80, 82 Platón (platónico), 28, 37, 38, 41-43, 68,
Lisias, 248 70, 81, 82, 85, 91, 96, 97, 102, 106, 121,
Lobón, 139, 142 141, 143-145, 174, 215-297
Lutoslawski, W ., 218, 219, 225, 227, 229, Plotino, 38
231 Plutarco, 87, 119, 182
Lütze, F. L., 96, 100, 105, 106, 116 Potemos, 183-186, 188,264
Polícrates, 134, 135
Martinetti, P., 37 Polieo, 142
Medos, 141 Praxíades, 57
Meliso, 64, 71, 118, 125, 140, 144-146 Proclo, 81, 165
Prom eteo, 63 Tales, 46, 61-64, 66, 68, 69, 73, 82, 84-87, 92,
Protágoras, 37 94, 99, 104, 112, 113, 117, 125, 129-134,
Pires, 43, 45 135, 136, 140
Teichm üller, G ., 229
Q u ilón , 132, 133 Teofrasto (teofrasteo), 41-63, 65-68, 69-87,
Quíos, 73 91, 92, 94, 95, 97, 99, 103, 104, 114, 119,
121, 125, 133, 136, 145, 158-163, 174,
Raeder, H., 232 201, 203
Regio, 144 Teognis, 283
Reinhardt, K. R„ 56, 143, 146, 165 Tim eo, 138, 142, 143, 197, 203
Ritter, C „ 219, 227, 228, 232
Rivand, A., 207 W agner, R., (w agn erian o), 104, 251
Wilamowitz, U. von, 29, 139, 178, 196, 232
Sabino, 57
Samos (Sam ios), 134, 144 Zagreo, 34
Sardes, 133, 135, 137, 138 Zeller, E., 91, 94-96, 98, 100, 102, 108, 109,
Sátiro, 139 124, 229
Schleiermacher, F. D. E., 100, 180 Zenón, 37, 144, 145, 273-275, 286
Schopenhauer, A., 178, 268, 281, 291 Zeus, 189, 251, 261, 265
Schumman, R., 251
Sicilia, 138, 193, 218, 232, 233, 292, 293
Simmias, 229
Simplicio, 46-48, 50-52, 54, 56, 57, 58, 61,
62, 63, 69, 71, 73, 74-76, 77-79, 81-84, 87,
121
Simson, 137
Siracusa, 79, 197
Snell, B., 177
Soción, 82, 85-87, 135, 139
Sócrates (socrádco), 37, 38, 41, 76, 81, 85,
87, 143-145, 220, 221, 224, 229, 232, 237,
238, 240, 243, 246-248, 253, 263, 266,
269, 273-275, 276, 277-279, 281, 282, 284-
287, 296
Solón, 132
Sosícrates, 129-133, 139
Sphairos, 102, 125, 195, 201, 206, 212, 213
Spinoza, B. de, 31, 151, 280, 281, 291
Stein, H., 198
Stenzel, J„ 220, 263, 275-277
O b ra s de G io rg io C o lli
p u b l i c a d a s e n E d ic io n e s S iru ela :

F ilo s o fía de la ex p resión (1996)

L a n a turaleza am a esconderse (2008)

También podría gustarte