0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 226 vistas44 páginasRodriguez Ossandon
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Thntonmth tanita en teases igne ipor annus mee: ies cctos potas LUIS RODRIGUEZ COLLAO
mechnice pio, de grabacon'o de laecopin in parma proto dcledacs : Doctor en Derecho, Universitat de Lleida
Profesor Titular de Derecho Penal
Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso
MARIA MAGDALENA OSSANDON WIDOW
Doctora en Derecho, Universidad de Navarra
Profesora de Derecho Penal
Pontificia Universidad Catélica de Valparaiso
DELITOS CONTRA
LA FUNCION PUBLICA
Segunda edicién actualizada
Colaboradores:
Guillermo Oliver Calderén
Juan Francisco Rivera Castro
© LUIS RODRIGUEZ COLAO
MARIA MAGDALENA OSSANDON WIDOW
© EDITORIAL JURIDICA DE CHILE
Awunada 1,4 piso, Santiago
sipciin N° 74.
EDITORIAL
URIDICA
DE CHILE
Impress: Prolctra Gritca Andon Lida,
IMPRESO EN CHILE / PRINTED IN CHILE
ISDN 97H 5610-18859 www.editorialjuridica.ctCAPITULO IIL
LA FUNGION PUBLICA COMO OBJETO
DE TUTELA PENAL
1. EXPLICACION PRELIMINAR|
Sabido es que el Cédigo Penal chileno no contempla un apartado
que agrupe a los delitos que atentan contra ka funcién priblica, y tas
figuras que pueden considerarse como lesivas de este interés se en-
cuentran diseminadas a lo largo de dicho texto normativo. Pese a
ello, es posible distinguir dos grupos de infracciones que tienen que
ver con el incorrecto desemperio de esta clase de funciones,
Hay, en primer término, un grupo de delitos reunidosen torno
ala figura del sujeto activo, que en la inmensa mayoria de los casos
es un funcionario ptiblico y, muy excepcionalmente, algtin parti-
cular, como abogatlos, procuradores y personas que administran
fondos piiblicos. La mayor parte de los delitos de este grupo esta
concentrada en el Titulo V del Libro Il, cuyo epigrafe reza: De
los crimenes y simples delitos cometidos por empleados piiblicos
en el desemperio de sus cargos”, y en el parrafo 4° del Titulo HL,
que trata “De los agravios inferidos por funcionarios piiblicos a los
derechos garantidos por la Constitucién”.
Hay, tambien, otros delitos reunidos en tomo a una particular
modalidad ejecutiva, que es la falsedad, cuya fuente normativa es,
basicamente, el Titulo IV del Libro IT del Cédigo Penal, entre los
caales se cuentan varios atentados en contra del correcto desempenio
de la funcién jurisdiccional (como los delitos de falso testimonio,
presentaci6n de pruebas falsas y denuncia calumniosa)
En uno y otro caso, la doctrina esta conteste en que la agrupacion
de los delitos no debi6 efectuarse a partir del sujeto activo o de una
especilica modalidad de ejecucién, sino a partir del bien juridico
protegido, el que suele identificarse como el correcto desempeito de
3 tnDELIVOS CONTRALAFUNCION PERLICA
1a administracién piiblica, en el caso del primer grupo, y el correcto
desempefio de la funcién jurisdiccional, en el segundo.
‘También es comin que la doctrina reconozca que el correcto
0 de una funcién piiblica también esta presente en otros
delitos diseminados a lo largo del Cédigo Penal, pero que en éstos ha
predominado el desvalor del ataque a otros intereses, como sucede,
por ejemplo, en figuras tan disimiles como las que contemplan los
articulos 119 y 888 de dicho Cédigo.
Este esquema de sistematizacidn ~que predominé durante el
periodo de la Coditicaciéa penal, particularmente en Espafia ¢
Iberoamérica— aun subsiste en varios paises, aunque con ciertas ma-
tizaciones. El Gédigo Penal espaiiol de 1995, por ejemplo, cred un
apartado especial para los Delitos contra la Administracién Publica y
otro para los Delitos contra la Administraci6n de Justicia (Titulos XIX
y XX, respectivamente), trasladando al segundo las figuras de pre-
varicacién judicial que tradicionalmente babian formado parte del
grupo de los delitos cometidos por funcionarios puiblicos, denomi-
nacién esta tiltima que simplemente fue desechada.' Se mantuvo,
sin embargo, un apartado destinado a los delitos cometidos por los
funcionarios pablicos contra las garantias constitucionales (Cap
V, del Titulo XX1)2
Sabido es que durante la tramitacién de la Ley N° 19.645, de
1999 ~que introdujo modificaciones en este sector del ordenamien:
to penal-.' la discusi6n parlamentaria se hizo cargo del tema de la
denominacién de estos delitos. Asi, en lo que respecta al concepto
de funcién publica como parimetro para delimitar el objeto de tutela
de los delitos funcionarios, el Ejecutivo propuso modificar la ribri:
ca del Titulo V, que pasarfa a ser “De los Detitos contra la Funcién
Publica”. Con ello se pretendia reunir estas conductas delictivas a
"Esta forma de procedler es mucho mais acorde con el bectio de que Ta set
viddad prestacional de la AdministraciGn no sélo purde ser afectada por quienes
etentan la calidad de funcionario, sino tansbién por pariculares: yen todo case
ccomtyibuye a erradicarel sesgo auitonitario que tradicionalmente caracterizd a este
{grupo de delitos. En este sentido, QUERALI JIMENEZ, J “Delitos contra la Adminie
C160 Pilbica er ef nuevo Cexligo Penal", en Gimeno /Queralt/ Martin: Estudio y
‘aplicciprvtca del Ciiga Penal le 1995, Mati, 1997, pp. 117-419,
® Sobre claleance de estas modiicaciones, ef MORES PRATS, F/ROOKIGLE
POFRTS, MJ: "Delitos contra Ia Administracin Pibliea’, en Quintero Olivares
(Dir): Comenterian al nurvo ign Pua, 2 ea, Pamplona, Aranzadi, 2001, pp. 1S
st,
* Vid. supra, Cap. IL, 5,
om
partir de la noci6n de bier juridico, evitando asi su agrupacién en
tomo a la figura det sujeto activo, pero esta propuesta fue rechazada
en el Congreso."
De manera, entonces, que salvo ciertas modificaciones introduci-
das en algunos delitos, como por ejemplo el cohecho, y la inclusin
de algunas conductas que antes no figuraban en nuestro Cédigo,
como el trifico de influencias y el uso de informacién privileginda,
fn sus aspectos medulares la regulaci6n y la sistematizacién de los
dettos que constituyen el objeto de nuestro estudio sigue siendo
la misma.
2. SOBRE EL PRINCIPIO DE LESIVIDAD
En el estado actual de la teoria del bien juridico, la discusién suele
centratse en torno al principio de lesividad 0 de ofonsividad. Dicho
en términos muy generales, este principio implica que la legitimidad
de la intervenci6n punitiva depende de que ella efectivamente se
oriente a la tutela de un bien juridico. Pese a las profundas discre-
pancias que es posible advertir en cuanto a la delimitacién de este
timo concepto, como asimismo respecto de su utilidad’ y de sus
fundamentos,* entendemos, sin embargo, que existe un ako grado
de consenso en relacién con vatios puntos.
Primero, en orden a la conveniencia de mantener dicha nocién
como categoria sistemitica, por ser ella consubstancial a tun esque
ma del Derecho Penal verdaderamente garantista y democritico;?
© Gi Vena Ven J et de fi dennis oy cic pp, 2990,
> Pars wna expen ra acces del psn nf bre nu relacn
on tain rt uncionain, Cae ts Rv Nt pe punter e
tad democt Coenen. Eanes avert te Caste Mancha, 1996,
Dp. 5051. Sobre mismo tema ef, tambign. Hassiee: We “Lincamientan de
ta tora personal de ben jarideo” en Div ao 12, NW647,abellspembre
iss pp 2es80
wersia entre quienes sigan a la nocién de bien jurdico un
‘entre quienes le axighan una hase consiqucional, puede
posicion dle PORtIL.A CONTRERAS, G. “Principio de int
encisn minima y bienesjuridicos colectives”,en Revista Derrho Pay Craminlogta
U. Externado de Colombia yol. 13, N" 48, enero-abril 1991, pp.
* Gtr. Mantovani E: “Princip! fondamentali del ditto penal delta libert
en Revista de Derecho Penal y Criminolgia, U. Externad de Colombia, vol, 4, N48,
Imayodiciembre, 1902, pp. 2728, y PAGLIARO, Az Princip di Drie pena Parte
Generate, Mili. Gire, 2000, pp. 28290
funcamento sociol6gi
95, :DELITOS CONTA LASD
y porque la idea de bien juridico, en cuanto oftece al legislador un
criterio plausible y prictico a Iz hora de ¢omar sus decisiones, con-
duce a una politica criminal racional.$
En segundo lugar, entendemos que también hay acuerdo sobre
el impefativo de propender a una concepeiGn antropocéntrica-o tal
ver sea mejor decir personalizada- del objeto de tuteta penal, fo cual
se traduce en que s6lo pueden ser elevados a la condicién de bien
juridico protegido aquellos intereses que sean inherentes ala persona
‘o que fueren necesarios parasu cabal desarrollo espiritual o material.
En otras palabras, se acepta que este proceso de privatizaciin del
Derecho Penal ha de regirse por el principio de individualizacién
de la ofensa, debiendo seleccionarse como bienes juridicos penales
s6lo aquellos valores cuya vulneracién representa la infraccién de
un interés reconducible direcia o indirectamentce af individuo.!
En tercer lugar, si bien se acepta que la condicién de bien juri
dico penal puede ser asumida tanto por intereses individuales como
por ciertos valores colectivos, en uno y otro caso la legitimidad de ka
intervenci6n penal se encuentra supeditacta a que ef bien de que se
rate efectivamente sea instrumental al individuo, desde el punto de
vista de sus posibilidades de realizaci6n personal." En este sentido,
es muy ilustrativa la distinciGn que efectiia MANTOVANI entre bienes
fin, cepresentados bisicamente por los derechos fundamentals de
la persona, y bienes medio, expresion que alude a los intereses supra-
individuales que fueren necesarios para una adecuada tutela de la
dignidad y del pleno desarrollo de la persona." El fundamento de
ste planicamiento ~segiin la opinidn de HASSEMER- es una concep-
cin liberal del Estado, en la que éste no es un fin en si mismo, sino
™ En este xentido, HASseMER, W./ MUNOZ CONDE, Fs Intmsdurin ala Cried
4 ol Deco Proal, Valencia, Tite’ to Blanch, £985, p. 105. En relacidn con el rol
Timitatvo del poder estatal que desempera la nocign de bien jurilico, con Enfais
cn deverminadlas sreas del ordenamiemto penal cl, JAKOB. Gu: Deneho Penal Parte
CGrurra, tra. J, Cuello Contreras }L- Serrano Gonciler de Murillo, 2 ed, Madrid
Marcial Pons, 1997, pp. 505
Bn este enti, Poaetat k CONTRERAS, Gi: “Principio de intervencién mint
En cuanto a la doctrina italiana. off. Peweyout L:“EL
ad, R Beryali, en Bustos Ramirez (Dir): Prewnrién
twora deta pena, Santiago. Conostt 1995, pp. 39-40. Con referencia al tema que nos
‘ocupa, MANES, Vz "Bien juridicoy reforina de los delitos contra la administraci6n
Driblicn’, en Rrexta Elinimice dr Dero Pay Ciminologit. 2000, pp. 15
CE: MIR PUIG, SHI Devcho Penal en ef Est social y demarviic de Dec
Barcelona, Ariel, 1994, pp. 159-165.
W'MANTOWANI, F:Principi fondamental..”. ob. eit, p. 16,
ma." ob. cit, pp. 3040,
Devecho Penal minimo".
96
PRIMERA PARTE: CORKUPCION Y DEREGHO PENAL
tun instramento que debe fomentar et desarrolto y aseguramiento
de las posibilidades vitales del hombre."
Por tiltimo, situindonos en el plano de la necesaria sujecién del
concepto de bien juridico a la preceptiva constitucional, también
existe un clevado nivel de consenso et que et tegislador no esta
obligado a tutelar penalmente todos los valores que la Carta Fun-
damental consagra," nia sancionar en sede penal todos los ataques
de que pueda ser objeto un interés, por mucho que éste aparezca
constitucionalmente garantizada,'*
Ahora bien, el principio delesividad no constituye tna simple aspi-
raci6n de la doctrina cientifica, ni una mera recomendaci6n politi-
co-criminal que la autoridad legislativa pueda, a su arbitrio, acoger
© rechazar. Todo lo contzazio, es en imperacivo constitucional que
deriva de la propia nocién de dignidad de la persona. El ser humano,
por su condici6n de tal, posee un “nsiclo de libre desarrollo de ta perso-
nalidad en el que la coaccién estatal no puede penetrar”y ese niicleo, por
cierto, no se respetaria "sis castigaren simples actitudes internas o hechos
exteriores carentes de lesividad’."* Desde otra perspectiva, en cuanto la
imposicién de una pena también importa un atentado ~claro que
ficio- en conra del valor dela dignidad humana, la legiimidad del
ejercicio de la potestad punitiva sepone que
iis restrictivo posible, y la medida dle esto titimo solo puede darla
el hecho de existir un bien juridico necesitado de proteccién.
Lo anterior, porque el principio de autonomia det individuo -una
manifestacidn consustancial al valor de la digaidad humana- implica
la necesidad de reconocer a la persona una capacidad de realicacién
‘material y spiritual. Asi lo declara expresamente el articulo 1° de la
Constitucién chilena, el cual, tras reconocer en el pirrafo primero,
el valor de la dignidad humana, dispone ent et parrafo cuarto que
“el Estado esta al servicio de la persona” y que es deber de los orga
nos estatales “crear las condiciones sociales que permitan a todos y
Ve HasseMe, Wi: "Lineamientos de una teoria personal del bien juridico”, ob,
Git. p. 281 y pp. 283-286
'5 Git: Douce, J Ps La pmecton pénaty dela prsonne humaine, Liege, Bait. U.
ge, 1979, p, 10,
“iV-En ambos sentidlos, MIR PUIG, $2 EL Derecho Peal nl Etado social deere
sr Doha, ob ti, pp. 15.165, Ci. ROXIN, C- Dercho Penal, Parte General 1, ad,
de Ta 3" ed. alemaya por Luz6n Pefa/Diaz y Garcia Conlledo/De Vicente Remes,
Maeleid, Civitas. 197, pp. 6465,
°° CHD DEL, ROSAL, ML/VIVES ANTON,
Tencia, Guida, 1984, 1p. 66
Sz Deweho Penal, Parte Gener, Vac
97 \a cada uno de los integrantes de ta comunidad nacional su mayor
realizacién espiritual y material posible”. De modo que la tarea de
seleccin de los bienes juridicos necesitados de proteccién penal
~bisicamente porque la propia pena importa restriccién de derechos,
fundamencates- soto puede considerarse fegitima a condicion de
que se trate de intereses cuya conservacion efectivamente aparezca
orientada a posibilitar o favorecer la realizacion espitivual y material
del individuo; 0, lo que es Jo mismo, que apunte de modo elective
a salvaguardar la dignidad del ser humano.
in embargo, laexigencia de lesividad no significa que la afectacién
del bien juridico sea el tinico factor determinante del surgimiento de
responsabilidad penal o de la gravedad de la pena asignada al delito,
Al tipificar un comportamiento humano, o al establecer cualquier
consecuencia penal, el legiskador no ha de Considerar ‘inicamente
el desvalor que va implicito en ta akectacidat cet bi
ces, el desvalor de resultado, sino que también ha de tomar en cuenta
la gravedad que encierra la actuacién del sujeto activo, es decir, el
desvalor de la accién descrita en el tipo."® Como lo ha puesto de ma-
nifiesto QUINTERO OLIVARES, una cuidadosa valoracion de la forma
y de las circunstancias en que se lesiona 0 pone en peligro un bien,
juridico, también es condicién insoslayable para la plena vigencia
y resguardo del principio de dignidad de fa persone: y, al mismo
tiempo, una derivaci6n de éste.!”
3, DISTINTAS POSICIONES DOCTRINALES EN TORNO
AL BIEN JURIDICO PROTEGIDO
un iaento por determinar un bien juridico comin a los disti
tos delitos del Titulo V ~que la doctrina normalmente denomina
funcionarios © ministeriale— algunos autores han planteado que en
toclos ellos subyace la idea de infracritie a sem deber persona ee cortecvin
y frobidad que pesa sobre quienes ejercen un cometid de especial
relevancia social, como lo es la funciGn puiblica; mientras que otros
sosticnen que lo tutclado seria el prestigio de la Administracion o
Bn genoral sobre el tema, DEL FUE, E: “Relaciones entre dessalor de
accion y desvaarde resultado en ks anddamentacicn de ba responsabilidad penal
Co RDLW NT 1985, pp, 29220,
' QuisteRo OLIVARES, Ge La Justia Penal en Bypria, Pamplona, Arana
98, p00
98,
PRIMERA PARTE: CORRUPCION Y DERECHO PENAL
la confianze que et pribtico deposita en efla:'* y no faltan quienes
sostienen que la proteccién penal est dirigida a mantener la anto-
ridad estatal.!”
En relacién con lo primero, cabe argumentar queen un Estado
democratico, la ley no puede criminalizar el simple incumplimiento
de deberes personales, si esto tiltimo no tiene un correlato en la
afectacidn de los derechos o de las legitimas expectativas de la cite
acacia, de manera que fa tradicional apelaci6n al deber de lealtad
funcionaria no puede significar otra cosa que la necesaria sumision
del agente priblico a la ley en el cumplimiento de objetivos de interés
general” Ep otras palabras, lo provegido ao es el vineuio juridico
existente entre la Administraci6n y las personas que de ella dependen,
sino el propio desempetio de la functin priblica, por ser esto lo que
puede Hegar a afectar en términos de perjuicio o beneficio~ a la
Giucadania.* Asimismo, el prestigio de ka Administraci6n, la confianza
que los ciudadanos depositan en ella ¢ incluso la subsistencia de la
autoridad estatal, no son mas que consecuencias del correcto desemperio
dela funcién administativa, que es to que et Estado especiticamente
intenta preservar a través de la tipificacién de estos detitos.
Como lo ha puesto de manifiesto ASUA BATARRITA, no pueden
mantenerse como objeto de proteccién en si mismos el “prestigio”
de las instituciones, ni siquiera la “confianza’ de los ciucladanos en el
correcto funcionamiento de éstas. Las referencias al prestigio 0 a la
dignidad pueden resultar equivocas si no se las asocia alo que debe
ser ke Fcente cet prestigio institucional, esto ¢s, su adecuado funcio-
namiento conforme a parametros canstitucionales. De modo que el
prestigio y la confianza de la generalidad en sus instituciones deben
entenderse como efecto derivado de} correcte funcionamiento ce ta
actuacién administrativa. Un prestigio a costa del ocultamiento de
irregularidades, 0 una confianza del priblico ignorante de los niveles
«le corrupcién interna pueden ser fuincionales para el desarrollo de
tan sistema opaco, es precisamente lo contrario a las exigencias de
BACIGALUPD, E:-Sobre la veo ele las deltas de facionarios", en Docu:
Imentariin Juviira, OSS, p. 338,
Vitti: Dalits canara tn fone pric, Buenos Aires. Abeledo Perrot,
1990, p. 34
SUA BXTARRITS, A. “La tutela penal del correrto fancionamiento de fa
Adlministraciin”, ob. ci. p. 20,
MENDEZ RopRULEZ, C:“Sohee la natura de los detits de fos funciona
tios piblicos en cl ejerecio de sus cargos” en Evi Juric 8 Momoria del Prof
José Rams Cass Rue. vol. M, Valencia. 17, pp. 367-368,
9nspacencia y de sumision a legalidad impuestas por la Constitu-
cidn, Lo anerior, sin embargo, no impide que la importancia de ese
efecto de confianza en las instituciones pueda ser tomada en cuenta
al momento de efectuar una graduacién de la pena.”
En el otro extremo, es ampliamente mayoritaria la posicién
que sostiene que el bien juridico protegido por estos delitos es ka
Administracién Pablica, entendida no en su aspecto orginico, sino
como una actividad de servicio del Estado frente a los ciudadanos.
El recto funcionamiento de la Administracién, desde luego, de-
pende de factores internos, es decir, referidos aa organizacion del
ente administrativo ya las relaciones entre este diltimo y los funcio-
narios piiblicos; sin embargo, la proteccién penal de aquel interés
no puede circunscribirse a fa sola mantenci6n de un cierto orden
interno, sino existe, por lo menos, la posibilidad de afectacién de
los intereses de los administrados.®' Por otra parte, hay consenso
en que la proteccidn brindada a la funcién administrativa no se
circunscribe a lo que en el ambito del Derecho Administrative
forma parte del concepto de Administracién Pablica, sino que se
extiende también a la actividad desplegada por los 6rganos legis-
lativo y jurisdiccional
Frente al derecho chileno, si bien es cierto que la nocién de
correcto desempetio de la funcién publica permite explicar el sentido de
proteccidn de la totalidad de las figuras del Titulo V det Libro ft
del Cédigo Penal, no debe perderse de vista que aquél es un bie
juridico de naturaleza institucional o supraindividual, que se ¢
tructura sobre la base de caracteres esencialmente normativos, que
varfan ostensiblemente de un delito a otro. De ahi la necesidad de
precisar, frente a cada tipo, el aspecto concreto que se pretende
tutelar, el que puede ser, dependiendo del caso: decisién conforme
a legalidad; actuaci6n conforme a un fin determinado; observar
de la objetividad; preservacién de la imparcialidad: coordinacién,
jerarquica en aras de la eficacia; actuacién conforme a garantia
procedimentales, ete.”
© AWWA BramtA, As "La tutela penal del correcto fincionamiente de la
Administricin”; ob. cit, pp. 202.
Mik PU, Cs Fon deitos contra la Adminisraciin Piblca em of nue Cig
Penal, Barcelona. Bosch. 2000, pp. 19-20
5 Cif: MORALES PRAFS/ RODRIGUEZ PUERTA:Delitos contra la Administicisn,
Publica’, ob. cit, p. 1845,
”ASUA BATARKITA, A. *La tatela penal del correcto fancionamiento de by
Adaninistracion”, ob, cit, p. 22
100
Los bienes juuridicos institucionales tienen caricter instrumen-
tal en relacién con la satisfacci6n de los intereses que justifican Ia
existencia de la institucién que se tutela. La prohibicién de alterar
las condiciones de un subsistema organizativo se fundamenta en
su finalidad de garantizar expectativas de participacién social 0
de ejercicio de derechos. El bien juridico ast contigurado aparece
como un adelanto de la tutela, en tiltima instancia, de intereses
individuals. Las nociones de lesidn o de peligro para el bien juri-
dico, que respecto de los intereses individuales pueden delimitarse
con nitide2, no son aplicables a los bienes de corte institucional,
En los delitos que afectan a bienes juridicos supraindividuales la
nocién de lo que sea lesién o peligro del bien juridico no puede
entenderse como destruccién o inminente peligro de pérdida de
condiciones determinadas. Por ejemplo, una decision arbitraria 0
injusta (prevaricaci6n) afecta al funcionamiento conforme a lega-
lidad, pero que no implica que la Administracién como institucién
ha perdido su objetividad o imparcialidad. El acto aislado, salvo
casos de extraordinaria gravedad, no tiene capacidad para conmo-
ver de forma decisiva el funcionamiento prevalentemente correcto
de la institucion. Es la reiteracion o la frecuencia de esos actos lo
que conduce a una perversién importante de las funciones que fa
Administracion debe cumplir, El deterioro institucional proviene
de la suma de agresiones 0 vulneraciones; la necesidad de evitar
la extensin de éstas puede requerir la incriminacién penal de las
conductas que no conllevan una intensa potencialidad lesiva con
sideradas individualmente, pero que conforme a la experiencia se
constata que su propagacién conduce a una grave alteracion de la
institucién que pretende prote
:n suma, al hablar de funci6n pitblica aludimos al carrecto funciona:
imiento de la Administracién piblia, esto es, la funcién de prestaci6n a los
ictadanos yel cumplimiento de los criterios objetivos corresponitientes
alos fines del Estado social y democratico de Derecho. En partic
ello se concreta en los principios de abjetividac, imparcialidady ¢icacia
que informan a actuacion de las Administraciones Pablicas.”
® AsGa BATARRITA, A “La tutela penal del correeto funcionamiento de fa
Administracin”, ob, cit, pp. 2224, Estes, precisamente, una de fas razones in-
ocattas por quicnes posttan que éstos som eile de ingraciim de debe. Vie infra,
c
este sentido, BERDUGO GOMEZ DE LA TORRE, Lz “Anotaciones sobre et
delita de teitieo de influcncias”,en Ort Berenguer (Dit): Dts dels funciomarion
101 an4, CRITERIOS DE POLITICA CRIMINAL
Es éste unto de tos sectores del ordenamiento penal en que con
‘mayor insistencia se plantea la necesidad de propender a la desineri-
minacién de algunas conductas que tradicionalmente han formade
parte del catilogo de deticos. En términos generales se considera que
Ta erradicacién de las pricticas corruptas en el ambito de la Admi-
nistracién requiere que los medios para combatirla sean racionales y
ceficaces; yse estima que esto tiltimo 10 viene dado por la drasticidad,
sino por la oportunidad, la practicabilidad y la inmediatez de la re-
accién ante una situaciGn irregular. Asi, es practicamente unanime
€l planteamiento segtin el enal la intervencién det Derecho Penal
ha de tener carsicter subsidiario frente a un espectro muy amplio de
acciones preventivas y represivas, entre las que sobresale el ejercicio
de la potestad de control -administrativa y jurisdiccionat- y de fa
potestad disciplinaria. A esta conclusién se llega was comprobar ki
Jneficacia de la SanciGn penal para luchar en contra de las conductas
{que se consideran indeseables desde el punto de vista de} correcta
desemperio de fa funci6n administrativa.”
"También existe consenso en que la regulacién de esta clase de
delitos se encuentra condicionada por la nocién de Estado sorial y
denocritico de Derecho, wna de cuyas principales manifestaciones es
que los drganos estatales se enctentran al servicio de la persona
De este modo, se considera que la funcidn publica s6lo puede ser
entendida en razén de ba necesiciad de satisfacer las aspiraciones de
os miembros del cuerpo social: y que los delitos que tienden a su
proteccién no pueden estar inspirados en la idea de proteger a la
Administracién en cuanto zal, sino que a ésta en tanto instrument
al servicio de los ciudadanos.”” Asi, se estima que la conducta penal-
pliblicos, Consejn General det Bader fuicial, Madrid, 1994, pp, 201-209 Cvcat
Mauris Le dewiicion sel interés general... ob. cit, p, 108, y MUNOZ CONDE, Fs “Los
Iucwos debites de trfico de inflsencias, revelacin de secretos e informaciones ¥
hilo de informacion privilegiada, Apendice a Denko Peal. Parte Byrvah
Tira Jn Blane, Vader, 1991.
SUA BATARRITA, A.: “La tutela penal del correcto funcionamiento de 1a
Administracién’, ob. cit, pp. 2627,
'S MUSCO, E. "A proposito dé la wuela penal de la Administracion Publica
cn Revista Penal La Leg, N'9, enero 2002, p. 105
MORALES PRATS/RODRIGUEZ PUEIEA: “Delitos contra La Administracivin
Pablica’, ob. cit, p. 1846.
FEI vas enor HIRIDIOA 102
mente relevante es aquella que genera al menos un peligro para el
ejercicio o la vigencia de un derecho subjetivo o de una expectativa
legitima de una persona frente a la Administracién; y no son pocas
las opiniones que plantean la necesidad de incorporar, como ele-
mento cet tipo en esta clase cle delitos, el resultado de afectacién de
los intereses de un individuo, sea bajo la forma de una lesibn o de una
puesta en peligro.*!
Es, en consecttencia, muy positivo que el legistador chileno optara
por establecer un sistema extrapenal de combate en contra de la acti-
vidad corruptiva al interior de la Administracién, el que se materializd
con la dictacién de la Ley N° 19.653, sobre probidad administrativa,
pues, al margen de las criticas que dicho sistema pudiere merecer,
stt sola existencia constituye un explicito reconocimiento sobre e}
caricter subsidiarie del Derecho Penal en este ambito especifico de
la criminalidad. Lo mismo cabe decir respecto de la supresién de los
tipos sobre anticipacién y prolongacin indebida de funcianes, que ante-
riormente constitufan el parrafo # det Titulo Vy cuya subsistencia
venia criticando desde hacia tiempo la doctrina, basicamente por
incidir en una relacién administrativa interna, carente de lesividad
respecto de una persona en concrete,
Entre fos tipos que atin perviven dentro del titulo, hay también
algunos que en concepto de los autores no deberfan formar parte
del catélogo de delitos. Entre ellos, parece existir corisenso sobre
Ja figura de apticacisn priblica diferente, del articulo 236, cuyo tinico
fundamento es la desobediencia a una instruccién impartida por
Ja autoridad superior, sobre la forma en que hap de ser inverticos
Giertos fondos, al margen de que haya realmente perjuicio pecuniario
‘una traba impuesta al buen funcionamiento de la Administraci6n.
Lo mismo cabe decir respecto del delito de negociaciones incompatibles
del aniculo 249, respecto det cual fa doctrina considera que no es
mas que una forma de castigar criminalmente la mera sospecha de
haberse produciclo una malversacién.™
Por lo que respectaa la estructuracisn sistemiatica de estos delitos,
en Espaia e Iberoamérica la tendencia apunta a la sistematizacién
de todos ellos en torno al bien juridico que se pretende tutelary no
5) ASUA BATARWTA, Ac “La tutela penal del correeto funeionamiento de la
Administracion”. ob, cit, p- 25.
™ Por ejemplo, CURY, E."Contribucidn polticacriminat af estudio de los
Aetivosfncionarios®, ob. cit, p. 298.
* Tbidem, pp. 300-301
tos voniines pecDDELITOS CONTRA LA FUNCION PUBLICA
en tomo a Ia figura del sujeto activo, como habia side costumbre
hasta ahora. Asi, las legistaciones tienden a abandonar la ckisica
denominacién de Delitas cometidas por los funcionarios prdblicos en el
desempeiio de sus cargos, como la que utiliza nuestro Cédigo, para
reempkizarla por nibricas mds acordes con los objetivos politico-cri-
minales anteriormente aludidos, como, por ejemplo, Delitos contra la
Administracién Piiblica (Argentina, Espaiia). Esta forma de proveder es
mucho més acorde con el hecho de que la actividad prestacional de
la Administracién no sélo puede ser afectada por quienes detentan
Ja calidad de funcionarios, sino también por particulares; y, en todo
caso, contribuye a erradicar el sesgo autoritario que tradicionalmente
caracteriz6 a este grupo de delitos.
Por tiltimo, es comin que algunos de fos delitos que actualmente
contempla cl Titulo V de nuestro Codigo -como la prevaricacién judicial,
pasen a integrar un apartado aut6nomo relativo a los Deltas contra la
‘Administracion de Justicia, conjuntamente con otras figuras ~como el
falso testimonio y la presentacién de pruebas falsas~ que en el sistema
chileno tradicionalmente han formado parte del Titulo IV.
5. FUNCION PUBLICA E INFRACGION DE DEBER,
Segiin tn importante sector de la doctrina, tanto en Alemania como
en Espaiia ¢ Italia, Jos delitos contra te furcidn pliblica tendrian la
condicién de delitos contra ef deber del cargo. En nuestro pais, la
sistematizacién adoptada en 1 Cédigo Penal parece reflejar la misma
idea, en cuanto el nticleo principal de estas figuras se agrupa en el
‘Titulo V del Libro Il: “De los crimenes y simples delitos cometidos
por empleados pitblicos en el desempeio de sus cargos”. Si bien Ja
doctriva acional no se ha ocupado particularmente de este aspecto,
ni se ha hecho eco de las discusiones que al respecto existen en el
imbito europeo.
En general, se entiende que el bien juridico que subyace tras las
figuras del Titulo V, Libro IT del CP es el correcto funcionamiento
de la Administracion Publica, En particulier, para LABSTUT, reco-
giendo la opinién de Drt. Rio, es “la buena y ordenada marcha de
* QuERALY Menez: “Delitos contra ka Adiinistracién Paiblica." ob, cit
aI7-Al9,
PP por todos, GARCIA ARAN, M.: La prnvaricacin judicial, Tecrios, Madrid, 18.
pst,
¥ 104
los servicios ptiblicos”. Sin embargo, al analizar figuras concretas
como la malversacién, aitade que “su objetividad juridica no es tanto
la defensa del patrimonio del Estado como a infraccién del deber de
probidad del funcionario en el manejo de los caudales 0 efectos que
le estin confiados en razén de su oficio”.* Segiin ETCHEBERRY, lo
que se protege esla Admi in Pblica como actividad general
det Estado, en sentido funcional. Pero advierte que ademas se toma
en particular consideracidn la infraccién de un deber especifico de
lealtad, de correccién y de eficiencia que pesa sobre determinadas
personas ligadas con la autoridad piiblica por un vinculo especial
Deber que confiere mayor relevancia a las infracciones contra la Ad-
ministraci6n Publica, “ya que «ia ofensa del bien juridico protegido se
atiadle el quebrantamiento de un deber especifico”.” Asimismo, POL
TOFF/ MATUS/ RAMIREZ sistematizan un grupo de delitos precisamente
en virtud de fa afectacién a la probidad administrativa.® Por otra
parte, todos estos autores definen la prevaricacibn especificamente
como una infraccién de deberes: “faltar dolost o culpablemente
a los deberes que impone el ejercicio de un cargo o profesién”, 2”
“grave infraccién del deber de aplicar la ley, cometida por personas
especialmente obligadas a ello™0 “faltar un magistrado gravemente,
por dolo © culpa, a sus deberes funcionarios”."' Por tiltimo, CURY
otorga cierto contenido material cuando hace referencia general
2 los delitos que “constituyen atertados def empleado priblico en
contra de la pureza y correcci6n de sus funciones y,en consecuencia,
de la integridad de la Administraci6n a Ia cual representa y sirve”,
si bien advierte que muchas de las figuras que se incluyen en este
grupo deberfan ser descriminalizadas."®
% Lanrer, Gz: Dereha Penal tI, 7" ed, actualizada por el prot. Zenteno,
Vargas, Santiago, Editorial Juridica de Chile, 2000, pp. 72¥ 78 (el destacado es
nuestro),
" BTCHERERNY, A: Deevho Penal Part spect. V, 3° ed, Saningo, Editorial
Judiea de Chile, 1088, pp. 208-204,
™ Borrtort, S./ MATUS, J B./ RAMIREZ, M. Cc: arenes de Drecho Penal chiens
Parte Espvial, Saingo, Faia! frien cle Cle, 2004, pp- 465 ys,
© Lauat: Demcho Pena. lob. cit. p72
“® ErcueneRses: Denelin Pena TV, ob. 6, pp. 218204
81 PoLETOFr/MATUS/RABIREZ: Lecriomes de Derecho Poul chileno, PE, ob. cit,
p. 304, aunque consideran quc el bien jurdieo es "el interés pbico en ka fabiliad
fel establecimiento de ls hechos en los procesosjudiciales ¥en cevtas actuaciones
iuciciales" (p. 503)
Y Cory, Es "Conpibucidne potiico-criminal al estudio de jos delitos Funcio.
natios", ob, eit, p. 297
10s : 2Ahora bien, ta posibilidad de concebit como delitos de infraceién
de deber a este grupo de ilicitos ha sido objeto de fuertes criticas,
‘Acertadamente, GARCIA ARAN las sintetiza at afirmar que “si tal in-
fracci6n de deber se configura en sentido subjetivo y exclusivamente
desde el punto de vista de la relacion entre el Estado y el funcionario,
{a interpretacién de los tipas penales no silo se empobrece, sino,
lo que es mas grave, adopta un tinte antidemoeritico en el que, en
definitiva, el neicleo cet injuisto radfica en la lesidn de 1a autoridad
del Fstado”.* Se entiende que en un Estado democratico la ley no
puede criminalizar el simple incumplimiento de deberes personales
si esto no tiene un correlato en la afectacién de los derechos © de
las legitimas expectativas de ta ciucdadanis
Pero, por otra parte, es necesario reconocer que “si se tiene en
cuenta que la legalidad en el ejercicio de ta actividad administrativa
cel correcto ejercicio de ta potestact administrativa dependen de su
gjercicio en forma adecuada a los deberes det funcionarie, habra
que concluir que la infraccién de tal bien juridico se prodacité
cada vez que el funcionario infrinja uno de tales deberes”."" En,
consecuencia, existe una radical dificultad para delimitar lo que es
el correcto ejercicio de Ia funcidn sin atender a los deberes propios
del funcionario que la «lesempeita.””
Antes de continua en esta finea de anatisis, convene hacer un breve
repaso de lo que se enitiende por delitos de infraccién de deber y su signi-
ficacin en la interpretacion de las figuras tipicas concretay, En exte labo
resulta indispensable enunciar brevemente las ideas de ROXIN, quien.
ideniificd originariamente esta categoria de delitos -Pyfichtdeliklen- hace
yarcuatro décadas,* junto af desarrollo de las mismas por parte de JAKOBS,
‘pues segtin el propio ROXIN, este tiltimo es quien ha realizado l mejor
complemento y perfercionamiento de sitesi itcial.
‘Con la exposicidn que sigue no pretendemos soslayar el hecho de
‘que la categoria de los delitos de infraccién de deber constituye una
construccién muy criticada,” que no se ha impuesto ni en Alemania
# Gasein ARSY: La prvaricacin juidl, ob. Gi. p. 37.
HW Baciaal eo, Ea Sobre la reforma de los delitos de funcionarios" ob. cit
posal,
cay recomoce GARCIA ARAN: La parvaricarin judicial, ob. ci p. 37.
Tniciaimente ROXIN, Ca Tateschaft und Tatherrhaf, 1" ed, 1968, pp. 352
© Vid, por todos,
Aelita ear y Ki
de Ios fandamentos como del tratamiento dog
visidn eritca de ROBLES PLANS, Ra partrpacin en ol
‘Madrid, Marcial Pons, 2008. pp. 226 ys, tanto respecto
ico al que condluce esta teres
PRIMERA PARTE: CORRUHCION Y DERECHO PENAL
ni en Espaiia ni, menos aiin, en nuestro pais, ni podemos plantear,
analizar y desvirtuar, segiin eb caso, cada las objeciones de que ha
sido objeto. Sin embargo, en virtud de su especial aplicabitidad en,
este ambito, su actualidad, mérito descriptivo y aptitnd pare ofrecer
soluciones dogmaticas adecuadas, resulta indispensable plantear
esta posicion y, eventualmente, aplicarta en el andlisis de los tipos
coneretos,
5.1. DISTINTAS CONCEPGIONES SOBRE LOS DELITOS
DE INFRACCION DE DEBER
A partir de la idea de que ef autorde un delito es la figura central
del suceso acaccido, ROXIN deduce que es posible identificar dos,
categorias de delitos en atencién a la forma de investigar quién es
el autor del hecho.
Por una parte, la mayoria de las figuras contenidas en la ley penal
conforman delitos en que se describe precisamente el comporta-
miento tipico. En estos supuestos, es autor quien domina el hecho,
y el punto de referencia para Ia determinacion de esa relacién de
dominio esti constimido, justaenence, por fa descripeién que ofrece
el tipo penal.
Sin embargo, esta concepcidn del delito resulta problemacica ai
cenfrentarse a algunos tipas especiales, esto es, delitos en que se requie-
re una calidad especial en quien realiza la conducta. En estos casos
sucede que siquien tiene ef dominio del hecho es un sujeto que no
goza de la calidad especial exigida en el tipo penal es un extraneus-,
envirtud del principio de legalidad no pocicta ser sancionado como
autor por el tipo correspondiente. Tal seria el caso, por ejemplo, de
‘una persona que, por medio de coacci6n (autor mediato), obtiene
de an juez ef pronunciamiento de una sentencia injusta,
Alenfrentar este problema surgié la necesidad de distinguir,
Junto a esta primera categoria de delites de dominio, otro grupo de
delitos para cuya configuracién no se atiende ala naturaleza externa,
del comportamiento, sino que el Fundamento ce la sanci6n reside
enel incumplimiento de las prestaciones ligadas a un determinado
rol social especial. Estas figuras son las que ROXIN denomina delites
5 ROXIN, Cs Autoria y dominio del hecho en Dercho Peal, rad, Cuello Contre.
ras/Serrano Gonzalez de Murillo, de 1) 6d. alemats, Madrid, Marcial Pons,
1998, pp. 42 y 429,
107 juraiten ny SBde infraccién de deber,“tipos penales en los cuales tinicamente puede
ser autor aquel que lesiona un deber especial extrapenal que existia
ya con anterioridad a [Ia formutlacin} del tipo”.
Se trata, en consecuencia, de delitos que se estructuran sobre fa
base de la infraccisn de un deber especial que recae sobre ciertas
personas, “deberes que estin antepuestos en el plano légico a la
norma del Derecho penal y que, por lo general, se originan en otras
rammas juridicas’.” El resto de los ilicitos penales, en Cambio, tiene
como fundamento el deber general de respetar las normas,
Pero estos delitos de infraccién de deber no configuran un concept
diference de autor, segtin ROXIN, sino que son s6lo una forma diver
sa de estructuracién de los tipos penales. En ellos, el fundamento
tiltimo de la punibilidad es también la lesién del bien juridico, en
tanto que el incumplimiento del deber especial fundamenta tan
sélo la autoria.
De hecho, uno de los principales corolarios que entanan de esta
teoria de los delitos de infraccidn de deber es el que dice relacién con
la determinacién de las formas de participacion en el delito. Porque
en esta clase de infracciones sélo puede cumplir con lo descrito en
el tipo la persona sobre quien recae el deber y lo quebranta y, por
lo mismo, cualquiera que sea su actuacisn, ella cumple siempre el
tipo.” En tanto que el dominio del hecho resulta irrelevante pare
determinar el autor de la infraccisn penal
Por titimo, ROXIN sostiene que la distincién entre delitos de do-
minio y delitosde infraccién dle deber no constituye uma elaboracién
dogmidtica artificiosa, sino que es reflejo de la propia realidad social,
Asi, mientras los delitos de dominio surgen en aquellos casos en que
el autor de la infraccién quebranta un espacio que “por imperativo
del Derecho deberia haber dejado intacto”, los cetitos de infraccién
de deberse configuran como proteccidn de la capacidad de funcio-
amiento de “sectores de la vida conformados ya juridicamente”
consecuencia, los conceptos de dominio del hecho y de infraccién de
tun determinado deber existen como realidades prvias ya conformadas.
© ROSIN, en Leipaiger Kommentar sum Striped, inal $7,
cit, por SANCHIEG-VERA GOMEZ TREELES, fe Dita deine de debe ypartpacin
dbitiva, Madrid, Marcial Pons, 2002, p. 30.
ROSIN: Atari y mini de ek rm Dercho Penal, ci, p. 85.
ROXIN: Auton y dominin del hero en Dratho Penal, cit, Pp. 8B ys, 398
™ Roxa, Ci: Politica ciminady vista de Dorcho Pal, rade introduecion de
F Muioz Conde, 2"ed, 1 reimpe, Buenos Aires, Hammatrabi, 2002, p. 63,
y 108
entre las que hay una diferencia estructural que es teazada en Tos
tipos concretos. La decision de conformar los delitos de uno u otro
modo constituye una decisién valorativa del legislador, que depende de
sise considera que el contenido criminal de un delito se ve influido
de modo esencial por una posicién de deber:
Empleando una terminologia parcialmente diferente, JAKOBS
recoge el contenido exencial de la distincién recién esbozana ya
complementa, llegando a algunas conclusiones diversas a las de su
autor original.”
Sostiene que entre los varios deberes generales que incumben a
toda persona, porser persona, el mas general es el de no lesionara los
demas en sus bienes: neminem laede. Sialguien hace un uso arbitrario
de su libertad, daitando los bienes de los demas, se le puede atribuir
responsabilidad penal y deberd responder en razin del quantum de
Jo anganizado. Este €3 ¢1 caso de los delits de organizaciin ~que se
corresponden con los que hasta aqui hemos denominadlo deitos de
dominio~ en que el fundamento de la imputacién es una organizacion
defectuosa, En suma, ellos responden a la relacién sinalagmatica que
existe entre libertad de organizaci6n, por una parte, y responsabilidad
por las consecuencias de lo que se organice, por otra
Los delitas de infracciin de debe, en cambio, tienen como fun-
damento de la imputacién de responsabilidad una lesi6n de los
deberes de comportamiento solidario que se exigen en favor de un.
determinado bien juridico. "En estos delitos no se trata de preservar
un bien ajeno de los efectos del propio simbito de organizacié
sino de garantizar la propia existencia del bien en general o bier
contra determinados peligras, sotidariamente”.* En estos casos
fa defraudacién de la expectativa no se realiza con la creacion de
un riesgo prohibido, sino con el incumplimiento de un deber que
surge de un estatus determinado. La norma penal no prohibe un
determinado comportamiento que entraha una lesién @ un bien
juridico. sino que existe una relacién positiva entre el autor y el
bien protegido.”* En consecuencia, la autoria se determina por la
lesion det deber, en tanto que el dominio del hecho o el mbito
* Chr: RNIN: Autoriay dominio del hosho on Dror Prnal ob cit pe AUS
% Especialente en relacion con los delitos de omisién. Sin embargo, no
ahondaremos en el tema porque dicho smbito no seri abjeto de este trabajo
“ JaKons, Ge Demcho Penal. Parte Geneva (rad. Cuello Cantreras/Serrano
Gonzalez de Murillo, 2 e0., Madrid, Marcial Pons. § 8/17 (p- 52),
* faKoos: Dero Poa PC, ob, cit, § 29/108 (p. 1027)
109)DeLETOS CONTRA LA FUNCHGN PUBLICS
de organizacién es irrelevante. A diferencia de ROXIN, JAkOBS
centieade que dicka infraccidn no es s6fo una regla para determi
nar la autorfa, sino, sobre todo, el fundamento de la imputacion
juridico-penal,
Ahora bien, tinicamente resulta posible imputar responsabilidad
pena? por ta infracciGn de deber en fa medida en que la institucién
que le sirve de base posea, en la realidad social, el mismo peso que
elsinalagina que sirve de fundamento alos delitos de dominio (esto
es, la relaciGn entre Ja libertad de organizacién y la responsabilidad
por fas consecuencias que de ello se deriven) 3” Se ha de tratar de
instituciones que tengan, entre sus funciones, la proteccién de bienes
‘0, mas exactamente, corrige JAKOBS, “la garantia de expectativas que
se encuentran referidas al mantenimiento de bienes”.* Inst
nes como fa funcién priblica o la patria potestad, que garanti
funcionamiento de la sociedad, y de las que emanan deberes como
el que corresponde a un policia ~de vigilar a un detenido y no tor
turarlo— oa un padre -de cuidar a su hijo menor cuando lo lleva a
jugar af parque,
‘Ademis de que en JAKOBS la infraccién del deber no es s6lo un
criterio de imputacién de ka autorfa, sino el propio fandamento
del ilicito, las principales diferencias de su concepci6n respecto
de fa formutacién de ROXIN radican -segiin SANCHEZ-VERA—” en.
tuna ampliacién y una acotacién de los contornes de los delitos
de infraccién de deber: Una ampliaci6n, en tanto en cuanto para
JAKous incluso tipos formukados como delitos comunes se convierten
‘en delitos de infraccién de deber cuando quien interviene es un
obligado especial. Asi, por ejemplo, la muerte de un hijo menor de
edad es siempre delito de infracci6n de deber para los padres. Yuna
acotacidn » limitacién, en la medida en que no considera suficiente
la existencia de deberes aislados para configurar un delito de esta
clase, sino que esos deberes deben relacionarse con tna institucién
qque determine el estatus de la persona. “Un estates séilo se aleanza
cuando el deber sancionado juridico-penalmente forma parte de
tun haz de relaciones institucionalmente aseguradas (funcionario,
padre, madre, tutor; la persona en quien se deposita la confianzat,
€tc.), 0 bien, integra a un obligado en una instituci6n (el testigo, en
ir, Jawows: Dee Penal PG. ob. cit. § 20/58 (p. 964).
JaKORS: Dero Penal. PG, ob. cit, § 20/58 (p. 994),
or SawettezVeRA GOMEZ TRELLES: Deito de infraccin de debery paticipacnoy
Aelirion ob. ci, pp. AH.
0
PRIMER PARTE. CORRUCIONY DERECHO PENAL
los detitos de testimonio, como cooperador con la Administraciéat
de Jus a
5.2. Las INSTITLCIONES POSITHVAS
La existencia de deberes especiales, mas alla del deber general de
no lesionar a los demas ~neminem laede—ha sido reconocida desde
antiguo. “En la tradicién iusfilosifiea se percibid desde siempre ta
necesidad de no agotar el elenco de deberes exigiblesa cada persona
en los meramente negativos y, en verdad, que al menos existitian
dos nuevas fuentes de deberes, en este caso, positivos: las relaciones
familiares y las estatales”."!
Lafuente de estos deberes esta constituitla por ciertas insttuciones
positivas,® instituciones que se configuran en los contactos de los
Ambitos de vida de una sociedad, permitiendo la creacién de un
mundo en comin. A tasés de estas instituciones, propias cle cada
sociedad en un momento y lugar determinado, la persona queda
nculadaa la esfera dle terceras personas, y de tales rekaciones surgen.
andatos y obligaciones que tienen por objeto proteger ka capacidad
funcional de ambitos de la vida sz preformados.
La relacién entre personas vinculadas institucionalmente tiene
tun contenido positivo, porque impone deberes a un obligado es
pecial, no para que simplemente se abstenga de daitar los bienes
de los demas, sino para que, en determninadas circunstancias, vele
por la integridad de un cierto bien frente a cualquier amenaza de
peligro o de lesi6n.™ Se trata de un deber positivo de proteccién y
favorecimiento de los bienes colocados dentro de la esfera juridica
de una persona especialmente obligada.
2 Jo: Dor Pr Pci § 25/48 (0 77
SANCHEZ VERA GOMEZ TRELLIS. Deity dle infriin de ee y prartelpaciis
debit, ob. cits p99. am ecaapeceoa man
or insitucén se entiende,
forma de relacisin, permanente y juridieamente reconocida. de wna
que esta sustraida a la disposicisn de la persona individual, y que a
contribuye a cousttuit 4 6s", JAKONS: Dentro Prnal. Pt, vb cit, § 29/97, oes
Te (p. 994).
Che Gaeta CavEHO, Ps La sponses penal del eatmnistrat de hecho de
fmf: Creo dr inrtacin, arcelona. J. M. Bosch. 1909, p-43.y CARO JOHN,
AL Algunas consideraciones sobre los delitos ee infeaccidn de deber*, en Anwar
de Derehy Penal, Asociaci6n Peruana de Deseclie Peal, 2008, py 60.
en et se
dla de las Ciencias Social
udComo ya adelantabamos al analizar la concepcién de JAKOBS,
para que se pueda intervenir penalmente ante la infraccién de un
dleber, hemos de estar ante ciertas instituciones positivas de especial
iemportancia, Aquellas que “aseguran las condiciones elementales de
la existencia de libertad, esto es, garantizan el deber de no daiiar a
los demas (neminem laede) y, con ello, son al menos tan importantes
como éste"!
Al propio JAKOBS se debe la clasificacidn de las instituciones re
levantes para el mbito del Derecho Penal. Estas serian: la relacién,
paternorfilial y sus sustitutos, el matrimonio, la confianza especialy,
para los deberes genuinamente estatales, las relaciones estatales de
poder, la funcién policial de velar por la seguridad elemental para la
ciudadanta y, por tltimo, el velar por la sujeci6n a la ley de quienes
estén vinculados a la Administracién Publica y a la Administracion,
de Justicia, como principio fundamental del Estado de Derecho.
“Se trata, pues, de aquellas formas de relaciones sociales respecto a
Jas cuales no existe ~al menos en general ninguna alternativa de
organizacién”.
Alrestringir de este modo la incidencia de las instituciones positivas
en el Derecho Penal, se salva en gran medida una de las principales
criticas de que es objeto la categoria de los delitos de infraceion
dle deber. Esto es, la de que prescinde de la idea, consustanc
concepto de Derecho Penal demacritico, de tesién o puesta en
peligro de un bien juridico como limite al ius puniendi estatal,® y
que se configura sobre la base de deberes que adolecen de una gran
vaguedad, poniendo en peligro el principio de legalidad. Fre
a ello cabe replicar que la Furcicin ce himite dle esta construccién
dlogmatica no es muy diversa de Ja que, en Ia prictica, ha demostra
do ejercer el propio concepto de bien juridico; y que la institucién
Positiva no es mas imprecisa, por ejemplo, que construcciones como
Wt ScnteVen Gwe Z-TRELLES: Dalit deaf de ders pti dl
fina ob ei. P. 143, con abunetunte apove bibliogtlien que rear ka i
de las institiciones positivas,
‘Cle Jakes: Dench Penal PC. ob, ct. 8828/58 ss (pp. WOH 8.)
JaKOMS: Divehi Pru PG. ob cit, § 29/58 (p, 994).
© Cf OCLAWIO DE TOLEDO ¥ LIAIETO, “Las aetiaciones en nombre de o4rs"
8 ADPGP, 16, p. 49, ci. por GARCIA CAVERO: Li pons penal del a=
nivsnulor ob. cit, pA.
SS Meo CONDE, £2 “IntradueciGn” a ROXIN: Poli criminal y sistema de
Devcho Ponal. ab. it, pp- 2425, 9 ROBLES PLANS: La fartipacion no elit. ob
ci, pp. 229.290,
ng
Ja del riesgo permitido en los delitos de dominio, salvo en cuanto esta
tiltima ha sido objeto de una mayor preocupacién doctrinal en su
detieaicacién.”
5.3, DELITOS DE INFRACCION DE DEBER ¥ DELITOS ESPECIALES
En otro orden de ideas, se ha objetado también que la categoria de
los detitos de infracei6n de deber resulta innecesaria. En particular,
porque los problemas de autoria y participacién a los que elt se
aplica pueden ser solucionados recurriendo a Ia distincidn entre
delitos comunes y especiales.
Ahora bien, dicha distincidn obedece a un criterio formal, en que
lo determinante es la descripcién tipica de los elementos personales
del autor: En los delitos especiales se restringe el citculo de posibles,
autores, porque slo ellos pueden daar un bien determinado ©
hacerlo de modo especialmente facil o de manera pricticamente
relevante."” Es decit, ellos se diferencian de los deticos comunes por
las condiciones formales que establece el legislador, La distineién
entre delitos de dominio y delitos de infracciGn de deber, por el
contrario, recoge na diferenciacién material reflejo de la propia
realidad social.” Afirma Gaxcia CAvERO que fos defitos de infrac-
cin de deber no son mis que una “expresi6n del aspecto social de
la sociedad moderna que utiliza como criterio de regulaci6n de tos
contactos sociales no solo Ia libertad de organizacion ~separacién
de esferas-, sino tambiée las ting ‘i
© Enel mismo sentido, GaRcia CARO: La waponsailiad peat de administer,
0b. cit, pp. 45 749, y SANCHEZVERA GOuez-THEL ts: Dll deface de debery
rnin dba, 0b. cit. p. 102
Che. Jakons: Drwrla Pra PG. ob, cit. § 28/24 (p. 880). y SANCHEZ ERA
Ia-THs LL: Dalit einen ded artarparin dei, oe BAA
La interpretacidn de una figura como delito de dominio ode infracein de
deer no esta determinada por la forts de tpiicacn, inn qi epee ef
‘nseiwwitin, posits o negativn. que le stve de ftdamento. SANCITEZ-VERN GOMEZ
“Thun: Dei de encom de debe yprtcipavién deriv ob itp. 120.
TARCIA CACERO: La mpm penal del amassed ob. ci, pe 44. Em
mismo sentido, ROSIN: Palit randval y seem te Derecho Pra, ob. eb. 6
tican, en cambio, lainexistencia le wn critero mained pars decors ces
son esos contetos regulados preformados. tao ROBLES PLANS (a partic en
‘alta, by. cit, p. 2W0,como SU Ake GONZALEZ, Ce “Lo delitos consistentes a
infraccin de un ebe em Siva SANCHEZ, J-ML/Su kk GoNAte c L agatica
penal frente criminal em ta admsnisravion publi, Lins, 2001, p. WO
c
3DELITOS CONTRA.LA FUNCION POBLICN
En la medida en que los delitos de infraccidn de deber y los de-
litos especiales obedecen a diversos criterios de clasificacidn, no es
posible afirmar que ellos sean categovias absolutamente coincidentes
© superpuestas, Sibien los delitos de infraccién de deber se expresan
tipicamente como delitos especiales, en casos excepcionales pueden
no serlo. Asi sucede, por ejemplo, con el delito de omisidn de soco-
tro, delito comtin de infraccién de deber, en cuanto es expresion
cle una obfigacién institucional comtin a todos los ciudadanos: 1a
solidaridad.”* Otro tanto ocurre, més en general, en los supuestos
de tipos formulados como detitos comunes que se convierten en
detitos de infracci6n de deber cuando el interviniente es un obligader
especial. A la iaversa, también existen delitos especiales que siguen
siendo delitos de dominio, porque no responden a la configuraci6n
de un deber institucional. Es el caso, por ejemplo, de los delitos de
apropiacién indebida 0 quicbra.
En suma, la categoria de los delitos de infraccién de deber no
le con la de los delitos especiales. Al obedecer, la primera, a
criterios materiales de configuracién, ella no sélo conduce a conse-
cuencias diversas de las que permite adloptar el ctiterio de los celitos
especiales, sino también mas acordes con la realidad social.
5.4, LOS DELITOS CONTRA LA FUNCION PUBLICA COMO
DELITOS DE INFRACCISN DE DEBER
Alinicio de estas consideraciones veiamos la dficultad que existe para
delimitar lo que es el ejercicio de la funciénadministrativa o judicial,
sin atender a los deberes propios del funcionario que la desempeiia
Garcia ARAN intenta superarla configurando exes deberes de un
trwodo objetivo, no subjetivo, de forma que no se centre el injusto
en la lesion de la relaci6n funcionarial.’ Esto significa que al hacer
referencia a los deberes no se estaria aludiendo a la protecci6n del
vinculo juridico existente entre la Administracién y las personas
que de ella depencen, sitto af propio desempeio de la funcién
Asi, Gancin CaviRo: La esponsablidd Penal del aminetraden ob. ci, pA
En contra, SANCHEZ-VEn GOMEZTRELEES: Delt de infraion de debe y pari
dalitiva ob, cit. pp. WO-IOB, considers queen este case se trata de deberes post
Uvos de solidaridad minima inespecificos que ne implican la conformaeisn de wh
mundo en connin,
GARCIA ARAN: Ls frroamacin juicial,0b. cit. pT
14
piiblica. Conelusién necesaria, por Jo dems, si se parte de ta base
tle que el bien juridico protegido s6lo puede ser explicado en fun-
Gn de ad de satisfacer las aspiraciones de los miembros
I, que, en este ambito en concreto, se traducen en
las legitimas expectativas de los ciudadanos en su relacién con la
Administracién.®
Es necesario considerar que los deberes det cargo son también
deberes en relacién con el administrado, deberes por lox que se
concreta la funcidn administrativa y judicial. En otras palabras, cabe
afirmar que la fanci6n piiblica se reliza a través de fa sumision de
{os agentes puiblicos a los deberes que les impone a ley en el cum-
plimiento de objetivos de interés general,” y esto es, en definitiva,
lo que se pretende proteger.
‘A partir de estas premisas resulta posible plantear un concepto
de estas figuras como delitos de intraccién de deber, ajeno a las
objeciones de que tradicionalmente ha sido objeto esta nocién. E
tendida la infraccidn de deber en sentido objetivo y en relacién con
el desemperio de la funcién piblica en servicio de los ciudadanos
(no en cuanto vinenlo juridica que existe entre la Administracion
y sus funcionarios), quedan diluidas las criticas que ven tras esa
cancepcién un punto de vista autoritario, que supone el patrocinio
de bienes juridico-penales incompatibles con los valores demoet
ticos y que inhabilita al concepto de bien juridiro para realizar su
faancicn de limite al poder punitivo estatal.”’ Porque no se trata de
afirmar ahora que el deber del cargo se constituya como bien juridico
protegido. Mis bien, conservando la terminologia tradicional, el
deber es un concepto que existe en funcidn de la proteccién del
bien juridico,” por cuanto ta proteccién de bienes es una de entre
las diversas funciones de la institucién que lo determina.” En otras,
* Che, por talos, ASO BAF RN
rmiento cle i administracibn”, Ob, ct, p
Doheves que parceen cedluctee de It ley y no de la instituci6n, porque se
trata de una instinicidn pstivizada, pero que en definitiva tienen como fuente a
cesta altima, eft Jakons: Dre Pra. BC, ci, § 20/58 (p. 004).
Por todos, vid. la ertica formula en ta sentido por OCPWIO DE TOLEDO
Y UnteTo, E:"El elite de prevaricacidn de los funcionarios pablicas en el Codigo
Penal”, en La Ley 19965. p. 1515,
Clr, OCEWto DE TOLEDO Y Unter, Es La prevacid funvionari pba,
Madrid, Civitas, 10, pp, 261-262, Enel mismo seni, FERNANDEZ-ESPINAR, GLa,
prevaricacion judicial! de la teorizacion a su plasmacién electiva en la tpificacion
sustantiva’s ent La Ley 1993-3 p.N,
Che JNKOWS: Dircho Penal. PG, ob. cit. $ 20/58 (p. 9),
As "La natela penal del correcto funciona
115DRLITOS CONTRA LA FUNCION PUBLICA
palabras, el deber se selecciona como objeto de proteccién en cuanto
resulta esencial para una institucién de la que depende la satisfac-
cién de derechos fundamentales cle los ciuidadanos en un Estado
de Derecho." Pero eso no obsta a la afirmacién de que el ilicito
en estos casos tiene como fundamento la infracciéa de in deber
extrapenal derivado, no de tas relaciones del sujeto con el Estado,
sino de la propia posicidn juridica que ocupa el funcionatio, el juez
©, excepcionalmente, un particular implicado en estas funciones,
en relacién con la Administracién Publica 0 la Administracién de
Justicia."
Este es, precisamente, el punto de vista que asumen qui
consideran que la Administracién Paiblica y de Justicia constituyen
instituciones positivas capaces de fundamentar deberes protegidos
penalmente, en la medida en que constituyen funciones estataley
irrenunciables."’ Asi, en concreto, “se érata de Ja legalidad y de ka
igualdad en ef mbit del monopolio del poder (...), la sujeci6n
ava ley de los jueces y de las demas personas lamadas a decidir 0
ejecurar, asi como el principio de legalidad tanto en la persecucién
penal como en el curnplimiento de las penas y la sujeci6n a a ley en
cualquier otro comportamiente de intervencidn, Estos deb
garante constituyen la contraprestaci6n por la renuncia al autoauri
lio limitado (justicia privada) y par el deber de los ciucladanos de
soportar intervenciones legales”.*:
Por lo demas, un correcto entendimiento de la infiace
deber como funcamento de estos défitos permite delimitar me
icicos penales y ofrece pautas mas concretas de interpretacid
ciertos bienes juridicos supraindividuales y espiritualizadtos, sobre los
que ni siquiera existe consenso en cuanto a stt contenido concreto,
como la funcién ptiblica, la probidad administrativa, ta administra-
cidn de justicia, la desiacion de ta funcién y fines del proceso, el
co en la fiabilidad del establecimiento de los hechos en
los procesos judiciales. ete. En particular, la vinculacién aun deber
juridico configurado extrapenalmente puede proporcionar mayor
1 cle
los
de
* Enestesentid, RAstas TAMA, M. ls Flee de precarivacion pull Nake
Tirant lo Blanch, 2000, p97,
En relyeion con el dete ce prevarieneidn, vid. RAMOS TARA AL dite de
prrvariatin judicial, ob cit. p. 136
“J \wOnS: Divo Ponal PC, ob. cit. 829/76 (p. 1005). ita en este seni
la garantia de Tas funciones estatales silo aagnelas frenuunciables, sin incur oss
expecta de las enales peda exist, ineltso, ana pretensidin juridia,
'S FAMOUS: Dene Penal. PG, ob. cit. § 29/7 (P. 1000)
Le.
seguridad juridica que la libre interpretacién puramente preventiva
de los delitos de dominio.
La configuracisn del iio penal supone, en todo caso, una
especial gravedad material del deber que se infringe, que lo dife-
rencia cualitativamente del ilicito meramente administrative.
No cualquier infraccién de deber puede ser constitutiva de ilicito
penal,"* sino slo aquella que signifique la defraudacién de una
expectativa social fandamental para la convivencia humana. El
respeto por los principios de lesividad y de ultima ratio, propios
de! Derecho Penal, queda asegurado en la medida en que s6lo se
deben incriminar ciertas lesiones a deberes del cargo, las que se
dirigen contra bienes juridicos de la comunidad 0 de los particu-
ares 6, dicho ex otros términos, s6l0 en la medida en que esos,
deberes configuren una expectativa susceptible de ser penalmente
normativizada en cuanto es esencial para la convivencia humana,
Unicamente en tales casos estamos ante un auténtico deber instite-
ional penalmente relevante®
BY Che. GaRCHA GAvERO: Lat responsabilidad penal det eaministradar, ob €i
pls,
* La nlusidn a fa infraccién del deber no permite afirmar que estemos ante
infeacciones diseiplinariae clevds ak eategoria de deltas, come conetuiaJAS0.€8,
Rodrigue? Muitos/fiso/ Rodrigues Deve, Drecho Pra H, Parte especial, Madi
1949p. 298, ie por GARCLY ARAN: Lat evaricavin jira ob. cit, p. 25. Tambien
Bacicat uno: "Sobre la reforma de las delitor de funcionarios" ab. cit pp. 1007-1008,
aadvierte que para pacer distingwir ls infracciones diseiplinarigsaduministraticas de
los delitos, en éstos es preciso exigir adem de La infraceion del deber propio de la
Tune, "ana lesion de kx eonianza piblica en el jercicio de] poder aiminiseatind
Do judicial de acuerdo a los principine et stad de Derecho"
"Line de restsicion que coiiride con la propuesta por PORTLL\ CONTRERAS
1 detito de privtica tryed de detencion por funchmario publize, Madvid, Edersa, 1990,
37, eit. por MENDEZ RODRIGUEZ, Cu “Sobre la naturaleza de lor delitos de los
fiuneionarios piblicos en el ejercici de sus cargos", en Estudingfridicor en Memoria
del Pro. Cas Ruiz ol. HL, Universidad de Valencia, 1997. p. 352.
= Aigunos autores, aceptandio que se wave de dclitos deinfraceién del debe
ddestarae expeciatmenite esta vinewlirion con el bien jurico; ge FERRER SAMA,
Comeniaron al Ctigo Pra. AV, Madrid, 1958, p. 97, y WEL7EL: Das deutsche Stra
froht Berlin, 1969, p. 597, ct. por GARCIA ARAN: La prrvarieacn ici ob. ei
p. 239 2.
Bn este senticy, no nos patece justifieata ly erites que formula ROBLES
Prana Li partcipaciin en el debia, ob, eit, 288, endo cuestiona la supuesta
‘premise de que partirés esta teoria: fx de que existen smmbicos (instituciones)
fociales donde el sujeta debe responder dle toro lo que siceda solamente por
stentge un determninade esac, lly no es tan asf en la medida en. que el sujeto
solo debe responder penalmente si ha infringido tn ceber ee especial entidad y
‘en una medida penalmente relevant,ELTOS CONTRA LA FUNCION PUBLICS
al concebir estos delitos como de infiaccion de
deber no desaparece la referencia al bien juridico ni la funcionalidlad
critica que éste todavia puede desplegar, pese a que lo relevante sea
la referencia al deber que, de lesionarse, determina la tipicidad de
a condhic ie no se haga referencia a la lesi6n o puesta en
peligro del bien juridico, aunque se afirme que la defraudacion de
la expectativa no se realiza con la creacién de un riesgo prohibido,
sino con ef incumplimiento de un deber institucional, el bien juridi-
co siempre esti en el trasfondo. Piénsese, por ejemplo, en el tantas
veces mencionado caso de la relacién paternorilial como prototipo
de jastieucidn positiva, De fos muchos deberes que de ella detivan,
algunos pueden resultar -incluso- juridicamente protegidos, como
porejemplo, el deber de educar, por medio de la educacion puiblica
subsidiaria de! nifto. Peco sito fa proteccién de bienes ~la garantia
de expectativas que s€ refieren al mantenimiento de bienes como
{a vida, salud, patrimonio, etc esté juridico-penabmente aseguratia,
garantizada tinicamente en un estindar misinto de cuidados:”
Por lo demiis, parece evidente que en Ia legislacién penal mu
chas de las figuras tipicas referidas a las funciones estatales no se
establecen tanto en vintud del dafioque pudieran provocae determi
das conductas, sino que por el incumplimiento de determinados
deberes que configuran la expectativa defraudada. Un acto aislado,
salvo casos de extraordinaria gravedad, no tiene caparidad part
conmover de forma decisiva el funcionamiento prevalentemente
correcto de la institucién, y las figuras s6lo podrian considerarse,
alo sumo, como delitos de peligro abstracto. Dicho de otro modo,
sise prefiere, ese incumplimiento del deber, en sf mismo, es el que
dahao afeciael bien juridico, entendido como la funci6n que deben
cumplir ciertos sujetos.” En palabras de JAKOBS, existe un despha-
zamiento de la fesién det bien juridico a fa no-producciin de bienes
Jjuridicos."' El fundamento de la sanci6n reside en que se incumplen
las prestaciones ligadas a un determinado rol social especial, por lo
que resulta esencial determinar el contenido objetivo del deber a
© Clr, J\KOwS: Denvho Ponal PG, ob, cit, $ 29/58 y 60 (pp. 995-99
% Chest ¢ advierte con mayor elaridad en relacién con tos delitos
contra la Adi in Publica, en que muchos autores entienden que el bien
juridico protegico es, precisamente a pmbrdad ariinistrati, Similar arguments
Cdn, augue con terininologia diversa, en ETCHERERRY: Deerho Penal 0b, cit
pp. (8185,
2 JaKows: Dencho Penal PG, ob. cit, § 2/17 (p. 58)
: us
PRIMERA PARTE: CORRUPCION Y DERECHO PENI
cumplir, En estas figuras, en definitiva, no es la calidad de funcio-
nario nj el dominio fictico de la situaci6n tipica lo que convierte al
sujeto en autor del delito, sino el deber infringido por ed actuante
como portador de un deber estatal de comportarse correctamente
en el gercicio de la Administracion Publica.
En la prictica, esto significa que la configuracién del ilicito no
cequiere que se compruebe una etectiva lesién o puesta en peligro de
Ja funcién publica administrativa 0 jurisdiccional. Cuesti6n que, por
lo demas y desde el punto de vista tradicional, en muchos supuestos es
pricticamente ituposibte de demostrar, resulta materialmente insigni-
ficante 6, incluso, aparece como francamente indiferente.”” En efecto,
equé lesion o peligro puede significar para la funcién jurisdiccional la
declaraci6n false de un solo cestiga, entre fos miles de testimonios que
diariamente se recogen en los diversos juicios a lo largo del pais?, zqué
sucede cuando esa declaracién falsa no afecta en nada el desarrollo
del proceso 0 conduce a una resolucién final mids just? Algo simi
puede afirmarse de otras tantas figuras, como el cohecho, malversa-
cién por aplicacién piiblica diferente, negociaciones incompatibles,
nombramientos ilegales, etc. En muchos de estos supuestos na s6to
no se exige un resultado lesivo para la funcién piiblica, sino que es
inconcebible que una tinica conducta puetla afectar realmente esta
‘funcién paiblica, sea en el mbito administrativo o jurisdiccional.”?
Lo esencial, por ef contrario, es fundamentar y determinar el
contenido objetivo del deber especifico que recae sobre un de-
terminado sujeto. Labor que, por su parte, también puede Hevar
2 cuestionar ta legitimidad de algunas de las figuras tipicas a que
acabamos de hacer referenci
“© fn este sentidy, FANDACA/MUSCO, Dinto male, Pare special, tL, Bologna.
‘Zanicheli, [188, p. 256, estiman que wdos los delitas contra la Administraci6n de
Justicia son de peligro, evya consumacidn no depende “de la prucha de un perjuicio
fective ala faneisn juriiccional (prueba, por ols parte. exlremadament ard,
siendo suficiente que el acto resulte idéneo para exponer a rego e! ejercicio de
dicha funcién": &L. por GUZMAN DALBORS, J, Ls “La administracién de justicia
como objeto de proteecisn juridiea (observaciones preliminares a los delitos que
li ofenden*. en Arroyo Zapatero/Berdugo ¢ Homenaye at
ay
dde Salamanca, 2001, por el contrarie, entiende que fa figuras de
‘mero riesgo forman un grupo Felativamente reducido,
“Pata fundamentar una efectiva lesa de kw conduceae seréx necesario
ecurrir ala dlea de os “delitos de acumulaciin’, categoria de cuestionable justi-
ficacin dogmtica. Vid. una exposicin y erica de esta en SILVA SANCHEZ, J. M.
La expansisn del Drecho Penal, ed, Madi Civitas, 2001, pp. 181-136.
19 WRIDICA pc cnay
Cabe hacer presente, por titimo, que la referencia ata inkeaccisn
nt deber propia de los delitos contra las funciones estatales hace
‘mas palmarias las contradicciones que subsisten en nuestra legislacion,
cuando la calidad de funcionariasirve tanto para agravar las conductas,
que atentan contra los intereses patrimoniales del Estado como para
favorecer, en cambio, en supuestos de atentados contra la libertael
cen que la infraccign del deber aparece como mis relevante.!"
En clefinitiva, tos delicos contra las fariciones estatales se config
ran, en su mayorfa, como delitos de infraccién de deber. Siempre
claro esti, que se irate de conductas realizadas por una persona
especialmente obligada y garante de que el funcionamiento con-
creto de los entes estatales responda a los parémetros de legalidad,
imparcialidad, eficacia, etc., que le son exigibles. Sea porque el
deber que le inctumbe forma parte de un haz de relaciones insti-
tucionaimente aseguradas, 0 bien, porque ese deber integra a fa
persona en la institucidn respectiva2® Ello no obsta a que la funcion
pitblica también pueda verne afectacke “desde fuera”, porta conduct
ie particulares ajenos a cla. sobre los que no pesa ningiin debet
especial institucional. En estos suputestos, Jos eventuales delitos se
configurarén como delitos de dominio, delitos en que se responce
por la propia organizacién y por el modo en que ello pueda afectat
al bien juridico protegido.
SONCEPTO DE FUNCIONARIO PUBLICO.
6. SOBRE EL,
El concepto de empleado o funcionario pitblico a efectos penales
ha sido objeto, en Chile, de amplia discusién legislativa, doctrinal y
jurisprudencial. En et dltimo debate parlamentario que dio origen
aa leyes penales yadministrativasanticorrupcidn, el Congreso Na
ciortal decidi6 no innovar sobre ef concepto de empleado priblico a
efectos penales, por estimar que la norma actualmente vigente ert
suficientemente amplia y comprensiva de las sitiaciones diseutiias
en el pasado, El concepto funcional de empleado ptiblico es el que
prevalece y se aplica al tenor de st texto a Tos empleados remun
os 0 no, a los de eleecién popular y a las autoridades 6 empleados
dle cualquier nivel, incluidos los tres poderes del Estado. La Ley
Ineoherencia que ha sido especialmente destacada por CLWY:
ppoliticocriminal al estio de Tos delyos funcionarien", ob. ei. p- 30
Cli JAKORS: Derrho Penal. PG, oh, cit § 25/46 (p. 877)
Contribacion
120
PRIMER PARTE: CORRLPCION Y DERECHO PENAL
N? 19.645, def 11 de diciembre de 1999, que modifi
minados “delitos funcionarios’, no cambid, entonces, el concepto
extablecido en el articulo 260 del Cédigo Penal.
Si bien puede afirmarse que la mayoria de los problemas que se
originaron en el pasado con respecto ala interpretaci6n de la norma
establecida en el articulo 260 del Cédigo Penal han sido superados,
podemos darnos cuenta, al analizar fa jurisprudencia reciente,
Ia decisién del legislador de considerar suficientemente amp
norma vigente no es del todo correcta, pues, en la préctica, se siguen
presentando dudas acerca de fa calidad de funcfonario piiblico de
determinadas personas.
6.1. GENESIS DEL ARTICULO 260 DEL CODIGO PENAL
El texto primitivo del articulo 260 del Cédigo Penal chileno era el
siguiente: “Para los efectos de este Titulo y det pdrrafo IV del Titulo IT, se
refrutaempleade todo el que desempene un cargo puiblio, aunque no sea de
nombramiento det fee de ta Republica, ni reciba sueldo del Estado”.
Esta norma fue tomacla del Cécligo Penal espaitol de 1870, euyo
ant, 416 establece que “para los efectos de este titulo y de los ance-
riores del presente Libro se reputara funcionatio piiblico todo el
que por disposicién inmediata de la ley o por eleccién popular 0
por nombramiento de autoridad competente participe del ejercicio
de funciones priblicas
En atencién a que en la legislacién chilena habian surgido ins-
tituciones piblicas denominadas semifiscales y de administracién au-
ténoma y dado que existéan dudas jurisprudenciales respecto a fa
lidad de funcionario ptiblico de los alcaldes y regidores, la Ley
211, de 1958, en su art. 14, modified el art. 260 CP, intecce
lando a continuacién de la palabra “paiblico” la siguiente frase:
“semifiscal, de administractén auténoma y municipal”, quedando la
definicién como sigue: “Para los efectos de este Titulo y del parrafo
TV del Titulo MHL, se reputa empleado todo el que desempeiie un
cargo publico, semifiscal, de administracién auténoma y municipal,
aunque no sea de nombramiento del Jefe de la Repiiblica ni reciba
steldo det Estado”.
Esta norma se introdujo por la via de la indicacién en un
Proyecto destinado a Jegislar en materia previsional y, segtin se
explica en el informe de la Comision de Trabajo de la Camara, la
121DELITOS CONTRA LA FUNCION PE'BLIEA,
modificacin fue estimada necesaria para completar fa definicién
del art. 260 CP, haciéndola extensiva a las personas que dese:
pefian funciones en instituciones semifiscales, de administracion
auténoma o municipalidades, para los efectos penales que alli se
indican.””
_Dicha modificacién ha sido criticada por ETCHERERRY, quien
estima que, debido a la amplitud de la norma primitiva del Codigo
Penal, ésta ya comprendia a los funcionarios de entidades patblicas
como las ya seftaladas; lo que lo leva a calificar la modificacién como
redundante y recargada.
Gon motivo de un proyecto de ley del gobierno, en 1962, para
reorganizar los servicios de Impuestos Interns, Tesorerta, Aduanas
y el Consejo de Defensa del Estado, en el segundo trimite, en ¢!
Senado, la Comisién de Gobierno encomendé a los profesores
Novoa Monreal y Silva Gimma redactar algunas enmiendas a las
eyes orgiinicas de esos servicios y reempiazar el art. 260 del CP.
En virtud de lo anterior, el art. 260 pas6 a tener la siguiente
redaccidn, que conserva hasta hoy: “Para los efectos de este Titulo,
y del Parrafo IV del Titulo II, se reputa empleado todo ed que
deseniperie un cargo o funcidn ptiblica, sea en [a administracion
central o en instituciones 0 empresas semifiscales. municipales.
Yomas w organismos creados por el Estado o dependientes
no sean de nombramiento del Jefe de la Repabica
Ido del Estado. No obstara a esta calificaci6n el que
el cargo sea de eleccién popul
La modificacién asimila los conceptos de cargo y funcién, incor
porando expresamente la expresién “funcién puiblica” al concepto
de empleado piiblico, Enseguida, la reforma amplia la nocién de
empleado pablico a aquellos que se desempefien “en los onganis-
creados por el Estado o dependientes de él”. Por esto, puede
estimarse que traté ce efiminar afgunas de las vacilaciones juris
prudenciales respecto del alcance ce fa anterior reforma de fa Lev
N° 13.211 y que quiso enfatizar el caricter amplio del concepto de
funcionario pitblico.
© gn general, sobre Ia evolucidn de este precepto legal, Spd AZNAR,S
La cali de fanctonario abc fects rns, Calica de Valparaiso, 2003
pp. 525. a
us 199
6.2. BL. CONCEPTO PENAL Y EL CONCEPTO ADMINISTRATIVO,
DE FUNCIONARIO.
La primera cuestin que se planteaa nivel doctrinal essiel Derecho
Penal maneja un concepto propio de funtionario, oi debe utilizarse
tun concepto extraida de otras ramas juridicas como el Derecho
Administrativo. Tanto la doctrina como la jurispredencia conside-
ran que el concepto penal de funcionarin piiblico es una nocién
auténoma y propia de esta rama juridica. La autonoma se funda en
{que al legislador penal no le interesa tanto la “calificaci6n juridica”
que merezca ¢| desempeno de un trabajo o responsabilidad en ta
Administracién, sino el hecho de que un sujeto interviene en el fun
Gionamiento de la Administraci6n, dependiendo de él la correcei6n
de un servicio piiblico.
El concepta que analizamos es funcional cuando la calidad de
funcionario ptblico queda determinada por la funci6n ptiblica que
desemperia éste; y es formal cuando lo determinante es el cumplimien-
to de determinadas formalidades de eleccidn o de nombramiento,
Opina ETCHEBERRY que para el Derecho Penal puede decirse que
a funcién crea al empleado, y no a la inversa; en el sentido de que
no son necesarios ni el nombramiento del Jefe de Estado ni la re-
muneracién, y de que, incluso, los funcionaries de eleccién popular
estan incluidos en el concepto. Esto es particularmente importante,
porque restielve de modo tajante un punto que es controvertido en
otras legislaciones.”
En el Derecho Administrativo se enicucnttea muy difundida fa
distincién entre “empleado” y “funcionario’, y se estima que este
‘itimo esta investido de cierta autoridad 0 autonomia de determi-
nacién, en tanto que el empleado, es subordinado al funcionatio y
silo realiza tarcas de ejecucién. En ef ambito del Derecho Penal, en
cambio, se establece una sinonimia entre las expresiones “empleado”
y*funcionario", de modo que incluso el Presidente de la Repiiblica
es un empleado puiblico para los efectos de Jos delitos designados
en ese parrafo, al igual que los parlamentarios, los miembros del
Poder Judicial, los alcaldes, etc, As lo demuestra la circunstancia de
incluiise expresamente a quienes desemperian cargos de eleccién
popular, que corrientemente no son Jiamados “empleados peiblicos”.
Ademés, la definicién del art. 260 aparece dada también para los
© EncHepenny, As Dorko Penal ob. cits IV, p. 205,
123, oo.efectos del parrafor IV eet Titulo IIL, el cual se refiere a los delitos
contra los derechos constitucionales que cometen los “funcionarios”
piiblicos, la que nos indica la sinonimia entre ambas expresiones.""
Por otro lado, PIERRY sostiene que la distincidn entre funcionarios y
mpleados, a pesar de su justificacion teGrica, pareciera tio haber sido
utilizada en Chile, por la constante referencia @ ambos térm
6.3, FUNCIONARIO PUBLICO Y FUNCION PUBLICA,
Del articulo 260 CP se desprende que este cuerpo legal considera
empleado piiblico a quien desempena una funcidn priblica, sempre que
ello ocurra en un érgano de la administracién central, en empresas,
semifiscales, municipates o estatales; o en organismos creados por
J Estado 0 dependientes de él. Veamos, en primer término, qué
dlebemos entender por funcién priblica para estos efectos.
El Cédigo Penal no ofrece una definiciGn de aquel concepto y
tampoco lo hace la doctrina chilena. Por esta razdn veremos, prime
ro, lo que ha entendido la doctrina espariota al respecto y, a conti
Auacién, el concepto de funcién ptiblica que oftece la Convencién
Interamericana contra la Corrupcién en su articulo 1°,
Entre los autores espaiioles, Mik PulG distingue una perspectiva
teleolégica 0 finatista en la que la funcién piblica se caracteriza, en
ra de sus manifescaciones, por su contenido final. Este
ala que la funcidn administrativa persigue la satisfaccin de
hecesidades materiales de interés general; en otras palabras, tiende
al bien comtin, en el sentido de que tiene la finalidad de aleanzar el
interés general o ptiblico mediante la prestacién de determinados
Distingue, enseguida, una concepcisn objetivao formal. Segtin esta
cancepcidn la fumcidn sera puiblica o privada de acuerdo al sector
del ordenamiento juridico que contemple el régimen de giro del
cente pilblico: es decir, si su gire-o actividad esta sometido al derecho
ptiblico, serdn puiblicas las funciones, y si esta sometido al derecho
Privado, sern funciones privadas.
Seitala, por ilimo, una conceprin mixta, que combina los criterios
teleoligico-subjetivo y objetivo, exigiendo para la construccién det
EYCHEMERRY, A: Drea Penal, Parte Expeial, ob, cit IV, p. 206.
» Purwnty, Ps “Transformaciones del Derecho Administrative en el siglo XX",
1 Fra de Derecho U, Catslca de Valparais, 10, 1986, p- 14
“ 124
concepto de funcién piiblica tres requisitos: el subjetivo (funcién,
piiblica es la actividad Hlevada a cabo por un ente piblico). el teleo-
logico (funcidn piiblica es aquella que persigue fines puiblicos) y el
objetivo (funcién piiblicz es ta actividad realizada mediante actos
sometidosal derecho pitblico). Para esta tiltima concepcién, si
bargo, el elemento teleoligico seria el esencial, en el se
stt ausencia privaria en todo caso del caracter piiblico a la accién,
Goncluye el autor que no se exige la nota de incorporacién a ta
Soncidn ptibtica propia del concepto administrativo de funcionario
piiblico, hasiando fa mera participacion en la funcién ribica, no exigiendo
el Cédigo Penal la nota de permanencia, ni tampoco la oposicion o
el concurso, ni figurar en la planta."
Por su parte, OLAIZOLA, también con base en ef Cédigo Penal
espafiol, propone tres definiciones del concepto muy similares a las
de Mik PUIG. Afirma que la distincién entre funciones ptiblicas y
privadas no podra ser sino formal. En consecuencia, quienes pres-
ten sus servicios en una entidad sometida al derecho piiblico seréa
funcionarios pablicos a efectos penales, independientemente de
que su régimen estatutario personal no sea piiblico, En segundo
lugar, cita el criterio teleoldgico, de acuerdo con el cual se define
a funcién publica como aquella que se proyecta al interés colectivo
© social, al bien comiin y que es realizada por drganos estatales 0
puraestatales. Cita, por tiltimo, el tercer criterio, que combina los
parimetros funcional y teleologico, y define la funcisn pitblica como
aquellas manifestaciones de la actividad del Estado que consisten,
en legislar, juzgar y ejecutar, y mediante las cuales aquél persigue la
obtencién de sus fines."
En un sentido totalmente coincidente con el que sustenta el
C6diyo Penal chileno, la Gonvencién Interamericana contra la Co-
rmupcidn, en su articulo primero, define funcién piiblicacomo: “Toda
activielad temporal o permanente, remunerada u honoraria, realizacka
por waa persona natural en nombre del Estado o de sus entidades,
en cualquiera de los niveles jerarquicos’.
Cabe preguntarse, ahora, qué se entiende por perticipar en el
jo de la funcidn priblica, elemento que también figura entre
los rasgos definitorios de la nocién de funcionario. En relacién
con esto, REBOLLO VARGAS sefiala el punto de partida para dar una,
yuk PUG, Cz Lor Dts contra ta Administracin Paice. Ob. cit. pp- 2324
" Qazos Nowates, L: El dlta de cohicha ke, Tira lo Blanch, Valencia,
1999, pp, 7380,
125DELO CONTR CA FUNGION PUBLICA
respuesta, debe ser la aptitud © capacidad del funcionario pablico
para lesionar el bien juridico en cada tipe concreto. Es decir, “el par
ticipar en ol ejercicio de fa funcién piiblica” debe entenderse como
el ejercicio de la funcién. Por ello, uno de los elementos esenciales
para defimitar en qué consiste la participacién en el ejercicio de la
funci6n publica debe ser un criterio de indole material o, lo que es
lo mismo, de capacidad de afectaral bien juridico protegido.
Sin extebargo, ademas de esa capacidad de afectar el bien juridic:
protegido, también es necesario hacer una segunda consideracis
yes que debe actuarse en el ambito del ejercicio de una funcis
aunque no sea exactamente el titular de la misma. Es decir, ta activi-
dad profesional del sujeto debe desenvolverse en el ambito de
(sa) fanci6n, por ser esto lo que lo deja en situacidn de lesionar el
bien juridico."
7, AUTORIA Y PARTICIPAGION EN LOS DELITOS
CONTRA LA FUNGION PUBLICA
La gran mayoria de los delitos que atentan contra la funcién piibl:
ca se configuran como deltas especiales, esto es, delitos en los que s&
requiere que concurra una calidad especial en el sujeto activo que
gjecuta la conducta.
En rigor, no existe un concepto que permita unificar la figura
del sigeto activo en estos ilicitos, ni siquiera respecto de Jos cipos
que integran el Titulo V Libro Ht det GP, en el que se encuentra kt
mayoria de (os delitos contra la funicién publica, En la mayor parte
de ellos, tal condicidn es asumida por un empleado piblico, locuci6n
cuyo significado acabamos de explicar; 0 por un segmento de Tos
agentes estatales, como sucede en el caso de fz prevaricacién de
funcionarios judiciales (arts. 223 a 227). Pero hay también, dente
de dicho titulo, delitos en los cuales el hechor es un particular que
-¢ uma funcin de especial relevancia social, como los peritos +
compromisarios mencionados en el art, 227 N° 3.0 el abogado ye
rocuraclor a que se refiere el art, 231.
Pt gute estemton frente a delitos especiales nos obliga a fijarnos
en las cuestiones que plantea desde un punto de vista dogmatico li
© Remote VaKeas, Re La rrlariin dle wa ¢informaciones por funciona
iblicn ob. cit, pp. 30,
126
intervencidn en estas figuras, lo que se ha convertido, con caricter
general, en un tema profundamente controvertido." Al respecto,
las dificultades surgen para determinar los elementos del tipo que
deben concurrir en la conducta ¢let autor y en Ia del participe, el
titulo de castigo por el que se puede sancionar a cada uno, el quan-
tum de la pena a imponer a quien interviene en un delito especial
sin que en él concurran las condiciones personales exigidas para el
autor, etc
Se trata de temas de enorme complejidad que estan siendo ac-
taaimente sometidos a revisi6n por la doctrina, pero su tratamiento
aqui s6lo podra limitarse a una breve exposicién de las cuestiones,
principales y la soluci6n a las mismas que nos ofrece la doctrina na:
cional, asi como a la enunciacién de algunas formas alternativas de
afrontar estos problemas, fundamentalmente segtin el criterio que
identifica a muchos de los delitos contra la funcién piiblica como
delitos de infraccién de deber, al que ya hemos hecho referencia.
7.1. COMUNICABILIDAD DE LA CALIDAD ESPECIAL DEL.
SUJETO ACTIVO
Cuando estamos frente
especial, es posible que junto af autor intervenga también, como
coautor 0 participe, tn individuo que no retine la calidad especial
exigida por el tipo, en cuyo caso surge la necesidad de determinar si
a éste -~denominado extraneus- se le comunica o no la calidad que sf
se da en el autor, denominado sujeto calificade 0 miraneus. En otras
palabras, si el participe que no posee la calidad especial, por ejem-
Pio la de funcionario, va a ser castigaclo conforme al mismo titulo
que resulta aplicable respecto del autor que sf la posee ~caso en el
cual se dice que aquella Calidad s¢ comunica al participe-0 si, por et
contrario, debe quedar impune o bien ser sancionado conforme a
tun titulo distinco, casos en los cuales se habla de incomunicabitidad,
Sabido es que ef Gédigo Penal chileno no resuelve el problema
de la comunicabilidad de los elementos del tipo de indole personal,
aunque si contempla una formula aplicable alas circunstaricias mor
dificarorias de esa misma indole. El articulo 64, en efecto, dispone
un ilicito penal configurade como delito
5s RUEDA MAKIN, M. As "Reflexiones sobre ky partcipacién de extraiios en
los detios conta la administacion pribliea”, en RDPCC, N"8, 2001, p. 28.
127que las cireunstanicias atenantes 0 agravarttes personales *servirain
para atentar 0 agravar la responsabilidad de s6lo aquellos autores,
cémplices o encubridores en quienes concurran”, consignando de
este modo la regla de fa incomunicabilidad de las circunstancias
modificatorias de indole personal.
Un sector minoritavio de la doctrinz plantea la comunicabitidad de
os elementos del tipo de cardcter personal"™ —como lo €s la calidad
de funcionario en esta clase de delitos~, respecto de todas las figuras
detictivas, basdindose en que fa regla de la incomunicabilidad s6lo
esti establecida en relacién con las circunstancias modificatorias,
de manera que no habria inconveniente para adoptar una solucion
distinta en el caso de los elementos de! tipo: una materia que no
esta expresamente regulada. Esta posici6n s¢ apoya, ademas, en el
principio dle unidad det titulo de imputaciin, en virtud det cual todos
Tos que intervienen en un hecho deberian ser sancionados por un
mismo titulo, principio que se complementa con el de accesoriedad.
que determina que la punibilidad de la conducta del participe sea
definida en relacin con el hecho tipico y antijuridico al que se
subordina.
Ovo sector, también minoritario,!* postula la incomunicabi
lidad de los elementos del tipo de caricter personal, igualmente
respecto de todas las figuras delictivas, basindose en que si cl
Codigo Penal establece la imposibilidad de comunicar una cir
cunstancia modificatoria, cuy efecto solo incide en el quantain
de la pena, con mayor razén habrémos de entender que no puede
comunicarse un elemento del tipo, cuyo efecto se proyecta sobre
a existencia misma de fa pena. “Este punto de vista arranca dei
principio de que cada concurrente debe ser castigado segiin ka
naturaleza del injusto en que ha incurrido, el cual no puede,
ciertamente, materializar circunstancias personales que no se
presentan en el sujeto”.!
°F Gritetio de Ia vomseivabiided extrme defend por Novos. Ez Cure de
Derr Penal chileno, Parte Gena Santiago, Const, 1985, 0p, 259, ¥ GARRIDO
MONT: Deco Prna.U, ob. cit. p. 382.
8 Era la postura defen dida por CUR: Derrho penal. PG, Hh ob, eit pp. 2
YOURE URZUA/ MSTUS ACENA"De kas personas responsabes de lon deliv. Ari
La 17°, ob. cit, p. 24, Sin embargo, en las dltimas ediciones de sur manual kaa
andoniado. por las Laguna de punthilidad a que conduc, eft, Ceky: Drecho pl.
PG. St ech, Baicrraes Univetsichad Catiica de Chile, 2005, pp. 646-647,
"Gun Drv Fal, PGI, ob. cit, p- 232,
198
RIES PARTE, CORRCPCIONY DERLCHO PENAL
La posicién mayoritaria en la doctrina chitena!” distingue entre
aquellos delitos en que la calidad especial exigida por el tipo es deter-
minante de la ilicitud (para los cuales se reserva et nombre te delifos
‘especiales propios, cayo ejemplo mas caracteristico es la prevaricacién,
del art, 223 N° 1) y aquellos delitos en que la calidad especial exigida
por el tipo s6lo es determinante de un trato mis severo o mas benigno
(para los cxtales se reserva el nombre de delitos especiales impropios, wn
de cuyos ejemplos ¢s la malversacién porapropiacién, del are. 293)!
‘Como en los delitos especiales impropios siempre existe un tipo paralelo
ands benigno—!™ paraaplicara la persona en quien no se da la calidad
cexigida en a figura especial, resulta que ésta en el fondo opera como
agravante, siendo perfectamente aplicable en estos casos la regla de la
incormunicabitidad establecida en ¢l articulo 64. En los delitos especiales
propios, en cambio, no existe un titulo de castigo paralelo, de manera
‘que no resulta aplicable la regla de la incomunicabilidad contemplada
en dicho articulo, estiatdricose que es admisibic plantear respecto de
ellos la comunicabitidad de ka condiciGn espectal
Pese al mérito de esta tltima solucién, que impide la impunidad
de la intervencién de la persona que no retine la calidad especial
exigida por el tipo en los delitos especiales propios, no puede obviarse
Jo insatisfactorio de la solucion desde un punta de vista valorativo,
Porque ella significa que se va a imponer al extrancusla misma pena
juc al intraneus, a pesar de que en el primero no coneurren kas cir
nstancias personales que fundamentan cl ilicito en cuesticn y, en
particular, a pesar de que en su caso no existe una infraccién del
deber especifico del autor.!"" Ademas, esto implica un tatmiento
0 Vid. Ercatenexy: Denvho Prual ob. cit pp. 81 ys p POLITIES /MATUS/
Rastnwz: Lrcrimes de Derecho Penal hilo, PG, ob. i, pp, AOL
" EncuemeRk: Derecho Pal. ob cit. IV, pp. 207208, y PourTOore/MATUS/ RA
i eeriame ce Dre Penal len, Pi ob, pp ABBABT
vo alin cas muy exeepeinnal, como oetrte con el inkanticdi,
n relacon con Tos delitos que ahora nos interesan, es posible establecer
que entre los factores que justifean el castigo de quien ostenta la caida de fan
lomariey et su caso, ef mayor desvator atibuide a st intervencign, se cuentan el
hecho de que fos actos gealizados por uh agente estatal son stibuiles «obliga
ala Administracion y que su ejecuciin normalmente importaabuso de poder 0 el
aprosechamiemte de cleraas vertajas, MEN De? RODKIGCEZ, Cs “Sohee tx hatratera
de los delitos de los funcionarios piblicns en el eerciin de sus cargos", ob. eit
Dp. 863365, Para VAZ0C¥7: PORTOMENE SEI], Fe Ltn contr la Ads
Pilon. ovria general Santiago ee Compose, Instinn Nacional ls Aalanininraciont
Paiblica, 2003, pp. 355 ys. el abuso de poder ylainfraccibn del deher som ls datos
ae especifcacion de delitos contra la Administracign Publics,
139