EL RECHAZO
Rechazar: significa “separar de sí a algo o alguien...” y su resultado es: el rechazo.
El rechazo es el acto de dejar abandonado o menospreciar a una persona. Esta actitud
siempre daña, pero el daño más intenso y permanente es cuando se le hace a un niño de corta
edad, y más aún cuando se rechaza una vida en el vientre de la madre.
EL RECHAZO SOCIAL. puede manifestarse de forma activa, por ejemplo mediante
conductas como la ridiculización, las ofensas o las burlas, o puede manifestarse de forma
pasiva mediante conductas indirectas tales como ignorar o desestimar, en el medio laboral
social
EL RECHAZO FAMILIAR la ausencia de calor, afecto o amor de los padres hacia sus
hijos o el privarlos de éstos de modo significativo. Puede adoptar tres formas: a) hostilidad y
agresividad; b) indiferencia y negligencia
EL RECHAZO Y SUS DIVERSAS MANIFESTACIONES
El rechazo es una de las experiencias más dolorosas que vivimos, sobre todo cuando se
produce en la infancia y además, cuando proviene de los propios papás. El rechazo implica
que no han sido satisfechas las necesidades básicas de amor y aceptación, indispensables
para constituir una mente sana y, agregaría, un cuerpo sano. En su lugar aparecen una serie
de sentimientos y pensamientos negativos, tanto sobre sí mismo (“no valgo, no sirvo”, ...) .
Es importante considerar que a veces, los papás han dado amor, pero por alguna razón los
hijos no están seguros de ello. Por ej. una mamá enferma, con internaciones prolongadas y
frecuentes implica no sólo la ausencia de mamá sino quizá también la del papá y aunque lo
amen, el niño se siente abandonado y no querido. También puede ocurrir que los padres, en
función de sus propias experiencias infantiles, no puedan expresar el amor de manera que el
niño pequeño pueda comprenderlo.
Por otra parte, los padres en general se niegan a aceptar que rechazaron o rechazan a sus
hijos, ya que esto los llevaría a enfrentar lo que suele ser realidad: que ellos a su vez fueron
hijos rechazados. El “ser creyentes” suele dar un barniz de validez por cuanto se supone que
el amor está presente, anulándose a veces el rencor, la amargura, etc. que siguen anidando
en el corazón. Por las experiencias vividas muchos padres no tienen la menor idea del daño
que están causando a sus hijos.
El rechazo puede ser Encubierto à igual de dañino pero es más difícil de enfrentar y también
manifiesto
1. EL RECHAZO MANIFIESTO
Algunas manifestaciones de este tipo de rechazo son:
· Expresarle abiertamente que no fue deseado; aún decir a veces, cuáles fueron los intentos
de aborto.
· Expresar abiertamente que es inútil, o tonto, o que no se puede comparar con su/s otro/s
hermano/s que son buenos, brillantes, exitosos.
· Decir en toda ocasión posible que esperaban y deseaban un hijo de otro sexo.
· Rechazo manifiesto por una incapacidad del hijo.(4) Vieron que cuando existe un hijo con
problemas los padres se dicen uno al otro: “tu hijo..”?
· Abuso y violaciones sexuales.
· Padres que abandonan el hogar y no tienen más contacto con el hijo. hijos adoptivos de
poder “saber” el porqué fueron abandonados, vendidos, etc
2. EL RECHAZO ENCUBIERTO
Como lo expresamos: es más difícil de reconocer y enfrentar porque es más sutil, aunque
igual de destructivo que el anterior. Algunas de sus manifestaciones:
· Padres ausentes por actividades de interés personal Influencia de la problemática actual de
muchas horas de trabajo donde la ausencia (necesaria) es sentida como abandono y rechazo
por parte del niño.
· Divorcio de los padres à se produce un abandono directo o el niño es utilizado como medio
de agresión entre los progenitores.
· Padres que no expresan el afecto de ninguna manera. En el hogar los besos, abrazos,
caricias, no existen. Pueden darse formalmente, pero sin el cariño correspondiente.
· Sobreprotección. Actitud de los padres ante una discapacidad ya sea física o mental. Lo
incapacita para enfrentar las exigencias de una vida adulta. Hacen todo por los hijos,
confirmando así que el hijo es un inútil, incapaz.
Problema del hijo único donde todos los afectos (amor, odio, exigencia, etc. etc.) son
colocados sobre él.
· Padres que niegan rotundamente que hacen franca discriminación entre un hijo y otro.
· Padres muy permisivos, incapaces de poner límites adecuados lo que crea inseguridad.
· Muerte de uno o ambos padres.
CONSECUENCIAS DEL RECHAZO
· Pobre concepto sobre sí mismo – Auto desvalorización – Sensación de incapacidad.
· Sentir odio, desprecio por sí mismo, por su cuerpo, por lo que es.
· Desconfianza generalizada: si los papás lo rechazan, los demás también lo harán.
· Celos – Dudas - Culpa
· Timidez – Introversión – Tolerancia extrema con tal de sentirse aceptado. No sabe cómo
decir “no”.
· Extrema dependencia de otros, por ej. del novio/a. Posesivo de los demás.
· Sensación de ser indigno de recibir, de lograr cosas.
· A veces extroversión, intento de ser centro de cualquier manera à ser importante
· Estados depresivos más o menos graves.
· Fantasías y/o deseos de muerte y/o de suicidio
· Dificultad para expresar sentimientos. A veces aislamiento emocional.
· La seguridad interna del rechazo hace que actúe de tal manera que provoca esa reacción, lo
que a su vez le confirma que no es aceptado.
· Rebeldía à delincuencia.
· Dificultades en la identidad sexual à fantasías, vivencias o relaciones homosexuales
· Problemas escolares. Problemas de aprendizaje.
· Promiscuidad sexual.
· Pueden ser aduladores o realizar críticas crueles que hieren a los demás. Rápido en
condenar a otros.
· Rencorosos, con gran dificultad para perdonar.
· Dificultad para compartir, para ayudar o pedir ayuda. Les cuesta dar pero también recibir.
· Obstinación: defienden una postura “a muerte”.
· Perfeccionistas: detallistas, legalistas à puede unirse a hipocresía
· Irresponsabilidad.
· A nivel espiritual: no puede confiar plenamente en Dios. Le cuesta entender Su Gracia. De
alguna manera debe ganar Su favor .
· Profundas vivencias de soledad, desamparo, desprotección.
¿SOLUCIONABLE?
Nada hay imposible para Dios y Él ha provisto en Cristo para nuestra sanidad. Cuando
podemos enfrentarnos a lo que ha originado nuestros conflictos y dificultades, podemos
perdonar, perdonarnos y llevar esas cargas a la Cruz. Podemos ser libres.
HERIDAS EN EL MATRIMONIO
La mayoría de seres humanos quedan inicio a la vida matrimonial lo hacen con la
expectativa de que en el transcurso de los años la relación de pareja sea fortalecida y la
comunicación conyugal permita superar cualquier dificultad que se presente. Sin embargo
la afirmación “en las malas y en la buenas”, pareciera haberse dejado de lado, sobre todo
cuando los conflictos, las diferencias y las crisis surgen, dejando a su paso lesiones con
efectos profundos y permanentes
Cuando se habla de heridas en el matrimonio, se suele evocar aquellas que permanecen
después de una fuerte discusión, al haber recurrido, uno o ambos miembros de la pareja, a
gritos, ofensas u otras expresiones de violencia emocional y aún física. Es frecuente también
encontrar heridas, cuando lapareja ha vivido humillaciones e infidelidad, entre otras cosas.
Sin embargo, muchas veces las lesiones aparecen y se profundizan con el pasar del
tiempo casi sin darnos cuenta. Especialmente esto ocurre cuando la pareja se ha ignorado
mutuamente, desatendido, descalificado o ha recurrido a otras formas de respuesta
inadecuada ante los dificultades del matrimonio, que pueden o no desembocar en
conflictos aún mayores.
Otra forma en que pueden surgir las heridas en el matrimonio, tiene que ver con las
expectativas que cada uno tiene antes de constituirse en pareja, y la desilusión que
representa confrontarse con una realidad distinta. De igual forma, cuando las pequeñas
diferencias no resueltas, la rutina, el abandono
y la falta de interés van marcando o determinando una actitud que se prolonga en el tiempo,
la distancia en la vida conyugal se empieza a imponer y es frecuente que de por esta
situación se produzcan lesiones que pueden conducir a permanentes heridas que causan
mucho dolor y fricción en la relación matrimonial.
Los recuerdos dolorosos hacen que tanto en los aspectos personales, como a nivel de la
relación de pareja, el ser humano tienda a estancarse y no logre desarrollar sus propias
habilidades. Las heridas provocan pesar, porque son resultado de sentimientos de
amargura, tristeza, frustración y, en algunos casos, de ira e impotencia. Estas van
afectando los pensamientos y los sentimientos, y pueden acompañar a la persona durante
mucho tiempo, aun cuando la situación del pasado aparentemente pareciera ser superada.
Las heridas no sanadas impiden el establecimiento de nuevas y positivas actitudes y
relaciones. Hacen aflorar la inseguridad, la desconfianza, la duda, el temor y la soledad.
Pueden hacer que la pareja sea prisionera de eventos o situaciones del pasado e impedir que
puedan ver el porvenir con esperanza, ánimo y alegría.
Un aspecto importante para iniciar el camino hacia la sanidad en las relaciones
matrimoniales, es no negar lo que se siente. En algunas ocasiones las personas que tratan de
ocultar sus lesiones emocionales o recuerdos que le entristecen, lo único que logran es
prolongar y profundizar sus heridas. Al reconocer el evento o situación que nos ha
lastimado, estaremos dando el primer paso para la superación de la situación que nos
lastimó. Debemos tener en nuestros pensamientos, emociones y sobretodo en nuestra
voluntad, el propósito de soltar los acontecimientos o circunstancias del pasado que
nos lastimaron. Esta decisión (dejar atrás el pasado), con lleva una decisión de perdonar y
perdonarnos y aunque el perdón
puede parecer en un principio, no ser algo que se sienta en el corazón, si se mantiene como
decisión, paulatinamente se irá incorporando a nuestras emociones. Una herida emocional o
física, no se olvida fácilmente, pero al “cicatrizar” el evento pasado, se recuerda sin dolor.
Es así como el perdón permitirá ir sanando el corazón de las personas heridas, posibilitando
iniciar el camino para la superación de cualquier escenario adverso que haya marcado
a los que conforman una pareja. Para sanar las heridas del matrimonio se debe asumir la
decisión de perdonar, sabiendo que esto se logra mediante un proceso que toma tiempo, por
lo que cada persona debe tener paciencia y perseverancia. No se debe olvidar que el primer
paso, está en identificar lo que nos a causado el dolor y no dejarlo profundizar en el
transcurso del tiempo.
* Las heridas no sanadas impiden el establecimiento de nuevas y positivas actitudes y
relaciones. Hacen aflorar la inseguridad, la desconfianza, la duda, el temor y la soledad.
* Al reconocer el evento o situación que nos ha lastimado, estaremos dando el primer paso
para la superación de la situación que nos lastimó.
* El perdón permitirá ir sanando el corazón de las personas heridas.
EL MATRIMONIO
El matrimonio es un estilo de vida, una celebración a la vida. La boda termina, pero el
matrimonio progresa hasta que alguno de los cónyuges muere. El fin de la boda marca el
comienzo de la relación matrimonial, la cual es un llamado a la intimidad. Intimidad es
una identidad compartida, una relación de “nosotros”. Lo opuesto es un matrimonio en
el cual los individuos se llaman casados solteros, en el cual cada uno sigue su propio
camino. En la intimidad compartida debe existir un nivel de sinceridad que haga que cada
uno sea vulnerable al otro. La intimidad física también involucra la unión de las emociones
tanto como de los cuerpos. Las emociones le dan color a la vida. Muchas parejas se pierden
la intimidad emocional porque uno de ellos o los dos no realizan un esfuerzo consciente para
desarrollarla intimidad bajando barreras y derribando paredes. Aun cuando las barreras no
sean un problema, las emociones de un hombre y de una mujer pueden encontrase a
diferentes niveles de intensidades. La prioridad de una mujer puede serla intimidad física.
Cuando una pareja aprende a compartir el nivel emocional y puede entender y
experimentar los sentimientos de cada uno, se encuentran bien encaminados hacia la
verdadera intimidad. Cuando una pareja aprende a compartir el nivel emocional y puede
entender y experimentar los sentimientos de cada uno, se encuentran bien encaminados hacia
la verdadera intimidad. La intimidad sugiere una relación personal muy fuerte, una cercanía
emocional especial que incluye comprender a alguien que es muy especial y que esa persona
lo comprenda a uno. La intimidad también se ha definido como un “lazo afectivo, cuyas
hebras se componen de la preocupación mutua, la responsabilidad, la confianza, la
comunicación abierta de sentimiento y sensaciones, como así también del intercambio sin
defensas de emociones significativas”. Intimidad significa arriesgarse a estar cerca de
alguien y permitirle que entre dentro de sus límites personales. La intimidad requiere
vulnerabilidad, pero también requiere seguridad. La apertura puede producirnos temor,
pero la aceptación que cada uno ofrece en medio de la vulnerabilidad proporciona un
maravilloso sentido de seguridad. Las parejas que gozan de intimidad se pueden sentir
seguras; tal vez, expuestas, pero a la vez completamente aceptadas. Muchas veces se
supone que la intimidad se produce automáticamente entre dos personas casadas, pero he
visto muchos que están casados y son “desconocidos”. He hablado con muchos esposos y
esposas que se sienten aislados el uno del otro y solitarios, incluso luego de muchos años de
matrimonio. He escuchado declaraciones tales como: “Compartimos la misma casa, la
misma mesa, y la misma cama, pero bien pudiéramos ser desconocidos” “Hemos vivido
juntos durante 23 años y todavía no conozco a mi cónyuge mejor que cuando nos casamos”.
“Lo queme duele es que podamos pasar un fin de semana juntos, y sin embargo, me sigo
sintiendo sola. Pienso que me he casado con alguien que hubiera preferido ser un ermitaño
en algunos aspectos”. La intimidad no es automática. La comunicación es el vehículo para
crearla y mantenerla, y es el medio por el cual conocemos a otra persona.
El matrimonio es servicio El matrimonio es un llamado al servicio. Este concepto no es muy
popular y no se encuentra en lo alto de la lista de prioridades de la mayoría de los
matrimonios. Nos gusta muchomás que nos sirvan que servir. Jesús voluntariamente se
sometió a convertirse en un sirviente. Pensó en nuestros intereses más que en los suyos. De
la misma manera, el apóstol Pablo nos dice: Someteos unos a otros en el temor de
Dios(Efesios 5:21). Un esposo amoroso considerará a su esposa como una compañera
completamente igual en todo lo que concierne asu vida juntos. Se asegurará de que su
dirección mantenga inviolable esta igualdad entre ambas partes. Ella debe ser su igual en las
áreas de contribución, es decir, en la toma de decisiones, en la resolución de conflictos,
en la planificación del desarrollo de la familia y en el manejo diario de la vida familiar. Ya
sea que se trate de las finanzas, de la disciplina de los hijos o de la vida social, sea lo que sea,
ella se encuentra en una condición de igualdad. En la relación esposo-esposa, ser un sirviente
es un acto de amor, un regalo que se le da a la otra persona. No es algo que se demanda. Es
una demostración de fuerza, no de debilidad. Es una acción positiva escogida para mostrar el
amor que sienten el uno para el otro. Entonces servir, significa alegrar la vida de otra
persona. Usted es el encargado de alentar a su cónyuge; su aliento puede aumentar los
sentimientos de autoestima de su cónyuge, aumentando su capacidad para amar y dar a
cambio. El matrimonio es un regalo ¿Qué piensa si le digo que usted puede ser el mejor
regalo que su cónyuge jamás haya recibido y que su cónyuge puede ser el mejor regalo que
usted jamás haya recibido? Un regalo es un artículo que se selecciona con cuidado y
consideración. Su propósito es proporcionarle deleite y satisfacción a la otra persona; es la
expresión de un sentimiento profundo por parte
del que lo da. Piense con cuánto cuidado y esfuerzo selecciona un regalo. Se pregunta qué
será lo que le gusta verdaderamente al receptor, qué le proporcionará deleite, felicidad o
alegría. Desea darle algo que le muestre a la otra persona al alcance de lo que siente por ella
y cuánto significa para usted.
EL PERDÓN TE LIBERA
Tú te beneficias enormemente cuando decides perdonar y lo mismo ocurre con todos a tu
alrededor. Ya sea que necesites perdonar a los demás, o la necesidad de perdonarte a ti
mismo, al hacerlo te libera del pasado y te permite cumplir con tu verdadero potencial. El
perdón permite liberarte de las creencias y actitudes limitantes. Liberar tus energías mentales
y emocionales para que puedas aplicarlas a la creación de una vida mejor.
Si no has perdonado entonces, una parte de tu energía de vida interior está atrapada en el
resentimiento, la ira, el dolor o el sufrimiento de algún tipo. Esta energía vital atrapada te
limitará. Es como si trataras de montar en bicicleta con los frenos parcialmente puestos todo
el tiempo. Te hace más lento, te frustra y hace que sea difícil avanzar.
Las decisiones que tomes y las cosas que creas que son posibles todas serán influenciadas
por las formas en las que no has perdonado. A medida que aprendas a perdonar la energía
que estaba yendo hacia a pensamientos y sentimientos tristes consigue liberarse y puede fluir
a crear la vida que deseas en lugar de limitarte, o crear más sufrimiento.
QUÉ SIGNIFICA PERDONAR? Es reaccionar ante un mal que alguien ha hecho. Es
actuar con
libertad, no olvidar simplemente la injusticia sino renunciar a la venganza y querer a pesar de
todo,
lo mejor para el otro. que te pasen cosas buenas, ‘perdonar es ir al pasado y volver sano y
salvo. Perdonar, desde el punto de vista terapéutico, consiste en un cambio de conductas
destructivas voluntarias dirigidas contra el que ha hecho el daño, por otras constructivas El
perdón es un proceso continuo que se puede ir profundizando y completando a lo largo del
tiempo. Por eso se dan varios niveles de perdón que se pueden considerar como una serie de
tareas que van completando e incrementando el proceso hasta llegar al grado más completo
de perdón. El primer paso consiste en dejar de hacer conductas destructivas abiertas y
explícitas (como cesar de buscar venganza o justicia, quejarse a todo el mundo, etc.) o
encubiertas e implícitas (como desear conscientemente mal al agresor, rezar para que le pase
algo malo, rumiar
el daño que se ha recibido, etc.). El segundo nivel es hacer conductas positivas hacia él.
Completando el perdón, si hay respuestas positivas por el perdonado, se puede llegar a
restaurar
la confianza en el agresor. No puedes recuperar la confianza si no estás dispuesto a perdonar
a tu cónyuge. El perdón es el ingrediente clave que va más allá del quebrantamiento y hacia
la sanación.
No se puede ganar la confianza si no estás dispuesto a perdonar a tu cónyuge. El perdón es el
ingrediente clave que va más allá del quebrantamiento y hacia la sanación.
RESTAURAR LA CONFIANZA ROTA COMIENZA CON EL PERDÓN
Si deseas avanzar en la restauración de tu matrimonio, tienes que estar dispuesto, a a tomar
la valiente decisión de perdonar. Te estancarás si decides seguir viviendo en que se rompió la
confianza. Pero, si puedes perdonarle la ofensa a tu cónyuge entonces podrás avanzar más
rápidamente hacia la fase de ganar la confianza para la restauración de tu matrimonio.
El perdón es una decisión. Tú decides darlo. No se puede ganar. Si no estás dispuesto a dar el
regalo del perdón a tu cónyuge, entonces, sanar tu matrimonio es una causa perdida. El
perdón es el regalo que puede salvar tu matrimonio.
Colosenses 3:13 Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los
ofenda…
Decidir aferrarse a no perdonar es como un cáncer en tu propio cuerpo La falta de perdón
carcome tu propio corazón. Te mata por dentro porque tienes tanta rabia, amargura y
resentimiento. Dios nos perdona por lo que debemos perdonar a los demás Dios ha modelado
el perdón para nosotros. Él te ha perdonado mayores ofensas, nada comparado con lo que tu
cónyuge te ha hecho a ti. No importa la ofensa, debes estar dispuesto a perdonar.
Colosenses 3:13 …Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben
perdonar a otros. Tu perdón crea la oportunidad para que la confianza sea recuperada Tu
capacidad de perdonar es lo más proactivo y poderoso que puedes hacer para salvar tu
matrimonio. Viene de un lugar de fuerza, no de debilidad. Este es el ingrediente clave que
puede salvar tu matrimonio, ya que te permite empezar a recuperar la confianza que se había
perdido.