0% encontró este documento útil (0 votos)
138 vistas41 páginas

Oraciones y Reflexiones Espirituales

"Lugar de oración", según la Enciclopedia Católica. "Los oratorios parecen haberse originado a partir de las capillas erigidas sobre las tumbas de los primeros mártires, adonde los fieles acudían a orar, y también por la necesidad de tener un lugar de culto para la gente de las zonas rurales cuando las iglesias estaban restringidas a las ciudades catedralicias".
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
138 vistas41 páginas

Oraciones y Reflexiones Espirituales

"Lugar de oración", según la Enciclopedia Católica. "Los oratorios parecen haberse originado a partir de las capillas erigidas sobre las tumbas de los primeros mártires, adonde los fieles acudían a orar, y también por la necesidad de tener un lugar de culto para la gente de las zonas rurales cuando las iglesias estaban restringidas a las ciudades catedralicias".
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Oratio

7 Buenaventuras de María

+ contrapuestas a las 7 Espadas +

[ Dictadas por la Virgen María a María Valtorta, 25 diciembre 1943 ]

RECORDAR cuando Dios nos ha dado la alegría, para poder decir


también entre el dolor: "Gracias, Dios mío. Tú eres bueno conmigo".
NO RECHAZAR el consuelo del recuerdo de un pasado don de Dios, que
surge para confortarnos en la hora en que el dolor nos dobla como
tallos atravesados por un huracán hacia la desesperación, para no
desesperar de la bondad de Dios.

PROCURAR que nuestras alegrías sean alegrías de Dios, no darnos


alegrías humanas, queridas por nosotros y fácilmente contrarias como
todo cuanto es fruto de nuestro actuar separado de Dios y Su Divina
Ley y Voluntad, sino esperar la alegría sólo de Dios.

GUARDAR el recuerdo de ella incluso cuando la alegría haya pasado ya,


porque el recuerdo que estimula al bien y a bendecir a Dios, no es
recuerdo condenable sino más bien aconsejado y bendito.

INFUNDIR con la luz de aquella hora las tinieblas del momento


presente, para hacerlas siempre tan luminosas que sean suficientes
para ver el Rostro santo de Dios incluso en la noche más oscura.

SUAVIZAR lo amargo del cáliz con aquella dulzura gozada para poder
soportar el sabor y llegar a beberlo hasta la última gota.

SENTIR, porque se ha conservado como el más precioso recuerdo, la


sensación de la caricia de Dios mientras las espinas nos aprietan la
frente.
ORACIÓN DE LA UNIDAD
[ Jesús reza esta oración conmigo ]

Mi Adorable Jesús,
que nuestros pies caminen juntos,
que nuestras manos se junten en unidad,
que nuestros corazones latan al unísono,
que nuestras almas estén en armonía,
que nuestros pensamientos sean uno,
que nuestros oídos escuchen juntos el silencio,
que nuestras miradas se compenetren profundamente,
que nuestros labios oren juntos
para obtener la misericordia del Padre Eterno.
Amén.

( Jesús a Elizabeth Kindleman, "Movimiento Llama de Amor" ) :


« Esta oración es completamente Mía. A través de esta oración, Satanás
quedará ciego y las almas no serán conducidas al pecado »

+ + + + + + + + + + + +

ORACIÓN DE REPARACIÓN AL COMULGAR


Jesús, que eres azotado en nuestras iglesias por manos de Satanás, te adoro
en todas las partículas esparcidas y destrozadas entre las ruinas. Tómame
como tu sagrario, tu trono, tu altar. Sé que no soy digna, pero Tú quieres
estar entre los que te aman, y yo te amo por mí y por quien no te ama.
Que el dolor me vuelva escarlata como la sangre, y me haga digno ornamento
para recibirte a Ti, que quieres ser semejante a nosotros en esta hora de
guerra.
Que mi amor sea lámpara que arde en Ti, Santísimo, y mi holocausto
incienso.
Así sea.

Letanías de Jesús a la Humanidad

+ Rezar diariamente después del GRAN AVISO


y durante la Adoración a la Santa Eucaristía +
1 - Protección en contra del Falso Profeta
Queridísimo Jesús, sálvanos del engaño del Falso Profeta.
Jesús, ten misericordia de nosotros.
Jesús, sálvanos de la persecución.
Jesús, presérvanos del Anticristo.
Señor, ten misericordia.
Cristo, ten misericordia.
Queridísimo Jesús, cúbrenos con Tu Preciosa Sangre.
Queridísimo Jesús, abre nuestros ojos a las mentiras del Falso Profeta.
Queridísimo Jesús, reúne a Tu Iglesia.
Jesús, protege nuestros Sacramentos.
Jesús, no dejes al Falso Profeta dividir Tu Iglesia.
Queridísimo Jesús, ayúdanos a rechazar las mentiras,
presentadas a nosotros como la verdad.
Jesús, danos Fortaleza.
Jesús, danos Esperanza.
Jesús, inunda nuestras almas con el Espíritu Santo.
Jesús, protégenos de la Bestia.
Jesús, danos el don del discernimiento,
para que podamos seguir el camino de Tu verdadera Iglesia
en todo momento, por los siglos de los siglos. Amén.

2 - Para la Gracia de Inmunidad


Oh Altísimo Padre Celestial,
Te amo.
Te honro.
Señor, ten misericordia.
Señor, perdona nuestras ofensas.
Te adoro.
Te alabo.
Te doy las gracias por Tus Gracias especiales.
Te suplico por la Gracia de Inmunidad para mis amados:

(Hermanas Guiomar, Pilar, Mara Lía Montoya, Gloria Serna,


sus esposos Carlos Laverde, Miguel Angel Sierra y Carlos Mario Londoño,
sus hijos Pilar y Ma Cecilia Laverde, María Clara y Adriana Sierra, Lucas,
Natalia y Valentina Londoño, y todos sus nietos;
sacerdotes Nilton Bustamante, Raúl Sánchez, Carlos Pío del Inmaculado
Corazón Carlos H. Spahn, Horacio Bojorge, José Antonio Fortea, Javier
Olivera Ravasi, Alexander Pareja de La Consolata, Darío Betancur de San
Joaquín, mis confesores de Medellín, sacerdotes Juan Rafael de Circasia y
Dúber de Montenegro, Alberto Linero y todos los sacerdotes de Colombia; las
religiosas Marie de La Sagasse, sor Verónica de Iesu Communio, madre Adela,
para las monjas del Monasterio Nuestra Señora de los Ángeles de EWTN, para
las Misioneras de la Caridad; para las familias religiosas FRICYDIM y Iesu
Communio; para mis vecinos Andrés y su madre y familia, Ligia y Jesús, Lucy,
Myriam, Tatiana, Mónica y Fabiola)

Te ofrezco mi lealtad en todo momento.


Tu, Oh Padre Celestial,
Creador de todas las cosas,
Creador del Universo,
Creador de la Humanidad,
Tú eres la fuente de todas las cosas.
Tú eres la fuente del Amor.
Tú eres el Amor.
Te amo.
Te honro.
Me pongo delante de Ti.
Te suplico misericordia para todas las almas que no Te conocen,
que no te honran, que rechazan Tu Mano Misericordiosa.
Me doy a Ti en mente, cuerpo y alma,
para que puedas tomarlos entre Tus Brazos, a salvo del mal.
Te pido que abras la Puerta del Paraíso, para que todos Tus hijos puedan
unirse, al fin, en la heredad que has creado para
todos nosotros. Amén.

3 - Defiendan la Palabra de Dios


Oh Querido Jesús, protégenos de las mentiras, que ofenden a Dios.
Protégenos de Satán y su ejército.
Ayúdanos a amarte más.
Sosténnos en nuestra batalla.
Defiéndenos en nuestra fe.
Llévanos a Tu refugio de seguridad.
Ayúdanos a levantarnos y a defender Tu Santa Voluntad.
Fortalece nuestra resolución de ser Tus verdaderos discípulos.
Danos coraje. Danos confianza.
Guíanos en el camino de la Verdad.
Defiéndenos contra el enemigo.
Derrama Tus Gracias de Protección sobre nosotros.
Ayúdanos a evitar la tentación.
Llévanos más cerca de Tu Sagrado Corazón.
Ayúdanos a permanecer leales a Ti en todo momento. Amén.

4 - Para mitigar el castigo de Dios Padre


Oh Dios Altísimo.
Te suplicamos Misericordia por los pecados de Tus hijos.
Te agradecemos el Don de la Tierra.
Te agradecemos el Don de la vida humana.
Atesoramos el Don de la vida.
Defendemos el Don de la vida.
Te agradecemos el Don de Tu Hijo, Jesucristo.
Te agradecemos el Don de la Redención.
Ensalzamos Tu Divinidad.
Nos rendimos, completamente, delante de Ti,
para que Tu Santa Voluntad pueda ser completada en la Tierra
como lo es en el Cielo.
Te agradecemos el Don de la Iluminación de la Conciencia.
Te agradecemos la promesa de vida eterna.
Damos la bienvenida al Nuevo Paraíso.
Te suplicamos que salves a todas las almas,
incluyendo aquellas que Te atormentan
y aquellas que están perdidas para Ti.
Te agradecemos el Amor que muestras a todos Tus hijos.
Te agradecemos el Don de la profecía.
Te agradecemos el Don de la oración.
Te pedimos que nos concedas paz y salvación. Amén.
5 - Por la salvación de Aquellos en Pecado Mortal
Jesús, salva a todos los pecadores del fuego del Infierno.
Perdona a las almas entenebrecidas.
Ayúdalas a verte a Ti. Sácalas de las tinieblas.
Abre sus ojos. Abre sus corazones.
Muéstrales la Verdad. ¡Sálvalas!
Ayúdalas a escuchar.
Líbralas del orgullo, la lujuria y la envidia.
Protégelas del mal. Oye sus súplicas de ayuda.
Agarra sus manos. Hálalos hacia Ti.
Sálvalos del engaño de Satán. Amén.

6 - Don de las Gracias


Oh muy querido Jesús, mi amado Salvador,
Lléname con Tu Amor.
Lléname con Tu Fuerza.
Lléname con Tu Sabiduría.
Lléname con Tu Perseverancia.
Lléname con Tu Humildad.
Lléname con Tu Coraje.
Lléname con Tu Pasión. Amén.
[ Cuadernos 1943 + María Valtorta ]

CONVENTO y CONSAGRADOS

"Los justos" de los que hablo cuando predigo el fin del mundo, son los
verdaderos sacerdotes, los verdaderos consagrados en los conventos
esparcidos sobre la tierra, las almas víctima, hilera desconocida de mártires
que sólo Mi ojo conoce mien-tras el mundo no los ve, y quienes actúan con
verdadero pure-za de Fe; y éstos últimos, son consagrados y víctimas sin que
ellos lo sepan.

Necesitan oración las personas consagradas con votos especia-les, que no


son sacerdotes: las vírgenes encerradas en los monasterios y conventos
esparcidos por todo el mundo. Estas casas de Betania deberían ser en las que
Yo, cansado, disgustado, ofendido, perseguido, pudiera encontrar amparo
y amor. Deben ser tantas cimas, donde en soledad y oración
las almas puras continúen orando por los habitantes del mun-do, que luchan
y generalmente no rezan. Castidad, de carne, del pensamiento y del alma.
Caridad vivísima. Oración continua que las ocupaciones no turban. Amor a la
pobreza. Respeto a la obediencia. Silencio exterior para oír en el interior la
Voz de Dios. Vocación al sacrificio. Espíritu de verdadera penitencia.
He aquí las virtudes que deberían compenetrar los corazones de todas las
mujeres que se han dado a Mí con votos especia-les.

Yo quiero que Mis conventos sean invernaderos de cielo,


donde como hojas muertas caen las preocupaciones humanas, las soberbias,
las envidias, las críticas, los egoísmos, las falseda-des.

La prudencia humana os guía, la lleváis a todas partes, hasta en las obispalías,


hasta en los conventos. ¡Cómo habéis cambia-do en relación con los
primeros cristianos, que no tenían en cuenta nada de cuanto fuera humano y
miraban solamente al Cielo! Es verdad que Yo he dicho que seáis prudentes
como las serpientes, pero no con una prudencia humana. Para seguirme, hay
que ser audaces contra todos: contra el amor a sí mismo, contra el poder,
contra el padre y la madre, contra la esposa y los hijos cuando éstos quieren
impediros que sigáis Mi Camino por afecto humano y preocupación terrena.
Porque una sola cosa es necesaria: salvar la propia alma, incluso perdiendo la
vida de la carne para obtener la Vida eterna.

El mismo relajamiento de vida cristiana que hay en los laicos, está en mis
sacerdotes, y en general en todas las personas consagradas por votos
especiales: deberían ser llamas, en cambio son humo; hacen fatigosamente lo
que deben hacer; no se aman entre ellos, y no os aman a vosotros, no se dan
completamente; vienen a Mí con el corazón lleno de preocu-paciones de la
tierra; me consagran con su mente en otra cosa, ni siquiera Mi Comunión
enciende en su espíritu esa caridad que debe estar viva en todos pero ser
vivísima en ellos. Cuando pienso en los diáconos, en los sacerdotes de la
Iglesia de las catacumbas, y les comparo con los de ahora, siento una infinita
piedad por vosotros, multitudes que os quedáis sin o con de-masiado poco
alimento de Mi Palabra. De aquellos, ¡cuánta fi-delidad, cuánto amor, cuánta
castidad, cuánto heroísmo!

Ahora, en el mundo pagano de un nuevo paganismo más atroz que es más


demoníacamente sutil, son necesarias de nuevo almas consagradas que vivan
en el mundo como en los pri-meros tiempos de Mi Iglesia, para perfumarlo
de Mí. Ellas resumen en sí la vida activa y la vida contemplativa en una sola
palabra: "Víctimas". ¡De cuántas víctimas tiene necesidad este pobre mundo
para obtener piedad!

VÍRGENES

«La Madre de Dos quiere almas vírgenes,


que se liguen a Ella por voto de castidad»
(santa Jacinta Marto, vidente de Fátima)

El mundo puede ser ayudado por las vírgenes.


Pero las vírgenes deben ser ayudadas por las víctimas.

La Iglesia ha nacido entre las olas agitadas del mundo,


vírgenes y consagrados vivían mezclados entre la
muchedumbre pagana llevándole el perfume de Cristo
que les saturaba, y han conquistado el mundo para Cristo.

Conmigo está María, la Madre de todos, la Ayuda de todos.


Ella es quien ha sonreído a los mártires para animarles al Cielo. Ella es quien
ha sonreído a los vírgenes, para ayudarles en la vocación angélica. Ella es
quien ha sonreído a los culpables para atraerles al arrepentimiento. Es
Aquélla de quien siempre tiene necesidad el hombre, especialmente en las
horas de ma-yor angustia.

La castidad no es exclusividad de los vírgenes,


la virginidad es la máxima esencia de la castidad,
está depositada en el corazón de los elegidos para
seguir al Cordero y para hablar un lenguaje concedido
sólo a ellos. El candor de los vírgenes se tiñe con el
fulgor que emanan el Verbo de Dios y la purísima
Madre del Verbo.

Todo martirio tendrá el premio: la estola escarlata de quienes vinieron a Mí a


través de una gran tribulación, cortejo de fuego que seguirá al Cordero junto
al cándido cortejo de las vírge-nes; el primero a mi izquierda, el segundo a mi
derecha, por-que estos héroes del espíritu son verdaderamente los hijos de
Mi Corazón desgarrado por un martirio de amor.
Oración de ofrecimiento de vida
+ Renovada cada Jueves Eucarístico +

Mi amable Jesús,
ante las Personas de La Santísima Trinidad,
ante nuestra Madre del Cielo y toda la Corte
celestial, ofrezco, según las intenciones de
tu Corazón Eucarístico y las del Inmaculado
Corazón de María Santísima, toda mi vida,
todas mis Santas Misas, Comuniones,
buenas obras, sacrificios y sufrimientos,
uniéndolos a los méritos de tu Santísima
Sangre y muerte de Cruz, para adorar
a la Gloriosa Santísima Trinidad; para
ofrecerle reparación por nuestras ofensas;
por la unión de nuestra Santa Madre Iglesia;
por nuestros sacerdotes; por las buenas
vocaciones sacerdotales y por todas las almas
hasta el fin del mundo.
Recibe, Jesús mío,
el ofrecimiento de todo mi ser, y concédeme
la gracia para perseverar en él fielmente
hasta el fin de mi vida. Amén.
Jesús a sor Natalia Magdolna:
"Si alguien, hija mía, hace una sola vez el ofrecimiento de vida, ¿entiendes,
hija mía?, una sola vez, en un momento de gracia se encendió en su
corazón el fuego de amor heroico, ¡con esto selló toda su vida! Su vida,
aunque no piense en ello, es ya propiedad de ambos Sagrados Cora-zones de
Jesús y de María".

5 promesas de la Santísima Virgen


a quienes hacen el ofrecimiento de vida

1) Sus nombres estarán inscritos en el Corazón de Jesús, ardiente de amor, y


en el Corazón Inmaculado de la Virgen María.
2) Por su ofrecimiento de vida, unido a los méritos de Jesús, salvarán a
muchas almas de la condenación; el mérito de sus sacrificios beneficiará a las
almas hasta el fin del mundo.
3) Nadie de entre los miembros de su familia se condenará, aunque por las
apariencias externas así lo parezca, porque antes de que el alma abandone el
cuerpo, recibirá en lo profundo de su alma, la gracia del perfecto
arrepentimiento.
4) En el día de su ofrecimiento, los miembros de su familia que estuvieran en
el Purgatorio saldrán de ahí.
5) En la hora de su muerte, estaré a su lado y llevaré su alma sin pasar por el
Purgatorio a la Presencia de la Gloriosa Santísima Trinidad, donde en la casa
hecha por el Señor,se alegrarán eternamente junto conmigo.

+ + + + +
Jaculatorias de arrepentimiento
Jesús mío, ¡te amo sobre todas las cosas!
Por amor a Ti, me arrepiento de todos mis pecados.
Me duelen también los pecados de todo el mundo.
¡Oh Amor misericordioso!, en unión con nuestra Madre Santísima y con su
Corazón Inmaculado,
te suplico a Ti el perdón de mis pecados
y de todos los pecados de los hombres,
mis hermanos, hasta el fin del mundo.
¡Mi amado Jesús!, en unión a los méritos de tus Sagradas Llagas, ofrezco mi
vida al Eterno Padre,
según las intenciones de la Santísima Virgen Dolorosa.
¡Virgen María, Reina del Universo, Intercesora de la Humanidad y esperanza
nuestra, ruega por nosotros!

¡Virgen Madre nuestra,


Victoriosa Reina del mundo,
muéstanos tu poder!
+ + + + +

Santa Jacinta Marto

No guste estar en medio de la riqueza,


huya de las riquezas.

Sea amiga de la santa pobreza


y del silencio.

No hable mal de nadie


y huya de quien hable mal.
Letanías de la Inmaculada Concepción
[ del Pequeño Oficio de la Inmaculada Concepción ]

Maitines
Madre de Nuestro Señor Jesucristo
Santa María
Dominadora del mundo
Estrella de la mañana
Reina del Cielo
Llena de Gracia
Luz pura
Escogida y predestinada por Dios

Prima
Virgen prudente
Destinada para dar al Señor digna morada
En el seno materno siempre santa
Libre del mal que al mundo espanta
Puerta de los Santos
Eva, Madre de la Vida
Estrella de Jacob aparecida
Armadora de la escuadra contra Luzbel
Amparo y refugio del pueblo fiel
Tercia
Arca de la Alianza
Trono de Salomón
Bello iris celeste
Zarza ardiente de visión
Virgen florida
Velo de Gedeón
Divino portal cerrado
Panal del fuerte Sansón

Sexta
Templo de la Trinidad
Puro encanto de los Ángeles
Agasajo de castidad
Consuelo de los tristes
Huerto de la alegría
Palma de la paciencia
Cedro de la pureza
Tierra bendita y sacerdotal
Concebida y preservada sin pecado original
Ciudad Santa del Altísimo
Entrada Oriental del Cielo
Virgen singular con toda la gracia celestial
Predilecta del Señor entre los hijos de Adán
Lirio entre los espinos
Nona
Ciudad de refugio
De torres fortalecida
Por David atrincherada
De armas también defendida
Sin pecado concebida y en caridad abrasada
Bella Abigail
Judith invicta y entusiasmada
Del verdadero David Madre tierna
Virgen de las vírgenes que dio al mundo su Salvador
Toda hermosa ¡oh Madre querida!

Vísperas
Del Sol brillante la Virgen tiene el fulgor
Cual aurora naciente refulge en esplendor
Luna bella que la cabeza del dragón va pisando
Luna bella que ilumina a los que van errando

Completas
Floreciente Virgen pura
Reina de astros coronada
Más pura que los ángeles
Azucena espléndida con su trono a la derecha del Rey
Nuestra dulce esperanza
Puerto de bonanza
Puerta del Cielo
Salud en la enfermedad
De Dios guía a la feliz presencia
Vuestro nombre es como un bálsamo ¡oh María!

Conviértenos, Jesús, por Vuestro Amor,


y retira de nosotros tu furor. Amén.
Nuestra Señora de Chiquinquirá,
patrona de Colombia, ¡ruega por nosotros!

+ + +

Letanías del Santuario de Lourdes


[ de la Oración final del Santo Rosario ]

Azucena espléndida
Rosa de delicada fragancia
Santa Virgen María
cuyo aroma de santidad perfumó a toda la Tierra

Santa Virgen María,


ruega para que seamos el agradable aroma de Cristo
y lo expandamos en todo el mundo; que nuestra ora-ción sea para la
permanencia de los vivos en la Fe, para la salvación de los difuntos y para que
alcance-mos la felicidad eterna.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
«... y los muertos en Cristo resucitarán primero»
(I Tes 4,16)

Devoción a la Santa Faz


[ Beata Pierina de Micheli ]
Fines del culto a la Santa Faz:
Hacer que crezca día a día, en la mente de los fieles,
el recuerdo de la Sagrada Pasión del Salvador
Incitar en los corazones un intenso dolor de los pecados
Encender en las almas un intenso deseo de reparar
las injurias inferidas a la Divina Majestad del Señor

Hacer que toda nuestra vida gire en torno a Jesús, meditando su Sagrada
Vida, Pasión, Muerte y Resu-rrección. Muchas veces Jesús le preguntó a la
Beata Pierina: ¿Quieres participar de la agonía de mi espíritu en Getsemaní,
sobre todo por los pecados de mis dilectos, mis sacerdotes y mis almas
víctimas, y en especial por los des-perdicios o sobras que recibo de tantas
almas religiosas a mí consagradas? El Señor le comparte Getsemaní una y
otra vez y otra vez. La Beata Pierina siente la agonía inte-rior de Jesús en
Getsemaní, que es una angustia de muer-te; la siente ella, y es llamada a ser
alma víctima por aque-llas almas consagradas o que han recibido la unción
sa-cerdotal, o que han recibido la consagración religiosa con los votos, para
que sean fieles a Jesús si están lejos de Dios en pecado mortal, que eliminen
de su vida el desa-pego de Dios y de sus cosas y entren en el camino de la
conversión y la santificación; y de ser almas tibias, que se hagan ardientes y
sensibles a las llamas amorosas del Corazón de Jesús. El Señor le dijo a otras
almas beatas que los castigos llegan a las naciones a causa de todos los
pe-cados que cometemos, pero especialmente a causa de los pecados de los
sacerdotes y de los consagrados, pecados que deben ser reparados con actos
de amor. Cada vez que nosotros (le dice el Señor a la Beata Pierina) besamos
una medalla del Divino Rostro, estamos haciendo lo mismo que la Verónica
en el Vía Crucis, lo que le da muchísimo consuelo a Jesús. Es decir, en esos
pequeños actos de amor demostrados a Nuestro Señor, hechos con toda el
alma, buscando complacer a Dios en su Divina Voluntad, hacemos grandes
actos de reparación y de intercesión por la humanidad, y reparación a los
Corazones de Jesús y de María.

La Beata Pierina dice: "¿Cómo voy a negarle algo a Jesús? ¿Cómo no pensaré
en consolar su Corazón por las ingrati-tudes mías y ajenas?". En julio de 1940,
el Señor le dice: Si tú supieras cuánto amor me has dado en esta lucha,
mori-rías de alegría. Tú me consuelas. Y cuando la Beata le dice: "Señor, es
que yo soy una miseria, déjame de lado y bus-ca otras almas que sean más
dignas", el Señor le dice: ¿Y quieres tú que renuncie a ti? ¿Quieres que
renuncie a tus consuelos? No, Pierina, sigue adelante... sigue adelante.
Acordaos
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno
de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestra asistencia y reclamando
vuestro auxilio, haya sido abandonado de Vos.
Animada por esta confianza, a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!; y aunque
gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo
a comparecer ante vuestra presencia soberana.
¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis humildes
súplicas; antes bien, escuchadlas y acogedlas
benignamente. Amén.

[10 Acordaos: el 10° para agradecer el favor recibido]

LOS SANTOS + LA SANTIDAD


[ Jesús a Gabriela Bossis ]

«Yo no os pido que seáis como ángeles,


os pido que seáis santos según vuestra naturaleza»

«Si supieras cuán grande es Mi Deseo de daros el Cielo, para lo cual lo sufrí
todo, te harías santa nada más para apagar la Sed de este Deseo»
«Para ser santos, es preciso ante todo querer serlo.
Vosotros, todos, no nacéis sino para la santidad»

«No es el tiempo, sino la voluntad lo que hace a los santos»

«Las gracias concedidas a otros santos, como Santa Teresa,


no han agotado Mis Recursos; estoy siempre pronto a darlas,
y todavía más grandes»

«Yo Soy la Fuente de toda santidad, únete estrechamente a Mí»

«Cree en la Comunión de los Santos»

«Hay que tener confianza en los santos, en los ángeles;


cuando uno es todavía un niño, anda en los brazos de
todo el mundo, uno se deja querer y ésto es del todo
natural»

«¿Quién podrá purificarte y encender la luz en tu espíritu,


sino aquellos que ya la poseen, los santos y la Reina de todos los santos?
Siéntete muy pequeña junto a Ella, porque Ella no es una mujer sino la Mujer,
la segunda Eva, la que aplasta la cabeza de la serpiente. Vive con nosotros en
familia, con toda simplicidad, como si vivieras con nosotros en Nazareth,
porque nada de nuestra intimidad te queda prohibido. Yo os doy todo lo que
pose, aun el Amor de Mi Madre»

«La santidad es sencillez. Puedes creerme si te digo que fui sencillo en Mi


Oración del Huerto de los Olivos, lo mismo que entre las manos de los
hombres, hasta la Cruz. No tenía Yo fi-gura de Dios. De igual manera, vuestra
única grandeza está en el amor que lleváis por dentro; puede que nada de él
apa-rezca al exterior, así tú puedes permanecer constantemen-te en Mi
Corazón y nadie lo sabe sino el Padre»

«Y cuando Yo te pido que seas sencilla, ésto lo quiero espe-cialmente en tus


relaciones Conmigo. No creas que para en-tenderte necesito de grandes
palabras o grandes gestos, su-periores a la palabra y al gesto habitual. ¡Dios
está tan cerca de vosotros!»

«La vida interior debe tener la primacía sobre la vida exterior,


y ésta debe ser dirigida en todo por aquélla: la reina y la sir-vienta. El Mundo
tiene otro criterio: la vida mediante los sen-tidos y no la vida sin los sentidos.
Hay que encontrarme en el Invisible»

«¡Hija! Si los santos pudieran hablarte, ¡qué prisa tendrías tú de beber con
ellos en los torrentes del Amor Divino! Consa-gra los últimos días de tu vida a
preparar tu entrada al Mun-do Celestial. Cuida bien de tu presentación,
nunca estarás de-masiado bella. Pide prestados a todos los que te aman sus
mejores diamantes: Mis Méritos y los de Mi Santísima Madre para cubrir tus
harapos. Te formarán para tu entrada como un manto regio»

«Ha llegado para ti el momento de las confianzas extremas.


Ensánchate, hija, en compañía de los santos que supieron morir en la paz y el
amor»

«¿Acaso no habéis sido creados para llegar a ser santos?»

«Así como hay frutos cuya corteza áspera y aún espinosa


no hace pensar en la dulzura de sus jugos interiores, así tam-bién son Mis
santos: lo que vale en ellos está en su corazón»
«Tú eres Mi heredera, Mi hija por la Comunión de los Santos»

«Los ángeles y los santos son tus hermanos mayores»

«La Iglesia del Cielo, donde los santos se regocijan;


La Iglesia que sufre, y que vosotros aliviáis;
La Iglesia que combate, a la cual ayudáis.
Es como un ruido pequeño que tuviera grande eco»

«Tú no puedes saber la abundancia con que derramo Mis Gracias sobre Mis
fieles: ahí está el gran motivo de la santi-dad»

«Vive santamente, en Mi Amor, el momento presente, pues eso es todo. Echa


fuera las preocupaciones, las imaginaciones, las complicaciones. Dame
simplemente tu alma a Mí, que Soy el Simplícisimo»

«¡Pocas cosas os impiden ser santos! Confiadme a Mí la parte que me toca en


este "trabajo entre dos"»

«El sacrificio que más agrada a Dios es el de un corazón roto de dolor, y el


dolor más grande que puedas tener es el de no amar bastante. Toma, pues, el
amor de todos los santos y ofrécemelo como por primera vez»

«Toma tu fuerza de la fuerza de los santos, de la Fuerza de


El Santo»

«Imagínate por un instante a todos los que actualmente viven sobre la Tierra.
¡Qué maravilloso espectáculo sería para el Cielo si todos me dejaran vivir en
ellos! Porque todos vosotros sois un espectáculo para los ángeles y los
santos»
«Saluda a todos los santos por su eterna alegría. Pide a los santos que te
obtegan vivir tinieblas de la Tierra como si por la Fe estuvieras ya en la plena
luz. Aumenta tu Esperanza»

«Si supieras cuán grande es Mi Deseo de daros el Cielo, para lo cual lo sufrí
todo, te harías santa nada más para apagar la Sed de este Deseo»

«Esto es lo que hacen Allá Arriba todos los santos: amar por amar, con el
amor que repara, con el amor que consuela, con el amor que agradece, con el
amor que glorifica; con el amor que quiere obtener algo para darme gusto, y
con el amor que simplemente ama por amar. El tema inagotable es Mi Pasión,
que incesantemente se renueva. Toma todos esos conciertos de alabanza y
todos esos transportes de amor, y ofrécemelos
en el Jardín de la Agonía para ocultarme los asaltos del infier-no. Y en
seguida, toma Mis Sufrimientos como un ramillete y ofrécelos al Padre para
salvar un alma: la que Él quiera esco-ger: así se atenúa Mi Sufrimiento en las
tinieblas del Jardín de los Olivos, y Mi Dolor se aplica a vuestra Redención,
Mis hijos
pequeños, tan amados»

«El valor es necesario para hacerse santos»

«Convierte a los pecadores, hazlos santos, hazlos sacerdotes»

«No pierdas de vista que ésta es tu meta: la santidad.


Y la santidad consiste en adquirir un estado en el cual
se Me puede alcanzar y pertenecerme completamente
y con toda simplicidad. Si no estuviera a vuestro alcance,
¿os lo pediría?»
«Con actos frecuentes, apóyate en la Comunión de todos los Santos del Cielo
y de la Tierra; porque todo es común entre nosotros»

«Sobrenaturalizado todo, tus días y tus noches. Que no seas ya tú quien vive
en ti, sino Yo. Adora y agradece»

«¡No me has besado mucho hoy!»

«Las primaveras que Yo traigo a las almas por Mi Gracia me-recen ser todavía
más agradecidas; esas primaveras, llenas de savias eternas, vienen por el
precio de Mi Sangre que Yo de-rramé, y producen en vosotros esplendores
que os son desco-nocidos, los contemplan los ángeles y los santos»

«Desea con fuerza progresar, desea la santidad, pídela de li-mosna como una
mujer pobre pide un pan. Pídele a Mi Ma-dre todos los días de este hermoso
mes (mayo) que te intro-duzca más adelante en Mi Corazón. ¡Ella es tan
buena! Ella se encargará de ponerles remedio a todas tus miserias, como una
mamá que arregla el peinado de su hija pequeña antes
de presentarla en un salón, Ella hará eso contigo y lo hará muy bien para
presentarte a Mí. Pídele perdón de tus faltas
y dedícale una confianza absoluta, con ello me glorificarás
grandemente. Yo le confié a Magdalena, a Juan y a los otros
que Yo amaba, para que los tuviera como a Mí mismo cuando era Yo pequeño.
Pasa todo este mes (mayo) encerrada en Sus Brazos. Yo la miraba con
frecuencia, mírala tú también y Ella te hará comprender tus deberes. ¿Y a
dónde podría Ella
llevarte sino a Mí, que siempre te estoy esperando y que pienso siempre en ti
aun cuando tú no pienses en Mí? A Mí, que pensé en ti desde antes de que
existieras... en el Jardín...
desde lo alto de la Cruz. ¡Oh, Mis bienamadas creaturas!»

«Lo que hace daño es el amor no correspondido, y Yo conozco


ese daño demasiado bien. Sé Mi consuelo y Mi reposo. Ayu-da al Amor.
Miserable como eres, puedes ayudarle dándose-lo todo»

«La sumisión es la expresión de la humildad y Dios ama la hu-mildad.


Recuerda el Evangelio que relata cómo Mis mayores Milagros fueron hechos
para los más humildes, para los que me decían: 'Di solamente una palabra' /
'No soy digno' / o como San Juan: 'No soy digno de desatar el cordón de su
sandalia' / o como la pobre mujer que dijo: 'Los perritos co-men las migajas
que caen de la mesa'. ¿Sabes tú que, en me-dio de las otras mujeres, Mi
Madre se creía la última de to-das? ¡Ella!»

«Pídeme día tras día que te haga santa y pon en esa petición
todo tu cuidado. Si consigues ser una sola cosa Conmigo, tu fuerza será
irresistible»

«¡Cuán pocos son los que viven como en familia con las Tres Divinas
Personas!»

«Mi Misericordia toma los deseos como si fueran hechos suce-didos.


Levanta, pues, tus anhelos muchas veces al día; tu co-razón se calentará y Yo
acogeré tus esfuerzos»

«Ruega por los pecadores pero también por los justos, a fin de que devengan
santos»

«¡Mis pobres pequeños! ¿Quién es santo? Solamente Yo, en vosotros. Y


cuando haya santos, cambiará la faz de la Tierra. Recuérdalo: unos pocos
bastan para salvar una ciudad»

«Encomiéndame con frecuencia tu deseo de ser santa: estás sobre la Tierra


sólo para eso, pues para que seáis santos vine Yo a la Tierra. ¿Y entonces? Si
tu deseo se encuentra con el Mío
¿qué no podremos hacer juntos? Pero es indispensable creer en el Amor. ¡Oh,
Mis pequeños, creed con firmeza y Me po-créis arrancar todas las Gracias!»

«¡Qué descanso para ti en la hora de tu muerte si puedes atestiguar que


padeciste y trabajaste para la Gloria de tu Único!»

«Adora, en unión de todos los santos, este Cielo que Soy Yo en el


Tabernáculo. Ama con ellos. Canta y alaba. Nunca será demasiado, pues Yo
Soy el Autor de todo cuanto tienes y Yo te he dado todo lo que poseo en
Méritos. Tú no los conoces, sólo los conoce el Padre, y has de saber que si
fuera necesa-rio, Yo volvería a empezar»

«Extiende en Mi Presencia tu pobreza y miseria, lo mismo que en Judea lo


hacían los enfermos cuando Yo pasaba. Cuénta-me. Implórame. El Evangelio
dice: 'Y los curaba a todos'. Avi-va tu Fe y tu confianza. Apela a Mi Locura de
Amor y ten la voluntad de responder a Ella con otra locura. Acuérdate de San
Francisco de Asís, de los santos misioneros, de los santos mártires: parecían
ridículos a la mirada del mundo, porque no había cosa que les importara,
sumergidos como estaban en el Amor de su Salvador. No temas. Da pasos
largos hacia Mí y serás abundantemente pagada, pues Yo no soporto estar en
deuda con vosotros, aun cuando no os debo nada»

«Sé atenta a reparar todo aquello con lo cual alguna vez pu-diste ofenderme;
y para ésto ¡ama! Siempre y sin interrupción
como tu respiración, que nunca se detiene. Que tu vida inte-rior tenga
siempre esos latidos regulares de amor. ¡Yo sabré corresponderles!»

«Recuerda que debes siempre subir, y no se sube sin pena»

«Ya sabes que Yo ayudo siempre a los que cuentan Conmigo y no se apoyan
en sí mismos»
«Nunca te he dejado, desde que naciste y aun antes de que existieras, Yo
pensaba dulcemente en ti»

«Únete a esos grandes artistas que son los ángeles y los san-tos, que
eternamente Me cantan en coro. Que tu voz se fun-da con la de ellos, Yo
sabré encontrarla pues ante Mí todo queda firme y preciso, como un
monumento, aun cuando tú lo hayas olvidado»

«Pon en Mis Manos tu vida interior, para que Yo la vivifique.


Ruega a Mi Madre y a los santos invisibles que vengan en tu auxilio cuando ya
se acerca la muerte»

«Yo os quisiera santos, pues Mi Padre es santo; y para ello, simples, con el
solo pensamiento de amar a Dios, extender Su Reino y procurar Su Gloria»

«Ofréceme el amor de Magdalena, porque a Mí todo Me es presente y por la


Comunión de los Santos todo te pertenece»

«Dime en secreto y con frecuencia, tus faltas; deplóralas,


no te puedes imaginar la manera como te escucho. Y si tu co-razón se agita
cuando Me confiesas tus faltas, ¿qué decir del Mío cuando las escucho?»

«Mi pequeña hija, sé santa desde ahora... Vigila y ora.


Vigila la pureza de tus intenciones. Ofréceme el momento
presente. Pide la santidad cada día, para santificar a to-dos los que te rodean,
porque tú no puedes darles sino lo que eres»

«Toma el amor de todos los santos y ofrécemelo como por primera vez.
Pídele a Magdalena que te ayude, ella, que tan bien supo amar. Ella unirá su
vida de reclusa con tu vida de solitaria, invítala y cerca de vosotras dos
encontraré Yo la mo-rada íntima de las confidencias, de esas conversaciones
que no se expresan sino con silencios»

«Las penas que te mando están medidas y como calculadas sobre lo que tú
puedes, son favores que te ligan a tu Amado.
Dame las gracias por esas penillas que Yo pongo en tu cora-zón como una
florecita delicada. Él te encuentra más hermosa
cuando sufres con dulce paciencia unida a Su Paciencia; tu al-ma toma como
un rostro nuevo, cuyos rasgos están tomados
de los Suyos»

«Santos deseos... un pequeño suspiro de amor, una mirada a-fectuosa, un


poco menos de tiempo pasado lejos de Mi re-cuerdo, una fidelidad más
sonriente, un silencio de humildad, un acto de gentileza hecho por Mi Amor.
Y luego, la acción de gracias; dámela siempre, sin interrupción»

«¡Es tanto lo que hago por ti, Mi pequeña! Algo ves, ¡pero es tanto lo que no
ves! ¡No dudes nunca de Mí!»

«Mi Amor posee todos los derechos de conquista»

«Cuando te sientas sola y débil, entra en la intimidad de no-sotros dos, Mi


Madre y Yo. No es necesario que nadie te pre-sente, pues de largo tiempo te
conocemos y mejor de como tú misma te conoces. Hija Mía y de Mi Madre,
humíllate ante nuestro gran Amor por ti. Y ámanos para consolarnos de los
otros, de los que no nos aman»

«¿Es mucho si te pido que olvides las cosas de este mundo para vivir por
anticipado de las alegrías del otro? ¿Me excedo, acaso, si te pido que estés
más adentro en la compañía de los santos y de los ángeles? Tienes que
empezar YA a balbucear el lenguaje del Cielo, donde se canta eternamente
con Amor
' Gloria, Honor y Bendición a nuestro Dios tres veces Santo ' La vida del Cielo
es una constante variación sobre este tema, piensa en Ella pues al final es lo
único que importa.
Soy Yo Quien te habla»

«Yo, por Mi parte, asisto a todos tus movimientos interiores como un avaro
que asiste a una partida en la cual puede sa-lir ganando; y si tu alma su
vuelve hacia Mí espontáneamente, con dulzura y por sus motivos, no ha
habido nunca un Con-quistador tan orgulloso de sus victorias como lo estoy
Yo de haber ganado una batalla. Tú eres el premio de Mis Sudores
en Gethsemaní, eres para Mí como la respuesta, y el Padre
te mira»

«En el Cielo, los santos continúan siendo Mi Gloria; y glorifi-carme aquí abajo
es comenzar desde ahora la Gloria. Únete a los santos para exaltarme, a las
almas del Purgatorio para pu-rificarte y a los santos de la Tierra para
combatir y subir»

«Si les fuera posible a los santos volver a vivir sobre la Tierra,
Me pedirían que los hiciera sufrir más porque ahora saben
que todo sufrimiento recibe una recompensa magnífica en
el País del Amor. ¡De qué no serían capaces por lograr un grado más alto en el
Seno del Infinito! Únete a su alegría,
a la alegría de las almas que acaban de ser recibidas ahora en el Seno de
Dios»

«Y según la misión que tienes en la Tierra,


que es aliviar las penas de los otros, piensa
en las almas del Purgatorio: con ésto Me rindes
servicio y honor. Esas almas, Yo las espero porque
las amo y ellas van a cantar Mi Gloria.»
«¡Lo que vale una palabra, un ejemplo de santo!
Tienen siempre una resonancia más allá de su vida»

«Un llamado directo a tu Salvador. ¿Cómo podría Él no venir si Lo llamáis con


un tierno encantamiento? ¡Oh! Mis pequeños, venid, venid a Mí. Mis brazos
están abiertos»

Oración matutina, después de la Oración


al Cordero, Honor Poder y Gloria:
Señor mío y Dios mío,
me uno a los Santos del Cielo para exaltarte,
a las almas del Purgatorio para purificarme
y a los santos de la Tierra para combatir y subir a Ti.
¡Bendito seas por siempre, Señor!

Haced por los pecadores


lo que queréis que Yo haga por vosotros.
__________________________________________

«Muchos hombres en este mundo afligen al Señor.


Yo deseo almas que lo consuelen para suavizar la ira
del Padre Celestial. Yo deseo, con mi Hijo, almas que
repararán con sus sufrimientos y pobreza por los pecadores
e ingratos. Yo he prevenido la venida de calamidades,
ofreciéndole los sufrimientos del Hijo en la Cruz,
Su Preciosa Sangre, y amadas almas que le consuelan
formando una corte de almas víctimas. Oración,
penitencia y sacrificios valientes pueden suavizar
la cólera del Padre. Yo recé en reparación por
la ingratitud y el ultraje de tantos hombres.
Que cada uno se esfuerce, según su capacidad
y posición, en ofrecerse enteramente al Señor.
Ya las almas que desean rezar, están en camino
de ser reunidas.» [Nuestra Señora de Akita, 1973
+ Revelación continuación de Nuestra Señora de Fátima]

«Sea amiga de la santa pobreza y del silencio»


«No hable mal de nadie, y huya de quien hable mal»
«La Madre de Dios quiere almas vírgenes que se liguen a Ella
por voto de castidad» [ Santa Jacinta Marto, pastorcita de Fátima ]
__________________________________________

"Que con la Virgen María, manifestemos la vida de Jesús


en nuestra carne mortal" (Oración colecta Santa Misa 13 mayo)

Lectio Divina camino a Pentecostés


Juan 14, 1-6
PLÁTICAS DE DESPEDIDA
EL SUPREMO DISCURSO DE JESÚS
«No se turbe vuestro corazón:
creed en Dios, creed también en Mí.
En la casa de mi Padre hay muchas moradas;
y si no, os lo habría dicho, puesto que voy a
preparar lugar para vosotros. Y cuando me
haya ido y os haya preparado el lugar, vendré
otra vez y os tomaré junto a Mí, a fin de que
donde Yo estoy, estéis vosotros también.
Y del lugar adonde Yo voy, vosotros sabéis
el camino.» Díjole Tomás: "Señor, no sabemos
a dónde vas, ¿cómo, pues, sabremos el camino?".
Jesús le replicó: «Soy Yo el camino, y la verdad,
y la vida; nadie va al Padre sino por Mí.»

•.•

SALMO 2
"Tú eres mi Hijo,
Yo mismo te he engendrado en este día.
Pídeme y te daré en herencia las naciones,
y en posesión tuya los confines de la tierra.
Con cetro de hierro los gobernarás,
los harás pedazos como a un vaso de alfarero."

Creed en Dios, creed también en Mí,


en la casa de mi Padre hay muchas moradas:
Tened confianza en Dios, que como Padre vuestro tiene reservadas las
habitaciones del Cielo para todos los que aprovechan la Sangre de Cristo.
En el Sermón de la Montaña (Mt Cap 5 ss) Jesús ha recordado que el hombre
no está solo, sino que tiene un Dueño que lo creó, en cuyas ma-nos está, y
que le impone como ley la práctica de la misericordia, sin la cual no podrá
recibir a su vez la misericordia que el Dueño le ofrece co-mo único medio
para salvarse del estado de perdición en que nació co-mo hijo de Adán, quien
entregó su descendencia a Satanás cuando eli-gió a éste en lugar de Dios
(Sab 2,24): "Mas por la envidia del diablo en-tró la muerte en el mundo."
Ahora, en el Sermón de la Última Cena, Jesús nos descubre la Sabiduría,
enseñándonos que en el conocimiento de Su Padre está el secreto del a-mor,
condición indispensable para el cumplimiento de aquella Ley de nuestro
Dueño. Pues Él, por los Méritos de Su Hijo y Enviado, nos da Su propio
Espíritu (Lc 11,13) que nos lleva a amarlo cuando descubrimos que ese Dueño,
cuya autoridad inevitable podía intimidarnos, es nuestro Padre que nos ama
infinitamente y que nos ha dado a Su Hijo para que por Él nos hagamos hijos
divinos también nosotros, con igual herencia que el Unigénito (Ef 1,5; II Pedr
1,4). "Coherederos con Cristo".
De ahí que Jesús empiece aquí con esta estupenda revelación: que no quiere
guardarse para Él solo la casa de Su Padre, donde hasta ahora ha si-do el
Príncipe único; y no sólo nos hace saber que allí hay muchas mora-das, o sea:
un lugar también para nosotros, sino que añade que Él mismo nos lo va a
preparar, porque tiene gusto en que nuestro destino de redi-midos sea el
mismo que el Suyo de Redentor.

Os tomaré junto a Mí:


(la Vulgata) Os recibiré a Mí mismo.
Expresión no usual, sin duda, ni ordinaria, sino única: más que tomarnos
Consigo, nos tomará a Él, porque entonces se realizará el sumo prodigio que
San Pablo llama "misterio oculto desde todos los siglos" (Ef 3,9; Col 1,26): el
prodigio por el cual nosotros, verdaderos miembros de Cristo, sere-mos
asumidos por Él, que es la Cabeza, para formar el Cuerpo de Cristo to-tal.
Será, pues, más que tomarnos junto a Él: será exactamente incorporar-nos a
Él mismo, o sea el cumplimiento visible y definitivo de esa diviniza-ción
nuestra como verdaderos hijos de Dios en Cristo (Ef 1,5).
Es también el Misterio de la Segunda Venida de Cristo: que San Pablo nos
aclara en I Tes. 4:13-17; y en que los primeros cristianos fundaban su
esperanza en medio de las persecuciones (Heb 10,25).
Autor moderno: "A primera vista, la diferencia más notable entre los
pri-meros cristianos y nosotros es que, mientras nosotros nos preparamos
para la muerte, ellos se preparaban para el encuentro con Nuestro Señor en
Su Segundo Advenimiento".

Sabéis el camino:
el Camino Soy Yo mismo, no sólo en cuanto señalé la Ley de Caridad que
conduce al Cielo, sino también en cuanto los Méritos Míos aplicados a
vosotros (como en el caso de Jacob: Gén 27,19), los que os atraerán del Padre
las mismas bendiciones que tengo Yo, el Primogénito (Rom 8,29).

Nadie va al Padre sino por Mí:


El Padre es la meta.
Jesús es el camino, la verdad y la vida para llegar hasta el Padre.
Como se expresó en la condenación del "quietismo", la pura contempla-ción
del Padre es imposible si se prescinde de la Revelación de Cristo y de Su
mediación.
__________________________________________

san Charles de Foucauld


+ De un Retiro +

YO SOY EL BUEN PASTOR

—Yo corro sin parar a la busca de las ovejas perdidas; os lo he repetido 100
veces: ¡Amadme!, puesto que amo tanto a mis ovejas, amaos los unos a los
otros, puesto que vuestro Pastor os ama tan tiernamente.
—Sedme agradecidos por mis cuidados en buscaros, por mi bondad en
perdonaros, por mi alegría cuando os encuentro.
—Ayudadme en mi quehacer, imitadme, haced todos vuestros esfuerzos
Conmigo y como Yo.

—Participad en mis sentimientos y mis penas, cuando veo cómo se pier-den


las ovejas; en mis alegrías, cuando las encuentro.
—Participad de mi constancia, de mi esperanza, de mi indulgencia,
bus-cándolas; de mi esperanza que no renuncia nunca a creer en la
posibili-dad de su retorno, de mi indulgencia en perdonarles.
—Participad de mi ternura por ellas cuando vuelven, que lejos de hacerles
reproches y castigarlas, Yo las colmo de caricias, Yo caigo sobre su cora-zón
como el padre del hijo pródigo.

Esperad, pues, siempre el retorno al bien de todas las almas viviendo en este
mundo. Trabajad siempre en la medida fijada por la oediencia. Sed tiernos
para con los pecadores que retornan, como Yo lo he sido antes que vosotros
con tantas almas. Haced por los pecadores lo que queréis que Yo haga por
vosotros.

•.•

san Charles de Foucauld

—Para decírtelo todo en una sola frase:


deja todo, hijo mío, y encontrarás todo.
—¡Oh, qué feliz soy ahora en esta querida soledad, lejos, lejos, bien
lejos de este mundo, en el cual Él es tantas veces ofendido! ¡Qué felices
somos solos con su amor, solos con su ternura! Él sabe bien que le amo más
que al mundo entero; todo y siendo un miserable, mi corazón, mi alma, mi
vida entera, todo le pertenece hasta el último suspiro, ¡ay! No le amo al
menos como debiera amarle... Las palabras no son nada; es necesario obrar...
Pedid para mí un amor generoso, fiel, ardiente

•.•

san Charles de Foucauld

—Desde el pecado de Adán, el hombre no puede hacer sobre la tierra ningún


acto bueno dentro del orden material / espiritual que sea en la medida de
una pena proporcionada a ese bien.
—Los bienes espirituales son de un orden infinitamente superior, así el amor
de Dios es el Bien de los bienes; éstos no pueden comprarse más que al
precio de penas que llegan hasta el dolor, dolores que son tanto más
punzantes cuanto el bien hacia el cual tendemos es más alto.
—Las oscuridades y los dolores interiores que el alma sufre en su vida ín-tima
de amor Divino, son lo suficiente crucificantes para poder servir como
precio, moneda para la compra del amor Divino, nuestro Bien Su-premo.
—No podemos llegar a amar a Dios más que a condición de comprar nuestro
amor por medio de las oscuridades y sufrimientos interiores, proporcionados
al grado de amor al cual llegaremos.

¡De qué modo debemos desear que todos los hombres estén en estado de
gracia! Es tanto como desear que existan otros tantos Tabernáculos vivientes,
otros tantos cuerpos y almas animados por Jesús. ¡Cómo de-bemos desear
que las almas en estado de gracia hagan el mayor número de buenos actos
posibles! Es como desear la multiplicación de los actos de Jesús, de los que
cada uno glorifica a Dios infinitamente.

•.•

[ Fiesta del Patrocinio de la Santísima Virgen, 14 noviembre ]


Elecciones
—Por medio de la gracia divina:
adquirir el desasimiento completo de todo lo que no sea Dios
la pobreza de espíritu, que no deja subsistir pequeños pensamientos ni
pequeños cuidados ni inquietudes, ni pensamientos de interés personal
(materiales, espirituales) ni consideraciones, nada terreno, mezquino y va-no
vaciar enteramente el alma y no dejar subsistir más que el solo pensa-miento
y el solo amor de Dios
vivir alto, no pertenecer a la tierra, vivir en el Cielo como Santa Magda-lena
en la Santa Baume

—Corregirme del miedo que tengo a la Cruz y ser más generoso en la


mortificación.
—¡Desear ardientemente amar a Dios con el mayor amor!
—Para seguir a Jesús Crucificado, mi vida debe ser una Cruz.

•.•

—Confianza absoluta; que si soy fiel, la Voluntad de Dios se cumplirá, no sólo


a pesar de los obstáculos sino gracias a ellos.
—Los obstáculos son la señal de que una cosa agrada a Dios.
—La debilidad de los medios humanos es un motivo de fuerza.
—Dios se sirve de los vientos contrarios para conducirnos a puerto.

Es la frase de Nuestro Señor a Santa Teresa la que me anima frecuente-


mente en mis cobardías y mis bajos respetos humanos:
«O bien se me glorificará, o se te despreciará; en los dos casos, tú ganarás en
ello.»
—¿Cómo glorificar a Dios? «Hacer aquí abajo la obra del Padre celestial».
—Es necesario, ante todo, que Yo pruebe la Cruz, de la cual Jesús nos ha
dejado el ejemplo.

También podría gustarte