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El Significado de "Bereshit"

Este documento analiza el significado de la palabra hebrea "Bereshit" que aparece al comienzo de la Biblia. Explica que "Bereshit" significa "en el principio de" y se refiere al Mesías como el proyecto eterno de Dios detrás de la creación. Según el documento, todas las cosas fueron creadas por medio y para el Mesías, aunque aún no se había manifestado como hombre.
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El Significado de "Bereshit"

Este documento analiza el significado de la palabra hebrea "Bereshit" que aparece al comienzo de la Biblia. Explica que "Bereshit" significa "en el principio de" y se refiere al Mesías como el proyecto eterno de Dios detrás de la creación. Según el documento, todas las cosas fueron creadas por medio y para el Mesías, aunque aún no se había manifestado como hombre.
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¿Quién está detrás de la

palabra Bereshit?
GALERÍA
Posted on septiembre 1, 2016

La palabra hebrea que ha sido traducida como “en el principio” es “bereshit”. Es una palabra
compuesta por dos palabras, “be” que significa “dentro de”, “en”, “con”, “por medio de”, “por
causa de” etc.; y reshít, que significa “primero (en lugar, tiempo, orden o rango)”, “primicia”,
“inicio”, “principal”, “lo mejor” etc.
Según el diccionario Strong, esta palabra viene de la misma raíz que “rosh”[3] que significa
“cabeza”, “parte superior”, “comienzo”, “jefe”, “principal”, “gobernante”, etc.
Según Rashí, en todos los lugares donde la palabra reshit aparece en las Escrituras, se halla en
el estado constructo en relación con el sustantivo que la sigue. Este fenómeno gramatical,
llamado semijút en hebreo, es muy común en las Escrituras, y construye una relación entre dos
sustantivos, uno de los cuales está subordinado al otro, el cual lo determina.
Por ejemplo simjat Torá. La palabra simjá o simjah es una palabra femenina que significa
“alegría”.
Cuando aparece en la forma constructo se intercambia la letra hey final por una tav, para que
tenga el significado de “alegría de”.
Simjat Torá significa literalmente “la alegría de la instrucción”. La letra tav final en la palabra
bereshit muestra que está escrita en la forma constructo, dando el significado de “principio de”.
Ahora, la palabra que sigue es bará, que literalmente significa creó, y por lo tanto no es un
sustantivo, sino un verbo. Sin embargo, según Rashí, este verbo debe ser entendido como “el
crear”. La traducción literal de los dos primeros versículos sería entonces:
“En el principio del crear de Dios los cielos y la tierra, cuando la tierra era confusión y vacío,
con oscuridad sobre la superficie del abismo y el aliento de Dios planeaba sobre la superficie
de las aguas, entonces Dios dijo: “Haya luz”, y hubo luz.”
Según esta interpretación, el primer versículo no explica el orden en que fueron creadas las
cosas.
En una de las reglas de interpretación del tercer nivel, en hebreo “drash”, “búsqueda”, se
compara y se relaciona una expresión o una palabra que aparece en diferentes textos en las
Escrituras.
La palabra reshít aparece en más de 50 ocasiones en todo el Tanaj. Se usa en relación con el
inicio de un reinado, (Génesis 10:10); con un hijo primogénito, (Génesis 49:3); (Deuteronomio
21:17); con los primeros frutos de la tierra, las primicias, (Éxodo 23:19; 34:26) etc.
En Proverbios 8:22, la sabiduría, que es la Torá, es llamada “el principio (reshít) de su
camino”. En Jeremías 2:3, el pueblo de Israel es llamado “la primicia (reshít) de sus frutos”.
En las Escrituras hay una relación muy íntima entre reshít y el Mesías. El Mesías es el Reshít
de todas las cosas, como está escrito en Colosenses 1:15-18:

“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron
creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean
tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de él y para él. Y él
es antes de todas las cosas, y en él todas las cosas permanecen. Él es también la cabeza del
cuerpo que es la congregación; y él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin
de que él tenga en todo la primacía.” (LBLA)
El Mesías es también las primicias, el Reshít, de la resurrección, como está escrito en 1
Corintios 15:20, 23:

“Mas ahora el Mesías ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron…
Pero cada uno en su debido orden: el Mesías, las primicias; luego los que son del Mesías en su
venida” (LBLA revisada)
El Mesías es el proyecto que está detrás de todas las cosas creadas. El Mesías está en el interior
del Padre eterno desde la eternidad, como está escrito en Juan 1:18:

“A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado
a conocer.” (RV1995)
Aquí no está escrito que el Hijo estaba en el seno del Padre, sino en tiempo presente, está en el
seno del Padre. Como el Padre está fuera del tiempo, su Hijo, que es el proyecto Mesías, está
fuera del tiempo, dentro del Padre, en la eternidad, en el presente continuo por toda la
eternidad, como también está escrito en Juan 17:5, 24b:

“Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo
existiera… la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del
mundo.” (LBLA)
El Eterno ha decidido gobernar el universo por medio del Mesías. Por lo tanto, la palabra
reshít está relacionada en las Escrituras con el principio de un reinado.

Es más, el proyecto Mesías es la razón por la cual todas las cosas fueron creadas y para quién
todo haya sido hecho. El Eterno creó todas las cosas por medio del plan Mesías, y para el
Mesías, que más adelante iba a ser manifestado a través de un hombre, como está escrito en 1
Juan 1:1-2:

“Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo
que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca de la Palabra de vida,
pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la
vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó.” (LBLA)

En Juan 1:14a está escrito:

“Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros” (LBLA)


El prefijo hebreo be en la primera palabra de la Torá, beReshit, significa “en”, “por”, “en aras
de”, “por causa de”, etc. Esto nos enseña que Dios creó los cielos y la tierra “en Reshít”, o “por
causa de Reshít”.
Reshít es la Torá, Israel y el Mesías. En realidad estos tres son uno. La Torá es el plan eterno
por medio del cual el mundo fue creado. Israel es el hijo primogénito del Eterno, (Éxodo 4:22;
Oseas 11:1).
El Mesías es la Torá manifestada como hombre, (Juan 1:14) y el que reúne en sí a todo Israel,
(Mateo 2:15, Juan 12:32). Así que, todas las cosas fueron creadas por medio de la Torá y por
causa de Israel. Y todo fue creado por medio del Mesías y por causa del Mesías, como también
está escrito en Juan 1:1-3:
“En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella
estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de ella, y sin ella
nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (LBLA)
Esta Palabra, esta Torá, este proyecto Mesías, fue luego materializado poco a poco por medio
de la creación de todas las cosas.

Pero aunque el Mesías no había sido manifestado como hombre, todas las cosas fueron
preparadas por causa de él, y por causa de que él iba a venir y ser puesto como gobernante
sobre todas las cosas creadas. Por esto podríamos traducir el texto de esta manera:

“Por causa del Principal creó Dios los cielos y la tierra.”


La primera letra de la Torá es bet, que significa “casa”. Por lo tanto podríamos entender el
primer versículo también de esta manera:
“Una casa de Reshít creó Dios los cielos y la tierra.”
Esto nos enseña que los cielos y la tierra son la casa de Reshít, que es el Mesías. Casa y ropa es
esencialmente lo mismo. La creación es la ropa del Mesías, como está escrito en los (Salmos
102:25-27 y Hebreos 1:10-12):
“Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos. Ellos
perecerán, pero tú permaneces; y todos ellos como una vestidura se desgastarán, como vestido
los mudarás, y serán cambiados. Pero tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin.” (LBLA)

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