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Historia de Hispania: Romanos y Visigodos

Este documento resume la historia de la Hispania romana y la monarquía visigoda, así como el inicio de Al-Ándalus bajo dominio musulmán. Detalla la conquista romana progresiva de la península ibérica entre los siglos III a.C. al I d.C., la romanización de la sociedad hispana y el declive del Imperio Romano. Luego, explica el establecimiento del reino visigodo y su gobierno, hasta que la inestabilidad política llevó a la conquista musulmana en el 7

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Historia de Hispania: Romanos y Visigodos

Este documento resume la historia de la Hispania romana y la monarquía visigoda, así como el inicio de Al-Ándalus bajo dominio musulmán. Detalla la conquista romana progresiva de la península ibérica entre los siglos III a.C. al I d.C., la romanización de la sociedad hispana y el declive del Imperio Romano. Luego, explica el establecimiento del reino visigodo y su gobierno, hasta que la inestabilidad política llevó a la conquista musulmana en el 7

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Resú menes

Historia
2º Bachillerato
1. LA HISPANIA ROMANA Y LA MONARQUÍA VISIGODA.
La conquista romana de la Península Ibérica fue un proceso histórico de control militar
y transformación sociocultural que se dio en varias etapas, desde el año 218 a.C. hasta
el 19 a. C.

Las llamadas guerras púnicas, enfrentaron a Roma con Cartago para hacerse con el
dominio del Mediterráneo occidental. Los cartagineses lograron conquistar la colonia
griega de Sagunto, ciudad protegida por Roma, que provocó el inicio de la II Guerra
Púnica en el 218 a.C. Aníbal ataca Italia, roma corta el suministro de los cartagineses
atacando la península, ya Aníbal se retira a Cartago, con su posterior derrota por parte
del imperio. Desde entonces y hasta el año 197 a. C, Roma conquistó casi sin
resistencia toda la costa mediterránea peninsular, el valle del Guadalquivir y parte del
valle del Ebro. Ocupándola militar y económicamente. Con la derrota definitiva de los
cartagineses, el interés de los romanos recayó en la conquista del interior peninsular,
comenzando el segundo periodo de conquista. Pero encontraron una importante
oposición de los lusitanos, destacando su líder Viriato, y de los celtíberos, con la fuerte
resistencia de Numancia, que aguantó 10 años.

Tras la ocupación de la Meseta peninsular, los romanos iniciaron la conquista de la


cornisa cantábrica en las llamadas guerras cántabras(33-19 a.c). Durante el mandato
de Octavio Augusto, consiguieron el control del conjunto de pueblos que habitaban
estas tierras. Entonces los romanos pusieron fin a la conquista de la Península,
territorio que llamaron Hispania.

En la península, a nivel económico hubo en crecimiento hasta el silgo 3. En la pesca


destaco los salazones, las sal y el garum. Se explotaron las grandes reservas mineras,
entre ellas la plata/plomo de Cartagena, el cobre de Andalucía, el mercurio de
Almadén, el oro y estaño de Galicia, siendo ellas principalmente propiedad del
imperio. El sistema económico era monetario, basado principalmente en el desarrollo
urbano, siendo las ciudades urbes como centro comercial. También los pilares de la
economía se sostenía mediante el esclavismo, debido a la mano de obra barata
Paralelamente a la conquista, se inició un proceso de romanización en el que las
sociedades indígenas de la península fueron adoptando la cultura y la forma de vida
de los romanos. Uno de los primeros elementos fue la administración provincial para
conseguir un mejor control de los territorios. Hispania se dividió en dos provincias, la
Citerior y la Ulterior. Posteriormente el emperador dividió la Ulterior en dos provincias
llamadas Lusitania y Bética; la Citerior pasó a llamarseTarraconensis. En el siglo III d. C.
se realizó una nueva división administrativa, con una Hispania dividida en Gallaecia,
Cartaginense, Lusitania, Bética, Tarraconense y Balearica.

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Otro elemento de la romanización fue la creación de un sistema urbano y una red de
comunicaciones, en el que la ciudad se convirtió en el centro político, administrativo,
religioso y económico. Los romanos fundaron nuevas colonias para acoger a los
legionarios, como Tarraco, Emérita Augusta, Caesaraugusta, etc. Para unir estas
ciudades se creó una importante red de calzadas, como la Vía Augusta o la Vía de
Plata. También se impusieron nuevas estructuras económicas y sociales, con una
economía basada en la agricultura y la ganadería. La estructura de la sociedad era
jerárquica: orden senatorial, caballeros, plebe y esclavos. Había una gran desigualdad
política, aunque finalmente se acabó por integrar a las elites de los pueblos hispanos
concediéndoles las ciudadanía romana para su apoyo.
La larga presencia romana en Hispania dejó una importante huella cultural,
destacando el uso del latín como el gran elemento integrador. Algunos de los
intelectuales romanos más importantes fueron hispanos: Séneca, Marcial, Lucano, etc.

Otras aportaciones fueron el derecho romano, base del actual sistema jurídico, y la
huella artística con obras como templos, teatros, circos, puentes, acueductos,
murallas, etc.

Con los romanos se introdujo también su religión politeísta, aunque siglos más tarde
llegó a Hispania el cristianismo, que chocó con el poder romano y sufrió importantes
persecuciones. El Edicto de Milán (313 d.C.) acabó con estas persecuciones y concedió
la libertad de culto a los cristianos, hasta que finalmente esta religión fue declarada
oficial del Estado romano.

En el siglo III d. C. se produjo una grave crisis en el Imperio romano por factores
políticos, socioeconómicos y militares, que acabaron por debilitar todas las
instituciones imperiales. Entre estas causas destacaron la escasez de mano de obra
esclava, la ruralización y las incursiones de los pueblos bárbaros en el territorio
romano, que aprovecharon la inestabilidad del poder imperial. A finales del siglo IV el
Imperio romano se dividió en dos, Oriente y Occidente, con el objetivo de defenderse
mejor. En este contexto se produjo la llegada de suevos, vándalos y alanos a la
península.
Ante esta situación, los romanos tuvieron que recurrir a otro pueblo bárbaro, los
visigodos. Su intervención fue decisiva para expulsar a gran parte de dichos pueblos.
En el año 476, con la caída del Imperio romano de Occidente, los visigodos crearon el
reino de Tolosa, que abarcaba el sur de Francia y gran parte de Hispania. A principios
del siglo VI los visigodos fueron derrotados por los francos, por lo que abandonaron el

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sur de Francia y se asentaron en la península Ibérica, creando el reino visigodo de
Toledo.

La organización política de los visigodos se basó en el derecho germánico, con una


monarquía de carácter electiva: los nobles elegían al rey. Este hecho provocó una gran
inestabilidad política, por los enfrentamientos entre la nobleza por hacerse con la
corona. Además, la existencia de hispanorromanos hizo aún más complicada la
integración social. Esta situación comenzó a cambiar con el reinado de Leovigildo,
considerado el promotor de la unidad política de la península. Expulsó a los bizantinos
y sometió a los suevos. Su labor fue continuada por sus sucesores: Recaredo consiguió
la unidad religiosa y Recesvinto la judicial(654), con la publicación del Libro de los
juicios.

Los reyes visigodos gozaron de un gran poder, pero estuvo compartido con otras
instituciones como el Aula Regia, una asamblea consejera del rey, y los Concilios de
Toledo, que colaboraban en las tareas legislativas.

A finales del siglo VII, la inestabilidad de la monarquía aumentó y el poder acabó


debilitándose, fruto de las luchas entre los nobles. En este contexto se produjo la
llegada de los musulmanes en el año 711, los cuales acabaron con la monarquía
visigoda.

2. AL-Ándalus
La conquista musulmana de la Península Ibérica comenzó en el año 711, debido a la
crisis del estado visigodo, y al ímpetu expansivo del islam por los árabes.
Ese año, un ejército bereber dirigido por Tarik, llegó a la península para intervenir en
una guerra civil entre los visigodos. Pocos meses después, derrotó al rey visigodo don
Rodrigo en la batalla de Guadalete. Tras varias expediciones, se formó un ejército para
conquistar la península, el cual se dirigió a Toledo, capital de la monarquía visigoda,
que fue tomada con facilidad. La conquista continuó y entre los años 711-716 los
musulmanes lograron el dominio de todo el territorio peninsular excepto la región
cántabra y el oeste de los Pirineos. Este dominio se logró a través del control de las
principales ciudades y mediante pactos de capitulación, que son rendiciones a cambio
de condiciones.

El período siguiente a la conquista se denominó emirato dependiente (714-756),


donde Córdoba se convirtió en la capital y el gobierno estuvo dirigido por un emir

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dependiente del califa de Damasco. El primer emir fue Abdelaziz, que continuó con la
conquista del norte y con su campaña hacia el sur de la Galia. Tras su muerte,
surgieron varios enfrentamientos internos entre la aristocracia árabe y conflictos con
los bereberes. Aun así, se prosiguió con la conquista hacia el otro lado de los Pirineos.
La derrota de Poitiers (734) frente a los francos puso fin a las expediciones por el sur
de la Galia, aunque parte de Francia quedó bajo dominio musulmán.

El gobierno se enfrentó al problema de la recaudación fiscal, provocado por las quejas


de los bereberes, y al de la distribución de las tierras, causado por la tensión entre los
mismos conquistadores y estos con la población sometida.

Durante este período se produjo un cambio en la dinastía que gobernaba el califato.


Los omeyas fueron depuestos por los Abasíes (750). Abd al-Rahman, huyó a Al-Ándalus
y creó el emirato independiente (756-929), donde el emir ejercía el poder político y
militar pero con sometimiento religioso del califa. Logró también el control de
ciudades importantes como Zaragoza Sevilla o Toledo.

La conquista se detuvo, y en ocasiones se realizaban aceifas, expediciones de castigo


contra los cristianos, para evitar su desarrollo y lograr un botín de guerra.
En cuanto al estado, se corrigió la organización administrativa, se mejoró la
recaudación de impuestos y se creó un ejército permanente de mercenarios.
También se produjeron conflictos entre el poder central y los gobernadores de marcas,
además de problemas con los muladíes y mozárabes y un empeoramiento de las
relaciones con los cristianos y con el norte de África.

A principios del siglo X, el emirato cordobés sufría una grave crisis. Ab al-Rahman III
llegó al poder y tras varias victorias militares se proclamó califa en 929. Produjo una
pacificación del territorio, sometiendo Badajoz y Toledo. Además, fortaleció la
estructura del Estado: concentró un poder absoluto, reorganizó la recaudación fiscal y
centralizó su gestión; en cuanto a la administración, destacaba el papel de hachib, una
especie de primer ministro, los visires, con funciones de ministros y la nobleza
palaciega. La influencia en el Magreb aumentó, consiguiendo conquistar Ceuta, Melilla
y Tánger, y se organizó un protectorado omeya para defender la Península.
Le sucedió Al-Hakam II y tras su muerte, tomó todo el poder Almanzor, hachib que
controlaba a los califas. Almanzor formó un nuevo ejército de bereberes y
mercenarios. Realizó campañas de saqueo contra los cristianos, las llamadas razias,
como el saqueo de Santiago de Compostela. Estos ataques fueron justificados
mediante la guerra santa. A la muerte de Almanzor, se inició un período de
inestabilidad, caracterizado por guerras civiles entre bereberes, árabes andalusíes y

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eslavos. Consecuencia de estas guerras fue el debilitamiento del califato y su
descomposición en 1031en taifas, enfrentadas entre sí por cuestiones étnicas y
políticas.

Eran reinos débiles, que precisaban de la protección militar de los reinos cristianos, a
los que pagaban mediante parias. La nueva situación provocó el avance de los
cristianos. Ante esta amenaza, los reyes de las taifas buscaron la ayuda de los
almorávides, bereberes del norte de África. En el año 1086 llegaron a la península y
derrotaron a los castellanos en Sagrajas. Más tarde, iniciaron la ocupación de diversas
taifas, hasta ser frenados en Valencia, que había sido conquistada en 1094 por el Cid.
Su dominio se basó en la ocupación militar y la imposición de una estricta ortodoxia
religiosa. Las conquistas cristianas y medidas adoptadas como la subida de impuestos,
provocaron revueltas contra los almorávides, llegando a la derrota de los mismos.
Con la caída de los almorávides, se solicitó la ayuda de los almohades. Su invasión
comenzó en el año 1146. Pero con la derrota de Las Navas de Tolosa (1212), frente a
Alfonso VIII, se inició la decadencia almohade. Surgieron entonces unos terceros taifas,
los benimerines, pero poco a poco, la península fue quedando en manos cristianas,
excepto el reino de Granada.

Así nació el reino nazarí de Granada, único territorio musulmán de la península. En él,
la dinastía de los nazaríes consolidó su poder. La independencia se mantuvo gracias a
tres factores: la hábil gestión diplomática, la cohesión territorial (Almería, Málaga y
Granada), y la llegada de numerosos musulmanes procedentes de otros territorios
peninsulares.
Este reino alcanzó su máximo esplendor durante el siglo XIV, aunque tuvo que aceptar
ser vasallo de Castilla. A principios del S. XV, el reino experimentó un debilitamiento y
unas pérdidas territoriales que fueron mayores tras la unión de Castilla y Aragón. Se
perdieron las principales ciudades: Ronda, Almería, etc. Finalmente, los Reyes
Católicos acordaron con el rey Boabdil la rendición de Granada, en 1492, mediante el
Pacto de Santa fe.

Los árabes tenían una organización del estado peculiar en la península. En las primeras
etapas el emir era la máxima personalidad política y militar, y más tarde la
proclamación de ald al rhaman 3 como califa acabo también con la subordinación
religiosa. La hacienda se encargaba de recaudar impuestos. Tenían la limosna legal, y
los impuestos sobre las tierras. También podía haber impuestos extraordinarios. El
sistema judicial se basaba en el koran, interpretado por el califa y la escuela maliki. El
ejército estaba formado por mercenarios, voluntarios y levas, siendo lo más
importante la caballería

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La economía también mejoro considerablemente. El sector primario estaba basado en
la trilogía mediterránea, utilizando nuevos sistemas de regadío como las acequias.
Destaco la cría de gusano de seda y la ganadería ovina (ovejas y cabras), junto a la cría
de caballo y mulas. La minería era igual que la romana, oro, plata, cobre, cinc... en la
industria artesana predominaba el sector textil. prospero la producción de la seda y el
lino, la del pergamino y el papel y junto a la de cerámica vidrio y armas. En el comercio
se consolido la red urbana y los caminos de las calzadas. Las principales zonas de
comercio eran los zocos cerca de la mezquita. Su economía era monetaria. La sociedad
está dividida en diferentes clases sociales, estarían los árabes, bereberes, muladíes
(convertidos), los mozárabes (no convertidos) judíos, y los esclavos. Los musulmanes
reavivaron las ciudades y crearon muchas nuevas como Madrid, Murcia, Badajoz… En
este periodo convivían las tres religiones, viviendo en diferentes barrios en las
ciudades, siendo la más importa la de la medina para los musulmanes, aunque aun así
esto no evitaba que hubiera diferentes revueltas.

El arte de los árabes es pobre, utilizaban elementos baratos como el yeso o el ladrillo
para construir sus edificaciones, y muchas partes las obtenían de materiales de iglesias
romanas y visigodas construyeron grandes construcciones como palacios, mezquitas y
alcazabas. Córdoba era la capital del conocimiento de esa época, surgiendo grandes
pensadores como averroes.

3. REINOS CRISTIANOS DE LA RECONQUISTA.


La reconquista es el proceso histórico en el cual los reinos cristianos de la Península
Ibérica buscaron el control peninsular, en poder del dominio musulmán. Este proceso
se inició en el año 722 (batalla de Covadonga) y finalizó en 1492 (caída del Reino
nazarí de Granada). Tras la conquista musulmana, la presencia cristiana había
quedado reducida a las cordilleras cantábrica y pirenaica.
En la cordillera cantábrica, Pelayo, un noble visigodo, derrotó a los musulmanes en la
batalla de Covadonga (722). Tras este hecho, creó el reino de Asturias. Comenzó
entonces un proceso de expansión territorial hacia el sur y la capital se fijó en Oviedo.
En la zona pirenaica, el emperador de los francos, Carlomagno, creó la Marca
Hispánica, dividida en condados dependientes del emperador. Estos condados
acabaron independizándose. Así nació el condado de Aragón con Aznar Galíndez
(820); el reino de Pamplona (830) a manos de la familia Arista; y los condados
catalanes (988), cuando el conde Borrell II se declaró independiente del rey franco.
La consolidación de estos reinos cristianos abarcó desde el siglo X hasta el S. XII.

El reino asturiano se asentó con los reinados de Alfonso II y Alfonso III. Estando la
capital en Oviedo. ocurrió el fuero juzgo y el hallazgo de la tumba de Santiago. Se inició
la expansión hacia el río Duero y la capital se estableció en León. Creando así el reino
de león por ordoño III. Se fortifica la tierra oriental mediante repobladores cántabros y
vascos, reclamando el reino visigodo. Los guerreros luchaban con
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costumbresancestrales, el ejército sirve al rey a cambio de tierras. Se establece
también la presura, tanto individual como colectiva, los campesinos cultivan tierras de
nadie a cambio de servir al rey. Se consolidó el dominio sobre el condado de Castilla,
pero con el tiempo este obtuvo una gran autonomía con Fernan González. Su
economía era precaria, sebasaba en la agricultura y la ganadería, mediante el uso del
barbecho, sin apenas artesanía. La sociedad se empezó a organizar mediante el
sistema feudal, nobles, iglesia y villano

El reino de Pamplona experimentó una notable expansión hacia el sur


transformándose en el reino de Navarra. Con Sancho III el Mayor (1000-1035) Navarra
se convirtió en la principal potencia cristiana, anexionando los condados de Aragón y
Castilla. Pero a su muerte, su patrimonio se dividió entre sus hijos: García Sánchez III
reinó sobre Navarra, Fernando I sobre Castilla, y Ramiro I en Aragón.

Fernando I unió Castilla y León, aunque esta unión se rompió varias veces hasta su
unión definitiva en 1230. Fernando logró dominar la cuenca del Duero y con él, este
reino se convirtió en la potencia hegemónica peninsular. Navarra se expandió hasta la
riega y Cataluña hasta la plana de vic. En los reinos siguió la repoblación, poniendo en
cultivo nuevas tierra., Alfonso VI tomó Toledo en 1085, controlando así hasta la zona
del río Tajo. Pero la presencia almorávide y almohade complicó el avance castellano-
leonés. Alfonso VIII avanzó hasta la zona del río Júcar y Guadiana después de
conquistar cuenca, siendo frenado en la derrota de Alarcos. La alianza de tropas
navarras, aragonesas y castellanas, logró la derrota de los almohades en las Navas de
Tolosa (1212) .A partir de ahí, se logró ocupar el sur peninsular. Conquistando
córdoba, Jaén y Sevilla a mitad del siglo XII por Fernando III y más tarde Cádiz y Murcia
por Alfonso X

Mientras, el reino de Aragón logró expandirse. Con Pedro I y Alfonso I el Batallador,


se ocuparon Huesca, Barbastro y Zaragoza. En el año 1150, mediante la unión
matrimonial (Petronila y ramón Berenguer) de los condados catalanes y el reino de
Aragón, nació la Corona de Aragón. Cataluña había estado sometida por los nobles o
condes, muchos de ellos franceses que volvieron después de la independencia de los
condados, teniendo una gran importancia de la feudalizacion. La nueva corona orientó
su expansión hacia el mediterráneo. En el siglo XIII, El rey Jaime I ocupó las islas
Baleares y el reino de Valencia. Navarra, al verse rodeada por Aragón y castilla, entro
en decrecimiento, intentando expandirse hacia Francia.

De esta manera, en el S. XIII convivían en la península cinco reinos: Portugal(que se


independizaría de castilla en Algarve en 1249), la Corona de Castilla, Navarra, la
Corona de Aragón y el reino nazarí en Granada. La reconquista se completó cuando,
en el año 1492, los Reyes Católicos conquistaron Granada mediante el Pacto de Santa
fe.
Como consecuencia de la ocupación militar de los territorios musulmanes, fue

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necesario repoblarlos para afianzar las conquistas. Esta repoblación fue posible gracias
al desarrollo demográfico, por la llegada de francos y mozárabes y por la existencia de
núcleos de población, tales como la aldea, la villa y la ciudad.
Se pueden distinguir varias formas de repoblación. Una de ellas, mediante presura,
que consistía en la simple ocupación de la tierra. Tuvo lugar en la zona norte, hasta el
valle del Duero. La repoblación concejil tuvo lugar en la tierras comprendidas entre el
valle del Duero y el Sistema Central. Se basó en la división del territorio en concejos
congrandes términos municipales (alfoces). El rey otorgaba a cada concejo un Fuero o
Carta Puebla: conjunto de normas y privilegios que regulaban la vida municipal.
Otra forma de repoblación fueron lasórdenes militares: se repobló el territorio situado
entre el valle del Tajo y Sierra Morena, y los valles del Júcar y Turia. Eran zonas
extensas y poco pobladas, que se dividieron en encomiendas, otorgadas a grandes
Órdenes Militares, como la de Santiago, Calatrava, Montesa (Aragón) y Alcántara.
Y por último, la basada en repartimientos, que consistía en dividir las tierras
conquistadas en donadíos entre los participantes de la conquista. El resultado fue la
adquisición de grandes latifundios por parte la nobleza, la iglesia y alguna orden
militar. Esta repoblación se llevó a cabo hasta el valle del Guadalquivir, y en Murcia,
Levante y Baleares.

En cuanto a la organización política, en Castilla se estableció una monarquía


autoritaria, donde el rey ejercía su poder sin limitaciones. Las Cortes, el Consejo Real,
etc. eran instituciones puramente consultativas. La Corona de Aragón contó con una
monarquía pactista, en la que el reía debía contar con la opinión de las Cortes, en las
que estaban representadas la nobleza, la Iglesia y la aristocracia.

La economía seguía basada en la agricultura, cereal, vid y olivo, y regadío en los valles
de los ríos, principalmente para consumo propios. La ganadería era principalmente
ovina con el “honrado concejo de la mesta” en donde convenía producir lana. La
artesanía en castilla fue principalmente de lana, piel, hierro y vino, llevado por las
cofradías. En cambio, en Aragón el comercio lo controlaba los gremios, la lana, cuero,
vidrio y orfebrería eran los productos principales, teniendo gran importancia los
puertos de Barcelona, valencia y palma. El comercio estaba basad en ferias y mercados
regionales, destacando el de medina del campo. Para intensificar este comercio fue
cuando se produjo la expansión por el atlántico y canarias por parte de castilla y del
mediterráneo como Cerdeña, Sicilia y los condados griegos por parte de Aragón.

Dentro de este periodo también se produjeron numerosas crisis, producidas por


algunas derrotas contra los musulmanes, la peste negra que acabo con el 45% de la
población, y los malos usos, con la violencia entre los campesinos y la nobleza

En la cultura destaca el camino de Santiago, el románico y el gótico

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La sociedad estaba diferenciada en privilegiada: nobleza y clero, no pagaban
impuestos, aunque había grandes diferencias encomia entre muchos ellos, y la no
privilegiada, formado por los campesinos libres y dependientes y la burguesía urbana

4. LOS REYES CATÓLICOS.


Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón se casaron en secreto en el año 1469 en
Valladolid, con la desaprobación del padre de Isabel sobre el matrimonio. Con la
muerte de Enrique IV (1474), rey de Castilla, Isabel se autoproclamo reina. Pero esta,
tuvo que enfrentarse a una guerra civil contra su sobrina Juana La Beltraneja, que le
disputó el trono aliada con Portugal. La guerra finalizó en 1479, con el triunfo del
bando isabelino gracias a la ayuda de Aragón, en el tratado de alcasovas.

Ese mismo año Fernando II se convirtió en rey de Aragón, y mediante el matrimonio


de los llamados Reyes Católicos, se unieron ambas Coronas, creándose así un nuevo
Estado denominado Monarquía Hispánica. La unión fue de carácter dinástico pero no
político, ya que ambas coronas conservaron sus propias leyes e instituciones.

En cuanto a la política interior, los Reyes Católicos buscaron el fortalecimiento de los


poderes del Estado frente a la nobleza y la Iglesia. Este fortalecimiento fue mucho más
efectivo en Castilla, donde se contaba con una política autoritaria. Aunque la nobleza
tuvo consecuencias en la mejora económica, gracias a privilegios unidireccionales,
concesiones a la mesta (formado por grandes familias nobiliarias) y las regulaciones de
mayorazgo (la mayor parte de la fortuna, tierras… pasaban al primogénito). Para
conseguir este propósito se crearon organismos nuevos, como la Santa Hermandad
(1476) que era un ejército pagado por las ciudades que mantenía la seguridad en ellas
y en el mundo rural frente al vandalismo y a la delincuencia). Otro de los objetivos fue
la unificación religiosa. Esta se logró con la expulsión de los judíos en 1492, debido al
odio de las masas populares en una mezcla religiosa y económica, se expulsaron a más
de 150000, y de los mudéjares ya que eran una fuente continua de problemas
localizados principalmente en granada, valencia y valle del Ebro, expulsados de Castilla
en 1502 y de Aragón en 1526, creándose para ello la santa inquisición, que tenia de
función la defensa frente a los herejes, aunque al final termino más como órgano
político que religioso. Se crearon las audiencias, para una mejorar el sistema judicial,
en granada y en granada, utilizando el tajo como límite territorial.

Los Reyes Católicos llevaron a cabo una serie de reformas institucionales,


especialmente en Castilla, que constituyeron la formación del Estado moderno. Se

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profesionalizó los consejos, que se convirtió en el principal órgano de gobierno,
dirigidos por media y baja nobleza, como el consejo de castilla o consejo real, el de
indias, el de hacienda y el de órdenes militares. A su vez, se crearon nuevos cargos,
como los secretarios reales, que eran funcionarios con formación jurídica de la
confianza de los monarcas, y los virreyes, que eran los representantes de los
soberanos en los territorios donde estos no se encontraban (Aragón, Navarra,
Valencia, etc.). Otra medida fue la reducción de las funciones de las Cortes de Castilla,
que acabaron por reunirse únicamente para jurar al heredero al trono o para aprobar
subsidios extraordinarios.
En relación con la administración municipal, destacó el papel del corregidor, que
gobernaba las ciudades con competencias miliares, judiciales y administrativas. Esto
limitó la autonomía de los municipios y el poder de las oligarquías locales. Asimismo,
los reyes establecieron definitivamente un ejército permanente y profesionalizado
para cubrir las necesidades del nuevo Estado, con nuevos sistemas de artillería y
navales, tanto en el interior como en el exterior. En la Corona de Aragón, las reformas
fueron menos importantes. Destacó la figura del virrey y el sistema de insaculación
para elegir los cargos municipales, y el consejo de Aragón utilizado por el rey para
controlar las cortes.

En la política exterior, los reyes buscaron la unidad territorial, que se consiguió con la
conquista del reino nazarí de Granada (1492) mediante una gran batalla de diez años
de lucha, que acabo con la capitulación de boadlid, y con la anexión de Navarra (1512),
la cual conservó sus instituciones y fueros. Paralelamente se continuó con la expansión
hacia el Mediterráneo y hacia el Atlántico. En el Mediterráneo, se ocupó el reino de
Nápoles en (1503), y en la zona norte de África se conquistó Melilla, Orán y Trípoli,
argel. La expansión hacia el Atlántico se orientó a completar la conquista de las islas
Canarias, por su posición estratégica en las rutas comerciales. La política atlántica
culminó con el descubrimiento de América por Cristóbal colon en 1492 y la
incorporación de todas sus tierras. Mediante el tratado de Tordesillas firmado con
Portugal en 1494, que repartía el mundo para las dos naciones. El oeste del meridiano
a 370 millas al este de cabo verde pertenecería para Portugal y el este para España

Por otra parte, los Reyes Católicos, para conseguir aliados contra Francia, establecieron
una determinada diplomacia, basada en la política de matrimonios, creando alianzas
entre sus hijos y los hijos de otros monarcas europeos: Juana de Castilla se casó con
Felipe el Hermoso, hijo del emperador Maximiliano de Austria; Catalina con el futuro
rey de Inglaterra, e Isabel y luego María con el rey de Portugal. Aunque la unión con
Portugal fracaso debido a la muerte prematura de sus hijos, la herencia caería a su
nietoCarlos I hijo de Juana, que uniría España con el imperio sacro germano.

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5. La España de Carlos I y de Felipe II
Durante el siglo XVI España formó un gran imperio, hasta el punto de convertirse en la
principal potencia del mundo. Este período coincidió con el reinado de los Habsburgo
o de los Austrias, dinastía iniciada por Carlos I y continuada por su hijo Felipe II.
Carlos I fue heredero de numerosas posesiones, que le llevaron a convertirse en el
monarca más poderoso de su tiempo. Tenía bajo su poder el Franco Condado y los
Países Bajos, heredados de su padre Felipe el hermoso; Castilla, Aragón y
Navarraheredados de su madre Juana la loca, además de posesiones en Italia,
América, África, Alemania y Austria. En 1516 fue coronado rey de España. También fue
coronado como emperador del Sacro Imperio en 1519. Este legado era un conjunto de
territorios que solamente tenían en común al monarca. Para contrarrestar esta
desunión, Carlos I llevó a cabo una política integradora, con dos objetivos: la
unificación cristiana y una monarquía universal. En España, se produjeron dos graves
acontecimientos mientras el rey se encontraba en Alemania: debido a los asesores
flamencos que trae y su poca atención en España, se produce larevuelta de las
Comunidades, provocada por los desacuerdos del monarca con las Cortes y por el
aumento de la presión fiscal, que termina con la victoria imperial en villalar; y la
revuelta de las Germanías, debido a problemas derivados con la peste, que enfrentó a
los artesanos y la nobleza, la cual pidió protección al monarca. Al final Carlos I terminó
aliándose con los nobles, derrotando a los más débiles en 1521.

La política exterior de Carlos V también se caracterizó por varios problemas, derivados


de su idea fallida de conseguir una monarquía universal cristiana.Entre ellos se
caracterizan la corte intemperante (numerosos cambios en el gobierno) Y los
diferentes enfrentamientos. Surgieron enfrentamientos con Francia en el norte de
Italia (mileanesado), en Francia (franco condado) y Borgoña y también cuando se
produjo su elección de emperador. Carlos primero tenía como objetivo expulsar a
Francia de Italia y rodearla. Se firmó la pasa en cambrais después de la victoria de
pavía contra Francia y el saqueo de roma de los franceses. Aunque La derrota definitiva
de Francia no llegó hasta la Paz de Cateau-Cámbresis en 1556, que firmó su hijo Felipe
II. Otra gran amenaza era el Imperio otomano, debido a la amenaza de los Balcanes en
Austria la piratería en el mediterráneo. Aunque se conquista Túnez en 1535 el
problema no se soluciona. Otro gran problema fue la expansión del protestantismo.

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Debido a problemas en la iglesia(Poca formación de los sacerdotes, la influencia
política de esta y la venta de bulas) Lutero propone la ruptura de la unidad de la
iglesia, se intenta la conciliación de worms,aunque no funciona. Los príncipes
protestantes sealían para proteger a Lutero, aunque son derrotados por Carlos.
Finalmente, la lucha contra el protestantismo finalizó con la Paz de Augsburgo (1555),
que supuso la ruptura de la unidad de la Iglesia Católica. Tras este fracaso de la unidad
religiosa, Carlos I decidió abdicar y dividió sus posesiones entre su hijo Felipe II y su
hermano Fernando, al cual entregó el Sacro Imperio y los territorios austríacos.
Tras la renuncia de Carlos I, Felipe II comenzó su reinado en 1556, habiendo adquirido
la Monarquía Hispánica, territorios en los Países Bajos y el centro de Europa. Sus
grandes objetivos fueron la defensa del catolicismo y el mantenimiento de la
hegemonía dinástica en Europa. También quiso instaurar un gobierno centralizado, la
capital estaba situada en Madrid y durante tres años en Lisboa. Tuvo una compleja
administración y poseía un ejércitopermite, pasando más de 40 años de guerra. A
pesar de los grandes ingresos provenientes de los galeones de américa, debido a el
coste del ejército se produjeron 4 bancarrotas. A pesar del enorme poder que poseyó,
Felipe tuvo que hacer frente a una serie de rebeliones internas importantes. Una de
ellas fue la sublevación de los moriscos, en el año 1568 contra el trato discriminatorio
que recibían. La rebelión se reprimió duramente, y miles de moriscos fueron
deportados debido a la amenaza turca y su influencia gracias a estos. En el año 1591 el
monarca también tuvo que hacer frente a una revuelta en Aragón, donde, al
descontento por las intervenciones del monarca en dicho territorio y el bandolerismo
entre Barcelona y Zaragoza, se sumó el caso de Antonio Pérez. Este había sido
secretario del rey, condenado a prisión de la que huyó y se refugió en Aragón, quien
fue protegido por estos. El rey para detenerle le acusó de hereje para que interviniera
la Inquisición. Finalmente, la llegada del ejército real restauró el poder del rey.

En cuanto a la política exterior, Felipe II se encontró con nuevos problemas que


amenazaban la monarquía. La guerra contra gracia, con la victoria de san quintín (se
construye el escorial) y la de gravelinas, firmándose la paz chateau- cambreis.El
problema fundamental fue la rebelión de Flandes, movida por el rechazo de los
principios absolutistas y del catolicismo de Castilla. El conflicto se alargó durante
ochenta años. A pesar de victoraias castellanas como la represión del duque de alba,
En la década de 1580, Holanda logró independizarse y junto a otras, formaron las
Provincias Unidas, grandes rivales de España. Otro conflicto fue el que enfrentó a
España con Inglaterra. Los ingleses no admitían el monopolio comercial español en
América. Por ello, la reina Isabel I, protestante, de Inglaterra apoyó a los rebeldes
flamencos en su enfrentamiento con España y apoyaba a la piratería para robar a los
galeones españoles. Para cortar la ayuda a Flandes, Felipe II envió la Armada
Invencible para invadir Inglaterra, pero la expedición acabó fracasando (1588), con la
que se perdieron gran cantidad de barcos. El tercer problema del monarca español fue

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la expansión turca por el Mediterráneo. Para frenarla, se creó la Liga Santa entre el
papado, Venecia y Felipe II, que lograron reunir una gran flota y poner fin al avance
turco en la batalla de Lepanto (1571) después de la reconquista turca de Túnez. El
elemento más positivo fue la anexión de Portugal en 1580, herencia de su abuelo
Manuel el afortunado) De esta manera se conformó el mayor imperio territorial y
marítimo que había existido hasta entonces.

Del reinado de estos reyes, destaca la monarquía autoritaria,pero, sobre todo, el


gobierno polisinodial, consistente en la existencia de una serie de consejos
especializados encargados de asesorar al rey, tanto territoriales como temáticos. Las
cortes fueron perdiendo importancia, se fue produciendo la venalidad de cargos.
También durante el período de los Austrias mayores, tuvo lugar la conquista y
exploración de América. Las nuevas tierras incorporaron las leyes y organismos de
Castilla. Estos territorios supusieron una importante fuente de ingresos. En cuanto a la
economía, se vio resentida con Felipe II, debido a la costosa política exterior. En 1557
se declaró la primera bancarrota.

6. Siglo XVII: la crisis de la monarquía de los Austrias.


Durante el siglo XVII, se produjo la pérdida progresiva de la hegemonía española en
Europa que había caracterizado el siglo XVI. En 1598 murió Felipe II, y su hijo Felipe III
le sucedió en el trono. El nuevo rey, poco interesado por las tareas de gobierno, dejó
todos los asuntos de Estado en manos de un valido, una especie de ministro principal
que contaba con la confianza del monarca. Este cargo lo asumió el Duque de Lerma
(que fue un gran corrupto debido a su posición en el estado).

La política interior estuvo caracterizada por dos cuestiones relevantes. La primera de


ellas, la crisis financiera, provocada por las guerras anteriores, deudas, y gastos de la
corte. En el año 1607, la Hacienda Real se declaró en bancarrota a pesar de los
ingresos que se obtenían del oro y plata americanos. El gobierno de Felipe III puso en
marcha reformas pero no se consiguió reducir los gastos, como la reacuñación de la
moneda, que lo único que hace es subir los precios. La otra cuestión fue la expulsión
de los moriscos en 1609, motivada por la uniformidad religiosa y las supuestas
colaboraciones con berberiscos y turcos. Aunque aumento el prestigio de la
monarquía, las consecuencias fueron muy graves para territorios como Valencia o
Aragón, que quedaron prácticamente despoblados.

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La política exterior de Felipe III, al contrario que sus precedentes, se puede considerar
pacifista. De hecho, este reinado es referido como Pax Hispánica. Debido a los
problemas económicos, el mantener tantos frentes de lucha supondría la ruina total de
la monarquía. Por tanto, se firmó la Paz de Londres (1604) con Inglaterra, que dejarían
en paz a los galeones españoles; la Tregua de los doce años (1609) con las Provincias
Unidas, además de enlaces matrimoniales con Francia. No obstante, continuaron los
conflictos con los turcos en el mediterráneo. Tuvo una excelente red diplomática y se
fomentó los espías.

En el año 1621, Felipe IV subió al trono, quien nombró como valido al Conde-Duque de
Olivares. La política exterior de este reinado se caracterizó por la agresividad y el
intento de recuperar el prestigio que España había perdido en Europa. Se inició la
guerra de los treinta años (1618-1648), en la que España no le quedomás remedio que
intervenir como aliada de los Austrias alemanes en su lucha contra los príncipes
protestantes germanos. Al mismo tiempo, la guerra contra las Provincias Unidas se
reanudó tras expirar la tregua acordada. Las victorias del bando católico hicieron
temer a Francia que la Monarquía Hispánica alcanzase la hegemonía completa, por lo
que intervino junto a los protestantes. Esta intervención fue decisiva y España cayó
derrotada en la batalla de las Dunas (1639) y en la batalla de Rocroi (1643). Pero la
guerra con Francia no concluyó hasta 1659 con la Paz de los Pirineos, en la que Francia
obtuvo parte de Cataluña, plazas fortificadas en Flandes y Luxemburgo, y concesiones
comerciales en América. Por otro lado, los conflictos con las Provincias Unidas
terminaron cuando España aceptó su independencia, mediante la Paz de Westfalia
(1648) en la que se termina la hegemonía de los Austria en Europa. Otro de los
objetivos era la defensa del tráfico marítimo con América, frecuentemente
interrumpida por ataques piratas ingleses y holandeses. Se fortifico los grandes
puertos
La política interior se basó en el intento de sanear la Hacienda Real a través de
reformas financieras, sobre todo contra la corrupción. Pero los problemas no se
solucionaron, lo que llevó a una nueva bancarrota en 1627 producida por la
devaluación de la moneda, o moneda de vellon.las enormes necesidades económicas
se hicieron insostenibles. Por ello, en 1625, Olivares planteó la Unión de Armas, que
consistía en un ejército permanente sostenido por todos los reinos. Este proyecto tuvo
mal acogida por parte de Cataluña y Portugal. Se intentó unificar políticamente el
imperio, pero se produjo la crisis de 1640: En Cataluña se produjo el llamado Corpus
de Sangre, en el que fue asesinado el virrey, Y Cataluña se puso bajo el amparo de
Francia. debido a la ocupación francesa y a la prolongación del conflicto favoreció la
rendición de Barcelona en 1652. Mientras tanto, en Portugal, aprovechando la
revuelta catalana, y debido a la subida de impuesto y a la poca protección a los buques

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provenientes de américa, el duque de Braganza se proclamó rey en 1640. Felipe IV no
consiguió recuperar Portugal y la independencia portuguesa se consolidó.

Carlos II sucedió a su padre Felipe IV en 1665, siendo aún un niño, por lo que su madre
Mariana de Austria ejerció como regente.

El reinado de Carlos II estuvo marcado por su personalidad enfermiza y débil. El valido


fue don juan jose de Austria, conde de oropesa.El poder del Estado se fue diluyendo, lo
que fue aprovechado por la aristocracia y la Iglesia para ampliar sus privilegios. Si
iniciaron mediadas para mejorar la situación económica, que más tarde darían
resultado. Además, se produjeron varias revueltas sociales: en Valencia estalló la
Segunda Germanía (movimiento antiseñorial) y en Madrid se produjo el Motín de los
Gatos (crisis de subsistencia por la subida del pan pero con trasfondo político)
En la política exterior, los conflictos más graves tuvieron lugar contra Francia. Como
consecuencia, España cedió a Francia el Franco condado en 1678. Pero, el problema
más importante fue el sucesorio. El rey no había tenido descendencia; tuvo que buscar
un heredero en el exterior y dos fueron los candidatos: Felipe de Borbón, candidato
francés, y Carlos de Austria, candidato de los Austrias. Tras fuertes presiones por
ambos bandos, Carlos II dejó como heredero a Felipe de Borbón, buscando el apoyo de
Francia. Se inició así en España una nueva dinastía, los Borbones.

Aunque el siglo XVII fue una etapa negra en la historia de España, desde el punto de
vista cultural no fue así. Durante los siglos XVI y XVII se desarrolló un nivel tan alto de
producción intelectual, que fueron denominados los Siglos de Oro de la cultura
española. El siglo XVI estuvo regido por el Humanismo y el Renacimiento, mientras
que en el siglo XVII dominó el Barroco, dentro del cual hubo escritores muy
importantes, como Miguel de Cervantes, Lope de vega, Quevedo o Góngora, y en
pintura, destacó especialmente Velázquez.

7. El Siglo XVIII: el reformismo borbónico y la Ilustración.


La sucesión de Carlos II provocó importantes problemas políticos internos y externos.
Carlos II había dejado como rey a Felipe de Anjou, miembro de la Casa Borbón, la
misma que gobernaba Francia. Esta decisión provocó el temor entre las potencias
europeas de que España y Francia formaran un bloque, rompiendo con el equilibrio

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político europeo. Como respuesta se formó una gran alianza encabezada por Austria y
otros estados europeos como gran Bretaña, declarando la guerra a los Borbones y
empezando lo que se llamaría la guerra de sucesión, una guerra entre dos frentes, en
la península y en Europa. Pero en el año 1711 se produjo la subida al trono austríaco
del otro candidato a la corona española, el archiduque Carlos. De esta manera, si
Carlos accedía al trono español, se conformaría un bloque entre España y Austria, por
lo que G.B y las provincias unidas rompen la alianza con Austria. El conflicto
internacional termino con los Tratados de Utrecht (1713) y Rastadt (1714).

Estableciéndose un equilibrio europeo.Se firmó la renuncia de Felipe de Anjou al trono


francés, ya que se quedaría como rey de la corona española, y España perdió sus
posesiones europeasrepartidas entre Austria y Francia, el Reino Unido se confirmó
como la principal potencia marítima y colonial, quedándose además como Menorca y
Gibraltar. Además, se impuso la política de equilibrio, para evitar el predominio de
cualquier potencia europea. También se acordó el navío de permiso con GB
Por otro lado, en España el problema sucesorio derivó en una guerra civil, tras la cual,
la dinastía de los Borbones se confirmó en España. Felipe V quiso implantar una
monarquía absoluta, por lo que intentó fortalecer el Estado mediante la centralización
y la uniformidad legislativa e institucional. Una de las medidas fue cambiar la
estructura del gobierno. Se optó por las secretarías de Despacho, al frente de las
cuales había un secretario nombrado por el rey. Otro paso importante fueron los
Decretos de Nueva Planta, que suprimían los fueros e instituciones de los reinos de la
Corona de Aragón. Sin embargo, Navarra y el País Vasco, por su apoyo a Felipe V en la
guerra de sucesión, pudieron conservar sus fueros. Otra de las medidas fue el cambio
en la administración de los territorios. Se introdujo un sistema provincial, por el cual
España quedó dividida en once provincias gobernadas por un capitán general
(competencia militar y jurídica) y administradas por los intendentes. Otra de las
facetas de la política absolutista fue el control de la Iglesia a través del regalismo.

Felipe V tenía dos objetivos: designar los cargos eclesiásticos en España y recaudar
rentas de las sedes obispales vacantes. El acuerdo con la Iglesia llegó mediante el
Concordato de 1737. La política regalista se mantuvo con los sucesores de Felipe V.
Fernando VI firmó un nuevo concordato y durante el reinado de Carlos III, se produjo la
expulsión de los jesuitas por acusaciones de conspiración políticas.
Los Borbones,ante la necesidad de disponer de un ejército y una marina eficientes,
impulsaron la creación de nuevos sistemas de reclutamiento; cambios en la
organización militar, donde los tercios fueron sustituidos por el regimiento; y la
creación de un ejército permanente y profesional. En la marina, se fomentó la
construcción de nuevos astilleros y arsenales y en cuanto a su profesionalización y
administración, destacaron las reformas de Patiño.

En política exterior, Felipe V se centró en la recuperación del territorio perdido en


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Utrecht y en asegurar el imperio colonial español. Las primeras intervenciones de
España intentaron restaurar el dominio en Italia. Esta política recibió el nombre de
revisionismo y fue dirigida por el ministro Alberoni. Sin embargo, el revisionismo
fracasó y se optó por una política realista, basada en pactos con las demás potencias.
El Primer Pacto de Familia se firmó con Francia en 1733, y tuvo como consecuencia
que el infante don Carlos fuera reconocido rey de Nápoles y Sicilia. En 1743, gracias al
Segundo Pacto de Familia, el infante Felipe obtuvo los ducados de Parma y Toscana.
Tras estos pactos, llegó al trono Fernando VI que optó por la neutralidad. Pero su
sucesor Carlos III firmó con Francia el Tercer Pacto de Familia (1761), por el que
España participó en la guerra de la independencia de EE.UUapoyándolos. En esta
guerra España recuperó Florida, Menorca. No obstante, tras el estallido de la
revolución francesa, el entonces rey de España Carlos IV se alineó con las potencias
que luchaban contra Francia. Pero a partir de 1795, se volvió a la alianza con Francia y
al enfrentamiento con Inglaterra.

Durante este siglo, se produjo la extensión de la Ilustración por Europa y América. La


Ilustración fue una corriente de pensamiento basada en el uso de la razón para la
comprensión de la realidad natural y social, por lo que los ilustrados eran partidarios
de la educación y del progreso. Surgió a finales del siglo XVII y Francia fue su centro
difusor. La introducción del pensamiento ilustrado en España fue lenta y difícil. El
predominio del escolasticismo en las universidades hizo necesario establecer nuevas
instituciones para difundir el pensamiento ilustrado. Entre estas destacaron las
academias y las Sociedades Económicas de Amigos del País. La preocupación básica
de los ilustrados españoles fue el atraso económico e intelectual del país. Para superar
este atraso, los ilustrados necesitaban contar con el apoyo de la monarquía. Esta
política se plasmó en el despotismo ilustrado de Carlos III, quien unió el absolutismo
monárquico con las ideas de la Ilustración. Se mejora la economía y se produce una
centralización y profesionalización del estado. Tenía como modelo de rey un hombre
ideal. Carlos III, que llegó a España tras renunciar a su trono en las Dos Sicilias, se
apoyó en ministros italianos, como Grimaldi y el marqués de Esquilache, que
representaban un reformismo más radical. Este modelo despertó profundas
oposiciones que estallaron en el motín de Esquilache (1766) debido al coste del pan, la
oposición a los extranjeros en el gobierno y la oposición de los anti reformistas. Desde
entonces, Carlos III se apoyó en ministros españoles, como
Campomanes,Floridablanca, Jovellanos, etc., que proponían reformas más
moderadas. Estas abarcaron todas las áreas: las reformas religiosas, mediante la
reducción del poder de la inquisición y la expulsión de los jesuitas, reformas
económicas: se crea la lotería nacional y el banco de san Carlos, se liberaliza el
comercio con américa y se limita los privilegios de la mesta, reformas militares: con
oficiales profesionales y cuerpos diferentes en el ejército. Reformas sociales: con las
sociedades económicas y el control de grupos marginalesreformas institucionales:

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creación de gobiernos municipales y sindicas frente a oligarquías. Se mejoró las
actividades productivas, liberalismo económico. La demografía aumento debido al
descenso de mortalidad e incremento de natalidad. También hubo grandes cambios en
las actividades económicas. La agricultura tenía bajo rendimiento debido a la mala
calidad de la tierra, se caracterizaba la propiedad amortizada y los cultivos
tradicionales. En las actividades manufacturadas destaco la protoindustria, el
mercantilismo, la creación de fábricas reales y el inicio del liberalismo. A pesar de
todas estas reformas, ninguna de ellas afectó a las estructuras del Antiguo Régimen, ya
que, si lo pretendían, se paralizaban por la oposición de los privilegiados.

8. Crisis de 1808 y la Guerra de la Independencia.


Los inicios de la crisis del Antiguo Régimen coincidieron con el reinado de Carlos IV
(1788-1808). En este período confluyeron tres circunstancias: la crisis socioeconómica,
la influencia de la revolución francesa y las dificultades políticas de la monarquía. En
cuanto a la primera, los problemas más graves se manifestaron en la agricultura, como
consecuencia de la caída de los rendimientos. Se estableció una ley para la máxima
roturación de tierras. Desde entonces las crisis de subsistencias se hicieron más
frecuentes, con hambruna y epidemias. Esto se debía, sin que se pusiera solución, a las
tierras amortizadas, poseídas mayoritariamente todavía por la nobleza, el clero y los
ayuntamientos, y al régimen señorial, señoríos con poder político-jurídico que
agotaban el sistema, ya que los campesinos carecían de capital y los nobles no
invertían. Por ello, diferentes grupos de campesinos intentaban la descomposición del
sistema de propiedad de tierras.

Paralelamente a estos problemas, estalló la revolución francesa en 1789. A nivel


interno, se intentó atajar las ideas revolucionarias mediante la censura y la
reactivación de la Inquisición y la expulsión de los franceses. A nivel internacional, se
produjo una alianza de las principales monarquías europeas para luchar contra Francia
y su nuevo gobierno. En España, la guerra concluyó con la derrota y la Paz de Basilea
(1795), que supuso la cesión de la parte española de Santo Domingo y un tratado
comercial preferente. Posteriormente, mediante el Tratado de San Ildefonso de 1796,
España volvió a la alianza con Francia y entró en guerra con Inglaterra. España perdió
el monopolio de américa y un gran decrecimiento demográfico. Como consecuencia
del sometimiento a los intereses de Francia fue la derrota de Trafalgar (1805)que
significó la pérdida del potencial naval español, y la de san Vicente en 1797.

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En cuanto a los problemas políticos, la monarquía de Carlos IV se encontraba muy
desprestigiada. Godoy había acumulado un gran poder, lo que provocó una fuerte
oposición por parte de los privilegiados. Los conflictos anteriores originaron un
aumento en la presión fiscal y la emisión de deuda publica El descontento también
estuvo causado por la desamortización de las tierras de la Iglesia en 1798 (hospicios,
cofradías, para intentar subsanar la deuda…) esto ocasión las llamadas conspiraciones
palaciegas, como las conspiración fracasada en 1807 en el escorial con el infante
Fernando.

Por otro lado, en 1807, Godoy firmó un nuevo acuerdo con Francia, el Tratado de
Fontainebleau, permitiendo la entrada de tropas francesas en España para ocupar
Portugal. Pero con el pretexto de llegar hasta Portugal, empezaron a asentarse en
territorio español. En marzo de 1808, el descontento popular por la presencia de
tropas extranjeras y sobre todo, la presión ejercida por el grupo que se había formado
en apoyo de Fernando, hijo del rey Carlos, provocaron el estallido del Motín de
Aranjuez. En él, se asaltó la casa de Godoy, quien fue arrestado y sustituido, y además,
el rey se vio obligado a abdicar en su hijo Fernando. La caída de Godoy y Carlos IV
agravó aún más la crisis de la monarquía. Napoleón intervino en los asuntos de la
familia real y la convocó en Bayona. Fernando VII, su padre y Godoy llegaron allí en
abril de 1808. El 2 de mayo, debían salir los últimos representantes de la familia real y
ante esta circunstancia, el pueblo de Madrid se alzó contra las tropas francesas
presentes en la ciudad. Pero el ejército francés reprimió duramente el levantamiento
popular, este hecho daría comienzo a la llamada guerra de la independencia, una
guerra que se lucharía tanto por la ocupación como en los político y social. Mientras
tanto, tuvieron lugar las llamadas abdicaciones de Bayona: Carlos IV y Fernando VII se
vieron obligados a ceder el trono a Napoleón, quien lo entregó a su hermano José
Bonaparte. El rey José I, estaba completamente subordinado a Napoleón, quien
mandó redactar el Estatuto de Bayona. Se trataba de una carta otorgada donde se
plasmó un sistema político basado en los principios del liberalismo aunque con
carácter autoritario. El Estatuto contó con el apoyo de los afrancesados, españoles que
siguieron el partido de Napoleón. En ella se establecía la monarquía autoritaria,
legislativo limitado, sufragio muy restringido, inicio de reformas socioeconómicas,
como la libertad de industria y comercio y el bloqueo a Inglaterra, la declaración de
derecho, limitación del mayorazgo. Sin embargo, la nueva situación no llegó a
consolidarse, debido a la resistencia popular, acusados de traidores por los franceses
que decían ser amigos, que las tropas francesas encontraron en Madrid, y que se
extendió a otras ciudades. Las juntas locales sobresalieron por encima de las
autoridades oficiales, ya que estas últimas estaban quietas, y muchos españoles
querían hacer frente a los franceses. Todos ellos se reunieron en la junta central
suprema el 1808, como evidencia de soberanía popular y perfil revolucionario que
quería dar el poder al pueblo

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La ocupación de España no fue tan rápida como Napoleón creía. En junio, los sitios de
algunas ciudades como Zaragoza impidieron la ocupación del ejército francés. En julio,
la victoria española en la batalla de Bailén, primera derrota de napoleón, obligó a José
I a abandonar Madrid. Pero en noviembre de 1808, el mismo Napoleón llegó a España
al mando de un ejército de 150.000 hombres la “Grand arme”. Posteriormente, en
octubre de 1809, la victoria francesa en talavera permitió a Napoleón ocupar casi toda
España. En el período de 1810-1812, se alcanzó el máximo control de las tropas
napoleónicas: solo quedó libre la ciudad de Cádiz. Aunque la ocupación francesa de la
península ocasiono la llamada guerra de guerrillas, en el que pueblo realizaban
pequeñas incursiones que obligaban a los franceses a nunca estar tranquilos a pesar de
que ganaban grandes batallas. En el año 1812, la campaña de Rusia, comandada por el
mismo Napoleón, obligó al emperador a retirar tropas de España y a centrar su
atención en otras zonas de Europa. Este debilitamiento francés fue aprovechado por
las tropas anglo españolas de Wellington, que derrotaron a los franceses en la batalla
de los Arapiles. El avance de estas tropas forzó a José I y los franceses a abandonar
Madrid y dirigirse a Valencia, un nuevo triunfo de las tropas de anglo españolas en San
Marcial obligó al ejército francés a abandonar España. La guerra finalizó en diciembre
cuando, Napoleón al borde de la derrota, firmó el Tratado de Valençay en 1813, que
restituía a Fernando VII en el trono español, abandonando las tropas francesas España,
y además donde España acordaría retirarse de la coalición europea contra napoleón en
1814.

9. La Revolución liberal, las Cortes de Cádiz y la Constitución


de 1812.
Durante la Guerra de la Independencia, se inició en España un proceso revolucionario.
La Junta Suprema Central contemplaba la convocatoria de unas Cortes generales y
extraordinarias. Pero la incapacidad de la Junta para dirigir la guerra hizo que esta se
disolviera y se convirtiera en un Consejo de Regencia, en enero de 1810. La regencia
fue quien llevó a cabo la convocatoria de las Cortes. Se eligieron numerosos diputados,
predominando el clero, los juristas y funcionarios, pero también hubo representantes
de la clase media urbana, nobles y servidores del Estado, y representantes de las
colonias, que se trasladaron a Cádiz, concretamente en la iglesia de s. Felipe Neri, con
el objetivo de resolver el desgobierno de algunos pueblos y enfrentarse a los franceses.
Las Cortes se reunieron allí por ser la ciudad de más fácil defensa y estar libre de la
ocupación francesa. Entre los diputados existían tres posturas diferentes: los
absolutistas (cortes estamentales), que pretendían que no se modificase nada del
sistema político absolutista; los moderados, que pretendían un régimen intermedio
entre el absolutismo y el modelo constitucional basado en la soberanía de la nación; y
por último, los liberales, que proponían una cámara única que asumiera la soberanía
nacional y elaborara una constitución que recogiera las novedades de la revolución
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francesa. Esta última posición triunfó, aunque pronto aparecieron en los debates dos
partidos, el absolutista y el liberal. La obra legislativa de las Cortes de Cádiz fue enorme
y representó una ruptura radical con los principios hasta entonces vigentes. Publicaron
una serie de decretos (necesitaban ser apoyados por las cortes), que establecieron la
soberanía nacional, la igualdad ante la ley, y todo un conjunto de reformas. Algunos
de estos decretos fueron: abolición del régimen jurisdiccional; libertad de imprenta
(octubre de 1809); desaparición de los privilegios de nobleza, clero y derechos
señoriales (julio de 1811); desamortización de bienes propios y baldíos (1813);
eliminación del mayorazgo; libertad de propiedad, comercio industria y contratación
(supresión de los gremios); abolición de la Inquisición (febrero de 1813) y abolición de
la tortura. Todos estos decretos quedaron recogidos en la nueva constitución,
promulgada el 19 de marzo de 1812, también llamada por motivo de este día “la
pepa”. Este proceso estuvo precedido por un intenso debate sobre el modelo de
constitución y de monarquía. Los diputados quisieron hacer compatibles las
tradiciones del pasado de los reinos hispánicos con el nuevo espíritu revolucionario
liberal. Los principios de la Constitución de 1812 fueron los siguientes: afirmación de la
soberanía nacional; reconocimiento de los derechos y libertades individuales y de la
igualdad ante la ley; división de poderes, el poder legislativo, que solo tenía una
cámara, correspondía a las Cortes, el ejecutivo a los secretarios elegidos por el rey y el
judicial a los tribunales, fuera de lo eclesiástico o militar; establecimiento de la religión
católica como la única de la nación española; sufragio universal masculino entre los
mayores de 25 años para elegir a los representantes de las Cortes; ejercito
permanente y creación de la Milicia Nacional para la defensa del sistema
constitucional; fin de los privilegios territoriales, estado centralizado; regidores,
elegidos por la población, y jefes políticos provinciales, antecedente de los
gobernantes civiles, y por último, la libertad económica, con la supresión de gremios y
señoríos. A pesar de todas estas reformas, la constitución apenas pudo aplicarse, ya
que el contexto de guerra hacia difícil su puesta en práctica, y con la restauración del
absolutismo de Fernando VII en 1814, toda la obra de las Cortes de Cádiz quedó
abolida.

10. Fernando VII: sus etapas.


El reinado de Fernando VII abarcó desde 1814 hasta 1833. Su gobierno se dividió en
tres etapas claramente diferenciadas: el Sexenio Absolutista (1814-1820), el Trienio
liberal (1820-1823) y la Década Ominosa (1823-1833).

Tras el Tratadode Valençay (1813) se produjo el regreso de Fernando VII a España. El


monarca español desembarcó en Valencia en abril de 1814. Fernando VII llegó con el
objetivo de restaurar el absolutismo. Tras la derrota de Leipzig en 1813, la alianza
anglo española pone fin en la “batalla de las naciones”. Fernando, el deseado, llega a

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España, en esto obtuvo un importante apoyo por parte de diputados absolutistas, que
gracias a él general Elio consigue restaurar su poder. Estos firmaron el Manifiesto de
los Persas (1814). Mediante este escrito denunciaron la actividad de las Cortes de
Cádiz, atacaron el liberalismo y proclamaron los principios del absolutismo. Más tarde,
el rey publicó el decreto de Valencia, el 4 de mayo de 1814, por el que restauró el
poder absoluto del monarca y abolió toda la legislación de las Cortes de Cádiz. Conto
con el apoyo popular, y tras la caída de Napoleón se inicia en Europa el periodo de
restauración que beneficia a España.

Fernando prometió la inviolabilidad de derechos y proponía la libertad de prensa,


aunque más tarde no lo cumpliría. En la política internacional es enmarcado en el
contexto europeo de la restauración, con el intento de restaurar la santa alianza y
volver a la Europa del siglo XVII con el antiguo régimen, con ello se celebra el congreso
de Viena, aunque España ocupa un lugar secundario debido a un pacto con Francia
anteriormente. A partir de ahí, se inició la vuelta al absolutismo y con ello la represión
contra los liberales y los afrancesados, y además se procedió a la restauración de
todas las antiguas instituciones del régimen señorial (señoríos juridireccionales) y la
Inquisición. Sin embargo los liberales siguieron actuando, buscando la ayuda de los
militares, y se produjeron una serie de pronunciamientos: Espoz y Mina en 1814;
Porlier en 1815; Lacy y Milans del Boch en 1817. En cuanto a la economía, La
Hacienda Real se encontraba arruinada y la situación se agravó aún más con el inicio
del proceso de independencia de las colonias americanas y la crisis agraria. Para
sanear este problema, Martín de Garay propuso un sistema de contribución única y
proporcional a los ingresos, pero la oposición de los privilegiados hizo fracasar este
proyecto. El país arruinado, sin existo en la política exterior como la reivindicación de
la Luisiana o la corrupción en la monarquía en Italia, ocasiono represiones sistemática
de los liberales en sociedades secretas o en el extranjero, y con ello empezó el
siguiente periodo

El 1 de enero de 1820, el coronel Rafael de Riego, al mando de las tropas que debían
ir a América, inició un pronunciamiento en la ciudad sevillana de Las Cabezas de San
Luis y proclamó la restauración de la Constitución de 1812. Con la extensión de la
revolución a otras ciudades (Coruña, Barcelona, Asturias…), su levantamiento acabó
triunfando. Fernando VII tuvo que jurar el 7 de marzo la Constitución de Cádiz,
mediante su famosa frase, “caminemos, y yo el primero, por la senda constitucional”,
iniciándose así el Trienio liberal.

Se formó entonces un gobierno integrado por liberales y se recuperaron muchos


decretos de las Cortes de Cádiz. A nivel internacional fue imitado en números países,
como en Rusia y Nápoles, frente a la inquietud de la santa alianza. Antes de las
elecciones, se creó una junta de gobierno provisional para poder llevar a cabo una
22
serie de medidas. Las medidas adoptadas se dirigieron a construir un sistema de
libertades políticas: supresión de la Inquisición (1820); vuelta a la desamortización;
creación de la Milicia Nacional; convocatoria de elecciones, etc. Durante este período
de reformas políticas y económicas, se crearon las sociedades patrióticas, que eran
clubes abiertos muy vinculados a la masonería. Paralelamente, se abrió un período de
inestabilidad caracterizado por la tensión interna dentro de los liberales, y la fuerte
oposición de los absolutistas. En el caso de los liberales, se dividieron en: moderados,
que consideraban que la constitución debía ser reformada en los aspectos más
radicales, pactando con el rey; y progresistas exaltados, que querían acelerar la
revolución y radicalizar las reformas. Esta división fue aprovechada por el rey, que vetó
algunas leyes y formó gobiernos cada vez más moderados para crear inestabilidad. Al
mismo tiempo, comenzó a pedir ayudas a monarquías europeas. A la oposición se
sumaron la Iglesia y el campesinado, muy afectados por las reformas liberales, la
iglesia sufrió el proceso de desamortización y la expulsión de los jesuitas, abolición del
fuero eclesiástico… en cambio el campesino se vio perjudicado por la propiedad
privada y la libertad de contratación, y con ello la tributación en metálico. Durante esta
etapa se empezaron a organizar golpes de Estado, como el intento protagonizado por
la Guardia Real en el año 1822. Aún así todos los intentos por restaurar el absolutismo
fracasaron. Finalmente en abril de 1823, el rey de Francia Luis XVIII, envió un ejército a
España, Los Cien Mil Hijos de San Luis, contando con el consentimiento de Fernando
VII y el acuerdo de Verona firmado en 1822. El ejército francés repuso al rey Fernando
en su absolutismo, sin apenas resistencia, acabando así con el intento liberal en
España. Se inició entonces la Década Ominosa.

Durante esta etapa se llevó a cabo una depuración del ejército, jueces y funcionarios;
se censuró la prensa, librerías y bibliotecas, y se suprimieron las sociedades
patrióticas. También surgieron una serie de problemas, como la crisis financiera. La
culminación de la independencia de las colonias americanas (1824) repercutió en la
economía, ya que dejaron de llegar recursos. Fernando VII comenzó a apoyarse en los
afrancesados arrepentidos, en un intento de modernizar España y adaptarla a las
corrientes industriales de Europa. Se fundaron nuevas fábricas como la de Bonaplata
de Barcelona. También se modernizó la administración con la creación del Consejo de
Ministros como órgano de gobierno. Las figuras más representativas de este período
fueron Cea Bermúdez y López Ballesteros. La moderación en lo económico no
convenció a todo el absolutismo, por la parte más radical, por lo que se produjeron
movimientos como la Revuelta de Malcontens, en 1827 en Cataluña, además de
revueltas en el país vasco, navarra, aragon... También se produjeron movimientos
liberales, que fueron duramente reprimidos, como el dirigido por el general Torrijos
en 1831. Todo ello influido por los movimientos independentistas en Europa con
Grecia y Bélgica Pero el principal problema fue el sucesorio. El hermano del rey
Fernando, Carlos María Isidro, había sido el heredero al trono hasta que nació la hija

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del rey, Isabel. Para permitir que su primogénita reinara, Fernando promulgó la
Pragmática Sanción (1830) que abolía la Ley Sálica de Felipe V que impedía reinar a las
mujeres. Se produjo entonces una división entre los partidarios de Carlos y los
partidarios de Isabel para la sucesión al trono. Pero cuando en septiembre de 1733
Fernando VII murió y de acuerdo con lo estipulado en su testamento, se nombró a su
esposa María Cristina como regente hasta que su hija Isabel tuviese la edad de
gobernar.

11. LAS REGENCIAS Y EL PROBLEMA CARLISTA (1833-


1843)
Tras la muerte del rey Fernando VII en 1833, su viuda María Cristina ocupó la regencia.
Esta tenía como objetivos mantener el poder absoluto frente al liberalismo y defender
los derechos sucesorios de su hija Isabel. La regente nombró un gabinete presidido por
Cea Bermúdez. Además, el 4 de octubre publicó un manifiestoen 1833con intención
de unir a moderados, que definía reformas administrativas, como la nueva división en
provincias de Javier de Burgos, y el mantenimiento de la religión católica.
Paralelamente, los sectores más absolutistas apoyaban a Carlos de Borbón, hermano
de Fernando VII, que proclamó sus derechos al trono mediante el Manifiesto de
Abrantes, autoproclamándose rey en talavera. Comenzó así la primera guerra carlista.

En enero de 1834, la regente llamó a Martínez de la Rosa, liberal moderado, para


formar gobierno. A partir de aquí liberales y ejército se unirán para hacer frente al
carlismo. Emprendió una serie de reformas moderadas, entre las que destacó el
Estatuto Realen 1834. Se trataba de una carta otorgada que convocaba Cortes,
elegidas mediante sufragio censitario, y formadas por dos cámaras: el Estamento de
Próceres y el de Procuradores. Estas Cámaras tenían funciones muy limitadas, ya que
la corona mantuvo su soberanía. El objetivo de todo esto era conseguir el apoyo de los
poderosos e internacional contra el carlismo. El gobierno de Martínez de la Rosa se
enfrentó a la oposición de los liberales, insatisfechos por la moderación de las
reformas, y carlista.

En 1835, Martínez de la Rosa fue sustituido por el conde de Toreno. Durante su breve
mandato llevó a cabo importantes reformas que rompieron las relaciones con la Santa
Sede, y el clero comenzó a apoyar la causa carlista. Pero mantuvo el gobierno
moderado, lo que provocó rebeliones liberales, y la regente se vio obligada a llamar a

24
Mendizábal. Su programa político incluía una reforma electoral, la libertad de prensa,
la eliminación de la deuda pública y la finalización de la guerra carlista, por lo que
formó un ejército, mediante el reclutamiento forzoso. Mendizábal emprendió una
desamortización eclesiástica en 1836, con los objetivos de recaudar dinero y mejorar
la Hacienda Pública, sancionar a la Iglesia por su apoyo al carlismo, y crear propietarios
de tierras que mejoraran el rendimiento. Pero los planes del presidente no dieron
resultado: la guerra continuó y el intento de sanear la deuda fracasó, y los campesinos
se vieron más perjudicados a causa de los poderosos. Ante esta situación, los
progresistas lograron ganar las elecciones, aunque pronto tuvieron que dimitir y la
regente nombró presidente a Istúriz.

La situación política no conseguía estabilizarse. Los progresistas intentaron un cambio


de gobierno mediante un pronunciamiento, conocido como el Motín de los sargentos
de La Granjaen 1836. Medizabal vuelve como ministro de economía e Isturiz vuelve
con su gobierno. Su consecuencia más importante fue la convocatoria de Cortes
constituyentes, que redactaron la Constitución de 1837.Fue una vía intermedia entre
el Estatuto Real y la Constitución de 1812 . Sus principales principios eran la soberanía
nacional, aunque se matizó, puesto que el poder legislativo recaía sobre las Cortes y el
rey; Cortes bicamerales; sufragio censitario y el mantenimiento de la religión
católica, además del sufragio universal en los ayuntamientos por los progresistas,
abolición de los señoríos y libertad de comercio e industria.

En las elecciones de 1837 triunfaron los moderados, que gobernaron hasta 1840.
Durante estos años, los gobiernos se vieron condicionados por el poder militar,
protagonizado por Narváez, en el liberalismo moderado, y el general Espartero, en el
progresista. El núcleo de la ofensiva moderada fue el control de los ayuntamientos, en
manos de los progresistas. Se elaboró una nueva ley que restringía la participación
popular y regulaba la milicia nacional. Espartero, que rechazaba estas medidas sobre la
ley municipal, acabó dimitiendo. El enfrentamiento con la regente por las reformas
concluyó en una sublevación generalizada contra María Cristina, que renunció a la
regencia otorgándosela a Espartero, en octubre de 1840.

El nuevo regente convocó elecciones que dieron la victoria a los progresistas. Además,
concluyó la desamortización de 1836, abolió el diezmo y aplicó la desamortización
civil. Otro aspecto fue su apuesta por el librecambismo, aprobando la ley de reforma
de aranceles de 1841. Pero el regente se encontró con la oposición de los moderados,
de militares y de políticos civiles, como diego de león, que intento secuestrar a la
princesa y fue fusilado. Los moderados protagonizaron un levantamiento en
septiembre de 1841, que acabó fracasando. Por su parte, demócratas y republicanos
representaron motines y revueltas campesinas. Incluso miembros de su partido,

25
progresistas como Olózaga y Fermín Caballero, estaban en su contra por su forma
personalista de gobernar. En 1842, el acuerdo librecambista con Inglaterra derivó en
grandes manifestaciones en Barcelona. El propio Espartero se ocupó de la represión
del motín y ordenó el bombardeo de la ciudad. Este grave incidente redujo los apoyos
del regente. Finalmente, en julio de 1843, progresistas y moderados organizaron una
sublevación militar a mando de Narváez que provocó la caída de la regencia y el exilio
de Espartero. Como consecuencia, las nuevas autoridades declararon la mayoría de
edad de Isabel II, comenzando así su reinado con 13 años, iniciando la época
moderada, con los moderados en el gobierno con el apoyo del ejército y de la reina

Por otro lado, durante estos años se desarrolló en España la Primera Guerra Carlista
(1833-1840). El estallido de la guerra tuvo lugar al morir Fernando VII, cuando los
carlistas apoyaron a Carlos María Isidro como candidato al trono frente a la hija del
rey, Isabel. La primera fase de la guerra (1833-35) se caracterizó por numerosas
partidas rurales en el norte, organizadas por el jefe carlista Zumalacárregui. La muerte
en el fracaso ante Bilbao de este puso fin a esta etapa. En la segunda fase (1835-37)
destacaron las expediciones del general Cabrera, y sobre todo la Expedición Real,
encabezada por Carlos María Isidro, llegando hasta Cádiz y rodeando Madrid. Pero no
encontró el suficiente respaldo popular y sufrieron una derrota en Bilbao frente a
Espartero. Finalmente, en la última fase (37-39), el carlismo se debilitó por las derrotas
y por la división entre conservadores y radicales. Esta última postura triunfó, lo que
permitió que en agosto de 1839 se pusiera fin a la guerra con el Abrazo de Vergara
entre los generales Espartero y Maroto. Mediante este convenio se prometía el
mantenimiento de los fueros vascos y el reconocimiento de los oficiales del ejército
carlista, trato que Espartero incumplió posteriormente. En Cataluña y Aragón se
prolongó la guerra hasta 1840, con la derrota definitiva de las tropas de Cabrera en
Morella, siendo don Carlos exiliado a Francia, aunque el problema con el campesinado
y el clero quedaran sin resolver

12.LA DÉCADA MODERADA (1844-1854).


La década moderada comprende el reinado de Isabel II entre 1844 y 1854, donde
existió un claro predominio de los moderados en el gobierno.
Tras la caída de la regencia de Espartero en 1843, se inició un breve período de
inestabilidad política. La autoridad del Estado se impuso a la sociedad civil, y se
tomaron una serie de medidas para asegurar el orden: el presidente González Bravo,
joven moderado, limitó la libertad de prensa, la supresión de juicio por jurados y
reprimió con dureza los levantamientos progresistas; se suprimió la Milicia Nacional
sustituyéndola por la Guardia Civil, creada para conservar el orden público (cuerpo de
policía profesional dependiente del gobierno y vinculado al ejercito). En mayo de 1844,
el general Narváez tomó las riendas del poder, iniciando la década moderada.

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Narváez fue presidente de gobierno en cuatro períodos distintos hasta 1851. Su labor
se basó en modelar un Estado centralizado y uniforme. Este sistema se apoyó en una
nueva constitución, aprobada en 1845, basada en el liberalismo conservador. Esta
estableció una monarquía constitucional parlamentaria, declaración teórica de
derechos, sufragio censitario mediante elección de diputados, soberanía compartida
entre las Cortes y el rey, exclusividad de la religión católica, mantenida por el Estado; y
afirmaba la supresión de la Milicia Nacional. Asimismo, el Senado pasó a ser designado
por el rey, al igual que el congreso podía ser disuelto por este, y se aprobaron nuevas
leyes de administración local y provincial por las que la corona podía elegir a los
alcaldes y presidentes de Diputaciones. Además, se realizó una defensa de la
centralización y una toma de decisiones piramidal, y con ello la Ley de organización de
los Ayuntamientos, pretendía eliminar la autonomía municipal, suprimir la
representatividad popular y recorte de las atribuciones, y reservar el voto a los
mayores contribuyentes. El sistema centralista chocaba con los fueros vasco/navarros,
y para resolver este problema se optó por una solución intermedia que restaba fuerza
al Carlismo y atraer a los carlistas moderados, mediante un decreto que mantenía los
ayuntamientos forales y las Juntas Generales, pero retrayendo las aduanas a los
pirineos. La constitución también recogía una declaración de derechos limitados por el
desarrollo legislativo. Otra de las medidas adoptadas durante esta etapa fue la
reforma fiscal de Alejandro Mon, que trataba de introducir los principios tributarios
liberales e implantar un sistema unificado, a la vez que permitir el crecimiento
económico, suprimiendo así las aduanas interiores. También se redactó un nuevo
Código Penal en 1848, que sustituía al de 1822. Se llevó a cabo una reforma de la
justicia, desapareciendo el juicio por jurados. Se lleva a cabo el concordato de 1851, En
el que el papado acepta la desamortización a cambio de restitución de ciertos bienes a
la iglesia como la dotación para el culto y el clero. Se llevó a cabo una reforma de la
educación supervisada por la iglesia y la Ley electoral de 1846estableció un sufragio
muy restringido.

En cuanto a la oposición, Narváez tuvo que enfrentarse a progresistas y demócratas.


Estos últimos organizaron un pronunciamiento en Madrid en 1848, el cual fracasó por
la mala organización y la contundente represión de Narváez. La represión de este
movimiento fue paralela al final de la segunda guerra carlista, iniciada en Cataluña en
1846 y que se prolongó hasta 1849. Fue fundamentalmente un levantamiento popular
que se extendió a algunos territorios, como Valencia o Toledo, y el motivo de la
rebelión fue la oposición al posible matrimonio entre Isabel II y el conde de
Montemolín, hijo de Carlos María Isidro.

El apoyo permanente de la reina, influenciada por su camarilla, y el apoyo del ejército


actuación tutor sobre las diferentes opciones políticas.Por otro lado, dentro de los

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moderados surgieron tres posiciones: los vilumistas, que querían integrar el carlismo
mediante el matrimonio de la reina Isabel II con el heredero carlista, además de la
vuelta del Estatuto Real; los puritanos, a cuyo frente estaba Francisco Pacheco, que
defendían la constitución de 1837 y estaban a favor de la integración de los liberales
progresistas en el sistema; y los centristas, dirigidos por Narváez, que distaban de las
posturas anteriores y se aproximaban a los sectores más conservadores.

Esta etapa recibe el nombre de “régimen de los generales” ya que no hay España sin
libertad y no hay libertad sin ejército. En lo referido a otras medidas que tomó Narváez
en su gobierno de 4 años, este suspendió la desamortización y se devolvieron los
bienes no vendidos a sus propietarios. También reorganizó el gobierno de las
provincias con la creación de gobernadores civiles, simplifico el sistema fiscal, y
perfeccionó el sistema de corrupción electoral (moderados). Narváez duró en el
gobierno hasta 1851, cuando fue sustituido por Bravo Murillo, quien al mismo tiempo
fue ministro de Hacienda.

Su principal objetivo era sanear la deuda pública. También modernizó la función


pública con un real decreto que pretendía crear una burocracia moderna. En 1851 se
llegó a un concordato con la Santa Sede, el cual estableció las nuevas relaciones entre
la Iglesia de Roma y el Estado. Se reconoció la religión como única de la nación
española, se aceptó el control de la educación por parte de la Iglesia, se reconoció el
derecho de la Iglesia a adquirir bienes y se creó la contribución de culto y clero, lo que
suponía que el Estado iba a mantener a la Iglesia. El gobierno de Bravo Murillo era muy
conservador, incluso hubo un intento de reforma constitucional en 1852 de carácter
autoritario. Pero el fracaso de esta reforma y la desconfianza de la reina hicieron que
Bravo Murillo presentase la dimisión en diciembre de 1852. En aquel momento, el
partido moderado estaba muy dividido. En el año y medio siguiente, hubo tres
gobiernos incapaces de frenar el desgaste de los moderados, lo que reforzó la posición
del partido progresista. Además estos gobiernos estuvieron relacionados con casos de
corrupción y una gran censura informativa. En este clima político se fue urdiendo la
trama de la sublevación de 1854, que dio paso al bienio progresista.

13.EL BIENIO PROGRESISTA Y LA VUELTA AL MODERANTISMO; EL


TERRITORIO DE CASTILLA LA-MANCHA EN ÉPOCA DE ISABEL II.
El Bienio progresista fue un breve período transcurrido entre 1854 y 1856, durante el
cual el Partido Progresista pretendió reformar el sistema político, tras el fracaso de los
moderados en la década anterior. El bienio se abrió con la revolución de
1854mediante un pronunciamiento militar moderado (Cánovas, serrano, dulce). Con
ello ocasiono la insurrección de los progresistas y demócratas con una revuelta
popular.
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Tras la corrupción y la reducción parlamentaria, ocasiono El 30 de junio de 1854, un
pronunciamiento militar en Vicálvaro, al mando de los generales O’Donell y Dulce.
Este levantamiento no contó con los apoyos suficientes, y los sublevados se retiraron,
redactando poco después el Manifiesto de Manzanares (7 julio), escrito por Cánovas
del Castillo. En él se pedía una regeneración liberal; la reforma de la ley electoral y de
imprenta; la reducción de impuestos; la restauración de la Milicia Nacional; la
convocatoria de Cortes Constituyentes; y la descentralización de poderes. Como
consecuencia de este manifiesto, el golpe militar consiguió un amplio respaldo
popular. Se produjeron movilizaciones populares y la vuelta de las juntas locales y
provinciales, sobre todo en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o valencia.
Finalmente, el golpe triunfó y entonces, la reina Isabel II le otorgó el gobierno a
Espartero.

El general Espartero fue nombrado presidente y O’Donnell,ministro de guerra. Las


primeras medidas que tomaron los nuevos dirigentes fueron la convocatoria a Cortes
constituyentes, la libertad de prensa, la tolerancia religiosa y el exilio forzado de María
Cristina (Siendo esta revolución una copia de las revoluciones en Europa de 1848).
Además, en 1855, el ministro de Hacienda, Madoz, puso en marcha un proceso
desamortizador de bienes de la Iglesia, del Estado y municipales, cuya venta privó de
recursos a muchos campesinos. Esta desamortización tenía como objetivos saldar la
deuda pública, conseguir un equilibrio presupuestario y obtener liquidez para invertir
en ferrocarriles. Pero esta nueva ley suscitó la oposición de la Santa Sede, por la
ruptura del Concordato de 1851, y también levantamientos carlistas, empujados por el
clero. Sin embargo, la deuda pública no consiguió amortizarse, y esto provocó el
descontento de funcionarios y militares, al cual se sumó el de las clases sociales.
En cuanto a las Cortes Constituyentes de 1854, su tarea legislativa se prolongó durante
todo el bienio. Publicaron leyes importantes, como la Ley electoral, la Ley General de
Ferrocarriles o la Ley de Sociedades Bancarias y Crediticias, y la ley de emisión de
billetes en donde se redactaba que solo el banco de España podía emitirlos. No
obstante, la Constitución de 1856 no entró en vigor. Era de carácter progresista:
defendía la soberanía nacional, recuperaba la Milicia Nacional, establecía un
Parlamento bicameral, defendía la libertad de prensa y religiosa, la elección directa de
alcaldes, etc.

Durante esta etapa, se formó el partido llamado Unión Liberal, que se consolidó con la
presidencia de O’Donnell, quien sustituyó a Espartero en el gobierno en julio de 1856.
La caída del anterior presidente estuvo provocada por el malestar social, que se
tradujo en motines por los impuestos de consumo, por las quintas y por las crisis de
subsistencias. O’Donnell disolvió el Parlamento, acabando así el Bienio progresista.

29
Comenzó entonces una nueva etapa de hegemonía moderada. O’Donnell apenas duró
en el poder, al mantener leyes progresistas, por lo que la reina nombró presidente a
Narváez. El nuevo gobierno representó la vuelta al moderantismo más conservador.
Se tomaron medidas inmediatas: suspensión de la desamortización, restricción de la
libertad de imprenta, recuperación del Concordato de 1851, etc. Su objetivo era que,
mediante un pacto monárquico, frenar a los demócratas y a los republicanos. También
se elaboraron leyes destacables, como la Ley de Instrucción Pública, de Moyano.
Asimismo, se finalizaron durante esta etapa grandes obras públicas, como el Canal de
Isabel II. Pero en 1857 se produjo una grave crisis de subsistencias, lo que agudizó los
conflictos sociales. En octubre, sin motivo aparente, Narváez dimitió, y la reina tuvo
que recurrir de nuevo a O’Donnell.

El nuevo presidente intentó afrontar cuestiones fundamentales, como aislar a los


moderados más reaccionarios, evitar pronunciamientos progresistas mediante la
participación de algunos de estos en la política, y estabilizar el régimen liberal. Este
gobierno estuvo integrado por los miembros de la Unión Liberal, que obtuvo la
mayoría en las elecciones a Cortes celebradas en octubre de 1858. Este resultado fue
posible gracias la manipulación de estas por Posada Herrera, ministro de Gobernación.
En esta etapa, sesuavizarán leyes que restringían la libertad de expresión y se
aprobaron leyes destacadas para la conformación del nuevo sistema administrativo,
además que querían hacerlo más eficaz, como la Ley Hipotecaria (1858) y la Ley de
Minas, en 1859. Hubo un periodo de expansión económica, sobre todo con la
construcción del ferrocarril y la industria textil en Cataluña, Asturias y país vasco. Hubo
conflictos internos. Uno de ellos, el golpe de estado carlista en Tarragona, por el
conde de Montemolín, en 1860. Otro problema fue la Insurrección agraria en Loja
(Granada), en 1861.
Paralelamente En política exterior, España participa en el imperialismo de la época,
que es utilizado para distraer la opinión pública de los problemas internos. La cuestión
más relevante fue la Campaña de Marruecos (1859), por la destrucción de los
establecimientos españoles en Melilla. Aunque la expedición triunfó, se detuvo tras las
presiones de Inglaterra debido a una mayor presencia de España en el estrecho. Otras
intervenciones tuvieron lugar en Méjico e Indochina junto con Francia apoyándolo
colonialmente, y la reincorporación fallida de Santo Domingodebido a las presiones
internacionales.

A partir de entonces, el reinado comenzó a desequilibrarse. El intento de asentar el


sistema liberal había fracasado debido a la alternancia en el poder de O’Donnell y
Narváez, sobre todo por el conservadurismo de este último. La crisis económica se
agravaba, y esto, sumado a la inestabilidad política, aceleró la descomposición del
régimen isabelino. Sucedieron diversos acontecimientos en los años siguientes que
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causaron la caída de Isabel II. Se inició una recesión económica a partir de 1864, por el
freno de la construcción del ferrocarril, la crisis financiera por el crac bursátil europeo
y la crisis agrícola de 1866. Además hay que añadir la represión de la libertad de
catedra.

Otro hecho fue el pronunciamiento del general Prim (1866), que aunque fracasó,
siguió conspirando contra Isabel II. En junio de 1866 se produjo la sublevación de los
Sargentos en el cuartel de San Gil, que fue duramente reprimida, ocasionando
muertes, lo que provocó el descontento social. En el mes de agosto de ese año, se
firmaba el pacto de Ostende, iniciativa de Prim, entre progresistas y demócratas.
Mediante este acuerdo se pretendía derrocar a la reina y convocar Cortes por sufragio
universal. En 1867, la Unión Liberal se unió a este pacto. Todas esas crisis provocaron
motines populares y Prim, ante el peligro de una revolución social dirigida por
demócratas, entró en conspiración con Serrano y Dulce, militares progresistas.
En septiembre de 1868, el almirante Juan Bautista Topete se sublevaba en Cádiz,
estallando así la “Gloriosa Revolución”. Ante estos acontecimientos, Isabel II se vio
obligada a exiliarse, terminando así su reinado.

14.LA EVOLUCIÓN POLÍTICA DEL SEXENIO DEMOCRÁTICO. (1898-


1874)
El origen del Sexenio democrático fue la revolución de 1868 conocida como “La
Gloriosa”. Se inició con un pronunciamiento militar en Cádiz, tras el cual la revolución
se extendió al resto del país, mediantes revueltas urbanas y campesinas, que buscaban
las transformaciones sociales y políticas participando tanto campesinos como
burgueses. Tras el pronunciamiento, Se formaron Juntas revolucionarias para apoyar
la sublevación. Ante el levantamiento, González Bravo dejó la presidencia al general
De la Concha, aunque fue el general Novaliches el que hizo frente a la revolución. El 29
de septiembre, en la batalla de Alcolea, los sublevados triunfaron, lo que provocó el
fin del reinado y el exilio de Isabel II. Las consecuencias fueron el predominio militar y
el triunfamiento de la burguesía industrial y comercial.
El poder fue entregado a una junta revolucionaria, la cual el 3 de octubre
encomendaba al general Serrano la formación de un gobierno provisional.
Este gobierno estaba compuesto por progresistas, como Sagasta, y unionistas. La
primera medida que se tomó fue la disolución de juntas, y tras esto, se suprimió el
impuesto de consumos y se estableció diferentes medidas desamortizadoras. El 25 de
octubre el gobierno mostraba mediante un manifiestosu programa de reformas, cuyos
pilares eran el sufragio universal y el reconocimiento de libertades: de enseñanza,
imprenta asociación y reunión. Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes en

31
enero de 1869, las cuales elaboraron una nueva constitución, aprobada en junio de
ese año. Este texto establecía la soberanía nacional y proclamaba la división de
poderes y una amplia declaración de derechos y libertades. Se establecía el sufragio
universal, se instauró un sistema bicameral y la monarquía democrática como forma
de Estado.
La adopción de este tipo de monarquía, obligó a nombrar regente a Serrano, y Prim
ocupó la jefatura del gobierno. El poder ejecutivo tuvo que hacer frente a varios
problemas: la guerra colonial en Cuba, iniciada en 1868; la oposición de carlistas,
alfonsinos y republicanos. Además, se debía buscar un nuevo rey. La dinastía de los
Borbones había sido desplazada del trono, por lo que se buscaron candidatos
extranjeros. Hubo varios: el duque de Montpensier, Fernando de Coburgo, Leopoldo
de Hohenzollern Sigmaringen; todos ellos planteaban problemas diplomáticos
internacionales, que complicaban la elección. En noviembre de 1870, Prim presentó la
candidatura oficial de Amadeo de Saboya, el cual fue elegido rey con la mayoría de las
cortes a favor. Pero el mismo día que el nuevo monarca llegaba a España, Prim era
asesinado en Madrid. Desde entonces encontró numerosos problemas.
Amadeo entró en Madrid el 2 de enero de 1871, y encargó el gobierno a Serrano. Uno
de los principales problemas que encontró fue la división de los partidos del Gobierno,
entre los más conservadores, con Sagasta a la cabeza, y los más reformistas, dirigidos
por Ruiz Zorrilla. Durante todo el reinado de Amadeo I los gobiernos fueron débiles e
inestables. Además, el rey se encontró con la oposición de carlistas, republicanos, un
sector aristócrata, un vacío popular e incluso de la Iglesia. A estos problemas, se
sumaron el estallido de la tercera guerra carlista y el desarrollo de la guerra de Cuba.
Finalmente, tras el enfrentamiento de los artilleros, motivado por el nombramiento
como capitán general de Las Vascongadas de Hidalgo, el rey renunció a la corona el 10
de febrero de 1873. Un día después, el 11 de febrero, las mismas Cortes monárquicas
proclamaron la república.

La Primera República, la cual duró hasta enero de 1874, tuvo muchos problemas. Los
republicanos no tenían apenas apoyo social y además estaban divididos en federales –
con Pi y Margall al frente, partidarios de un Estado federal descentralizado - y
centralistas. Hubo una enorme inestabilidad política, sucediéndose en menos de un
año cuatro presidentes. El primero de ellos fue Figueras. Durante su gobierno se
convocaron elecciones para mayo, pero los radicales, temiendo perder dichas
elecciones, protagonizaron un intento de golpe de Estado el 23 de abril. El siguiente
presidente fue Pi y Margall, sustituyendo al anterior el 11 de junio. Elaboró un
proyecto de constitución federal ante el estallido del cantonalismo. El cantonalismo
era un movimiento que extremaba el federalismo, ya que defendía la autonomía de
municipios. Pretendía fragmentar el Estado en cantones independientes. Como
consecuencia del fenómeno cantonalista, el gobierno de Pi y Margall entró en crisis y
este dimitió. El tercer presidente fue Salmerón, quien recurrió al ejército para

32
combatir el cantonalismo, dirigido por Pavía y Martínez Campos. Tras la dimisión de
Salmerón en septiembre, le sustituyó Emilio Castelar, con quien la República Federal
dio un giro a la derecha y se volvió centralista. Este gobernó de forma autoritaria;
presentó la necesidad de separar la Iglesia y el Estado e intentó solucionar la crisis
financiera, reorganizando además el ejército. Castelar presentó su dimisión el 2 de
enero de 1874 tras perder una votación parlamentaria. Fue entonces cuando el
general Pavía dio un golpe de Estado, poniendo fin a la república.
Comenzó así el gobierno de Serrano, de enero a diciembre de 1874. Este régimen es
conocido como república unitaria o dictadura del general Serrano, ya que fue
presidente del gobierno y del poder ejecutivo. Se disolvieron las Cortes y se
suspendieron las garantías constitucionales. Durante esta etapa se mantuvo la “guerra
de los diez años” en Cuba, terminando con la paz de zanjón en 1878, y la continuación
de la guerra carlista, que se desarrolló durante este período (1872-1874), esta se
radicalizó durante 1873 en territorios como Cataluña, País Vasco, Navarra y el
Maestrazgo, como la batalla de montejurra. El capítulo más importante fue el sitio de
Bilbao, donde ganaron las tropas liberales. El fin de la guerra llegaría en 1876, durante
la Restauración. Además, las conspiraciones monárquicas derivaron en el golpe de
Estado de Martínez Campos, en Valencia, el 29 de diciembre de 1874. De esta manera
se proclamó a Alfonso XII rey de España, y Cánovas, el 31 de diciembre constituía el
Ministerio de Regencia, inaugurando la etapa conocida como Restauración. En
conclusión, se produjo un confluente de intereses entre la burguesía industrial
catalana y la burguesía agraria castellana, dando lugar a un nuevo sistema de poder en
la historia contemporánea española.

15.LA ECONOMÍA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XIX: AGRICULTURA,


INDUSTRIA Y TRANSPORTES.
Gracias a la estabilidad política de la Restauración se sentaron las bases de la
transformación económica de España, pero aun no puede considerarse que la
economía española fuera una economía moderna debido a varios factores, como
pueden ser la falta de una red bancaria consolidada y al retraso y estancamiento del
mundo agrario.

En este periodo se implanta el liberalismo económico, cesándose la intervención del


estado, se acaba con los restos de la propiedad feudal y la ley de la oferta y demanda
regulan el mercado. La agricultura española, basada en la trilogía mediterránea, tuvo
en este período un escaso y lento crecimiento. El trigo perdió terreno por el abandono
de las tierras lo que causó problemas de abastecimiento que obligó a importarlo. En
cambio la vid creció, pero debido a razones especiales ajenas a la agricultura española;
las plagas que sufrieron las vides francesas hicieron que aumenta la exportación a vino

33
a ese país, pero la plaga se extendió a España afectando gravemente a muchas
regiones. Por último, el olivo aumento su superficie de cultivo, formándose los dos
centros principales de su cultivo en Andalucía y a lo largo del Sistema Ibérico.
Ocurrieron numerosos cambios y transformaciones en la propiedad agraria. El primer
caso consistió en la desvinculación de las tierras nobiliarias, mediante la abolición de
los señoríos, en donde la nobleza pierde privilegios y los campesinos pasan de vasallos
a hombres libres, y la supresión de mayorazgos. Además se llevó a cabo las
desamortizaciones en las tierras eclesiásticas, Godoy, Mendizábal y Madoz habían
restado las propiedades de la iglesia sacándolas al mercado, pasando a ser propiedad
libre, aunque esto no se aprovecha para hacer un reparto de las tierras entre los
campesinos, en donde las familias de mucho dinero saldrán beneficiados. La puesta en
práctica de la ideología burguesa en el campo se completa con leyes como la del
cercamiento frente a la explotación comunitaria de las tierras comunitarias de los
pueblos o la libertad de comercialización de las cosechas. En todo este periodo, a pesar
de las reformas, la evolución de la agricultura fue bastante pobre. Había cierto atraso
debido a que no hubo innovaciones tecnológicas, aun así se aumentó la producción, se
reducción las cabaña ganadera como la mesta, hubo diferentes crisis de subsistencias,
y el poder adquisitivo de los campesinos era muy bajo, sin poder demandar productos
industriales debido a esa ausencia de inversiones, y bajo la presión de los nuevos
propietarios, que ocasionaban en muchas ocasiones conflictividad en la sociedad.

La industria española dela época destaca el en estancamiento y atraso frente a Europa.


Las causas principales de esto se deben a la geografía montañosa que dificultaba las
telecomunicaciones, a la escasez de fuentes de energías y materias primas, a la falta
de capitales dedicados a la deuda pública, al proteccionismo de gobiernos moderados
y a las pérdidas coloniales. En el desarrollo de los transportes, El ferrocarril tuvo un
papel importante en estos momentos. A sus comienzos debido al mayor ancho de vía
europeo, y la falta de inversión de fondos, había pocas líneas en uso: Barcelona-
Mataró, Madrid-Aranjuez y langreo- Gijón. En 1855 se estableció una ley que regulaba
todo esto, y bajo subvenciones e inversiones se construyeron más de 4500 hasta la
crisis de 1866 que estuvo parado. La Ley General de Ferrocarriles de 1877 fomentó la
ampliación de la red, que llegó a duplicarse en el último cuarto del siglo XIX,
permitiendo, además, que la presencia de capital español en el ferrocarril fuera mayor.
Asimismo, el desarrollo del ferrocarril tuvo dos importantes efectos en la economía
española: favoreció la creación de un mercado nacional, iniciándose la exportación de
productos agrícolas españoles; desde 1882 influyó en el desarrollo de la industria
española, especialmente la siderurgia.

El despegue industrial de la cornisa cantábrica también se produce durante la


Restauración. La producción española de carbón, principalmente asturiana, creció,
dando lugar a la creación de las grandes empresas hulleras españolas.

34
Mayor importancia tuvo en esta época el desarrollo minero y siderúrgico vasco,
apoyado en la introducción de innovaciones técnicas (sistema Bessemer1) que
aumentaron el interés inglés por el hierro de las minas de la cuenca del Nervión. La
producción de hierro aumentó considerablemente (9 millones de toneladas anuales al
inicio del siglo XX), destinándose en su mayoría (85%) a la exportación, favorecida ésta
por las leyes españolas, en donde los llevaban a g. Bretaña, de donde los barcos venían
cargados con carbón de vuelta ya que tenía mayor calidad que el español, lo que hacía
que la economía industrial española se concentrara en el norte. Este desarrollo estuvo
muy favorecido por la política proteccionista creándose la empresa Altos Hornos de
Vizcaya, cuyo crecimiento estuvo apoyado por el importante aumento de la
construcción naval. En Cataluña, la industria textil del algodón y la lana tuvo una
evolución positiva, aunque su índice de crecimiento fue menor que en la primera
mitad del siglo, pero el aumento de la importación de algodón refleja el dinamismo de
los textiles catalanes en las dos últimas décadas del siglo XIX. La ley de relaciones
comerciales de 1882, que reservó el mercado antillano para la industria española,
apoyó este crecimiento. Por otra parte, se produce la “catalanización” de la industria
lanera, sustituyendo los tradicionales talleres dispersos por la Península, por fábricas
tecnológicamente más avanzadas en Sabadell y Tarrasa. Se inicia además el uso de la
energía eléctrica. Además en este periodo aparte del ferrocarril, se mejoran las
comunicaciones, iniciándose la construcción de algunas carreteras, y desarrollándose
el sistema marítimo mediante el barco de vapor frente al de vela.

La última década del siglo XIX estuvo marcada por la crisis económica, reflejo de la
crisis producida a nivel mundial y que en España tuvo ciertas características especiales,
como es el caso de la plaga que atacó a la vid. La respuesta generalizada fue una
política proteccionista, imponiendo barreras arancelarias a los productos extranjeros.

16.LA SOCIEDAD ESPAÑOLA EN EL SIGLO XIX: DEL ESTAMENTALISMO


A LA SOCIEDAD DE CLASES.

A partir del reinado de Fernando VII, se fue ocasionando el paso de la sociedad estamental a la
sociedad de clases. La propiedad significaba signo de éxito, y con ello los derechos políticos,
debido al sufragio censitario que había en esta época, en donde solo los que tuvieran mayor
capital. La sociedad en el siglo XIX se podía dividir principalmente en tres grandes grupos
sociales:

 Las clases dirigentes:


En ella destacaba la alta burguesía, quien daba su apoyo a la corona y organizaba el
estado a su medida. Imita las “maneras” o formas en las que la aristocracia estaba en
el poder en los siglos pasados. Busca la unión con esta y formar un único grupo social.
Era una clase social de perfiles difusos, la mayoría vivía en las grandes ciudades como

35
Madrid y Barcelona, basándose a diferencia de la aristocracia, gran parte de su
ideología en el trabajo. Habrá una confluencia de intereses entre la burguesía y la
nobleza, ya que los nobles trataban de acercarse a estos por medio de matrimonios y
obtener así ese prestigio que no podían obtener de otra forma a pesar de ser
económicamente mejores. Se puede dividir en cuatro clases: la burguesía dedicada al
comercio, desarrollada en1827 con la pérdida de gran parte del imperio colonial. La
burguesía industrial surgida en Barcelona cuyo rasgo era el liberalismo conservador y
la defensa del proteccionismo. La burguesía financiera, dedicada a las inversiones
especulativas, coma la construcción del ferrocarril, el tráfico de esclavos, la bolsa o la
propiedad inmobiliaria, y la burguesía agraria, formada por ricos labradores
beneficiados de las diferentes desamortizaciones y con gran cantidad de extensos
terrenos de cultivos.
En este mismo grupo podemos añadir a la aristocracia. Mantiene su privilegio social,
aunque debido al gran crecimiento de la burguesía pierde parte de su influencia
económica. Tras la revolución liberal, la antigua nobleza salió bien parada al final,
debido a que la mayor parte de ella mantuvo su patrimonio e incluso lo amplio
mediante la compra de bienes desamortizados. “controla” el senado, y es la
intermediaria entre el congreso y la corona, es obligada a la asimilación por parte de
la oligarquía liberal. A este subgrupo se le sumo una nueva nobleza, más joven y con
estudios que vino a formar la elite cortesana vinculada a la burguesía de los negocios.

La iglesia, aunque ya después de haberse debilitad bastante, conserva bastante


influencia en la parte alta de la sociedad. Pierde parte de su poder económico debido a
las diferentes desamortizaciones, aunque se le concede una amplia influencia
espiritual. La iglesia sirve de complemento y es útil para el mantenimiento del régimen
político, debido a su profunda relación con el estado.

En este grupo aparece una nueva diferenciación, que obtienen gran poder a nivel
social en este siglo. Hablamos del ejército, que gracias a las victorias en las guerras
carlistas, comienzan un periodo de desconfianza de los políticos civiles. Los militares
comienzan así a involucrase de diferentes maneras como políticos y participan
enormemente en los gobiernos, debiéndose esto a los diferentes partidos que
recurren a grandes generales victoriosos en diferentes batallas y con gran popularidad,
siendo llamados a dirigir sus partidos, para así poder dar la cara en el congreso y
aumentar sus posibilidades de liderar el país. Por eso ha este periodo de nuestra
historia es llamado régimen de los generales
 Las clases medias:
Esta estaba formada principalmente por la pequeña burguesía, a quienes no les
quedaba más remedio que acatar el orden social y quedaban o no con derechos
políticos según el censo. Defendía la propiedad, los derechos individuales y la
capacidad para poder realizar ciertas acciones sin depender de personas con más
poder que ellas. Se podían dividir en la rural, formada por labradores propietarios
medianos, y la urbana, mucho más influyente y numerosa, que integraba
comerciantes, dueños de talleres, funcionarios y ciudadanos encargados de
profesiones liberales. Cada vez serán más influyente en el país, y tendrán más

36
compromiso político contribuyendo a la construcción del estado liberal y en su
evolución política y socioeconómica.

 Las clases bajas:


Se incluían en este grupo los campesinos y el proletariado principalmente, es decir
todos aquellos que no pertenecían a las otras clases sociales. Todos ellos quedaban
alejados del centro de decisiones por la ideología liberal. Era un grupo bastante
homogéneo que era utilizado por las otras clases sociales, aunque sí que había grandes
diferencias entre los que vivian en las ciudades a los que vivian en los pueblos, siendo
el mundo rural el que estaba anclado en el pasado, y el urbano atento a las
innovaciones que les afectaban directamente. En el mundo rural se encargaban de
tareas vinculadas al campo, como labradores, ganaderos y jornaleros. A pesar de la
concentración de la propiedad, hubo algunos que accedieron a pequeñas propiedades
gracias a la venta de bienes comunales y baldíos de municipios. Pero su capacidad
productiva será muy débil y no podían competir en el mercado libre. Destaca sobre
todo el jornalero, que trabajara en las regiones donde predomine la agricultura de
secano y en las grandes propiedades. Y como al igual que la industria, existía cierta
diferencia entre los campesinos del norte, donde abundaban los medianos
propietarios y los del sur, controlados por el alta burguesa. En las ciudades, la
población urbana era escasa. Tras la desaparición de los gremios, un gran número de
artesanos e inmigrantes del campo conformo el proletariado durante es siglo. Las
condiciones de los obreros eran durísimas, trabajaban una media de 12,5 horas diarias,
sin contratos y sin seguridad social, teniendo las mujeres muchísima menos
representación en el mundo laboral, siendo sus salarios mucho más bajos que los de
los hombres, trabajaban como mucho de criadas, asistentes o lavanderas.

Dentro de esta clase social, además podemos incluir a los pobres de nacimiento y los
mendigos que representaban hasta un 4% de la población total. Otra categoría situada
en el escalón más bajo de la sociedad eran los vagos, vagabundos, o maleantes
inadaptados que se asociaban a alcohólicos y enfermos

17.EL ESTABLECIMIENTO DE ALFONSO XII COMO REY Y EL


FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA; LA RESTAURACIÓN
EN CASTILLA LA-MANCHA.
La Restauración borbónica fue posible gracias al trabajo preparatorio de Cánovas del
Castillo, durante el Sexenio Democrático y el gobierno de Serrano. El objetivo era
situar en el trono al hijo de Isabel II, Alfonso XII, en quien abdicó en 1870.
Cánovas creó el partido Alfonsino (paz y orden) y tras la integración de los moderados
se elaboró un programa más conservador. Cánovas pretendía asignar al ejército un
papel subordinado al poder civil, por lo que no aprobó el pronunciamiento de Martínez
Campos, a pesar de que este proclamara rey a Alfonso XII. Su plan contó con el apoyo
de grandes terratenientes, propietarios de mano de obra esclava en Cuba, que
rechazaban las reformas del Sexenio.

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En diciembre de 1874, Cánovas redactó el Manifiesto de Sandhurst, firmado por
Alfonso XII, que mostraba el sistema que se quería implantar: una monarquía
parlamentaria de tipo conservador y católico. Además, se formaron partidos al servicio
del rey: el Partido Conservador, presidido por Cánovas y formado por los antiguos
moderados; y el Liberal, al frente de Sagasta, integrado por progresistas y unionistas
avanzados.
Las bases del sistema restaurador eran: el pragmatismo, la defensa de la constitución
histórica de España, la soberanía compartida rey-Cortes y el pesimismo, basado en la
historia de la decadencia española. Asimismo, pretendía excluir al ejército de la vida
política, además cabe destacar el sistema electoral fraudulento.
En 1876, se elaboró una nueva Constitución de carácter pactista, mas dedicado a la
durabilidad que a la concreción. Estableció la soberanía compartida pero dejaba
inconcretos aspectos básicos, como el derecho de sufragio, o la cuestión religiosa: se
declaraba un Estado confesional pero se introducía la libertad religiosa. Esta
constitución situaba la monarquía como centro del sistema: la monarquía era el
Estado, continuando la historia de los siglos pasados garantizando el orden social.
El sistema de la Restauración estaba dominado por la burguesía y la aristocracia,
mientras que las clases medias y populares quedaban excluidas de las decisiones
políticas.

A esta forma para organizar la política, se la llamaba caciquismo, sobre todo en las
comunidades locales y reducidas, en donde influía la opinión de Joaquín costa,
mediante una España oficial frente a España real. Se basaba en el patronazgo, y
además se continuó con el clientelismo, en donde el pueblo no participa directamente
en el sistema aunque no es excluido. También favorecieron el desarrollo de este
sistema caciquil el analfabetismo, el atraso económico y la desmovilización política.

Por otro lado, se impuso un sistema bipartidista, dominado por los partidos
Conservador y Liberal. Ambos tenían una indefinición ideológica, ya que coincidían en
muchos aspectos. Otros partidos, excluidos de la política, fueron los republicanos,
divididos en radicales, unitarios y federales; los carlistas; los movimientos obreros,
tanto socialistas como anarquistas; y los movimientos nacionalistas. En el gobierno, se
estableció la alternancia pacífica entre los partidos conservador y liberal, para evitar
pronunciamientos y motines. Esto se conseguía mediante el fraude electoral(pacto del
pardo). El rey encargaba la formación al partido que le correspondiese, se disolvían las
Cortes y se convocaban elecciones. Desde el Ministerio de Gobernación se elaboraba
el encasillado: lista de diputados provinciales que debían ser elegidos. La lista se
imponía mediante presión, amenazas, encasillado, compra de votos de los caciques
(del gobierno central pasaban sus ideas a los gobernadores civiles y más tarde a los

38
caciques) y si no era suficiente, se manipulaban directamente los resultados, lo que se
conoce como pucherazo.

En cuanto al reinado de Alfonso XII, este comenzó en 1876 con un dominio del Partido
Conservador. El objetivo de Cánovas era consolidar la monarquía restaurada y
construir un sistema político centralizado. Se estableció una política educativa de
orovio, El recorte de libertades se plasmó en el control de la libertad de expresión, de
imprenta y de reunión, además del establecimiento de sufragio censitario, en 1878.
Durante este gobierno, concluyó la tercera guerra carlista (1872-1876), con la
abolición de los fueros vascos y la aprobación de conciertos económicos. La Paz de
Zanjón (1878) ponía fin a la guerra cubana, donde se reconocieron algunas libertades
pero no se concedió el estatus de provincia española a Cuba.
En 1881, Sagasta formaba gobierno, ante la necesidad de un cambio en el poder.
Durante esta etapa se modernizaron el ejército y la marina. Además, Sagasta apoyó el
librecambismo, atacado por sectores proteccionistas, y mejoró el sistema monetario.
En la administración local, se reorganizaron las finanzas de ayuntamientos y
diputaciones, pero no se estableció un sufragio universal. En cuanto a la reforma
educativa, no consiguió eliminar el control de la Iglesia. En 1883 finalizó el gobierno de
Sagasta, debido a un enfrentamiento diplomático con Francia y al intento de una
sublevación militar republicana. Pasó a formar gobierno Cánovas, quien afrontó un
conflicto con Alemania por las islas Carolinas, una epidemia de cólera y una crítica
situación social, analizada por la Comisión de Reformas Sociales. El 25 de noviembre de
1885, el rey murió, y su viuda María Cristina ocupó la regencia.
La nueva regente ocupó el cargo hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII. Para
asegurar la corona al heredero se llegó a un acuerdo de turno pacífico en el poder,
llamado Pacto del Pardo, por el que Cánovas cedía el gobierno al Partido Liberal.
Durante este gobierno de Sagasta, se emprendieron varias reformas legislativas de
carácter liberal: la ley de asociaciones (1887), que legalizó los sindicatos; la ley del
jurado (1888); la ley del sufragio universal (1890); el código civil y la reforma del
ejército. En política exterior, el ministro Segismundo Moret intentó conseguir más
influencia de España en el exterior, pero no lo consiguió. En el congreso de Berlín,
mediante la política de Bismark, España consiguió un escaso peso en el repartimiento
de áfrica. En 1890, Sagasta abandonó la presidencia por divisiones en su partido. Al
final de esta década, surgieron tres problemas que desembocarían en la crisis de 1898:
la situación de las colonias, la cuestión social y el auge de los nacionalismos.
Durante la Restauración, en Castilla La- Mancha fueron elegidos candidatos sin
relación con el distrito, impuestos por los partidos dinásticos. Eran los llamados
cuneros, como S. Moret, gaditano y elegido por Ciudad Real y Orgaz. Casi todos los
elegidos pertenecían a los partidos monárquicos, predominando los propietarios y
hacendados. Durante la regencia de María Cristina, la situación siguió igual, pero la
crisis de Cuba de 1898 provocó motines de subsistencia.

39
18.LA OPOSICIÓN POLÍTICA AL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN
La oposición política al régimen de la Restauración se llevó a cabo por fuerzas políticas
ya existentes: el carlismo y el republicanismo. Pero también surgieron nuevos
movimientos sociopolíticos, como el movimiento obrero y los partidos nacionalistas.
En cuanto a los carlistas, tras su derrota militar en 1876, el pretendiente Carlos VII
tuvo que dejar el país, lo que provocó una fuerte crisis del carlismo. Se abandonó
entonces la confrontación armada con el poder, y se optó por la vía política. Ese
mismo año era nombrado representante de don Carlos en España Cándido Nocedal.
En 1888 se produjo la escisión integrista y las Juntas Tradicionalistas, órganos de
coordinación y propaganda en las provincias con poco éxito.
En cuanto a los nacionalismos, destacaron el catalán y el vasco. Los orígenes del
nacionalismo catalán se sitúan en los años treinta del siglo XIX, con la convivencia de
un doble sentimiento: español y catalán. A mediados de siglo, surgió el movimiento
cultural de la Renaixença, que acabó derivando en un movimiento político. Hasta el
Sexenio, el catalanismo se redujo a una manifestación cultural. Fue con la Restauración
cuando el nacionalismo catalán adquirió nuevos rasgos. La política catalana elaboró
dos modelos de catalanidad. El primero procedía del republicanismo federal catalán,
que reclamaba la soberanía para Cataluña. Su principal defensor fue Valentí Almirall.
El segundo era de carácter conservador y corporativo, como el grupo llamado Unión
Catalanista, que defendía una Cataluña singular dentro de una España plural. Con las
Bases de Manresa (1892), el catalanismo adquirió un carácter cultural y político
tradicionalista, con intelectuales como Prat de la Riba. En 1901 se creó la Lliga
Regionalista, primer gran partido del nacionalismo catalán.

Otro nacionalismo destacable fue el vasco. Se basó en tres elementos: el fuerismo,


lasguerras carlistas que acabaron con la abolición de los fueros y la industrialización.
La literatura fuerista fue quien revindico del tradicionalismo vasco. Tras la derrota del
carlismo en 1876, los fueristas se dividieron en dos grupos: euskaros que defendían la
unión vasco-navarra; y euskalerríacos vizcaínos, que evolucionaron al autonomismo.
En esta etapa, se distanciaron del nacionalismo la burguesía y la clase obrera. Sabino
Arana, líder del nacionalismo vasco, creó en 1894 lo que fue el núcleo fundacional del
Partido Nacionalista Vasco (PNV) clandestinamente. Arana reivindicó la raza, la lengua
y las costumbres tradicionales con un carácter racista.

Durante esta etapa hubo otros nacionalismos, aunque menos relevantes, como el
gallego, valenciano o andaluz.

Tras el fracaso de la Primera República, surgieron nuevos partidos republicanos. Hubo


cuatro corrientes republicanas. El Partido Posibilista o republicano histórico estaba
dirigido por Emilio Castelar. Su moderación hizo que en 1890, se integrase en el

40
sistema. Otro sector, dirigido por Ruiz Zorrilla y Salmerón, estaba a favor del triunfo de
la república mediante motines populares o pronunciamientos. Otra corriente fue el
sector institucionista, dirigido por Salmerón e inspirado en la Institución Libre de
Enseñanza y el krausismo. Por último, elPartido Federal, liderado por Pi i Margall, y
cuyos militantes eran laicistas y anticlericales, partidarios de la descentralización. El
republicanismo, en general, tuvo mayor influencia social que representación
parlamentaria.

Durante la Restauración, surgió un movimiento llamado socialismo. Pablo Iglesias


fundó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en 1879, como defensor de los
derechos del proletariado. En 1886 apareció el semanario El Socialistay en 1888se
fundó la Unión General de Trabajadores (UGT), para defender a los obreros. La meta
del PSOE era la transformación revolucionaria de la sociedad mediante la conversión
de la propiedad privada en social. Pero el crecimiento del socialismo fue lento, y a
finales de siglo solo estaba implantado en Madrid, Vizcaya y Asturias.
El anarquismo fue la ideología obrera más influyente en la Restauración, introducido
por Fanelli. Su oposición a toda forma de poder, la acción violenta y el ataque a las
instituciones del Estado hicieron del anarquismo una amenaza al poder: la
organización La Mano Negra sembró el terror en Andalucía.

En cuanto al movimiento obrero, comenzó a florecer a mediados del siglo XIX. La


primera expresión fueron movimientos ludistas, es decir, de rebeldía contra la
introducción de máquinas en las fábricas: en 1821 se dieron en Alcoy y más
violentamente, en 1835, en la fábrica de los Bonaplata (Barcelona). Mas tarde se creo
la organización de obreros en la industrial algodonera. La lucha contra el maquinismo
fue la causa de la primera huelga de España, en 1854. En el mundo rural, el malestar
se materializó en motines, en los cuales se asaltaban hornos u ocupaban tierras. El
motín del pan (1856) y los sucesos de Loja fueron los más importantes de esta etapa.

Solo tienen el apoyo del republicanismo, y desde 1868 se les reconoce el derecho de
asociación y reunión. Los movimientos obreros durante el sexenio fueron varios, entre
ellos el marxismo mediante la lucha de clases y formación de estado socialista, y el
anarquismo mediante el rechazo del estado y la política mediante la acción directa. En
1864 se da la 1ª internacional (choque entre socialistas y anarquistas).en España En
1887, con la Ley de Asociaciones, se legalizaron la UGT y el PSOE y dos años más tarde
la internacional socialista. El anarquismo logró expandirse por Cataluña y Andalucía.
Surgieron tres tendencias: la corriente anarcosindicalista(opción violenta o
reformista), la corriente revolucionaria, seguidora de la Federación de Trabajadores de
la Región Española (FTRE); y la corriente anarco-comunista.

41
La UGT y la FTRE experimentaron un gran crecimiento a finales del siglo XIX.

19.LA CRISIS DE 1898 Y LA LIQUIDACIÓN DEL IMPERIO COLONIAL.

La crisis del 98 se identificó principalmente con la pérdida de las últimas colonias del
imperio español.

Casi todo el imperio colonial español se independizó durante el reinado de Fernando


VII. España solo conservó Cuba y Puerto Rico en América, y las islas Filipinas en el
Pacífico principalmente.

Los problemas coloniales arrancaron en la etapa del Sexenio Democrático con la


guerra cubana, pero la política colonial fue un fracaso. La gran preocupación de los
gobiernos del Sexenio y de la Restauración fue mantener la soberanía sobre Cuba,
Puerto Rico y Filipinas, en vez de aplicar soluciones políticas que satisficieran las
demandas coloniales.

En Puerto Rico la esclavitud había sido abolida y aunque consiguió su autonomía en


1872, el control español se realizaba de manera efectiva a través de una élite
económica poderosa. 

En Cuba, todas las reformas fueron rechazadas por los “españolistas”. Además, había
un movimiento independentista dirigido por el Partido Revolucionario Cubano, creado
por José Martí. Se formaron tres corrientes en Cuba: españolistas, autonomistas e
independentistas. El autonomismo era una postura intermedia que defendía la
españolidad pero con una identidad propia.

En las islas Filipinas, mestizos y nativos atacaron la falta de reformas, lo que dio lugar a
un movimiento emancipador. En 1893, José Rizal, partidario de reformas, fundó La
Liga Filipina.

En 1895 se inició la última guerra cubana, que tuvo dos etapas. Entre 1895 y 1898 se
desarrolló la guerra entre el ejército español y los grupos independentistas nativos; en

42
1898 se produjo la intervención directa de los Estados Unidos en el conflicto, lo que
llevó al enfrentamiento hispano-norteamericano.

En cuanto a la primera etapa, la guerra con Cuba se desarrolló en cuatro fases. La


primera, con el inicio de la sublevación en febrero de 1895 con el conocido como grito
de bairey la muerte del líder de la independencia, José Martí. La segunda fase fue el
momento de mayor avance de las tropas sublevadas, y el fracaso del general Martínez
Campos, mediante el intento de pacificacion, incapaz de frenarlas. En la tercera fase,
tuvo lugar la represión del general Weyler con el sistema de trochas mediante la
concentración de la población rural, aunque con poco éxito. Por último, en la cuarta
fase con el general Blanco al frente, se produjo la intervención directa de Estados
Unidos.
La guerra hispanocubana coincidió con el momento de máxima expansión del
imperialismo estadounidenseen el propio continente, Caribe y Asia.
Los motivos de Estados Unidos para intervenir en el conflicto eran de carácter
económico y estratégico. Su proyecto de dominio de la zona era obstaculizado por una
Cuba española.Los americanos habían iniciado negociaciones para comprar la isla, pero
el gobierno español las rechazó.

En febrero de 1898, la explosión del acorazado estadounidense “Maine”, en La


Habana, fue el pretexto para la declaración de la guerra, ya que se acusó a los
españoles de haber provocado el hundimiento.

Aun conscientes de la inferioridad militar, la flota española se enfrentó a la poderosa


armada norteamericana. El resultado fueron dos derrotas estrepitosas, una en Cavite
(Filipinas) y otra en Santiago de Cuba, en julio de 1898.Las negociaciones de paz se
plasmaron en el Tratado de París (diciembre de 1898), mediante el cual España
reconocía la independencia de Cuba, y cedía Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam a
Estados Unidos, a cambio de 20 millones de dólares.

En febrero de 1899, España entregó al imperio alemán las islas Carolinas, las Marianas,
y las Palaos, quedando liquidado de esta forma el Imperio español.
La derrota generó un nuevo espíritu, el regeneracionismo, cuyos puntos básicos eran
la dignificación de la política, la modernización social y la superación del atraso
cultural. Sus defensores más activos fueron políticos como Francisco Silvela y Antonio
Maura.En marzo de 1899, Francisco Silvela formó gobierno, con el general Polavieja
como ministro de Guerra. Pretendían regenerar el país sin modificar el sistema
restaurador ni el papel representado por la corona, el ejército y los partidos. El fracaso

43
de este gobierno regeneracionista mostraba la incapacidad del sistema para
evolucionar.
Hubo otro movimiento regeneracionista al margen del sistema, el de los intelectuales,
protagonizado por Macías Picavea, Lucas Mallado o Joaquín Costa. También destacó
un grupo de escritores, que dio lugar a la llamada Generación del 98: Unamuno, Pío
Baroja, Valle-Inclán, etc. Todos ellos cuestionaban la capacidad del pueblo español
para progresar, ycriticaban el sistema de la Restauración y su funcionamiento.Joaquín
Costa, a través de la Liga Nacional de Productores, estableció reformas agrarias,
municipales, educativas o administrativas. En 1902, se puso en práctica el Instituto de
Reformas Sociales, que respondía al nuevo liberalismo del siglo XX.
En 1902, Alfonso XIII fue declarado mayor de edad y comienzó su reinado, en el cual se
produjeron las crisis más importantes del sistema de la Restauración.

20.LA PRIMERA PARTE DEL REINADO DE ALFONSO XIII Y LOS


PROYECTOS DE REGENERACIONISMO POLÍTICO.

A comienzos del siglo XX, el sistema político de la Restauración seguía vigente. Pero a
finales del siglo XIX, el regeneracionismo, denunció este sistema. Cuando Alfonso XIII
accedió al trono en 1902, los partidos dinásticos vivieron profundas crisis a causa de
las disputas internas y la ausencia de un liderazgo fuerte. En 1905, se produjo el
enfrentamiento del catalanismo con los militares (“cutcut” y “la veu”), y bajo la presión
de estos últimos se aprobó la Ley de Jurisdicciones, por Moret, por la que las ofensas
contra el ejército y la patria serían juzgadas por tribunales militares.

En cuanto a los partidos, optaron por reforzarse con nuevos líderes: Antonio Maura en
el conservador, y José Canalejas, en el liberal; representan una nueva generación de
políticos regeneracionistas.

El llamado “gobierno  largo” de Maura puso en marcha su proyecto de “revolución de


desde arriba”. Se trataba de reformar el régimen pero sin alterar las bases del mismo.
Con el objetivo de acabar con el caciquismo y logar el apoyo de las clases medias, se
aprobó la Ley Electoral (1907), pero laLey de Administración Local(autonomía y
creación de mancocomunidad) provocó la oposición de los liberales, republicanos y
conservadores y no fue aprobada.

Su programa incluyó una política de intervención estatal y de protección y fomento de


la industria nacional, además de medidas sociales. Otro de los proyectos de Maura fue
La Ley de Represión del terrorismo, dirigida contra los atentados anarquistas. Por su
parte, liberales y republicanos moderados formaron el Bloque de Izquierdas, con un
programa de reforma de la constitución.

44
En cuanto a la acción colonial de España, Marruecos se convirtió en el eje de la política
exterior. Pero los republicanos radicales, socialistas y anarquistas organizaron una
huelga general contra la guerra y la política en Marruecos. Tras la batalla del
Gurugú(ataques a obreros) y el desastre del Barranco del Lobo, donde murieron más
de mil soldados españoles, la huelga degeneró en una insurrección conocida como la
Semana Trágica de Barcelona.Grupos populares armados se enfrentaron a las fuerzas
del orden y el fuerte sentimiento anticlerical  desembocó en el incendio de iglesias y
conventos. Represión y ajusticiamiento de francisco Ferrer y guardia.
El gobierno reprimió con dureza la revuelta, y los liberales exigieron la destitución de
Maura. Alfonso XIII forzó la dimisión y llamó a formar gobierno a José Canalejas.
El nuevo presidentetenía el objetivo de la democratización y de ampliar las bases
sociales del régimen. Para modernizar el Estado, fue necesaria la separación de la
Iglesia y el Estado. Se aprobó la ley del candado (1910), que limitaba el
establecimiento de nuevas órdenes religiosas.

Con su política de reformas sociales, se mejoraron las condiciones de vida de los


trabajadores, con amplias medidas de protección social y seguridad social. Laley de
reclutamiento estableció el servicio militar obligatorio sin distinciones en caso de
guerra.
Respecto a las demandas del catalanismo de la Lliga, Canalejas logró la aprobación de
la Ley de mancomunidades(1912).En Marruecos, ordenó ocupar Arcila, Larache y
Alcazarquivir. Protectorado conjunto con Francia.

En cuanto a los partidos antidinásticos, el republicanismo estaba muy dividido. El


impulso regenerador y unificador llegó en 1903 con la formación de la Unión
Republicana, respaldada por Alejandro Lerroux y Nicolás Salmerón, aunque
persistieron los desacuerdos ideológicos y tácticos.  

El republicanismo moderado y reformista, representado por Salmerón y Melquíades


Álvarez, optó por la lucha parlamentaria. Mientras,  el republicanismo radical,
representado por Lerroux, se caracterizaba por un populismo radical y demagógico,
anticlerical y anticatalanista. Debido a las desigualdades, la Unión Republicana se
separóen el sector radical de Lerroux, que formó el Partido Radical y el Partido
Reformista.Y se formó el blanquismo por Blasco Ibañez.

También hubo movimientos nacionalistas. El catalanismo estuvo dominado por


la Lliga Regionalista de Catalunya. Su líder era Cambó y su ideólogo, Prat de la Riba. La
Lliga consideraba que se debía compatibilizar la regeneración del Estado con su

45
reivindicación de la autonomía de Cataluña.Un sector de nacionalistas de izquierda de
la Lliga formó el Centre Nacionalista Republicá, que trató de combinar el catalanismo
con las ideas republicanas y el reformismo social.

En 1906, la Ley de Jurisdicciones se consideró un atentado contra la libertad de


expresión y un instrumento para reprimir el catalanismo. En 1907, las fuerzas
catalanistas formaron un movimiento unitario llamado Solidaridad Catalana.
En 1914, La Mancomunidad de Cataluña supuso el reconocimiento de la personalidad
de Cataluña y un instrumento al servicio de la Lliga.

En el nacionalismo vasco, la muerte de su líder Sabino Arana provocó un duro


enfrentamiento en el PNV entre el sector radical, defensor de las ideas arquistas, y el
más moderado, que optaba por la autonomía. Otros nacionalismos, como el gallego,
andaluz, aragonés y valenciano, apenas tuvieron desarrollo.

En cuanto a las organizaciones obreras, se estructuraban en sociedades de socorro


mutuo, de oficios y de resistencia.  En elanarquismopersistían dos tendencias
enfrentadas: los anarquistas partidarios de la estrategia terroristay los sectores
inclinados al sindicalismo. Consideraban la huelga generalcomo instrumento
revolucionario. En 1907 se formó el sindicato Solidaridad Obrera y en 1910, la
Confederación Nacional de Trabajo (CNT) quienes querían actuar directamente.
A principios del siglo XX, las organizaciones socialistas PSOE y UGT contaban con poca
afiliación, hasta que su dirigente Pablo Iglesias aceptó la democratización del régimen,
sin renunciar a la revolución social. La formación de la Conjunción Republicano-
Socialista puso fin al aislamiento del PSOE. El socialismo asimiló el discurso anticlerical
y gracias a la alianza con los republicanos, Pablo Iglesias resultó elegido diputado en
1910. La UGT mejoró su implantación en Asturias, Vizcaya y Madrid.

21.LA CRISIS DEL PARLAMENTARISMO; LA NEUTRALIDAD EN LA


PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

Los efectos políticos y sociales de la Primera Guerra Mundial (1914-1919) y la crisis de


1917, fueron decisivos en la crisis de la monarquía liberal.
Cuando estalló la guerra mundial, el gobierno de Eduardo Dato declaró la neutralidad,
pero a pesar de ello, las fuerzas políticas y sectores sociales se dividieron en:
aliadófilos, los cuales se correspondían con los sectores liberales; y germanófilos, en
su mayoría conservadores.
La neutralidad favoreció una espectacular expansión de la economía, ya que España
suministró materias primas y productos industriales a los países combatientes. Pero
este crecimiento económico solo favoreció a la burguesía industrial y financiera,

46
mientras que las clases trabajadoras sufrieron un descenso de su nivel del vida por la
subida de los precios de los productos básicos.
Esta situación provocó una gran agitación social y el auge del movimiento obrero.
En el ámbito político, se produjo una descomposición de los partidos tradicionales: los
conservadores se dividieron entre los seguidores de Dato y del maurismo; los liberales,
entre los seguidores de García Prieto y los de Romanones.

En 1917, el sistema político de la Restauración atravesó por una de sus situaciones más
críticas, al confluir tres tipos de conflictos: el militar, el político y el social.
En el entorno militar, el malestar se debía a la reforma militar del gobierno mediante
la reducción de oficiales, y al sistema de ascensos, que se realizaban por méritos
militares. El descontento se plasmó en la formación de Juntas de Defensa, las cuales
presentaron un ultimátum al gobierno conocido como el manifiesto de las Juntas. El
gobierno optó por ceder ante sus exigencias.
La cuestión política estuvo relacionada con la Asamblea de Parlamentarios. Cambó,
líder de La Lliga, convocó a todos los senadores y diputados españoles a una Asamblea
de Parlamentarios en Barcelona, con el objetivo de formar un gobierno provisional y
convocar Cortes constituyentes. Pero el reducido apoyo (solo socialistas y
republicanos) y el rechazo de las Juntas permitieron disolverla.

La crisis social, tuvo su origen en marzo de 1917, cuando la UGT y la CNT redactaron un
manifiesto convocando una huelga general revolucionaria, con el objetivo de
implantar una república democrática. En agosto estalló la huelga general, pero solo
fue intensa en Barcelona, Madrid, Asturias y el País Vasco. El ejército la reprimió con
dureza, y los miembros del comité de huelga fueron detenidos.
Tras la crisis de 1917, culminó la descomposición de los partidos dinásticos. En 1917 y
1918, los gobiernos de concentración no fueron capaces de dar mayor estabilidad al
régimen a pesar de las medidas de excepción. La crisis reflejaba la imposibilidad de
evolucionar hacia la democratización.Los partidos no dinásticos también tuvieron sus
problemas.El Partido Socialista experimentó una relativa expansión, aunque en 1919
se produjo la división del partido (PCE). Los republicanos se debilitaron debido a sus
divisiones internas. Los nacionalistas (vascos y catalanes), alentados por los principios
de Wilson, emprendieron una campaña reclamando la autonomía.

El fracaso de la campaña autonomista produjo la escisión de La Lliga. Se fundó la Acció


Catalana y se desarrolló la izquierda catalanista con companys con unió rabasaires y
macia quien quería un estado catalán. El nacionalismo vasco obtuvo una importante
representación en el Parlamento en 1918, defendiendo la raza la lengua y la religión
pero en 1921, una profunda crisis provocó la división entre radicales y moderados.
El movimiento obrero experimentó una gran expansión. La crisis social favoreció el
crecimiento de los sindicatos. La UGT y la CNT aumentaron el número de sus afiliados.
Tras la reorganización de la CNT en el congreso de Sans en 1918, se produjo una
47
división interna entre los que querían actuar directamente y los que preferían la vía
política. El panorama sindical se completó con los llamados sindicatos libres. También
aumentaron las organizaciones de empresarios, como la Liga Nacional o la
Confederación Patronal  Española. Pero ante el agravamiento de lo económico,
eliminaron los sindicatos mediante despidos y cierres de fábricas.

En cuanto a la conflictividad social, en Andalucía surgió el llamado trienio


bolchevique. La tradicional revuelta campesina dejó paso a un movimiento sindical, y
se procedió a la ocupación y el reparto de las tierras.
El momento más álgido de la conflictividad se alcanzó en Barcelona en 1919 con
la huelga de la Canadiense.  El conflicto, laboral en su origen, derivó en una “guerra
social” entre patrones y sindicatos y se inició un largo proceso de pistolerismo.
La represión militar y el terrorismo policial se dejó ver con la aplicación de la “ ley de
fugas”.

Pero fue en Marruecos, en 1921, donde se produjo la crisis más grave. Tras la Primera
Guerra Mundial, Francia reanudó su política colonial, y ante esta amenaza, el gobierno
español decidió completar la ocupación efectiva del territorio marroquí.
El general Berenguer, inició la ocupación del sector occidental y ordenó al general
Silvestre que detuviese su ofensiva en el Rif. Pero Silvestre reanudó el avance, y
penetró en un territorio extenso y de difícil orografía. Ab-el-Krim encabezó una
rebelión de los rifeños y organizó el cerco de las tropas españolas en Annual y Silvestre
dio la orden de retirada. En pocos días se perdió toda la zona ocupada durante años y
murieron más de 10.000 soldados.

La tragedia de Annual conmocionó a la opinión pública. Se creó una comisión


presidida por el general Picasso para delimitar las responsabilidades militares. Más
tarde, el gobierno aceptó formar una comisión de responsabilidades políticas. Pero
entonces se produjo el golpe de Estado del general Primo de Rivera, que imponía una
dictadura militar como solución a la crisis del régimen.

22.LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA Y LA CAÍDA DE LA


MONARQUÍA. LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS.

Ante la crisis del sistema político de la Restauración, en septiembre de 1923, el general


Primo de Rivera, llevó a cabo un pronunciamiento militar contra el gobierno
constitucional. Debido a la crítica situación del país y del sistema, el pronunciamiento
apenas tuvo oposición.

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Primo de Rivera publicó mediante un manifiesto sus intenciones, situando la dictadura
como un régimen transitorio “cirujano de hierro”. La opinión pública lo acogió
favorablemente. Contó con el apoyo de los empresarios y los republicanos no se
opusieron. El 15 de septiembre, el rey Alfonso XIII encargó a Primo de Rivera la
formación de un nuevo gobierno. Fue así cuando comenzó el directorio militar de
1953-1925
Inmediatamentese impuso el orden público con duras medidas represivas, como la
prohibición de las actividades de los partidos y de los sindicatos (intentona de vera de
Bidasoa).También se reprimió cualquier manifestación del nacionalismo.
La reforma administrativa creóuna nueva administración con gobernadores militares y
los delegados gubernativos, sustituyendo ayuntamientos y diputaciones.
La aprobación del Estatuto Municipal inició en la práctica la formación de una nueva
administración centralizada, y la eliminación del caciquismo. Además, el Estatuto
provincial acabó con la Mancomunidad en Cataluña, lo que fomentó el desarrollo del
catalanismo radical.

En cuanto al conflicto de Marruecos, Primo de Rivera era partidario de negociar la paz,


y ofreció a Ab-el-Krim una amplia autonomía, pero los africanistas se opusieron. Se
paralizo el informe Picasso. Tras el ataque de xauen a Francia, España y Francia
iniciaron una ofensiva militar conjunta, que permitió el desembarco de Alhucemas y la
derrota de Abd-el-Krim, que se entregó a Francia (septiembre de 1925). En 1926, el
protectorado quedó totalmente dominado.
Tras resolver el problema del orden público y solucionar con éxito la cuestión
marroquí, Primo de Rivera sustituyó el Directorio Militar por un directorio civil o
gobierno civil, con la clara intención de permanecer en el poder. Se rodeó de políticos
de derechas, como José Calvo Sotelo y Eduardo Aunós.Con el fin de consolidar el
régimen, se impulsó la formación de un gran partido de derechas, la Unión Patriótica.
En 1926, Primo de Rivera anunció la convocatoria de una Asamblea Nacional
Consultiva, cuyos miembros fueron designados por el gobierno en su mayoría,
encargada de elaborar una especie de constitución. Pero la oposición de los todos los
grupos políticos y la negativa de los socialistas a seguir colaborando, paralizaron el
proyecto de Estatuto Fundamental de la Monarquía (nombre que se dio a la
constitución) y aceleraron la oposición al dictador.

La política económica y social se caracterizó por el intervencionismo estatal y el


nacionalismo económico, cuyos objetivos eran regular e impulsar la industria nacional,
mediante la subida de aranceles y el aumento del gasto público. Se crearon grandes
monopolios estatales, como CAMPA o Telefónica.
El fomento de obras públicas fue uno de sus aspectos más destacados. Esta política de
gasto público incrementó el déficit presupuestario y obligó a una emisión constante
de deuda pública. La escasa conflictividad social del período de la dictadura se explica
en parte por la represión, pero también por el desarrollo de una amplia política social
49
(vivienda, educación…) y el control de la masa obrera a través de la Organización
Corporativa Nacional. Su base eran los comités partidarios de cada uno de los oficios,
y el objetivo de estos era resolver pacíficamente los conflictos. Su puesta en práctica
contó con la colaboración de los socialistas.
 A partir de 1926, la dictadura empezó a perder apoyos y aumentaron las críticas y la
oposición.

Uno de los problemas más graves fue el conflicto militar. Se produjo cuando Primo de
Rivera, partidario de los ascensos por méritos de guerra, aprobó una norma que
restringía los ascensos por antigüedad. Ante la oposición de los oficiales, forzó al rey a
que aprobase el decreto de disolución del cuerpo de Artillería. Este hecho provocó que
una parte del ejército se distanciara de la dictadura y del propio rey. Los dirigentes de
los partidos y los republicanos, optaron por las conspiraciones y los pronunciamientos
militares. La “sanjuanada” de 1926 y En 1929, el jefe del partido conservador, Sánchez
Guerra promovió otro pronunciamiento.
Otro frente opositor fue el de los intelectuales y periodistas, como Unamuno, Ortega y
Gasset, Blasco Ibáñez, etc. Muchos estudiantes lo respaldaron, fundandola Federación
Universitaria Escolar (FUE).
En 1926 se formó la Alianza Republicana y la Derecha Liberal Republicana de Alcalá
Zamora. Además de ORGA y Ezquerra En 1927, los partidarios de la insurrección
revolucionaria formaron la Federación Anarquista Ibérica. En enero de 1930, Primo de
Rivera, falto de apoyos, presentó su dimisión.

Tras esto, Alfonso XIII encargó el gobierno al general Berenguer, con el fin de volver a
la normalidad constitucional (Ddictablanda). Sin embargo la sociedad española ya no
dejaba controlarse por el caciquismo. En Agosto de 1930, prácticamente todos los
partidos, sobre todo los republicanos, acordaron el Pacto de San Sebastián, con el
objetivo de proclamar la república. A la reunión asistieron personalidades como
Azañay Alejandro Lerroux, representantes del Partido Republicano Radical y la Acción
Republicana, respectivamente. De la Derecha Liberal Republicana asistieron Alcalá
Zamora y Miguel Maura y a título personal, destacó el socialista Indalecio Prieto,
Ortega y Gasset... En ese mismo año se creó una Agrupación al Servicio de la
República. Además de la insurrección de Jaca y Madrid el 12 de diciembre de 1930.
En febrero de 1931, Berenguer dimitió y fue sustituido por el almirante Aznar, que
anunció la convocatoria de unas elecciones municipales para el 12 de abril. Estas
elecciones se tomarían como un plebiscito a favor o en contra de la monarquía. El
triunfo de los republicanos dio paso a la proclamación de la república el 14 de abril
quien tendría programadas unas elecciones generales para junio de ese mismo año.

23.EL GOBIERNO PROVISIONAL Y LA CONSTITUCIÓN DE 1931.


50
En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, tomadas como un plebiscito a
favor o en contra de la monarquía, triunfó en las grandes ciudades libres del control de
los caciques, la coalición republicano-socialista. Esto mostró la falta de apoyo a la
monarquía, y en la noche del 14 de abril, se proclamó en Éibar y más tarde en
Barcelona y Madrid la II República y exigió al rey que abandonara el país. El Comité
Revolucionario creado por el Pacto de San Sebastián se convirtió en el gobierno
provisional de la república, presidido por Alcalá Zamora.
Inmediatamente, este gobierno abordó una serie de reformas. La primera de ellas
estaba relacionada con la cuestión autonómica. El mismo día 14 de abril, Macià, líder
radical de Esquerra Republicana, proclamó la república catalana como Estado
independiente dentro de la república federal española. El gobierno optó por restaurar
la Generalitat como gobierno autónomo de Cataluña hasta la aprobación del estatuto
de autonomía.

También se llevó a cabo una reforma agraria. El ministro de trabajo, Largo Caballero,
impulsó una serie de decretos, como el decreto de laboreo forzoso, que obligaba a los
propietarios a cultivar las tierras, y el decreto de términos municipales, para combatir
el paro agrícola, contratando primero a los vecinos del pueblo. Se aprobó la jornada de
ocho horas y se prohibió expulsar de sus tierras a los pequeños arrendatarios.
En el ámbito educativo, los objetivos fueron erradicar el analfabetismo y fomentar
una enseñanza laica. Se preveía la creación de 7.000 escuelas, se estableció el
principio de coeducación (chicos y chicas juntos) y la no obligatoriedad de la religión,
además de la prohibición de las órdenes religiosas de impartir docencia
Otro de los asuntos fue la reforma militar (macrocefalia) con el fin de conseguir un
ejército moderno y eficaz, reduciendo el número de oficiales, y establecer la primacía
del poder civil. Por el decreto de ‘retiros’ se ofrecía a los oficiales el retiro voluntario
conservando el sueldo íntegro. Además, se cerró la Academia Militar de Zaragoza y se
abolió la Ley de Jurisdicciones (juzgándose por tribunales civiles)
Otra cuestión importante fue el orden público. Aunque se creó la Guardia de Asalto,
encargada de la seguridad en las ciudades, a menudo el ejército se ocupaba de la
represión de conflictos.

Ante la implantación de la república, una de las primeras reacciones negativas fue la de


los agentes económicos. La Bolsa de Madrid se desplomó, por lo que se redujeron los
préstamos y créditos de la banca.

Pero el problema más importante estuvo relacionado con la Iglesia, descontenta por la
pérdida de privilegios y del control de la educación. La pastoral del cardenal Segura del
1 de mayo, en la que elogiaba a Alfonso XIII, acabó en un conflicto abierto y el
gobierno ordenó la expulsión de Segura. En este contexto se produjeron una serie de
51
incidentes que desembocaron en el incendio de iglesias, conventos y colegios
religiosos. Todo esto provocó un deterioro de las relaciones con la Iglesia y una crisis
en la conciencia católica del país.

Por otro lado, el principal objetivo del gobierno era la convocatoria de Cortes
Constituyentes. Se publicó un decreto demodificación de la ley electoralde 1907, para
acabar con el fraude del sistema caciquil. El 28 de junio se celebraron las elecciones, en
las cuales republicanos y socialistas de centro izquierda obtuvieron una mayoría
aplastante, con 116 diputados el PSOE. El partido radical, de centro derecha obtuvo 90.
Aunque las mujeres no tenían voto, fueron elegidas por primera vez en la historia tres
mujeres diputadas.

La Constitución de 1931 definía a España como “una República democrática de


trabajadores de toda clase”. En ella se reconocía el derecho de voto de las mujeres, el
matrimonio civil y el divorcio. Se trataba de la primera constitución laica en España.
Además, incluía el derecho a una educaciónprimaria obligatoria y gratuita. Se
reconocía también el derecho a la propiedad privada, así como la posibilidad de
expropiación, por utilidad social, y de nacionalización. Se estableció una clara división
de poderes, y las Cortes estaban formadas únicamente por el Congreso de Diputados,
(unicamerales) y debían ser elegidas cada cuatro años. La jefatura del Estado se
atribuyó al presidente de la República, elegido cada seis años y con poder de disolver
las Cortes dos veces como máximo. Asimismo, se creó un Tribunal de Garantías
Constitucionales.

Se debatió sobre la organización territorial, como consecuencia de la aprobación del


Estatuto de Nuria de la Generalitat de Cataluña. Según la constitución, varias
provincias podrían organizarse en región autónoma, pero se prohibía la federación de
dos o más regiones. Otro debate giraba en torno a la separación Iglesia-Estado. La
constitución declaró la libertad de cultos y eliminó la financiación estatal de la Iglesia.
El mayor problema de esta constitución, fue que nació sin el adecuado consenso de
todas las fuerzas políticas. Además se debatió sobre la condena de Alfonso XIII

24.EL BIENIO DE GOBIERNOS DE AZAÑA.(1931-1933)


Tras aprobar la constitución de 1931, fue elegido presidente de la república Alcalá
Zamora, quien encargó a Azaña formar gobierno sin disolver las cortes, mediante un
pacto de coalición de izquierdas. Lerroux, líder del Partido Radical, rechazó
permanecer en el gobierno si continuaban en él los socialistas, por lo que provoco una
roptura de la coalición ganadora.
En cuanto a la coyontura economía, la república coincidió con la crisis mundial de
1929 que tuvo efectos sobre el comercio exterior. No obstante, las dificultades se
debieron principalmente a los problemas tradicionales de la economía española.

52
Además, las reformas aumentaron los gastos y los recursos resultaron insuficientes.
Esta evolución negativa de la economía intensificó la conflictividad social.

Realizándose las reformas por ley. Durante esta etapa, se iniciaron reformas que
afectaron a todos los ámbitos. En lo referido a la separación Iglesia-Estado, el
gobierno desarrolló una serie de leyes, como la Ley de Divorcio (1932) y la Ley de
Confesiones y Congregaciones Religiosas, por la que se ordenaba el cierre de las
escuelas religiosas desde diciembre de 1933. Esto llego a considerar la republica
anticlerical.

En el ámbito educativo, era necesaria la creación de 27.000 escuelas por el cierre de


religiosas, de las cuales se construyeron unas 13.000. aumento el número de maestros,
aunque La política educativa se dirigió también a la extensión de la cultura popular. Se
crearon las Misiones Pedagógicas, destinadas a difundir la cultura en las zonas rurales.

En cuanto a la reforma laboral, se aprobaron la Ley de Contratos de Trabajo, la Ley de


Jurados Mixtos y la Ley de Asociaciones Obreras, que regulaba los sindicatos. Además,
Largo Caballero orientó su actividad a fortalecer sobre todo a la UGT y a la Federación
Española de Trabajadores de la Tierra (FETT), frente a los patronos. El objetivo último
era el establecimiento del socialismo.

Otra cuestión era la organización territorial para satisfacer a las regiones nacionalistas.
En Cataluña, se elaboró el Estatuto de Nuria (1931). Su debate en las Cortes se alargó
por la oposición que provocó su contenido federalista. Finalmente, fue aprobado
gracias a la intervención de Azaña y a la solidaridad de los republicanos ante el fracaso
del golpe de Estado de Sanjurjo. Sin embargo, el estatuto sufrió importantes recortes y
su principal limitación fue la reducida capacidad de autofinanciación.

En cuanto al estatuto vasco, el proyecto definitivo incluía a las tres provincias vascas y
Navarra, pero fracasó porque no obtuvo los objetivos en Álava y Navarra lo rechazó.
Más tarde quedó paralizado tras la victoria del Partido Radical y de la CEDA en las
elecciones de 1933. Fue en octubre 1936 cuando se aprobó este estatuto.
En Galicia, gracias a la labor del Partido Galleguista, una asamblea de municipios
presentó un proyecto de estatuto en 1936. Pero no llegó a las Cortes, ya que tras el
estallido de la guerra civil, Galicia cayó en manos de los sublevados.

En Andalucía, una Asamblea Regional aprobó un anteproyecto de estatuto en 1933


motivado por el político nacionalista Blas infante.

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De igual modo Valencia, Aragón y Baleares no pasaron de la fase de elaboración de
proyectos. En Castilla-La Macha, la cuestión del estatuto solo fue tratada por algunos
periódicos y grupos minoritarios.

Otro asunto fue la reforma agraria. La agricultura española seguía siendo arcaica, y
con la crisis económica mundial el problema social del sector agrario se había
acentuado. En 1932, se aprobó la Ley de Bases de la Reforma Agraria, que establecía
cuatro tipos de tierras expropiables. Entre las tierras a expropiar se centraba en
antiguos señoríos, tierras mal cultivadas, arrendados permanente, y regadíos sin riego.
La aprobación de esta ley se vio acelerada tras la Sanjurjada, que también provocó la
expropiación de las tierras de la aristocracia sin indemnización. Todas las fincas
pasaron a ser propiedad del Estado, pero las comunidades de campesinos decidirían el
régimen de explotación colectivo o individual. La aplicación de esta ley quedó en
manos del Instituto de Reforma Agraria (IRA), pero sus resultados fueron muy
limitados, debido a las dificultades técnicas, la falta de recursos y la oposición de los
propietarios. El fracaso de la aplicación de la ley originó insurrecciones anarquistas
que desembocaron en graves enfrentamientos con las fuerzas de orden público.

Durante este bienio, el gobierno se enfrentó a una fuerte oposición. La CNT y la FAI
pretendían establecer el anarquismo mediante la acción directa. Desde finales de
1931, los anarquistas protagonizaron huelgas e insurrecciones, ante las cuales el
gobierno reaccionó con la Ley de Defensa de la República, que permitía suspender las
garantías constitucionales. Esta ley fue utilizada con dureza en episodios cruentos
como los deCastilblanco (badajoz) y Arnedo(rioja). En enero de 1932, la CNT dirigió el
primer intento revolucionario en la cuenca minera del Alto Llobregat. Pero más graves
fueron los sucesos de Casas Viejas (1933), que enfrentaron a grupos campesinos de la
CNT con la Guardia Civil y la Guardia de Asalto. Este incidente fue un gran motivo de la
caída del gobierno: la oposición exigió una investigación parlamentaria y Azaña fue
responsabilizado de los hechos.

Por otro lado, la oposición de la derecha adoptó dos posturas. Los sectores
monárquicos trataron de derribar la república mediante la conspiración. Los carlistas
formaron la Comunión Tradicionalista y los alfonsinos, el partido Renovación
Española. Estos grupos trataron de incitar a los militares, y en agosto de 1932 el
general Sanjurjo intentó un golpe de Estado contra el gobierno de izquierdas, que
fracasó.

La derecha católica optó por una vía pacífica. En febrero de 1933 se fundó la

54
CEDA(confederación española de derechas autónomas), un partido que juntó a
distintas derechas regionales, y que contaba con el apoyo del Vaticano.
A mediados de 1933, el gobierno comenzó a desestabilizarse. Las organizaciones de
propietarios lo criticaban y la CNT continuó con sus huelgas. Por su parte, el Partido
Radical presentaba una postura de acoso. Además, existía un malestar del presidente
con el gobierno de Azaña. Otro gran problema vino del PSOE, donde se fue afianzando
la postura de Largo Caballero de poner fin a su colaboración en el gobierno.
Igualmente, el avance de la CEDA y de los radicales terminó por llevar a Alcalá Zamora
a forzar la dimisión de Azaña.

En septiembre, Lerroux intentó formar gobierno, pero no lo consiguió. Ante esta


situación, Alcalá Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones para noviembre de
1933.

25.EL BIENIO RADICAL-CEDISTA Y EL TRIUNFO DEL FRENTE POPULAR.


Tras la dimisión de Azaña, Alcalá Zamora convocó elecciones para noviembre de 1933
con el voto femenino por primera vez. La campaña electoral se desarrolló en un
ambiente de fuerte confrontación política, entre, sobre todo, la CEDA, y el PSOE. Los
anarquistas CNT y FAI, emprendieron una campaña a favor de la abstención. En
octubre de ese año se fundó un nuevo partido, Falange Española, de ideología cercana
al fascismo.

Las elecciones dieron el triunfo a la CEDA y al Partido Radical. Este resultado se explica
porque los partidos de la derecha se presentaron unidos, mientras que los de izquierda
se mantuvieron divididos.

El Partido Radical formó gobierno con el apoyo de la CEDA. Se tomaron medidas


acerca de la política religiosa, como la suspensión del cierre de colegios religiosos,
además de aprobarse una ley por la que el Estado costearía parte de los sueldos de los
sacerdotes. Re a la legislación laboral y la reforma agraria, el poder fue desplazado de
los sindicatos a los empresarios. Además, el gobierno propuso en las Cortes una ley de
amnistía para los generales implicados en el golpe de Sanjurjo. Estas medidas de
rectificación tuvieron graves consecuencias en el gobierno, y el Partido Radical se
acabó dividiendo.

Sin embargo, los mayores problemas del gobierno fueron los conflictos sociales. Los
propietarios agrarios aprovecharon el triunfo de la derecha para incumplir las

55
reglamentaciones laborales y bajar los salarios. La respuesta fue una huelga general de
campesinos, promovida por la FETT, en junio de 1934. Además, ese mismo verano,
estalló un conflicto de competencias con la Generalitat. El Parlamento catalán había
aprobado la Ley de Contratos de Cultivo, la cual fue recurrida por los propietarios
apoyados por la Lliga y la CEDA, y fue declarada inconstitucional, enfrentándose al
gobierno de ERC. Asimismo, en el País Vasco se produjo otra controversia a raíz del
bloqueo de una nueva propuesta de estatuto de autonomía.
Pero el problema más grave llegó en octubre de 1934. La UGT, bajo el control de Largo
Caballero, había aprobado en enero un programa revolucionario. Más tarde, en mayo,
se formó una alianza entre el PSOE y la UGT con el objetivo de establecer una
república federal socialista.

Este miedo a la CEDA era consecuencia de las influencias internacionales (Hitler había
llegado al poder un año antes) En octubre, entraron en el gobierno tres ministros de la
CEDA y los republicanos de izquierda lo consideraron como una traición a la república.
Como consecuencia, el comité revolucionario socialista comenzó la insurrección el 5
de octubre con la convocatoria de una huelga general en las principales ciudades. Sin
embargo, fracasó el intento de tomar Madrid y no contaron con el apoyo de la policía y
el ejército.

En Cataluña, la entrada en el gobierno de los ministros de la CEDA fue interpretada


como una amenaza al estatuto de autonomía. Companys, presidente de la Generalitat,
proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. Esta acción no
estuvo apoyada por los sindicatos, ni por los anarquistas, ni por mucha parte de la
población, y fue rápidamente abortada por la guarnición militar de Barcelona. El
resultado fue la suspensión de la autonomía catalana, y companys detenido junto a
Azaña
Fue en Asturias donde se produjo una auténtica revolución, ya que se logró una
alianza entre la UGT, la CNT y los comunistas. Se produjeron actos de violencia contra
los propietarios y el clero pero la intervención del ejército y la Guardia Civil consiguió
sofocar la rebelión. Los duros enfrentamientos provocaron más de 1300 muertos, y se
practicaron 30000 detenciones. Las consecuencias de estos alborotos fue la división
más de la sociedad.

La CEDA quiso llevar la represión hasta sus últimas consecuencias. Gil Robles fue
nombrado ministro de guerra, y desde ese momento se aceleró la rectificación de las
reformas republicanas (pudiendo haber dado un golpe de estado aunque no lo hizo).
Las reformas sociales y laborales fueron desmontadas, y se llevó a cabo una política
de cambios en los mandos militares. También se planteaba una reforma
constitucional, pero entonces estalló una crisis en el Partido Radical por escándalos de
56
corrupción del Estraperlo y el asunto Nombela (malversación de fondos públicos), y el
partido quedó deslegitimado para gobernar. Alcalá Zamora, que no quería ceder el
poder a la CEDA, decidió disolver las Cortes y convocar elecciones para febrero de
1936.
La campaña electoral fue tensa y agitada. Los partidos de izquierda constituyeron el
Frente Popular. Presentaron un programa moderado basado en la recuperación de la
política reformista del bienio azañista. Por su parte, las derechas y el centro se
presentaron desunidos. Durante estas elecciones se equilibraron ambos bloques
dando lugar a la violencia por ambos bandos como la ocupación de tierras, huelgas…
Los resultados electorales arrojaron una victoria muy ajustada del Frente Popular.
Alcalá Zamora encargó a Azaña formar gobierno. De forma inmediata se adoptaron
medidas urgentes: se concedió una amnistía general; se restableció la autonomía de
Cataluña y se reanudó el proceso reformista. Se produjo la ocupación masiva de fincas
con los choques entre jornaleros y patronos, además de la confrontación con la iglesia
dando lugar a la primavera sangrienta. Los socialistas tenían el modelo de la unión
soviética
Una vez constituidas, las nuevas Cortes destituyeron al presidente de la república,
Alcalá Zamora, que fue sustituido por Azaña. Este formó un gobierno de republicanos
de izquierda, presidido por Casares Quiroga.

En los primeros meses, el nuevo gobierno se vio desbordado por la conflictividad y la


violencia políticaentre las juventudes de ambas partes. El enfrentamiento del PSOE y
la CEDA contribuyó también a la inestabilidad de la república. A pesar de que el
gobierno reaccionó ante los enfrentamientos que se estaban produciendo, la violencia
y los crímenes políticos siguieron en aumento.

Desde el triunfo en las elecciones del Frente Popular, había comenzado una
conspiración militar, que el gobierno trató de desarticular realizando traslados en los
altos mandos. Franco fue enviado a Canarias; Goded, a Baleares y Mola (quien creía
que iba a organizar el golpe) lo trasladaron a Pamplona. Sin embargo, esto no fue
suficiente y en marzo se reunió en Madrid con un grupo de generales que acordaron
un alzamiento militar para restablecer el orden. El asesinato de Calvo Sotelo, el 13 julio
de 1936, como represalia por el asesinato del teniente Castillo (jefe socialista de la
guardia de asalto), aceleró el proceso, siendo los entierros congregaciones pacíficas.
El 17 de julio comenzó la sublevación en Melilla, y al día siguiente se sumaron las
demás guarniciones de la Península, con el propósito primero de acabar con el
gobierno de la republica que acabo en guerra civil

57
26.LA SUBLEVACIÓN MILITAR Y LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL
CONFLICTO.
La guerra civil española se desarrolló en un contexto europeomarcado por la política
agresiva del fascismo y el nazismo.

En España, el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 aceleró las
conspiraciones antirrepublicanas. Líderes de la Derecha y algunos militares
pretendieron impedir el traspaso de poderes al Frente Popular. Entonces, el gobierno,
aunque destaco la omisión de algunos miembros como Azaña o casares Quiroga, tomó
algunas medidas: estableció vigilancia sobre militares sospechosos, colocó en puestos
clave a militares del régimen republicano y se destinóa sitios poco peligrosos a los altos
mandos de cuya lealtad se desconfiaba.

En marzo se reunió en Madrid un grupo de generales que acordaron un alzamiento


militar. Emilio Mola, en quien recayó la dirección técnica del levantamiento, dio
instrucciones de que el golpe debía realizarse con rapidez y violencia. El asesinato de
Calvo Sotelo, como represalia del asesinato del teniente Castillo, fue el detonante del
proceso.

La sublevación militar contra la república se inició el 17 de julio de 1936 en Melilla, y


de inmediato se extendió al resto de las tropas españolas de Marruecos. La división
del ejército y de las fuerzas de seguridad impidió el triunfo de la rebelión.El fracaso del
golpe de Estado desencadenó la guerra civil, que duró casi tres años.
Tras declarar el estado de guerra en Canarias, el general Francisco Franco se trasladó
a melilla para ponerse al mando de las tropas mejor preparadas del ejército.Entre los
días 18 y 20 de julio el alzamiento se extendió a la Península, y supuso una división
territorial entre la zona sublevada, donde se impuso una dictadura militar, y la zona
fiel al gobierno, donde se mantuvo la república y no se proclamó el estado de guerra.
La guerra tuvo muchas facetas, pues incluyó una lucha de clases, un enfrentamiento
entre nacionalismos (España y autonomías), y entre fascismo y comunismo. Además,
la Iglesia apoyó a los sublevados y la guerra fue declarada como cruzada.
En la zona republicana, el presidente Casares Quiroga dimitió, y fue sustituido por
Giral, quien formó un gabinete integrado por los partidos republicanos. Este gobierno
ordenó armar a las organizaciones obreras como vía para detener la sublevación. Las
fuerzas de orden público cedieron el protagonismo a las nuevas estructuras del poder,
las Milicias Populares(anarquistas,socialistas…). Además, aproximadamente la mitad
del ejército, buena parte de la marina y de la aviación, permanecieron fieles al
gobierno republicano (aunque sin oficiales para comandarlos). Las zonas industriales y
mineras quedaron bajo el control de la república, así como el Bancode España.Por ello
poseían un mayor poder monetario y territorial y con ello la compra de armamento
58
En la zona sublevada, el general Sanjurjo, jefe del levantamiento, murió en un
accidente de avión el 20 de julio, por lo que se formó la Junta de Defensa Nacional
como órgano supremo de los sublevados, aunque más tarde en octubre Franco se
autoproclamaría generalísimo de los ejércitos y del estado. Estos contaban con la
mitad del ejército correspondiente a las tropas mejor preparadas, y con un número
mayor de oficiales. En un principio, solo consiguieron controlar las zonas agrarias más
conservadoras, con poca industria, aunque les permitió tener fuentes de alimentación.

En cuanto a la dimensión internacional, la guerra civil provocó divisiones en la opinión


pública europea y mundial. La reacción inicial del gobierno francés del Frente Popular
fue de ayudar a la república, pero no lo puso en práctica sobre todo por la actitud
neutralista del gobierno de Reino Unido. Este país temía que cualquier intervención en
el conflicto español desencadenara un conflicto europeo. Por ello, a finales de agosto
de 1936, veintisiete países, incluidos Alemania, Italia y la URSS, llegaron a un acuerdo
de No Intervención en España. Este trato prohibía la exportación a España de armas,
municiones y de todo tipo de material de guerra. Sin embargo, en la práctica este
acuerdo no se cumplió.

De modo casi simultáneo, el gobierno republicano de Giral y el bando sublevado


liderado por Franco, solicitaron la ayuda militar de las potencias europeas.
La ayuda más importante que tuvo la república fue la de la URSS, tanto de material
bélico como de pilotos, técnicos y consejeros políticos. También recibió el apoyo de
Francia y Méjicoen armamento, aunque fue mucho menos relevante. Otra ayuda
destacada con la que contó la república fue la de las Brigadas Internacionales. Estaban
formadas por unos 60.000 voluntarios de distinta procedencia que vinieron a combatir
a España, y estaban organizadas por dirigentes de los partidos comunistas.
En cuanto a los sublevados, estos recibieron la ayuda de Italia, Alemania y Portugal,
quien reconoció inmediatamente como estado a los sublevados. La ayuda de los
alemanes fue decisiva para trasladar las tropas del Protectorado español de Marruecos
a la Península. La aportación de la Italia de Mussolini fue más numerosa, constituida
por soldados procedentes del ejército y de la milicia fascista. Destacó también la ayuda
de Portugal, que envió un grupo de voluntarios para luchar contra la república,
además de permitir los contactos del norte con el sur. A esto se le pueden añadir
diferentes brigadas de otros países como la de san patricio de Irlanda La ayuda militar
de nazis y fascistas fue regular y decisiva para la victoria del ejército de Franco.
El comienzo de la guerra ocasiono una división de los intelectuales nivel internacional,
con el apoyo de Hemingway defendiendo la república, y de Maurras defendiendo el
bando nacional.

27.EL DESARROLLO DE LA GUERRA CIVIL.

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Tras el fracaso del pronunciamiento del 17 de julio de 1936, se desató en España una
guerra civil que duraría casi tres años.

Podemos dividir la guerra en tres etapas. En la primera, El principal objetivo de los


militares sublevados era una rápida conquista de Madrid para consolidar el
alzamiento. El general Mola inició las primeras operaciones, pero sus tropas fueron
frenadas en la sierra de Guadarrama.

Entonces, con la ayuda de aviones alemanes e italianos, se realizó un puente aéreo


para trasladar el ejército de África, comandado por Franco, hasta la Península.
Algunas columnas avanzaron desde Sevilla hasta Madrid por Extremadura, ocupando
Badajoz y Mérida, y por el valle del Tajo, llegando hasta Talavera.Por el norte, Mola
tomó las ciudades de Irún y San Sebastián, parando así parte de la ayuda a la republica
de Francia por la frontera. El 9 de septiembre, las fuerzas sublevadas del norte y del
sur se unieron a través de la sierra de Gredos. En ese periodo largo caballero manda
organizarse para poder combatir en la guerra conjuntamente todo los grupos
republicanos
Franco decidió desviarse hacia Toledo para liberar el Alcázar, donde militares
sublevados resistían el asedio republicano. Su liberación supuso un gran triunfo
propagandístico, que facilitó el nombramiento de Franco como Jefe del Estado
español el 1 de octubre de 1936. Pero este desvío permitió a los republicanos
organizar la defensa de Madrid.

El gobierno de Largo Caballero inició la formación del ejército republicano, ordenando


militarizar las milicias. A finales de octubre, las tropas de Franco se hallaban a las
puertas de Madrid y este ordenó la ofensiva. Ante la amenaza, el gobierno republicano
se trasladó a Valencia y dejó una Junta de Defensa de Madrid dirigida por el general
Miaja, que contaba con la colaboración de las Brigadas Internacionales.
Los atacantes cruzaron el Manzanares y ocuparon parte de la Ciudad Universitaria. Se
libraron violentos combates mientras la ciudad era bombardeada, pero las tropas
republicanas consiguieron resistir... Franco decidió cercar la ciudad mediante ofensivas
por los flancos norte, noroeste y este. Con la batalla del Jarama, en febrero de 1937,
se pretendía cortar la carretera de Valencia, pero no se consiguió. En marzo, una nueva
batalla en Guadalajara supuso el triunfo del Ejército Popular y la derrota del ejército
italiano. Por lo que tras cinco meses después de comenzar la guerra Madrid seguía en
manos republicanas. Ante este fracaso, Franco se vio obligado a abandonar la batalla
de Madrid. Al mismo tiempo, las tropas de Queipo de Llano consiguieron ocupar
Málaga en febrero de 1937.

60
La siguiente fase corresponde al frente norte. Esta zona republicana estaba aislada del
resto y fragmentada políticamente. El general Mola inició una ofensiva sobre Vizcaya y
el 26 de abril, la Legión Cóndor alemana bombardeó la ciudad de Guernica, símbolo de
la identidad vasca, que quedó completamente arrasada.

El siguiente objetivo era Bilbao y, tras su caída el 19 de junio, quedó ocupado todo el
País Vasco.Para disminuir la presión rebelde en el Norte, los republicanos
emprendieron ofensivas en otros frentes. La primera de ellas, en Brunete, con el fin de
evitar la caída de Santander; la segunda en Belchite (Aragón) para salvar Asturias. Sin
embargo, el ejército republicano fue derrotado en ambas ocasiones y los nacionales
ocuparon Santander y Asturias entre agosto y noviembre. De esta manera, todo el
norte quedó bajo control de los sublevados.

En mayo de 1937, el gobierno de Largo Caballero había entrado en crisis y fue


sustituido por Negrín, que contaba con el apoyo de los comunistas, siendo Azaña
presidente.
La última fase de la guerra se corresponde al frente este. Una vez tomado el norte,
Franco volvió sobre Madrid. Para salvar la capital, el gobierno republicano lanzó una
ofensiva en Teruel y en pocos días consiguió ocupar Teruel. Ante esto, Franco ordenó
una contraofensiva para reconquistar la ciudad para evitar optimismos republicanos,
que dio lugar a la batalla de Teruel. Terminó con la reconquista de la ciudad por los
nacionales el 22 de febrero. Franco desplegó entonces una ofensiva general en el
frente de Aragón con el objetivo de llegar al Mediterráneo y cortar la zona republicana
en dos. El ejército republicano se desplomóante la aplastante superioridad de las
tropas nacionales y el 15 de abril, el ejército de Franco tomóVinaroz, dejando Cataluña
aislada.

En junio de 1938, Negrín pretendía reducir la presión sobre Valencia. El general Rojo
preparó una ofensiva que dio lugar a la batalla del Ebro. El rápido avance inicial
republicano quedó frenado por la contraofensiva franquista quien invirtió todos sus
recursos en ella ya que era decisiva para el intento de aguante de la república. La
batalla finalizó en noviembre con una nueva derrota republicana, con más de 100000
hombres perdidos en 4 meses de batallaen este punto, se publicó los 13 puntos de
Negrín como intento de paz aunque fracaso.

Más tarde a finales de diciembre Franco inició su ofensiva final en Cataluña. Tras
varios bombardeos, Barcelona cayó a finales de enero de 1939.
Tras la conquista de Cataluña, Franco planteó de nuevo el ataque a Madrid.
En marzo, el coronel Casado dio un golpe de Estado anticomunista en la capital.

61
Constituyó el Consejo Nacional de Defensa con el fin de pactar con Franco una paz con
garantías y sin represalias. Esto provocó un duro enfrentamiento entre aquellos que
apoyaban la negociación con Franco y los que pretendían resistir hasta el final. Tras la
derrota de los comunistas, Casado reanudó las negociaciones con el gobierno de los
nacionales, pero Franco exigió una rendición incondicional.

A finales de marzo, las tropas franquistas entraron en Madrid, prácticamente sin


resistencia después de la rendición republicana, y después ocuparon el resto del país.
El 1 de abril Franco firmó su último parte oficial de guerra; la guerra civil había
terminado.
La guerra en España tuvo graves consecuencias. Provocó un importante descenso
demográfico, dejando innumerables muertos (300000-5500000), heridos, presos
(250000) y gran cantidad de exiliados. Además la reconciliación de la sociedad de
ambos bandos fue muy difícil, debido a la separación de vencedores y vencidos. Esto
supuso un estricto orden policial mediante control ideológico y un recuerdo
permanente.
Los efectos económicos fueron desastrosos. La guerra significó la pérdida total de las
reservas de oro del Banco de España, así como el endeudamiento de la España
franquista con Alemania e Italia.

Tras la guerra, España quedó prácticamente aislada de Europa occidental. Era de los
pocos países que mantenía un régimen no democrático. Alrededor de los años 50, en
un contexto de guerra fría, España comenzó a salir de ese aislamiento.

28.LA EVOLUCIÓN EN LAS DOS ZONAS, CONSECUENCIAS DE LA


GUERRA Y SU INCIDENCIA EN CASTILLA LA-MANCHA.
La sublevación militar ocasionó la división del ejército y de las fuerzas de seguridad y
con ello, el derrumbe del orden y del poder republicano. La quiebra del Estado abrió
un proceso de revolución social sin centralización y de represión incontrolada.
El gobierno republicano ordenó repartir armas a las organizaciones obreras. De esta
manera el poder cayó en manos de una multitud de comités y milicias que organizaron
la lucha y la represión por su parte, y comenzaron una revolución, junto con venganzas
personales
Desde este momento y hasta 1937, se desató un terror incontrolado que dio lugar a
las sacas o paseos de presos trasladados a Paracuellos del Jarama y Torrejón de
Ardoz, donde fueron asesinados. Esta radicalidad de la represión descendió a los tres
meses
Paralelamente, los anarquistas de la CNT y UGT emprendieron una revolución social
cuya mayor expresión fueron las colectivizaciones, tanto agrarias como de industrias y

62
servicios, como la revolución social en el campo o la del control obrero de la CNT en
Cataluña
A partir de septiembre de 1936 se hizo necesaria la reconstrucción del Estado. El
gobierno de Giral intentó centralizar el poder, pero fracasó por el choque con los
ejércitos autonomistas de Cataluña y del País Vasco.

Le sustituyó Largo Caballero, con el objetivo de disolver las juntas y comités. Consiguió
el control del Banco de España, controlando el traslado de oro a valencia, y ordenó la
militarización de las milicias, en un intento de integrarlas en el ejército junto con las
Brigadas Internacionales.Además potencio los tribunales populares y regulo los
ayuntamientos y diputaciones.

Se establecieron dos posturas diferentes, como la PCE “ganar la guerra antes de hacer
la revolución” aunque muchos no apoyaban esta idea, como largo caballero “hacer la
revolución y la guerra” En mayo de 1937, caen en Barcelona el POUM y CNT, además
Largo Caballero dejó el gobierno y lo ocupó Negrín, apoyado por los comunistas. El
nuevo gobierno trató centralizar el poder. Pero en 1938, la zona republicana quedó
dividida en dos, y surgieron dos posturas: Negrín y el partido comunista defendían la
resistencia, y algunos dirigentes socialistas y anarquistas pretendían negociar con
Franco. Por ello, el presidente formó un nuevo gobierno y expuso su programa en los
llamados trece puntos de Negrín con los objetivos de la guerra. Confiaba o bien en
que Francia y Reino Unido forzasen a Franco a negociar la paz, o bien en resistir a la
espera del estallido de la guerra europea.

En cuanto a la evolución de las tropas republicanas, se organizó el Ejercito Popular a


través de batallones de voluntarios. Largo Caballero consiguió acabar con la
indisciplina de las milicias y finalmente, el ejército se dividió en brigadas mixtas, bajo
la vigilancia de comisarios políticos, que mantenían la ideología correcta. Con Negrín,
el ejército quedó jerarquizado, asumiendo él mismo el Ministerio de Defensa. El
ejército para diferenciarse cambio las estrellas por galones además del saludo con el
puño en alto como símbolo

En cuanto a la educación y la cultura, se mantuvo la construcción de escuelas (5500)


junto con el plan de estudios de primaria y se crearon las Milicias de la Cultura para
facilitar la enseñanza básica a las tropas en combate. Se implicaron números
intelectuales como Machado, Alberti, Lorca, Hernández… y en 1937 se celebra en
valencia el II congreso internacional de escritores antifascistas.

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Con respecto a la otra zona, la España Nacional se caracterizaba por un férreo poder
dictatorial, el sentimiento católico y antirrevolucionario y la hegemonía del ejército.
Además, contaba con el reconocimiento y apoyo de Italia y Alemania.
Tras el fracaso del pronunciamiento, se necesitaba constituir un nuevo Estado. Franco
fue nombrado generalísimo de los ejércitos y Jefe de Estado, concentrando el poder
político y militar, y constituyó una Junta Técnica como órgano consultivo.
La unificación política llegó en abril de 1937 cuando se creó un partido único, Falange
Española Tradicionalista y de las JONS, en el que se fusionaron falangistas y carlistas
bajo la jefatura de Franco.

Más tarde, el nuevo gobierno promulgó la Ley de Administración Central del Estado,
por la que Franco reunió los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. En los meses
siguientes, el generalísimo publicó una serie de decretos que abolieron toda la
legislación de la república, como el Fuero del Trabajo, declarado más adelante Ley
Fundamental. Sentó las bases de las nuevas relaciones laborales y prohibía los
sindicatos y todo tipo de huelgas.

Un gran pilar de la dictadura fue la Iglesia, que aunque no participó directamente en el


golpe, manifestó desde el principio su apoyo a la rebelión militar.
A finales de septiembre de 1936, se publicó una pastoral que declaraba la guerra como
cruzada religiosa. El respaldo total al bando rebelde llegó en julio de 1937, con la carta
colectiva internacional, que fue firmada por todos los obispos españoles a excepción
del País Vasco (Mugica) y Cataluña (Vidal).

El elemento principal de la zona sublevada fue el ejército. Tras la muerte de Sanjurjo,


jefe del levantamiento, se constituyó en Burgos una Junta de Defensa Nacional,
formada por militares, la cual declaró el Estado de guerra. Mantuvieron puna parte
pequeña en África (alférez provisional) y se integraron a él las milicias civiles.
Desde el primer momento, los militares aplicaron una implacable y sistemática
represión, para acabar con toda oposición política o ideológica al nuevo estado.

Siendo especialmente dura en los tres primeros meses. Los nacionales intentaron
reprimir la revolución republicana mediante la contrarrevolución. Todos los partidos
políticos y sindicatos quedaron prohibidos; solo se mantuvo la FET y JONS. Además, se
inició un proceso de depuración de la cultura y la educación, para eliminar cualquier
idea republicana. En la educación destaca la confesionalidad y la politización, además
del apoyo de intelectuales con D’Ors, Entralgo, Ballester...

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En cuanto a la incidencia de la guerra en Castilla La-Mancha, la mayor parte de este
territorio perteneció al bando republicano hasta el final de la guerra.
Sin embargo, en el Alcázar de Toledo se refugió un grupo de sublevados dirigidos por
Moscardó y en septiembre, Franco consiguió liberar el Alcázar.
Cuando la guerra se centró en la capital, hubo dos ataques importantes. Con la
batalladel Jarama (Guadalajara), los franquistas cercaron Madrid, pero el contraataque
republicano triunfó y Guadalajara se mantuvo con la república.
Otro intento de ataque republicano se inició contra el frente de Extremadura, desde
Ciudad Real.

Albacete fue uno de los últimos reductos republicanos por su aeródromo y sirvió de
centro de entrenamiento y organización de las Brigadas Internacionales.
El territorio castellano-manchego durante los primeros meses sufrió la represión
republicana por grupos milicianos, y tras ser ocupado por los sublevados, se impuso
una represión organizada.

Además, como en el resto de regiones, hubo numerosas colectivizaciones y un


incremento de la afiliación sindical.

29.EL PRIMER FRANQUISMO: FUNDAMENTOS IDEOLÓGICOS Y


EVOLUCIÓN POLÍTICA.
Tras la guerra civil, se instauró una dictadura dirigida por Francisco Franco.
El franquismo era un sistema político-social que evolucionó para garantizar su
permanencia. Se trataba de una dictadura personal, represora de derechos y
libertades y sin una ideología elaborada.
El nuevo Estado contaba con un único partido político y carecía de constitución, que
fue cubierta con Leyes Fundamentales: la Ley Constitutiva de las Cortes (1942); el
Fuero de losEspañoles (1945); la Ley de ReferéndumNacional (1945); la Ley de
Sucesión (1947); y la Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958). La estructura
jurídica del Estado se completó en 1967 con la Ley Orgánica del Estado.
Franco concentró un poder absoluto: era generalísimo de los ejércitos, jefe del Estado,
del gobierno y del partido único, con carácter providencial (se le había dado Dios).
En 1942, se crearon las Cortes para dotar al régimen de apariencia representativa de
los grupos más destacados del régimen, aunque eran un órgano consultivo sin poder.

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Este sistema se denominó democracia orgánica(la representación se realizaba a través
de la familia, el sindicato y municipio).

En esta estructura del Estado, tuvo un papel importante la legislación laboral. En la


guerra se había aprobado el Fuero del Trabajo (1938), fundamento del sindicalismo
vertical y del nacional sindicalismo. Había un sindicato único bajo la jefatura de la
Falange y agrupaba de forma obligatoria a obreros y patronos, bajo los principios de
unidad, totalidad y jerarquía. Asimismo, se prohibía la huelga y el despido libre.
En 1940, se publicó la Ley de la Unidad Sindical y la Ley de Constitución de Sindicatos,
que dieron forma a la Organización Sindical Española.

La dictadura de Franco contó con tres pilares fundamentales: el ejército, la Iglesia y la


Falange.
El ejército se convirtió en la base del régimen. Garantizaba el orden y los tribunales
militares tenían jurisdicción sobre delitos políticos. Aunque era leal a Franco, algunos
generales lo criticaron por no restablecer la monarquía o por la escasa modernización
del ejército.

La Iglesia formó parte del régimen, puso las bases del nacional catolicismo y
controlaba la educación. Se crearon dos asociaciones que participaron en las tareas del
Estado: la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP) y el Opus Dei.
Aparecieron también dos organizaciones ligadas a la Acción Católica, HOAC y JOC, que
defendían los problemas de los trabajadores. Con el Concilio del Vaticano II, se inició
la separación entre la Iglesia y el régimen.

El soporte político correspondía a la Falange, mediante la doctrina de JoseAntonio.


Franco la utilizó como instrumento para mantener los ideales de 1936, y para
controlar la opinión pública.

La dictadura de Franco también fue respaldada por la burguesía, los terratenientes,


los hombres de negocios y parte de las clases medias y de los católicos.
Por su parte, los monárquicos estaban divididos entre carlistas (manifiesto de
Lausana) y donjuanistas. Mediante la ley de sucesión, de 1945, se saltaba a don juan
Carlos en vez de su padre don juan

El franquismo sometió a los españoles a un control social e ideológico completo. Se


impuso una censura de todo tipo de publicaciones y una formación falangista, a cargo
del Frente de Juventudes y de la Sección Femenina.
Todas las asociaciones estudiantiles se integraron en el Sindicato de Estudiantes

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Universitarios. Además del control de la moral de la iglesia, se funda la escuela de
formación espiritual nacional.

En cuanto a la cultura, esta quedó empobrecida y aislada tras la guerra y el exilio.


Poco después de la guerra civil, empezó la 2ª Guerra Mundial.
Aunque Franco se declaró neutral, pretendía apoyar al bloque fascista por un interés
colonial en el norte de África. Sin embargo, la mísera situación interna de España
impedía cualquier acción, aunque algunos de la falange apoyaba la iniciativa nazi
En octubre de 1940, Hitler y Franco se reunieron en Hendaya. Se firmó un protocolo
secreto por el que España prometía entrar en guerra, pero Hitler prefirió la neutralidad
al considerar excesivas las exigencias de Franco.

Poco después, se reunieron Franco y Mussolini, pero de nuevo no hubo acuerdo por
las pretensiones de Franco.

En junio de 1941, se cambió la neutralidad por la no beligerancia. Con la invasión de la


URSS, el gobierno español decidió enviar la División Azul para combatir contra el
comunismo, pero a partir de 1943, se volvió a la neutralidad y se retiró la División Azul
(muchos murieron y otros quedaros presos).

Tras la victoria de los aliados, la situación internacional obligó a Franco a cambiar su


gobierno, y publicitar que no había participado en el conflicto. Desplazó a la Falange y
potenció el sector católico, nombrando ministro de Asuntos Exteriores a Martín
Artajo, además de abandonarse la simbología fascista, mediante mejoras hacia los
presos.
Las denuncias al régimen español fueron varias, y se concretaron en la Asamblea
General de la ONU en 1946, que excluía a España de las Naciones Unidas, lo que
provoco una salida de todos los embajadores. El país quedó aislado, excepto por
Portugal y Argentina. No se pudo acoger al plan Marshall (inyección de dinero a Europa
por parte de EEUU)

En la década de 1950, durante la guerra fría, EEUU vio en el caudillo un aliado


anticomunista. Este cambio de actitud de EEUU y las presiones de los países
latinoamericanos y árabes posibilitaron que se revocase la condena de la ONU. España
ingresó entonces en organismos internacionales: FAO (1951); UNESCO (1952); ONU
(1953). Además, comenzó a recibir los primeros créditos de EEUU. Se había roto el
aislamiento.

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Otros acuerdos importantes fueron el Concordato con la Santa Sede y el Pacto de
Madrid con EEUU(bases militares a cambio de ayuda económica), en 1953, aunque no
fue posible su entrada en la OTAN.

La situación internacional y la económica interna obligaron a Franco a remodelar su


gobierno. Entraron en él ministros de la ACNP, como Ruiz-Giménez, y hombres de
confianza, como Carrero Blanco o Muñoz Grandes. De esta manera pretendía
acercarse a las potencias occidentales y superar la crisis económica. Pero las ayudas
resultaron insuficientes y aumentaron las quejas de estudiantes y obreros.
En 1956, se produjeron enfrentamientos entre falangistas y estudiantes que hicieron
comprender la necesidad de reformas para mantener el régimen.
En 1957, Franco formó un nuevo gobierno con tecnócratas del Opus Dei, entre los que
destacan Mariano Rubio, Alberto Ullastres y López Rodó.

Estos ministros, aunque fueron conservadores en lo político, eran más modernos en lo


económico. Gracias a esto, se puso fin a la autarquía y se establecieron medidas
liberalizadoras que dieron un impulso a la economía.

Franco trató de suavizar la situación política de España con la publicación de la Ley de


Principios del Movimiento (1958), un partido que englobaba la familia, el municipio y
el sindicato. La ley afianzaba la monarquía y relegaba el papel de la Falange.

30.SOCIEDAD Y ECONOMÍA EN EL PRIMER FRANQUISMO.


La guerra civil tuvo unos efectos desastrosos tanto demográficos como económicos. La
economía había quedado dañada profundamente y las medidas tomadas por el
gobierno agravaron aún más la situación.

El objetivo de la política económica franquista era establecer un sistema autárquico,

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independiente del exterior. Pero esta política no era la más adecuada para la economía
española, atrasada industrialmente y escasa de fuentes de energía.
Esta idea mostraba un marcado carácter nacionalista y estatal, ya que España debía
recuperarse con sus propios recursos.

Era necesario potenciar la producción nacional, y en 1939 se publicó la Ley de


Protección y Defensa de la Industria Nacional y, poco después, la Ley de Ordenación y
Defensa de la Industria Nacional. De esta manera la economía quedaba subordinada a
los intereses políticos.

En 1941, se creó el Instituto Nacional de Industria (INI). Este comenzó a crear


empresas estatales como IBERIA, ENDESA, ENASA o SEAT, además de nacionalizar
otras como Telefónica o RENFE.

El Estado intervino regulando especialmente el comercio exterior, debido a la escasez


de divisas y a la sobrevaloración de la peseta.

Pero la gran perjudicada de la política autárquica fue la agricultura, que quedó


estancada, sin apenas ayudas y sin llevarse a cabo ninguna reforma. Únicamente se
creó el Instituto Nacional de Colonización (INC), cuyos resultados resultaron
insuficientes. En los años 50 se pusieron en marcha los planes integrales para mejorar
la situación social del campo, basados fundamentalmente en el desarrollo de regadíos,
mediante presas y embalses. Destacaron los planes de Badajoz (1952) y de Jaén
(1953).
Esta política autárquica tuvo consecuencias muy negativas. Los años cuarenta fueron
de una dureza terrible, donde en vez de recuperar el nivel de vida anterior a la guerra,
la situación se deterioro mucho más.

Las medidas económicas no funcionaron de forma adecuada. España carecía de


recursos, que no pudieron ser sustituidos ni por las escasas importaciones ni por la
propaganda del régimen. La ausencia de competencia provocó una elevada inflación
lo que frenó el crecimiento.

La población española vivía en un ambiente de hambre y miseria. La disminución de la


producción agrícola provocó la escasez de alimentos y en muchos lugares se implantó
una economía de subsistencia y de trueque.

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El régimen utilizó el Auxilio Social como solución a la falta de comida a través de
comedores para la gente muy necesitada.

La escasez de alimentos obligó al gobierno a imponer el racionamiento y a distribuir


entre la población las cartillas de racionamiento a partir de mayo de 1939 hasta 1952.
Otra medida del Estado fue el control de la producción agrícola mediante el Servicio
Nacional del Trigo, que obligaba a los productores a entregar sus cosechas, aunque
algunos ocultaban parte de esta.

El desabastecimiento favoreció la aparición de un mercado negro, conocido como


estraperlo, en el que era posible encontrar abundantes productos a precios altos.
Además se produjo una importante emigración del campo, a la ciudad más cercana, o
los del centro de la ciudad a la periferia de la misma
Esta grave situación española comenzó a cambiar en 1953, cuando se firmó un
acuerdo con EEUU y comenzaron a llegar capitales extranjeros, lo que permitió cierta
apertura económica.

Asimismo, se abandonó el dirigismo económico y aumentó la producción agrícola, con


lo que desaparecieron las cartillas de racionamiento y el mercado negro.
Las medidas económicas permitieron una gran recuperación de la economía entre
1951 y 1957, consiguiendo en 1954 una renta igual a la anterior a la guerra civil y un
4,5% de aumento del PIB.

Este desarrollo también estuvo basado en la abundante oferta de mano de obra


barata y en la emigración del campo a la ciudad, que producirá el futuro desarrollo
industrial

31.LA REPRESIÓN Y LA OPOSICIÓN POLÍTICA AL RÉGIMEN


FRANQUISTA. (1939-1959)
Al acabar la guerra, el miedo a la represión empujó a muchos españoles al exilio. Hubo
quienes optaron por quedarse y esconderse o refugiarse en los montes, iniciando una
ofensiva contra el régimen hasta 1944.

Cuando la guerra entraba en su fase final, en torno a unos 500.000 republicanos


decidieron abandonar España. Se marcharon al norte de África, a Europa,

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especialmente a Francia, donde fueron instalados en campos de concentración en
condiciones infrahumanas; y a América.

Al iniciarse la 2ª Guerra Mundial, alrededor de 200.000 exiliados regresaron a España


deportados, unos a la cárcel y otros mediante una amnistía limitada, y hubo quienes se
quedaron y lucharon contra el nazismo en Francia. En México, se instaló el gobierno
republicano, que mantuvo viva la actividad de la Segunda República.
En cuanto a la represión en España, en 1939 se publicó la Ley de Responsabilidades
Políticas, con retroactividad hasta 1934. Según esta ley los vencidos no eran admitidos
en la nueva España. En 1940 se aprobaba la Ley de Represión de la Masonería y el
Comunismo y, al año siguiente, la Ley de Seguridad del Estado(contra posibles
ataques a este).

El número de presos fue muy alto, por lo que tuvieron que habilitarse cárceles
especiales: plazas de toros, cines, campos de concentración, etc.
Además, hubo quienes tuvieron que sufrir la redención de penas por trabajo.
Asimismo, se inició una importante depuración de funcionarios y profesores por sus
ideas: cualquiera que hubiera tenido relación con la república era peligroso y se le
apartaba de toda responsabilidad pública.

El miedo se adueñó de la sociedad española, que vivió callada y asustada. Franco


mantuvo por interés la división de las dos Españas.
Con respecto a la oposición al régimen, careció de organización por las condiciones de
clandestinidad, debido al férreo control policial y militar.

Aparecieron actuaciones guerrilleras, lo que se denominó el maquis, en algunas zonas


rurales y montañosas de España, siendo magnificadas por Radio Pirenaica.
Las guerrillas fueron perseguidas por la Guardia Civil y el ejército, ya que se aprobó
expresamente la Ley de Represión del Bandidaje y el Terrorismo, en 1947.
Además, en 1944, en colaboración con algunos maquis, se intentó una invasión
comunista francesa, por el valle de aran, la cual no tuvo mucho éxito.
El momento de mayor actividad guerrillera comprendió los años 1946-47 y acabó
desapareciendo hacia 1951-52.

Por otro lado, los partidos políticos en el exilio trataron de derrocar a Franco creando
redes de actuación internas, pero no gozaron de gran capacidad de actuación.
Poco a poco, la forma más efectiva de protestar fueron las huelgas, cada vez más
frecuentes en Madrid, Cataluña y el País Vasco.

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Desde los años 50, el movimiento estudiantil se convirtió en el símbolo de oposición al
franquismo. Además de divisiones en el interior y el exterior, con los gobiernos en el
exilio de país vasco y Cataluña.

Por su parte, los monárquicos también significaron una importante oposición. Algunos
aristócratas y generales defendían la vuelta de la monarquía, a lo que se sumó Don
Juan de Borbón, quien publicó el Manifiesto de Lausana (1945), exigiendo la
restauración de la monarquía constitucional. Los carlistas aspiraban igualmente a
nombrar a su candidato como rey sucesor de Franco.

32.LA EVOLUCIÓN POLÍTICA DEL RÉGIMEN EN LA SEGUNDA ÉPOCA


DEL FRANQUISMO.
Las firmas del Concordato con la Santa Sede y del acuerdo con EEUU (1953), más el
ingreso en la ONU, concedieron nuevas oportunidades al régimen, que pretendía
progresar sin modificar sus principios. Pero mantenerse así fue imposible, por lo que a
finales de los 50 se adoptaron nuevas medidas.

En 1957, Franco formó un nuevo gobierno con tecnócratas del Opus Dei, aconsejado
por Carrero Blanco. El cambio afectó al equilibrio de las familias del régimen.
Los nuevos ministros fueron más modernos en lo económico aunque conservadores en
temas político-sociales. Su objetivo era sacar a España del colapso económico y
modernizar sus estructuras.

Entre las primeras medidas, el gobierno devaluó la peseta y puso en marcha una
reforma fiscal que garantizase mayores ingresos. Además, en 1958 España entró en la
Organización Europea de Cooperación Económica(OECE) y en el Fondo Monetario
Internacional.
Los resultados del nuevo gobierno llegaron tras el Plan de Estabilización (1959). En ese
momento, se aprovechó la propaganda para presentar a Franco como ejemplo del
buen político y autor de la paz.

Durante esta etapa se publicaron nuevas leyes, como la Ley de Régimen Jurídico de la
Administración Civil del Estado (1957) la cual separó la actividad del gobierno de la del
Estado. Al año siguiente se aprobó la Ley de Convenios Colectivos y en 1971, la Ley
Sindical, que reconocía a los sindicatos de trabajadores pero no a los de clase.
Se produjo un paso significativo con la Ley de Prensa (1966), que eliminaba la censura
previa, y a la que se opusieron miembros del propio gobierno, como Carrero Blanco.

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Con la Ley de Libertad Religiosa (1967) se rompió el monopolio de la religión católica y
con la Ley General de Educación (1970) se ampliaba la educación obligatoria hasta los
14 años.

Hubo dos leyes más: la Ley Orgánica del Movimiento y del Consejo Nacional, que
desplazaba a la Falange y cerraba cualquier salida democrática; y la Ley orgánica del
Estado (1966), que dotaba al régimen de una especie de constitución. Esta última
permitía la representación popular a través del Tercio Familiar (la familia, el municipio
y el sindicato) y aseguraba una nueva monarquía legitimada por Franco como
continuadora del régimen.

Como consecuencia de esta ley, Carrero Blanco y Alonso Vega presionaron al caudillo
para que nombrase heredero al trono a don Juan Carlos de Borbón, algo que sucedió
en 1969: don Juan Carlos fue nombrado príncipe y juró fidelidad a Franco y a las Leyes
Fundamentales del Movimiento. De esta manera, nada debía cambiar en el futuro,
pues Franco lo dejaba todo “atado y bien atado”.

33.LA EVOLUCIÓN SOCIO-ECONÓMICA ESPAÑOLA EN EL SEGUNDO


FRANQUISMO.
Las medidas liberalizadoras de finales de los 50 posibilitaron el aumento el nivel de
vida de los españoles. El crecimiento se debió al proceso de emigración, a la llegada de
capitales extranjeros y al turismo.

En 1959, el Plan de Estabilización ponía fin a la autarquía y pretendía integrar a la


economía española en el mundo capitalista occidental.
El objetivo principal era equilibrar la balanza de pagos. Se aplicaron reformas de
carácter monetario y fiscal que limitaron el crédito al sector privado, redujeron el
gasto público, y concedieron una amnistía para los capitales repatriados.
También se establecieron medidas comerciales, como el cambio único y real de la
peseta y la liberalización de las inversiones extranjeras.

Estos cambios tuvieron consecuencias negativas: congelación de salarios, aumento de


impuestos, crecimiento del paro, cierre de empresas(no pueden competir), etc.
Pero hubo efectos positivos, como la contención de la inflación, el aumento de las
exportaciones industriales y un mayor equilibrio en la balanza de pagos.
Las medidas de 1960 favorecieron la expansión y el inicio del desarrollismo.
Este crecimiento fue posible gracias a varios factores. En 1962 se creaba la Comisaría

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del Plan de Desarrollo, dirigida por López Rodó. Se pusieron en marcha tres planes: el
primero comprendió desde 1964 a 1967; el segundo de 1968 a 1971; y el último de
1972 a 1975, que fue interrumpido por la crisis del petróleo. En general, fueron poco
eficaces.

Los planes estaban centrados en la industria, con el objetivo de superar los defectos
estructurales a través de los polos de desarrollomedidas que hagan atractiva la
inversión en una zona). También se orientaron a mejorar el transporte. Pero en
general solo se favoreció a las zonas que eran seguras y rentables económicamente.
También fallaron los canales de distribución y comercialización de productos, así
como la creación de empleo, que fue escasa, al igual que el desarrollo de las zonas
donde no eran rentables.

A parte de estos planes, hubo otros factores determinantes para el desarrollo.


Durante los años sesenta se aprovechó el ciclo económico favorable del entorno
europeo. En 1970, España y la CEE firmaron un acuerdo preferencial; el país se insertó
en la economía internacional.

Otra cuestión importante fue la emigración de los españoles a Europa; se favoreció la


bajada del paro estos enviaban dinero a sus familias, lo que fue fundamental para el
desarrollo español.

El factor más favorable fue el turismo. Los visitantes aumentaban cada año, y con ello
los ingresos.

Por último, la inversión extranjera constituyó otro pilar básico del desarrollo.
El ritmo de crecimiento que España consiguió desde comienzos de los sesenta fue
excepcional. Entre 1960 y 1975 se triplicó la renta nacional; el PIB aumentó en un 7%
anual y la renta per cápita se duplicó. España rápidamente se industrializó,
provocando que la población dedicada al sector primario descendiera
progresivamente. (del 40% al 21%) Asimismo, evolucionaron el sector industrial (33%
al 38%) y sobre todo el sector servicios (del 24% al 40%).

El desarrollo económico produjo un fuerte aumento de la población. Este crecimiento


y el desigual reparto de la riqueza intensificaron el proceso migratorio. Se produjo el
traslado de la mano de obra a la industria y los servicios.
Hubo emigración interior, del centro a la periferia, y emigración a países europeos.

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El régimen estaba interesado en la emigración exterior, ya que no podía ofrecer
empleo a todos; por ello, se creó el Instituto Nacional de Emigración (1957) y se
promulgó la Ley de Ordenación del Emigrante (1962).

El movimiento migratorio provocó el proceso urbanizador: las zonas rurales se


despoblaban y las ciudades crecían de forma incontrolada. Otros efectos fueron la
modernización de la agricultura y el aumento de las explotaciones agrarias.
Este cambio de una economía agraria a otra industrial provocó un cambio en la
estructura social. Los jornaleros agrarios disminuyeron; los obreros industriales y de
servicios aumentaron, así como su nivel de vida; las clases medias pasaron a estar
formadas por profesionales, funcionarios y trabajadores especializados; y dentro de las
clases altas, la burguesía industrial y la aristocracia financiera ganaron poder e
influencia política.

Todos estos cambios dieron paso a una España urbana más abierta, libre y plural. La
población escolarizada aumentó y el mayor nivel de vida dio paso a una nueva
mentalidad.
En el campo religioso se apreciaron transformaciones secularizadoras. Los efectos del
Concilio del Vaticano II y la libertad religiosa permitieron a los españoles distanciarse
de la Iglesia.

Igualmente, se produjeron cambios importantes en el papel de la familia y en el de la


mujer, por su formación e incorporación al mundo laboral.
Los hogares españoles comenzaron a dotarse de nuevos electrodomésticos; la
televisión se convirtió en el centro del hogar. Apareció el popular “seiscientos”, que
produjo un gran impacto social; el automóvil cambió la vida de muchos españoles.

Además de una modernización cultural al margen del régimen


Esta modernización socioeconómica supuso el inicio del fin del régimen. Hubo un
cambio colectivo de mentalidad que acabó alejándose de los patrones del franquismo.
La cultura se posicionó al margen y opuesta al régimen.

Sin embargo, aunque España era un país industrializado (era la décima potencia
industrial mundial), se mantuvieron numerosas desigualdades. Había una escasez de
servicios públicos que dejaba desprotegidos a muchos españoles. Gran parte de la
población tenía un escaso nivel cultural; el retraso en investigación obligaba a
importar los avances técnicos del extranjero.

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34.LA OPOSICIÓN POLÍTICA AL RÉGIMEN FRANQUISTA Y CASTILLA LA-
MANCHA BAJO LA DICTADURA FRANQUISTA.
A lo largo de los años 60, el franquismo tuvo que enfrentarse a la oposición tradicional
de las izquierdas, de las nuevas generaciones que no habían vivido la guerra civil y de
sectores católicos.

El movimiento obrero se hizo fuerte en torno a las Comisiones Obreras, que trató de
ayudar a los trabajadores mediante convenios laborales, pero fue perseguida,
declarada ilegal y sus dirigentes, procesados y encarcelados.
A la protesta obrera se sumó la estudiantil. El SEU desapareció en 1965, pero
surgieron otras alternativas como la Agrupación Socialista Universitaria (ASU), el FLP o
el Sindicato Democrático de Estudiantes.

La Universidad se convirtió en un foco antifranquista, sin faltar los enfrentamientos


entre los grupos ultraderechistas (Guerrilleros de Cristo Rey) y los de ultraizquierda
(Bandera Roja, Guardia Roja, Anarquía o Jóvenes Libertarios). Y casos de
enfrentamientos como el estudiante Ruana en 1969

Durante esta etapa, el régimen se distanció de la Iglesia, como consecuencia del


cambio social y del Concilio del Vaticano II. Ciertos sectores eclesiásticos participaron
en organizaciones políticas y sindicales, o publicaron cartas colectivas de protesta. El
gobierno puso en funcionamiento la cárcel de Zamora para los represaliados.
En cuanto a la oposición política, los partidos del exilio actuaron a través de
organizaciones internas clandestinas. El más activo fue el Partido Comunista. En 1974,
el PSOE comenzó a organizarse a partir del Congreso de Suresnes, eligiendo a Felipe
González como líder

En los años 60 se constituyó la Unión de Fuerzas Democráticas y el Partido Socialista


del Interior.En el año 1962, se reunió el IV Congreso del Movimiento Europeo,
calificado como “contubernio de Múnich” por la prensa franquista. A él asistieron
políticos españoles contrarios al régimen de Franco. Se elaboró una declaración a favor
de la democracia y de condena al régimen. El gobierno reaccionó con dureza contra los
participantes: unos fueron encarcelados y otros, desterrados.
No obstante, Franco intentó cierta apertura, pero la ejecución de Julián Grimau en
1963 demostró que todo continuaba igual. El régimen a menudo recurría a la represión
y los estados de excepción para solucionar los conflictos.
Por otro lado, estaba la oposición nacionalista. En Cataluña, el PSUC agrupó a las

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fuerzas democráticas en torno a la Taula Rodona (1966). En 1971 se creó la Asamblea
de Cataluña, de contenido reivindicativo nacionalista.

En el País Vasco, centraba la oposición el PNV, que quedó postergado ante el


terrorismo de ETA, comenzando con el asesinato de M. manzano
En el gobierno, se produjo la fractura del régimen entre los aperturistas, como Fraga,
partidarios de cambios; los inmovilistas, como Girón de Velasco, que pretendían
mantener intactas las características del régimen; y los conservadores, como Carrero
Blanco, que aceptaban reformas pero sin cambiar los fundamentos del franquismo.
En 1969 estalló un hecho que afectó al poder: el escándalo MATESA, un caso de
corrupción protagonizado por esta empresa que gozaba de la protección económica
del régimen.

Para mantener el orden, el gobierno contaba con el Tribunal de Orden Público y


recuperó la Ley de Bandidaje y Terrorismo.

El franquismo demostró su incapacidad para evolucionar. La crisis aumentó la


conflictividad y la oposición, a través de la Plataforma de Convergencia Democrática,
así como los enfrentamientos con la Iglesia y con algunos sectores del ejército, que
formaron la Unión Militar Democrática (1974). Apareciendo la ley de asociaciones
políticas en 1974, que eran partidos políticos “escondidos”
ocurrió el proceso de Burgos en 1970, “proceso 2001” por la indignación exterior a las
penas de muerte. En junio de 1973, Franco nombró a Carrero Blanco presidente del
gobierno. Pero en diciembre, fue asesinado en un atentado de ETA.
Tras esto, el caudillo nombró presidente a Carlos Arias Navarro(antiguo ministro de
seguridad), quien expuso su programa prometiendo la apertura del régimen, aunque
no fue así. El “bunker” se hacía más fuerte Arias Navarro fracasó y los aperturistas
abandonaron el gobierno.

En cuanto a la economía, en 1973 comenzó la crisis del petróleo Israel-palestina, que


provocó la crisis económica española. Además incluyo la rebelión de los clavales en
Portugal, creando una nueva ley más tarde antiterrorista con la ejecución de Puig antic
y el arresto del obispo de Bilbao. Ejecuciones de 1975 de miembros del ETA, FRAP, y
GRAPO
La política exterior se vio afectada por la debilidad del régimen. En 1965 se había
independizado el Protectorado de Marruecos; en 1968, Guinea, y en 1969 se entregó
Ifni a Marruecos. Pero el rey marroquí quería apropiarse también del Sáhara Español.
Aprovechó la crisis española para llevar a cabo una invasión simbólica de la zona
fronteriza, llamada Marcha Verde. España, por miedo a la guerra, firmó el Acuerdo de

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Madrid el 14 de noviembre, entregando el Sáhara Español a Marruecos y Mauritania.
Dejando de lado al pueblo saharaui y frente polinosio

Finalmente, el 20 de noviembre de 1975, Franco murió, confiando en que su obra le


continuaría.
En cuanto al territorio de Castilla-La Mancha, la actividad represiva fue muy intensa.
Se establecieron tribunales militares y en pocos meses, hubo unos 8.000 ejecutados.
Se instauraron auditorías provisionales y se crearon nuevas cárceles, como las de
Almadén, Chinchilla y Talavera; el reformatorio de Ocaña o las colonias penitenciarias
de Talavera, Añover del Tajo y Toledo.

Algunos fueron destinados a losdestacamentos penitenciarios con el objetivo de


obtener la redención por penas de trabajo. Estos se encontraban en Oropesa,Talavera,
Puente del Arzobispo, Las Minas de Hellín, etc.Fue en 1944 cuando el régimen
comenzó a aplicar excarcelaciones.

Tras la guerra, los maquis se establecieron en Los Montes de Toledo y las serranías de
Cuenca y Alcaraz, siendo desmantelados hacia los años 50.

Asimismo, se creó la Dirección General de Regiones devastadas, que reconstruyó 150


pueblos castellano-manchegos.

En el sector agrario, el Instituto Nacional de Colonización intervino en 34 fincas,


asentando a 1887 colonos. Se crearon nuevas poblaciones, como Los Llanos del
Caudillo o Talavera la Nueva.

La industria nacional fue muy escasa. En 1942 se creó la empresa ENCASO, cuya
infraestructura sería la base para la refinería del petróleo.

En 1959, se crearon polos de desarrollo acompañados por polígonos industriales y


polos de descongestión. Se pusieron en marcha siete polígonos industriales, en
Alcázar de San Juan, Cuenca o Guadalajara.

Durante la época de Franco, comenzó la construcción de centrales nucleares en


España, la primera en Zorita en 1965, seguida de otras, como la de Trillo. Y la política
hidráulico energética con embalses como el Entrepeñas y Buendía y el trasvase tajo-
segura

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