Historia de Hispania: Romanos y Visigodos
Historia de Hispania: Romanos y Visigodos
Historia
2º Bachillerato
1. LA HISPANIA ROMANA Y LA MONARQUÍA VISIGODA.
La conquista romana de la Península Ibérica fue un proceso histórico de control militar
y transformación sociocultural que se dio en varias etapas, desde el año 218 a.C. hasta
el 19 a. C.
Las llamadas guerras púnicas, enfrentaron a Roma con Cartago para hacerse con el
dominio del Mediterráneo occidental. Los cartagineses lograron conquistar la colonia
griega de Sagunto, ciudad protegida por Roma, que provocó el inicio de la II Guerra
Púnica en el 218 a.C. Aníbal ataca Italia, roma corta el suministro de los cartagineses
atacando la península, ya Aníbal se retira a Cartago, con su posterior derrota por parte
del imperio. Desde entonces y hasta el año 197 a. C, Roma conquistó casi sin
resistencia toda la costa mediterránea peninsular, el valle del Guadalquivir y parte del
valle del Ebro. Ocupándola militar y económicamente. Con la derrota definitiva de los
cartagineses, el interés de los romanos recayó en la conquista del interior peninsular,
comenzando el segundo periodo de conquista. Pero encontraron una importante
oposición de los lusitanos, destacando su líder Viriato, y de los celtíberos, con la fuerte
resistencia de Numancia, que aguantó 10 años.
1
Otro elemento de la romanización fue la creación de un sistema urbano y una red de
comunicaciones, en el que la ciudad se convirtió en el centro político, administrativo,
religioso y económico. Los romanos fundaron nuevas colonias para acoger a los
legionarios, como Tarraco, Emérita Augusta, Caesaraugusta, etc. Para unir estas
ciudades se creó una importante red de calzadas, como la Vía Augusta o la Vía de
Plata. También se impusieron nuevas estructuras económicas y sociales, con una
economía basada en la agricultura y la ganadería. La estructura de la sociedad era
jerárquica: orden senatorial, caballeros, plebe y esclavos. Había una gran desigualdad
política, aunque finalmente se acabó por integrar a las elites de los pueblos hispanos
concediéndoles las ciudadanía romana para su apoyo.
La larga presencia romana en Hispania dejó una importante huella cultural,
destacando el uso del latín como el gran elemento integrador. Algunos de los
intelectuales romanos más importantes fueron hispanos: Séneca, Marcial, Lucano, etc.
Otras aportaciones fueron el derecho romano, base del actual sistema jurídico, y la
huella artística con obras como templos, teatros, circos, puentes, acueductos,
murallas, etc.
Con los romanos se introdujo también su religión politeísta, aunque siglos más tarde
llegó a Hispania el cristianismo, que chocó con el poder romano y sufrió importantes
persecuciones. El Edicto de Milán (313 d.C.) acabó con estas persecuciones y concedió
la libertad de culto a los cristianos, hasta que finalmente esta religión fue declarada
oficial del Estado romano.
En el siglo III d. C. se produjo una grave crisis en el Imperio romano por factores
políticos, socioeconómicos y militares, que acabaron por debilitar todas las
instituciones imperiales. Entre estas causas destacaron la escasez de mano de obra
esclava, la ruralización y las incursiones de los pueblos bárbaros en el territorio
romano, que aprovecharon la inestabilidad del poder imperial. A finales del siglo IV el
Imperio romano se dividió en dos, Oriente y Occidente, con el objetivo de defenderse
mejor. En este contexto se produjo la llegada de suevos, vándalos y alanos a la
península.
Ante esta situación, los romanos tuvieron que recurrir a otro pueblo bárbaro, los
visigodos. Su intervención fue decisiva para expulsar a gran parte de dichos pueblos.
En el año 476, con la caída del Imperio romano de Occidente, los visigodos crearon el
reino de Tolosa, que abarcaba el sur de Francia y gran parte de Hispania. A principios
del siglo VI los visigodos fueron derrotados por los francos, por lo que abandonaron el
2
sur de Francia y se asentaron en la península Ibérica, creando el reino visigodo de
Toledo.
Los reyes visigodos gozaron de un gran poder, pero estuvo compartido con otras
instituciones como el Aula Regia, una asamblea consejera del rey, y los Concilios de
Toledo, que colaboraban en las tareas legislativas.
2. AL-Ándalus
La conquista musulmana de la Península Ibérica comenzó en el año 711, debido a la
crisis del estado visigodo, y al ímpetu expansivo del islam por los árabes.
Ese año, un ejército bereber dirigido por Tarik, llegó a la península para intervenir en
una guerra civil entre los visigodos. Pocos meses después, derrotó al rey visigodo don
Rodrigo en la batalla de Guadalete. Tras varias expediciones, se formó un ejército para
conquistar la península, el cual se dirigió a Toledo, capital de la monarquía visigoda,
que fue tomada con facilidad. La conquista continuó y entre los años 711-716 los
musulmanes lograron el dominio de todo el territorio peninsular excepto la región
cántabra y el oeste de los Pirineos. Este dominio se logró a través del control de las
principales ciudades y mediante pactos de capitulación, que son rendiciones a cambio
de condiciones.
3
dependiente del califa de Damasco. El primer emir fue Abdelaziz, que continuó con la
conquista del norte y con su campaña hacia el sur de la Galia. Tras su muerte,
surgieron varios enfrentamientos internos entre la aristocracia árabe y conflictos con
los bereberes. Aun así, se prosiguió con la conquista hacia el otro lado de los Pirineos.
La derrota de Poitiers (734) frente a los francos puso fin a las expediciones por el sur
de la Galia, aunque parte de Francia quedó bajo dominio musulmán.
A principios del siglo X, el emirato cordobés sufría una grave crisis. Ab al-Rahman III
llegó al poder y tras varias victorias militares se proclamó califa en 929. Produjo una
pacificación del territorio, sometiendo Badajoz y Toledo. Además, fortaleció la
estructura del Estado: concentró un poder absoluto, reorganizó la recaudación fiscal y
centralizó su gestión; en cuanto a la administración, destacaba el papel de hachib, una
especie de primer ministro, los visires, con funciones de ministros y la nobleza
palaciega. La influencia en el Magreb aumentó, consiguiendo conquistar Ceuta, Melilla
y Tánger, y se organizó un protectorado omeya para defender la Península.
Le sucedió Al-Hakam II y tras su muerte, tomó todo el poder Almanzor, hachib que
controlaba a los califas. Almanzor formó un nuevo ejército de bereberes y
mercenarios. Realizó campañas de saqueo contra los cristianos, las llamadas razias,
como el saqueo de Santiago de Compostela. Estos ataques fueron justificados
mediante la guerra santa. A la muerte de Almanzor, se inició un período de
inestabilidad, caracterizado por guerras civiles entre bereberes, árabes andalusíes y
4
eslavos. Consecuencia de estas guerras fue el debilitamiento del califato y su
descomposición en 1031en taifas, enfrentadas entre sí por cuestiones étnicas y
políticas.
Eran reinos débiles, que precisaban de la protección militar de los reinos cristianos, a
los que pagaban mediante parias. La nueva situación provocó el avance de los
cristianos. Ante esta amenaza, los reyes de las taifas buscaron la ayuda de los
almorávides, bereberes del norte de África. En el año 1086 llegaron a la península y
derrotaron a los castellanos en Sagrajas. Más tarde, iniciaron la ocupación de diversas
taifas, hasta ser frenados en Valencia, que había sido conquistada en 1094 por el Cid.
Su dominio se basó en la ocupación militar y la imposición de una estricta ortodoxia
religiosa. Las conquistas cristianas y medidas adoptadas como la subida de impuestos,
provocaron revueltas contra los almorávides, llegando a la derrota de los mismos.
Con la caída de los almorávides, se solicitó la ayuda de los almohades. Su invasión
comenzó en el año 1146. Pero con la derrota de Las Navas de Tolosa (1212), frente a
Alfonso VIII, se inició la decadencia almohade. Surgieron entonces unos terceros taifas,
los benimerines, pero poco a poco, la península fue quedando en manos cristianas,
excepto el reino de Granada.
Así nació el reino nazarí de Granada, único territorio musulmán de la península. En él,
la dinastía de los nazaríes consolidó su poder. La independencia se mantuvo gracias a
tres factores: la hábil gestión diplomática, la cohesión territorial (Almería, Málaga y
Granada), y la llegada de numerosos musulmanes procedentes de otros territorios
peninsulares.
Este reino alcanzó su máximo esplendor durante el siglo XIV, aunque tuvo que aceptar
ser vasallo de Castilla. A principios del S. XV, el reino experimentó un debilitamiento y
unas pérdidas territoriales que fueron mayores tras la unión de Castilla y Aragón. Se
perdieron las principales ciudades: Ronda, Almería, etc. Finalmente, los Reyes
Católicos acordaron con el rey Boabdil la rendición de Granada, en 1492, mediante el
Pacto de Santa fe.
Los árabes tenían una organización del estado peculiar en la península. En las primeras
etapas el emir era la máxima personalidad política y militar, y más tarde la
proclamación de ald al rhaman 3 como califa acabo también con la subordinación
religiosa. La hacienda se encargaba de recaudar impuestos. Tenían la limosna legal, y
los impuestos sobre las tierras. También podía haber impuestos extraordinarios. El
sistema judicial se basaba en el koran, interpretado por el califa y la escuela maliki. El
ejército estaba formado por mercenarios, voluntarios y levas, siendo lo más
importante la caballería
5
La economía también mejoro considerablemente. El sector primario estaba basado en
la trilogía mediterránea, utilizando nuevos sistemas de regadío como las acequias.
Destaco la cría de gusano de seda y la ganadería ovina (ovejas y cabras), junto a la cría
de caballo y mulas. La minería era igual que la romana, oro, plata, cobre, cinc... en la
industria artesana predominaba el sector textil. prospero la producción de la seda y el
lino, la del pergamino y el papel y junto a la de cerámica vidrio y armas. En el comercio
se consolido la red urbana y los caminos de las calzadas. Las principales zonas de
comercio eran los zocos cerca de la mezquita. Su economía era monetaria. La sociedad
está dividida en diferentes clases sociales, estarían los árabes, bereberes, muladíes
(convertidos), los mozárabes (no convertidos) judíos, y los esclavos. Los musulmanes
reavivaron las ciudades y crearon muchas nuevas como Madrid, Murcia, Badajoz… En
este periodo convivían las tres religiones, viviendo en diferentes barrios en las
ciudades, siendo la más importa la de la medina para los musulmanes, aunque aun así
esto no evitaba que hubiera diferentes revueltas.
El arte de los árabes es pobre, utilizaban elementos baratos como el yeso o el ladrillo
para construir sus edificaciones, y muchas partes las obtenían de materiales de iglesias
romanas y visigodas construyeron grandes construcciones como palacios, mezquitas y
alcazabas. Córdoba era la capital del conocimiento de esa época, surgiendo grandes
pensadores como averroes.
El reino asturiano se asentó con los reinados de Alfonso II y Alfonso III. Estando la
capital en Oviedo. ocurrió el fuero juzgo y el hallazgo de la tumba de Santiago. Se inició
la expansión hacia el río Duero y la capital se estableció en León. Creando así el reino
de león por ordoño III. Se fortifica la tierra oriental mediante repobladores cántabros y
vascos, reclamando el reino visigodo. Los guerreros luchaban con
6
costumbresancestrales, el ejército sirve al rey a cambio de tierras. Se establece
también la presura, tanto individual como colectiva, los campesinos cultivan tierras de
nadie a cambio de servir al rey. Se consolidó el dominio sobre el condado de Castilla,
pero con el tiempo este obtuvo una gran autonomía con Fernan González. Su
economía era precaria, sebasaba en la agricultura y la ganadería, mediante el uso del
barbecho, sin apenas artesanía. La sociedad se empezó a organizar mediante el
sistema feudal, nobles, iglesia y villano
Fernando I unió Castilla y León, aunque esta unión se rompió varias veces hasta su
unión definitiva en 1230. Fernando logró dominar la cuenca del Duero y con él, este
reino se convirtió en la potencia hegemónica peninsular. Navarra se expandió hasta la
riega y Cataluña hasta la plana de vic. En los reinos siguió la repoblación, poniendo en
cultivo nuevas tierra., Alfonso VI tomó Toledo en 1085, controlando así hasta la zona
del río Tajo. Pero la presencia almorávide y almohade complicó el avance castellano-
leonés. Alfonso VIII avanzó hasta la zona del río Júcar y Guadiana después de
conquistar cuenca, siendo frenado en la derrota de Alarcos. La alianza de tropas
navarras, aragonesas y castellanas, logró la derrota de los almohades en las Navas de
Tolosa (1212) .A partir de ahí, se logró ocupar el sur peninsular. Conquistando
córdoba, Jaén y Sevilla a mitad del siglo XII por Fernando III y más tarde Cádiz y Murcia
por Alfonso X
7
necesario repoblarlos para afianzar las conquistas. Esta repoblación fue posible gracias
al desarrollo demográfico, por la llegada de francos y mozárabes y por la existencia de
núcleos de población, tales como la aldea, la villa y la ciudad.
Se pueden distinguir varias formas de repoblación. Una de ellas, mediante presura,
que consistía en la simple ocupación de la tierra. Tuvo lugar en la zona norte, hasta el
valle del Duero. La repoblación concejil tuvo lugar en la tierras comprendidas entre el
valle del Duero y el Sistema Central. Se basó en la división del territorio en concejos
congrandes términos municipales (alfoces). El rey otorgaba a cada concejo un Fuero o
Carta Puebla: conjunto de normas y privilegios que regulaban la vida municipal.
Otra forma de repoblación fueron lasórdenes militares: se repobló el territorio situado
entre el valle del Tajo y Sierra Morena, y los valles del Júcar y Turia. Eran zonas
extensas y poco pobladas, que se dividieron en encomiendas, otorgadas a grandes
Órdenes Militares, como la de Santiago, Calatrava, Montesa (Aragón) y Alcántara.
Y por último, la basada en repartimientos, que consistía en dividir las tierras
conquistadas en donadíos entre los participantes de la conquista. El resultado fue la
adquisición de grandes latifundios por parte la nobleza, la iglesia y alguna orden
militar. Esta repoblación se llevó a cabo hasta el valle del Guadalquivir, y en Murcia,
Levante y Baleares.
La economía seguía basada en la agricultura, cereal, vid y olivo, y regadío en los valles
de los ríos, principalmente para consumo propios. La ganadería era principalmente
ovina con el “honrado concejo de la mesta” en donde convenía producir lana. La
artesanía en castilla fue principalmente de lana, piel, hierro y vino, llevado por las
cofradías. En cambio, en Aragón el comercio lo controlaba los gremios, la lana, cuero,
vidrio y orfebrería eran los productos principales, teniendo gran importancia los
puertos de Barcelona, valencia y palma. El comercio estaba basad en ferias y mercados
regionales, destacando el de medina del campo. Para intensificar este comercio fue
cuando se produjo la expansión por el atlántico y canarias por parte de castilla y del
mediterráneo como Cerdeña, Sicilia y los condados griegos por parte de Aragón.
8
La sociedad estaba diferenciada en privilegiada: nobleza y clero, no pagaban
impuestos, aunque había grandes diferencias encomia entre muchos ellos, y la no
privilegiada, formado por los campesinos libres y dependientes y la burguesía urbana
9
profesionalizó los consejos, que se convirtió en el principal órgano de gobierno,
dirigidos por media y baja nobleza, como el consejo de castilla o consejo real, el de
indias, el de hacienda y el de órdenes militares. A su vez, se crearon nuevos cargos,
como los secretarios reales, que eran funcionarios con formación jurídica de la
confianza de los monarcas, y los virreyes, que eran los representantes de los
soberanos en los territorios donde estos no se encontraban (Aragón, Navarra,
Valencia, etc.). Otra medida fue la reducción de las funciones de las Cortes de Castilla,
que acabaron por reunirse únicamente para jurar al heredero al trono o para aprobar
subsidios extraordinarios.
En relación con la administración municipal, destacó el papel del corregidor, que
gobernaba las ciudades con competencias miliares, judiciales y administrativas. Esto
limitó la autonomía de los municipios y el poder de las oligarquías locales. Asimismo,
los reyes establecieron definitivamente un ejército permanente y profesionalizado
para cubrir las necesidades del nuevo Estado, con nuevos sistemas de artillería y
navales, tanto en el interior como en el exterior. En la Corona de Aragón, las reformas
fueron menos importantes. Destacó la figura del virrey y el sistema de insaculación
para elegir los cargos municipales, y el consejo de Aragón utilizado por el rey para
controlar las cortes.
En la política exterior, los reyes buscaron la unidad territorial, que se consiguió con la
conquista del reino nazarí de Granada (1492) mediante una gran batalla de diez años
de lucha, que acabo con la capitulación de boadlid, y con la anexión de Navarra (1512),
la cual conservó sus instituciones y fueros. Paralelamente se continuó con la expansión
hacia el Mediterráneo y hacia el Atlántico. En el Mediterráneo, se ocupó el reino de
Nápoles en (1503), y en la zona norte de África se conquistó Melilla, Orán y Trípoli,
argel. La expansión hacia el Atlántico se orientó a completar la conquista de las islas
Canarias, por su posición estratégica en las rutas comerciales. La política atlántica
culminó con el descubrimiento de América por Cristóbal colon en 1492 y la
incorporación de todas sus tierras. Mediante el tratado de Tordesillas firmado con
Portugal en 1494, que repartía el mundo para las dos naciones. El oeste del meridiano
a 370 millas al este de cabo verde pertenecería para Portugal y el este para España
Por otra parte, los Reyes Católicos, para conseguir aliados contra Francia, establecieron
una determinada diplomacia, basada en la política de matrimonios, creando alianzas
entre sus hijos y los hijos de otros monarcas europeos: Juana de Castilla se casó con
Felipe el Hermoso, hijo del emperador Maximiliano de Austria; Catalina con el futuro
rey de Inglaterra, e Isabel y luego María con el rey de Portugal. Aunque la unión con
Portugal fracaso debido a la muerte prematura de sus hijos, la herencia caería a su
nietoCarlos I hijo de Juana, que uniría España con el imperio sacro germano.
10
5. La España de Carlos I y de Felipe II
Durante el siglo XVI España formó un gran imperio, hasta el punto de convertirse en la
principal potencia del mundo. Este período coincidió con el reinado de los Habsburgo
o de los Austrias, dinastía iniciada por Carlos I y continuada por su hijo Felipe II.
Carlos I fue heredero de numerosas posesiones, que le llevaron a convertirse en el
monarca más poderoso de su tiempo. Tenía bajo su poder el Franco Condado y los
Países Bajos, heredados de su padre Felipe el hermoso; Castilla, Aragón y
Navarraheredados de su madre Juana la loca, además de posesiones en Italia,
América, África, Alemania y Austria. En 1516 fue coronado rey de España. También fue
coronado como emperador del Sacro Imperio en 1519. Este legado era un conjunto de
territorios que solamente tenían en común al monarca. Para contrarrestar esta
desunión, Carlos I llevó a cabo una política integradora, con dos objetivos: la
unificación cristiana y una monarquía universal. En España, se produjeron dos graves
acontecimientos mientras el rey se encontraba en Alemania: debido a los asesores
flamencos que trae y su poca atención en España, se produce larevuelta de las
Comunidades, provocada por los desacuerdos del monarca con las Cortes y por el
aumento de la presión fiscal, que termina con la victoria imperial en villalar; y la
revuelta de las Germanías, debido a problemas derivados con la peste, que enfrentó a
los artesanos y la nobleza, la cual pidió protección al monarca. Al final Carlos I terminó
aliándose con los nobles, derrotando a los más débiles en 1521.
11
Debido a problemas en la iglesia(Poca formación de los sacerdotes, la influencia
política de esta y la venta de bulas) Lutero propone la ruptura de la unidad de la
iglesia, se intenta la conciliación de worms,aunque no funciona. Los príncipes
protestantes sealían para proteger a Lutero, aunque son derrotados por Carlos.
Finalmente, la lucha contra el protestantismo finalizó con la Paz de Augsburgo (1555),
que supuso la ruptura de la unidad de la Iglesia Católica. Tras este fracaso de la unidad
religiosa, Carlos I decidió abdicar y dividió sus posesiones entre su hijo Felipe II y su
hermano Fernando, al cual entregó el Sacro Imperio y los territorios austríacos.
Tras la renuncia de Carlos I, Felipe II comenzó su reinado en 1556, habiendo adquirido
la Monarquía Hispánica, territorios en los Países Bajos y el centro de Europa. Sus
grandes objetivos fueron la defensa del catolicismo y el mantenimiento de la
hegemonía dinástica en Europa. También quiso instaurar un gobierno centralizado, la
capital estaba situada en Madrid y durante tres años en Lisboa. Tuvo una compleja
administración y poseía un ejércitopermite, pasando más de 40 años de guerra. A
pesar de los grandes ingresos provenientes de los galeones de américa, debido a el
coste del ejército se produjeron 4 bancarrotas. A pesar del enorme poder que poseyó,
Felipe tuvo que hacer frente a una serie de rebeliones internas importantes. Una de
ellas fue la sublevación de los moriscos, en el año 1568 contra el trato discriminatorio
que recibían. La rebelión se reprimió duramente, y miles de moriscos fueron
deportados debido a la amenaza turca y su influencia gracias a estos. En el año 1591 el
monarca también tuvo que hacer frente a una revuelta en Aragón, donde, al
descontento por las intervenciones del monarca en dicho territorio y el bandolerismo
entre Barcelona y Zaragoza, se sumó el caso de Antonio Pérez. Este había sido
secretario del rey, condenado a prisión de la que huyó y se refugió en Aragón, quien
fue protegido por estos. El rey para detenerle le acusó de hereje para que interviniera
la Inquisición. Finalmente, la llegada del ejército real restauró el poder del rey.
12
la expansión turca por el Mediterráneo. Para frenarla, se creó la Liga Santa entre el
papado, Venecia y Felipe II, que lograron reunir una gran flota y poner fin al avance
turco en la batalla de Lepanto (1571) después de la reconquista turca de Túnez. El
elemento más positivo fue la anexión de Portugal en 1580, herencia de su abuelo
Manuel el afortunado) De esta manera se conformó el mayor imperio territorial y
marítimo que había existido hasta entonces.
13
La política exterior de Felipe III, al contrario que sus precedentes, se puede considerar
pacifista. De hecho, este reinado es referido como Pax Hispánica. Debido a los
problemas económicos, el mantener tantos frentes de lucha supondría la ruina total de
la monarquía. Por tanto, se firmó la Paz de Londres (1604) con Inglaterra, que dejarían
en paz a los galeones españoles; la Tregua de los doce años (1609) con las Provincias
Unidas, además de enlaces matrimoniales con Francia. No obstante, continuaron los
conflictos con los turcos en el mediterráneo. Tuvo una excelente red diplomática y se
fomentó los espías.
En el año 1621, Felipe IV subió al trono, quien nombró como valido al Conde-Duque de
Olivares. La política exterior de este reinado se caracterizó por la agresividad y el
intento de recuperar el prestigio que España había perdido en Europa. Se inició la
guerra de los treinta años (1618-1648), en la que España no le quedomás remedio que
intervenir como aliada de los Austrias alemanes en su lucha contra los príncipes
protestantes germanos. Al mismo tiempo, la guerra contra las Provincias Unidas se
reanudó tras expirar la tregua acordada. Las victorias del bando católico hicieron
temer a Francia que la Monarquía Hispánica alcanzase la hegemonía completa, por lo
que intervino junto a los protestantes. Esta intervención fue decisiva y España cayó
derrotada en la batalla de las Dunas (1639) y en la batalla de Rocroi (1643). Pero la
guerra con Francia no concluyó hasta 1659 con la Paz de los Pirineos, en la que Francia
obtuvo parte de Cataluña, plazas fortificadas en Flandes y Luxemburgo, y concesiones
comerciales en América. Por otro lado, los conflictos con las Provincias Unidas
terminaron cuando España aceptó su independencia, mediante la Paz de Westfalia
(1648) en la que se termina la hegemonía de los Austria en Europa. Otro de los
objetivos era la defensa del tráfico marítimo con América, frecuentemente
interrumpida por ataques piratas ingleses y holandeses. Se fortifico los grandes
puertos
La política interior se basó en el intento de sanear la Hacienda Real a través de
reformas financieras, sobre todo contra la corrupción. Pero los problemas no se
solucionaron, lo que llevó a una nueva bancarrota en 1627 producida por la
devaluación de la moneda, o moneda de vellon.las enormes necesidades económicas
se hicieron insostenibles. Por ello, en 1625, Olivares planteó la Unión de Armas, que
consistía en un ejército permanente sostenido por todos los reinos. Este proyecto tuvo
mal acogida por parte de Cataluña y Portugal. Se intentó unificar políticamente el
imperio, pero se produjo la crisis de 1640: En Cataluña se produjo el llamado Corpus
de Sangre, en el que fue asesinado el virrey, Y Cataluña se puso bajo el amparo de
Francia. debido a la ocupación francesa y a la prolongación del conflicto favoreció la
rendición de Barcelona en 1652. Mientras tanto, en Portugal, aprovechando la
revuelta catalana, y debido a la subida de impuesto y a la poca protección a los buques
14
provenientes de américa, el duque de Braganza se proclamó rey en 1640. Felipe IV no
consiguió recuperar Portugal y la independencia portuguesa se consolidó.
Carlos II sucedió a su padre Felipe IV en 1665, siendo aún un niño, por lo que su madre
Mariana de Austria ejerció como regente.
Aunque el siglo XVII fue una etapa negra en la historia de España, desde el punto de
vista cultural no fue así. Durante los siglos XVI y XVII se desarrolló un nivel tan alto de
producción intelectual, que fueron denominados los Siglos de Oro de la cultura
española. El siglo XVI estuvo regido por el Humanismo y el Renacimiento, mientras
que en el siglo XVII dominó el Barroco, dentro del cual hubo escritores muy
importantes, como Miguel de Cervantes, Lope de vega, Quevedo o Góngora, y en
pintura, destacó especialmente Velázquez.
15
político europeo. Como respuesta se formó una gran alianza encabezada por Austria y
otros estados europeos como gran Bretaña, declarando la guerra a los Borbones y
empezando lo que se llamaría la guerra de sucesión, una guerra entre dos frentes, en
la península y en Europa. Pero en el año 1711 se produjo la subida al trono austríaco
del otro candidato a la corona española, el archiduque Carlos. De esta manera, si
Carlos accedía al trono español, se conformaría un bloque entre España y Austria, por
lo que G.B y las provincias unidas rompen la alianza con Austria. El conflicto
internacional termino con los Tratados de Utrecht (1713) y Rastadt (1714).
Felipe V tenía dos objetivos: designar los cargos eclesiásticos en España y recaudar
rentas de las sedes obispales vacantes. El acuerdo con la Iglesia llegó mediante el
Concordato de 1737. La política regalista se mantuvo con los sucesores de Felipe V.
Fernando VI firmó un nuevo concordato y durante el reinado de Carlos III, se produjo la
expulsión de los jesuitas por acusaciones de conspiración políticas.
Los Borbones,ante la necesidad de disponer de un ejército y una marina eficientes,
impulsaron la creación de nuevos sistemas de reclutamiento; cambios en la
organización militar, donde los tercios fueron sustituidos por el regimiento; y la
creación de un ejército permanente y profesional. En la marina, se fomentó la
construcción de nuevos astilleros y arsenales y en cuanto a su profesionalización y
administración, destacaron las reformas de Patiño.
17
creación de gobiernos municipales y sindicas frente a oligarquías. Se mejoró las
actividades productivas, liberalismo económico. La demografía aumento debido al
descenso de mortalidad e incremento de natalidad. También hubo grandes cambios en
las actividades económicas. La agricultura tenía bajo rendimiento debido a la mala
calidad de la tierra, se caracterizaba la propiedad amortizada y los cultivos
tradicionales. En las actividades manufacturadas destaco la protoindustria, el
mercantilismo, la creación de fábricas reales y el inicio del liberalismo. A pesar de
todas estas reformas, ninguna de ellas afectó a las estructuras del Antiguo Régimen, ya
que, si lo pretendían, se paralizaban por la oposición de los privilegiados.
18
En cuanto a los problemas políticos, la monarquía de Carlos IV se encontraba muy
desprestigiada. Godoy había acumulado un gran poder, lo que provocó una fuerte
oposición por parte de los privilegiados. Los conflictos anteriores originaron un
aumento en la presión fiscal y la emisión de deuda publica El descontento también
estuvo causado por la desamortización de las tierras de la Iglesia en 1798 (hospicios,
cofradías, para intentar subsanar la deuda…) esto ocasión las llamadas conspiraciones
palaciegas, como las conspiración fracasada en 1807 en el escorial con el infante
Fernando.
Por otro lado, en 1807, Godoy firmó un nuevo acuerdo con Francia, el Tratado de
Fontainebleau, permitiendo la entrada de tropas francesas en España para ocupar
Portugal. Pero con el pretexto de llegar hasta Portugal, empezaron a asentarse en
territorio español. En marzo de 1808, el descontento popular por la presencia de
tropas extranjeras y sobre todo, la presión ejercida por el grupo que se había formado
en apoyo de Fernando, hijo del rey Carlos, provocaron el estallido del Motín de
Aranjuez. En él, se asaltó la casa de Godoy, quien fue arrestado y sustituido, y además,
el rey se vio obligado a abdicar en su hijo Fernando. La caída de Godoy y Carlos IV
agravó aún más la crisis de la monarquía. Napoleón intervino en los asuntos de la
familia real y la convocó en Bayona. Fernando VII, su padre y Godoy llegaron allí en
abril de 1808. El 2 de mayo, debían salir los últimos representantes de la familia real y
ante esta circunstancia, el pueblo de Madrid se alzó contra las tropas francesas
presentes en la ciudad. Pero el ejército francés reprimió duramente el levantamiento
popular, este hecho daría comienzo a la llamada guerra de la independencia, una
guerra que se lucharía tanto por la ocupación como en los político y social. Mientras
tanto, tuvieron lugar las llamadas abdicaciones de Bayona: Carlos IV y Fernando VII se
vieron obligados a ceder el trono a Napoleón, quien lo entregó a su hermano José
Bonaparte. El rey José I, estaba completamente subordinado a Napoleón, quien
mandó redactar el Estatuto de Bayona. Se trataba de una carta otorgada donde se
plasmó un sistema político basado en los principios del liberalismo aunque con
carácter autoritario. El Estatuto contó con el apoyo de los afrancesados, españoles que
siguieron el partido de Napoleón. En ella se establecía la monarquía autoritaria,
legislativo limitado, sufragio muy restringido, inicio de reformas socioeconómicas,
como la libertad de industria y comercio y el bloqueo a Inglaterra, la declaración de
derecho, limitación del mayorazgo. Sin embargo, la nueva situación no llegó a
consolidarse, debido a la resistencia popular, acusados de traidores por los franceses
que decían ser amigos, que las tropas francesas encontraron en Madrid, y que se
extendió a otras ciudades. Las juntas locales sobresalieron por encima de las
autoridades oficiales, ya que estas últimas estaban quietas, y muchos españoles
querían hacer frente a los franceses. Todos ellos se reunieron en la junta central
suprema el 1808, como evidencia de soberanía popular y perfil revolucionario que
quería dar el poder al pueblo
19
La ocupación de España no fue tan rápida como Napoleón creía. En junio, los sitios de
algunas ciudades como Zaragoza impidieron la ocupación del ejército francés. En julio,
la victoria española en la batalla de Bailén, primera derrota de napoleón, obligó a José
I a abandonar Madrid. Pero en noviembre de 1808, el mismo Napoleón llegó a España
al mando de un ejército de 150.000 hombres la “Grand arme”. Posteriormente, en
octubre de 1809, la victoria francesa en talavera permitió a Napoleón ocupar casi toda
España. En el período de 1810-1812, se alcanzó el máximo control de las tropas
napoleónicas: solo quedó libre la ciudad de Cádiz. Aunque la ocupación francesa de la
península ocasiono la llamada guerra de guerrillas, en el que pueblo realizaban
pequeñas incursiones que obligaban a los franceses a nunca estar tranquilos a pesar de
que ganaban grandes batallas. En el año 1812, la campaña de Rusia, comandada por el
mismo Napoleón, obligó al emperador a retirar tropas de España y a centrar su
atención en otras zonas de Europa. Este debilitamiento francés fue aprovechado por
las tropas anglo españolas de Wellington, que derrotaron a los franceses en la batalla
de los Arapiles. El avance de estas tropas forzó a José I y los franceses a abandonar
Madrid y dirigirse a Valencia, un nuevo triunfo de las tropas de anglo españolas en San
Marcial obligó al ejército francés a abandonar España. La guerra finalizó en diciembre
cuando, Napoleón al borde de la derrota, firmó el Tratado de Valençay en 1813, que
restituía a Fernando VII en el trono español, abandonando las tropas francesas España,
y además donde España acordaría retirarse de la coalición europea contra napoleón en
1814.
21
España, en esto obtuvo un importante apoyo por parte de diputados absolutistas, que
gracias a él general Elio consigue restaurar su poder. Estos firmaron el Manifiesto de
los Persas (1814). Mediante este escrito denunciaron la actividad de las Cortes de
Cádiz, atacaron el liberalismo y proclamaron los principios del absolutismo. Más tarde,
el rey publicó el decreto de Valencia, el 4 de mayo de 1814, por el que restauró el
poder absoluto del monarca y abolió toda la legislación de las Cortes de Cádiz. Conto
con el apoyo popular, y tras la caída de Napoleón se inicia en Europa el periodo de
restauración que beneficia a España.
El 1 de enero de 1820, el coronel Rafael de Riego, al mando de las tropas que debían
ir a América, inició un pronunciamiento en la ciudad sevillana de Las Cabezas de San
Luis y proclamó la restauración de la Constitución de 1812. Con la extensión de la
revolución a otras ciudades (Coruña, Barcelona, Asturias…), su levantamiento acabó
triunfando. Fernando VII tuvo que jurar el 7 de marzo la Constitución de Cádiz,
mediante su famosa frase, “caminemos, y yo el primero, por la senda constitucional”,
iniciándose así el Trienio liberal.
Durante esta etapa se llevó a cabo una depuración del ejército, jueces y funcionarios;
se censuró la prensa, librerías y bibliotecas, y se suprimieron las sociedades
patrióticas. También surgieron una serie de problemas, como la crisis financiera. La
culminación de la independencia de las colonias americanas (1824) repercutió en la
economía, ya que dejaron de llegar recursos. Fernando VII comenzó a apoyarse en los
afrancesados arrepentidos, en un intento de modernizar España y adaptarla a las
corrientes industriales de Europa. Se fundaron nuevas fábricas como la de Bonaplata
de Barcelona. También se modernizó la administración con la creación del Consejo de
Ministros como órgano de gobierno. Las figuras más representativas de este período
fueron Cea Bermúdez y López Ballesteros. La moderación en lo económico no
convenció a todo el absolutismo, por la parte más radical, por lo que se produjeron
movimientos como la Revuelta de Malcontens, en 1827 en Cataluña, además de
revueltas en el país vasco, navarra, aragon... También se produjeron movimientos
liberales, que fueron duramente reprimidos, como el dirigido por el general Torrijos
en 1831. Todo ello influido por los movimientos independentistas en Europa con
Grecia y Bélgica Pero el principal problema fue el sucesorio. El hermano del rey
Fernando, Carlos María Isidro, había sido el heredero al trono hasta que nació la hija
23
del rey, Isabel. Para permitir que su primogénita reinara, Fernando promulgó la
Pragmática Sanción (1830) que abolía la Ley Sálica de Felipe V que impedía reinar a las
mujeres. Se produjo entonces una división entre los partidarios de Carlos y los
partidarios de Isabel para la sucesión al trono. Pero cuando en septiembre de 1733
Fernando VII murió y de acuerdo con lo estipulado en su testamento, se nombró a su
esposa María Cristina como regente hasta que su hija Isabel tuviese la edad de
gobernar.
En 1835, Martínez de la Rosa fue sustituido por el conde de Toreno. Durante su breve
mandato llevó a cabo importantes reformas que rompieron las relaciones con la Santa
Sede, y el clero comenzó a apoyar la causa carlista. Pero mantuvo el gobierno
moderado, lo que provocó rebeliones liberales, y la regente se vio obligada a llamar a
24
Mendizábal. Su programa político incluía una reforma electoral, la libertad de prensa,
la eliminación de la deuda pública y la finalización de la guerra carlista, por lo que
formó un ejército, mediante el reclutamiento forzoso. Mendizábal emprendió una
desamortización eclesiástica en 1836, con los objetivos de recaudar dinero y mejorar
la Hacienda Pública, sancionar a la Iglesia por su apoyo al carlismo, y crear propietarios
de tierras que mejoraran el rendimiento. Pero los planes del presidente no dieron
resultado: la guerra continuó y el intento de sanear la deuda fracasó, y los campesinos
se vieron más perjudicados a causa de los poderosos. Ante esta situación, los
progresistas lograron ganar las elecciones, aunque pronto tuvieron que dimitir y la
regente nombró presidente a Istúriz.
En las elecciones de 1837 triunfaron los moderados, que gobernaron hasta 1840.
Durante estos años, los gobiernos se vieron condicionados por el poder militar,
protagonizado por Narváez, en el liberalismo moderado, y el general Espartero, en el
progresista. El núcleo de la ofensiva moderada fue el control de los ayuntamientos, en
manos de los progresistas. Se elaboró una nueva ley que restringía la participación
popular y regulaba la milicia nacional. Espartero, que rechazaba estas medidas sobre la
ley municipal, acabó dimitiendo. El enfrentamiento con la regente por las reformas
concluyó en una sublevación generalizada contra María Cristina, que renunció a la
regencia otorgándosela a Espartero, en octubre de 1840.
El nuevo regente convocó elecciones que dieron la victoria a los progresistas. Además,
concluyó la desamortización de 1836, abolió el diezmo y aplicó la desamortización
civil. Otro aspecto fue su apuesta por el librecambismo, aprobando la ley de reforma
de aranceles de 1841. Pero el regente se encontró con la oposición de los moderados,
de militares y de políticos civiles, como diego de león, que intento secuestrar a la
princesa y fue fusilado. Los moderados protagonizaron un levantamiento en
septiembre de 1841, que acabó fracasando. Por su parte, demócratas y republicanos
representaron motines y revueltas campesinas. Incluso miembros de su partido,
25
progresistas como Olózaga y Fermín Caballero, estaban en su contra por su forma
personalista de gobernar. En 1842, el acuerdo librecambista con Inglaterra derivó en
grandes manifestaciones en Barcelona. El propio Espartero se ocupó de la represión
del motín y ordenó el bombardeo de la ciudad. Este grave incidente redujo los apoyos
del regente. Finalmente, en julio de 1843, progresistas y moderados organizaron una
sublevación militar a mando de Narváez que provocó la caída de la regencia y el exilio
de Espartero. Como consecuencia, las nuevas autoridades declararon la mayoría de
edad de Isabel II, comenzando así su reinado con 13 años, iniciando la época
moderada, con los moderados en el gobierno con el apoyo del ejército y de la reina
Por otro lado, durante estos años se desarrolló en España la Primera Guerra Carlista
(1833-1840). El estallido de la guerra tuvo lugar al morir Fernando VII, cuando los
carlistas apoyaron a Carlos María Isidro como candidato al trono frente a la hija del
rey, Isabel. La primera fase de la guerra (1833-35) se caracterizó por numerosas
partidas rurales en el norte, organizadas por el jefe carlista Zumalacárregui. La muerte
en el fracaso ante Bilbao de este puso fin a esta etapa. En la segunda fase (1835-37)
destacaron las expediciones del general Cabrera, y sobre todo la Expedición Real,
encabezada por Carlos María Isidro, llegando hasta Cádiz y rodeando Madrid. Pero no
encontró el suficiente respaldo popular y sufrieron una derrota en Bilbao frente a
Espartero. Finalmente, en la última fase (37-39), el carlismo se debilitó por las derrotas
y por la división entre conservadores y radicales. Esta última postura triunfó, lo que
permitió que en agosto de 1839 se pusiera fin a la guerra con el Abrazo de Vergara
entre los generales Espartero y Maroto. Mediante este convenio se prometía el
mantenimiento de los fueros vascos y el reconocimiento de los oficiales del ejército
carlista, trato que Espartero incumplió posteriormente. En Cataluña y Aragón se
prolongó la guerra hasta 1840, con la derrota definitiva de las tropas de Cabrera en
Morella, siendo don Carlos exiliado a Francia, aunque el problema con el campesinado
y el clero quedaran sin resolver
26
Narváez fue presidente de gobierno en cuatro períodos distintos hasta 1851. Su labor
se basó en modelar un Estado centralizado y uniforme. Este sistema se apoyó en una
nueva constitución, aprobada en 1845, basada en el liberalismo conservador. Esta
estableció una monarquía constitucional parlamentaria, declaración teórica de
derechos, sufragio censitario mediante elección de diputados, soberanía compartida
entre las Cortes y el rey, exclusividad de la religión católica, mantenida por el Estado; y
afirmaba la supresión de la Milicia Nacional. Asimismo, el Senado pasó a ser designado
por el rey, al igual que el congreso podía ser disuelto por este, y se aprobaron nuevas
leyes de administración local y provincial por las que la corona podía elegir a los
alcaldes y presidentes de Diputaciones. Además, se realizó una defensa de la
centralización y una toma de decisiones piramidal, y con ello la Ley de organización de
los Ayuntamientos, pretendía eliminar la autonomía municipal, suprimir la
representatividad popular y recorte de las atribuciones, y reservar el voto a los
mayores contribuyentes. El sistema centralista chocaba con los fueros vasco/navarros,
y para resolver este problema se optó por una solución intermedia que restaba fuerza
al Carlismo y atraer a los carlistas moderados, mediante un decreto que mantenía los
ayuntamientos forales y las Juntas Generales, pero retrayendo las aduanas a los
pirineos. La constitución también recogía una declaración de derechos limitados por el
desarrollo legislativo. Otra de las medidas adoptadas durante esta etapa fue la
reforma fiscal de Alejandro Mon, que trataba de introducir los principios tributarios
liberales e implantar un sistema unificado, a la vez que permitir el crecimiento
económico, suprimiendo así las aduanas interiores. También se redactó un nuevo
Código Penal en 1848, que sustituía al de 1822. Se llevó a cabo una reforma de la
justicia, desapareciendo el juicio por jurados. Se lleva a cabo el concordato de 1851, En
el que el papado acepta la desamortización a cambio de restitución de ciertos bienes a
la iglesia como la dotación para el culto y el clero. Se llevó a cabo una reforma de la
educación supervisada por la iglesia y la Ley electoral de 1846estableció un sufragio
muy restringido.
27
moderados surgieron tres posiciones: los vilumistas, que querían integrar el carlismo
mediante el matrimonio de la reina Isabel II con el heredero carlista, además de la
vuelta del Estatuto Real; los puritanos, a cuyo frente estaba Francisco Pacheco, que
defendían la constitución de 1837 y estaban a favor de la integración de los liberales
progresistas en el sistema; y los centristas, dirigidos por Narváez, que distaban de las
posturas anteriores y se aproximaban a los sectores más conservadores.
Esta etapa recibe el nombre de “régimen de los generales” ya que no hay España sin
libertad y no hay libertad sin ejército. En lo referido a otras medidas que tomó Narváez
en su gobierno de 4 años, este suspendió la desamortización y se devolvieron los
bienes no vendidos a sus propietarios. También reorganizó el gobierno de las
provincias con la creación de gobernadores civiles, simplifico el sistema fiscal, y
perfeccionó el sistema de corrupción electoral (moderados). Narváez duró en el
gobierno hasta 1851, cuando fue sustituido por Bravo Murillo, quien al mismo tiempo
fue ministro de Hacienda.
Durante esta etapa, se formó el partido llamado Unión Liberal, que se consolidó con la
presidencia de O’Donnell, quien sustituyó a Espartero en el gobierno en julio de 1856.
La caída del anterior presidente estuvo provocada por el malestar social, que se
tradujo en motines por los impuestos de consumo, por las quintas y por las crisis de
subsistencias. O’Donnell disolvió el Parlamento, acabando así el Bienio progresista.
29
Comenzó entonces una nueva etapa de hegemonía moderada. O’Donnell apenas duró
en el poder, al mantener leyes progresistas, por lo que la reina nombró presidente a
Narváez. El nuevo gobierno representó la vuelta al moderantismo más conservador.
Se tomaron medidas inmediatas: suspensión de la desamortización, restricción de la
libertad de imprenta, recuperación del Concordato de 1851, etc. Su objetivo era que,
mediante un pacto monárquico, frenar a los demócratas y a los republicanos. También
se elaboraron leyes destacables, como la Ley de Instrucción Pública, de Moyano.
Asimismo, se finalizaron durante esta etapa grandes obras públicas, como el Canal de
Isabel II. Pero en 1857 se produjo una grave crisis de subsistencias, lo que agudizó los
conflictos sociales. En octubre, sin motivo aparente, Narváez dimitió, y la reina tuvo
que recurrir de nuevo a O’Donnell.
Otro hecho fue el pronunciamiento del general Prim (1866), que aunque fracasó,
siguió conspirando contra Isabel II. En junio de 1866 se produjo la sublevación de los
Sargentos en el cuartel de San Gil, que fue duramente reprimida, ocasionando
muertes, lo que provocó el descontento social. En el mes de agosto de ese año, se
firmaba el pacto de Ostende, iniciativa de Prim, entre progresistas y demócratas.
Mediante este acuerdo se pretendía derrocar a la reina y convocar Cortes por sufragio
universal. En 1867, la Unión Liberal se unió a este pacto. Todas esas crisis provocaron
motines populares y Prim, ante el peligro de una revolución social dirigida por
demócratas, entró en conspiración con Serrano y Dulce, militares progresistas.
En septiembre de 1868, el almirante Juan Bautista Topete se sublevaba en Cádiz,
estallando así la “Gloriosa Revolución”. Ante estos acontecimientos, Isabel II se vio
obligada a exiliarse, terminando así su reinado.
31
enero de 1869, las cuales elaboraron una nueva constitución, aprobada en junio de
ese año. Este texto establecía la soberanía nacional y proclamaba la división de
poderes y una amplia declaración de derechos y libertades. Se establecía el sufragio
universal, se instauró un sistema bicameral y la monarquía democrática como forma
de Estado.
La adopción de este tipo de monarquía, obligó a nombrar regente a Serrano, y Prim
ocupó la jefatura del gobierno. El poder ejecutivo tuvo que hacer frente a varios
problemas: la guerra colonial en Cuba, iniciada en 1868; la oposición de carlistas,
alfonsinos y republicanos. Además, se debía buscar un nuevo rey. La dinastía de los
Borbones había sido desplazada del trono, por lo que se buscaron candidatos
extranjeros. Hubo varios: el duque de Montpensier, Fernando de Coburgo, Leopoldo
de Hohenzollern Sigmaringen; todos ellos planteaban problemas diplomáticos
internacionales, que complicaban la elección. En noviembre de 1870, Prim presentó la
candidatura oficial de Amadeo de Saboya, el cual fue elegido rey con la mayoría de las
cortes a favor. Pero el mismo día que el nuevo monarca llegaba a España, Prim era
asesinado en Madrid. Desde entonces encontró numerosos problemas.
Amadeo entró en Madrid el 2 de enero de 1871, y encargó el gobierno a Serrano. Uno
de los principales problemas que encontró fue la división de los partidos del Gobierno,
entre los más conservadores, con Sagasta a la cabeza, y los más reformistas, dirigidos
por Ruiz Zorrilla. Durante todo el reinado de Amadeo I los gobiernos fueron débiles e
inestables. Además, el rey se encontró con la oposición de carlistas, republicanos, un
sector aristócrata, un vacío popular e incluso de la Iglesia. A estos problemas, se
sumaron el estallido de la tercera guerra carlista y el desarrollo de la guerra de Cuba.
Finalmente, tras el enfrentamiento de los artilleros, motivado por el nombramiento
como capitán general de Las Vascongadas de Hidalgo, el rey renunció a la corona el 10
de febrero de 1873. Un día después, el 11 de febrero, las mismas Cortes monárquicas
proclamaron la república.
La Primera República, la cual duró hasta enero de 1874, tuvo muchos problemas. Los
republicanos no tenían apenas apoyo social y además estaban divididos en federales –
con Pi y Margall al frente, partidarios de un Estado federal descentralizado - y
centralistas. Hubo una enorme inestabilidad política, sucediéndose en menos de un
año cuatro presidentes. El primero de ellos fue Figueras. Durante su gobierno se
convocaron elecciones para mayo, pero los radicales, temiendo perder dichas
elecciones, protagonizaron un intento de golpe de Estado el 23 de abril. El siguiente
presidente fue Pi y Margall, sustituyendo al anterior el 11 de junio. Elaboró un
proyecto de constitución federal ante el estallido del cantonalismo. El cantonalismo
era un movimiento que extremaba el federalismo, ya que defendía la autonomía de
municipios. Pretendía fragmentar el Estado en cantones independientes. Como
consecuencia del fenómeno cantonalista, el gobierno de Pi y Margall entró en crisis y
este dimitió. El tercer presidente fue Salmerón, quien recurrió al ejército para
32
combatir el cantonalismo, dirigido por Pavía y Martínez Campos. Tras la dimisión de
Salmerón en septiembre, le sustituyó Emilio Castelar, con quien la República Federal
dio un giro a la derecha y se volvió centralista. Este gobernó de forma autoritaria;
presentó la necesidad de separar la Iglesia y el Estado e intentó solucionar la crisis
financiera, reorganizando además el ejército. Castelar presentó su dimisión el 2 de
enero de 1874 tras perder una votación parlamentaria. Fue entonces cuando el
general Pavía dio un golpe de Estado, poniendo fin a la república.
Comenzó así el gobierno de Serrano, de enero a diciembre de 1874. Este régimen es
conocido como república unitaria o dictadura del general Serrano, ya que fue
presidente del gobierno y del poder ejecutivo. Se disolvieron las Cortes y se
suspendieron las garantías constitucionales. Durante esta etapa se mantuvo la “guerra
de los diez años” en Cuba, terminando con la paz de zanjón en 1878, y la continuación
de la guerra carlista, que se desarrolló durante este período (1872-1874), esta se
radicalizó durante 1873 en territorios como Cataluña, País Vasco, Navarra y el
Maestrazgo, como la batalla de montejurra. El capítulo más importante fue el sitio de
Bilbao, donde ganaron las tropas liberales. El fin de la guerra llegaría en 1876, durante
la Restauración. Además, las conspiraciones monárquicas derivaron en el golpe de
Estado de Martínez Campos, en Valencia, el 29 de diciembre de 1874. De esta manera
se proclamó a Alfonso XII rey de España, y Cánovas, el 31 de diciembre constituía el
Ministerio de Regencia, inaugurando la etapa conocida como Restauración. En
conclusión, se produjo un confluente de intereses entre la burguesía industrial
catalana y la burguesía agraria castellana, dando lugar a un nuevo sistema de poder en
la historia contemporánea española.
33
a ese país, pero la plaga se extendió a España afectando gravemente a muchas
regiones. Por último, el olivo aumento su superficie de cultivo, formándose los dos
centros principales de su cultivo en Andalucía y a lo largo del Sistema Ibérico.
Ocurrieron numerosos cambios y transformaciones en la propiedad agraria. El primer
caso consistió en la desvinculación de las tierras nobiliarias, mediante la abolición de
los señoríos, en donde la nobleza pierde privilegios y los campesinos pasan de vasallos
a hombres libres, y la supresión de mayorazgos. Además se llevó a cabo las
desamortizaciones en las tierras eclesiásticas, Godoy, Mendizábal y Madoz habían
restado las propiedades de la iglesia sacándolas al mercado, pasando a ser propiedad
libre, aunque esto no se aprovecha para hacer un reparto de las tierras entre los
campesinos, en donde las familias de mucho dinero saldrán beneficiados. La puesta en
práctica de la ideología burguesa en el campo se completa con leyes como la del
cercamiento frente a la explotación comunitaria de las tierras comunitarias de los
pueblos o la libertad de comercialización de las cosechas. En todo este periodo, a pesar
de las reformas, la evolución de la agricultura fue bastante pobre. Había cierto atraso
debido a que no hubo innovaciones tecnológicas, aun así se aumentó la producción, se
reducción las cabaña ganadera como la mesta, hubo diferentes crisis de subsistencias,
y el poder adquisitivo de los campesinos era muy bajo, sin poder demandar productos
industriales debido a esa ausencia de inversiones, y bajo la presión de los nuevos
propietarios, que ocasionaban en muchas ocasiones conflictividad en la sociedad.
34
Mayor importancia tuvo en esta época el desarrollo minero y siderúrgico vasco,
apoyado en la introducción de innovaciones técnicas (sistema Bessemer1) que
aumentaron el interés inglés por el hierro de las minas de la cuenca del Nervión. La
producción de hierro aumentó considerablemente (9 millones de toneladas anuales al
inicio del siglo XX), destinándose en su mayoría (85%) a la exportación, favorecida ésta
por las leyes españolas, en donde los llevaban a g. Bretaña, de donde los barcos venían
cargados con carbón de vuelta ya que tenía mayor calidad que el español, lo que hacía
que la economía industrial española se concentrara en el norte. Este desarrollo estuvo
muy favorecido por la política proteccionista creándose la empresa Altos Hornos de
Vizcaya, cuyo crecimiento estuvo apoyado por el importante aumento de la
construcción naval. En Cataluña, la industria textil del algodón y la lana tuvo una
evolución positiva, aunque su índice de crecimiento fue menor que en la primera
mitad del siglo, pero el aumento de la importación de algodón refleja el dinamismo de
los textiles catalanes en las dos últimas décadas del siglo XIX. La ley de relaciones
comerciales de 1882, que reservó el mercado antillano para la industria española,
apoyó este crecimiento. Por otra parte, se produce la “catalanización” de la industria
lanera, sustituyendo los tradicionales talleres dispersos por la Península, por fábricas
tecnológicamente más avanzadas en Sabadell y Tarrasa. Se inicia además el uso de la
energía eléctrica. Además en este periodo aparte del ferrocarril, se mejoran las
comunicaciones, iniciándose la construcción de algunas carreteras, y desarrollándose
el sistema marítimo mediante el barco de vapor frente al de vela.
La última década del siglo XIX estuvo marcada por la crisis económica, reflejo de la
crisis producida a nivel mundial y que en España tuvo ciertas características especiales,
como es el caso de la plaga que atacó a la vid. La respuesta generalizada fue una
política proteccionista, imponiendo barreras arancelarias a los productos extranjeros.
A partir del reinado de Fernando VII, se fue ocasionando el paso de la sociedad estamental a la
sociedad de clases. La propiedad significaba signo de éxito, y con ello los derechos políticos,
debido al sufragio censitario que había en esta época, en donde solo los que tuvieran mayor
capital. La sociedad en el siglo XIX se podía dividir principalmente en tres grandes grupos
sociales:
35
Madrid y Barcelona, basándose a diferencia de la aristocracia, gran parte de su
ideología en el trabajo. Habrá una confluencia de intereses entre la burguesía y la
nobleza, ya que los nobles trataban de acercarse a estos por medio de matrimonios y
obtener así ese prestigio que no podían obtener de otra forma a pesar de ser
económicamente mejores. Se puede dividir en cuatro clases: la burguesía dedicada al
comercio, desarrollada en1827 con la pérdida de gran parte del imperio colonial. La
burguesía industrial surgida en Barcelona cuyo rasgo era el liberalismo conservador y
la defensa del proteccionismo. La burguesía financiera, dedicada a las inversiones
especulativas, coma la construcción del ferrocarril, el tráfico de esclavos, la bolsa o la
propiedad inmobiliaria, y la burguesía agraria, formada por ricos labradores
beneficiados de las diferentes desamortizaciones y con gran cantidad de extensos
terrenos de cultivos.
En este mismo grupo podemos añadir a la aristocracia. Mantiene su privilegio social,
aunque debido al gran crecimiento de la burguesía pierde parte de su influencia
económica. Tras la revolución liberal, la antigua nobleza salió bien parada al final,
debido a que la mayor parte de ella mantuvo su patrimonio e incluso lo amplio
mediante la compra de bienes desamortizados. “controla” el senado, y es la
intermediaria entre el congreso y la corona, es obligada a la asimilación por parte de
la oligarquía liberal. A este subgrupo se le sumo una nueva nobleza, más joven y con
estudios que vino a formar la elite cortesana vinculada a la burguesía de los negocios.
En este grupo aparece una nueva diferenciación, que obtienen gran poder a nivel
social en este siglo. Hablamos del ejército, que gracias a las victorias en las guerras
carlistas, comienzan un periodo de desconfianza de los políticos civiles. Los militares
comienzan así a involucrase de diferentes maneras como políticos y participan
enormemente en los gobiernos, debiéndose esto a los diferentes partidos que
recurren a grandes generales victoriosos en diferentes batallas y con gran popularidad,
siendo llamados a dirigir sus partidos, para así poder dar la cara en el congreso y
aumentar sus posibilidades de liderar el país. Por eso ha este periodo de nuestra
historia es llamado régimen de los generales
Las clases medias:
Esta estaba formada principalmente por la pequeña burguesía, a quienes no les
quedaba más remedio que acatar el orden social y quedaban o no con derechos
políticos según el censo. Defendía la propiedad, los derechos individuales y la
capacidad para poder realizar ciertas acciones sin depender de personas con más
poder que ellas. Se podían dividir en la rural, formada por labradores propietarios
medianos, y la urbana, mucho más influyente y numerosa, que integraba
comerciantes, dueños de talleres, funcionarios y ciudadanos encargados de
profesiones liberales. Cada vez serán más influyente en el país, y tendrán más
36
compromiso político contribuyendo a la construcción del estado liberal y en su
evolución política y socioeconómica.
Dentro de esta clase social, además podemos incluir a los pobres de nacimiento y los
mendigos que representaban hasta un 4% de la población total. Otra categoría situada
en el escalón más bajo de la sociedad eran los vagos, vagabundos, o maleantes
inadaptados que se asociaban a alcohólicos y enfermos
37
En diciembre de 1874, Cánovas redactó el Manifiesto de Sandhurst, firmado por
Alfonso XII, que mostraba el sistema que se quería implantar: una monarquía
parlamentaria de tipo conservador y católico. Además, se formaron partidos al servicio
del rey: el Partido Conservador, presidido por Cánovas y formado por los antiguos
moderados; y el Liberal, al frente de Sagasta, integrado por progresistas y unionistas
avanzados.
Las bases del sistema restaurador eran: el pragmatismo, la defensa de la constitución
histórica de España, la soberanía compartida rey-Cortes y el pesimismo, basado en la
historia de la decadencia española. Asimismo, pretendía excluir al ejército de la vida
política, además cabe destacar el sistema electoral fraudulento.
En 1876, se elaboró una nueva Constitución de carácter pactista, mas dedicado a la
durabilidad que a la concreción. Estableció la soberanía compartida pero dejaba
inconcretos aspectos básicos, como el derecho de sufragio, o la cuestión religiosa: se
declaraba un Estado confesional pero se introducía la libertad religiosa. Esta
constitución situaba la monarquía como centro del sistema: la monarquía era el
Estado, continuando la historia de los siglos pasados garantizando el orden social.
El sistema de la Restauración estaba dominado por la burguesía y la aristocracia,
mientras que las clases medias y populares quedaban excluidas de las decisiones
políticas.
A esta forma para organizar la política, se la llamaba caciquismo, sobre todo en las
comunidades locales y reducidas, en donde influía la opinión de Joaquín costa,
mediante una España oficial frente a España real. Se basaba en el patronazgo, y
además se continuó con el clientelismo, en donde el pueblo no participa directamente
en el sistema aunque no es excluido. También favorecieron el desarrollo de este
sistema caciquil el analfabetismo, el atraso económico y la desmovilización política.
Por otro lado, se impuso un sistema bipartidista, dominado por los partidos
Conservador y Liberal. Ambos tenían una indefinición ideológica, ya que coincidían en
muchos aspectos. Otros partidos, excluidos de la política, fueron los republicanos,
divididos en radicales, unitarios y federales; los carlistas; los movimientos obreros,
tanto socialistas como anarquistas; y los movimientos nacionalistas. En el gobierno, se
estableció la alternancia pacífica entre los partidos conservador y liberal, para evitar
pronunciamientos y motines. Esto se conseguía mediante el fraude electoral(pacto del
pardo). El rey encargaba la formación al partido que le correspondiese, se disolvían las
Cortes y se convocaban elecciones. Desde el Ministerio de Gobernación se elaboraba
el encasillado: lista de diputados provinciales que debían ser elegidos. La lista se
imponía mediante presión, amenazas, encasillado, compra de votos de los caciques
(del gobierno central pasaban sus ideas a los gobernadores civiles y más tarde a los
38
caciques) y si no era suficiente, se manipulaban directamente los resultados, lo que se
conoce como pucherazo.
En cuanto al reinado de Alfonso XII, este comenzó en 1876 con un dominio del Partido
Conservador. El objetivo de Cánovas era consolidar la monarquía restaurada y
construir un sistema político centralizado. Se estableció una política educativa de
orovio, El recorte de libertades se plasmó en el control de la libertad de expresión, de
imprenta y de reunión, además del establecimiento de sufragio censitario, en 1878.
Durante este gobierno, concluyó la tercera guerra carlista (1872-1876), con la
abolición de los fueros vascos y la aprobación de conciertos económicos. La Paz de
Zanjón (1878) ponía fin a la guerra cubana, donde se reconocieron algunas libertades
pero no se concedió el estatus de provincia española a Cuba.
En 1881, Sagasta formaba gobierno, ante la necesidad de un cambio en el poder.
Durante esta etapa se modernizaron el ejército y la marina. Además, Sagasta apoyó el
librecambismo, atacado por sectores proteccionistas, y mejoró el sistema monetario.
En la administración local, se reorganizaron las finanzas de ayuntamientos y
diputaciones, pero no se estableció un sufragio universal. En cuanto a la reforma
educativa, no consiguió eliminar el control de la Iglesia. En 1883 finalizó el gobierno de
Sagasta, debido a un enfrentamiento diplomático con Francia y al intento de una
sublevación militar republicana. Pasó a formar gobierno Cánovas, quien afrontó un
conflicto con Alemania por las islas Carolinas, una epidemia de cólera y una crítica
situación social, analizada por la Comisión de Reformas Sociales. El 25 de noviembre de
1885, el rey murió, y su viuda María Cristina ocupó la regencia.
La nueva regente ocupó el cargo hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII. Para
asegurar la corona al heredero se llegó a un acuerdo de turno pacífico en el poder,
llamado Pacto del Pardo, por el que Cánovas cedía el gobierno al Partido Liberal.
Durante este gobierno de Sagasta, se emprendieron varias reformas legislativas de
carácter liberal: la ley de asociaciones (1887), que legalizó los sindicatos; la ley del
jurado (1888); la ley del sufragio universal (1890); el código civil y la reforma del
ejército. En política exterior, el ministro Segismundo Moret intentó conseguir más
influencia de España en el exterior, pero no lo consiguió. En el congreso de Berlín,
mediante la política de Bismark, España consiguió un escaso peso en el repartimiento
de áfrica. En 1890, Sagasta abandonó la presidencia por divisiones en su partido. Al
final de esta década, surgieron tres problemas que desembocarían en la crisis de 1898:
la situación de las colonias, la cuestión social y el auge de los nacionalismos.
Durante la Restauración, en Castilla La- Mancha fueron elegidos candidatos sin
relación con el distrito, impuestos por los partidos dinásticos. Eran los llamados
cuneros, como S. Moret, gaditano y elegido por Ciudad Real y Orgaz. Casi todos los
elegidos pertenecían a los partidos monárquicos, predominando los propietarios y
hacendados. Durante la regencia de María Cristina, la situación siguió igual, pero la
crisis de Cuba de 1898 provocó motines de subsistencia.
39
18.LA OPOSICIÓN POLÍTICA AL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN
La oposición política al régimen de la Restauración se llevó a cabo por fuerzas políticas
ya existentes: el carlismo y el republicanismo. Pero también surgieron nuevos
movimientos sociopolíticos, como el movimiento obrero y los partidos nacionalistas.
En cuanto a los carlistas, tras su derrota militar en 1876, el pretendiente Carlos VII
tuvo que dejar el país, lo que provocó una fuerte crisis del carlismo. Se abandonó
entonces la confrontación armada con el poder, y se optó por la vía política. Ese
mismo año era nombrado representante de don Carlos en España Cándido Nocedal.
En 1888 se produjo la escisión integrista y las Juntas Tradicionalistas, órganos de
coordinación y propaganda en las provincias con poco éxito.
En cuanto a los nacionalismos, destacaron el catalán y el vasco. Los orígenes del
nacionalismo catalán se sitúan en los años treinta del siglo XIX, con la convivencia de
un doble sentimiento: español y catalán. A mediados de siglo, surgió el movimiento
cultural de la Renaixença, que acabó derivando en un movimiento político. Hasta el
Sexenio, el catalanismo se redujo a una manifestación cultural. Fue con la Restauración
cuando el nacionalismo catalán adquirió nuevos rasgos. La política catalana elaboró
dos modelos de catalanidad. El primero procedía del republicanismo federal catalán,
que reclamaba la soberanía para Cataluña. Su principal defensor fue Valentí Almirall.
El segundo era de carácter conservador y corporativo, como el grupo llamado Unión
Catalanista, que defendía una Cataluña singular dentro de una España plural. Con las
Bases de Manresa (1892), el catalanismo adquirió un carácter cultural y político
tradicionalista, con intelectuales como Prat de la Riba. En 1901 se creó la Lliga
Regionalista, primer gran partido del nacionalismo catalán.
Durante esta etapa hubo otros nacionalismos, aunque menos relevantes, como el
gallego, valenciano o andaluz.
40
sistema. Otro sector, dirigido por Ruiz Zorrilla y Salmerón, estaba a favor del triunfo de
la república mediante motines populares o pronunciamientos. Otra corriente fue el
sector institucionista, dirigido por Salmerón e inspirado en la Institución Libre de
Enseñanza y el krausismo. Por último, elPartido Federal, liderado por Pi i Margall, y
cuyos militantes eran laicistas y anticlericales, partidarios de la descentralización. El
republicanismo, en general, tuvo mayor influencia social que representación
parlamentaria.
Solo tienen el apoyo del republicanismo, y desde 1868 se les reconoce el derecho de
asociación y reunión. Los movimientos obreros durante el sexenio fueron varios, entre
ellos el marxismo mediante la lucha de clases y formación de estado socialista, y el
anarquismo mediante el rechazo del estado y la política mediante la acción directa. En
1864 se da la 1ª internacional (choque entre socialistas y anarquistas).en España En
1887, con la Ley de Asociaciones, se legalizaron la UGT y el PSOE y dos años más tarde
la internacional socialista. El anarquismo logró expandirse por Cataluña y Andalucía.
Surgieron tres tendencias: la corriente anarcosindicalista(opción violenta o
reformista), la corriente revolucionaria, seguidora de la Federación de Trabajadores de
la Región Española (FTRE); y la corriente anarco-comunista.
41
La UGT y la FTRE experimentaron un gran crecimiento a finales del siglo XIX.
La crisis del 98 se identificó principalmente con la pérdida de las últimas colonias del
imperio español.
En Cuba, todas las reformas fueron rechazadas por los “españolistas”. Además, había
un movimiento independentista dirigido por el Partido Revolucionario Cubano, creado
por José Martí. Se formaron tres corrientes en Cuba: españolistas, autonomistas e
independentistas. El autonomismo era una postura intermedia que defendía la
españolidad pero con una identidad propia.
En las islas Filipinas, mestizos y nativos atacaron la falta de reformas, lo que dio lugar a
un movimiento emancipador. En 1893, José Rizal, partidario de reformas, fundó La
Liga Filipina.
En 1895 se inició la última guerra cubana, que tuvo dos etapas. Entre 1895 y 1898 se
desarrolló la guerra entre el ejército español y los grupos independentistas nativos; en
42
1898 se produjo la intervención directa de los Estados Unidos en el conflicto, lo que
llevó al enfrentamiento hispano-norteamericano.
En febrero de 1899, España entregó al imperio alemán las islas Carolinas, las Marianas,
y las Palaos, quedando liquidado de esta forma el Imperio español.
La derrota generó un nuevo espíritu, el regeneracionismo, cuyos puntos básicos eran
la dignificación de la política, la modernización social y la superación del atraso
cultural. Sus defensores más activos fueron políticos como Francisco Silvela y Antonio
Maura.En marzo de 1899, Francisco Silvela formó gobierno, con el general Polavieja
como ministro de Guerra. Pretendían regenerar el país sin modificar el sistema
restaurador ni el papel representado por la corona, el ejército y los partidos. El fracaso
43
de este gobierno regeneracionista mostraba la incapacidad del sistema para
evolucionar.
Hubo otro movimiento regeneracionista al margen del sistema, el de los intelectuales,
protagonizado por Macías Picavea, Lucas Mallado o Joaquín Costa. También destacó
un grupo de escritores, que dio lugar a la llamada Generación del 98: Unamuno, Pío
Baroja, Valle-Inclán, etc. Todos ellos cuestionaban la capacidad del pueblo español
para progresar, ycriticaban el sistema de la Restauración y su funcionamiento.Joaquín
Costa, a través de la Liga Nacional de Productores, estableció reformas agrarias,
municipales, educativas o administrativas. En 1902, se puso en práctica el Instituto de
Reformas Sociales, que respondía al nuevo liberalismo del siglo XX.
En 1902, Alfonso XIII fue declarado mayor de edad y comienzó su reinado, en el cual se
produjeron las crisis más importantes del sistema de la Restauración.
A comienzos del siglo XX, el sistema político de la Restauración seguía vigente. Pero a
finales del siglo XIX, el regeneracionismo, denunció este sistema. Cuando Alfonso XIII
accedió al trono en 1902, los partidos dinásticos vivieron profundas crisis a causa de
las disputas internas y la ausencia de un liderazgo fuerte. En 1905, se produjo el
enfrentamiento del catalanismo con los militares (“cutcut” y “la veu”), y bajo la presión
de estos últimos se aprobó la Ley de Jurisdicciones, por Moret, por la que las ofensas
contra el ejército y la patria serían juzgadas por tribunales militares.
En cuanto a los partidos, optaron por reforzarse con nuevos líderes: Antonio Maura en
el conservador, y José Canalejas, en el liberal; representan una nueva generación de
políticos regeneracionistas.
44
En cuanto a la acción colonial de España, Marruecos se convirtió en el eje de la política
exterior. Pero los republicanos radicales, socialistas y anarquistas organizaron una
huelga general contra la guerra y la política en Marruecos. Tras la batalla del
Gurugú(ataques a obreros) y el desastre del Barranco del Lobo, donde murieron más
de mil soldados españoles, la huelga degeneró en una insurrección conocida como la
Semana Trágica de Barcelona.Grupos populares armados se enfrentaron a las fuerzas
del orden y el fuerte sentimiento anticlerical desembocó en el incendio de iglesias y
conventos. Represión y ajusticiamiento de francisco Ferrer y guardia.
El gobierno reprimió con dureza la revuelta, y los liberales exigieron la destitución de
Maura. Alfonso XIII forzó la dimisión y llamó a formar gobierno a José Canalejas.
El nuevo presidentetenía el objetivo de la democratización y de ampliar las bases
sociales del régimen. Para modernizar el Estado, fue necesaria la separación de la
Iglesia y el Estado. Se aprobó la ley del candado (1910), que limitaba el
establecimiento de nuevas órdenes religiosas.
45
reivindicación de la autonomía de Cataluña.Un sector de nacionalistas de izquierda de
la Lliga formó el Centre Nacionalista Republicá, que trató de combinar el catalanismo
con las ideas republicanas y el reformismo social.
46
mientras que las clases trabajadoras sufrieron un descenso de su nivel del vida por la
subida de los precios de los productos básicos.
Esta situación provocó una gran agitación social y el auge del movimiento obrero.
En el ámbito político, se produjo una descomposición de los partidos tradicionales: los
conservadores se dividieron entre los seguidores de Dato y del maurismo; los liberales,
entre los seguidores de García Prieto y los de Romanones.
En 1917, el sistema político de la Restauración atravesó por una de sus situaciones más
críticas, al confluir tres tipos de conflictos: el militar, el político y el social.
En el entorno militar, el malestar se debía a la reforma militar del gobierno mediante
la reducción de oficiales, y al sistema de ascensos, que se realizaban por méritos
militares. El descontento se plasmó en la formación de Juntas de Defensa, las cuales
presentaron un ultimátum al gobierno conocido como el manifiesto de las Juntas. El
gobierno optó por ceder ante sus exigencias.
La cuestión política estuvo relacionada con la Asamblea de Parlamentarios. Cambó,
líder de La Lliga, convocó a todos los senadores y diputados españoles a una Asamblea
de Parlamentarios en Barcelona, con el objetivo de formar un gobierno provisional y
convocar Cortes constituyentes. Pero el reducido apoyo (solo socialistas y
republicanos) y el rechazo de las Juntas permitieron disolverla.
La crisis social, tuvo su origen en marzo de 1917, cuando la UGT y la CNT redactaron un
manifiesto convocando una huelga general revolucionaria, con el objetivo de
implantar una república democrática. En agosto estalló la huelga general, pero solo
fue intensa en Barcelona, Madrid, Asturias y el País Vasco. El ejército la reprimió con
dureza, y los miembros del comité de huelga fueron detenidos.
Tras la crisis de 1917, culminó la descomposición de los partidos dinásticos. En 1917 y
1918, los gobiernos de concentración no fueron capaces de dar mayor estabilidad al
régimen a pesar de las medidas de excepción. La crisis reflejaba la imposibilidad de
evolucionar hacia la democratización.Los partidos no dinásticos también tuvieron sus
problemas.El Partido Socialista experimentó una relativa expansión, aunque en 1919
se produjo la división del partido (PCE). Los republicanos se debilitaron debido a sus
divisiones internas. Los nacionalistas (vascos y catalanes), alentados por los principios
de Wilson, emprendieron una campaña reclamando la autonomía.
Pero fue en Marruecos, en 1921, donde se produjo la crisis más grave. Tras la Primera
Guerra Mundial, Francia reanudó su política colonial, y ante esta amenaza, el gobierno
español decidió completar la ocupación efectiva del territorio marroquí.
El general Berenguer, inició la ocupación del sector occidental y ordenó al general
Silvestre que detuviese su ofensiva en el Rif. Pero Silvestre reanudó el avance, y
penetró en un territorio extenso y de difícil orografía. Ab-el-Krim encabezó una
rebelión de los rifeños y organizó el cerco de las tropas españolas en Annual y Silvestre
dio la orden de retirada. En pocos días se perdió toda la zona ocupada durante años y
murieron más de 10.000 soldados.
48
Primo de Rivera publicó mediante un manifiesto sus intenciones, situando la dictadura
como un régimen transitorio “cirujano de hierro”. La opinión pública lo acogió
favorablemente. Contó con el apoyo de los empresarios y los republicanos no se
opusieron. El 15 de septiembre, el rey Alfonso XIII encargó a Primo de Rivera la
formación de un nuevo gobierno. Fue así cuando comenzó el directorio militar de
1953-1925
Inmediatamentese impuso el orden público con duras medidas represivas, como la
prohibición de las actividades de los partidos y de los sindicatos (intentona de vera de
Bidasoa).También se reprimió cualquier manifestación del nacionalismo.
La reforma administrativa creóuna nueva administración con gobernadores militares y
los delegados gubernativos, sustituyendo ayuntamientos y diputaciones.
La aprobación del Estatuto Municipal inició en la práctica la formación de una nueva
administración centralizada, y la eliminación del caciquismo. Además, el Estatuto
provincial acabó con la Mancomunidad en Cataluña, lo que fomentó el desarrollo del
catalanismo radical.
Uno de los problemas más graves fue el conflicto militar. Se produjo cuando Primo de
Rivera, partidario de los ascensos por méritos de guerra, aprobó una norma que
restringía los ascensos por antigüedad. Ante la oposición de los oficiales, forzó al rey a
que aprobase el decreto de disolución del cuerpo de Artillería. Este hecho provocó que
una parte del ejército se distanciara de la dictadura y del propio rey. Los dirigentes de
los partidos y los republicanos, optaron por las conspiraciones y los pronunciamientos
militares. La “sanjuanada” de 1926 y En 1929, el jefe del partido conservador, Sánchez
Guerra promovió otro pronunciamiento.
Otro frente opositor fue el de los intelectuales y periodistas, como Unamuno, Ortega y
Gasset, Blasco Ibáñez, etc. Muchos estudiantes lo respaldaron, fundandola Federación
Universitaria Escolar (FUE).
En 1926 se formó la Alianza Republicana y la Derecha Liberal Republicana de Alcalá
Zamora. Además de ORGA y Ezquerra En 1927, los partidarios de la insurrección
revolucionaria formaron la Federación Anarquista Ibérica. En enero de 1930, Primo de
Rivera, falto de apoyos, presentó su dimisión.
Tras esto, Alfonso XIII encargó el gobierno al general Berenguer, con el fin de volver a
la normalidad constitucional (Ddictablanda). Sin embargo la sociedad española ya no
dejaba controlarse por el caciquismo. En Agosto de 1930, prácticamente todos los
partidos, sobre todo los republicanos, acordaron el Pacto de San Sebastián, con el
objetivo de proclamar la república. A la reunión asistieron personalidades como
Azañay Alejandro Lerroux, representantes del Partido Republicano Radical y la Acción
Republicana, respectivamente. De la Derecha Liberal Republicana asistieron Alcalá
Zamora y Miguel Maura y a título personal, destacó el socialista Indalecio Prieto,
Ortega y Gasset... En ese mismo año se creó una Agrupación al Servicio de la
República. Además de la insurrección de Jaca y Madrid el 12 de diciembre de 1930.
En febrero de 1931, Berenguer dimitió y fue sustituido por el almirante Aznar, que
anunció la convocatoria de unas elecciones municipales para el 12 de abril. Estas
elecciones se tomarían como un plebiscito a favor o en contra de la monarquía. El
triunfo de los republicanos dio paso a la proclamación de la república el 14 de abril
quien tendría programadas unas elecciones generales para junio de ese mismo año.
También se llevó a cabo una reforma agraria. El ministro de trabajo, Largo Caballero,
impulsó una serie de decretos, como el decreto de laboreo forzoso, que obligaba a los
propietarios a cultivar las tierras, y el decreto de términos municipales, para combatir
el paro agrícola, contratando primero a los vecinos del pueblo. Se aprobó la jornada de
ocho horas y se prohibió expulsar de sus tierras a los pequeños arrendatarios.
En el ámbito educativo, los objetivos fueron erradicar el analfabetismo y fomentar
una enseñanza laica. Se preveía la creación de 7.000 escuelas, se estableció el
principio de coeducación (chicos y chicas juntos) y la no obligatoriedad de la religión,
además de la prohibición de las órdenes religiosas de impartir docencia
Otro de los asuntos fue la reforma militar (macrocefalia) con el fin de conseguir un
ejército moderno y eficaz, reduciendo el número de oficiales, y establecer la primacía
del poder civil. Por el decreto de ‘retiros’ se ofrecía a los oficiales el retiro voluntario
conservando el sueldo íntegro. Además, se cerró la Academia Militar de Zaragoza y se
abolió la Ley de Jurisdicciones (juzgándose por tribunales civiles)
Otra cuestión importante fue el orden público. Aunque se creó la Guardia de Asalto,
encargada de la seguridad en las ciudades, a menudo el ejército se ocupaba de la
represión de conflictos.
Pero el problema más importante estuvo relacionado con la Iglesia, descontenta por la
pérdida de privilegios y del control de la educación. La pastoral del cardenal Segura del
1 de mayo, en la que elogiaba a Alfonso XIII, acabó en un conflicto abierto y el
gobierno ordenó la expulsión de Segura. En este contexto se produjeron una serie de
51
incidentes que desembocaron en el incendio de iglesias, conventos y colegios
religiosos. Todo esto provocó un deterioro de las relaciones con la Iglesia y una crisis
en la conciencia católica del país.
Por otro lado, el principal objetivo del gobierno era la convocatoria de Cortes
Constituyentes. Se publicó un decreto demodificación de la ley electoralde 1907, para
acabar con el fraude del sistema caciquil. El 28 de junio se celebraron las elecciones, en
las cuales republicanos y socialistas de centro izquierda obtuvieron una mayoría
aplastante, con 116 diputados el PSOE. El partido radical, de centro derecha obtuvo 90.
Aunque las mujeres no tenían voto, fueron elegidas por primera vez en la historia tres
mujeres diputadas.
52
Además, las reformas aumentaron los gastos y los recursos resultaron insuficientes.
Esta evolución negativa de la economía intensificó la conflictividad social.
Realizándose las reformas por ley. Durante esta etapa, se iniciaron reformas que
afectaron a todos los ámbitos. En lo referido a la separación Iglesia-Estado, el
gobierno desarrolló una serie de leyes, como la Ley de Divorcio (1932) y la Ley de
Confesiones y Congregaciones Religiosas, por la que se ordenaba el cierre de las
escuelas religiosas desde diciembre de 1933. Esto llego a considerar la republica
anticlerical.
Otra cuestión era la organización territorial para satisfacer a las regiones nacionalistas.
En Cataluña, se elaboró el Estatuto de Nuria (1931). Su debate en las Cortes se alargó
por la oposición que provocó su contenido federalista. Finalmente, fue aprobado
gracias a la intervención de Azaña y a la solidaridad de los republicanos ante el fracaso
del golpe de Estado de Sanjurjo. Sin embargo, el estatuto sufrió importantes recortes y
su principal limitación fue la reducida capacidad de autofinanciación.
En cuanto al estatuto vasco, el proyecto definitivo incluía a las tres provincias vascas y
Navarra, pero fracasó porque no obtuvo los objetivos en Álava y Navarra lo rechazó.
Más tarde quedó paralizado tras la victoria del Partido Radical y de la CEDA en las
elecciones de 1933. Fue en octubre 1936 cuando se aprobó este estatuto.
En Galicia, gracias a la labor del Partido Galleguista, una asamblea de municipios
presentó un proyecto de estatuto en 1936. Pero no llegó a las Cortes, ya que tras el
estallido de la guerra civil, Galicia cayó en manos de los sublevados.
53
De igual modo Valencia, Aragón y Baleares no pasaron de la fase de elaboración de
proyectos. En Castilla-La Macha, la cuestión del estatuto solo fue tratada por algunos
periódicos y grupos minoritarios.
Otro asunto fue la reforma agraria. La agricultura española seguía siendo arcaica, y
con la crisis económica mundial el problema social del sector agrario se había
acentuado. En 1932, se aprobó la Ley de Bases de la Reforma Agraria, que establecía
cuatro tipos de tierras expropiables. Entre las tierras a expropiar se centraba en
antiguos señoríos, tierras mal cultivadas, arrendados permanente, y regadíos sin riego.
La aprobación de esta ley se vio acelerada tras la Sanjurjada, que también provocó la
expropiación de las tierras de la aristocracia sin indemnización. Todas las fincas
pasaron a ser propiedad del Estado, pero las comunidades de campesinos decidirían el
régimen de explotación colectivo o individual. La aplicación de esta ley quedó en
manos del Instituto de Reforma Agraria (IRA), pero sus resultados fueron muy
limitados, debido a las dificultades técnicas, la falta de recursos y la oposición de los
propietarios. El fracaso de la aplicación de la ley originó insurrecciones anarquistas
que desembocaron en graves enfrentamientos con las fuerzas de orden público.
Durante este bienio, el gobierno se enfrentó a una fuerte oposición. La CNT y la FAI
pretendían establecer el anarquismo mediante la acción directa. Desde finales de
1931, los anarquistas protagonizaron huelgas e insurrecciones, ante las cuales el
gobierno reaccionó con la Ley de Defensa de la República, que permitía suspender las
garantías constitucionales. Esta ley fue utilizada con dureza en episodios cruentos
como los deCastilblanco (badajoz) y Arnedo(rioja). En enero de 1932, la CNT dirigió el
primer intento revolucionario en la cuenca minera del Alto Llobregat. Pero más graves
fueron los sucesos de Casas Viejas (1933), que enfrentaron a grupos campesinos de la
CNT con la Guardia Civil y la Guardia de Asalto. Este incidente fue un gran motivo de la
caída del gobierno: la oposición exigió una investigación parlamentaria y Azaña fue
responsabilizado de los hechos.
Por otro lado, la oposición de la derecha adoptó dos posturas. Los sectores
monárquicos trataron de derribar la república mediante la conspiración. Los carlistas
formaron la Comunión Tradicionalista y los alfonsinos, el partido Renovación
Española. Estos grupos trataron de incitar a los militares, y en agosto de 1932 el
general Sanjurjo intentó un golpe de Estado contra el gobierno de izquierdas, que
fracasó.
La derecha católica optó por una vía pacífica. En febrero de 1933 se fundó la
54
CEDA(confederación española de derechas autónomas), un partido que juntó a
distintas derechas regionales, y que contaba con el apoyo del Vaticano.
A mediados de 1933, el gobierno comenzó a desestabilizarse. Las organizaciones de
propietarios lo criticaban y la CNT continuó con sus huelgas. Por su parte, el Partido
Radical presentaba una postura de acoso. Además, existía un malestar del presidente
con el gobierno de Azaña. Otro gran problema vino del PSOE, donde se fue afianzando
la postura de Largo Caballero de poner fin a su colaboración en el gobierno.
Igualmente, el avance de la CEDA y de los radicales terminó por llevar a Alcalá Zamora
a forzar la dimisión de Azaña.
Las elecciones dieron el triunfo a la CEDA y al Partido Radical. Este resultado se explica
porque los partidos de la derecha se presentaron unidos, mientras que los de izquierda
se mantuvieron divididos.
Sin embargo, los mayores problemas del gobierno fueron los conflictos sociales. Los
propietarios agrarios aprovecharon el triunfo de la derecha para incumplir las
55
reglamentaciones laborales y bajar los salarios. La respuesta fue una huelga general de
campesinos, promovida por la FETT, en junio de 1934. Además, ese mismo verano,
estalló un conflicto de competencias con la Generalitat. El Parlamento catalán había
aprobado la Ley de Contratos de Cultivo, la cual fue recurrida por los propietarios
apoyados por la Lliga y la CEDA, y fue declarada inconstitucional, enfrentándose al
gobierno de ERC. Asimismo, en el País Vasco se produjo otra controversia a raíz del
bloqueo de una nueva propuesta de estatuto de autonomía.
Pero el problema más grave llegó en octubre de 1934. La UGT, bajo el control de Largo
Caballero, había aprobado en enero un programa revolucionario. Más tarde, en mayo,
se formó una alianza entre el PSOE y la UGT con el objetivo de establecer una
república federal socialista.
Este miedo a la CEDA era consecuencia de las influencias internacionales (Hitler había
llegado al poder un año antes) En octubre, entraron en el gobierno tres ministros de la
CEDA y los republicanos de izquierda lo consideraron como una traición a la república.
Como consecuencia, el comité revolucionario socialista comenzó la insurrección el 5
de octubre con la convocatoria de una huelga general en las principales ciudades. Sin
embargo, fracasó el intento de tomar Madrid y no contaron con el apoyo de la policía y
el ejército.
La CEDA quiso llevar la represión hasta sus últimas consecuencias. Gil Robles fue
nombrado ministro de guerra, y desde ese momento se aceleró la rectificación de las
reformas republicanas (pudiendo haber dado un golpe de estado aunque no lo hizo).
Las reformas sociales y laborales fueron desmontadas, y se llevó a cabo una política
de cambios en los mandos militares. También se planteaba una reforma
constitucional, pero entonces estalló una crisis en el Partido Radical por escándalos de
56
corrupción del Estraperlo y el asunto Nombela (malversación de fondos públicos), y el
partido quedó deslegitimado para gobernar. Alcalá Zamora, que no quería ceder el
poder a la CEDA, decidió disolver las Cortes y convocar elecciones para febrero de
1936.
La campaña electoral fue tensa y agitada. Los partidos de izquierda constituyeron el
Frente Popular. Presentaron un programa moderado basado en la recuperación de la
política reformista del bienio azañista. Por su parte, las derechas y el centro se
presentaron desunidos. Durante estas elecciones se equilibraron ambos bloques
dando lugar a la violencia por ambos bandos como la ocupación de tierras, huelgas…
Los resultados electorales arrojaron una victoria muy ajustada del Frente Popular.
Alcalá Zamora encargó a Azaña formar gobierno. De forma inmediata se adoptaron
medidas urgentes: se concedió una amnistía general; se restableció la autonomía de
Cataluña y se reanudó el proceso reformista. Se produjo la ocupación masiva de fincas
con los choques entre jornaleros y patronos, además de la confrontación con la iglesia
dando lugar a la primavera sangrienta. Los socialistas tenían el modelo de la unión
soviética
Una vez constituidas, las nuevas Cortes destituyeron al presidente de la república,
Alcalá Zamora, que fue sustituido por Azaña. Este formó un gobierno de republicanos
de izquierda, presidido por Casares Quiroga.
Desde el triunfo en las elecciones del Frente Popular, había comenzado una
conspiración militar, que el gobierno trató de desarticular realizando traslados en los
altos mandos. Franco fue enviado a Canarias; Goded, a Baleares y Mola (quien creía
que iba a organizar el golpe) lo trasladaron a Pamplona. Sin embargo, esto no fue
suficiente y en marzo se reunió en Madrid con un grupo de generales que acordaron
un alzamiento militar para restablecer el orden. El asesinato de Calvo Sotelo, el 13 julio
de 1936, como represalia por el asesinato del teniente Castillo (jefe socialista de la
guardia de asalto), aceleró el proceso, siendo los entierros congregaciones pacíficas.
El 17 de julio comenzó la sublevación en Melilla, y al día siguiente se sumaron las
demás guarniciones de la Península, con el propósito primero de acabar con el
gobierno de la republica que acabo en guerra civil
57
26.LA SUBLEVACIÓN MILITAR Y LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL
CONFLICTO.
La guerra civil española se desarrolló en un contexto europeomarcado por la política
agresiva del fascismo y el nazismo.
En España, el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936 aceleró las
conspiraciones antirrepublicanas. Líderes de la Derecha y algunos militares
pretendieron impedir el traspaso de poderes al Frente Popular. Entonces, el gobierno,
aunque destaco la omisión de algunos miembros como Azaña o casares Quiroga, tomó
algunas medidas: estableció vigilancia sobre militares sospechosos, colocó en puestos
clave a militares del régimen republicano y se destinóa sitios poco peligrosos a los altos
mandos de cuya lealtad se desconfiaba.
59
Tras el fracaso del pronunciamiento del 17 de julio de 1936, se desató en España una
guerra civil que duraría casi tres años.
60
La siguiente fase corresponde al frente norte. Esta zona republicana estaba aislada del
resto y fragmentada políticamente. El general Mola inició una ofensiva sobre Vizcaya y
el 26 de abril, la Legión Cóndor alemana bombardeó la ciudad de Guernica, símbolo de
la identidad vasca, que quedó completamente arrasada.
El siguiente objetivo era Bilbao y, tras su caída el 19 de junio, quedó ocupado todo el
País Vasco.Para disminuir la presión rebelde en el Norte, los republicanos
emprendieron ofensivas en otros frentes. La primera de ellas, en Brunete, con el fin de
evitar la caída de Santander; la segunda en Belchite (Aragón) para salvar Asturias. Sin
embargo, el ejército republicano fue derrotado en ambas ocasiones y los nacionales
ocuparon Santander y Asturias entre agosto y noviembre. De esta manera, todo el
norte quedó bajo control de los sublevados.
En junio de 1938, Negrín pretendía reducir la presión sobre Valencia. El general Rojo
preparó una ofensiva que dio lugar a la batalla del Ebro. El rápido avance inicial
republicano quedó frenado por la contraofensiva franquista quien invirtió todos sus
recursos en ella ya que era decisiva para el intento de aguante de la república. La
batalla finalizó en noviembre con una nueva derrota republicana, con más de 100000
hombres perdidos en 4 meses de batallaen este punto, se publicó los 13 puntos de
Negrín como intento de paz aunque fracaso.
Más tarde a finales de diciembre Franco inició su ofensiva final en Cataluña. Tras
varios bombardeos, Barcelona cayó a finales de enero de 1939.
Tras la conquista de Cataluña, Franco planteó de nuevo el ataque a Madrid.
En marzo, el coronel Casado dio un golpe de Estado anticomunista en la capital.
61
Constituyó el Consejo Nacional de Defensa con el fin de pactar con Franco una paz con
garantías y sin represalias. Esto provocó un duro enfrentamiento entre aquellos que
apoyaban la negociación con Franco y los que pretendían resistir hasta el final. Tras la
derrota de los comunistas, Casado reanudó las negociaciones con el gobierno de los
nacionales, pero Franco exigió una rendición incondicional.
Tras la guerra, España quedó prácticamente aislada de Europa occidental. Era de los
pocos países que mantenía un régimen no democrático. Alrededor de los años 50, en
un contexto de guerra fría, España comenzó a salir de ese aislamiento.
62
servicios, como la revolución social en el campo o la del control obrero de la CNT en
Cataluña
A partir de septiembre de 1936 se hizo necesaria la reconstrucción del Estado. El
gobierno de Giral intentó centralizar el poder, pero fracasó por el choque con los
ejércitos autonomistas de Cataluña y del País Vasco.
Le sustituyó Largo Caballero, con el objetivo de disolver las juntas y comités. Consiguió
el control del Banco de España, controlando el traslado de oro a valencia, y ordenó la
militarización de las milicias, en un intento de integrarlas en el ejército junto con las
Brigadas Internacionales.Además potencio los tribunales populares y regulo los
ayuntamientos y diputaciones.
Se establecieron dos posturas diferentes, como la PCE “ganar la guerra antes de hacer
la revolución” aunque muchos no apoyaban esta idea, como largo caballero “hacer la
revolución y la guerra” En mayo de 1937, caen en Barcelona el POUM y CNT, además
Largo Caballero dejó el gobierno y lo ocupó Negrín, apoyado por los comunistas. El
nuevo gobierno trató centralizar el poder. Pero en 1938, la zona republicana quedó
dividida en dos, y surgieron dos posturas: Negrín y el partido comunista defendían la
resistencia, y algunos dirigentes socialistas y anarquistas pretendían negociar con
Franco. Por ello, el presidente formó un nuevo gobierno y expuso su programa en los
llamados trece puntos de Negrín con los objetivos de la guerra. Confiaba o bien en
que Francia y Reino Unido forzasen a Franco a negociar la paz, o bien en resistir a la
espera del estallido de la guerra europea.
63
Con respecto a la otra zona, la España Nacional se caracterizaba por un férreo poder
dictatorial, el sentimiento católico y antirrevolucionario y la hegemonía del ejército.
Además, contaba con el reconocimiento y apoyo de Italia y Alemania.
Tras el fracaso del pronunciamiento, se necesitaba constituir un nuevo Estado. Franco
fue nombrado generalísimo de los ejércitos y Jefe de Estado, concentrando el poder
político y militar, y constituyó una Junta Técnica como órgano consultivo.
La unificación política llegó en abril de 1937 cuando se creó un partido único, Falange
Española Tradicionalista y de las JONS, en el que se fusionaron falangistas y carlistas
bajo la jefatura de Franco.
Más tarde, el nuevo gobierno promulgó la Ley de Administración Central del Estado,
por la que Franco reunió los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. En los meses
siguientes, el generalísimo publicó una serie de decretos que abolieron toda la
legislación de la república, como el Fuero del Trabajo, declarado más adelante Ley
Fundamental. Sentó las bases de las nuevas relaciones laborales y prohibía los
sindicatos y todo tipo de huelgas.
Siendo especialmente dura en los tres primeros meses. Los nacionales intentaron
reprimir la revolución republicana mediante la contrarrevolución. Todos los partidos
políticos y sindicatos quedaron prohibidos; solo se mantuvo la FET y JONS. Además, se
inició un proceso de depuración de la cultura y la educación, para eliminar cualquier
idea republicana. En la educación destaca la confesionalidad y la politización, además
del apoyo de intelectuales con D’Ors, Entralgo, Ballester...
64
En cuanto a la incidencia de la guerra en Castilla La-Mancha, la mayor parte de este
territorio perteneció al bando republicano hasta el final de la guerra.
Sin embargo, en el Alcázar de Toledo se refugió un grupo de sublevados dirigidos por
Moscardó y en septiembre, Franco consiguió liberar el Alcázar.
Cuando la guerra se centró en la capital, hubo dos ataques importantes. Con la
batalladel Jarama (Guadalajara), los franquistas cercaron Madrid, pero el contraataque
republicano triunfó y Guadalajara se mantuvo con la república.
Otro intento de ataque republicano se inició contra el frente de Extremadura, desde
Ciudad Real.
Albacete fue uno de los últimos reductos republicanos por su aeródromo y sirvió de
centro de entrenamiento y organización de las Brigadas Internacionales.
El territorio castellano-manchego durante los primeros meses sufrió la represión
republicana por grupos milicianos, y tras ser ocupado por los sublevados, se impuso
una represión organizada.
65
Este sistema se denominó democracia orgánica(la representación se realizaba a través
de la familia, el sindicato y municipio).
La Iglesia formó parte del régimen, puso las bases del nacional catolicismo y
controlaba la educación. Se crearon dos asociaciones que participaron en las tareas del
Estado: la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP) y el Opus Dei.
Aparecieron también dos organizaciones ligadas a la Acción Católica, HOAC y JOC, que
defendían los problemas de los trabajadores. Con el Concilio del Vaticano II, se inició
la separación entre la Iglesia y el régimen.
66
Universitarios. Además del control de la moral de la iglesia, se funda la escuela de
formación espiritual nacional.
Poco después, se reunieron Franco y Mussolini, pero de nuevo no hubo acuerdo por
las pretensiones de Franco.
67
Otros acuerdos importantes fueron el Concordato con la Santa Sede y el Pacto de
Madrid con EEUU(bases militares a cambio de ayuda económica), en 1953, aunque no
fue posible su entrada en la OTAN.
68
independiente del exterior. Pero esta política no era la más adecuada para la economía
española, atrasada industrialmente y escasa de fuentes de energía.
Esta idea mostraba un marcado carácter nacionalista y estatal, ya que España debía
recuperarse con sus propios recursos.
69
El régimen utilizó el Auxilio Social como solución a la falta de comida a través de
comedores para la gente muy necesitada.
70
especialmente a Francia, donde fueron instalados en campos de concentración en
condiciones infrahumanas; y a América.
El número de presos fue muy alto, por lo que tuvieron que habilitarse cárceles
especiales: plazas de toros, cines, campos de concentración, etc.
Además, hubo quienes tuvieron que sufrir la redención de penas por trabajo.
Asimismo, se inició una importante depuración de funcionarios y profesores por sus
ideas: cualquiera que hubiera tenido relación con la república era peligroso y se le
apartaba de toda responsabilidad pública.
Por otro lado, los partidos políticos en el exilio trataron de derrocar a Franco creando
redes de actuación internas, pero no gozaron de gran capacidad de actuación.
Poco a poco, la forma más efectiva de protestar fueron las huelgas, cada vez más
frecuentes en Madrid, Cataluña y el País Vasco.
71
Desde los años 50, el movimiento estudiantil se convirtió en el símbolo de oposición al
franquismo. Además de divisiones en el interior y el exterior, con los gobiernos en el
exilio de país vasco y Cataluña.
Por su parte, los monárquicos también significaron una importante oposición. Algunos
aristócratas y generales defendían la vuelta de la monarquía, a lo que se sumó Don
Juan de Borbón, quien publicó el Manifiesto de Lausana (1945), exigiendo la
restauración de la monarquía constitucional. Los carlistas aspiraban igualmente a
nombrar a su candidato como rey sucesor de Franco.
En 1957, Franco formó un nuevo gobierno con tecnócratas del Opus Dei, aconsejado
por Carrero Blanco. El cambio afectó al equilibrio de las familias del régimen.
Los nuevos ministros fueron más modernos en lo económico aunque conservadores en
temas político-sociales. Su objetivo era sacar a España del colapso económico y
modernizar sus estructuras.
Entre las primeras medidas, el gobierno devaluó la peseta y puso en marcha una
reforma fiscal que garantizase mayores ingresos. Además, en 1958 España entró en la
Organización Europea de Cooperación Económica(OECE) y en el Fondo Monetario
Internacional.
Los resultados del nuevo gobierno llegaron tras el Plan de Estabilización (1959). En ese
momento, se aprovechó la propaganda para presentar a Franco como ejemplo del
buen político y autor de la paz.
Durante esta etapa se publicaron nuevas leyes, como la Ley de Régimen Jurídico de la
Administración Civil del Estado (1957) la cual separó la actividad del gobierno de la del
Estado. Al año siguiente se aprobó la Ley de Convenios Colectivos y en 1971, la Ley
Sindical, que reconocía a los sindicatos de trabajadores pero no a los de clase.
Se produjo un paso significativo con la Ley de Prensa (1966), que eliminaba la censura
previa, y a la que se opusieron miembros del propio gobierno, como Carrero Blanco.
72
Con la Ley de Libertad Religiosa (1967) se rompió el monopolio de la religión católica y
con la Ley General de Educación (1970) se ampliaba la educación obligatoria hasta los
14 años.
Hubo dos leyes más: la Ley Orgánica del Movimiento y del Consejo Nacional, que
desplazaba a la Falange y cerraba cualquier salida democrática; y la Ley orgánica del
Estado (1966), que dotaba al régimen de una especie de constitución. Esta última
permitía la representación popular a través del Tercio Familiar (la familia, el municipio
y el sindicato) y aseguraba una nueva monarquía legitimada por Franco como
continuadora del régimen.
Como consecuencia de esta ley, Carrero Blanco y Alonso Vega presionaron al caudillo
para que nombrase heredero al trono a don Juan Carlos de Borbón, algo que sucedió
en 1969: don Juan Carlos fue nombrado príncipe y juró fidelidad a Franco y a las Leyes
Fundamentales del Movimiento. De esta manera, nada debía cambiar en el futuro,
pues Franco lo dejaba todo “atado y bien atado”.
73
del Plan de Desarrollo, dirigida por López Rodó. Se pusieron en marcha tres planes: el
primero comprendió desde 1964 a 1967; el segundo de 1968 a 1971; y el último de
1972 a 1975, que fue interrumpido por la crisis del petróleo. En general, fueron poco
eficaces.
Los planes estaban centrados en la industria, con el objetivo de superar los defectos
estructurales a través de los polos de desarrollomedidas que hagan atractiva la
inversión en una zona). También se orientaron a mejorar el transporte. Pero en
general solo se favoreció a las zonas que eran seguras y rentables económicamente.
También fallaron los canales de distribución y comercialización de productos, así
como la creación de empleo, que fue escasa, al igual que el desarrollo de las zonas
donde no eran rentables.
El factor más favorable fue el turismo. Los visitantes aumentaban cada año, y con ello
los ingresos.
Por último, la inversión extranjera constituyó otro pilar básico del desarrollo.
El ritmo de crecimiento que España consiguió desde comienzos de los sesenta fue
excepcional. Entre 1960 y 1975 se triplicó la renta nacional; el PIB aumentó en un 7%
anual y la renta per cápita se duplicó. España rápidamente se industrializó,
provocando que la población dedicada al sector primario descendiera
progresivamente. (del 40% al 21%) Asimismo, evolucionaron el sector industrial (33%
al 38%) y sobre todo el sector servicios (del 24% al 40%).
74
El régimen estaba interesado en la emigración exterior, ya que no podía ofrecer
empleo a todos; por ello, se creó el Instituto Nacional de Emigración (1957) y se
promulgó la Ley de Ordenación del Emigrante (1962).
Todos estos cambios dieron paso a una España urbana más abierta, libre y plural. La
población escolarizada aumentó y el mayor nivel de vida dio paso a una nueva
mentalidad.
En el campo religioso se apreciaron transformaciones secularizadoras. Los efectos del
Concilio del Vaticano II y la libertad religiosa permitieron a los españoles distanciarse
de la Iglesia.
Sin embargo, aunque España era un país industrializado (era la décima potencia
industrial mundial), se mantuvieron numerosas desigualdades. Había una escasez de
servicios públicos que dejaba desprotegidos a muchos españoles. Gran parte de la
población tenía un escaso nivel cultural; el retraso en investigación obligaba a
importar los avances técnicos del extranjero.
75
34.LA OPOSICIÓN POLÍTICA AL RÉGIMEN FRANQUISTA Y CASTILLA LA-
MANCHA BAJO LA DICTADURA FRANQUISTA.
A lo largo de los años 60, el franquismo tuvo que enfrentarse a la oposición tradicional
de las izquierdas, de las nuevas generaciones que no habían vivido la guerra civil y de
sectores católicos.
El movimiento obrero se hizo fuerte en torno a las Comisiones Obreras, que trató de
ayudar a los trabajadores mediante convenios laborales, pero fue perseguida,
declarada ilegal y sus dirigentes, procesados y encarcelados.
A la protesta obrera se sumó la estudiantil. El SEU desapareció en 1965, pero
surgieron otras alternativas como la Agrupación Socialista Universitaria (ASU), el FLP o
el Sindicato Democrático de Estudiantes.
76
fuerzas democráticas en torno a la Taula Rodona (1966). En 1971 se creó la Asamblea
de Cataluña, de contenido reivindicativo nacionalista.
77
Madrid el 14 de noviembre, entregando el Sáhara Español a Marruecos y Mauritania.
Dejando de lado al pueblo saharaui y frente polinosio
Tras la guerra, los maquis se establecieron en Los Montes de Toledo y las serranías de
Cuenca y Alcaraz, siendo desmantelados hacia los años 50.
La industria nacional fue muy escasa. En 1942 se creó la empresa ENCASO, cuya
infraestructura sería la base para la refinería del petróleo.
78