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Independencia Chile

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Eduardo Cavieres Figueroa, Premio Nacional de Historia 2008, es profesor adscrito

del Instituto de Historia de la P. Universaidad Católica de Valparaíso y Director de


Postgrado en Historia de • la misma Casa de Estudios; Profesor Titular del Departamento
de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile y Profesor del Master Universitario
América Latina Contemporánea y sus relaciones con la Unión Europea: una cooperación
estratégica (Historia H de la Universidad de Alcalá e Instituto de Estudios
Latinoamericanos de la misma Universidad). Anteriormente, ha sido profesor en varias
universidades latinoamericanas y europeas, destacando, entre otros, su docencia en la
Universidad de Paris III (Instituto de Altos Estudios para América Latina) y en la
Universidad de Guadalajara, México.

Es profesor normalista. Profesor de Historia y Geografia de la P. Universidad Católica de


Valparaíso; Licenciado en Historia por la misma Universidad; MA History por la
Universidad de MadisonWisconsin, USA y Ph.D. History por la Universidad de Essex,
Inglaterra.
EDUARDO CAVIERES FIGUEROA

SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE El fin del Antiguo Régimen y los


orígenes de la

representación moderna

ir0

EDICIONES UNIVERSITARIAS DE VALPARAÍSO

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso


Esta publicación está basada en el Proyecto Fondecyt 108.5205

El autor participa, además, del Proyecto El pensamiento liberal adántico, 1770-1880.


Fiscalidad, recursos naturales, integración social y política exterior desde una perspectiva
comparada (Ministerio Ciencia e Innovación, Espatia. Ref: HAR2010-18363).

Imagen de Portada y Colofón: Plaza de la Independencia de Santiago, José Selleny, 1859.

Portadilla 1: Abdicación del Supremo Director Bernardo O’Higgins. Manuel Antonio


Caro Olavarría, 1875.

Portadilla 2: Primer Congreso Nacional de Chile. Nicanor Gonzalez Méndez, 1903.

C) Eduardo Cavieres Figueroa, 2012 SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE El


fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación moderna

Inscripción N. 218.141 ISBN 978-956-17-0512-8 .

Derechos reservados

Tirada: 500 ejemplares

Ediciones Universitarias de Valparaíso Pontificia Universidad Católica de Valparaíso


Calle 12 de Febrero 187, Valparaíso Telefono (56-32) 227 3087 - E.mail: [email protected]
www.euv.c1

Disefio Gráfico: Guido Olivares S. Asistente de Disefio: Mauricio Guerra P. Asistente


de Diagramación: Alejandra Lu-min R. Corrección de Pruebas: Osvaldo Oliva P.

Imprenta Salesianos S.A. HECHO EN CHILE


ÍNDICE

Prólogo 9 Introducción
13 Bicentenario en retrospectiva, logros y deudas históricas. La construcción del
discurso y los contenidos de las realidades 17

El estado de la cuestión a partir de visiones retrospectivas 28

El contexto hispano: desde Aranjuez de 1808 a Cádiz de 1812. Los grandes temas y los
grandes problemas 54

DESDE LO GENERAL

Los acontecimientos de 1808 y sus consecuencias: coyunturas que rompen estructuras


99

El desarrollo de los acontecimientos 119 La Patria vieja


128 J. M. Carrera y las reorientaciones del proceso 136 Restauración
[Reconquista] e Independencia. Un complejo camino hacia el ”nuevo orden”
159
DESDE LO PARTICULAR

III Los contextos internos: el basamento social 1791

En la base: comercio y bajo pueblo 182 La focalización


institucional: bandos de buen gobierno 216 El ”bajo pueblo” en la
Independencia: las visiones y consideraciones contemporáneas
222

IV En la cúspide: los ”buenos vecinos”. Del Cabildo al Congreso


241

Comercio y ascenso social 245

Poder económico, poder político: funcionamiento del Cabildo


255

El Primer Congreso Nacional. éliberales o republicanos? 260

V Las tradicionales y nuevas relaciones Estado-Iglesia 295


Conclusiones: Trasfondos y proyecciones 325 Fuentes y
Bibliografia 363
”Es una larga historia...».. A Lorenzo.
PRÓLOGO

Durante los anos de 2010 y 2011 se sucedieron en Chile, América Latina y Esparia todo
tipo de festejos con motivo de la conmemoración del bicentenario de las independencias.
En 2012 nos encontramos en Esparia ante un nuevo embate de celebraciones al
rememorar la Constitución de Cádiz de 1812. Historiadores, constitucionalistas y
politólogos han publicado multitud de escritos al calor del bicentenario de la Pepa.
Políticos, periodistas y ensayistas van aportando nuevas ideal, opiniones y puntos de
vista conforme se va acercando la celebración de la XII Cumbre Iberoamericana (Cádiz,
16-17 noviembre de 2012).

En las últimas décadas se han publicado multitud de ensayos, celebrado cientos de


congresos internacionales y realizado miles de conferencias públicas y seminarios
universitarios de calidad sobre el tema de las independencias americanas y la formación
del Estado y la Nación. Se han debatido argumentos, ariadido fuentes documentales antes
desconocidas, incorporado metodologías, ampliado los temas de debate y cruzado miradas
y perspectivas. Tendremos que tener paciencia para digerir todo lo que se ha escrito a fin
de poder separar el grano de la paja.

Hasta el dia de la fecha, se ha ido aclarando y profundizando el conocimiento sobre los


procesos de las independencias americanas. Estamos en condiciones de distinguir entre los
procesos continentales, nacionales y locales; y hemos aprendido a diferenciar las dinámicas
de largo, medio y corto
10

EDUARDO CAVIERES FIGUEROE

plazo. Sabemos con más claridad cuáles fueron las características de las re-’ voluciones
liberal-burguesas, las guerrillas, las reacciones étnicas y las luchas de clases. Hemos
confirmado la necesidad de distinguir entre la formación del Estado y la Nación,
subrayando que en los casos americanos la segunda no precedió al primero. Los
adelantos en la historia comparada nos han hecho comprender que se estableció una
compleja red de influencias cruzadas en el espacio atlántico por la que discurrieron las
ideas de los pensadores que habitaban tanto en los territorios de la Monarquía hispánica
que se encontraba en proceso de desmembración (reinos y provincias del Nuevo mundo,
Viejo mundo y Extremo Oriente), como en Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia o
Portugal. Las ideas liberales se fueron formando, madurando en dicho espacio atlántico
como resultado de un diálogo enriquecedor permanente. Las ideas ilustradas se fueron
transformando en liberales y estas se conectaron a su vez en el caso del mundo hispánico
con algunas de las teorias escolásticas del siglo XVI. Finalmente, hemos confirmado la
necesidad de profundizar en el concepto de autonomia política como un estadio previo a la
independencia en muchas de las regiones del continente americano. Ello nos ha llevado a
su vez a comprobar que en los procesos de desmembración de la Monarquía hispánica, lo
local se convirtió en el epicentro de la política al recaer en los municipios, cabildos y
comunidades la soberania (”pueblo legalmente constituido”) 1.

El presente texto del profesor Eduardo Cavieres representa un nueyo avance en el


conocimiento de los proceso de independencia americanos. Con el rigor y la
profesionalidad académica a las que nos tiene habitúados, va desgranando de forma
erudita y amena algunos temas importantes. Reflexiona con profundidad sobre la formación
del Estado y la ciudadanía en Chile, las distintas formas de representación política, la
integración, la soberania, el desarrollo económico, la transformación de las antiguas formas
de articulación social de Antiguo Régimen y la correlación entre los discursos narrativos y
las realidades históricas. Realiza un estudio profundo de las transformaciones de la
sociedad chilena de finales del XVIII y comienzos

’ Un resumen de los adelantos historiográficos aqui mencionados pueden verse en Pedro


Pérez Herrero, Las independencias americanas. Reflexiones historiograficas con motivo
del Bicentenario, Cuadernos de Historia Contemporánea, Vol. 32, 2010, pp. 51-72.
SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fia del Antigo° Régimen y los &genes de
la representación moderna 11

del XIX. Identifica adecuadamente la procedencia de los distintos conceptos que manejaban
los pensadores chilenos que estudia y a la vez clarifica cuáles procedían de la ilustración
dieciochesca y cuáles del liberalismo decimonónico. Con rigor separa las ideas del
liberalismo político doctrinario del liberalismo económico. Con precisión realiza un
estudio de los conceptos manejados en la época desde una óptica atlántica, facilitando con
ello la superación de algunas visiones tradicionales teãidas de un marcado tono
nacionalista exclusivista.

De forma precisa analiza las distintas causas de la independencia de Chile y explica sus
distintas fases temporales, identificando las dinámicas de corto, medio y largo plazo.
Combina adecuadament l cruce de los intereses internos con los externos; y distingue
adecuadamente entre las ideas y las prácticas cotidianas, entre teoria y realidad. Conecta
bien la historia militar, con la narración de los acontecimientos, la historia de las ideas y
las transformaciones sociales.

Una de las partes medulares de su texto se centra en estudiar las transformaciones sociales
y los cambios de instituciones. En este campo subraya la importancia de la comprensión
de los cabildos. Recuerda con precisión la necesidad de analizar las continuidades de las
formas institucionales de la época colonial; describe cómo fue surgiendo la nueva
autoridad ante la caída del entramado de la Monarquia y cómo se fue diseriando la nueva
fiscalidad; y subraya la importancia de investigar cómo se fueron generando los
sentimientos de autogobierno a partir de 1808. De forma correcta el autor entiende que
dado que la independencia, en tanto que proceso de cambio, debe ser comprendida desde
una perspectiva temporal de largo plazo.

Ha sido un privilegio haber podido escuchar, aprender y debatir de boca del autor muchos
de los conceptos que se manejan en este libro en los intensos y siempre acalorados debates
que hemos tenido en los últimos anos en el Seminario permanente del Proyecto de
Investigación ”El pensamiento liberal atlántico, 1770-1880. Fiscalidad, recursos naturales,
integraciíon social y política exterior desde una perspectiva comparada” (Ministerio
Ciencia e Innovación, Espana, Ref. HAR2010-18363) que se celebra en el Instituto de
Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Alcalá.
12 EDUARDO CA\

Es un honor poder coeditar este texto entre el Instituto Latinoamericanos de la


Universidad de Alcalá y la Pontificia Católica de Valparaíso.

Pedro P( Universid
IIERES FIGUER1

de Estudie

Universic

INTRODUCCIÓN

Srez Herrerel ad de Alcal

Este libro no sigue un orden ni temático ni cronológico para explica o contar, una vez
más, el conjunto de acontecimientos que dieron forma a proceso que, entre los alãos 1808
y 1818, concluyó en la Independencia d Chile. Obviamente sigue una secuencia que
representa más bien un pro blema central: el paso desde un antiguo régimen de
representación a um nuevo que se ofreció, en su momento, como liberal, republicano y
demo crático, pero que, pese a los contenidos de los discursos más progresistas radicales
del momento, se fue contrariando o entorpeciendo en medio miedos, intereses,
circunstancias, proyectos individuales o contradictorios etc., que hicieron mover el barco
hacia aguas intranquilas y vientos adverso que fueron retardando (en alguns casos hasta el
presente) la formación una sociedad basada en los derechos políticos modernos
fundamentales Es cierto, igualmente, que hubo logros importantes que, en el curso de la
siguientes décadas, otorgaron a Chile un lugar de reconocido prestigio en e contexto de
los nuevos Estados vecinos.

Tratando de estudiar los alcances concretos del liberalismo ilustra& la gestación del
Estado en Chile (y en L. América); las razones por la cuales, doctrinalmente, se
evolucionó tan rápidamente desde inquietudes planteamientos sobre la naturaleza del
hombre y de los cuerpos sociales ha cia un pragmatismo político y económico; y los
términos reales que orien taron las relaciones Iglesia-Estado en las primeras décadas del
siglo XIX, s
14

EDUARDO CAVIERES FIGUEROAI

subraya que lo que se ha intentado entregar corresponde a establecer otras 1 perspectivas


de análisis que permitan traducir eventos y pensamientos en problemas concretos
utilizando, complementariamente, lineamientos

trales de las actuales historia de las ideas, historia socio-cultural y de la his-

toria política-económica.

Aun cuando no correspondan a capítulos específicos, el libro contiene objetivos que junto
a sus propias singularidades, otorgan en conjunto una unidad de estudio. En los alcances
concretos del liberalismo doctrinario en la gestación del Estado, la pregunta y/o problema
central tiene que ver con el carácter y la amplitud social en el conocimiento y recepción el
discurso revolucionario liberal y ello significa fundamentalmente hacer una investigación
de historia socio-cultural. Relacionado con lo anterior, ,por qué el discurso rápidamente se
soslaya o se reorienta en sus formulaciones hacia una política real cada vez más
pragmática, especialmente en términos económicos? En estos aspectos, además de las
necesidades del Estado, se trata de visualizar precisamente los grados de aceptación de
esos fundamentos doctrinarios y, principalmente, en que el Poder es también una cuestión
de circunstancias y oportunidades y que la diversidad de individuos y familias en los
grupos dirigentes influye directamente en las direcciones que toma el proceso de
construcción social de la República. En este caso, se deben combinar consideraciones de
la historia de las ideal con otras referidas a la historia económica-social. El libro no da
respuestas concretas a ninguna de estas interrogantes, pero establece un escenario amplio
que permite deducir actitudes y comportamientos individuales y sociales.

Otro aspecto, estrechamente relacionado con lo anterior, es el problema general de la


relación Estado-Iglesia, en que nos ha interesado no sólo describir situaciones respecto a
un problema poco estudiado en la historiografia pertinente, como son los alcances de la
participación del clero en la guerra de Independencia, sino fundamentalmente explicamos
la naturaleza de esas relaciones que importan no sólo desarrollos nacionales particulares,
sino comprenden cuestiones correspondientes a una historia mayor.

No hay duda alguna que la Independencia no fue una acción espontánea, sino respondió a
todo un proceso que se fue gestando internamente a partir de la conjunción de
requerimientos de la modernización del siglo XVIII como en torno a las nuevas
discusiones políticas y filosóficas sobre
SOBRE LA INDEPENDENC IA EN CHILE. El findei Antigo° Régimen y los origenes de
la representación moderna 15

las relaciones del Estado con la sociedad que fueron, además, creciendo dialécticamente
en la medida que la nueva expansión capitalista del comercio superaba abiertamente las
restricciones impuestas por el orden colonia. Por ello mismo, no se puede seguir pensando
el período de Independencia sólo como un corte político entre colonia y República, sino
más bien como un hito importante dentro de un período más largo de cambios
socio-culturales y políticos económicos que configuran el verdadero escenario en donde
por algunos anos fue desdibuj ando todo un sistema para dar paso a nuevas instituciones.
Tampoco puede aislarse espacialmente el fenómeno. Se trató de un sólo gran
acontecimiento que seguramente, en tiempos actuales, habría sido tratado como otra gran
crisis de la política y de la economia mundial. Por ello, tanto las ideas ilustradas corri
ciertos rasgos de precursores y libertadores (Miranda, Bolívar, San Martín); el 1808
espafiol, y, particularmente, los constituyentes de Cádiz, no podían quedar fuera del
relato.

Para Chile propiamente tal, el centro cronológico de estos estudios se centra


fundamentalmente entre 1808 y 1823 con la abdicación del General O’Higgins. La
historiografía liberal del siglo XIX no sólo entregó un exhaustivo y detallado análisis de los
desarrollos seguidos sino, además, ligue siendo el relato fundamental a partir del cual se
han formulado los más importantes estudios que conocemos para los últimos cincuenta o
sesenta afios de historiografía nacional. Entre los historiadores, o entre quienes
estudiamos la historia, es normal reconocer que la historia es siempre una materia posible
de escribir una vez más, pero al mismo tiempo, siempre se considera de que los grandes
temas ya han sido estudiados y que, en consecuencia, el problema es que podría aportar un
nuevo estudio respecto a los ya realizados. Especialmente durante los últimos afios, ante
el temor que despiertan esas consideraciones, se opta más bien por estudios monográficos
sobre aspectos muy determinados que obvian el riesgo de ser insertados en los temas
mayores a los cuales pertenecen.

El libro fue escrito a partir de una investigación no lineal, sino más ien a propósito de un
Proyecto inicial (Fondecyt 108.5205) que sin perder su perfil, se fue adecuando a
desarrollos temáticos y problemas en variados encuentros, nacionales e internacionales,
que se sucedieron entre los afios 2009 y 2010. Fuera de Chile, entre otros, en Tunja,
Colombia; Sucre, Bo-
16 EDUARDO CAVIERES FIGUEROA

livia; Quito, Ecuador; Ciudad de México, México; Sevilla, Espana; Berlín, Alemania,
todos los cuales permitieron profundizar análisis y reflexionar en los muy diversos
aspectos de lo acontecido en Espana, América Latina y Chile en particular. Muy
importante fue el tener la posibilidad de escuchar y poder sostener valiosas
conversaciones con amigos y académicos de prestigio como Juan Marchena, Manuel Chust,
Ivana Frasquet, Stefan Rinke, y muchos más. He tenido, y tengo además, la posibilidad de
disponer de tiempos y tranquilidad inestimables otorgados por mis estadias anuales en el
Instituto de Estudios Latinoamericano (IELAT) y en el Programa de Magíster oficial
”América Latina contemporánea y sus relaciones con la Unión Europea: una cooperación
estratégica” de la. Universidad de Alcalá, Espana, en donde cuento con el apoyo y la
amistad de su Director, el Dr. Pedro Pérez Herrero, gran amigo, agudo observador,
excelente intelectual. Por cierto, mis reconocimientos institucionales a la Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso y a la Universidad de Chile, que siempre me han
permitido desarrollar algo esencial del mundo académico e intelectual: el pensar.

En lo particular de las temáticas aqui estudiadas, me es importante, igualmente, expresar


mi agradecimientos a las conversaciones, comentarios y sugerencias de mis colegas y
amigos, los Drs. Juan Cáceres M. y Rodrigo NUriez A.

Valparaíso - Alcalá de Henares.


17

Bicentenario en retrospectiva, logros y deudas históricas: La construcción del discurso y


los contenidos de Ias realidades.

Un Bicentenario es algo para celebrar, pero también algo para reflexionar. Es una buena
ocasión para el análisis y un buen tiempo para ir recuperando visiones y revalorizaciones en
términos retrospectivos.

Algunas de ias situaciones que acontecen en el presente están acordes a estos ejercicios de
mirar hacia el pasado y no desde el pasado, yendo desde el presente hacia atrás. Lo
sucedido en el afio 2010 a 33 mineros que quedaron sepultados durante meses, más que
una anécdota dramática, es otro ejemplo de los variados matices que tiene nuestra historia,
no solamente en Chile, sino extendidamente en toda América Latina: de claroscuros, de
grandes éxitos y logros, pero al mismo tiempo de unas persistencias y retardos igualmente
muy fuertes. Un concepto que hoy dia se ha venido olvidando, incluso por parte de la
misma izquierda que tanto lo utilizó en otros tiempos, es el concepto de estructuras.
Nuestra historia ha venido ,vanzando, pero con el arrastre de una serie de permanencias
del pasado, estructuras profundas, que no se han querido o podido superar, a veces
18

EDUARDO CAVIERES FIGUEle

por el peso de las circunstancias; otras, las más, por incapacidad o falta a

voluntad.

Nos alegramos con la sobrevivencia y posterior rescate de los mineros,

no sólo un hecho positivo de la política, sino un verdadero triunfo de la tecnologia’. En su


momento, ello significó, una vez más, que pasáramos rápidamente, como expresión de
una de las permanencias siempre observables en la historia de Chile y Latinoamérica, a
autodefinirnos en términos positivos y optimistas, en afirmar que somos quienes damos el
ejemplo y en presentarnos como modelo. Es bueno en las sociedades tener miradas
optimistas ya que sólo con pesimismo y autocrítica no se avanza, pero estas actitudes
deben ser ciertamente moderadas.

En las últimas décadas, la historia ha cambiado profundamente, pero

estos cambios no corresponden a una sociedad en particular. La historia no

ha cambiado solamente en Chile ni en Latinoamérica, sino que ha cambia-

do en todo el mundo, y, dentro de esos cambios la tecnologia nos permite superar, por lo
menos dentro de las esperanzas que tenemos, situaciones tan extremas como la
experiencia ya sefialada de los mineros. Si este mismo he-

cho hubiera ocurrido 30 anos atrás, muy poco hubiéramos podido hacer, y

el accidente habría pasado a engrosar un episodio más en la lista de secuelas y tragedias a


la que estamos tan acostumbrados.

En el día a día y en situaciones más cotidianas, en el cómo se vive, se sufre o se piensa la


historia, se otorga gran importancia a lo que se denomina ”opinión pública”. Gran parte de
lo que sucede se legitima en ella. Se supone que lo que caracteriza el cambio, en todo
sentido, se puede visualizar en efectos sociales muy fuertes, con impactos en esa opinión
pública que, a veces, igualmente, se trata de asimilar a ciudadanía, lo que implicaria una
mayor y más efectiva preocupación por la historia; pero, todo ello, no pasa

2 Nos referimos al derrumbe de la mina de San José, ubicada cerca de Copiapó, ocurrido el
5 de agosto del 2010 y que dejó atrapados a 33 mineros a unos 700 metros de
profundidad. Casi a tres semanas de ocurrido el evento se pudo saber que habían
sobrevivido y, desde entonces, se realizaron inmensos esfuerzos de rescate que terminaron
exitosamente el 13 de octubre del mismo afio. Durante esos meses y especialmente al
momento de volverlos a la superficie, el hecho se convirtió en la noticia de Chile de
mayor cobertura en los medios de comunicación mundial.
SOBRE LA INDEPEN DENC IA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes
de la representación moderna

19

de conceptuaciones o subjetivaciones sobre el presente que no necesariamente responden a


estados de racionalización sobre lo que sucede. Por ello, si falta claridad sobre el presente,
éde qué manera podríamos enunciar y pensar qué ha sido nuestro pasado? El bicentenario
pudo ser una excelente oportunidad para volver a considerar nuestros contextos y
temporalidades históricas, los fundamentos de nuestro presente. No obstante, es difícil
pensar que la opinión pública este preparada para realizar tal ejercicio, especialmente
cuando, desde lo oficial, tampoco se advierten muchas motivaciones para hacerlo.

En el caso chileno, la primera comisión bicentenario fue creada por el ex Presidente


Ricardo Lagos y, en ese momento, parecía:4eguirse el modelo del bicentenario trances,
focalizando las metas de la celebración en una serie de proyectos de grandes obras
materiales que se inaugurarían en el 2010 para celebrar los 200 anos de vida republicana.
En el fondo, una mirada del presente para dejar testimonios al futuro, situación en que
prácticamente el pasado no existia, estaba superado. Ello no resultó y, a cambios de
políticas públicas sobre la materia, se unieron situaciones como el terremoto de febrero
dei 2010, que mermaron los recursos y reafirmaron lo que se venía pensando en términos
de que la celebración debería estar centrada en una gran fiesta ciudadana. Ninguna
preocupación por el pasado ni necesidad de auscultar los trasfondos del presente.

Esta situación va mucho más allá de la particular historia de Chile y tiene que ver con lo
ya sefialado respecto a los grandes cambios que la historia ha experimentado en las últimas
décadas, cambios que, aun cuando muchos de ellos sean positivos, por otro lado han
relegado y perjudicado a parte importante de la memoria histórica colectiva.
Aparentemente, están muy lejanos los tiempos en que se miraban los grandes ciclos
económicos, por ejemplo en los anos 1950 y 1960, cuando se descubrían las relaciones
entre movimientos de larga, mediana y pequeria duración, entre las cuales siempre se
podían encontrar algunos buenos períodos, especialmente en las —gundas mitades de los
siglos y las primeras décadas de los siguientes, períodos que indudablemente influyeron en
la maduración de ciertas miradas y actitudes optimistas de las sociedades, pero cuyos
resultados no fueron permanentes.
20

EDUARDO CAVIERES FIGUEROA

Si pensamos en lo particular, en relación en cómo ya pensamos hacia atrás el bicentenario


y cómo, en su momento se pensó el centenario, evidentemente hay fuertes diferencias: el
centenario fue mucho más pesimista. A pesar de que a comienzos del siglo XX se dieron
condiciones para que Chile hubiese encontrado un camino hacia un crecimiento
económico que pudo ser más sostenible, y, al mismo tiempo, una organización
institucional más democrática, ello no sucedió y quedó la sensación de que todo lo
alcanzado durante la segunda mitad del siglo XIX simplemente se había perdido por falta
de imaginación y compromiso de la sociedad y por la defensa irrestricta de los privilegios
por parte de las elites. Enrique Mac-Iver y su discurso sobre la crisis moral de la
República, Luis Emilio Recabarren y su balance histórico entre ricos y pobres a través de
un siglo de vida republicana, Francisco Encina y su análisis sobre los cambios en las
condiciones sociológicas durante la segunda mitad del s. XIX, son ejemplos de algunas
de las reflexiones contemporáneas más importantes y de mayor influencia en el mundo
intelectual de parte importante del s. XX’

Con razón, en 1910 la reflexión estuvo dada en relación al porque se habían hecho mal las
cosas cuando se habían tenido, de alguna manera,

grandes posibilidades de entrar en una dinámica diferente, no sói.° con el llamado ciclo
del salitre, sino también anteriormente con el cobre, situaciones que habían puesto a Chile
en una posición bastante espectacular dentro de los países vecinos y que le habían
permitido una apreciable modernización en términos materiales, lo que para la época le
convirtió en una especie de modelo para la sociedad latinoamericana. No ocurrió así, pero
todo ello quedó materializado en un optimismo sin fundamentos reales: éramos los
ingleses de América Latina, los mejores, por lo tanto no había que preocuparse del futuro.
Lo que sí sucedió fue que ello se transformó en la autocrítica de 1910.

Actualmente, independientemente de logros evidentes, no podemos decir que se hayan


solucionado definitivamente algunos de esos problemas estructurales o permanencias de
larga duración, pero a pesar de ello nos encontramos en una situación de optimismo,
siempre esperando lograr la

3 Ver alguns de sus contenidos más conocidos en. Hernán Godoy Urzúa, Estructura social
de Chile, Editorial Universitaria, Santiago 1971, pp. 283-350.
SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los ongenes de
la representación moderna

21

meta del desarrollo definitivo. Debe recordarse que ya desde el Gobierno militar y
después en diversos momentos del régimen de la Concertación se trazaron fechas para
llegar a esa meta, fechas que una vez alcanzadas, daban pasos a unas nuevas: en el 2000
se decía que en el 2010 tendríamos un crecimiento económico más o menos sostenido y
una sociedad entrando en la modernidad. En la actualidad, ya se está pensando en e12030.
Con otras imágenes, ello ya habia ocurrido a lo largo de los anos 1960 cuando el
crecimiento económico daria paso al desarrollo social. Como sabemos, no ha sido así,
pero es obvio también que no podemos ignorar algunas situaciones que hacen que
igualmente hayamos desarrollado colectivamente la construcción de imágenes de una
sociedad distinguida, reconocida dentro de Europa y en Estados Unidos, algo que no nos
incomoda, pero que desata más de algún problema con nuestros vecinos. Sobre esto habría
mucho que detallar, pero por el momento sólo abordaremos aspectos relacionados con
el carácter de la sociedad.

Si nos referimos al aspecto social, no desde el punto de vista de la historia de los


movimientos sociales, sino pensando en términos de los significados que se proyectaron
desde la propia Independencia, de los cambios de actitudes, del menosprecio por el pasado
colonial que hicieron los liberales del siglo XIX; también en términos de las ideas fuerzas
que se venían arrastrando con la ilustración y que se traspasaron a los primeros liberalismos
doctrinarios del siglo XIX, incluyendo el liberalismo espafiol, veremos que los retrasos en
alcanzar lo que se queria han sido evidentes. Se trataba de pasar desde una sociedad de
antiguo régimen, un concepto y realidad no sólo válido para Europa sino también para el
conjunto latinoamericano, a la construcción de un nuevo régimen, de un nuevo orden,
basado no sólo en los discursos doctrinarios acerca de los derechos del hombres, sino
también en una nueva forma de representación que intentaba transformar intereses
corporativos en derechos básicos de los individuos. Se trataba de un giro conceptual que
comenzaba a crecer: el de las representaciones ciudadanas.

Fue culpa de los gestores de la patria que en 200 anos aún no tengamos una sociedad
efectivamente ciudadana? Se trata de un gran problema que supone la consideración de
los tiempos intermedios trascurridos y sobre lo cual deben precisarse algunos términos: no
se trata de ser enemigo del Estado, el cual ha tenido grandes valores y ha desarrollado
logros evidente-
22

EDUARDO CAVIERES FIGUEROA

mente distinguibles, pero debe reconocerse que también ha cometido situa-

ciones de omisión entre las cuales la más importante es precisamente la de estar siempre
retrasando los fenómenos de democratización de la sociedad, reduciendo los ámbitos de
una verdadera ciudadanía y, a tal punto, que lo que finalmente se terminó por celebrar y
reconocer como fiesta cívica en e12010, fue la historia del Estado chileno y no la de la
sociedad chilena, lo cual, evidentemente tiene muchas explicaciones.

Lo anterior dice relación con otras situaciones que contienen las mismas raíces.
Actualmente es absolutamente comprensible que surjan vientos regionalistas y que
comiencen a crecer todas unas nuevas miradas hacia ese Estado centralizado, incluso
geográficamente, desde las regiones, para pensar la sociedad nacional de una manera
diferente. Ese Estado lo hizo bien en muchos sentidos, pero construyó a Chile desde
Santiago, y lo sigue haciendo, y al hacerlo no considera y desconoce las potencialidades
que desde las regiones hubieran construido una sociedad de más fuerza y de mayor
participación. Una de las deudas históricas de este Estado es la falta de construcciones de
una ciudadanía más madura, participativa y real, la cual también se entrecruza con los
problemas del regionalismo y de construcción de una idea diferente de la sociedad.

Otro aspecto importante de destacar se refiere a la historia económica, particularmente en


cuanto a sus efectos sociales. Hemos tenido períodos de crecimiento económico, en
algunos casos muy notables, como la expansión cuprífera de los anos 1860-1870 o de los
primeros momentos del salitre en el cambio del siglo pasado, pero como ha sucedido en
toda América Latina, ellos han quedado reducidos a muy poco4. Hay mucha simbiosis
entre los

4 Ver, por ejemplo, Jeffrey G. Williamson, Five Centuries of Latin American Income
Inequality, Revista de Historia Económica, Journal of Iberian and Latin American
Economic History, Madrid, Vol. 28, No 2, p. 227-252. Junto con otros historiadores
económicos, sostiene la tesis de que las mayores desigualdades en la distribución de los
ingresos en América Latina se produjo entre las décadas de 1880 y 1930. Jan Luitten van
Zanden y Peter Lindert han serialado que ”Es importante entender que hasta la
industrialización, América Latina no era más desigual que el norte de Europa. En una
economia agraria, de trabajadores poco cualificados, los desequilibrios son menores. Es en
el siglo XX, cien anos después de las independencias, cuando surge la desigualdad urbana.
Es cuando los mayores salarios por el trabajo cualificado y la educación disparan la
brecha”; Contra un mito de 200 anos; El País, 12 mayo dei 2009, pp.05.
SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de
la representación moderna

23

Estados y sus sociedades, y los amarres estructurales se siguen convirtiendo en las


Mamadas décadas perdidas. Un ejemplo más contemporáneo es lo que sucedia en la
década de 1990, cuando alcanzábamos el 7 u 8% de crecimiento anual, cuando en vez de
ser los ingleses de Latinoamérica éramos los tigres del Pacífico. Hoy estamos con
crecimientos anuales mucho más bajos que los alcanzados en Bolivia y en Peru, pero aún
así en los discursos oficiales de los últimos anos, y a falta de mayores desarrollos
ciudadanos, el crecimiento económico se ha transformado en un índice mayor, en un
objetivo en si mismo. Falta volver a pensar la economia desde la economia política, falta
politizarla, hacerla más ciudadana, con_vertirla en tema de discusión y no un tema de
imposición.

Los historiadores no siempre se detienen en este tipo de reflexiones y cuando lo hacen,


generalmente sus opiniones no tienen ecos sociales, razones por las cuales poco queda
respecto de las esencialidades de nuestra historia, incluso aquella de las últimas décadas.
Mirando más hacia atrás, en algunos de los casos, el hecho mismo de la Independencia,
visto materializadamente en el 18 de septiembre de 1810 con la creación de la Primera
Junta Nacional de Gobierno, no reviste mayor valorización, no por ella misma, sino por
la falta de efectos concretos. Para Rafael Sagredo, por ejemplo, la Independencia ya no
puede ser el único referente de la sociedad chilena. Se trataria, a su juicio, de un fenómeno
petrificado, generador de héroes y modelos sociales ”que han devenido en verdaderos
fósiles que han impedido la identificación, el conocimiento y el protagonismo de nuevos
modelos y valores sociales, más acordes con la trayectoria nacional del s. XX...” Sagredo
se pregunta por cuánto de republicano, democrático e igualitario tendría la memoria del 18
de septiembre y cuál seria el sentido de su celebración, subrayando la conservación de
realidades especialmente relativas al control de la sociedad por parte de la elite y sus
jerarquias y que una historia considerada perfecta respecto a la reproducción del modelo
con el cual se inició, muestra también una gran distancia entre el Chile sovado y el real
invitando al conformismo más que al crecimiento como sociedad.

5 Rafael Sagredo, La Independencia de Chile y sus cadenas; en Marco Palacios (Coord.),


Las Independencias hispanoamericanas. Interpretaciones 200 anos después; Norma,
Bogotá 2009, p.209.
24

EDUARDO CAVIERES FIGUEROI

En verdad, en anos de bicentenarios, existen muchas deudas, y no sólo

internamente, dentro de los contextos sociales de cada país, particularmente en la


falta de distribución e igualdad. Externamente, no sólo por parte dei Estado chileno,
sino generalizadamente en América Latina, uno de los temas más importantes es el
de la falta de integración. Existe toda una historia de los desarrollos de la idea de
integración, pero no ha existido integración como tal. è Qué es lo que sucede con este
hecho? Me recuerda parte de las discusiones de los anos 1960, cuando estaban en
pleno apogeo las teorias del imperialismo y de la dependencia: entonces el asunto era
el que culpábamos sólo a los demás y veiamos poco hacia adentro y aun cuando se
daban discursos sobre lo latinoamericano y sobre la necesidad de vemos a nosotros
mismos, ello no se plasmó en convicciones ni en pasos fundamentales para una mayor
y más efectiva relación entre nuestras sociedades.

A final de cuentas hemos trasvasijado los discursos, no afuera sino adentro de


América Latina y ello, por efectos de relaciones recíprocas que juegan en todos los
sentidos, podemos decir que nuestras deudas, como la de los países vecinos, no se
deben solamente a una situación de maios entendimientos históricos,
permanentemente reproducidos a partir de la fuerza que tienen los conflictos dei
pasado, sino también a nuestras miradas respecto a las relaciones internacionales que
están depositadas en el carácter de los Estados nacionales construidos en el siglo XIX
y, más arin, al peso preponderante de los Jefes de Estado sobre esas relaciones. En el
caso de la situación actual con Bolivia, por ejemplo, se discute a partir de un
concepto de soberania que no es actual, sino del siglo XIX: ”el territorio por sobre
todas las cosas”. Actualmente, territorios, espacios, infraestructuras no siempre
están bajo el control o la administración estatal; muchos de ellos están concesionados
a sectores prirados y ello no configura conflictos legales o institucionales. èPorqué los
Estados no pueden compartir soberanias, sin restar, sino sumando? Se requiere de
voluntariedades adecuadas al siglo XXI y de búsqueda de salidas que sin desconocer
el rol dei Estado abra caminos para entendimientos a la luz de los requerimientos y
necesidades sociales del tiempo presente. En oposición a ello, si hacemos un recuento
de problemas y aproximaciones entre Chile, Perú y Bolivia, se da una combinación
bastante clara entre dificultades internas y agudización de conflictos externos. Una
integración a nivel de Estado exige previamente de
SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de
la representación moderna

25

una mayor integración social interna en cada uno de los Estados y ello lleva igualmente a
repensar los desarrollos sociales y económicos planteados en los párrafos anteriores.

En tiempos de bicentenarios, quedan largos caminos que recorrer, pero ellos no parten
desde el presente sino desde los propios pasados. Los estados latinoamericanos siguen
fuertemente amarrados a permanencias de larga duración. Estamos lejos de poder seguir
en lo inmediato el ejemplo de la Unión Europea, que ha transformado conceptos y
realidades, que ha cedido soberanias de sus Estados traspasándolas a instituciones
mayores tanto de carácter jurídico como legislativo como lo ejemplifica el funcionamiento
del parlamento europeo, incluso discutiéndose actualmente la formación de una cancillería
europea. Estamos muy lejos de ello, por razones históricas y por imposibilidades políticas.
En todo caso, la Unión Europea a menudo olvida sus grandes principios cuando mira al
resto del mundo, y, en lo particular, privilegia convenios y tratados comerciales con países
en particular y no con pactos regionales de los mismos. Ello nos lleva a seguir
compitiendo en los mismos mercados mundiales y con los mismos productos. Dificulta y
hace ineficiente cualquier intento de complementariedad entre economias vecinas. Durante
los anos 1990 Chile privilegió sus vinculaciones comerciales directas con Estados Unidos,
la Unión Europea y enseguida dirigió sus miradas hacia el Asia Pacífico. Fue cuando se le
miraba como un estudiante aventajado del nuevo sistema, pero, al mismo tiempo como
un mal compafiero. Ello se ha rectificado, pero los vecinos, particularmente el Perú, siguen
sus mismos derroteros. En el marco de la llamada globalización actual, no hay
integración. posible. Se justifica por atención a las nuevas circunstancias, pero esta es
tarea de responsabilidad común, con proyectos económicos y también humanistas que
vean la historia y el mundo presente desde un punto de vista diferente.

Las sociedades siempre avanzan. Así debe ser. No obstante, los discursos lo hacen más
aceleradamente que las realidades. Los procesos son más lentos ie las palabras. Lo
importante es tener conciencia de lo que pasa y tener claridad respecto a las relaciones entre
el pasado y el presente a objeto de aquilatar adecuadamente los discursos que siempre
ofrecen un futuro sin limites. Los jóvenes no sólo deben transitar por el presente y hacerse
cargo de lo que escuchan, también deben conocer, reflexionar, comparar, y la historia no es
sólo lo
26 EDUARDO CAVIERES FIGUEROA

inmediato sino igualmente los tiempos largos, las experiencias del pasado, la comprensión
de los significados. Se puede tener más confianza en la historia, cuando se le conoce
mejor. Independientemente de las palabras, ello permite saber más efectiva y realmente en
qué tiempo y en qué espacio se vive. No sólo

se trata de recordar situaciones del pasado, sino también de reflexionar sobre

ellas para entender nuestro propio presente. Desde el ya pasado bicentenario,

habremos superado definitivamente todo vestigio del parado?

Al parecer no. Si se habló poco de las esencialidades históricas de un bicentenario, hubo


otro que pasó mayormente inadvertido. El 2011 chileno, en lo social, siguió las aguas de
lo que aconteció en Europa y en algunas otras

sociedades particularizadas en el ejemplo egipcio. Tuvo si, sus propias conno-

taciones. La punta del iceberg fue la educación, no la calidad de la educación, sino más
bien la gratuidad de la misma, pero los problemas más profundos

tuvieron que ver con la visibilidad de debilidades institucionales que como los tiempos de
Braudel, tienen diferentes longitudes temporales: situaciones del corto tiempo hilvanadas
con otras de mediana y de larga duración. En el 2011 cuando todas las encuestas
evidenciaron una muy baja estimación por

los partidos políticos y por el Congreso, se cumplieron, paradójicamente,

los 200 anos del primer Congreso Nacional. Pero tampoco hubo reflexión o debate sobre
el particular. En 1811: crisis de representación; en e12011: crisis de representación. Es
que no ha sucedido nada en el largo tiempo intermedio? Nadie puede negar la historia, pero
la historia debe reconocerse. Los

parlamentarios chilenos no lo hicieron y celebraron al interior del Congreso,


independientemente de la sociedad a la cual representam

Este libro no se refiere sólo al bicentenario del 2010; le interesa tanto

o más el del 2011. Ya en los orígenes de los procesos de Independencia,

entre el 1810 y el 1811, hubo mucho más de una duda razonable sobre en dónde debe
estar depositada la verdadera soberania popular y si era la Junta

de Gobierno quién debía preceder al Congreso de representantes o si la

primera magistratura debería haber surgido desde este último. Gran punto
de discusión, pero sólo un gran problema: el de la representación política. En su momento,
como ya se ha serialado, se trataba de la transición entre el

antiguo y el nuevo régimen.

Visiones negativas, visiones positivas, es importante pensar en los ter-

minos en que se asomaron y pasaron celebraciones de los bicentenarios en


SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de
la representación moderna 27

Espafia y en América. En parte, como nunca antes, el significado del número puso a 1808
en el debate de la historiografía espariola y, a tal punto, que alcanzó también al interés de
los países americanos. En este 2012, vuelve a resurgir la historia de Esparia con su
bicentenario de las Cortes de Cádiz. Esto ha permitido una revisión de los alcances y
significados de 1808, 1810, 1812, que seguramente será muy importante a la hora de
hacer los nuevos balances. Por ocra parte, se ha contextualizado en forma más precisa y
figuras como Napoleón o de próceres de los entonces nuevos Estados, independientemente
de valorizaciones sobre sus acciones, han revivido también en otros procesos como el de
Finlandia, por ejemplo, que no escapan a una necesaria visión más de conjunto de lo que
sucede en la historia.

Debe recordarse también que las miradas sobre ”el pasado siempre coinciden más con
nuestras preocupaciones del presente y que, por ello, las preguntas y cuestionamientos
varían de acuerdo con necesidades contingentes. Las celebraciones del quinto centenario
del descubrimiento de América, o del bicentenario de la revolución francesa no
terminaron como se pensaban, pero, más aún, trajeron temas y problemas que en otros
momentos no figuraban. (:?_ue nos trae 1808, 1810 u otros anos que vendrán para
recordar las independencias de otros tantos países en América Latina? Seguramente nos
remitirán a las explicaciones centrales de las discusiones jurídico-institucionales siempre
vigentes, pero también será el momento de ver las diferencias entre lo que se pensó
debieran ser las nuevas repúblicas y lo que han sido en la realidad. Desde un punto de
vista social, son muchas las deudas históricas de los nuevos Estados y desde un punto de
vista sociopolítico y cultural, el problema de la gestación de la ciudadanía es aún una tarea
pendiente. Para que pensar en una verdadera modernidad y un progreso económico más
sustentable y más socialmente compartido. Y no es que no hayan existido oportunidades.
Era importante que los bicentenarios no fuesen sólo festejos oficiales, sino verdaderas
oportunidades para volver a pensarse como sociedades. No se trata de hacerlo sólo en un
punto cronológico del pasado y en otro del presente. Importa también, y mucho, lo
acontecido en el ya largo tiempo intermedio entre ambos puntos6.

6 Ver, Eduardo Cavieres, Las independencias iberoamericanas...; en Manuel Chust (ed.),


Las independencias iberoamericanas en su laberinto. Controversias, cuestiones,
interpretaciones; PUV, Valencia 2010, pp.107-115.
28 EDUARDO CAVIERES FIGUER

El estado de la cuestión a partir de visiones retrospectivas.

Cuando se estudia el proceso de independencia de Chile (y también de América Latina)


para muchos queda la impresión de que tanto la acción de los Padres Fundadores como el
mismo proceso propiamente tal, se desarrollaron fundamentalmente dentro de los campos
de batalla y que, por lo tanto, en lo particular, el proceso de gestación de estos estados
nacionales tuvo que ver con una cuestión bélica y con unos hechos que se iniciaron a
partir de posiciones muy moderadas (autogobierno por y en nombre de Fernando VII con
solemnes declaraciones de fidelidad) y que buscaban ciertas peque-ias reformas y no más
allá. Sin embargo, como siempre en la historia, pensada como dialéctica, ni los
reformistas ni los moderados sabían o tenían contemplado qué es lo que venía pasando ni
advirtieron la

generación de otros movimientos y personajes que estaba de acuerdo con el primer


principio, pero que, precisamente, querían ir un poco más allá, lo

que significaba violentar la situación. Por ello en la historiografia siempre se discurre


acerca de categorias de legitimidad o ilegitimidad y de cómo se dan

Ç11LIC NI CNaN 11.1N UUILUC OUCLICLIall ia y dónde otros la desconocían


tratando de alcanzar sus propios objetivos. 1

Por ello, a pesar de todas las discusiones acerca de las causas profundas de los procesos de
emancipación americana y hasta donde son válidos los ejemplos de Estados Unidos y su
proceso caracterizado por la discusión de un liberalismo profundo y doctrinario, de la
Revolución francesa y sus consecuencias e impactos, o de las tradiciones
constitucionalistas de las provincial respecto a teorias vigentes sobre el poder, que en
ausencia de la autoridad legítima este se traslada hacia el pueblo, el problema central es
de que manera surge la nueva autoridad a partir de renovadas explicaciones relativas a lo
que se consideraba como legítimo. De hecho, cuando contemporáneamente se observaba el
funcionamiento de esa institucionalidad y se pensaba que las cosas no iban bien, no hubo
problemas para algunos de aceptar que era posible romper nuevamente esa legalidad a
partir de otras situaciones que igualmente se observaban como legítimas: detrás de toda
teoria del poder, lo que vence siempre y finalmente es la legitimidad sobre

la legalidad.
SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antigo Régimen y los origenes de
Ia representación moderna 29

No obstante, este es un problema básico que está relacionado con una pregunta
fundamental: fueron los procesos de independencia guiados a partir de opiniones
concordantes y homogéneas? Las influencias norteamericanas o francesas han operado, en
diversos grados, como elementos muy definidos a partir de la comprensión o valoración
de sus contenidos por parte de los patriotas americanos, reduciendo, al mismo tiempo, los
propios esfuerzos de estos para .poder tener un pensamiento y una acción propia. Un
análisis a partir de causas intelectuales internas, ayudaría a replantear el problema, pero en
unas primeras miradas, se advertiria rápidamente que no hubo un pensamiento
homogéneo. La propia ilustración se presentó a partir de las diversas formas en que se
entendia. Chiaramonte ha subrayado que tanto en sus influencias como en sus efectos, aun
cuando muy positivo en los avances en la conciencia crítica existente, deben reconocerse
las profundas desigualdades y diferencias producidas en términos de la desigualdad de
logros; desigualdad de orientaciones y percepciones y en las diversas formas de
supervivencia de etapas culturales anteriores (barroca/ neoclásica). Más preciso aún es su
análisis respecto a la ilustración espafiola, hispanoamericana y católica que, en el fondo,
fue una síntesis de un conjunto de tendencias reformistas y en donde se conjugaban la
tradición conciliar del catolicismo, el episcopalismo y el jansenismo. Se trató de una
amalgama de tendencias que lógicamente provocó una serie de imágenes de conflictos
entre la tradición y la modernidad7.

En los conflictos internos que desde 1808 se habían desatado en Chile debido a la
existencia de dos grupos antagónicos que al comienzo se debatían en torno a la sucesión del
Gobernador, después respecto a la Primera Junta de Gobierno, y posteriormente en fuertes
conflictos de interés entre la representación local (Cabildo de Santiago) y la
representación nacional, ”cuando perdia legitimidad la antigua representación se buscaba
una forma alternativa: el liberalismo era solución, pero no significaba acatado”. Las

7JV Carlos Chiaramonte, Fundamentos intelectuales y políticos de las independencias.


Notas para terff nueva historia intelectual de Iberoamérica; Teseo, colección Instituto
Ravignani, Buenos Aires 2010, pp. 167-181. 8 Eduardo Cavieres, Independencia,
liberalismo y Estado. Chile y sus contextos. Problemas y perspectivas de análisis, en
Pedro Perez Herrero e Inmaculada Simón Ruiz (Coords.), Introducción: El liberalismo, la
creación de la ciudadania y los estados nacionales occidentales en el espacio adántico
IGUER

30 EDUARDO CAVIERES FIG

distancias entre el pensamiento ilustrado y la acción militar; la falta de utí proyecto único
entre los grupos patriotas o progresistas y el surgimiento del divorcio entre diferentes
formas de liberalismo y las formas de pensar cómo debiera ser la transición hacia la
definitiva independencia y el surgimiento de un nuevo orden político, conforman los
problemas centrales y los planteamientos básicos de estos desarrollos.

Sucedió igual con los ideólogos del movimiento. Sus propias biografias tienen mucho de
leyenda o de aventuras personales que sin disminuir sus valoraciones, ponen sus historias
con muchos momentos abiertos para seguir unos u otros recorridos. Francisco de Miranda
nació en 1750, en 1771 estaba ya en Esparia y compraba un Grado de capitán de infantería
que le posibilitó luchar en Melilla y pasar enseguida a Málaga, Cádiz y Gibraltar. Sus
pasos le encontraron con la masonería y allí asumió el juramento del secreto absoluto que
para él se constituiria en uno de los factores básicos de su proyecto de emancipación
americana. Tanto él, como San Martín, Páez, Monteagudo, Santander, O’Higgins,
Rivadavia, Alvear, Bermúdez, Marifio, Juan Pio Montifar, Rocafuerte, Unáneu, Naririo,
Soublette, Montillo, Rivas, Pueyrredón, Zapiola, Belgrano, Hidalgo, Morelos, Urdaneta, y
tantos otros, dieron carácter singular a sus propios compromisos que si tenian raices
comunes9.

Todo era convergente y divergente. En Madrid, acusado por la Inqui-

sición y cumpliendo una condena por 8 anos de reclusión en un convento, se encontraba el


enciclopedista peruano Pablo de Olavide, Miranda fue también acusado, pero nó se Ilegó
a ordenar su apresamiento. Por el contrario, en los anos siguientes pudo pasar a La Habana
como ayudante de Juan Manuel de Cagigal, Gobernador y Capitán General de la isla.
Momentos difíciles, Tupac Amaru, los comuneros de Nueva Granada, Miranda en
camparia en Pensacola contra ingleses. Es ascendido a Teniente Coronel, pero en el
mismo 1781 comienza a escribirse con algunos insurgentes. Inserto en el sistema
institucional, en enero de 1782 solicitó grado y sueldo

(1787-1880), Universidad de Alcalá-Esparia, Universidad Industrial de


Santander-Colombia Bucaramanga 2010, pp.07-15. y 17-54. 9Alfonso Rumazo
González, Francisco de Miranda. Protolíder de la independencia amena

Monte Ávila eds., Caracas, Venezuela 2006, pp. 26.

1
SOBRE IA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fia dei Anfiguo Régimen y los origenes
de la representación moderna 31

de Coronel de Infantería, pero siendo edecán de Bernardo de Gálvez es acusado de


traición y contrabando. En marzo se extiende orden de prisión contra el y en junio huye
hacia los Estados Unidos10.

Importante, en el país de la libertad racional conoce a Samuel Adams; pero sigue su


camino y arriba a Londres el nuevo ano de 1785. En agosto está en Prusia (Postdam) y ya
se le comienza a observar en su relación con la Independencia de Hispanoamérica. Viaja a
Leipzig, Praga, Dresden, Viena, Presburgo (capital de Hungria), en donde conoce a Hyden,
a Venecia, Bolonia, en donde está una parte importante de los jesuitas expulsos. Se
queda en Italia para evitar problemas en Paris, en donde le sigue el Conde de Aranda; en
Roma, conoce a Juan Pablo Viscardo, el de Ia Carta dirigida a los espaiioles americanos
(que entregó posteriormente al Embajador de Estados Unidos quien la pasó a Miranda y
este pudo publicaria en Filadelfia); después Grecia y a Kiev, en donde conoció a Catalina
II siguiéndola a Petersburgo. Vuelta a Europa: Marseila, Trento, Turín. El 23 de abril de
1790 renuncia a Espariall.

Agradeciendo su apoyo a Catalina, le escribe diciendo: ”Felices quienes, bafo el gobierno


de un soberano ilustrado, sabio y filósofo, pueden, amparados contra el fanatismo y la
Inquisición, desligar dulcemente sus dias en el culto de las letras y ei ejercicio de la virtud.
Ojala prolongue ei Ser Supremo eternamente la inestimable vida de V. M. Imperial, para
felicidad de sus súbditos y consuelo entero dei género humano”. Al mismo tiempo se
refiere a la situación de América expresando: ”de opresión infame en que la Esparia la
tiene constituida, negando a sus naturales que puedan desempenar empleos militares,
civiles y eclesiásticos de alguna importancia, confiriéndolos sólo a los espafioles europeos
que vienen Unicamente para enriquecerse y ultrajar y oprimir a los infieles habitantes.
Prohibiendo a los americanos que pasen a países extranjeros sin una licencia dei monarca,
que rarísimamente se concede y lo que es más aún, es el oprimir la inteligencia con la
intervención dei infame Tribunal de la Inquisición que prohíbe la lectura de libros o de
publicación útil capaz de ilustrar el entendimien4

I° Ibidem„pp. 27- 42. ” Ibidem, pp. 53-75.


32 EDUARDO CAVIERES FIG1J

to humano, procurando así degradar haciéndolo supersticioso, humilde

despreciable”12.

Volvió a Inglaterra, logró acercarse a Pitt, pero rápidamente se aleja al no encontrar los
apoyos que esperaba. Decepcionado parte a Francia en marzo de 1792. Lucha por la
Revolución y al poco tiempo es también acusado de traición. Vuelve a Londres en donde
se encuentra entre 1798 y 1805 y entre 1807 y 1810. Intenta con la creación de una logia
masónica que Ilamó de Gran Reunión Americana la que opera con gran eficiencia en
Cádiz en donde se abre un taller con el nombre de Logia Lautaro, en honor al indígena
chileno. En 1799 llega Bernardo O’Higgins a Londres, le va a ver para recibir clases de
matemáticas, pero rápidamente supo que su maestro era eje de un proyecto de
independencia americana. Se dice que, al ser admitido en la Logia Lautarina exclamó:
”iVed en mí, sefior, los melancólicos restos de mi compatriota Lautaro! ¡En mi pecho arde
el mismo espíritu que libertó a mi patria Arauco de sus opresores!” Miranda, abrazándole
—lo cuenta el propio Bernardo- le dijo: ”Hijo mío, la Divina Providencia desea cumplir
nuestras esperanzas de libertad para nuestra patria común, que está decretada en el libro
del destino. Mucho secreto, valor y constancia será la égida que os guardará de los golpes
de los tiranos”. Nunca duck, el venezolano de la realización de su proyecto gigante”.
O’Higgins, volviendo a Cádiz se puso a trabajar por la Revolución. Allí conoció a San
Martín, entonces oficial del ejército espariol y de guarnición en esa plana. San Martín
conoció a Miranda sólo a través de O’Higgins. Nunca personalmente.

El venezolano nunca pudo alcanzar lo que se proponía con Pitt. Tampoco con su sucesor.
En 1805, volvió a Estados Unidos, a Nueva York. Napoleón seguia su expansión europea
después de la derrota de Trafalgar. Estados Unidos apoya silenciosamente sus relaciones
diplomáticas con Esparia y apoya también a Miranda. El 2 de febrero de 1806 sale con el
Leander y otros barcos destino a Haiti, al puerto de Jacmel. El 27 de abril es interceptado
por espafioles y pierde las dos goletas que le acompafiaban. Sigue hacia Trinidad y se
detiene en la isla de Barbados en donde inicia amistad con

12 Ibidem, pp. 120 y 114, respectivamente. 13 Ibidem, pp.159 y particularmente las citas
en pp.165.
SOBRE LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los ongenes de
la representación moderna 33

el almirante Alejandro Cochrane, entonces de 30 anos cuya cooperación significa 7


buques de guerra para acompafiar al Leander. Desde allí se dirige hacia el puerto
venezolano de La Vela de Coro en donde llega el 1 de agosto. Miranda comenzó la prédica
de la revolución. No tiene apoyo local y se produce una fuga masiva de los corianos. El
día 13, los espafioles recuperan el puerto. Miranda se aleja a la isla de Araba. No le llegan
auxilios. Se mueve entre las islas. El 24 de octubre de 1807 vuelve a Londres.
Desembarca en el puerto británico de Portsmouth, e131 de diciembre.

Por otra parte, los sucesos de Espafia terminarán en contra de Miranda. El 6 de junio de
1808, sir Arthur Wellesley recibe el nombramiento de Comandante para una expedición a
América para cooperg,con su independencia. Miranda acepta una posición subalterna. El
mismo día Napoleón corona en Madrid a su hermano y dos emisarios espafioles en
nombre de la Junta Asturiana, llegan a Inglaterra a solicitar el apoyo inglés. Inglaterra
prefiere a Espafia para ir en contra de Napoleón. Wellington recibe la orden de dirigir la
flota hacia la Península. En América, hay inestabilidad. Miranda juega su papel
escribiendo a toda América iniciar la lucha con Francia y organizar sus propios gobiernos
independientes. En 1809 comienza el proceso juntista, el 19 de abril de 1810 en Caracas.
La Junta local organiza tropas y envia emisarios a Estados Unidos y a Inglaterra. Allá van
Bolívar y Andrés Bello como secretario. La Junta tiene receios de Miranda, pero
Bolívar le convence volver a Venezuela. El 2 de octubre de 1810, antes de salir, redacta
un segundo testamento.

Las acciones de Miranda en Venezuela fueron siempre difíciles. Los mantuanos,


aristocracia local, le fue fuertemente adversa. Dentro de los círculos reformistas o
patriotas, ocupó lugares subalternos. Diputado ante el Congreso, en 1812, se le entrega el
mando militar con facultades extraordinarias. Muy tarde. El espafiol Domingo Monteverde
desembarca en Coro con 300 hombres y rápidamente comienza a avanzar y a recibir
apoyos locales. El 25 de julio, Miranda firma la capitulación. El 31 de julio, en La
Guaira un grupo de oficiales contrario a la capitulación, entre ellos Bolívar, ledetienen y le
apresan. Llega Monteverde y toma el puerto. A Bolívar se le permite salir con pasaporte;
Miranda pasa a las bóvedas de La Guaira, engrillado durante 4 meses; desde allí al castillo
de San Felipe en Puerto Cabello. A fines de 1813 pide se le lleve a Cádiz, allí queda preso
en La
34

EDUARDO CAVIERES Fp

ado

Carraca. Todo se entrecruza: derrota de Nannlenn reorp,,,

Lic r ernand VII. Se busca su fuga. el 1 1 de rn r7r, ri p 1 Rlí,

X., dutque ae aponie•,

r ji, fallece el 14 de iulio. en el 2niversarin rip 1-

.ct 1.4.. 14 wastlua. Jepult

• 1 r .1

1 lA..111C11 lel 1U, 1 ue arrojauo a ia rosa común en 1870.

Bolívar? Detrás del personaje, el hombre. En agosto de 1821, escril biendo a Santander,
exponía sus propósitos mayores en sus ya claros deseo

v culLal 11c1l,lii Cl Jur:

Ir allá con un ejército digno de los vencedores de Carabobo y Boyacá.. Fórmeme Ud. un
eierciro mie nileria cncrener 1,3 .

r •-.0.tonlena e las barbas del Chimborazo y Cuzco, que ensefie el camino de la vice ria
a los vencedores de Maipú y libertadores del Perú. iQuien sabe si la providencia me lleve
a dar la calma a las aguas agitadas de La Plata, y verificar las que tristes huyen de las
riberas del Amazonas! Todo es

sovar, amigo’.

IcLIIIUICII a oan iviarun, Lora ,ocrirane y

a Bernardo O’Higgins y, por supuesto, entregando por igual sus preocupa-

ciones por lo que sucedia, pero no escondiendo sus profundos deseos de

intervenir en todo. Los problemas entre las relaciones de política y poder,

evidenciados en Guayaquil, multiplicados en el tiempo, siguieron estando presente en las


etapas posteriores a las Independencias y entramparon los primeros pasos de organización
nacional propiamente tal. Sólo un par de ejemplos: Bolívar-San Martín; Bolívar-Riva
Agüero, acuerdos y desavenen-
cias. La llegada de Bolívar al Perú no estuvo del todo exenta de problemas.

El Libertador escribió al Presidente peruano el 13 de abril de 1823. En junio de ese ano,


Riva Agüero traslada el gobierno al Callao y enseguida reubica los legislativo y ejecutivo
en Trujillo en donde disuelve el Congreso y crea un Senado compuesto por 10 miembros.
Reorienta también sus proyectos políticos. El 23 de junio, es destituido desde Lima y se
nombra en su reemplazo a Torre Tagle. Cuando Bolívar llega finalmente a la capital
peruana, y siente que es recibido con honores, confianzas y esperanzas en

de la su persona, Riva Agüero sigue en Trujillo con apoyo de la escuadra y

PM”

ElPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen si Ias orígenes de la


representación moderna

35

istocracia

)rtante

,;., rerrateniente de la sierra norte. De allí a diciembre, parte im-

aP inç esfuerzos desarrollados tuvieron que ver con esta situación:

portanw _ A Bolívar le parecia que los pueblos, a causa de las infinitas extorsiones

que les habían hecho sufrir, eran adictos al gobierno o, por lo menos, muy enemigos del
de Riva Agüero. Para Riva Agüero, su causa era en contra del tirano Bolívar y no dudaba
en pensar que todos sus conatos y libe aciones no habían tenido otro objeto que librar al
Perú de la servidumbre colonial ”y de la más ignominiosa esclavitud a que lo redujo la
ambición del usurpador” i [Bolívar]i5

15

El General o.se de San Martín escapa a algunos de estos conflictos, gero, n d

alguna, detrás de las acciones militares siempre estaba el

s vd aa J r

proyecto político de poder. De hecho, antes de ser nombrado oficialmente como Jefe
militar del Norte reemplazando al denostado Manuel Belgrano, debió estudiar no sólo sus
estrategias militares sino también sus formas de relacionarse con los grupos de poder
local. Al mismo tiempo, sus otras permanentes preocupaciones fueron siempre Buenos
Aires. En 1814, siendo nombrado Gobernador de la provincia de Cuyo, la victoria de
Carlos de Alvear en Montevideo, convirtieron momentos muy poco propicios en el
comienzo de sus mayores logros en la región. El llamado Alan continental, cuyos
desarrollos son bien conocidos a propósito del Ejército Libertador de los Andes , su
amistad con Bernardo O’Higgins y su posterior presencia en la propia Lima, le pusieron
en la cima del poder, sólo que tuvo que disputarlo con el propio Bolívar.

De hecho, quizás la famosa y quizás poco conocida entrevista entre los dos líderes de
Guayaquil en 1822, sea el mejor ejemplo de que las Independencias, valorando sus méritos,
pero observándolas historicamente, fueron resoluciones de múltiples conflictos e intereses
bastantes independientes de las sensibilidades de las propias sociedades. Del encuentro
entre Bolívar y San Martín, quedo algo así como sutiles y diplomáticas muestras de
afectos yande mrecan reconocimientos entre dos jefes militares que pensaban sus
acciones en

el contexto de las esferas de un poder político que podían ganar o perder.

Martín, más moderado en todo sentido, llegó pensando obtener Gua-

14Lecuna I, 581. Citado por Waldemar Espinoza S., Bolívar en Cajamarca, Editorial
Univer Univ. Ricardo Palma, Lima 2006, pp. 23.

pp. 29-82
36

EDUARDO CAVIERES FIG

yaquil para el Pedi, un gobierno monárquico para este y, además, la ay

militar indispensable por parte de Bolívar para poder consolidar la Inj

pendencia peruana. No obtuvo nada, salvo, al parecer, el darse cuenta ,

sus proyectos habían llegado a un limite muy difícil de superar. Al retira

desilusionado de Guayaquil y de Bolívar, ”tuvo la honestidad de reconc

que su rival era el hombre indicado para ganar la guerra, un hombre cap

de aplastar a quien se atravesara en su camino, no solo a los esparioles sin

a é! mismo de ser necesario. Estaba convencido de que su presencia era ,

único obstáculo que impedia a Bolívar entrar en Pedi con su ejército” decidió su retiro.

El ejemplo de las vidas y acciones de los grandes dirigentes de la ema

cipación, lleva a muchas reflexiones. La principal es que es importante 1

plantear los discursos, porque de modo contrario, nos seguimos quedamo

con una descripción bastante detallada respecto a lo que sucedió en es,

anos, pero sin profundizar el análisis. Nos quedamos con la superficie: la voz, la acción,
las decisiones que se tomaron militarmente y no pensamos, necesariamente, que estas no
estaban exentas de todos los entramados de intereses, privilegios y poder en todas sus
formas. En esto existe también un gran problema: la historia la reconocemos por la
exteriorización de lo que sucedió, de lo que podemos ver y observar y no siempre sobre lo
que estaba sucediendo detrás de ello, de aquello que no siempre visualizamos, pero que
en todo caso estaba igualmente presente. En este sentido, es indudable que lo teórico, en
lo contingente, tiene menos peso aparente que lo práctico. Por ello, también, es más fácil,
más aceptable, hacer una historia descriptiva de los procesos que intentar sumergirse en
ellos para ver que había detrás o bajo de aquello que estaba aconteciendo. En su momento,
quizás ni Miranda, ni Bolívar, ni San Martín pudieron detener la fuerza de las corrientes

internas que llevaron a un fracaso de los proyectos generales y al éxito de grandes


espacios regionales que terminaron siendo naciones independien-

tes. No todos ellos estaban en las mentes o en los esquemas políticos


nuestros constructores latinoamericanos. En esos contextos, y en esencia

qué es lo que entonces caracteriza el proceso de independencia de Chile?

’6John Lynch, San Martín. Soldado argentino, héroe americano [2009], Crítica, Barcelona
2010,

pp.276. Ver todo el texto sobre la entrevista de Guayaquil, pp. 269-276.


P””

SOBRE LA INDEPENDENC IA EN CHILE. El fin dei Antiguo Régimen y los orígenes de


la representación moderna 37

Desde el punto de vista de lo general, se sostiene que el proceso de Independencia se


inicia el 18 de septiembre de 1810, cuando se convoca a la primera Junta Nacional de
Gobierno, proceso que la historiografia tradicional ha subdividido en dos grandes períodos:
el primero, 1810-1814, Ia Patria Vieja, caracterizada a partir de un personaje muy
importante, José Miguel Carrera, militar, que había estado en las milicias de Espana, y
que, regresando a Chile, toma el control dei gobierno por la fuerza, lo violenta y lo pone
en reorientación desde un movimiento reformista a uno revolucionario. El segundo período,
1814-1818, que contempla la restauración espafiola, por un par de anos, 1814-1816
cuando, a partir dei apoyo directo dei virreinato dei Perú, las fuerzas realistas han
recuperado el poder y lo controlan desde Santiago; y, 1816-1817 con el Ejército libertador
organizado en Mendoza, que atraviesa la cordillera y derrota a los espafioles en Maipú y
Chacabuco, victorias que permiten declarar la independencia el 1 de enero de 1818 y
enseguida, proclamaria en abril. Allí, el gran personaje fue Bernardo O’Higgins, el
llamado Padre de la Patria, y ya su imagen nos sitúa en lo que venimos sefialando: le
conocemos más por su acción que por sus pensamientos. Dos palabras sobre aquello:
Carrera no era ideólogo, era un militar. No le gustaba lo que estaba sucediendo, no queria
movimientos reformistas, queria independencia y encabezar el movimiento. Lo hace entre
1811 y 1814 a través de 3 golpes sucesivos de Estado: cada vez que el proceso se le iba de
las manos, un nuevo golpe, una nueva concentración dei poder tras lo cual lo que se
buscaba no era lo que se decía (a nombre de Fernando VII) sino una independencia
definitiva.

O’Higgins fue una persona un poco más interesante desde el punto de vista de la historia
de las ideas. Fue hijo ilegítimo de uno de los grandes gobernadores de Chile a fines dei
período colonial, Don Ambrosio, un irlandés que ingresó al ejército espafiol, con grandes
méritos y que no sólo terminó en la más alta posición en Chile, sino también como Virrey
dei Perú y fruto de algunos deslices, o de amores, con una criolla chilena, nació Bernardo.
Este vio a su padre en una sola oportunidad, a los 10 afios, en na cuasi entrevista porque
ni siquiera conversaron largamente, pero lo importante fue que el Gobernador, que no lo
podia ni quiso reconocer de acuerdo a la legalidad vigente, se comprometió de hecho a
entregarle una buena educación. Fue enviado a estudiar en el Colegio natural de Chillán,
38

EDUARDO CAVIERES

FIOU

con las jerarquias indígenas y los hiios de criollos resnerahl.„

y desde aj pasce.) a Lima para ingresar a los meiores colegios iimetinc

— 7 -”cguida guia sus panos hacia Esparía e Inglaterra. Alli, uno de sus amigos e
ideólogos n

Preferidos. cot,1

e (-uai filp rrIlltr 1 l■ ff• .

mui iuc i‘talicisco ae miranda y se i•

en sus biografias que Miranda le encanta no sólo nor 1

.aro-n

—-b- culculotario que seguramente lo tema, sobre la revolución francesa y sus viajes por
Eu

ropa, sino fundamentalmente por las ideas liberales que el venen,ln.-

bía transmitido permitiendole conocer a Pensadores rAn

com Voltaire, Rosseau, etc. Lo cierto es que, influido nor ectac

Icteas, O’Higgins regresa a Chile en 1802 después de conocer el falle •m •nto de

eau.i■- a guiei’ ic perturoaron los, para el, malos panos de su hijo, pero que i„ _

1C lie’ ) una rortuna importante a partir de la cual Bernardo no sólo pudo

mej orar notablemente su situación económica sino que, además, cambiar su apellid.o de
Riquelme por el de O’Higgins. Lograda estas nuevas posiciones, se dedica también a la
política e igualmente abraza el movimiento

emancipador. Nabiendo tenido una grau influencia y formación ideológi-

pr

ca, se transformo fundamentalmente en hombre de acción.


El escenario que se fue construvendo sianificaba. nor un iarita rine ha

bía que alcanzar las metas combatiendo no sólo con el enemigo externo, sino también con
el enemigo interno; no es casualidad que los dos grandes próceres chilenos de los que
hemos hablado, por distintas causas terminaron siendo enemigos irreconciliables y, en ese
sentido, se puede discutir mucho más acerca de lo que caracterizó al gobiernn cie
M-Tioain, rii,,,nriado

— de sus principios liberales debido a las premuras de las coyunturas, fue inca-

paz de nacer mas expedito el término del antiguo régimen y la construccion del nuevo
Orden. Se trataba fundamentalmente de un problema de carácter político-institucional.

Hay que insistir en que la mayoría de los análisis sobre la Independencia nacional termina
en el análisis y descripción de problemas políticos militares, primero con Carrera y
después con O’Higgins, pero no avanzan más allá. Lo mismo sucede a nivel americano.
Una parte importante de las celebraciones bicentenarios, al menos en lo oficial,
coincidieron en rememorar los hechos acontecidos y evitaron hacer el análisis de los
misnins poniéndoles en perspectivas temporales y tratando de analizarles respecto

a sus erectos sobre ei presente. Las publicaciones de divulgación suprimi

ERENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación


moderna

39

1 —,..nria de estos oersonajes, Padres de la Patria, y de

mente ia

ron

rant() su pensamiento y sus proyectos cte nacion, por io

sus actos, peru , tanto, de la construccion de esta nueva sociedad. En consecuencia, al


que-

darse muy restringido al ámbito militar, cuyos méritos no se desconocen, se desdibuja el


trasfondo de la situación, y se simplifica el análisis de las

ofortnadnotespyipfircoilfuens dexasp.

explicitarlo. Buscando momentos e


interpretaciones, se trataba de la búsqueda de un nuevo orden legal, paso

initraps

casi natural que siguió la historiografia considerada como más tradicional

causal.ciduaáldeesrameásse

al otorgar significados importantes al análisis constitucional. De hecho, en este ámbito


hubo muy importantes contribuciones. En 1811, se dictó un Reglamento para arreglar las
funciones de la autoridad ejecutiva provisoria y en 1812 un Reglamento Constitucional
Provisorio. En 1814, un nuevo Reglamento para el gobierno provisorio. Lo hizo
posteriormente O’Higgins con una llamada primera Constitución en 1818 y otra en 1822.
En realidad, el análisis de estas constituciones deja la situación más o menos en
penumbras porque una situación es promulgar una Constitución y otra, bastante diferente,
es ponerla en práctica y ello no se observa en el análisis histórico-constitucional, pero si
en la historia de las ideal, en el análisis de las diferencias existentes entre los discursos y
las prácticas. El discurso puede ser muy importante e interesante, pero no necesariamente
habla de algo efectivo y de lo que sucede respecto a la institucionalidad en términos de lo
que una constitución pueda efectivamente desarrollar. Podemos ilustrar la situación con el
Proyecto de Constitución escrito por don Juan Egaria en 1811 y mandado a publicar por el
Gobierno en 1813, prácticamente sin ejecutar. En muchos sentidos no sólo no
representaba el sentimiento de todos quienes podríamos llamar el bando patriota, sino
además estaba todavia bastante distante de las realidades concretas dei proceso.

Aún así, es interesante revisar algunos de sus propósitos. En el Proyecto de una


declaracio’n de los derechos dei pueblo de Chile, una especie de formulación de
principios generales para la propuesta de Constitución y en Ia Exposición de los principios
que consolidan el Pacto social de los habitantes de

Chile..., el mismo Egafia pensaba en realidades que posiblemente

eran ajenas a la marcha de los acontecimientos que se producían. En esos documentos,


incluso se entrecruzaban consideraciones sobre un congreso

EL,
40

EDUARDO CAVIEREs

chileno y un congreso americano, vero los enneentne I

• - — _

-.Neas teni que ver con la representación, los derechos naturales y sociales v

VOS primorataies de América, a saber, su felicidad v 12 . Ob..=

felicidad. Se proclamaba que: de

Deseando Ultimamente con el mas a rriientp _

que un ejeni: plo de moderación desengarie al mundo, y corte el incendio de ias

presentes disensiones, cuando se reconozca que Chile solo pretende aquellos derechos sin
los cuales no puede existir seguro, tranquilo, v feliz, consagrando a la nación ente, a rln
n/l Co1

,,Fuoga a ia suprema necesidad de su existencia; se persuade, y declara este Pueblo, que


por

la irresistible fuerza de las circunstancias, y por el derecho natural e imprescriptible que


tienen todos los hombres a su felicidad, se halla en el caso de formar una Constitución que
establezca sólida y permanentemente su Gobierno17.

Los principios que deberían guiar esta Constitución igualmente 111p ron sorprender a
muchos o hacerlos incomprensibles para otros tantos. El primer principio caracterizaba la
deseada Constitución como justa, liberal y permanente. Le seguían, entre otros, el que el
pueblo de Chile retendría en si el derecho y ejercicio de todas sus relaciones exteriores
hasta formalizarse un Congreso nacional o al menos de la América del Sur; el que los
derechos, regalias y preeminencias de Fernando VII serían declarados por el Congreso; y
la declaración de que ”Chile forma una nación con los pueblos esparioles que se reúnan, o
dedaren solemnemente querer reunirse al Congreso general constituido de un modo igual y
libre”18.

Obviamente, destacan dos conceptos centrales: primer gran problema, ,quién es el pueblo,
los pueblos? 0C?_ue significa ello en 1810 o en 1818? Segundo gran problema: èQue
significaba ser liberal? En el ya citado Proyecto de una declaración de los derechos del
Pueblo de Chile..., Egafia definia el orimer orincinio. como A rricoln 10 Pn evm.• ”P11
PçtadO)

r 2 2-2.’ 1/11 —- mudanza, o circunstancia de la


nación espariola, ya exista en Europa, Y
’7 Juan Egaria, Proyecto de declaración de los derechos del Pueblo de Chile, Imprenta de
Gobiern` Santiago, 1813, p. 5.

1 Ibidem, pp. 5-6.

EPENDENCIA EN C

FIn,

’ �U Vir,,, _

INU

H I L E. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación moderna

41

fie Chile forma y dirige perpetuamente su gobierno

[ética, el rueu, ,r baio de una constitucion justa, liberal y permanente (lo cursivo es

__ 1_1—, se volvió a tocar la palabra liberal, pero, en cam-

:stro)• tri

número de la Exposición de los principios que consolidar] el

bio, d

r, más importante de las nuevas relaciones ins-

cocial, Clellina _

1• -

pacto social, definia io udu,’ titucionales que si se pensaban más generalizadamente desde
comienzos del

s. XIX: ”La Constitución reconoce que todos los hombres nacen iguales, libres, e
independientes: que aunque para vivir en sociedad sacrifican parte de su independencia
natural, y salvaje; pero ellos conservan, y la sociedad protege, su seguridad, propiedad, y
la libertad, e igualdad civil”. Le seguia articulados referentes al orden jurídico y la
seguridad individual, la libertad y la igualdad; la educación, la censura, las Juntas cívicas
generales y gubernativas y otros aspectos.
El título referente a los ciudadanos declaraba por tales a quienes deseando vivir bajo la
protección de las leyes, con garantia de su libertad, propiedad, seguridad, disfrutando de
los beneficios públicos y sociales, contribuyeran con su persona o bienes a las cargas y
defensa del Estado y enseguida pasaba a explicitar quienes podrían ser declarados por el
gobierno en tal categoria:

Todo hombre libre, natural o extranjero, que profese la Religión católica, y de razón de su
catecismo; que tenga instrucción en el breve compendio (que formará la República) de las
leyes más necesarias para la vida social; que sepa leer, y escribir; que haya servido a su
Patria cumpliendo el mérito cívico (de que después se hablará) de un modo aprobado por la
Censura, y cumplido el término necesario de disciplina militar; que tenga veinte y un
anos; y de quien informe la Censura que no ha desmerecido con algún delito o
profanación de las costumbres, o que se haya rehabilitado; tiene derecho, y debe ser
declarado Ciudadano activo, con parte en la Soberania, y apto para todos los ministerios

juan

Egafia, Exposición de los princípios que consolidan el pacto social de los habitantes de
Chile, WIlft _ a, £..mbranontn tadoç los decretos
legislativos,

- - 6.• ccI•4GeW3 por ta Lonststuczon, y serviian ’vos y judiciales de las Magistraturas,


misma edición anterior, Cap. 1: De los derechos

uei eudadano, pp. I.


42

EDUARDO CAVIERES FIGO

LA 1NDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antlguo Régimen y los orígenes de la


representación moderna

43

del Estado, en que no exija más requisitos la ley20.

Frente a una pretendida constitución liberal, una serie de secciones

pecto al mérito cívico, ciudadanos beneméritos de la patria o constitue

nales, ciudadanos beneméritos en alto grado, etc., contradecían su espír

Más aún, en referencias a las castas, se defendia el principio de que todos]

hombres son iguales delante de la ley, pero se aceptaba una especie de

terminismo histórico en que esta (la ley) ”se halla impotente muchas vei

para corregir la opinión”. Ante ello, se declaraba que ”no se permite enli

territorio de la República al que de mulato inclusive para atrás se case ig

lando, o deteriorando su especie, después de la Constitución. No igua

deteriora si casa con India. Se entiende por mulato que alguno de sus Padres]

sea negro, o de una casta inferior a la de hijo de cuarterón y negro»21. cierto, se


contravenía los fundamentos generales de libertad e igualdad.

Detrás de estas situaciones, una verdadera propuesta de sociedad, noo

lograda sino más bien proyectada, con contenidos todos muy importantes]

cabe pensar si se trataba sólo del pensamiento de Egafia y de algunos de sus seguidores o
hasta cuántos estaban realmente comprometidos con todo aquello, pero si debe seguir
argumentándose que en el sustrato de las acciones políticas y militares propiamente tales,
estaba el hoy dia tan utilizado concepto de la representación. ,Qué era y qué significaba
representación? Allí se encuentra una problemática muy densa y complicada, con
múltiples entradas y salidas para su estudio y comprensión y que exige ir desmenuzando,
en primer lugar, las acepciones de los conceptos, pero, además, las diferentes formas de
ser acogidos e interpretados por los propios contemporáneos de 1810 y anos siguientes.
Para ser más concreto, estudiando la situación, Sol Serrano habla sobre el problema de la
representación con

algunas ideas muy interesantes, pero que sin negar sus aportes, requieren de mayor
discusión. Una de sus ideas centrales es insistir y subrayar lo que llama la fortaleza de las
instituciones coloniales que superan el derrumbe de la monarquia. éQue significa ello? Lo
que está diciendo es que el proceso de independencia, independientemente del problema
militar, se pudo subsa-

20lbidem, Título 3, sección I, 1\I° 66, pp.17. 21 Ibidem, Sección 5. De las Castas, pp.21.

y dirigir a partir de que las instituciones coloniales eran de tal fuerza que

linaron por salvar el proceso. Ella está pensando fundamentalmente en

Cabildo colonial, que para el caso chileno, significa pensar específica-

mente en el Cabildo santiaguino, el principal. Especificando las diferentes formas que


alcanza la representación y siguiendo los acontecimientos desde 1808 hasta 1814, antes de
la derrota de los patriotas, el escenario institucional que era débil referente al escenario
militar, es superado a partir del tipo de representación alcanzado en la Patria Vieja: se
amplio un poco, pero siguió siendo de minoria. La Junta santiaguina se rebelo contra los
Carrera nombrando como General a Bernardo O’Higgins, condenando el despotismo y
fijando el propósito de llamar a un Senado consultivo. En lo concreto, alcanzó a reunir, en
dos seciones, a toda la representadiOn de la capital, Senado, cabildo secular y eclesiástico,
tribunal de justicia, jefes militares y veteranos y demás tribunales, todo ello para otorgar
facultades al Supremo Gobierno y convocar a elección de diputados de las provincial para
formar un Congreso General.

Por cierto, ante el transitorio triunfo realista, ello no prospero. No obstante, Sol Serrano
sefiala que este había sido un pequerio triunfo, ”antes de la derrota, de la lógica
representativa de los pueblos que transitaba hacia la de los individuos por medio de la
proporcionalidad y en contra de la representación unanimista, ya fuera monárquica o
militar. La representación antigua mostraba toda su fortaleza, su flexibilidad para hacer un
tránsito del régimen político. Las instituciones monárquicas habían realizado el primer
tránsito en esos anos en que quedaron en evidencia las lógicas que se enfrentarían en la
construcción del Estado nacional”22. Por cierto, hay una doble proyección del problema:
hacia atrás, es importante seguir preguntándose hasta dónde esta era un proyecto realmente
colectivo y hasta dónde habían diferencias profundas entre los mismos sectores patriotas;
hacia delate, se trataba de un proyecto de muy largo plazo. Por lo pronto, y como está
sefialado, para Juan Egaria en 1811 y para el posterior Reglamento

’Sol Serrano, La representación en el Reino de Chile: 1808-1814, en Alfredo Ávila y Pedro


Pérez

Herrero, Comps., Las experiencias de 1808 en Iberoamérica, Universidad de Alcalá,


UNAM, México 2008, pp.508.
44

EDUARDO CAvirr—

—.t.rits FI

; de 1

insti-

IGE

Constitucional de 1813, la categoria de ciudadano distaba rrin h

o d liberal y de entrar en una categoria moderna de representación.

Esto está dentro de algo mavor. Cor, 1 .

so en las instituciones CO. 1nn. ;

a .PC °asandose •

en los organismos, tado, lo que se ha venido acentuando pç no,

1. ,-ituudius k10 017P ri _ _ _

una gran aiscusion), siempre han sido defencnrec Cfn 1, 1 r.

7 bc1.1...11ÇJ uei orden tucional y eso es lo que les ha distinpuicin_ nn

republiQ sino también en el período colonial. Una Cie ine MA,-;•■ -

eei esr

ello, es un libro ya antiguo, pero siempre interesante, de JulioxpAiresmo n a de

en donde su idea central es que la tuna de la civilidad chilena e incluspo del sistema
democrático fue el Cabildo colonia123 . Lo que hace Serrano es ver, desde otra
perspectiva, esa idea: frente a los hechos de 1808. Efectivamente, el Cabildo santiaguino
alcanzó un protagonismo inusual. Lo hizo porque era parte importante de la
institucionalidad existente y sobre ello Serrano seriala dos ejemplos de elecciones de
cabildo en 1809, en Quillota y La Serena, en que frente a reclamos por fraude, la Real
Audiencia ordenó repetir el procedimiento concluyendo que ”la impugnación era la forma
y competencia de los grupos locales por el poder comunal. Por lo mismo esa cultura
política era jurídica, donde los elementos procesales eran cruciales”24. Sin embargo, estos
dos ejemplos pueden ser válidos, pero no generalizables. Lo fundamental en esta visión
del Cabildo tiene que ver con el nivel en que puede ser visto como el puente de la
representación del pueblo (y de que pueblo). Efectivamente, en el período colonial, el
Cabildo desarrolló una función concreta de representación, pero se debe precisar el
concepto. Una situación es que podia representar y hacer representaciones. Podia
presentar sus reflexiones y sus inouietudes resneern a la ,IntP PI

-r - IS1111•J

propio Rey, directamente, en forma paralela a la Real Audiencia y al propio

_ 1 .

y ....Touemactor. rreclivamente hubo muchas representaciones y, a fines del período


colonial, algunas muy interesantes. Otra situación es quienes representaba politicamente,
incluso en su propia composición. Se trata de una representación corporativa one_ }caria
1R1á nri Pira claro Si

11 .._ — 1_ e 1•1

cicLUVcillICIILC nama cammacto consensual y generalizadamente.

” Julio Alemparte, El Cabildo en Chile colonial, Editorial Andrés Belo, Santiago, 1966 24
Serrano, op. cit., pp. 500.

DEPE

NDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación

moderna

45

�’.

leldllICIILC L.La‘LJA.,..w.1 creo que, en este sentido, no se na roto Lung”

a los Cabildos como el órgano tradicional de

e• a

rjirliSt””ráfiCa

representación del pueblo. En una especie de tratamiento más complicado,

Salazar igualmente atribuye al Cabildo santiaguino esta capacidad


dGeabrerpieriesentacio’ n de anhelos, sentimientos, intereses, del pueblo, pero no
especificando que sector social de ese pueblo. Salazar se refiere a un proceso que se vino
gestando particularmente en la segunda mitad del siglo XVIII coando el cabildo fue
pasando progresivamente desde un sector produccor (agricultores, mineros,
manufactureros) hacia un sector mercantil, lo cual tuvo efectos recíprocos entre las
relaciones entre la Metrópolis y sus colonial. Para el período en que ocurrieron los hechos
que fracturaron y posteriormente rompieron con esa unidad, Salazar subia que ese
comercio, ”chora en tierra americana, tendia a desahuciar su unidad política con el
Imperio y con el Rey, echando mano a aquello que el Rey, precisamente, había oprimido y
cercenado pero no suprimido: el Derecho de los Pueblos. Fue así como, por caminos de
carambola, ese derecho retornó a la historia empujando por una nueva sangre: no la de los
”pueblos” en tanto que tales, sino la de las burguesias coloniales que se habían
enriquecido cabalgando sobre aquellos. De este modo, el viejo conflicto entre las dos
soberanias (la universal y la vecinal), entraba a complicarse en Hispanoamerica, porque
”los pueblos” propiamente tales comenzarían a disputar al patriciado mercantil el verdadero
uso político del Derecho de los Pueblos”25.

En la afirmación anterior se implican varias situaciones: lo primero, es que se sigue


insistiendo en una elite dividida por intereses económicos sectorizados. Las evidencias
concretas es que en el paso del siglo XVIII al XIX, las inter-relaciones entre los miembros
de esa elite eran bastante entrecruzadas y que el enriquecimiento a través del comercio
siempre terminó en inversiones en tierras y en relaciones y redes sociales, lo que supone
fuertes alianzas de intereses bastante más integrados en el pasado que en el presente26. Lo
segundo es que, por una parte, se trata de una situación que

iel Salazar, Construcción de Estado en Chile, 1800-1837, Democracia de los ”pueblos”.


ionn 1. • r• • c__ Cnrurkon 9nns. nn.84.

votinsmo ougarquzco; 7 1- Eduardo Cavieres, Servir al Soberano sin detrimento del


Vasallo, Eudeval, Valparaíso 2003.

en detalle más importante del sector es el de Martha Lamar, ine rviennano vj

p
46

EDUARDO CAVIERES

debe discutirse en términos de un proyecto de muy larga duración; por c parte, en lo


específico del tiempo, las realidades y los conceptos, revive I

ya antigua polémica que estuvo presente en los anos 1960 a propósito dos de las
publicaciones más importantes sobre la independencia, los libn

I de Hernán Ramírez Necochea y de Sergio Villalobos27. Si se siguen las ló

cas de Salazar, la situación comienza a exteriorizarse o transformase ya m

entrada la década de 1820, más bien en 1828, cuando efectivamente asorn.al un intento
liberal propiamente tal a través de otro golpe de Estado, de Ra. món Freire, que promulga
muy rápidamente una Constitución liberal que tampoco pudo ponerse en vigencia
concreta. Salazar seriala que el fracaso de

Freire y con ello el fracaso de la representación a partir del Cabildo colonial]

se habría debido a los intereses mercantiles de algunos grupos chilenos y sus aliados
extranjeros que estaban en contra de la democratización del proceso

y que por lo tanto querían entrar en una fase de contracción de lo que se había venido
logrando28. Como sea, me parece que habiendo elementos interesantes en esas
posiciones, hay que volver a poner en discusión los

reales términos de la representación del Cabildo. Incluso, si el cabildo fuese el órgano más
democrático del período colonial y al cual no se puede restar méritos al papel jugado al
convertirse en eje del proceso de independencia, el cabildo actuaba en términos de una
democracia entre iguales y no más allá que ello. Efectivamente, en el período,
especialmente entre 1810 y 1814, ocurrieron situaciones interesantes en ese Cabildo que
al menos comenzaron a romper con ese tipo de representación, aun cuando se puede
insistir en si efectivamente existia un solo proyecto político de representación al interior de
todos o de la mayoría de sus miembros.

Los rompimientos fueron más complejos e inciertos. Se debieron a razones


circunstanciales, pero también porque algunos de esos miembros, entre ellos el que fuese
importante procurador, don José Miguel Infante, 1

1795-1823. Family and Business in the Transition from Colony to Nation, Ph.D. Diss.,
Texas at

Austin, 1993.

27 Hernán Ramírez Necochea, Antecedentes económicos de la Independencia de. Chile,


Santiag

1959; Sergio Villalobos R., El comercio y la crisis colonial, Santiago [1968], Universitaria,

edición., Santiago, 1990. 28 Sala=, op. cit., pp. 523-529.


g LA INOEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la
representación moderna 47

hte proclive hacia ciertas tonalidades de un cierto y min difuso liberalismo, pero que sí
buscó cambios al concepto de representación y al sistema institucional del viejo orden que
buscaba suplantar a través de la creación de un nuevo orden, relación poco utilizada en
nuestra historiografía y que es can usual en términos de los análisis de la revolucirin
francesa o de los primeros movimientos liberales esparioles con énfasis en que en ellos su
grau objetivo era el crear una nueva institucionalidad. Infante es un buen ejemplo de esta
falta de un proyecto político único. En diciembre de 1810, presionó al Cabildo para
recabar de la Junta de Gobierno una más decidida voluntad de convocatoria a elecciones
para la pronta reunión de un Congreso Nacional. Entre sus argumentos manifestaba que el
derecho de soberania se les devolvia a los pueblos con la muerte civil del Monarca y que
se requeria de una pronta formación de una Constitución sabia que sirviese de regia
inalterable al nuevo Gobierno. El Congreso se reunió efectivamente e14 de julio de 1811
e Infante se convirtió rápidamente en el más violento y elocuente orador del mismo.
Como miembro de la Asamblea subscribió el Reglamento provisorio para el mejor
régimen de gobierno, a nombre de Fernando VII, lo que le valió su salida del Congreso
en la primera asonada de José Miguel Carrera el 4 de septiembre del mismo ano. Como es
bien sabido, Carrera actuó apelando a una petición a nombre del pueblo, pero firmada
sói() por algunos ciudadanos, que llamaban a la salvación pública a través de drásticas
medidas, como la expulsión de ciertos diputados, como Infante, Eyzaguirre y otros. En
marzo de 1813, a consecuencias de nuevas coyunturas militares, Infante volvió a ser
componente de una nueva Junta de Gobierno”.

Evidentemente hubo grandes diferencias entre los discursos y las prácticas, pero también
entre el mundo de las ideal y el mundo de las acciones concretas. Por ello, reconociendo
las diferencias entre lo que pensaba Infante, o lo que escribía Camilo Henríquez en la
Aurora de Chile, es que se fue pasando desde unas posiciones a otras, de ser realista a
patriota, de ser ilustrado a ser liberal, cuestión difícil de precisar, pero muy importante ya
que en ,)ocos trechos temporales se producen cambios en las orientaciones

”Domingo Santa Maria, Vida de don José Miguel Infante, Miranda editor, Santiago, 1902,
pp. 20-32.
48

EDUARDO CAVIERES Eli

de los sucesos y, con ello, cambios en las posiciones y en las decisiones. producen
confusiones, hombres ilustrados optan indistintamente por

conservadores o liberales, más de alguno sigue pensando en alguna for

de monarquia; en la práctica, el acontecer va estableciendo las nuevas

guntas y cuestionamientos.

„—, , ,1 ., 1 l’1• 1

uesae ei punto ae vista cie lo que tueron aicnos aconteceres y, mu

rápidamente, apelando a algunas de las dicotomias ya serialadas, volvamo

a pensar en ellos y en lo que venía sucediendo. En 1808, mientras ocurría

los acontecimientos espatioles, en Chile fallecía el Gobernador y, en esper.,

que la Corona enviase a la nueva autoridad, correspondía nombrar al suplente dentro de


Chile. La Real Audiencia nombró inmediatamente a uno de sus oidores contrariando la
legalidad, porque de acuerdo a ella, el militar de más alta graduación tenía que entrar a
suplir el cargo vacante. Ese militar estaba en Concepción, en la Frontera, pero supo de la
situación e hizo valer sus derechos. La Real Audiencia defendió a su oidor y el Cabildo
defendió la legalidad y a Garcia Carrasco que era el militar contrariado. Éste asumió
finalmente el poder, pero se encontró con un mundo que le dejó absolutamente
desconcertado. Tomó posesión de su cargo cuando llegaban las inesperadas noticias de la
península. podrían pensar los habitantes de Santiago sobre lo que sucedia en Esparia? Los
vecinos más pudientes, que vivían en la periferia de los domínios, enfrentados
naturalmente a situaciones de la política espafiola, que debían decidir entre Carlos IV,
Fernando VII, los Bonaparte, se dividieron en cuanto a las opciones a tomar. Aquellos
que comenzaron a pensar en el autogobierno o que eran más ilustrados, se relacionaron
con el Cabildo y procedieron desde allí, pero aún siendo parte del mismo grupo social, se
comenzaron a enfrentar con la Real Audiencia y con el nuevo gobernador. En 1809,
cuando las circunstancias obligaron a ir tomando partido y a decidir sobre la posición de
Chile respecto a lo que sucedia en Esparia: èque debía hacerse?; ,seguir a los espafioles,
jurar las instituciones espariolas, tomar la oportunidad? Detrás de ello estuvo lo
fundamental, la vida concreta, hombres que no tenían experiencia política moderna ni
sabían por dónde irían las cosas; hombres que, en definitiva, pensaban también en
decisiones que les permitieran defender sus propios privilegios, lo cual no es nada
cuestionable, pero que también forma parte de la historia. En esto de decidir por dónde,
comienzan también a pensar
E LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la
rePresentanión moderna

49

que ell°s habían sido parte del tipo de representación en crisis y que, por

lo tanto,

a partir de las teorias políticas que se discutían, a ellos les correspondia tener una propia
Junta de gobierno, a nombre del Rey y mientras durmoel cautiverio. Esc, era lo que estaba
en el ambiente y se observaba en regiones vecas.Alli si que el Cabildo asume una
capacidad de influencia que no había tenido en el período colonial y ello es una situación
que no ha sido visualizada en profundidad: el cómo, al interior del Cabildo, se fueron
produciendo estas transformaciones desde una representación dei antiguo régimen a una
de nuevo orden.

El Cabildo de Santiago, como institución, fue quien llevó la petición de renuncia a Garcia
Carrasco y quien logró convencer a uno de los vecinos más pudientes y reconocidos
socialmente como lo fue Toro y Zambrano, que había sucedido a Garcia Carrasco y al
cual se comenzó a presionar para que llamase a una Junta Nacional de Gobierno. En
septiembre de 1810, un grupo le hace jurar la Junta de Sevilla; otro grupo le convence
llamar a Junta Nacional y le garantiza que será el Presidente de la misma. Así lo hace,
pero la noche anterior a ello, se reúnen algunos de los vecinos más influyentes para
apoyar la Junta, pero sin participación de miembros del cabildo en su conformación: poder
local, frente a la Junta, poder nacional: nuevo problema de representación. El Cabildo se
guarda el derecho de seguir representando las aspiraciones de los vecinos más importantes
del Reino frente a la Junta. Esta se instaura como junta provisoria, mientras se convocara
a elecciones para la formación de una Asamblea o Congreso Nacional con participación
de todos los ”partidos” del país, de todos los pueblos.

Se instauró la Junta, pero la convocatoria se retrasó continuamente. Ante las presiones del
Cabildo, Infante hace ver que los pueblos están nombrando por su cuenta a los diputados.
sucedia? El Cabildo se dividió entre quienes pensaban en un sistema de representación
universal y quienes lo pensaban en términos de proporcionalidad. Para estos últimos, no
todos los vecinos podían tener el mismo número de representantes y Santiago debería ser
mayor. Existia una idea de lo que debiera ser, pero había una re4idad que loiiarn
mpeednía. Finalmente, el propio Presidente solicitó al Cabildo hacer el reg to de esas
elecciones. Se constituyó el Primer Congreso Na

cionai de en donde estuvieron presentes todos los bandos y grupos

Poder existentes. Ya estaba José Miguel Carrera actuando y lo liquida


50

EDUARDO CAVIERES FIGO

en 1812: pensaba que babá personas que no debían estar e instaura

nueva Junta de Gobierno. Las elecciones se pierden en el acontecer de

enfrentamientos internos y externos. En 1814 viene la restauración y

huida de los patriotas hacia Mendoza. En 1817 se retoma el gobierno,

vecinos ofrecen el poder a San Martín, lo rechaza y asume O’Higgins co

Director Supremo de la Nación.

O’Higgins, que, como hemos dicho, había conocido a Miranda,

mió el poder y al afio siguiente dictó una Constitución que le entre;

poderes absolutos y que, por tanto, no tenía un sistema electoral abiel

Entró en una fase de gobierno que bacia 1820 estaba muy desgastado d,

un punto de vista político ya que en la situación de conflicto existente

se vieron transformaciones y se incrementó una fuerte confrontación

el gobierno. A ello se sumó algo muy importante dentro del proceso:

ajusticiamiento de los Carrera en Mendoza y de don Manuel Rodríguez en

el propio Santiago (Tiltil). Se creó un abismo entre grupos que no tuvo que ver sólo con
enemistades personales, sino también con un problema de fondo: O’Higgins pensaba que
tenía que entrar en vigencia el nuevo Estado, pero suponía que todavia no era el momento
y que hacerlo seria conducir al país a una especie de guerra civil. Por ello, afianzó su
poder supremo y sólo en 1822, acocado por variadas resistencias, es que accedió a
promulgar una nueva Constitución que establecía un primer sistema electoral aunque
muy dirigido desde el poder central, en particular respecto a la nominación concreta de los
diputados. La Asamblea resultante se reuni() provocando un momento muy crucial.
O’Higgins se instaló como Presidente de la Asamblea, nombró al Presidente y
Vicepresidente de la misma, se retiró y dejó su

renuncia para que el nuevo sistema comenzara a funcionar. Por cierto, los representantes
eran O’Higginistas en su mayoría y rechazaron su renuncia

confrontando más radicalmente a las oposiciones que lograron organizarse


y propiciaron incluso el levantamiento militar en provincias que llevaron la renuncia
forzada del Director Supremo en 1823.

Cuál fue la resultante de todo aquello? Debemos volver, nuevamente, al ya enunciado


problema de las representaciones. O’Higgins, al Mamar a un senado consultivo en 1822
vio esa potestad como un pequerio triunfo antes de la caída definitiva. Ante la lógica
representativa tradicional, la de los pueblos, que venía girando hacia la de los individuos;
desde las corporaciones

La ,e a
SOBRE

IA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la


representación moderna 51

dei antiguo régimen hacia un sistema electoral moderno, lo que procedia era una
transición entre ambos regímenes por medio de la representatividad: elección por medio de
la proporcionalidad y en contra de la representatividad unanimista o corporativa. La
representación unánime, fuese monárquica o militar, fue la representación común hasta
ese momento. La representación antigua, al momento de 1822 mostraba toda su fortaleza,
pero también una adecuada flexibilidad, para hacer el tránsito del régimen político. Es lo
que sucedió con O’Higgins: entendió que a partir de lo existente podia seguir controlando
el poder, pero se equivocó en el sentido de pensar que el apoyo que se le estaba
entregando no era ya el apoyo de viejo régimen. En verdad, no era apoyo individual, el de
los nuevos ciudadanos, sino que seguia siendo el apoyo corporativo cuando este ya
estaba sumido en crisis. Ese equívoco en sentirse legitimado en 1822 lo llevó al desastre,
a la abdicación y al exilio, pero, al mismo tiempo, llevó al país a un estado de anarquia
que queria evitar manteniendo el poder. Entre 1823 y 1829 se sucedieron una serie de
intentos constitucionales, pero se terminó en el enfrentamiento de 1829 que dio paso a una
organización definitiva, pero no en forma liberal, sino conservadora. Estos liberales de
1829 representaban la última expresión del liberalismo doctrinal que venía surgiendo
dentro del proceso de independencia. La Constitución de 1833 reglamentó, pero no
profundizó lo que se venía discutiendo sobre ciudadanía, elecciones y régimen
representativo.

Que significado tuvo la abdicación de O’Higgins? Significó que en realidad el proceso de


independencia no fue solamente el acontecer político-militar, ni tampoco fueron sólo los
dos intentos de institucionalización, primero con el Reglamento Constitucional de 1812 y
después con la Constitución de 1818, sino que el problema central fue el de la emergencia
de una nueva representación que debía darse en una transición de un sistema de antiguo
a otro de nuevo régimen. Eso es lo más importante y en ello hay que rescatar y precisar la
presencia de los discursos liberales que si bien es cierto no tuvieron éxito inmediato, hay
que reconocer que nunca dejaron r. estar presentes. A pesar de los desarrollos políticos
propiamente tales, incluido el financiamiento del Estado, la discusión siguió por debajo.
La búsqueda del fin de antiguo régimen y de su sistema de representación, en suma, la
búsqueda del sistema republicano.
52

EDUARDO CAVIERES

Fitie

Es necesario entrar más detalladamente en los orígenes de 1

LICLwrzu en anue y en América, incluso a nartir rlP Cll ’4” nista

r yak/LO niStOria, a los elementos descriptivos de lnuA a misma, está la discusión


respecto sistemas de representación v de •

permiti() la transforni ción de los cimientos del antio-nn rAcri rn _1_ 1

a pai ur ue ia lenta construcci del nuevo estado constitucional. Ello lleva nuevamente a
replantear ide, teorias acerca C1P _ 1

_ II I Ia /III I. ,1 !I

y, a io menos

tionamiento rin , el c

nprr,-, 1

Gàle mese ia tuna ae la democracia. En

1 dad. raharirsc. _ . •

tcpiesentativos de toda la sociedad, sino, ade

tenían diferentes asientos, jerarauías

v . f”.

orrnac r

d. Ci. LO misr sucedió respecto a las primeras eleccioneç 1

II

ia confnrmariAn T •

1,11111G1 %.,,ungre so ’Nacional cie 1811 estuvo precedido,


en el corto tiempo, por largas discusiones sobre cómo y quiénes deberían

ser elegidos y, en muchos casos, sus nombramientos estuvieron más bien

por razones ajenas a los propósitos políticos propiamente ta.

iliumad.uicinente, aetras ae todo aquello estaban los intereses concreto (hacendados,


comerciantes, burocracias) v estaban

9.Li1k11çà peusaban y quienes querían dirigir el proceso. En un país unitario, el sosteni-

miento estatal estaba en el Cabildo de Santiago, pero más todavia en las

Laciolies mineras, aos bases que siguen vigentes en la actualidad. Una vez alcanzada la
Independencia, simre

mo o Dictador? Del mismo modo, antes y durante el gobierno de don Bernardo,¿de qué
tipo de representación se estaba discutiendo?, é de la de vecinos o de la de ciudadanos?
Detrás de ello persistia el pensamiento de antiguo régimen, pero también crecían los
adeptos al pensamiento ilustrado, aun cuando este no era homogéneo y se entendia de
diversas maneras y con distintas significaciones. Ni los liberales fileron nereçariarnente
ilustra-

- ———————

dos ni viceversa. Tampoco ser librecambista significaba ser necesariamente 1.L 1

noerai.

Las posiciones de O’Higgins se movieron entre lo legal y lo legítimo. Sobre Carrera se


consideran mucho más sus acciones dictatoriales, la sopresión del primer Congreso, el
cambio continuo de jefaturas, la concentración del poder. A O’Higgins se le reconoce su
posición como Director Supremo y habría que reconocerle el haber sido elegido por las
corporacio-

.1

11CJ, ’us plincipaies vecinos y cantiaantes. 1Nuevas posiciones anuagui,—

E LA INDEPENDENCIA EN

CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los *enes de la representación moderna


53
, . _ 1—;,-;mnmente se cuestionaba su posición. Detrás

de ello existia un p

brioecrel’soli-b;p: —————— constituyendo en el tiempo y por

y contradicciones y entre ellas las dudas respecto a

pudo haber comenzado un nuevo régimen político con

si efectivamente p

iao nes alegai° hmuebnoteo, peostsaicb

ibornees.s concretas, por ejemplo, en la declaración

seliecciones más amplias

pensar en que la mayoría estaba de acuerdo

espeepnideennscaiaenpsoidtuyeamlcios

en la meta republicana, pero la ProclamaciOn de la misma no especificó quê significa


aquello: ”Chile y sus islas adyacentes, forman de hecho y

derecho un Estado libre, Independiente y Soberano, y quedan para

por

de InSdi

siempre separados de la Monarquia de Espatia, con plena aptitUd de adoptar la forma de


gobierno que más convenga a sus intereses”. Las opciones quedaban abiertas. Cuándo era
el momento para decidir en definitiva? En los mismos términos, importa mucho la historia
de las ideas: Manuel de Salas, Infante, otros, permiten observar inter-relaciones sociales y
políticas, desarrollar análisis de discurso dialéctico, analizar el cómo se pasa de la
ilustración al liberalismo, traspasando limites, transitando desde la revoluciOn al Estado
formalizado. Los hombres también se transformaron, los monárquicos de 1800 fueron los
patriotas de 1810 y los ciudadanos de 1830. De hombres moderados pasaron a ser a
hombres radicalmente transformadores y después terminaron siendo nuevos
conservadores. Por cierto, en paralelo, lo mismo sucedió con el mundo de las ideas.

Otro tema, aun cuando muy conectado a todo lo anterior es el de la fiscalidad, la


formación de la fisonomía propiamente tal del Estado; su transitar específico desde sus
bases vecinales (particularmente santiaguinas) a la de los ciudadanos. El Estado es
organizaciOn política-económica, realidad concreta que se tiene que construir; arcas
fiscales, burocracia (funcionarios Públicos_ servirias pirreriorl reo-istros de noblaciOn,
recursos naturales,

- . • _ 1.tt_ —1:,.........)

pactos. lámbién políticas económicas, ¿proteccionismo o mictam..

•• • del

.L.,mauo, como institucion cnbc6 UW.0. EStadC, n a ri ,-, t...1-, 1, ihn nrnvectOS V
allí todo estaba

1 LLUIJV U.11 FIA-7 —— complejamente entremezclado: las acciones y las ideal.


Todo un campo abierto para seguir explorando y reflexionando.

,
54

EDUARDO CAVIEF

El contexto hispano: desde Aranjuez de 1808 a Cádiz de 1812. temas y los grandes
problemas.

A pocas horas de que se comenzara a desatar la madeja de múltiplo’

hilos que caracterizaba la situación europea y espafiola de comienzos del XIX, en la muy
patética situación en la que se encontraba el Rey hispan

este escribía a su pueblo:

Amados vasallos mios: Vuestra noble agitación en estas circunstancias, es un nuevo


testimonio que me asegura los sentimientos de vuestro corazón, y Yo (que) cual padre
tierno os amo, me apresuro a consolaros en la actual angustia que os oprime. Respirad
tranquilos: sabed que el ejército de mi aliado el Emperador de los Franceses atraviesa mi
reino con ideas de paz y amistad. Su objeto es trasladarse a los puntos que amenaza el
riesgo de algún desembarco del enemigo, y que la reunión de los cuerpos de mi guardia,
no tiene el objeto de defender mi persona, ni de acompariarme en un viaje la malicia os ha
hecho suponer como preciso. Rodeado de la acendrada lealtad de mis vasallos amados,
,Qué puedo temer? Y cuando la necesidad urgente lo exigiese, podría dudar de la fuerza
que sus pechos generosos me ofrecieran? No, esta urgencia no la verán mis pueblos...
Esparioles, tranquilizad vuestro espíritu; conducíos como hasta aqui con las tropas del
aliado vuestro buen Rey; y vereis en breves dias restablecida la paz en vuestros co-

razones, y a mi gozando la que el ciclo me dispensa en el seno de mi familia y vuestro


amor. Dado en el (mi) Palacio Real de Aranjuez, a 16

de marzo de 180830.

A la distancia, la proclama parece improcedente e irreal. Carlos IV

actuaba como si nada pasare. La vida en Aranjuez parecia normal; Ias ac-

tividades en Palacio intentaban mantener las normales actividades de una Corte:


sentencias, mandatos administrativos, preocupación por obras de

infraestructura, pagos, servicios, Ministros, consejeros, alegatos, etc. Posiblemente, el


favorito, el Príncipe de la Paz, Godoy, era el más inquieto:

sabia o adivinaba lo que se venía y que cualquiera de los desarrollos que

3° Príncipe de la Paz, Memorias II, 309; citado por Angel Ortiz Córdoba, Aldea, sitio,
pueblo.

Aranjuez, 1750-1841; Doce calles, Aranjuez 1992, pp.177-178.


LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Regimen y los orígenes de la
representación moderna 55

se produjeran tendrían en él al principal afectado por los acontecimientos. Después de


Fontainebleau, los franceses y su Emperador avanzaban sin más y se protegían tras una
política de hechos consumados. Godoy había convencido al monarca trasladarse a Sevilla,
pero ya sin el poder efectivo, uno de los Ministros había obstaculizado su decisión
infiltrando, además, noticias al pueblo sobre una supuesta huída del Rey. Por ello el tenor
de la proclama. Como sabemos, no file capaz de detener los impulsos del ”pueblo” y
mucho menos de Fernando, detrás de él. ,Grados de violencia, saqueos? Para más de algún
historiador, más importante, es que el motín debe relacionarse con los sucesos que
devinieron, pero también con el pasado, con el Madrid de mediados del siglo XVIII; con
el procedo que comenzaba a marcar el fin del antiguo régimen”.

Finalmente, el 19 de marzo de 1808, èalzatniento contra Godoy? Las causas no son claras
y, detrás de ellas, estaban también las siempre presentes preocupaciones y divagaciones de
los sectores sociales afectados. Aranjuez, aunque ciudad pequefia, era posiblemente una
de las plazas económicas más sólidas de la península. La presencia real siempre
dinamizaba las actividades locales y una posible salida del Monarca indudablernente
provocaba inquietudes diversas. Si a ello se agregaban las simpatias bacia Fernando, las
dudas sobre la actuación del Rey, indolente y pasiva frente a los franceses, y,
fundamentalmente las antipatias crecientes bacia el propio Godoy, se trató, finalmente, de
una combinación de circunstancias y relaciones difíciles de precisar, especialmente si se
trataba de situaciones relacionadas con la sobrevivencia cotidiana o con actitudes de
carião y defensa de la institucionalidad. En 1809, El Semanario Patriótico, con sede en
Sevilla, escribía:

Cuando las circunstancias se combinan de modo que esta desunión desaparece entonces se
conoce la fuerza irresistible que hay en los pueblos para alejar de si cualquiera especie de
males. èQué son en aquella hora los tiranos? èQué pueden los satélites que los cercan?
èQué las espadas que pagan? Pálidos, consternados, exánimes ellos y los suyos, no
hallan dónde fijar el pie sobre la tierra, y quisieran esconderse en sus entravas. èHay quién
quiera complacerse en tan hermosa escena...? Si

”Ortiz Córdoba, op. cit., pp.169-184.


56 EDUARDO CAVIERES I

es espafiol no tiene que recurrir a la historia: vuelva los ojos y

ple Aranjuez el dia diez y ocho de Marzo32.

é Fue pues Aranjuez el punto de partida de los acontecimientos i

que se precipitaron? En parte, ello quedó ensombrecido por el 2 de

de Madrid.

Hace poco tiempo, el 12 de febrero dei 2008, en Madrid, una para-T

. .._ . . ..._ .

da militar Crente á Palacio Real en donde comenzó la rebelión contra los franceses,
inauguró los actos del bicentenario de las Guerras de Independencia. En el desfile
participaron soldados espafioles y franceses, y también del Reino Unido, Portugal y
Polonia, algunos con uniformes de la época,

todos representando a los combatientes de entonces. Entre 1808 y 1814,

esparioles y franceses se enfrentaron con inusual violencia y los hechos, con la aparición
de una guerra de guerrillas, dejaron huellas profundas que,

en el tiempo, pudieron superarse hasta llegar a la situación actual. Ello sin

desconocer la historia ni esconder lo sucedido.

En Esparia, la literatura historiográfica sobre las Guerras de Indepen-

dencia fue creciendo y, entre el número de títulos que surgieron en lo últimos anos, el
libro de Ronald Fraser, La Maldita Guerra de Espana...

no sói() corresponde a uno de los enfoques más interesantes porque aporta

importantes perspectivas analíticas y se puede leer fácilmente, sino, además,

es fuertemente provocativo a la hora de construir un relato con mucha interrogantes e


innovadoras miradas.

Por la vasta obra existente sobre el tema, pero más anil, por la enor-

me trascendencia del mismo, el mismo Fraser seriala la necesidad de ser

innovador: la incesante y terca resistencia popular espatiola a Napoleón,


terminó fracturando el Antiguo Régimen, enunciando el principio de la soberania popular
y proclamando el acceso del pueblo (masculino) a la escena política: se trataria del primer
paso espariol hacia la modernidad. Para Latinoamérica, el libro nos hace pensar en la falta
de estudios nacionales que conecten más profundamente nuestros propios procesos a los
hechos y debates esparioles (y europeos) para pensar más en profundidad sobre las

32 Citado por Ortiz Córdoba, ibidem, pp.194.


SOME U INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la
representación moderna 57

complejidades de los procesos y sobre las inter-relaciones e influencias que se producen


en la historia”.

A partir de 1808, desde Aranjuez, se sucedieron la destitución de Godoy, la abdicación de


Carlos IV a favor de Fernando; el desmantelamiento de símbolos de poder asociados a
Godoy; Bayona y la llamada traición de Napoleón; el levantamiento de Madrid de mayo
de 1808 y la constitución de poderes nacionales y locales. Son todos hechos bien
conocidos. Los Ilamados de 1808 a defender al Rey y a la Patria, se convirtieron en
llamados a la Independencia y a la Revolución en 1812. La guerra de guerrillas fue la
exteriorización de fuertes controversias, conflictos y debates de fondo: el Estatuto de
Bayona, para muchos, significaba avances nõtables respecto al absolutismo anterior,
Napoleón anunciaba el surgimiento de una nueva legitimidad civil, pero el pueblo seguia
con fidelidades a la monarquia y a la Iglesia; la burguesia prácticamente aún no existia.
Más adelante, la Constitución de Cádiz de 1812, significó también adelantos, pero no los
necesarios para los más radicales. Los militares, el clero y la nobleza seguían en el poder.
Frente a los discursos seguían pendientes los problemas de la representación.

En los estudios de historia actual, con fuerza podemos hablar de la intrahistoria. El libro
de Fraser permite precisamente tener una intrahistoria de la Esparia de 1808 a 1814: una
historia por dentro llena de detalles, episodios, aspectos de la vida cotidiana; también del
pensamiento, de los intereses particulares, de las nuevas esperanzas y de las nuevas
frustraciones populares. La guerra siempre es guerra y los resultados nunca alcanzan el
nivel mínimo de aspiraciones colectivas y menos de las populares. También entonces, el
nivel de sacrificios, de violencia y de terror desatados, no compensaron las expectativas
escasamente logradas. Páginas muy especiales son las dedicadas a un breve análisis del
conflicto a través de la serie de Goya, conocida como la de los desastres, 82 grabados que
permiten la lectura visual de lo ocurrido. Un verdadero testimonio gráfico de la guerra
vista desde lo noimaginado.

”Ver, Eduardo Cavieres, El otro Bicentenario, La Tercera Cultura, Santiago, 5 abril 2008,
p.12.
58 EDUARDO CAVIERES

Nuestra historiografia latinoamericana, sigue unas historias de do tinte nacional y, más


aún, muy apegadas a sus respectivos Estadc

está bien y es poco discutible siempre que no se nieguen o se descor

ámbitos mayores en los cuales dichas historias están insertas. Y no

sólo de pensar en el capitalismo o en el liberalismo como conceptos

ticamente universales, sino también en las ideas y discursos que desde

se promueven. Desde muchos aspectos específicos y otros más amplio

esta historia de Esparia es también parte de nuestras historias nacionales y por ello el
bicentenario tuvo dimensiones mucho más amplias que las nacionales propiamente tales.
Leyendo a Fraser, sin disminuir la figura de Napoleón, podemos valorizar más
consistentemente los hechos propiamente espafioles como génesis del proceso
independentista que alcanzará a las colonias. Una de las relaciones más estrechas posibles
de analizar para una historia más en común tiene que ver con el proceso que conduce
hacia las Cortes de Cádiz y a los primeros enunciados del liberalismo político de
comienzos del siglo XIX.

En 1999, Manuel Chust escribía que 1808 significo() el comienzo dd fin de la monarquia
absoluta, pero, al mismo tiempo, al elevar el problema al inicio del proceso
revolucionario burgués espafiol y, junto a ello, al observar el surgimiento de una pluralidad
de estados nacionales americanos, ponía énfasis en una historia Esparia-América no sói()
inter-relacionada, sino además integrada. Según el mismo Chust, ”América aparece
omnipresente en todo el período”34. Por sobre los acontecimientos desarrollados en los
territorios peninsulares y por sobre las situaciones políticas que relacionaron a Carlos IV y
a su hijo Fernando y a ambos con Napoleón y con José Bonaparte, la presencia americana
en los debates de las instituciones surgidas como consecuencia de todo aquello, sin negar
discusiones propias de las miradas de la historia jurídica, la práctica del suceder de lo
cotidiano llevó inevitablemente al problema de las representaciones y, especificamente a
la nominación de diputados americanos suplentes que se integraron a las sesiones de las
Cortes. Por cierto, hubo desajustes y desacuerdos: los americanos reclamaron la igualdad
de derechos, es decir, la igualdad nu-

mérica respecto a los hispanos. Aun cuando ello estuvo siempre

34 Manuel Chust, La cuestión nacional americana en las Cortes de Cádiz, Valencia 1999,
ENDENCIA EN CHILE. El fin dei Antiguo Régimen y los origenes de Ia representación
moderna 59

no fueron pocas las propuestas presentadas conjuntamente por

cuestión que prácticamente ha sido soslayada en las historiografias

Jes aun cuando corresponde a una temática central en la historia de

las ideas de los procesos de emancipación, particularmente en sus períodos

iniciales y, más especificamente, entre los anos 1810 y 1814.

Los orígenes y desarrollos de todos los procesos corrieron también muy en paralelo. A
veces se olvida que, a fin de cuentas, se trataba de una sola realidad política institucional
que entró en disolución. En Esparia, desde 1808, ya la Junta Central fue clara en pensar
que lo que acontecia en la península acontecia también para los territorios ultramarinos y
ya el 22 de enero del ano siguiente, afirmando que los dominios no eran colonias sino
parte integrante de la monarquia espariola, invitaba a estos a enviar un representante por
cada uno de los virreinatos y de las capitanias generales, Chile, Venezuela, Cuba, Puerto
Rico y Guatemala. Por primera vez, se convocaba a representantes americanos, pero, como
todo proceso finalmente revolucionaria no estuvo exento de dificultades y desavenencias.
En la propia Espana, no había acuerdo en cómo convocar a las Cortes: la opción ilustrada
de Jovellanos se inclinaba por una base de estamentos de privilegios del Antiguo
Régimen; los sectores liberales, proponían una sola Cámara elegida por sufragio
indirecto. Por el lado americano, gustando la opción que se abria, disgustó el escaso
número de representantes que le correspondia. Al final, o no se enviaron o no llegaron
dado los tiempos y las distancias que estaban presentes. En cambio, la situación permitió
una dinámica que se manifestó rapidamente como imparable. En Esparia persistieron los
nuevos intentos por orientar el proceso. En enero de 1809, la Junta Suprema Central
llamó a los esparioles americanos para nombrar representantes, en un número de 10,
incluyendo a Filipinas. Junto a cada uno de los diputados representantes de cada uno de
los virreinatos, otros cuatro representarían a las cuatro capitanias generales, entre las que
se encontraba Chile. El 10 de mayo del mismo ano, la misma Junta presentó un Manifi
esto a los americanos, y, posteriormente, desde Bayona se incrementó la representación
americati.. desde 9 a 22 diputados. Como sabemos, la ausencia de estos en las Cortes se
superó a través de la nominación de diputados suplentes35.

3s lbidem, pp.30-35.
60

EDUARDO

CAVIER

Con respecto a este primer paso fallido de representaciones ; 1_ / 1 1.r

arner ante la Península, las diferencias institucionales de ambos lados dPi

rim nPrPrminorrvn rm. In n1 nnn: I•1

..... caa vai Yu. lel. cicl.L.LUU ILICSC realizam

la a

At2

Partir

ius Labii. principales nominando a tres personas de las cuales la elecid2

un sorteo; a su vez. de todos plecriA., c, —au”ariaJ

una reina de la cu igualmente, se elegida el representante correspondiente. Los Cahim__

Heron favorecidos e incluso recuperaron protagonismos y aun cuandu sistema que se


queria construir no prevaleció, ello fue un paso decisivo en papel que jugaron en los
propios procesos de Independencia.

Por cierto, hubo problemas generales que eran mayores a los problemas om Pbri,n r1,-.0
P., 1 T-1— T -L- I__ .

0.1.1.1,11,0.11,-.N3 1,11 1/1 iscai 1J1i1uC 1,e011, ias .,ortes k,eneraies y


Extraordinarias iniciaron su provocativa historia el lunes 24 de septiembre de 1810. El 24
de febrero del afio siguiente se trasladaron a Cádiz. Desde el verdadero comienzo de su
establecimiento, y esto es muy esencial, la Asamblea tuvo un inequívoco carácter
constituyente, lo que le llevaba a iniciar un rompimiento con esquemas del Antiguo
Régimen y le daba aires de ser una revolución política que teniendo como enemigo
principal a Napoleón, no podia de dejar de asumir postulados de la Revolución francesa.
Podemos, incluso, presumir que las llamadas influencias de dicha revolución en las
emancipaciones americanas, ya en una etapa decisiva, provinieron, indirectamente, pero
con bastante fuerza, de sectores de las propias Cortes. Tal fue la fuerza del movimiento
que no se dudó que en ellas residia la soberania popular y ello significaba desconocer la
renuncia de Fernando VII por faltar el consentimiento de la nación y declarar la
separación de los poderes de Estado, reservándose, naturalmente, la legislatura en toda su
extensión; la cooptación del aparato jurídico y, por ausencia del Rey, delegar el ejecutivo
en el Consejo de Regencia, pero no gratuitamente, sino a partir de que és” reconociera la
soberania de la Nación representada en sus diputados, in violables en sus derechos y que
se comprometiera a obedecer y ejecutar 105 decretos, las leyes y la Constitución que
debería emanar desde las Cortes

No fue un asunto menor, quizás un error en sus proyecciones políticas

36Ver, Javier Lasarte, Las Cortes de Cddiz. Soberania, separación de poderes, Hacienda,
1811

Marcial Pons Historia, Universidad Pablo de Olavide, Madrid 2009, pp. 25-30.

en

FENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación


moderna 61

_: -1 ,CPI Consejo, que circuló desde el 13 de marzo de

el periódico

A„..„ 12s Cortes en los siguientes términos:

1810, éste samu.a.L. Las operaciones de las Cortes Generales de la nación espariola que
se

ul

• stalaron antes de ayer en la real Isla de León, son el objeto más importante de la atenciOn
pública, y de la solicitud de los buenos ciudadanos. Este Congreso respetable, análogo a
nuestras antiguas y más sagradas instituciones, prescrito imperiosamente por las
circunstancias, ordenado por nuestro legítimo monarca en los últimos momentos que
precedieron a su cautiverio, no será un concilio de magnates y obispos, donde la mayor
parte de la nación carezca de representación y de voz; ni una congregaciOn de personas
llamadas arbitrariamente por el gobierno; ni una junta de los procuradores de algunos
pueblos privilegiados con exclusión de los otros; ni una mezcla de elementos de especies
diversas y encontradas, donde las miras parciales hagan perder de vista el bien común; ni
un fantasma vano de cortes en que la corrupción revista de formas y apariencias legales
los actos del despotismo; ni una asamblea tumultuaria, elegida por un príncipe extranjero,
y celebrada fuera del territorio espafiol entre los artificios de la seducción y las amenam
de las bayonetas. Será, si, la reunión de una gran familia, en que se ventilarán con
dignidad y decoro sus más caros y preciados intereses, y sin desafueros ni agravio de
nadie se expresará la voluntad general de todos. En ellas se ve por la primera vez el
pueblo espariol-representado en toda su integridad, y el árbitro absoluto de sus destinos37.

Contradicciones esenciales o dialéctica de la historia. La Regencia, &- gano en donde


descansaba el antiguo régimen, explicitaba principios que no o Ide las p

ei roan propios. No en vano, las diferencias se expresaron rápidamente. Para

Obispo de oe

piasCortres, y dentro de ellas, los problemas exteriorizados a través Orense y los


tempranos requerimientos de los diputados americanos, ericr ,os, les provocaron tener que
situarse en y responder a extremos.

x<uevecto y Quintana, Obispo de Urense, diputaao por =refila-

dura, Presidente del Consejo de Regencia, presidió la sesión constitutiva de las ,. • : •

y cumplio con un solemne protocolo, pero no compatelau

ele la Regencia de Esnan-,1 p 7A,, No 7’) ’”)S ,,nripmhre de 1810. Citado por Lasarte,

p. 31.
62

EDUARDO CAVIE911

prestar el juramento exigido por el Congreso y, posteriormente, no ;

Constitución de 1812. Algunos de los deputados americanos, entre 1c

destacó José Mejía Lequerica, representante del Nuevo Reino de Gr

exigían el pronto cumplimiento de sus reivindicaciones. Por una pa

ausencia de Fernando VII y las extraordinarias circunstancias reinante

habían llevado a reconocer el poder del Consejo de Regencia, pero le 1

permitido, igualmente, limitarles y recordarles a sus miembros que

responder de sus actos ante la nación soberana, es decir, ante las

depositarias de esa soberania. Por otra parte, en la defensa de ese pri,

fundamental, no tenían claros argumentos para convencer a los americ

en términos de una natural superioridad de las instituciones penins

respecto a las provincias de ultramar.

Entre unos y otros caminos y pesadas decisiones, Lasarte ha

una buena síntesis del proceso: queda claro que la Asamblea no preta

establecer una República basada en los términos en que se hablaba de 1 mocracia en la


época, sino una monarquia constitucional. Existían ten de los partidarios del antiguo
régimen respecto a una monarquia abs,

y también de los débiles de espíritu que habían seguido angustiosa

te los acontecimientos de Francia y la ejecución de un Borbón que ca logró comprender a


las fuerzas sociales que se le enfrentaban. Por

parte, siguiendo con el argumento, hombres protagonistas de las

como los decididos Gallegos y Arguelles habían aprendido la lección

movimiento revolucionario que no pudiendo gobernarse a si mismo ha


desembocado en el agresivo y militarizado bonapartismo. Así entonces, ”r

podían desear la República mientras estaban invadidos por el ejército 1

Napoleón y en un país de tan arraigado fundamento en el Altar y el Tron

en el que las fuerzas revolucionarias no tenían la potencia social que

quirieron en Francia, ni podían tenerla ante Ias tropas de ocupación en (

momento en que era necesario unir a toda la nación para la lucha armada

Esos hombres valiosos, aun cometiendo errores, empujaron a Esparia por e

camino progresista de la Monarquia constitucional; y el rey que luego

traicionó y humilló, protegido por el destino y los avatares históricos,

la suerte que merecía...”38 Debe insistisse, nuevamente, que, en el fondo

38 Ibidem, pp. 80-81.


IA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la
representación moderna 63

discutia en la misma Esparia y que los términos del debate se encapsulaban de la misma
manera que lo harían en paralelo y posteriormente en América. Una situación era el de la
soberania y en donde se depositaba, otra era situar ese depósito en una necesaria división
de los poderes políticos: soslayando el poder judicial, o lo era el ejecutivo (la Regencia) o
lo era el legislativo (las Cortes). En América, en los inicios de los procesos de
independencia, la discusión era entre las Juntas o los Congresos. 0Q_uién legitimaba a
quién?

Quién se establecía primero para legitimar al otro? Y no hay que olvidar las diferencias
entre monárquicos y republicanos.

De los puntos centrales que siguen y seguirán discutiéndose, destaca, como muy
fundamental, el carácter liberal de la revolución hispgria que culmina con la
promulgación de la Constitución de Cádiz. Más aún, se indica a menudo que los
gestores y actores de esa revolución fueron los liberales esparioles. Por cierto, detrás de
todo, hubo un largo proceso de convergencia de desarrollos económicos, políticos,
ideológicos y culturales. Los más cercanos fueron la Enciclopedia francesa y la
ilustración inglesa. ¡Cómo fue posible que ambos se amalgamaran tan rápida y
bruscamente en el caso hispano? Ilustración y liberalismo, más que conceptos, fueron
realidades complejas y en muchos casos más emotivas que racionales. En la explicación
de la situación, Pérez Garzón ha escrito que, en castellano, lo que se define como
liberalismo es la idea de libertad como soporte de un movimiento social, político y
cultural. La palabra liberalismo ”significó tanto el principio político de la libertad como la
virtud social de la liberalidad o generosidad. Concentrar ambas dimensiones de libertad y
liberalidad en el calificativo de liberal fue la aportación de lo que se conoció entonces
como revolución espaliola, en línea con las otras revoluciones anteriores, la inglesa dei
siglo XVII y la americana y la francesa del siglo XVIII. Los protagonistas de la
revolución espariola se definieron a si mismos como liberales, frente a los serviles del
absolutismo. La fórmula se expandió y así el liberalismo se convirtió en el concepto para
definir los cambios políticos que se desarrollaron a lo largo del siglo XIX en los distintos
países occidentales”39.

’Juan Sinisio Pérez Garzón, Las Cortes de Cádiz. El nacimiento de la nación liberal
(1808-1814),

, Madrid 2007, pp. 21-22.


:RES F11

64 EDUARDO CAVIE

Para comienzos del siglo XIX, no hay que olvidar otra situacióni

explica iaiiiuicii, cii pai LC, las WIILIaLLICCIULLCS IlUCIalCS. vura ue sus rakil

fraguó a lo largo del siglo XVIII en el aumento de los intereses reales1

los eclesiásticos, del trono sobre el altar. Surgió el regalismo que, al reformas en las
relaciones del poder político, asumió igualmente prin • avanzados. Así, la relación entre
regalistas e ilustrados fue bastante in y, prueba de ello, en Esparia, se distinguieron
Campomanes, Aranda, ridablanca, Jovellanos y tantos otros. Y si queremos complicar aún
más cosas, tampoco soslayemos la atracción que ofrecía la presencia franco respecto a
sus ideas. Para muchos ilustrados, difícil era desconocer el le guaje político de Napoleón
basado en ideas de nación, derechos ciudada y prosperidad pública. Así lo expresaba en
unos de sus decretos firmados( mayo de 1808 para ser publicado en La Gaceta de Madrid:

Esparioles: después de una larga agonia vuestra nación iba a pereci He visto vuestros
males y voy a remediarlos. Vuestra grandeza y vuesa poder hacen parte del mío. Vuestros
príncipes me han cedido todos si derechos a la corona de Esparia. Yo no quiero reinar en
vuestras provi( cias, pero quiero adquirir derechos eternos al amor y al reconocimiem de
vuestra prosperidad. Vuestra monarquia es vieja; mi misión es rem varia; mejoraré
vuestras instituciones, y os haré gozar, si me ayudáis, c los beneficios de una reforma, sin
que experimenteis quebrantos, de órdenes y convulsiones. Esparioles: he hecho convocar
una asarnbll general de las diputaciones y provincias y ciudades. Quiero asegurarn por
mí mismo de vuestros deseos y necesidades. Entonces deponde todos mis derechos y
colocaré vuestra gloriosa corona en las sienes (1 otro Yo, garantizándoos al mismo tiempo
una constitución que co’ cilie la santa y saludable autoridad dei soberano con las
libertades privilegios dei pueblo...40

En todo caso, fueron las insurrecciones en contra de Napoleón las qu llevaron casi
espontáneamente a la creación de Juntas, respuesta que e todo caso era conocida
institucional e históricamente para resolver asuntc urgentes de carácter local o estatal. Aun
cuando se utilizaran dentro de uj

4o Citado en Ibidem, p. 132.


ep■■—

:NCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación


moderna

65

1 de significados, dos conceptos se repiten en todas las proclamas

independencia y revolución. Para constituirse, debieron romper

a instituciones del antiguo régimen: los capitanes generales

autoridades regionales más importantes; el Consejo de Castilla por

‘ondescendencia con los franceses; las audiencias y los intendentes siguieron existiendo
con poderes muy restringidos. Pero, clarificando que no se trataba de modificar el orden
social existente, con una sola excepción, los miembros de las Juntas no fueron elegidos,
sino nombrados. Aunque la excusa fite la premura del tiempo, todas ellas necesitaron de
las antiguas autoridades y por ello el 40% de los componentes de los nuevos gobiernos
fite ocupado por ellas. A ellos se agregaron los militares y el clero que tuvo una
presencia en las Juntas cercana a125%. Otro 10% estuvo compúesto de miembros de la
elites locales, alta y baja nobleza. Muy poca representación tuvieron los vecinos comunes
de las localidades y tambien los comerciantes. En las Juntas catalanas y valencianas, hubo
presencia de sectores pertenedentes a clases trabajadoras. Las Juntas se autocalificaron
como Supremas, lo que en la práctica significó que Esparia volviese a dividirse en reinos
y regiones constituyentes, autónomas y soberanas. Su lucha común en contra de
Napoleón y sus miradas comunes bacia la ayuda política, militar y financiera de Gran
Bretafia, les fueron orientando, primero bacia una Junta Unificada y enseguida, ya en
plena guerra contra Napoleón, bacia la Junta Suprema a partir de septiembre de 180841

Las dificultades de la guerra, los problemas de financiamiento de la misma, las


necesidades de imposición de la autoridad sobre la sociedad, fueron minando, en
conjunto, la legitimidad de las Juntas. Los contenidos de sus discursos iniciales
igualmente se fueron soslayando en el transcurrir de los sucesos. El 31 de enero de 1810,
se disolvía y asumía la Regencia. Ella debía convocar a las Cortes para comienzos de
marzo del mismo afio. No lo hizo y sói° las presiones y acontecimientos que se fueron
acumulando le llevaron a hacerlo en septiembre y, aqui, volvemos a conectar a Esparia
con América: ”Lo más apremiante de todos no procedia de Espafia sino de las colonial
de _c aramerica, donde la desintegración de la Suprema se interpre-

” Ver, Ronald Fraser, La Maldita Guerra de Espana. Historia social de la guerra de


independencia, 1808-1814, Crítica, Barcelona, 2006, pp.191-304.
66

EDUARDO CAVIE

tó como el fin de la resistencia espafiola. Para defenderse de la dornii

napoleónica, los criollos de Buenos Aires, Caracas y otros lugares

Juntas supremas según el modelo espariol, que permanecieron lea In n r,,1 n vu r,..-.. .-,
,-,; rIn-li r, e-si-reN erras; c..-1-1.-. .et-sn i—■^1 ..sr; cF.”42

11C7.11,JAJ V 11, IJl.1V Q UAI

Ni nos volvemos a instalar en las Lortes y a poner nuestra at

las relaciones de éstas con las provincias americanas, debemos regre

discusiones y hacia las diferencias entre los esparioles y los IlamaC

ricanos. Estos últimos expresaron sus dudas respecto al cómo se deE

ali encabezar y publicar los decretos para el conocimiento en los territorios

ultramar. A grandes debates, se nombraban comisiones ad hoc. El prin • de ellos tuvo que
ver con los grandes principios relativos a la igualdad yg derechos. El 16 de diciembre, los
americanos presentaron sus once proposi tas autonomistas, económicas y políticas: entre
otras, representación g( porcional y equitativa ante las Cortes; igualdad de derechos de
americano esparioles e inclusive indios para ejercer cargos políticos, eclesiásticos o inl
litares; distribución de la mitad de los cargos disponibles a favor de los m turales de cada
territorio; creación de comités consultivos para elección d cargos públicos;
restablecimiento de los jesuitas a América, etc. Igualmetu avanzaban en reformas
económicas conducentes al libre comercio y a 1 supresión de monopolios del Estado o de
particulares. Obviamente, si t que despertaron ciertas simpatias, no por ello lograron
respaldos y en est el análisis de Manuel Chust es importante y cuidadosamente conceptual
junto a razones muy prácticas, los liberales ”se enfrentaban a un problem secular del
constitucionalismo espariol de todo el siglo XIX y buena pai te del XX. Estas propuestas
autonomistas americanas significaban integra en calidad de territorios en igualdad jurídica
a las antiguas colonias deu tro de un Estado-nacional con parámetros plurinacionales. Y,
desde luegt dejaba planteado un problema: cómo articular este estado plurinacioná bajo
premisas monárquicas? El primer parlamentarismo espariol nace co pretensiones de
centralidad, de unicidad que no son gratuitas... Teníaa verdaderamente, un problema
teórico, ideológico, práctico y táctico. Usi

recurrir a la experiencia. èQue tal si mentamos federalismo?”43.

42 Ibidem, p. 595. 43 Chust, op.cit., p.57.


ENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de Ia representación
moderna

67

Por cierto, hubo mucho más. También Chust nos lleva a los otros grandes temas. Se podia
discutir acerca de las proporciones entre peninsulares v americanos en términos de
representaciones, pero indios y castas estaban absolutamente excluidos. La representación
llevaba hacia la soberania: provincias, autonomias, monarquia, estado nacional. Entre
representaciones y soberania, estaba también la igualdad. De acuerdo a las discusiones
respectivas, Chust visualiza el cómo se pensaba que los representados no tenían porque
ser todos representantes: se avanzaba hacia las bases del sistema electoral censitario. De los
grandes problemas se pasaba también a otros aparentemente menores, pero por cierto
igualmente importantes. Estaban las cuestiones del reparto, la esclavista, la eclesiástica,
pero también, y basicamente, los problemas constitucionales y la necesidad de una
Constitución. El 25 de agosto de 1811, comenzaron los debates acerca del texto
constitucional y este no sólo estaba referido a la península, sino era igualmente extensivo
a sus colonias o a sus provincias según los pareceres de algunos o de muchos. En lo
esencial, en el gobierno, lo básico tenía que ver con el tipo de administración que se
queria y en ello no hubo acuerdos absolutos. Las contradicciones existentes, impedían la
formación de un ente plurinacional que pudiese cobijar a todo lo que había sido el Imperio
y sus colonias, las llamadas diputaciones provinciales no alcanzaban a llenar los deseos
de todos”.

Entre 1810 y 1813, las discusiones de las Cortes fueron profundas y, obviamente, estaban
encaminadas a la construcción de un nuevo orden político, o, al menos, para los más
tradicionales, a lograr nuevos consensos que permitieran la reactivación del sistema bajo
nuevas formas. Como sea, la experiencia política de esos anos no sólo fue innovadora,
sino en muchos sentidos provocativa e imaginativa. Pero, no se trataba sólo de que en
Espafia se estuviese pensando también en América; más aún, de que en muchos sentidos,
como lo veremos para el caso de la Constitución de 1812, se pensara que en las (ex)
colonias no sucedia nada. Parte importante de los debates que estaban en la agenda
cotidiana de las Cortes, eran también los debate.iique se sucedían en los ideólogos
patriotas americanos y a ello se puede agregar que, en definitiva, existieron muchos más
pensamientos si-

7, revisar capítulos 3, 4, 5 y 6.
68

EDUARDO CAVIERE$1

milares que diferencias profundas: cuando llega el momento, los po

de representaciones, soberanias, igualdades, participaciones, feder:

centralismo, voto censitario, etc., etc., alcanzan iguales contenidos

nuevas Repúblicas.

No obstante, si seguimos en los mios 1810-1813, y en Ias Cortes,

la discusión de la Constitución de 1812, no podemos soslayar la presa

de los dos diputados suplentes por parte de Chile: ambos hijos de coI

ciantes, nacidos en Santiago y aun cuando emigraron a Esparia en difei

tes tiempos y por diferentes motivos, en ambos casos, además, hubo

manifestaciones de sus pensamientos americanistas.

Don Joaquín Fernández de Leiva nació en Santiago en 1775; hijo único del tercer
matrimonio del comerciante espariol Lucas Fernández de Leiva, hombre bastante
acaudalado que falleció en 1779 dejando una cuantiosa fortuna que permitió a Joaquín
utilizar parte de su herencia en su propia educación de modo que, sin apremios
económicos, no se dedicó a los negocios y, por el contrario, fue un brillante estudiante en la
Universidad Real de San Felipe, de la misma ciudad de Santiago de Chile, en donde
habiendo aprobado todos los cursos seguidos entre enero de 1796 y abril de 1798, k fue
conferido el Grado de Bachiller en Sagrados Cánones y Leyes en enero de 1799. Al ano
siguiente recibió el Grado de Doctor con su Tesis ”Los justos derechos con que la Corona
de Esparia domina las dos Américas

y se recibió como Abogado. Fue consultor del Tribunal de Minería local en 1803 y, entre
1806 y 1808, fue segundo Diputado y Primer Diputado

General del mismo, pero la gran oportunidad la recibió en 1808 cuando,

medio de las preocupantes noticias llegadas desde Esparia, el Gobei

Garcia Carrasco decidió aumentar la representación en el Cabildo san

guino nombrando regidores auxiliares para preocuparse de la defensa

reino ante cualquier posible agresión extranj era. Al provocarse la vaca


de algunas de esas posiciones, los propios miembros capitulares resobie

presentar al Presidente a dos sujetos que con voz y voto, estuviesen p

cularmente dedicados a extender las resoluciones de dicho Cuerpo y

su correspondencia, y uno de ellos fue precisamente don Joaquín. El 13

septiembre del mismo afio, se hizo el nombramiento correspondiente

circunstancias políticas del momento fueron alejando las relaciones entre!

Cabildo y el Gobernador y, a tal punto, que alcaides y regidores decidiei

A INDE

IP’

PENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orlgenes de la representación


moderna

69

cuenta propia nombrando al mismo Joaquín Fernández de Leiva

que viajase a Espana y asumiera la defensa de la situación del país ante

L, Corte. El acuerdo se logró el 2 de diciembre de 1808 y junto con reprentar los


sentimientos de lealtad, amor y eterna obediencia a la monarquia Lpanola, el enviado
debía pedir la modificación de leyes que retrasaban el _ nvolvimiento industrial y
comercial del reino y mayores facultades y prerrogativas para los cabildos americanos. A
la edad de 32 anos, Fernández de Leiva emprendió su viaje a comienzos de 1809, a sus
propias expensas y, por tanto, sin sueldo ni gratificación alguna.

Llegó a Espafia a comienzos de 1810, en circunstancias que le Ilevaron rápidamente a ser


sorteado como Diputado de las Cortes. Juró en septiembre de ese afio y permaneció en esa
posición hasta abril de 1812 por’ haber solicitado licencia para trasladarse a Lima a
desempenar el cargo de Oidor de la Real Audiencia. Así lo verificó y en el ejercicio del
mismo falleció en esa ciudad en junio de 1814. En las Cortes se distinguió precisamente
por ser hombre de fuertes convicciones y de posiciones que se movían entre el ser
reformista y progresista, de algún modo, cercano a las ideas de los más liberales. En sus
dos anos de representación, tuvo una decidida y bastante oportuna intervención en una
serie de temas en donde no sólo fijó sus posiciones técnicas respecto a algunas cuestiones
específicas, sino también su formación jurídica cuando se trataba de asuntos
institucionales y constitucionales. Defendió la libertad de imprenta, sostuvo claras
posiciones a favor de indios y castas y. tuvo una muy consistente participación en
materias relativas tanto a la organización de las propias Cortes como en otras muy
importantes concernientes a la Constitución de 1812.

Aun cuando muy comprometido con la defensa de la Corona y el mantenimiento de los


vínculos entre Esparia y América, en el conjunto de sus ideas y discursos siempre fue
expresivo en defender reformas inmediatas y necesarias respecto a cuestiones de
representación y, particularmente, a una mayor igualdad en las relaciones de la
metrópolis con sus colonias, situación que se contraponía especialmente con la insistencia
de las autoridades peninsulares por imponerse en número y prerrogativas sobre las
autoridades americanas. En la discusión de estas materias, proclamaba que ”El objeto de
los Congresos es el de investigar la voluntad general de la nación por la unión igual de
representantes, y a este fin es necesario evitar que
una provincia logre ascendiente sobre otra por desigualdad de prin

su representación, o más claro, que se haga monopolio de los vote

pueblos contra su voluntad”45, significando que una insuficiente tación de las provincias
americanas equivalia a someterlas sistemát

a la voluntad de las provincial espariolas.

Buscando preservar el derecho de América a la igualdad exigic

plente chileno venía sosteniendo constantemente los derechos que ;

a los súbditos americanos para recibir un trato equivalente a los de su

lares esparioles tanto respecto a los nombramientos de empleados

eclesiásticos como en lo concerniente a la entrega de honores y graci:

posibilidad de delegación de esta potestad a los Capitanes Generale

lo general, a pesar de la ya serialada lealtad a la Monarquia, no trepid

hacer valer sus conocimientos jurídicos y sus razones políticas para ir

establecer los derechos que perseguia. Tampoco en defender sus princ

contrarios a todo tipo de intervención extranjera en lo que consideraba e

los valores de la institucionalidad tradicional representada en la imagel

figura de Fernando VII. Tan fuerte eran estos sentimientos que junto (

prestar obediencia al Rey, también le exigia actitudes y decisiones. A ma de haber


accedido a su posición como Diputado, pronunciaba uno de s

discursos más brillantes y profundos respecto a sus contenidos. Seria

que hubiera deseado que hubiese habido unanimidad respecto al decrei de guerra perpetua
contra Bonaparte y que no quedasen dudas de lleg

incluso a no obedecer a Fernando VII cuando este se presentara afranceJ

sado o disfrazado de acuerdo al monstruo de Napoleón, situación que e

todo caso veia lejana tanto por la educación, buen corazón y otras prendai innatas de la
religión y amor a la Patria del Rey como porque este no podria
dejar de corresponder al extraordinario afecto que le había demostrado t

pueblo heroico como el espafiol. Enfatizaba en dos aspectos principales;

primer lugar, que:

Todos queremos al Sr. Dn. Fernando VII como Rey, no cor

adoptivo de Bonaparte; y si esto último sucediese, quedaria de

45 Sesiones de las Cortes de Cádiz, 11 de enero 1811. 46 Sesiones de las Cortes de Cádiz,
21 y 25 de diciembre de 1810.
U••••••■• 4..11

esta Nación heroica y reducida a la clase de provincia... La Nación no

debe seguir a un Rey que no está libre en el ejercicio de sus facultades... Por eso nuestras
leyes han dispuesto que en caso de llegar el Rey ai extremo de furioso, se le pongan
tutores, porque un loco no es capaz de hablar con principios de razón.

En segundo lugar, agregaba:

La América, Serior, no quiere nada de los franceses: los despreciamos todos; Bonaparte
allí está tenido por un embustero, a quien nunca se debe dar crédito, aun cuando alguna
vez diga verdad... Así que, Serior, VM debe hacer con esta ocasión lo que hizo ya e124 de
septiembre; y así como entonces se declaró nulo todo lo hecho en Bayona por faltar la
libertad al Rey y el consentimiento de la Nación, así ahora declare VM del modo más
solemne que no reconocerá ningún acto hecho por el Rey, ni ninguna cosa que disponga,
mientras que este rodeado de franceses”.

Pedia que se declarara que no se dejarían las armas de la mano,, ni se oiría proposición
alguna sin caminar de acuerdo con el gobierno británico. Enseguida anunciaba su decidida
adhesión a bases jurídico-institucionales por lo cual solicitaba que se establecieran los
principios fundamentales de Ia Constitución. La ocasión le permitió desarrollar un
imaginario respecto al posible regreso de Fernando y, al mismo tiempo, de insinuar unos
ciertos Iineamientos políticos respecto a lo que pensaba:

Guando (Fernando) se presente entre nosotros verá VM como llena de aplausos a este
Congreso por haber sostenido sus derechos y los de la Nación, pues sólo un Rey es
respetable cuando reina sobre un pueblo libre.... [Para ello, el establecer la Constitución]
es una medida que evita las arbitrariedades de los Reyes cuando está formada por principios
liberales, y no suceda que los ecos de nuestra libertad se queden en los limites de este
corto recinto sin que pasen a Ias provincias. Hágase una Constitución buena y que ponga
trabas a las voluntariedades del Rey, y

entones el más cruel de

OS

hombres no podrá hacernos infelices

,48

Seciones de Lis Cortes de Clidiz, 30 diciembre de 1810.

Ibitlem.
72 EDUARDO CAVIER1

Fernández de Leiva participó en una serie de comisiones y tuvo 1

aunque importantes intervenciones en materias diversas, por ejemp

bre la libertad de imprenta; sobre la libertad de comercio de las pro

americanas en que junto con otros colegas manifestaban que conc

Inglaterra la libertad de comerciar con las provincial americanas era!

conocer lo que ya era un hecho, y que sólo bastaba definir ciertos sub

regulares de la nación británica. Participó en la comisión con mayon

americanos (cuatro sobre siete miembros) que se formó precisamente’

estudiar dicha situación y fijar las bases para el establecimiento de un trae do comercial;
en la comisión de análisis de un documento sobre abolieR de tributos en México, y,
además, y en virtud de sus anteriores oficios eu materia, presentó un proyecto de decreto
sobre los Tribunales de mina que clarificaba los procedimientos a seguir y delimitaba la
participación la Audiencia en los asuntos contenciosos entre mineros49. No olvidó nua
sus preocupaciones respecto a la igualdad de representación entre espá les y americanos e
insistió en el hecho de que ”La Península, la América las Filipinas fueron reconocidas
partes esenciales de la Monarquia, y naturales y originarios de ambos hemisferios como
miembros de una sO nacion, de una sola familia, iguales en derechos”5°.

No obstante, y sin duda alguna, en donde más dejó manifestada s presencia y su palabra
fue en las comisiones y discusiones de materias lativas, precisamente, a la Constitución de
1812 y más especificamente e algunos de sus articulados. Algunos de ellos, los Arts. 22 al
29, permiti limitar considerablemente el número de diputados de América. La disa sión
de estos artículos, que llevó a considerar la situación de ciudadanía d las castas tuvo lugar
entre los dias 3 y 20 de septiembre de 1811. Junto co otros diputados americanos, y a su
colega chileno Manuel Riesco, Fernár dez de Leiva defendió la igualdad civil de
individuos originarios del Áfria con algún grado de hispanidad, ya que en su concepto se
referia a una situe ción similar a la experiencia de las castas americanas y, por ende, el
derech de estas últimas a la ciudadanía. Para ello recordaba las leyes de Carlos II

49 Sesiones de las Cortes de Cddiz, 17 octubre y 7 diciembre 1810, 15 y 30 enero de 1811,


mano 1812. ” Sesiones de las Cortes de Cddiz, 16 enero de 1811.
E IA INDEPENDENC IA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la
representación moderna 73

concediendo la honorabilidad a los gitanos y favoreciendo a los nifios expósizos. De hecho,


y también como miembro de la Comisión respectiva, llegó a exponer como principios
básicos de su pensamiento sobre el particular,

Pri mero, que es impolítico en una Nación que se constituye dejar descontenta una clase
numerosa y en disposición de mirar con rivalidad a Ias demás, mayormente en las
circunstancias en que se halla la espafioIa. Que la privación o casi la privación de los
medios para ser honrados y gozar de los beneficios de una Constitución liberal, expone a
los que comprende a sesgar del camino de las buenas acciones, y a fomentar pasiones
perjudiciales al buen orden. Que es muy distinta la igualdad jacobiana de Ia igualdad
racional y legal. Aquella, confundiendo todas las clases y jerarquias de la sociedad,
produce la anarquia y todos los horrores que le son consiguientes. Viola la justa y
equitativa ley de los premios graduales del mérito y la virtud”.

No sólo defendia con ciertos grados de pasión sus particulares puntos de vista, sino
además agregaba sus conocimientos y análisis de lo que venía ocurriendo en los
contextos de la época. En general, es cierto que la casi totalidad de los diputados
ultramarinos se opuso al Art. 29 que excluía a las castas y que en última instancia
defendieran la idea de que su exclusión de los derechos de ciudadanía no debía implicar
que se les excluyera del derecho a estar representados. De hecho, según los americanos,
la sola calidad de espatiol implicaba el derecho a estar representado. Estos temas se
relacionaron con las preocupaciones de los representantes americanos respecto a los
acontecimientos que se venían desarrollando en sus respectivas provincial y a las
posibilidades de que se entrara en rupturas definitivas que buscaban evitar. Aunque
algunos como el mismo Femández de Leiva insistió en demostrar la lealtad de
Santiago52, la ”representación” presentada en agosto de 1811 terminó siendo el último
intento posible para acercar a la metrópolis con colonias y, en definitiva, todo esfuerzo
de entendimiento con las juntas criollas americanas se perdió durante el verano de 1811.

las Cortes de Cádiz, 6 septiembre 1811.

Cortes de Cddiz, 27 julio 1811.


74

EDUARDO CAV

Otro de los particulares problemas en que participó muy

estuvo en relación al Art. 324 de la misma Constitución según

gobierno político de las provincias residia en el Jefe político, nor

el Rey (sin competencia en lo militar). El diputado chileno, que

estado indicado era miembro de la Comisión, para evitar la arl

que ejercían los gobernantes en América, tan alejados del gobie

trai, defendió la idea de que al Jefe político debían asociarse ”dos

nombrados por la diputación”. Al creer que debería aumentarse

ro de diputados, recordaba antecedentes históricos de las prime

espariolas y negaba todo peligro de federalismo, ya que las Dif

obedecerían a las leyes generales de la Monarquia. Entre sus aducía que,

Se ha dicho que aumentado el número, es de temer el feder

damos mucha extensión a las presunciones y a los receios, nc

un paso por el bien público... La minería era en América el

importante, y el comercio ha sido y es el más interesante

Nación. El nombramiento de las autoridades de ambos, y su ;

estaba entregado a las universidades y a las corporaciones de

se han establecido Diputaciones y Juntas para su aumento y i

dad, de modo que por su número llenen el deseo de las core

que representan, y queremos confiar hoy a un insuficiente ni,

Diputados la gran facultad de hacer el bien de los pueblos53 En las cortas noticias que se
tienen de Fernández de Leiva,
larse que estaba considerado como miembro de los diputados liber

las Cortes. De hecho, en sus discursos soba emplear el concepto de lib

para referirse a la Constitución de 1812 que estaba en discusión y a la (

no sói() como miembro de la Comisión destinada al estudio del Prove

presentación del mismo a la Corte, sino también por convicción y adh

personal a la misma, dedicó gran parte de sus esfuerzos llegando a adr

que era parte del grupo de los más importantes Diputados a los cua

le debía la promulgación de tan importante instrumento jurídico. E caso,


independientemente de sus consideraciones personales, de su

3 Sesiones de las Cortes de Cddiz, 13 enero 1812.


ENCIA EN CHILE. El tio del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación
moderna 75

; por el Chile que había dejado y al cual posiblemente nunca pudo

incluso de sus vastos conocimientos jurídicos que le permitieron dis-

en tal notable experiencia de las Cortes de Cádiz, debe serialarse

Licción o esperanzas en el proceso que se vivia, siguió incorpo-

’alas instituciones hispánicas y como tal falleció, como está consignado

datos biográficos, mientras desempefiaba el cargo de Oidor en la

t de Lima: ;Tan cerca y tan lejos de su patria y de su tierra!

El otro diputado chileno fite don Miguel Riesco de la Puente, nacido em Santiago en
1783, hijo de don Manuel, igualmente otro conocido comerciante espafiol, originario de
la villa de Valderas que también se casó tres veces, siendo Miguel hijo del primer
matrimonio que partió havia la península previo haber recibido, el 14 de febrero de 1805,
una larga carta de su padre en donde además de dar su bendición le instruía en los pasos
a seguir en la actividad del comercio. En su testamento, extendido en Santiago en 1813,
especificaba que Miguel había marchado a Buenos Aires en 1805 para iniciarse en los
negocios del comercio, pasando a Cádiz en 1809 en cuya ciudad fue elegido ”por suerte
de diputado de las Cortes, en que se mantiene hasta lo presente, y habiendo perseverado
sin renta, ni otro auxilio para su mantención, lo he sostenido, haciendo los gastos
precisos para su mantención y decencia”. En Buenos Aires, Miguel adquirió el nivel de
capitán graduado de húsares voluntarios del Río de la Plata y, en 1809, antes de viajar a
Cádiz, se casó con dofia Josefa Serapia Pinto Lobo con quien tuvo una hija, dofia Josefa
Melitona Basilia. Después de 1814, Riesco volvió a Chile siendo pro-Secretario de la
Asamblea Constituyente de 1823 y en esa categoria firmó la Constitución Política del
Estado de Chile que fue promulgada el 29 de diciembre de ese afio. Posteriormente fue
COnsul General de Chile en Buenos Aires en los anos inmediatos a 1826. Falleció
havia 1858, presumiblemente en Santiago.

Al igual que Fernández de Leiva, don Miguel ganó su posición en las Cortes por sorteo,
el 21 de septiembre de 1810, en lista conjunta con los de Buenos Aires, de acuerdo a los
procedimientos aceptados por el Consejo de Regencia y la necesidad de instaurar un
sistema de suplentes en los casos en que no hubiese representación emanada desde la
misma América. A pesar de que fue nombrado en dos oportunidades como miembros de
comisiones, primero en la de Exámenes de Memoriales, el 24 de enero de
76

�’��’��nn �..

bq, 1,

1812, y después, en 1813, como Secretario de las Cortes su activa en los debates fue
bastante reducida y se refirió fi,n,1 parti’

__..�d�nental a ia fflscusión de articulados específicos de la Constitución,

,40 1 01 1 __—- - -.

uk- 101 i, respecto ai i- rt. 22 del I’royecto, que senalaba que a los` a4W

que por cualquiera línea fuesen habidos y reputados por or. i°

espa� África, les quedaba abierta la puerta de la virtud del mereci g navios ser
ciudadanos, Riesco intervino senalando, en primer lugar, m1> que siememPre� abstenía
de hacerlo porque era consciente de la cortedad de sus lutes v prt_ fería utilizar su juicio y
sana intención para apoyar las materias quea en serían interesantes para el bien de la
pátria. En este caso, consideraba se trataba de una materia grave por sus consecuencias y
que tocaba direc_ tamente a la felicidad del país de su nacimiento y por ello manifestaba
SU opinión para dar testimonio de la relación existente entre los descendienta africanos y
las castas de América, cuyo número, calidad y circunstancias debieran llamar la atención
más allá de pensar sólo en términos de virtudes y merecimientos sin definirse. Se
preguntaba, tcuáles serían los que Ile ran a obtener esta gracia? Apelando a la historia
romana, argumentaba en términos del nacimiento en el país, a su sangre espanola o
indígena v a su

capacidad de razonar con respecto a la educación lograda:

Conviene además en un Estado que todos sus habitantes ten

dad en los derechos tanto civiles como políticos, para que así

dali melor la 1 nci n v .5ii anhiPrnn c]alnc anemic nç internos

b b externos. Un campo de gloria. se ha dicho nor un Sr. Divutado,

abierto a los americanos. Yo digo, Sefior: la justicia está abierta en Congreso, y aquella ha
de ser efecto de esta54

Una segunda intervención la realizó pocos días después, cuando se -1 t___1_ no


J_1 n_———-1 r- - .’. • 1 --— -_� i l n„P Ia
euua Cl aiueuiu ,o uei rroyecrv ue’onstitucion que seiialdua Y— -

para la representación nacional era la misma en ambos hemisferios. Resp,

11 i - i i
1 - _._ avende$ de

to a eito, en pocas pa>_abras, senalaba que poco tenia que aecu u�,r•-

.1 , 1 1 _ ,,ía n01

ya expuesto, pero que si era mamtiesto que el articulo ais11111lu

J. ntr05 ais.

111C111C C1 1.C11JV LLC Iu11CLll,d y csiaua cii 1,V111Iaulu-lul1 1—. —-


Como gran parte de la población de América estaba conlpuesta por

limenempPPO—

IMEMPF—

r,-

_. � � r:

CHILE. EI fin dei Antlguo Regímen y’os orígonos ria ia rep asen e

%%

I¡hem. ai q’”’ - ¡l¡s¡ma e11 la 1epresentac1ón u tramarma por lo cu

sbrogara la de espanoles55. El 16 dei mismo mes, leída una

nAturales se ’ elico sobre Ias bases que deberían adotar--

Consulado de Méjico q p ;�11 dei adoptar—

1 ,cac flnctrarinn v nntir,,clpc

. .1 1_1 -..,-...., rPcnlroria >>no Iacicn1 l(I nnta_

cras excluídas aeI �C11�.,, � .. 6 , , ,


�fim~eK M.9

Iihr. 21 y••___ ultramarinaI’:l lu ,uai rLuia jUL a .a paiau

o„rPSentacion

hiI¡sin „�tU�

dei (,ofSu1n

_ cavlitl cLises. 1lustracion v aotitudes

para Ia represcil �a�i�•i b , 1 $C en América gj .,X-O o Se �imitó a sefialar que lo


había oído con indignación. Quizás la in-

són más importante fue con-motivo de la discusión dei Art. 373 dei

id -

ovvecro de CO,

diputado cnuc1w —

1_..,A„TP defensor de las leyes constitucionales de las cuales depende

rrotunuaII«• _

F 1 �7 l a aa rn Ínc 1nr

c..zo:i (7 (.7//.Z, 1) cnlrc JHI

rr„C;hn referido a la soberanía y a su ejercicio. Entonces,

�roVVecto de c,”��.

1 _ ..L.aL„n en una breve alocución, se mostro, en primer lugar,

d dipUtaa0 c,iii..,..,, —

. tP. Pç c~rir„cinnales de Ias cuales devendo

enic LL�..”.,.,_

1_ ....,.., I rnn rvnción v felicidad de todos. Por ello, se


I hienestar de cana -iu mostraba partidario de tomar las precauciones necesarias para no
permitir

1a más pequena alteración de las normas constitucionales. Reconociendo que dadas Ias
circunstancias, las Cortes no habían podido convocarse coo toda Ia perfección necesaria
para imponer silencio a sus enemigos, la opinión pública, la justicia de las leyes y su
imparcialidad y el libre uso de los derechos de cada ciudadano, eran los verdaderos
defensores de la mismaAIgunas experiencias como la Revolución francesa, le llevaba a
asegurar que

nstituciones, ”jamás han sido destruidas por los medios iegaies que ban, sino por la
violencia de las armas”. No debica ser el_ caso de a’’

Sin ser de los más destacados, a Riesco se le ubicó dentro de los dïputa-

s proeresistas (nara alQnnns liherales) de Ias Cortes. No obstante, cuanda

- •r ---a° -— —-----, — en 1814, por instrucciones dei Rey Fernando VII, el Ministro
Lardizábal

pidió declaración a los diputados respecto a su participación en ias Cortes, declaró no


haber sido voluntaria su participación en las mismas y que su papel se había limitado a
conseguir algunos beneficios tendientes a ia prosperidad de su país sobre abolición de
algunos gravámenes de tránsito y de alcabala dei viento y de disminución de los montos
impuestos sobre los censos, además de ia instalación de una tercera Intendencia en
Coquimbo que se Unipr-, ., i— -----. ,

existentes cieJantlago y uiiccE ci ’ L` Como ha queuado sefialado en sus datos


biog� cos, ea la cure ad de iro

Grs Cortes de Cádiz, 14 septiembre 1811. de ’as Cortes de C�ídiz, 20 enero 1812.
78

EDUARDO CAVIERES,

ticias existentes sobre su persona, si se sabe que regresó a Ch i

en algunos cargos del gobierno republicano.

La participación de los chilenos destaca por el contenido de sus i

y por el corto tiempo que les llevó asumir posiciones que, posiblement

haber seguido en Santiago habrían estado lejos de su pensamiento. No

tante, ello es igualmente posible de pensar no sólo para el caso de los ,

americanos, sino igualmente para muchos esparioles. Hay que insistir (

provocativa que resultó ser la experiencia de las cortes gaditanas y, a !ai

en la fuerza de las ideas políticas que en ese momento irrumpieron a 1

de Europa, pero que también estaban en el aire de la vida social en estas I

lejanas tierras, independientemente de que fuesen verdaderamente aco

o comprendidas.

Por cierto, la participación de los diputados americanos fue div

amplia y bastante doctrinaria. Rieu-Millan realizó un extenso estudio

bre el particular que, además de considerar las génesis de sus eleccic

requerimientos y la composición de las Juntas electorales que en el ca

los electores americanos llegaron a un número de 177, 14 de ellos dados en ultramar,


algunos residentes en Cádiz, pero la gran may(

paso en esa ciudad, revisa cuidadosamente los grandes temas atingentes a I

americano y la participación de los americanos en ellos. En la ya sena

discusión respecto a la igualdad de representaciones, en donde la utiliz

de Rousseau fue puramente instrumental, nuestro ya conocido Ferná


de Leiva sefialaba que:

El objeto de los Congresos es el de investigar la voluntad general

Nación por la unión igual de representantes, y a este fin es nece

evitar que una provincia logre ascendiente sobre otra por desigua

de principios en su representación, o más claro, que se haga monop

de los votos de los pueblos contra su voluntad57.

Que queria decir? Queria serialar que una representación insuficie

de las provincias americanas equivalia a anular su voz sometiéndola siste ticamente a la


mayoría peninsular, es decir, a la voluntad de las provir

espariolas. Lo que estaba en el trasfondo profundo de las diferencias en

57 Sesiones de lias Cortes de Cddiz, 16 enero 1811.


EPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antigo° Régimen y los (*enes de la representación
moderna

79

y americanos es que, mientras los primeros pensaban en términos

de los principios de la soberania nacional, los segundos lo hacían en ter-

de Ia soberania popular. La discrepancia escondia, además muchos

tópicos. Desde intereses muy locales a otros de subrayar identidades.

En el primer caso, por ejemplo, son ilustrativas las instrucciones que Arequipa entrevi a su
representante Mariano Rivero: conservación de las atribuciones del Cabildo local y de los
privilegios de sus regidores; retribución a subdelegados a través de salarios fijos; creación
de Universidad y Colegio en la ciudad; la posibilidad para las familias de recuperar las
dotes entregadas a sus hijas por ingreso a conventos; la dependencia de Arequipa a la
Audiencia del Cuzco y no a Lima. En el segundo caso, cuando en abril de 1812 la
Comisión de Constitución presentó su informe sobre la creación de diputaciones
provinciales en América, el suplente argentino, Francisco López Lisperguer, se opuso al
dictamen en cuanto a su provincia aduciendo que, ciertamente había americanos en la pero
que estos no podian saberlo todo de todo el continente”.

Todos los diputados, excepto unos pocos peninsulares, admitían que, puesto que los
territorios americanos habían sido incorporados a la Corona de Castilla, nunca habían
sido, juridicamente, colonias. En enero de 1811, el peruano Vicente Morales Duárez
desarrolló este argumento basado en que ésta había sido la base jurídica que permitia a los
diputados criollos reivindicar la igualdad de estatuto entre América y Esparia. Al declarar
que los territorios de ultramar eran parte integrante de la monarquia espariola, las Cortes,
y antes, la Junta Central, no habían hecho más que volver a la primera legislación indiana.
En los dias siguientes, Fernández de Leiva, intentando preservar el derecho americano a la
igualdad exigida, debió matizar considerablemente su juicio sobre la conquista,
admitiendo que hubo algunas licencias y desastres inevitables, pero que si se consideraba
la conquista en su conjunto, se veria que el Imperio se había llenado de gloria al extender
la honrada nación espariola en aquellas vastas regiones para poblarlas, establecer la
civilización y buenas costumbres y para defender a

’Marie Iaure Rieu-Millan, Los diputados americanos en las Cortes de Cádiz, CSIC, Madrid
1990. pp.16, 24, 71.
80 EDUARDO CAVIER

aquellos naturales de la crueldad de algunos de sus mandarines

oprimirles ni degradarles59.

El problema de las representaciones igualitarias alcanzaba tar

superar o no las actitudes y las posiciones respecto a las castas.

nos casos, se produjeron debates muy violentos no sói() entre peni

y americanos, sino también entre los propios americanos, algunc

cuales, muy pocos, comenzaban a ser vistos ya como separatistas.

citado Morales Duárez se oponía al reconocimiento ciudadano de las ■

e incluso decía recoger a su favor las opiniones de los suplentes de Buen Aires, Chile y
Caracas aun cuando los dos primeros resultaron en definiti favorables a los derechos de
ese sector de la población. Entre los american existia una clara divergencia entre las tesis
del Nuevo granadino José Ma Lequerica, próximas a las de los patriotas y las del citado
Morales, mud más moderadas. Estaban además, muy presentes los ”horrores” de los n
gros de Santo Domingo. Aún así, casi la totalidad de los representam ultramarinos se
oponían a la exclusión de las castas ya que su marginaci de derechos ciudadanos no
implicaba la negación de sus derechos para representados. En todo caso, de 11
proposiciones presentadas en diciemb de 1810, por los americanos, 6 de ellas se referían a
cuestiones econOmia libertad de cultivo y manufactura; abolición de los monopolios del
estad la libertad de comercio con todas las provincias, incluida Filipinas y ciones
extranjeras (tres propuestas) y la libre explotación de las minas mercurio60.

Discusiones más o discusiones menos, entre liberales que intentai) organizar un nuevo
orden político y aristócratas que observaban la situ ción llenos de temores, hubo también
cuestiones prácticas y, en síntes respecto a América, las Cortes intentaron frenar el
proceso de independe cia que se venía venir a través de una política conciliadora que
avanzaral lo que se estimare conveniente, pero que, al mismo tiempo, transformou las
formas, conservara el fondo de las relaciones tradicionales entre perd sula y territorios de
ultramar: ”Ya la Junta Central había declarado que

59 Ibidem, pp. 96-97. 6° Ibidem, pp.148-151, 154, 175 y 277.


E LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antigo° Régimen y los orfgenes de la
representación moderna 81

mistos y preciosos dominios que Espana tiene en las Indias no eran propiamente colon ias
o factorías como los de otras naciones europeas, sino que constituían una parte esencial o
integrante de la Monarquía. Por su parte, las Cortes proclamaron el 15 de octubre de 1810
la igualdad de derechos entre esmiole-5 europeos y ultramarinos y prometieron el olvido
de lo ocurrido en las provincias de América o países de ultramar, aunque por supuesto
proclamaron que unos y otros formaban una sola Monarquía, una sola nación y una sola
familia. La declaración no surtió el efecto apetecido de poner fin a la insurgencia y el 30
de noviembre se proclamó de nuevo el olvido general para los países de Ultramar donde
hubiera habido conmociones. Las disposiciones de las Cortes se referían también a la
totalidad de los habitantes de la América espariola. El 5 de enero de 1811 se prohibió
que continuaran los esamelalosos abusos y las innumerables vejaciones hechas a los
índios primitivos. En febrero se proclamó la igualdad entre peninsulares y americanos y
se prometió que las Cortes se ocuparían en el futuro de organizar cuál iba a ser la
representación de las Indias en el parlamento común. Tres diputados americanos
formaban parte de la Comisión encargada de redactar la C.onstitución”61.

La Constitución, la de Cádiz de 1812, la conocida popularmente como la pepa, por


haber sido firmada el 18 de marzo y promulgada al dia siguiente, dia de San José, se
caracterizó por contenidos que anunciaban una verdadera tempestad política: La nación
espafiola seria la reunión de todos los espafioles de ambos hemisferios; la nación
espariola seria libre e independiente, y no era, ni podia ser patrimonio de ninguna
familia, ni petsona; el objeto del gobierno era la felicidad de la nación, puesto que el fin
de toda sociedad política no era otro que el bienestar de los individuos que la componen;
el gobierno de la nación espariola era una monarquia moderada hereditaria; la potestad
de hacer las leyes residiria en las Cortes core el Rey; la potestad de hacer ejecutar las
leyes residiria en el Rey; la potestad de aplicar las leyes en las causas civiles y
criminales residiria en los Tribunales establecidos por la ley. Serían ciudadanos aquellos
espafioles que por ambas líneas traían su origen de los dominios espafioles de ambos

’ Par Molas Ribalta, Del absolutismo a la Constitución. La adaptación de la clase política


espaii ola dl cambio de régimen; Silex, Madrid 2008, p.159.
r

82

m∎-

EDUARDO CA

hemisferios, y estuviesen avecindados en cualquier pueblo de

dominios62. Respecto a la formación de las Cortes se serialaba qu para la representación


nacional seria la misma en ambos hemisferic

cómputo de la población de los dominios europeos serviria el últir

del afio de mil setecientos noventa y siete hasta que pudiera hac

nuevo, y se formaria el correspondiente para el cómputo de la pobl,

los de ultramar, sirviendo entretanto los censos más auténticos de

Ultimamente formados; por cada setenta mil almas de la poblacié

puesta como quedaba dicho en el Art. 29, habría un diputado de

para la elección de los diputados de Cortes se celebrarían juntas

de parroquia, de partido y de provincia; las juntas electorales de para

se compondrían de todos los ciudadanos avecindados y residentes

territorio de la parroquia respectiva, entre los que se comprendían los

siásticos seculares; en las provincias de ultramar se celebrarían el pr.

domingo del mes de diciembre, quince meses antes de la celebración

Cortes, con aviso que para unas y otras pudiesen anticipadamente

ticias; en las Juntas de parroquia se nombraría por cada doscientos ve

un elector parroquial; para ser nombrado elector parroquial se regue

ser ciudadano, mayor de 25 anos, vecino y residente en la parroquia; la Juntas electorales


de Partido se compondrían de los electores parroquiales que se congregarían en la cabeza
de cada Partido, a fin de nombrar el electo o electores que habrían de concurrir a la
Capital de la Provincia para elegi los diputados de Cortes; el número de electores de
Partido seria triple al (I( los Diputados que se debían de elegir; para ser elector de Partido
se regueriria ser ciudadano que se hallara en el ejercicio de sus derechos, mayor de veinte
y cinco anos, y vecino y residente en el Partido, ya fuese del estado seglar, o del
eclesiástico secular, pudiendo recaer la elección en los ciudadanos que componían la Junta,
o en los de fuera de ella; las Juntas electorales de Provincia se compondrían de los
electores de todos los Partidos de dia, que se congregarían en la capital a fin de nombrar
los Diputados que correspondieran para asistir a las Cortes como representantes de la
Nación.

62 Constitución política de la Monarquia espaiiola, 1812, Edición facsimilar, Edilán, Ma

Título I, Cap. 1, arts. 1 y 2; Cap. 3, Título II, Arts. 13 al 17; Cap. 4, art. 18.

Presidente del Senado, don Adolfo Zaldívar L. haberme hecho entrega de dicha edic
ENDENC IA EN CHILE. El f In del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación
moderna . 83

• diputado de Cortes se requerida ser ciudadano que estuviese en el

■ de sus derechos... (igual a elector de Partido); se requeria, además,

• elegido Diputado de Cortes, tener una renta anual proporcionada,

ire de bienes propios63.

Importantes fueron los articulados respecto a la duración de los cargos

■ diputados y, más aún, las relaciones entre las Cortes (poder legislati-

vo) y el Rey (poder ejecutivo) a quién se respetaban sus atribuciones, pero al mismo
tiempo se le fijaban una serie de prohibiciones y restricciones: los diputados se
renovarían en su totalidad cada dos anos; los diputados no podrían volver a ser elegidos
sino mediando otra diputación; en la sala de las Cortes entraria el Rey sin guardia, y sólo
le acompariarian las personas que determinare el ceremonial para el recibimiento y
despedida dei Rey, todo lo cual se prescribiría en el Reglamento dei gobierno interior de
las Cortes; Ias Cortes no podrían deliberar en la presencia dei Rey. Con respecto al
Rey, se determinaron algunas restricciones importantes a su poder. Entre otras: El Rey
no podría impedir bajo ningún pretexto la celebración de las Cortes en las épocas y
casos serialados por la Constitución, ni suspenderias, ni disolverlas, ni en manera alguna
embarazar sus sesiones y deliberaciones. Los que le aconsejaren, o auxiliaren en
cualquiera ’tentativa para esos actos, serían declarados traidores, y serían perseguidos
como tales; el Rey no podría imponer por sí, directa, ni indirectamente contribuciones, ni
hacer pedidos bajo cualquiera nombre, o para cualquier objeto que fuese, sino que
siempre los habría de decretar las Cortes; el Rey no podría privar a ningún individuo de
su libertad, ni imponerle por sí pena alguna. El secretario dei despacho que firmara la
orden, y el juez que la ejecutare, serían responsables a la Nación y castigados como reos
de atentado contra la libertad individual. Solo en el caso de que el bien y seguridad dei
Estado exigieran el arresto de alguna persona, podría el Rey expedir Ordenes al efecto,
pero con la condición de que dentro de cuarenta y ocho horas debería entregarias a
disposición del Tribunal, o Juez competente64.

”Ibidem, Título III, Cap. 1, arts. 28, 30, 31; Cap. 2, art. 34; Cap. 3, arts. 35, 37, 45; Cap. 4,
nu. 59, 63; Cap. 5, arts. 78, 91 y 92. ” Ibidern, Título III, Cap. 6, arts. 108, 110, 122 y
124; Título IV, Cap. 1, Art. 172.
84

Ei

En América Latina en gen Pr,1 <, o- e-, •,

en sus justos términos ni el papel de las1Cortes nillos cont Particular nose C0fl5

titución de 1812. Por ejemplo, es poco lo que se sabe nldos de C

,, junho de 1811, se inició ”,,., ao 1 - _, en c„

„ i _i 1 . , - �--— —- 1u- ueoates mic

leepp’

�:,

.es:

aos aebates más trascendental a la abolición de los senoríos. El choaje P, : �_

�qUe, por primera vez en la historia, comenzaronoalseras y refor libe rales) había de
saldarse también en este casoPor COansac dejaría sin resolver el problema de la
sI,nn-ç;�„ A p, una trnsacc

feudal, escudándose en una fala a;�’ ’ 1 u ias reli uias

de! ,é

�i�LUJjVI1 -

(Crritoriales. L1 decreto de 6 de aLosro rlP 1 Q, 1 ,)”llsalci ale

’os senoríos j urisdiccionales, los privilegies llamadosV exii clu ciaraba aboli prohibitivos
que tenga el mismo origen de senorío y los dictados de a ala liv sallajey las
prestaciones... que tengan su origen a título ’urisdiccional n que los sefioríos
considerados territoriais eran convertidos en prop e particular y los contratos entre
sefiores y vasallos en contratos de parti c: a particular. El problema fundamental, que era
el de acreditar la natural de las propiedades demostrando que procedían de compra, no se
plan hasta 1813 y quedó entonces sin resolver65

�Allí descansaba el liberalismo? Sin duda alguna, se trató de una fue estocada en contra
del antiguo régimen y sus privilegios, pero no es to, Como hemos visto, la Constitución de
1812 asumió, en términos efe vos, más allá de los discursos, la separación e
independencia de los pode de Estado, pero fundamentalmente fue muy celosa de que, en
una últi instancia, la base de la legitimidad del poder radicaba en el legislativo n aue en
ei Pi, ci,i- � v c.__——-

_ , .

-— - -�� -�• � -�U �i iuc revoiucionarto. Las Cortes no eran me aue el nrnnin
RP\T

i —

Ln América, como en varios de los nuevos Estados los inicios de procesos de


independencia fueron anteriores, 1809, 1810, el movimie liberal gaditano y la propia
Constitucián ç iarnn consulta

como causas o influencias, pero como hemos sefialado y se analiza posteriormente más
detenidamente, se trataba de un conjunto de ideas tendien-

tes a la transformación dei antiguo régimen que estaban en ambas vertiente

65 Joseph Fontana, La época dei liberalismo, Vol. 6, Historia de Espana. Crítica, M,


Barcelona 2007, p.61.

I N CHILE

. [tu n dei Antlguo eJ oS `nta ien licdierna

e igualmente, en las costas e interior dei Pacífico. Eu cambio,

i.:—nn. los fuertes conceptos y aires de cambio que

imos en el «Lmr

•C—- va i-1aa1 rnan Ín nn

’ ala.._._ r µ ......,....,., .....,..........., �......


.,..u..uv ..v 4-,,ccerizaban la Cofl5t1tt1d1l

ccsnxlidados políticamente) tanto en contra del renovado absolutismo de Nena►�do VII


en la península como en las sociedades americanas enfrenta-

a la transitoria restauración espafiola. Aquí sí, deberíamos subrayar que, ¡unto a otros
principios y circunstancias, la constitución gaditana fue muy importante en que los nuevos
estados emancipados optaran generalizadamente. opiniones en contrario o en favor de
regímenes monárqu¡cos por gobiernos anos.
Obviamente, debe hacerse diferencias entre la mayoría de las nuevas Repúblicas, colonias
periféricas de los centros virreinales, y Ias que surgieron de éstos mismos. En el último
caso, cuando se dicta la Constitución ,aditana de 1812, ésta debió ser jurada también en
Perú o en Nueva Granada; la discusión fue mayor en México y, en los otros futuros
Estados, la siruación fue aún más complicada por la fuerza que adquirieron los procesos
políticos militares sobre los razonamientos políticos institucionales. En todo caso, en
todas partes fue imposible sustraer de los discursos de la contingencia vocablos como
ciudadano, nación, representación, territorio, soberanía. El laboratorio del Cádiz de 1812
fue la escuela constitucional de importantes novohispanos: en México, ”el texto gaditano
se puso en planta en el antiguo virreinato contra los insurgentes, quienes, sin embargo, se
inspirarían en él; se intentó reformular en términos más satisfactorios para Ia autonomía
de la Nueva Espana en el Trienio y, finalmente, fracasada esta última opción, se coló en el
Plan de Iguala y en los Tratados de Córdoba... entre 1808 y 18211 se extendió por la
todavía denominada Nueva Espana una nueva forma de entender el gobierno de los
hombres en términos políticos, condición que hasta entonces los teóricos y agentes del
poder más oficialistas le habían negado66

EI caso del Perú es aún más curioso... o notable. En 1812 estaba muy 1_• , .

’elos de Ia ndependencia, de modo que lo que sucedía en Espana, suceu a

arditano (NuevaEspana: 1808-

-—-• 11l1cua, csencia y valor ari cur1,�w..”,-° «U; en Anr�.,;


1RnR-1821. FCE, México D.F., 2010,
86 EDUARDO CAVIE

también en el virreinato, al menos en su capital. El texto de la Cor

de 1812 se recibió en septiembre del mismo afio y, además de la

manifestaciones populares, aun cuando posteriormente escribiese ■

usurpado la soberania monárquica, el propio virrey Abascal la cali

obra inmortal de sabiduría y patriotismo. Le molestaba que los

se comunicaran directamente con el cabildo de Lima y que, de

retransmitieran los contenidos de las discusiones de Cádiz a los ir

del Rio de la Plata, pero, por otra parte, estaba su obligación de dar (

de obediencia y seguir las decisiones de las instituciones vigentes en

Por ello, no sói() se preocupó de dar a conocer el documento constituciom a lo largo de su


jurisdicción sino también a montar todo el aparato qu este había disefiado para la elección
de sus representantes ante las Corra Más aún, para poder cumplir con la ley fundamental,
era necesario que I

voto fuera expresión de una sociedad compuesta por individuos juríd

mente iguales y no afectos a intereses organizados. Para ello se constin

una Junta Preparatoria que debía estudiar la revisión de circunscripcione y habitantes para
poder romper los vínculos tradicionales de los individuo con las antiguas instituciones
estamentales. La aplicación, aun cuando ia completa del mandato supremo gaditano, fue
también ejercicio ciudadaa y aprontes para los conflictos que se desarrollaron a comienzos
de la decai de 1820 cuando los hechos debieron resolverse militarmente bajo el man& de
San Martín y de Bolívar. Se trató de anos de experimentación insti tucional desarrollada
entre factores de violencia y de legitimación67. Mí aún, a pesar de sus no resultados
inmediatos, la Constitución tuvo clara repercusiones a nivel regional. En el Cuzco sus
ejemplares fueron recibida en diciembre del propio 1812 y bajo contextos muy propicios.
El contra político estaba ejercido por la Audiencia cuyo presidente interino era Mare
Garcia Pumacahua, un cacique indio que en 1780 había apoyado a la Cora na en la
supresión del movimiento de Túpac Amaru II y que ahora recibú una comunicación de
vecinos exigiendo la pronta publicación del texto ...el pueblo conoce su dignidad, respira
con honor aquel aire de libertad justa, sacude ese abatimiento que en su servil sopor le
hizo abandonar

67 Gabriella Chiaramonti, Ciudadanía y representación en el Perú (1808-1860), UNMS,


ONPE, Lima 2005, pp. 111-112, 114-115, 128, 206 y ss. 1
ENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación
moderna

87

rinde gracias a la Nación...” La discusión y el enfrentamiento

los bandos opositores se acrecentaron en los anos siguientes y, hasta

no, que en 1814, los cabildos secular y eclesiástico, tanto como la

Diputación provincial, es decir, las tres corporaciones existentes dieron un respaldo


decidido, aun cuando sin efectos inmediatos al levantamiento y a Ias demandas populares
encabezadas por José Angulo68.

Como sucedia a lo largo del .espacio colonial en crisis, lo espaízol se podia pensar, pero
no expresar o exteriorizar. Sucedió también más allá del Peru: ”en los primeros decenios
del siglo XIX el sufragio fue muy amplio en gran parte de las repúblicas surgidas del
movimiento independentista, ya que por doquier actuó el efecto del modelo gaditano, o
mejor dicho de Ias prácticas introducidas por Cádiz, porque en realidad desde el punto de
vista teórico los legisladores de los distintos estados prefirieron tomar como referencia el
modelo francés más que el espariol, demasiado ligado al pasado

colonial”

”69

Complicado es, por lo tanto, ver referencias directas a Cádiz de 1812 en los procesos
políticos de independencia en su fase militar y, posteriormente en su fase constitucional. No
obstante, son las ideas y los conceptos que ya se habían generalizado y que, incluso ya
antes de 1812, estaban presentes en lo que podríamos llamar los debates de la época.
Aunque sin concordar opiniones unánimes, el desaparecido François-Xavier Guerra fue
particularmente inquieto en sus reflexiones sobre la formación políticaciudadana a
comienzos del s. XIX. Para él, la victoria liberal en las Cortes de 1810 impuso el concepto
de nación como un conjunto de individuos, lo cual suponía problemas de definición tales
como el de precisar en qué parte del pueblo o población radicaria efectivamente la
ciudadanía, lo que Ilevó a la necesidad de justificar, en cada caso, las exclusiones de
menores de edad, servidores, mujeres, etc., pero que, min así, en 1812 permitió un
sufragio bastante amplio, aun cuando bastante jerarquizado a partir de las representaciones
indirectas cuya base más amplia era la de la parroquia y la

”Ver. también, el texto entre comillas, Heraclio Bonilla, Metáfora y realidad en la


Independencia d Perú [1972], E Edit. Ped. San Marcos, 5a edición, Lima 2010, pp.
97-102.

’Chiaramonti, op, cit, pp.241.


88

EDUARDO CAVIEF

más selecta la que permitia, finalmente, reservar en realidad cl eje poder a las elites70.

Claro está, además, que la Constitución de 1812 recogía el viejo i

de los consejos medievales y que se basaba explicitamente en las eleccic

legislativas en el sistema electoral que se encontraba vigente desde 1;

en las municipalidades, con participación de todos los vecinos para ele

diputados y síndicos personeros del común71, lo cual, por cierto, no inclu a los territorios
de ultramar, aun cuando algunos de sus hombres más ilu

tres conocieran el sistema y se refirieran a sus principios ya antes de

en una especie de ambigüedad entre lo que se discutia en Espafia y lo • se advertia como


ejemplo de la Revolución francesa. Así lo ha hecho

por ejemplo, Chiaramonte para el caso argentino: ”Desde el primer

mento del proceso que conduciría a la independencia, la representac

política, correspondiendo a las características corporativas de la socie

rioplatense ya serialadas, y a la dominante función política de las ciud

fue concebida según la figura del mandato imperativo. Esto es, del diput,

como apoderado del pueblo que lo elegia, portador de instrucciones

delimitaban estrictamente su comportamiento en el seno de las asamble

representativas, al estilo antiguo de la representación de las ciudades

las Cortes castellanas72. Por cierto, tanto en Cádiz en 1812, como en territorios
americanos, se discutiria, además, a guiei-1 representaban losi

putados: al pueblo que los había elegido o a la nadem a la cual pertene

Las divisiones entre centralistas y federalistas estuvieron desde el comien

muy nitidamente establecidas.


A la postre, aun cuando en términos temporales mucho más ampli

lo que recoge la Constitución gaditana de 1812 es la proyección del

blema central tanto de los liberales espafioles como de los nuevos gobier

republicanos en América. Guerra lo expresa muy bien: ”Cómo ha

posible que sociedades tan tradicionales como la espariola y, a fortiori,I

François-Xavier Guerra, Modernidad e independencias. Ensayos sobre las revoluciones


hispeil

Encuentro, Madrid 2009, pp.435-440. 71 Ibidem, pp. 438.

72 José Carlos Chiaramonte, Ciudades, provincias, estados: orz’genes de la nación apj

1846; Emecé, Buenos Aires 2007, pp.165.


E LA INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orlgenes de la
representación moderna

89

erica

rnnas?

podido establecer bruscamente regímenes políticos tan

mudos

’ hayan Regímenes fundados en individuos libremente asociados, mien-

ame dad sigue estando estructurada esencialmente por vínculos

ue la socie

de tipo antiguo, es decir, no contractuales en su mayoría. Las razones se

bafio, en la articulación entre el mundo de la política moderna, es decir, el de las elites


agrupadas en diferentes formas de sociabilidades modernas, y

una

suciedad regida por valores y vínculos de tipo antiguo, corporativos o com unitarios”73

Cuando los liberales esparioles discutían sobre las nuevas definiciones de nación,
ciudadanía, representación, estaban tomando las discusiones que venían de los ilustrados,
de la experiencia de los Estados Unidos y de la Revolución francesa, pero las ajustaron a
sus términos y a sus propias circunstancias y las hicieron extensivas a lo que ya dejaban
de ser sus coloMas. En general, sus expectativas se frustraron muy rápidamente y debieron
asumir sus propios conflictos a partir de 1814. En América, a pesar de las en algunos
casos largas dificultades para pasar desde lo militar a lo civil propiamente tal, como ya está
dicho, desde un comienzo hubo una inclinación mayoritaria por los regímenes
republicanos y, en esto, no se puede desconocer que, aunque sin ser reconocido
abiertamente, a lo menos en algo, estuvieron presentes los ecos de Cádiz y de sus
liberales de 1812.

En Chile, por ejemplo, pocas fueron las alusiones concretas a Cádiz y a su Constitución.
Cuando las hubo, no siempre fueron positivas, aunque si esperanzadoras. En agosto de
1813, en medio de un apasionado fervor patriótico y una real oposición a las políticas
espariolas, en el primer número dei Semanario Republicano, escribiéndose unas largas
reflexiones sobre la política de los Gobiernos de América, se comenzaba sefialando que
”La revolución de América aparecerá siempre en la historia dei siglo 19 formando una
época la más interesante; pero los principios y medios de que se han valido los
principales jefes de estos movimientos, para llevar a su fin esta grande obra, ai paso que
a ellos les sirvan de mayor laurel, serán vergon-

basos para nuestros Pueblos”74. Sin referirse a los patriotas, se expresaban

Guerra, op. cit., on 44n _

.r•-=v.

’plicano, No 1, 7 de agosto de 1813, p.1.

Llç

.anario Republil
90

EDUARDO CAVIE

las molestias producidas por la reacción americana respecto a Ia

Fernando VII mientras que Esparia seguia disponiendo de la

toridad sobre estos territorios. No obstante, decía, ”no faltaron

ilustrados, que emprendiesen la grande obra de sacudir un yugo

sobre los corazones más bien que sobre la cerviz; y rompiendo por 1

las dificultades que embarazaban la facultad de discurrir sobre los dera

del hombre en sociedad, se fueron acostumbrando los americanos a ve,

ojos despreocupados su pasada infelicidad y su presente situación”-’.

La conducta observada por el Gobierno espariol en la Península, y j

sus mandatarios en América, nos demuestra muy bien que sólo noni tros somos los
engariados con el hipócrita disfraz del Rey Fernando Por eso nos tiene declarada la
guerra, y nos tratan con todo el riga que siempre se ha acostumbrado tratar a los rebeldes,
sin que por wo sola vez se nos haya llamado con otro nombre que el de cabecillas o ie
surgentes, y sin que hayamos visto que a nuestros prisioneros se tratei con la
consideración que merecen unos hombres ligados entre sí po los vínculos de un vasallaje
común. En México, en Caracas, en Quito en el Perú, y en este mismo territorio que
pisamos, hemos visto la

tristes consecuencias de nuestra hipocresía. Los verdaderos esclavos(

Fernando nos castigan como a rebeldes siempre que consiguen

ventaja sobre nosotros...

Entiendan todos que el único Rey que tenemos es el pueblo sobe

que la única ley es la voluntad del Pueblo; que la única fuerza

de la Patria; y declárese enemigo del Estado á que no reconozca

soberania única e inequivocable, que sin más diligencia que la

ejecución de nuestras leyes, lograremos la misma seguridad que


quier Estado independiente76.

Por su parte, nuestro ya conocido Monitor Araucano, no quedaba atrá e igualmente


acometia en contra de lo que llamaba las violentas medidas rá bárbara ferocidad que
habían adoptado, en contra de las Américas, los nuevos gobiernos esparioles, las cuales
demostraban que el espíritu de opresión

” Ibidem, p.3. 76 Ibidem, pp.6-7.


’ENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación
moderna 91

L era común a toda aquella nación, y que sus delitos eran nacionales.

había atentado contra estas provincias anteriormente, ni siquiera

Felipe II, sino ahora con la Regencia y las Cortes de Cádiz, es decir, por

Ejecutivo y un Congreso Nacional. Al mismo tiempo que los espa-

peleaban por la libertad en Europa, intentaban eternizar la esclavitud

en las Américas; maldecían la crueldad del Emperador de los franceses, pero actuaban
de la misma forma en. el Alto Pedi, en México, Caracas y Quito, aún con más crueldad.
Habían hecho creíbles y reproducido los horrores de Ia conquista; su conducta había sido
inspirada no por la lealtad en favor de un trono caído para siempre, sino por las pasiones
infernales y sórdidas, la soberbia, el odio, la codicia. Terminaba:

;Pueblos y caudillos de los Pueblos en tan memorable período! No deshonréis la sublime


y bellísima causa de la libertad. Vais a influir poderosamente sobre la suerte actual y
futura de la especie humana: mostrad al mundo que la libertad no es para los pueblos un
peso intolerable, y que pueden ser libres sin atraer sobre si nuevos infortunios itl■uién
numerará los males causados por la mal conducida revolución de Francia? El general
desmayo, que inspiró aquella serie de acontecimientos melancólicos, fue igual a las
esperanzas que se habían concebido de la libertad universal. Un jacobinismo diabólico, una
inquietud facciosa, una inmoralidad sin limites, hicieron abortar los planes más
hermosos77.

Igualmente, se recibían, para los patriotas, buenas noticias de Espaúa. Entonces,


aumentaban las esperanzas. En diciembre de 1813, se informaba que en Cádiz el partido
de los liberales estaba triunfando sobre los serviles v. prueba de ello era la expulsión del
Nuncio Apostólico dado sus continuas intrigas contra el gobierno y con el objetivo de
reestablecer el abolido Tribunal de la Inquisición78.

En la síntesis de todo, ya nada que viniese de Esparia era creible, y por lo tanto, por sobre
los avances logrados por los liberales hispanos que también haW-in sovado y tratado de
gestar un sistema político más avanzado y

FI Monitor El Monitor

Araucano, 14 septiembre 1813, pp. 261-262.

• Araucano, 24 diciembre 1813, pp•233-234.


92 EDUARDO CAVIERES I

decididamente de separación de los poderes del Estado, la Constituc

Cádiz, que seguramente era bien conocida, no podia recibir ningún 1

elogios porque ello significaba, en suma, ir en contra de los propios (

de independencia que se buscaban, caminos que, en todo caso, estaban 1

damentados en los más profundos desarrollos de la libertad. Thomas Pá

también era conocido y mucho tenía que decir sobre el particular:

El gobierno, dice Paine, es un mal necesario para los Pueblos. Es ■

que es un mal, porque un número muy corto de hombres toman ;

si el enorme peso de los negocios públicos, que exige unas fuerzas i

calculables; porque es preciso exponer la salud de millones de hor

al arbitrio de unos cuantos, que pueden cometer mil errores por I

de tino o de talento, porque finalmente no es fácil encontrar a

paso con Soplones, con Arístides, ni con Washingtones que ten

tanta virtud y tanto odio al despotismo, que lo abominen en si

mos. Es un mal necesario; pero que sin él era imposible conservar en 1

sociedad el orden, la justicia, ni la paz; porque sin 6 el más fuerte op

miría al más débil; y porque no reconociendo todos los hombres i

poder superior al poder individual, cada cual obraria según el estímu

de sus pasiones, y cometeria los excesos más execrables, cuanto elos fuesen más impunes.
De esta suerte los pueblos se hallan amenazados por una parte del despotismo, y por otra
de la anarquia, ambos males de igual poder para producir la infelicidad de los hombres.
Del medio de la anarquia suelen salir los tiranos, así como también cansados ya los
esclavos de sufrir los males del despotismo, a veces caen en Ia primem situación”79.

En junio de 1814, José Miguel Carrera estaba aún influyendo sobre los acontecimientos y,
entendiendo las circunstancias del momento y la posición que este seguia asumiendo, el
Monitor Araucano volvia sobre el tema. Nuevamente, reflexionando sobre las relaciones
con Espafia, el editor se preguntaba: ècuál será en la Península la suerte de la Constitución
y de las nuevas reformas intentadas y emprendidas por las Cortes? Se sefialaba que no
podia descubrirse la bondad, inutilidad y defectos de una ConstituciOn

79 El Monitor Araucano, 11 septiembre de 1813, pp. 42-43.


INDEPENDENCIA EN CHILE. El fin del Antigo° Rêgimen y los origenes de la
representacien moderna 93

hasta que hubiese pasado un cierto número de anos, ”la mejor política es la que se funda
en las circunstancias actualmente existentes y en las lecciones de la historia”: ante ello, la
distancia ocultaba la verdadera situación de Espada respecto al adelantamiento progresivo
de la Ilustración y sus papeles públicos daban a conocer la existencia de dos partidos: uno
de filósofos, otro de teólogos; el uno de liberales, el otro de rancios y de trompetas; unos
respiraban libertad y amaban los libros y la gloria de la nación, los otros suspiraban por la
Inquisición y el despotismo; los primeros querían reformas y proclamaban la soberanía del
pueblo, los segundos, escuchaban estas aspiraciones como sonidos de balas y truenos de
Júpiter porque amenazaban sus intereses. Aún así, había que inclinarse por el triunfo de
los liberales:,

Ya vimos sostenerse a las Cortes, deponer a una Regencia, expeler y echar por esos
mundos a un Nuncio Apostólico, y conjurar la tempestad originada por la supresión de la
Inquisición, sin que el pueblo dijese chuz, ni muz. Digan lo que quieran, el siglo en que
estamos es de luces, y se ven por todas partes los triunfos de la filosofia... La razón se
adelanta, aunque su marcha es lenta... Baste decir por ahora que se prohibieron como
falsos y subversivos los libros y papeles que proclamaban y establecian los derechos de
los pueblos y los principios fundamentales de la libertad, y leemos ahora en la
Constitución espafiola ”que la soberanía reside esencialmente en la Nación; que la nación
es libre y no es, ni puede ser el patrimonio de ninguna familia, ni persona”. Que dirán ahora
los que se escandalizaban al ver estas máximas en nuestros papeles?...”

Todavia en 1817, en medio de un interesante número de periódicos que intentaron iniciar


toda una literatura de compromiso, o al menos de análisis de lo que venía sucediendo,
prácticamente todos de muy relativo éxito, uno de ellos, El Clamor de la Justicia e Idioma
de la Verdad, que usó en sus páginas un diálogo entre dos hermanos para referirse a
comentar y a entregar sus opiniones respecto a la política y a las ideas del momento, con
un mensaje nacional, pero no radicalizado según pensaban el carácter anticlerical cie los
movimientos revolucionarios, en uno de sus números, re-

ISMonitor Arancano, 17 junio 1814, pp. 252-257.


94

EDUARDO CA

cordaba negativamente la experiencia de la Constitución de Cádi;

do sostener a Paulino, el hermano, que cuando Fernando estaba

gobernó en Esparia y queria gobernar en América un Congreso

Nacional, que había formado su Constitución pretendiendo que se j

a uno y otro lado del Atlántico. Lo había logrado en muchos pueblos,I

no en aquellos que comenzaban a revolucionarse en América y que

bían dado cuenta de la maldad y el atentado que se maquinaba contra g

Ello había sido la causa de la reacción en contra de los americanos:

El Virrey de Lima no por otro motivo introdujo en Chile sus 1

sino porque este Pueblo se resistia a jurar la adorada Constitución

esto comenzaron las hostilidades, y siguió la desolación. tMas cu

la Constitución y las miras del Congreso que querían dominarno

todos lo sabemos, y lo confiesan sin embarazo nuestros contrarie

Jacobinismo. Ellos, en la realidad rebeldes se preparaban para

con el Rey y con los sacerdotes, arruinar el culto sagrado, y le

el estandarte de la irreligión. ¡Que linda Constitución! Se persig

se degüella a los americanos porque no la juran. Que tal? Dirán 1

que ignoraban el misterio de iniquidad. ;Ah! Y entre los oficiales 1

Ejército que se titulaban ya Nacional, ya Real, según les convenía

alucinar, hay quién descaradamente diga: que los clérigos y frailes 1

bían tenido la culpa de que el bribón de Fernando volviese al troo

éQue cosa tan buena!81.


El Gobierno no se quedaba atrás. En las páginas de su periódico oficia!

arremetia también en contra de los espatioles y, en particular, en contra (

lo que pensaba se trataba de un período en que no se practicaba lo que s

pensaba. Aquellos que en la península se autoproclamaban como penemcientes al partido


de los liberales, en contra del Rey y a favor de la ConstituciOn de las Cortes y mandada
jurar por la Regencia, habían sido quienes habían decretado la guerra enviando
expediciones a Montevideo, Caracas, Veracruz y quienes habían dictado las Ordenes
exterminadoras y de aniquilación de todo los americano. Liberales y constitucionalistas se
pensaban a

Clamor de la justicia e idioma de la verdad, fis.9.


NCIA EN CHILE. El tin del Antiguo Rdgimen y los origenes de la representación moderna
95

sólo en Espatia, negando a ultramar lo que exigían para ellos82.

vente, Ias noticias no llegaban rápidamente y, con 1814, tanto

Espana como en Chile, los acontecimientos se desataron en

que conocemos y que, posiblemente, para muchos, aún no se

;;;ban.

la Patria. Gazeta del Supremo Gobierno de Chile, No 11, 7 mayo de 1817, pp•102-103.
DESDE LO GENERAL.

1
99

H. Los acontecimientos de 1808 y sus consecuencias:

coyunturas que rompen estructuras.

Tema central en las problemáticas de la Independencia es el estudiar

concretos del liberalismo ilustrado en la gestación del Estado,

por las cuales se evoluciona rápidamente desde fundamentos

sobre la naturaleza del hombre y de los cuerpos sociales hacia

io político-económico y hacia formas de readecuación de las

entre Iglesia y Estado en las primeras décadas del siglo XIX. Por

, se busca contextualizar situaciones a nivel latinoamericano en la

i de los fundamentos doctrinarios del liberalismo y de sus conside-

; en los inspiradores del movimiento revolucionario independentis-

ne hispánico o en sus influencias provenientes desde Estados

; y México.

AI respecto, no siempre se piensa el período de Independencia como

político entre colonia y República, sino más bien como un hito rue den—o de un período
más largo de cambios socio-culturales

- - económicos que configuran el verdadero escenario en donde

anos actuaron los libertadores. Desde estas consideraciones,

ucción de una idea republicana y del papel de las instituciones y


100

EDUARDO CAVIER

de los individuos dentro de ellas fue mucho más que la materia

algunos proyectos concretos que, en todo caso, sea por sinceras

de cambio, por reales y urgentes necesidades económicas del

adecuaciones del sector económico criollo, por alteraciones de 1c

nacionales provocados por el mercantilismo y el capitalismo

etc., distaron mucho de alcanzar las metas discursivas de las pr

das del siglo XIX.

Dicho lo anterior, debe reconocerse que tenemos una exc ratura acerca de temas políticos
y de consideraciones respecto

de causa-efecto con que podemos mirar la crisis del régimen nuestros procesos
independentistas. Más ali-1, es igualmente imF

que se ha estudiado y lo que sabemos respecto a las teorias del pc

cuales los llamados precursores legitimaron su pensar y paviment

que se discute si efectivamente iluminaron) la acción de quienes

la emancipación en los campos de batallas propiamente tales.

El centro cronológico de la historiografia chilena existente

trado fundamentalmente entre 1808 y 1823 con la abdicación deli

O’Higgins. La historiografía liberal del siglo XIX no sói() entregó i

haustivo y detallado análisis de los desarrollos seguidos sino, aden

siendo el relato fundamental a partir del cual se han formulado

importantes estudios que conocemos para los últimos cincuenta o :

anos de historiografia nacional, los cuales, en todo caso, han exte

período de análisis profundizando las miradas hacia: a) las raíces


o económicas: Jaime Eyzaguirre, Hernán Ramírez Necochea, Ser

lobos; b) la consideración de elementos del pensamiento, espe

como historia de las ideas y por ello analizando también influencias j

tos: Simon Colher, Alfredo Jocelyn-Holt; c) la entrada directa a la ■

de los alcances de los intereses económicos respecto a la soberania i

pueblos (Cabildos) o en definitiva acerca de la fisonomía que alc

Estado a partir de una defensa hegemónica del poder obtenido, tal

está tratado en un reciente libro de Gabriel Salazar83; y d) en una

S3 Ver, entre otros, Jaime Eyzaguirre, Ideario y ruta de la emancipación chilena, Edit. le

Santiago 1957; Hernán Ramírez Necochea, Antecedentes económicos de la Independen

Santiago 1959; Sergio Villalobos R., El comercio y la crisis colonial [1968], Editorial].
CIA EN CHILE. El lin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación moderna
101

r, la discusión propiamente social que faltaba, especialmen-

Ia participación, y en qué reales términos, del bafo pueblo en

endentista. Leonardo León intenta desterrar las imágenes

sobre campesinos o inquilinos ignorantes que sólo obedecían

a sus patrones, sin opiniones, voluntad o principios84. Al mismo

León trata de objetivizar un poco más las lecturas del pasado y en

i un ejercicio más analítico que aseverarativo, situación que le lle-

un importante y completo, dunque por cierto discutible (para

e), balance historiográfico. En lo que aqui concierne a nuestro

, el autor se pregunta el cómo el ya citado Gabriel Salazar resolvió la

contradicción generada al referirse a una soberania popular ”democrática” derckla por


una minoria social aristocrática; como la ”democracia de los pueblos” no fue democrática
ni popular en el sentido moderno de esas categorias y mucho menos la práctica política
desarrollada; además, el control dd Cabildo a partir de un grupo de mercaderes
monopolistas”.

En general, de los últimos desarrollos de estas temáticas, se podría decir que ahora el
período de estudio se ha extendido más consistentemente entre 1-80 y 1830 y que, más
importante min, la variedad de las perspectivas de anilisis significan pasos importantes
para una mejor reflexión historiográfita- . Me he referido sói() a algunas de las obras
conocidas sobre la Independencia, especialmente dadas su importancia en términos de la
discusión específica del período, sin desconocer el muy extenso listado bibliográfico coo
que se cuenta para temas generales o particulares sobre el mismo proceso, producción
escrita a lo largo de los siglos XIX y XX.

Entre los historiadores, o entre quienes estudiamos la historia, es normal reconocer que la
historia es siempre una materia posible de escribir una vez más, pero al mismo tiempo,
siempre se considera de que los grandes

1990 (2’ edición); Simon Colher, Ideas y política de la Independencia chilena, 1808-

/Mi Editorial Andrés Bello, Santiago, 1977; Alfredo Jocelyn-Holt, La Independencia de


Chile,
Siaphe. Madrid 1994 Gabriel Salazar, Construcción de Estado en Chile, Editorial
Sudamericana, 5. 2005. Leonardo León S., Ni patriotas ni realistas. El bafo pueblo
durante la Independencia de Chile, 1810-1822; Centro Barros Arana, DIBAM, Santiago
2012, pp.72-73.

pp. 120-123.
tUUAKDO Une

temas ya han sido estudiados y que, en consecuencia, el probL

podría aportar un nuevo estudio respecto a los ya realizados. Esr

durante los últimos alãos, ante el temor que despiertan esas consid

se opta más bien por estudios monográficos sobre aspectos muv

nados que tratan de evitar el riesgo de ser insertados en los temas i

a los cuales pertenecen.

En este caso, combinación de ambas posibilidades, optamos 1

guntas más largas, por la necesidad de comparar, de observar y con

tar miradas ya visualizadas. De los estudios antes serialados, Si

se refirió clara y profundamente a los autores e ideas que ilur

pudieron iluminar a los patriotas chilenos. Más allá de nomE

ticular, como síntesis, se puede serialar que se reforzó el sostenir

reconocimiento de dichas influencias a través de los ejemplos revolu

rios de Francia y Norteamérica, agregando, en todo caso, que difíc

se podría negar que esas ideas provenían, a la vez, del carácter liber,

Ilustración. En todo caso, la admiración por el mundo anglosajón ((

tución británica), por la Constitución de los Estados Unidos, por los

gos de la Francia revolucionaria y la Constitución espariola de 1 8 12,

la mejor imagen de esas influencias.

No es por el lado de la discusión de las influencias filosóficasi

focaliza el presente análisis, pero si hay que dejar establecido que se

absolutamente de tener presente dichas ideas para poder fijar los cond

en que se desarrollaron los procesos a los cuales hacemos referencia.


nitivamente, esas influencias corresponden al escenario del estudio.

ellas surgen algunas preguntas específicas sobre aspectos que no hald

profundizados.

El más general de ellos dice relación con los fundamentos doctrin

del discurso independentista, especialmente en lo que se refiere a Ias i

básicas referidas a la naturaleza del hombre, del cuerpo social y del

que le corresponde al Estado respecto de ellos. Este es un tema ce

que puede ser tratado, si no en términos profundos, al menos desde I

perspectivas a las conocidas, y se refieren al liberalismo en términos de!

raíces ilustradas que inciden en los derechos y libertades individuales 1

como en las relaciones entre Estado y las instituciones, en particular, 1

la Iglesia.
tNUIP■ [IN L. 111 LE. CITIU Uel muncyuuncguncil y IVJ utywuco uc ia IcIII
G3GIIIOUIlll I I I I Id IUJ

1 trasfondo de la situación hay dos ejes principales: por una parte,

ilustrados de la secularización del Estado que se convierten

discurso de principios, pero que no logran introducirse en Ias

sociales concretas. El objetivo del discurso es fundamentalmente

que los indivíduos son todos iguales y que la sociedad civil debe represen-

r_A• 1•

raise cn ci E.stauo y ser atenatua por este, pero en ia pracuca se trata ae una j¡scusión
intelectual cerrada y circunscrita a pocas personas. Camilo HenNoa, en el primer número
de la Aurora de Chile, ponía atención en esta rciación, atin cuando lógicamente la pensaba
en términos positivos:

Todos los hombres nacen con un principio de sociabilidad, que tarde o temprano se
desenvuelve. Seria infeliz si viviese sin regias, sin sujeción, sin leyes. Quién podría darias
cuando todos eran iguales? Como el orden la libertad no pueden conservarse sin un
gobierno, ello compeliO a los hombres ya reunidos a depender, por un consentimiento
libre, de una autoridad pública: En virtud de este consentimiento se erigió la ”Potestad
Suprema”, y su ejercicio se confió a uno, o a muchos individuos dei mismo cuerpo
socia186.

La pregunta, ya formulada reiteradamente, es a quiénes estaba dirigido esc discurso. No


solamente respecto a quienes estuviesen o no de acuerdo con esos contenidos o
comprendieran sus conceptos; también respecto a quiénes efectivamente podían llegar a
su expresión escrita. Debe considerarse que, prácticamente, entre 1812 y 1842, cuando se
reabre la Universidad, ahora con el nombre de Universidad de Chile, no existió educación
superior en forma permanente y como proyecto nacional y, por otro lado, la cultura dei
libro y de los lectores estaba poco desarrollada. El norteamericano Peter Will escribió sobre
quiénes habrían conocido y ’eido la Riqueza de las Naciones de Adam Smith, pero el
problema es extensivo a toda la literatura ilustrada y al cómo ella podría haber sido
divulgada y dada a conocer a un circulo mayor de gentes. Sabemos, por un estudio
realizado sobre bibliotecas y lectores entre 1790 y 1840 que, pese a los esfuerzos de
hombres ilustrados y de ir ;ciativas gubernamentales, fue muy poco lo que cambió o se
uaná en estos aspectos durante esos anos. Analizando testamentos, in-

r Aurora de Chile, N° 1, 13 de febrero de 1812.


104

EDUARDO 1

ventarios de bienes, archivos judiciales y otros tipos de docume

tora de la investigación clarifica el escenario a través del cual cir

libros de la época, siempre amenazados por constantes y variac

prohibiciones, persecuciones y quemas. Del total de los libros cc

en el estudio, el 25% se referia a asuntos religiosos, el 17% a dere

a historia, 8% a literatura, 5% a diccionarios y un 4% a educación8

caso particular de Camilo Henríquez, fundador y Director de la Ah

Chile, el citado primer periódico chileno, este estaba bien formado i

a las ideas de la Ilustración y fite fiel lector de Rosseau, pero terminó s

agudo crítico de los criollos de su patria porque ”nadie entiende Ic

franceses; ninguno los ingleses; así pues las obras filosóficas liberales 1

tan desconocidas como la geografia y las matemáticas””.

Mn así, particularmente durante el tiempo en que la Aurora

tuvo existencia (12 febrero 1812 - 1 abril 1813), una verdadera

nuevas ideal inundó Santiago. El mismo Henríquez, a través de la

vertió y transmitió todo aquello que había leído de los ilustrados y I

pensaba acerca de los más diversos temas que decían relación con la

trucción de una nueva sociedad y de una nueva institucionalidad. Los

tecimientos experimentados se presentaban como una verdadera revo

a partir de la cual el pueblo, soberano, podría elegir el cómo gober

si mismo. Asumiendo a los filósofos ilustrados y a sus leyes natur

basaba en la ”opinión verdadera”, una síntesis entre experiencia y


partir de la cual debía alcanzarse la libertad civil: un verdadero pacto

al más puro estilo rousseniano, que justifica la importancia de las

del gobierno republicano y que, por ende, llevaba a la necesidad de

con una buena e indispensable Constitución. Y si de sistema de gobier

trataba, en las páginas de la Aurora, Henríquez no ocultaba su admir

por el sistema federal de los Estados Unidos y por la monarquia de ca

87 Loreto Guerrero, El libro y lar transformaciones culturales en una comunidad de

.. ..•

de Chile, 1790-1840, Tesis Magíster, P. Universidad Católica de Valparaíso, 20

su análisis en pp. 99 a 103.

88 Camilo Henríquez, Ensayo acerca de las causas de los sucesos desastrosos de C


Francisco Píriz, Camilo Henríquez. E l patriota olvidado; Ril Eds., Santiago 201.Á.

—rd
INCIA EN CHILE. El fin dei Antiguo Régimen y los orígenes de ia representación
moderna 105

1 de los ingleses: a través de los limites y fiscalización a los po-

J.o, ambas lograban una armonía política sin precedentes”

con Henríquez, hubo, por cierto, otros pensadores que dieron

fitos a la búsqueda de un Nuevo Régimen: José Miguel Infante,

na, Manuel de Salas, entre otros, tuvieron una clara autoridad

[ y política para llevar, por un tiempo, las riendas del pensamien-

to teórico sobre las acciones del momento. Sin embargo, esa búsqueda de los
fundamentos filosóficos del poder, ilustrados o ya liberales, con claros nutices sobre las
realidades de la sociedad chilena, fueron perdiendo una primera significación en medio de
las turbulencias inmediatas producto de h militarización del conflicto. Por otra parte,
después de 1818, ya alcanzada la lndependencia, el Estado y sus gobernantes debieron
privilegiar la acción política directa y enfrentar el problema del financiamiento público,
todo lo cual significo administrar pragmáticamente la situación y dejar relegado a un
futuro incierto los principios que habían sustentado doctrinaria v filosóficamente la
Revolución, entre ellos, los principios de igualdad, de ciudadanía y de democracia. Una
situación particular corresponde a las significaciones que pudo tener el liberalismo espariol,
especificamente en lo que se reflete a las Cortes de Cádiz y a la Constitución de 1812.

En relación a lo anterior, también es importante distinguir, dentro de los miembros de la


elite y de la mayor parte de los vecinos más acreditados de Santiago, quiénes de ellos
siguieron exactamente, y con real entendimiento, lo que venía sucediendo desde 1808, no
solo en cuanto a las noticias de hechos o enfrentamientos, Carlos IV, Fernando VII, los
Bonaparte, las guerras de independencia, Príncipe Pio en Madrid, las Juntas en Esparia,
d Consejo de Regencia, las Cortes, Cádiz, etc., etc., sino también respecto a lo que se
discutia y a lo que se jugaba en términos de intereses, discusiones legalistas v
doctrinarias, en definitiva, entre el antiguo y el nuevo régimen que se anunciaba.

Quien conocería, por ejemplo, los sucesos de Espaúa de 1808 y el papel de Jovella nos?
Desde la cárcel en Mallorca desde 1801, este regresó en las semanas siguientes del 2 de
mayo de Madrid y en momentos en que

” Piriz, op. cit., 53-66.


106 EDUARDO CAVIERE,

rápidamente las ciudades que tenían derechos de representación

tes, iniciaban el proceso de constitución de Juntas, primero corno 1

enseguida como provinciales. Se trataba de una acción que no

hacia delante, sino se enlazaba con un pasado histórico que ren

movimiento comunero de 1520. Para el mismo Jovellanos, ello ten

en los pactos que los pueblos habían establecido con el Rey. Sin

al mismo tiempo, esos pueblos se habían saltado a las autoridades o

tuciones tradicionales y ello rapidamente venía provocando roces 1

Consejo de Castilla. Por otra parte, frente a los afrancesados y a las 1

autoridades, Jovellanos representaba la división de Esparia en dos: que aceptaba la


renuncia de Bayona; la otra, la Esparia nacional.

Las Juntas provinciales terminaron reunidas en la Junta Central!

prema que no era la creada por Fernando VII, sino una Junta nueva! la cual se discutia
sobre su soberania y legitimidad. Igual siguió adela

miró hacia Aranjuez para su establecimiento en septiembre de 1808.

llegó Jovellanos como representante de Asturias. Alli encontró la confm tación entre la
tendencia absolutista plasmada en la Regencia y la tendeu%

más moderna surgida en las nuevas Juntas. En septiembre del mismo

Aranjuez reunia a Jovellanos con el Conde de Floridablanca y con Vai

el antiguo Ministro de Marina: estaban quince títulos y cuatro hid

6 miembros del estamento eclesiástico y el estado llano representado 1

8 juristas. Al mes siguiente, Jovellanos propuso la convocatoria de 1

Quizás allí comienza a desencadenarse el proceso. Para muchos histori

res actuales, allí comienzan a aparecer los primeros liberales. Jovellanos pa saba en las
Cortes tradicionales. La mayoría deseaba que se prescindiera g los viejos estamentos y se
dirigiera a todos los espatioles como miernbros g una Nación. Cuando finalmente se
reúnen en 1810, las condiciones habil cambiado notablemente, pero esos dos mios fueron
cruciales para entend el derrotero tomado por los acontecimientos ya no sólo para Espana
sia también para sus colonias americanas”.

Como se ha serialado ya reiteradamente en páginas anteriores, lo esti cial en el problema


político existente fite la búsqueda de nuevas formas (J

9° Fernando Bellver Amaré, El hundimiento de la monarquia hispdnica, Ma,

pp. 164-165.
ENCIA EN CHILE. El lin del Antiguo Regimen y los orígenes de la representación
moderna

107

Obviamente, el concepto no refleja los significados actuales

lidos historiográficos vigentes en el presente, sea en términos

eraciones sociales del término visto como representaciones co-

en términos de sus incidencias de carácter propiamente poli-

autonomias, pacto social, lealtades profundas a la Monarquia,

h discusión básica desarrollada entre 1808 y 1814 emerge de las fuertes

contradicciones, ideas contrapuestas de los diversos grupos de

interes con algún tipo de poder o participación, política, social, económica o religiosa,
dentro de las sociedades locales. El elemento común, dicho en variadas formas o a partir
de diferentes acciones, es cómo cada uno de ellos, independientemente de sus más
profundas convicciones o sentimientos de fidelidad, pueden tener cabida en medio de las
turbulencias desatadas por los hechos, aun cuando no se tenga claridad respecto a lo que
viene en definitiva. A pesar de sus diferentes interpretaciones y modos de ser utilizado en
virtud de conveniencias particulares, el único elemento catalizador de todas esas energias,
preocupaciones, dudas, o simplemente capacidades pragmáticas de ubicación en un
período de incertidumbres, es el término representación.

Igualmente, se ha indicado que detrás de estas situaciones se escondían una serie de otros
problemas que dan forma y fondo a la transición del sistema monárquico al republicano.
Así como en otras páginas nos referimos al problema de la representación, en relación a
este está también el cómo pensar y definir el significado del liberalismo de la época. El
concepto está siendo re-estudiado en la propia historiografía espariola y es obvio que se
trata de una definición (o redefinición) compleja y de variados alcances. Es dato, además,
que la situación proviene del propio 1808, en una compleja situación de visualizar como
liberal a hombres reformistas o progresistas y que, el análisis de lo realizado a través de
las Cortes de Cádiz ha dado, a muchos, mayores fundamentos para visualizar allí el
surgimiento del liberalismo. Este liberalismo, si así se puede aceptar, estuvo igualmente
relacionado con el problema de la representación, y esta, a unas respuestas diversas al
vacío de po&er.

Que había pasado en Chile entre 1808 y 1812? Se sucedieron dos situaciones que
corrieron en paralelo con los sucesos de Espana. En febrero

de 1808 falleció el Presidente don Luis Mulioz de Guzmán. La ley entrega-


108

EDUARDO CAVIE

ba el gobierno al militar de más alta graduación de la jurisdiccid

Audiencia, mal interpretando el sentido legal, resolvió entreg

al Regente de la misma don Juan Rodríguez Ballesteros, decisié

diatamente aceptada por el Cabildo local. Sin embargo, el nomE

fue rechazado en Concepción en donde se encontraban los jefes

de mayor jerarquia y, entre ellos, Francisco Antonio Garcia Carr

aconsejado por el Dr. Dn. Juan Martínez de Rozas, ex asesor de

dencia y posteriormente reconocido patriota, casado con la hija de i

los comerciantes má ricos de la región y del país, hizo valer sus den

ya en abril del mismo afio asumía la presidencia.

No fue buena la presidencia de Garcia Carrasco; al menos, no i

bien. Desde el comienzo hubo divergencias de opiniones y decision

respecto a los poderes locales, fundamentalmente con el Cabildo.

bierno coincidió con el desarrollo de los acontecimientos espafioles. 1

la península, más que noticias llegaban y corrían rumores. Al con

nada graves. El correo de la península llegaba cada dos meses,

que los eventos producidos comenzaron a ser conocidos a partir del I

agosto. Entonces se supo acerca de Aranjuez, de la abdicación de 1

y de la proclamación de Fernando VII. Se anunciaba también que

león se encontraba en territorio espariol y, en correos paralelos, se infi

ba de su marcha hacia Bayona, de la liberación de Godoy y de las

que crecían con la presencia del ejército trances. Las noticias contr
rias dividieron a los habitantes santiaguinos: ”Por todas partes no sei

más que protestas de fidelidad a la metrópoli y a sus reyes; pero mie

los esparioles de nacimiento y los funcionarios de la administración

ciegamente, o aparentaban creer, la parte favorable de aquellas noric sostenían que


Napoleón era el noble e invariable aliado de los Borbon

Espana, había algunas personas que apoyándose en las piezas que her

cordado, anunciaban la próxima catástrofe que podia precipitar a su

la familia reinante. Esta divergencia de opiniones y de esperanzas, orig

acaloradas discusiones en todos los círculos, fue la primera manifest

de los partidos que comenzaron a diseriarse muy poco más tarde”.

Diego Barros Arana, Historia General de Chile, 2a edición, Universitaria,

2002, Tomo VIII, p. 27.


DENCIA EN CHILE. El tin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación
moderna

109

El 10 de septiembre, procedente de Buenos Aires, un nuevo correo

1 el arresto de Fernando y la designación de José Bonaparte en la

i espafiola y que, mientras un gran número de altos dignatarios y cor-

de Madrid apoyaban su gobierno, el pueblo espariol se levantaba en

1 Ia dominación extranjera. A nombre del nuevo gobierno, el Mariscal

organizó una asamblea de notables con representación de america-

nos en la cual Chile no estuvo presente. El Cabildo de Santiago entró a discutir


inmediatamente los medios para defender la metrópolis y al Reino de toda agresión
extranjera y, de hecho, organizó todo un plan para ello, induyendo aumentar las cargas
tributarias. Sin embargo, en medio de esta exaltada lealtad y fidelidad al Rey cautivo,
surgían serios cuestionamientos en contra de la Junta de Sevilla y en busca del verdadero
rol que debian jugar las colonial. En todo caso, en medio de esas diferencias y
controversias, d Cabildo intentó canalizar la defensa de Fernando VII. En septiembre de
1808, celebró la proclamación del Rey y, al mes siguiente, circuló proclamas para recoger
donativos en su causa y, además, reconoció a emisarios americanos enviados por la
Suprema Junta de Sevilla.

La segunda situación que se fue produciendo fue el paulatino y constante alejamiento


entre el Presidente de gobierno y el Cabildo de Santiago. Por diversas razones y ante
situaciones específicas que se manejaron con criterios muy diferentes, Garcia Carrasco
aumentó su desprestigio dentro del mundo santiaguino y a tal nivel que el órgano
municipal decidió nombrar un apoderado que desde Esparia le mantuviese directamente
informado de los sucesos que fuesen ocurriendo. Con acuerdo del 2 de diciembre de 1808,
ese apoderado representaria ”los sentimientos de lealtad, amor y eterna obediencia con
que se ha manifestado esta capital y todo el reino, especialmente en medio de los
acontecimientos del dia, implorará su real beneficencia a favor de los habitantes de Chile,
de su comercio, agricultura y demás ramos, procurará las preeminencias importantes del
Cabildo que lo nombra, y hará en fin cuantas gestiones e instancias convengan con
arreglo a los poderes plenos que se le extenderán, a las instrucciones que por ahora se le
cu,nunican y a las que se le dieren en adelante”92. Muy intere-

es el hecho que, como representante del Cabildo, fuese elegido don

” Ibidem, p.59.
110

EDUARDO CAVIEREd

Joaquín Fernández de Leiva, hijo de un comerciante santiaguino, ;

que había desemperiado sus oficios en la Universidad de San Feliç

Tribunal de Minería y en la Secretaria del mismo Cabildo. En lo inn

Garcia Carrasco observó muy negativamente dicha decisión y per

Cabildo optaba por un movimiento criollo o antiespariol; en ei cor

Fernández de Leiva, como ya es bien conocido, Ilegó a tener una de

participación como diputado suplente de Chile en las Cortes de 1

A fines de diciembre se conocían las nuevas noticias respecto a la

sión de los franceses y a la constitución de una Junta Central constit

Aranjuez en el pasado septiembre y que exigia su reconocimiento i

de las provincial americanas como depositaria del poder real. Ello

taba a quienes esperaban reformas liberales en el gobierno, pensando (

crisis debía ser el origen de ciertos cambios que moderaran el absoluti

hasta entonces conocido. En ese ánimo, el Cabildo santiaguino pre

lemne declaración de vasallaje a esa Junta Central en enero de 1809,1 las noticias
siguientes conocieron las nuevos avances de Napoleón, la o

pación de Madrid y el repliegue de la Junta a Sevilla. Sin embargo,

esta solicita representantes americanos aduciendo que no se trata de 1

nias o factorías sino parte esencial e integrante de la monarquia

las reacciones surgidas a nivel local no fueron en los términos esç Desde Concepción, el
ya citado Dr. Rozas miraba con desconfianz determinación y presagiaba que pasada la
crisis, se reestablecería igu

te el antiguo despotismo. Junto con ello se criticó la mínima prop


nalidad entre el número de los deputados americanos en relación

de la península y, además, la situación se agravó por la inusitada re

negativa de Garcia Carrasco y la demora en meses en que incurrió

de transmitir el documento al Cabildo que debía ejecutarlo. Ello aur

los distanciamientos entre ambas autoridades y se agravó por uno de 1

decretos de la Junta Central, en febrero de 1809, con la ratificación

nombramiento de Garcia Carrasco como Gobernador de Chile. De alli e

adelante, las diferencias fueron mayores y el Presidente aumentó sus i

contra todo lo que pudiese advertir como crítica a su gobierno o perdida c

las lealtades hacia la monarquia”. Al finalizar 1809, la intranquilidad l

3 Ver, en detalle, Ibidem, pp.43-80.


ENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los ongenes de Ia representación
moderna

111

v el descontento hacia la administración local aumentaba

Producto de sus temores y de sus criterios políticos, la

de que Chile tuviese un representante directo, y por elección,

Junta Central nunca se hizo efectiva y que, en consecuencia, en

hubiese representación legal chilena excepto por la presencia de

suplentes en las Cortes que fueron designados a partir de los

nos de la propia Junta Central.

Por ocra parte, una serie de situaciones acontecidas a lo largo de 1810,

Ias cuales se contó la intención de expulsión del país de tres connota-

dos vecinos santiaguinos, agravaron las malas relaciones entre el Presidente v d Cabildo’.
Ya en mayo .de 1810, los miembros del cuerpo,edilicio, connotados vecinos como José
Nicolás de la Cerda, Agustín de Eyzaguirre, Diego de Larrain, Marcelino Cuias Aldunate,
Ignacio Valdés, Francisco Ramirei, Francisco Antonio Pérez, José Ignacio Aránguiz, el
Conde de Quinta Alegre, habían resistido las Ordenes de Garcia Carrasco para enviar a
Esparía Ias lanzas que tenía la ciudad para su defensa, únicas armas que tenía la caballería
y ofrecian, a cambio de tal medida, enviar, en compensación, 4.000 pesos del ramo de
balanza. El gobernador replicó que la abundancia de coligues en Chile permitiria
rápidamente reemplazar dichos instrumentos, peto, en todo caso debía poner los
antecedentes de la controversia ante la propia corte espahola. En julio, la situación había
empeorado y se produjo un verdadero ”golpe” por parte del Cabildo. Don José Miguel
Infante describió los sucesos: corrió la voz de que serían aprehendidos otros ciudadanos
principales y el sábado 14 de dicho mes los regidores se reunieron en secreto en la casa
del vecino don Antonio Hermida en donde discutiéndose variadas alternativas, ”se adoptó
el más decisivo de repeler la fuerza por la fuerza”, lo que significaba reunir para la
madrugada del dia martes siguiente d mayor número posible de hombres del campo que
hicieran frente a los cerca de 300 soldados de los cuales podia disponer el gobierno. Al
dia si-

Un interesante relato y análisis de la situación y sus contextos, principalmente centrado en


José Antonio de Rojas, es la Tesis doctoral de Alejandra Guerra A., Pensar corno no se
debe: las ideal

Conspiradores e ilustrados en Santiago de Chile, 1780-1810; P. Universidad Católica de


, Valparaíso 2011.
112

EDUARDO CAVIE

guiente, hubo otra reunión y en ella prácticamente se produjo un

de esencial importancia para el proceso que ya comenzó a iniciar

las primeras disposiciones de este cuerpo debían ser, según lo

mandar intimar al presidente la cesación en el mando, que

Cabildo por cinco dias, dentro de los que haría convocar al pi;

esquelas para que nombrase gobierno provisorio hasta la reunié

congreso de diputados elegidos por todos los pueblos de la

Tales fueron las bases, excusando referir otras resoluciones se

que se tomaron”

Esta decisión fue mucho más que una simple advertencia, fue 1

dero primer golpe de fuerza, y demuestra no sólo la importancia que i

tendría el Cabildo como el órgano más representativo del Antiguo

sino que, además, en Santiago, las ideal de autogobierno, de convo

a Congreso y de ideas concernientes a una nueva forma de organ política no sólo se


discutían, sino que estaban en la práctica de muc

decisión adquirió tal significación que, enterada la Real Audiencia de 1

tuación no pudo sino convencer a Garcia Carrasco, el dia 16 de julio,

sus resistencias, para que abdicase. Intentando salvar la situación instir

nal, se entregó el gobierno al distinguido brigadier Conde de Ia Com]

un viejo comerciante local, pero con suficientes relaciones sociales

de la sociedad local. Según Infante,

Fue extremado el entusiasmo y alegria del pueblo al ver a la cabeza (


estado a un americano, cuyo carácter bondadoso era generalmente (

nocido. Y aunque el denuncio impidió realizar todo el plan acor

se venció al menos el mayor obstáculo para más altos designios

la cesación en el mando del último presidente espariol, cuya ba

demasiado comprobada le habría conducido a los últimos atenta

Así surge un personaje y el relato de un proceso: el Conde de la i

quista don Mateo de Toro y Zambrano y el llamado a Junta de GoE

el 18 de septiembre de 1810. Allí don Mateo abdica a su posición

95 Relación escrita por don José Miguel Infante de los sucesos desarrollados en Santiago)

la renuncia del Presidente Garcia Carrasco; CHDICH, Vol. 18, pp.220-224. 96 Ibidem.
■�`

4AINDEPENDE

NCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación moderna

113

y es nombrado inmediatamente como Presidente de la nueva

; con bastante ruido, pero en forma bastante pacífica, se inicia-

ción hacia el proceso de independencia del país.

dichos predicamentos, y advirtiendo el Cabildo la variedad de

existentes y pensando especialmente en el mayor bien de la Na-

ddiprstnquilidad pública, acordó ”se informase al Superior Gobierno que potentes


consideraciones se reconociese dicho Supremo Consejo de Regencia dentras exista en la
Península, del modo que se ha reconocido por las demais provincias de Esparia, sin que
se haga juramento, como otras veces se ha hecho, reservadamente; y constando esto para
la mayor seguridad y defensa común”97. De aqui en adelante la situación se comenzó a
agi-avar y ao ocurrió especialmente por la diversidad de opiniones que comenzaron a
circular, ”y siendo tan notorios los partidos y divisiones del pueblo, con que peligra la
tranquilidad pública y buen orden”, el 11 de septiembre, Cabildo, nuevamente, se dirigió
al Presidente del gobierno a objeto de solicitarle nuevas medidas e incluso a proponerle,
ya directamente, la instalación de una Junta Gubernativa ante lo cual éste dictaminó que
para cautelar los males expuestos por el patriotismo y celo de la Municipalidad, ”se
publique por bando que no se trate por persona alguna, ni en corrillos, ni en casas
particulares, de proyecto alguno que diga oposición a las Ordenes del Consejo de
Regencia, ni sobre instalación de Junta, descansando en el cuidado y esmero con que se
tomarán las providencias más convenientes para la conservación y beneficio del reino”98.
Quizás éste fue el momento de inflexión del proceso. El Presidente, Mateo de Toro y
Zambrano, intentó parar de una vez la dinámica de lo que venía ocurriendo, no lo
consiguió, o ya no tenía fuerza o sencillamente las cosas habían tomado su propia
fuerza. El 13 de septiembre, el mismo Ayuntamiento seguia recogiendo d aumento de los
rumores públicos, las mayores presiones por establecer Junta de gobierno y las defensas
de quienes pensaban que había que preservar el orden existente. No obstante, no había
retroceso posible. El Cabildo debió insistir en sus pretensiones y, finalmente, el Gobierno
debió aceptar la convocat,cia a Cabildo abierto para el 18 de septiembre, fecha en la cual,

.4eras dei C-abildo de Santiago, 14 agosto 1810. Ibidern.


114

EDUARDO CAVIER

como se ha serialado, no sói() se constituyó una Junta de Gobier

además se inició el proceso que culminaria con la Independencia 1

No obstante, algo importante de considerar: el 17 de septiembre,

che, 125 vecinos se reunieron en la casa de uno de los hijos del

Toro y Zambrano. Allí se decidió que a la marrana siguiente de

se una Junta de Gobierno compuesta por 5 individuos, ninguno 1

perteneciente al Cabildo. Para Salazar, tal decisión implicó que

conformaria un gobierno nacional restringiendo al Cabildo de

gobierno local; ”la soberania continuaba de ese modo arraigada en 1

en tanto que la Junta iniciaba la instalación de un sistema de repr

política supra-local, primer paso para establecer el Cabildo de los

o futuro Estado Nacional”99.

Volvemos a reiterar: el problema fundamental fue el de ;Ia

ción! Seguramente fue uno de los vocablos más utilizados y al cual apeló para explicar las
difíciles teorias, para los más, acerca de la sob de los pueblos y de los derechos a
gobernarse en ausencia de la aut,

legítima. El problema es que, para un número creciente de criollos, 1

trataba sólo de ello, no se trataba de pensar en la autoridad legítima

términos exclusivos de lo atingente a un régimen monárquico, sino i

a un cambio de gobierno que llevase a otras formas como las repuE

En todo caso, para el momento, 1808, 1810, por ejemplo, la repn

ción temia que ver fundamentalmente con el derecho a estar represenn

después de 1810 con los procedimientos para elegir representantes, es


participación en el gobierno. El problema no era nuevo. Ya en la Ing

del siglo XIII, la representación surgió como un modo de facilitar y ob

el consentimiento al gobierno del Rey. La manera en la que un grupo (

súbditos fue convencido por primera vez para aceptar que uno de ellos i

a sustituirlos a todos no está totalmente clara, pero si existe una buena 1

ratura sobre los desarrollos seguidos dentro de la monarquia constituc

y va desde las votaciones de municipio hasta la posibilidad de Ilegar a Ia 1

mara de los Comunes. El ejemplo de la Independencia de los Estados I

dos a partir de la constitución de un cuerpo de representantes de cada!

de las colonial, muestra una larga experiencia que se venía conformi

Salazar, op. cit., p.95.


CIA EN CHILE. El fin del Antiguo Rdgimen y los origenes de la representación moderna
115

antes’o °. Para Chile, en un libro ya clásico, su autor pensaba

)ildo, el de Santiago en particular, había arrastrado las repre-

locales y el derecho a representar sus inquietudes directamente

Corona. Fruto de ello, ”fue la fuerza y madurez políticas de ciertos

criollos y no su inferioridad e inexperiencia el factor más activo de

la irvolución... Tratase, pues, de la culminación de un proceso con raíces

Ca la Conquista; no de un salto que seria por lo demás incomprensible, si lealmente


hubiese existido ese régimen de marasmo y despotismo, de timidez criolla y de unánime
respeto por el rey”101. Como sea, el problema conceptual radica no en saber cómo los
criollos entendían sus posibilidades s. sus capacidades de representación durante el
período colonial, sino más bien cómo lo vendrían a entender a partir dei inicio del proceso
que les Geraria a la Independencia.

Queda ya dicho que frente a la Junta Suprema y a las Cortes de Cádiz, Chile no tuvo
representantes directos, de modo que a partir de 1810 el avento particular fue el cómo
resolver en forma efectiva el ejercicio de la soberania a partir de un gobierno
legitimamente constituido desde y a partir dc unos pocos, pero con el objetivo de ser un
gobierno de las mayorías. la constitución de la Primera Junta Nacional de Gobierno, en
nombre de Fernando VII, la del 18 de septiembre de 1810, fue producto de la resolución
de los vecinos más pudientes y acreditados de Santiago, invitados por esquela oficial del
Cabildo y reunidos en el Cabildo bajo la forma de Cabildo abierto. En pocos meses, esa
Junta recibe los ímpetus y los zarandeos dc las diversas corrientes que se fueron
organizando, pero en su corta vida estableció la existencia del Congreso Nacional. Este
se constituyó el 4 de iulio de 1811 y, previamente, en base a principios de representación
nacional se estableció un número de 36 diputados elegidos en proporción a la población
de cada distrito. Podían ser elegidos por tales habitantes que por sus virtudes patrióticas,
talentos y acreditada prudencia hubiesen merecido el aprecio de sus electores, personas
mayores de 25 anos, que por fortuna,

1 Morgan S., La invención del pueblo, El surgimiento de la soberana popular en Inglaterra

Eximidos Unidos, Siglo XXI, Buenos Aires, 2006.

■ Alcmparte, El Cabildo en Chile Colonial, Edit. Andrés Belo, Santiago 1966, pp.294-
116

EDUARDO CAVIERE

empleos, talentos o calidad, gozaran de consideración en los pa

que residieran. Posteriormente, José Miguel Carrera, en una prir

nada, irrumpió violentamente en la sesión del Congreso y logró

a algunos de los deputados poniendo en su lugar a personas más

mente patriotas y enseguida, el 2 de diciembre del mismo afio pr

disolverlo.

No obstante, las elecciones para dicho Congreso no estuvieron

de dificultades y en octubre de 1810, cuando se pensaba precisa

las primeras convocatorias para la elección de sus diputados, el PI-,

General se había dirigido al Cabildo capitalino para expresar sus ir

des respecto de lo que observaba al respecto:

desde el dia que se instaló en esta capital la Junta Superior de ■

no, ha oído con bastante amargura el emperio que se hace para (

el nombramiento de diputados de Ias demás ciudades y villas

en tanto grado, que ya se nombran los que hayan de ser, contando]

esto con el influjo que tienen algunos sujetos para ganarse partic

rror, a la verdad, causa este detestable modo de pensar. En una

en que todo debe respirar desinterés y patriotismo, no faltan

traten de sói° su negocio y de sacar ventajas, sin atender al detr

que a la causa pública infieren. Si aún no se han librado convi::

para que vengan dichos diputados écómo podrá oirse sin enfac

ya se cuenten muchos de los que hayan de ser? Esto es hacer que 1


da el nombramiento a la elección; es quitar la libertad a los puebli

verificaria en los más dignos y que con mayor pureza representen 9

respectivos derechos, atendiendo sólo al bien común, del que ema

seguramente, el de cada individuo en particular102.

Así entonces, entre ideas y acciones políticas propiamente tales,

las primeras elecciones de nuevo régimen, ase puede hablar de un pr

liberalismo? Difícil es precisarlo; influencias de Cádiz y de los dis

reformistas que desde allí se extendían? Difícil constatarlo. Interesantes.

todo caso, los esfuerzos que abren las urnas, que comienzan a extender 1

principios de generación popular de las autoridades políticas y que reit,

102 Cabildo de Santiago, 2 de octubre de 1810.


ENDENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de Ia representación
moderna 117

de la representación como elemento central de la organización

, Por cierto, los discursos avanzaron mucho más aceleradamente que

les a que dieron lugar. En 1811 se dictó un Reglamento Electoral

cer la ciudadanía legal y los procedimientos para las elecciones

de los cabildos locales. El 4 de mayo de 1811 fue precisamente

d cabildo de Santiago quien invitó a la elección de diputados llamando a

r en Ia Sala de Juntas ”donde espera los votos por escrito en dos cuarti-

papel, una para los doce diputados propietarios, y otra para los doce

ntes. Durará la elección desde las 7 hasta las 12 del dia, y no más.

Desde esta hora principiará el escrutinio hasta que resulten y se publiquen

los sujetos electos, advirtiéndose que, al tiempo de dejar los votos, deberá cntregarse esta
esquela, para con ella acreditar el convite”m. Importante luso, gero no suficiente. A pesar
de otros intentos y clarificaciones respecto a ciudadanía y electores, los hechos militares y
políticos fueron postergando o rectificando las decisiones tomadas y, a tal punto, que sólo
en 1823 se IlegO a especificar, con bastante prolijidad, los requerimientos para ser
ciudadano elector: 1. ser natural o residente en el partido por lo menos cuatro afios; 2.
tener 24 anos cumplidos, o menos, si fuera emancipado; 3. saber leer y escribir, y gozar de
su razón; 4. Además, uno de los siguientes: a) poseer una propiedad inmueble, b) un giro
de $3.000 para arriba, c) algún grado literario en alguna Facultad, o licencia para alguna
profesión científica, d) ser eclesiástico secular, e) tener sueldo o pensión del Estado que
Ilegue a $300, f) obtener algún cargo honroso, aun sin sueldo, g) haber ejercido algún
cargo concejil, h) tener grado militar de milicias, alférez bacia arriba, i) ser maestro mayor
de un oficioum. Aun cuando el análisis al respecto necesitaría de mayor profundidad, es
evidente que el concepto propiamente tal de representación seguia siendo restringido y los
principios ilustrados se adecuaban o simplemente se soslayaban a la hora de ejercer
efectivamente el poder.

Aceptando o discutiendo las afirmaciones anteriores, ellas se refieren a caracterizaciones


de la sociedad en un momento determinado y no necesa-

erztia Valem

Editorial Jurí
uela, Germán, Historia política de Chile y su evolución electoral (1810-1992);

dica de Chile, Santiago 1992, p.13.

” ibidem, p p.20-2 1 .
118

EDUARDO CAVIERE

riamente a las lógicas del funcionamiento de las relaciones entre Ia

sociales descritos. Obviamente no es posible aceptar un cambio

des profundas en un lapso corto de tiempo, incluso cuando se pra

fenómenos bastante ”anormales” como seguramente se observaban 1

vimientos Juntistas en 1810. Posiblemente, para la gran mayoría i

para muchos criollos que terminaron calzando con las ideas y los jL

historiador dei siglo XX don Guillermo Feliú Cruz, no era posible i

darse cuenta por dónde se desarrollaban los acontecimientos y men

atisbar hacia dónde se dirigían.

Por el contrario, pese a los impactos de la coyuntura napoleónica va

malas decisiones de la Corona espariola, no hay duda alguna de que Ia I

pendencia no fue una acción espontánea, sino respondió a todo un i

que se fue gestando internamente a partir de la conjunción de requeri

tos de la modernización del siglo XVIII, como en torno a las nuevas

siones políticas y filosóficas sobre las relaciones del Estado con la

que fueron, además de los efectos de las circunstancias políticas, cre

dialécticamente en la medida que la nueva expansión capitalista del

cio superaba abiertamente las restricciones impuestas por el orden colo

El contexto más general de análisis dice relación con la base doar

del discurso independentista, especialmente en lo que se refiere a las id

básicas referidas a la naturaleza del hombre, del cuerpo social y del

que le corresponde al Estado respecto de ellos. Uno de sus temas cem


que puede ser tratado, si no en términos profundos, al menos desde ■

perspectivas alas conocidas, es el liberalismo en términos de sus raíces i

tradas que inciden en los derechos y libertades individuales tanto como e

las relaciOnes entre estado y las instituciones, en particular con la Ig

El problema, en realidad, es uno solo: en la medida que emerge Ia socie

civil, la relación del individuo con el Estado, teóricamente se resiente 1

la intermediación corporativa y por ello un problema muy importante est

nueva centralización del Poder en el Estado Republicano, con otros

mentos y legitimaciones, pero igualmente centralista. Precisamente,

ha focalizado su enfoque en visualizar de que manera la tradición cor

tiva de los Cabildos, ”democracia de los pueblos”, se estrelló con el milìr

rismo y el oligarquismo del Poder Central, especialmente considerando I

intereses económicos existentes detrás de ambas instancias lo cual, á


ENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representas& moderna
119

explica parte importante de los conflictos suscitados, aun cuando

pensarse, igualmente, que las representaciones no tenían que

ter necesariamente con grupos definitivamente indepéndientes o antagóni-

• se, sino simplemente como naturales divergencias de opinión y de

de ser ocurridos al interior de un mismo grupo. En todo caso, de

nteamientos de Salazar se pueden deducir razones para explicamos

el liberalismo filosófico y doctrinario terminó rápidamente siendo

■ por un tipo de liberalismo económico sin grandes preocupaciones

doctrinarias por el cuerpo social.

Este estudio, como ya se ha destacado, más que una descripción acabada de una historia
particular y de sus detalles, tiene por objetivo el ordçriar problemas y elementos de
análisis que permitan hacer nuevos planteamientos v redescubrir, más a fondo, lineamientos
básicos de lo que fue una co%untura v un proceso, pero, más aún, de no visualizarlos sólo
en pasado, sino tambien en su relación con el presente.

El desarrollo de los acontecimientos.

Hemos hablado de la construcción de la historia. Lo hacemos en dos planos: en el de la


vida histórica que transcurre y se va llenando de hechos v de procesos y en el del relato
que articulan los historiadores para poder observar, precisamente, el orden y el juego en
que se han precipitado esos hechos y procesos. Revisando las situaciones que caracterizan
el proceso de Independencia en Chile, iniciado (si es que debemos seguir estableciendo
nuestro punto de partida) a partir de la Primera Junta Nacional de Gobierno producida el 18
de septiembre de 1810, seguiremos las descripciones y algunos de los análisis de Claudio
Gay y su Historia fi’sica y política de Chile, particularmente en sus Tomos V y V1105.
Lo hacemos a partir de varias consideraciones, entre ellas, la de ser efectivamente la
primera historia de Chile escrita con cierto carácter moderno y, además, y no menos
importante, por d hecho de que en general fue la base de la historiografía liberal chilena

’ Claudio Gay, Historia ftsica y política de Chile [1844-1871], reeditado por Biblioteca

de Ia Construcción de Chile, Cámara Chilena de la Construcción, Pontificia

I Católica de Chile, Biblioteca Nacional, Santiago, 2007.


120

EDUARDO CAVIgt

de la segunda mitad del s. XIX. En todas las situaciones, poc

precisamente de una ”construcción” de la historia.

Las motivaciones para que un científico que había sido conta

el gobierno para hacer un completo estudio de la historia física

hubiese interesado en hacer algo que estaba ajeno a sus intereses

tantes, tuvieron que ver con el sentimiento patriótico provocado por (

fo de Chile en la primera Guerra contra la Confederación Perú-boli

la década de 1830. El triunfo de 1839 no podia ser desaprovechad

nación que se proyectaba hacia el futuro necesitaba de una histor

consolidara. Rafael Sagredo, que ha escrito el prólogo a la re-impre

obra completa del naturalista trances, subraya que las autoridades

pensaban que no se contaba con una historia escrita y pensada con ■

moderno. El Ministro Egaria imaginaba una historia crítica, ajena

certidumbre, la leyenda, la imaginación y la tradición y que el Ur

podia escribirla era Gay, idea que presumiblemente fue muy

influyente Andrés Bello. Ellos convencieron al francés para que abord

historia de esa índole. El propio Gay serialó posteriormente que, e una historia civil a sus
trabajos ya en desarrollo, fue generado por el i

de darle un interés general que estuviese al alcance de la generalidad

lectores: Claudio Gay ”construía” una historia. En el tomo V de su

”afirma que finalmente se decidió por preparar la historia política al

el sentimiento de admiración que despertaron en él los nobles y generosos I


de los patriotas durante sus largos viajes por la república, cuando visit

respeto religioso los campos de batalla empapados ala-1 de la sangre de 1

víctimas de la libertad chilena. Situación que lo estimó al contrastar!

sentimiento contra la especie de indiferencia con que los chilenos de

generación dejaban de recoger y compulsar preciosos documentos

mar con ellos un cuerpo de historia, que seria un monumento de gloriai

justicia, y un verdadero cuadro nacional representando el heroísmo, la I

de alma y las virtudes cívicas de sus actores. Como se apreciará, si no al 1

cipio, durante su larga ejecución, Gay tuvo plena conciencia de que su ■

sobre Chile seria un instrumento de formación de la naciOn1°6.

106 Rafael Sagredo B., De la historia natural a la historia nacional. La Historia fi.sic,1

Claudio Gay y la nación chilena, Introducción a Claudio Gay, Historia física y política

p.XLI.

Ba las

ENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la representacidn


moderna 121

indicaciones preliminares para entender el proceso que venía,

obviamente con la situación de América en 1808. Chile, en

estaba cari estancado, a pesar de su genio y de sus recursos na-

civilización en pafiales, instrucción extremadamente limitada,

y comercio nulos y los mandatarios habían tomado sobre el pue-

io que excedia casi los limites de un respeto religioso. Todo

Iticto de la política espariola que buscaba someter al pueblo, por

morales, Ilevándolo a una especie de servidumbre. Considerando

e por respeto a las leyes y a la conservación del orden y la tranquilidad

i• ica, es necesario que toda sociedad sea subordinada y respetuosa a la

usticia, en este caso se había llevado las cosas a tal punto y extremo de vilecimiento que
se había hecho a sus miembros humildes, indolentes, - nados y tímidos, con enajenación
de su libertad y, a tal punto, que en primeros momentos del proceso independentista, las
gentes no tenían lemas en alistarse en las banderas reales. En el caso de los sectores más
’entes, estos estaban reducidos a una existencia frívola y de pura vanidad y no tomaban
interés alguno en la política. Se hallaban satisfechos con sus títulos de nobleza
alcanzados a partir del dinero y los más no aspiraban sino a grados puramente
honoríficos.

Una condición de esta naturaleza no podia ya prolongarse por más tiempo, y tenía
necesariamente que ceder al movimiento poderoso que habían dado al espíritu de aquel
siglo los Montesquieu, Helvécio, Vol-

catre, Kaynal, Rousseau y otros, y cuyas obras, traducidas, la mayor

al espariol, se habían introducido por contrabando en Ias más

cas comarcas, y habían despertado los corazones de algunos atre-

pensadores, los cuales se embebieron en ellas de un conocimiento


timo de sus derechos y de sus deberes. Estos pensadores abrazaron

as veces las cuestiones más arduas, bien que sin arriesgarse a pro-

nerlas como dogmas al escrutinio de un libre examen. Lejos de eso,

mo fieles y escrupulosos católicos, desdefiaban todo alarde de incre-

idad, pero penetrándose ellos mismos con ansia de las doctrinas

es de dichos filósofos, con esperanza de aprovecharse de ellas a

tiempo para la felicidad de su nación. Así se preparaba una gran

’oluciOn en aquella vasta comarca y ya fermentaba con cierto susurro

desarrollarse, tarde o temprano, y mostrarse triunfante de preocu-


122

EDUARDO

paciones y hábitos arraigados, favorecida por grandes

que le sirvieron de auxiliares, no de causa esencial 1”.

Siguiendo al mismo Gay, de las causas externas, la primera 1

plo de los Estados Unidos, con los gritos de libertad e independe resonaron en todas
aquellas colonias británicas importados por

Franklin, que encontraron una generosa simpatia en una juventud

de acuerdo al espíritu filosófico del siglo XVIII. El segundo aconti

to, relativo a la Revolución francesa, fue más decisivo ya que

un golpe, todas las condiciones materiales y morales del Estado : dad, ensefiando a cada
individuo, el verdadero valor de sus dere

su dignidad. Entre esas revoluciones, en Espafia se encontraba un

ro importante de jóvenes americanos educados en aquellos refor

o influidos por eflos. Algunos se apresuraron a volver a sus par

comunicar lo que sucedia, otros, incluso, se alistaron con los

rios inspirados por sus principios y profundas convicciones. En la

Esparia, los sucesos acarreados por la invasión de Napoleón, neva

Junta de Sevilla que debió refugiarse apresuradamente en Cádiz de disolverse y


dispersarse dando paso a que algunos diputados que

necieron en la ciudad se creyeran lo bastante autorizados para elegir

ellos mismos cinco miembros que tomaran el poder soberano bajo el i

de regencia suprema del Reino. En medio de desconfianzas mutuas 1

el Consejo y su propia sociedad espariola, pero también entre la pen

y los americanos. Según Gay, fue la propia Providencia que favore


planes de los americanos. Los Virreyes de México y de Buenos

vocaron a algunos ciudadanos para compartir sus temores sobre los su

de Esparia y para persuadirles a nombrar legalmente Juntas para pr

las más rigurosas y activas defensas del país en caso de invasión. En Mé

se trató de contrarrestar la situación deponiendo al Virrey y constituy

una Junta apegada a sus intereses y a los de Esparia; en Buenos Aires 1

más lejos aún destituyendo a la primera autoridad, expulsándolo ju

algunos oidores y contrarios al movimiento que despegaba. La revolu fue precedida por la
de Caracas, provocadora y vanguardia de la lucha o

despotismo y libertad. Quito y La Paz se habían pronunciado y algur

’Gay, op. cit., Vol. V, p. 14.


ENCIA EN CHILE. El fim del Antiguo Régimen y los origenes de la representacián
moderna 123

; generales procuraban seguir con el ejemplo. La Regencia y las Cor-

creveron en sus objetivos y, pese a los graves problemas económicos

en la impotencia en que estaban, enviaron una expedición a Ve-

para bloquear los puertos e impedir la entrada de extranjeros. Sólo

rersecución desarrollada por la Revolución francesa y de sus excesos en zontra de la


lglesia Católica impidieron una mayor influencia de esta sobre los socesos americanos,
pero sus ideas filosóficas, introducidas por contrabando, fueron el pasto más importante
para nuevos adeptos que ya estaban Iniciados en la antorcha de la razón y en los gritos
de independencia.

La historia que sigue es conocida. El 11 de febrero de 1808, se produjo cn Santiago el


fallecimiento del Gobernador don Luis Murioz de Guzmán. la Real Audiencia se reunió y
de acuerdo a la Real Cédula del 23 de cètubre de 1806, procedió a designar el mando
político y militar como la Prtsidencia en el oficial de mayor graduación en servicios en el
Reino, sólo que lo interpretó en términos de la capital y no de la integridad del país. Filo
motivó la inmediata resistencia en la provincia de Concepción y el hecho de que Francisco
Garcia Carrasco reclamara para si el nombramiento ti finalmente asumiera los cargos en
Santiago ante la indiferencia local y la ttacción negativa de la Audiencia. Garcia Carrasco
llegó acompafiado por don Juan Martínez de Rosas, criollo de fortuna, gran ilustrado y, al
poco tiempo, uno de los patriotas de mayor distinción.

Dentro de las actividades de recepción de la nueva autoridad, en noviembre de 1808, el


nuevo Gobernador fue recibido como Vicepatrono de la Universidad de San Felipe, ocasión
en que don José Gregorio Argomedo leyó un discurso escrito por don Juan Egaria. Ambos
serian influyentes en el proceso hacia la Independencia originado en 1810. precisamente
a partir de la salida del gobierno del propio Garcia. En la ocasión, la primera mitad del
texto de Egaria fue claramente elogioso, no sólo respecto a las formalidades de la ocasión,
sino también respecto a la propia biografia y atributos personales de la nueva autoridad:
”...todo hombre justo debe ofrecer a la virtud, como un tributo necesario, estimación y
aplausos que, estimulando su heroísmo, contribuvan a la felicidad pública, y hagan más
dulces los trabajos de una alma benéfica. Tal es, muy ilustre serior, el objeto de la útil
institución con que al instalarse los jefes en el cuerpo de la real universidad, como
sus vice patronos, tiene autorizado la costumbre que este sah

órgano de la opinión pública, tribute los debidos respetos a

dignidad”108. No cabia duda, en ese Acto, que se debía re

el nuevo Gobernador, un verdadero héroe, sus méritos en

en la ciencia; un militar y un académico, cuya vida se había cor

sus obligaciones y a los estudios de las ciencias y a la historia.

había comenzado en 1757, pasando desde cadete del Regimie

fantería de Ceuta a alférez, teniente, capitán, teniente coronel,

brigadier, director i subinspector hasta Ilegar al superior gobie

nombramiento del 22 de abril de ese afio de 1808.

Egafia, hombre ilustrado, aprovechó además de hacer un cer

nóstico de la situación en el país. Serialaba que la agricultura v

cio, que forman las verdaderas riquezas de los pueblos, ciar

Chile por adelantarse, ser bien dirigidos i estar libres de las tr

impedían su curso y su opulencia. Para alcanzar ello se necesitaba (

el genio y de los talentos del nuevo gobernador, de su actividad

amor público. La población aumentaba y, con ello, sus necesidad

giendo, con urgencia, la comodidad de los caminos, la industria

pueblos, la política y buen orden de la capital, la pronta conclusid

canal de Maipo para el socorro universal, y otros tantos recursos

su comodidad y belleza. A ello se unia lo deplorable en que se ha los institutos de


educación pública. Se esperaba que el nuevo Jefe,

tud de su probidad, de la disposición de los pueblos y de las esper

la regeneración de la monarquia, transformara una triste crisis en bienes.


En 1808, Egafia y Argomedo, no sólo daban tributos a Garcia ■

co. Sorprenden, además, por sus alabanzas al Rey en cautiverio:

ui

iUsia ve que solo Fernando VII arrebata nuestras lágrimas i n cuidados! ;Que el dia de la
suprema felicidad solo se aguarda en

’°8 Discurso compuesto por Don Juan Egaría y pronunciado por don José Gregorio ,

en el recibimiento de Garcia Carrasco como vicepatrono de la Universidad de

15 de noviembre de 1809; en Documentos relativos al Gobierno del Brigadier

Antonio Garcia Carrasco; Colección Historiadores y documentos relativos a la Indepe

(CHDICh), Tomo XVII, Imprenta Cervantes, Santiago 1910, pp. 03-24.


1, que los últimos y gloriosos triunfos de nuestras armas

¡Oh dia feliz! ¡Oh preciosa imagen de Fernando, que

al deseo de la nación, i al joven más adorado de sus puelos pasajes tiene la historia en
donde se encuentran los

en el retiro, y los héroes sumergidos en la opresión; pero ella

más grande, que tu dignidad en la desgracia... Pero tú,

tan adorado como virtuoso, serás el ejemplo de la sólida

Tus desgracias alentarán la virtud en unos tiempos donde

probidad va pareciendo una penosa obligación. ¡Oh pueblo, Oh

, Oh americanos, Oh ministros del altar, Oh sabios, luces i

de la patria, este era el príncipe que estaba destinado para

gobernaros un dial...”

En todo caso, las noticias seguían llegando desde Esparia: primero habían sido la caída del
favorito Godoy, de la abdicación de Carlos IV y del advenimiento de Fernando VII. Al
poco tiempo, le seguían los desgraciados hechos de Bayona. La ciudad de Santiago, y
también su gobierno, se

de dudas e incertidumbres y Garcia Carrasco comenzó a debatirse malas relaciones con la


Audiencia y sus acercamientos al Cabil-

do local. La Regencia, por su parte, envió sus emisarios y, a Chile, a don Santiago Luco
quien logró el reconocimiento de la Junta Central, pero, al mismo tiempo, el Cabildo,
alarmado y con pocas certezas sobre los acontccimientos envió a Esparia a don Joaquín
Fernández de Leiva, quien no podo cumplir con sus cometidos, pero sí llego a ser
Diputado suplente en las Cones de 1812.

Lis circunstancias que marcaron el gobierno de Carrasco, le llevaron a cometer una serie
de errores políticos. De hecho, intentó prorrogar fuera de toda legalidad el Rectorado de
don Juan José Campos en la Universidad de San Felipe y sumó a ello su inclinación hacia
los proyectos de la Infanta Calota para ser reconocida como seriora de todas las Américas
para conservadas integramente a su padre. Llegó incluso a formar un grupo de adhaentes a
la Infante conocido naturalmente como los carlotinos. Todo ello

edespertó siemnr reacciones contrarias al Gobernador. Futuros patriotas

Ib;Átm.
126

EDUARDO CAVIER

como Manuel de Salas, Bernardo de Vera y Pintado y el mismo 1

ae rc.osas, se encargaron ae multiplicar esos errores en la entones 4

_ ..

pública local y a facilitar la visita de agentes procedentes desde Bu

a fin de ir aumentando el movimiento hacia las reformas de gob

comenzaban a ser cada vez más sustantivas.

Pero, desafortunadamente, el país no se hallaba aún en de tomar iniciativa alguna. A pesar


de la gran actividad

patriotas procuraban esparcir sus ideal a fin de ponerlas en

aún no habían podido hallar una persona que gozase de base.

popular, y el número de los verdaderos conjurados de convenc

capaces de sostener con las armas una causa tan extratia y tan (

a las preocupaciones de los habitantes del país, no era suficie

hacer frente a todos los elementos de destrucción que poseía el

no. Las luces de la razón y de la justicia no habian disipado aún e

mente las tinieblas en que los tenía envueltos, y los más de los

estaban indecisos y sobrecogidos de una pueril timidez, que

tiempo y la experiencia podían quitarles. Por otra parte, ter

temer a los ejércitos de Mendoza y Córdoba, cuya adhesión

Real era conocida, y Santiago se hallaba dominado por la imp

que le había causado un bando que el Presidente acababa de con gran ruido de cajas, y a
instigación de José Manuel de

che, enviado por Cisneros y por el fiscal Sánchez, sobre la der


arresto de la junta revolucionaria del Alto Pedi., y de su presid Pedro Murillo”°.

En espera de tiempos más precisos, la actividad política se centi

el Cabildo santiaguino. Martínez de Rozas, todavia asesor del Presid

le convenció para aumentar el número de regidores y obtuvo el non

miento de nuevas 12 sillas, la mayoría ocupada por sus partidarios. Net momento muy
importante para el curso que tomarían los acontecimieno La discusión llegó a limites
impensados para la época y ello llevó a Go Carrasco a anular la también impolítica orden
que había dado. El Presid te optó por la Junta Central y movió su política hacia reprimir
todo agi

)Gay, op. cit., Vol. V, p. 40.


CIA EN CHILE. El lin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación moderna
127

en contra de lo establecido. En mayo de 1810, fueron

tres personas de distinción: J. A. Ovalle, don Bernardo Vera y

é Antonio Reyes. El primero era miembro del Cabildo y hombre

de gran influencia política. Los hechos siguieron y, posteriormente, en julio Jel nusmo
afio, las acusaciones se centraron en Ovalle y Vera y José Anto-

Rojas, al punto de que fueron llevados a Valparaíso para practicar

,n dei país. Este hecho, demostró varias situaciones: en primer

d crecimiento de los reformadores a tal punto que cuando se trató de

a Ovalle en el Cabildo, resultó elegido don Gregorio de Argome-

do, simpatizante también de las nuevas ideas; en segundo lugar, la debilidad dei
Presidente, que enfrentado a presiones dispares desde la Real Audiencia del Cabildo,
debió anular su propia orden de expulsión (aun cuando la rectificación llegó tarde a
Valparaíso, al dia siguiente que el bergantín ya había zarpado rumbo al Pedi); en tercer
lugar, el estado de agitación social al cual se había Regado y, a tal punto, que el
gobernante y sus seguidores se sentian cada vez más debilitados respecto a la fuerza que
surgia respecto a derribar el gobierno existente y poner en su lugar una Junta compuesta
por micmbros dei país.

Por legal que fuese la ejecución de dicho proyecto, como reflejo de la política de la misma
Esparia, tenía el inconveniente grave de poner alerta los derechos del hombre, y de
emancipar el pensamiento a favor de la libertad y de la justicia, obligando a dicho
tribunal, por el hecho mismo, a abrazar todas aquellas ideas y a someterse a ellas hasta
que fuese posible dominarias para que redundasen a favor el Rey y de sus intereses. Lo
que querían, ante todas cosas, era conservar el mismo gobierno sin más alteración que el
reemplazo del gobernador, que mandaba por una persona dei país de bastante influjo para el
mantenimiento dei orden y de la misma especie de administración. El que reunia todas
las circunstancias y cualidades que requeria el papel de gobernador, tal como lo ideaban,
era el conde de la conquista, don Mateo de Toro y Zambrano; porque era sumamente rico,
de una de las tunas más ilustres d...1 país, y tenía muchos parientes muy considerados, no
sólo en la Capital sino, también en muchas provincias dei reino. En cuanto a él mismo,
ya había llenado los primeros empleos y tenían despacho de brigadier con fecha dei 13 de
septiembre de 1809, despacho que le
128

EDUARDO CAVIER

daba un derecho incontestable a la Presidencia, si llegaba a

consiguiente, se trataba de preconizar aquel personaje, ens

méritos, servicios y calidades, por un lado, y, por otro, depor

la necesidad de destituir a Carrasco, o, a lo menos, de ur

diese su dimisión, en obsequio del interés general 11 I. Pese a los rechazos y a las
negativas de Carrasco, la Real

creyendo que estaba en el camino correcto para volver las cosas a

tuvo finalmente éxito en su gestión y, el 16 de julio de 1810, reuni,

los cuerpos políticos, el Presidente presentó su renuncia al cargo

motivos de salud y, en el mismo acto, traspasó el bastón de mane

Mateo de Toro y Zambrano, con satisfacción de la asamblea y el

una multitud de habitantes que aguardaban fuera de Palacio. La Patria Vieja.

Con Toro y Zambrano, y sin que fuese política de la Real Au

llegaron también a formar parte del Poder algunos importantes

para la futura revolución. Contrariamente a los deseos de los mona

el Presidente nombró como su asesor a don Gaspar Marín y a don

Argomedo como su Secretario. Por otra parte, José Miguel Infante

como Procurador de la ciudad. El problema fundamental del gobic

centró en si reconocer o no al Consejo de Regencia de Esparia,

cumentos estaban ya en manos del Gobernador quien se debatia

presiones favorables de la Audiencia y las no tan favorables del Cabil

23 de julio le hicieron dirigirse forzadamente, al son de cajas, a la PI: yor a objeto de


proclamar al Consejo, pero sólo fue un triunfo muy
por parte del partido realista. Ante las noticias llegadas en el sentido

la península enviaba un nuevo gobernador, a don Francisco Javier

bandos se apresuraron a presionar a don Mateo a objeto de que ac

tal nombramiento, que significaba su destitución, o llamase a una ,

Gobierno en que se le ofrecía su presidencia. En medio de las inde

debilidades de la autoridad, con fecha 12 de septiembre, alterada la :

por desórdenes crecientes, no pudo dejar de convocar a una reuniór

’ Gay, op. cit., Vol. V, p. 62.


ENCIA EN CHILE. El fin del Antigo° Régimen y los origenes de Ia representación
moderna

129

corporaciones en que se volvieron a discutir ambas posiciones. Al

e, vacilantemente, Toro y Zambrano se inclinó por la Junta y

i extender invitación para el dia 18 de septiembre, a los habitantes de

en lo civil, eclesiástico y militar, para participar de un Cabildo

mrpie, sin la presencia de la Real Audiencia, efectivamente se realizó

en Wredut. MU, las palabras del Gobernador fueron escuetas y mínimas y se


resurnieron en declarar en alta voz que se despojaba del poder del cual

i revestido y lo depositaba en manos del pueblo soberano. Mucho más

fueron los discursos de su secretario Argomedo y, especialmente,

dei Procurador Infante, crítico con las experiencias vividas y con las torpezas de
Carrasco y, al mismo tiempo, cuidadoso en referir el movimiento que se

a Ia fidelidad del Rey Fernando VII. Claudio Gay, al describir estos a su vez interpretaba
lo que pensaba había sucedido:

Es verdad que tal ha sido el carácter de las revoluciones de la América espafiola, donde
todas fueran hechas en nombre y en favor del Monarca amado, sin que se haya pretendido
darles un movimiento más indepencliente; de modo que todas parecían haber sido trazadas
por un mismo modelo, con el mismo objeto; y, en este particular, Chile se presentaba
con principios absolutamente idénticos. Dejando aparte un cortísimo número de opiniones
más extremadas, todas, las demás, con indusión de muchas que se hallaban a la cabeza del
movimiento, pensaban firmemente mantenerse bajo la dominación espatiola, y no deseaban
más que algunas reformas, tales como mejorar las instituciones, proporcionar fomentos,
establecer las relaciones de la metrópolis y de las colonias sobre las verdaderas bases de la
justicia, y quitar algunos abusos que se introducían, de tiempo en tiempo, en la sociedad, en
despecho de la moralidad ejemplar de los presidentes. Tal era el pensamiento dominante
de la nación y de casi todas las personas reunidas en esta asamblea, las cuales aceptaron
con universal aclamación el nuevo sistema de gobierno, persuadidos de que su fidelidad no
seria de modo alguna comprometida. Solamente, dos o tres espanoles, más desconfiados o
más avisados, quisieron opInerse a él; pero su débil voz no encontró eco, se apagó y se
desvaneció al instante con el ruido del triunfo12.

Gay. op. cit., Vol. V, p. 83.


Encabezada por el mismo Presidente, la Junta inició sus

pecto al número de sus miembros, pero decididos por 7, en

quedaron representados todas las clases, partidos, clero, ejérciu

intereses. Por un acuerdo previo, el Cabildo no estuvo represem, r • _1 it 1_


_1_ 1

nencio ue conrunuir ias murmuraciones ue los enemigos que les

vanidad y ambición. En los dias siguientes, salvo una ligera reac

va de La Serena, los emisarios de la Junta fueron recibidos con 1

entusiasmo en todas las provincias y principales ciudades. Junto c

reas de divulgación de su existencia en el exterior, fue fundament

a los sentimientos patrióticos de los chilenos, disciplinar a los ,

organizar un regimiento de granaderos, dos escuadrones de 3001

uno y una brigada de artillería. Comenzaron a sobresalir personas i

y que iban, sin confesarlo necesariamente, más allá de la propia jt,

Martínez de Rosas organizó el incipiente nuevo Estado y mandó ;

una imprenta al extranjero; don Manuel de Salas se preocupó de ■

Juan Egaria comenzó a pensar en el fomento de la enserianza públic

con ello, se presentó el problema de la legitimidad nacional de Ia j

Había sido nombrada por Santiago y se auto-declaraba como pr

hasta la reunión de un Congreso general. Al no convocarlo, las pr

comenzaron a nombrar sus diputados y el propio Cabildo de Santia

hablaba sobre la soberania del pueblo y de la regularidad de todo ;

popular y representativo, había fijado incluso el 1 de marzo de 1811


que dicho Congreso se efectuara. El país estaba dividido en 25 partid

debían nombrar, a lo menos, un diputado, pero se aceptó una prof

respecto a sus números de habitantes. Respecto al reglamento de ele

bastante sencillo para Ias circunstancias, más de alguno pensó, entre 1

don José Miguel Infante, un sufragio universal, pero lógicamente se ir

el voto restrictivo para quienes gozasen, entre otras cualidades, de opinión y fama.
Entretanto, el 21 de febrero de 1811, se firmaba el

to de libre comercio mediante el cual se abrían los puertos de Valpa

Valdivia, Concepción y Coquimbo al comercio extranjero. Dias después.e

27 de febrero, Don Mateo fallecía. Muy en paralelo, los aires de ent

mientos se acercaban y las amenazas provenientes desde Lima comenz

a ser cada vez más ostensibles. El 1 de abril de 1811, dia establecido i

que los electores de Santiago se reunieran para nombrar a sus diput


1 Eli CHILE. El lin del Antiguo Regimen y los odgenes dela representación moderna

131

N,Tomás de Figueroa, posiblemente con la venia de la Real

, intentó amotinarse para impedir tal acto y regresar la situación

su estaco anterior ai oe ia junta. rracaso, peru uejo Iras ue si Cl

de rnuertos, realistas y patriotas, que tomaba el proceso que

con inerza. En los dias siguientes, la propia Real Audiencia

alsolvindose y la mayoría de sus miembros fueron desterrados

o involuntariamente. En los respectivos comentarios de Gay, este

sue

ta Real r\udiencia no fue la sola que tuvo que sufrir su mala suerte, pua la misma cupo a
algunos militares y a todos los empleados que por su cango podían aún ejercer algún
influjo en la suerte política del çais.■ia se ve que después del sangriento acontecimiento
del 1 de abril, Ia tevolución ya no estaba obligada a miramientos; el velo se habiía
cagado, y se hallaba, más bien, en la precisión de echar a un lado toda irresolución y de
avanzar francamente y con denuedo a sus fines, si queria elevarse a la altura que éstos
pedían. Los medios de que debía aisponer eran la justicia, el derecho y la fuerza; porque
después de tas reuniones electorales el principio de la revolución ya no se hallaba
concentrado solamente en la capital sino que se había extendido a casi todas Ias
provincial, y había encerrado en su círculo de acción a una infinidad de personas que,
hasta entonces, se habían rnantenido extra-

fias e indiferentes al movimiento, y que ahora estaban muy dispuestas a entrar en

El Partido Realista quedó reducido a una nulidad casi completa. El Partido patriota ya no
podia hacer alto ni volver atrás. El tiempo que pre(cajá a la apertura del Congreso Nacional
estuvo caracterizado por una inerte discusión, transversal, respecto al número de
congresales y al proble-

ma de la representatividad. Martínez de Rosas, por una parte, apoyado por deputados del
Sur, entre los que se contaba el propio Bernardo O’Higgins, también por importantes
familias santiaguinas entre las que destacaban los larrain, e, lgnacio Carrera, por otra
parte, empujado por miembros del

¡Ido, aspiÃaban a tener mayor poder sobre el nuevo gobierno y para ello

i. op. cit.. \ \ pp. 111-112.


132

EDUARDO CAVIE

la composición del Congreso les era demasiado importante.

1 _1 • 11

rueron muy interesantes aesue ei punto ae vista ae los origenes

cusiones políticas republicanas. Institucionalmente, la Real

paso a un Tribunal de Apelación y la legislación espariola siguió

base de las relaciones jurídicas. La apertura del Primer Congre

se efectuó el 14 de julio de 1811 y en su organización siguien

tiendo las divisiones entre radicales y moderados, entre Martíne

y el Cabildo.

De los precedentes inmediatos a las elecciones de diputados v a

posición del Congreso, sin desconocer la importancia de ambas sit no puede soslayarse la
discusión doctrinaria. Entre los medios de

de ideas, el uso de ”catecismos”, basados en una estructura de pr

respuestas, similar al de los catecismos católicos, se iba explicando

sivamente las razones y fundamentos del nuevo orden civil que

construir. En los varios catecismos políticos que se publicaron en

ca, la existencia de nuevas realidades políticas dieron origen al títi

los textos y a sus contenidos: ”términos como patriotas, sociedad pa

gobierno republicano, independencia y pueblos libres sugirieron que 1

cismos tenían como destinatarios a sujetos muy diferentes de los

súbditos, colonos y esclavos miserables existentes hasta 1810. Todavia


en su interior, encontramos otros como república, nación, pueblo .

Congreso nacional, representación nacional, deputados, Constitución ,

representantes, ciudadanos, conciudadanos, soldados defensores de

hombres libres, patriotas americanos y sociedad civil, todos ellos sia

equívocos del surgimiento de actores políticos diferentes de los

hasta entonces”114

En Santiago, en 1811, comenzó a circular uno de aquellos cai

Sobre este documento, firmado con el seudónimo de José Amor

tria, no se tiene claridad respecto a su verdadero autor. Algunos lo

a Jaime de Sudariez, nacido en Chuquisaca en 1772, quien despu

clararse abierto partidario de las nuevas ideas, fue desterrado al

dejado en libertad por el Virrey Abascal lo que le permitió emba

14 Rafael Sagredo B., De la colonia a la República. Los catecismos políticos americanos,


18

MAPFRE, Doce Calles, Madrid 2009, p.22.


11N UHILI. tl tin Oer Amigo° fiegimen y los origenes Oe ia represernacion ET1011eMa

133

tuvo una destacada participación en las discusiones respec-

Reglamento Constitucional. Su obra, es decir, su Catecismo,

La instrucción de la juventud es una de las bases más esenciales de la

,cicdad humana, sin ella los pueblos son bárbaros, esclavos, y cargan eternamente el duro
yugo de la servidumbre y de las preocupaciones; Furo a medida que los hombres se
esclarecen, conocen los derechos y 106 del orden social, detestan la esclavitud, la tirania y
el despotismo, aspiran a la noble libertad e independencia, y al fin lo consiguen con
medidas sabias y prudentes que hacen ilusorios los esfuerzos y las amenuas del interés y
del egoísmo de los usurpadores de la primitiva y divina autoridad de los pueblos; he aqui,
lector benévolo, el objéto de este pequefio catecismo, que reduciré a preguntas y
respuestas, claras, sencillas, precisas, perceptibles y de fácil inteligencia para los nifios de
todas las edades y condiciones. Si la juventud se instruye en principios evidentes por sí
mismos, que tanto interesan a su felicidad presente y a la de toda su posteridad, esta será
la gloriosa recompensa que yo exija de este pequerio trabajow

En una relación histórica y política de los sucesos que acontecían, el llamado era claro y
preciso. En 1813, Camilo Henríquez redactó su propio Catecismo, llamado por el mismo
como el de los patriotas. Avanzaba en términos mucho más concretos respecto a los
derechos políticos y civiles:

La libertad es de dos modos: libertad nacional y libertad civil.

La libertad nacional es la independencia; esto es, que la patria no dependa de Esparja, de


Francia, de Inglaterra, de Turquia, etc., sino que se gobierne por sí misma.

La libertad civil consiste en que la ley sea igual para todos. En todos sean iguales delante
de la ley, y sólo sean superiores de los ciudadanos los que han sido elegidos para
mandarlos por la elección libre de los mismos ciudadanos, o de sus representantes
libremente nombrados por ellos. Donde hay libertad civil todos están igualmente sujetos
al gobier-

Amor de Ia Patria, Catecismo político cristiano dispuesto para la instrucción de la


juventud

s libres de la América meridional; Santiago 1811.


134

EDU

no; y el gobierno está sujeto a la ley. La libertad civil

de los derechos del ciudadano. La libertad nacional es

los derechos del hombre116

Como está serialado en la sección anterior, no fue fácil la

del Congreso y, como lo veremos más detalladamente en la sig

estuvo exenta de discusiones bastante relevantes de carácter políti

trinario. Proclamas, catecismos, discursos, reflexiones, publicac

ron, entre otros, formas reiteradas durante los mios 1810-18141

si no las acciones más definitivas, si una base doctrinaria, casi

que a pesar de las trabas futuras, fue quedando en el pensami■

el imaginario social. En verdad, no se trató de la formación de 1

miento de carácter popular, que se hubiese basado en un tipo de

amplio y claramente definido respecto a criterios ciudadanos pr

tales. Menos aún en la búsqueda de relaciones sociales más igualit,

contrario de los argumentos que buscan ver en el período colonial, 1

experiencias del Cabildo, unas verdaderas experiencias de formació

se trataba de un verdadero ejercicio, bastante preliminar para los 1

desarrollos electorales del ”nuevo Orden”, en que se desataron una 5

conflictos y diferencias de pareceres entre quienes veían como nau

tenían responsabilidades exclusivas en asumir nuevas condiciones 1

razgo y otros que pensaban realmente que tenían que cambiar lo ■

tanto en lo político como en lo social. La primera situación en este s


fue la convocatoria emanada desde la propia Primera Junta para

provincias enviasen diputados al gobierno. En el caso de ConceF

apego a las instrucciones existentes, la elección se realizó el 16 de o

del mismo ano, congregando a los miembros del Cabildo, a los del ■

eclesiásticos, prelados ”y principal y más noble parte del vecind

fueron convidados para efecto del mejor acierto en la elección

mandado hacer de diputado para la Excma. Junta provisional gul

del Reino”. Con 64 electores, por votación secreta y con cédulas, tile(

do el Conde de la Marquina con 33 preferencias, seguido por don

•-•7 • I `I V- • /V • • 1I•

I7 •

Lannio tiennquez, L1 catecismo de tos patriotas; 3annago 1251i, public

el Monitor Araucano, T. I., Nos 99 y 100 (27 y 30 de noviembre 1813) y t

3, (2, 7 y 10 de diciembre de 1813).


CIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación moderna
135

noviembre, en cambio, algunos vecinos de la villa de Petorca

sus molestias ante la Junta de Gobierno acusando de vicio y

Ia elección de don Manuel de la Vega, subdelegado, residente en quien encerado del


proceso eleccionario volvió rápidamente a la

i para desbaratar toda intención de convocar en forma amplia a los

calificados y deteniendo, incluso, a don Miguel Bravo de Sara-

dirigia a Santiago para dar. cuenta de las anormalidades y solicitar

garantias para el nombramiento de un representante en términos

nos y legales117. Como veremos posteriormente, y como debe

, fue el propio Cabildo de Santiago el que se constituyó en medio

i importante para lograr que la Junta de Gobierno se decidiera a realizar

1 general para dar paso a la constitución del Primer Congreso

Igualmente, debe tenerse presente que el cambio en el número de

ntantes por el propio Santiago no sólo le dieron singularidad a esas

sino que además, marcó un serio tropiezo entre las relaciones

v las otras provincias, en particular con Concepción.

Para definir el Poder Ejecutivo, se nombró una Junta compuesta por

miembros y posteriormente un Directorio de tres miembros represen-

s de cada una de las tres provincias del país, Ello significó la derrota de

: de Rosas y su regreso a Concepción. Para Gay,

Desembarazada de sus antagonistas, la Asamblea quedó entregada a sus propias


inspiraciones. La tarea que tenía que cumplir era pesada. Se trataba de constituir un
Estado y fijar invariablemente el orden social en bases nuevas, conformes al espíritu del
movimiento, y a no ser un corto número de miembros capaces, todos los demás eran
hombres sin talento, sin letras y sin experiencia. Bien que los conocimientos de Martínez
de Rozas no fuesen tampoco de los más extensos, y que todo su código se redujese al
Contrato social, no obstante, era, tal vez, el único capaz de dirigir aquella obra. El era
quien había desarrollado el germen de la revolución, y quien la había sostenido en sus
inciertos pasos; después de lo cual había estudiado y meditado mucho para subvenir

Dora mentos rcfewites a la elección de Diputados por Concepción y por la villa de Petorca
en el

; Sesiones de los Cuerpos Legislativos, T. I, Imprenta Cervantes, Santiago 1887, pp.


136

EDUARDO 01

a sus necesidades. Al ausentarse para Concepción, dejabl

entregado a su propia nulidad, y expuesto a la primera ato

presentase armada, y la ocasión no tardó en llegarm.

Muy tempranamente, min con débiles fundamentos doctrir con progresivos


convencimientos por parte de un grupo de cor

dos pensadores (en algunos casos, intelectuales), la experiencia

fraccionarse y, como lo veremos, los desarrollos ideológicos prop tales fueron siempre
quedando postergados mientras que las pren

la política, de lo militar y del ejercicio concreto del poder esta

sus -propios dinamismos y prioridades. Como veremos a contint

ideas no siempre son reconocidas generalizadamente, pero si es imF

validarias (al menos a algunas de ellas) como también participantes

de la historia. José Miguel Carrera y las reorientaciones del proceso.

Si volvemos atrás y hacemos un nuevo recorrido, ahora desde el 1 de vista de las políticas
y actividades concretas del proceso, nos enconn

directamente, y una vez más, con José Miguel Carrera. Sargento

Esparia de un regimiento de húsares, y miembro de una destacada

en Santiago, con dos hermanos con mandos militares, regresando

demostró su descontento con lo que venía sucediendo y quico rad

el movimiento. Efectivamente, lo hizo con un golpe de fuerza reali;

4 de septiembre de 1811: se intervino el Congreso, se separaron dip

opuestos al espíritu de la elección existente, entre ellos patriotas dest

como Juan Antonio Ovalle y José Miguel Infante, desterrados a cierta


tancia de la capital, y se nombró una nueva Junta de Gobierno cor

por cinco personas que junto con la Asamblea no tardaron en decn

prohibición de entrada de esclavos al país y la emancipación de quienes i

cieran en el. Tampoco hubo solución para los descontentos. Por una 1

la familia de los Larraín aumentó su poder de hecho; por otra, descon

la participación de Carrera y debilitaron la posición de sus hermanos.1

paralelo, las noticias de los proyectos del Virrey Abascal del Perú para inv

8Gay, op. cit., Vol. V, pp. 133.


CIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación moderna
137

mayor fuerza. Carrera siguió con sus planes. Las llamadas

Cabildos, y un nuevo levantamiento de fuerzas guiados por sus

terminaron con un nuevo Cabildo el 16 de noviembre y la insta-

una nueva Junta de Gobierno, esta vez compuesta por Juan Martí-

de Rosas por el sur (asumió definitivamente Bernardo O’Higgins), José

Carreta por el centro y Gaspar Marín por el norte. Los problemas

se mantuvieron. El 2 de diciembre, un nuevo golpe militar llevó

disoluciOn del Congreso y a la dimisión del vocal Marín. La revolución su carácter


municipal y el gobierno representativo era sustituido por un régimen puramente militar.
Luego de serios conflictos entre Santiago y ConcepciOn y ya con O’Higgins fuera del
gobierno central, la nueva revolu,ion comenzaría a tomar forma. El 12 de julio de 1812, se
disolvió la junta local de gobierno de Concepción y se arrestó a todos sus miembros,
incluido Martínez de Rosas que, luego de una corta estadia en las afueras de Santiago fuc
desterrado a Mendoza en donde falleció poco tiempo después. José Micucl Carrera Ilegó a
la primera magistratura del país.

Carrera se hizo asesorar por hombres capaces e ilustrados: Manuel de salas, Gabriel
Tocornal, Juan Egaria, Bernardo Vera y otros, dieron luces a una situación tan incierta y
proyectaron ideas y medidas que darían caracter a Ia nueva República. Gobernando aún a
nombre de Fernando VII, aun coando nadie le daba real contenido a ello, se mandó
realizar un empadronamiento general a objeto de que sirviese como base de un pronto
gobiemo basado en la representación democrática. La instrucción pública fuc
preocupación central ordenándose establecer en cada convento una escuda gratuita para
nifios y adultos y, para las clases pudientes, un Instituto quc diesen a la patria ciudadanos
que la defendieran, dirigieran, la hicieran florem y le dieron honor. Se había recibido una
imprenta y desde el 6 de fcbrero de 1812, había aparecido la Aurora de Chile, bajo la
dirección de Camilo Henríquez. En julio del mismo ano, coincidiendo con un aniversano
más de la Independencia de los Estados Unidos se recibió a su Cónsul General y
VicecOnsul en una ceremonia majestuosa e imponente y este tipo de festividade se
hicieron bastante común en el ánimo de atraer a la multitud a la causa del nuevo orden
político.

Pero la función más solemne y demostrativa fue sin disputa la que hubo para celebrar el
aniversario de la instalación de la Primera Jun-
138

EDUARDO I

ta, función que fue trasladada del 18 al 30 de septier

dos meses que la escarapela nacional era tricolor: encare

azul; pero sólo la llevaban algunos militares, y aquel dia :

bandera de los mismos colores con el escudo de Ias arn

para eternizar la memoria de aquella era de renovación.

que se acurió durante muchos anos en la moneda del país,

do, en grande, en el frontispicio de la casa de la Moneda,

función, y representaba un grupo de montarias por encima ■

les rayaban los albores del sol que venía a alumbrar a este dic

Por exergo tenía dos inscripciones latinas alusivas a la circ

una en la parte superior indicando la aurora de la libertad ch

otra en la inferior explicando que la luz de la libertad venía

las sombras de la noche. Debajo de esta última inscripción

dos, también en latín, de las cuales una, conservada igualme

cuflo de la moneda, declaraba que los chilenos habían de ser 1

la razón o por la fuerza, y la otra no era más que la repetición ■

gunda, con palabras equivalentes y más concisamente. Ambas i

ciones servían de grafia a otro escudo en el medio del cual

globo sostenido por una columna y superado de una estrella

por astro de la suerte de Chile119.

Con Carrera, surgió también la primera Constitución, más bien e

mer Reglamento Constitucional. A nombre de Fernando VII,


apelación a la soberania popular y un artículo que impedia que

decreto, providencia u orden que emanare de autoridad o tribun

fuera del país, tendria efecto alguno dentro de él. Se instauró un

compuesto por 7 miembros: 2 por Concepción, dos por La Serena 1

por Santiago, duraba tres mios y tenía por misión participar en los ne

del gobierno y vigilar sus actos. Se establecían dos Ministerios: uno i

asuntos interiores y otro para exteriores. El Intendente de Hacienda

dia del primero de ellos. En términos de la organización municipal, se (

fuerza de ley a las medidas que venían tomándose para que los mie

de dicha corporación fuesen electos popularmente. A propósito de

corporaciones, surgieron ideas concretas sobre el ornato, limpieza v

Gay, op. cit.,Vol. V, pp. 167.


CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los *enes de la representación moderna
139

ades y una preocupación real por el alumbrado público y la

compaiiias de serenos para vigilar la seguridad pública. Por

igualmente se proyectó la formación de una sociedad económica

; del país para hacer apreciables las virtudes cívicas.

reconocer la Junta de gobierno nacional, desde Esparia se siguió

autoridades para las colonias y a fines de 1812 designó al bri-

como Intendente de Concepción. Esta situación apresuró los

s del Virrey Abascal que dio el apoyo que podia para que Pareja to-

Sn de Chiloé, Valdivia y desde ali” avanzara a Concepción. A

mano de 1813, Pareja tomó Concepción y con ello comenzaba

Jefinitivamente el enfrentamiento entre patriotas y realistas. En Santiago, sabedores de


la noticia, rápidamente los distintos grupos de poder se alistam baio las órdenes de José
Miguel Carrera que fue nombrado General en k$ del Ejército de la Frontera y el Senado
le otorgó enteras facultades para ok+rar sin trabas ni impedimentos. En la práctica, creó
una dictadura que faïlitó inmediata declaraciOn de guerra al Perú, el secuestro de buques
del ∎irreinaco, el estado de defensa del puerto de Valparaíso e imporía pena de muerte
a cualquier individuo que adhiriera a la causa realista. Sostenido el poder, Carrera
marchó hacia el Sur para organizar las tropas y a los ciudadauos la defensa del nuevo
gobierno. En paralelo, desde el sur, O’Higgins oqpnizaba sus propias fuerzas y se ponía
bajo las órdenes del General en ide. Por su parte, el cabildo santiaguino desplegaba
sentimientos de patrio-

o y el amor hacia la libertad.

Pero el resultado más brillante que obtuvo esta ilustre corporación fue el de su generosa
participación en la suscripción voluntaria a favor del Estado, y en la cual el público entró
con el más pródigo abandono. Al ojear el Monitor Araucano de aquella época, no puede
menos de sentirse uno penetrado de admiración por aquel público que se condenaba a los
mayores sacrificios por la defensa de su país y de sus instituciones. No se contentaban con
dar dinero, y alguns, grandes cantidades, sino que muchos daban su vajilla y sus cubiertos
de plata; otros sus hebillas, y hubo qúlten ofreció y dio cuanto poseía. Juan Egafia,
además de la generosidad de sus dones pecuniarios, envió el oro necesario para seis
medallas de la patria. Muchos empleados y entre ellos los tres miembros del gobierno y el
secretario de la Junta Mariano Egafia, servían sin
140

EDUARDO -

11111111111111111111

emolumentos. Los hacendados ponían a la disposición c sus haciendas y sus rebarios.


Hubo uno que ofreció una

tierras al primero que tomase un cafión enemigo. Los c igualmente, se mostraban rivales
en entusiasmo de esta

chilena. Unos suministraron botones, y otros, panos para ve

los soldados que el público se prometia encargarse; porque I

saber que el ya citado Monitor indica muchísimos patriotas ■

cribieron para sustentar y mantener dos, cinco, diez y hasta

dados, mientras durase la guerra. Por donde se ve que la de

país era un verdadero acreedor de todos los ciudadanos, y que 1

pudientes como los que podían mucho eran todos sus tribut,

duda porque el espíritu democrático, al propagarse por todas 1

de la ciudad, babía establecido una solidaridad recíproca ent

los individuos, de donde debía surgir la unidad social que der,

distinciones, y constituía la fuerza de la naciónm.

Decretada la guerra, con ejércitos desiguales, pero en general

con precarias condiciones materiales, gran parte de las acciones se

volvieron en movimientos y escaramuzas que, por un momento,

pensar a las fuerzas realistas que el camino a Santiago no seria fácil

patriotas a que podían hacer frente a la Monarquia. Dos batallas, de

Buenas y de San Carlos, no resolvieron la situación a favor de uno u o

pero en el caso chileno comenzaron a mostrar serias diferencias en el


político y militar. A fines de mayo de 1813, el ejército patriota logrOi

turar Concepción y su puerto de Talcahuano, lo cual, a pesar de no 1

tizar aún la victoria definitiva, aumentó los ánimos al haber nue

tomado el control de gran parte del territorio central del país aun ,

muy pronto, las cosas volvieron a su realidad con lo que significó un 1

y penoso sitio de la ciudad de Chillán en donde se habían concentr

fuerzas realistas. El escenario de la guerra se concentró en el sur, se ■

riu’) por movimientos de guerrillas y se volvió a perder la plaza de

De los enfrentamientos más convencionales destacó la batalla de El en octubre de 1813,


en la cual O’Higgins logró reconocimientosi

podrían en competencias más abiertas con el General Carrera. En San2

Gay, op. cit., Vol. V, pp. 192.


�:>,

_.spEtiOENC

; LAO`

er

EY 1:aferia’

IA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación moderna

141

ruo, Ia Junta de Gobierno seguia con sus proyectos y durante el

nombraba una Junta de educación, abria escuelas de primeras

incr;rtirn Narinnai fnrmaha una hil-dintera g-ler-retal-Ia

ynos• , 411 4.11..a•aaaav aaaaavaa r—..—,

(IC Illtplellld, 11cvaUa a GIU,-.1U Cl pauwii Ild.L.W1141 y ÇalcW1GLIct Cl

público.

• • • 1 T? 1 0 1 —

Lis relaciones internacionairs no rueron uesconociaas. r n 11313, se

„ —

un Maniftesto del &Miemo de Chile a las naciones de América y

Reconociendo al Príncipe Regente de Portugal y a S.M. el Rey de

,....... T

Gran Drerand, yaikiLuialiiiLiiit., ai LA1-1110. LULU ...11.1c1.11510111, 1.1111Jdi4Ul”


LIC

to
en la Corte dei Brazil, venía en explicar la justificación de la deten-

Po en

de Ia fragata Fama, destinada a los puertos de Chile para cargar trigos rara semillas con
destino a Inglaterra, para armaria en guerra, pagando su legitimo valor y prohibiendo la
extracción de trigos mientras durase la guerra con el Virrey de Lima. Argumentaba que,

la voluntad general de los Pueblos, que habitan el dilatado territorio de Chile, usando de
unos derechos superiores a toda arbitrariedad y prescripción, eligió a semejanza, y con el
mismo título que la Espana, su Gobierno depositario de la Autoridad Soberana durante el
cautiverio de Fernando. Mantener la justicia, el orden y la tranquilidad interior de!
Estado: respetar los inviolables derechos de la naturaleza, y de las gentes a conceder el
libre comercio a las naciones extranjeras aliadas de la Espana, y a las neutrales:
franquearles cuantas gracias y favores son conciliables con su constitución política: evitar
en lo posible funestos estragos de la guerra; y dirigirlo todo a la pública felicidad, han sido
los

grandes, los únicos objetos del Gobierno de Chile desde el momento feliz de su
instalación121.

El Manifiesto continuaba con un análisis, por cierto muy negativo, de

1 política impuesta por el Virrey Abascal y sus odiosas acciones en contra

1”pacifico y tranquilo Chile”, entre otras, la usurpación de 68.000 libras

tabaco, cubrir las costas con filibusteros y bloqueo de los puertos. Sin

Ias formalidades existentes entre naciones cultas, disolvía los vín-

más respetables pero al mismo tiempo conservaba el comercio directo

r Araucano, 29 mayo 1813, p.97 ss.


142

1olltill

para permitir el desembarco eiec„ra -I ..—.. A

1/�1 ”’ ntonin D_

—- 1 d

de Chiloé, en la provincia de Concepción. En tpara Pareja, Regencia. de Cádiz, enviahn al


l���r,,,ó a_ „ -paralelo, la a

uc iviedlna a tomar el la Capitanía General, situación fallida por el fallecimiento dei

viaje a Chile. En todos estos cn„rev,- 1

tomar para sn defP„ Mrnça l� —v— i_ _ í- – ue ei gobieo h

-aiaua rragata Fama y ante eH0 a los europeos justificar los procedimienrnç 1,1 , -Lt

..•.• buuierno cie r,i-:,

—o r1111L voos moaeractos y liberales en Ia cond„rf� , ”1e�’

T rV11IJC�.

Le seguia una clara y muy definida interpelación:

Resolved ya sin deteneros el nrnhlemn mel, - c: - —

respectivos intereses nacionales la sórdida avaricia deIa M� gencia de Cádiz v de su


factor

lQ uucrtaa cte com

ulsuutaao aesae e1 establecimiento del nuevo gobiec y opulento Estado de Chile, y que
gozaréis en lo sucesivo si

tomeis parte en favor de la tiranía contra la santa causa de

El Manifiesto llevaba fecha de 30 de mayo de 1813 y fue T. _.. ... ¡..-— A

�.11lusco rintonio I erez, Presidente, José Miguel Infante, A zaguirre y Jaime Zudafies,
Secretario interino r1P rPlnc r

Documento reviste elementos de importancia. Peses a sus opos

aaiz, se cleclaraban igualmente liberales y defendían sus prin, ticos. Al mismo tiempo,
subravaban el valor dei lihrp rnmerrin

términos doctrinales, sino fundamentalmente en .s„ç çi�nificndos

ticos y utilitarios en Ia relación con los Estados europeos. En todo se trataba sólo dei libre
comercio. En conjunto con el Senado, la 1

gobierno hizo suyos principies tan fundamentales como el ideario il respecto a la


educación y el ideario liberal respecto a la libertad de

r,n ei premer caso, ei 18 de junio de 1813, ai dictarse un reglanu nlaesïro¢ dP nrimar


ni f

——--”’�-� —- r-’-����u� +�, a.+aos oL 4v1tJ1UC1dUA 11UC Ull


ILL” onresic n. renAAipnte 7 r tii ir 1crnr « «.. 1..r
.-,A,n,S dei

r t ��u ’—” �. �ai�v y a iiu ctiLii 14 La lamiento,


imoidiendn ei c e rrniln rlP 1 1n ,-„ir„ra v el CO

pese a las solicitudes dei ayuntamiento de Santiago no había perro

existencia de más de cuatro escuelas de primeras letras, dotadas �

22 Ibide;z.

�I l r1 de l Ai1 jgu0 ° oyk1LUI

rim de una imprenta. Recuperada la libertad, el

i1e�O” �`nl�ll v o Pf nÇ, a la educación pública y a la elec-

dei Goblerne ’-

- i- ;-f1 nc;a_ formar buenas inclinaciones y

Fura instruir a ’a 1 ° -� , — -

_ v virtuosos. Para ello se ordenaba que

ater ciudactan- � ’ nAç de cincuenta vecinos debía estable-


villa o pueDiu-

_.. h- ,,,,nos dei lugar con preferencia sobre

,,ela costeada p°’ 1— r r

..Prniiriera dist)oner de un fondo para libros,

:ra necesidad y duc r ”’

., --:- —. vir_ con la más pequena contribución, a

ns utensílios sill r °.�

1aç funciones de maestro se requeria la

de f milia. rara C)L.� . — -— dei párroco sobre aprobación de la doctrina cristiana, el


haber

r,„Pr decidido v notorio patriotismo y

1 informe de la justicia del lugar. Debía además rendir un examen

..1 , , _...... ., li,-, mnPCrrn de orime-

,iduos dei Uabilcto o ei cuia y - __ - __ r

n seculares, deberían cumplir con los

..os eclesiasuu,à, quisitos ai igual que Ias monjas. La instrucción debía alcanzar

a Ias ninas, para ensefiarles a ieer y esciiv’ y lar

1 1 1iiic ç

nálogos a su sexo. Sus maestras aeneriaii sci p�1�i�

Dos acápites importantes: uno rerenuo a ia va1ti. — — ——

otro respecto a los libros:

individuos por la importancia de su ministerio, y por ei servido

. 1 1_ v lin-
i a la Patria, deben ser mirados con roua

c1P ln.s más respetables; quedan

)uL LUIINIgulLIILc 3u3__- nc ciP rn.in carvicin milhar v cnr�as concejiles, y el


Gobierno las

rá presentes para dispensarles una particular protección.

i contribuye más a la buena educación que la elección de irbros en

r t: .. —1 fnr-

intantes empiecen a leer. Las tábulas Irias, ias

s devociones indiscretas, que carecen de lenguaje puiu y

;cios trascenden-

ucpiavaii ei gusLo y

da la vida. Los ninos de Chile serán ensonados por el pequeno

r.. l a nnr

que empieza: Decidme, hijo, thay !lios:, y esta aplu-nu’ r— aoi e_ Ali-__ 1 1
Relición de

fuuay; por ei l.oII1pe11u1V - por los catecismos de Fleuri y Ponget, y por el


Compendio de

ia ae hlle de Molina’-’.

’gano, No 36, 29 junio 1813, pp. 143 a 146.


144

EDUARDO CAVIERES I

En el segundo caso, el de la libertad de imprenta, al expedir el 4

to respectivo, el 23 de junio de 1813, en los fundamentos del

serialaba la importancia y las utilidades de este tipo de libertad

nación culta y como ella era la barrera más importante contra la tir

tal punto, que no podría considerarse libre un Estado en que sus 1

no tuviesen el derecho de manifestar libremente sus opiniones. Por

decretaba la entera y absoluta libertad de imprenta: el hombre tiene e

a examinar cuantos objetos estén a su alcance y por ello quedaban

todo tipo de revisiones, aprobaciones o requisitos que se opusieran .

libre publicación de escritos que sói° debieran limitarse en guardar (

honestidad. Igualmente constituía agravio, el ”exponer la seguridad y i

quilidad pública, la Religión del Estado o el sistema de gobierno, a 1

los ciudadanos y en especial al Ministerio Fiscal”. La libertad de

quedaba bajo la tuición del Senado y, además, de ”una Junta compu

siete individuos de ilustración, patriotismo e ideas liberales” que

los casos habidos sobre abuso a las justicias ordinarias. Los miembros

Junta se elegirían a través de un complicado sistema en que participa

Senado, el Cabildo y la misma Junta. Es importante, en todo caso, pn

los alcances de lo liberal y los limites en que se podrían pensar los cor

entre el Estado y la Iglesia. En este caso particular, se serialaba que:

Convencido el Gobierno de que es un delirio que los hombres pa

lares se disputen sobre materias y objetos sobrenaturales; y no pud


ser controvertida la Moral que aprueba toda la Iglesia Romana: por t

excepción de lo determinado en el Art. 10, declara: que los escritos 1

giosos no pueden publicarse sin previa censura del ordinario eclesias

y de un vocal de la Junta Protectora. Siempre que se reclamare sobre t

escrito que trate de materias religiosas, seis individuos sorteados de

tre el total, que compone las últimas listas presentadas para la ele

de Vocales, unidos ai Diocesano, declaran ante todas cosas a plur

si la materia que se reclama es o no religiosa: y resolviendo que lo o

se sortean entonces cuatro vocales eclesiásticos del mismo total de la listas; y no


habiendolos, se completa su número con los examinadote sinodales más antiguos
residentes en la Capital y estos unidos al dioce sano examinan en la forma ordinaria si hay
o no abuso ’24. ideais

124 El Monitor Araucano, 23 de junio de 1813, pp.140-142.


ENCIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación
moderna

145

1 ias luces de la ilustración y en el pensamiento de quienes llevaban

ei proyecto ciudadano y republicano, no podia faltar en sus mentes

oestión de una educación moderna y progresista. El 1 de julio de 1813,

ci gobierno en funciones nombró una comisión compuesta por el Dr. Don

T”` 1 Tl[ T1T1 T T

juanae tgana, por ei uirecror venerai ae rsruaros, ur. uon yuan Jose Amimam y por el
Rector del Convictorio Carolino Dr. Don Francisco José de Echaurren, para que pensaran
y presentaran un plan de educación na0021. En Ia premura del tiempo, y también debe
destacarse, efectivamente Se pensaba que debía ganarse a la historia y, por ello, el 10 de
agosto, en mariana, en un acto de singular magnificencia se efectuó la apertura del
Instituto Nacional:

Este acto es uno de los más interesantes de la revolución. Los pueblos que nos observan, y
la posteridad que ha de juzgarnos, y que ha de contemplar con interés todos los sucesos de
este memorable período, admirarán que hubiésemos podido concebir un designio
semejante en medio del estruendo de las armas, y que hubiésemos llegado a plantear v
concluir una obra tan grandiosa. El himno del ciudadano Vera, y la prolusión que hizo al
pueblo el Secretario del Interior, Don Mariano Egafia, en nombre del poder ejecutivo,
expresan los sentimientos de este, y las ventajas y precio del nuevo establecimientom.

Siguió inmediatamente toda una serie de esfuerzos tendientes a la sus-

Sn de libros para conformar una Biblioteca Nacional, objetivo que

ente se alcanzó en muy breve tiempo. En realidad el conjunto de las

realizadas, pero, fundamentalmente, el discurso contenido dentro de

entregó al afio 1813 el distintivo de ser fundamentalmente el afio que

■ de profundos conceptos doctrinarios al proyecto ciudadano de nue-

■ régimen y de construcción de un Estado independiente. En noviembre,

publicó el llamado Catecismo de los Patriotas que partia, precisamente, de-

■ el concepto: un patriota es el amigo de la América y de la libertad.


I amor a Ia Patria está inspirado por la naturaleza y sancionado por la reli-

. Como la Paria es una gran familia, el ciudadano debe amaria más que

’E] Monitor Araucano, NO29, 12 junio 1813, p. 120 y el texto en No 55, 12 agosto 1813, p.

. El estribillo del himno aludido repetia: La patria nos convoca, con noble y suave voz, a
rendir

áencnu, ei merecido honor.


146

EDUARDO CAV

a la propia que es una entre muchas. La libertad es de dos modc

civil. La primera es la independencia, la segunda es que la ley

todos. La libertad civil es la observancia de los derechos del cii

libertad nacional es la observancia de los derechos del hombre. No s

arraigado tanto el despotismo, si los pueblos hubiesen conocido 1

les debía por principios sencillos e incontestables. A las declaracion

derechos del hombre y del ciudadano, esta nueva versión de esos ■

era ”bella y compendiosa”: El fin y el objeto de la sociedad civil es la felicidad pública.

Los gobiernos se han instituido para conservar a los hombres ene

sus derechos naturales y eternos.

Estos derechos son la igualdad, la libertad, la seguridad, la resistencia a la opresión.

Todos los hombres nacen iguales e independientes, y deben se

ojos de la ley.

La ley es la expresión libre y solemne de la voluntad general

La libertad es el poder y facultad que tiene todo ser para hacel

contrario a los derechos de otro...

La seguridad consiste en la protección que concede la socied

de sus miembros para la conservación de su persona, de sus

sus propiedades.

Ninguno puede ser acusado ni preso sino en los casos deter

ley, y según el modo y forma que ella prescribe...

El derecho de propiedad es la facultad que tienen de dispone


sus bienes, rentas y fruto de su trabajo e industria.

El objeto y fin único de las contribuciones es la utilidad gener

Los socorros públicos son una deuda sagrada de la sociedad.

La instrucción es una necesidad común...

La protección y garantia social consisten en la acción de toc

a cada uno el goce y conservación de sus derechos...


EN CHILE. El fin dei Antiguo Régimen y los *enes de la representación moderna

147

en el pueblo. Ella es una e indivisible, imprescriptible

del pueblo no es la soberania, ni puede ejercer la potencia

pueblo entero.

■ tiene siempre derecho de mover y reformar su constitución. Una

peneración no puede sujetar irrevocablemente a sus leyes a las generaciones

los hombres libres, que no están bajo la dependencia servil de otro, derecho de concurrir a
la formación de la Constitución...

Los cargos públicos son esencialmente temporales...

jamás deben quedar impunes los delitos de los mandatarios públicog. Ningún hombre
puede creerse inviolable.

Jamas pueden suspenderse, limitarse, ni dificultarse el derecho de presentar peticiones a


los depositarios de la libertad pública.

La resistencia a la opresión es una consecuencia de todos los derechos del

Hay opresión contra el cuerpo social, cuando es oprimido cualquiera de sus

Todo el que viola y atropella los derechos del pueblo es opresor del pue-

Tales son en compendio los derechos del hombre y del ciudadano. La observancia y
conservación de estos derechos forma la libertad: donde no son respetados, reina la
tiranía126

El Catecismo seguia con un listado de preguntas y respuestas en términos de formación


ciudadana: équé es lo que el buen patriota debe tener en su corazón? El triunfo de la ley,
la salud pública, la libertad, la prosperidad y Ia gloria de su patria. Otras preguntas se
referían a los hombres que había que apreciar y a quienes mirar con horror y lástima; a
una de las seriales más claras le la libertad pública (la imprenta); el porque se habían eter-

”Ealonttor Araucano, Nos. 99 y 100, 27 y 30 noviembre 1813, pp. 224 a 227.


148

nizados los abusos del antiguo régimen; el cómo apreciar y

libertad127.

Tanto la Aurora de Chile, como El Monitor Araucano, y pos

la tambien breve existencia del Semanario Republicano, no Rito 1

con ser voces del gobierno respecto a dar a conocer sus hechos y ;

se transformaron en términos efectivos en ser los divulgadores de 1

ideas y de contribuir a una nueva formación ciudadana. En el

de este último, aparecido a comienzos de enero de 1813, se decía •

objetivo seria el ”difundir por todos los pueblos, que componen el 1

chileno, las ideas liberales, los conocimientos útiles y el odio a la 1

En su primer número, subrayaba que ”el único Rey que tenemos es e

blo soberano, que la única ley es la voluntad dei pueblo; que la únic

es la de la Patria” y en un número posterior, serialaba que:

El Gobierno, dice Paine, es un mal necesario para los pueblos.

que es un mal, porque un número muy corto de hombres ton

si el enorme peso de los negocios públicos, que exige unas fuer

culables; porque es preciso exponer la salud de millones de hon

arbitrio de unos cuantos, que pueden cometer mil errores por 1

tino o de talento; porque finalmente no es fácil encontrar a

con Solones, con Arístides, ni con Washingtones que tengan

tud y tanto odio al despotismo, que lo abominen en si mismos. 1

mal necesario; porque sin él era imposible conservar en la se

orden, la justicia, ni la paz; porque sin él el más fuerte oprimiria


débil; y porque no reconociendo todos los hombres un poder

al poder individual, cada cual obraria según el estímulo de sus 1

y cometeria los excesos más execrables, cuanto ellos fuesen más in

nes. De esta suerte los pueblos se hallan amenazados por una 1

despotismo, y por otra de la anarquia, ambos males de igual poder I

producir la infelicidad de los hombres. Del medio de la anarquia!

salir los tiranos, así como también cansados ya los esclavos de su

males del despotismo, a veces caen en la primera situación’”.

127 El Monitor Araucano, Nos 1 y 3, 2 y 10 diciembre 1813, pp.1-3 y 5-7.

128 El Semanario Republicano, Prospecto y N° 1, 7 agosto 1813, p.7, resp

en No 6, 11 septiembre 1813, pp. 42-43.


ENCIA EN CHILE. El fin del Antigo° Régimen y los origenes de Ia representas& moderna
149

finas de gran elocuencia y con fuertes contenidos históricos

■ a la leg,itimidad de los gobiernos republicanos, enfatizando ejem-

• Ias repúblicas italianas medievales y, al mismo tiempo, denunciando

de la Revolución francesa en donde la destrucción de la Patria

a (-afia nacn cnn el amnr a la lihertari v en rinntle la licencia

b iffeligión, el desenfreno y la torpeza intentaban suplir todas las virtudes. Redactor, que
firmaba como Dionisio Terrasa y Rejón, pero que no era aodie mis que Antonio Irisarri,
era enfático en sefialar que los más firmes

de las Repúblicas eran la ilustración y la virtud. Decía: ”No sea,

, que saliendo del horroroso abismo de la arbitrariedad de un Rey,

miserablemente en otra más terrible, en que sean innumerables

kis tiranos”. Por ello era importante formar a los futuros ciudadanos. Sólo la justración
podia poner a cubierto de los males existentes. ”Era necesario íamiliarizar en todas las
clases del Estado las ideal liberales, que sirven de fundamento al sistema de las
Repúblicas. Todo hombre debe conocer sus daechos para saberlos defender y conservar, y
para obligarle a tomar parte eu todos los sucesos adversos o prósperos de la Patria”’29.

Los últimos meses de 1813, cuando se escribía sobre estos temas, la situación de
inestabilidad política institucional del nuevo Estado que se intenuba construir, vivia una
tensión permanente y faie precipitando la caída de los Carrera. Una de las situaciones más
decisivas en esa situación fue la discusión desatada alrededor de la Constitución.

El 9 de diciembre de 1813, a las tres y media de la mafiana, se presentó ante la Junta de


Gobierno el Coronel don Bernardo O’Higgins, ”y a las doce a presencia de todos los
oficiales que se hallan en Talca, y en medio de Ias aclamaciones de todos los ciudadanos
hizo en nuestras manos el juramento de estilo: protestó sostener a costa de su vida los
derechos de la Paula; y fue reconocido por General en Jefe del Ejército restaurador, y
todas sus divisiones”’”. El afio aparentemente terminaba bien y las noticias.

” 1 1Sorsanarto Republicano, No 8, 25 septiembre 1813, pp.62-64 y No 9, 2 octubre 1813,


pp. ’4.’1. E”flMonitorAraucano, Número extraordinario, 13 diciembre de 1813.
150

EDUARDO CAVIER

Evidentemente, lo que es innegable es que José Miguel

zás sin medir absolutamente las consecuencias de sus acciones,

viraje que se necesitaba para ir forzando el proceso hacia una más ,

búsqueda de mayores espacios de libertad respecto a Espana e, ir pecto a sus nuevas


instituciones. Por cierto, hombres como Franc

nio Pérez, José Miguel Infante, Agustín Eyzaguirre, Mariano

tituidos en Junta de Gobierno, y otros más, fueron decisivos en

en una serie de proVidencias y decretos un verdadero ideario

que tomando aspectos. de lo que se entendia por liberal en esos ,

cuidaban, al mismo tiempo, de dirigir el proceso manteniendo lo

sideraban esencial de la tradición, en particular de las instituciones 1

al catolicismo. No se puede pensar en lo que hubiese pasado

estos proyectos si los acontecimientos no hubiesen cambiado drást

a partir de fines de 1813 y particularmente desde fines de 1814,

es posible advertir que, después de 1816, parte importante de quedaron subordinadas a los
nuevos procesos políticos y, algunas x

importantes, simplemente iniciaron un muy lento camino hasta en

nuevas circunstancias más favorables a su ejecución.

Si volvemos a 1813, quizás el afio más activo en términos ide (y doctrinarios) dentro de
todos los anos de búsqueda de la emanc

en la capital no todo era tranquilidad, pero la política todavia no

tener vehemencia e importancia. Camilo Henríquez en el Monitor

no y Antonio Irisarri en el Semanario criticaban abiertamente la


ción y buscaban el convocar a un nuevo Congreso para revisar su

y formar un nuevo gobierno131 . Contaban con las simpatias dei

miento que se mostraba cada vez más decidido por la revolución y (

mismo tiempo, coincidia con la Junta de gobierno en ejercicio en y temores respecto a la


conducción del ejército en manos de los 1

Carrera. Estos, incluido José Miguel perdían simpatias ciudac

menzaban a ser atacados públicamente.

131 El Semanario Republicano comenzó a circular a comienzos de agosto de 1813 y, c

sefialaba que ”El objeto de esta obra no es otro que el difundir por todos

componen el Estado Chileno, las ideal liberales, los conocimientos útiles y el (


ENCIA EN CHILE. E1 fio del Ninou() Regímen y los orígenes de la representación
moderna

151

de tantas nuevas intranquilidades, el gobierno se trasladó

Je allí, en noviembre del mismo afio, dispuso el deponer del

fitar a los Carrera y el nombramiento como nuevo General en

ito a favor de Bernardo O’Higgins. A pesar de que este último

la opción de José Miguel, terminó aceptando el nuevo cargo al

Ias distancias entre ambos líderes comenzaban a crecer. En los

entes, se sucedieron nuevas situaciones que complicaron tanto

como militar. En este último caso, destacaron las batallas del

y de Cancha Rayada, un verdadero desastre para los patriotas

as de marzo de 1814, se disolvía la Junta y se nombraba como

• Supremo a don Francisco de Lastra.

hecho, aún muy justificado por la toma de Talca por parte de los

espafioles, fue el inicio de un largo período de gobiernos uniper-

autoritarios y comenzó a cambiar el discurso doctrinariamente

) que se había venido gestando. Más de alguno lo pensó así y quizás

por ello, El Monitor Araucano fue tan vehemente en explicar que el cambio político en la
conducción del gobierno estaba causado por la guerra y no por quienes seguían pensando
en la representación de los pueblos a partir de un régimen de separación de poderes:

Desde que las difíciles ocurrencias de la guerra excitando el Patriotismo al Pueblo chileno
le hicieron ver la urgencia de un eficaz remedio a este azote formidable y amenazador de
su seguridad, todos los hombres de juicio y experiencia conocieron la necesidad de
concentrar el poder ejecutivo en una sola mano. La moderación característica de nuestros
Conciudadanos, y el temor de formar un contraste con la opinión y gratitud debida a las
apreciables tareas de la Junta Gubernativa, les obligaba a sofocar en silencio la
importancia de esa medida reclamada por el primer interés de la salud pública. Pero
difundida en el memorable dia 7 del corriente la sensible noticia de la ocupación de Talca
por el enemigo, en circunstancias que el Ilustre Cabildo buscaba el consejo y Ias luces
que el Gobierno le había pedido para consolidar la defensa del Estro; ocurrió el virtuoso
pueblo a llenar las Salas del Ayuntamiento, creyéndose cada uno obligado a proponer los
arbitrios que le inspiraba el sentimiento natural de su propia conservación: y al paso que
se mul-

tiplicaba la divergencia de dictámenes sobre los medios particulares de


152

cautelar el riesgo, todos convenían en el voto unipersonal132.

Según el Manifiesto, las circunstancias hacían imperiosa 1

la ejecución, pero ello era imposible conciliar con el sufragio y de

una Corporación, es decir, la discusión ponía en peligro la est

gobierno y del régimen que se trataba de imponer. Quizás buen ;

para la época, pero unos razonamientos que se fueron repitiendo

de la historia y de los tiempos que siguieron. El documento lo

Antonio José de Irisarri, patriota distinguido, que asumió el poder 1

volvia desde Valparaíso, el Gobernador allí, el Coronel don Franc

Lastra. Respecto al cuidado de la Patria,

Ella seria salva, cuando la unión sea en nosotros el primer

nuestras atenciones. Las Provincias de Chile aceptando este ma

to de gran ley de su existencia, acreditarán aquella franca

con que siempre se uniformaron al voto de este centro gener

recursos. Elias recibieron con placer y ternura la instalación dei

septiembre de 1810, y las innovaciones dictadas por el espii

amor público. Ninguna se les presenta con mejores caracteres ■ cia, cuando siendo
imposible en el momento de consultar el

a la distancia, la mina del Estado seria el inevitable resultado

tardanza’33.

El dia anterior, el Cabildo de Santiago, que seguia siendo parte i

tante de la institucionalidad vigente en ese momento, se reunió cone

do a algunos vecinos para recibir sus luces, bajo el fundamento de


el pueblo que efectivamente se pasare de un gobierno colegiado a

carácter unipersonal. Debe serialarse que, quizás por diferentes pa

respecto a una misma cuestión, el Cabildo en pleno estuvo de acuerdo •

el cambio de gobierno. Firmaron todos sus miembros respaldando la i

da considerada: El Conde de Quinta Alegre, Francisco de Borja Fonte

Pedro Nolasco de Valdés, Antonio de Hermida, Carlos José Infante.

’32 Manifiesto del Gobierno a los ciudadanos, Santiago 8 de mamo de 1814: en El Moo
nor An número extraordinario, 9 marzo 1814.

133 Ibidem.
EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación moderna

153

, Miguel de Ovalle, Mariano Vidal, José Maria de Rozas,

Castillo, Isidoro de Errázuriz, Juan Francisco de Ia Barra,

Ir, Feliciano José de Letelier y Timoteo de Bustamante, Se-

ate interesante de considerar es el cómo, en un verdadero pe-

Ic transición entre antiguo y nuevo régimen, se tenían que buscar los flocos a partir de los
cuales legitimar los actos. El dia 14 de marzo,

)rporaciones (Senado, Tribunal de Apelaciones, Consulado de

Cabildo, el Cuerpo Militar, el Cabildo Eclesiástico), recibieron e

i en sus funciones al Director Supremo y le propusieron los nom-

sus Secretarios en el Gobierno, en Guerra y en Hacienda y también

d dcl Intendente Provincial. En la misma oportunidad, el propio Senador Camilo


Henríquez propuso delimitar el período de gobierno, solicitud que truninó en el estudio de
un Reglamento para el Supremo Gobierno redac(Ido por una comisión formada por un
representante de cada una de las Corporaciones. El Reglamento fite rápidamente aprobado
(al día siguiente) v segUn el mismo se dispuso que el Director Supremo duraria 18 meses
en d zango pudiendo ser reelegido o reemplazado en el cargo por la MunicipaIidad, que
para entonces debería haber sido elegida por el pueblo, y el Senado, llamado Consultor,
que estaria compuesto por 7 individuos elegidos por el Director a propuesta de un listado
de 21 nombres presentado por la Junta de Corporacionesi”.

Sin embargo, los problemas dei incipiente Estado, no sólo de carácter económico, sino
además imposibilitado de movilizar hombres, materiales de guerra y aprovisionamiento
para las tropas, fueron intensificándose en ia medida que Lima optó por hacer frente a la
rebeldia de su tradicional Provincia y ello significó, además, que gran parte de los
discursos, proyectos r anhelos dei grupo patriota, fueran esfumándose en la medida que la
parte realista tuvo fuerzas para reaccionar. El 5 de abril de 1814, en una Memoria sobre el
estado de la guerra y de la necesidad de concluiria, el Director

Francisco de la Lastra subrayaba los problemas financieros existentes por

r Anuicano, 14 marzo 1814, pp.122 y 123 y 18 marzo 1814, pp.116 a 11£


154

EDUARDO i

el no funcionamiento del libre comercio y los crecidos gasto

extraordinario de los Patriotas que habían excedido en la gl

disponibles. Siendo que el Perú Bajo venía sosteniendo las quer

tevideo, Buenos Aires, Quito y Santa Fe, se hallaba aniquilado

sos y por ello la pregunta era sobre quién contribuiria a sostene

en Chile. La búsqueda de una solución pacífica pasaba por cc

servidumbre en que podrían vivir los ciudadanos no peleando

campos de Chillán, Concepción o Talca sino en las heladas ma

Potosí y en los desiertos del Alto Pedi., tampoco por la libertad y

cia de sus hogares y familias sino por la esclavitud y la de sus

”Que memoria tan vergonzosa para las edades futuras”. La quer

introducido en Chile sin la menor declaración y Lima se sostenía ■

rebeldes no necesitan intimidaciones, declaraciones ni proposicio

cabia duda que la invasión sólo se reducía a dejar en un profundo

de miseria a sus habitantes para que la necesidad y la violencia les c

a transportarse a los ejércitos del Perú. En Chile, los dias 19 y 20

O’Higgins y Mackenna habían obtenido brillantes victorias en

Membrillar ganando provisiones de ganados, arrierías y municion

no podían trasladarse. Si ecos recursos, unidos al entusiasmo, a Ia j y a la segura


protección del Dios de los ejércitos no eran suficiente

contar con una completa victoria, no había que temer, se debían

esfuerzos para obtener la satisfacción de un resultado feliz.


El documento se complementaba con un Manifiesto que ha

blos el supremo Director de Chile: el gobierno no se ocupaba de ot

en consolidar la verdadera libertad del Estado para que todos los 1

disfrutaran de la tranquilidad, del orden y de la armonía que

felicidad civil:

Chile se halla hoy en situación de hacer valer su justicia

riesgo de un accidente común en la guerra pueda privarle de t

derechos y le sujete a la condición de un país sometido por 1 Este Reino, como los más de
América se resintió justamente

consideración con que la miá la Esparia en aquellos mon

que todos los pueblos esperaban la reforma del opresivo ré

guo. Teníamos derechos, y debíamos hacerlos valer según

la naturaleza y según los principios más sólidos de la Socie


~pr

~~~1BIDENC

IA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación moderna

155

no seria la sangre la que se derramara... Serán las razones, las

conferencias, la mutua confianza, las que esdarezca nuestros

iptibles derechos. Nosotros remitiremos a Espana nuestros

s, ellos darán nuestras quejas al Gobierno espariol, ellos pro-

nuestras reformas, y sin duda alguna, Chile será feliz regido

r Ia sagacidad y la prudencia’”.

FA todo caso, el Director Supremo seguia reafirmando el proyecto de

del Estado: el gobierno interior debía establecerse por el voto

I y los sagrados derechos de los Pueblos de Chile no deberían volver

a ler hollados, como venía sucediendo, por una facción popular, ni por una *nona de Ias
armas. Había resuelto convocar a los Diputados de todos los Pueblos para que reunidos en
un Congreso eligiesen a los que deberían ir a.

ia Segll n los tratados de paz, les dieran las instrucciones convenientes y

la forma del gobierno interior que fuese de voluntad general.

t lo legítimo y conforme a la libertad proclamada.

En este sentido, un acontecimiento que fue muy decisivo en la marcha

■ fue el Tratado de Lircay firmado en mayo de 1814 entre los jefes

ejércitos: don Gabino Gainza y don Bernardo O’Higgins, que

■ sobre Ia base de lo que el gobierno le serialaba, pero que, al mismo

fue enérgico en rechazar los principios originales del Tratado que


rrtrotraian las cosas al 2 de diciembre de 1811. El principal punto de los patriotas consistia
en lograr la retirada del ejército realista del sur y, con ello, la libcración de la provincia de
Concepción.

Está poco definida la situación y las circunstancias que, en profundo,

■ tanto a Lastra como al mismo O ’Higgins a tratar de reorientar los

desde una acción bélica hacia otra de carácter más diplomático. El

5 de mavo de 1814, Lastra convocó a su despacho a los miembros del Senado consultivo
para leer el acuerdo que el dia 19 de abril habían firmado

con el General Don Gavino Gainza, al cual El Monitor Araucay la propia acta del senado le
nombra como General del Ejército Nacional diferenciándolo del General en Jefe del
Ejército de’ Chile. El documento

sefialaba, en primer lugar, y entre los acápites más importantes, que

Anzw-ano, Número anterior al 8 de abril de 1814, pp. 208 a 217.


156

EDUARDO CA

Chile se ofrecía a remitir Diputados, con plenos poderes e

y como parte integrante de la monarquia espariola, para sanc

Cortes la Constitución que estas habían sancionado, y se comp

seguir reconociendo a Fernando VII y a la autoridad de la Re

había reconocido la Junta local y el libre comercio con Ias nacion

y neutrales. Con ello cesarían las hostilidades entre ambos ejé

evacuación de Talca se ejecutaría dentro de un plazo de 30 horas (

las cuales seguiria la inmovilización de las tropas en la provincia de

ción quedando la plaza de Chiloé sujeta, como antes, al virreinato

A partir de ello se restituirían reciprocamente los prisioneros de ;

tes y continuarían las relaciones mercantiles como en los tiempos ;

a la guerra. El ejército chileno se comprometia a no aproximarse ; se restituirían


reciprocamente los moradores y propiedades existem

del 18 de febrero de 1810 y el gobierno de Chile satisfacería el

debía hacerse a algunos vecinos de Concepción por los gastos exp

las acciones de Gainza. Como garantia del cumplimiento de los ,

Chile y Esparia entregaban como rehenes a tres personas distinguic

los cuales se aceptaba al mismo Dn. Bernardo, a menos que el ■

eligiera Diputado para las Cortes. Precisando los alcances de la ir

cia de O’Higgins, el Tratado fue aprobado por unanimidad por Fr de Lastra, Director
Supremo, Don José Antonio Errázuriz, Preside

Senado, Camilo Henríquez, Gabriel José de Tocornal, Francisco

Vicufia y Juan José Echeverría, Secretario. Reconfirmado por Cair


expresó, en sus propias palabras que ”no sói() me conformo con ella j

motivos expuestos acerca de la importancia en este Reino de la pn

del Seflor General D. Bernardo O’Higgins, sino que por la opiniOn, o

me merecen la buena fe, y rectitud de opiniones de dicho Sr. Genera1,1

pensado de igual modo, aún antes de llegado este caso... ”137

El Tratado de O’Higgins con Gainza es otro de los momentos ejest

proceso, no sólo por lo militar, que quizás era un momento necesario recuperar fuerzas, o
porque situó a Don Bernardo, para algunos, en momento de debilidad frente al enemigo,
sino principalmente porque t

consecuencias políticas de magnitud que arrastraron detrás de si una

137 El Monitor Araucano, No 42, 10 de mayo de 1814, pp. 201-207.


EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los origenes de la representación moderna

157

)nes, en algunos casos de desconfianzas y de mayores dife-

los criollos, especialmente entre los indecisos, y, más particu-

los patriotas, especialmente en aquellos más radicalizados.

, fueron tan fuertes las críticas que comenzaron a levantarse que,

adia 24 dc mayo, a través del mismo Monitor, el Gobierno, aduciendo que

•unos inconsiderados murmuran ver en el Monitor papeles de particulag% que gozando de


la libertad de prensa, exponen sus ideas y sentimientos ci, d único periódico que tiene hoy
esta Capital, y queriendo evitar aún las maus inteligencias de los menos ilustrados”
decretó que este no admitiria rapei alpino de particulares y que sólo comenzaría a contener
artículos de oficio v noticias interesantes. Para ser fiel con lo que se había realizado, el
aliou° Gobierno sefialaba que, sin comprometer su autoridad, los particulares gozarían de la
libertad de imprenta según el reglamento existente sobre

I$

Firmado el tratado, no sólo las dificultades puestas por Gainza para ;umplir con su
promesa de retirarse del país, sino precisamente las dificultada internas, posibilitaron la
re-emergencia de la presencia de José Miguel Carrera, haciendo nulas las intenciones de
mantener lo acordado. El 22 de ilibo de 1814, José Miguel da otro golpe de Estado, vuelve
a torcer el dcsarrollo de los acontecimientos, retoma el poder, se niega a reconocer el
tratado de Lircay y la revolución entra en una fase definitiva en cuanto a la busqueda de la
Independencia total del país. Este fue el tiempo de José Mi-

v el tenía plena conciencia de ello. Como fue constante en la época, el 25 de julio se


presentaba con un nuevo Manifiesto del Gobierno a los Pueblos, v no tenía reparos en
hacerlo en tono abierto y franco:

Para hablar con hombres irreflexivos, seria bastante el artificio de la palabra: pero cuando
tratamos con los verdaderos patriotas, que aspiran sólo a la seguridad de los derechos de
su País, ratifican en su corazón min Ias medidas impensadas de salvarlo; ni necesita el
Gobierno de apovar su exaltación en la mina y conducta de sus predecesores, ni valerse
de otro lenguaje que el de la verdad139.

” El 3fonitor

30 ” - 308

Monitor Araucana
Araucam

,, N0 47, 27 de mayo de 1814.

folleto extraordinario y republicado en el No 66, 2 agosto 1814, pp.


158

EDUARDO CAVII

Enseguida, venían los fundamentos de la acción: la ocupac

por los esparioles, había hecho adoptar la concentración dei

mando unipersonal, un descontento general se había difundido 1

zozobrar el crédito de la autoridad murmurando su arbitraria pr,

al mantenerse por la fuerza hasta volver a despertar el valor de los 1

del pueblo. Una fracción, ”que siempre había sido sofocada en las (

nes de nuestra Libertad naciente, levantaba su cabeza erguida, ir

con sonrisa a los amantes de la causa americana, como si la procla

sus derechos fuese inconciliable con los deseos de la paz, o como

tos que la reglaban dejasen a Chile en la oscuridad de su antigua

bre”. Con descaro intolerable babá perseguido a sus rivales, quie

se congratulaban del sufragio uniforme que con premura, al dia

de su decisión, el dia 23, les había vuelto a depositar la confianza

hasta una nueva deliberación del Congreso para lo cual se est

regias directivas de su convocatoria. Junto a Carrera, firmaban

de Uribe y don Manuel Murioz de Urzúa. Junto a otros docuil

reorganización del gobierno, al Manifiesto le siguió inmediatam’e

comunicación:

Si la remoción de algunos ciudadanos del centro de sus familiasi

medida consiguiente a los primeros momentos de la instalaciói

nuevo Gobierno: ellos deben acreditar su patriotismo en la

midad a esta providencia arrancada por el sólo interés de Ia pública, y que pone en
contraste los principios liberales y senti]

de generosidad a que nos hemos propuesto nivelar nuestra coq

El choque de pasiones anticipadas pondría en efervescencia te

resortes, y la seguridad individual expuesta a peligros fuera del

del Gobierno, enlutaria en breve ias esperanzas del restablecimie

la libertad acontecida, que hace el principal objeto de nuestras

Los males de un pueblo naciente son tan necesarios como la ■

ción, que ha de formar el gran punto de unidad para la prosper

país cuyos representantes pronunciarán en breve la ley benéfica

tanto tiempo suspiramos, y que ha estado paralizada por una oposición de los enemigos de
la Patria. Si ellos meditan arreliar

las dulces luces de la paz, la energia con que el gobierno se emp

el sostén y defensa de los derechos del pueblo, aniquilará a uni


CIA EN CHILE. El fin del Antiguo Regimen y los orígenes de la representación moderna
159

esa alegria insultante con que se gloria de una pena temporal

ente confunden con la que merece el crimen de esos rivales

h sagrada causa americana. Es de nuestro decoro acelerar ei precio-

instante en que extermina hasta la idea de una guerra facciosa...

ciudadanos pueda decir en el seno de su familia. Dichosas aquedas

que alfin consolidará de un modo imperturbable nuestros san-

,s de propiedad, libertad y seguridad. Santiago 9 de agosto de

Carrera, Uribe, Murioz, Dr. Vera, secretario’4°.

Aunque Don José Miguel y don Bernardo aparentemente se reconci!mon temporalmente,


las diferencias entre los dos Jefes militares patriotas, sus enfrentam ientos, les llevaron a
ser vencidos frente a Mariano Osorio, un nuevo militar llegado desde Lima que, a
comienzos de octubre de 1814, Jp

i una completa derrota en el llamado desastre de Rancagua, episodio

el fin de la Patria vieja, la dispersión de los patriotas, la buída

bacia Mendoza y el inicio de la restauración, o reconquista del poder por parte del
ejército realista.

[Reconquista] e Independencia. Un complejo camino bacia el

orden”.

Osorio ingresó a Santiago e19 de octubre de 1814 e inmediatamente se dio a Ia tarea de


reestablecer el viejo orden para lo cual reinstaló la antigua

Audiencia a la que uso, además, como verdadera entidad de justicia

Obviamente, el clima instaurado fue de desconfianza generalizada,

ciones, prisiones y exilio forzado o voluntario. A ello se agregaron

problemas relacionados con arcas fiscales prácticamente inexistentes

con permanentes confiscaciones de bienes patriotas.


Osorio gobernó al país un afio aproximadamente. La tarea que tuvo que desempenar en
este tiempo fue tan ingrata como variada. No se redujo solamente a velar por la
tranquilidad pública, desconcertar los complots de los patriotas y atender a los muchos
gastos de un ejército numeroái y en pie de guerra, en un país arruinado enteramente,

p.310.
tanto por infinitas expoliaciones como por faltarle hacía i

toda industria agrícola y comercial, sino que tuvo que

instituciones antiguas y modificar Ias que dimanaban

lucionario o abolirlas completamente. Repuso la antigua

de San Felipe a expensas del Instituto; hizo mejoras en el

Comercio en lo relativo a concursos de acreedores de los 1

los que mueren dejando créditos procedentes de material (

restableció de orden del Rey, la fiesta del paseo del esta

que concurrían los europeos con pistolas en las pistoleras, i

estas las llevaban vacías los chilenos, con arreglo a un de

se les prohibió llevar e introducir toda clase de armas. Pero 1

le ocupó fue la policia política ’y civil del reino y especialme

capital, porque independientemente del bando de buen

cado sobre el de 1780 que mandó publicar, instaló muchos1 compuestos de las personas
más afectas a la monarquia, que c

en las diferentes comisiones que se les encargaban con te

propio de su posición precaria y poco segura14i.

Le sucedió Francisco Marcó del Pont quien redobló el regime

trol y de disciplina impuesto por su antecesor, pero ahora en

mayores precauciones suscitadas por los rumores llegados desde

respecto a la unión de los patriotas bajo la dirección del Gene

San Martín. Efectivamente, desde Rancagua, el grueso de las

persas atravesó la cordillera y se puso bajo las Ordenes del General

no, por entonces Gobernador de la provincia. Llegaron también


y los Carrera, pero con intereses y proyectos diferentes que les una completa ruptura y a
los últimos a perder totalmente el apo Martín. De hecho, en diferentes tiempos, fueron
enjuiciados y aji.

creando con ello una mayor distancia entre sus seguidores resp( otros y dejando en la
historia de Chile una fuerte herida no sur

el tiempo. Con ello, O’Higgins pudo retomar su papel y asumir un 1

protagónico dentro de los planes de San Martín que igualmente

reconquistar Chile para gloria suya y de su nación. El 15 de enero

el Ejército emprendió su marcha hacia Chile y el primer enfrenta

Gay. Vol. VI, pp.96-97.


ta, correspondió a Chacabuco, que dio el paso a Santiago

)n el 13 de febrero recuperando, desde ya, el control del

:lendo San Martín de ocupar la primera magistratura del

se entregó a O’Higgins quien, junto a sus preocupaciones

se dedicó inmediatamente a obras de gobierno y también a refor-

; entre las cuales determinó la abolición de todos los títulos de

:contrariaban el carácter republicano.

■ fue victoria y unidad. Junto a los problemas de organización

parte producto de las rivalidades entre O’Higgins — San

bando de los Carrera, la relación y valoración argentina no

e aceptada. Ya en marzo de 1817, en un número extraordinario

lente creada, como medio de comunicación oficial, Gazeta

Gobierno, el Cabildo de Santiago ocupaba sus páginas para,,

ciertas opiniones que circulaban por la capital afirmando que-

i Chile al Ejército de los Andes porque se había salvado por el es-

propios hijos, apreciaciones que intencionadamente trataban

discordias cuyos efectos podrían ser altamente perjudiciales.

todos los miembros de la Sala Capitular: Fernando Errázuriz,

Fontesilla, Domingo de Eyzaguirre, Felipe Santiago Solar, José

Campino, Miguel Ovalle, Antonio José de Aranguiz, José Ma-

aud de Astorga, Manuel Echeverría. Obviamente, la situación escondia las

sefialadas y de ello daba cuenta la misma Gazeta en su número

en donde claramente expresaba que esos comentarios provenían

de un espírito familiar de partido y la necia esperanza de recuperar al caudillo que les


había educado en la escuela de la inquietud, de la inmoralidad t• de la licencia’

Por cierto, el gobierno de O’Higgins tenía, en todo caso, mensajes propios v ellos eran
fundamentalmente republicanos. Para éste, no era justo que permanecieran confundidas
clases tan diversas disfrutando iguales consideraciones del Gobierno y de sus
conciudadanos y por ello era necesario que todo individuo debiera tomar partido y
calificarse como patriota regis-

como tal en un plazo de dos meses, aun cuando, si no lo hicieran,

No Ia Patria. Gazeta Extraordinaria del Gobierno de Chile, 17 marzo 1817, pp.28-29 y N°


4.19 marzo 1817, pp. 31.
162

EDUARDO I

quedaba sin opción a empleo o lo perderia quien lo tuviera.

exceptuados los eclesiásticos: aquellos, de ambos sexos, que

lificar su conducta patriótica desde el principio de la gloriosa 1

deberían ocurrir a la Sala del Excmo. Serior General en Jefe.

incluso, fueron las acciones dirigidas a la expropiación de bie

para lo cual, incluso, se premiaba la delación responsable con

de la cuarta parte para el beneficio personal de quienes dem

todo caso, se establecieron, igualmente, severas penas para quie

ban maliciosamente, usando el nombre del gobierno para secue

y animales de las haciendas rurales existentes143.

La historiografia sói() consigna el hecho de que una de

medidas del gobierno de O’Higgins fue el suprimir el uso y de

de los títulos de nobleza y de sus escudos de armas. Los conceptc

para esa acción son mucho más interesantes:

Si en toda sociedad debe el individuo distinguirse solame

virtud y su mérito, en una República es intolerable el uso

jeroglíficos que anuncian la nobleza de los anteparados: nc

chas veces conferida en retribución de servicios que abaten a I

humana. El verdadero Ciudadano, el Patriota que se distir

cumplimiento de sus deberes, es el único que merece perpen

memoria de los hombres libres: Por tanto ordeno y mando,

término de ocho dias se quiten de todas las Puertas de Calle, 1


dos, Armas e Insignia de nobleza çon que los tiranos compen

injurias reales que inferían a sus vasallos. Para que llegue a

todos publíquese, fíjese e imprímase. Santiago, 22 de marzo

Bernardo O’Higgins — Miguel de Zariartu, Ministro de Estado’

El mismo número que publicó el Bando anterior, desarrolló te

reflexiones sobre la nobleza y sus rituales, basándose, para ello, en

nes específicas de la naturaleza humana: ”Ellos (los nobles) se lis

una distinción que ni en los colores puede apoyarse, cuando vemc

negros ilustres, y blancos plebeyos. Y creo que nadie negará que

’43 Viva la Patria. Gazeta Extraordinaria del Gobierno de Chile, N° 4, pp. 38.

144 Viva la Patria. Gazeta Extraordinaria del Gobierno de Chile, N° 5, 16 marno 10


1 EN CHILE. El lin del Antiguo Régimen y los orígenes de la representación moderna
163

Lies: ni habrá quien afirme que un cuerpo recibe cierto

I sobre otro en su formación. Sus partes son iguales, carne,

s, venas, sangre, humores, y esa gran porción de inmundicias

vente distribuye la economia de la naturaleza, sin que lo en-

ni Ia misma madre que nos parió, con que diversidad preferente se

i en el noble, y no en el plebeyo?145.

No obstante, todavia quedaban algunos intentos por parte del Virrey

dd pesú que logró organizar una última expedición a Chile. En marzo de i$18 se produce
la llamada sorpresa de Cancha Rayada, con derrota de parte del ejército patriótico,
pero en abril se dio la batalla decisiva, la de

Tal fue la sangrienta batalla que selló definitivamente la independenda chilena y ejerció
una influencia inmensa en los destinos de América. La bizarria, la audacia, la decisión
que los dos ejércitos dieron pruebas en esta terrible lucha, son superiores a todo
encarecimiento. Unos y ottos se batieron con todo el valor que infunde el amor propio y
con un conocimiento militar que los patriotas adquirieron en poco tiempo, gracias a
algunos oficiales extranjeros y a la penetración chilena. Si hubieran de citarse los
nombres de cuantos patriotas se distinguieron, seria necesario hacer mención de casi
todos los combatientes, desde el General en Jefe hasta el último huaso...

A las nueve de la noche entraron O’Higgins y San Martín en Santiago en medio de las
entusiastas aclamaciones de un pueblo, que del terror, del pánico, había pasado al delirio
de la alegria. Pasados pocos dias, San Martín, dejando el mando del ejército a Balcarce,
emprendió de nuevo el camino a Buenos Aires, no en busca de nuevas coronas que su
modestia rehusaba, sino para discutir y combinar con el General Pueyrredón, el plan que
meditaba hacía tiempo, de llevar la guerra al corazón mismo del Pedi y conquistar la
libertad, plantando su bandera en Ias torres del Callao14’.

” Viu Lr Paria. Gazeta Extraordinaria del Gobierno de Chile, pp.41. ifie, op. rir., Vol.
VI, pp. 168.

i
164

EDUARDO

O’Higgins inició y desarrolló su gobierno en medio de

oposiciones y conflictos de poder. En 1818, se promulgó una 1

que le ponía al frente del nuevo Estado como Director Supren

con plenas facultades ejecutivas a incluso con las de nombrar

bros del Senado, cámara encargada de examinar sus actos. Se

graves descontentos, especialmente con los juicios sumarios en (

Carrera en Mendoza y de José Miguel posteriormente, todos los (

llevaron a su muerte al igual que a don Manuel Rodríguez, oiro I

reconocidos patriotas, en el mismo Santiago (Til-Til). Indepenc

de ello, los esfuerzos del Director estuvieron dirigidos hacia obras I

de organización de la Hacienda y, muy, persistentemente, el ’levar a

el proyecto de una expedición libertadora al Perú la cual, después (

tentos falidos, se hizo realidad el 20 de agosto de 1820 cuando ;

Valparaíso y al mando del General José de San Martín. La inde

del Perú se proclamó en julio del afio siguiente. En Chile, la guerra s

desplazado hacia el sur de Concepción, pero ya no había pe1iE

gobierno y la nueva República. En el orden político interno, en

1822 se produjo la apertura de una nueva Asamblea que de legisla bó siendo constituyente
y que llegó a promulgar una nueva Con

que permitió no sói() el surgimiento de una fuerte ola opositora

misma sino que, además, el centrar los descontentos en contra del

O’Higgins. La organización de destacamentos militares que marc


cia Santiago, la oposición de parte importante de la Asamblea y ta

Cabildo de Santiago, llevaron finalmente, en enero de 1823, a la ab

de O’Higgins, a su destierro en el Peai y al cierre definitivo del pr,

Independencia.

Todo, pues, favoreció los deseos y buenas intenciones de 01

Desgraciadamente la civilización no consciente ni la monotonia i

marcha geométrica y acompasada: avanza por el contrario a

prefiere ante todo el movimiento y la variedad. Precisado 0’1

a obedecer esta ley de nuestros adelantos, lo hizo sin murmurar, :

segunda intención y con resignación igual a la que tuvo en otro 1

para someterse a la autoridad de don, José Miguel Carrera. Y

en el, el sentimiento del honor despertado por el peligro de la 1

lo conducía a toda clase de abnegación. Dirigió seis mios la remi


EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los *enes de la representación moderna
165

) demasiado largo para momentos de ilusión, en que la conquis-

i independencia hacía creer a los chilenos en un verdadero Edén

io sacrificarlo a sus suerios con la esperanza de encontrar

ia, a pesar de las bellas cualidades que lo caracterizaban a este todos los extranjeros
residentes entonces en Chile hicieron

I los mayores elogios y el general Millar lo llama en sus memorias

”uno de los hombres más grandes. que ha producido la revolución de America del Sur”,
atiadiendo que ”su valor, integridad, patriotismo, dcsinteres y su capacidad, merecen los
mayores elogios” 147.

No obstante, a lo menos el sector dirigente ya había tomado partido

, x csbozaban las divergencias respecto a la organización que se buscaba.

fundamentalmente de tiempos entrecruzados y aún no lo sufi-

nte maduros en el pensamiento de muchos, se producían con-

manifiestas, entre ellas, la libertad de opinión que chocaba

d autoritarismo del gobierno balado en la necesidad de consolidar los desarrollos


institucionales del nuevo Estado. Los argumentos se utilizaban indistintamente, todos
pensaban en los principios ilustrados y en cómo la

se había liberado del yugo, la opresión, la ignorancia. Se mani-

también los conflictos doctrinarios entre ilustración y liberalismo;

: las utopias de la igualdad y la naturaleza del hombre y las necesidades

concemientes al gobierno social. En el Prospecto de El Sol de Chile , publicado en el afio


1818, se comenzaba citando a Condocert: ”La naturaleza lia unido con vínculos
indisolubles los progresos de las Inces y los de la ikertad, de la virtud y del respecto a los
derechos naturales del hombre”. Sn editor, subrayando la libertad de imprenta y todos los
logros alcanzados

dla, que se había levantado bajo el impulso de los rayos benéficos de libertad, sefialaba
que emprendía la redacción de un periódico político,
y filosófico en el que entregaria todas las noticias que pudiese

sobre los acontecimientos políticos y militares, pasando revista

i de gobierno y denunciando los abusos que pudieran existir: ”En

”a pais como Chile, que ha proclamado su libertad, que combate todavia Por dla y que
ciniere conseguirla a fuerza de heroismos y virtudes, en un ”Ido republicano en donde
todos están interesados en el bien de la cosa

’ui% op. rit., Vol. VI, pp. 326.


166

EDUARDO CA

pública, nada debe temer el escritor enérgico y libre, no digo 1

La publicación se ofrecia como semanal, dia viernes, a contar ■

julio de 1818. Aparecia firmada como G. R, pero editada en

del Gobierno’48.

Fueron varios los periódicos surgidos en forma paralela.

tratándose de caracterizarse, así mismos, como los más objetivo

a la verdad. En el Prospecto de El Chileno, se escribió, incluso, 1

síntesis de lo que había sido la corta historia de la prensa en

que el primer periódico chileno fue la Aurora, cuyo editor, pa

gobierno, hacía lo que hacen en todo el mundo aquellos que

de otros. Se reconocían algunos rasgos brillantes que hacían ha

los componía, pero este no podia probar la libertad de imprensa 1

la ilustración general, ya que era un valdiviano criado y educ

(se referia a Fray Camilo Henríquez, su Director). En el mismo 1

se continuaba diciendo que después apareció El Monitor Arauca

fue nada más que cambiar de nombre y la forma del anterior, sie

la dependencia del gobierno y bajo la misma dirección del editor: ’

descrédito literario se debe más al silencio que observamos en la

Monitor, que al que habíamos guardado durante el tiempo de la,

que habiéndose declarado la libertad de prensa, con un buen

después de haber dejado el gobierno los Carrera, apenas hubo un

usase del derecho concedido a todos los chilenos. El Semanario ,


no fue el único fruto del reglamento de imprenta libre, pero no

ningún chileno, sino a un editor que vino a establecerse desde el ■

opuesto de la América. Duró hasta que se cansó de escribir y no te

a expresar sus opiniones, pues desaprobaba y condenaba las oper

los hombres más temibles en aquella época. Pagó su franqueza

víctima del resentimiento de los Carrera, mucho tiempo después ■

dejado de escribir”149. Se terminaba el análisis con El Semanario, del

que concluyó en el No 12 y que lo había continuado Cayo Hor

era el mismo Camilo Henríquez. Posteriormente, desde la victoria

cabuco, los más interesantes, según el prospecto indicado, habrían

a q.,. a

148 El Sol de Chile, Prospecto, 1818. ’49E1 Chileno, Santiago 15 de julio de 1818.
CIA EN CHILE. El fin del Antiguo Régimen y los *enes de la representación moderna

167

rienzó inmediatamente con las armas de la libertad, escrita

un extranjero. Se trataba de un trabajo muy medíocre que

■ de editor y agregó a su nombre el calificativo de Ministerial

rio como de documentos relativos al gobierno, con un edi-

extranjero. Le siguieron el Argos de Chile, luego el Duende y

1S01, todos editados por extranjeros.

e, que igualmente en su Prospecto ofrecía plena libertad de

iluda también sus propias miradas. En el No 3, de julio de 1818,

de una Proclama de José Miguel Carrera que, dirigiéndose a los

de Chile, comenzaba preguntándose: ,En dónde están nuestros

nuestros compatriotas Juan José y Luis de la Carrera? Sin más,

respondia que estaban en donde debían estar..., bajo de tierra..

bis bridges debían pagar sus delitos y les acusaba de haber destruido la

pública, de apoderarse del gobierno por medio de la fuerza que im-

ente se les había confiado, de haber conspirado contra los Jefes,

erse en el Congreso Nacional, de haber hecho nacer gérmenes

de división en la Provincia de Penco, de causar la separación de Valdivia, de

r en Concepción a los buenos patriotas, de entregar las armas y el go-

1 en manos infieles, de rodearse de hombres corrompidos y viciosos,

r el tesoro público en sus propios fines y, en suma,

Disteis mérito con vuestra conducta a que el Virrey de Lima nos atacase con mil y
trescientos hombres bisofios, y vosotros más bisofios que dos, con doce mil soldados en
Maule, no pudisteis hacer más que encerrar en Chillán a aquellos miserables chilotes;
perdisteis mil ocasiones de vencer, por ignorantes y por cobardes; afirmasteis el odio de
los penquistas contra vuestras personas, porque redoblasteis en su territorio vuestros
escándalos y vuestros horrores; y aguei odio, que sói() vosotros debíais sufrir refluyó en
dano de la Patria que destrozabais; fuiste depuestos del mando por la autoridad de la
Junta, y comenzó a triunfar nuestro Ejército, porque se hallaba mandado por generales
valientes, honrados y hábilesi”

Atende de Santiago, No 3, 6 de julio de 1818, pp.14-15.


168

EDUARDO CAVIER

El listado de acusaciones seguia: habiendo hecho la paz

go, en virtud de ella habían salido de prisión para inmediatame

una nueva conjuración contra la autoridad y retomar el poder

do al Director Supremo. Haciendo la última revolución, a pesar (

dejado abandonado en Rancagua para volver a Santiago para

ciudad antes de dejarla al enemigo, el General 01-liggins había i

generosidad de entregarle el ejército que mandaba. Llegados los i

Mendoza habían intentado retomar sus posiciones, lo que les valió (

contra Juan José y Luis, que terminó con la condena por parte

ticia por delitos contra la Patria. Con ese historial, el redactor

a José Miguel: ”Esos hombres, que improperas, Pueyrredon, San

O’Higgins