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11 Consejos para Ser Un Mejor Venerable Maestro

El documento proporciona 11 consejos para ser un mejor Venerable Maestro. Algunos de los consejos clave incluyen: 1) ser el primero entre tus iguales y no sentirse superior a los demás hermanos; 2) tener los pies en la tierra y no abusar del poder del cargo; y 3) mandar sin acritud y explicar las cosas de manera asertiva en lugar de usar frases cansinas.

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11 Consejos para Ser Un Mejor Venerable Maestro

El documento proporciona 11 consejos para ser un mejor Venerable Maestro. Algunos de los consejos clave incluyen: 1) ser el primero entre tus iguales y no sentirse superior a los demás hermanos; 2) tener los pies en la tierra y no abusar del poder del cargo; y 3) mandar sin acritud y explicar las cosas de manera asertiva en lugar de usar frases cansinas.

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11 consejos para ser un mejor Venerable Maestro

1. Sé el primero entre tus iguales


Uno de los principales retos a los que se enfrenta un Venerable Maestro, sobre
todo si es nuevo, es al supuesto poder que se ejerce en una logia. En este
sentido, vale la pena comprender que la voluntad expresada por tus hermanos en
el balotaje o en las elecciones de la logia, sólo tuvieron un fin: elegir a alguien.
Entender que el puesto de Venerable Maestro no es otra cosa que una posición
temporal y necesaria para el taller aminora las posibilidades de sentirse superior al
resto. Es importante comprender que las funciones que representas en este
momento ya las desempeñó alguien más y que otra persona lo hará después de ti;
esto último te permitirá comprender que no eres indispensable para la posición
que actualmente ocupas y te brindará más paz para realizar tu labor.
No pierdas de vista que eres el primero entre tus iguales, esto quiere decir que,
aunque en este momento tienes el beneficio de dirigir una logia masónica, no
quiere decir que otro hermano no pueda realizar esta misma tarea.

2. Ten los pies en la tierra


De mano con la recomendación anterior, vale la pena comprender que el puesto
de Venerable Maestro no reviste más allá que una distinción de dirección. En
muchas ocasiones, nos encontramos ante hermanos que ven en el mallete una
posibilidad para realizar su voluntad. Lo anterior, suele ir de la mano con una
situación de complejos o trastornos que nada tienen que ver con la masonería.
Para tener un buen desempeño como Venerable Maestro es crucial entender que
el supuesto «poder» que se ejerce en una logia es simplemente un poder ficticio y
de aplicación única y exclusivamente dentro de la institución. Adicional a esto, es
importante que el hermano revestido con estas facultades comprenda que, si bien
es cierto que en este momento el poder recae en él, no quiere decir que este deba
ser usado en toda ocasión.
El mejor Venerable Maestro es aquel que comprende el cargo que tiene y las
facultades de que dispone, pero intenta mediar antes de verse forzado a usarlas.

3. Un buen Venerable Maestro manda sin acritud


Otra recomendación que vale la pena tomar en cuenta es mandar sin acritud, esta
es una facultad que no sólo debe tener presente el Venerable Maestro, sino el
Primer Vigilante, el Segundo Vigilante y en general, todos los hermanos.
Ser un hermano amable y que pueda dejar claro su punto con asertividad es una
cualidad que vale la pena cultivar. ¿Cuántas veces nos hemos enfrentado a frases
cansinas como: «esto no es de tu grado» sin tomarse la molestia de explicar
alternativas?
Este tipo de acciones lo único que provocan es desalentar el aprendizaje entre los
hermanos y contribuir al ausentismo en las logias. Ante esta situación, también
vale la pena aclarar que, aunque en nuestra formación como masones hallamos
encontrado estas acciones, esto no quiere decir que las debamos replicar. No todo
tiempo pasado fue mejor y comprender esto nos permite avanzar. Muchas de las
conductas que los hermanos de antaño incentivaron, hoy en día ya no tienen
cabida en la masonería mundial.
Entonces, es importante aprender a ceder y mandar sin caer en los excesos.

4. Incentiva que tu logia trabaje los tres grados


Muchas logias en el mundo caen en la comodidad o en la pereza de trabajar
únicamente uno de los grados de la masonería simbólica. Este puede ser el
Primer Grado o el Tercer Grado. Un buen consejo para un Venerable Maestro es
el de alentar a su logia a trabajar de manera recurrente los tres grados simbólicos.
Este tipo de acciones contribuyen a que las logias ejerciten a sus miembros en
todas las áreas, recordando que la masonería debe ser integral y que, los grados
no son «de paso». Esto último lo comentamos, pues en algunas logias es común
que el segundo grado se contemple como un grado transicional entre el primero y
el tercero; esto únicamente ayuda a que las logias descuiden el aprendizaje
contenido en el segundo grado, tan elemental en los grados complementarios.
Mención a parte tienen los trabajos en tercer grado, pues hay logias que
únicamente abren la logia en este grado para discusiones, elecciones o
exaltaciones. Lo cierto, es que llevar trabajos para que sean retroalimentados por
nuestros hermanos maestros puede resultar una dinámica sumamente
enriquecedora. Y sí, hay más temas que los relacionados con la muerte.
Una recomendación para llevar a cabo este cometido es la calendarización de
trabajos mediante un esquema semanal. Así, las logias pueden estudiar el primer
grado en una semana, el segundo grado en otra y el tercer grado en otra más.
Esto también genera la pregunta: ¿Y qué hacen mientras tanto los hermanos que
no tienen esos grados? La respuesta está en la instrucción. Habilitar espacios
para la instrucción con los vigilantes mientras la logia trabaja otros grados, puede
ser una gran dinámica para el grupo.
5. El aniversario no es lo más importante
Cada año las logias masónicas desarrollan una serie de actividades de diversa
índole, desde iniciaciones, aumentos, exaltaciones o trabajos regulares y hasta
ceremonias especiales, como el famoso aniversario.
El tema del aniversario suele ser todo un asunto de debate al interior de las logias
masónicas, pues fácilmente se puede tornar en trabajos interminables de horas de
discusión sobre tópicos triviales como qué platillos servir, cuántos invitados
contemplar o quién va a leer qué.
Por desgracia, este tipo de dinámicas suelen ser propiciadas por el Venerable
Maestro, pues en ocasiones, el evento del aniversario deja de manifiesto la
organización de la logia y hasta el «prestigio» del Venerable Maestro que la dirige.
Aquí vale la pena mencionar que este tipo de dinámicas no son lo más importante,
un año masónico no debería estar determinado por qué tan bien salió el
aniversario.
La recomendación es desarrollar otras actividades que complementen, a lo largo
de todo el año, la experiencia de los hermanos y de sus familias. Finalmente, vale
la pena recordar que la masonería es una experiencia que vale la pena disfrutar a
plenitud y que, si nos limitamos a un día «especial» del año, entonces no vale la
pena.

6. Aprende a delegar funciones


El Venerable Maestro ejerce una labor de dirección, esto es innegable, sin
embargo, algunos Venerables Maestros caen en el error de concentrar sus
funciones y no aprenden a delegar.
Las logias masónicas son cuerpos compuestos por muchos miembros, con
cualidades y personalidades diferentes que vale la pena explotar. El Venerable
Maestro ideal sabe del potencial de sus miembros e intenta desarrollarlas para el
beneficio colectivo.
Por ejemplo, si sabemos que un hermano es muy bueno ejecutando un ritual, vale
la pena colocarlo en una posición donde le sea útil a la logia. También, es
importante comprender que las funciones administrativas deben ser delegadas a
los oficiales destinados para estas.
El ejemplo más claro es el del secretario y el Tesorero; estos oficiales concentran
el núcleo administrativo de la logia y el Venerable Maestro debe permitir que
cumplan con su función.
Muchas logias se enfrentan a Venerables Maestros que influyen en la toma de
decisiones sobre dinero p la administración de la logia. Vamos, se han dado casos
en los que el Venerable Maestro cobra las aportaciones y las gasta a su vez.
7. Al Venerable Maestro se le recuerda por su dirección, no por sus logros
La dirección de una logia masónica es la función del Venerable Maestro, pero esto
no siempre es claro cuando se lleva a la práctica. Dirigir una logia no es una tarea
simple y mucho menos si no entendemos de qué se trata. En estos casos
cometemos errores como una constante competencia con los «años anteriores» o
con la constante necesidad de que «su año» sea recordado.
La correcta dirección del grupo y el enfoque que se le da a los trabajos tiende a
convertirse en el sello personal de cada Venerable Maestro. Aprender a conducir
los trabajos es un arte, pues las tenidas fácilmente se pueden convertir en
sesiones aburridas o tediosas. Tampoco es bueno llegar a los excesos y
convertirlas en centros de debate en donde todos salgan disgustados por una
discusión acalorada.
La recomendación que hacemos es aprender a leer los momentos de la logia y los
deseos del grupo. Pues habrá oportunidades en que la mayoría no desee realizar
alguna actividad o prefieran una sesión más ligera. Esta es una habilidad que se
aprende con el tiempo, pero, que, si se domina, trae muy buenos resultados.

8. Comparte los logros con todos los hermanos


Las metas y los logros de una logia siempre son uno de los sueños y objetivos que
tienen los Venerables Maestros al inicio de su año. Algunos incluso preparan
campañas en torno de enfoques para convencer a los hermanos de votar por
ellos. Lo cierto, es que no siempre se llega a los objetivos planteados y que en
algunas ocasiones estos objetivos no son deseo de la logia.
Las logias masónicas que logran alcanzar objetivos como colectividad, son logias
que destacan en sus comunidades y entre las demás logias como grupos
«fuertes». A menudo, estas logias, son laureadas y su Venerable Maestro es
reconocido como un gran líder. Pero cuidado, no siempre es necesario que el
Venerable Maestro tome el protagonismo ante los logros colectivos.
Lo mejor que se puede hacer en los casos de éxito de una logia, es compartirlo
con el resto del grupo y entender que, si bien es cierto que las logias tienen una
cabeza, esta no es responsable de todo. Esto, refuerza el enfoque del punto
anterior, pues un líder al que vale la pena seguir es uno que reconoce el esfuerzo
de todos.
9. Un buen Venerable Maestro comprende que no es «su año»
Comprender que este no es «nuestro año» sino el año tal de nuestra logia, nos va
a dar un mejor enfoque sobre lo que se espera de nosotros.
No se trata de que nos esforcemos en dejar nuestra huella en la historia de la
logia; se trata de que propiciemos las condiciones para que la logia por sí misma
brille.
Lamentablemente, cada vez es más común que el ego de un Venerable Maestro
entorpezca los deseos de las logias y las lleve a realizar actividades que no
quieren o no tienen planeadas.
La recomendación para quien desea mejorar como Venerable Maestro es dejar
que sean otros los que se lleven el crédito, no hay mejor líder que aquel que
comparte el éxito con todos.

10. Escucha las necesidades de tu logia


Las logias masónicas tienen una personalidad, así como los individuos que las
componen. Un Venerable Maestro que es empático con esta realidad, marca la
diferencia entre un año productivo y uno para el olvido. Para realizar este tipo de
análisis conviene observar a cada hermano y estudiar sus puntos fuertes, sus
puntos débiles y sus deseos.
Muchas veces para lograr este cometido, es crucial que el Venerable Maestro se
acerque por separado a cada uno para preguntar sobre sus expectativas, deseos
y molestias, sólo así se llega a conocer al grupo que se dirige.
Este tipo de dinámicas favorece el desarrollo individual de los hermanos y
además, contribuye a que el conjunto crezca de manera equilibrada. La única
advertencia ante este tipo de ejercicios es la de comprender que no se le puede
dar gusto a todos y que, no siempre el deseo de uno, es lo mejor para la mayoría.
Estudia lo que conviene implementar y lo que no.

11. El Venerable Maestro ideal gobierna para todos


Quizá el consejo más importante de todos y el que algunos Venerables Maestros
dejan de lado. Comprender que las personalidades de una logia son diferentes
también implica saber que los hermanos tienden a agruparse con sus afines.
Esto va de la mano con la formación de pequeños grupos en las logias; si bien es
cierto que estos grupos no deberían existir, es una realidad que los hay. Hay
hermanos que gustan más de una dinámica que de otra y esto no lo podemos
controlar.
Ante esta realidad, el Venerable Maestro debe comprender que, si bien puede
decantarse por uno u otro enfoque de los grupos, también debe prestar atención a
lo que el otro conglomerado tiene para ofrecer. Esto garantiza que la logia tenga
un líder que escucha y que no impone. Además, favorece que no se polarice más
un ambiente ya dividido.
Finalmente, si un Venerable Maestro no reconoce que se debe gobernar para
todos, entonces quizá, no debería gobernar para ninguno.

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