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El Concilio de Trento: 1545-1563

El Concilio de Trento (1545-1563) fue una conferencia de clérigos católicos convocada para reformar los abusos dentro de la Iglesia y afirmar las enseñanzas y autoridad católicas en respuesta a la Reforma Protestante. Se reunió en tres sesiones entre 1545 y 1563, donde emitió decretos que condenaban la teología protestante, codificaban las enseñanzas católicas y establecieron la Contrarreforma. El Concilio reafirmó que la salvación proviene de la fe

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El Concilio de Trento: 1545-1563

El Concilio de Trento (1545-1563) fue una conferencia de clérigos católicos convocada para reformar los abusos dentro de la Iglesia y afirmar las enseñanzas y autoridad católicas en respuesta a la Reforma Protestante. Se reunió en tres sesiones entre 1545 y 1563, donde emitió decretos que condenaban la teología protestante, codificaban las enseñanzas católicas y establecieron la Contrarreforma. El Concilio reafirmó que la salvación proviene de la fe

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EL CONCILIÓ DE

TRENTO
16 de octubre del 2022

Nombre:
FANNY HUANCOLLO MORALES

Curso:

5°E

Colegio:

LA PAZ “A”
EL CONCILIÓ DE TRENTO
PRÁCTICA
Qué fue el Concilio de Trento?

R. El Concilio de Trento fue una conferencia celebrada por el clero


cató lico para reformar los abusos y errores en la Iglesia y afirmar las
enseñ anzas y la autoridad tradicionales de la Iglesia.

Cuándo se celebró el Concilio de Trento?

R. El Concilio de Trento se reunió entre 1545 y 1563. Sin embargo, no se


reunió durante los 18 añ os, sino en tres sesiones que sumaron 25
reuniones. Primera sesió n: 1545-1549. Segunda sesió n: 1551-1552.
Tercera sesió n: 1562-1563.

Por qué se convocó el Concilio de Trento?

R. El Concilio de Trento fue convocado en respuesta a la Reforma


Protestante, que había desafiado la autoridad de la Iglesia Cató lica.

TEORÍA
El Concilio de Trento (1545-1563) fue una reunió n de clérigos cató licos
convocada por el Papa Pablo III (en funciones entre 1534 y 1549) en
respuesta a la Reforma Protestante.

En tres sesiones distintas, el concilio reafirmó la autoridad de la Iglesia


cató lica, codificó las escrituras, reformó los abusos y condenó la teología
protestante, estableciendo la visió n y los objetivos de la Contrarreforma
cató lica.

Se entiende que la Contrarreforma (también conocida como Reforma


cató lica, de 1545 a c. 1700), que se inició para afirmar la visió n de la
Iglesia sobre el cristianismo y reformar los abusos, comenzó con el
Concilio de Trento, convocado para tratar estos asuntos. Inicialmente, la
reunió n iba a ser ecuménica, con la participació n del clero protestante y
cató lico, y se fijó para 1537, pero la guerra y diversos desacuerdos

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pospusieron el concilio hasta 1545, momento en el que el clero cató lico
había votado para negar a los protestantes el derecho a votar sobre
cualquier decisió n o decreto.

Aunque se invitó a los protestantes, ninguno participó . Muchos clérigos


cató licos de Francia y Alemania también se negaron a asistir por
diversas razones, entre ellas la dificultad de viajar al lugar en el norte de
Italia.

Aunque se ha afirmado que el Concilio de Trento fue una reunió n


demasiado larga, solo tuvo tres sesiones (con un total de 25 reuniones
reales) entre 1545 y 1563:

- Primera sesió n: 1545-1549


- Segunda sesió n: 1551-1552
- Tercera sesió n: 1562-1563

La primera y la segunda sesió n se prorrogaron (se interrumpieron sin


disolver el cuerpo de delegados), por lo que el concilio se ubica entre
1545 y 1563, porque ese es el tiempo que estuvo oficialmente en sesió n.
Sin embargo, los delegados no se reunieron con regularidad durante 18
añ os, y los integrantes del primero no fueron los mismos que los del
ú ltimo.

Como resultado, se emitieron una serie de decretos que reformaban los


abusos dentro de la Iglesia, condenaban la Reforma protestante y la
teología protestante, afirmaban las verdades de la Iglesia Cató lica y su
autoridad espiritual, y codificaban las Escrituras.

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ANTECEDENTES Y NECESIDAD
La Reforma protestante comenzó en los territorios germá nicos del Sacro
Imperio Romano Germá nico en 1517 con las 95 Tesis de Martín Lutero.
Martín Lutero (1483-1546) era un monje y teó logo cató lico que solo
emitió las tesis como una invitació n a sus compañ eros clérigos para
debatir la cuestió n de la venta de indulgencias..

Las indulgencias eran escrituras que garantizaban al alma de uno (o de


un ser querido) una estancia má s corta en el purgatorio después de la
muerte, y Lutero se oponía a su venta, así como a la autoridad del Papa
sobre las almas del purgatorio y a la aparente codicia que había detrá s
de esta política. Al oponerse a la venta de indulgencias, Lutero desafió la
autoridad del Papa y, por tanto, de la Iglesia.

EL CONCILIO DE TRENTO SE CONVIRTIÓ EN UNA CONFERENCIA


CATÓLICA CUYO OBJETIVO ERA REFORMAR LOS ABUSOS DE LA
IGLESIA Y AFIRMAR SU AUTORIDAD.

La Iglesia respondió excomulgando a Lutero en 1521 y tachá ndolo de


hereje y declarado criminal en la Dieta de Worms, pero para entonces,
sus 95 Tesis y otras obras habían sido publicadas, ampliamente
difundidas y traducidas del latín a la lengua verná cula.

Otros sacerdotes, como Huldrych Zwingli (1484-1531), iniciaron sus


propios desafíos, y la Reforma se extendió en Suiza y luego en Francia.
En junio de 1530, Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano
Germá nico (de 1519 a 1556), convocó la Dieta de Augsburgo en un
intento de reunificar la Iglesia. Los luteranos presentaron la Confesió n
de Augsburgo (escrita por Felipe Melanchthon, mano derecha de Lutero,
1497-1560), mientras que los cató licos ofrecieron la Confutatio
Augustana (escrita principalmente por Johann Eck, 1486-1543).

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Ninguna de las partes aceptó las confesiones de fe de la otra, y no se
resolvió nada.

PRIMERA SECIÓN
Aunque se convocó como una conferencia ecuménica, el contingente
cató lico impidió desde el principio que los protestantes votaran o
tuvieran alguna voz significativa en los procedimientos. En respuesta, el
clero protestante se negó a asistir (aunque algunos, como Melanchthon,
hicieron los primeros intentos).

El Concilio de Trento se convirtió entonces en una conferencia cató lica


cuyo objetivo era reformar los abusos de la Iglesia (como la venta de
indulgencias), abordar las reclamaciones de error en la enseñ anza y la
prá ctica de la Iglesia, y afirmar (o reafirmar) la autoridad y la
centralidad de la Iglesia en la vida del pueblo.

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Es posible que la Reforma protestante nunca se hubiera producido (o
ciertamente se hubiera desarrollado de forma diferente) si la Iglesia se
hubiera limitado a considerar la temprana objeció n de Lutero a la venta
de indulgencias en lugar de intentar silenciarlo.

Sin embargo, Lutero pasó de esa crítica a un rechazo total de la Iglesia, y


el punto central de su afirmació n era que uno estaba justificado ante
Dios solo por la fe y que para la comunió n con Dios solo se necesitaba la
Biblia. La Iglesia afirmaba que uno era justificado por su fe y las obras
que procedían de esa fe, citando el libro bíblico de I Corintios 15:58, “Por
lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles,
progresando siempre en la obra del Señ or, conscientes de que su trabajo
en el Señ or no es en vano”, y otros pasajes similares. Lutero respondió
con sus propios textos bíblicos, entre ellos: “Porque por gracia ustedes
han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es
el regalo de Dios, 9 no por obras, para que nadie se jacte” (Efesios 2:8-9).
Por lo tanto, la primera cuestió n que hay que abordar es có mo se
justifica uno ante los ojos de Dios.

DECRETOS Y CANONES DE LA PRIMERA SECIÓN


La primera sesió n emitió una serie de decretos (edictos) y cá nones
(reglas o leyes) que reafirmaban la enseñ anza y la prá ctica de la Iglesia,
al tiempo que rechazaban y condenaban las reivindicaciones
protestantes (también reafirmó y aprobó la creació n del Santo Oficio por
parte del Papa Pablo III en 1542, má s conocido como la Inquisició n). Los
decretos se centraban principalmente en la justificació n y en có mo las
enseñ anzas de la Iglesia proporcionaban la guía espiritual para que el
alma mereciera la vida eterna en el cielo, mientras que las obras
protestantes lo desviaban a uno y lo llevaban al infierno después de la
muerte. Los decretos incluían:

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“Que la naturaleza y la ley no pueden justificar a los hombres”: las
personas nacen en pecado y son incapaces de cumplir la ley de Dios.

“De la misió n y misterio de la venida de Cristo”: Cristo vino como


intercesor entre la humanidad y Dios.

“Quiénes se justifican por Jesucristo”: aunque Cristo murió por todas las
personas, solo aquellos que lo acepten será n justificados (salvados).

“Se da idea de la justificació n del pecador, y del modo con que se hace en
la ley de gracia”: la transició n del pecado a la salvació n a través de la
experiencia de “nacer de nuevo” ofrecida por la Iglesia a través de los
sacramentos.

“Contra la vana confianza de los herejes”: la afirmació n de que uno solo


necesitaba la fe y la Biblia para ser justificado es insostenible porque uno
está confiando en su propia voluntad y juicio para declarar su salvació n
en lugar de la autoridad establecida de la Iglesia.

“Del fruto de la justificació n; esto es, del mérito de las buenas obras, y de
la esencia de este mismo mérito”: uno se salva, no solo por la fe, sino por
las buenas obras que la fe inspira. Al realizar buenas obras, uno glorifica
a Dios y anuncia su salvació n.

SEGUNDA Y TERCERA SECIÓN

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La segunda sesió n se convocó en mayo de 1551 bajo el Papa Julio III
(sirvió entre 1550 y 1555) con el objetivo de resolver las cuestiones
relativas a la Eucaristía. Algunas sectas protestantes (empezando por
Zwinglio en Suiza) afirmaban que la celebració n de la misa era solo un
memorial del sacrificio de Cristo y negaban que Dios estuviera presente
en la consagració n o que el pan y el vino se transformaran en el cuerpo y
la sangre de Cristo.

El Concilio rechazó esto como una herejía y decretó que Cristo estaba
sustancialmente presente en la Eucaristía, condenando a cualquiera que
estuviera en desacuerdo en el Canon 1 de 1551:

El Concilio se reunió de nuevo bajo el mandato del Papa Pío IV (1559-


1565) en enero de 1562. En esta sesió n se trató principalmente de
reformar los abusos en la Iglesia, incluido el clero mal educado que vivía
de los diezmos de los feligreses sin proporcionarles guía espiritual ni
consuelo.

Se promulgaron decretos para establecer seminarios y reformar los


requisitos del clero. Ignacio de Loyola (1491-1556) ya había formado su
Compañ ía de Jesú s (jesuitas) en 1534 y, una vez aprobada por el Papa,
había comenzado una iniciativa en materia de educació n que, en 1562,
había echado raíces y se había extendido.

El Concilio aprobó en 1563 la creació n de má s seminarios y la


profundizació n de los estudios por parte de los candidatos a clérigos.

VALORACIÓN
CONCLUSIÓN

Los delegados que establecieron la doctrina de la Iglesia y emitieron los


decretos del Concilio de Trento no eran representativos de todo el clero
cató lico de la época. Los delegados de Francia solo participaron en la
tercera sesió n, los delegados alemanes tuvieron apariciones irregulares,
y la mayoría de las decisiones fueron tomadas por el clero italiano, que

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vivía en relativa proximidad a Trento y tenía má s facilidad para viajar a
las reuniones.

Aun así, sus decretos fueron recibidos con aprobació n, y la petició n de


ratificar los decretos fue concedida por el Papa Pío IV en enero de 1564.

Las decisiones, los decretos y los cá nones del Concilio de Trento se


convirtieron en el proyecto de la Contrarreforma cató lica, que
restableció la autoridad de la Iglesia a través de normas, reglamentos y
definiciones claras de lo que significaba ser cató lico.

El Concilio mantuvo esencialmente todas las políticas y tradiciones de la


Iglesia medieval, a la vez que reformaba todos sus abusos y errores de
política. Tras abordar estos problemas, el Concilio afirmó la primacía de
la Iglesia como ú nica autoridad de la visió n cristiana. Aunque algunos de
los decretos, como el Índice, han sido suspendidos desde entonces, las
decisiones del Concilio de Trento continuaron informando la creencia y
la prá ctica cató lica hasta la década de 1960 y, en parte, continú an
haciéndolo en el presente.

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