Wilsonfl@fcs Edu Uy
Wilsonfl@fcs Edu Uy
Resumen:
1
Los trabajos fundamentales que analizaron las propuestas político-partidarias en las elecciones de 1984
y 1989 son:
• Lincoln Bizzozero y Carlos Luján (1992). La Política Exterior del Gobierno de Transición en
Uruguay (1985-1990), Montevideo: Departamento de Posgrado de la Facultad de Ciencias
Sociales - Universidad de la República.
• Carlos Luján (1994). La Agenda Internacional en Uruguay: Política Partidaria y Debate
Interno, Montevideo: Unidad Multidisciplinaria de la Facultad de Ciencias Sociales -
Universidad de la República, Serie Documentos de Trabajo Nº 10.
2
Wilson Fernández Luzuriaga (1998). Los Inicios de la Política Exterior en la Actual Administración,
Montevideo: Unidad Multidisciplinaria de la Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de la República,
Serie Documentos de Trabajo Nº 37.
2
Con vistas a la asunción del siguiente gobierno, el 1° de marzo de 2000, un segundo
trabajo de Fernández Luzuriaga recogió el análisis de las propuestas preelectorales de los
Partidos Colorado y Nacional, ya presentadas como plataformas de los candidatos únicos
de cada colectividad, en virtud de la reforma constitucional de 1997. Asimismo, también
se estudiaron los documentos suscritos por los partidos tradicionales, que trasuntaron el
acuerdo para la conformación del segundo gobierno de coalición.3
3
Wilson Fernández Luzuriaga (2000). El Presidente Electo en la Transición, Variables Afectadas de la
Política Exterior, Montevideo: Unidad Multidisciplinaria de la Facultad de Ciencias Sociales - Universidad
de la República, Serie Documentos de Trabajo Nº 53.
4
• Wilson Fernández Luzuriaga (2005). La Política Exterior del Uruguay en las Elecciones
Nacionales 2004, Montevideo: Unidad Multidisciplinaria de la Facultad de Ciencias Sociales -
Universidad de la República, Serie Documentos de Trabajo Nº 66.
• Wilson Fernández Luzuriaga (2009). La Política Exterior del Uruguay en las Elecciones
Nacionales 2009. (En Bibliografía)
5
Si bien se reconoce la existencia de zonas grises y/o comunes, se adhiere simplemente a las definiciones
de la Real Academia Española. A saber:
• Formular: reducir a términos claros y precisos un mandato, una proposición, una denuncia, etc.
• Implementar: poner en funcionamiento aplicar métodos, medidas, etc., para llevar algo a cabo.
• Ejecutar: poner por obra algo.
Diccionario de la Lengua Español. (22ª Edición - 2001)
3
Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de la República que
pretendieron completar una visión histórica de la política exterior uruguaya.6
Esta tercera y última instancia del proyecto comprende un análisis de las propuestas
programáticas de los cuatro partidos, a la luz de las tradiciones ideológicas en política
exterior. Para ello, se respetan las categorías reconocidas en la primera instancia como
distintivas de cada corriente, establecidas a partir, fundamentalmente, de dos textos
paradigmáticos de Carlos Real de Azúa y Aldo Solari.7 A saber para la corriente
universalista o colorada: la racionalidad universal y la ideología democrática-liberal;
para la blanca o resistente: la salvaguardia de lo permanente, el descreimiento de las
ideologías, y la invalidez de divisiones de pueblos y gobiernos por categorías; para la
tercerista: la independencia espiritual, el antiimperialismo, la consideración de Estados
Unidos de América como el gran mal latinoamericano, la democracia, y una quinta
categoría que para la mayoría de sus seguidores es el nacionalismo y para otros el
internacionalismo. Finalmente, en un último apartado sobre reflexiones finales, se trata
de corroborar dos hipótesis. La primera arriesga que la concepción sobre política
exterior del FA se construye tomando elementos centrales tanto de la tradición blanca o
resistente como del tercerismo. La segunda hipótesis busca la confirmación que los
• María José Brunetto (2009). “Continuidades y Quiebres en la Política Exterior Uruguaya en el Siglo
XX”. (En Bibliografía)
• Wilson Fernández Luzuriaga (2009). “Tradiciones Ideológicas en la Política Exterior Uruguaya: un
Aporte a la Comprensión de las Propuestas Preelectorales 2009”. (En Bibliografía)
• Diego Hernández Nilson (2009). “Genealogías y Trayectorias en las Tradiciones e Ideologías de la
Política Exterior Uruguaya”. (En Bibliografía)
7
4
partidos Colorado y Nacional sustentan un importante grado de fidelidad y veraz
adaptación a sus tradiciones y principios históricos en relaciones exteriores.
I. Marco de Análisis
Desde mediados del siglo XX, y sin mayores debates en la academia nacional, se
consideró a la política exterior uruguaya como producto de la interacción entre dos
tradiciones o corrientes ideológicas, asociadas a los partidos tradicionales: por un lado,
la tradición universalista o colorada, ligada al ejercicio del gobierno por el Partido
Colorado (PC) durante la mayor parte de la historia nacional; y, por otro lado, la
tradición resistente o blanca, correspondiente al Partido Nacional (PN), generalmente en
situación de oposición. La primera fue la articuladora de la mayoría de las políticas
seguidas por el país en sus relaciones exteriores, mientras la segunda se constituyó en el
freno del universalismo principista propiciado por el oficialismo. Así, esta interacción se
vuelve una dialéctica que sólo permite definir una de ellas con relación a la otra. Desde
esa permanente movilización mutua se ha construido el rumbo de la política exterior. De
hecho, ambas fueron definidas y propuestas como concepto analítico en una misma obra
(Real de Azúa 1987 I), fundadora del estudio de la articulación entre ideas, partidos y
política internacional.
Muchas definiciones sobre política exterior han sido ensayadas, tanto en estudios de
relacionistas internacionales como de politólogos. Sin entrar en el debate sobre la
independencia de la disciplina de las Relaciones Internacionales o de su condición de
8
Coalición de izquierda fundada en 1962 entre el Partido Socialista del Uruguay, la lista 41de Enrique
Erro escindida del Partido Nacional y un grupo de ciudadanos independientes. Comparece a las
elecciones nacionales de 1962 y 1966 (sin el Partido Socialista). En 1962 obtuvo solamente dos
representantes nacionales (en 99) y en 1966 no logró representación parlamentaria. En 1971 se integra al
FA.
5
rama de la Ciencia Política, es indudable que el estudio de las políticas exteriores
nacionales constituye el campo de más estrecha interacción entre las concepciones
teóricas y metodológicas de ambas. Para este trabajo: “La política exterior de un país
puede ser considerada como una manifestación del modo en que una sociedad nacional
percibe el sistema internacional, se percibe a sí misma en dicho contexto, y se plantea,
en consecuencia, un plan de acción”. (Hernández Nilson 2009: 2) Por tanto, y en esto
radica la utilidad de la ponencia, “[…] es posible obtener un esbozo de la ideología en la
que se apoya la visión internacional de un partido político, infiriendo la interpretación
que hace del sistema y del país, así como de las posiciones y acciones propuestas por
éste”. (Hernández Nilson 2009: 2)
Cabe señalar que las tres tradiciones ideológicas, además de una visión sobre política
exterior nacional ingresan al terreno de la política internacional, con definiciones que no
se limitan a la inserción internacional del país. Los partidos políticos uruguayos siguen
fieles a esa práctica e integran en sus propuestas verdaderas definiciones sobre el
Sistema Internacional. En definitiva, este es un trabajo sobre política exterior uruguaya
y no sobre la política internacional de los partidos uruguayos, asumiendo las zonas
grises y/o comunes contenidas en las categorías de las tradiciones históricas y en los
programas de gobierno.
6
estructura de la ideología: la representación que se hace de dicha constitución, en tanto
componente pasivo, de interpretación, y un programa o plan de acción, en tanto
componente activo, de acción.9
9
No es objetivo del trabajo profundizar en las diferentes definiciones posibles del concepto de ideología y sus
respectivas consecuencias sobre el fenómeno analizado. Dígase tan sólo que, a esta noción básica, cabe
agregar la idea de la ideología como una máscara de los intereses particulares, o como elemento articulador y
performativo en la construcción de consensos y hegemonías políticas. Estas cuestiones ya fueron descritas y
analizadas en profundidad en el artículo de Hernández Nilson (2009), antecedente inmediato del presente
trabajo, como se explicó en la Presentación.
10
En ese trabajo, también antecedente inmediato del presente como se explicó en la Presentación, el autor
dimensiona el peso del sistema político como factor o variable determinante de la política exterior y como
expresión de su política interna, y reflexiona sobre la tradición ideológica en tanto vocación del sistema
político orientada tanto a concepciones sobre las relaciones exteriores del Estado en cuestión como a las
visiones sobre el Sistema Internacional. Paso seguido, reseña diferentes opiniones de politólogos
nacionales que realzan al partidocentrismo como característica central e ineludible del sistema político
uruguayo, hipótesis que requiere constante verificación.
7
de un Estado. Son claros los ejemplos de conflictos universalizados, como las dos
guerras mundiales o la llamada Guerra Fría, o de ciertas respuestas a fenómenos de
origen económico como la globalización o como crisis económicas y/o financieras con
alcance internacional”. (Fernández Luzuriaga 2009 II: 5 y 6, respectivamente) De esta
forma, a partir de 1945, el sistema bipolar liderado por Estados Unidos de América y la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas hizo más relevante la influencia: “La opción
entre el capitalismo y el socialismo, entre la democracia y la dictadura, entre el mundo
occidental y el totalitarismo, etc., se mostró capaz no sólo de brindar apoyos
sustanciales, sino, incluso, de provocar traiciones de compleja y a menudo elevada
motivación y aún de reclutar esos verdaderos ‘ejércitos interiores’ que desde 1939 y
desde las invasiones alemana a Noruega y soviética a Finlandia recibieron el nombre ya
clásico de ‘quintas columnas’”. (Real de Azúa 1987 II: 82)
8
categorías definidas en la primera instancia de este proyecto de investigación (Brunetto
2009; Fernández Luzuriaga 2009 II; Hernández Nilson 2009), a efectos de abordar las
propuestas político-partidarias presentadas a la ciudadanía en 2009.
A partir del texto de Real de Azua de 1959, en esa primera instancia, se identificaron
dos categorías distintivas de la corriente colorada o universalista y tres distintivas de la
corriente blanca o resistente. (Fernández Luzuriaga 2009 II)
La corriente universalista o colorada está asociada a una tradición liberal, pero sobre
todo batllista, en una clara referencia a la consolidación de un Uruguay moderno, a
partir del modelo de principios de siglo XX liderado por el dos veces presidente José
Batlle y Ordóñez (1903-1907 y 1911-1915). Se ancla en un proceso histórico marcado
por el avance de una racionalidad universal basada en valores propios de la democracia
liberal. Así, esta tradición ideológica fue generando un alineamiento lógico con Estados
Unidos de América. El sustento de esta concepción radica en una tradición iluminista,
por su confianza en la racionalidad humana como herramienta para organizar la
sociedad y proyectar al país en el Sistema Internacional, desde intereses tanto
nacionales como universales compartidos por toda la humanidad y que marcan la
agenda de los Estados.
9
que proviene del pasado, que sobrevive diluido y flotante en el presente en términos de
contrastes, afinidades o intereses, y que no logra incorporar esa universalidad es materia
blanda a eliminar. Por tanto, la corriente universalista, simplemente, descarta máximas
como: la solidaridad rioplatense; los orígenes hispano-latinos; la comunidad social con
Argentina resumida en la fórmula, dos Estados en una misma nación; la gesta común de
las naciones hispanoamericanas, sobre todo en su condición de objetos de un proceso de
expansión imperialista. En resumen, para concebir la política exterior nacional, deben
quedar descartadas las consideraciones provenientes del pasado, en tanto situaciones
que de alguna forma deben asumirse como estabilizadas.
10
significa reconocer y adoptar ciertas líneas firmes y de difícil mutación que determinan
el contorno nacional, para posteriormente formular, implementar y ejecutar la política
exterior del país.
La tercera categoría sólo puede entenderse como un corolario de las dos anteriores.
Siempre reconociendo y aprehendiendo las líneas firmes y permanentes que hacen al
contorno nacional y descreyendo en las ideologías como facilitadoras u obstaculizadoras
para las relaciones con otros Estados, se proclama la invalidez de cualquier división
de pueblos y gobiernos de acuerdo a categorías. Los pueblos no pueden ser objeto de
juicios, y por tanto no es conducente aplicarles clasificaciones ideológicas. Para esta
corriente, dichas divisiones configuran una intervención en asuntos domésticos de los
Estados, intervenciones que rechaza enfáticamente, ya sean concretadas por vía directa
o por la del no-reconocimiento de Estados o gobiernos.11 Esta categoría tiene dos
11
El instituto jurídico del Reconocimiento - de nuevos Estados o de gobiernos surgidos alterando las
normas constitucionales vigentes en un país determinado - es una herramienta jurídica establecida en
11
derivaciones conductuales: perseguir la amistad indiscriminada con todos los pueblos,
naciones y regímenes en el Sistema Internacional, y defender el derecho de cada pueblo
de darse el gobierno que desea, cualquiera sea la circunstancia histórica. De la primera
derivación surge una línea de acción central de la tradición: la defensa de los intereses
particulares de los países pequeños en el Sistema Internacional, así como la
identificación de vías de acción para su concreción soberana.
El tercerismo, corriente ideológica que conlleva una posición crítica, fue una visión de
política internacional representada por un grupo independiente: no clasificado en una
ideología política definida, y sin pertenencia a un partido político nacional o a un
movimiento ideológico internacional. El origen se asocia a un desprendimiento de la
corriente resistente, en la medida que muchos de sus pensadores estuvieron vinculados a
la figura del histórico líder del PN, Luis Alberto de Herrera (1873-1959): Alberto
Methol Ferré, Carlos Quijano, Carlos Real de Azúa, entre otros. Su integración asoció,
en forma más que laxa, facciones de centro, centroizquierda y hasta algunos grupos que
se consideraron de extrema izquierda. No obstante, en ciertas instancias, fue defendido
por grupos herreristas del PN que pueden concebirse como de derecha y centro-derecha,
cuya tradición nacionalista los aproximó al tercerismo, en lo estrictamente internacional,
por su postura antinorteamericana y antisoviética. Finalmente, el tercerismo fue
profesado por el anarquismo, pero aquí como expresión tanto de política interna como
internacional, y anclado en movimientos obreros y estudiantiles. En vereda opuesta, se
manifestaron grupos de derecha y algunos de centro, claramente pronorteamericanos, y
el comunismo, su gran oposición en el movimiento estudiantil.
Cabe aclarar que las categorías reveladoras del tercerismo responden a una construcción
original de Aldo Solari. Dicho autor explica que su trabajo está basado en (cinco)
imágenes más que en conceptos, en atención a que si bien su análisis incluye
centralmente elementos racionales, no pueden desconocerse elementos irracionales,
prejuicios, tradiciones históricas, etc. (Solari 1965)
12
La primera categoría alude a la independencia espiritual como condición para la
aproximación a los problemas derivados de la inserción internacional. En concreto, se
trata de una alerta y de una invitación para evitar manipulaciones ante la propaganda
engañosa de las dos superpotencias protagonistas de la Guerra Fría, ya que ambas
persiguen los mismos objetivos de dominio mundial. En ese contexto, pero ya a partir
de 1930, los partidos tradicionales comenzaron a representar un statu quo o
conformismo político y el Partido Comunista del Uruguay tuvo las lógicas limitaciones
para convertirse en una expresión con gran número de adherentes, a partir de su
alineación con el eje del socialismo real. Estas dos realidades, sumadas a la dificultad
del sistema político uruguayo para la creación de nuevos partidos, generaron la
necesidad de nuevos movimientos, entre los que se destacó el tercerismo.
13
y los problemas derivados de la distribución del ingreso, y por no considerar al
imperialismo como fenómeno económico. En segundo lugar, defiende una idea sobre la
neutralidad en relaciones exteriores que no implica, en absoluto, indiferencia hacia la
dicotomía democracia / totalitarismo. En tercer lugar, eleva la democracia por encima
de consideraciones meramente instrumentales - forma de gobierno o concepción de vida
entre otras posibles - para estimarla como un valor en sí mismo y ligado a una idea de
pueblo como fuente de verdad y progreso. En tanto abanderado auténtico y genuino de
la democracia, el tercerismo se visualiza como factor para lograr el reencuentro de los
pueblos, incluidos los de las grandes potencias, dentro de una comunidad mundial de
unidades pacíficas y libres, espiritual y económicamente. No obstante, la categoría
democracia no es idéntica para todas las posiciones terceristas, confrontándose
concepciones compatibles con conceptos anárquicos, de democracia liberal, de
democracia planificada y de democracia social.
14
III. Frente Amplio
Desde una concepción de política exterior como instrumento del Estado para la
representación y protección de los intereses nacionales fuera de fronteras y para la
inserción internacional, toda la apuesta dogmática es calificada por el FA como “un
aspecto clave e inalienable de su proyecto alternativo, democrático, participativo,
progresista, nacional y popular.” (Frente Amplio 2009: 143) Paso seguido, la plataforma
12
En el transcurso de la campaña electoral, el FA distribuyó un cuadernillo de 21 páginas titulado
“Propuestas para Seguir Construyendo un País de Primera”, versando al pie, “Un Gobierno Honrado, un
País de Primera”. No obstante, en todo momento, la fuerza política especificó que el programa de
gobierno completo y articulado emanaba del documento “V Congreso…”. De la lectura del cuadernillo,
sólo cabe destacar, la importancia asignada a la política antártica. Se propone jerarquizar la XXXIII
Reunión de Consulta del Tratado Antártico a desarrollarse en Uruguay en 2010, como forma de potenciar
el prestigio nacional en el continente antártico.
13
En un párrafo, destaca los relativos a la política exterior: reanudación de relaciones diplomáticas con
Cuba; acercamientos a Palestina y a la República Saharaui; retorno a contactos fluidos con los socios del
MERCOSUR y promoción del ingreso al bloque de Venezuela; políticas de relacionamiento con los
uruguayos residentes en el exterior; reafirmación de principios de una política exterior independiente,
soberana y de paz.
15
frenteamplista aboga por la configuración de una política nacional o de Estado,
respaldada en grandes consensos partidarios y sociales, mantenida con cierto grado de
continuidad en distintos períodos de gobierno e indispensable para encarar, con
flexibilidad, la política a desarrollar.
14
Preámbulo y el Capítulo I: “Propósitos y “Principios”.
16
Fuera de los principios y pilares, la plataforma agrega la promoción de la integración
social y económica de todos los países latinoamericanos, que desarrolla en otros
apartados, y la reforma de la carta de las Naciones Unidas y de su Consejo de
Seguridad, con la aspiración de que se integren, a ese órgano, países latinoamericanos
como miembros permanentes.
Pasando a las relaciones bilaterales, el programa del FA reivindica las relaciones con
Cuba y Venezuela, lo que se asocia a la valoración del ALBA, organismo que apela a la
identidad latinoamericana a través de preceptos bolivarianos. También reivindica las
17
relaciones con Palestina y la República Saharaui. Todas estas reivindicaciones remiten a
los fundamentos anticolonialistas.
Desde la propia definición de política exterior, que incluye la protección de los intereses
nacionales, la propuesta frenteamplista evidencia influencias de la tradición blanca o
resistente en la centralidad asignada al rol del interés nacional; la corriente invocaba un
“egoísmo sagrado”. A la vez, la alusión a un proyecto democrático, participativo,
progresista, nacional, popular y sobre todo alternativo, remite al tercerismo, originado
como lineamiento de inserción internacional alternativo al alineamiento con las
potencias mundiales, pero también a las concepciones blancas y coloradas.
Los “principios rectores” del FA son coincidentes con los postulados de la Carta de
Naciones Unidas y están totalmente en sintonía con la tradición uruguaya de política
exterior en su aspecto más juridicista. No obstante, su introducción queda sustentada en
invocaciones como la defensa frente al imperialismo, lo que representa una inspiración
resistente y tercerista, frente a la defensa universalista de éstos, sustentada en el apego al
Derecho Internacional en abstracto. En esa dirección, la mención a la solución pacífica
18
de controversias aparece en el programa del FA junto con la idea de antiimperialismo y
anticolonialismo, reivindicaciones básicas del tercerismo.
15
Expresión utilizada en textos terceristas en alusión a la categoría sobre la consideración de Estados
Unidos de América como el gran mal latinoamericano.
19
Fuera de los principios y pilares, la promoción de la integración social y económica de
los países latinoamericanos enfatiza la dimensión social de la política exterior, máxime
si se vincula a la idea de sustentar las decisiones de relacionamiento externo en grandes
consensos partidarios y sociales. Esta introducción de la variable social en las relaciones
internacionales es una característica distintiva del tercerismo, que reconoce las
implicancias mutuas entre inserción internacional y realidad social interna, elemento al
que no se le asigna similar importancia en las tradiciones universalista y resistente.
20
IV. Partido Nacional
21
Por otra parte, algunos de los literales son verdaderos principios de política exterior
como el A), instando a reafirmar la independencia nacional y a promover los intereses
políticos y comerciales del país, cumpliendo con el propósito de ser una nación para el
mundo. En ese literal como acción tendiente al objetivo, el PN manifiesta una oposición
entre la definición de una política exterior de Estado “apoyada en acuerdos amplios
sobre la mejor manera de defender los intereses nacionales”, y no sobre “simpatías
ideológicas con gobiernos extranjeros”. (Partido Nacional 2009: 26) Esta definición
constituye una clara alusión al gobierno de turno, por considerar que la inserción
internacional sería facilitada por las coincidencias ideológicas.
Finalmente, también debe ser considerada parte de la formulación dogmática del PN, la
redacción del literal E) que propone la participación activa “en la construcción de
Derecho Internacional Regional, asignándole un rol preponderante a la OEA”, como
foro de concertación política y como ámbito para fortalecer los instrumentos de
seguridad colectiva en la región, en particular su Comisión de Seguridad Hemisférica.
(Partido Nacional 2009: 28) A pesar de lo antedicho, el numeral E) no constituye una
apuesta hemisférica definitiva, ya que allí mismo se considera a la ALADI y al
MERCOSUR como las instancias de integración regional. En ese sentido hay una
oposición explícita a la UNASUR en tanto organismo político que atenta “contra la
unidad regional y nuestra independencia política”; la crítica radica en la oposición a
foros de integración política, en general, y a las afinidades ideológicas de los principales
promotores de la UNASUR, en particular. (Partido Nacional 2009: 28).
22
textualmente se insta a: “Evitar la desnaturalización del MERCOSUR como herramienta
para la ampliación de nuestros mercados y el desarrollo económico, evitando la
generación de organismos supranacionales que - limitando nuestra soberanía - excedan
los límites del Acuerdo y la Constitución Nacional”. (Partido Nacional 2009: 27) En
segundo lugar, porque el regionalismo abierto también incluye la libertad de los países
del bloque subregional para negociaciones bilaterales, apuesta calificada como
“inserción internacional multipolar”. (Partido Nacional 2009: 27) Siendo estas las
plataformas centrales de inserción, se debe tener en cuenta los roles asignados a la OEA
y a su Comisión de Seguridad Hemisférica, y el rechazo a la UNASUR.
23
proteger una posición nacional -, descreimiento de las ideologías - no hacerlo con base
en alineamientos ideológicos -, invalidez de las divisiones de pueblos y gobiernos según
categorías - no plantear como alternativa acercamientos o alejamientos por
consideraciones ajenas al interés nacional -.
La apuesta nacionalista para la inserción del país en el Sistema Internacional, más allá
de expresiones como “regionalismo abierto” o “inserción internacional multipolar”,
marca un claro alejamiento con la subregión e incluye soluciones panamericanistas que
no encuadran con la categoría sobre salvaguardia de lo permanente que apela a raíces
rioplatenses, latinoamericanas e incluso hispanoamericanas. No obstante, los temores
por desnaturalizar los procesos de integración, adicionando elementos políticos que
degraden la soberanía nacional, como fundamento a ese alejamiento, abrevan a la
categoría descreimiento de las ideologías e incluso a la categoría derivada de invalidez
de juicios que conlleven clasificar a los gobiernos extranjeros.
Por último, si bien es explícita la valoración a la OMC sería exagerado atribuirla a una
impronta universalista, ya que el organismo multilateral es considerado por el PN
solamente un medio adecuado para la defensa de la producción nacional. Por otra parte,
en un Sistema Internacional globalizado, no se discute su peso en tanto foro de
negociación y solución de conflictos.
24
V. Partido Colorado
V. 1. Formulaciones Dogmáticas
16
“En los tratados internacionales que celebre la República propondrá la cláusula de que todas las
diferencias que surjan entre las partes contratantes, serán decididas por el arbitraje u otros medios
pacíficos. La República procurará la integración social y económica de los Estados Latinoamericanos,
25
De todas formas, algunos de los ocho puntos del capítulo “Política Exterior: Dignidad y
Profesionalismo al Servicio del País” son encabezados con principios rectores. En 2,
“La Inserción Externa del Uruguay y el Interés Nacional”, se graba la máxima que las
relaciones externas deben responder a los intereses nacionales, principio rector
reforzado “en los sistemas democráticos por su base de opinión pública”, en una
redacción confusa. (Partido Colorado 2009: 230) Desde aquí, proclama una política
exterior con un respaldo político tan amplio como sea posible para configurar una
política de Estado. En este mismo punto, se vuelve a una tradicional definición
colorada. “Uruguay: un país republicano cuya democracia representativa lo identifica en
el mundo internacional y conforma una fuente de indiscutible prestigio que todo
Gobierno tiene la obligación de preservar y defender en el marco de una política de
Estado”. (Partido Colorado 2009: 231)
especialmente en lo que se refiere a la defensa común de sus productos y materias primas. Asimismo,
propenderá a la efectiva complementación de sus servicios públicos.”
26
consideraciones y “Fiel a su filosofía batllista”, en defensa de los principios de no
intervención y de autodeterminación de los pueblos, el PC propone seguir participando
en misiones, en donde haya consenso internacional, sin afectar las funciones
fundamentales de las Fuerzas Armadas. (Partido Colorado 2009: 240)
El PC, desde su claro apego al universalismo, sostiene como estrategia básica, mantener
relaciones de amistad con todos los Estados, incluyendo vínculos de asociación con
países con intereses compartidos, descartando alineamientos rígidos y/o
circunstanciales. En esa generalidad destaca a los países de economía desarrollada,
resaltando la utilidad de los TLCs con socios como Estados Unidos de América y la
Unión Europea, y marca como un buen ejemplo de flexibilización en el MERCOSUR,
el TLC con México. Los instrumentos de inserción internacional mencionados son
concordantes con la visión universalista: ONU, OMC, OEA, ALADI. Sin embargo, la
UNASUR es calificada como riesgosa por duplicar competencias con la OEA, en lo
político, y con la CAN, el MERCOSUR y la ALADI, en lo comercial, y por constituirse
en un ámbito para formalizar liderazgos desde afinidades ideológicas transitorias. Esta
advertencia concluye un rechazo a la política exterior del gobierno de Tabaré Vázquez
con relación a la afinidad ideológica como facilitadora de las relaciones entre países.
Finalmente, se mencionan como meras plataformas de negociación comercial: en la
subregión, al MERCOSUR para entendimientos con la CAN, el Mercando Común
Centroamericano y otras regiones y países del mundo, y en el plano bilateral, con el
resto del mundo, respetando las obligaciones asumidas en el MERCOSUR,
mencionando a México en América Latina.
Los colorados sentencian que con “más y mejor MERCOSUR”, aludiendo al emblema
del gobierno de Tabaré Vázquez, no se ha logrado beneficiar al país, ni dar
previsibilidad a los agentes económicos y, lo que es “aún más grave”, se ha rechazado la
negociación de un TLC con Estados Unidos de América. (Partido Colorado 2009: 110)
Asegura que en el país se verifica “un generalizado sentimiento de insatisfacción
respecto del MERCOSUR en tanto éste no ha cumplido su papel de verdadero
instrumento de integración tanto en lo económico-comercial como en lo institucional”,
tras veinte años de su creación. (Partido Colorado 2009: 231) La valoración negativa, se
27
fundamenta en la inexistencia del libre comercio, en el no respeto del concepto de
regionalismo abierto, y en la integración concebida desde coincidencias ideológicas y
no desde la defensa de intereses comunes. Estas acciones tienen una causa profunda: la
carencia de “affectio societatis” entre sus socios. (Partido Colorado 2009: 110;
entrecomillado y cursivas en el original)
28
La ideología democrática-liberal, inscripta en creencias iluministas, capaz de lograr una
verdadera síntesis facilitadora de las relaciones exteriores nacionales, constituye un
soporte al principio rector sobre una política exterior como respuesta a los intereses
nacionales. El sello de Uruguay como país republicano y ostentador de una democracia
representativa, se proclama como fuente de indiscutible prestigio y base para configurar
una política exterior de Estado. Por otra parte en las apuestas al universalismo, la
valorización de la OEA está potenciada con el peso asignado a la Carta Democrática,
adicionando una visión panamericanista históricamente distintiva del coloradismo. En
ese sentido podría inscribirse el rechazo a la UNASUR, aunque las salvedades son
fundamentadas en la no inclusión de ingredientes de afinidad ideológica en apuestas de
inserción internacional.
Este trabajo constituye el primer aporte sobre tradiciones ideológicas en política exterior
del Partido Independiente (PI). El PI fue creado en el año 2003, si bien a nivel de
dirigencia, militancia y bancada parlamentaria se había comenzado a trabajar un tiempo
antes, a partir de una escisión del Nuevo Espacio. Este último, durante la legislatura
2000-2005, negoció y concretó un acuerdo con el entonces Encuentro Progresista -
Frente Amplio. Los fundadores del PI manifestaban que su objetivo era mantener un
espacio político-parlamentario, de inspiración social-demócrata, de inspiración social-
demócrata a los partidos tradicionales y al entonces Encuentro Progresista - Frente
Amplio. Su génesis está marcada por la formación del Nuevo Espacio original, en 1989,
como alianza entre el Partido por el Gobierno del Pueblo (Lista 99) de origen batllista e
inspiración social-demócrata y el Partido Demócrata Cristiano de ideología
socialcristiana (ambos grupos fundadores del FA en 1971 e integrantes de esa coalición
de izquierda hasta 1988). El otro partido político uruguayo de orientación
socialcristiana, la Unión Cívica, también se integró a ese acuerdo en 1989.17
17
El Partido por el Gobierno del Pueblo en un proceso que comienza con una alianza electoral en 1994,
retornó al PC. Asimismo, el Partido Demócrata Cristiano después de tres alianzas electorales consecutivas
con el FA, en 1994, 1999 y 2004, reingresó a la coalición de izquierda.
29
La plataforma electoral del PI es titulada “Prioridades para un Uruguay más Justo e
Integrado”. La estructura del trabajo optó por ocho “propuestas generales”, con una
Introducción. Los temas de las ocho propuestas son: Integración Social; Educación;
Seguridad Ciudadana; Crecimiento Económico y Generación de Empleo; Inserción
Internacional; Política Energética; Infraestructura, Transporte y Logística;
Modernización de la Gestión Pública. Inserción Internacional consta de seis carillas, en
una metódica y ordenada redacción de cinco párrafos introductorios y cinco apartados:
[Link] Principio de Soberanía; 2. Relaciones con el Resto del Mundo y Política
Diplomática; 3. Visión Realista del País en el Mundo; 4. Presencia y Actuación
Coherente en Ámbitos Internacionales; 5. Asegurar la Dignidad, la Independencia y la
Libertad de Relaciones.
30
Con este panorama, se rechaza la política exterior del primer gobierno del FA, “al
menos en su primera etapa”18, por no saber defender la dignidad y, en ocasiones, la
soberanía nacional; por contradictoria, sobre todo en mensajes confusos a amigos y
principales socios comerciales; por desperdiciar valiosas oportunidades; por ausencia
“allí donde era fundamental marcar presencia”. (Partido Independiente 2009: 24 y 25)
18
Seguramente en referencia a la política exterior del Canciller Reinaldo Gargano, entre marzo de 2005 y
marzo de 2008, cuando fuera sustituido por Gonzalo Fernández.
31
mundo, con las oportunidades que se le ofrecen; mantener una presencia y una
actuación diplomática coherente que prestigie al país en todos los organismos regionales
e internacionales que integre y que promueven objetivos de su interés; asegurar la
dignidad, integridad e independencia del país en sus relaciones con terceros y disponer
de libertad de intercambio bilateral - comercial, cultural, científico-tecnológico - o de
asociación con quien resulte más conveniente. Para esto, debe procurar siempre el
amparo del Derecho Internacional para no ser atropellado por sus vecinos debido a su
escaso peso económico y poder bélico.
La apuesta del PI parte de una premisa: “Resulta claro que el Uruguay actúa mucho
menos en el mundo de lo que el mundo actúa en él”. (Partido Independiente 2009: 27)
Esta sentencia negativa es atacada con soluciones de neto corte universalista. La
primera solución consiste en la activa participación en organismos multilaterales,
mencionando: los del Sistema de Naciones Unidas; FMI y grupo Banco Mundial; OMC;
organismos del sistema interamericano, BID, OEA e IICA; la institucionalidad
latinoamericana, Grupo de Río, ALADI, MERCOSUR, etc. La segunda pasa por una
política activa de acuerdos comerciales, resolviendo cualquier problema con los socios
del MERCOSUR. La tercera solución hace al estrechamiento de relaciones con otros
países de América Latina. La cuarta llega a acuerdos comerciales con Estados Unidos
de América y Canadá. Los independientes no consideran indispensable tener TLCs con
Estados Unidos de América, la Unión Europea o China, pero no por argumentos
ideológicos, sino por volúmenes nacionales exportables, recomendando soluciones de
menor envergadura. Asimismo, hay una adhesión a cualquier alineación de países de
América Latina para el acceso a ámbitos globales de decisión. Si bien la adhesión a ese
bloque está fundamentada en motivos económicos, políticos y culturales, se estampa la
condición que funcione en forma organizada y en beneficio de todos sus socios.
32
asimetrías, pretenden imponer reglas de conducta que ellos no observan y se niegan a
crear una institucionalidad supranacional. Por otra parte, sus integrantes son
competidores en la mayoría de las exportaciones y no se comprueban renunciamientos
mínimos a favor de los socios menores. El documento sólo presenta alguna acción
concreta en integración energética, Hidrovía, transporte y tributación.
Para el ejercicio de asignar categorías a las propuestas del PI, en una instancia
preliminar, se debe considerar que dicha agrupación política no tiene inconveniente en
menguar la apuesta a la región y al MERCOSUR. En ese rumbo, se alinean las
principales críticas al primer gobierno del FA. Asimismo, se constata una acusación
dura, aunque genérica, a Brasil y Argentina, cuando el PI advierte que Uruguay debe
procurar siempre el amparo del Derecho Internacional, debido a su escaso peso
económico y bélico, para no ser atropellado por sus vecinos.
33
alusiones como principio ordenador y subordinante, y sobre todo la explicación que el
Uruguay en uso de su soberanía construyó una trayectoria internacional y asumió costos
en el proceso integración, acercan al PI a las categorías blancas o resistentes sobre
salvaguardia de lo permanente para satisfacción del interés nacional y el descreimiento
de las ideologías. La última categoría es más claramente activada en la crítica al
gobierno del FA por no defender la dignidad y, en ocasiones, la soberanía nacional, en
una referencia indirecta a las alineaciones ideológicas. Asimismo, y a riesgo de los
autores de no respetar el contexto histórico, la concepción del principio de soberanía
deja rastros de la categoría independencia espiritual del tercerismo. Las tres categorías
que esta visión de soberanía activan, se conjugan en la obligación asignada a la política
exterior de remediar cualquier trato a Uruguay que no sea recíproco a su trayectoria
internacional, situación calificada de inadmisible e inaceptable.
34
una ausencia marcada de propuestas de profundización del MERCOSUR, con críticas a
su funcionamiento y a diferentes comportamientos de los socios mayores.
Reflexiones Finales
Para este trabajo, las tradiciones ideológicas fueron resumidas a partir de una
descripción por categorías, resultados de la influencia de tradiciones filosóficas de
pensamiento: la ilustración en el caso del universalismo colorado, el romanticismo en el
caso de la corriente blanca o resistente, y la visión crítica cercana al marxismo pero
alejada de líneas del comunismo internacional, en el caso del tercerismo. Se trató de
nutrir al trabajo de interpretaciones del pasado, aplicar las categorías y, finalmente, dar
una resignificación a dichas tradiciones en las propuestas preelectorales 2009.
35
con el statu quo; impulsar acciones en el mundo que contribuyan a la igualdad social y
económica, intención que se conecta con la defensa integral de los derechos humanos;
proponer modificaciones al statu quo en el Sistema Internacional como trabajar en la
cooperación sur-sur, modificar el Consejo de Seguridad de la ONU y participar en el G-
20 de la OMC; promover la integración social y económica de los países
latinoamericanos, enfatizando la dimensión social de la política exterior; reivindicar las
relaciones con Cuba, Venezuela, Palestina y República Saharaui, y censurar la política
exterior de Colombia, ya sea desde preceptos bolivarianos o de alertas antiimperialistas,
anticolonialistas y antiyanquis.
36
La adscripción tradicional a los postulados históricos de la política exterior uruguaya es
viabilizada por tres principios-acciones - referidos a las Misiones de Paz de Naciones
Unidas, a la reforma de la ONU y al Cambio Climático -, demostrando otra clara
herencia resistente con la defensa de los intereses particulares de los países pequeños y
la identificación de vías de acción para su concreción soberana. Sin duda, esto afecta las
tres categorías que sustentan la tradición: salvaguardia de lo permanente - proteger una
posición nacional -, descreimiento de las ideologías - no hacerlo desde alineamientos
ideológicos -, invalidez de las divisiones de pueblos y gobiernos según categorías - no
plantear como alternativa acercamientos o alejamientos por consideraciones ajenas al
interés nacional -.
37
El PC redacta un programa de gobierno fiel a su tradición universalista. En primer
lugar, ratifica una racionalidad universal, sintetizadora tanto de las relaciones exteriores
nacionales como de las relaciones internacionales, con propuestas de inserción en todos
los ámbitos y foros multilaterales que ofrece el Sistema Internacional, ya sean globales,
regionales, subregionales o bilaterales. En esa dirección, la visión de la integración
regional sólo es concebida en su aspecto comercial, invocando al artículo 6 de la
Constitución, y puede llegar a incluir un TLC con Estados Unidos de América. El
MERCOSUR es poco más que una plataforma de inserción, muy criticada en su
funcionamiento actual, y que de manera alguna puede ser limitante de otras relaciones
comerciales bilaterales.
38
referencia indirecta a las alineaciones ideológicas. Las tres categorías se potencian con
la obligación asignada al gobierno de turno para remediar cualquier trato al país que no
sea recíproco a su trayectoria, situación calificada de inadmisible e inaceptable.
No obstante, las apuestas a la inserción internacional presentan una típica matriz del
universalismo colorado: visión realista de la región y el mundo; actuación diplomática
coherente en todos los organismos internacionales; dignidad, integridad e independencia
en las relaciones con terceros, incluyendo la libertad de intercambio comercial; no
exclusión de escenario alguno, incluyendo organismos internacionales y países;
recuperación del protagonismo en una OMC considerada único foro para resolución de
conflictos. Asimismo, la asociación con países de América Latina es considerada un
mero frente de negociación en ámbitos globales, incluso condicionada a un
funcionamiento organizado y en beneficio de todos sus socios, y no se estampan
propuestas de profundización del MERCOSUR, criticando su actual estadio y el
comportamiento de sus socios mayores.
Para finalizar este trabajo, cabe responder a las dos hipótesis formuladas, desde al año
pasado, cuando se iniciara la primera de las tres instancias de este proyecto. La primera
afirmaba que el FA construyó su concepción sobre política exterior con elementos
tomados, tanto de la tradición blanca o resistente como del tercerismo. La propuesta de
la colación aparece como una construcción propia y original que mantiene muchas ideas
del tercerismo, con la construcción de modelos alternativos y de modificación del statu
quo internacional; con la vinculación entre la inserción del país y los aspectos
económicos y sociales; con las posturas anticolonialistas, antiimperialistas y
antiyanquis. Esas ideas son combinadas con elementos de la tradición resistente, en el
marco de una reafirmación de un nacionalismo defensor de la soberanía y el interés
nacional. De esta forma, se propone un alineamiento con la región, cuyos contenidos
son, en gran medida, definidos relacionalmente en oposición al accionar
estadounidense.
Con relación a la segunda hipótesis, los partidos Colorado y Nacional han sostenido un
importante grado de fidelidad y veraz adaptación a sus tradiciones y principios
históricos en relaciones exteriores, también puede considerarse confirmada. El PN
mantiene la fidelidad a muchos elementos de la tradición resistente en aspectos como la
39
defensa de la nación y su soberanía, y el amparo de los Estados pequeños, por encima
de cualquier alineamiento ideológico entre gobiernos. Sin embargo, abandona algunos
postulados centrales de dicha tradición, principalmente por su desconfianza en la
integración subregional y por sus propuestas panamericanistas, sin advertencias sobre
embates imperialistas. El PC ha plasmado en su actual propuesta de política exterior una
fidelidad absoluta a los postulados de su tradición, resaltando una racionalidad universal
para concebir una inserción internacional que abarque variados países, regiones y foros
del Sistema Internacional, sin apuestas centrales al MERCOSUR ni a procesos de
integración que trasciendan lo económico-comercial. Asimismo, la ideología
democrática es concebida como valor distintivo del país y de necesaria expansión
panamericana.
Fuera de estas hipótesis, el PI, desde una defensa muy elaborada al principio de
soberanía, adhiere a los postulados de la tradición blanca o resistente sobre salvaguardia
de lo permanente para satisfacción del interés nacional y el descreimiento de las
ideologías para encarar las relaciones externas, incluso con ingredientes terceristas
sobre independencia espiritual. No obstante, se refleja un claro universalismo colorado
tanto por un marcado alejamiento con el MERCOSUR y con asociaciones con países de
América Latina - en un cambio tan drástico como fundamentado con relación a su
plataforma electoral de 2004 -19, como por los amplios escenarios y estrategias
privilegiados de inserción internacional.
19
Ver Wilson Fernández Luzuriaga (2005). La Política Exterior del Uruguay en las Elecciones Nacionales
2004, citado en el pié de página cuatro.
40
Como reflexión adicional, cabe arriesgar una hipótesis para futuras investigaciones: los
posicionamientos de los partidos políticos uruguayos respecto a las tradiciones
ideológicas de política exterior no son sólo producto de la relación de cada partido con
la tradición correspondiente, en una dinámica unilateral ruptura-continuidad al interior
de la fuerza política. La elaboración de las propuestas electorales - y en consecuencia, la
fidelidad mantenida con las tradiciones - también es resultado de una dinámica
relacional entre los postulados de cada propuesta respecto a los demás partidos en
competencia electoral. Esta hipótesis, por demás plausible, significa que la dimensión
internacional se vuelve un aspecto fundamental en la dinámica de diferenciación de un
partido a otro en el marco de la oferta electoral, además de un aspecto definitorio de la
fidelidad histórica con la identidad del propio partido.
Bibliografía
Caetano, Gerardo y José Rilla (2004). “Los Partidos Políticos Uruguayos en el Siglo XX”,
en El Uruguay del Siglo XX. Tomo II: La Política. Colección dirigida por Benjamín
Nahum. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental e Instituto de Ciencia Política. p.
15-64.
Fernández Luzuriaga, Wilson (2009 - I). La Política Exterior del Uruguay en las
Elecciones Nacionales 2009, Montevideo: Unidad Multidisciplinaria de la Facultad de
Ciencias Sociales - Universidad de la República, Serie Documentos de Trabajo Nº 76.
41
Hernández Nilson, Diego (2009). “Genealogías y Trayectorias en las Tradiciones e
Ideologías de la Política Exterior Uruguaya”, en VIII Jornadas de Investigación. “El
Futuro del País en Debate, Montevideo: Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de la
República. CD-Rom. ISBN 9789974-0-05662.
Pérez, Romeo (2004). “Un Siglo de Política Exterior”, en El Uruguay del Siglo XX.
Tomo II: La Política. Colección dirigida por Benjamín Nahum. Montevideo: Ediciones
de la Banda Oriental e Instituto de Ciencia Política. p. 95-135.
Documentos
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