DIÁLOGO ENTRE PLATÓN Y ARISTÓTELES
“JUSTICIA, PERDÓN Y ARREPENTIMIENTO”
CARRERA: Psicología.
ASIGNATURA: Antropología filosófica.
DOCENTE: Andrés Gallardo G.
ALUMNA: Selene Contreras M.
OCTUBRE, 2022.
JUSTICIA, PERDÓN Y ARREPENTIMIENTO
ARISTÓTELES, PLATÓN
ARISTÓTELES. – Qué curioso verte caminando un día domingo al sol, mi querido
amigo. Pensé que todos estarían encerrados después del incidente en la plaza.
PLATÓN. – Para mí también es una sorpresa, soy fiel creyente de que los días
domingos son para tomar un descanso, pero heme aquí, caminando a la deriva
mirando cómo los rayos del sol se cuelan por las hojas de los árboles. Y con
respecto al incidente, ¿qué es lo que ha sucedido? Ilústrame, por favor.
ARIS. – Verás, ayer por la tarde un mercader ha sido víctima de un saqueo, quedó
con la mitad de sus artículos. Horas más tarde, se encontró con el criminal en la
calle y decidió tomar justicia por su cuenta, dejándolo en el hospital. El pueblo
reclama que fue lo correcto, pero hay un porcentaje que no está de acuerdo con lo
ocurrido y dicen que fue excesiva la golpiza que le dio.
PLAT. – Sin duda es una noticia lamentable la que me acabas de comentar.
Casos así son los que me motivan a hacer estas caminatas para ponerme a
pensar. Personalmente, creo que la justicia se divide en dos visiones; una visión
general donde la justicia la podemos interpretar como la virtud del orden, poniendo
cada cosa en su lugar; y otra, donde la justicia en sociedad refiere a que cada
ciudadano debe ser ubicado en un lugar social, según su saber y el papel que
desempeñe dentro de la ciudad que habita.
ARIS. – Entonces, amigo mío, ¿crees que al hablar de justicia deberíamos hacer
esta división que me has comentado, es absolutamente necesaria?
PLAT. – Sí, creo que al hablar de justicia deberíamos ubicar al ciudadano en el
lugar social que le corresponde y desde allí juzgar o justificar sus actos.
ARIS. – Entonces crees que el fin justifica los medios, dependiendo de quien
cometa la acción, ¿no?
PLAT. – En la medida de lo razonable. Piensa tú, Aristóteles, si tu padre fuera el
del mercado que ha sido saqueado, ¿no te daría satisfacción saber que ha tenido
la oportunidad de vengarse?
ARIS. – Supongo que sí, Platón. Pero piensa tú, ¿qué pasaría si la persona que le
robó, tiene una familia que mantener, y esa comida saqueada era justamente para
alimentar a los suyos, en ese caso, estaría bien justificar sus actos, entendiendo la
posición en la que se encuentra el ciudadano?
PLAT. – Al plantearlo de esa forma, creo que lo más sensato es concederle el
perdón y tratar de ayudar a ese pobre hombre para que algo así no suceda
nuevamente.
ARIS. – ¿Crees tú, que existe el arrepentimiento, por parte del ladrón, después de
que haya sido llevado a un médico ante tal golpiza?
PLAT. – Seguramente ese hombre debe estar siendo juzgado por incontables
personas, recibiendo todo tipo de comentarios acerca de su situación que lo hacen
sentir culpable, por ende, arrepentido.
ARIS. – Los hombres malvados tienen el alma llena de arrepentimiento, Platón.
Me pregunto si podrá existir el perdón para un sujeto así.
PLAT. – La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se
perdonan. Este sujeto será la burla del pueblo por un largo período hasta que se
muestre arrepentido y decidan perdonarlo por lástima, o van a querer tomar
justicia por sus propias manos y sabemos lo que pasará en ese caso, mi amigo.
ARIS. – Creo que, el perdón es una eliminación del odio y de la venganza.
Entonces, la gente nunca logrará perdonarlo completamente, porque la idea de
vengarse u odiarlo por su crimen estará presente, lo cual es lamentable.
PLAT. – Coincido contigo en ese punto, Aristóteles. Me ha surgido una duda, a
raíz de lo que me has comentado, yo te di mi impresión acerca de la justicia, pero
tú no me has dicho cuál es tu punto de vista, así que, estimado, ¿podrías
comentarme qué opinas tú acerca de la justicia?
ARIS. – Así como tú, amigo mío, creo que la justicia se puede dividir en dos
visiones. Existe la justicia universal, que representa la suma de las virtudes en
relaciones sociales; y la justicia particular, que es una parte del completo de todas
las virtudes, que distribuye equitativamente el total de algo.
PLAT. – Entonces, según entiendo, ¿crees que no debemos hacer divisiones al
momento de ser justicieros con alguien, debido a que poseen las mismas
virtudes?
ARIS. – En efecto, Platón. Al tener las mismas virtudes, debemos ser juzgados de
la misma manera, siendo equitativos con todos los seres humanos.
PLAT. – Ponte en el siguiente caso, Aristóteles. Dos personas cometen el mismo
crimen, homicidio. Una de ellas actuó en defensa propia, era eso o dejar que el
intruso acabe con su familia. El otro individuo, mató a su enamorada porque ella
no correspondía sus sentimientos. Ambos cometieron el mismo pecado, sin
embargo, por razones totalmente diferentes. ¿Crees tú, que tenían las mismas
virtudes, y que deben ser juzgados por igual, sin importar sus razones?
ARIS. – Ambos han cometido el mismo pecado de quitarle la vida a otra persona,
deben ser juzgados por sus crímenes, sin hacer diferencias para que podamos
convertirnos en una sociedad más equitativa. Después de todo, el hombre es el
animal más noble que existe, siempre y cuando no esté separado de la justicia.
PLAT. – Tienes un carácter muy justiciero y fuerte, Aristóteles. Me gustaría que
me ilustres un poco respecto a los mismos temas que hemos mencionado
anteriormente. ¿Existirá el perdón, y con ello, el arrepentimiento para sus almas?
ARIS. – Una persona que decide quitarle la vida a otra, pasando a llevar su
libertad y quitándole sus sueños, es una persona mala, por lo tanto, el alma de
esas personas debe estar llena de arrepentimiento. El humano debe luchar con
sus impulsos oscuros, reflexionar antes de cometer un crimen. Te digo, mi
estimado, que yo considero más valiente a quien vence sus miedos que a quien
vence a sus enemigos; porque la victoria más difícil es sobre uno mismo.
PLAT. – Me gusta la manera que tienes de plantear tus pensamientos, creo que
podemos llegar a un consenso acerca del arrepentimiento y el perdón.
Sin embargo, la justicia para mí va más allá de tratarlos a todos por igual sin
distinción alguna, ¿no crees tú, Aristóteles, que todas las personas somos
distintas, siendo capaces de diferentes cosas, teniendo diferentes virtudes?
ARIS. – Escucha lo que te diré, Platón; si los ciudadanos practicasen entre sí la
amistad, no tendrán la necesidad de justicia. Me gustaría poder redefinir la
convección que se tiene acerca de la justicia, entendiendo que existe la justicia
individual, donde cada ser humano tiene virtudes propias según sus vivencias que
lo hacen actuar de cierta manera, pero que, pese a ello, los llevan por el mismo
camino del crimen por más virtuosos que sean, y la justicia colectiva, que es
nuestra manera de reaccionar a dichos crímenes, no podemos darles un trato
especial por más que difieran sus razones, a fin de cuentas, sigue siendo el mismo
acto.
PLAT. – Me cuesta entender tu ideología tan drástica y crítica, pero la convicción
que tienes para plantear tus pensamientos me hace cuestionarme. Quizás yo
debería aprender más de ti, podría ser tu discípulo.
ARIS. – La habilidad de exponer una idea es tan importante como la idea misma,
mi querido Platón. Podemos juntarnos cada domingo a esta misma hora para
redefinir los conceptos que te causen curiosidad, por ejemplo, el amor.
PLAT. – Acepto tu invitación, Aristóteles. Ahora me doy cuenta que he redefinido
mi concepto de arrepentimiento, entendiendo que vive en el alma de todos
nosotros y que con el arrepentimiento genuino podemos conseguir el perdón.
ARIS. – Lamentablemente, no todos los seres humanos son capaces de pensar
como tú, y por eso existe la venganza, como los crímenes de odio.
PLAT. – En otra oportunidad hablaremos de eso, estimado. Ahora es mejor que
nos vayamos porque el sol se está escondiendo, no es seguro estar a estas horas.
El próximo domingo te esperaré aquí, gracias por compartir tus ideales conmigo.
Hasta entonces, Aristóteles. Estaré esperando por ti.