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EL PODER DE
LA VERDADERA
HUMILDAD
Día 18: El poder de la Verdadera Humildad
Hola, querido/a amigo/a
Bienvenido al Décimo Octavo Día de esta Audioguía.
Poco a poco vamos acercándonos hacia el nal de esta Audioguía, y
vamos hablando de temas cada vez más profundos. De hecho, estos
últimos días hemos estado hablando acerca de la llenura del Espíritu
Santo, de la Intercesión y del Ayuno, temas super interesantes y con una
gran trascendencia para nuestra vida.
Ayer vimos la importancia del ayuno para impulsar nuestra vida
espiritual, sobre todo para desarrollar una fe viva que esté siempre lista
para hacer cualquier cosa que sea necesaria. Compartí contigo acerca
de la manera en la que suelo ayunar, y las cosas que Dios ha hecho en
mi vida a través de esta poderosa herramienta.
Hablamos de una manera especial acerca de la importancia de no ser
nosotros los que tratemos de ayunar o hacer cualquier otra cosa en
nuestras fuerzas, sino de dejarnos dirigir por el Señor. De hecho, esa es
una de las grandes claves de la vida cristiana: dejarse llevar por lo que
Dios nos muestra que tenemos que hacer, y no por lo que nosotros
pensamos que deberíamos hacer.
Eso requiere verdadera humildad, y esa es precisamente una constante
en todas las áreas de nuestra vida. ¡La humildad es una de las claves
más grandes de la vida cristiana, y de las que más nos permiten
experimentar el poder de Dios en nuestras vidas! Es por ello que hoy
vamos a hablar acerca del Poder de la Verdadera Humildad.
Vamos a orar: “Señor, te doy gracias por todas las cosas que estás
haciendo en nuestras vidas, y porque en Ti podemos ser nosotros
mismos, sin apariencias, sin temor. Gracias porque no tenemos que
aparentar ser quienes no somos, sino que podemos, con toda humildad,
venir delante de Ti y agarrarnos a Ti, sabiendo que Tú eres el que has
vencido, y que Tú eres el que nos das la victoria en todas las áreas de
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nuestra vida. Quiero pedirte que nos ayudes a mi querido/a amigo/a
que está haciendo esta Audioguía y a mí a ser cada vez más mansos y
humildes de corazón en todas las áreas, y que podamos ser cada día
más conscientes de la tremenda importancia que esto tiene para
nosotros. ¡Gracias por todo, Señor! ¡Que Tu Nombre sea levantado en
nuestras vidas! En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”
Recuerdo que, hace muchos años, escuché la historia de un pastor que
contaba una serie de experiencias que había tenido con Dios, así como
sueños y visiones. En una de ellas, cuenta que vio que tenía una
armadura brillante, como soldado del ejército de Dios. El propio brillo
del sol re ejado en su armadura le cegaba, tan reluciente era. En ese
momento, vio a Jesús acercarse a Él, y veía cómo le extendía un manto
antiguo, raído, sencillo, con la idea de que se lo pusiese por encima.
El autor cuenta que no le emocionó precisamente la idea. La
simplicidad de ese manto contrastaba con el diseño tan perfecto y la
gloria que se re ejaba su armadura. Sin embargo, Jesús mismo se lo
había dado, por lo que nalmente decidió ponérselo por encima de su
armadura, a modo de capa.
En ese momento, el re ejo del sol en su armadura dejó de darle en los
ojos, por lo que pudo ver de nuevo con total claridad. Al mirar a su
alrededor, pudo ver que había otros soldados alrededor que también
llevaban la armadura pero que no tenían el manto, y que estaban tan
cegados por el propio brillo de sus armaduras, que no podían ver las
emboscadas y los tropiezos que el enemigo estaba preparando contra
ellos en las sombras. Muchos de ellos, ensoberbecidos por su rango y
el brillo de sus armaduras, cayeron en las trampas del enemigo, y
fueron capturados.
En ese momento, el autor escuchó al Señor decirle que ese manto que
le había dado era el manto de Humildad, y que era el rango más alto en
el Reino de los Cielos. Aquellos que lo llevaban, estaban revestidos con
la gracia de Dios, porque el Señor da gracia a los humildes, y no hay
poder más grande en el universo que la gracia de Dios. Ese manto, de
hecho, era reconocido por todos tanto en el Cielo como en el in erno.
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¡Wow! Esta historia siempre me ha inspirado enormemente. ¡La
humildad es una clave tan crucial en nuestra vida! En esta historia,
hay una serie de elementos que tocan profundamente mi corazón, y
que creo que nos sirven como ejemplo para hablar acerca de una serie
de realidades que aparecen en las Escrituras con respecto a la
humildad.
Sin duda hay miles de cosas que podríamos aprender de Jesús,
pero Él solo menciona una cosa especí ca en las Escrituras. Él dice
literalmente: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).
¿Cuántas veces has notado orgullo e incluso soberbia en las
personas que te rodean? En mi caso, la he identi cado muchas veces
incluso en líderes de iglesias o de grandes ministerios cristianos.
Personas que han desarrollado una vida espiritual admirable a lo largo
de los años, que han levantado ministerios de la nada, que han
bendecido a muchas personas… ¡Su armadura brilla! Pero, con el
tiempo, han cambiado la humildad y el hambre de Dios que les
caracterizaba por prepotencia, orgullo y, en ocasiones, soberbia.
Puedes notarlo cuando hablan: tienen una cierta dureza en sus
palabras, se burlan de otras personas que no comparten sus ideas, son
impacientes, no escuchan a las otras personas, y proyectan siempre una
imagen de estar en control de todo. Tienen la tendencia de querer
decirle a todo el mundo lo que tienen que hacer, y al predicar suelen
usar fórmulas y expresiones con cambios de intensidad, como para
darse más autoridad, y cubrir así su propia inseguridad. Otros, por el
contario, tienen una falsa humildad: algo que suena humilde a
primera vista, pero que puedes detectar que no es sincero, sino que
busca la alabanza de las demás personas.
En mi experiencia, este tipo de líderes lo que menos tienen en sus
vidas es descanso. Su vida es una constante lucha por estar en la cima,
por proyectar una imagen que les permita tener todo controlado, y
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suelen tener heridas profundas que suelen cubrir, para poder seguir así
proyectando la imagen de que están en control.
Esto mismo, que en ocasiones es más visible en los líderes, puede
aplicarse a cualquier cristiano. De hecho, el apóstol Santiago decía ya
a los cristianos en su carta: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos
entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en
vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y
no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis…”
(Santiago 4:1–2). ¡Wow! ¿Has visto los términos que emplea? Guerra,
pleito, codicia, matar, envidia, combatir, luchar… ¡todo eso es lo que
hacían los cristianos!
Querido/a amigo/a, de nada sirve que tengamos conocimiento de las
Escrituras, que hayamos crecido en el uso de nuestros dones o que,
incluso, hayamos descubierto el poder de la oración a través de esta
Audioguía, si luego nuestras vidas re ejan este tipo de actitudes, de
apariencias, de desorden, de dureza, de orgullo encubierto…
De hecho, la Biblia dice: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los
humildes” (Santiago 4:6). Esa soberbia, prepotencia, orgullo… es algo
que proviene del in erno mismo, de las tinieblas, y Dios no lo acepta: lo
resiste. ¡Es imposible entrar verdaderamente en la Presencia de Dios y
tener una relación verdaderamente profunda con Dios mientras
mantengamos esas actitudes!
Sin embargo, lo contrario, ¡es algo tan precioso! ¡Qué bien sienta no
tener que probar nada ni tener apariencias! ¡Qué bien sienta no luchar
con los demás, ni tener que proyectar ningún tipo de imagen, sino ser
transparentes, vulnerables, abiertos, amables, auténticos, sinceros…!
¡Hay tanta paz, tanto descanso y bendición sobre nuestras vidas cuando
somos verdaderamente humildes, cuando nos entregamos totalmente a
Jesús en nuestro día a día para seguirle en todo lo que Él nos diga!
Esto es algo que solo podemos aprender en nuestro día a día, y es
fruto de nuestra relación con Jesús. El carácter de Jesús es
verdaderamente humilde, y eso es lo que Su Reino mani esta siempre:
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verdadera humildad. No falsa humildad, no apariencias… sino
seguridad combinada con humildad y dependencia de Dios. Él es el
Rey de reyes, y, a la vez, el Rey Salvador, que dio Su vida por salvarnos.
Él estaba totalmente seguro de sí mismo: jamás entró en esos juegos
de intentar quitarse valor ante los demás para aparentar ser humilde. Él
estaba en el centro mismo de atención, pero, a la vez, sabía
perfectamente quién era y Su misión, y eso le llevó a nunca
preocuparse de lo que los demás pudiesen pensar, y, a la vez, amar
sinceramente a todos. ¡Es tan liberador vivir de esta manera!
Me encanta el nal de esta visión, cuando dice que este manto de
humildad es reconocido por todos, tanto en el Cielo como en el
in erno. “Dios da gracia a los humildes…”, como veíamos antes, y Su
gracia es lo que tiene el poder de convertirte en todo lo que Él ha
preparado para Ti, y de abrir las puertas del Cielo sobre tu vida.
No es ya cuestión de apariencias, no es cuestión de gritar, no es
cuestión de hacer oraciones bonitas… La clave está en venir delante
de Dios en esa humildad verdadera, y tener oraciones de corazón a
corazón con Él, sin barreras. Es tener un corazón totalmente abierto
ante Él, en el que vives constantemente buscando Su Voluntad, Su plan,
Sus deseos, en el que estás constantemente buscando la guía de Su
Espíritu, pidiéndole perdón inmediatamente por tus errores, dando los
pasos que te muestra que tienes que dar, creciendo en Él…
Al enemigo no le impresionan tanto tus dones ni tus habilidades.
Pero tu corazón totalmente rendido ante Dios, apasionado por Él, y
Su gracia sobre tu vida… ¡eso le aterroriza! Y tratará de todas las
formas posibles de hacerte caer de ahí, porque es en esa posición de
humildad y gracia en la que podrás traer el Reino de Dios a la tierra
poderosamente, y cumplir el destino que Dios tiene para ti.
Sinceramente, no quiero vivir de ninguna otra manera que no sea
en esa humildad sincera, pura, de corazón... De hecho, siempre busco
de lo más profundo de mi corazón llevar ese manto de humildad. ¡El
poder de esa humildad verdadera en nuestras vidas es tan increíble!
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Mi querido/a amigo/a, te quiero invitar a que puedas venir hoy
delante de Dios con un corazón totalmente abierto a Él. Si identi cas
áreas en tu vida o en tu forma de orar en las que has tenido apariencias,
hoy es el día de erradicarlas de tu vida para siempre. De hecho, quiero
animarte a que cierres los ojos, y que puedas imaginarte que estás ante
el Trono de la Gracia. La Biblia nos anima a que nos acerquemos a este
trono para encontrar el socorro, la ayuda que necesitamos (Hebreos
4:16). Imagínate a Jesús ahí, en ese Trono, mirándote con una sonrisa, y
esperando a que le compartas todo lo que hay en tu corazón. ¿Puedes
verlo, puedes imaginártelo? Ahí, empieza a rendir toda tu vida ante Él, a
decirle todo lo que Él es para ti, y pídele que te ayude a vivir dando
cada paso solo para Él. Ábrele totalmente tu corazón, y deja que Él te
toque en este día. De hecho, deja que Él baje de Su trono, mientras se
acerca a Ti y pone Su mano sobre tu hombro, en señal de amor y de
aceptación. ¡Él te ama tanto!
Déjame orar por ti (mira el vídeo o escucha el audio)
Espero que este tiempo haya sido de bendición para tu vida. Como
puedes ver, la humildad es clave para nuestras vidas, y abre las puertas
de la gracia de Dios sobre nosotros. Solo podemos aprender esa
humildad a través de nuestra relación con Jesús, y para eso, tenemos
que pasar tiempo con Él a solas en nuestro día a día, invertir tiempo en
Su Presencia. Es por ello que mañana hablaremos del Poder del Lugar
Secreto, ese lugar en el que nos encontramos cada día con Él para
llenarnos de Su Presencia, y brillar luego con Su luz. ¡No te lo pierdas!
Por favor, no olvides compartir tus testimonios conmigo, serán una
bendición tanto para mí como para el resto de personas que están
haciendo esta Audioguía ;) Puedes hacerlo en los enlaces habilitados
para ello, o escribiendo un comentario en los vídeos de YouTube, si te
resulta más sencillo =)
Te veo mañana, y no lo olvides: ¡Eres un Milagro!
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