NOTAS DE CURSO: LINGÜÍSTICA Y SEMIÓTICA 701 – LICENCIATURA EN LITERATURA
Sesión 1
El lenguaje, la comunicación y la literatura. La praxis de escritura como “acción reflexiva”
Vivencia y narración, episteme y pedagogía de la escritura académica
Las experiencias y vivencias escolares de formación devienen saberes que movilizan el
aprendizaje con la intención de dislocar los conocimientos del “sistema de
dependencia” de lo aprendido. La experiencia implica una apertura a la exterioridad, se
relaciona con la puesta en límite de lo conocido y de esa manera hace del aprendizaje
un acontecimiento que tiene el carácter de la epifanía, un espacio/tiempo de
enunciación inédito que conlleva un extrañamiento que expone los límites del
razonamiento y la expresión, motivo por el que la descripción de una experiencia
implica confrontar dificultades para la composición de textos narrativos que den lugar al
locus de enunciación. Las dificultades narrativas que corresponden a la suspensión de
la descripción tienen un carácter epistémico, pues confrontan al sujeto a la pregunta
ontológica sobre lo que sabe, que como se ha propuesto al hacer explícita su
dimensión ética, implica preguntar por la relación que ha establecido con un saber y
sus prácticas.
La relación con un saber es epistémica en términos vitales, involucran la subjetividad y
por tanto la pasión, emociones, sensaciones que traman los sentidos, sus significados,
su vivencia. En este sentido, como propone Max Van Manen (2000):
Cuando intentamos aprehender el significado de alguna experiencia vivida en un
texto escrito, el texto, a su vez, asume una vida propia. De este modo, escribir
nos coloca a una distancia de la inmediatez práctica de la vida vivida haciendo
que nos olvidemos de su contexto. O más bien centra nuestra conciencia
reflexiva dejando de lado los hechos casuales y las eventualidades que
constituyen el contexto social, físico y biográfico de una situación particular. Pero
a medida que podemos obtener, de este modo, una percepción más profunda de
los significados inherentes a determinados aspectos aislados de la práctica, nos
estamos preparando para poder discernir mejor el significado de nuevas
experiencias vitales. Y, así, escribir de una forma reflexiva sobre la práctica de la
vida posibilita y capacita, a la vez, a la persona para que se involucre en una
praxis más reflexiva. Por praxis queremos decir “acción reflexiva”: acción llena
de pensamiento y pensamiento lleno de acción (Van Manen, 2000, p, 144).
La proposición de Van Manen (2000) describe una experiencia epistémica en la que la
coalescencia entre escritura y vivencia da indicio de una alteridad discursiva que se
representa al mencionar que el texto “asume una vida propia” que rebasa la
materialidad de la objetividad de su registro y medio, pues conlleva la puesta en
exterioridad de la subjetividad y de este modo provoca un devenir transformativo del
aprender.
La alteración de los significados que provoca la acción de escritura promueve el
distanciamiento que se manifiesta como un “olvido de contexto” que consiste en una
experiencia de ruptura con lo conocido del contexto y la forma de su representación. El
contexto se resignifica, recrea o tras su puesta en límite, se crea, pues no es posible
anularlo o neutralizarlo debido a que es inmanente y trascendente a la reflexión crítica
que conlleva el discernimiento de su sentido en perspectiva de aprender la diferencia e
innovación que expone.
Semiótica de la imagen (ambigua)
Esto no es una pipa. René Magritte. 1928-1929. Óleo sobre lienzo.
Eyerman. Publico con gafas 3D. (Década de 1950)
Semiótica de la imagen publicitaria