LA GLOBALIZACION
La globalización
Ciertos autores (como por ejemplo Guy Rocher) consideran que es más adecuado en
español el término mundialización, galicismo derivado de la palabra francesa
mundialización, en lugar de globalización, anglicismo procedente del inglés globalización,
puesto que en español «global» no equivale a «mundial», como sí ocurre en inglés. Sin
embargo, el Diccionario de la Real Academia Española registra la entrada «globalización»,
entendida como la «tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando
una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales» (DRAE 2006, edición),
mientras que la entrada «mundialización» no está en el Diccionario.
La globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a escala planetaria
que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países
del mundo uniendo sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de
transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La
globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido
principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o
la democracia liberal, y que han abierto sus puertas a la revolución informática, llegando a
un nivel considerable de liberalización democratización en su cultura política, en su
ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones internacionales.
Este proceso originado en la Civilización occidental y que se ha expandido alrededor del
mundo en las últimas décadas de la Edad (segunda mitad del siglo XX) recibe su mayor
impulso con la caída del comunismo y el fin de la Guerra Fría, y continúa en el siglo XXI.
Se caracteriza en la economía por la integración de las economías locales a una economía
de mercado mundial donde los modos de producción y los movimientos de capital se
configuran a escala planetaria (nueva economía) cobrando mayor importancia el rol de
las empresas multinacionales y la libre circulación de capitales junto con la implantación
definitiva de la sociedad de consumo. El ordenamiento jurídico también siente los efectos
de la globalización y se ve en la necesidad de uniformizar y simplificar procedimientos y
regulaciones nacionales e internacionales con el fin de mejorar las condiciones
de competitividad y seguridad jurídica, además de universalizar el reconocimiento de
los derechos fundamentales de ciudadanía. En la cultura se caracteriza por un proceso que
interrelaciona las sociedades y culturas locales en una cultura global (aldea global), al
respecto existe divergencia de criterios sobre si se trata de un fenómeno de asimilación
occidental o de fusión multicultural. En lo tecnológico la globalización depende de los
avances en la conectividad humana (transporte y telecomunicaciones) facilitando la libre
circulación de personas y la masificación de las TIC y el Internet. En el plano ideológico
los credos y valores colectivistas y tradicionalistas causan desinterés generalizado y van
perdiendo terreno ante el individualismo y el cosmopolitismo de la sociedad abierta. Los
medios de comunicación clásicos, en especial la prensa escrita, pierden su influencia social
(cuarto poder) frente a la producción colaborativa de información de la Web 2.0 (quinto
poder).
Mientras tanto en la política los gobiernos van perdiendo atribuciones en algunos ámbitos
que son tomados por la civil en un fenómeno que se ha denominado sociedad red, el
activismo cada vez más gira en torno a movimientos sociales y las redes sociales mientras
los partidos políticos pierden su popularidad de antaño, se ha extendido la transición a
la democracia contra los regímenes despóticos, y en políticas públicas destacan los
esfuerzos para la transición al capitalismo en algunas de las antiguas economías y
la transición del feudalismo al capitalismo en economías subdesarrolladas de algunos países
aunque con distintos grados de éxito. Geopolíticamente el mundo se debate entre la
unipolaridad de la superpotencia estadounidense y el surgimiento regionales, y en
relaciones internacionales el multilateralismo y el poder blando se vuelven los mecanismos
más aceptados por la comunidad internacional. La sociedad civil también toma
protagonismo en el debate internacional a través de ONGs internacionales de derechos
humanos que monitorean la actividad interna o externa de los Estados. En el ámbito militar
surgen conflictos entre organizaciones armadas no-estatales (y transnacionales en muchos
casos) y los ejércitos estatales (guerra contra el terrorismo, guerra contra el narcotráfico,
etc), mientras las potencias que realizan intervenciones a otros países (usualmente a los
considerados como Estado fallido) procuran ganarse a la pública interna y mundial al
formar coaliciones multinacionales y alegando el combate a alguna amenaza de seguridad
no sin amplios debates sobre la legitimidad de los conceptos de guerra
preventiva e intervención humanitaria frente al principio de no intervención y de oposición
a las guerras.
La valoración positiva o negativa de este fenómeno, o la inclusión de definiciones alternas
o características adicionales para resaltar la inclusión de algún juicio de valor, pueden
variar según la ideología del interlocutor. Esto porque el fenómeno globalizador ha
despertado gran entusiasmo en algunos sectores, mientras en otros ha despertado un
profundo rechazo (antiglobalización), habiendo también posturas eclécticas y moderadas.
Historia
Entorno político económico
Aldo Ferrer señala que el actual proceso de globalización es parte de un proceso mayor
iniciado en 1492 con la conquista y colonización de gran parte del mundo por parte de
Europa. Marshall McLuhan sostenía ya en 1961 que los medios de comunicación
electrónicos estaban creando una aldea global. Rüdiger Safranski destaca que a partir de la
explosión de la bomba atómica en Hiroshima en 1945 nació una comunidad global unida en
el terror a un holocausto mundial. También se ha asociado el inicio de la globalización a la
invención del chip (12 de septiembre de 1958), la llegada del hombre a la Luna, que
coincide con la primera transmisión mundial vía satélite (20 de julio de 1969), o la creación
de Internet (1 de septiembre de 1969). Pero en general se ubica el comienzo de la
globalización con el fin de la Guerra Fría, cuando desaparece la Unión Soviética y
el bloque comunista que encabezaba, cuyo experimento fallido de colectivismo
representaba el ocaso de los proyectos de sociedades cerradas y economías protegidas. Si
bien la autodisolución de la Unión Soviética se produjo el 25 de diciembre de 1991, se ha
generalizado simbolizarla con la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.
El proceso de globalización también hace entrar en crisis al proteccionismo y el Estado de
Bienestar había ganado popularidad en período de entreguerras, cuando en las naciones
capitalistas se difunde la noción de que el Estado tiene una doble función fundamental en el
buen funcionamiento de la economía: uno en asegurar la prosperidad de la población y el
otro en evitar los ciclos de crecimiento y recesión. Se crean así las bases para la aparición
del keynesianismo y el Trato Nuevo. En las siguientes décadas posteriores a la Segunda
Guerra Mundial se vio la emergencia a la preeminencia de las "corporaciones" o empresas
multinacionales, que desplazan la importancia de las empresas del capitalismo clásico que
tanto Adam Smith como Karl Marx conocieron cuando formularon sus teorías. Se vio en
Alemania un precedente del éxito de la liberalización que tomarían otros países: el
resurgimiento de su nación en el denominado Milagro alemán.
Sin embargo, una nueva crisis que se inició a mediados de la década del
sesenta (ver estanflación), agudizada por la crisis del petróleo de 1973 provocó una
reorganización radical de la economía, fundada en la intensa promoción de la innovación
tecnológica (TIC), la reforma de las políticas de desarrollo (ver Consenso de Washington) y
tentativas de desmantelar del Estado de Bienestar, que llegó a ser visto como en las
palabras de Margaret Thatcher un "estado niñera", sofocador de las libertades y restringido
de la capacidad de escoger de los individuos. Ya desde la década de los 70 y 80 del siglo
XX varios analistas y políticos encontraron necesario o conveniente efectuar una fuerte
crítica, sea desde un punto de vista pragmático o desde un punto de vista liberal a formas
socio-político y económicas anteriores, que ellos consideraban estetizantes y en
consecuencia restrictoras tanto de las libertades individuales como del desarrollo
económico y social, proponiendo nuevas formas a fin de crear un terreno favorable para la
revitalización de las economías.
En el gobierno de Pinochet en Chile (en lo que se llamó "experimento", ver Milagro de
Chile), seguido por el de Thatcher (1979-1990) en Gran Bretaña) y el de Reagan (1981-
1989) en EE. UU., etc., implementaron parcialmente las políticas económicas de
economistas como Friedrich Hayek y Milton Friedman respectivamente, lo que de hecho
redundó en la generación de nuevas interrelaciones entre los factores económicos y
mercados de todo el mundo (consumidores, trabajo, recursos naturales, inversiones
financieras, etc.); sin embargo ambos gobiernos fueron en otras áreas
fuertemente intervencionistas. A partir de entonces otros gobiernos aplicarían medidas
combinando algún nivel de liberalismo económico junto con la tecnocracia estatal, muchas
veces para poder contentar con algún grado de intervencionismo a sectores sociales
y grupos de presión que rechazan el desmantelamiento del Estado de Bienestar. Todo este
fenómeno en políticas públicas sería conocido, especialmente por sus críticos provenientes
del socialismo post-Guerra Fría, bajo el confuso término de "neoliberalismo".
El 9 de noviembre de 1989, se produjo la caída del Muro de Berlín, abriendo camino a la
implosión de la Unión Soviética en 1991 y la desaparición del bloque comunista. A partir
de ese momento comenzó una nueva etapa histórica: la globalización. Ante los hechos en
julio-septiembre de 1989 el economista político estadounidense Francis Fukuyama publica
un artículo titulado El fin de la Historia, llegó a decir que «lo que podríamos estar viendo
no es sólo el fin de la Guerra Fría, o de un particular período de post-guerra, sino el fin de
la historia como tal: esto es, el punto final de la evolución histórica de la humanidad y la
universalización de la democracia liberal occidental como la forma final de gobierno
humano». Posteriormente se retractaría de tal afirmación.
Durante este periodo destaca el rol de los organismos
internacionales como OMC, OCDE, FMI y BM que en las últimas décadas han sido
retratados como impulsores de la globalización, sin embargo, la globalización siendo un
proceso civil y de mercado más bien tiende a ser vista como un orden
espontáneo independiente de los organismos políticos, siendo discutido si las acciones de
los organismos supraestatales dificultan en vez de facilitar la globalización. Una
organización privada que anualmente se reúne para dar su respaldo al proceso globalizador
es el Foro Económico Mundial.
La nueva relación económica
La globalización en sí misma es un proceso continuo y dinámico, que desafía las leyes de
los países en su forma de regular el funcionamiento de empresas y el comportamiento
económico de los individuos a nivel internacional que, si bien pueden dar trabajo a la mano
de obra desocupada o ser los contratados, también pueden beneficiarse de irregularidades y
debilidades subsistentes en un determinado país. Es fácil para estas empresas simplemente
trasladar sus centros de producción a lugares en los cuales se les dé el máximo de facilidad.
Es también un desafío a los proyectos de desarrollo de los países, especialmente para
aquellos que están en vías de desarrollo, pues no sólo considera cualquier intervención
estatal como anímica a los intereses de esas empresas (en la medida que tales planes
implican regulaciones y demandan impuestos y otros recursos) sino que además asevera
que la idea misma del desarrollo social como meta y
objetivo gubernamental o estatal recluye la libertad individual y distorsiona tanto la
sociedad como el mercado.(ver por ejemplo posición paretiana en:
Estas fueron las pautas de un primer momento en esta nueva relación socio-económica. Se
puede observar, como ejemplo, que los altos costes de producción en los países
desarrollados, que confluyendo con una apertura de los países del este oriental,
especialmente China e India, a los mercados de capitales y su inclusión como miembros de
la Organización Mundial de Comercio (OMC), resultó en el traslado masivo de la
producción industrial desde Europa y EE. UU. a esos u otros países que ofrecían
condiciones más favorables al incremento de las ganancias de esas empresas
internacionales.
A nivel cultural, el incremento de la intercomunicación física y virtual, han incrementado y
facilitado este proceso. La interconexión física se basa en la masificación del transporte. La
interconexión virtual se basa exclusivamente en la tecnología, por ejemplo, Internet. Esto
ha llevado a dos resultados contradictorios: por un lado la centralización del control
administrativo y político a niveles gubernamentales y corporativos se ha visto facilitada
enormemente. Por otro, se ha facilitado de manera igualmente enorme la diseminación de
ideas críticas y la comunicación a nivel de ciudadanos comunes y corrientes, que
anteriormente estaban para su información a merced de los medios establecidos o no podían
responder rápida y efectivamente a decisiones que los afectaban.
En la cultura
La globalización en la cultura se manifiesta en la integración y el contacto de prácticas
culturales: marcas, consumo de medios, valores, iconos, personajes, imaginario colectivo,
costumbres, relaciones, etc. En un sentido restrictivo del concepto de cultura, se entiende
sobre todo lo relacionado con la difusión y consumo de los productos culturales al alcance
mundial, fundamentalmente cine, televisión, literatura y música, en los que el factor
tecnológico multiplica su capacidad de difusión a gran escala.
A esto se suma la existencia de focos de atracción para un intenso turismo cultural,
manifestados en los principales destinos turísticos y en los grandes eventos expositivos
(grandes museos, ferias y convenciones) que aspiran a hacer accesible una cultura de
alcance mundial, en estrecha relación con la ampliación de las redes de transporte
internacionales, especialmente el aéreo.
El mercado mundial para las industria del entretenimiento, de las que el cine
estadounidense ha sido el mayor exponente a lo largo de todo el siglo XX, depende de dos
factores técnicos: medios de comunicación e idioma. La barrera del idioma sigue
dependiendo de la realización de doblajes y traducciones, en las industrias de contenidos
narrativos, creándose mercados sectoriales para las grandes lenguas multinacionales como
el español o el francés, además de la posición dominante del inglés.
Con la progresiva y rápida digitalización de todos los soportes de comunicación, se reducen
las barreras a la difusión mundial, reservada durante buena parte de la segunda mitad del
siglo XX a las firmas de radiodifusión, los circuitos de exhibición y los acontecimientos de
cobertura internacional (especialmente los deportivos). La cultura global es por lo tanto
audiovisual, y de masas. Los argumentos universales narrativos y simbólicos tienden a
fundirse en los nuevos iconos audiovisuales, renovados en su estética (estilo, actores,
efectos especiales, ambientación, etc.)
La religión
El nuevo bum de la globalización no ha dejado por fuera uno de los aspectos más
importantes y controvertidos de la vida del hombre, la religión. Desde el surgimiento y
desarrollo de la ciencia, la batalla ciencia-religión se ha llevado sin tregua; Ambas partes
con argumentos y explicaciones, aciertos y desaciertos.
Hoy en día esta batalla ha ido más allá y han cambiado los escenarios y protagonistas, ya no
es una discusión entre sacerdotes y científicos, sino que cada persona experimenta su
propio dilema. La globalización ha contribuido a que esto suceda y a que cada uno
tengamos más conciencia de lo que queremos experimentar y creer.
Pero podemos decir que la religión esta globalizada? Creo que sí, hoy en día las diferentes
religiones del mundo están cambiando junto con el pensamiento y sentimiento del hombre,
con el fin de atraerlo o mantenerlo en sus filas, las diferentes religiones están adoptando
nuevos estilos en los que la prioridad es agradar y mostrar la fe de una manera fresca y
sencilla.
Como ejemplo de esto podemos ver en la religión católica como algunos sacerdotes
realizan eucaristías de una manera más alegre y dinámica, en la que los cantos, música y
hasta el baile son protagonistas.
La tecnología es otro aspecto que está cambiando la religión y la hace globalizada, la
modernización de las iglesias y diferentes templos religiosos son muestra palpable de esto,
desde la implementación de sistemas de información y comunicación hasta las
proyecciones de imágenes y mensajes a través de medios digitales en plenas celebraciones
son utilizados actualmente.
Y sí, la globalización y las nuevas tendencias de pensamiento modificaron inevitablemente
muchas religiones y credos, pero también hizo que los mismos se percataran que su forma
de creer y pensar no es la única.
Importancia de las ciudades
Las nuevas condiciones socio-económicas terminan difuminando el poder y las atribuciones
de los estados-nación. Ante este panorama surgen con fuerza las ciudades, grandes urbes,
que compiten entre ellas para atraer capital, talento y turismo. Han dejado de formar parte
de un orden jerárquico que establecía su preeminencia en factores poblacionales, de
conectividad, o culturales. En la globalización las ciudades son una puerta, un modo de
acceso a la economía global, y las ciudades dejan de ser hitos, y pasan a conformar redes.
Una mejor inserción en estas redes supone mayor competitividad y atracción.
Simultáneamente, la globalización es la impulsora del acelerado proceso de urbanización y
metropolización de la humanidad. En los procesos migratorios, además de las causas
económicas, ambientales o bélicas para abandonar un territorio está la perspectiva de
acceder a la economía global, de la mejora en las condiciones de vida que supone en
muchos casos llegar a la ciudad. Y unas tienen mucho más que ofrecer que otras.
Hitos en el periodo de globalización
A continuación algunos hitos de la creciente interdependencia entre los países del mundo.
No es una lista que refleje todo lo que la globalización es, pero estos eventos pueden
identificarse en el contexto de la misma.
En noviembre de 1989 el economista estadounidense John Williamson incluyó en un
documento de trabajo una lista de diez políticas que consideraba más o menos
aceptadas por los grupos económicos con sede en Washington y lo tituló el Consenso
de Washington. para algunas personas representan los puntos claves de la
globalización, sin embargo ambas cosas no son lo mismo.
La creación en 1995 de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es uno de los
momentos decisivos de la globalización. Por estar integrada por la mayoría de los
países de la población mundial: propiedad intelectual, regulación de empresas y
capitales, subsidios, tratados de libre comercio y de integración económica, régimen de
servicios comerciales (especialmente educación y salud), etc.
Crisis económicas: tequila, dragón, vodka, samba, tango: La velocidad y libertad
alcanzada por los capitales para entrar y salir de países y empresas está asociada a una
serie de crisis eco-financieras locales de impacto global. La primera de la serie se
produjo en México en 1994/1995 y su impacto global se conoció como efecto Tequila.
Con posterioridad se produjeron la crisis asiática en 1995/1997 (efecto Dragón), la
crisis rusa en 1998 (efecto Vodka), la crisis brasileña en 1998/1999 (efecto Samba) y la
crisis argentina en 2001/2002 (efecto Tango). Las reiteradas crisis económicas ha
generado una amplia discusión sobre el papel desempeñado por el Fondo Monetario
Internacional.
Detención de Pinochet y creación de la Corte Penal Internacional: En octubre de 1998
el ex-dictador de Chile, Augusto Pinochet, fue detenido en Londres acusado en España
por tortura y terrorismo. El 24 de marzo de 1999 el Tribunal de los Lores del Reino
Unido resolvió que Pinochet podía ser extraditado, aunque finalmente la extradición no
fue completada debido a la supuesta demencia del comandante. El hecho es destacado
como un punto de inflexión en la globalización de los derechos humanos.
Simultáneamente en 1998 se firmó el Estatuto de Roma creando la Corte Penal
Internacional, que entró en vigor el 1 de julio de 2002 luego de alcanzar la cantidad de
ratificaciones necesarias. En 2003 la Corte penal Internacional quedó constituida. El
principal problema para el funcionamiento de la misma es la posición de los Estados
Unidos, opuesto a su jurisdicción.
Ingreso de China en la OMC: En 2001 (Ronda de Doha) y después de 15 años de duras
negociaciones, China ingresó en la OMC. De este modo el país más poblado del mundo
(22 % de la humanidad), quinta economía mundial y la de mayor crecimiento en los
últimos 30 años, se incorporó plenamente al mercado mundial. Los enormes
desplazamientos de capital y trabajo que está causando la economía china, así como las
consecuencias para el sistema mundial que tendrá la vinculación de una gigantesca y
pujante economía de "mercado socialista" (ver también socialismo de mercado) con el
sistema capitalista mundial, son discutidas apasionadamente por los estudiosos de todo
el mundo. Existe sin embargo un amplio consenso de que China, y su creciente
liderazgo económico en Asia, está impulsando un proceso histórico que será
determinante en el curso del siglo XXI y la orientación de la globalización mundial.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001, contra el Centro Mundial de Comercio
(Word Trade Center) de Nueva York y el Pentágono, transmitidos en vivo y en directo
por las cadenas globales de televisión a toda la Humanidad, adquirieron una
significación mundial. A partir de ese momento, la lucha contra el terrorismo
internacional y la defensa de la seguridad nacional de los Estados Unidos, adquirirá una
jerarquía prioritaria en la agenda global, propondrá la necesidad de restringir los
derechos humanos para garantizar la seguridad, y reinstalará el valor del Estado.
En los disturbios de Francia de 2005, en noviembre, miles de jóvenes franceses, hijos
de inmigrantes provenientes del norte de África, protagonizaron durante dos semanas
una revuelta que tuvo su sello en la quema de miles de automóviles en París. En la
región de París, más de la mitad de la población menor de 15 años, es originaria de
África, lo que ha dado un vuelco a la cultura de la zona en menos de una generación. El
acontecimiento sorprendió al mundo y puso sobre el tapete la cuestión de las
migraciones y las desigualdades sociales y territoriales en la globalización.
Argumentos en favor de la globalización
Es importante anotar que entre los partidarios del desarrollo económico y social, existen
corrientes con visiones encontradas y radicalmente diferentes en su percepción sobre los
beneficios de la globalización; es el caso del liberalismo libertario y
el neoconservadurismo en lo político, o la escuela austríaca y el monetarismo/escuela
neoclásica en la doctrina económica.
Los liberales libertarios y otros partidarios del laissez-faire capitalista dicen que los
altos niveles de libertades políticas y económicas, en la forma de democracia y
capitalismo, han sido fines evaluables en sí mismo en el mundo desarrollado y han
producido altos niveles de riqueza material. Ellos ven en la globalización un proceso
benéfico de extensión de la libertad y el capitalismo.
Aquellos que apoyan el libre comercio proclaman que el aumento tanto de la
prosperidad económica como de oportunidades, especialmente en los países en
desarrollo, incrementara las libertades civiles y llevara a una alocación de recursos más
eficientes. Las teorías económicas de la ventaja comparativa sugieren que el mercado
libre produce tal alocución efectiva de recursos, a mayor beneficio de todos los países
que estén envueltos. En general, esto conduce a reducción de precios, más empleos,
incremento en la producción y de niveles de vida especialmente para los que viven en
países en desarrollo.
Existen también los llamados "globalistas" o "mundialistas", que proponen una
"globalización democrática". Ellos creen que la primera etapa de la globalización,
orientada al mercado o a asuntos económicos, debe ser seguida por una etapa de
creación de instituciones políticas globales que representen las visiones o aspiraciones
del "ciudadano mundial". Su diferencia con otros "globalistas" es que ellos no definen
por adelantado una ideología para orientar esta voluntad, dejándola a la voluntad de
esos ciudadanos a través de un proceso democrático
Proponentes de la globalización argumentas que el movimiento anti-globalización es
proteccionista y usa evidencias puntuales y anecdóticas para apoyar sus visiones,
mientras que las fuentes estadísticas proveen un apoyo fuerte a la globalización.
A pesar de que algunos lo discuten, la desigualdad del ingreso a nivel mundial parece
estar decreciendo, como el economista Xavier Sala-i-Martin argumento en 2007.
Dejando de lado quien tiene la razón, se puede alegar que más importante es la medida
de pobreza absoluta: si todos vivieran en la miseria, la desigualdad de ingresos sería
muy baja.
Desde 1981 al 2001, de acuerdo a figuras del Banco Mundial, el número de personas
que viven con un dólar o menos de ingreso al día ha declinado en términos absolutos de
mil quinientos millones de personas a mil cien millones. Al mismo tiempo, la población
del mundo aumentó. Así pues, en términos porcentuales el número de tales personas
declinó en los países en desarrollo de 40% a 20%. de la población. con las mayores
disminuciones teniendo lugar en las economías que han reducido más las barreras al
comercio e inversión. Sin embargo, algunos críticos advierten que sería conveniente
usar medidas más detalladas de la pobreza.
El porcentaje de personas que viven en menos de dos dólares de ingreso al día ha caído
mucho en áreas afectadas por la globalización, mientras que las tasas de pobreza ha
permanecido estable en otras áreas. En Asia del Este, incluyendo China, ese porcentaje
ha decaído en un 50.1 %, comparado con un incremento del 2.2 % en África
subsahariana.
La presencia de la democracia ha incrementado dramáticamente: desde una posición en
la cual habían muy pocas naciones con sufragio universal en 1900 a estar presente en
un 62,5 % de todos los países en el 2000.
Los derechos de las mujeres (ver Feminismo) ha avanzado. Incluso en áreas tales
como Bangladés ellas están logrando acceso a trabajos que proveen estabilidad e
independencia económica.
La proporción de la población mundial que vive en países en los cuales las provisión de
alimentos per cápita es menor que 2200 calorías o 9,200 kilo julios por persona por día
disminuyo desde 56 % en 1960 a menos de 10 % en 1990.
Entre 1950 y 1990. la tasa de alfabetización mundial aumento del 52 % al 81 %. Las
mujeres han representado mucho de ese crecimiento: la tasa de alfabetización femenina,
como porcentaje de la masculina, aumento de 59 % en 1970 a 80 % en el 2000.
Hay tendencias similares en lo que respecta a acceso a electricidad, autos, radios,
teléfonos, etc., al mismo tiempo que una proporción creciente de la población con
acceso a agua potable.
El porcentaje de menores en la fuerza de trabajo ha caído desde un 24 % en 1960 al
10 % en el 2000.
Indur M. Goklany, en su libro 'The Improving State of the World también encuentra
evidencia que esas, y otras, medidas del bienestar humano están mejorando y que la
globalización es parte de la explicación. También busca responder al argumento que
el Impacto ambiental limitaría ese progreso.
Otros autores, tales como el senador canadiense Douglas Roche, simplemente ven la
globalización como inevitable y argumentan a favor de crear instituciones tales como
una Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas elegida a fin de supervisar y
controlar la acción de cuerpos e instituciones internacionales no electos.
A pesar que los críticos de la globalización se quejan que esta implica un predominio
de la cultura occidental (u occidentalización) un informe del año 2005 de la UNESCO
muestra que el cambio cultural se está haciendo en ambas direcciones. En el 2002,
China fue el tercer país en exportaciones de bienes culturales, detrás de Gran Bretaña y
EE. UU. Entre 1994 y el 2002, la proporción de esas exportaciones de tanto
Norteamérica como Europa decayó, mientras las exportaciones de Asia crecieron hasta
sobrepasar a la estadounidense.
Los proponentes de la globalización critican duramente algunas políticas corrientes en
países desarrollados. En particular, los subsidios a la agricultura y las tarifas protectivas en
esos países. Por ejemplo, casi la mitad del presupuesto de la Unión Europea se emplea en
subsidios agrícolas, en su mayoría, a las grandes empresas y granjas industrialisadas que
constituyen un poderoso lobby. Japón , por su parte, concedió a su sector agrícola 47 mil
millones de dólares en el 2005. Casi cuatro veces la cantidad que dio en Ayuda oficial al
desarrollo. Los EE. UU. dan 3900 millones de dólares cada año a su sector agrícola
algodonero, que incluye 25 mil granjeros, tres veces superior al presupuesto completo de
USAID para los 500 millones de habitantes de África Estas políticas agotan los recursos de
los contribuyentes e incrementa el precio a los consumidores en los países desarrollados,
disminuye la competencia y eficiencia, evita las exportaciones de agricultores más
eficientes y otros sectores en los países en desarrollo y socaba las industrias en los cuales
los países desarrollados tienen ventajas comparativas. Así, las barreras al comercio
dificultan el crecimiento económico no solo de las naciones en desarrollo, lo que tiene un
efecto negativo en los niveles de vida generales.
La globalización desde un punto critico
La globalización es un fenómeno complejo, no debería ser sorpresa por lo tanto que
provoque diferentes reacciones entre diferentes individuos o grupos. Para algunos, como el
senador canadiense, amenaza la estructura misma de la "Nación estado" y el concepto
moderno de democracia, mientras que para otros, tales como los partidarios del Islamismo
político, busca imponer estructuras políticas no islámicas (laicas) sobre países que lo
rechazan. Para otros, amenaza la identidad nacional, mientras que otros por ejemplo para el
escritor Mario Vargas Llosa, ven esa identidad como una construcción impuesta que busca
obliterar diferencias individuales y culturas locales en aras de una unidad artificial. Aún
otros ven el proceso como simplemente una continuación o incluso agudización de
procesos explotativos, resultado directo del neocolonialismo capitalista, mientras para otros
amenaza el fin de esa predominancia. Para algunos, promete una nueva era de riquezas
para todos, para otros, tales como el escritor Eduardo Galeano es la seducción de un
consumismo que arruinará económica y moralmente a la mayoría comparar también con la
posición de la Iglesia católica.
Antes de hacer una crítica es necesario considerar un aspecto fundamental: la diferencia
entre lo que los partidarios del proceso proponen y la manera que esas propuestas han sido
o están siendo implementada. El libre comercio de la globalización no sólo se refiere al
libre movimiento de capitales sino que también al libre movimiento de bienes y personas.
Por lo tanto los globalistas consideran inaceptable, como se ha visto, las barreras aduaneras
y tratos preferenciales que los países desarrollados imponen o practican cuando así les
conviene. Las mismas objeciones se aplican a las barreras de todo tipo a la migración y
movimiento de los trabajadores: ¿cómo pueden los recursos ser distribuidos racionalmente
o las sociedades derivar el máximo de beneficio del sistema cuando se imponen
condiciones que son últimamente irracionales en términos económicos?
Puntos a considerar según los críticos
La apertura generalizada de los mercados de bienes y capitales que sugiere el fin de los
bloques comerciales, tratados regionales e independencia económica de los países pero
al mismo tiempo facilita la capacidad de resolver necesidades económicas que actores
locales han sido incapaces de satisfacer.
La creciente privatización de los sectores económicos públicos como la sanidad, la
enseñanza y las administraciones públicas (además de otras empresas públicas), por
parte de gobiernos de corte neoliberal, junto al auge de la empresa multinacional y el
adelgazamiento de empresas y estado nacionales.
El fomento de la competencia como valor económico universal, que por un lado
incrementa la cantidad y calidad de los productos y por el otro amenaza las condiciones
de trabajo como salarios y derechos laborales. Esta eterna competencia entre empresas
multinacionales favorece a la depredación del medio ambiente en plena crisis climática
global.
El acceso a los mercados internacionales de las élites oligárquicas de países ricos en
recursos naturales pero poco desarrollados industrialmente lleva al abandono de
intentos políticos de promover progreso y justicia social en dichos países, ya que dichas
élites destinan su producción a una exportación mucho más lucrativa, a corto plazo, que
establecer un tejido industrial local nacionalizando su producción.
Dentro del nuevo debate sobre multiculturalismo: el intercambio cultural respetuoso
versus la mundialización cultural occidental que amenaza la pérdida de la integridad de
las culturas o identidades nacionales del resto de países del mundo.
Conflicto entre la concepciones de la cultura como "civilización" o 'Alta Cultura' versus
la extensión de la "Cultura del Hombre Común" o cultura popular.
La posibilidad del renacimiento de culturas regionales o folclóricas y valores
individuales versus la homogeneización cultural producto de la masificación e
internacionalización de los medios.
El reforzamiento de una conciencia de "comunidad humana" versus la adquisición
critica de elementos culturales de sociedades dominantes.
Sobrevaloración de lo material y del consumismo sobre lo social o moral y sobre lo
ético. Fomento de la tecnificación industrial por encima de la eficiencia productiva.
El posible decaimiento del nacionalismo frente al refuerzo del internacionalismo.
La conquista del sistema político de según qué países indefensos de manos de empresas
multinacionales que pueden llegar a contratar incluso a su propio ejército privado.
La generalización de la democracia y el estado de derecho convencionales como formas
de gobierno predominantes a nivel mundial versus el resurgimiento de áreas y periodos
de profunda inestabilidad política debido, por un lado, a la pérdida de poder por parte
de los gobiernos frente a poderes externos (produciendo los llamados estados) y, por el
otro, al rechazo a lo que se ve como concepciones occidentales de hacer política, que
genera escenarios de confrontación cultural.
La disminución paulatina en los controles migratorios en países en vías de desarrollo
que puede llevar a la pérdida de los sectores más innovadores (ver fuga de cerebros) o a
la 'invasión' de élites empresariales internacionales en países pobres. El incremento de
las restricciones migratorias en los países desarrollados que acogen los flujos
migratorios, de sur a norte, partiendo el planeta en un hemisferio ultra desarrollado y en
otro intencionadamente pobre y comercialmente rentable y sometido.
La búsqueda de un mejor ordenamiento económico y social, por la vía del uso de
monedas nacionales nominativas y con trazabilidad de cadenas de pago, y por la vía del
uso en la economía mundial de una verdadera moneda internacional no vinculada en
forma rígida con canastas de monedas nacionales (ver Consenso de Barcelona y
Centro).
Las criticas
las críticas radicales al proceso globalizador configuran lo que se denomina movimiento
antiglobalización o altermundismo y sus cabezas mediáticas generalmente están ubicadas
en un contexto nacionalista, de extrema izquierda, de alguno de los nuevos movimientos
sociales progresistas, de la socialdemocracia ortodoxa (aquella que rechaza la Tercera Vía)
o del populismo tercermundista (que puede incluir componentes antioccidentales o
antiestadounidenses), así mismo varios religiosos conservadores y la extrema derecha se
han posicionado en contra de la globalización. El punto en común mayoritario que tienen
estas críticas es que equiparan globalización a imperialismo y neocolonialismo (ver Teoría
de la dependencia), todas se oponen a lo que han denominado fundamentalismo de
mercado y acusan a la globalización de fomentar un estilo de vida consumista y pos
materialista.
Como solución más generalizada todas estos credos ideológicos apuntan a la necesidad de
un Estado fuerte y regulador para la sociedad y proponen el resurgimiento del
desarrollismo, el dirigismo y el proteccionismo en las políticas económicas de las naciones,
a la vez que reclaman reeducar a la sociedad en torno a valores que contrarresten los
valores y costumbres individualistas.
Una primera crítica utiliza los puntos de vista de los teóricos de la globalización misma.
Como se ha visto, estos se oponen a las barreras y trabas al movimiento tanto de bienes
como de personas que los gobiernos que dicen seguir las políticas globalización
imponen sobre los productos y personas de otros países. Igualmente cuestionable son
las subvenciones y otras medidas proteccionistas que esos países utilizan. En ese
sentido, se ha afirmado que las instituciones del "Consenso" están al servicio de sus
accionistas mayores (es decir, EE. UU.) y no al de quienes fue creado para beneficiar.
Otra crítica que se puede aducir es que si aceptamos la sugerencia de los proponentes
de la globalización que tanto la democracia como el capitalismo fueron las fuentes de la
prosperidad económica de los países desarrollados, sigue que el rol que el estado
ejerció a nivel nacional en la emergencia de esa prosperidad necesita ser replicado no
sólo al nivel de los países que se integren al sistema sino también al internacional e
Incluso algunos proponentes de la globalización reconocen esto (a pesar que se
argumenta que la democracia por sí misma no promueve el crecimiento económico
cabe considerar que el origen de los presentes niveles de Desarrollo económico y
Bienestar en ciertos países se debe a consideraciones políticas que se hacen urgentes
con la expansión y profundización de la democracia, quizás se puede sugerir que si bien
la mera democracia no produce prosperidad, una vez que se ambas se hacen presentes
crean un sistema de retroalimentación positiva) .
Una tercera crítica, esta vez de oponentes al proceso, sugiere que sus proponentes se
han y están, por un lado, apropiándose de los resultados de la acciones de terceros y por
el otro, malinterpretando los hechos incluyendo el distorsionar los datos estadísticos
básicos a fin de propagar sus ideas.
En adición, se puede mencionar que la disminución en las tasas de pobreza relativa en
países que aplican las políticas del FMI no parece estar lográndose gracias a la
disminución de los extremos en la distribución del ingreso, sino gracias a la pérdida de
ingresos de las clases asalariadas de países industrializados y la pauperización de las
clases medias, especialmente en países desarrollados y de ingresos medios, tales como
los de América latina. quienes se encuentran ahora desprovistos de los sistemas de
seguridad y apoyo que gozaban, por ejemplo, en educación, medicina, seguros,
pensiones de jubilación y otros servicios estatales, etc. La concentración de propiedad a
nivel mundial continúa y se acentúa, lo que no debería ser sorpresa, ya que en la
segunda mitad de la década del noventa del siglo pasado algunos estudiantes de las
políticas del desarrollo por ejemplo, Michael P Todaro "Economic Development",
advertían que la presencia de empresas multinacionales en países en desarrollo podría
resultar en el empobrecimiento a largo plazo de esos países debido al desplazamiento
de empresas locales, la desviación de recursos locales a fin de servir mercados más
lucrativos en otras regiones y la exportación de ganancias, etc.
Las políticas tanto del Consenso de Washington como del resto de los proponentes de
la globalización sugieren que sería posible lograr niveles de prosperidad económica a
nivel mundial similares a los que se ven en Europa o EE. UU. Esta presunción es
cuestionable, especialmente desde un punto de vista ecológico.
La globalización de la republica dominicana
Para algunos la globalización es una gran oportunidad mientras para otros es lo que más
temen. Lo cierto es que la globalización es un fenómeno que, a pesar de la crisis
internacional, vino para quedarse; por ende es mejor saber usarla para el beneficio del país
y de las empresas dominicanas en vez de hacer como el avestruz, meter la cabeza en la
tierra con la esperanza de si no la vemos, desaparece. La República Dominicana no ha sido
exenta de los efectos de la globalización e incluso, las autoridades dominicanas han estado
planeando e incentivando su inserción por casi 40 años.
Desde 1970, el gobierno ha venido disponiendo de leyes y medidas regulatorias para el
desarrollo empresarial dominicano. Se destaca la promulgación de la Ley 299 de Protección
e Incentivos Industrial, ésta resultó en un cambio muy significativo en el sector industrial.
También se destaca la promulgación de la Ley 253 de Incentivo Turístico que en 1973
estableció ciertos privilegios para los inversionistas en hoteles y empresas conexas al
turismo. Esas leyes fueron promulgadas a principios de la década del 70, lo que indica
desde cuándo el país tuvo una concepción clara de cual era la vía del desarrollo que; en
adición a la firma para la aplicación del GATT, legislas para la Seguridad Social, Código
Financiero, Ley de Propiedad Intelectual, Ley de Hidrocárburos, etc; nos colocaría a la
altura de los demás países que ya habían iniciado procesos de adecuación de su aparato
productivo.
Todas esas medidas crearon la base en el marco legal y empresarial para efectivamente
insertar a la República Dominicana en la globalización y así dejar atrás su antigua posición
de aislamiento internacional. En los años 80 con los “Tigres de Asia” formado por Hong
Kong, Taiwán, Corea del Sur y Singapur; se crea un nuevo patrón de competencia
internacional. En esa misma década Latinoamérica por completa, incluyendo a República
Dominicana, estaba sumergida en una crisis financiera de tal magnitud que la década se
recuerda como la década perdida. Ante la amenaza que los Tigres de Asia presentaban a la
competitividad de las empresas, el gobierno impulsa una deliberada y sistemática
reestructuración y reconversión industrial en República Dominicana. Este proceso se
manifiesta con el cierre de las ramas industriales con poca ventaja relativa e introduciendo
ramas de mayor competitividad y rentabilidad.
A partir de 1997 el gobierno establece La Reforma Arancelaria, El Libre Comercio de
Bienes y Compras al Sector Público, el Libre Comercio de Servicios, además de
la Protección y Promoción de la Privatización de las Empresas Públicas. Ante estos
cambios, el resultado ha sido un fuerte ascenso económico de un promedio de 8% anual,
situando a República Dominicana en la posición número uno en crecimiento económico
para todo el continente americano. Todo eso se atribuye a un desarrollo sectorial
heterogéneo. Como es de esperar, con el cambio de paradigma hay vencedores y
perdedores.
Los sectores y/o algunas de las empresas dominicanas que han aprovechado y han
evolucionado con estos cambios son:
El sector bancario se ha desarrollado según los estándares internacionales a tal
punto que los principales bancos dominicanos se han convertido en la denominada
Banca Múltiple, que ofrecen varios servicios utilizando tecnología de punta y un
personal altamente calificado para satisfacer las necesidades financieras de sus
clientes.
Tricom ha trascendido la frontera del país hasta llegar a ser cotizada en la bolsa de
valores de los Estados Unidos, además de hacer negocios en otros países
latinoamericanos.
La compañía dominicana Viva Resorts, ha desarrollado una alianza con la empresa
hotelera internacional Wyndham Hotel & Resorts, y así se expandieron dentro del
país al igual que en el exterior en países como las Bahamas y México.
Grupo León Jiménez, productor de cigarros, cigarrillos y bebidas alcohólicas
destiladas como fermentadas. Con la estratégica alianza de Marlboro de la Phillip
Morris, han podido competir a nivel internacional y han incursionado en nuevos
mercados.
Grupo Malla, con su enfoque en el negocio del trigo, pasta alimenticias y el pan a
nivel nacional, está en condiciones de exportar.
Compañía Industrias Vegana (INDUVECA) produce para el mercado local y para la
exportación embutidos y carnes de calidad.
Empresas Envases Antillanos, con su producción de envases para el mercado local
como internacional.
Grupo M, a través de las Zonas Francas exporta textil criollo e invierte en
Guatemala, Ecuador, Perú y Haití.
Bon Agroindustrial, con su adquisición de nuevas tecnologías y capacitación de
personal ha impulsado su eficiencia ante la competencia con empresas extranjeras,
tanto dentro como fuera del país.
La Sirena, han adquirido las mejores prácticas de negocios internacionales y gracias
a la competencia de otras empresas foráneas con Carrefour y PriceSmart, se han
adaptado a las nuevas exigencias del mercado dominicano, llevando a La Sirena en
convertirse en un líder en el sector de hipermercados con la red más extensa de
tiendas de ese tipo en el país.
Algunas de las empresas dominicanas que han sido frenadas en su crecimiento por la
inserción a la globalización son:
Natalio Redondo y Compañía, productora de quesos del cual los quesos importados
le han quitado un gran porcentaje de su participación en el mercado dominicano.
Nestlé Dominicana, productora de productos lácteos pasó a ser distribuidora de
otras empresas extranjeras, y recientemente hizo público su deseo de salir del
mercado dominicano.
Compañía Industrial Lechera, productora de quesos que también ha perdido parte
del mercado que anteriormente compartía con Natalio Redondo.
Baldón, productora de sazones y condimentos ha sido fuertemente afectada por la
importación de condimentos extranjeros.
Rica, que ha pasado de ser una productora de productos lácteos a una distribuidora
de productos extranjeros.
Cometa, producía baterías para vehículos y en la actualidad es importador y
representante de marcas de baterías extranjeras.
También hay ejemplos de empresas dominicanas que han quebrado por los efectos de la
globalización como:
Rayo Vac, tuvo que cerrar su fábrica de baterías
Hilari Mayol, se dedicaba a la importación de bebidas alcohólicas y pastas
alimenticias.
Además de la Fábrica de Calzados, Fábrica de Calzado Deportivo y pequeñas
empresas fabricante de diferente productos.
La globalización y los preparativos que las autoridades hicieron para efectivamente insertar
a la República Dominicana en la economía internacional ha tenido un impacto más positivo
que negativo en el país. Por un lado se destaca el impulso turístico, el gran desarrollo que
han tenido las Zonas Francas, la modernización de la banca nacional, el desarrollo del
sector financiero y de seguros, el incremento en las ofertas de bienes y servicios en el
mercado dominicano, el mejoramiento continuo de la calidad de los productos entre otras
cosas. A esto se les puede añadir el impacto positivo que ha tenido en sectores conexos a
ellos, como es en el caso del turismo que tiene un gran impacto en el sector construcción y
en la inmobiliaria, en la agricultura, en transporte, entre otros sectores más el incremento en
la oferta de empleo, la introducción de nuevas profesiones, etc. Todo eso se debe a la
globalización y a las acciones tomadas por las autoridades en sistemáticamente insertar a la
República en la economía internacional.
Ahora, también han habido fallas y quiebras. La caída del sector criollo de calzados es un
ejemplo de ello. Este sector no pudo competir con las nuevas importaciones porque no se
adaptaron a las nuevas realidades del mercado. Estaban ofreciendo un producto de baja
calidad, no utilizaban las mejores prácticas en la creación de sus productos, no adoptaron
nuevas tecnologías y se mantuvieron congelados a pesar de los cambios que los azotaban
hasta que quebraron. Quizás los dueños de esas empresas le hechan la culpa a la apertura
del mercado dominicano a empresas internacionales, pero la verdad es que el consumidor
dominicano es el que decide qué se vende y qué no. En este y otros casos, el consumidor
dominicano buscaba confort, calidad y un buen precio; cosas que las empresas criollas en
ese y otros sectores no ofrecían por una u otra razón.
En fin, la globalización es un fenómeno muy positivo para las empresas dedicadas a ofrecer
al mercado lo que el mercado quiere. Con la competencia mejora la calidad, bajan los
precios, se modernizan los sectores económicos, se abren nuevos mercados para las
empresas dominicanas más competitivas y premia a los que estén dispuestos en innovar,
invertir y mejorar sus empresas. Así compiten de forma justa con la competencia foránea o
serán castigados los que por una u otra razón deciden no innovar, ni invertir, ni mejorar sus
productos, ni su forma de hacer negocios. Al final, todos ganan menos los que se oponen al
cambio y a la nueva realidad del mundo llamada globalización.
Ventajas y desventajas de la globalización
Algunas Ventajas:
Se disminuyen los costos de producción y por lo tanto se ofrecen productos a
precios menores.
Aumenta el empleo en los lugares donde llegan las multinacionales, especialmente
en los países subdesarrollados.
Aumenta la competitividad entre los empresarios y se eleva la calidad de los
productos.
Se descubren e implementan mejoras tecnológicas que ayudan a la producción y a la
rapidez de las transacciones económicas.
Mayor accesibilidad a bienes que antes no se podían obtener en los países
subdesarrollados.
Algunas Desventajas:
Mayor desigualdad económica entre los países desarrollados y subdesarrollados
debido a concentración de capital en los países desarrollados (acumulación externa
de capital).
Desigualdad económica dentro de cada nación ya que la globalización beneficia a
las empresas grandes y poderosas.
En los países desarrollados aumentará el desempleo y la pobreza porque las
empresas grandes emigran hacia otros lugares en busca de mano de obra y materia
prima barata.
Mayor injerencia económica de parte de los países desarrollados hacia los países
subdesarrollados o en vías de desarrollo.
Degradación del medio ambiente por la explotación de los recursos.
Menor oportunidad de competir con las grandes empresas multinacionales.
Mayor fuga de capitales porque cuando las empresas multinacionales lo decidan, se
trasladan hacia otros países que les ofrezcan mejores ventajas en su producción.