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Cheo Feliciano: Leyenda de la Salsa

Cheo Feliciano fue un ícono de la salsa puertorriqueña conocido por temas como "El Ratón" y "Anacaona". Nació en Ponce en 1935 y se inició como percusionista antes de convertirse en vocalista para las orquestas de Tito Rodríguez y Joe Cuba. Tuvo problemas con las drogas en los años 70 pero se rehabilitó y alcanzó el estrellato con Fania Records. Siguió grabando hasta su muerte en un accidente automovilístico en 2014, cuando fue honrado como uno de los mayores exponentes del gé

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Cheo Feliciano: Leyenda de la Salsa

Cheo Feliciano fue un ícono de la salsa puertorriqueña conocido por temas como "El Ratón" y "Anacaona". Nació en Ponce en 1935 y se inició como percusionista antes de convertirse en vocalista para las orquestas de Tito Rodríguez y Joe Cuba. Tuvo problemas con las drogas en los años 70 pero se rehabilitó y alcanzó el estrellato con Fania Records. Siguió grabando hasta su muerte en un accidente automovilístico en 2014, cuando fue honrado como uno de los mayores exponentes del gé

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CHEO FELICIANO: UN CLÁSICO DE LA SALSA

Por: Mario Aragón Urquiza

INICIO DE LA LEYENDA

Hablar de Cheo Feliciano es hundirse en esa salsa dura, fuerte, que se nos pega a la piel, se nos
mete en la sangre porque es producto de un sentimiento musical que cala hondo en el gusto
de la gente salsera y no salsera. El Cheo es popular y también es clásico.

Pocos son los elegidos a quien puede atribuírseles esa condición de cantantes populares y
clásicos, a la vez. Popular, porque está metido en el corazón y en el gusto del pueblo y clásico
porque su legado musical es perdurable y va más allá de la moda y de lo contingente.

Cómo no va a estar entre los mejores, quien tiene temas inolvidables como “El Ratón” o
“Anacaona”, “Juan Albañil”, “Amada mía”, “Trizas” por solo citar algunos títulos memorables
de su variada producción discográfica, temas que son “bombazos musicales”, bailados y
cantados en las esquinas y en los saraos por una juventud salsera que tiene al Cheo como un
referente y un ícono. Si por ejemplo se realizara una selección de la salsa. Sin duda tendría que
estar allí, como punta de lanza, el maestro Cheo Feliciano, junto con Héctor Lavoe, Ismael
Rivera, Ismael Miranda, Oscar de León, Frankie Ruiz, entre otros cantantes notables del
género.

PRIMEROS PASOS E INFLUENCIA HOGAREÑA

José Luis Feliciano Vega, conocido artísticamente como Cheo Feliciano nació en Ponce, Puerto
Rico, el 3 de julio de 1935. Según sucede en cualquier familia los apodos cariñosos que se les
pone a los niños mimados es muy común. Desde la infancia recibió el apelativo de Cheo,
Cheíto; su niñez sería plácida, o como lo recuerda en una entrevista: “fue alegre”, “muy feliz”,
términos que corresponden a la vida de un hogar sembrado con el amor paterno y materno,
aunque con muchas carencias económicas pues el humilde trabajo del padre era el único
ingreso económico para la familia.

Es en el hogar, en su rutina diaria donde se forjan los gustos artísticos. Margarito Feliciano –
que era el nombre de su padre- le gustaba cantar boleros en el hogar, especialmente los
domingos cuando era su día libre, cocinaba y se regocijaba cantando sus temas favoritos, sin
saber, que su hijo heredaría esa aptitud y predisposición musical. De esa época hogareña
arrancaría los primeros arrestos musicales de ese niño que con el correr del tiempo se
convertiría en uno de los más grandes salseros del continente. Un dato que no debemos dejar
pasar. Como hemos dicho el cantante nació en Ponce, ciudad importante para el mundo de la
salsa. Allí nacieron grandes artistas del género, entre ellos Héctor Lavoe y Pete “el Conde”
Rodríguez.

En esa ciudad acrisolada para la salsa, el Cheo se inició en el ámbito del bolero como
percusionista. Se llevaba muy bien con la conga, el bongó o el timbal, pero soñaba difundir la
música que su padre le había enseñado, por eso no dudó en iniciar su carrera musical en el
ámbito romántico.
NUEVA YORK: PARADERO Y DESPEGUE

Un viaje haría que su vida diera un giro. En 1952 su familia se trasladó a Nueva York. En la
ciudad de los rascacielos, destino y parada de muchos latinos y puertorriqueños - que como él
tenían que hacer mil oficios para salir adelante- empezó a trabajar como mensajero, la ciudad
vasta empezó a mostrarle los diversos caminos y vericuetos de una vida cargada de lucha y
encrucijadas. No pudo por ello culminar sus estudios, pero se aferró a su vocación; ingresó en
la música con más fuerza y decisión tocando para diversas orquestas.

En 1955, lo encontramos trabajando como atrilero en la orquesta del músico y cantante Tito
Rodríguez; su labor era colocar previamente a la presentación de la orquesta, los atriles,
partituras, sillas, podios, soportes. El Cheo, además, ya empezaba a conocerse por su voz muy
particular en algunas tocadas de la orquesta. Tito Rodríguez –uno de los grandes románticos
del bolero -recordemos su tema clásico “inolvidable”- se percata del talento del percusionista,
cree que su voz puede llegar pegar el gran salto. Su intuición de artista le dice que estaba al
frente de un talento que había que darle mayores oportunidades, por eso, le ofrece cantar
junto a su orquesta en un famoso club nocturno de Nueva York, llevaba el nombre de
Palladium. Merced al talento natural que le fluía en las venas, el Cheo Feliciano se afirma como
una promesa al punto que el maestro Rodríguez le recomienda al músico Joe Cuba para su
inclusión en su sexteto.

Joe Cuba, cuyo nombre verdadero es Gilberto Miguel Calderón Cardona, supo crearse su
espacio en la historia de la música bailable hispana neoyorquina con una fórmula innovadora y
sencilla basada en un sexteto rítmico: un cantante acompañado solamente por una sección
percusia coloreada por el sonido del vibráfono. Junto con otro cantante Jimmy Sabater, al
Cheo le empezaría a sonreír la fama. Dos años después, se casa con una joven que había
conocido durante una de las muchas actuaciones llamada Socorro Prieto León. Prácticamente
estuvo una década en el sexteto de Joe Cardona. Luego de este primer ascenso en el escalafón
de la fama formaría parte de la agrupación de Eddie Palmieri, quien era reconocido como uno
de los artistas más innovadores en la historia de la música latina siendo uno de los pioneros de
la Salsa. El Cheo sería vocalista de su orquesta entre 1967 y 1969.

DRAMA Y GLORIA

Pero justamente el ascenso hacia la consagración empezó a jugarle un partido en contra. Sus
problemas de drogadicción surgieron durante esta etapa en la cual consumió marihuana y
heroína. Fue una época muy difícil en su carrera. Siguió trabajando embebido en esos paraísos
artificiales, pero a tiempo se dio cuenta del daño que se causaba así mismo y a su familia, por
lo que se retiró temporalmente de la música. Tuvo el apoyo espiritual de sus amigos. Gracias a
su colega Tommy Olivencia ingresó a una de las sedes de Hogares Crea para rehabilitarse, en
Puerto Rico, siendo apoyado por Tite Curet Alonso y el abogado y empresario estadounidense
Jerry Masucci, quien se interesó en que el artista fuese contratado para su empresa Fania
Records.

Esa es la época luminosa que todos recordamos con emoción. El apoyo de sus amigos surtió
efecto, además, el cantante tenía la fuerza de voluntad para salir adelante. Una vez que pudo
rehabilitarse, regresó a la actividad artística en 1971, consolidándose como uno de los íconos
latinoamericanos de la salsa. Así inicia su discografía de manera independiente al firmar
contrato con la subsidiaria de Fania Records, llamada Vaya Records. De esa etapa maravillosa
cómo no recordar el tema “El Ratón”, en ese concierto de lujo en África junto con Jorge
Santana, el hermano de Carlos Santana. Nina es otro clásico de sus temas junto a la Fania All
Stars y de los que pudimos oír en su última visita al Perú.

NUEVO DESPEGUE

En 1983, inicia otra faceta en su carrera musical, sería empresario discográfico al fundar su
propio sello denominado Coche Records con oficina en Puerto Rico, luego de funcionar algún
tiempo el sello deja de aparecer y firma, en 1990, contrato con la empresa RMM Records &
Video del empresario Ralph Mercado, el más importante de música latina de los noventa. Con
ese sello grabó cinco álbumes: "Los feelings de Cheo", "Cantando", "Motivos", "Un sólo beso" y
"Una voz... mil recuerdos". En Latinoamérica, la voz del ahora reconocido maestro de la salsa,
es sinónimo de clase. Luego de esos álbumes graba en 1995 con el grupo venezolano La
Rondalla Venezolana el álbum “Son inolvidables” y dos años más tarde, con la misma
agrupación realiza “Le Cantan al Amor”.

A pesar del trajín de las presentaciones, grabaciones y la visita a sets de televisión todavía se
mantenía activo, ya no tal vez, como en su época de auge, aunque sí en forma ocasional. Su
último trabajo musical fue como participante del proyecto Salsa Giants, desarrollado por el
productor musical Sergio George en el que se reunió con otros notables exponentes de la salsa
como La India, Oscar D'León, Andy Montañez, Tito Nieves, José Alberto "El Canario", Ismael
Miranda y Willy Chirinos. Con este grupo grabó e hizo el vídeo del tema "Bajo la Tormenta"
que fuera presentado en marzo del año 2013. Este tema forma parte de un disco compacto en
formato EP de 5 temas que sería presentado al mes siguiente.

HACIA LA TRASCENDENCIA

El 17 de abril de 2014 el mundo de la salsa se paralizaría. Las noticias dieron cuenta de su


fallecimiento en un accidente de tránsito en el sector de Cupey (Barrio de San Juan, capital de
Puerto Rico), en la carretera 176. Todo indicaría que el querido cantante –que frisaba los 78
años- se quedó dormido y perdió el control del automóvil, colisionando contra un poste de
tendido eléctrico. Los peritos, en su análisis del terrible hecho- revelaron que Feliciano no
portaba el cinturón de seguridad, y falleció debido a que su cráneo chocó con el cristal
delantero del vehículo. La muerte, con su cruel guadaña, nos arrebató a uno de los máximos
exponentes de la salsa. Muy compungido, Oscar D' León confirmó este lamentable suceso a
través de una entrevista en vivo. El velatorio del artista se realizó multitudinariamente, en olor
de pueblo, el sábado 19 de abril en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan y sepultado en su
ciudad natal Ponce, que ahora lo cobija en su sueño eterno.

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