El
pensamiento vertical es un pensamiento lineal que sigue una trayectoria ya definida,
utilizando ideas o conocimientos ya existentes, como por ejemplo, cuando queremos
resolver un problema matemático, utilizamos las fórmulas establecidas, siguiendo los
pasos requeridos para resolver el ejercicio.
El pensamiento lateral se basa en aplicar la lógica de una forma poco convencional,
desde una perspectiva de lógica a la aplicación de un problema para alcanzar una
solución diferente y creativa. Este pensamiento no deja de ser racional y lógico.
1. Cuestionamiento y preparación
Lo más importante de esta primera fase, es la generación de ideas y escenarios. Esto
consiste en, identificar una necesidad o un problema que resulte de interés y a la que sea
necesario dar una solución. Aquí se inicia el desarrollo del proceso creativo o las etapas
de la creatividad. Este proceso consiste en que los sujetos creativos combinen tanto la
parte de racionalidad como parte de la intuición. Por ello, se utilizan técnicas como
el brainstorming o mapas mentales, entre otras.
2. Incubación e iluminación
Durante esta segunda fase, el sujeto creativo debe incubar la idea, es decir, asimilar el
conocimiento. Se requiere “reflexionar” en el problema, bien sea de forma activa o de
forma pasiva, la cual supone evitar pensar en el problema dejando “reposar” las ideas. Esto
nos permitirá procesar nueva información y encontrar indicios que nos lleve a una solución
para encontrar las técnicas de creatividad e innovación.
Por su parte, la fase de iluminación coincide con el momento, en el cual, vemos las cosas
claras y aparece la solución. Esto según los psicólogos cognoscitivos se conoce como
al momento “eureka”. A veces esta fase, ocurre en el instante en el que el pensamiento no
está dirigido directamente al problema.
3. Verificación o formulación lógica
En este punto del proceso, debemos retomar la racionalidad y la crítica, para poder
discriminar aquellas ideas que no son de utilidad práctica y, por lo tanto, no resuelven los
problemas planteados.
Desde el grupo de innovación se comprueba la validez de ciertos aspectos en la solución
elegida, que son necesarios para la implantación exitosa, tales como el realismo, la utilidad,
la factibilidad, el coste, el tiempo empleado y su posible adaptación en FI Group.
Hasta aquí llega lo que se considera como proceso creativo preparación, pero la
verdadera forma de verificar una idea creativa como solución útil, es a través de
su implantación real. Con esto conectamos desde ahora con el proceso innovador.
4. Adaptación y difusión
En esta fase, se une el proceso creativo con el proceso innovador. La innovación se
produce cuando la idea se materializa en un nuevo proceso, bien o servicio. Es decir, FI
Group introduce esta nueva idea en la empresa y en algunos casos, se acabará
comercializando en los mercados.
En último lugar, una vez la idea ha sido aplicada y/o comercializada, se extenderá a los
responsables que afecten a este nuevo proceso o servicio, para que, posteriormente, se
extienda progresivamente al resto de empleados . Entre tanto, este proceso de la
creatividad permitirá, a través de la difusión, que se generen ciertas modificaciones y
adaptaciones al proceso o servicio original, que dará lugar a una mejor adaptación a las
necesidades del mercado.
Es importante mantener la motivación y presión constructiva en las personas para mantener
un flujo de aportación de ideas continuo. Aquí predominarán aspectos racionales en una
fase de la innovación que muchos piensan que es poco motivadora y da pie al fracaso.
Desde el grupo de innovación os animamos a despertar vuestra parte creativa para alcanzar
la cumbre de la innovación y, así, su puesta en marcha y el grado de difusión de la misma
sea la medida del éxito y de una mayor utilidad.